ALFRED BARKER EXPLICA QUE MARTE Y MERCURIO NO FORMAN PARTE DE LA CADENA TERRESTRE



Alfred Trevor Barker fue un teósofo que transcribió las cartas que los maestros Kuthumi y Morya le escribieron a los ingleses Alfred Sinnett y Allan Hume, y al final de ese libro conocido como 'Las Cartas Mahatma', él añadió el siguiente texto donde dio su análisis acerca del debate que ha existido en el movimiento teosófico sobre si Marte y Mercurio forman si o no parte de la cadena planetaria terrestre (y en morado añadí mis comentarios).




MARTE Y MERCURIO

El Sr. Sinnett, en su obra póstuma 'Los Primeros Días de la Teosofía en Europa' reabre esta antigua controversia, y a lo largo de sus comentarios hace numerosas insinuaciones de carácter personal contra Madame Blavatsky, tan falsas como indignas hacia su antiguo colega.

(A mi me impresiona que hasta el final de su vida el Sr. Sinnett siguió insistiendo que Blavatsky estaba equivocada cuando claramente se percibe que fue él quien estaba errado.)

Por ejemplo, en el capítulo IX, página 92 ​​de dicho libro, tras señalar que Madame Blavatsky había declarado en su obra 'La Doctrina Secreta' que el Sr. Sinnett había cometido un grave error al representar a Marte, Mercurio y la Tierra como pertenecientes a la misma cadena planetaria, el Sr. Sinnett en esa misma página añade:

« La carta del Maestro de la que ella (HPB) pretende dar un extracto, no contiene lo que ella afirma y corresponde más bien a sus propias indagaciones pero de una versión maliciosamente mutilada de una carta originalmente dirigida hacia mí. »

En realidad, aquí se hace referencia a dos cartas distintas: la primera, dirigida al Sr. Sinnett, se cita en la página 163 del volumen I de 'La Doctrina Secreta'; la segunda, dirigida a la Sra. Blavatsky, se cita en la página 165; la primera está incluida en el presente volumen [de 'Las Cartas Mahatmas'], pero la segunda no.

(En la página 163 Blavatsky citó la respuesta que el maestro Kuthumi le dio al señor Sinnett, y en la página 165 Blavatsky transcribió la respuesta que el maestro le dio a ella donde el maestro declara que Marte y Mercurio no forman parte de la cadena terrestre. Al final de este artículo se los transcribo.)


En la página 94 del libro del Sr. Sinnett aparece lo siguiente:

« Finalmente, cuando... la Sra. Besant, gracias a la ampliación de sus propios conocimientos comprobó definitivamente que Marte y Mercurio pertenecen a nuestra cadena evolutiva [terrestre] y desempeñaban funciones en ella tal como yo las había descrito originalmente, ella publicó una declaración al respecto en la revista 'Lucifer', vol. XVII, pág. 271. »


Para comodidad de quienes no tienen acceso a los volúmenes de Lucifer, el pasaje al que se hace referencia se cita aquí íntegramente junto con una declaración anterior de la Sra. Besant sobre el mismo tema:

Extracto de la revista 'Lucifer' de noviembre de 1893, vol. XIII, pág. 206:

«
MARTE Y LA TIERRA

La aparente contradicción entre la enseñanza de los Maestros, tal como la expuso su mensajera directa, H.P. Blavatsky, y como la entendió el Sr. Sinnett, tiene una explicación muy sencilla. La clave reside en las palabras "Sistema Solar".

Si se considera que dicho término se refiere al sistema solar conocido por la ciencia occidental, la frase del Sr. Sinnett carece de sentido; pero al consultar la serie de cartas de la que se cita el pasaje aislado sobre Marte, se revela de inmediato el significado que se le atribuía a "Sistema Solar" en la correspondencia.

Naturalmente, recurrí a las cartas mismas —de las cuales poseo copias— para resolver el enigma, y ​​descubrí que el Maestro KH utilizaba el término en un sentido especial y muy preciso.

Él explica tres tipos de Manvantaras, Pralayas, etc.: universal, solar y menor. Un Manvantara menor se compone de siete Rondas, es decir, el circuito siete veces de una Cadena Planetaria de siete Globos. A dicha cadena pertenece nuestra Tierra. Un Período Solar consta de siete de dichas Rondas séptuples, es decir, cuarenta y nueve; siete de dichas Cadenas Planetarias componen un 'Sistema Solar'; en tres de dichas cadenas, nuestra Tierra, Marte y Mercurio, forman el Globo D.

El Globo D de la Cadena de Marte y el Globo D de la Cadena de Mercurio son visibles para nosotros, porque esas cadenas están suficientemente cerca de la nuestra en evolución, una detrás de nosotros, otra delante de nosotros, para que su materia afecte nuestros sentidos, mientras que las cuatro cadenas restantes están demasiado lejos en evolución como para tener suficiente en común con nosotros para ser visibles.

Marte y Mercurio tienen una relación especial con nuestra Tierra en toda la evolución del Sistema Solar, aunque no forman parte de la Cadena de la Tierra. Las otras cuatro Cadenas Planetarias que pertenecen a nuestro Sistema Solar están demasiado lejos detrás de nosotros o delante de nosotros como para que incluso sus Globos D sean visibles.

Otros planetas del sistema solar de la Ciencia, tal como se concibe en Occidente, no pertenecen al Sistema Solar de la Filosofía Esotérica; y es precisamente ignorar esto lo que ha provocado la confusión.

Un lector occidental, naturalmente, le da al término su propio significado, sin saber que en las enseñanzas se utilizaba con un sentido completamente distinto. Así pues, una vez más, encontramos que las doctrinas de los Maestros son coherentes entre sí.

Annie Besant. »



Extracto de la revista 'Lucifer' de diciembre de 1895, vol. XVII, pág. 271:

« La antigua discusión sobre Marte y Mercurio se ha reavivado recientemente en cierta medida en los círculos teosóficos, y se me ha pedido que diga si se ha arrojado alguna luz más sobre el tema.

En la revista Lucifer vol. XIII, pág. 206, escribí una explicación que parecía satisfactoria en lo que respecta a los documentos que tenía entonces en mis manos.

Yo estaba a punto de partir hacia la India cuando escribí ese párrafo y el Sr. Sinnett guardó silencio, a su manera generosa, durante mi ausencia; pero a mi regreso me mostró la carta original en la que se fundamentó la declaración de su libro 'Buddhismo Esotérico', la carta citada parcialmente en 'La Doctrina Secreta' (vol. I., p.187 [p.163 en la edición original]); esta carta fue una de las recibidas en los primeros tiempos y no se encontraba entre las que tenía copias.

