LAS PARTES QUE COMPONEN A CADA PRINCIPIO DEL HOMBRE EXPLICADO POR GEOFFREY BARBORKA



Aquí voy a analizar lo que el teósofo Geoffrey Barborka dijo acerca de las diferentes partes que componen a cada uno de los siete principios que constituyen a los humanos y que son:

    -  Su espíritu divino (Atma)
    -  Su alma espiritual (Buddhi)
    -  Su mental (Manas)
    -  Su cuerpo de los deseos y las pasiones (Kama)
    -  Su cuerpo de vitalidad (Prana)
    -  Su cuerpo astral (Linga-Sarira)
    -  Su cuerpo físico (Sthula-Sarira)


Lo siguiente Barborka lo puso en la sexta sección del capítulo nueve de su libro "El Plan Divino".

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LOS 49 COMPONENTES

Barborka dijo:

En la Doctrina Secreta se menciona que:

« El Hombre necesita cuatro Llamas y tres Fuegos para serlo en la Tierra, y requiere la esencia de los cuarenta y nueve Fuegos para ser perfecto. »
(DS II, p.57)

Las cuatro Llamas están representadas por el cuaternario perecedero, o sea los cuatro principios inferiores: Sthūla-śarīra (el cuerpo físico), Linga-śarīra (el cuerpo modelo), Prāna (el principio de vida), Kāma (el principio del deseo).

Mientras que los tres Fuegos representan la tríada eterna, los tres principios superiores: Manas (el principio de la mente); Buddhi (el principio discernidor); Ātman (el principio universal).

Y la esencia de los cuarenta y nueve fuegos puede traducirse como los siete principios subdivididos en siete – el siete con el siete, 7 x 7= 49. En otras palabras, el “siete dentro del siete” representa los siete principios con sus aspectos septenarios, es decir, cada uno de los siete principios consiste de siete aspectos: 7 x 7= 49.



Observaciones

Así como cada plano de existencia está constituido por sub-planos, pues bien bajo la Ley de Correspondencia que dice que "como es arriba, es abajo; como es en lo grande, es en lo pequeño", también cada principio del hombre está constituido por siete sub-principios.

Y dado que la estructura esotérica del universo es septenaria, eso implica que cada principio está constituido por siete sub-principios.

Y puesto que tenemos siete principios en total, eso implica que en total el hombre está compuesto por 49 sub-principios (que en la Teosofía se los denomina "los 49 Fuegos").  







LOS SIETE COMPONENTES DE ATMA

Barborka dijo:

Para ilustrar este punto, consideremos al séptimo principio, Atman:

Dentro de una esfera pueden colocarse siete esferas representando el principio de Ātman, cada esfera representando un aspecto de Ātman.

Así está el:

Sthūla-śarīra, aspecto de Ātman
Linga-śarīra, aspecto de Ātman
Prāna, aspecto de Ātman
Kāma, aspecto de Ātman
Manas, aspecto de Ātman
Buddhi, aspecto de Ātman
Ātman, aspecto de Ātman




Cada principio puede ser enumerado de la misma manera, resultando en los cuarenta y nueve Fuegos.




Observaciones

Es preferible decir Atma y no Atman porque Atman es el principio más elevado del Universo (El Espíritu Divino Cósmico), y Atma (o sea tu espíritu divino) es un rayo de Atman.

Los instructores teosóficos casi no revelaron nada sobre los 49 sub-principios.

No me gusta que Barborka denomine a las diferentes partes que componen a Atma con los nombres de los siete principios porque eso genera confusión, aunque seguramente cada una de esas partes está asociada esencialmente con uno de esos principios.

Utilizar a Atma como ejemplo no me parece una buena idea porque casi no sabemos nada de Atma, y es por eso que yo prefiero utilizar al cuerpo físico, el cual si lo conocemos mucho mejor.

Yo intuyo que los siete sub-principios del cuerpo físico han de ser los diferentes sistemas que componen al cuerpo físico (el sistema oseo, el sistema respiratorio, el sistema nervioso, etc.).

