LOS ESQUEMAS EVOLUTIVOS PLANETARIOS EXPLICADOS POR ARTHUR POWELL



Aquí les voy a poner lo que el escritor neo-teósofo Arthur Powell escribió acerca de los esquemas evolutivos planetarios, y esto se encuentra en el tercer capítulo de su libro "El Sistema Solar".




DEFINICIÓN PRELIMINAR

una cadena consiste en 7 globos, cada uno de los cuales tiene 7 períodos de actividad, de modo que 49 períodos globales constituyen 1 período-cadena.

Cuando se completa el período-cadena, se desintegran los globos que lo forman, y la materia que los compone se reforma para crear 7 nuevos globos. Estos 7 nuevos globos atraviesan entonces las 7 rondas de actividad, precisamente como antes, y luego se interrumpen, sólo para reformarse una vez más en otro conjunto de 7 globos
.
El proceso tiene lugar 7 veces, y las 7 cadenas, cada una consistente en 7 globos, se forma, de esa manera, en sucesión, y cada una se prolonga durante sus 7 rondas de actividad.

Los nuevos globos están formados con materia desintegrada de la cadena precedente, aunque integrados por las mismas partículas materiales última.




Observación

Esto se los explico en este otro capítulo en la sección "Evolución cósmica de la humanidad" (ver link). 

En resumen: así como los humanos están constituidos de siete cuerpos y reencarnan, los planetas también están constituidos de siete globos y también "reencarnan".

Pero parece que contrario a lo que afirma Arthur Powell, no se utiliza únicamente la misma materia para formar los nuevos planetas.







DENSIFICACIÓN Y SUBLIMACIÓN

Los globos no están compuestos por los mismos grados de substancia, el Diagrama V aclara lo que sucede:


La primera cadena está formada por:

2 globos de materia átmica;
2 globos de materia búddhica;
2 globos de materia mental superior; y
1 globo de materia mental inferior.


La segunda cadena desciende un escalón en el orden de su materia, de modo que tiene:

2 globos de materia búddhica;
2 globos de materia mental superior;
2 globos de materia mental inferior; y
1 globo de materia astral.


Las cadenas tercera y cuarta se hunden aún más abajo en la materia, como se indica en el Diagrama V.



El diagrama presenta diversos puntos interesantes, que son dignos de nota. Así, de los 49 globos de la serie total de 7 cadenas:

4 son átmicos;
8 son búddhicos;
12 son mentales superiores;
12 son mentales inferiores;
8 son astrales; y
5 son físicos.

De manera que sólo las cadenas primera y séptima tienen globos puramente átmicos; sólo las cadenas segunda y sexta tienen globos puramente búddhicos; todas, salvo la cadena cuarta, tienen globos mentales; todas, salvo las cadenas quinta y séptima, tienen globos mentales inferiores; sólo las cadenas tercera, cuarta y quinta tienen globos físicos.

El plano central de los cinco planos es el mental, y este plano solo se divide en dos partes. Cada una de las 7 cadenas tienen globos representativos en el plano mental; todas, salvo la cuarta cadena, tienen globos representativos en ambos planos, es decir en el mental superior y en el mental inferior.

De acuerdo a esta consideración queda en claro que el plano mental juega un papel de gran importancia en la evolución del hombre, pues de la totalidad de 49 globos, 24 o casi la mitad, están en el plano mental. De ahí lo apropiado de la definición ocultista acerca del hombre: "Es el ser del universo, en cualquier parte del universo en que se halle, en quien el Espíritu supremo y la Materia más baja se juntan mediante la Inteligencia."

Así también podemos decir que, en la serie de 7 cadenas, la espiritual suprema se une a la materia más baja mediante la materia mental, la sustancia de la inteligencia.



Observación

Esto está lleno de falsedades como más abajo se los detallo.







PRALAYAS

La desintegración de los globos en sus componentes materiales, y su reintegración en 7 nuevos globos en un nivel inferior o superior, según el caso, está ilustrada en el Diagrama VI.


