LA FORMA DEL ÁTOMO ENSEÑADA POR CHARLES LEADBEATER Y ANNIE BESANT




Charles Leadbeater y Annie Besant, sobre la forma que tiene el átomo, en su libro "Química Oculta" ellos escribieron lo siguiente:

« El átomo final, que es el mismo en todos los casos observados, es un cuerpo extremadamente complejo, y en este diagrama [en el cuadro E1] solo se dan sus características principales.



Está compuesto enteramente de espirales, la espiral a su vez compuesta de espirillas, y estas a su vez de espirillas más diminutas.

Un dibujo bastante preciso se encuentra en "Principios de Luz y Color" de Babbitt, página 102.

Las ilustraciones que allí se dan de combinaciones atómicas son completamente erróneas y engañosas, pero si se elimina el tubo que atraviesa el centro del átomo, entonces la imagen puede considerarse correcta y dará una idea de la complejidad de esta unidad fundamental del universo físico. »

(Esto lo pusieron en el apéndice de la edición de 1908 en la pagina xiv, y la siguieron poniendo en las siguientes ediciones, así en la edición de 1919 aparece en el capítulo 2 en la página 10.)






OBSERVACIONES

El libro “Los Principios de la Luz y del Color” fue escrito por el físico estadounidense Edwin Dwight Babbitt y publicado en Nueva York en 1878.

En ese libro en la página 102 el señor Babbitt puso la siguiente figura donde ilustra la forma como él consideró que tiene el átomo.




Esa imagen la tituló “La filosofía atómica etérea de la fuerza” porque el Sr. Babbitt teorizó que los átomos se formaban a partir del éter teorizado por los científicos de su época, el cual consideraban que podía ser un fluido invisible que llenaba todo el espacio y que constituía el medio transmisor de las diversas manifestaciones de la energía (calor, luz, magnetismo, etc.).
 
Y el motivo por el que el Sr. Babbitt imaginó al átomo como un remolino es justamente porque varios científicos de su época (como por ejemplo Lord Kelvin en la década de 1860) habían sugerido que el átomo podía ser un vórtice generado dentro de ese éter.
 
Pero el resultado negativo que dio el experimento de Michelson-Morley en 1887, les hizo considerar a los científicos que el éter no existía, y la teoría de la relatividad publicada en 1905 por Albert Einstein terminó por convencer a la comunidad científica de desechar completamente esa teoría del éter.
 
Y esto muestra lo poco que se informaba Charles Leadbeater y Annie Besant porque para cuando ellos publicaron por primera vez su libro ya habían pasado cuatro años desde que los científicos habían rechazado completamente la existencia del éter y del átomo de Babbitt. Y cuando Charles Leadbeater y Annie Besant republicaron su libro en 1919, ¡ya habían pasado catorce años!


Pero es que además, no contentos de ser unos enormes charlatanes, todavía Leadbeater y Besant se pusieron arrogantes criticando la figura inventada por el señor Babbitt, ya que ellos aseguraron que "si se elimina el tubo que atraviesa el centro del átomo, entonces la imagen puede considerarse correcta".

Y ante esa afirmación yo les pregunto:

¿Ustedes ven que quitando ese tubo que está en medio, el átomo de Babbitt se parece a la forma que los científicos han descubierto del átomo?





¡PARA NADA!


Lo que demuestra que Leadbeater y Besant no vieron el átomo sino que en realidad ellos hojearon el libro del señor Babbitt y ellos pensaron que la imagen que el señor Babbitt había elaborado del átomo debía ser la correcta.

Y con esa creencia Leadbeater y Besant pretendieron haber visto clarividentemente el átomo, y hasta presumieron de perfeccionar su descripción.

Y llevaron la farsa al extremo de asegurar que ellos descubrieron que los átomos también tienen género y que existen los "átomos masculinos" y los "átomos femeninos", y la diferencia es que los masculinos giran en un sentido, y los femeninos giran en el sentido contrario.






 CONCLUSIÓN

Y este es un ejemplo más de lo inmensamente embusteros que fueron Charles Leadbeater y Annie Besant, y de lo nula que fue su clarividencia.










