DOCUMENTAL 'EN BUSCA DE CARLOS CASTANEDA'





La persona que subió este documental a youtube solo informa que se produjo en 1995 (tres años antes de la muerte de Castaneda), pero no sabemos quién lo realizó y dónde se transmitió.

Al inicio aparecen las palabras "Pieza Extra" que tal vez sea el nombre del programa, y luego aparecen las palabras "Castañeda et caetera" que tal vez sea el título de esa emisión.

La primera parte es una pequeña interpretación con actores donde una mujer trata de encontrar a Carlos Castaneda.

Mientras que la segunda parte es una filmación casera de la periodista Veronique Skaniska (es la mujer que aparece en la imagen abajo) que sigue los rastros de Carlos Castaneda en México, y cuya filmación está entrecortada con entrevistas que le hicieron a diferentes personas que dicen haber conocido a Castaneda.









OBSERVACIONES

Me da la impresión que ese documental fue elaborado por Veronique, cuyo apellido correcto es Skawinska, y que escribió un libro donde ella relata su búsqueda y encuentro con Castaneda en Los Angeles en 1985, y este documental es como un homenaje a esa odisea y también una secuela.

El documental es más de entretenimiento que informativo, pero tiene la valía que las entrevistas que aparecen no las he encontrado en otro lugar.











LAS CONFERENCIAS QUE CARLOS CASTANEDA DIO EN CASA TÍBET MÉXICO




Carlos Castaneda dio varias conferencias en la institución situada en la Ciudad de México que se dedica a la difusión del budismo, conocida como Casa Tíbet México, y aquí les voy a poner la información que encuentre al respecto.

Abajo se menciona que Castaneda dio cuatro conferencias entre 1993 y 1995, pero dado que esa Casa se fundó en 1989 y que su fundador conoció a Castaneda desde 1982, es posible que Castaneda haya dado más conferencias ahí.




RECOPILATORIO DE LAS FRASES QUE CASTANEDA DIJO
EN ESAS CONFERENCIAS

Por Amalia Inés

Dos veces en 1993, una en 1994 y otra en 1995 Carlos Castaneda se presentó públicamente en Casa Tíbet México.

La rara oportunidad de conocerle no ha sido suficientemente apreciada; pocas personas que pueden decir que se han encontrado con él sabiendo quién es, a pesar de ser miles quienes lo buscan asiduamente con muy diversos fines.

Distanciado sistemáticamente de la vida y opinión públicas por recomendación de su maestro Don Juan Matus, deja que sean fuerzas impersonales las que decidan quién puede acceder a él.

¿Pero quién es Carlos Castaneda y porqué es tan buscado?

Hace ya más de 30 años, en 1962, conoció a un viejo yaqui que se autodenominaba "brujo, nahual". Después de recibir ciertas indicaciones o "augurios" con respecto al egomaniático estudiante de antropología, ese brujo cuyo nombre era Juan Matus decidió comenzar a instruirle como discípulo de su tradición, que denominó "brujería" o "nahualismo".

Después de años de aprendizaje y años más de búsqueda personal, el nuevo Nahual ha escrito diversos libros, además de otros textos que han escrito dos brujas de su grupo, que giran alrededor de los conocimientos de los antiguos brujos mexicanos que obtuvieran de aquel anciano misterioso y enigmático [Don Juan].

A través de los años han sido numerosos los artículos, comentarios, entrevistas y libros publicados por diversos escritores, que lograron mayor o menor éxito en la tentativa de arrojar alguna luz sobre el llamado "Misterio Castaneda".

En razón de esto no se intenta 'interferir' ni 'reescribir' lo que el Nahual dijo en Casa Tíbet durante sus tres visitas; únicamente se transcriben algunas frases y en sus propias palabras:

La condición humana

- Somos changuitos sin cola; por eso nos caemos tanto.

- Somos una partida de changos locos. Pero poquito locos; tenemos cura.

- Lo que le asusta más al primate es tener que decir adiós.

- Para mí, la cúspide de la condición humana es la frugalidad y la eficacia. Frugalidad es evitar la exageración; eficacia es hacer las cosas de manera contundente y directa.

- Es fácil gritar o tirar bombas, pero es difícil hacer una revolución interna.

- El mundo que está allá afuera no se va a componer, solo va a empeorar. Lo único que nos queda es irnos lo más pronto posible.

- Este es un planeta prisión y hay que salir como fugitivos: sin llevar nada.


El brujo

- El brujo busca reducir todas las acciones a un común denominador: vamos a morir y nada tiene importancia. Frente a mi muerte todo es una porquería.

- El misterio es el hecho de que vas a morir, esa es la magia, y jamás, jamás vas a conocer todo.

- Guerrero es quien piensa, mide, induce y al final se lanza sin importarle nada.

- La única empresa posible para un guerrero es la libertad. El eje principal, finísimo que ni se nota.

- El brujo guerrero no tiene agitación, es 'cool', es 'canchero', no se azora.

- Cuando los brujos dan amor, no lo quitan jamás. Para hacer eso se necesitan cojones de acero.


El método

- Don Juan no quería nada de mí excepto destrozarme.

- No necesitas maestro, solo la opción mínima y el interés.

- La mínima oportunidad es el intelecto; el conocimiento no está tan aberrado. El interés se crea con sobriedad y cordura.

- Hay que empezar recapitulando, que es revivir todas las vivencias. Hay que determinar como nacimos.

- Hay que renunciar a las premisas nocivas: la de la presentación del yo en el mundo cotidiano y la del cortejo.

- Deja de hacerte el loco. La práctica es lo que cuenta.

- Ellos, los intelectuales, no son navegantes en el Mar de lo Desconocido, solo hablan, no arriesgan nada.


La impecabilidad

- La impecabilidad es hacer el esfuerzo máximo y algo extra, para cambiar.

- La impecabilidad es hacer lo más sin invertir.


El diálogo interno

- El diálogo interno se para a pedacitos y sin cesar. Tenemos una línea definitiva cada uno; si alcanzamos esa meta individual, el diálogo interno se para y se transforma en un hecho corporal.


La percepción

- La percepción no es arbitraria, sino producto de una síntesis de elementos; pero no es final.

- La evolución es ver la energía sin interpretarla.


El intento

- Es una fuerza perenne, como la gravedad.

- Le accesamos a través de una voluntad inflexible.

- Hay que acercarse al Intento con energía, y el Intento abre la puerta.

- Todo es cuestión de energía. Sin energía la vida no vale un pepino.

- El Intento de libertad no decae, no hay marcha atrás.

- Yo soy el que me decido porque soy el que va a morir. Y si algo quiere volver lo aplasto, y mi decisión es final.

- Los brujos tienen un milisegundo para encender su conciencia antes de morir.


El espíritu

- Ahí existe algo, no es dios, no es tu papá... Es el espíritu, algo mucho más excitante.

- El espíritu no es ayuda, es una matriz, algo indescriptible a quien le encantan los gestos.


El nahual

- El Nahual es un fantasma, una aparición, y se manifiesta a través de mi.

- Hay dos: el Nahual y don Juan Matus. El tenía miedo de perder su alianza con esta entidad.

- No sabes lo que soy yo: una liebre que salta aquí, allá o no salta.

- El último Nahual del linaje de don Juan solo tiene un arma: decisión.



AUDIO

Uno admirador de Castaneda hizo un audio de esas frases, el cual pueden escuchar en este video:









PRIMERA PARTE DE UNA CONFERENCIA QUE CASTANEDA
DIO EN 1993

Alguna vez yo apuntaba todos los movimientos de todo lo que hacía Don Juan y un día me dijo que todo era cuestión de energía, que si no tienes energía entonces la vida no vale un pepino; esa es nuestra tragedia, no tenemos energía.

El azúcar que consumimos como 'Coca Cola' es una forma de quitarnos energía, porque cuando aparentemente nos sube un escalón y nos da un levantón, la realidad es que nos baja dos.

Nuestra falta de energía se nota inclusive en el oído. Don Juan era un hombre viejo de edad pero muy fluido y que no tenía vejez y doña Florinda era una mujer sensual aunque era una viejecita y era abuelita cuando no era abuelita de nadie. Lo que pasa es que era por naturaleza tan maternal que durante nueve meses se ponía almohadones y a los nueve meses encontraba una niña que necesitaba mamá y ella la criaba.