El período entre dos cadenas sucesivas cualesquiera, durante el cual la materia de la cadena anterior se halla en estado de desintegración, se conoce como el pralaya de la cadena, o el pralaya intercadena.



Observación

En Teosofía se denomina manvantaras a los periodos de actividad y pralayas a los periodos de reposo.

Existen pralayas menores donde el planeta "duerme", y pralayas mayores donde el planeta "muere". 







VOCABULARIO

La serie total de siete cadenas constituye la que se denomina Esquema Evolutivo, o a veces meramente Esquema. Por tanto, contamos ahora esta tabla:

7 períodos globales = 1 ronda;
49 períodos globales = 7 rondas = 1 período-cadena;
343 períodos globales = 49 rondas = 7 período-cadena - Esquema de Evolución.



Observación

Esto es un revoltijo del vocabulario utilizado inicialmente en la Teosofía original, más el vocabulario inventado por Charles Leadbeater y Alfred Sinnett, más vocabulario que Arthur Powell añadió al asunto.







LOGOS PLANETARIO

Una cadena puede considerarse como el Upádhi o vehículo del Logos Planetario, por lo que podemos pensar en el Logos Planetario reencarnándose en las siete cadenas sucesivas, cada cadena se inicia con el fruto de su predecesora, legando cada una a su sucesora la que ha hecho.

En las primeras 3 cadenas podemos decir que el Espíritu o Vida desciende en la materia; en la cuarta cadena el Espíritu y la Materia se entrelazan y forman innumerables relaciones; las últimas 3 cadenas son las de desplazamientos ascendentes, al fin del cual todas retornarán al Logos Planetario, para fundirse en Ishvara con el fruto de la evolución.



Observación

Efectivamente se puede decir que las sucesivas cadenas de un planeta son las sucesivas reencarnaciones del Logos Planetario de ese planeta (o sea el Dios creador de ese planeta).

Pero la materialización y espiritualización que señala Powell es incorrecta y no es que al final todos los globos retornarán al Logos Planetario, sino que son los principios que conforman al Logos Planetario.

Por ejemplo: el globo D es el cuerpo físico del Logos Planetario, y así con los demás globos.









CORRECCIONES

Los instructores teosóficos originales (Kuthumi, Blavatsky y William Judge) explicaron que así como los humanos pasan por una serie de reencarnaciones, bajo la Ley de Correspondencia que dice que «como es abajo, es arriba; como es en lo pequeño, es en lo grande», los planetas también "reencarnan".

Aunque sería más correcto decir que las cadenas planetarias también se recorporifican. Pero estos instructores casi no dieron información al respecto y solo revelaron que la Luna fue la anterior "reencarnación" de la Tierra.


Leadbeater aportó más información sobre este tema, pero sus enseñanzas están llenas de errores y mentiras como a continuación se los voy a demostrar. 

Leadbeater arbitrariamente consideró una serie consecutiva de esas recorporificaciones a las que llamó «esquema evolutivo terrestre» decretando que la cadena terrestre era la cuarta y que la cadena lunar había sido la tercera.

Pero si bien seguramente el numero siete aparecerá en este asunto debido a que la estructura esotérica del universo es septenaria, no sabemos en qué etapa estamos de la sucesión de "reencarnaciones" por las que pasa nuestro planeta.




LA CADENA TERRESTRE

Los instructores teosóficos originales explicaron que así como los humanos disponen de siete envolturas (una física y seis sutiles), de igual manera los planetas también disponen de seis envolturas (una física y seis sutiles).



A las envolturas de los planetas, en la Teosofía se les denomina «globos», y al conjunto de siete globos se le denomina «cadenas planetaria».

Esto implica que la cadena terrestre está compuesta por un globo físico que es la Tierra, y seis globos sutiles.

Pero el señor Alfred Sinnett no comprendió esto, y él enseñó en sus libros que la cadena terrestre está compuesta por los planetas Marte, Tierra, Mercurio y cuatro globos desconocidos.