EL ÉTER DEL ESPACIO SEGÚN CHARLES LEADBEATER Y ANNIE BESANT



Charles Leadbeater y Annie Besant en su libro "Química Oculta" en la edición de 1919 escribieron:

« Cada condición se fusiona con su vecina mediante la estructura atómica. Así, los átomos del plano astral en combinación dan lugar a la variedad más sutil de materia física, el éter del espacio, que no es homogéneo, sino realmente atómico en su carácter, y los diminutos átomos que componen las moléculas físicas son átomos de éter, "átomos etéricos" como hemos aprendido a llamarlos.

Muchos físicos, aunque no todos, se sentirán resentidos ante la idea de tratar el éter del espacio como atómico. Pero, en cualquier caso, el ocultista tiene la satisfacción de saber que el gran químico ruso Mendeleef prefería la teoría atómica.

En el reciente libro de Sir William Tilden titulado "Descubrimiento e invención química en el siglo XX", leí que Mendeleev "haciendo caso omiso de los puntos de vista convencionales" supuso que el éter tenía una estructura molecular o atómica, y con el tiempo todos los físicos deben llegar a reconocer que el electrón no es, como muchos suponen en la actualidad, un átomo de electricidad, sino un átomo de éter que lleva una unidad de carga eléctrica definida.
. . .
El éter del espacio, aunque desafía el examen instrumental, está dentro del alcance de la facultad clarividente, y se hicieron descubrimientos profundamente interesantes durante lo que he llamado la investigación temprana en relación con esa rama de la investigación. »
(Capítulo 1)






OBSERVACIONES

Los científicos de los siglos anteriores teorizaron que podía existir un fluido invisible que llenaba todo el espacio y que constituía el medio transmisor de las diversas manifestaciones de la energía (calor, luz, magnetismo, etc.).
 
A ese hipotético fluido lo llamaron: "éter".
 
Pero el resultado negativo que dio el experimento de Michelson-Morley en 1887, les hizo considerar a los científicos que el éter no existía, y la teoría de la relatividad publicada en 1905 por Albert Einstein terminó por convencer a la comunidad científica de desechar completamente esa teoría del éter.
 
Y esto muestra lo charlatanes que eran Charles Leadbeater y Annie Besant, pero también lo poco que se informaban porque para cuando volvieron a publicar su libro en 1919, ya habían pasado catorce años desde que los científicos habían rechazado completamente la existencia del éter del espacio.












BIOGRAFÍAS SOBRE HENRY OLCOTT






TEXTOS

En español




En inglés







ARTÍCULOS

En inglés
 
·        "Olcott, Henry Steel (1832-1907" by John Algeo
·        Colonel Henry Steel Olcott" by Annie Besant
·        "The Servant of the Masters - Col. Henry S. Olcott" by W. Q. Judge
·        "The Powers of Truth and Discontent" by Anton Lysy
·        "Henry Steel Olcott" by The Singapore Lodge Theosophical Society






LIBROS

En español

El coronel Olcott publicó una serie de seis libros titulada "Las Hojas de un Viejo Diario" (Old Diary Leaves) donde relata la historia de la Sociedad Teosófica desde 1874 hasta 1898.


En inglés

"El martillo en la montaña: la vida de Henry Steel Olcott (1832-1907)" por Howard Murphet, Wheaton, Illinois, Theosophical Publishing House, 1972.

"El budista blanco: la odisea asiática de Henry Steel Olcott" por Stephen Prothero, Bloomington, Indiana, Indiana University Press, 2010.






VIDEOS

Los siguientes videos son diversos seminarios:

En español



















En inglés







DOCUMENTAL

Henry Olcott: Su Legado










 



DIFERENCIAS ENTRE ALAN WATTS Y KRISHNAMURTI




Alsibar es un investigador que ha estudiado mucho a los guías espirituales, y acerca de las diferencias que existen entre Alan Watts y Jiddu Krishnamurti, él publicó el siguiente video:


 


Y a continuación se los traduzco:


« En este video hablo sobre Alan Watts y Krishnamurti y la diferencia entre ambos. 

Para entender quién fue Alan Watts, necesitamos entender la diferencia entre un filósofo, un místico y un sabio.

