LOS TEÓSOFOS QUE ACUSAN A ALICE BAILEY DE SER UNA CHARLATANA






Alice Cleather y Basil Crump

Los primeros fueron los ingleses Alice Leighton Cleather y Basil Woodward Crump. La señora Cleather fue una de las principales discípulas de Blavatsky, y el señor Crump fue el gran amigo y colega de Cleather.

Los dos aparte de teósofos también eran grandes expertos en budismo, e incluso se fueron a vivir a Asia para profundizar más en sus conocimientos.

Pues bien, los dos estando muy molestos por las falsedades que escribió Alice Bailey, ellos publicaron en 1929 un pequeño libro titulado "El Pseudo-Ocultismo de Alice Bailey".

Pueden leer ese libro completo en español:



O pueden leer por separado las tres partes que lo componen con mis comentarios:



Por otra parte, pueden leer las respuestas que dieron Alice Bailey y Basil Crump en la revista "The Occult Review":





Victor Endersby

Los teósofos Victor A. Endersby y su esposa Frances publicaron mensualmente en California la revista "The Theosophical Notes" de 1950 hasta 1978, y en septiembre de 1963 ellos publicaron un análisis sobre Alice Bailey titulado: "Un Estudio de la Escuela Arcana de Alice A. Bailey".



Ese documento está compuesto por dos partes:
 
1) La primera parte es el análisis realizado por Alice Cleather y Basil Crump, más un prólogo y notas adicionales de Victor Endersby.


2) La segunda parte son cuatro artículos escritos por Victor Endersby:







Richard Robb

Richard Robb es el fundador de la librería teosófica más importante del mundo “The Wizards Bookshelf”.

José Ramón Sordo fue el creador de la Fundación Blavatsky y uno de los teósofos que más ha sabido de teosofía.






Otros teósofos







LUT

La Logia Unida de Teósofos ha publicado varios artículos:






 
Cid

Yo no soy teósofo pero si he estudiado mucho la teosofía y en mi blog he publicado numerosos artículos demostrando que Alice Bailey fue una embustera.







CONSTATACIÓN

A mi me impresiona mucho que los seguidores de Alice Bailey sigan creyendo que ella transmitió una nueva porción de la enseñanza de los Maestros transhimaláyicos, cuando quienes han estudiado enormemente esa enseñanza aseguran que eso no es cierto.

Pero es que además cualquiera que se de la pena de hacer un estudio comparativo entre:

-        Lo que enseñó Alice Bailey y El Tibetano.
-        La teosofía original enseñada por Kuthumi, Morya, Blavatsky y William Judge.
-       Y la neo-teosofía enseñada por Charles Leadbeater y Annie Besant.

Se da inmediatamente cuenta que la enseñanza de Alice Bailey casi no tiene nada de la teosofía original y en cambio tiene mucho de la pseudo-teosofía de Leadbeater y Besant, la cual está llena de errores y mentiras.

Y por consiguiente es absolutamente falso que Alice Bailey haya sido la nueva mensajera de los Maestros, y en realidad ella le plagió a Leadbeater y Besant, y pretendió que El Tibetano le dictó telepáticamente para así impresionar a la gente.










KRISHNAMURTI Y EL ESOTERISMO




Jiddu Krishnamurti prácticamente no sabía nada de esoterismo, y no mostró ningún interés por estudiarlo.

No he visto que alguna vez él haya hablado acerca de ocultistas o de disciplinas esotéricas tales como la alquimia, el hermetismo, el rosacrucismo, etc.

Y ni siquiera Krishnamurti se dio la pena de estudiar la enseñanza impartida por sus protectores: Charles Leadbeater y Annie Besant.

El biógrafo Gregory Tillet comentó:
 
« La señora Besant estaba molesta por algunas historias que habían llegado a sus oídos, ya que se decía que después de la reunión del Campamento de la Estrella [en 1927], Krishnamurti había dicho que él nunca había leído un libro teosófico en su vida debido a que no podía entender la jerga en la que estaba escrito. »
(The Elder Brother, p.228)
 


Otra anécdota en este sentido la relató el profesor P. Krishna quien fue Rector del Centro de Educación Rajghat de la Fundación Krishnamurti en la India, y él contó un diálogo que Krishnamurti tuvo con un amigo sobre la educación que él recibió por parte de Leadbeater y Besant.
 
« Un hombre en una ocasión le dijo a Krishnamurti que él era muy afortunado de haber sido criado en la Sociedad Teosófica por grandes instructores como Charles Leadbeater y Annie Besant, a lo cual Krishnamurti le respondió:
 
-      “Sí, fui muy afortunado de tener maestros como ellos.”
 
Entonces el hombre le dijo:
 
-      “Nosotros no tenemos tanta suerte ya que estamos pasando por instituciones ordinarias. ¿Cómo podremos entonces encontrarnos con la verdad?”
 
A lo que Krishnamurti le respondió:
 
-      “Señor, tuve suerte porque lo que me dijeron me entró por un oído y me salió por el otro.”
»
(Theosophist de mayo de 1997.)
 
 

Y si Krishnamurti no tuvo las ganas de hacer el esfuerzo para intentar comprender la neo-teosofía de Leadbeater y Besant, entonces menos disposición él iba a tener para estudiar la teosofía genuina y las antiguas enseñanzas esotéricas que son mucho más difíciles de abordar.

Lo cual por un lado fue algo bueno para él ya que así no tuvo que lidiar con el montón de errores, malas explicaciones, falsedades y descomunal charlatanismo que hay en la mayoría de las "enseñanzas esotéricas".

Pero por el otro lado él se perdió las verdaderas enseñanzas esotéricas que yo considero que si son muy valiosas.

Y el resultado de esto fue que Krishnamurti dice muchas cosas incorrectas cuando él habla de temas relacionados con el esoterismo.










