ANNIE BESANT Y SU SEQUITO FUERON A VISITAR EL CASTILLO DEL CONDE DE SAINT GERMAIN




En agosto de 1925 (como lo estaban haciendo cada año) se reunieron en el poblado de Ommen, en los Países Bajos, los seguidores de Jiddu Krishnamurti en Europa para venerarlo.



Pero en esa ocasión el delirio llegó a su apoteosis porque George Arundale quien acababa de ser nombrado obispo de la Iglesia Católica Liberal, en el poblado cercano de Huizen, pretendió que estaba recibiendo mensajes de los maestros y uno de esos supuestos mensajes era la promesa de visitar el castillo del Maestro el Conde de Saint Germain en Transilvania.

Y sobre ese viaje el investigador Gregory Tillett mencionó lo siguiente:

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En medio de la abundante y positiva cantidad de revelaciones e indicaciones místicas que Arundale y Wedgwood compartieron en Ommen en agosto de 1925, una de ellas poseía una fascinante cualidad de "novela gótica".

El 16 de agosto de 1925, Arundale anunció un viaje secreto al Castillo del Conde en Hungría: le habían indicado que descubriera la ubicación abriendo al azar un mapa y llevando al selecto grupo de iniciados al lugar que le indicaría con el dedo.



Acompañados por la Sra. Besant, Rukmini Devi Arundale, James Wedgwood, Oscar Kollerstrom y el entonces amante francés de Wedgwood, Henri Pascal Bazireau, el grupo viajó a Innsbruck en tren y luego alquiló un coche para completar su viaje. Pero no llegaron al Castillo, ni a Transilvania, y regresaron unas dos semanas después sin ninguna explicación de lo sucedido.

Había indicios sombríos de que los "Poderes Oscuros" habían sido demasiado fuertes para ellos, y la señora Besant parecía sumamente disgustada por todo el asunto.

Se han ofrecido diversas explicaciones para esta extraña aventura, y parece seguro que la visita se canceló poco después de comenzar, alegando Wedgwood, su amante y Kollerstrom que se habían enfermado.

Este relato de la visita al Castillo del Conde se elaboró ​​a partir de fuentes publicadas, entre ellas Emily Lutyens (1957), Mary Lutyens (1975) y Nethercot (1963), junto con entrevistas a Mary Lutyens (Londres, 1979), Brigit Kollerstrom (Londres, 1978), Rukmini Devi Arundale (Adyar, 1979) y Rex Henry (Adyar, 1979 y Mijas (España), 1982). El Sr. Henry había sido secretario de Wedgwood desde que este dejó Inglaterra para vivir en Francia en 1922, y había estado presente durante la "locura" de Ommen.





INVOLUCRADOS

George Arundale era uno de los colaboradores de Annie Besant, y su esposa es Rukmini Devi.

Oscar Kollerstrom era uno de los discípulos de Leadbeater y se había vuelto otro colaborador de Besant.

James Wedgwood fue quien fundó la Iglesia Católica Liberal.

Henri Pascal Bazireau era un francés que se hacía llamar Príncipe Mirzki o Lubomirzki y afirmaba ser ruso o polaco, tuvo una presencia enigmática en estos acontecimientos y en la vida de Wedgwood durante ese período.



Consagración de George Arundale en Huizen en 1925





Zoom donde aparecen Wedgwood y Bazireau:






En esta foto se puede ver Annie Besant sentada, y de izquierda a derecha están: Oscar Kollerstrom, James Wedgwood y George Arundale.






Y en esta foto están George Arundale y su esposa Rukmini:





Todos ellos eran cómplices de Charles Leadbeater y participaban intencionalmente en el engaño de que pronto iba a llegar el Señor Cristo-Maitreya a través de Krishnamurti.

La única en la directiva de la Sociedad Teosófica de Adyar que se lo creía crédulamente era Annie Besant.

Todos ellos (con excepción de Rukmini) formaban parte del clérigo de esa secta (la Iglesia Católica Liberal) que les servía para satisfacer sus perversidades y sus fantasías de pretender ser obispos.

Pero los mensajes que Arundale pretendía transmitir de los maestros llegaron al ridículo de afirmar que todos ellos eran parte de los apóstoles que iban a acompañar a Krishnamurti.





LEADBEATER

Charles Leadbeater en esa época vivía en Australia y él estaba horrorizado por lo que estaba sucediendo en Ommen, y en privado rechazaba todas las revelaciones y directrices dadas por Arundale, calificándolas de locura, como se lo dijo entonces a Adrian Vreede (uno de sus asistentes).

Leadbeater finalmente le escribió a la Sra. Besant exponiendo su postura, pero cuando ella le respondió sugiriendo que entonces ella tendría que renunciar a la presidencia de la Sociedad Teosófica de Adyar, él prefirió guardar silencio y ya no seguir protestando.


(https://cwleadbeater.wordpress.com/2016/06/08/visiting-the-castle-of-the-count/)






OBSERVACIÓN DE CID

Leadbeater en su charlatanismo afirmó que el Conde de Saint Germain ya había reencarnado y ahora vivía en un castillo

En su libro “Los Maestros y el Sendero”, Leadbeater escribió:

« Mucho se le parece al Mahachohan, el Maestro conocido con el nombre del conde de Saint-Germain. Y aunque no es muy alto, si es gallardo, de porte marcial, con la gran dignidad y exquisita cortesía de un magnate del siglo XVIII, que denota su pertenencia a una antigua y noble familia.

Sus ojos son rasgados y castaños, rebosantes de ternura y jovialidad, con destellos de energía, y su majestuoso aspecto impele a la obediencia. El color de su rostro es aceitunado; su cabello es recortado con raya en medio y peinado hacia atrás, y barba corta en punta.

Suele llevar un uniforme de paño oscuro con vueltas de dorado encaje y capa encarnada de corte militar que acrecienta su porte marcial.