Y posiblemente:

  -  el sistema oseo tal vez sea el sub-principio físico del cuerpo físico,
  -  el sistema respiratorio tal vez sea el sub-principio pránico del cuerpo físico,
  -  el sistema nervioso tal vez sea el sub-principio manásico del cuerpo físico,
  -  el sistema sanguíneo tal vez sea el sub-principio átmico del cuerpo físico,
  -  etc.

Y basado en esta ilustración, podemos considerar que las envolturas sutiles que componen al humano: su cuerpo astral, su cuerpo pránico, etc., también están compuestas por sus respectivos sistemas.

Lo cual hace un total de 49 sistemas (que en la Teosofía se los denomina "los 49 Fuegos").  


Ahora bien, hay que remarcar que los científicos consideran que existen doce sistemas biológicos que componen al cuerpo humano, y no siete.

Pero esto no contradice la enseñanza esotérica sino que expone un aspecto más profundo ya que si bien en un primer aborde se señala que la estructura oculta del universo es septenaria, en una enseñanza más profunda se revela que en realidad es doceávica.










LA RELACION ENTRE LAS RONDAS Y LOS PRINCIPIOS DEL HOMBRE SEGÚN GEOFFREY BARBORKA



Aquí voy a analizar lo que el teósofo Geoffrey Barborka dijo acerca de las correspondencias que existen entre las siete envolturas que componen a los humanos y las siete rondas. Lo siguiente lo puso en la sexta sección del capítulo nueve de su libro "El Plan Divino".

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UN PRINCIPIO EN CADA RONDA

Barborka dijo:

En vista de lo que se ha explicado en las secciones anteriores, la relación de Rondas y Principios cubre la enseñanza, con especial referencia al Reino Humano, de que uno de los siete principios de los cuales está constituido el hombre se desarrolla completamente en una Ronda.



Observaciones

Pienso que Barborka quiso decir que cada uno de los siete principios que componen al ser humano:

    -  Su naturaleza divina (Atma)
    -  Su naturaleza espiritual (Buddhi)
    -  Su naturaleza humana (Manas)
    -  Su naturaleza bestial (Kama)
    -  Su cuerpo de vitalidad (Prana)
    -  Su cuerpo astral (Linga-Sarira)
    -  Su cuerpo físico (Sthula-Sarira)

Cada uno de ellos se desarrolla completamente en una de las siete rondas.

Pero yo no estoy de acuerdo con esa aseveración debido a que en las primeras rondas los humanos apenas se están formando.



El maestro Kuthumi explicó que:

« En la primera ronda el hombre es un ser etéreo – no inteligente, pero si súper espiritual [no como un gran iniciado, sino como un niño recién nacido]. Y en cada una de las subsiguientes razas-raíces, sub-razas y razas menores por las que pasa, él se desarrolla cada vez más en un ser encajonado o encarnado, aunque todavía es preponderantemente etéreo. Y al igual que el animal y el vegetal, el hombre en esta primera ronda desarrolla cuerpos monstruosos en correspondencia con la tosquedad del ambiente (el cual también es inicialmente etéreo).

En la segunda ronda el hombre es todavía gigantesco y etéreo, pero su cuerpo se hace cada vez más firme y condensado. Él se vuelve un hombre más físico, aunque todavía menos inteligente que espiritual, pues la evolución de la mente es más lenta y difícil que la de la estructura física, y la mente no se desarrolla tan rápidamente como el cuerpo.