Blavatsky le corrigió y en la Doctrina Secreta ella escribió: "Ni Marte ni Mercurio pertenecen a nuestra cadena terrestre. ... Marte y Mercurio tienen sus propias cadenas septenarias y son independientes de la Tierra." (Vol I, p.164-5)

Pero el señor Sinnett no quiso escucharla y él siguió insistiendo con su error; y como Sinnett había mantenido a Leadbeater cuando éste regresó a Londres, Leadbeater decidió complacer a Sinnett afirmando lo mismo.

Y es por eso que arriba Leadbeater declaró: "la cadena terrestre tiene físicamente manifiestos tres de sus siete globos, a saber: el cuarto D, la Tierra; el tercero C, Marte, y el quinto E, Mercurio".

Pero afirmar eso es una aberración porque sería lo equivalente a afirmar que un humano está compuesto por tres cuerpos físicos, lo cual todos sabemos que es falso.

Y en su hipocresía Leadbeater aseguró que: "hay leves diferencias en cuanto a los nombres que Blavatsky y Sinnett dan a los globos de la cadena terrestre, pero los puntos capitales son idénticos".

Pero eso es falso porque en realidad, y como se los acabo de demostrar, Blavatsky y Sinnett dicen cosas muy diferentes.



(Nota: los globos se ponen en forma de U porque los seres que evolucionan en ellos lo hacen descendiendo en los primeros globos y luego asciendo en los últimos globos.)






UBICACIÓN DE LAS CADENAS PLANETARIAS

Y no contento con decir esa mentira, Leadbeater siguió añadiendo más mentiras.

Una de esas mentiras fue afirmar que los globos se encuentran ubicados en los planos físico, emocional, mental, intuicional y espiritual.



Lo cual es falso porque Blavatsky en la Doctrina Secreta I (el libro que en la nota 2 Leadbeater recomendó leer pero que él no leyó adecuadamente) puso un diagrama en la pagina 200 donde señaló que los globos sutiles de la cadena terrestre (y por extensión de las demás cadenas planetarias) se encuentran en los planos intermedios del sistema solar:



Aquí les pongo un diagrama más sencillo:


Mientras que los planos mencionados por Leadbeater corresponden a los subplanos del plano más denso del sistema solar:



No son los mismos nombres porque Leadbeater deformó la enseñanza original:

    -  El plano atmico lo llamo plano espiritual.
    -  El plano búddhico lo llamo plano intuicional.
    -  El plano manásico lo llamo plano mental.
    -  El plano kámico lo llamo plano emocional.
    -  El plano astral lo metió dentro del plano emocional.
    -  El plano pránico lo metió dentro del plano físico.

O sea que Leadbeater hizo un tremendo desbarajuste.






DENSIFICACIÓN Y SUBLIMACIÓN DE LOS GLOBOS

En esto Leadbeater también dice mentiras porque él pretende que con cada nueva cadena, los globos se manifiestan en un plano más denso, y así por ejemplo en la cadena anterior (la tercera) las "reencarnaciones" de Marte y Mercurio estaban en el plano emocional.



Pero eso también es falso, ya que aunque probablemente en las recorporificaciones iniciales, los globos D (o sea los planetas que se encuentran en el plano físico) eran sutiles, luego esencialmente gaseosos, luego en gran medida líquidos, luego principalmente sólidos, y en las siguientes recorporificaciones se va a efectuar el proceso inverso.

Pero esta densificación y sublimación de los planetas se efectúa a nivel de los diferentes estados de la materia física:


ESTADOS
DE LA MATERIA
ELEMENTO AL QUE SE LE ASOCIA
TATTVAS
(EN SANSKRITO)
aún desconocido
en occidente
materia primordial
o suprema (aether)
adi
aún desconocido
en occidente
materia “sin padres”
auto-existente
anupadaka o
aupapaduka
etéreo
éter
akasha o alaya
incandescente
fuego
taijasa o tejas
gaseoso
aire
vayu
liquido
agua
apas
solido
tierra
prithivi


No es que en su recorporificación anterior el globo D estaba en el plano emocional, y en su recorporificación todavía más anterior estaba en el plano mental.

Además como se los indiqué arriba, esos planos sutiles (pránico, astral, mental, etc.) forman parte del globo D, así como vuestros cuerpos sutiles forman parte de ustedes. Leadbeater hace un revoltijo tremendo con la enseñanza teosófica.