Él reside de ordinario en un castillo de la Europa oriental, secular que es propiedad de su familia. »
(Capítulo 2)


Pero eso es falso porque aunque no se sabe con certeza quien fue el padre del Conde de Saint-Germain, lo más probable es que él fue un hijo bastardo del príncipe Francisco Rakoczi II, quien perdió su fortuna cuando fue derrotado por los Habsburgo, y pasó el resto de su vida viviendo en el exilio, así que su familia no era propietaria de ningún castillo en Europa.

Además que el Conde de Saint-Germain habiendo fallecido en 1784, todavía falta mucho para que él vuelva a rencarnar.

Pero como Annie Besant le creía ciegamente todo lo que Leadbeater afirmaba, y como ella sentía admiración por el Conde de Saint-Germain, ella quiso visitar ese castillo, y Arundale y Westwood para complacerla siguieron con ese cuento.









ENCUENTRO DE YOGANANDA CON EL SANNYASIN MUZUMDAR



Ram Gopal Muzumdar fue discípulo del gran yogui Lahiri Mahasaya, quien fue discípulo directo de Babaji, el Avatar Inmortal.

En su libro "Autobiografía de un Yogui" de Paramahansa Yogananda nos cuenta cómo «abandonó» a su maestro Sri Yukteswar para ir a meditar en las solitarias montañas del Himalaya. Sin embargo antes de eso fue a encontrarse con Ram Gopal, conocido como "el santo que nunca duerme".


Yogananda nos cuenta que un día le pidió permiso a su maestro para meditar en las solitarias montañas del Himalaya, y Sri Yukteswar le dio la famosa respuesta:

"Las montañas no pueden ser tus dueñas."

A regañadientes y sin la bendición explícita de su gurú, Yogananda viajó a un pequeño pueblo llamado Ranbajpur, cerca de Tarakeswar, en busca del yogui solitario Ram Gopal Muzumdar.

En el camino pasó por el templo de Tarakeswar donde había un gran símbolo de piedra redonda que representaba el infinito. Yogananda no rindió homenaje a este símbolo. Abandonó el templo y continuó su viaje.

Yogananda no conocía el camino a la casa del yogui, así que preguntó a un transeúnte, quien le indicó que al llegar al cruce debía girar a la derecha. Siguió caminando hasta que anocheció y aún no había llegado a su destino.

Finalmente, se encontró con un campesino que le dijo que se había equivocado de camino, pues debía haber girado a la izquierda en el cruce, no a la derecha. Pasó la noche en casa del campesino y reanudó su viaje por la mañana.

Tras horas y horas de caminata, ya muy cansado y exhausto, un desconocido se le acercó y le dijo:

"Tenía pensado irme de Ranbajpur, pero tus intenciones eran sinceras, así que esperé. ¿No te parece demasiado listo pensar que podías aparecer sin avisarme? Tu profesor no debería haberte dado mi dirección."

Yogananda permaneció en silencio y algo resentido por la recepción del maestro. Entonces el santo le preguntó abruptamente:

"Dime, ¿dónde crees que está Dios?"

"¡Bueno, dentro de mí y de todo!", respondió Yogananda.

"¿Omnipresente, eh? Entonces, jovencito, ¿por qué no rindió homenaje al Infinito ayer en el Templo de Tarakeswar? Su orgullo le acarreó el castigo de ser engañado por un transeúnte. Hoy también ha tenido un día bastante desagradable.

El devoto suele creer que su camino hacia Dios es único. El yoga, que permite encontrar a Dios en el interior, es sin duda el camino más elevado, como afirmó Lahiri Mahasaya. Pero, al descubrirlo dentro de nosotros mismos, pronto lo percibimos fuera de nosotros. Santuarios como Tarakeswar, y otros, son, con razón, centros neurálgicos de poder espiritual."


La actitud de censura había desaparecido. El santo continuó, con serenidad y gentileza:

"Joven yogui, veo que huyes de tu maestro. Él tiene todo lo que necesitas. Las montañas no pueden ser tu gurú . Los maestros no tienen la obligación cósmica de vivir en las montañas. Lo que uno no se molesta en buscar dentro de sí mismo no se encontrará al trasladar el cuerpo de un lugar a otro . Pero en cuanto el devoto está dispuesto a ir hasta los confines de la tierra, su gurú aparece muy cerca.

¿Tienes una habitación pequeña donde puedas cerrar la puerta y estar a solas? Esa es tu cueva. Esa es tu montaña sagrada. Allí encontrarás el Reino de Dios."


El santo lo llevó a su cabaña, y después de comer y meditar, Yogananda le hizo la siguiente pregunta:

"Señor, ¿por qué no me concedes el samadhi?"

"Querido mío, me encantaría transmitirte el contacto divino, pero no me corresponde. Tu maestro te concederá esa experiencia pronto. Tu cuerpo aún no está preparado. (...) Si te diera ahora mismo el éxtasis infinito, arderías como si cada célula estuviera en llamas.

Me pides iluminación —continuó el yogui pensativo—, mientras yo mismo medito; insignificante como soy y con poca meditación, si he logrado complacer a Dios y qué mérito encontraré a sus ojos en el juicio final."

"Señor, ¿acaso no ha buscado usted a Dios con toda sinceridad durante mucho tiempo?", preguntó Yogananda.

"Lo hice mucho. Durante veinte años viví en una cueva secreta, meditando dieciocho horas al día. Luego me fui a una cueva más inaccesible y permanecí allí veinticinco años, en unión yóguica veinticuatro horas diarias.

No necesitaba dormir porque siempre estaba con Dios. Mi cuerpo descansaba más gracias a la absoluta tranquilidad de la supraconciencia que con la paz imperfecta del estado subconsciente ordinario.

En la supraconciencia, todos los órganos internos permanecen en un estado de animación suspendida, electrificados por la energía cósmica. Por eso, durante años no he necesitado dormir."


"¡Cielos! ¿Has meditado durante tanto tiempo y aún no estás seguro del favor de Dios? ¿Qué será entonces de nosotros, pobres mortales?"