Esta carta original no dejaba lugar a dudas sobre la declaración del Maestro al respecto, pues decía categóricamente que Marte y Mercurio forman parte de la cadena de la cual nuestra Tierra es el cuarto globo.

Como la Sociedad estaba entonces preocupada por el asunto del Sr. Judge, el Sr. Sinnett no deseaba que este tema se reviviera simplemente para justificarse, pero ahora no hay razón para que el asunto no se aclare.

Los hechos son estos: la cadena planetaria consta de los Globos A, B, Marte, Tierra, Mercurio, F y G, y alrededor de estos la gran ola de vida ha barrido tres veces y media, llegando a la Tierra por cuarta vez; la mayor parte de la humanidad pasó de Marte a la Tierra, y pasará de la Tierra a Mercurio.

Pero la clase dominante de la humanidad —y aquí hay un hecho que arroja algo de luz sobre las afirmaciones opuestas— no participó en esta evolución general. Llegó directamente a la Tierra desde otra región en un período mucho más tardío de la evolución, y nunca había estado en Marte.

Otro hecho, que HPB evidentemente tenía en mente, al escribir sobre esta cuestión, es que Marte también está involucrado en una evolución completamente diferente, sobre la cual no se puede decir nada públicamente.

Por lo tanto, es imposible aclarar el asunto a satisfacción de los estudiantes exotéricos, pero es justo que se declare públicamente que la afirmación del Sr. Sinnett está completamente respaldada por el original. carta. »


Se verá de inmediato que en la primera declaración (Lucifer, Vol. XIII) la Sra. Besant apoya principalmente la explicación dada en 'La Doctrina Secreta', mientras que en la segunda declaración (Lucifer, Vol. XVII) la Sra. Besant dice que la carta citada parcialmente en la página 163 de 'La Doctrina Secreta' afirma categóricamente "que Marte y Mercurio forman parte de la cadena de la cual nuestra Tierra es el cuarto globo".

(Es sorprendente lo manipulable que era Annie Besant.)



La carta a la que se hace referencia se encuentra entre las que dejó el Sr. Sinnett y por lo tanto es posible examinar los hechos a la luz del documento original.

El pasaje citado se encuentra en la página 176 [Carta 23b] de este volumen, en el párrafo numerado (23), y con el debido respeto a la Sra. Besant, cabe señalar que no hay nada en ese párrafo ni en el resto de la carta que pueda interpretarse como una afirmación categórica de que "Marte y Mercurio forman parte de la cadena de la cual nuestra Tierra es el cuarto globo".

Se ha señalado que Madame Blavatsky no fue precisa en su cita de la carta del Maestro, ya que ella añadió la palabra "etc." y omitió la palabra "aún". Algunos pretenden convencerse a sí mismos y a otros de que este hecho es suficiente para invalidar toda la exposición de H.P. Blavatsky sobre la enseñanza relativa a la naturaleza de las cadenas planetarias septenarias.

Pero debería ser evidente para todo estudiante que en realidad, en el peor de los casos, esta cita errónea invalida la hipótesis que Madame Blavatsky ofreció como posible explicación del malentendido del Sr. Sinnett, y deja completamente intacta la doctrina de la cadena septenaria con un solo globo físico, implícita en cada línea de 'La Doctrina Secreta' y que de hecho, es parte integral de la filosofía esotérica.

Como se afirma una y otra vez y desde todos los puntos de vista en estas páginas de 'La Doctrina Secreta' (Vol. I, p.162-9):

« Ni Marte ni Mercurio pertenecen a nuestra cadena. Son, junto con otros planetas, Unidades septenarias en la gran multitud de 'cadenas' de nuestro sistema, y ​​todos son tan visibles como invisibles son sus globos superiores. »
(p.164)


Y de nuevo:

« Además, la única Ley eterna despliega todo en la Naturaleza por manifestar según un principio séptuple; entre el resto, las incontables cadenas circulares de mundos, compuestas por siete globos, graduados en los cuatro planos inferiores del mundo de formación (los otros tres pertenecen al Universo Arquetípico).

De estos siete, solo uno, el más bajo y el más material de esos globos , se encuentra dentro de nuestro plano o medios de percepción, los otros seis se encuentran fuera de él y, por lo tanto, son invisibles al ojo terrestre.
. . .
Para aclararlo: se nos habla de los planetas —de los cuales solo siete eran considerados sagrados, por estar gobernados por los más altos regentes o dioses—, . . . que cada uno de ellos, ya sea conocido o desconocido, es un septenario, como la cadena a la que pertenece la Tierra; ... mientras que los globos superiores de estos planetas se encuentran en otros planos completamente fuera del de nuestros sentidos terrestres.
. . .
Estos compañeros invisibles corresponden curiosamente a lo que llamamos 'los principios' en el hombre. Los siete se encuentran en tres planos materiales y uno espiritual. (Considero que aquí hubo un error de imprenta ya que es al revés: los seis globos sutiles de una cadena planetaria se encuentran en tres planos solares espirituales, y el globo D o sea el físico está en el plano solar donde se encuentra la materia física.) »
(DS I, p.152-153)


Y en otra parte de la Doctrina Secreta se añade:

« Pero puede afirmarse que nuestro satélite es solo el cuerpo físico de sus principios invisibles. Dado que hay siete Tierras [o sea siete globos: uno físico y seis sutiles que componen la cadena terrestre], también hay siete Lunas, siendo la última [la más densa] la única visible; lo mismo ocurre con el Sol, cuyo cuerpo visible se denomina Maya, un reflejo, al igual que el cuerpo del hombre. “El Sol real y la Luna real son tan invisibles como el hombre real”, dice una máxima oculta. »
(DS I, p.179)



¿Podrían ser más claras las palabras?

Difícilmente y sin embargo durante más de treinta años la Sociedad Teosófica [de Adyar] se ha permitido difundir esta superstición engañosa, prefiriendo suponer que fue Madame Blavatsky quien no comprendió de qué ella escribía.

El misterio, después de todo, es tan claro como puede serlo. Las cadenas septenarias de Globos de las que tanto hablan los Libros de Texto Teosóficos son siete Unidades con principios, cada una con un cuerpo físico y seis principios superiores o más sutiles, invisibles a los sentidos ordinarios, pero que coexisten y se interpenetran entre sí.

