CÓMO HUI-NENG SE CONVIRTIÓ EN EL SEXTO PATRIARCA ZEN


El cuerpo momificado de Hui-Neng




HUI-NENG Y LA ESENCIA DEL CONOCIMIENTO

Este es un resumen de la hermosa historia sobre la elección de Hui-Neng (638-713) quien fue el sexto patriarca zen.

Se debía elegir al sexto patriarca zen. El maestro pidió a cada uno que escribiera un verso expresando su comprensión de la esencia del verdadero conocimiento (Bodhi). Todos esperaban que el monje más erudito del monasterio se convirtiera en el sucesor. Entonces ese monje escribió el siguiente verso:

"El cuerpo es el árbol Bodhi,
La mente es un espejo brillante.
Debemos limpiarlo continuamente.
sin dejar que se acumule el polvo."


Todos estaban seguros de que sería elegido, pero el maestro leyó el verso y lo reprendió, diciendo: «Todavía no has comprendido la verdadera naturaleza del verdadero conocimiento (Bodhi)».

Había un cocinero en el monasterio que era analfabeto. Cuando escuchó ese verso, pidió escribir uno también. Todos se burlaron de él, pero alguien escribió por él en la pared del monasterio:

"Bodhi no es un árbol
Ni la mente es un espejo brillante.
Puesto que la esencia de todo es vacía.
¿Cómo puede acumularse el polvo?"


El maestro leyó el verso y lo desaprobó públicamente, pero por la noche se reunió en secreto con el cocinero y le entregó el bastón y el cuenco, símbolos de sucesión. El maestro sabía de la envidia de los demás monjes, así que el elegido tuvo que marcharse.

El cocinero se llamaba Hui-Neng; se convirtió en el sexto y último patriarca. Su nombre perdura en la eternidad, y su cuerpo momificado aún puede verse en el templo Nan Hua en Shaoguan, China.







DECLARACIÓN DE ANNA KINGSFORD A LA LOGIA DE LONDRES



La Doctora Anna Kingsford era la presidenta de la Logia de Londres y el 21 de octubre de 1883 ella publicó una circular que decía lo siguiente:



DISCURSO DEL PRESIDENTE

No podré estar con ustedes en la reapertura de la Logia en esta sesión; y quizás no debamos lamentar esto, ya que me brinda la oportunidad de dirigirles una carta en la que podré explicarles mejor mi punto de vista sobre el trabajo que tenemos por delante, que si estuviera presente entre ustedes.

Imagino que gran parte de su tiempo en esta primera reunión probablemente se dedicará a la discusión de dos asuntos que nos han preocupado bastante a muchos desde que nos separamos para nuestras vacaciones de verano; a saber:

1) La dificultad relacionada con los anuncios de Bradlaugh en y sobre la revista "The Theosophist"

2) Y la acusación formulada por el Sr. Kiddle contra la autenticidad de ciertas epístolas que hasta ahora se suponía, según la autoridad del Sr. Sinnett, que habían sido escritas por Kuthumi.



1. En lo que respecta al asunto de Bradlaugh y a la firme decisión de Madame Blavatsky de no modificar la postura que ha mantenido hasta ahora respecto a la publicidad de ciertas publicaciones como «folletos anticristianos irrefutables», ya le he explicado en gran medida al Sr. Ward, y a través de él al Sr. Massey, la opinión que me veo obligada a adoptar al respecto.

Ni Kuthumi ni Madame Blavatsky parecen comprender el motivo de la objeción en este país a las publicaciones de la editorial Bradlaugh. Creo que casi todos los que conocen la naturaleza de la cuestión coincidirán conmigo en que la muy mala reputación asociada al nombre de este autor no se debe tanto a su ateísmo como a su obscenidad.

Se le conoce principalmente por ciertos escritos, y en particular por un panfleto que lo ha asociado indisolublemente en la opinión pública con un tipo de literatura con la que la Teosofía no tiene nada en común y que suscita sospechas desagradables en relación con la teosofía allí donde circula su revista, adornada con la publicidad objetable.

Kuthumi, cuya carta sobre el tema he leído, escribe con evidente desconocimiento de los hechos, lo cual no es sorprendente; pero debería ser informado rápidamente del fundamento de nuestra queja y no permitirle suponer que se debe a fanatismo o intolerancia religiosa.

            Además, como teósofos protestamos contra el respaldo público.

En nuestra revista se hace referencia a la ignorancia que ha llevado a Bradlaugh a considerar sus críticas a la ortodoxia histórica como «tratados anticristianos irrefutables». Sabemos que como todas esas críticas son superficiales e ignorantes en extremo, ya que no se ocupan en absoluto del cristianismo en sí ni de las Escrituras, sino de la interpretación que el materialismo ortodoxo ha optado por dar a la doctrina mística.

Para el teósofo tales tratados distan mucho de ser «irrefutables», y su publicación bajo tal título y en tal lugar está calculada para dar una impresión totalmente falsa de los objetivos y la enseñanza de nuestra Escuela.

Tanto Kuthumi como Madame Blavatsky deberían saber que en gran medida, debido a la presencia de este desafortunado anuncio en la portada de nuestra revista y a la forma en que está redactado, muchos de nosotros dudamos en presentar la revista "The Theosophist" a nuestros amigos o incluso en dejarlo sobre las mesas de nuestros salones.

Personalmente conozco un caso en el que una amiga, la Sra. Molesworth, autora de muchos libros encantadores para niños, se negó a suscribirse a la revista tras convertirse en teósofa, únicamente a causa del anuncio permanente de Bradlaugh en su portada.

Me contó que antes de conocerme por primera vez en París el invierno pasado, algunas de sus amigas le habían advertido sobre mí porque la Dra. Anna Kingsford era la nueva presidenta de la Sociedad Teosófica Británica, de doctrina atea, y que además yo era aliada y partidaria del Sr. Bradlaugh y la Sra. Besant.