"Pero, querido joven, ¿no te das cuenta de que Dios es la eternidad misma? Pretender conocerlo plenamente con cuarenta y cinco años de meditación es una expectativa bastante absurda. Sin embargo, Babaji nos asegura que incluso un poco de meditación nos libra del terrible temor a la muerte y al más allá. No bases tu ideal de espiritualidad en pequeñas montañas, sino en la estrella de la realización divina absoluta. Si te esfuerzas lo suficiente, la alcanzarás."

Yogananda pasó la noche en la misteriosa cabaña del yogui, pero no pudo dormir.

El maestro le preguntó:

"¿Por qué no duermes?"

"Señor, ¿cómo puedo dormir cuando los relámpagos iluminan todo a mi alrededor, tenga los ojos abiertos o cerrados?", respondió Yogananda.

"Esta experiencia te bendice. Las radiaciones espirituales no son fáciles de ver."


Al amanecer, Yogananda regresó a su ciudad y se reunió con su maestro, Sri Yukteswar. Al verlo, su maestro simplemente dijo:

"¡Vamos a la cocina a buscar algo de comer!"

(Adaptado del capítulo 13)








LA EXPERIENCIA QUE TUVO ALSIBAR CON LA AYAHUASCA




Este té recibe varios nombres: ayahuasca, santo daime, vegetal, hoasca, etc. Etimológicamente, su nombre proviene de Aya (Espíritu) y Wasca (Viña), que significa: espíritu de la vid o "vides de las almas". Históricamente, el origen del té se remonta a épocas antiguas y tradiciones chamánicas de los pueblos indígenas de la Amazonía y Perú. Su reciente descubrimiento está envuelto en leyendas y manifestaciones de sincretismo religioso chamánico y católico.

Existen varios documentales, reportajes y películas al respecto, incluyendo uno en Netflix titulado: "El último chamán" que narra la historia de un joven estadounidense que busca en el té una forma de sanar el vacío existencial de su alma.

El té se produce mediante la maceración de dos plantas autóctonas: la vid de jagube y la hoja de chacrona. Todo el proceso de preparación del té está rodeado de gran respeto, rituales y misterio, y se prescribe en diversas instituciones, grupos y comunidades religiosas, oficiales o no.




LA BÚSQUEDA

Oí hablar por primera vez de este té cuando tenía unos 15 años. Mi prima se lo contaba a alguien. Me pareció tan impresionante que desde entonces me entró un deseo irrefrenable de probarlo. No recuerdo los detalles de su relato, pero sé que de ahí surgió ese deseo, un deseo que solo desapareció el día que por fin lo probé... más de 20 años después.

Como se trata de la descripción de una experiencia real, no puedo revelar nombres ni lugares. Al referirme a alguien, siempre usaré solo la inicial, que no necesariamente corresponde a su nombre, sino que sirve para identificarlo mejor a lo largo del relato.

Algunas instituciones exigen que alguien del propio movimiento te invite para poder probar el té, y ese fue precisamente mi mayor obstáculo. No conocía a nadie. Pero un día, la manicurista de mi antigua esposa, mientras le hacía las uñas, comentó que ella y su marido bebían el té.

Mi exesposa sabía de mi deseo de probarlo y se lo comentó a la manicurista. Así fue como finalmente me invitaron a probar el famoso y misterioso té. Pero no sin antes pasar por una entrevista formal con el líder de la institución: el Maestro T.

Después de la entrevista, solo tenía que ir allí el día y la hora acordados. Y fui.

El lugar era espacioso, limpio y bien organizado, con muchos árboles y vegetación, pero el camino era bastante complicado, una carretera oscura y en mal estado. Solo quienes realmente sabían de qué se trataba se atrevían a ir.

Seguí las señales, pregunté por direcciones y finalmente seguí a otros coches que parecían ir al mismo sitio que yo. Llegué temprano y charlé con algunas personas, ya que había muchas. Era un día especial para los invitados a quienes llamaban "adventistas". Había un ambiente de cordialidad y atención hacia nosotros, así que me sentí muy bienvenido. Me senté en un banco, solo, esperando a que comenzara la sesión.

En un momento dado, una persona —que más tarde supe que era uno de los maestros— me llamó para que me uniera al grupo, y tras una breve conversación me dejó charlando con dos jóvenes que estaban cerca. Uno ya era miembro y el otro era un invitado como yo.

Los miembros son personas que ya forman parte de la Institución, pueden asistir a las tertulias con la frecuencia que deseen, invitar a otras personas y pagar una especie de diezmo mensual.

El compañero en cuestión era un joven, bien vestido, con pinta de actor o galán de telenovela; lo llamaré R. Estaba dándole información a su amigo y respondiendo a algunas de sus preguntas. Me uní a la conversación un tanto forzada y percibí cierta reticencia por parte de R., quien nunca se dirigió a mí directamente —a pesar de sus esfuerzos por parecer educado y amable—. Sentí cierta resistencia por su parte, que no comprendí del todo en ese momento. Así que guardé silencio y simplemente los escuché hablar.

R. hablaba de la posición social de algunas de las personas que frecuentaban el lugar: médicos, altos mandos militares, políticos, etc. También mencionó a un empresario que donó un millón de dólares al movimiento. Y yo solo escuchaba. Era como si no estuviera allí; tal vez lo molestaba. O tal vez mi apariencia no había causado buena impresión: una camisa morada de estilo indio, vaqueros y sandalias de cuero.

Iba vestido de forma sencilla porque no me había dado cuenta de que era un día festivo y por lo tanto merecía un atuendo más apropiado para la ocasión. No es que exista un protocolo formal al respecto, pero noté que todos iban muy bien vestidos, como si fueran a una ceremonia importante.

La verdad es que ambos me ignoraron por completo. Apenas me dirigieron la palabra y me dejaron de lado, como un "tercero en discordia", como se suele decir.

Mucha gente iba y venía. Algunos me saludaban, otros simplemente me miraban y sonreían. Estaba esperando al líder, el Maestro T., el mismo que me había entrevistado por teléfono. Finalmente, llegó. R. comentó sobre la marca de su coche; para algunas personas, la marca de un coche revela el estatus social de su dueño.