Los estudiantes de astrología, al menos, pueden comprobar por sí mismos que la correspondencia entre el hombre y un planeta es exacta; pues así como los seis principios invisibles de un planeta se corresponden con los seis principios invisibles del hombre, los siete planetas sagrados se corresponden con la totalidad de los siete principios de nuestra Tierra, y por lo tanto del hombre.

¿Cómo es posible, entonces, que la teoría que atribuye a la Cadena Terrestre tres planetas físicos sea correcta desde cualquier punto de vista?

Es manifiestamente ridícula, porque si fuera cierta, implicaría, según la ley oculta de correspondencia, que el hombre también debe tener tres cuerpos físicos, lo cual es absurdo y demuestra que toda esa teoría es falsa de principio a fin.

La publicación de estas cartas brinda al estudiante la oportunidad de examinar toda la gama de la enseñanza teosófica a su luz, añadiendo a ello la facultad de la crítica, la más elevada y discriminatoria de la que es capaz.

Dicha facultad es impersonal; no critica ni hace acepción de personas, pues para ella las personas carecen de importancia. Pero con las ideas, con las doctrinas, tiene todo que ver, y si bien es inevitable que el uso de esta facultad por parte de los estudiantes de todo el mundo revele muchas discrepancias en las doctrinas teosóficas aceptadas hoy en día, es igualmente seguro que gran parte de esa enseñanza recibirá una confirmación irrefutable.

ATB






OBSERVACIÓN DE CID

Esa necedad por parte de la Sociedad Teosófica de Adyar de seguir respaldando el error mencionado por el Sr. Sinnett de que Marte y Mercurio también forman parte de la cadena planetaria terrestre se debe porque Charles Leadbeater también respaldó esa afirmación, y como Annie Besant creía ciegamente todo lo que decía ese individuo, ella cambió su posición y afirmó que esa aseveración era cierta.

Y como la Sociedad Teosófica de Adyar no quiere admitir que Leadbeater fue un inmenso charlatán y que Besant se dejó completamente engatusar por ese individuo, sus dirigentes prefieren continuar apoyando falsedades que confrontarse a esa triste realidad.







ANEXO

A continuación les transcribo los textos señalados:

En la Doctrina Secreta, Blavatsky puso lo siguiente:

« [El Sr. Sinnett] preguntó: "¿Qué planetas, de los conocidos por la ciencia ordinaria, además de Mercurio, pertenecen a nuestro sistema de mundos?"

Ahora bien, si por 'Sistema de Mundos' el consultante [o sea el Sr. Sinnett] se refería a nuestra cadena terrestre, entonces, por supuesto, era probable que la respuesta se malinterpretara, porque la respuesta fue:

"Marte, etc., y otros cuatro planetas de los que la astronomía no sabe nada. Ni A ni B, ni Y ni Z son conocidos ni pueden verse por medios físicos, por muy perfeccionados que sean." »
(DS I, p.163)


El Sr. Sinnett dice que ese extracto es una versión maliciosamente mutilada de la carta que el maestro Kuthumi le escribió. pero esa aseveración es incorrecta porque ya disponemos de los originales de esas cartas y efectivamente el Sr. Sinnett hizo esa pregunta y recibió esa respuesta; y ustedes mismos lo pueden comprobar si leen las Cartas Mahatma:

« (23) ¿Qué otros planetas, además de Mercurio, pertenecen a nuestro sistema de mundos, entre los conocidos por la ciencia convencional?

¿Son los planetas más espirituales —A, B, Y y Z— cuerpos visibles en el cielo, o son todos los conocidos por la astronomía de naturaleza más material? »
(CM 23a, p.148)


Y la respuesta del maestro Kuthumi fue:

« Marte y otros cuatro planetas de los que la astronomía aún no sabe nada.

Ni A, ni B, ni Y, ni Z son conocidos; ni pueden ser vistos por medios físicos por muy perfeccionados que estén. »
(CM 23b, p.176)


Ahí constato que el maestro Kuthumi consideró que la pregunta 23 era doble:

1) La primera pregunta fue "¿Qué otros planetas, además de Mercurio, pertenecen a nuestro sistema de mundos, entre los conocidos por la ciencia convencional?"  Y el maestro pensó que se refería a los planetas del sistema solar y por eso él respondió: [Aparte de la Tierra y Mercurio están] "Marte y otros cuatro planetas de los que la astronomía aún no sabe nada."

2) Y la segunda pregunta fue "¿Son los planetas más espirituales —A, B, Y y Z— cuerpos visibles en el cielo, o son todos los conocidos por la astronomía de naturaleza más material?" haciendo referencia a los globos más sutiles de la cadena planetaria, y por eso el maestro respondió: "Ni A, ni B, ni Y, ni Z son conocidos; ni pueden ser vistos por medios físicos por muy perfeccionados que estén."


Como ustedes lo pueden constatar Besant mintió cuando ella afirmó que "Esta carta original no deja lugar a dudas sobre la declaración del Maestro al respecto, pues decía categóricamente que Marte y Mercurio forman parte de la cadena de la cual nuestra Tierra es el cuarto globo."

Y aunque Blavatsky en su explicación añadió la palabra "etc." haciendo referencia a la Tierra, y omitió la palabra "aún", y también omitió la segunda pregunta que el Sr. Sinnett escribió, eso no quita el sentido general. Así que es grotesco que los adyardianos utilicen ese pretexto para tratar de renegar la crítica que hizo Blavatsky.

Y la respuesta que el maestro le dio a Blavatsky cuando ella le preguntó sobre este asunto es muy tajante al respecto ya que ella escribió:

« Al comenzar la presente obra, el autor [o sea Blavatsky] convencido de que la especulación sobre Marte y Mercurio era errónea, solicitó por carta a los Maestros una explicación y una versión autorizada. Ambas llegaron a su debido tiempo, y a continuación se presentan extractos textuales de las mismas.

« . . . De nuevo, ambos (Marte y Mercurio) son cadenas septenarias, tan independientes de los señores y superiores siderales de la Tierra como tú eres independiente de los "principios" de Daumling (Tom Thumb) . . . » »
(DS I, p.165)











LA LUNA REENCARNÓ EN LA TIERRA





Los instructores teosóficos explicaron que bajo la Ley de Correspondencia que dice que "como es en lo pequeño, es en lo grande"; de igual manera así como los humanos reencarnan, también los planetas reencarnan, aunque hay que remarcar que si bien el proceso de reencarnación de los planetas en ciertos aspectos se parece al proceso de rencarnación de los humanos, en otros aspectos difiere.