Nosotros adoptamos posiciones nefastas para nosotros y por eso tenemos que buscar la energía. La energía sexual es la única que tenemos, esa energía está envuelta en un comando biológico para reproducirnos, pero don Juan Matus me propuso otro mandato: la evolución. Hay algo que pueden hacer, miren, así y así... (En ese momento Castaneda ejecuta, demuestra y explica un pase mágico ligado al mandato de la evolución.)

Para esos brujos toda la energía sexual está encaminada a evolucionar y si nosotros pudiéramos ver como fluctúa la energía, entonces evolucionaríamos, pero sin energía todos los conocimientos que tenemos no son más que una masturbación intelectual.

El problema es que desde niños nos transforman en personas ocupadísimas en el mundo social cuando esto es un sistema muy ineficaz porque para tratar con el mundo cotidiano no se necesita tanto esfuerzo. El mundo cotidiano no necesita tanta energía de nuestra parte y lo que realmente necesitamos es acabar con el ego y entonces cuando acabamos con él no nos toma tanta energía enfrentar el mundo.

Lo que nos roba la energía es que no podemos desligarnos del yo, tenemos que defender el yo, defender a la patria y nuestra cueva que es el ego... ¡qué tremenda pasión tenemos por nosotros! Si dicen algo malo de mi hasta los ojos se me tuercen, nos ponemos bizcos y sólo para defender el único territorio posible para nosotros en este momento. En cambio la idea de Don Juan era romper con ese territorio: 'el yo' y entonces podríamos llegar a romper el poder de lo concreto.

A mi Don Juan me dejó con una serie de aprendices de los que yo he escrito, me dejó con la carga de jalarlos hasta que llegamos a la conclusión de que no podíamos llevarlos a cuestas. No podemos cargar con eso porque son demasiado concretos.

Aquí en Casa Tíbet hay una capacidad extraordinaria de entendimiento.



¿Es usted Gurú, Carlos?

Yo no tengo de gurú nada, ni la pinta.



¿Cómo le hace uno para romper el 'yo'?

Con el Intento, y ese Intento no puede disminuir, cada uno tiene que hacer un trato y si de verdad tienen empeño lo logran y lo encuentran. Yo estoy empeñadísimo en lo que hago pero no tengo doble vida. He escrito esos libros por traer una oportunidad mínima para conseguir algo máximo.

"El impulso de llegar no se puede revisar y mi trato es con eso no con Don Juan, quien era tan impecable que no me transformó en su esclavo. Yo lo amaba tanto que yo hubiera sido su sirvientito encantado y le besaría las patas, pero que el Nahual tenga sirvientes es inconcebible.

Don Juan creía que ser impecable es hacer lo máximo de ti y un poquito más sin moralidad ni inmoralidad.

Nosotros somos capaces de empujes incalculables que nunca salen de nosotros, están escondidos y salen a través de actos impecables. El guerrero impecable es el que cavila, induce y se lanza sin importarle lo que le puede suceder.

El deseo es suficiente, uno tiene que tener la osadía de formalizarlo, de fortalecerlo, de hacer un llamado final, pero como estamos tan repletos de ideologías nunca llegamos.

Yo no quiero que nadie me dicte lo que tengo que hacer, yo lo encuentro porque mi impulso es impecable. Don Juan era más coercitivo que yo y nos daba volteretas y cuando nos despertábamos estábamos en la olla cociéndonos y no había como salirnos.

Necesito yo un ápice de desesperación para emerger porque el mundo cotidiano no se va a componer, se va a empeorar y nosotros nos ponemos más viejos, más estúpidos, más seniles...

Don Juan no escogió lo más elitista, yo soy proletario, mi mamá era comunista, hacía panfletos; mi primer recuerdo fue el olor de la tinta. Todos nosotros nos vamos a morir y por eso no podemos ser elitistas y todos tenemos la opción a la libertad.

Lo que quisiera es que lo que aquí les digo no sea vocabulario sino una opción transformativa para que los lleve más allá de lo que es permisible.



¿Qué es la brujería?

Para don Juan es percibir la energía sin necesidad de algo interpretativo, desde el punto de vista de la interpretación, un edificio de oficinas es ese rectángulo duro, desde la percepción directa son fibras luminosas y se ven nubes de energía.

Nuestra existencia son saltos mágicos de los cuales no nos damos cuenta porque lo tomamos como algo natural. Si tuviéramos la disciplina el salto no es tan grande. Nosotros podemos conversar y dialogar de algo como es el universo, esa cosa inmensurable y lo reducimos a un universo de puro miedo. La gente se sacude de miedo con el universo de Don Juan.

El cuerpo humano es una máquina increíble, sofisticadísima, el cuerpo nos puede llevar hasta los confines del universo mismo, se pueden hacer viajes que desafían toda explicación, viajes hechos en cuestión de segundos. En México aún quedan piezas que hablan de esos viajes. El cuerpo humano es una máquina increíble que cotidianamente sólo usamos para barrer.

(Momentos después Castaneda habla de una escultura de un museo y ejecuta un movimiento asociado a la misma y que define como 'Mirando lo Infinito'.)



¿Y cómo le hace uno para ir con usted a ese universo?

Apenas podemos llevarnos a nosotros mismos. ¿Cómo crees que podemos llevarte a ti?

Cualquiera de aquí para sus amigos es increíble, para el espíritu es un idiota. Esa es nuestra tragedia, somos changuitos sin cola y nos falta esa cola para el equilibrio... pero ¿quién le puede hacer creer al príncipe Charles que es un changuito? ¡Nos mata!

Porque ciertamente no eres un mineral ni un crustáceo, pero si aceptas que eres un chango puedes cambiar, en cambio si según tu eres un ángel, si te lo crees, entonces te llevó la chingada porque un ángel es perfecto...

Una vez cuando visité a Don Juan le dije: "Pero si estoy hecho a semejanza de Dios".

Y él me respondió: "Si es a semejanza de dios chango no hay problema".



¿Cómo adquiere uno la energía para cambiar?

Se empieza por recapitular la vida para ver donde nos aprieta el zapato y luego sin gritos ni siquiatra uno entra naturalmente en estado de ahorro energético porque hay cargas que nos desgastan al máximo sin reportarnos beneficio y hay que deshacerse de ellas ya; el único modo es dándose cuenta de que tan aburrido es el mundo cotidiano nuestro y que tan aburridos somos cada unos de nosotros.

Seguro que todos están pensando que estoy hablando de otro y piensan: "Yo no". Pero hablo de ustedes.

La recapitulación es una manera de hacer un cambio total. En la psicología moderna se pone el parche para tratar de adaptarnos al mundo y ser más empedernidos en el yo personal.

Hay cursos enteros de como ser agresivo en los negocios, como ser triunfador, como hacer lo que ustedes digan, como convencer a los otros y así no hay salida, así jamás podemos percibir nada, porque esos sólo son tremendos vuelos de la imaginación, no hay nada real hasta que la realidad los golpea y decimos: "He llegado a cierta edad", se retiran, tienen un ataque al corazón, se mueren y se acabó y entonces ustedes tienen dichos como: "Life is a bitch and then you die" (La vida es una mierda, y luego te mueres).



¿Qué es el ensueño?

Ensueño es un estado de ánimo, es un estado de ser parecido a un sueño pero no lo es porque los elementos propios de esa situación generan energía, todo lo que uno ve en sus sueños son sólo visiones mientras que el ensueño no es una visión. Ensoñar para un brujo es vivir otra vida.

Nosotros no podemos ensoñar porque la energía de todos nosotros está invertida en mantener los parámetros del mundo cotidiano. No me da vergüenza por que hago lo mejor porque doy todo a lo mismo.

Don Juan creía que si en el momento en que una pareja cogía había una gran intensidad sexual, entonces los hijos nacían con una gran intensidad; y sino, si lo hacen de manera aburrida como lo hacemos el 90% de las personas, casi siempre sale uno muy cuchito, precisamente por eso tienes que hacer un recuento de todo, de como nos crearon para no derrochar energía.