Otra cosa que noté es que cuando el invitado está solo, sin pareja, sin amigos y sin la persona que lo invitó, se le mira con cierta sospecha. Mi exesposa no quería ir porque era evangélica y pensaba que era una especie de brujería. La persona que me invitó tenía un problema de salud familiar y no pudo asistir. Tuve que ir solo. No podía perder esta oportunidad que tanto había esperado.

Finalmente, sonó una campana. Todos se dirigieron a un gran salón lleno de sillones reclinables. Seguí a los chicos. Una vez en el salón, me senté detrás de ellos ya que no quedaban asientos en su fila. Una pareja se sentó a mi lado; me pregunté si serían hermanos, amigos o amantes.

Cuando miré a la chica, pensé que se parecía a un elfo o un gnomo. Ella se sentó a mi derecha, y él se sentó a su lado; parecían muy amables y cordiales. La silla a mi izquierda estaba vacía. Entonces llegó un hombre alto, gordo y sonriente y dijo en voz alta: "¡Creo que me sentaré aquí!"

Él también era muy amable y disfruté de su compañía. Entabló conversación conmigo y se mostró muy receptivo. Empezó diciéndome que el té estaba muy amargo. Luego se levantó, salió un momento y regresó con un trozo de naranja envuelto en una servilleta y me preguntó: "¿Sabes para qué sirve esto?"

Respondí que no.

"¡Para quitarme el sabor!", respondió.

Me había traído un trozo de naranja y dos caramelos de yogur. Alguien ya me había dicho que era mejor tomar el té de un trago porque estaba muy amargo. Ante la perspectiva de beber algo con tan mal sabor, me alegré mucho y agradecí los bocadillos.

Finalmente el Maestro T. comenzó la sesión. Explicó la logística de la prescripción: primero, los maestros de mayor rango, luego los de menor rango, siguiendo una jerarquía de antigüedad hasta que finalmente seríamos nosotros, los adventistas.

Había una fila hasta el altar donde el maestro servía el té en los vasos. Él decidía la cantidad de té para cada persona. Noté que los maestros de mayor rango recibían un vaso casi lleno. Los adventistas recibían solo la mitad. Aun así, vi que algunos adventistas recibían una dosis mayor que la mía. No entendí bien la razón, si es que la había.

Al acercarme al maestro, vi que llamaba a la gente por su nombre, incluso a los adventistas. Pero olvidó el mío. ¿Un lapsus freudiano?, pensé en ese momento. ¿O cuál sería la razón de su olvido?

Recordé que ya había olvidado mi nombre antes, cuando, al micrófono, presentó los nombres de los adventistas al comienzo de la sesión. En lugar de llamarme por mi nombre, me identificó como: «¡Invitado de fulano!».

En ese instante tuve la clara impresión de que le molestaba, pero no entendía por qué. Lo cierto es que apenas me miró cuando me ofreció el vaso de té. Quizás fue solo una impresión, pero me acompañó hasta el último momento, cuando al final, fui a despedirme.

Finalmente, estaba a punto de tomar el té, pero tuve que esperar la orden del Maestro. Allí todo tenía un orden, una secuencia y una jerarquía. Incluso levantarse o salir del salón requería su permiso.

La prioridad para tomar el té se daba a los maestros de mayor rango, luego a los más jóvenes, a los miembros o asociados, y por último a los adventistas.

Lo bebí de un trago, de una sola vez. Y fue tan rápido que apenas tuve tiempo de saborearlo. Inmediatamente después, tomé la naranja y el yogur con caramelo. Luego me senté como los demás.

El maestro comenzó a leer lo que él llamaba 'documentos'. Su voz resonaba a través de potentes altavoces estratégicamente colocados por toda la sala. Los documentos eran los estatutos de la institución y algunas historias interesantes sobre el maestro fundador de la orden.

Hasta ese momento, no había sentido nada. Después de 20 o 30 minutos, preguntó por el micrófono si los adventistas ya sentían los efectos del té. En ese preciso instante comencé a sentir una sensación diferente, una alegría de la que no sabía de dónde venía; de repente empecé a ver varios círculos de colores apareciendo en mi cabeza.

Tenía los ojos cerrados y comencé a ver mandalas, hermosos, brillantes, de diversos colores, formas y tamaños. A medida que aparecían en mi mente, una alegría y una paz muy intensas me invadieron.

De repente, oí a alguien preguntándome sobre esta "embriaguez". Abrí los ojos y vi que era el Maestro T., que ya estaba muy cerca de mí. Le respondí que sí, que ya sentía sus efectos, pero que se limitaban a la aparición de figuras geométricas circulares.

Él sonrió y se fue haciendo la misma pregunta a otros adventistas.

Cerré los ojos de nuevo; los coloridos y brillantes mandalas aparecieron como globos dentro de mi cerebro. Los abrí otra vez para comprobar si podía verlos con los ojos abiertos, pero desaparecieron y todo parecía normal.

Entonces los cerré de nuevo, y los mandalas aparecieron acompañados de agradables sensaciones de alegría y éxtasis. Sentí que el barco que me llevaría en este viaje inhóspito apenas estaba despegando; mucho más estaba por venir.





LA EXPERIENCIA QUE TUVE

El 'viaje' realmente comienza con la invocación del Maestro, quien lo hace mediante "llamadas", cánticos e himnos tradicionales de la institución que se asemejan mucho a los cantos tribales de los pueblos indígenas.

De repente comenzó a invocar la "Fuerza" de la planta, que ellos creen que es el espíritu o la energía elemental presente en el té, de ahí su denominación de "enteógeno" en lugar de "alucinógeno".

Se supone que el primero conduce al autoconocimiento a través de un viaje interior, despertando el Ser superior presente en el ser humano. En el segundo caso, serían solo alucinaciones mentales. Fue entonces cuando comenzaron las "visiones".

En ese preciso instante, sentí algo muy fuerte y diferente a todo lo que había sentido en toda mi vida.




Las visiones

Fue entonces cuando comenzaron las visiones.