En la tercera ronda el hombre tiene un cuerpo perfectamente concreto o compacto; en un principio con la forma de un simio gigante, y más inteligente (o más bien astuto) que espiritual. Porque en el arco descendente, él ha alcanzado ahora el punto en donde su espiritualidad primordial ha sido eclipsada o dominada por su naciente mentalidad. Y en la última mitad de esta tercera ronda, su estatura gigantesca decrece, su cuerpo mejora en textura (quizás el microscopio podría ayudar a demostrar esto) y se convierte en un ser más racional – aunque todavía sea más un simio que un hombre. »
(CM 14, p.87)


Entonces en las tres primeras rondas no pudieron haberse completado ninguno de los principios que componen al hombre. Y es por eso que considero que más bien en cada ronda se trabaja principalmente en un principio específico pero que éste va a seguir perfeccionándose en las siguientes rondas.






­¿QUÉ PRINCIPIO SE DESARROLLA EN CADA RONDA?

Barborka dijo:

Como esta es la Cuarta Ronda, el cuarto principio, Kama (el principio del deseo) está experimentando sus fases principales de desarrollo.



Observaciones

Dado que la cuarta ronda es donde más se densifica la materia, yo me inclino más a considerar que en la cuarta ronda se trabaja principalmente con el cuerpo físico.

Y dado que el maestro Kuthumi especificó que los humanos de la quinta ronda habrán desarrollado la sabiduría, y los humanos de la sexta ronda habrán desarrollado la espiritualidad, eso me hace concluir que en la quinta ronda se trabaja principalmente con manas, en la sexta ronda se trabaja principalmente con buddhi, y en la séptima ronda se trabaja principalmente con atma.

Lo que me lleva a considerar que tal vez en la primera ronda se trabajó principalmente con el cuerpo astral, en la segunda ronda se trabajó principalmente con el cuerpo pránico, y en la tercera ronda se trabajó principalmente con kama.







LAS PROGRESIVAS EMANACIONES DE LOS PRINCIPIOS
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Barborka dijo:

Aunque Atman se considera como el séptimo y último principio a desarrollar completamente, sin embargo es el principio originador desde el punto de vista de la emanación.

Con esto quiero decir que los siete principios son emanados, o desplegados, desde este principio universal.

De la misma manera los siete Principios-Elementos se han descrito como emanando desde el Principio-Elemento originador, Ādi-tattva. Similarmente, en el caso de un universo, emana o emerge desde su Punto Central originador – su Ātman o Paramātman.

Se ha afirmado repetidamente que Ātman es incapaz de funcionar o de manifestarse en el plano físico, por lo que debe hacer posible su presencia por medio de su upādhi que es el principio Buddhico.

Upādhi, generalmente se traduce como “un vehículo”, pero también puede traducirse como “substituto”, ya que el significado literal de la palabra es “aquello que se halla en el lugar de”, de aquí un “velo”, o el “velo del espíritu”, el cual Ātman emite para que pueda brillar a través de la emanación.

Sin embargo, aún Buddhi es incapaz de manifestarse o funcionar en el plano físico sin su upādhi, Manas, que emerge de Ātma-Buddhi.

Desde Ātma-Buddhi-Manas es emanado Kāma.

Desde Ātma-Buddhi-Manas-Kāma emerge Prāna.

Desde Ātma-Buddhi-Manas-Kāma-Prāna despliega a Linga-śarīra.

Y finalmente desde Ātma-Buddhi-Manas-Kāma-Prāna-Linga-śarīra es emanado Sthūla-śarīra.

A causa de este “descenso” emanacional debería estar claro que cada principio comparte no solo su próximo principio emanador, sino toda la serie de principios.



Observaciones

Concuerdo con lo que Barborka dijo acerca de las sucesivas emanaciones de los principios, y basándome en lo que dijo el maestro Kuthumi, considero que en la primera ronda se logró crear (aunque todavía estando en un estado muy rudimentario) a los seis principios sutiles; y solo el cuerpo físico se logrará crear posteriormente, no lo tengo claro si en la tercera o en la cuarta ronda.







EL DESARROLLO DE LOS COMPONENTES DE LOS PRINCIPIOS
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Barborka dijo:

Expresado en un símbolo místico usado en las Estancias de Dzyan, el hombre es un Saptaparna (una “planta de siete hojas”), donde se desenvuelve un parna en cada Ronda.