Un filósofo es alguien que filosofa sobre la existencia, sobre el ser, sobre el sufrimiento, sobre el sentido de la vida. El filósofo se encuentra más en el campo de la teoría, la especulación y la abstracción.

La persona sabia, por otro lado, es aquella que se conoce a sí misma, que comprende su propia mente, que sabe qué es el ego, que sabe cómo lidiar con sus miedos y ansiedades, y que obviamente ha alcanzado un estado de serenidad y paz. Por lo tanto, la persona sabia se caracteriza por el autoconocimiento.

El místico, en cambio, se caracteriza por sus experiencias místicas, por definición, con lo sagrado, con lo trascendental, con lo que está más allá del pensamiento, lo que la gente llama realidad divina, Verdad, Dios, etc.

Así pues, Alan Watts, por lo que he leído sobre él y lo que he escuchado de él, fue un filósofo, un hombre de letras, un académico, una persona de teorías, de lecturas, como es el caso, por ejemplo, de Lúcia Helena Galvão, que es filósofa.

Y por lo que he leído sobre la vida de Alan Watts, no era ni una persona sabia ni un místico, y mucho menos un iluminado.

Iluminado y místico son muy similares. Digamos que "místico" es una generalización, porque cualquiera que tenga una experiencia mística con algo profundo, sagrado o misterioso, puede ser llamado místico. Esto incluye a los santos de la Iglesia Católica.

Mientras que el iluminado tiene más que ver con la idea traída por Buda de la liberación del sufrimiento, de las ilusiones, etc. Y tiene mucho más que ver con el despertar de la consciencia, el despertar a la propia verdad.

Así que por lo que he leído sobre Alan Watts, lamentablemente, a pesar de ser filósofo, haber escrito cosas maravillosas, dichos muy interesantes y libros también muy interesantes, su vida personal no parece haber manifestado la misma comprensión que demostró en sus libros, ya que según la información que tenemos, sufría de ansiedad, depresión e incluso alcoholismo.

Este es un elemento que debemos considerar en el análisis de Alan Watts, porque, por definición, una persona sabia es quien se conoce a sí misma. Por lo tanto, no poseía ese autoconocimiento, al menos no basándonos en los elementos que conocemos de su vida, la información que tenemos sobre él.

Y tampoco era un místico, porque un místico tiene una profunda experiencia con la realidad, con la beatitud, con lo que llaman Dios.

Y tampoco era un iluminado, porque los iluminados tienen la experiencia de la epifanía, del samadhi, de la beatitud, que es algo que transforma la mente, la conciencia, y libera precisamente de las causas del sufrimiento, que son la ansiedad, la depresión, la tristeza, la angustia, etc.

Basándome en todo esto, diría que Alan Watts era un filósofo, pero nada más. Y para evitar ser tan abstractos, tomemos el ejemplo de un personaje que incluso fue amigo de Alan Watts, que era a la vez sabio, místico, filósofo e iluminado; y obviamente me refiero a Krishnamurti.

Krishnamurti, cuando hablaba del autoconocimiento y lo demostraba en la vida diaria, era un sabio al experimentar esas profundas experiencias con lo sagrado, con lo desconocido, con el bendito movimiento de la meditación, etc.

Era un místico al realizar profundas investigaciones sobre el sufrimiento, la vida, el ser y la existencia; era un filósofo. Y cuando tuvo su experiencia trascendental en 1922, en el árbol de pimiento, la experiencia que cambió totalmente su consciencia, que es lo que llamamos despertar, y allí se iluminó. »





COMENTARIO

Paulo: Muy bien Alsibar. El Filósofo reside en lo ideal, no en lo real; su amor por el conocimiento ciertamente tiene valor, aunque se acerca más a la opinión que a la mera observación. Independientemente de si lo que dice es una expresión interna de su transformación, se analiza el argumento, no al argumentador.

El Iluminado, en cambio, reside en las Vidas de la Vida, en la percepción pura de lo que es la vida, sin necesidad de fe, y mucho menos del filtro de las experiencias, para comprender la totalidad de la vida y el universo como un organismo unificado, integrado desde el átomo hasta la estrella visible más grande.