(La palabra reencarnar no es adecuada para los planetas porque los planetas no renacen en un cuerpo de carne, pero la empleo porque la gente la comprende mejor al termino: 'recorporificación planetaria'.)

Y estos instructores revelaron que la Luna reencarnó en la Tierra. Y a continuación les detallo cómo se efectuó ese proceso, pero para comprender lo que sigue, primero tienen que saber que así como los humanos están compuestos por siete principios (un cuerpo físico y seis sutiles), los planetas también están compuestos por siete principios (un globo físico y seis sutiles), y a estos siete globos se les denomina una 'cadena planetaria'. 



Y los seres que se van a desarrollar en esa cadena planetaria, durante el ciclo de vida de esa cadena planetaria van a recorrer los siete globos, siete veces, y esos siete recorridos se les denomina: 'las siete rondas'.







EL FALLECIMIENTO DE LA CADENA LUNAR

El maestro Kuthumi explicó:

« Cuando llega el final, aunque el proceso del avance del hombre en su última y séptima ronda es exactamente el mismo [que en las rondas anteriores], pero cada globo en lugar de simplemente quedar temporalmente inactivo, a medida que los humanos lo abandonan, estos globos fallecen.

Con el comienzo de la séptima ronda, cada reino de la naturaleza (animal, vegetal, etc.), habiendo alcanzado su último ciclo, en cada globo, tras la partida del hombre, solo queda la maya [ilusiones] de formas que alguna vez vivieron y existieron.

Con cada paso que da en los arcos descendentes y ascendentes mientras avanza de globo en globo, el globo que deja atrás se convierte en una envoltura crisálida vacía.

A su partida, hay un flujo hacia afuera de las entidades de cada reino, esperando pasar a su debido tiempo dentro de formas superiores; sin embargo ellas quedan temporalmente liberadas debido a que hasta el día de esa evolución, esas entidades descansarán en su letargo sueño en el espacio hasta que sean nuevamente energizadas a la vida en el nuevo planeta.
. . .
Cuando llega el final, toda la humanidad purificada se fusionará en el Nirvana, y desde ese Nirvana intersolar renacerá en sistemas superiores [o sea en una nueva cadena planetaria más evolucionada, que en nuestro caso es la cadena terrestre]. »
(CM 15, p.97-98)






TRANSFERENCIA DE LOS PRINCIPIOS, ESENCIA E INFORMACIÓN DE LA CADENA LUNAR HACIA LA FUTURA CADENA TERRESTRE

Blavatsky explicó:

« Sin intentar la ardua tarea de explicar todo el proceso con sus detalles cósmicos, basta con decir algo que dé una idea aproximada.

Cuando una cadena planetaria está en su última ronda, su Globo 1 o A, antes de extinguirse definitivamente, envía toda su energía y "principios" a un centro neutral de fuerza latente, un "centro laya", e informa así a un nuevo núcleo de sustancia o materia indiferenciada, es decir, lo activa o le da vida.
. . .
Ahora será fácil imaginar que el Globo A de la cadena lunar informa al Globo A de la cadena terrestre y — muere.

El Globo B de la cadena lunar envía después su energía al Globo B de la nueva cadena terrestre.

Luego el Globo C de la cadena lunar, creando su esfera de descendencia C de la cadena terrestre.

Luego la Luna (nuestro satélite) derramando en el globo más bajo de nuestro anillo planetario —el Globo D, nuestra Tierra— toda su vida, energía y poderes; y habiéndolos transferido a un nuevo centro convirtiéndose prácticamente en un cuerpo sideral muerto , en el que la rotación casi ha cesado desde el nacimiento de nuestro globo. »
(DS I, p.155-6)




Blavatsky también señaló que esa transferencia es un proceso muy largo:

« Espero que no piensen que los principios arrojados por la Luna hayan creado en un día a la Tierra, ya que ciertamente requirió de millones y millones de años para hacer una cosa como esa. »
(CDS, p.481) 






EL NACIMIENTO DE LA CADENA TERRESTRE

El maestro Kuthumi explicó:

« El impulso de vida llega al globo A, o más bien a aquello que está destinado a convertirse en el globo A terrestre y que hasta ahora no es más que polvo cósmico [en el plano físico, y en el futuro ese polvo se convertirá en el globo D terrestre, o sea la Tierra].

Se forma un centro en la materia nebulosa de la condensación del polvo solar diseminado por el espacio y se suceden tres evoluciones invisibles al ojo humano, a saber: se desarrollan tres reinos de elementales o fuerzas de la naturaleza; en otras palabras, se forma el alma animal del futuro globo; o como lo expresará un cabalista, se crean los espíritus de la naturaleza conocidos popularmente como: los gnomos, las ondinas y las salamandras. Y así se puede establecer la correspondencia entre un globo madre y su globo hijo.
. . .
Las tres evoluciones completadas: el globo palpable comienza a formarse. El reino mineral cuarto en toda la serie, pero primero en esta etapa lidera el camino. Sus depósitos son al principio vaporosos, blandos y plásticos, volviéndose duros y concretos solo en el séptimo anillo [o sea en su séptima y última etapa de desarrollo del reino mineral en el globo A].

Cuando este anillo se completa, [el reino mineral] proyecta su esencia al globo B, que ya está pasando por las etapas preliminares de formación [creadas por los reinos elementales] y la evolución mineral comienza en ese globo.

En esta coyuntura la evolución del reino vegetal comienza en el globo A y cuando el reino vegetal  ha efectuado su séptimo anillo, su esencia pasa al globo B.

En ese momento la esencia del reino mineral se mueve al globo C y los gérmenes del reino animal entran en el globo A.

Cuando el reino animal ha completado sus siete anillos en el globo A, su principio de vida va al globo B, y la esencia del reino vegetal va al globo C y la esencia del reino mineral se mueve al globo D.

Luego llega el hombre en el globo A, aunque en ese momento solo es un presagio etéreo del ser compacto en el que está destinado a convertirse en nuestra tierra. Evolucionando a través de siete razas progenitoras con numerosas ramificaciones de subrazas, él, al igual que los reinos precedentes, completa sus siete anillos y luego es transferido sucesivamente a cada uno de los globos hasta el globo G. »
(CM 15, p.94-5)




 

¿CON QUÉ MATERIA SE FORMÓ LA TIERRA?