Blavatsky señaló que después de que la cadena lunar "falleció", su "alma" pasó un tiempo en el Nirvana, y después de muchos miles de millones de años, sus skandhas se transfirieron hacia los globos nacientes de la cadena terrestre.

Así como los humanos después de morir pasan un tiempo en el Devachan (el "paraíso") y cuando vuelven a reencarnan transfieren las características que desarrollaron en su vida anterior a través de las skandhas hacia sus nuevos cuerpos: físico, astral, mental, etc.

De la misma forma lo hacen los planetas, nada más que ellos lo efectúan a escalas mucho mayores y en plazos de tiempo muchísimo más considerables.

Y Blavatsky ilustró eso con el siguiente gráfico (DS I, p.172):




Y dado que la "reencarnación" anterior de la Tierra fue un planeta físico (la Luna), lo lógico es que las reencarnaciones anteriores de Marte y Mercurio también hayan sido planetas físicos.

Y más teniendo en cuenta que Mercurio se encuentra más desarrollado que la Tierra, puesto que el maestro Kuthumi especificó que Mercurio está por comenzar con su séptima ronda (DS I, p.165), mientras que la Tierra apenas se encuentra en su cuarta ronda.







CONCLUSIÓN

Este es un ejemplo más de los tremendos destrozos que Charles Leadbeater hizo de la Teosofía original, y desafortunadamente Arthur Powell difundió esas falsedades.










FRANZ HARTMANN EXPLICA LA NATURALEZA EXCEPCIONAL DE BLAVATSKY




H.P. BLAVATSKY

Con este número presentamos un retrato acertado de H.P. Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, a quien con razón se la ha llamado "la esfinge del siglo XIX" porque fue un enigma irresoluble para la "ciencia" durante la mayor parte de su vida.

Y como el hombre en general, seguirá siendo un misterio mientras uno solo sea capaz de ocuparse exclusivamente de la casa en la que vive el hombre, es decir, de su cuerpo burdamente material y externamente perceptible; la mayoría no solo desconoce al habitante que hay dentro o al ser humano interior que solo puede percibirse desde dentro, sino que también niega la existencia de ese ser interior.

El nombre de Helena Petrovna Blavatsky es conocido en todo el mundo como el de la propagadora de una cosmovisión nueva y a la vez ancestral, que trastocó la mayoría de los sistemas anteriores. Introdujo en Europa, Asia y América una nueva vida y un gran cambio en la religión, la filosofía y la ciencia, dejando su huella en todos los ámbitos de la vida: moral, legislativa y pública.

Mucho se ha escrito sobre su personalidad, adorada por muchos y vilipendiada por otros, lo que hace necesario repetir lo ya dicho. Por otro lado, probablemente sea hora de que quienes se han familiarizado con las enseñanzas de los Adeptos sobre los siete principios de la constitución del hombre, la reencarnación, etc., tomen conciencia de la doble naturaleza de H.P. Blavatsky. Este conocimiento contribuirá a desvelar, en cierta medida, la naturaleza de la existencia humana en la Tierra.


Como es generalmente admitido, el ser humano es un ser dual, compuesto de espíritu y cuerpo. El espíritu pertenece a Dios (es decir, al principio general de la Unidad), y el cuerpo pertenece a la tierra.

La mente, como tal, no está individualizada; cada cuerpo posee su propia individualidad, organización y forma. Para que el espíritu alcance una existencia individual e independencia espiritual, y pueda actuar activamente en el plano espiritual y moverse donde el cuerpo físico no puede moverse ni existir, es necesario que posea también una forma y organización sustanciales.

Esto se produce mediante el renacimiento espiritual a través del alma, cuyo nivel inferior, el más cercano a la materia física, es lo que denominamos cuerpo astral (Linga Sharira). Solo mediante el desarrollo de este cuerpo astral y el despertar de la autoconciencia en su interior, el ser humano alcanza una existencia autoconsciente en el plano espiritual. Sin esta organización, él es —ciertamente también un individuo— pero solo se asemeja a una imagen onírica que sueña con vivir pero no vive conscientemente, como una idea que aún no se ha realizado.