Posteriormente, se descubrió que todo ese relato se debía al anuncio de los escritos de estas personas en la portada de "The Theosophist".

 

2. Con respecto al escándalo de Kiddle, personalmente no le doy mucha importancia al punto que él ha planteado ni a la controversia que ha ocasionado. Pero la razón de la indiferencia con la que considero el asunto no se debe a ninguna expectativa de que esté en el poder del Sr. Sinnett explicarlo, sino más bien al hecho de que siempre he disociado firmemente a los personajes históricos de las verdades teosóficas, y la autoridad de los nombres, ya sea en el pasado o en el presente, de los principios abstractos.

No lamento que haya surgido el incidente de Kiddle ya que me da una buena ocasión para expresar mi desconfianza hacia toda apelación hacia la autoridad, y mi convicción de que ningún sistema que tenga datos y personas históricas como núcleos jamás podrá competir con éxito con el tiempo y la crítica.

Observo con tristeza y preocupación la creciente tendencia de la Sociedad Teosófica a introducir en su método las supersticiones; la veneración exagerada por las personas y por la autoridad personal; un elemento que ha sido la ruina de todos los demás sistemas religiosos en el pasado, y cuyo resultado inevitable es una mera veneración servil de héroes que degenera en la sustitución de eventos por procesos; de personalidades por principios; de autoridad por razón; de historia por experiencia.

Entre nosotros se habla demasiado de los adeptos, nuestros "MAESTROS" y demás. Se les da demasiada importancia a sus dichos y acciones, se nos recomienda la doctrina simplemente porque ellos la han afirmado como verdadera y se espera de ella una reverencia excesiva solo por ese motivo; tanto que si alguien dice "Creo que Kuthumi se equivoca en tal punto" o "Los Hermanos parecen estar insuficientemente informados sobre tal o cual cosa", es probable que la afirmación se considere una especie de blasfemia, o al menos una deslealtad hacia la Teosofía.

De no ser por el destino que le sobrevino al Dr. Wyld (y no defiendo su conducta, pues su método y manera fueron erróneos en todo momento), yo misma me habría atrevido a criticar algunas de las doctrinas de Kuthumi sobre mi libro "El Camino Perfecto".

No se me había ocurrido entonces que se esperaba que los teósofos vieran el libro "Buddhismo Esotérico" del Sr. Sinnett de forma muy similar a como los ortodoxos ven la Biblia.

Permítanme, con la mayor cordialidad y sinceridad, asegurar al Sr. Sinnett y a otros miembros de nuestra Sociedad Teosófica que últimamente nos han insistido en la visión personal e histórica de la Teosofía, que están cometiendo un error fatal que de persistir en ello, inevitablemente nos acarreará desprecio y dificultades.

La razón de ser de la Sociedad Teosófica es rescatar la verdad de la superstición y restaurar los «Misterios del Mundo». La razón por la que el cristianismo ha caído en descrédito y no ha logrado satisfacer a los pensadores es que ha exaltado a las personas en lugar de los principios y ha deificado un Nombre en vez de una Condición.

La crítica, a la luz de la ciencia de este siglo, al examinar las tradiciones del pasado, ha demostrado la naturaleza mítica de estas y ha socavado la base histórica de la Iglesia. De ahí la necesidad de una Reforma religiosa que destruya el ateísmo revelando la verdadera naturaleza de los Misterios.

Yo esperaba ver a la Sociedad Teosófica desempeñando una función tan sublime como esta. Pero si abandonar esta tierra firme consiste simplemente en construir un nuevo sistema de dogmas sobre una nueva autoridad ajena y arbitraria, degenerará rápidamente en una secta y se convertirá para el mundo en nada más que cualquier otra congregación de fanáticos apegados a algún profeta en particular.

¡Kuthumi será el oráculo de los teósofos, al igual que Joe Smith de los Santos de los Últimos Días, Joanna Southcott de los Adventistas o Thomas Lake Harris de la comunidad que lo reconoce como su Rey!

E incluso suponiendo —una suposición demasiado grande— que bajo tales condiciones los teósofos sobrevivan a la generación actual, ¿tratará el Tiempo de manera diferente a Kuthumi y sus compañeros adeptos de lo que ha tratado a Mahoma, a Jesús de Nazaret o a cualquier personaje histórico?

Si en nuestros días hay tanta dificultad para identificar a nuestros Adeptos y sus escritos, ¡cuánto aumentará enormemente la dificultad cuando ellos y todos los conectados con ellos hayan caído en la sombra de la mera tradición. ¡Ay, qué panorama tan desalentador!

Así no se regenerará el mundo ni se liberará de las idolatrías; pues erigir un nuevo sistema sobre otra base histórica y personal no será sino remodelar el Ídolo y perpetuar las supersticiones del pasado.

Nuestro camino sabio y verdaderamente teosófico no consiste en nombrar nuevos Papas ni proclamar nuevos Señores y Maestros, sino en que cada uno busque interiormente la realización del Proceso que es Cristo, que es Buda, que es Dios con nosotros. Y este es el sistema que debemos proclamar al mundo, con la autoridad de la razón, del sentido común y de la ciencia.

En los escritos que he publicado de vez en cuando, ya sea sola o en colaboración con mi compañero, jamás he recurrido a la autoridad ni he nombrado a quienes considero mis maestros. Esto se debe a que deseo fervientemente que nadie piense que acepto las enseñanzas por autoridad, ni que pretendo que otros las acepten por ese motivo.

¿Cómo podría convencer a alguien de que no estoy bajo una alucinación en estos asuntos? ¿Cómo podría siquiera persuadirme a mí mismo de la identidad de los dioses?

