DON JUAN Y DON GENARO LES MOSTRARON SUS ALIADOS A CARLOS CASTANEDA




Don Genaro era otro brujo colega de Don Juan, y Pablito era otro aprendiz de brujo, y Carlos Castaneda en su libro "Relatos de Poder" cuenta que en una ocasión él, Pablito, Don Juan y Don Genaro fueron a un risco en donde sucedieron eventos muy aterradores.


« "Ya la oscuridad descendió al mundo", dijo Don Juan mirando el cielo.

Entonces Don Genaro dibujó una media luna en el duro suelo. Por un instante me pareció que usaba un gis iridiscente, pero luego advertí que no tenía nada en la mano, pero yo percibía la media luna imaginaria que había dibujado con el dedo.

Hizo que Pablito y yo nos sentáramos en la curva interna del filo convexo, mientras él y Don Juan se instalaban, con las piernas cruzadas, en los extremos de la media luna, a unos dos metros de nosotros.

Don Juan habló primero, dijo que nos iban a mostrar a sus aliados, dijo que si mirábamos sus costados izquierdos, entre la cadera y el costillar, "veríamos" algo como un trapo o un pañuelo colgado de sus cinturones.

Don Genaro añadió que junto a esos trapos había dos objetos redondos, como botones, y que debíamos mirar sus cintos hasta "ver" los trapos y los botones.

Antes de que Don Genaro hablase yo había notado ya un objeto plano, como un trozo de tela, y un guijarro redondo que colgaban de sus cinturones.

Los aliados de Don Juan eran más oscuros y ominosos que los de Don Genaro. Mi reacción fue una mezcla de curiosidad y miedo. Experimentaba las reacciones en el estómago y no juzgaba nada de manera racional.

Don Juan y Don Genaro se llevaron la mano al cinturón y parecieron desenganchar los trozos de tela oscura. Los tomaron con la mano izquierda; Don Juan lanzó el suyo al aire por encima de su cabeza, pero Don Genaro dejó caer suavemente el propio.

Los trozos de tela se desplegaron en la caída como pañuelos perfectamente lisos; descendieron despacio, oscilando como voladores.

El movimiento del aliado de Don Juan era la réplica exacta de lo que él había hecho al girar días antes.

Conforme los trozos de tela se acercaban al suelo, se hacían sólidos, redondos y masivos. Se contrajeron como sí hubiesen caído sobre un tirador de puerta; luego se expandieron.

El de Don Juan creció hasta ser una sombra voluminosa. Tomó la guía y avanzó hacia nosotros, aplastando piedras y terrones. Llegó a uno o dos pasos de nosotros, hasta el cuenco de la media luna, entre Don Juan y Don Genaro.

En cierto momento pensé que rodaría sobre nosotros, pulverizándonos. Mi terror en ese instante ardía como una hoguera.

La sombra frente a mí era gigantesca, de unos cuatro metros de alto y dos de ancho. Se movía como si tentaleara a ciegas sintiendo su camino. Se sacudía y oscilaba. Supe que estaba buscándome.

En ese momento Pablito ocultó la cabeza contra mi pecho. La sensación que su movimiento me produjo, disipó en parte la atención empavorecida que yo había enfocado en la sombra. Ésta pareció disociarse, a juzgar por sus sacudidas erráticas, y luego desapareció, fundiéndose con la oscuridad en torno.

Sacudí a Pablito. Él alzó la cara y dejó escapar un grito sofocado. Miré hacia arriba. Un hombre extraño me contemplaba. Parecía haberse hallado detrás de la sombra, acaso oculto por ella. Era alto y delgado, de rostro largo, sin cabello, y una irritación o eczema cubría el lado izquierdo de su cabeza. Sus ojos eran locos y brillantes; tenía la boca entreabierta. Vestía una rara especie de pijama; los pantalones le quedaban cortos. No pude discernir si usaba zapatos.

Quedó mirándonos durante lo que pareció un largo rato, como en espera de una coyuntura para lanzarse sobre nosotros y despedazarnos.

Así de intensos eran sus ojos. No había en ellos odio ni violencia, sino alguna especie de desconfianza animal.

Yo no podía soportar más la tensión. Quise adoptar una posición de pelea que Don Juan me había enseñado años antes, y lo habría hecho si Pablito no me hubiera susurrado que el aliado no podía pasar de la raya que Don Genaro trazara en el suelo.

Advertí entonces que en verdad había una línea brillante que al parecer detenía lo que se hallaba frente a nosotros.

Tras un momento el hombre se apartó hacia la izquierda, igual que la sombra. Tuve la sensación de que Don Juan y Don Genaro los habían llamado a ambos.


Hubo un corto intervalo de quietud. Yo no veía a Don Juan ni a Don Genaro; no estaban ya sentados en las puntas de la media luna.

De pronto oí el sonido de dos guijarros que golpeaban el sólido suelo de roca donde nos hallábamos, y en un destello el área frente a nosotros se iluminó como si alguien hubiera encendido una luz amarillenta.

Vimos una bestia voraz, un gigantesco lobo o coyote de aspecto repugnante. Su cuerpo estaba cubierto por una secreción blanca, como sudor o saliva. Su pelambre era áspero y húmedo. Gruñía con una furia ciega que me produjo escalofríos. Su quijada temblaba, lanzando goterones de baba. Rascaba el suelo como un perro rabioso que tratara de librarse de una cadena.