El Señor Keightley le hizo esa pregunta a Blavatsky:

« Usted explicó que al final de la séptima ronda de una cadena planetaria, los globos de esa cadena planetaria comienzan a “fallecer” y a medida que esto va sucediendo, sus principios y energía son transferidos de cada globo a un centro laya, y luego alrededor de este centro laya estos principios y energía proceden a desarrollar una nueva cadena planetaria. Y así es como se formó la Tierra a partir de la Luna.

Mi pregunta es la siguiente:

¿Es que en la trasferencia de los principios de la Luna al centro laya que se convierte posteriormente en la Tierra se produce una caída sobre ella misma del material burdo del cuerpo de la Luna?  Y si esto fuera así, ¿podríamos decir que las corrientes de vida que pasan del centro laya de la progenitora, contienen la potencialidad que posteriormente se manifiesta en el desarrollo de la criatura? »


A lo que Blavatsky le contestó:

« Los materiales de la Tierra ya estaban allí pero en una condición indiferenciada porque la substancia es eterna. Nunca ha habido un momento en que no hubiese esa substancia, ya que los materiales de los cuales la Tierra está ahora creada, constituyen a toda la “criatura”, y por lo tanto nunca hubo un tiempo en que no existieran.

Fueron solo despertados por los principios de la Luna cuando uno después del otro estos principios fueron trasferidos de la moribunda cadena lunar a la naciente cadena terrestre, y la Tierra comenzó su formación cuando le llegó su turno en el despertar de la cadena.

La frase está mejor expresada en la Doctrina Secreta en donde se dice que “los principios de la Luna son exhalados encima” en vez de “adentro” del centro laya, porque un centro laya es justamente como les he dicho, no diferenciado, aunque todo a su alrededor pueda estar diferenciado, y el centro laya en este caso es el Atman del cuerpo que se forma.

La Luna se encogió después de la perdida de sus principios como sucede también en el cuerpo de un hombre muerto después que sus principios vitales y otros principios lo han dejado. Y como esto es así, desde luego los ocultistas dicen que la corriente de vida del progenitor lleva consigo una potencialidad de todo lo que desarrollará en el nuevo planeta. »
(CDS, p.432-4)






EL ESTADO ACTUAL DE LA LUNA

Blavatsky señaló:

« En la Luna ya no hay más ningún principio, solo queda una especie de vida de sombras. Esa es la clase de vida que se desenvuelve allí.

Piensen en un cuerpo que está en una condición de trance aunque todo lo demás está ya muerto, pero queda algo en ese cuerpo que mantiene todavía un poco de vitalidad.

Y si quemas incienso a su alrededor por mucha horas, después ese cuerpo olerá a eso, lo cual muestra que lo absorbió. Mientras que un cuerpo que está completamente muerto, no absorberá nada. »
(CDS, p.434)






MIS EXPLICACIONES

Para tener una mejor comprensión que cómo la Luna se reencarnó en la Tierra, hay que observar cómo reencarnan los humanos.

En resumen los instructores teosóficos explicaron que cuando un humano muere, sus diferentes cuerpos van falleciendo, pero las características que esa persona desarrolló en esos diferentes cuerpos quedan grabadas en unas estructuras energéticas llamadas skandhas.

El humano permanece un periodo de tiempo en el Devachan ("el Cielo") y cuando vuelve a reencarnar, sus skandhas se reactivan y van a transmitir la información registrada a los nuevos cuerpos que se están formando.


Y de la misma manera cuando una cadena planetaria llega a su séptima ronda, a medida que los seres que la habitan van dejando cada uno de los globos de esa cadena, esos globos van falleciendo.

Esos seres entonces entran a un plano de existencia sutil elevado que el maestro Kuthumi denominó "un nirvana intersolar" y que Blavatsky denominó "un punto laya", y que corresponde al Devachan en el que entran las almas humanas después de fallecer, pero que "en el Devachan planetario" se encuentra en un nivel de existencia y vibratorio más elevado y dura muchísimo más tiempo.


Y posteriormente las skandhas de la cadena lunar se van a reactivar para formar los globos de la nueva cadena terrestre.

Entonces los reinos elementales van a ser los primeros en descender del Nirvana intersolar para crear la estructura preliminar del globo A terrestre.

Y cuando esos reinos elementales terminan su ciclo de desarrollo y construcción en el globo A, entonces descienden a un plano de existencia menos sutil para efectuar el mismo trabajo con el globo B; y el reino mineral entra en el globo A para efectuar su parte.

Y cuando esos reinos elementales terminan su ciclo de desarrollo y construcción en el globo B, entonces descienden a un plano de existencia menos sutil para efectuar el mismo trabajo con el globo C; y el reino mineral entra en el globo B para efectuar su labor y desarrollo en el globo B; y el reino vegetal entra en el globo A para efectuar su labor y desarrollo en el globo A.

Y así progresiva y sucesivamente se van formando los nuevos globos de la cadena terrestre. Es similar a una fuente en cascada:




Actualmente la Luna es un cadaver sideral que no está todavía completamente muerto, pero si ya muy fallecido.

Y en alguna parte leí que cuando la Luna ya esté completamente muerta, entonces la Luna se desintegrará y una gran parte de su materia caerá sobre la Tierra, pero no debemos preocuparnos por ese futuro evento porque cuando eso suceda, la humanidad y los otros reinos ya habrán trascendido la materia física y vivirán en los planos sutiles (primero en el plano astral y posteriormente en el plano mental).





Libros mencionados

CM: Las Cartas Mahatma
DS: La Doctrina Secreta
CDS: Los Comentarios a la Doctrina Secreta











EL FIN DEL MUNDO, LA TIRANÍA DEL MIEDO Y LA ILUSIÓN DEL DESEO


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Por qué el miedo siempre se ha utilizado como arma para dominar a las masas? ¿Cambiaremos o salvaremos el mundo cultivando el miedo? ¿Qué relación existe entre el miedo y el deseo? ¿No necesitamos liberarnos de ambos para ser verdaderamente libres? En el siguiente texto, reflexionaremos sobre estos y otros puntos relacionados con el deseo, el miedo y el fin del mundo.


La historia de la humanidad es una historia de valentía, luchas, guerras y dominación, pero también una historia de deseo y miedo, mucho miedo. Desde la prehistoria, la humanidad ha oscilado entre el temor a lo desconocido, la necesidad de luchar por la supervivencia y el anhelo de expandirse hacia nuevos horizontes.