Como la palabra parna significa "hoja", puede decirse que un parna simboliza un principio. Y en siete Rondas se desarrollarán todas las hojas.


Otra forma simbólica de expresar esta enseñanza se proporciona en el Comentario:

« El Hombre necesita cuatro Llamas y tres Fuegos para serlo en la Tierra, y requiere la esencia de los cuarenta y nueve Fuegos para ser perfecto. »
(DS II, p.57)

Las cuatro Llamas están representadas por el cuaternario perecedero, o sea los cuatro principios inferiores: Sthūla-śarīra (el cuerpo físico), Linga-śarīra (el cuerpo modelo), Prāna (el principio de vida), Kāma (el principio del deseo).

Mientras que los tres Fuegos representan la tríada eterna, los tres principios superiores: Manas (el principio de la mente); Buddhi (el principio discernidor); Ātman (el principio universal).

Y la esencia de los cuarenta y nueve fuegos puede traducirse como los siete principios subdivididos en siete – el siete con el siete, 7 x 7= 49. En otras palabras, el “siete dentro del siete” representa los siete principios con sus aspectos septenarios, es decir, cada uno de los siete principios consiste de siete aspectos: 7 x 7= 49.


En las palabras de un Comentario:

« Lo mismo tiene lugar con el hombre y con cada “hombre” (cada principio) en el hombre. »
(DS II, p.29)


En cuanto incumba al desarrollo evolutivo de un principio en una Ronda,

« Es sencillamente lo siguiente: Cada Ronda lleva consigo un desenvolvimiento nuevo y hasta un cambio completo en la constitución mental, psíquica, espiritual y física del hombre; evolucionando todos estos principios en una escala siempre ascendente. »
(DS I, p.162)


El siguiente diagrama sirve para indicar el desarrollo de un principio para cada Ronda, como también para representar los 49 Fuegos.

A mano izquierda se indican las Rondas, a mano derecha los Principios, uno para cada Ronda. Los principios están colocados en descenso emanacional, de modo que Ātman se representa primero. Las Rondas, sin embargo, están indicadas en orden de ascenso, indicando el avance o ascenso en espiral que está acometiendo durante el Ciclo de Necesidad, siendo una Ronda equivalente a una curva del ascenso en espiral.

Nuevamente, los siete principios están colocados horizontalmente, cada principio siendo representado por “siete” estrellas en forma de columna, estando seis estrellas “libres”, y la séptima “llena”. La “estrella llena” en cada columna sirve para mostrar el principio especial que se está desarrollando durante una Ronda.



Puesto que la Hueste de Mónadas Humanas en el presente está ocupada en seguir la Cuarta Ronda, en el ascenso en espiral, será evidente que el Cuarto Principio, Kāma, está sosteniendo su desarrollo preeminente.

Ya que la humanidad está ocupada en desenvolver la quinta fase principal de desarrollo, siendo esta equivalente a lo que se llama la Quinta Raza-Raíz, se está acentuando el aspecto Manas del principio Kāmico.

Durante la Sexta Raza, el aspecto Buddhico del principio Kāmico saldrá a la luz en el desarrollo. Entonces durante la Séptima Raza, el aspecto Ātman de Kāma recibirá su desenvolvimiento preeminente.


Durante la Quinta Ronda el principio Manásico se desenvolverá en todos sus aspectos séptuples.

En el diagrama las “estrellas libres” sirven para indicar los otros seis aspectos de cada Principio. La “estrella llena” representa el Principio plenamente desarrollado por la Ronda.

Sin embargo, una palabra de advertencia se agregará respecto a las representaciones diagramáticas: Un diagrama es útil para ilustrar un punto específico, aunque al mismo tiempo la representación diagramática puede extraviar respecto a otros aspectos de la enseñanza.