Luego se paró sobre las patas traseras y agitó con furia las delanteras y las quijadas. Toda su ferocidad parecía concentrada en romper alguna barrera frente a nosotros.

Me percaté de que el miedo hacia aquel animal enloquecido era diferente del que me habían producido las dos apariciones anteriores. Mi temor de la bestia era repulsión y horror físicos.

Seguí mirando, en completa impotencia, su rabia. De pronto pareció perder su salvajismo y se alejó trotando.

Oí entonces que algo más venía hacia nosotros, o acaso lo sentí; de un momento a otro apareció la forma de un felino colosal. Lo primero que vi fueron sus ojos en la oscuridad; eran enormes y fijos como dos charcos dé agua que reflejaran la luz. Resoplaba y gruñía suavemente. Exhalaba aire y se paseaba frente a nosotros sin quitarnos la vista de encima. No tenía el mismo brillo eléctrico que el coyote; yo no podía distinguir claramente sus facciones, y sin embargo su presencia era infinitamente más ominosa que la de la otra bestia. Parecía reunir fuerzas; sentí que, en su audacia, traspasaría sus límites.

Pablito debe de haber tenido un sentimiento similar, pues me susurró que agachara la cabeza y me tendiera en el suelo.

Un segundo después, el felino atacó. Corrió en nuestra dirección y luego saltó con las garras extendidas. Cerré los ojos y escondí la cabeza entre los brazos, contra el suelo. Sentí que la bestia había rasgado la línea protectora que Don Genaro había dibujado alrededor nuestro, y que se hallaba encima de nosotros.

Su peso me aplastaba; la piel de su vientre frotaba mi cuello. Parecía que sus patas delanteras estaban atrapadas en algo; forcejeaba por liberarse. Sentí sus sacudidas y oí su diabólico resoplar.

Supe entonces que me hallaba perdido. Tuve un vago sentido de elección racional y quise resignarme con calma a la suerte de morir allí, pero temía el dolor físico de la muerte bajo tan atroces circunstancias.

Entonces una fuerza extraña brotó de mi cuerpo, fue como si mi cuerpo rehusara morir y reuniera toda su energía en un solo punto, mi brazo izquierdo.

Sentí que un empellón indomable lo atravesaba. Algo incontrolable tomaba posesión de mi cuerpo, algo que me forzaba a empujar el peso maligno de la bestia y quitárnoslo de encima.

Pablito pareció haber reaccionado en la misma forma, y ambos nos pusimos de pie al mismo tiempo; fue tanta la energía creada por ambos, que la bestia salió disparada como un muñeco de trapo.

El esfuerzo había sido supremo. Me derrumbé en el suelo, jadeante. Los músculos de mi estómago estaban tan tensos que me impedían respirar. No prestaba atención a lo que Pablito hacía.

Finalmente noté que Don Juan y Don Genaro me ayudaban a sentarme.

Vi a Pablito tirado bocabajo con los brazos extendidos. Parecía desmayado. Después de haber hecho que me sentara, Don Juan y Don Genaro ayudaron a Pablito. Ambos le frotaron el estómago y la espalda. Lo hicieron poner de pie y tras un rato pudo sentarse por sí mismo. »
(Tercera parte)






OBSERVACIONES

Blavatsky explicó que uno puede controlar a entidades sutiles y las puede utilizar como sirvientes, los cuales van a efectuar fenómenos sobrenaturales bajo nuestra órdenes.

Blavatsky los llama "elementales sometidos" y Don Juan los llama "aliados".

En este otro capítulo doy algunos ejemplos de los fenómenos que los elementales de Blavatsky efectuaron (ver link). 

Por lo tanto esta historia tiene un trasfondo real, pero los elementales no se pueden ver con los ojos físicos, necesitas activar tu clarividencia para poder percibirlos ya que son seres del plano astral.

Y aunque esta historia que Castaneda narró si es esotéricamente posible, aún así soy desconfiado con la veracidad de su relato porque él era un escritor muy mentiroso y porque aunque casi no se ha revelado nada de este tema, la manera como Castaneda describe los elementales controlados por Don Juan y Don Genaro, lo encuentro muy fantasioso y eso me hace dudar de su autenticidad. 









LO QUE CARLOS CASTANEDA DIJO DE TAISCHA ABELAR




En el libro de Taisha Abelar "Donde Cruzan los Brujos", Carlos Castaneda puso una nota introductoria en donde sobre Taisha él escribió lo siguiente:

« Taisha Abelar es una de las tres mujeres que recibieron enseñanzas y fueron entrenadas en una forma muy deliberada por unos brujos en México, bajo la dirección de Don Juan Matus.
. . .
Ciertas circunstancias pertinentes a nuestra condición del momento han permitido a Taisha Abelar escribir acerca de su preparación, que fue igual a la mía y no obstante del todo distinta. Ella tardó mucho tiempo en esa tarea, porque primero debió adquirir los medios brindados por la brujería para escribir.
. . .
Taisha Abelar tardó muchos años en perfeccionar su ensueño al grado de convertirlo en el medio que los brujos usan para escribir. 
. . .
Si bien todos los miembros del grupo de brujos encabezado por Don Juan tenían un conocimiento global de ambas artes [ensoñación y acecho], eran asignados a un bando o al otro. Taisha Abelar fue adscrita a los acechadores e instruida por ellos. Su libro porta el sello de su estupenda preparación como acechadora. »





OBSERVACIONES

1. Castaneda afirmó que Taisha es una de las tres mujeres que recibieron enseñanzas por parte de los brujos dirigidos por Don Juan. Las otras dos era Carol Tiggs y Florinda Donner.