No lo sé; podría ser el método de una mente poética, podría ser el fantasma del pensamiento o de la memoria psíquica. Por lo tanto, juzgo, y quisiera que otros juzgaran, únicamente por la razonabilidad de lo que se expone, pues solo esto es demostrable y perdurable.

“Hijitos, aléjense de los ídolos”

Me gustaría que ese texto estuviera grabado en el corazón de cada teósofo.

 

Así pues, con mis saludos fraternales a todos vosotros, confío en que tomaréis en buena parte la audacia con la que he hablado y creeréis en mi ferviente celo por la prosperidad de nuestra Fraternidad, que bajo una sabia guía puede convertirse en la palanca con la que purificar la Iglesia y destruir el cáncer de la Infidelidad.

Su Presidenta, Anna Kingsford.




 

OBSERVACIONES

Ese texto inicialmente se publicó en un folleto de la Logia de Londres; y posteriormente fue republicado por la revista "The Theosophical History" de julio de 1987, págs. 82-85.
 
Al respecto, su creador Leslie Price comentó:

« Esta circular se conserva en copias manuscritas y mecanografiadas en los archivos de la Sección Inglesa de la Sociedad Teosófica de Adyar, a la que se agradece su colaboración. Una nota indica que fue copiada por la señorita Arundale.

Como es de imaginar, su contenido no fue bien recibido en la India, y un indignado KH la cita en el libro "Las Cartas del Mahatma" n.º 87. (Véanse también sus comentarios sobre Bradlaugh y Besant).

La respuesta a la Sra. Kingsford también puede consultarse en el libro "Las Cartas de HP Blavatsky a AP Sinnett" y en la tercera edición del libro "La vida de Anna Kingsford" escrito por Maitland .

La profecía de la Sra. Kingsford sobre la incertidumbre histórica y el carácter mítico de KH se ha cumplido en cierta medida, pero la expresión organizativa del enfoque rival de Kingsford pronto desapareció. El porqué de esto es uno de los temas que se explorarán en la conferencia de "Un día sobre Anna Kingsford" que se planea publicar para 1988. »


En resumen la Dra. Kingsford da su opinión sobre dos asuntos:

1) Ella critica el apoyo que Blavatsky le da al ateísta Charles Bradlaugh, aceptando sus anuncios en la revista "The Theosophist" (que es la principal revista de la Sociedad Teosófica) porque eso provoca que muchos ingleses rechacen esa revista y vean de manera despectiva a la Sociedad Teosófica.

En lo cual ella tiene razón, pero Blavatsky era muy provocadora y necia.


2) En cuanto al escándalo de Kiddle, resulta que Kuthumi le escribió una carta a Sinnett donde tomó varias de las frases que el profesor estadounidense Henry Kiddle había dado en un discurso. Posteriormente Sinnett publicó parte de esa carta en su libro "El Mundo Oculto" y el Sr. Kiddle lo acuso de plagio.

Al igual que la Dra. Kingsford, yo tampoco considero que eso desacredite a Kuthumi, quien explicó que lo hizo porque en esas frases estaba bien estructurado lo que él le quería decir a Sinnett.

Pero la Dra. Kingsford se aprovecha de ese asunto para denunciar la "idolatría que se está generando hacia los Maestros transhimaláyicos", en lo cual ella también tiene razón.

Pero el detalle es que ella no lo dijo con ese propósito sino porque ella era muy prooccidental y le desagradaba la enseñanza esotérica oriental que transmitieron esos maestros.







LA INCURSIÓN DE CHARLES LEADBEATER EN EL ESPIRITISMO





EN INGLATERRA

Charles Leadbeater en el primer capítulo de su libro "Cómo llegó la Teosofía a mí" relató lo siguiente acerca de como él incursionó dentro del espiritismo cuando él era un joven que vivía en Inglaterra:


Su primera experiencia con el espiritismo

La primera vez, si mal no recuerdo, que oí hablar del espiritismo así fue en relación con las sesiones espiritistas que el Sr. D. D. Home celebró con el emperador Napoleón III. El reverendo Maurice Davies escribió una serie de artículos describiéndolas en el periódico "The Daily Telegraph", pero sus afirmaciones me parecieron en aquel entonces bastante increíbles, y una noche, al leerle uno de los artículos en voz alta a mi madre, expresé serias dudas sobre la veracidad de esa descripción.

El artículo concluía, sin embargo, con la observación de que cualquiera que no creyera en la historia podría convencerse fácilmente de su veracidad reuniendo a algunos amigos y pidiéndoles que se sentaran en silencio alrededor de una pequeña mesa, ya fuera en la oscuridad o con poca luz, con las palmas de las manos ligeramente apoyadas sobre la superficie.

Se afirmaba que un plan aún más sencillo consistía en colocar un sombrero de seda común sobre la mesa, con el ala hacia arriba, y dejar que dos o tres personas apoyaran las manos suavemente sobre ella. Se aseguraba que el sombrero o la mesa comenzarían a girar, demostrando así la existencia de una fuerza ajena al control de los presentes.

Esto parecía bastante sencillo, y mi madre sugirió que como ya empezaba a anochecer y el momento parecía oportuno, hiciéramos el experimento de inmediato. Así pues, cogí una mesita redonda con una pata central, que normalmente se usaba para sostener una maceta con una gran cala.

Saqué mi sombrero de seda del perchero del recibidor, lo coloqué sobre la mesa y pusimos las manos sobre su ala, como se indicaba.

La única persona presente, además de mi madre y yo, era un niño de doce años que como descubrimos después, era un poderoso médium físico, pero yo no sabía nada de médiums entonces.

No creo que ninguno de nosotros esperara resultado alguno, y sé que me sorprendió enormemente cuando el sombrero dio una suave pero decidida media vuelta sobre la superficie pulida de la mesa.