Así, sería erróneo considerar los 49 Fuegos como siendo partes diferentes y separables, una de la otra. La totalidad de los 49 Fuegos interpenetran a cada otro, al igual que se interpenetran los siete principios unos a otros. Son separados de esta manera únicamente para propósitos de estudio.

En el caso de los 49 Fuegos, representados así de manera diagramática, la ilustración sirve para llamar la atención al hecho de que algunos de los Fuegos han sido “encendidos” o desarrollados, particularmente aquellos que pertenecen a los principios inferiores.

Por otra parte los Fuegos de los principios superiores esperan su desarrollo o desenvolvimiento en futuras Rondas. De hecho, todos los Fuegos que pertenecen a las Rondas superiores están inactivos en el presente.

En cuanto a lo que atañe a sus principios superiores, el hombre todavía está a oscuras. Sin embargo, hay la posibilidad de efectuar esta iluminación. Ejemplos de esto aparecen en la tierra de vez en cuando.



Observaciones

No me gusta que Barborka a los sub-principios los denomine igual que a los principios porque eso genera confusión, aunque seguramente cada uno de esos sub-principios está asociado principalmente con un principio.

Los instructores teosóficos casi no revelaron nada sobre los sub-principios ("los 49 fuegos").

Yo intuyo que los siete sub-principios del cuerpo físico han de ser los diferentes sistemas que componen al cuerpo físico (el sistema oseo, el sistema respiratorio, el sistema nervioso, etc.).

Y por ejemplo, el sistema oseo tal vez sea el sub-principio físico del cuerpo físico, el sistema respiratorio tal vez sea el sub-principio pránico del cuerpo físico, el sistema nervioso tal vez sea el sub-principio manásico del cuerpo físico, etc.

Por lo que esto me hace considerar que la explicación que dio Barborka sobre el desarrollo de los 49 sub-principios a lo largo de las siete rondas probablemente no sea correcta.










APOLOGÍA DEL ATEISMO POR MAURICIO SCHWARZ





El periodista Mauricio-José Schwarz Huerta es ateo y él publicó los siguientes videos donde defiende al ateísmo:
 
 
 
¿Por qué soy ateo?

  

 




¿Qué me satisface de ser ateo?

 
 
 

 

 
HISTORIA DEL ATEISMO


El surgimiento del ateísmo



 
 

 

Breve historia del ateísmo

 

 
 

 
 
MENTIRAS SOBRE EL ATEISMO


La confusión que los creyentes tienen con el ateísmo




 
 
 

Diez mitos sobre el ateísmo




 
 
 

El ateísmo no es una religión

 
 
 

 
 
 
Mentiras que te cuentan sobre los ateos



 
 



Mentiras que se dicen sobre los ateos

 
 
 




EL TEMOR HACIA EL ATEISMO



El miedo al ateísmo


 
 




La persecución contra los ateos

 
 
 
 
 


El pavor al ateísmo militante





 
 

Charla sobre el ateísmo militante

 

 



 
ESCLARECIENDO DUDAS SOBRE EL ATEISMO


Un ateo responde a sus dudas sobre ateísmo

 
 
 
 
 
 
 
¿Qué se requiere para ser ateo?

 
 





 ¿Para qué vivir siendo ateo?

 
 

 

 

Ser ateo está bien

 
 
 
 
 
 



 

 


EL ANACARDO Y LA CONCIENCIA



(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Qué tiene que ver un anacardo con la Conciencia? A primera vista, nada. Pero antes de comenzar mi relato, permítanme explicarles a los lectores que quizás no conozcan esta fruta, para que se familiaricen con ella.

Aquí en Ceará, Brasil, hay un árbol muy común conocido como el anacardo. Es frondoso, alto y su fruto tiene un sabor muy peculiar. Juazeiro do Norte solía ser rico en anacardos. Había muchos en cada calle, en cada cuadra, quizás porque era frondoso y su agradable sombra ayudaba a mitigar los efectos del sol abrasador y el clima cálido.