LAS DIFERENTE ETAPAS DE ILUMINACIÓN POR LAS QUE PASÓ KRISHNAMURTI





Alsibar ha estudiado mucho a los guías espirituales y especialmente a Jiddu Krishnamurti, y sobre este tema él comentó:

Krishnamurti dijo que su mente siempre había estado "vacía". Sin embargo su iluminación fue, digamos aún muy "inmadura", ya que él no era consciente de que su mente era diferente a la de los demás.

Y precisamente por ese vacío, a veces se le consideraba con retraso mental. Su mente no funcionaba al mismo ritmo de desarrollo que la de los otros niños.

El problema es que la luz ya estaba ahí, pero el vehículo aún era muy inmaduro. Con el tiempo, maduró y tomó conciencia de su condición especial en relación con los demás; me refiero al vacío mental.

Este vacío le predisponía a recibir la energía sagrada. Por eso su cerebro pasó por varios procesos de purificación. Esto está en su biografía. En otras palabras, incluso con la mente vacía, tuvo que someterse a algunas "operaciones" realizadas por seres invisibles llamados los "inmaculados".

Y entonces a los 27 años comenzó el extraño e impactante fenómeno de su iluminación que culminó con su experiencia mística bajo el árbol de pimienta; y a partir de entonces nunca volvería a ser el mismo.

Él se sintió cada vez más desanimado y repelido por todo lo que representaban la teosofía y los teósofos, hasta que finalmente rompió con todo y con todos.

(Nota de Cid: en ese entonces la Sociedad Teosófica de Adyar ya no enseñaba la verdadera Teosofía sino una versión toda tergiversada inventada por el embustero Charles Leadbeater y promovida por Annie Besant quien era la presidenta de esa organización.)


Y después de esa separación, Krishnamurti comenzó a predicar y enseñar por su cuenta. Si lo observan con atención, verán que sus primeros años tras la ruptura fueron bastante diferentes de lo que luego se convertiría en su estilo.

Ese estilo, la expresión y el lenguaje cambiaron con los años. El propio Krishnamurti lo admitió. El lenguaje y la expresión cambiaron, pero no la esencia.

Finalmente, según Scott Fobbes, Krishnamurti solo alcanzó la madurez en la expresión lingüística de sus enseñanzas hasta después de romper con Rajagopal (su secretario personal que dirigía sus fundación) porque ese individuo de alguna manera impidió o dificultó ese pleno florecimiento.










DEFECTOS Y CONTRADICCIONES DE KRISHNAMURTI MENCIONADOS POR SUSUNAGA WEERAPERUMA


Susunaga Weeraperuma ha sido un seguidor de Jiddu Krishnamurti por más de 30 años, él ha escrito varios libros y artículos sobre Krishnamurti, y en este artículo él señaló las contradicciones y defectos que él ha encontrado en Krishnamurti y su enseñanza.



EL ENIGMA QUE FUE J. KRISHNAMURTI

En mi opinión, sin entrar en detalles, Krishnamurti llegó a romper muchos paradigmas, mitos e idealizaciones. La imagen secular del iluminado como un ser divino, puro, distante y perfecto —excluyendo su dimensión humana— parece existir solo en anuncios, narrativas, leyendas y en la mente de los devotos.

Krishnamurti, como todos los demás seres iluminados, tenía su lado "humano, demasiado humano", y esto no debería ser motivo de tristeza ni desánimo, sino al contrario demuestra que Dios, la Verdad y la Iluminación son accesibles para todos, a pesar de todos nuestras contradicciones y defectos.


Estar en un estado permanente de samadhi es la característica tradicionalmente aceptada de las personas autorrealizadas. Su samadhi es siempre continuo, nunca es ocasional, no se experimenta de forma intermitente.

Mientras que en el caso de Krishnamurti, sus samadhis los describió de diversas maneras como "otredad", "intensidad" o "inmensidad", pero su samadhi le llegó a trompicones. Toda la evidencia apunta a que sus estados de samadhi fueron efímeros.

Por ejemplo en una ocasión relató:

« Muy temprano esta mañana, muchas horas antes del amanecer, al despertar sentí esa fuerza penetrante de intensidad con su severidad. En esa severidad, había felicidad. Según el reloj, duró cuarenta y cinco minutos con intensidad creciente. El arroyo y la noche tranquila, con sus estrellas brillantes, estaban en él.

Todo pensamiento, todo sentimiento se desvaneció, y el cerebro quedó completamente inmóvil. ... Y de repente, esta inmensidad incognoscible apareció, no solo en la habitación y más allá, sino también en lo más profundo, en los rincones más recónditos que una vez fueron la mente. »


Durante los períodos en que Krishnamurti no estaba dominado por la alteridad, se comportaba como un ser humano común y corriente, en el sentido de que él experimentaba estados de miedo, ansiedad, timidez, irritabilidad y depresión. Sin embargo, era una persona excepcional, pues estaba prácticamente desprovisto de envidia, odio y violencia.

Antes de dar conferencias públicas, Krishnamurti solía sentirse tímido y nervioso. Pero bajo la influencia de la alteridad, su personalidad cambió visiblemente, especialmente al pronunciar un discurso. Su desconfianza desaparecía temporalmente, y siempre hablaba como un hombre bajo la influencia de un poder invisible. Entonces parecía estar en trance, y palabras de sabiduría fluían de sus labios.

A menudo, después de un discurso, no recordaba lo que acababa de decir. Inmediatamente después de cumplir su misión especial como maestro espiritual, Krishnamurti volvía al estado psicológico de un ser humano común y corriente.

Es una lástima que sus biógrafos hayan ignorado el hecho de que Krishnamurti tenía esta doble personalidad. No comprendieron que la mayor parte del tiempo Krishnamurti se comportaba como un mortal común y corriente, pero en otras ocasiones se convertía en un canal humano para la manifestación de la alteridad divina.