En ese preciso instante sentí algo muy extraño: una energía que provenía del interior de mi cabeza, girando en la frente y ascendiendo desde la base del cerebro. Sentí como si la glándula pineal estuviera envuelta en una fuerza espiral, similar a un pequeño vórtice que la hacía girar. Entonces, todos los mandalas comenzaron a girar rápidamente como un carrusel.

Me inquieté. Me pregunté si esto podría desencadenar un ataque de vértigo. Así que abrí los ojos para ver si el mundo también giraba, como en el vértigo, pero, sorprendentemente, todo estaba estable, normal. El giro ocurría dentro de mi cabeza, y solo lo percibí al cerrar los ojos. Los cerré de nuevo y simplemente "observé" lo que sucedía.

Finalmente las imágenes se estabilizaron y mentalmente comencé a repetir el mantra "Yo soy", y fue entonces cuando vi emerger una luz muy intensa y brillante que transmitía una gran paz. En ese momento, sentí como si estuviera experimentando la Iluminación misma. Fue una sensación muy placentera y diferente.

Después, tuve la intuición de que algo muy poderoso estaba a punto de suceder y que podía perder la consciencia. No quería perder mi sentido de identidad. Fue entonces cuando creé una estrategia para mantenerme consciente durante todo el proceso. Era esta:

Cada vez que me acordaba, movía uno de mis dedos, golpeando mi pierna tres veces, e inmediatamente después, mis pies respondían con tres golpes en el suelo. Esto me daba la certeza de que tenía el control de mí mismo y por consiguiente era consciente. Tenía mucho miedo de perder la consciencia, de olvidar quién era y qué estaba haciendo allí.

Fue una sesión llena de música y risas. La música era cantada o interpretada, tanto canciones del movimiento como éxitos pop conocidos. Mientras escuchaba, aparecían imágenes que correspondían al contenido de la música, así como sensaciones que coincidían con la letra.

Por ejemplo, si la música hablaba de amor, esto se correspondía con un intenso sentimiento de amor. Si hablaba de paz, sentía una paz profunda e intensa.

Cuando el maestro hacía las "llamadas" o "invocaciones" de la "fuerza", mi cuerpo se contraía involuntariamente, mis piernas y brazos se cruzaban y mi cuerpo se retorcía. Era como si se protegiera para resistir el impacto de esa extraña fuerza que lo invadía. 

La voz del maestro era hipnótica, profunda e impactante. Era una voz firme, que recordaba el timbre de un antiguo nativo americano. Tenía el poder de encantar. Pero a veces demostraba inteligencia y buen humor.

A medida que avanzaba la sesión, les daba a los asistentes la oportunidad de hacerle preguntas sobre el té o sobre la vida en general. Siempre respondía con un toque de humor, y su risa resonaba en mi cabeza.

"Maestro, ¿qué es la sensación de déjà vu?"

"¡Un fallo en la Matrix!"

"Maestro, ¿cuál es el encanto de la naturaleza?"

"Es Dios manifestándose."

Poco después, alguien hizo la misma pregunta y él respondió de una manera divertida:

"¿De nuevo?"

Todos rieron. Y yo también. Me reí con mucha facilidad. El té intensifica las emociones y las sensaciones, haciendo que todo sea muy fuerte e intenso.




Los sentidos

Mis sentidos se agudizaron al máximo. Lo primero que oí fue un aleteo parecido al de un mosquito muy cerca de mí. No sé exactamente qué era pero era un sonido muy fuerte, vívido e intenso que venía de algún lugar detrás de mí.

Me daba miedo mirar hacia atrás. Empezó a sonar una canción de Zizi Possi. Vi a la cantante en miniatura, cantando dentro de mi cabeza, como una imagen holográfica. La música, en general, me provocó una fuerte vibración energética acompañada de sensaciones acústicas vívidas y diferentes.

Los olores eran intensos, mezclados y variados. Aparecían y desaparecían rápidamente, de forma fugaz y dinámica. Podía oler la comida de la cocina, perfumes y otros olores no identificados. Esto me provocaba cierta náusea.

Los sonidos también se volvieron confusos y caóticos. Cuando la gente reía, la risa parecía provenir de mi cabeza. Mi sentido del tacto también se volvió hipersensible. Metí la mano en el bolsillo y palpé la forma de la llave con los dedos.

El coche. Me asombró su textura y forma. De repente, vi la llave y el candado con forma de órganos sexuales y otras figuras eróticas. En ese instante sentí cómo mi pecho se expandía y se contraía.

Mi visión también cambió. Al abrir los ojos, vi las luces, los colores, los objetos, las paredes, etc., como si fueran la pantalla de una película antigua: todo sucedía a cámara lenta, fotograma a fotograma. Los colores y las formas estaban alterados y desenfocados.




Movimientos involuntarios

Había muchas sensaciones: paz, alegría, angustia y frío, mucho frío. Mi cuerpo temblaba violentamente y no se quedaba quieto; siempre había alguna parte de mi cuerpo haciendo movimientos involuntarios.

Mi cabeza, como si no fuera mía, giraba de un lado a otro sin parar. Y mis piernas se movían al ritmo de la música que sonaba. Podía detenerlas si quería. Y muchas veces detuve los movimientos para ver si aún tenía el control. Pero tan pronto como me relajaba, los movimientos involuntarios volvían a empezar.

Mi boca empezó a hacer sonidos de chasquidos y besos; creo que di unos cien besos involuntarios a nadie. Eran besitos y piquitos. Podía detenerlos, pero tan pronto como me relajaba, volvían. Mi cuerpo seguía moviéndose mucho. Mi pecho se arqueaba y se retorcía en la silla, como si estuviera bajo la presión de alguna fuerza.

Pero también hubo movimientos bellos y elegantes. Durante la sesión, mi cuerpo adoptó involuntariamente tres posturas muy significativas para mí: El Pensador de Rodin, la postura del loto de la meditación budista, y finalmente la postura fetal. Fue muy interesante observar cómo todo esto sucedía independientemente de mi voluntad.