Aunque hay que señalar que Castaneda les dijo a sus alumnos personales en sesiones privadas que había una cuarta bruja, su compañera Joanie Barker quien era "la primera y más inteligente alumna de Don Juan".

Pero un simple vistazo a las biografiás de esa mujeres muestra que ellas nunca salieron de la ciudad de Los Angeles cuando supuestamente estaban en Arizona o en México efectuando su entrenamiento con los brujos de Don Juan.

Y tampoco ellas mostraron tener facultades especiales sino que la gente que las conoció dicen que eran mujeres muy comunes.

Posteriormente se descubrió que en realidad ellas eran el harem personal de Castaneda, quien para callar a aquellos que lo acusaban de inventar a Don juan, pretendió que ellas también habían conocido a ese brujo nagual.



2. Luego Castaneda dice que "ciertas circunstancias pertinentes a nuestra condición del momento le han permitido a Taisha escribir acerca de su preparación".

Esas circunstancias fue el regreso de la mujer Nagual Carol Tiggs, quien Castaneda y sus brujas afirmaron que ella había partido con Don Juan y sus brujos a otra dimensión de existencia, aunque después cambiaron la historia y dijeron que ella había partido a esa otra dimensión pero no con Don Juan y sus brujos, sino con un brujo conocido como "El Desafiador de la Muerte".

Pero que el regreso inesperado de Carol Tiggs de nuevo al plano físico, eso fue una señal de que las brujas también debían escribir libros y además efectuar talleres públicos para enseñar "los pases mágicos".

Y ahí uno se pregunta:

¿Por qué antes de ese evento Castaneda si podía escribir libros pero sus brujas no?

Pero sobre todo se descubrió que Carol no se había ido a otra dimensión sino que ella se había simplemente separado de Castaneda, continuado con su vida bien física en Los Angeles, y posteriormente se volvió a reconciliar con él.

Así es que esas "circunstancias pertinentes" que le permitieron a Taisha escribir fue pura falsedad.



3. Luego Castaneda dice que Taisha tardó mucho tiempo para escribir porque tenía que hacerlo como lo hacen los brujos: en el ensueño.

Ensoñar es estar consciente astralmente. No tengo claro si por escribir ensoñando Castaneda se refiere a escribir con el cuerpo astral, o si se refiere a que de esa manera recuerda experiencias que el aprendiz brujo vivió en un estado de consciencia acrecentada, pero de los que no se acuerda en su estado de consciencia normal.

De cualquier forma no considero que Taisha haya experimentado ninguno de esos dos casos porque ella no demostró tener ninguna capacidad de desdoblamiento astral, y su libro tiene enormes mentiras; por lo que yo pienso que si Taisha tardó tanto tiempo en escribirlo fue más bien porque ella tenía miedo de exponer su charlatanismo al publico.


4. Y finalmente Castaneda dice que Taisha era una increíble acechadora, pero eso es falso porque en el linaje de Don Juan los acechadores son practicantes chamánicos que dominan el mundo manipulando a la gente, y logrando sus objetivos con paciencia, astucia y control.

Pero Taisha no tenía nada de eso, al punto que cuando Castaneda falleció, ella a pesar de heredar una gran fortuna y tener todavía muchos años por vivir, prefirió quitarse la vida porque no supo como actuar sin su "Nagual".

Y alguien así no es para nada acechador.








LA HISTORIA DEL LIBRO "LAS CARTAS MAHATMA" CONTADA POR JINARAJADASA




Curuppumullage Jinarajadasa fue el protegido de Charles Leadbeater, y posteriormente él desempeño varios puestos relevantes en la Sociedad Teosófica de Adyar, entre los más importantes estuvieron: de 1921 a 1928 fue el vice-presidente de esa organización, y de 1946 hasta su fallecimiento en 1953 fue el presidente internacional. 

Y acerca de cómo se elaboró el libro "Las Cartas de los Mahatmas Kuthumi y Morya a Alfred Sinnett y Allan Hume", él relató lo siguiente.

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INICIALMENTE SINNETT QUISO PUBLICAR LAS CARTAS PERO LOS MAESTROS NO QUISIERON

Tras recibir las cartas de los Mahatmas K.H. y M., el Sr. Sinnett propuso su publicación al Mahatma K.H. en 1884.

Recibió una respuesta en Londres en el verano de ese mismo año, que corresponde a la carta LXIII del libro 'Las Cartas de los Mahatmas'.