Si ahora nos abstenemos de una explicación más precisa de este tema, que nos desviaría demasiado del camino, y si asumimos que todo ser humano lleva una vida astral, entonces encontramos que las dos formas de existencia, la terrenal y la vida “espiritual”, son completamente separadas y diferentes entre sí.

Lo que recientemente se ha llamado “conciencia objetiva” es diferente de lo que se conoce como “conciencia subjetiva”. Se dice que cuando el cuerpo duerme, el espíritu regresa a su morada celestial, aunque durante ese tiempo todavía está unido al cuerpo por la facilidad de un “hilo de vida”.

Allí, el “espíritu” está entre los suyos y vive en condiciones que están de acuerdo con su naturaleza; pero cuando el cuerpo despierta y vuelve a ser el centro de la actividad de la conciencia, el espíritu también debe regresar a su prisión, pero lo que experimentó mientras estuvo en libertad no queda impreso en la memoria del hombre; El espíritu mismo no puede imprimirlo en la memoria del ser humano en la tierra, ya que el ser humano en la tierra no participó en ello y se le apareció, a lo sumo, solo como un sueño.


Pero también existen personas excepcionales en quienes la organización del cuerpo astral está tan desarrollada que pueden alternar el foco de su conciencia entre el plano físico y el espiritual a voluntad, llevando así una doble existencia con plena autoconciencia. En otras palabras, en ellas los sentidos internos están despiertos, mientras que el hombre común solo utiliza los sentidos físicos externos.

Estas personas excepcionales se relacionan espiritualmente de forma real y consciente con quienes poseen las mismas facultades, para quienes la distancia espacial no representa ningún obstáculo en este estado. Externamente, se relacionan con quienes les rodean en el plano físico. Su capacidad de percepción se extiende tanto al mundo físico y material como al espiritual, que para ellas es igualmente sustancial y objetivo. Viven y trabajan en ambos, con objetividad y plena consciencia.

Una de esas raras personas que poseía esa habilidad fue H.P. Blavatsky, y esta circunstancia explica cómo pudo mantener una relación espiritual y a la vez personal con los Adeptos, a pesar de que sus cuerpos se encontraban a miles de kilómetros de distancia.

Explica los numerosos fenómenos ocultos que produjo y por qué los ignorantes se maravillan ante estos «milagros» o simplemente los denuncian como «fraudes».

Durante su vida terrenal, alcanzó la vida espiritual, la conciencia espiritual y el poder de actuar de forma independiente en el mundo «espiritual»; era ciudadana de dos mundos: el físico y el astral.

Para la multitud de eruditos, esta explicación resultará incomprensible y quizás ridícula. El ocultista, y tal vez el espiritualista, no tendrá problemas para entenderla. Si todos los seres humanos pudieran comprenderla, también aprenderían a entender mejor su propia naturaleza superior y se darían cuenta de que no son meras palabras vacías cuando los poetas sueñan con el paraíso del que proviene el hombre y al que debería regresar.

Sabrían que solo su espíritu terrenal habita la tierra, pero su verdadero ser es ciudadano del mundo celestial, y que solo en este último se encuentra el verdadero conocimiento.

(Lotusblüten, n.º 16, enero de 1893, p.63-68.)






¿ES LA HUMANIDAD LO SUFICIENTEMENTE MADURA PARA COMPRENDER LA VERDAD DIVINA?


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Es la humanidad lo suficientemente madura para comprender la Verdad Divina? ¿Qué es la humanidad? ¿Acaso no son los individuos? ¿No somos, como individuos, aún capaces de seguir nuestro propio camino sin necesidad de muletas, técnicas, gurús ni religiones? Reflexionemos sobre esto.

Pablo de Tarso, en 1 Corintios 3:2, nos habla de alimentos específicos para niños (leche) y para adultos (alimentos sólidos). Obviamente el gran Apóstol de los Gentiles se refería a que no todos están preparados para recibir la Verdad su plenitud y profundidad. Todavía muchos son como bebés".