Cada uno de nosotros pensó que el otro lo había movido inconscientemente, pero pronto resolvió esa duda pues giraba y se movía con tanta fuerza que nos resultaba difícil mantener las manos sobre él.

A mi sugerencia, alzamos las manos; el sombrero se elevó bajo ellas, como si estuviera unido a ellas, y permaneció suspendido a unos centímetros de la mesa durante unos instantes antes de volver a caer sobre ella.

Este nuevo suceso me asombró aún más, e intenté obtener el mismo resultado. Durante unos minutos el sombrero se negó a responder, pero cuando finalmente se elevó como antes, ¡arrastró la mesa consigo!

Allí estaba mi familiar sombrero de seda, del que nunca antes había sospechado que tuviera cualidades ocultas, suspendido misteriosamente en el aire desde la punta de nuestros dedos, y no contento con desafiar las leyes de la gravedad por sí solo, ¡adjuntó una mesa a su copa y la levantó también!

Miré hacia las patas de la mesa; estaban a unos quince centímetros de la alfombra, ¡y ningún pie humano las tocaba ni estaba cerca de ellas! Pasé mi propio pie por debajo, pero no había absolutamente nada allí, nada físicamente perceptible, al menos.

Por supuesto, cuando el sombrero se movió por primera vez, pensé que el niño pequeño debía estar haciéndonos una broma; pero en primer lugar, era obvio que no lo estaba haciendo, y en segundo lugar, era imposible que hubiera producido ese resultado sin que nadie lo viera.

Después de unos dos minutos, la mesa se separó del sombrero, e inmediatamente este volvió a su sitio, pero el experimento se repitió varias veces a intervalos de pocos minutos. Entonces la mesa comenzó a balancearse violentamente y arrojó el sombrero.

Eso era una clara señal para nosotros (si alguno de nosotros hubiera sabido interpretarla) pero ninguno de nosotros tenía idea de qué hacer a continuación, aunque estábamos muy interesados ​​en esos movimientos extraordinarios. Yo mismo no pensaba en el fenómeno como una manifestación de los muertos, sino solo como el descubrimiento de alguna fuerza nueva y extraña.





Leadbeater se pone a investigar el espiritismo

Este comienzo un tanto frívolo me impulsó a indagar más a fondo, y pronto descubrí que existía una considerable bibliografía sobre el tema y que podía profundizar en mis investigaciones mediante sesiones con médiums.

Por supuesto me topé con cierto grado de fraude, e incluso con más estupidez, pero pronto pude convencerme sin lugar a dudas de que al menos algunas de las manifestaciones se debían a la acción de aquellos a quienes llamamos muertos.

Prácticamente no hay fenómeno del que lea en libros sobre espiritismo, ni del que oiga hablar en círculos espiritistas, que no haya presenciado personalmente bajo condiciones de prueba específicas.

Cualquier lector que desee un relato más completo de mis investigaciones y sus resultados lo encontrará en mi libro "El Otro Lado de la Muerte", o en la pequeña parte del mismo que se publica por separado bajo el título de "Espiritismo y Teosofía".



Nota

Leadbeater fue un hombre muy mentiroso por lo que no sé que tan auténticas sean esas historias espiritistas que él contó.







ADVERTENCIA DE BLAVATSKY Y KUTHUMI

El 30 de octubre de 1884, Leadbeater recibió una carta del maestro Kuthumi, quien entre otras cosas le dijo:

« En la última primavera (el 3 de marzo de 1884) usted me dirigió una carta que confió a “Ernesto” [un espíritu guía del médium William  Eglinton].

Aunque este mensaje no me llegó jamás, y era poco probable dada la naturaleza del intermediario [una entidad astral embustera], su contenido no se me ha escapado.

Sin responder en el momento mismo, le he transmitido una advertencia [de los peligros del espiritismo] por medio de Upasika [Blavatsky]. »


Curuppumullage Jinarajadasa, quien fue el protegido de Leadbeater, sobre esta frase comentó:

« La advertencia a la que se refiere, es un aviso que hizo Madame Blavatsky al Sr. Leadbeater para que moderara su entusiasmo por los fenómenos espiritistas. »
(Cartas de K.H. a C.W. Leadbeater, capítulo 1)



Nota

Sabiendo el rechazo que los Maestros teosóficos tienen hacia el espiritismo, no era solo que Leadbeater moderara su entusiasmo por los fenómenos espiritistas, sino que se alejara completamente de eso porque sino él se iba a encadenar con las entidades embaucadoras del astral.







EN CEILÁN

El 4 de noviembre de 1884, Leadbeater viajó a la India para trabajar por la causa teosófica. El coronel Olcott en ese entonces era el presidente de la Sociedad Teosófica y lo envió a Ceilán para que laborara en esa isla.

El ceilandés Anagarika Dharmapala fue un famoso y muy respetado renovador budista, él conoció a Leadbeater en esa época, y él comentó lo siguiente:

« La escuela budista de inglés fundada por C.W. Leadbeater tiene una historia sombría.

El señor Leadbeater mostró su cariño por varios niños y comenzó la escuela para enseñarles. La escuela se convirtió en el centro del escándalo y el Sr. Leadbeater tuvo que ser enviado por un tiempo a Adyar y la escuela quedó en manos de profesores cingaleses.
 
A su regreso de Adyar, se descubrió que el señor Leadbeater no había cambiado y seguía actuando igual, y comenzó a realizar sesiones de espiritismo con algunos pocos chicos hasta la medianoche en una habitación oscura.
 
Yo era uno de los asistentes. El señor Leadbeater nos hizo poner las manos sobre la mesa de té y observamos que esta comenzaba a moverse. Luego él hablaba con un espíritu y estableció un código de golpes para obtener las respuestas.
 