En ella aparece lo siguiente:

« Mis cartas no deben publicarse, como usted sugiere, sino que por el contrario, si le quiere r molestias a Djwal K., se deberían enviar copias de algunas al Comité Literario de Adyar —sobre el cual Damodar le ha escrito— para que con la ayuda de S. Y. K. Charya, Djwal K., Subba Row y el Comité Secreto (del cual H.P.B. fue excluida deliberadamente para evitar nuevas sospechas y calumnias) puedan utilizar la información para lograr el objetivo con el que se creó el Comité, tal como explicó Damodar en la carta que escribió siguiendo órdenes. »


En la misma carta aparece:

« En resumen, las cartas no fueron escritas para su publicación ni para que el público las comentara, sino para uso privado, y ni M. ni yo daremos jamás nuestro consentimiento para que se las maneje de esa manera. »


En otra carta (la 55) escribió:

« Esa fue una de las razones por las que dudé en dar mi consentimiento para la publicación de mis cartas privadas, y específicamente excluí algunas de las series de la prohibición. »


La misma prohibición se menciona en una carta de 1884 dirigida a Mohini M. Chatterjee por el Mahatma K.H.:

« Si así lo desea o lo considera necesario, puede utilizar en el libro 'El Hombre: fragmentos de historia olvidada' o en cualquier otro libro en el que colabore, todo lo que haya dicho sobre nuestras doctrinas secretas en mis cartas a los señores Hume o Sinnett.

Nunca permitieron que nadie copiara las partes que eran privadas; y las que sí se copian, por ese mismo hecho, se convierten en propiedad teosófica.

Además, siempre he enviado copias de mis cartas —al menos las que contenían mis enseñanzas— a Damodar y Upasika [Blavatsky], y algunas partes incluso se han utilizado en la revista 'The Theosophist'. Tiene libertad para copiarlas textualmente y sin comillas. »
(Cartas de los Maestros de la Sabiduría, Primera Serie, Carta 39)



Observaciones

En ese entonces los maestros no querían que se publicaran sus cartas, pero ante los desvaríos en que cayó la Sociedad Teosófica de Adyar, yo pienso que cambiaron de opinión.

Y esas cartas reivindican a Blavatsky y a William Judge, quienes fueron injustamente repudiados por la Sociedad Teosófica de Adyar.

Y condenan a Charles Leadbeater y Annie Besant por los engaños que esa pareja y sus secuaces han cometido.







POSTERIORMENTE SINNETT TAMPOCO QUERÍA QUE SE PUBLICARAN ESAS CARTAS

A continuación les transcribo una carta que me envió el Sr. Sinnett:

« 14, Westbournc Terrace Road, W.
14 de diciembre de 1905.

Mi estimado Raja:

En respuesta a su pregunta específica, o mejor dicho, a la que usted me transmite —pues sospecho que usted mismo habrá adivinado mi respuesta—, ciertamente no estaría dispuesto a tomar ninguna medida que pudiera llamar la atención sobre otras cartas del Maestro, salvo las publicadas en mi libro “El Mundo Oculto”. Ningún otro texto debió haberse publicado jamás. Este desafortunado resultado fue contrario a Su deseo [de Kuthumi] y al mío.

La correspondencia en su conjunto estaba terriblemente contaminada por lo que solo puede considerarse la mediumnidad de Madame Blavatsky en este asunto, y gran parte de lo que se ha publicado se debe a la clara traición de ciertas personas a quienes en su momento confié copias.

Cuanto más difícil sea acceder a estas cartas, mejor. Los extractos que publiqué en "El Mundo Oculto" fueron seleccionados con sumo cuidado, y estoy seguro que reflejaban el pensamiento del Maestro con suficiente precisión. Pero siempre hay que recordar que la correspondencia de un Maestro, obtenida a través de la mediumnidad de un discípulo, no siempre puede considerarse como Sus palabras textuales.

Al comienzo de "La Doctrina Secreta" se citan algunos pasajes como si fueran de una carta del Maestro, lo cual sé que son distorsiones deplorables*.

En realidad, no deseo que esta carta se publique, pero no es necesario que usted lo haga. Ningún secreto sobre lo que digo en mis conversaciones con otros.

Siempre suyo,
A. P. Sinnett. »

* Véase la acusación del Sr. Sinnett contra H.P.B. en su autobiografía, que hace referencia al asunto —la famosa controversia sobre Marte y Mercurio—, en la revista "The Theosophist" de noviembre de 1946.



Observaciones

En el blog les he demostrado que Alfred Sinnett estaba equivocado cuando él afirmó que los planetas Marte y Mercurio forman parte de la cadena planetaria terrestre, y que Blavatsky estaba en lo correcto cuando se lo corrigió en La Doctrina Secreta.

Y Blavatsky hiso un muy buen trabajo al transmitir esas cartas a Sinnett, pero Sinnett en vez de tomar conciencia de que él se había equivocado en ciertos aspectos de la enseñanza que recibió, él prefirió echarle la culpa a Blavatsky.







LA HISTORIA DE LA PUBLICACIÓN DE ESAS CARTAS

El Sr. A.P. Sinnett recibió en India e Inglaterra, y el Sr. A. O. Hume en India, cartas de los Mahatmas K.H. y M.

Poco después de que las cartas comenzaran a ser recibidas en la India, ciertas partes fueron copiadas y enviadas a los trabajadores de Adyar y a algunas otras personas, siguiendo instrucciones de los Maestros, como se mencionó anteriormente.