Ante el miedo, ¿qué puede hacer la humanidad?

Confiar, creer en fuerzas superiores a sí mismas. Y al venerar estas fuerzas los humanos buscaban hacer menos arriesgado lo desconocido y al mismo tiempo fortalecerse con coraje y fe para afrontar los desafíos de las luchas cotidianas: supervivencia, dominación o expansión.

Los líderes religiosos siempre han conocido el poder del miedo; por lo tanto, entre todos los pueblos y culturas —aztecas, mayas, incas, egipcios, griegos, romanos, hindúes— la presencia de rituales "sagrados" era significativa, muchos de ellos con sacrificios de todo tipo y naturaleza, incluidos sacrificios humanos.

Este poder, al ser tan notable, era frecuentemente utilizado por los gobiernos —tiranos o no— para legitimar sus acciones en la Tierra. Por lo tanto, no era raro que los líderes religiosos y los líderes terrenales caminaran de la mano, fortaleciéndose mutuamente y cooperando para mantener el statu quo.




Miedo, deseo y tiranía católica

La historia nos muestra que siempre ha sido así. El miedo y el deseo impulsaron a la humanidad en gran parte de los acontecimientos históricos de la Edad Media.

La Iglesia Católica es conocida por sus acciones en las que utilizó el miedo y el deseo como sus principales armas de opresión: muchos temían el infierno y anhelaban ardientemente el cielo el cual era ofrecido a los fieles mediante indulgencias vendidas a precios exorbitantes a todos aquellos que obedecían sus órdenes y dictados sin cuestionarlos, por absurdos y crueles que estos fueran.

Fue cultivando el miedo a la condenación eterna y la promesa del cielo —a través del perdón de los pecados— que muchos reyes y emperadores se rindieron al poder de la Iglesia. De este modo, se consolidó como la principal aliada del Estado.

Llegó al punto en que ya no necesitaba discursos, utilizando su propia fuerza y ​​los poderes temporales que se le habían otorgado para coaccionar e intimidar a todos los que la amenazaban.

El miedo dejó de ser algo abstracto para convertirse en una amenaza real: aquí merecen ser recordados los temibles tribunales de la Inquisición, las hogueras que mataron a tantos y las Cruzadas. Pero conviene recordar que todo esto comenzó con el miedo al infierno y el deseo de alcanzar el cielo. El resultado fueron siglos y siglos de dominación tiránica basada en el miedo y el deseo.





Hombres libres que cambiaron el mundo

Pero afortunadamente surgieron hombres libres del temor a la Iglesia y su teología, y estos hombres cambiaron la historia. Hombres como Francisco de Asís, Martín Lutero, Juan Calvino, el rey Enrique VIII, entre otros, tuvieron el valor de romper definitivamente con el miedo católico que oprimía a la humanidad.

Libres del miedo, estos hombres se atrevieron a enfrentarse a la ira de una organización poderosa y tiránica como la Iglesia Católica durante la Edad Media. Esto demuestra que la libertad siempre comienza en la conciencia. Una mente libre actúa destruyendo las ataduras y cadenas que nos atan a nosotros mismos y a los demás.

Por eso la libertad nunca es bienvenida, dondequiera y cuandoquiera que se presente. Hombres como Jesucristo, Gandhi, Krishnamurti y otros grandes hombres —mártires o no— representan una verdadera amenaza para el poder establecido. No se someten al poder del miedo. Sus mentes y conciencias son tan libres que no temen a la muerte, al dolor ni al sufrimiento. Lo cual no significa que sean necios; saben cuándo actuar y hasta dónde pueden llegar. De este modo, cumplen lo que Jesús dijo: "Sean mansos como palomas y astutos como serpientes".





Miedo, deseo y tiranía en la sociedad moderna

El problema radica en que esta cuestión no es exclusiva de la Edad Media. Incluso hoy en día, el miedo y el deseo se utilizan como formas de dominación en todos los ámbitos y sectores de la sociedad moderna. Es un verdadero cáncer que afecta a toda la humanidad, con muy raras excepciones.

Es el profesor que no acepta que el alumno discrepe de sus ideas. Son los padres que exigen obediencia absoluta a sus hijos, pero no explican el porqué. Es el marido que amenaza a su esposa con violencia e incluso con la muerte si se atreve a desobedecerle. Son los jefes que no aceptan que se les contradiga. Son los procesos de selección para puestos de trabajo o ascensos internos, donde las personas más independientes y críticas son marginadas por representar una amenaza. Son aquellos que son rechazados de una empresa o institución por tener el valor de denunciar errores y fraudes. Son las religiones que, como en la Edad Media, siguen utilizando el miedo al infierno y el deseo de vivir en el cielo para mantener su dominio sobre las mentes de sus seguidores.

Estas son las creencias de que cuanto más desees y más ambición tengas, mejor serás. Estos son los llamados movimientos religiosos que alimentan la búsqueda de estados superiores de conciencia o despertar como si esto fuera el resultado del deseo, el esfuerzo o la disciplina; es la creencia general y dominante de que debemos esforzarnos por ser más, ser mejores, más caritativos, más amables, como si los seres humanos pudieran mejorar a través del deseo, el miedo y el tiempo. Y así sucesivamente.

¡Y ay de aquellos que no estén de acuerdo! ¡Ay de aquellos que se atrevan a tener sus propias opiniones! Se les tacha de obsesionados, poseídos o mentalmente desequilibrados. Esto ocurre en casi todas las religiones y movimientos religiosos, con muy raras excepciones.





La creencia en el fin del mundo

Entre los muchos temores de la humanidad, el miedo al fin del mundo parece ser uno de los más temidos y dañinos. El fin del mundo se ha proclamado desde la época de Jesús, principalmente por los apóstoles que se aferraron a las supuestas profecías de Jesús sobre el fin de los tiempos.

Una de las afirmaciones más intrigantes y controvertidas es: «En verdad os digo que esta generación no pasará hasta que todo esto suceda» (Mateo 24:3-34).

Obviamente, no se refería al fin del mundo físico, de lo contrario no estaríamos aquí discutiendo estos temas.

¿ Se refería a otros "fines", como las guerras o el Holocausto que devastó al pueblo judío? ¿Hablaba de la muerte de los propios apóstoles, martirizados en defensa de la fe que propagaron y defendieron? ¿O realmente dijo eso? ¿Entendieron y registraron sus palabras correctamente? En otras palabras, tal vez se refería a otro fin, pero no al fin del mundo material.