Lo primero que hizo fue obtener el registro de nuestras vidas pasadas. Cada uno recibió un nombre y a un niño le dijeron que había sido la esposa del señor Leadbeater en una vida anterior.
 
Continuamos con estas actividades espiritistas durante algunas semanas, pero luego las abandonamos debido al escándalo. »
(Carta al "The Buddhist Chronicle" publicada en septiembre de 1922)



Nota

Constatamos que a pesar que Kuthumi y Blavatsky le habían advertido a Leadbeater de que no practicara más el espiritismo por lo nociva que es esa actividad, él siguió haciéndolo.

Y esto desacredita de que Leadbeater haya sido un discípulo exitoso de Kuthumi.






DE NUEVO EN INGLATERRA

Leadbeater detestaba vivir en Ceilán por lo que le suplicó a su amigo Alfred Sinnett que lo ayudara a regresar a Inglaterra.

A finales de 1889 Sinnett le pagó el viaje y lo contrató para que fuera el tutor de su hijo.

A pesar de que el maestro Kuthumi también le había advertido a Sinnett que no se inmiscuyera en el espiritismo por los peligros que eso conlleva, el señor Sinnett lo hizo y practicaba sesiones espiritistas en la Logia de Londres de la que él era el presidente.

La principal  médium que Sinnett empleaba, era una mujer que llamaba "Mary", pero la asistencia de Mary disminuyó tras casarse en 1893 y cesó en 1898. De 1889 a 1894, Sinnett utilizó a Leadbeater como médium. En junio de 1894, Annie Besant fue admitida en el Grupo Interno de la Logia de Londres.

Jinarajadasa publicó en varios folletos algunas de las enseñanzas mediúmnicas recibidas a través de Leadbeater (ahora muy raros): por ejemplo:

"Algunas Enseñanzas Fundamentales por CW Leadbeater, Jefe Externo de la Sección Esotérica", Adyar, 1937.



Nota

Leadbeater no era un médium, él solo pretendió serlo para que Sinnett lo siguiera ayudando, y embaucó a Sinnett transmitiéndole enseñanzas incorrectas pero que complacían a Sinnett, como por ejemplo asegurándole que Blavatsky se había equivocado y que él estaba en lo correcto Sinnett cuando afirmó que Marte y Mercurio también pertenecen a la cadena terrestre.






POSTERIORMENTE

La participación de Leadbeater en la Logia de Londres finalizó cuando él se mudó a la casa de Avenue Road, Londres, ocupada por Besant y otros trabajadores teosóficos; y a partir de entonces, recibió apoyo financiero de Besant y de sus propias publicaciones "teosóficas".

Y aunque no estoy seguro parece que después de dejar la Logia de Londres Leadbeater cesó sus actividades espiritistas. 







LA HISTORIA DE LAS DIFERENTES EXPLICACIONES DADAS SOBRE LA ESTRUCTURA ESOTÉRICA DEL SISTEMA SOLAR




En el ámbito del ocultismo, fue apenas a finales del siglo XIX que se comenzó a revelar al público la estructura del sistema solar desde una perspectiva esotérica, y aquí les voy a contar la historia de cómo se fue efectuado esa revelación.



Los Maestros

Entre 1881 y 1883 los maestros Kuthumi y Morya estuvieron por medio de cartas instruyendo a dos ingleses que se encontraban en la india: Alfred Sinnett y Allan Hume; y entre las instrucciones que les dieron hubieron algunas explicaciones sobre la estructura esotérica del sistema solar.





Sinnett

Allan Hume posteriormente se enemistó con los Maestros, y Alfred Sinnett cuando regresó a Inglaterra publicó un libro resumiendo lo que había aprendido titulado "Buddhismo Esotérico" (1883), en ese libro habló un poco sobre este tema pero desafortunadamente cometió un grave error de comprensión declarando que Marte y Mercurio forman parte de la cadena planetaria terrestre.





Blavatsky

En 1888 Blavatsky publicó su obra "La Doctrina Secreta" donde reveló al público aspectos de la estructura esotérica del sistema solar y corrigió ese error que Alfred Sinnett puso en su libro.





Judge

En 1893, William Judge (quien fue el principal colaborador de Blavatsky) publicó un libro titulado "El Océano de la Teosofía" donde en el capítulo tres habló de este tema y también corrigió el error del Sr. Sinnett.





Sinnett

Pero Alfred Sinnett no quiso aceptar que él se había equivocado y basándose en su error, elaboró toda una estructura falsa del sistema solar que presentó al público en el capítulo diez de su libro "El Crecimiento del Alma" (1896)





Steiner

En las primeras décadas del siglo XX el embustero Rudolf Steiner en varias de sus conferencias dio su explicación de la estructura esotérica del sistema solar, afirmando que lo había comprobado gracias a su gran clarividencia, pero en realidad basándose en lo que dijo Sinnett (demostrando con ello su charlatanería). 





Heindel 

En 1909 el embustero Max Heindel publicó su libro "El Concepto Rosacruz del Cosmos" donde pretendió transmitir la enseñanza que los maestros rosacruces, pero que en realidad es un plagio de lo que enseñó Steiner. Y en los capítulos 6 y 7 él habla de la estructura esotérica del sistema solar.





Leadbeater y Besant

El embustero Charles Leadbeater cuando regresó a Londres fue ayudado por el Sr. Sinnett quien lo hospedó en su casa y le pagó por educar a su hijo.

Leadbeater en agradecimiento apoyó a Sinnett pretendiendo que clarividentemente él había confirmado lo que el Sr. Sinnett aseveraba, y retomó su falsa estructura del sistema solar en el primer capítulo de su libro "El Hombre: de dónde, cómo y hacia dónde" (1913).