Es a este material al que se hace referencia como destinado al Comité Literario de Adyar. Esta enseñanza omitía toda referencia a personas y consistía en extractos de las cartas, cuyo contenido era instructivo sobre la evolución del hombre, el sistema planetario, etc.

No existía ninguna prohibición para que ningún estudiante interesado leyera este material. Y fue en gran parte a partir de este material que el Sr. Sinnett escribió en 1883 su libro 'Buddhismo Esotérico', una obra notable que demuestra su gran capacidad para coordinar y sistematizar en un esquema coherente las enseñanzas presentadas de forma fragmentaria en las numerosas cartas en respuesta a preguntas.

En Londres, cuando de niño me alojé con el Sr. y la Sra. Sinnett durante dos años, recuerdo bien haber visto en el escritorio del Sr. Sinnett, en su biblioteca, una caja forrada en cuero que contenía estas cartas.

Una noche, en presencia del obispo Leadbeater y mía, el Sr. Sinnett abrió la caja y nos mostró algunas cartas. Me llamó especialmente la atención una de Mahatma D.K., la Carta 37, por su caligrafía inusualmente pulcra y pequeña.

Más tarde, cuando escribí el libro "¿Falsificó Madame Blavatsky las Cartas de los Mahatmas?" y deseaba obtener una reproducción de la letra de D.K., me puse en contacto con el Sr. Barker, quien muy amablemente me envió una fotografía de la carta.

Entre 1894 y 1895, el Sr. Sinnett permitió a la Dra. Besant copiar las cartas que quisiera. Ella le pidió a su amiga, la Srta. Edith Ward, que hiciera las copias, y se hicieron varias, que aún se conservan en Adyar.

Durante una serie de reuniones de la Escuela Esotérica, la Dra. Besant leyó fragmentos de estas cartas y las comentó. El número de copias no fue elevado, y desconozco si las seleccionó la propia Dra. Besant o la Srta. Ward.

En 1923 se me ocurrió publicar el material recopilado por el Comité Literario de Adyar, al que se refería el Mahatma K.H.

Durante la estancia del obispo Leadbeater en Adyar, desde finales de 1884 hasta 1886, había hecho una copia con su pulcra y elegante caligrafía en un gran cuaderno encuadernado. Cuando lo vi de niño en Ceilán, muchas páginas estaban afectadas por la humedad, y algunas palabras eran casi ilegibles.

Después de que la imprenta comenzara a mecanografiar este material, al que titulé "Las Primeras Enseñanzas de los Maestros", la señorita Francesca Arundale, que conocía mi trabajo, me dio otras dos copias del mismo material, pero transcritas en Londres a partir de copias enviadas por el señor Sinnett.

Solo pude supervisar una parte del libro durante la impresión, ya que yo partía hacia Europa antes de que se completara. Al recopilar el material en formato de libro, lo organicé en secciones temáticas en la medida de lo posible, tal como el Sr. Barker intentó hacer con 'Las Cartas de los Mahatmas'.

Por esas fechas, en 1923, cuando publiqué en Adyar "Las Primeras Enseñanzas de los Maestros", el Sr. A. Trevor Barker publicó en Londres "Las Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett" que por supuesto contenían el material de mi libro.

Ninguno de los dos sabía lo que el otro estaba haciendo. Al leer "Las Cartas de los Mahatmas" uno o dos años después de su publicación, me di cuenta de inmediato de que había muchos errores en su transcripción, y pude corregirlos a partir de las copias de las cartas enviadas al Comité de Adyar y a Londres.

A principios de ese año, recopilé los errores que había detectado y envié una lista al Sr. T.C. Humphreys, uno de los dos albaceas del testamento del Sr. Barker.

Cabe mencionar cómo se llegó a publicar "Las Cartas de los Mahatmas": una amiga íntima del Sr. Sinnett durante sus últimos años fue la Srta. Maud Hoffman. Durante su última enfermedad, ella lo cuidó con la devoción de una hija. Tras el fallecimiento de la Sra. Sinnett y también de su único hijo, Denny Sinnett, era natural que el Sr. Sinnett nombrara a la Srta. Hoffman su única heredera.

En una ocasión, el Sr. Sinnett le prometió a la Dra. Besant que las cartas le serían legadas tras su muerte, pero después de que surgieran diferencias entre ellos en asuntos de administración teosófica, evidentemente el Sr. Sinnett cambió de opinión.

El Sr. E.L. Gardner me informó:

« Durante sus últimos años (los de A.P. Sinnett), solía visitarlo ocasionalmente durante una hora, y una noche me mostró todas las cartas que él había archivado cuidadosamente en tres cajones.

Dijo que probablemente irían a parar a Adyar con el tiempo, pero ni entonces ni después mencionó que se hubiera planeado tal cosa. De hecho, ¡aún le molestaba que sus últimos escritos no fueran aceptados! »


Cuando la Srta. Hoffman decidió hacer públicas las cartas, eligió al Sr. A. Trevor Barker como editor. El Sr. Barker había sido miembro de la Sociedad Teosófica de Adyar, y el Sr. y la Sra. Barker vivieron un año allí colaborando en las labores de la Sociedad.