Ciertamente todos nosotros a lo largo de este camino de búsqueda, fuimos alguna vez "bebés". Aún no teníamos el discernimiento ni la madurez para comprender la Verdad. En ese momento, podría haber sido insoportable para nosotros. Sí. Esto es totalmente comprensible y aceptable. La humanidad es prueba de ello.

Primero vino Abraham y les habló a las personas en un lenguaje que podían entender, apropiado para la mentalidad de la época. Luego vino Moisés, quien nos trajo la imagen de un Dios amoroso, pero justo y a veces "vengativo". Después vino Jesús, enseñándonos que Dios es amor.

Actualmente han pasado más de dos mil años. Estamos en el tercer milenio; ¿acaso todavía necesitamos leche? Todavía no hemos alcanzado la madurez suficiente para pasar de la leche (verdad parcial) al alimento sólido (verdad total).

Obviamente muchos no lo han logrado. Siguen necesitando muletas y consuelos, a saber: gurús, libros, técnicas y guías espirituales. La gran pregunta no son las muletas y los consuelos, sino ¡cuánto tiempo dependeremos de ellos! Esta es la pregunta que cada uno debe hacerse, y sobre esto reflexionaremos.


La «humanidad» no existe. Es un concepto abstracto que define una colectividad, un grupo de individuos. Lo que realmente existe son los «individuos». Si cada uno de nosotros, como individuos, no comprende que ha llegado el momento del "destete", la humanidad jamás madurará. Seguirá alimentándose de verdades superficiales y reconfortantes que no la hacen despertar.

Recordemos, ¿cómo viven los bebés? Ellos pasan gran parte del tiempo durmiendo. A veces juegan, a veces se despiertan y quieren mamar. Son muy dependientes de sus madres y necesitan atención y cuidados totales.

Y si aunque sea por un instante su madre está ausente, ellos lloran. Quieren sentirse cómodos y seguros. Es la presencia de la madre, su cuidado, amor y afecto, lo que les da la sensación de seguridad, paz y consuelo que tanto aprecian y necesitan.

Perfecto, así es la naturaleza. Así son las cosas. Pero nuestros problemas crecen a medida que crecemos. Los estudios psicoanalíticos de Freud aclaran que tenemos tres cuerpos: el físico, el mental y el emocional.

Mientras que los dos primeros se desarrollan con normalidad, el cuerpo emocional solo se desarrolla hasta los tres años. Es decir, emocionalmente, la mayoría de las personas tienen solo tres años. Esto conlleva una serie de problemas en la vida del adulto emocionalmente inmaduro.

Incluso de adulto, las personas inmaduras siguen necesitando sentir esas mismas sensaciones de paz y consuelo que cuando eran bebés. Pero entonces hay el problema de que ya no tienen a su madre a su lado. Entonces el individuo comienza a buscar esas mismas sensaciones en otras cosas y personas. Podría ser en una pareja, en amigos, en organizaciones sociales o religiosas, en una idea o ideal. Otros las buscan en el alcohol, las drogas, los tés alucinógenos, las religiones, la idea de "Dios", y por último, en libros, instructores y técnicas.

¿El resultado de todo esto?

Nuestra sed de paz, comodidad y seguridad es tan fuerte que empieza a influir en casi todo en nuestras vidas. Por eso buscamos gurús. Pero no queremos cualquier gurú; tiene que ser uno que nos proporcione muchas sensaciones. De lo contrario, el gurú es inútil. Queremos técnicas que nos conduzcan a un estado de paz y comodidad.

Buscamos estas sensaciones practicando técnicas de respiración y visualización. Y cuando las encontramos, decimos: ¡Aquí está el gran gurú! ¡Aquí está la técnica infalible!

Muchos están dispuestos a pagar caro por cualquier atisbo de paz y felicidad. Esto alimenta un mercado que crece cada día. ¿Pero acaso el hecho de que algo me proporcione sensaciones reconfortantes determina realmente lo que es verdadero o falso? ¿Lo correcto y lo incorrecto? ¿Lo sagrado y lo profano? ¿Lo divino y lo mundano? ¿Es realmente así? ¿Experimentar sensaciones de paz y comodidad es realmente un criterio fiable?