Supuestamente Annie Besant también colaboró con su propia clarividencia que Leadbeater pretendió haberle activado, pero la realidad es que la clarividencia de Leadbeater era nula y a Besant solo la engatusó; como lo remarcó el investigador Gregory Tillett quien sobre este asunto mencionó:

« En el verano de 1896, la señora Besant, Leadbeater y Jinarajadasa pasaron unas vacaciones en la casa de verano del señor y señora Bright en Shepperton sobre el Támesis donde ellos continuaron con sus investigaciones clarividentes. Jinarajadasa tomando copiosas notas pero constató que Leadbeater hacia la mayor parte de la videncia mientras que la señora Besant meramente agregaba algún detalle adicional. »
(The Elder Brother, p.65-66, extractos)

Desafortunadamente Annie Besant se volvió la presidenta de la Sociedad Teosófica de Adyar en 1907 y ella impuso esta falsa enseñanza declarando que era la correcta, mientras que lo que habían dicho Blavatsky y Judge estaba errado.





Barker

Alfred Sinnett murió en 1921 y le heredó las cartas de los maestros a su amiga Maud Hoffman, quien permitió que el teósofo Alfred Trevor Barker las transcribiera y las publicara en 1923 en un libro conocido como "Las Cartas Mahatma", y posteriormente esas cartas fueron resguardadas en la Biblioteca de Londres donde pueden ser examinadas por cualquiera que lo solicite.

Y el estudio de esas cartas muestra que la explicación que dieron Blavatsky y Judge es la correcta, mientras que la explicación dada por Sinnett, Leadbeater y Besant es falsa.





Bailey

La embustera Alice Bailey pretendió que ella también estaba en comunicación con los maestros transhimaláyicos y en 1925 ella publicó el libro "Un Tratado sobre Fuego Cósmico" supuestamente transmitido telepáticamente por Dwjal Khul y donde basándose en la falsa estructura esotérica del sistema solar, añadió muchas más falsedades (lo cual demuestra su charlatanería).





Powell

En 1930, el neo-teósofo Arthur Powell publicó su libro "El Sistema Solar" donde resumió la explicación pseudo-teosófica dada por Sinnett, Leadbeater y Besant. Su libro se volvió la gran referencia para quienes se interesan por este tema y el principal difusor de esa falsa doctrina.





Purucker

Gottfried de Purucker fue presidente de la Sociedad Teosófica de Pasadena y a mediados del siglo XX en varios de sus libros dio su explicación basándose en lo que escribió Blavatsky, pero también añadiendo elucubraciones suyas (en particular sobre las rondas externas).





Barborka

El teósofo Geoffre Barborka en su libro "El Plan Divino" (1961) hizo un resumen de las explicaciones que Blavatsky y Purucker dieron.





Livraga

Jorge Angel Livraga (cofundador de la organización Nueva Acrópolis) en su libro “Introducción a la Sabiduría de Oriente, Primera Parte” (c. 1980) dio su explicación de la estructura esotérica del sistema solar, pero basándose en lo que enseñó Leadbeater.





Steinberg

Delia Steinberg (quien fue la segunda presidenta de Nueva Acrópolis) en su manual para los instructores acropolitanos titulado “Introducción a la Sabiduría de Oriente”, ella trató de explicar lo que Livraga enseñó, pero solo lo empeoró.





Nueva Acrópolis

Solo estudian lo que enseñó Livraga y Steinberg.





Farthing

En 1993 el teósofo Geoffrey Farthing publico su libro titulado "La Deidad, el Cosmos y el Hombre" donde resume la enseñanza teosófica original, y el capítulo diez de la primera y la segunda parte lo dedica a este tema.





ST Adyar

La Sociedad Teosófica de Adyar, a pesar de todas las pruebas que demuestran que lo que enseñaron Sinnett, Leadbeater y Besant está lleno de errores y mentiras, se reúsa a admitirlo.





ST Pasadena y Point Loma

Estas dos organizaciones estudian sobre todo lo que Purucker enseñó.





LUT

La Logia Unida de Teósofos ha publicado algunos artículos en sus blogs sobre este tema basándose únicamente en lo que escribieron Blavatsky y Judge.





Cid

En este blog les he publicado muchos artículos detallando las diferentes explicaciones que dieron las personas que les mencioné arriba, y esos artículos los pueden ver en este otro capítulo (ver link).






CONSTATACIÓN

Desafortunadamente la explicación falsa sigue siendo la que más gente conoce y la que más se propaga.









 

EL EJEMPLO DE STEVE JOBS DE SEGUIR UNA SEUDO ESPIRITUALIDAD


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)




GENIO CONTRA ESPIRITUALIDAD: EL CASO DE STEVE JOBS O EL DRAMA PÚBLICO DE LOS ÍCONOS HUMANOS


¿Quién fue Steve Jobs y qué representó para muchos de nosotros? ¿Qué podemos aprender de su historia personal? ¿El zen es para relajarse o para despertar? ¿Cuáles son los problemas del genio sin espiritualidad? ¿Emprendamos juntos este viaje, reflexionando sobre nuestra condición existencial humana?

¿Quién fue Steve Jobs? Más allá de ser un genio de la informática, un gran hombre de negocios y un experto en marketing, Steve encarna un ideal que resuena en la mente de muchas personas de todas las edades, especialmente en la de los jóvenes idealistas y los entusiastas de la tecnología.

Aunque no fue universalmente admirado, el fundador de Apple se convirtió en un símbolo de un vanguardismo caracterizado por la innovación empresarial, el marketing y la visión. Jobs soñó a lo grande, conquistó, triunfó. Demostró que incluso las ideas aparentemente absurdas podían hacerse realidad. Hombre de una fuerza de voluntad y una perseverancia extraordinarias, representó a toda una generación que busca obsesivamente la excelencia en todo lo que hace.