Más tarde, el Sr. Barker dejó la Sociedad Teosófica de Adyar y se unió a la Sociedad Teosófica de Point Loma, entonces dirigida por el Dr. G. de Purucker.

Aunque el Sr. Barker conocía la prohibición del Mahatma K.H. que he citado sobre la publicación completa de la correspondencia, sin embargo se publicaron todas las cartas.

Si las cartas se hubieran entregado a la Dra. Besant, como se había planeado originalmente, las partes que ella decidiera publicar se habrían editado con una eficiencia imposible para el Sr. Barker.

Las cartas en el libro del Sr. Barker no están en el orden correcto, y solo en Adyar, donde se conservan los diarios del coronel Olcott, que registran los eventos y lugares que él y H.P.B. visitaron, se encuentra el material necesario para determinar la secuencia correcta de las cartas.

Ese trabajo lo realizó la Srta. Mary K. Neff, a quien la Dra. Besant encargó los archivos de la Sociedad en Adyar. Tras muchos meses de estudio, la Srta. Neff logró ordenar correctamente las cartas y envió una lista al Sr. Barker.

Este, sin embargo, respondió que "Las Cartas Mahatma"  ya estaban impresas en láminas y que no era posible reeditar toda la obra y ordenar las cartas según su fecha de recepción.

En 1940, la señorita Neff publicó un folleto en la Editorial Teosófica de la Sociedad Teosófica Americana, en Wheaton, Illinois, EE. UU., donde se indicaba el orden correcto de las cartas.

Un segundo folleto suyo proporciona el orden correcto para el libro "Las Cartas de H. P. Blavatsky a A.P. Sinnett".

Un segundo índice de las cartas apareció en EE. UU. en "Cronología combinada para usar con Las Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett y las Cartas de H. P. Blavatsky a A.P. Sinnett", recopiladas por Margaret Conger. 19 páginas, Washington D.C., 1939.



Observaciones

Si las cartas se hubieran entregado a Annie Besant, seguramente Charles Leadbeater las habría ocultado, o incluso destruido.

Y de hecho él estuvo muy disgustado cuando se publicaron, las llamaba "ese abominable libro".






¿DÓNDE ESTÁN ESAS CARTAS ACTUALMENTE?

Tras el fallecimiento del Sr. A. Trevor Barker, las cartas fueron legadas al Sr. T. G. Humphreys y a la Sra. E. Benjamin como albaceas. Ellos las depositaron en el Museo Británico, la principal biblioteca de Gran Bretaña, que custodia numerosos documentos históricos.


(El texto de arriba se encuentra en el libro "La Historia de las Cartas de los Mahatmas" de Jinarajadasa.)





NOTA

Lo que Jinarajadasa no dijo es que la enseñanza teosófica que hay en esas cartas es idéntica a la enseñanza que dieron Blavatsky y William Judge, pero muy diferente a la que dieron Charles Leadbeater y Annie Besant, lo que demuestra el charlatanismo de Leadbeater y Besant.


 







LAS TÁCTICAS PSICOLÓGICAS PARA ENGAÑAR A LA GENTE INVESTIGAS POR MANUEL CARBALLAL




Las Operaciones Psicológicas (Psyops en inglés) son tácticas que utilizan diferentes organizaciones (gobiernos, empresas, etc.) para desinformar y manipular a la población.

El investigador Manuel Carballal publicó un libro sobre este tema titulado "Psyops: el arte del engaño, operaciones psicológicas, la mente como campo de batalla".




VIDEO PROMOCIONAL

Este video fue elaborado por Carballal para presentar su libro:










RESEÑAS

En estos videos tienen reseñas de ese libro:

















ENTREVISTAS

Los siguientes videos son diversas entrevistas que le hicieron a Carballal sobre este tema:









































¿ES LA VIDA UN JUEGO?


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Es la vida realmente un gran juego? ¿Por qué los autoproclamados gurús repiten esa frase con tanta frecuencia? ¿Quién se beneficia de esta idea y quién saca provecho de ella? ¿Qué dicen los verdaderos maestros al respecto? ¿Es el placer lo mismo que la felicidad o la dicha mencionadas por los verdaderos sabios? Reflexionemos sobre ello un momento.


Es común escuchar la frase de que la vida es un gran juego. Generalmente los autoproclamados gurús la repiten hasta la saciedad para enviar un mensaje subliminal a la mente de sus víctimas y seducir a posibles nuevos seguidores.

Esta imagen resuena profundamente en el inconsciente colectivo de todos nosotros. Nos deja emocionalmente vulnerables. La idea implícita es muy simple. Primero, ¿a quién no le gusta jugar? Jugar nos recuerda los mejores e inolvidables días de nuestra vida. Cuando éramos niños y todo parecía bello, maravilloso y perfecto.

En una fracción de segundo, la mente ingenua, débil e inexperta hace el siguiente cálculo: "Mi vida es un desastre, llena de responsabilidades, problemas y dolor. Quiero sentir eso y convertir mi vida en un gran juego lleno de placer y alegría".

¿Qué tiene de malo buscar el placer y la alegría?

En principio, nada. Pero cuando una autoridad espiritual se establece sobre la promesa de sensaciones placenteras, nos convertimos en esclavos de esas sensaciones, métodos y gurús.