¿Las personas autorrealizadas experimentan el estado de unión con Brahman solo temporal o permanentemente?

Ramana Maharshi observó que:

« Quien camina bajo el sol se siente renovado al llegar a la sombra. Quien va de la sombra al sol y luego de vuelta a la sombra es un necio. Un sabio permanece permanentemente en la sombra.

De igual manera, la mente de quien conoce la verdad no abandona a Brahman. La mente del ignorante, por el contrario, vaga por el mundo, sintiéndose infeliz, y por un tiempo regresa a Brahman para experimentar la felicidad.

De hecho, lo que llamamos mundo es solo pensamiento. Cuando el mundo desaparece, es decir, cuando no hay pensamiento, la mente experimenta felicidad; y cuando el mundo aparece, experimenta desdicha. »


Según Krishnamurti, el pensamiento no puede sanar las heridas psicológicas porque el pensamiento mismo es la herida. El pensamiento no puede liberarnos porque el pensamiento mismo es el principal obstáculo para la liberación.

Krishnamurti dijo: "¿No es la Realidad siempre increada? ¿Y no debería la mente cesar de crear, de formular, para experimentar lo Increado?"

La realidad entonces debe encontrarse en el intervalo entre dos pensamientos. Mientras el hombre permanezca esclavizado al pensamiento y condicionado por el pensamiento, nunca podrá encontrar ese estado indescriptible e incondicional de dicha.

La mente es incapaz de trascender sus propios límites, por lo tanto por mucho que la mente intente mejorarse a sí misma a través de diversos tipos de disciplinas, prácticas y sadhanas, tales acciones no serán útiles.

Sin embargo Krishnamurti se contradice al insistir en que a menos que los aspirantes espirituales trabajen duro, nunca podrán descubrir el Absoluto.

Ahora bien, ¿es realmente posible trabajar sin ejercitar la mente?

Cualquier manifestación de esfuerzo implica necesariamente el uso de la mente condicionada. Krishnamurti desconfiaba tanto del pensamiento que nos instaba a no usarlo nunca con un propósito espiritual, él decía: "No puedes invitar a la Realidad, sino que la Realidad debe venir a ti; no puedes elegir la Realidad, sino que la Realidad debe elegirte a ti".

Tras comparar la Realidad con una especie de gracia, seguía queriendo que trabajáramos duro. El problema es que en cuanto me dedico a cualquier actividad dirigida a mi elevación espiritual, descubro que invariablemente activo el proceso del pensamiento.


Las enseñanzas de Ramana carecen de confusión respecto a este tema del pensamiento. Si bien reconocía plenamente sus limitaciones, señaló un método útil y práctico para usar el pensamiento para provocar la propia muerte.

Cuando le preguntaron a Ramana cómo la mente podía aquietarse, él respondió:

« Preguntando "¿Quién soy?"

El pensamiento "¿Quién soy?" destruirá todos los demás pensamientos, y como el palo usado para avivar la pira ardiente, él mismo será destruido al final. Entonces, surgirá la autorrealización.
. . .
Cuando surjan otros pensamientos, uno no debe perseguirlos, sino preguntarse: "¿Para quién surgieron?”

No importa cuántos pensamientos surjan. Con cada pensamiento que surja, uno debe indagar diligentemente: "¿Para quién surgió este pensamiento?"

La respuesta que surgiría sería: "Para mí". Entonces, si uno pregunta "¿Quién soy?", la mente regresará a su fuente y el pensamiento que surge se volverá inactivo. Con la práctica repetida de este método, la mente desarrollará la capacidad de permanecer en su fuente. »


Krishnamurti y Ramana discrepaban ampliamente sobre la utilidad del pensamiento como medio para alcanzar la unión con el Absoluto.

Según Krishnamurti, la mente nunca puede pensar con precisión en Dios. Dicho pensamiento solo puede resultar en la formación de meras opiniones y creencias que no tienen relación alguna con la realidad de Dios. ¿Por qué conformarse con un concepto de Dios que es meramente una creación ficticia de la imaginación?

Pero Ramana enseñó que pensar en el Ser no carece de valor, él dijo: "Quien se entrega al Ser que es Dios es el devoto más excelente. Entregarse a Dios significa permanecer constantemente en el Ser, sin dar cabida a otros pensamientos que no sean el Ser."


Podría ser alentador el hecho de que Ramana no conciba el pensamiento en términos de blanco y negro. Al igual que la energía nuclear que puede ser buena o negativa, el pensamiento puede ser inmensamente destructivo si se malgasta, pero es igualmente capaz de elevarnos al umbral de la divinidad.

Krishnamurti instó a sus oyentes a ser constantemente conscientes de sus pensamientos y sentimientos, sin condenarlos ni justificarlos. La divagación de la mente puede terminarse pensando y sintiendo todo el pensamiento-sentimiento hasta el final. Esta conciencia implica evitar juzgar o evaluar el flujo de la propia consciencia.

Durante la década de 1940, abogó por una conciencia pasiva y sin esfuerzo. Muchas personas que lo intentaron se quejaron de que ese método no solo era arduo, sino que tampoco lograba liberarlos.

Luego, en 1956, Krishnamurti se contradice, él afirma que la conciencia plena no se puede mantener todo el tiempo. Así que sugiere uno o dos minutos de conciencia total, seguidos de un período de relajación, durante el cual la persona puede observar el funcionamiento de la mente.


La "conciencia" es fundamental en las enseñanzas de Krishnamurti. Aunque insistió en la conciencia como un medio para trascender las limitaciones de la mente y llegar al descubrimiento de la verdad (a pesar de su afirmación contradictoria de que "la verdad es una tierra sin caminos"), es dudoso que alguno de sus oyentes haya encontrado realmente la liberación.