¿Qué nos muestra la historia reciente de los gurús y sus movimientos religiosos? ¿Por qué no percibimos la verdad sobre las técnicas y los gurús? ¿Será porque aún somos inmaduros? ¿Será que todavía no tenemos la capacidad de comprender esto, o es que no queremos salir de nuestra zona de confort? ¿O es miedo a enfrentar la verdad? ¿Pero qué tememos? ¿Lo desconocido? Pero, en lo conocido, ¿hay seguridad, o simplemente la ilusión de seguridad?

El viaje de todo hombre es un viaje arquetípico hacia lo Desconocido. La Psicología Transpersonal, sistematizada por Jung, ya hablaba de esto. El nacimiento mismo es un salto hacia lo desconocido. Es la primera gran experiencia traumática del ser humano. A partir de entonces, comienza nuestro viaje, y con él, una resistencia eterna, un miedo eterno a lo desconocido, al dolor y al crecimiento.

Pocos logran ser excepciones a la regla. Lo desconocido está aquí, siempre a nuestro lado. Pero, por miedo, intentamos "alterarlo". Así transformamos todo en lo conocido. ¿Y cómo lo hacemos?

Sencillo: a través de nuestras creencias, fantasías, sueños, palabras y pensamientos. De este modo, ante lo desconocido de la Muerte, creamos teorías, el cielo, el paraíso, la reencarnación.

Obviamente, no afirmo si son verdades o no. Pueden serlo o no. Analizo el proceso mental que crea lo conocido, como una forma de escapar de lo Desconocido.

Hacemos lo mismo con Dios: el gran Desconocido. Intentamos moldearlo a nuestra imagen, semejanza y gusto. Solo creemos en un Dios que nos conviene, uno que nos brinda confianza y bienestar. Como no aceptamos la idea de que Dios sea lo Inconcebible, lo Inimaginable, creamos dioses concebibles y pensables. Es una forma de sentirnos más cómodos, felices y seguros.

Pero, ¿existe Dios para satisfacernos, o es al revés? ¿La voluntad que debe cumplirse es nuestra o suya? ¿Es Él quien debe adaptarse a nuestros estándares, o somos nosotros quienes debemos evolucionar, crecer y despertar a la Verdad?

Así, vivimos prisioneros de lo conocido. Lo conocido son nuestros miedos, ansiedades, esperanzas, nuestro pasado, deseos y pensamientos. Muchos de nosotros no somos lo suficientemente maduros para liberarnos de nuestras muletas. Esto es un hecho. Pero, ante este hecho, ¿deberían quienes han despertado a esta verdad permanecer en silencio?

Si un niño no quiere renunciar al chupete, al consuelo o a la leche materna, ¿cuál debería ser la actitud del adulto? ¿Forzar el cambio, el destete?

Obviamente no. Pero tampoco deberían permanecer en silencio ni ser indiferentes. Si aún hay hermanos que no pueden liberarse de sus dependencias psicológicas, su condición, su ritmo y su cadencia deben ser respetados. Pero quienes ya se han "destetado" no deben ser abandonados. Tampoco deben ser apedreados ni maltratados. Todos deben ser tratados con amor, respeto y dignidad.

Quienes ya son adolescentes, adultos y personas maduras demostrarán que han superado verdaderamente esta fase del "viaje", no a través de la incomprensión y la intolerancia, sino a través del amor, la comprensión y la sabiduría que demuestran hacia los demás.

Si somos luz, que esta luz ilumine verdaderamente a quienes nos rodean. Ser luz es ayudar, nunca presionar. Cada persona tiene libre albedrío, un derecho divino que ni siquiera los dioses pueden usurpar.

Además, cada estudiante tiene su grado, su nivel. Algunos logran avanzar a su debido tiempo, otros tardan más, otros tienen que repetir curso. Algunos quizás nunca terminen la primaria, otros solo la secundaria, y otros podrán continuar sus estudios superiores, maestrías y doctorados sin dejar de estudiar, porque el aprendizaje es infinito.