Se necesita madurez para comprender que la vida no es solo placer y alegría. Que también lo es. Pero Buda, al alcanzar la iluminación, comprendió la verdad sobre la vida. Dijo que vivir es estar sujeto al dolor.

¿Se equivocó?

Reflexionemos: ¿hay alguien en la Tierra que haya logrado o logre liberarse de la enfermedad, la muerte, la vejez y el dolor? ¿Es posible que exista una alegría eterna y permanente? ¿O es todo esto solo una trampa fabricada por los gurús para seducir a nuevos seguidores?


Hay otros problemas involucrados. Los explotadores suelen decir que todo es una broma. Pero me pregunto: ¿la víctima del engaño piensa lo mismo?

Para el perpetrador debe ser divertido, no para la víctima. El seductor y psicópata que engaña a las mujeres para robarles su dinero sin duda piensa que todo es "una broma". Es incapaz de sentir el dolor ajeno, así que para él todo es muy divertido.

¿Pero qué pasa con la víctima? ¿Es una broma para ella? ¿Hay algo de humor en la desgracia ajena?

Creo que no; después de todo, a nadie le gusta ser explotado o engañado.


Decir que la vida es una gran broma es como intentar tapar el sol con un colador. La vida simplemente es. Es lo que es. Sea lo que sea. Si etiquetamos la vida como una broma, o no lo es, sin duda nos alejaremos de la verdad.

Obviamente hay mucho de bueno en la vida. Pero no podemos olvidar sus peligros e ilusiones. Mientras existan las drogas, la violencia, las injusticias sociales, el fraude, las mentiras, el robo, las ilusiones y todo lo que causa dolor y sufrimiento, no podemos ir por ahí enseñando a la gente que todo es una broma

Solo quienes experimentan el sufrimiento conocen su intensidad. Si el sufrimiento es el resultado de una broma cósmica, es de muy mal gusto, y me niego a formar parte de ella.

Pero la verdad es que la vida es algo muy serio. Quienes no la toman en serio, considerándola un gran juego, están condenados a la frustración y el sufrimiento. Pero ser serio no es lo mismo que estar de mal humor y fruncir el ceño. Tampoco significa que uno no pueda sonreír y bromear.

La vida es alegría y dolor, felicidad e infelicidad. Es dual. Hay momentos de dicha y también de tristeza y dolor. Nadie escapa a esta realidad. Por eso es un error andar predicando y afirmando que todo es un juego.

Muchos gurús lo hicieron en el pasado, ¿y qué cosecharon? Desgracia, vacío y desilusión.

Si todo es un gran juego, ¿por qué deberíamos buscar la liberación? Esto me recuerda a la película Matrix. Si creemos que somos libres y que todo es un juego maravilloso, seguiremos siendo esclavos de la Máquina de la Ilusión. Matrix vende la falsa idea de que todo es felicidad solo como un recurso para distraer a la gente, impidiéndoles buscar el despertar y la liberación.


Pero sin duda existe un camino que conduce a la liberación del sufrimiento. No es fácil de recorrer, pero existe. Mediante la meditación y el autoconocimiento, el ser humano encuentra este camino y descubre que mientras haya alguien, una entidad que busque placer y rechace el dolor, habrá sufrimiento.

Existe un estado más allá de la dualidad placer-dolor, pero no se puede alcanzar mediante la ilusión de la búsqueda, pues la entidad misma que busca es ilusoria. Además, no hay atajos. Grandes maestros iluminados como Buda, Krishnamurti, Lahiri Mahasaya, Sri Yukteswar, Paramahansa Yogananda, Ramakrishna y Ramana Maharish dedicaron su vida a la meditación.

Por lo tanto no crean en promesas vacías. No sean víctimas de personas malintencionadas que prometen un paraíso fácil. La historia nos muestra que los gurús explotadores siempre han recurrido a este argumento para seducir y engañar a la gente. El País de las Maravillas solo existe en las películas y los sueños. Quienes se entregan a esta fantasía pueden darse cuenta demasiado tarde al despertar.

Cuidado con quienes intentan venderte el placer como la esencia de la vida. Esta es una visión hedonista y peligrosa. Ningún verdadero maestro, ningún ser verdaderamente iluminado, ha predicado algo semejante.

La felicidad, la dicha o el nirvana de los que hablan los grandes maestros como la esencia del Ser no son lo mismo que el placer. Es un estado más allá de las palabras y la dualidad, que la mente-pensamiento no puede conocer ni experimentar.

Por lo tanto, confundir la dicha con una alegría transitoria que se origina en un pensamiento, una creencia o una idea no es más que una gran ilusión.


Sariputra, discípulo directo de Buda, le dijo una vez a Udayil:

     -   "Amigo mío, el Nirvana es la felicidad."
 
-       "Pero, amigo mío Sariputra, ¿qué felicidad puede haber si no hay sentimiento?"

    -    "No tener ninguna sensación: eso es realmente la felicidad."