Las miles de personas en diversos países que escucharon a Krishnamurti no llegaron a ninguna parte. Al observar sus procesos mentales a lo largo de los años, descubrieron que se enredaban cada vez más en sus pensamientos. En lugar de que sus mentes se disolvieran, se dieron cuenta, para su consternación, de que se estaban volviendo cada vez más cerebrales.


Krishnamurti sostenía que es el pensamiento el que crea al pensador. El «yo» es simplemente una invención ficticia del pensamiento. Por lo tanto la disolución del pensamiento resulta automáticamente en la disolución del «yo».

Las enseñanzas de Krishnamurti al respecto eran diametralmente opuestas a las de Ramana, quien dijo: "De todos los pensamientos que surgen en la mente, el pensamiento del «yo» es el primero. Solo después de este surgimiento surgen los demás pensamientos."


Mucho más importante que la cuestión del origen del pensamiento es la de su fin. Krishnamurti se negó a prescribir métodos o técnicas para ese propósito. Dijo que el pensamiento terminará por sí solo cuando exista una comprensión completa del proceso del pensamiento.

Finalmente, esta facultad de comprensión surge cuando la mente está libre de pensamientos. ¿Sirve de algo saber que se llega a este estado de no pensamiento y que ocurre accidentalmente, sin esfuerzo alguno?



He mantenido una estrecha relación con Krishnamurti y sus actividades en todo el mundo durante más de tres décadas. Sus cualidades humanas y afectuosas, así como sus siddhis (facultades sobrenaturales) la he descrito en mi libro "J. Krishnamurti tal como lo conocí".

Si bien su mente era extraordinariamente clara y profunda, resulta desconcertante que Krishnamurti también fuera un confuso conjunto de contradicciones. Reconciliar las diferentes facetas de su enigmática personalidad no es tarea fácil. Corresponde al lector descubrir, si es posible, los elementos de unidad y armonía que puedan subyacer a las contradicciones que se enumeran a continuación:


1) Generalmente, en el mundo asiático, la vida de los santos se caracteriza por cierta sencillez y austeridad. Aunque Krishnamurti abogaba por una vida sencilla, en realidad llevó una vida de lujo entre los ricos y famosos. Siempre fue el favorito y protegido de los ricos y privilegiados. Krishnamurti vestía trajes bien hechos y solo le gustaban los zapatos hechos a mano.

¡Qué contraste con Ramana y todos los demás sabios de su linaje, que se conformaban con un simple taparrabos!

También disfrutaba viajar en coches de alta cilindrada. De hecho, su pasión por los coches era legendaria. Aunque estaba rodeado de posesiones materiales, es significativo que le fueran indiferentes. De alguna manera, no estaba apegado a las cosas de este mundo y siempre estaba dispuesto a donar todas sus pertenencias a los necesitados.


2) Con toda la retórica que pudo reunir, Krishnamurti denunció las actividades de todos los gurús a quienes comparó con explotadores de los crédulos. Insistió en la absoluta confianza de tener en sí mismo en asuntos espirituales. Dijo: "Quienes están confundidos, actuando desde su propia confusión, no pueden evitar elegir gurús que también lo están. Quienes pueden ver con claridad no necesitan gurús".

Quizás sea cierto, pero ¿cuántos poseen esa rara claridad que caracteriza a los iluminados?

Al denunciar a todos los gurús, ¿no estaba cometiendo una injusticia con esa minoría de gurús autorrealizados que son verdaderamente genuinos?

Al criticar a otros maestros, ¿no estaba promoviendo sutilmente sus propias enseñanzas?

Aunque criticó severamente la institución del gurú, ¿no era él mismo, en realidad, una especie de gurú?

Obviamente Krishnamurti no tenía barba ni vestía ropa color azafrán, pero era el instructor espiritual de miles de sus admiradores. Y como cualquier otro gurú, Krishnamurti aconsejó a innumerables personas con problemas psicológicos. Para quienes se encontraban en apuros, les prescribía sadhanas en privado, a pesar de su oposición pública a todas las prácticas espirituales.


3) Krishnamurti reprendió a los fotógrafos que intentaron fotografiar su radiante rostro. Pero no le importó ser fotografiado por personas especialmente seleccionadas. ¡Al final de su vida, incluso tuvo un fotógrafo oficial!

Intentó crear la impresión de que desaprobaba la glorificación de su personalidad. Sin embargo, permitió el uso de su nombre para la fundación de diversas fundaciones, centros de información y escuelas.

Pronto se convirtió en el expositor de un conjunto de enseñanzas que dio origen a una forma de secta. Los seguidores de Krishnamurti resienten la palabra "gurú", pero ¿no es él una figura paterna respetada para ellos?


4) Krishnamurti aborrecía todos los ashrams (centros espirituales). Afirmaba que la meditación, que es un viaje de autodescubrimiento, debía realizarse individualmente y nunca en la restrictiva presencia de un grupo de personas. Luego describió la meditación colectiva como una "vulgaridad".

Consideraba los ashrams como "campos de concentración" donde la mente está sujeta a influencias condicionantes. Sin embargo Krishnamurti fue responsable de la creación de varios centros educativos donde estudiantes y profesores debían dedicar un tiempo considerable a la autoobservación mientras vivían en comunidad. Y a lo largo de su vida, Krishnamurti guió regularmente a sus seguidores en esos centros, que son en esencia, ashrams. 


5) Las religiones organizadas y otras organizaciones espirituales fueron condenadas vehementemente por Krishnamurti. Así, en 1929, tras 18 años de existencia, disolvió su propia Orden de la Estrella. Fue un acto audaz que provocó que miles de sus discípulos se sintieran perdidos y sin líder. Tras declarar que su "única preocupación es liberar a la humanidad absoluta e incondicionalmente"-

 ¿Pero entonces por qué posteriormente (en la década de 1960) fundó varias Fundaciones Krishnamurti en todo el mundo?