Uno de los derroches más intensos es el cortejo, gastamos una cantidad inconcebible en cortejar... ¿Qué pasa si lo disminuimos al 5%?

Pero cuando nos resulta es cuando le damos el 100%, cuando estamos pendientes todo el tiempo de un compañero o una compañerita.

¿Qué pasaría si cortamos ese impulso?

En ese momento nos vendría un saldo enorme de energía, se empiezan a clarificar los sueños y de un sueño lúcido a ensoñar hay un paso, siempre y cuando dejemos a un lado la defensa del yo personal, porque si no, ¿de dónde sacamos la energía?

El cerebro, ese pobre órgano está cansadísimo porque no tenemos impulso, está atrapado en estupideces.

La teoría de los brujos es que en el huevo luminoso del ser humano existe un punto que nos permite percibir y el arte de ellos es mover ese punto para que vean que la percepción del mundo no es final ya que sí el punto se mueve otro punto de encaje prevalece.



¿Cómo se mueve el punto de encaje?

Lo mueven con el Intento que es la disciplina, la fortaleza y eso no puede revisarse, no puede decaer, decae cuando es un ejercicio intelectual.

Con el deseo de llegar a la libertad uno tiene que dejar las rutinas, como por ejemplo el idealizar cosas. Hay billones de posibilidades para cambiar el punto de encaje, Don Juan pensaba que había 600 mundos idénticos a este en su realidad pero con diferente configuración y cuando uno entra a este tipo de conocimientos nos sacuden pero muy sanamente porque nos hace chiquitos sino estamos tan llenos de nosotros que no llegamos a nada.

¡Qué estúpidos! Nosotros estamos en un planeta prisión y si nos salimos tenemos que ser prófugos, se sale uno de la celda sin nada, no puedes decir: "es que en mi celda había un muñequito tan lindo que no puedo dejar".

Para tener energía hay que recapitular y eso te da energía para sentirlo.
Don Juan me decía que esperaba que no fuera yo el clásico suertudo de que pudo haber sido pero no fue.

La suerte del chango es que ve semillas en una trampa y cuando agarra las semillas lo matan y cuando le cortan la mano suelta las semillas y se quedan ahí para el siguiente chango.

(Entonces Castaneda hizo una actuación de verdadero deleite al interpretar al chango que toma las semillas, cuando le cortan la mano a ese chango y cuando llega el siguiente chango haciendo exactamente lo mismo... una y otra vez).

Nosotros no estamos bien, nadie está bien ¡ya nos llevó la chingada! (Lo dice prácticamente en un grito) Ya no hay tiempo para eso de que el niño incomprendido que vive dentro de nosotros, ¡que se vaya al demonio el niño incomprendido!

No hay tiempo para eso, la recapitulación es que tu te oyes diciendo babas y después diciendo las mismas babas y esa es la desesperación bruja que te hace tener el Intento para cambiar.

Si te encanta que te sirvan, ¿entonces para que quieres oír a Carlos Castaneda?

La energía te viene de restaurar esas unidades que no se pueden sostener más porque no las aislamos, las examinamos y cuando las analizamos las tiramos a la basura.

Don Juan me ponía emplastos en la barriga para no tener frío y me dormía sin nada, sin cobija ni ropa en temperaturas bajo cero, yo anoté todos los nombres de cada hojita y luego seguía mis notas al pie de la letra y se me congelan las patas en el hotel.

Él me decía que me prestaba de su energía y ahora yo presto energía para otras cosas no para calentar las patas de nadie. ¡Tienes que persistir...!

El arte de ensoñar es mover el punto de encaje, durante el sueño el punto de encaje se mueve y mientras más lejos más intensa la diferencia. El arte de acechar es mantener el punto de encaje fijo en esa nueva posición y entonces uno pude mover paredes y para lograrlo lo único que necesitamos es el vestido de la confianza.

Uno puede hacer lo que quiere cuando realiza todo lo que es uno en ese momento y lo que necesita para ensoñar es decidir moverte tú a donde se movió tu punto de encaje. El acecho es el que planta el punto de encaje ahí, el brujo no duda. ¿Cómo pueden dudar? ¡Se están jugando la vida!

Los brujos no son suplicativos, no suplican, empujan fuerte y el acecho es una actitud de confianza total y se afecta a todo el mundo en el mundo de todos los días.

Pero como la importancia personal tiene mil cabezas le cortas una y le salen dos, tienes que estar atento las 24 horas, te vas a morir luchando contra ella porque la importancia personal mata.

La energía se dispara cuando matas tu importancia personal. Yo era huérfano y me crio mi abuelo que [con su carácter] era el cielo y el infierno y además nací chaparro y prieto y yo era capaz de hacer todo para defender eso.

(Nota de Cid: es falso que Castaneda haya sido huérfano.)


El cielo en México es como un ocho y eso es maravilloso para un brujo, hay oleadas de sentimiento en el valle de México. Mi crisis es que ya no tengo diálogo interno, ahora necesito algo que me tenga a flote y hay que emprender ese viaje para el cual hay que tener cojones de acero, nada de quejarse diciendo: "es que a mi de chiquito me hicieron esto".

¡Antes era antes y ahora es ahora! ¡Nadie va a vivir para siempre! ¿Cuál es el miedo?

Para nosotros la muerte empiezan cuando te entierran, para un brujo morir es dar toda la conciencia de su ser, en cambio cuando tu regresas lo que se te dio prestado, al nacer-morir es tenebroso, bestial, por eso el brujo se trata de salir del mundo estando vivo.

(En ese momento Castaneda hizo otra actuación que ninguna palabra podría terminar de explicar por lo intenso y fuerte de la sugerencia y a la vez por la gran oleada de carcajadas nerviosas que desato.

Hizo la mímica de alguien que está recostado a punto de morir, ese alguien se ha estado despidiendo de todos, les da un beso, una parte de sus pertenencias y un consejo a cada uno, ese alguien lloriquea y se prepara para morir cuando repentinamente y en un instante una ola de asombro e intensidad llena de fulgor a ese alguien que mira hacia arriba, como deslumbrado, lleno de energía comienza e exclamar para sí:

"Oh, oh, oh, mira nada más, ¿qué es esto?... Ooooh, mira cuánta maravilla... ¿qué es esto?... me he perdido de esto toda la vida... y... como queriendo asir esa maravilla se desploma muerto, bien bien muerto".)

Recapitular es la vivencia, una recapitulación hace que te mueras pero no como tu abuelita, te mueres diferente.

Don Juan quería ir más allá de lo humano, donde se percibe más allá del huevo luminoso, el viaje definitivo para ellos era en ese campo, no en las posibilidades del mundo actual.



¿Nahual, da usted clases?

No tengo paciencia para tomar discípulos, voy demasiado rápido. Quiero decirles que no tengo discípulos favoritos, ni siquiera conozco a los que se dicen mis discípulos.

A los que dan clases sobre Carlos Castaneda no les interesa lo que Don Juan quiso decir... además si en mi casa me limpian todo y me dan mi comidita tres veces al día, ¿para qué quieren a Carlos Castaneda?

Yo solo puedo ayudar a quien quiera dar un salto mortal y que diga: "No pienso que voy a vivir para siempre... ¡y suéltenme los toros!..."

Hay gente que dan clases de Carlos Castaneda, del camino del guerrero y hay pendejos que pagan por oírlas y cuando yo lo oigo se me paran los pelos. Sé que hay una señora argentina que comienza todas sus clases diciendo: "Carlos Castaneda como persona es tan insignificante". (Al decir esto alarga las palabras y añade el clásico tono argentino). Pero si va a dar clases que diga algo más contundente, lo que yo hago es muy serio porque pongo mi vida en esto.

Cada uno de nosotros tenemos un afán de a través de no hacer algo encontrar el refuerzo negativo.

Cuando quieres hacer un voto total de hacer la recapitulación lo haces y no le dices a nadie.

Yo tomaba notas de todo y Don Juan un día me dijo: "Escribe un libro", y le dije: "pero yo no soy escritor". Don Juan me dijo: "No puedes escribir un libro pero si puedes escribir un librito de mierda. ¡Escríbelo!"