El nirvana no es una condición negativa ni positiva. Las nociones de «negativo» o «positivo» son relativas y pertenecen al ámbito de la dualidad. El nirvana trasciende el pensamiento de la dualidad y la relatividad; por lo tanto está fuera de nuestras concepciones del bien y del mal, de lo correcto y lo incorrecto, de la existencia y la no existencia. Incluso la palabra «felicidad», utilizada para describir el nirvana, tiene un significado completamente diferente.*

(* Libro "Psicología Budista del Autoconocimiento" de George da Silva y Rita Homenko.)

Pensar que la vida es una gran broma puede resultar muy costoso. Si la vida es una gran broma, solo puede ser de muy mal gusto y peligrosa. Además, si todo el sufrimiento que existe en el mundo es una gran "broma divina", entonces Dios es un masoquista tremendo. Y me niego a pensar en el Absoluto como una fuerza que se deleita y disfruta del sufrimiento humano. 

La advertencia ya está dada. No te quejes después diciendo que no lo sabías y que nadie te advirtió. Recuerda lo que dijo Jesús, el Maestro de Maestros:

"Entren por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos lo hallan" (Mateo 7:13-14).
     





COMENTARIOS

Catinga: Algunos lo llaman "escenario"; al fin y al cabo, las obras de teatro no son "juegos". Son representaciones condicionadas y limitadas donde podemos aprender a improvisar, modificando el guion original. Pero no son juegos ("nutrias del universo", como dijo Richard Bach, autor del libro "Ilusiones", allá por los setenta; nunca lo he olvidado ni he estado de acuerdo con él).

Pero podemos actuar como el "JUGUETÓN", cuando nuestra relación amorosa con la vida, con lo que es, se exhala plenamente; cuando finalmente afrontamos este aliento fugaz como algo que debe ser amado por encima de todo, observado, con la atención que solo quienes aman pueden brindar. Entonces el buen humor brota de nuestras actitudes y contagia a quienes nos rodean, nuestros "juegos" alivian, por ejemplo, el peso de una consulta psiquiátrica...

Al menos eso es lo que muestra mi experiencia, una especie de "reiki" para los dientes, para la risa. Los gatitos y los cachorros humanos solo juegan cuando están sanos y bien alimentados. Nuestra alma solo se vuelve "juguetona" cuando está bien nutrida con amor y sentido común. Siempre bromeamos, y lo hacemos de una manera tan profunda, seria y lúcida que conmueve a quienes están sufriendo.



Sergio: ¿A qué se refiere el término hindú "leela"?



Alsibar: Mi amigo Sergio... con todo respeto. ¿Qué importancia tiene saber qué significa el término leela para los hindúes? Nuestras mentes adoran los conceptos... se alimentan de ellos. Los conceptos son su combustible. Hay miles de conceptos en el mundo... ¿qué tal si nos liberamos de ellos y empezamos a vivir una vida libre de definiciones y conceptos? ¿Adónde nos llevarán los conceptos? ¿Adónde nos han llevado? Olvídate de los hindúes, los cristianos, los budistas, los judíos... libérate de los laberintos de conceptos... y encuentra la paz. No la paz de los conceptos fascinantes, sino la paz de una mente libre. ¡Un fuerte abrazo, amigo!



Sergio: La vida humana no es más que un elaborado (y a menudo convincente) juego de la conciencia, un juguete cósmico. Todo emerge, despliega su minúscula danza y se disuelve de nuevo en la nada, que es mi esencia, y nada de ello me afecta. La búsqueda espiritual; la búsqueda de toda vida termina aquí. (Jeff Foster)



Alsibar: Sergio... esto no es más que mitología india. No hay nada cósmico en la alegría. Es solo una creencia. "Alegría" y "seriedad" son conceptos puramente humanos. Puede que a ti y a este tal Jeff Foster les parezca alegría. No hay alegría en la creación... incluso se puede hablar de "danza", por el movimiento... de manifestación y destrucción. Pero nunca de alegría... El sufrimiento existe y no es alegría. También existe el camino para superarlo, y tampoco se llega jugando... Ve más allá de todos los conceptos y descubre la verdad por ti mismo. No te limites a repetir las tonterías que repiten estos pseudo-Advaita.
Todo "es"... ¡simplemente eso! ¡Abrazos fraternales!



Mauricio: Honestamente... ¡Experimenté un despertar espiritual y sentí un inmenso amor por la humanidad! Comprendí el ciclo kármico y el proceso de aprendizaje de la reencarnación. Sé que elegimos nuestras pruebas y que Dios no nos da más de lo que podemos soportar, ¡y que realmente vivimos en esta matriz! Sin embargo, creo que hemos ido demasiado lejos en esta última reencarnación, porque muchísimas personas sufren terriblemente... Siempre supe que Dios es un Dios de amor y que desea la felicidad de todos sus hijos, que son parte de Él... Pero, sinceramente, ¡esta matriz se está volviendo insana! Nuestros cuerpos físicos sufren el dolor y nuestras almas sufren la angustia de ver todo el sufrimiento a nuestro alrededor...



Samuel: ¿Cómo sabes que no es una broma?





OBSERVACIÓN DE CID

Los maestros más elevados que he estudiado explican que la vida es un proceso largo y complejo para regenerar la consciencia, y en lo que concierne a los humanos: para transformarlos de creaturas bestiales en seres divinos; así que para nada la vida es una broma sino algo muy importante y serio.