El sistema está bajo ataque

Leí en alguna parte que bostezar significa que el cuerpo busca energía a través del oxígeno para protegerse y fortalecerse. En varias ocasiones sentí como si mis centros energéticos estuvieran siendo invadidos o bombardeados. Era como si fuera un sistema informático sufriendo un ataque informático.

Sentía como si un virus superpoderoso estuviera invadiendo mi sistema de control, hurgando en todos los archivos que componen mi software (programa). Las defensas del cuerpo, como potentes antivirus, detectaron la invasión e intentaron por todos los medios destruir o protegerse de ese virus, pero no pudieron. Era similar a un poderoso ataque masivo; a veces parecía un tsunami que arrasaba y derribaba todo a su paso.

A veces, tenía la impresión de que todas mis defensas psíquicas, espirituales, mentales y energéticas se unían en un esfuerzo tremendo contra esa fuerza desconocida. Amenazaba con destruir o desestabilizar todo el sistema.

Esto explicaría los numerosos bostezos, respiraciones profundas, contorsiones y el cruce de piernas y brazos. Era el sistema protegiéndose de la mejor manera posible. Todo esto hacía mucho ruido, pero no me daba cuenta de que molestaba a los demás. Fue entonces cuando el hombre gordo que estaba a mi lado me dio un codazo, abrí los ojos y me hizo un gesto para que guardara silencio. Después de eso, intenté contener los bostezos, pero seguí respirando; después de todo —pensé—, ¿acaso no puedo respirar?

Aproveché para mirar a mi alrededor y vi que todos estaban en silencio, pero yo estaba muy inquieto y tenso. Así que decidí meditar, en un intento de relajarme y calmarme aún más. Funcionó; me sentí tan relajado, tranquilo y silencioso que me sentí como muerto.




El frío

En un momento dado empecé a sentir mucho frío. Un frío como nunca antes había sentido. Antes de eso, incluso podía sentir el calor de mis manos. Pero de repente, un frío terrible comenzó y empecé a temblar como si estuviera en el Polo Norte, sin abrigo.

De repente, oí una voz que parecía llamarme. Abrí los ojos y vi a alguien que me entregaba una manta caliente. Era el joven que estaba sentado al otro lado de la "chica gnomo". No podía creerlo. Era todo lo que necesitaba en ese momento crítico.

Le di las gracias y rápidamente me retiré y me tapé en la silla. Recuerdo notar el olor y la limpieza de la manta. Eso era todo lo que necesitaba en ese momento. Más tarde, después de la sesión, me encontré de nuevo con este joven y supe que era el novio de la chica que estaba a mi lado. Le agradecí de nuevo ese gesto de amabilidad o compasión, dado mi estado crítico.

Dijo que me había visto temblar mucho y que no entendía por qué. Pero luego pensó: "¡Debe de ser frío!" Entonces se le ocurrió ofrecerme la manta. También me explicó que el frío no proviene del ambiente, sino de nuestro interior porque en ese momento experimentamos la experiencia arquetípica de la muerte. En otras palabras, incluso con la manta el frío persistiría, pero la manta ayuda psicológicamente a dar la impresión de que el frío ha disminuido.

Lo cierto es que el frío persistía. Así que se me ocurrió una idea: concentrarme en lo opuesto al frío, el calor. Recordé una máxima del Kybalion: para cambiar una vibración, visualiza su opuesto. Eso fue lo que hice. Pero no funcionó. Necesitaba algo más. Fue entonces cuando se me ocurrió otra idea: en lugar de pensar, visualicé una situación de calor; me imaginé en la playa, con gafas de sol, en un domingo soleado y abrasador, sintiendo mucho calor. Fue entonces cuando la temperatura empezó a cambiar y mi cuerpo comenzó a volver a la normalidad.

Como no fue un cambio automático, sino gradual, hasta el día de hoy no sé si el cambio se debió a la visualización mental o a que el efecto iba a desaparecer de todos modos ya que todo era muy dinámico. Así llegué a la conclusión de que las sensaciones y las visiones no me obedecían automáticamente, sino que yo terminaba influyéndolas de alguna manera.




Las ganas de vomitar

Sabía que mucha gente vomitaba durante la sesión, sobre todo la primera vez. Hice todo lo posible por evitarlo. Pensaba que si vomitaba, parecería débil o me sentiría avergonzado. Vomitar se considera una especie de "limpieza" o purificación. Pero la energía vital del té parecía moverse por mi estómago, pasando por varios órganos, uno a uno.

A veces conseguía controlar las ganas de vomitar con la meditación. Sentía que sería muy vergonzoso para mí y para la persona que me había invitado si me enfermaba. Por lo tanto intenté mantenerme tranquilo, equilibrado y controlar la incomodidad causada por las diversas sensaciones extrañas en todo mi cuerpo; algunas de estas sensaciones eran angustiantes. Sentía algo extraño moviéndose dentro de mi cuerpo. Era una sensación muy desagradable y angustiante que empeoró cuando me di cuenta de que no podía controlarlo.




La voz interior

Durante la sesión de té, "escuché" una voz muy clara que me hablaba. Es como un pensamiento que, aunque es tuyo, no eres tú porque dialoga contigo. Si le preguntas algo, responde.

Le hice varias preguntas a esta "voz" interior, que no debe confundirse con la voz silenciosa de la intuición. En el caso del té, escuchas claramente el pensamiento que te habla, igual que escuchas tus propios pensamientos; pero en este caso, sabes que no eres tú porque esta voz te responde y contesta algunas de tus preguntas. Es como si alguien se comunicara contigo telepáticamente.




El silenciamiento de los pensamientos

No tardé en comprender el modus operandi del té : respondía a pensamientos y deseos. Así que comencé a calmar mis pensamientos y a guardar silencio para ver qué sucedía. Parecía que la "fuerza" perdía su potencia cuando no pensaba. Pero cuando me desprendía de todo, tomaba el control, exactamente como ocurría con los movimientos involuntarios del cuerpo. Pero cuando me distraía y pensaba en algo, el té "aprovechaba" la oportunidad para crear sensaciones y visiones.