Lamentablemente la vida se lo llevó demasiado pronto. El poderoso empresario, hombre de voluntad férrea y genio de la informática, sucumbió al poder de la vida. ¿Qué mensaje podemos extraer de esto? ¿Acaso la vida no intenta advertirnos de algo? ¿Qué nos enseña la tragedia de Steve Jobs?

Hay un proverbio hindú muy famoso que dice: «Algunos aprenden viendo, otros oyendo y otros sufriendo». E incluso hay quienes no aprenden ni siquiera sufriendo. Quisiera abordar los dos primeros.

La vida nos enseña constantemente lecciones, y si estuviésemos más atentos, sin duda evitaríamos muchos problemas. Reflexionemos no sobre Steve Jobs como ser humano, sino sobre lo que representaba. ¿Qué valores encarnaba? Además de su notable perseverancia y genialidad, ¿qué más inspira en una legión de admiradores? ¿No sería saludable reflexionar sobre el significado de su vida y su supuesta muerte prematura?

Steve representa una especie de filosofía de vida, la cual es seguida por una buena parte de la sociedad. Su codicia y su incesante búsqueda de avances tecnológicos ejemplifican una actitud común en diversos sectores empresariales. Al fin y al cabo, hablamos de negocios.

El problema es que a menudo colocamos los avances tecnológicos, la fama y el poder en el centro de nuestras vidas. Nos olvidamos por completo de cultivar otras áreas de nuestro ser y de nuestras vidas, como la espiritual, la mental, la emocional, etc.

¿Quién no quiere ser famoso? ¿Quién no quiere dinero, poder y reconocimiento? Steve Jobs lo tenía todo. Todo aquello con lo que muchos sueñan día y noche. Hay quienes viven exclusivamente para ello. Es el centro y la razón de sus vidas. Pero, en mis humildes reflexiones, me pregunto: ¿eso es todo? ¿Estamos actuando correctamente? ¿Acaso la vida, cuando está desequilibrada, no trae consecuencias? ¿Se reduce la vida al desarrollo de bienes materiales, incluso si estos aportan más "beneficios" al mundo?

No cuestiono el valor de los avances tecnológicos; eso sería absurdo. Me pregunto por qué muchos de nosotros no nos esforzamos por el desarrollo personal con el mismo ímpetu y energía con que nos esforzamos por descubrir artilugios cada vez más extraños —y a menudo inútiles—.

Simplemente me pregunto por qué, con tantos avances tecnológicos y tanto conocimiento científico, aún no hemos podido curar enfermedades como el cáncer, por ejemplo. Simplemente me pregunto por qué no nos hemos dado cuenta de que el desarrollo tecnológico, sin autoconocimiento, no representa gran cosa. Especialmente cuando nos enfrentamos a la vejez, la enfermedad, la muerte y el dolor.


La biografía de Steve Jobs menciona que pasó tiempo en un templo budista zen. Mucha gente hace esto. Es elegante. Está de moda: "Si Steve Jobs fue, yo también iré". Muchos piensan que el zen es como una especie de spa. Algo así como para descansar, desestresarse, relajarse.

Pero ante eso me quedo aquí reflexionando: ¿Qué clase de zen es ese?

Solo hay dos posibilidades en este caso: o el zen se ha perdido, o yo he perdido el zen. Si después de experimentar el zen sigo durmiendo, probablemente no entendí el zen. O el zen fue inútil para mí.

No creo en el zen que mantiene dormido a un hombre. No creo que este sea el verdadero espíritu de los grandes patriarcas del pasado. El zen no es para relajarse. El zen no es un sedante... es un "golpe". Es una sacudida a nuestro sonambulismo materialista. Un hombre que pasa por el zen y no se transforma, no ha experimentado verdaderamente el zen. Tal vez miró. Tal vez vio el color y oyó el sonido del agua. Pero no se zambulló. No hubo un verdadero "bautismo". Una transformación interior.

Lamentablemente muchos seguirán utilizando prácticas como el zen, el yoga y la religión para perpetuar sus sueños hermosos y cómodos. El zen, el yoga y la religión solo son verdaderos cuando te llevan a un estado de conciencia fuera de tu "normalidad".

Ahora bien, si sigo siendo el mismo, ¿de qué me sirven estos caminos?

La realidad es que estamos tan anestesiados que todo se ha vuelto trivial y común. Por eso muchos continúan de la misma manera, año tras año, sin experimentar jamás nada más allá de sus propios sueños.

El verdadero espíritu de la religión, sea cual sea, debería ser el de la transformación y el despertar. ¿De qué sirve leer la Biblia si no cambiamos nuestras actitudes y comportamientos? ¿De qué sirve practicar zazen si al volver a nuestra rutina —trabajo y familia— seguimos actuando de la misma manera tiránica y cruel? ¿Qué valor tiene el yoga si no se refleja en mi vida y mis relaciones? ¿Qué valor tiene algo si no me aporta sabiduría, felicidad y paz interior?

El logo de Apple —la manzana mordida— probablemente hace referencia a Nueva York, también conocida como la Gran Manzana. Pero en nuestro inconsciente colectivo, sabemos que la manzana también simboliza la tentación y la caída. Tanto en el mito bíblico de Adán y Eva como en las fábulas infantiles —como Blancanieves— la manzana simbolizaba el mal y la tentación.

No soy purista ni conservador. Pero cuando el ser humano olvida su crecimiento espiritual y solo se obsesiona con el crecimiento material, eso es sin duda deplorable y perverso. Esto se aplica a cualquier persona, desde el transeúnte más anónimo hasta el hombre más famoso y poderoso.