Lo que hizo fue claramente incoherente con su anterior oposición a las organizaciones. Muchos de sus amigos se desilusionaron con él. Algunos se alejaron de sus conversaciones como señal de protesta. La reputación de integridad de Krishnamurti se vio gravemente dañada, y la situación empeoró cuando algunos administradores de sus organizaciones comenzaron a abusar de su poder. Se recaudaron grandes sumas de dinero en su nombre, y para el momento de su muerte en 1986, estas ricas organizaciones estaban plagadas de intrigas y luchas de poder.

Lo que originalmente era una enseñanza pura, que enfatizaba la autoconfianza y la autoobservación para purificar la mente, se vio tristemente corrompida por la fascinación del dinero y los bienes raíces. Ese fue el aspecto desafortunado del legado de Krishnamurti.

La única explicación del extraño comportamiento de Krishnamurti es que se dejaba influenciar fácilmente por quienes lo rodeaban. Su mente era tan maleable que personas sin escrúpulos la manipulaban fácilmente para su propio beneficio. Fue esta cualidad de inocente franqueza la que lo convirtió en un excelente médium. Volveremos a este tema más adelante en este ensayo.


6) Cuando el obispo Leadbeater descubrió al muchacho Krishnamurti, los teósofos reconocieron rápidamente la mente vacía del joven, con su enorme potencial espiritual. Poseía cierta vaguedad y apertura, y todos los ingredientes de un maravilloso "canal". Y por lo tanto declararon que Krishnamurti estaba destinado a ser el "Vehículo del Instructor del Mundo".

Cabe señalar que Krishnamurti solo sería el vehículo elegido, el portavoz del Señor Maitreya y no el Gran Maestro. Al igual que el profeta Mahoma, su papel era el de un mero mensajero. Los mensajeros de Dios deben ser fieles portavoces de la palabra sagrada, pero no necesariamente divinos.

Cuando le preguntaban si realmente era el Instructor del Mundo, Krishnamurti evitaba la pregunta, afirmando que lo importante son las enseñanzas, no la etiqueta o designación que se le da a quien las expresa. Lo que importa es la música, no el nombre del cantante. Sin embargo Krishnamurti nunca negó su destino especial. Era profundamente consciente de su extraordinaria misión en la vida, a pesar de negar repetidamente que no tenía una imagen de sí mismo.

¿Podría ser que Krishnamurti fuera la mayor parte del tiempo un simple ser humano común y corriente que ocasionalmente expresaba mensajes divinos?

Si aceptamos esa posibilidad, como hacen algunos teósofos, nos ayuda considerablemente a comprender la naturaleza dual de Krishnamurti, y esto explica sus numerosas contradicciones.

~ * ~

Ningún relato de Krishnamurti estaría completo sin mencionar su gran compasión por todos los seres. Él amaba a todos por igual, pero parecía tener predilecciones. Le preocupaba profundamente el sufrimiento humano y sentía sinceramente que era su responsabilidad personal aliviarlo.

Su amor inmenso se extendía incluso a los animales salvajes que encontraba durante sus solitarios paseos por la selva y otros lugares. No temía a los animales peligrosos, y en ese sentido era como Ramana.

Los budistas creen que la compasión sería la característica predominante del futuro Buda Maitreya. Es verdaderamente significativo que Krishnamurti fuera la encarnación de la bondad amorosa; también es digno de mención que sus enseñanzas tengan un matiz budista. ¿Pudo, entonces, haber sido un precursor del Iluminado del Futuro?

El hecho de que Krishnamurti tuviera ciertas deficiencias fue motivo de considerable tristeza para las miles de personas que lo adoraban.

¿Era Krishnamurti un maestro espiritual completamente transformado en su interior, a pesar de todas las imperfecciones evidentes en su comportamiento externo?

¿Quién soy yo para juzgarlo?

Quizás sea mejor ignorar su personalidad, olvidar al hombre Krishnamurti que ya no existe y centrarse en las maravillosas enseñanzas espirituales que se dieron al mundo a través de él.

(Fuente: http://www.weeraperuma.com/krishnamurti.html#signet6)






OPINIÓN DE CID

Krishnamurti no fue el mensajero del Señor Cristo-Maitreya el Instructor del Mundo, eso fue una mentira inventada por Leadbeater para engatusar a la gente.

Afortunadamente Krishnamurti al final rechazó seguir con esa farsa y se independizó, pero debido a su gran corazón aún así él quiso ayudar a las personas pero a través de su propia experiencia, y por eso su enseñanza está llena de contradicciones, porque ésta fue cambiando a lo largo de su vida.

Y tampoco hay que esperar perfección por parte de Krishnamurti ya que aunque él alcanzó cierto grado de iluminación, él siguió siendo un humano común con sus debilidades y defectos.






ESCLARECIMIENTOS DE ALSIBAR

Alsibar ha estudiado mucho a los guías espirituales y especialmente a Krishnamurti, y sobre el artículo de Susunaga, él comentó:

No estoy del todo de acuerdo con el artículo de Susunaga, me sorprende ver a alguien que ha seguido la obra de Krishnamurti durante más de 30 años escribir esas cosas.

Pero al mismo tiempo Susunaga plantea cuestiones que merecen una seria reflexión por parte del buscador sincero, así que he publicado un video donde esclarezco las "contradicciones" que dijo Krishnamurti.




¿Krishnamurti realmente se contradijo? Y, de ser así, ¿por qué? ¿Por qué las actitudes de Krishnamurti nos parecen contradictorias, y si realmente lo son? ¿Cómo entenderlas?