Tragedia, decepción y la creencia en el fin del mundo

Pero mucha gente sigue creyendo en el fin del mundo y predicándolo. El problema es que pasan los años y el fin no parece llegar; aun así, esta creencia continúa causando estragos, proclamada por líderes desquiciados o sumamente astutos.

¿Quién puede olvidar a líderes religiosos como Jim Jones en 1978, David Koresh en 1993 y Marshall, Applewhite y Bonnie Nettles (Heaven's Gate) en 1997? ¿Y qué decir de Jonas Wendell, Charles Taze Russell, William Miller, Joseph Franklin Rutherford y otros profetas del fin del mundo que lo anunciaron y lo reiteraron varias veces, generando mucha confusión, frustración y decepción?

Finalmente, la prensa mundial informó que un grupo religioso conocido como Family Radio, liderado por el pastor Harold Camping, de 89 años, fijó la fecha definitiva para el 21 de mayo de 2011, mientras que otros la pospusieron un poco más , fijándola para 2012.

Además de estos casos más notorios, existen cientos de otros casos que involucran a individuos anónimos. Recientemente, la televisión informó sobre el caso de algunas familias que creyéndose elegidas y confiando en el pastor, cortaron dinero, abandonaron sus trabajos y hogares, y vagaron sin rumbo por los caminos, creyendo que serían arrebatadas en el camino. ¿Hasta cuándo toleraremos semejante estupidez? ¿Hasta cuándo seguirán cobrándose víctimas las semillas perniciosas de creencias como estas?





Los verdaderamente iluminados no alimentan el miedo

Quiero dejar bien claro que no estoy aquí para defender mi verdad, pero también cuestiono a todos aquellos que actúan como si la poseyeran, incluso convenciendo a otros de que la tienen. Pero, si estas prédicas escatológicas tuvieran algún valor o importancia, habrían sido proclamadas por los seres verdaderamente iluminados que visitaron nuestra tierra hasta hace poco.

Seres como Paramahansa Yogananda, Sri Yukteswar, Lahiri Mahasaya, Babaji (el verdadero), Krishnamurti, Ramakrishna, Ramana Maharish nos habrían advertido, de alguna manera, de la proximidad del fin, pero ¿por qué no lo hicieron?

Es sencillo, porque los verdaderos hombres de Dios, los verdaderos sabios y avatares saben que el miedo no se puede vencer con miedo. Saben que el miedo no libera al hombre, sino que solo lo aprisiona aún más. Saben que el miedo no puede usarse como herramienta para dominar y persuadir a nadie.

Saben lo más obvio: el hombre no puede liberarse del miedo utilizando el miedo mismo como factor de liberación; es imposible. Es una gran incoherencia. Quien lo haga demuestra no estar iluminado, atestiguando ante sí mismo y ante los demás que no es un ser liberado.





Una persona verdaderamente despierta no alimenta ilusiones

Los verdaderamente "despiertos" no se preocupan por el tiempo, el mañana ni el futuro. Sería contradictorio que así fuera. Desean precisamente lo contrario: liberarse del tiempo, porque en el tiempo solo hay miseria, dolor y sufrimiento. Es la dimensión del tiempo y del deseo la que nos mantiene atrapados en nuestras propias ilusiones. El miedo es uno de los peores obstáculos en el camino hacia el despertar.

Es el miedo el que alimenta las creencias, es el miedo el que mantiene la relación malsana entre gurú y discípulo, una relación que ha traído más daño que bien, pues se presenta como un terreno fértil para la explotación, la dominación y el miedo.

El verdadero gurú está más allá de esta dependencia y tampoco la alimenta. El problema es que no todos los gurús son auténticos, y aquellos que emergen verdaderamente del anonimato son raros; lo hacen por alguna razón especial, pero no por su propia voluntad ni para glorificarse. Quizás haya ocasiones en que los verdaderos gurús se dan a conocer —como en el caso del linaje que comenzó con Babaji y continuó con Yogananda—, pero estos eventos son excepciones, no la regla.

Además, todo lo que Yogananda escribió y todos los milagros que presenció no habrían sido posibles sin la autorización de un orden superior. En otras palabras, no fue por su voluntad, ni por la de los yoguis con los que se asoció, que presenció estos eventos y posteriormente los reveló al mundo. Fue por un orden superior, por una causa que solo podemos inferir, pero que difícilmente podemos conocer con certeza.





Yogananda, los gurús y el problema de las creencias

Es un hecho que después de Yogananda, el mundo no ha visto nada igual. Y no fue por falta de intentos. Hay varios escritores, "yoguis" y antiguos discípulos de Yogananda que afirman haber tenido experiencias similares —incluidos encuentros con Babaji—, pero sus testimonios carecen de la fuerza e influencia que alcanzó Yogananda y su Autobiografía.

Es como si ese "portal" a lo milagroso se hubiera abierto, pero también se hubiera cerrado en su interior. Es improbable que la humanidad vuelva a experimentar un acontecimiento como este en la Tierra. La razón es que cuando la humanidad se entera de estos hechos y personas extraordinarias, eso multiplica los diversos problemas e ilusiones que ya existen.

En resumen: es un hecho que Yogananda, con su relato de primera mano, reavivó la llama de la espiritualidad en muchos corazones desilusionados y desencantados. Pero también es cierto que las revelaciones que trajo siguen causando un daño inimaginable, como por ejemplo: los diversos grupos que usan el nombre de Babaji para promocionarse, las disputas por los derechos de autor del verdadero Kriya Yoga, las numerosas autoproclamadas encarnaciones de Babaji y Yogananda que aparecen en internet, y los diversos movimientos religiosos que se apoyan en la tradición y la autoridad de Yogananda para "legitimar" sus movimientos y organizaciones, y así sucesivamente.

Quizás por eso Krishnamurti se negó, hasta el final, a describir la vida después de la muerte, quién era él, quién lo acompañaba o el otro lado. Una vez dijo: "Porque si abrimos esta puerta, no podremos contener lo que hay detrás".

Esto basta para comprender lo absurdo que es seguir hablando de la vida después de la muerte, del futuro, de la inminencia o no del fin del mundo. Nada de esto nos transforma, nada de esto nos libera, no tiene sentido para nuestras vidas.





¿Qué tipo de mundo queremos salvar?