Ayudar a nuestros hermanos y hermanas en los primeros grados, a quienes tienen dificultades de aprendizaje, es nuestro deber no solo como ciudadanos, sino como Hijos del Dios Altísimo.

Grandes seres que han terminado sus estudios aquí y que continúan estudiando en las Altas Esferas Celestiales, regresan con frecuencia a este mundo para ayudar a quienes se han quedado atrás. Son los místicos, los santos, los sabios, los iluminados, los Avatares.

Si ellos, que ya están cursando estudios superiores, descienden al mundo para ayudar a sus hermanos que se han quedado atrás, ¿qué haremos nosotros, simples mortales, sino seguir su ejemplo?


Algunas profecías nos dicen que vivimos en la Era del Despertar y que el "Fin" pronto llegará. Incluso si estas predicciones son erróneas, hombres como Krishnamurti, Ramana, Babaji, Lahiri Mahasaya, Sri Yukteswar y otros son prueba viviente de que la humanidad debe despertar, independientemente de si el "Fin" está cerca o no. ¿Qué le importa a una persona dormida si el mundo terminará el próximo año o dentro de milenios?

Si duerme, no vive. Y si no vive, es como si ya estuviera muerta. Y si ya está muerta, el mundo "real" para esa persona ya ha terminado.

¿Qué mundo queremos salvar? ¿El mundo de los sueños? ¿El mundo de nuestra mente? ¿El mundo de los deseos y la ilusión?

¡Salvemos nuestro mundo interior! ¡Debemos despertar ahora! ¡Ahora mismo! Sin importar lo que pueda suceder mañana. El "despertar" es necesario, no porque el mundo pueda explotar el año que viene, sino porque sin despertar, nuestra vida es una secuencia interminable de ilusión y sufrimiento, eso es todo.

Lo que los maestros y seres iluminados siempre han intentado es simplemente despertarnos. Porque solo despertando podemos liberarnos del dolor de la ilusión y la ignorancia. Nos invitan a vivir la vida no como sonámbulos, no como borrachos, sino con sobriedad y plena consciencia. Solo quienes están despiertos pueden vivir la vida en toda su plenitud y belleza.

No es casualidad que Cristo dijera: «He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia». La vida en abundancia solo es posible cuando nos desprendemos de lo conocido y comenzamos a vivir en lo desconocido.

Vivir en lo desconocido es liberarnos de nuestras muletas, nuestros consuelos, apoyos, ilusiones y sueños. Es liberarnos de libros, gurús, técnicas, pensamientos, creencias y todo aquello que nos da una falsa sensación de comodidad y seguridad. Es ser libres. Absolutamente libres e independientes de aquello que nos ata al deseo, al miedo y a la ilusión.


Nadie culpará jamás a un bebé por depender de la comodidad y seguridad que le brinda su madre. Pero si un adulto, o incluso un adolescente, sigue dependiendo de ser abrazado, amamantado y de la presencia de su madre para sentirse bien, entonces algo anda mal.

Pero nadie, absolutamente nadie, nos obligará a madurar. O nos damos cuenta de esto o corremos el riesgo de llegar a la madurez chupándonos el dedo, amamantando y dependiendo aún de la compañía de nuestra madre. Seguiremos siendo bebés emocionales, carentes del afecto y las caricias maternas, buscando en vano escuchar la dulce y melodiosa voz de nuestra madre cantándonos una nana y diciéndonos: "No, no, no, no, no, no, no… ¡Shhh, duerme tranquilo, hijo mío! Mamá está aquí".






OBSERVACIÓN

Lo que Alsibar explicó corresponde con lo que los Maestros de Sabiduría también explicaron: que la enseñanza de la Verdad Divina se adapta en función del nivel espiritual que han alcanzado los humanos. Pero además, con cada nuevo siglo van reencarnando almas inmaduras que van por detrás del flujo evolutivo. Y es por eso que existen diferentes enseñanzas espirituales, para los diferentes niveles de desarrollo que han alcanzado los humanos.