Susunaga señaló principalmente dos contradicciones

1. La primera contradicción es:

« Según Krishnamurti, el pensamiento no puede sanar las heridas psicológicas porque el pensamiento mismo es la herida. El pensamiento no puede liberarnos porque el pensamiento mismo es el principal obstáculo para la liberación.

Krishnamurti dijo: "¿No es la Realidad siempre increada? ¿Y no debería la mente cesar de crear, de formular, para experimentar lo Increado?"

La realidad entonces debe encontrarse en el intervalo entre dos pensamientos. Mientras el hombre permanezca esclavizado al pensamiento y condicionado por el pensamiento, nunca podrá encontrar ese estado indescriptible e incondicional de dicha.

La mente es incapaz de trascender sus propios límites, por lo tanto por mucho que la mente intente mejorarse a sí misma a través de diversos tipos de disciplinas, prácticas y sadhanas , tales acciones no serán útiles.

Sin embargo Krishnamurti se contradice al insistir en que a menos que los aspirantes espirituales trabajen duro, nunca podrán descubrir el Absoluto.

Ahora bien, ¿es realmente posible trabajar sin ejercitar la mente?

Cualquier manifestación de esfuerzo implica necesariamente el uso de la mente condicionada. Krishnamurti desconfiaba tanto del pensamiento que nos instaba a no usarlo nunca con un propósito espiritual, él decía: "No puedes invitar a la Realidad, sino que la Realidad debe venir a ti; no puedes elegir la Realidad, sino que la Realidad debe elegirte a ti".

Tras comparar la Realidad con una especie de gracia, seguía queriendo que trabajáramos duro. El problema es que en cuanto me dedico a cualquier actividad dirigida a mi elevación espiritual, descubro que invariablemente activo el proceso del pensamiento. »



Analicemos ahora. La primera contradicción es clásica: ¿hacer o no hacer un esfuerzo? Si la mente, el pensamiento, no puede alcanzar la realidad, ¿cómo trabajarás duro para que esta se manifieste?  Son dos cosas aparentemente contradictorias.

La respuesta es muy simple: necesitas hacer un esfuerzo inicial para ordenar tu casa. Como lo señaló Jesús, debes estar preparado para cuando venga el ladrón.

Así que Krishnamurti también dijo que debes organizar tu casa, y solo después de organizar tu casa, cuando todo esté en armonía, el despertar puede suceder. Pero ordenar la casa no es algo sencillo; se trata de resolver nuestros conflictos, y eso se logra a través del autoconocimiento.

Se trata de saber hasta dónde puede llegar el pensamiento, de conocer las limitaciones, un mecanismo, un proceso del tiempo, del yo, del deseo, y eso no es fácil. Se trata de conocer tu propio ego, así que eso es un trabajo duro.

Por eso Krishnamurti tenía razón cuando decía que requiere mucho trabajo, pero este trabajo tiene sus limitaciones. Y es entonces cuando trabajas, trabajas, trabajas, y en el momento en que dejas de trabajar, te relajas, y entonces eso puede suceder, el amor puede llegar, pero no es algo que puedas hacer directamente.

Lo haces precisamente para llegar al momento en que ya no lo haces, y luego, cuando ya no lo haces, te relajas, todo está en paz, los conflictos internos se resuelven. Entonces, cuando menos lo esperas, sin siquiera pensarlo, de repente sucede, la realidad se manifiesta.




2. La segunda contradicción es:

 « Krishnamurti instó a sus oyentes a ser constantemente conscientes de sus pensamientos y sentimientos, sin condenarlos ni justificarlos. La divagación de la mente puede terminarse pensando y sintiendo todo el pensamiento-sentimiento hasta el final. Esta conciencia implica evitar juzgar o evaluar el flujo de la propia consciencia.

Durante la década de 1940, abogó por una conciencia pasiva y sin esfuerzo. Muchas personas que lo intentaron se quejaron de que ese método no solo era arduo, sino que tampoco lograba liberarlos.

Luego, en 1956, Krishnamurti se contradice, él afirma que la conciencia plena no se puede mantener todo el tiempo. Así que sugiere uno o dos minutos de conciencia total, seguidos de un período de relajación, durante el cual la persona puede observar el funcionamiento de la mente.


La "conciencia" es fundamental en las enseñanzas de Krishnamurti. Aunque insistió en la conciencia como un medio para trascender las limitaciones de la mente y llegar al descubrimiento de la verdad (a pesar de su afirmación contradictoria de que "la verdad es una tierra sin caminos"), es dudoso que alguno de sus oyentes haya encontrado realmente la liberación.

Las miles de personas en diversos países que escucharon a Krishnamurti no llegaron a ninguna parte. Al observar sus procesos mentales a lo largo de los años, descubrieron que se enredaban cada vez más en sus pensamientos. En lugar de que sus mentes se disolvieran, se dieron cuenta, para su consternación, de que se estaban volviendo cada vez más cerebrales. »



Para comprender la segunda supuesta contradicción, es necesario recordar que Krishnamurti nació ya en gran medida iluminado. Según los relatos de quienes lo acompañaron y escucharon, él nació libre del ego, del libro del pensamiento; es decir que él no pasó por este proceso que nosotros, forzada y laboriosamente, con tanto sacrificio tentador, estamos atravesando.

A lo largo de su vida, el proceso de liberación del ego, del yo, fue algo que no experimentó. ¿Se imaginan, por un momento, ponerse en el lugar de Krishnamurti?

Para él, todo estaba muy claro: las obras, la observación del pensamiento. Para Krishnamurti esto le fue natural desde la infancia, desde muy joven. Así funcionaba. Así trabajaba.