Los niños solían darse un festín comiendo estas frutas, mientras que a los adultos generalmente no les gustaban. Cuántas veces nos sentamos en el suelo con un cuenco lleno de castañuelas entre nosotros, comiendo hasta hartarnos. Hoy en día ni siquiera recuerdo su sabor. Pero me vino a la mente un suceso crucial de mi infancia relacionado con las castañuelas, uno que marcó mi vida para siempre.

No recuerdo qué edad tenía pero seguro que era menor de nueve años. Quizás siete u ocho. Éramos tres: yo, mi prima Ivana Lígia y mi primo Júlio, a quien llamábamos Neto. Íbamos los tres caminando por la Avenida Padre Cícero cuando de repente un anacardo cayó cerca de nosotros.

Uno de nosotros corrió a recogerlo. Era solo un anacardo que había que dividir entre tres. Yo siempre fui muy astuto. Los convencí de que yo comiera mi parte primero. El problema es que me comí casi todo el anacardo, dejando casi nada para los otros dos.

En aquel entonces, mis instintos eran muy agudos, sobre todo mi glotonería. Era famoso en la familia por comer tanto que me llamaban "Esmeril" (una herramienta para afilar herramientas).

Mi primo miró la castañuela casi completamente devorada, me fulminó con la mirada con furia y me hizo una pregunta con un tono de voz que aún resuena en mis oídos hasta el día de hoy:

Chico, ¿no tienes conciencia?


Bueno, no sabía qué era eso. Pero esa palabra me vino a la mente. Fue entonces cuando comprendí que existía algo llamado "conciencia", algo que desconocía hasta ese momento. Obviamente, el significado que ella le dio fue "tener conciencia, conocimiento de lo que es justo". Es decir, un sentido interno de justicia para actuar correctamente en ciertas situaciones. En este caso concreto: el reparto del anacardo entre los tres.

Recuerdo estar confundido en ese momento, sintiéndome muy mal por mi error. Pero desde entonces esa palabra nunca se me olvidó. La palabra "conciencia" se convirtió en un lema, un mantra que forma parte de mi vocabulario desde entonces.

No es que dejara de portarme mal, de ser glotón o de repente me convirtiera en una persona con conciencia. Pero esa palabra me aportó algo nuevo que desconocía: que uno debe hacer lo correcto sin importar lo que piensen los demás ni el miedo al castigo. Es comprender que lo correcto debe hacerse tanto si alguien nos observa como si no. De eso se trata la conciencia, y desde entonces, esa palabra se instaló en mi mente y en mi corazón.

Con el paso de los años, esa palabra ha adquirido nuevos matices y significados. Hoy comprendo la importancia de tener una conciencia ética y moral bien formada. No digo que ya la tenga perfectamente desarrollada, pero me esfuerzo por fortalecerla y aplicarla en mi vida diaria. No siempre lo consigo, pero lo intento. Sin embargo, también soy consciente de que no siempre puedo obedecer a esta «conciencia».


El otro significado de la palabra consciencia —y uno fundamental para mí— es el de «estar atento», alerta, vigilante, totalmente concentrado en el presente, en lo que sucede aquí y ahora. Es la misma palabra que escuché de mi primo en la infancia, pero con un significado más amplio. Ser consciente o tener autoconciencia es el camino para alcanzar una Conciencia superior, o Conciencia Suprema, también llamada Dios.

Agradezco a mi familia, a mi abuelo, abuela, tíos y tías, y también a mis primos, quienes contribuyeron enormemente a mi comprensión del mundo y de mí mismo. Me ayudaron a cultivar mi intelecto, sembrando semillas que luego germinarían y me convertirían en quien soy hoy: crítico, consciente, pero humano e imperfecto como todos.

Desde esta perspectiva del viaje interior, de la expansión y maduración de la conciencia, Dios usó a mi primo para darme mi primer «despertar de la conciencia» y, por lo tanto, en cierto modo, fue mi primer maestro.

¡Gracias! ¡Muchísimas gracias!