En mis libros yo no invento nada, mi yo no esta envuelto, escribo lo que me dijo Don Juan y lo que me pasa a mi con lo que me dijo: he adoptado una actitud fenomenológica.

Don Juan era un filósofo indio pero su filosofía no era europea, estaba encaminada a la búsqueda y eso me hizo a mi a describir los fenómenos, mi interés era tomar nota pero nada me satisfacía.

Yo siempre le decía: "Sí, pero fíjese que no". Porque lo que a mí me decía Don Juan era inadmisible hasta que llegó un día en el que me cansé ¡porque llega un día en que uno se cansa de ser tan pendejo!

Un día dejé de ser el pendejo que siempre he sido, yo les doy toda la información posible en esos libros y si los leen algo pasa y no puedo editar porque las brujerías no se enojan.

Si tú de verdad dejas la presentación del yo personal, entonces tienes suficiente energía para llegar a un lugar donde la compasión no existe y ahí te salen a esperar y esto no es una metáfora. ¡Y ojo, hay que hacerlo ya. Nosotros no vamos a ser eternos!


Fellini quería hacer una película de mi libro y mando un periodista a la ciudad de Los Ángeles para invitarme a hacer la película con él, y el periodista le dijo a Fellini:

"Carlos Castaneda a veces es muy malcriado y a veces muy simpático, hice una cita con Castaneda en su residencia en el que había una rubia impresionante, y él me hizo esperar una hora y por fin salió, era un vejete que no podía ni andar, me miró 15 minutos, entonces se paró y se fue, ¡Castaneda ya está muy viejo Federico!"

Un día fui a Roma y conociendo esta historia fui a ver a Fellini, quien con la que más impresionado estaba era con Florinda con la que quería tener tratos sexuales... pero nosotros no tenemos encuentros sexuales con nadie, ¡estamos muy idos!

(Eso es falso ya que Castaneda tenía un montón de amantes, y varias de sus brujas también.)

Ese fue mi encuentro con Fellini. El tipo es un babosísimo, ¡ahí lo dejé perdido en su yo personal! Quería hacer una película de mi libro pero lo que él quería hacer era una bacanal, que yo lo llevara al desierto a tomar drogas con los indios.

Yo no tomo drogas ni con indios ni conmigo mismo. Don Juan me dio plantas alucinógenas para mover mi punto de encaje que estaba fijo rotundamente y luego se me movió tanto el punto de encaje que no lo podía parar.


Yo a un guerrero impecable no lo tiro jamás. Tengo una hija que es de otro mundo, es espantosa, una flaca insoportable pero es una luchadora que en un segundo cambió de dirección, es una contundente feroz, viene de otro mundo y de otra energía. ¿Cómo tirarla si es una luchadora impresionante?

(Eso es falso: Nury todavía no era su hija, Castaneda la adoptó por 1995. Tampoco era de otro mundo sino una humana terrestre bien ordinaria que en 1993 ya tenía 36 años. Y tampoco era una luchona sino que Castaneda la tenía extremadamente consentida e infantilizada.)

Pero ¿para qué quieres un baboso? ¡Todos podemos cambiar pero no queremos!

Para cambiar se necesita energía y resolución, si llegamos a cierta edad sabemos que hay más que esto y aunque decimos: "No sé como".

¡Pero si sabemos! Hagan la recapitulación, no sean intelectuales...



¿Cómo se recapitula?

Recapitulas haciendo una lista de todas las personas que haz conocido y comienzas de hoy para atrás a examinar esa relación, te vez actuando con ella y empiezas con la otra, hasta que llegas con tus papás y tus hermanitos y los vez como son, no como tu quieres verlos ni como ellos quieren sino que los ves como son, y eso hace que te muevas en este mundo y en cualquiera. ¡Yo recapitulo a diario!

No estoy interesado en la parte social sino en la parte personal. El único modo de entrar en ese mundo es percibiéndolo no intelectualizándolo, Don Juan me decía: "No me tomes la palabra, ¡percíbelo! Y cuando lo percibas habla..."

El camino de impecabilidad es que yo no les puedo decir nada que yo no hago y no dependen de lo que yo digo sino de lo que ustedes hacen. Cuando se abre esa puerta tendrás tanta energía que no te pasa nada, nadie te puede herir, pero antes hay que quitar el cortejo y la defensa del yo personal.

El Nahual no tiene continuidad psicológica, me tiré al abismo y lo experimenté y en el momento siguiente estoy en mi cama. No hay nada que yo pueda hacer para hacer ese puente.

Alguien se tiene que decidir sin dar explicaciones, sería extraordinario si nos pudiéramos liberar de eso, de tratar de convencer a los demás de que yo tengo la razón liberarnos así como de decir: ¿Y si no tengo la razón? porque ya está ahí la derrota...

Hay que recapitular y acabar con las cosas que no nos sirven y eso te da energía y te lleva a percibir que no es ni bueno ni malo. La energía fluctúa y se te viene encima pero la egomanía no permite el paso de nada.

El cambio sólo llega cuando decides que no hay salida pero que hay otras opciones y cuando no estás tan egomaniático como para enojarte el mundo se arregla con el dedo chico de la mano y podemos dar un salto mortal al percibir y ahí si hay ayuda.

El espíritu no se puede sentir pero si se puede usar, uno juzga que hizo el vínculo con el espíritu porque se abren puertas que no existían.

El viento no es amigo, se cuela adentro y te puede matar...

(En ese momento Castaneda dejó la sala de conferencias para dar paso a un receso de descanso.)




AUDIO

Uno admirador de Castaneda hizo un audio del texto de arriba, el cual pueden escuchar en este video:








MI OPINÓN DE ESAS CONFERENCIAS

Por momentos Castaneda dijo cosas interesantes, pero también seguido desvarió y dijo cosas irrelevantes.







ENTREVISTA DE SAM KEEN A CARLOS CASTANEDA




El escritor y filósofo estadounidense Sam Keen entrevistó en 1972 a Carlos Castaneda, poco después del lanzamiento del tercer libro de Castaneda 'Viaje a Ixtlán', y esa entrevista se publicó en la revista 'Psychology Today' de diciembre de 1972, con el título "El Aprendiz de Brujo", aunque también se le conoce como "Viendo a Castaneda".

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Keen: Mientras seguía a Don Juan a través de tus tres libros, sospeché, por momentos, que era una creación de Carlos Castaneda… Es casi demasiado bueno para ser verdad: un anciano indio sabio cuyo conocimiento de la naturaleza humana es superior al de casi todos los demás.


Castaneda: La idea de que yo inventé a alguien como Don Juan es inconcebible. No se parece en nada al tipo de figura que mi tradición intelectual europea me habría llevado a crear. La verdad es mucho más extraña. Ni siquiera estaba preparado para los cambios en mi vida que implicó mi relación con Don Juan.


Keen: ¿Cómo y dónde conociste a Don Juan y te convertiste en su aprendiz?


Castaneda: Estaba terminando mis estudios de pregrado en la UCLA y planeaba hacer un posgrado en antropología. Me interesaba ser profesor y pensé que podría empezar de la manera correcta publicando un breve artículo sobre plantas medicinales. No me importaba en absoluto encontrarme con un bicho raro como Don Juan.

Estaba en una estación de autobuses en Arizona con un amigo del instituto. Él me señaló a un anciano indígena y me dijo que sabía sobre el peyote y las plantas medicinales. Me presenté a Don Juan y le dije: "Entiendo que usted sabe mucho sobre el peyote. Soy uno de los expertos en peyote (había leído el libro 'El Culto del Peyote' de Weston La Barre) y tal vez le interese almorzar y charlar conmigo".

Bueno, él simplemente me miró y mi bravuconería se desvaneció. Me quedé completamente mudo y paralizado. Normalmente era muy agresivo y hablador, así que fue un acontecimiento trascendental que una mirada me silenciara.

Después de eso comencé a visitarlo y aproximadamente un año después, me dijo que había decidido transmitirme el conocimiento de la hechicería que había aprendido de su maestro.


Keen: Entonces, Don Juan no es un fenómeno aislado. ¿Existe una comunidad de hechiceros que comparte un conocimiento secreto?