Cuanto más bloqueaba mis pensamientos, más temblaba y se retorcía mi cuerpo. Recordé que al principio alguien comentó que la planta se guía por la palabra. Esto explicaría, por ejemplo, por qué el maestro hace "llamadas", invocaciones y cánticos.

Fue entonces cuando intenté acallar mis pensamientos y permanecer lo más quieto posible. Mantenerme centrado, en paz, en silencio, sería la mejor manera de "controlar" esa fuerza y ​​superar esa experiencia abrumadora.




Para evitar perder la autoconciencia.

En medio de este torbellino caótico de cosas, pensé en otras maneras de evitar perder mi sentido de identidad. Una de ellas fue repetir mentalmente el mantra "Yo soy", pero solo pude repetirlo en inglés : "I am". También intenté repetir mentalmente: "Estoy aquí", pero de nuevo, solo salió en inglés: " I am here".

También comencé a hacerme preguntas personales y a responderlas, como: ¿Cómo te llamas? ¿Quién eres? ¿Cuál es tu profesión? ¿Cuál es tu dirección? ¿Qué haces aquí? Y respondí cada una en secuencia.

Luego terminé haciendo la prueba del 1, 2, 3 con mis dedos. Me esforcé por no olvidar dónde estaba y quién era. Hubo un momento en que mi pie golpeaba el suelo, en respuesta al 1, 2, 3 de mi mano, y mentalmente vi la forma y el color de la sandalia y sentí una sensación de encantamiento porque me pareció muy hermosa.


Fuentes:
https://alsibar.blogspot.com/2018/12/a-experiencia-do-cha-ayahuasca-parte-i.html
https://alsibar.blogspot.com/2018/12/a-experiencia-do-cha-parte-ii-as.html






VIDEO

Alsibar también publicó un video de 74 min. donde relata en portugués su experiencia y da su opinión.




  


COMENTARIOS

Enrico: Puedo decir que ya he usado esta herramienta para mi autoconocimiento y es muy efectiva, siempre y cuando la administren personas virtuosas que sepan lo que hacen. El daime o la ayahuasca son muy poderosas para la transformación. Las he consagrado muchas veces, y en las últimas ocasiones creo que para el buscador sincero se demuestra que es el buscador quien realiza la transformación, la sanación, etc.

Son plantas maestras que señalan el camino, pero a partir de cierto punto el viajero debe tener la humildad y el valor de recorrer el sendero de la Verdad sin esta "muleta espiritual" y encontrarse a sí mismo, como también señalan los Grandes Maestros. ¡Valor, hermanos míos, para conocerse a sí mismos!


Lane: La primera que tomé ayahuasca todo fue muy bonito, pero la segunda vez, en cuanto tragué el té y me llegó al estómago, ya sentí dolor y náuseas. Ambas veces fue en el mismo lugar, pero la segunda vez pude analizar el comportamiento de la gente que trabajaba allí y me di cuenta de que eran extremadamente materialistas y maltrataban a los animales. Hoy entiendo perfectamente que es simplemente el cuerpo intentando expulsar la sustancia tóxica de la planta.

Conozco gente que tras consumir ayahuasca con frecuencia, se volvió esquizofrénica e incluso ahora consume crack.


Isaías: Yo también lo tomé dos veces. Al igual que tú, mi primera experiencia fue buena y la segunda no.


Barbosa: Hay lugares donde fuman marihuana durante el descanso, lo que empeora las sensaciones.


Paulo: En realidad, la mayoría de las personas que conozco que consumen enteógenos se han alejado mucho incluso de un estado de coherencia, razón, sentido común y equilibrio en lo que respecta a los aspectos prácticos de sus vidas y relaciones. Ni hablar de la iluminación.


Lovny: Me tomé este té (media taza pequeña de café) y casi me vuelvo loca, tuve ataques de pánico. Ha pasado casi un año y todavía me siento mal; fueron varios meses de terror...


Geovane: Este enfoque no es para todos, así que es imposible definir si es bueno o malo. Depende de a quién va dirigido y cuál es el objetivo. En mi experiencia fue muy útil debido a que pude acceder a aspectos de mi subconsciente a los que no habría podido acceder sin quimiognosia.

No tuve ningún problema como el que mencionó el hermano, pero no animo a nadie a probarlo porque es posible acceder a esos mismos estados con otras técnicas. La ayahuasca no es para todos.

Otra cosa que aprendí en mis consagraciones es que usas esta herramienta para no tener que usarla más. Te muestra el camino, pero somos nosotros quienes debemos recorrerlo por nuestra cuenta, sin depender de muletas.


Alsibar: Como siempre he dicho sobre la ayahuasca: a algunas personas les funciona. A otras no. A algunas les trae sanación y liberación. A otras, muerte y destrucción. Los efectos del té varían de persona a persona. Es imposible predecirlos. De ahí el riesgo y la precaución que cada persona debe tener al decidir tomarlo.






LA CONCLUSIÓN DE ALSIBAR

Aunque Alsibar quedó muy impresionado por la experiencia que él tuvo, se muestra cauto y su opinión la resumió en este video:

  


« La ayahuasca no puede conducir a la iluminación por las siguientes razones: la iluminación no puede ser inducida por nada, ni por prácticas, técnicas, ni por oraciones, ni por mantras, ni por hierbas o drogas de ningún tipo, sean enteogénicas o no.

Si el supuesto estado meditativo alcanzado con la ayahuasca condujera a la iluminación, todos los que la tomaran se iluminarían.

Las experiencias obtenidas mediante el té de ayahuasca se siguen sitúando aún en el nivel del ego, en la dualidad entre quien experimenta y lo que experimenta, y prueba de ello es que el sujeto necesita tomar esa planta para entrar en un estado diferenciado.

Ningún gran ser iluminado necesitó drogas ni enteógenos para su despertar interior, y mucho menos para su consumo. »









LA BIBLIA EXAMINADA POR FACUNDO


(Facundo es un lector del blog que ha estudiado mucho sobre espiritualidad y él nos compartió la siguiente información acerca de la Biblia,)



Hola Cid, te hice dos o tres comentarios en el post de la Biblia, considero que son de mucho valor y si quieres puedes publicarlos y editarlos para ello.