Esta interconexión con las personas y la percepción de la Vida emanan sabiduría, amor, autodominio, paz, verdad, sentido común, serenidad, humanidad, vulnerabilidad y expresión en la vivencia misma de la realidad manifiesta de una conciencia que trasciende el conflicto interno inherente a la gran mayoría.

Así como los filósofos también son poetas, verdaderos magos de la palabra, capaces de embriagar las mentes de sus lectores como el vino, y ciertamente tienen su valor.

Ahora bien, si cada uno tiene su valor y su rol en la sociedad, ¿cuándo se hace necesario un video como este?

Cuando estas personas son retratadas como Iluminadas, como seres humanos tocados por la fuente del Núcleo Generador y Sustentador de la vida, la verdad, la sabiduría y el Amor. Entonces, la máxima de que conoceremos al árbol por sus frutos debería ser el filtro de la razón.

Adoro profundamente a Friedrich Nietzsche; sus observaciones me dejan perplejo. Me pregunto cómo alguien en esa época y contexto histórico pudo ver lo que hoy nos resulta difícil a nosotros, globalizados y conectados. Acepto sus consejos para la vida y la cruda realidad de la sociedad. Ahora bien, lo que nunca diré es que Nietzsche era Iluminado.

La Ilustración tiene un gran efecto en la vida cotidiana y sus aspectos prácticos, frente a sus vicisitudes e impermanencia. Pero nace de un acto extraordinario, sin causa, incierto e incontrolable. Pertenece a lo insondable y no al reino de las palabras, que nunca serán la cosa en sí misma. La palabra "iluminación" es una explicación, un método de enseñanza, una guía y un agente orientador. Sin embargo, dentro de la propia iluminación, la palabra se desvanece. El Gran Despertar es accesible a los analfabetos, los sordos, los mudos y los ciegos. No pertenece al intelecto; es la Gracia Manifiesta.









 

LIBRO DE EUGÈNE LÉVY: "LA SEÑORA ANNIE BESANT Y LA CRISIS DE LA SOCIEDAD TEOSÓFICA"


Eugène Lévy fue un teósofo francés que indignado por las mentiras y abusos que estaba llevando a cabo Annie Besant bajo las directivas de Charles Leadbeater, él escribió el libro:

"La Señora Annie Besant y la Crisis de la Sociedad Teosófica"

(Madame Annie Besant et la Crise de la Société Théosophique), el cual se publicó en 1913 por Dussardier y P. Frank, Editeurs, 38 Rue Ballu, Paris.

Ya varios teósofos habían escrito artículos, folletos y cartas públicas  denunciando a Annie Besant y a Charles Leadbeater, pero este fue el primer libro abordando este asunto, y en los siguientes años más libros con la misma temática también aparecerían.



ÍNDICE

Prólogo

Carta del Sr. Edouard Schuré

Los métodos de la señora Besant

    La Convención de 1912

    La Convención de 1911

    La cuestión de las logias suizas

    El caso Cordes

    El caso Vollrath

    La supresión del Congreso de Génova

    La supresión de la Sección Alemana

El regreso de Cristo de la señora Besant

     Primera fase

     Segunda fase

     Tercera fase

Las causas subyacentes

    Ciertos métodos ocultistas

Conclusión

Memento




TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL

Prólogo

Agradezco a mi ilustre compatriota, el Sr. Edouard Schuré, por permitirme reproducir la carta que sigue.

El Sr. Schuré ha enriquecido la literatura y la vida espiritual de la Francia contemporánea con sus más puras joyas. Mucho más allá de nuestras fronteras, innumerables almas nutren su interior con las fuentes vivificantes de sus inspiradas palabras.

En un momento en que mi sentido del deber me obligaba, con inquebrantable autoridad, a denunciar con un grito de alarma la terrible hora que atraviesa la Sociedad Teosófica, la carta del Sr. Schuré me demostró que los mismos acontecimientos inspiraban en este gran escritor los mismos resentimientos y las mismas aprensiones.

Con un lenguaje noble y hermoso que expresa con elocuencia la nobleza de sus opiniones y la generosidad de sus motivos, el genio intuitivo de Édouard Schuré conduce nuestro sentido de la Verdad a una convicción idéntica a la que resulta del estudio de los documentos coordinados en este folleto mediante un esfuerzo de lógica rigurosamente imparcial.