Castaneda: Por supuesto. Conozco a tres hechiceros y siete aprendices, y hay muchos más. Si lees la historia de la conquista española de México, verás que los inquisidores católicos intentaron erradicar la hechicería porque la consideraban obra del diablo. Existe desde hace muchos siglos. La mayoría de las técnicas que me enseñó Don Juan son muy antiguas.


Keen: Algunas de las técnicas que usan los hechiceros son muy comunes en otros grupos ocultistas. La gente suele usar los sueños para encontrar objetos perdidos y realiza viajes astrales mientras duerme. Pero cuando me contaste cómo Don Juan y su amigo Don Genero hicieron desaparecer tu coche a plena luz del día, no pude evitar rascarme la cabeza. Sé que un hipnotizador puede crear la ilusión de la presencia o ausencia de un objeto. ¿Crees que te hipnotizaron?


Castaneda: Quizás algo así. Pero debemos empezar por darnos cuenta, como dice Don Juan, de que el mundo es mucho más complejo de lo que solemos reconocer. Nuestras expectativas habituales sobre la realidad se crean mediante un consenso social. Nos enseñan a ver y comprender el mundo.

El truco de la socialización consiste en convencernos de que las descripciones con las que coincidimos definen los límites del mundo real. Lo que llamamos realidad es solo una forma de ver el mundo, una forma que cuenta con el respaldo de un consenso social.


Keen: Entonces un hechicero, como un hipnotizador, crea un mundo alternativo generando diferentes expectativas y manipulando señales para producir un consenso social.


Castaneda: Exactamente. He llegado a comprender la hechicería en términos de la idea de glosas de Talcott Parsons. Una glosa es un sistema total de percepción y lenguaje. Por ejemplo, esta habitación es una glosa. Hemos agrupado una serie de percepciones aisladas —suelo, techo, ventana, luces, alfombras, etc.— para formar una totalidad. Pero tuvimos que aprender a construir el mundo de esta manera.

Un niño explora el mundo con pocas ideas preconcebidas hasta que se le enseña a ver las cosas de una forma que se corresponda con las descripciones en las que todos coinciden. El mundo es un acuerdo. El sistema de glosas parece ser algo parecido a caminar. Tenemos que aprender a caminar, pero una vez que aprendemos, estamos sujetos a la sintaxis del lenguaje y al modo de percepción que contiene.


Keen: Así pues, la hechicería, al igual que el arte, enseña un nuevo sistema de interpretación. Cuando, por ejemplo, Van Gogh rompió con la tradición artística y pintó «La noche estrellada», en efecto estaba diciendo: "esta es una nueva forma de ver las cosas". Las estrellas están vivas y giran en su campo energético.


Castaneda: En parte. Pero hay una diferencia. Un artista generalmente solo reorganiza las antiguas glosas que le corresponden según su pertenencia a un grupo. La pertenencia a un grupo consiste en ser un experto en las insinuaciones de significado que contiene una cultura. Por ejemplo, mi pertenencia principal, como la de la mayoría de los hombres occidentales cultos, era el mundo intelectual europeo. No se puede salir de un grupo sin ser introducido en otro. Solo se pueden reorganizar las glosas.


Keen: ¿Don Juan te estaba resocializando o dessocializando? ¿Te estaba enseñando un nuevo sistema de significados o solo un método para despojarte del antiguo para que pudieras ver el mundo como un niño curioso?


Castaneda: Don Juan y yo no estamos de acuerdo en eso. Yo digo que me estaba "reglosando" y él dice que me estaba "desglosando". Al enseñarme hechicería, me dio un nuevo conjunto de glosas, un nuevo idioma y una nueva forma de ver el mundo.

Una vez le leí a Don Juan un fragmento de la filosofía lingüística de Ludwig Wittgenstein y él se rio y dijo: "Tu amigo Wittgenstein se ató la soga demasiado fuerte al cuello, así que no puede ir a ninguna parte".


Keen: Wittgenstein es uno de los pocos filósofos que habría comprendido a Don Juan. Su idea de que existen muchos juegos de lenguaje diferentes —ciencia, política, poesía, religión, metafísica, cada uno con su propia sintaxis y reglas— le habría permitido entender la hechicería como un sistema alternativo de percepción y significado.


Castaneda: Pero Don Juan piensa que lo que él llama 'ver' es aprehender el mundo sin interpretación alguna; es pura percepción y asombro. La hechicería es un medio para ese fin.

Para romper la certeza de que el mundo es como siempre te lo han enseñado, debes aprender una nueva descripción del mundo —la hechicería— y luego mantener unidas la antigua y la nueva.

Entonces verás que ninguna de las descripciones es definitiva. En ese momento te deslizas entre las descripciones; detienes el mundo y ves. Te quedas con el asombro; el verdadero asombro de ver el mundo sin interpretación.


Keen: ¿Crees que es posible ir más allá de la interpretación mediante el uso de drogas psicodélicas?


Castaneda: No lo creo. Esa es mi disputa con gente como Timothy Leary. Creo que improvisaba desde dentro de la comunidad europea y simplemente reorganizaba glosas antiguas. Nunca he tomado LSD, pero lo que entiendo de las enseñanzas de Don Juan es que los psicotrópicos se usan para detener el flujo de las interpretaciones ordinarias, para acentuar las contradicciones dentro de las glosas y para destruir la certeza.

Pero las drogas por sí solas no permiten detener el mundo. Para eso se necesita una descripción alternativa del mundo. Por eso Don Juan tuvo que enseñarme hechicería.


Keen: Existe una realidad ordinaria que nosotros, los occidentales, estamos seguros de que es el único mundo, y luego está la realidad separada del hechicero. ¿Cuáles son las diferencias esenciales entre ambas?


Castaneda: En la cosmovisión europea, el mundo se construye en gran medida a partir de lo que los ojos informan a la mente. Mientras que en la hechicería, el cuerpo entero se utiliza como perceptor.

Como europeos [Nota de Cid: Castaneda no era europeo sino andino], vemos un mundo ahí fuera y hablamos entre nosotros sobre él. Nosotros estamos aquí y el mundo está allá. Nuestros ojos alimentan nuestra razón y no tenemos conocimiento directo de las cosas. Pero según la hechicería, esta carga sobre los ojos es innecesaria. Conocemos con todo el cuerpo.


Keen: El hombre occidental parte de la premisa de que sujeto y objeto están separados. Estamos aislados del mundo y debemos cruzar una brecha para acceder a él. Para Don Juan y la tradición de la hechicería, el cuerpo ya está en el mundo. Estamos unidos al mundo, no alienados de él.


Castaneda: Así es. La hechicería tiene una teoría diferente sobre la encarnación. El problema en la hechicería es afinar y preparar el cuerpo para convertirlo en un buen receptor.

Los europeos tratan sus cuerpos como si fueran objetos. Los llenamos de alcohol, mala comida y ansiedad. Cuando algo falla, pensamos que los gérmenes han invadido el cuerpo desde fuera y por lo tanto importamos algún medicamento para curarlo. La enfermedad no forma parte de nosotros.

Don Juan no cree eso. Para él, la enfermedad es una desarmonía entre el hombre y su mundo. El cuerpo es conciencia y debe ser tratado con impecabilidad.


Keen: Esto se asemeja a la idea de Norman O. Brown de que los niños, los esquizofrénicos y aquellos con la locura divina de la conciencia dionisíaca son conscientes de las cosas y de otras personas como extensiones de sus cuerpos.

Don Juan sugiere algo parecido cuando dice que el hombre de conocimiento tiene fibras de luz que conectan su plexo solar con el mundo.


Castaneda: Mi conversación con el coyote ilustra bien las diferentes teorías sobre la corporeidad. Cuando se me acercó, le dije: "Hola, pequeño coyote. ¿Cómo estás?". Y él me respondió: "Estoy bien. ¿Y tú?".

No escuché las palabras de la forma habitual. Pero mi cuerpo sabía que el coyote estaba diciendo algo y lo traduje en diálogo. Como intelectual, mi relación con el diálogo es tan profunda que mi cuerpo tradujo automáticamente en palabras la sensación de que el animal se comunicaba conmigo. Siempre vemos lo desconocido en términos de lo conocido.