Son del orden de los libros del Antiguo Testamento, su participación en cuatro y sus correspondencias con los Vedas en lo simbólico de descenso en la materia; como el Nuevo Testamento es falso y que faltan como 30 libros que los consideran deuterocanónicos y apócrifos en el judaísmo y cristianismo.

Además hay unas revelaciones de valor respecto a la Ilíada y la Odisea y su correspondencias con el Tarot de Marsella, revelaciones respecto a los arcanos menores, los trabajos de Hércules y la relación de todo con los eslabones dependientes del Sr. Buda.

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El principal problema con la Biblia es que está desordenada (tanto la católica como la protestante), le faltan los deuterocanónicos y apócrifos del segundo templo del judaísmo helenizado que son alrededor de treinta textos; y además para empeorar el Nuevo Testamento es falso.

El orden del Viejo Testamento es el del Tanaj que termina en segundo crónicas y yo le agrego de cierre el apócrifo 1 Enoc.

Además la división que le da el Tanaj tampoco es correcta; la correcta es de Génesis a 2 Reyes es una etapa (Rig Veda); de Isaías a Malaquías es otra etapa (Sama Veda); de Salmos a Eclesiastés es otra etapa (Yajur Veda); y de Esther a 2 Crónicas + 1 Enoc es otra (Atharva Veda).

Todo lo anterior es el descenso en la materia de la que habla Blavatsky y a grandes rasgos la creación de los eslabones dependientes del Sr. Buda:

Ignorancia → formaciones → consciencia → nombre-forma.

Luego vendría el ciclo encarnatorio-ascenso que está en los escritos del segundo templo en donde yo lo hago iniciar con Jubileos (apócrifo etíope) y cierro con 2 Ezras (Apocalipsis aparentemente de 7 niveles de ascenso).

Todo esto textos (alrededor de 30 entre deuterocanónicos y apócrifos) tienen carácter emancipatorio, de autoconciencia y de responsabilidad; no tienen nada que ver con la gracia, el pecado original, una iglesia, un cristo salvador y todas esas barbaridades sectarias del cristianismo que son ajenas a la realización del dharmakaya.

Tanto la iglesia católica como el judaísmo borraron estos textos porque delata la mentira del Nuevo Testamento por ser de carácter emancipatorio así como encarnatorio ya que es liberal y civilizatorio así como también plural; en el caso del judaísmo le mataba la letra muerta, el sectarismo tribal y otras cosas.


El orden no está todavía definido, busquen ustedes, yo lo hago comenzar con Jubileos y lo termino con 2 Ezras. Por tanto este orden no le den mucha atención, busquen.

1. Jubileos
2. Testamentos de los Doce Patriarcas
3. Oración de Manasés
4. Salmo 151
5. Sabiduría de Salomón
6. Sirácides (Eclesiástico)
7. Carta de Aristeas
8. Tobías (Tobit)
9. Judit
10. Susana
11. Bel y el Dragón
12. 1ra Macabeos
13. 2da Macabeos
14. 3ra Macabeos
15. 4ta Macabeos
16. La oración de Azarías y el Cántico de los tres jóvenes
17. Baruc
18. Carta de Jeremías
19. Paralipómenos de Jeremías
20. Salmos de Salomón
21. Tercer Esdras
22. Segundo Esdras
23. Testamento de Job
24. Testamento de Abraham
25. Testamento de Isaac
26. Testamento de Jacob
27. Odas de Salomón
28. Vida de Adán y Eva
29. Jose y Asenet
30. Oráculos Sibilinos III–V
31. Ascensión de Isaías
32. Pseudo-Filón (Libro de las Antigüedades Bíblicas)
33. Vida de los profetas


De todos modos publique esto porque la mayoría tienen una fuerte influencia judeocristiana como condicionamiento.

Para mí es mejor como biblia la Ilíada y la Odisea, que es occidental con una impronta más simbólica y trascendental. Tiene el descenso (Ilíada) y el ascenso (Odisea), cada una tiene 24 cantos que agrupando de a pares te da los 12 eslabones del Buda y los 12 trabajos de Hércules (que hay mucho material iniciático para aprender), esto lo invierten y entenderán el descenso de la Ilíada. Usen la IA para sintetizar simbolismo y significados.

Otro detalle es que lo 22 arcanos del tarot se estudian también de a pares, cada par de la odisea coincide con el par de los arcanos del tarot de Marsella (no el Rider White) y a la ves cada par es un trabajo de Hércules y un eslabón dependiente del Sr. Buda; ya en este caso el tarot solo llega hasta el penúltimo par (significa que libera pero no te lleva al último de la iluminación), por tanto llega solo hasta el eslabón formaciones (arcano el juicio y el mundo) y el estado presente y jhana nada, no elimina el yo.

De paso esto trae a colación la gigante ignorancia de los tarotista y cabalistas, haciendo creer que el tarot son los senderos de las letras hebreas, ni un solo tarotista y aún menos los neo cabalistas dicen esto y reconocen que el tarot es un sistema de las esferas y no de senderos o canales. No entienden el tarot y no investigan, una vergüenza.


PD: el arcano el juicio (sentido hermenéutico) y el mundo (ideal kármico aláyico) son la parte externa de las cartas de corte (libre albedrío y sentido hermenéutico que externamente es el Juicio) y las arcanos menores ( memoria kármica astrológica con decanatos en alaya con la carta el mundo cuando se realiza el plan).

Por supuesto puede tener errores todo esto en detalles pero en lo general es correcto; y acá de nuevo ni un solo tarotista considera a los menores más importantes que los mayores, solo Jodorowsky lo insinúa; todos los libros de tarot no ven esto. Lo peor es con el Rider White que está condicionado para las letra hebreas cuando lo arcanos son de las esferas, además tiene órdenes cambiados, un desastre.

PD 2: el primer arcano es "El loco", esto es viaje del loco o el viaje de Odiseo.

Saludos cordiales !!!