Esta perfecta concordancia de nuestras conclusiones me ha proporcionado una profunda satisfacción. Para comprender el apoyo que me ha brindado, habría que imaginar el inmenso dolor que me causaron, al escribirlas, estas páginas tan condenatorias para la señora Besant.

Conozco mejor que nadie, y por experiencia propia, todo el bien que han aportado los primeros libros de Madame Besant. Y sus errores actuales, sus acciones infinitamente lamentables, no borran de mi mente el recuerdo de su gran mérito.

Al contrario, este mismo recuerdo me ha ayudado a sostenerme mientras llevaba a cabo mi ardua tarea, porque creo que al intentar detener la propagación del mal que actualmente causa, le estoy mostrando la forma más eficaz de gratitud, la que aligera el peso de sus responsabilidades kármicas. Los teósofos me comprenderán. También comprenderán que quienes la mantienen a su lado le están haciendo un flaco favor.

Otra reflexión me ha sostenido y alentado: para quienes saben distinguir lo esencial de lo trivial, la cuestión del "Regreso de Cristo" es sin duda la más significativa de todas las que captarán el interés de la humanidad, tanto presente como futura. Todavía preocupa a pocas mentes en nuestro tiempo.

Pero quienes la han estudiado saben que está destinada a conmover el alma humana como una de las olas más irresistibles que jamás la haya levantado. Y me pareció urgente aclarar ahora la desastrosa ambigüedad que ya reina en este ámbito, sobre todo porque las afirmaciones erróneas de la Sra. Besant han dado lugar, por todos lados, a la idea injustificada de una incompatibilidad entre el cristianismo y la teosofía.

En París, tres conferencias impartidas en el Instituto Católico defendieron este punto de vista.

Una de ellas se titulaba: «Combatir a los teósofos es un deber religioso».

Además, un importante artículo publicado recientemente en el "Church Times" de Londres, una de las publicaciones religiosas de mayor circulación, concluía diciendo: "El día que uno acepta la Teosofía, renuncia a Cristo".

Es cierto que un análisis exhaustivo de las afirmaciones de la Sra. Besant lleva a cualquier mente lógica a esta conclusión. Sin embargo, los errores de la Sra. Besant no pueden atribuirse a la Teosofía.

Las páginas dedicadas aquí al "Regreso" de "Cristo" por la Sra. Besant demostrarán que este mensaje no tiene conexión alguna con las enseñanzas teosóficas. Sin embargo, son demasiado breves para siquiera intentar esbozar el argumento, conciso, irresistible y supremo, que, en la Teosofía enseñada por el Dr. Rudolf Steiner, conduce a la glorificación más decisiva de Cristo e impulsa incluso al pensamiento más riguroso a reconocer su papel preponderante, central y único en la evolución de la humanidad. Para el autor de este panfleto, esto es, en cualquier caso, una certeza.

Las enseñanzas del Dr. Steiner lo obligaron a postrarse, con todo su corazón y todo su intelecto, ante Cristo, a pesar de ser ajeno al cristianismo tanto por nacimiento como por su formación filosófica y teosófica. Y este Cristo es, en efecto, el Cristo de los Evangelios, respetado plena y escrupulosamente.

Por lo tanto, no cabe duda alguna de que exista un antagonismo entre el cristianismo y la Teosofía propiamente dicha; todo lo contrario. Y cualquier mente sincera siempre podrá convencerse de ello.

Quienes deseen preservar la Teosofía de todo lo que tienda a comprometerla aprobarán la iniciativa que he tomado y me perdonarán por no haber rehuido ninguna claridad, por dolorosa que sea; por no haber mostrado consideración ante ningún error, sea quien sea su autor; por haberme inclinado, finalmente, solo ante la verdad de los documentos y los hechos, y ante las interpretaciones del sentido común.

He buscado la aprobación únicamente de aquellas mentes que solo esperan la Verdad.

Eugène Lévy.


Temas

·       Edouard Schuré explica por qué renunció a la Sociedad Teosófica

·       La belicosidad de Annie Besant hacia Rudolf Steiner

·       El Jesús histórico versus en Jesús descrito por Leadbeater y Besant

·       Leadbeater y Besant son denunciados por Eugène Lévy