La necesidad e importancia del despertar espiritual es independiente de cuándo terminará el mundo: hoy, mañana o el año que viene, ¿qué importa? «Donde está tu corazón, allí estará también tu tesoro». «Donde están los cadáveres, allí se reunirán las águilas».

Dondequiera que estemos, en este o en cualquier otro mundo, físico o no, allí estará nuestra conciencia, despierta o dormida. Si está despierta aquí, lo estará en cualquier dimensión o mundo. Si está dormida aquí, lo estará en cualquier otra dimensión o plano.

Por lo tanto es importante que trabajemos para despertar aquí y ahora, porque solo en el aquí y ahora, el presente eterno, el ser humano puede liberarse de las ilusiones del ego y del tiempo. Por consiguiente, a los heraldos y profetas del fin del mundo y a todos aquellos que comparten la misma creencia, no olviden que es inútil vivir hablando del fin del mundo cuando uno no trabaja para despertar.

Sería mucho más útil y productivo señalar un hecho que cualquiera puede verificar: nuestro mundo terminó hace mucho tiempo. Vivimos en un mundo de ilusiones, sueños, pensamientos reactivos y deseos. El mundo que queremos salvar simplemente no existe. No sabemos qué es la vida; todo lo que hacemos en ella es meramente el resultado de una compleja maraña de factores, causas y efectos, cuyo centro carece de esencia.

En otras palabras, ¿qué somos? ¿Condicionamiento? ¿Deseos? ¿Pensamientos? ¿Memoria? ¿Es este el mundo que queremos salvar? ¿Con qué propósito? ¿Para perpetuar la ilusión y el sufrimiento que de ella se deriva?





¿Los sueños continúan en el más allá?

La vida verdadera, el mundo verdadero, está aquí mismo, exactamente donde estamos; solo la mente nos impide percibirlo. Nuestro trabajo debe centrarse en el despertar, pues ahí reside la única salida posible. Así lo dijeron Buda y Jesús, y así lo reafirmó Sri Yukteswar: "Un ser terrenal subdesarrollado permanece la mayor parte del tiempo en un profundo estupor, como la muerte, y apenas es consciente de las hermosas esferas astrales".

Esto también puede comprobarse mientras se duerme. Los que tienen sueños conscientes (aquellos que despiertan en sueños) saben que cuanto más conscientes estén durante el día, mayor será la probabilidad de tener sueños lúcidos. Esto puede comprobarse; no hace falta «creer».

Esto implica que toda nuestra energía y atención deben centrarse en el despertar; de lo contrario, seguiremos durmiendo, con algunos momentos de semiconsciencia y muy raros momentos de verdadera consciencia.





El deseo y el miedo impiden el despertar

Perdonadme, todos los que creéis en el fin del mundo. No olvidéis que las creencias son solo creencias, y no podemos tomarlas como la Verdad. La Verdad está aquí, ante nosotros. Reside en la percepción de quiénes somos y en la consiguiente liberación de todo miedo y deseo.

El miedo y el deseo son hermanos, como las dos caras de una misma moneda. El deseo de alcanzar cualquier cosa o cualquier estado en este u otro mundo nos aprisiona cada vez más en estas esferas terrenales o astrales.

Buda ya dijo que "el deseo es la raíz de todo mal". Sri Yuktesar afirmó categóricamente que "el poder de los deseos insatisfechos es la raíz de toda esclavitud humana" (AY-457). Krishnamurti solía decir que el mismo deseo de alcanzar la Verdad o a Dios nos impedía percibirla, porque el deseo es tiempo, es pensamiento, es decir, es la perpetuación del ego mismo.





Meditación: el camino a la liberación

Finalmente, es importante estar atentos a estos dos grandes factores de la esclavitud humana: el deseo y el miedo. Ahora bien, ¿por qué deseamos?

Es sencillo: porque tenemos miedo. Deseamos el cielo porque tememos el infierno. Deseamos la salud porque tememos la enfermedad. Deseamos el éxito y la abundancia porque tememos las dificultades y la escasez. Deseamos el amor porque tememos el dolor de la soledad. Deseamos la iluminación y la dicha porque tememos la ilusión y el sufrimiento, y así sucesivamente.

Por lo tanto debemos ser conscientes del miedo y el deseo, y no intentar vencerlos con más miedo y deseo, un círculo vicioso eterno del que es muy difícil escapar y percibir. Solo con la ausencia de deseo, solo con la quietud de la meditación, solo con la percepción sin elección, sin deseos de ser, de llegar a ser o de no ser, el ser humano puede liberarse.

La Biblia ya proclamó: «Estad quietos, y sabed que yo soy Dios». Solo en la quietud de la verdadera meditación, liberado del tiempo, el esfuerzo y el miedo, el ser humano se libera gradualmente de las cadenas de Maya o la Matrix. Así lo anunciaron los grandes avatares, así nos advirtieron los iluminados, y así nos lo dicen nuestra propia inteligencia, razón y experiencia.

¡Abajo la pedagogía del miedo! No necesitamos más miedo; ¡ya tenemos suficiente! Lo que necesitamos es despertar, y eso solo llega cuando ya no queda rastro de miedo ni de deseo. Incluido el miedo al fin del mundo y el anhelo de alcanzar el cielo, el paraíso o incluso el nirvana.







NOTA DE CID

Completamente de acuerdo con lo que dijo Alsibar, y sobre todo que las iglesias y muchos embusteros manipulan a la gente con el miedo y el deseo, y particularmente con el miedo al fin del mundo.

Pero tampoco recomiendo irse al otro extremo y no preocuparse del futuro porque eso puede salir muy costoso. Por ejemplo aquellos que percibieron que se avecinaba la Segunda Guerra Mundial y se fueron de Europa, evitaron mucho sufrimiento.

Actualmente hay una serie de desequilibros que me preocupan: sobrexplotación de los recursos naturales, endeudamiento cada vez más masivo, especulación exacerbada, etc., que me hacen considerar que van a terminar por provocar graves crisis. Eso no va a ser el fin del mundo pero si va a ser el fin de la sociedad tal como la conocemos.

Lo que me sorprende es que estas crisis están tardando más de lo previsto en llegar, pero eso no significa que no vayan a suceder, sino que cuando sucedan, serán mucho más intensas.

Y ahora con la aparición de la Inteligencia Artificial, esa nueva tecnología puede atenuar esas crisis, o por el contrario intensificar aún más el próximo caos social.

El futuro nos lo dirá...