Así, allá por 1956, transmitió a la gente lo que él mismo vivió, lo que él mismo practicó. Ni siquiera sé cómo llamarlo. Así que cuando Krishnamurti habla de tomar consciencia, percibir los pensamientos, percibir el entorno —todo le resultaba natural—, simplemente transmitía a los demás lo que él mismo hacía, lo que él mismo practicaba.

Pero solo se dio cuenta de que esto era algo extremadamente difícil para los demás después de mucho tiempo, cuando la gente empezó a decir: "Esto no funciona, algo falla", "Esto no se sostiene", "Nos dejamos llevar cada vez más por la mente", "Esto no nos libera".

Fue entonces cuando Krishnamurti se dio cuenta de que había una diferencia entre él y los dempás, y lo que para él era muy fácil y natural, no lo era para la mayoría de la gente en general.

El lenguaje de Krishnamurti cambió con el tiempo, según sus propias percepciones. Debemos entender que Krishnamurti no funcionó en un marco temporal continuo como nosotros. La mente de Krishnamurti, al fin y al cabo, siempre estaba en el momento presente, centrada en lo que sucedía, y nunca se preguntó por qué pensaba, por qué decía algo ayer.

Él había dicho muchas veces que ni siquiera sabía lo que acababa de decir ya que estaba muy concentrado en el momento presente. Así que en aquel entonces creía que dar esa guía sería fácil para la gente, como lo era para él.

¿Cuál es la verdad sobre este asunto? ¿Mantener o no mantener la atención?

Los iluminados no mantienen la atención; es una concentración que surge de forma natural. No la practican, no la ejercitan; es algo natural para ellos, como respirar. Y si intentas practicarla, solo cometerás errores y no llegarás a ninguna parte. Pero si te pierdes, te confundes cada vez más. Así que Krishnamurti tenía razón; no hay ninguna contradicción.

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Me quedé asombrado y perplejo como Susunaga pasó toda su vida siguiendo la obra de Krishnamurti y no pudo comprender estos asuntos.

Y seguramente algunos después de leer esto me van a preguntar:

¿Pero Alsibar entonces cómo lo hacemos? Si no se puede practicar la atención, no se puede mantener, no se puede ejercitar, como el propio Krishnamurti lo señaló varias veces, ¿por qué se quiere mantener? ¿Con qué propósito?

Lo cierto es que no se puede practicar ni ejercitar la atención consciente; debe surgir de forma natural, y cuando se comprende esto, cuando se comprenden las limitaciones del pensamiento, del deseo, la cuestión del tiempo, la cuestión del observador, entonces se produce una relajación.

Entonces uno se detiene en esa pausa, y cuando menos se lo espera, surge de forma natural, como el viento, como una brisa, como la respiración. De repente se observa todo, se es consciente de todo, se es consciente de todo pasivamente, sin necesidad de ejercitarlo, sin necesidad de practicar nada, sin ningún esfuerzo.

A pesar de su incomprensión en estos dos asuntos, el texto Susunaga es muy bueno, plantea preguntas muy interesantes, serias y pertinentes que todo buscador sincero debería reflexionar.

Bien, muchas gracias por su atención. Que Dios los acompañe y hasta la próxima.




Itamar: Excelentes reflexiones. Me gustaría dejar constancia de una de las "contradicciones" mencionadas y comentadas.

He seguido a Krishnamurti desde 1979, cuando leí su primer libro, "La Primera y la Última Libertad", cuando aún vivía. Y tengo casi todos los libros publicados con sus discursos.

Pero solo hace 25 años pude reflexionar sobre los temas más complejos que él planteó. Y esto también me permitirá entender por qué el autor afirmó que "nadie ha alcanzado el despertar escuchando a Krishnamurti".

Creo que es una cuestión de método. En mi opinión Krishnamurti siempre ha tenido razón, pero ¿quién de nosotros ha estado dispuesto a conectar con su propia realidad, como él proponía constantemente?

En 2004 descubrí un método que consistía en un círculo de conversación. No había nadie que enseñara. La gente aprendía por sí misma, hablando y escuchando a los demás en el círculo, sobre temas propuestos por algunos cuidadores que apenas participaban en las conversaciones. Temas como la ira, la naturaleza humana, etc. Este método ha evolucionado hasta nuestros días. Pero básicamente, de forma muy sencilla, consta de tres etapas:

1. ¿Cómo pienso sobre este tema?
2. ¿Cómo será realmente?
3. ¿Cómo sería una vida ideal, cotidiana, a medida que evolucionamos?

Tras varias rondas, días, normalmente una semana, de la mañana a la noche, nos conocemos y cambiamos nuestra forma de pensar y sentir. Me sentí muy cambiado con el tiempo y tras una secuencia de tres reuniones al año.

Pero hubo una reunión en particular, dos años después de la primera, en la que actuaba como cuidador, siguiendo el flujo de la conversación del grupo y reflexionando... Sentí algo muy extraño; mi forma de seguir la conversación cambió radicalmente. Es difícil explicar mi estado, pero era como si mi cerebro hubiera cambiado su forma de funcionar. Ya no había interpretación. Todo el tiempo tenía una experiencia directa con lo que tenía delante: veía, oía, saboreaba, olía...

Para abreviar. Los demás cuidadores notaron el cambio silencioso. Salí de esa reunión con una paz inexplicable. Pero con el paso de los días, mi estado, para poder interactuar con quienes me rodeaban, volvió a la normalidad.

Volví a leer los libros de Krishnamurti y empecé a comprender todo lo que decía. En las nuevas reuniones, pude percibir esta afirmación de que no podemos mantener este estado para siempre. Al principio, se necesitaban unas horas para entrar en este estado de ver las cosas desde cero, pero nunca volví a sentirlo con la intensidad de la primera vez, quizás por la novedad.

Por cierto, el nombre actual de este método es Scienz, creado por japoneses; en una traducción libre sería "Investigación científica de la naturaleza humana desde cero". La forma de reflexionar/meditar para entrar en ese estado del que hablaba Krishnamurti no es la habitual. De hecho, no es pensar. Es observar.