La vida no perdona a quienes no la escuchan. Y es imposible que no veamos lo que nos está diciendo. Es imposible que no tengamos la capacidad de leer entre líneas. Los mensajes nos llegan a diario. El Universo nos grita, advirtiéndonos de nuestros errores, pero muchos fingen que no les pasa nada. ¿De verdad no les pasa nada?

Cuando ocurren casos como el de Jobs, me pregunto cuál será el gran mensaje del Universo para nosotros. Y una de las respuestas es esta: somos seres materiales y espirituales; por lo tanto, cuando solo nos preocupamos por uno en detrimento del otro, este último se debilita y provoca un desequilibrio. Y cuando esto sucede, surgen enfermedades, tragedias, muertes y crisis.

A través de ejemplos dramáticos como los de Steve Jobs, Christopher Reeve (Superman) y Patrick Swayze (Ghost), lo Divino nos alerta sobre la importancia de buscar algo más que oro y plata: aquello que Jesús llamó el Reino de los Cielos, y que reside en nuestro interior.

Ahora bien, todo lo demás es consecuencia de este encuentro. Sin este encuentro interior, sin despertar esta dimensión interna, nos reduciremos a simples máquinas superinteligentes y poderosas. Pero si no despertamos «la dimensión de lo sagrado» en nuestro interior, esta inteligencia no será de mucha utilidad.

No estoy abogando por una espiritualidad conservadora y tradicionalista; sostengo que el ser humano, sin autoconocimiento ni meditación, no es más que una especie de máquina útil e inteligente. Nada más.

¿Qué le falta a este robot humanoide? Le falta la dimensión sagrada del Amor, de la Conciencia, de lo Sagrado, de lo Eterno, de lo Atemporal. Esto es lo que nos permite superar nuestra naturaleza animal y despertar nuestra esencia divina.

Esta dimensión no se puede comprar ni vender. No tiene precio de mercado, ni podemos comercializarla. No se puede manipular ni apropiar para fines personales y egoístas. Pero es lo más sagrado del Universo. Lo más valioso e importante. Es el encuentro con lo que algunos llaman el Dios interior.

Está al alcance de todos. No importa qué o quién seas: ya seas Steve Jobs o un monje zen. Ambos serán iguales si ninguno se conoce a sí mismo y despierta su luz interior. De lo contrario, solo habrá oscuridad e ilusión. ¿Qué importa ser un hombre de familia, un gran empresario o un monje, si todos viven bajo el dominio de la ignorancia del ego? No hablo de actitudes externas. Hablo de lo esencial, que es interno e invisible a los ojos.


Steve Jobs nos ha dejado. Con él, el mundo pudo presenciar el drama humano —individual y personal— de un ícono. Su drama es nuestro drama. Es el drama de toda la humanidad. A través de Steve Jobs, el Universo nos alerta una vez más sobre la fragilidad e impermanencia de la vida. Tal como dijo Jesús en la parábola del rico insensato: «¡Insensato! Esta misma noche te pedirán tu alma. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?» (Lucas 12:20).

No importa si no crees en el alma, ni en nada parecido. El hombre cosificado es un hombre sin alma en el presente, no en la otra vida. Un hombre angustiado e infeliz vive su infierno en el presente, no en la otra vida. ¿Qué importa la otra vida? Todo drama humano ocurre en el presente. La otra vida es simplemente una extensión de "lo que es" ahora.

El hombre del Nuevo Milenio no solo debe pensar en desarrollar nuevas tecnologías, sino también desarrollarse a sí mismo de forma profunda y auténtica. La Verdad Universal está disponible a través de diversas tecnologías y medios.

Desde los antiguos rishis hindúes hasta los patriarcas zen, pasando por seres como Buda, Jesús, Babaji y finalmente Krishnamurti, la vida nos muestra lo que debemos "hacer" para ser felices, para liberarnos del dolor y la ilusión. Jesús nos exhortó a buscar hasta encontrar. Si de verdad deseas encontrar paz, luz y liberación, no dejes de buscarlas.

Esto no significa ir a monasterios, a la India ni en busca de gurús y maestros. Significa adentrarse en lo más profundo de uno mismo. Los maestros solo "indican" cómo hacerlo, pero nadie, absolutamente nadie, puede emprender este viaje por ti. Nadie puede darte lo que debes conquistar con tus propios esfuerzos. Nadie puede percibir la Verdad por ti, así como nadie puede ver por ti, dormir por ti, comer por ti ni aprender por ti.

Este es un viaje en el que sin duda contarás con el apoyo y la colaboración de muchos "maestros", no necesariamente humanos. El Universo y la Naturaleza, así como personas como nuestros padres, familiares y amigos, nos ayudan en este camino.

Y, por supuesto, todos los seres iluminados que han pasado por este mundo y han dejado sus mensajes de liberación. Los acontecimientos, las tragedias y los dramas también pueden enseñarnos, invitándonos a reflexionar sobre el significado de nuestras propias vidas.


Que Steve Jobs descanse en paz, dondequiera que esté. Que también sirva de ejemplo para las generaciones futuras. Que su trágica y supuestamente prematura muerte nos haga reflexionar sobre la condición existencial humana. Que nos enseñe cuán frágiles e impotentes somos ante el poder inexorable de la vida. Y que sepamos que alimentar la arrogancia, la codicia y la ambición, incluso en nombre del supuesto avance "científico", no nos liberará de nuestro drama personal y único.

Y que no olvidemos algo fundamental: que el genio sin espiritualidad es inútil. Solo la sabiduría y el autoconocimiento pueden hacernos más plenos, sabios y felices. Que la humanidad siga buscando el crecimiento y superando las barreras materiales y tecnológicas, pero que jamás olvide superar y liberar su propia mente de la ignorancia, la ilusión y el egoísmo.

Como dijo Buda:

«Es inútil vencer a miles de enemigos en la batalla; la victoria sobre uno mismo es la mayor victoria.»