Keen: Cuando uno se encuentra en ese estado mágico de conciencia en el que los coyotes hablan y todo encaja a la perfección y es luminoso, parece como si el mundo entero estuviera vivo y los seres humanos compartiéramos una comunión que incluye a animales y plantas.

Si abandonáramos nuestra arrogante suposición de que somos la única forma de vida capaz de comprender y comunicarse, podríamos descubrir que todo tipo de seres nos hablan. John Lilly hablaba con los delfines. Tal vez nos sentiríamos menos alienados si creyéramos que no somos la única vida inteligente.


Castaneda: Quizás podamos hablar con cualquier animal. Para Don Juan y los demás hechiceros, mi conversación con el coyote no tenía nada de raro. De hecho, me dijeron que debería haber buscado un animal más confiable como amigo, ya que los coyotes son embaucadores y no son de fiar.


Keen: ¿Qué animales son mejores amigos?


Castaneda: Las serpientes son amigas estupendas

(Nota de Cid: expertos que saben mucho de serpientes dicen que las serpientes no son buenas amigas ya que son animales muy básicos que no expresan sentimientos ni cariño.)


Keen: Una vez tuve una conversación con una serpiente. Una noche soñé que había una serpiente en el ático de la casa donde viví de niño. Tomé un palo e intenté matarla. Por la mañana le conté el sueño a una amiga y ella me recordó que no era bueno matar serpientes, incluso si estaban en el ático en un sueño. Me sugirió que la próxima vez que apareciera una serpiente en un sueño, debería alimentarla o hacer algo para hacerme amigo de ella.

Aproximadamente una hora después, iba en mi moto por un camino poco transitado y allí estaba esperándome: una serpiente de un metro veinte, estirada tomando el sol. Conduje a su lado y no se movió. Después de mirarnos un rato, decidí que debía hacer algún gesto para hacerle saber que me arrepentía de haber matado a su hermano en mi sueño. Extendí la mano y le toqué la cola. Se enroscó e indicó que había precipitado nuestra intimidad. Así que me alejé y solo observé. Después de unos cinco minutos, se fue a los arbustos.


Castaneda: ¿No la recogiste?


Keen: No.


Castaneda: Puede ser un muy buen amigo. Uno puede aprender a llamar a las serpientes. Pero hay que estar en muy buena forma, tranquilo, sereno, de buen humor, sin dudas ni asuntos pendientes.


Keen: Mi serpiente me enseñó que siempre había tenido sentimientos paranoicos hacia la naturaleza. Yo consideraba a los animales y a las serpientes peligrosos. Después de ese encuentro, jamás volvería a matar una serpiente y me empezó a parecer más plausible que pudiéramos estar en una especie de nexo viviente. Nuestro ecosistema bien podría incluir la comunicación entre diferentes formas de vida.


Castaneda: Don Juan tiene una teoría muy interesante al respecto. Las plantas, al igual que los animales, siempre nos afectan. Dice que si no les pedimos disculpas a las plantas por arrancarlas, es probable que nos enfermemos o suframos un accidente.


Keen: Los nativos americanos tenían creencias similares sobre los animales que mataban. Si no le agradecías al animal por haber sacrificado su vida para que tú pudieras vivir, su espíritu podría causarte problemas.


Castaneda: Tenemos algo en común con toda la vida. Algo se altera cada vez que dañamos deliberadamente la vida vegetal o animal. Tomamos la vida para vivir, pero debemos estar dispuestos a renunciar a ella sin resentimiento cuando llegue nuestro momento.

Nos creemos tan importantes y nos tomamos tan en serio que olvidamos que el mundo es un gran misterio que nos enseñará si sabemos escuchar.


Keen: Quizás las drogas psicotrópicas eliminan momentáneamente el ego aislado y permiten una fusión mística con la naturaleza. La mayoría de las culturas que han conservado un sentido de comunión entre el hombre y la naturaleza también han hecho uso ceremonial de drogas psicodélicas. ¿Estabas usando peyote cuando hablaste con el coyote?


Castaneda: No. Absolutamente nada.


Keen: ¿Fue esta experiencia más intensa que otras similares que tuviste cuando Don Juan te dio plantas psicotrópicas?


Castaneda: Mucho más intenso. Cada vez que tomaba plantas psicotrópicas sabía que había tomado algo y siempre podía cuestionar la veracidad de mi experiencia. Pero cuando el coyote me habló, no tenía defensas. No podía justificarlo. Realmente detuve el mundo y por un breve tiempo me desconecté por completo de mi sistema europeo de interpretación.


Keen: ¿Crees que Don Juan vive en ese estado de consciencia la mayor parte del tiempo?


Castaneda: Sí. Él vive en el tiempo mágico y ocasionalmente entra en el tiempo ordinario. Yo vivo en el tiempo ordinario y ocasionalmente me sumerjo en el tiempo mágico.


Keen: Cualquiera que se aleje tanto de los caminos trillados del consenso debe sentirse muy solo.


Castaneda: Creo que sí. Don Juan vive en un mundo extraordinario y ha dejado muy atrás a la gente común. Una vez, cuando estuve con Don Juan y su amigo Don Genaro, vi la soledad que compartían y la tristeza que les producía dejar atrás las ataduras y los puntos de referencia de la sociedad ordinaria.

Creo que Don Juan transforma su soledad en arte. Contiene y controla su poder, el asombro y la soledad, y los convierte en arte. Su arte es la forma metafórica en que vive. Por eso sus enseñanzas tienen un sabor tan dramático y una unidad tan marcada. Él construye deliberadamente su vida y su manera de enseñar.


Keen: Por ejemplo, cuando Don Juan te llevó a las montañas a cazar animales, ¿estaba escenificando conscientemente una alegoría?


Castaneda: Sí. A él no le interesaba la caza deportiva ni para obtener carne. En los 10 años que lo conozco, Don Juan solo ha matado cuatro animales, que yo sepa, y solo en ocasiones en que vio que su muerte era un regalo para él, del mismo modo que su muerte algún día sería un regalo para algo.

Una vez atrapamos un conejo en una trampa que habíamos puesto y Don Juan pensó que debía matarlo porque su tiempo había terminado. Yo estaba desesperado porque tenía la sensación de que yo era el conejo. Intenté liberarlo, pero no pude abrir la trampa. Así que la pisé y accidentalmente le rompí el cuello al conejo.

Don Juan había estado tratando de enseñarme que debía asumir la responsabilidad de estar en este maravilloso mundo. Se inclinó y me susurró al oído: "Te dije que este conejo no tenía más tiempo para vagar por este hermoso desierto".

Conscientemente, creó la metáfora para enseñarme las costumbres de un guerrero. El guerrero es un hombre que caza y acumula poder personal. Para ello debe desarrollar paciencia y voluntad, y moverse con determinación por el mundo. Don Juan utilizó la dramática situación de la caza real para enseñarme porque se dirigía a mi cuerpo.


Keen: En tu libro más reciente 'Viaje a Ixtlán', reviertes la impresión que se dio en tus primeros libros, donde se afirmaba que el uso de plantas psicotrópicas era el método principal que Don Juan pretendía emplear para enseñarte sobre hechicería. ¿Cómo entiendes ahora el papel de las sustancias psicotrópicas en sus enseñanzas?


Castaneda: Don Juan solo usó plantas psicotrópicas a mitad de mi aprendizaje porque yo era muy estúpido, pedante y arrogante. Me aferraba a mi descripción del mundo como si fuera la única verdad. Los psicotrópicos crearon una brecha en mi sistema de glosas. Destruyeron mi certeza dogmática.

Pero pagué un precio tremendo. Cuando el pegamento que mantenía unido mi mundo se disolvió, mi cuerpo se debilitó y tardé meses en recuperarme. Estaba ansioso y mi rendimiento era muy bajo.


Keen: ¿Don Juan usa habitualmente drogas psicotrópicas para detener el mundo?


Castaneda: No, ahora puede detenerlo cuando quiera. Me dijo que intentar ver sin la ayuda de plantas psicotrópicas sería inútil. Pero si me comportaba como un guerrero y asumía la responsabilidad, no las necesitaría; solo debilitarían mi cuerpo.