También tuve la oportunidad de participar en una clase de Vipassana de 10 días. Tenía sueños lúcidos todas las noches. Y me despertaba recordándolos por completo. Y durante los días, en la meditación, la forma de percibir las cosas se volvió cada vez más clara a medida que los puntos traumáticos se liberaban mediante la meditación sensorial.

Estas cosas también sucedieron en las reuniones de Scienz. Hoy en día, puedo alternar entre el estado de vigilia y la meditación con relativa facilidad.


Otra lección de aquellos tiempos: lo que me sucedió es algo humano. No creo que Krishnamurti naciera así. En un libro sobre su vida, escrito por alguien muy cercano a él, cuyo nombre no recuerdo, se describe su época de joven estudiante, los dolores del cambio y un día muy especial que desde una perspectiva externa, parecía ser una profunda transformación interna.

No comparo lo que me sucedió con lo que le sucedió a él. Y en Scienz no se habla de la iluminación. Las personas iluminadas no hablan de ella. Solo quienes quieren alcanzar la iluminación hablan de ella.

Repito, yo no soy nada de eso. Pero lo que ocurre, y lo que veo que ocurre con las personas a mi alrededor que meditan seriamente y practican la ciencia, es una especie de nueva comprensión de sí mismas, de su funcionamiento interno. Eso es todo.



Alsibar: Hola Itamar, ¿qué tal? Qué relato tan maravilloso, amigo. Muchas gracias por compartir tu experiencia con nosotros. Es un tipo de relato muy poco común. Hablaré brevemente sobre mi proceso, tanto para conocimiento de todos como para reafirmar la veracidad y la funcionalidad de las enseñanzas de Krishnamurti.

Empecé a leer sobre Krishnamurti cuando tenía 13 o 14 años, y hoy tengo 52. Tras muchos altibajos, varias epifanías y experiencias místicas que iban y venían, finalmente en 2018 me ocurrió algo desconocido que cambió mi consciencia para siempre. Es como el estado que describiste en esas reuniones de Scienz, pero más profundo, más poderoso y más duradero.

Después de eso se produjo una mutación en mi cerebro. La liberación del tiempo psicológico se produjo, y hoy ya no soy quien era antes de ese fenómeno. Surgió un estado de paz, libertad, silencio, equilibrio y lucidez que supera cualquier descripción. Atribuyo esto principalmente a las enseñanzas de Krishnamurti, pero no exclusivamente.

No conozco el método que mencionaste, pero según tu descripción, simplemente hace lo mismo que Krishnamurti aconseja: autorreflexión, investigación, autocuestionamiento, una intención sincera de encontrar la Verdad, ver los hechos tal como son, etc.

En cuanto a los retiros de Vipassana, este tipo de relato es bastante común. Parecen suceder cosas increíbles cuando uno está en un entorno meditativo que contribuye a la introspección y al despertar de diferentes estados de conciencia.

Pero honestamente, como tú mismo dijiste, estas cosas pasan y por lo general la mente vuelve a su estado anterior. Eso significa que hubo un atisbo, una muestra, de la "cosa", pero no un cambio fundamental.

Volviendo al pasado… Como dije, después de ese fenómeno de 2018 —que duró nueve meses— mi mente quedó completamente en silencio y cambió. Fue entonces cuando me sentí inspirado a escribir un libro que pudiera ayudar a la gente a experimentar lo que yo experimenté.

En poco tiempo, escribí el esquema general de mi libro "Lumina - El Viaje del Despertar - Tu guía práctica y didáctica hacia la iluminación espiritual". Después, escribí otro para facilitar la comprensión del concepto de "Observador y Observado" en Krishnamurti. El libro se titula "Observación sin observador - La Esencia de las Enseñanzas de Krishnamurti".

A continuación, les dejo los enlaces a ambos libros, así como un relato más detallado de lo que me sucedió en 2018.

Muchas gracias por su participación y hasta la próxima. Recuerden que todos los martes tenemos transmisiones en vivo aquí en el canal a las 20:00 h para hablar sobre estos y otros temas relacionados; si desean participar, son más que bienvenidos. ¡Un abrazo!

Enlace a “Observación sin observador

https://clubedeautores.com.br/livro/a-observacao-sem-observador


Enlace al libro "Lúmina - El Viaje del Despertar":

https://clubedeautores.com.br/livro/lumina-3


Relato de la “Mutación” en el blog:

https://alsibar.blogspot.com/2018/11/o-que-aconteceu-com-voce.html



Itamar: Cuando hablé del método, me refería a la forma de intentar explicar a las personas cómo lograr el cambio. El maestro usa palabras, y el aprendiz usa los significados conocidos de esas palabras para comprender.

Cuando el método es práctico, la persona intenta resolver los problemas con su comprensión y se da cuenta de que no puede. El grupo también lo demuestra con sus dificultades. Cuanto más diverso sea el grupo, mayor será la retroalimentación. Poco a poco, nos alejamos de las explicaciones, de las ideas preconcebidas, hacia la observación de la realidad interior. Es un proceso gradual. Para algunas personas, esto sucede muy rápidamente. Aun así, hay quienes no pueden avanzar mucho. Se quedan en pensamientos y explicaciones.

Una pregunta: ¿cómo puedo saber que mi experiencia es más profunda que la de otra persona? ¿En qué basaría esa afirmación?



Alsibar: Según los resultados de la experiencia, si la estructura egoica regresa, no hubo un cambio profundo. Un cambio profundo implica un cambio total en la estructura del tiempo, la contradicción, la identidad, etc. Si después de la experiencia estas cosas regresan, obviamente, fue una experiencia válida e importante, pero no afectó la esencia.