Keen: Esto debe ser toda una sorpresa para muchos de tus admiradores. Eres una especie de santo patrón de la revolución psicodélica.


Castaneda: Tengo seguidores, pero tienen ideas extrañas sobre mí. El otro día, mientras caminaba hacia una conferencia que iba a dar en la Universidad Estatal de California, en Long Beach, un tipo que me conocía me señaló a una chica y le dijo: "Oye, ese es Castaneda". Pero ella no le creyó porque pensaba que yo debía ser muy místico.

Un amigo ha recopilado algunas de las historias que circulan sobre mí. La opinión generalizada es que tengo pies místicos.


Keen: ¿Pies místicos?


Castaneda: Sí, que camino descalzo como Jesús y no tengo callos. Se supone que estoy drogado la mayor parte del tiempo. También dicen que me he suicidado y he muerto en varios lugares. Una clase universitaria mía casi se volvió loca cuando empecé a hablar de fenomenología y pertenencia, y a explorar la percepción y la socialización. Querían que les dijera que se relajaran, que se dejaran llevar y que les volara la cabeza. Pero para mí, la comprensión es importante.


Keen: Los rumores proliferan en un vacío de información. Sabemos algo sobre Don Juan, pero muy poco sobre Castaneda.


Castaneda: Esa es una parte deliberada de la vida de un guerrero. Para entrar y salir de diferentes mundos, hay que pasar desapercibido. Cuanto más conocido e identificado seas, más se verá restringida tu libertad. Cuando la gente tiene ideas preconcebidas sobre quién eres y cómo actuarás, no puedes moverte.

Una de las primeras cosas que Don Juan me enseñó fue que debía borrar mi historia personal.

Si poco a poco creas una especie de velo a tu alrededor, no te darán por sentado y tendrás más margen para el cambio. Por eso evito las grabaciones de audio y las fotografías cuando doy conferencias.


Keen: Quizás podamos hablar de temas personales sin caer en la historia. Ahora minimizas la importancia de la experiencia psicodélica relacionada con tu aprendizaje. Y no pareces andar por ahí haciendo el tipo de trucos que describes como el oficio del hechicero. ¿Qué elementos de las enseñanzas de Don Juan son importantes para ti? ¿Te han transformado?


Castaneda: Para mí, las ideas de ser un guerrero y un hombre de conocimiento, con la esperanza de poder detener el mundo y ver, han sido las más relevantes. Me han dado paz y confianza en mi capacidad para controlar mi vida.

Cuando conocí a Don Juan, tenía muy poco poder personal. Mi vida había sido muy errática. Había recorrido un largo camino desde mi lugar de nacimiento en Brasil. [Nota de Cid: en realidad Castaneda nació en Perú]. Exteriormente era agresivo y arrogante, pero interiormente era indeciso e inseguro de mí mismo. Siempre me ponía excusas. Don Juan una vez me acusó de ser un niño profesional porque estaba lleno de autocompasión. Me sentía como una hoja al viento.

Como la mayoría de los intelectuales, estaba contra la pared. No tenía a dónde ir. No veía ninguna forma de vida que realmente me entusiasmara. Pensaba que lo único que podía hacer era adaptarme con madurez a una vida de aburrimiento o encontrar formas de entretenimiento cada vez más complejas, como el uso de psicodélicos y marihuana y aventuras sexuales.

Todo esto se veía exacerbado por mi hábito de introspección. Siempre estaba mirando hacia adentro y hablando conmigo mismo. El diálogo interno rara vez cesaba. Don Juan me hizo mirar hacia afuera y me enseñó a acumular poder personal. No creo que haya otra forma de vivir si uno quiere ser exuberante.


Keen: Parece que [Don Juan] te ha enganchado con el viejo truco de los filósofos: mostrarte la muerte ante tus ojos. Me sorprendió lo clásico que era el enfoque de Don Juan. Percibí ecos de la idea de Platón de que un filósofo debe estudiar la muerte antes de poder acceder al mundo real, y de la definición de Martin Heidegger del hombre como ser-para-la-muerte.


Castaneda: Sí, pero el enfoque de Don Juan tiene un giro extraño porque proviene de la tradición en la hechicería de que la muerte es una presencia física que se puede sentir y ver.

Una de las expresiones en la hechicería es: « la muerte está a tu izquierda ». La muerte es un juez imparcial que te dirá la verdad y te dará consejos precisos. Después de todo, la muerte no tiene prisa. Te alcanzará mañana, la semana que viene o dentro de 50 años. Le da igual.

En el momento en que recuerdas que eventualmente debes morir, te reducen a la medida justa. Creo que no he hecho esta idea lo suficientemente vívida. La expresión — « la muerte está a tu izquierda » no es una cuestión intelectual en la hechicería; es percepción. Cuando tu cuerpo está debidamente sintonizado con el mundo y giras los ojos hacia tu izquierda, puedes presenciar un evento extraordinario, la presencia sombría de la muerte.


Keen: En la tradición existencialista, las discusiones sobre la responsabilidad suelen seguir a las discusiones sobre la muerte.


Castaneda: Entonces Don Juan es un buen existencialista. Cuando no hay manera de saber si me queda un minuto más de vida, debo vivir como si fuera mi último momento. Cada acto es la última batalla del guerrero, así que todo debe hacerse impecablemente. Nada puede quedar pendiente.

Esta idea me ha liberado mucho. Estoy aquí hablando y puede que nunca regrese a Los Ángeles. Pero eso no importaría porque me encargué de todo antes de venir.


Keen: Este mundo de muerte y decisión está muy lejos de las utopías psicodélicas en las que la visión del tiempo infinito destruye la cualidad trágica de la elección.


Castaneda: Cuando la muerte está a tu izquierda, debes construir tu mundo mediante una serie de decisiones. No hay decisiones grandes ni pequeñas, solo decisiones que deben tomarse ahora. Y no hay tiempo para dudas ni remordimientos. Si me paso el tiempo lamentando lo que hice ayer, evito tomar las decisiones que debo tomar hoy.


Keen: ¿Cómo te enseñó Don Juan a ser decisivo?


Castaneda: Me hablaba a través de sus actos. Mi antigua costumbre era dejarlo todo pendiente y nunca decidir nada. Para mí, las decisiones eran feas. Me parecía injusto que un hombre sensible tuviera que decidir.

Un día, don Juan me preguntó: "¿Crees que tú y yo somos iguales?". Yo era estudiante universitario e intelectual, y él un viejo indígena, pero con condescendencia le dije: "Por supuesto que somos iguales".

Él dijo: "No lo creo. Yo soy cazador y guerrero, y tú eres un proxeneta. Estoy listo para resumir mi vida en cualquier momento. Tu débil mundo de indecisión y tristeza no es igual al mío".

Bueno, me sentí muy insultado y me habría marchado, pero estábamos en medio del desierto. Así que me senté y me dejé atrapar por mi propio ego. Iba a esperar a que decidiera irse a casa.

Después de muchas horas, vi que Don Juan se quedaría allí para siempre si fuera necesario. ¿Por qué no? Para un hombre sin asuntos pendientes, ese es su poder. Finalmente comprendí que este hombre no era como mi padre, que hacía veinte propósitos de Año Nuevo y luego los incumplía todos. Para Don Juan, las decisiones eran irrevocables. Solo podían ser anuladas por otras decisiones.

Así que me acerqué, lo toqué, se levantó y nos fuimos a casa. El impacto de aquel gesto fue tremendo. Me convenció de que el camino del guerrero es una forma de vida exuberante y poderosa.


Keen: Lo importante no es tanto el contenido de la decisión, sino el acto de ser decisivo.


Castaneda: Eso es lo que Don Juan quiere decir con hacer un gesto. Un gesto es un acto deliberado que se realiza por el poder que conlleva tomar una decisión. Por ejemplo, si un guerrero encuentra una serpiente entumecida y fría, podría esforzarse por encontrar la manera de llevarla a un lugar cálido sin que lo muerda. El guerrero haría el gesto simplemente por el placer de hacerlo. Pero lo ejecutaría a la perfección.


Keen: Parece haber muchos paralelismos entre la filosofía existencialista y las enseñanzas de Don Juan. Lo que has dicho sobre la decisión y el gesto sugiere que Don Juan, al igual que Nietzsche o Sartre, cree que la voluntad, más que la razón, es la facultad más fundamental del ser humano.


Castaneda: Creo que es correcto. Permítanme hablar por mí mismo. Lo que quiero hacer, y tal vez pueda lograrlo, es arrebatarle el control a mi razón. Mi mente ha tenido el control toda mi vida y preferiría matarme antes que cederlo.

En un momento de mi aprendizaje, caí en una profunda depresión. Me sentí abrumado por el terror, la tristeza y los pensamientos suicidas. Entonces Don Juan me advirtió que este era uno de los trucos de la razón para mantener el control. Me dijo que mi razón estaba haciendo que mi cuerpo sintiera que la vida carecía de sentido.

Una vez que mi mente libró esta última batalla y la perdió, la razón comenzó a ocupar el lugar que le corresponde como herramienta del cuerpo.


Keen: “El corazón tiene razones que la razón desconoce”, y lo mismo ocurre con el resto del cuerpo.


Castaneda: Ese es el punto. El cuerpo tiene voluntad propia. O mejor dicho, la voluntad es la voz del cuerpo. Por eso Don Juan siempre ponía sus enseñanzas en forma dramática. Mi intelecto podía descartar fácilmente su mundo de hechicería como una tontería. Pero mi cuerpo se sentía atraído por su mundo y su forma de vida. Y una vez que el cuerpo tomó el control, se estableció un nuevo y más saludable reinado.


Keen: Las técnicas de Don Juan para interpretar los sueños me cautivaron porque sugieren la posibilidad de un control voluntario de las imágenes oníricas. Es como si propusiera establecer un observatorio permanente y estable en el espacio interior. Cuéntame sobre el entrenamiento onírico de Don Juan.


Castaneda: El truco para soñar consiste en mantener las imágenes oníricas el tiempo suficiente para observarlas con atención. Para lograr este control hay que elegir un elemento de antemano y aprender a encontrarlo en los sueños.

Don Juan me sugirió que usara mis manos como punto de referencia y que alternara entre ellas y las imágenes. Después de unos meses, aprendí a localizar mis manos y a detener el sueño. Me fascinó tanto la técnica que apenas veía la hora de dormir.


Keen: ¿Detener las imágenes en los sueños es algo parecido a detener el mundo?


Castaneda: Es similar. Pero hay diferencias. Una vez que logras mover las manos a voluntad, te das cuenta de que es solo una técnica. Lo que buscas es el control. Un hombre sabio debe acumular poder personal. Pero eso no basta para detener el mundo. También es necesario cierto abandono. Debes silenciar el parloteo mental y entregarte al mundo externo.


Keen: De las muchas técnicas que Don Juan te enseñó para detener el mundo, ¿cuál sigues practicando?


Castaneda: Mi principal disciplina ahora es romper con mis rutinas. Siempre fui una persona muy rutinaria. Comía y dormía a horas fijas. En 1965 comencé a cambiar mis hábitos. Escribía en las horas tranquilas de la noche y dormía y comía cuando lo necesitaba. Ahora he desmantelado tantas de mis costumbres que dentro de poco podría volverme impredecible y sorprenderme incluso a mí mismo.


Keen: Tu disciplina me recuerda la historia zen de dos discípulos que alardeaban de poderes milagrosos. Un discípulo afirmaba que el fundador de la escuela a la que pertenecía podía pararse a una orilla de un río y escribir el nombre de Buda en un trozo de papel que sostenía su asistente en la orilla opuesta.

El segundo discípulo respondió que tal milagro no era impresionante. "Mi milagro –dijo– es que cuando tengo hambre como y cuando tengo sed bebo".


Castaneda: Ha sido este compromiso con el mundo lo que me ha mantenido siguiendo el camino que me mostró Don Juan. No hay necesidad de trascender el mundo. Todo lo que necesitamos saber está justo delante de nosotros, si prestamos atención.

Si uno entra en un estado de realidad no ordinaria, como cuando se usan plantas psicotrópicas, es solo para extraer de ella lo que se necesita para ver el carácter milagroso de la realidad ordinaria. Para mí, la forma de vivir (que es el camino del corazón) no es la introspección ni la trascendencia mística, sino la presencia en el mundo. Este mundo es el terreno de caza del guerrero.


Keen: El mundo que tú y Don Juan han imaginado está lleno de coyotes mágicos, cuervos encantados y una hermosa hechicera. Es fácil entender por qué podría cautivarte. ¿Pero qué hay del mundo del ciudadano urbano moderno? ¿Dónde está la magia allí? Si todos pudiéramos vivir en las montañas, tal vez mantendríamos viva la capacidad de asombro. ¿Pero cómo es posible cuando estamos a medio camino de la autopista?


Castaneda: Una vez le hice la misma pregunta a Don Juan. Estábamos sentados en un café en Yuma y le sugerí que tal vez podría detener el mundo y ver si podía ir a vivir con él en la naturaleza. 

Él miró por la ventana los autos que pasaban y dijo: “Ese, allá afuera, es tu mundo”. Ahora vivo en Los Ángeles y descubro que puedo usar ese mundo para satisfacer mis necesidades. Es un reto vivir sin rutinas fijas en un mundo rutinario. Pero se puede lograr.


Keen: El nivel de ruido y la presión constante de las multitudes parecen destruir el silencio y la soledad que serían esenciales para detener el mundo.


Castaneda: En absoluto. De hecho, el ruido puede ser útil. Puedes usar el zumbido de la autopista para aprender a escuchar el mundo exterior. Cuando detenemos el mundo, el mundo que detenemos es el que solemos mantener mediante nuestro diálogo interno constante.

Una vez que logras detener el parloteo interno, dejas de mantener tu antiguo mundo. Las descripciones se desmoronan. Es entonces cuando comienza el cambio de personalidad. Cuando te concentras en los sonidos, te das cuenta de que al cerebro le resulta difícil categorizarlos todos, y en poco tiempo dejas de intentarlo.

Eso es diferente a la percepción visual, que nos mantiene formando categorías y pensando. Es tan relajante cuando puedes apagar el diálogo, la categorización y el juicio.


Keen: El mundo interior cambia, ¿pero qué pasa con el exterior? Podemos revolucionar la conciencia individual, pero aun así no podemos modificar las estructuras sociales que generan nuestra alienación. ¿Hay lugar para la reforma social o política en tu planteamiento?


Castaneda: Vengo de Latinoamérica, donde los intelectuales siempre hablaban de revolución política y social, y donde se lanzaban muchas bombas. Pero la revolución no ha cambiado mucho. Se necesita poca osadía para bombardear un edificio, pero para dejar de fumar, para superar la ansiedad o para acallar el diálogo interno, hay que reinventarse. Ahí es donde comienza la verdadera reforma.

Don Juan y yo estuvimos en Tucson hace poco, durante la Semana de la Tierra. Un hombre daba una conferencia sobre ecología y los males de la guerra de Vietnam. Todo el tiempo fumaba. Don Juan dijo: "No puedo imaginar que le preocupen los cuerpos de los demás cuando no le gusta el suyo".

Nuestra primera preocupación debería ser nosotros mismos. Solo puedo apreciar a mis semejantes cuando estoy en mi mejor momento y no estoy deprimido. Y para estar en esta condición, debo mantener mi cuerpo en forma.

Toda revolución debe comenzar aquí, en este cuerpo. Puedo cambiar mi cultura, pero solo desde dentro de un cuerpo que esté impecablemente conectado con este extraño mundo. Para mí, el verdadero logro reside en el arte de ser un guerrero, que como dice Don Juan, es la única manera de equilibrar el terror de ser hombre con la maravilla de ser hombre.






MI OPINIÓN DE ESTA ENTREVISTA

Hubo momentos interesantes pero también mucha palabrería.






ESTA ENTREVISTA HABLADA

Unos admiradores de Castaneda replicaron la conversación que les puse arriba en estos dos videos: