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LAS ZONAS PELIGROSAS DEL PLANO ASTRAL




Para poder abordar este tema, primero necesito que sepan que los maestros transhimaláyicos explicaron que el plano astral está compuesto por siete subplanos, los cuales Blavatsky brevemente los describió del más denso al más sublimado de la siguiente manera:



Primer sub-plano

Corresponde en todo con el mundo físico que conocemos, sin embargo todo lo visto en este sub-plano debe de invertirse al traducirlo en términos de la conciencia objetiva física. Es como la imagen invertida en un espejo.





Segundo sub-plano

Es parecido a la primera división, pero los objetos son de una extrema tenuidad, por así decirlo se encuentran “astralizados”. Y este plano es el límite al que usualmente puede llegar el médium común y corriente, y más allá del cual no puede ir. Para que una persona no mediúmnica lo alcance debe estar dormida o en trance, o bajo la influencia de un gas hilarante o de alguna droga. Y también cuando un individuo se encuentra en un estado de delirio ordinario, su consciencia suele acceder a este sub-plano.





Tercer sub-plano

Es de una naturaleza intensamente vivida. Los lunáticos están frecuentemente sintonizados en este estado de consciencia y ven las más terribles visiones. Y también cuando una persona se encuentra en un estado de extremo delirio puede conectarse con este sub-plano. Y también cuando los borrachos tienen alucinaciones (conocidas científicamente como Delirium Tremens) y popularmente como que “ven elefantes rosas”, en realidad ellos no están delirando, sino percibiendo el sub-plano astral psíquico e interpretándolo a su manera. E incluso pueden hasta pasar al siguiente plano, ya que los dos se traslapan.





Cuarto sub-plano

Este es el peor y más terrible de los sub-planos astrales, y es el estado de consciencia al que se llega en los casos más agudos de delirium tremens. Y de aquí vienen las imágenes que tientan a los hombres incitándolos a cometer todo tipo de depravaciones, de vicios y de crímenes. Y los individuos de naturaleza débil o propensos a esos comportamientos caen bajo su influencia cayendo en esos vicios o cometiendo esos horrendos crímenes.

Aquí son esparcidas las semillas que provocan las epidemias, desastres y catástrofes generales de toda clase que ocurren en la Tierra. Y los hombres durante años (incluso generaciones) a fuerza de estar creando entidades sutiles negativas con sus malos pensamientos, emociones y acciones, inevitablemente algún día terminan por regresárseles estas manifestándose en el mundo físico en forma de calamidades. (Karma).





Quinto sub-plano

Es en este sub-plano donde se dan las premoniciones y sueños, y los vislumbres dentro del pasado y del futuro, así como las reflexiones de la mentalidad inferior y de las cosas mentales y no espirituales. El clarividente mesmerizado puede alcanzar este sub-plano y en caso de ser bueno, aún puede ir al siguiente sub-plano superior.





Sexto sub-plano

De este sub-plano vienen todas las hermosas inspiraciones del arte, poesía, música y tipos elevados de sueño, así como destellos de genialidad. Y de aquí podemos captar reminiscencias de encarnaciones pasadas, aunque no sea posible ubicarlas y analizarlas.





Séptimo sub-plano

La conciencia está en este sub-plano al momento de la muerte o en visiones excepcionales, recordando todos los eventos pasados de su vida en un destello. La memoria de esta conciencia debe guardarse en el corazón, “el asiento del alma espiritual” (Buddhi). Entonces permanecerá allí, aunque las impresiones desde este estado de conciencia no pueden incidir en el cerebro físico.


(Esto Blavatsky se los enseñó a sus estudiantes del Grupo Interno en la reunión del 26-11-1890.)






OBSERVACIONES

El primer sub-plano

El primer sub-plano es donde casi todo el mundo va cuando viaja al astral, es idéntico al plano físico pero invertido como la imagen de un espejo.

En general no es peligroso pero aún así pueden encontrarse con entidades hostiles (para dar una analogía, es como salir a la calle).



El segundo sub-plano

El maestro Pastor sobre las zonas peligrosas del astral comentó:

« Cuando estén desdoblados, si ven que son capaces de cumplir grandes prodigios, como crear arboles, edificios, mares y todo tipo de cosas, eso significa que están en la parte profunda del plano astral, en la zona de la ilusión y entonces tienen que alejarse porque están en peligro.

Y es porque un peligro del astral es que existe toda una fauna de creaturas que viven en ese plano. Y cuando esos seres llegan a encontrarse con un humano, ellas se precipitan sobre él porque tienen hambre de energía. No son entidades malas y la Naturaleza les provee la energía necesaria para su existencia, pero si pueden obtener más, aprovecharán la oportunidad. »
(Conferencia del 7.11.87)

Yo pienso que esa zona a la que se refiere Pastor corresponde al segundo subplano porque los dos subplanos más densos son la parte del plano astral que se ocupa de darle forma al plano físico, ya que una de las funciones del plano astral es de ser el molde del mundo físico.

En el segundo subplano las estructuras comienzan apenas a tomar forma (y por eso ahí es más fácil crear con el pensamiento), mientras que en el primer subplano las formas ya están bien formadas.

Y si el segundo-subplano es peligroso, eso se debe porque se encuentra cerca del bajo astral.



El tercer sub-plano

El bajo astral es la región negativa del plano astral, el cual está habitado por las entidades oscuras. Considero que está formado por los subplanos 3 y 4.

Y por lo que dice Blavatsky, el tercer subplano es el menos agresivo, pero de todas maneras es peligroso porque ahí ya encuentran entidades predadoras.



El cuarto sub-plano

El cuarto subplano es la parte más oscura del bajo astral, ahí es donde se encuentran las entidades más negativas, y por consiguiente es la zona más peligrosa del plano astral.



El quinto sub-plano

El alto astral es la región positiva del plano astral, el cual está habitado por las entidades luminosas. Considero que está formado por los subplanos 5 y 6.

Por lo que dice Blavatsky, el quinto subplano es el menos luminoso, pero ahí ya ha de ser una zona segura debido a que las entidades oscuras no pueden ascender a ese subplano porque su vibración negativa se los impide.



El sexto sub-plano

El sexto subplano es la parte más luminosa del alto astral, ahí se encuentran las entidades más elevadas del plano astral y es una zona muy segura.




El séptimo sub-plano

El séptimo subplano es la parte más sublimada del plano astral y también es la perta para entrar al plano kámico. También es un lugar seguro.




 

RESUMEN
 
El plano astral se compone de siete subplanos que se agrupan en tres regiones: el molde del plano físico (1,2), el bajo astral (3,4) y el alto astral (5, 6,7).


SUBPLANO ASTRAL
     CARACTERÍSTICAS
7
Séptimo
Antesala del viaje post-mortem
6
Sexto
Alto astral elevado
5
Quinto
Alto astral denso
4
Cuarto
Bajo astral elevado
3
Tercero
Bajo astral denso
2
Segundo
Molde astral elevado del mundo físico
1
Primero
Molde astral denso del mundo físico


Los tres subplanos más elevados son zonas seguras.
El cuarto subplano es el más peligroso.
Y mientras más te alejas del cuarto subplano, menos peligro hay, pero queda el riesgo.









EL CUERPO ASTRAL EXPLICADO POR WILLIAM JUDGE


(Esta es la segunda parte del capítulo 5 del libro "El Océano de la Teosofía" de William Judge, y añadí subtítulos para facilitar su lectura.)



Su estrecho vínculo con el principio pránico

Aunque, estrictamente hablando, el segundo constituyente del hombre es el Cuerpo Astral —llamado en sánscrito Linga Sarira—, consideraremos la Energía Vital —o Prana y Jiva en sánscrito— juntos, porque para nuestra observación el fenómeno de la vida se exhibe más claramente en conexión con el cuerpo.

La vida no es el resultado del funcionamiento de los órganos, ni desaparece cuando el cuerpo se disuelve. Es un principio universalmente omnipresente. Es el océano en el que flota la Tierra; impregna el globo y a cada ser y objeto que lo habita.

Actúa incesantemente sobre nosotros y a nuestro alrededor, pulsando contra nosotros y a través de nosotros eternamente. Y cuando ocupamos un cuerpo, simplemente utilizamos un instrumento más especializado que cualquier otro para interactuar tanto con Prana como con Jiva.

Estrictamente hablando, Prana es aliento; y como el aliento es necesario para la continuidad de la vida en la máquina humana, esa es la palabra más adecuada.

Jiva significa "vida" y también se aplica al alma viviente, pues la vida en general deriva de la Vida Suprema misma. Jiva, por lo tanto, es susceptible de aplicación general, mientras que Prana es más particular. No se puede decir que uno posea una cantidad definida de esta Energía Vital que regresará a su fuente si el cuerpo se quema, sino que actúa con cualquier masa de materia que contenga.

Nosotros, por así decirlo, la segregamos o la utilizamos mientras vivimos. Porque, ya sea que estemos vivos o muertos, la energía vital sigue ahí; en la vida, entre nuestros órganos que los sustentan, en la muerte, entre las innumerables criaturas que surgen de nuestra destrucción.

No podemos eliminar esta vida, como tampoco podemos borrar el aire en el que flota el pájaro, y como el aire, llena todos los espacios del planeta, de modo que en ningún lugar podemos perder su beneficio ni escapar de su poder aplastante final. Pero al actuar sobre el cuerpo físico, esta vida —Prana— necesita un vehículo, un medio o una guía, y este vehículo es el cuerpo astral.




Diversas denominaciones para el cuerpo astral

Existen muchos nombres para el Cuerpo Astral. Algunos de ellos son: Linga Sarira (sánscrito que significa 'cuerpo de diseño' y es el nombre más apropiado), doble etéreo, fantasma, espectro, aparición, doppelgänger, hombre personal, periespíritu, alma irracional, alma animal, bhuta, elemental, espectro, diablo, demonio.

Algunos de estos se aplican solo al cuerpo astral cuando está desprovisto del cuerpo después de la muerte. Bhuta, diablo y elemental son casi sinónimos; el primero en sánscrito, el otro en inglés. Para los hindúes, Bhuta es el Cuerpo Astral cuando, por la muerte, se libera del cuerpo y la mente; y al estar así separado de la conciencia, es un diablo en su opinión.

No se equivocan mucho si abolimos la vieja noción de que un diablo es un ángel caído del cielo, pues este diablo corporal es algo que se eleva desde la tierra.

Se podría objetar que el término Cuerpo Astral no es el adecuado para este propósito. Esta objeción surge de la naturaleza y génesis del idioma inglés, pues, al haber surgido en conflicto con la naturaleza y entre un pueblo comerciante, aún no se han acuñado los términos necesarios para designar la gran variedad de facultades y órganos del hombre invisible.

Y como sus filósofos no han admitido la existencia de estos órganos internos, no existen los términos adecuados en el idioma. Así pues, al buscar palabras para describir el cuerpo interno, las únicas que se encontraron en inglés fueron «cuerpo astral».

Este término se acerca a la realidad, ya que la sustancia de esta forma deriva de la materia cósmica o materia estelar, en términos generales. Pero la antigua palabra sánscrita lo describe con exactitud —Linga Sarira, el cuerpo de diseño— porque es el diseño o modelo del cuerpo físico.

Esto es mejor que «cuerpo etéreo», ya que este último podría decirse que es posterior al físico, mientras que, de hecho, el cuerpo astral precede al material.




Características del cuerpo astral

El cuerpo astral está hecho de materia de textura muy fina en comparación con el cuerpo visible, y posee una gran resistencia a la tensión, de modo que cambia muy poco durante la vida, mientras que el físico se altera a cada instante.

Y no solo posee esta inmensa fuerza, sino que al mismo tiempo posee una elasticidad que le permite extenderse a una distancia considerable. Es flexible, plástico, extensible y fuerte.

La materia que lo compone es eléctrica y magnética en su esencia, y es justo la que componía el mundo entero en un pasado remoto, cuando los procesos de evolución aún no habían llegado al punto de producir el cuerpo material para el hombre.

Pero no es materia bruta ni tosca. Tras haber atravesado un vasto período de evolución y sometido a incontables procesos de purificación, su naturaleza se ha refinado a un grado muy superior al de los elementos físicos burdos que vemos y percibimos con el ojo y la mano.




El cuerpo astral moldea el cuerpo físico

El cuerpo astral es el modelo que guía al físico, y todos los demás reinos tienen el mismo modelo astral.

Los vegetales, minerales y animales tienen el doble etéreo, y esta teoría es la única que responderá a la pregunta de cómo la semilla produce su propia especie y todos los seres sintientes producen su equivalente.

Los biólogos solo pueden decir que los hechos son tal como los conocemos, pero no pueden dar ninguna razón por la que de la bellota nunca crecerá nada más que en un roble, salvo que ningún hombre jamás supo que fuera de otra manera. Pero en las antiguas escuelas del pasado se conocía la verdadera doctrina, y ha sido divulgada nuevamente en Occidente gracias a los esfuerzos de H.P. Blavatsky y de quienes se han inspirado en sus obras.




Inicialmente los humanos eran astrales

Esta doctrina sostiene que en los primeros tiempos de la evolución de este globo, los diversos reinos de la naturaleza se delinean primero en un plan o forma ideal, y luego la materia astral comienza a trabajar en este plan con la ayuda del principio de la Vida, hasta que tras largas eras, la forma astral humana evoluciona y se perfecciona.

Esta es, pues, la primera forma que tuvo la raza humana y se corresponde en cierto modo con la alegoría del estado del hombre en el jardín del Edén.

Tras otro largo período, durante el cual avanza el ciclo de descenso hacia la materia, la forma astral finalmente se reviste con una "capa de piel", y la forma física actual aparece en escena. Esta es la explicación del versículo del libro del Génesis que describe la entrega de las capas de piel a Adán y Eva.

Es la caída final en la materia, pues a partir de ese momento, el hombre interior se esfuerza por elevar toda la masa de sustancia física a un nivel superior e impregnarla con una mayor medida de influencia espiritual, para que esté lista para avanzar aún más durante el siguiente gran período de evolución, una vez finalizado el actual.




El cuerpo astral en la etapa embrionaria

Así pues, actualmente, el modelo para el niño en crecimiento en el útero es el cuerpo astral, ya en su forma perfecta antes de nacer. Sobre él se organizan las moléculas hasta que el niño está completo, y la presencia del cuerpo de diseño etéreo explicará cómo la forma adquiere su forma, cómo los ojos emergen desde el interior hacia la superficie del rostro, y muchos otros misterios de la embriología que los médicos pasan por alto con una descripción, pero sin explicación.

Esto también explicará, como ninguna otra cosa, los casos de marcación del niño en el útero, a veces negados por los médicos, pero bien conocidos por quienes se preocupan por observar, como un hecho frecuente.

La forma física en crecimiento está sujeta al modelo astral; está conectada con la imaginación de la madre mediante órganos físicos y psíquicos; la madre crea una imagen intensa por horror, miedo u otras causas, y el modelo astral se ve afectado de forma similar.

En el caso de la marcación por haber nacido sin piernas, las ideas y la intensa imaginación de la madre actúan de tal manera que cortan o arrugan la pierna astral, y el resultado es que las moléculas, al no tener un modelo de pierna sobre el cual trabajar, no crean ninguna pierna física; y lo mismo ocurre en todos los casos similares.

Pero cuando encontramos a un hombre que aún siente la pierna que el cirujano le cortó, o percibe los dedos que le fueron amputados, entonces el miembro astral no ha sido tocado, y por lo tanto, el hombre siente como si aún lo tuviera. Pues ni el bisturí ni el ácido dañan el modelo astral, pero en las primeras etapas de su desarrollo, las ideas y la imaginación tienen el poder del ácido y el acero afilado.




El desdoblamiento astral

En el hombre común, sin formación en ocultismo práctico o sin la facultad innata, el cuerpo astral no puede alejarse más que unos pocos pies del físico. Forma parte de este, lo sustenta y está integrado en él, como las fibras del mango lo están en toda su extensión.

Pero hay quienes, debido a prácticas realizadas en vidas anteriores en la tierra, poseen el poder innato de enviar inconscientemente el cuerpo astral. Estos son los médiums, algunos videntes y muchas personas histéricas, catalépticas y escrofulosas.

Quienes se han entrenado mediante un largo curso de disciplina excesivamente rigurosa, que alcanza la naturaleza moral y mental y supera con creces el poder del hombre común de hoy en día, pueden usar la forma astral a voluntad, pues han superado por completo la ilusión de que el cuerpo físico es una parte permanente de ellos, y además han aprendido las leyes químicas y eléctricas que rigen esta materia.

En su caso, actúan con conocimiento y de forma consciente. en los demás casos el acto se realiza sin poder para impedirlo, o para llevarlo a cabo a voluntad, o para evitar los riesgos que conlleva tal uso de potencias de la naturaleza de carácter elevado.




Los sentidos sensoriales

El cuerpo astral alberga los verdaderos órganos sensoriales externos. En él se encuentran la vista, el oído, el olfato y el tacto. Posee un sistema completo de nervios y arterias [astrales] para transportar el fluido astral, que es para ese cuerpo como nuestra sangre para el físico. Es el verdadero ser humano.

Allí se encuentran la percepción subconsciente y la memoria latente, con las que los hipnotizadores actuales lidian y se ven desconcertados.




Después de la muerte física

Así, cuando el cuerpo muere, el ser humano astral se libera, y como al morir el ser inmortal —la Tríada— se aleja a otro estado, el ser humano astral se convierte en una cáscara del ser humano y requiere tiempo para disiparse.

Conserva todos los recuerdos de la vida vivida por el ser humano, y así, de forma refleja y automática, puede repetir lo que el difunto supo, dijo, pensó y vio.

Permanece cerca del cuerpo físico abandonado casi todo el tiempo hasta que este se disipa por completo, pues debe pasar por su propio proceso de muerte. Puede hacerse visible bajo ciertas condiciones.




En las sesiones espiritistas

Es el espectro de las sesiones espiritistas, y allí se le hace pasar por el espíritu real de tal o cual individuo. Atraído por los pensamientos del médium y los asistentes, revolotea vagamente donde ellos se encuentran, y luego es impulsado a una vida artificial por una multitud de fuerzas elementales y por el cuerpo astral activo del médium que realiza la sesión o de cualquier otro médium del público.

Desde él (como desde una fotografía) se reflejan entonces en el cerebro del médium todas las evidencias que los espiritistas afirman que sirven para probar la identidad del amigo o familiar fallecido. Estas evidencias se aceptan como prueba de la presencia del espíritu del difunto, porque ni los médiums ni los asistentes conocen las leyes que rigen su propia naturaleza, ni la constitución, el poder y la función de la materia astral y del hombre astral.

La filosofía teosófica no niega los hechos comprobados en las sesiones espiritistas, pero ofrece una explicación totalmente opuesta a la de los espiritistas. Y sin duda, la absoluta ausencia de una explicación científica lógica por parte de estos supuestos espíritus de los fenómenos que supuestamente producen respalda la afirmación de que carecen de conocimiento que impartir.

Simplemente pueden causar ciertos fenómenos; su análisis y las deducciones derivadas solo pueden ser realizadas adecuadamente por un cerebro entrenado, guiado por una trinidad viviente de espíritu, alma y mente. Y aquí, otra clase de fenómeno espiritista requiere una breve mención: la aparición de lo que se denomina un "espíritu materializado".

Se ofrecen tres explicaciones:

Primero, que el cuerpo astral del médium viviente se desprende de su cuerpo y asume la apariencia del llamado espíritu; pues una de las propiedades de la materia astral es la capacidad de reflejar una imagen invisible en el éter.

Segundo, que la envoltura astral real del difunto —completamente desprovista de su espíritu y conciencia— se hace visible y tangible cuando la condición del aire y el éter altera la vibración de las moléculas de la envoltura astral hasta el punto de hacerse visible. Los fenómenos de densidad y peso aparente se explican mediante otras leyes.

Tercero, que se acumula una masa invisible de materia eléctrica y magnética, y sobre ella se refleja, desde la luz astral, la imagen de cualquier persona deseada, ya sea viva o muerta. Esto se considera el "espíritu" de dichas personas, pero no lo es, y H.P. Blavatsky lo ha calificado con razón de "fraude psicológico", porque finge ser lo que no es. Y, por extraño que parezca, esta misma explicación de las materializaciones ha sido dada por un "espíritu" en una sesión espiritista regular, pero nunca ha sido aceptada por los espiritistas simplemente porque trastorna su noción del regreso de los espíritus de las personas fallecidas.




Los fenómenos psíquicos

Finalmente, el cuerpo astral explica casi todos los fenómenos psíquicos extraños que ocurren en la vida cotidiana y en el trato con médiums auténticos.

1. Muestra qué puede ser una aparición y la posibilidad de que se vea, y así evita que el escéptico científico viole el buen sentido al afirmar que no vio lo que sabe que ha visto; elimina la superstición al mostrar la verdadera naturaleza de estos fenómenos y destruye el miedo irracional a lo desconocido que hace que una persona tema ver un "fantasma".


2. Mediante el cuerpo astral también podemos explicar la distribución de objetos sin contacto físico, ya que la mano astral puede extenderse y sujetar un objeto, atrayéndolo hacia el cuerpo.

Cuando se demuestre que esto es posible, no se reirán los viajeros que cuentan haber visto al yogui hindú hacer volar tazas de café por los aires y objetos distantes acercarse aparentemente por sí solos, sin ser tocados por él ni por nadie más.


3. Todos los casos de clarividencia y clariaudiencia también se explican mediante el cuerpo astral y la luz astral. Los órganos astrales —que son los verdaderos— son los que permiten la vista y la audición, y como todos los objetos materiales se mueven constantemente entre sus propios átomos, la vista y la audición astrales no se ven obstaculizadas, sino que actúan a una distancia tan grande como la extensión de la luz astral o la materia que rodea la Tierra.

Así fue como el gran vidente Swedenborg vio casas en llamas en Estocolmo cuando se encontraba en otra ciudad a muchos kilómetros de distancia, y por el mismo medio cualquier clarividente de la actualidad ve y oye a distancia











EL CUERPO DE LOS DESEOS EXPLICADO POR WILLIAM JUDGE



(Este es el capítulo seis del libro "El Océano de la Teosofía" de William Judge; añadí subtítulos para facilitar su lectura, y para comprender mejor el texto les recomiendo que primero observen la composición teosófica del hombre en la siguiente tabla.)



Clasificación
Teosófica
Términos en sánscrito
Es tu naturaleza
7
El espíritu divino
Atma
Divina
6
El alma espiritual
Buddhi
Espiritual
5
El mental
a) superior
Manas

Humana

b) inferior
(La parte de manas que ha encarnado)


4Las pasiones y los deseos
KamaBestial
3
El cuerpo astral
Linga Sarira
Astral
2
La vitalidad
Prana
Vital


1El cuerpo físico
Sthula SariraFísica


--oOo--



El autor de "Buddhismo Esotérico" —libro que todos los estudiantes de Teosofía deberían consultar, ya que se basó en sugerencias de algunos de los propios Adeptos— dio el nombre de Kama rupa al cuarto principio de la constitución humana. La razón fue que la palabra Kama en sánscrito significa "deseo", y como la idea que se pretendía transmitir era que el cuarto principio era el "cuerpo o masa de deseos y pasiones", el Sr. Sinnett añadió la palabra sánscrita para cuerpo o forma, que es Rupa, creando así la palabra compuesta Kamarupa.

Lo llamaré por su equivalente en inglés —pasiones y deseos— porque estos términos expresan con precisión su naturaleza. Y lo hago también para plantear la aguda cuestión que existe entre la psicología y la filosofía mental de Occidente y las de Oriente.

Occidente divide al hombre en intelecto, voluntad y sentimiento, pero no se entiende si las pasiones y los deseos constituyen un principio en sí mismos o se deben enteramente al cuerpo.

De hecho, la mayoría de la gente los considera resultado de la influencia de la carne, pues a menudo se les denomina «deseos de la carne» y «apetitos carnales». Sin embargo, los antiguos y los teósofos saben que son un principio en sí mismos y no meros impulsos del cuerpo.

La psicología occidental, actualmente en sus inicios y totalmente carente de conocimiento sobre la naturaleza interna, es decir la naturaleza psíquica del hombre, no ofrece ninguna ayuda en este asunto.

Las pasiones y los deseos no son producidos por el cuerpo, sino que por el contrario, el cuerpo es causado por el primero. Son el deseo y la pasión los que nos hicieron nacer, y nos harán nacer una y otra vez en algún cuerpo en esta Tierra o en otro globo.

Es por la pasión y el deseo que evolucionamos a través de las moradas de la muerte llamadas vidas en la Tierra. Fue por el surgimiento del deseo en la causa primera desconocida, la única existencia absoluta, que se manifestó todo el conjunto de mundos, y mediante la influencia del deseo en el mundo ahora manifestado, este último se mantiene en existencia.

Este cuarto principio es el principio de equilibrio de los siete. Se encuentra en el centro, y desde él se mueven los caminos ascendentes o descendentes. Es la base de la acción y el motor de la voluntad.

Como dicen los antiguos hermetistas: «Detrás de la voluntad se encuentra el deseo». Pues, ya sea que deseemos hacer el bien o el mal, primero debemos despertar en nosotros el deseo de cualquiera de los dos caminos.

El hombre bueno que finalmente se convierte en sabio tuvo que despertar en algún momento de sus muchas vidas el deseo de la compañía de hombres santos y mantener vivo su deseo de progreso para continuar su camino.

Incluso un Buda o un Jesús tuvieron que hacer primero un voto, que es un deseo, en alguna vida, de salvar el mundo o una parte de él, y perseverar con el deseo vivo en su corazón a lo largo de incontables vidas.

Y de igual modo, por otro lado, el hombre malo, vida tras vida, se apoderó de deseos bajos, egoístas y perversos, degradando así este principio en lugar de purificarlo.

En el aspecto material y científico del ocultismo, el uso de los poderes internos ocultos de nuestra naturaleza, si este principio del deseo no es fuerte, el poder maestro de la imaginación no puede hacer su trabajo, porque aunque hace un molde o matriz, la voluntad no puede actuar a menos que sea movida, dirigida y mantenida a tono por el deseo.

Los deseos y las pasiones, por lo tanto, tienen dos aspectos: uno bajo y otro alto. El bajo se manifiesta por la constante ubicación de la conciencia completamente abajo, en el cuerpo y el cuerpo astral; el alto proviene de la influencia y la aspiración a la trinidad superior: Mente, Buddhi y Espíritu.

Este cuarto principio es como el signo de Libra en el recorrido del Sol por el Zodíaco; cuando el Sol (que es el hombre real) alcanza ese signo, tiembla en la balanza. Si retrocediera, los mundos serían destruidos; él avanza, y toda la raza humana se eleva a la perfección.

Durante la vida, la distribución de los deseos y pasiones, como ocurre con el cuerpo astral, se extiende a todo el hombre encarnado, y esa contraparte etérea de nuestra persona física, puede aumentarse o disminuirse, debilitarse o aumentarse en fuerza, degradarse o purificarse.





Después de Morir

Al fallecer, se convierte entonces en una simple cáscara; pues cuando una persona muere, su cuerpo astral y el principio de la pasión y el deseo abandonan el físico y se fusionan. Es entonces cuando puede aplicarse el término Kamarupa, ya que Kamarupa está hecho en realidad de cuerpo astral y Kama en conjunción, y esta unión de ambos crea una forma que, aunque ordinariamente invisible, es material y puede hacerse visible.

Aunque carece de mente y conciencia, posee poderes propios que puede ejercer cuando las condiciones lo permiten. Estas condiciones son proporcionadas por los médiums espiritistas, y en cada sala de sesiones espiritistas, los caparazones astrales de los difuntos siempre están presentes para engañar a los asistentes, cuya capacidad de discernimiento ha sido destruida por el asombro.

Es el «diablo» de los hindúes, y un enemigo peor que el pobre médium no podría tener. Pues el espectro astral —o Kamarupa— no es más que el conjunto de deseos y pasiones abandonados por la persona real que ha huido al "cielo" y no se preocupa por quienes quedan atrás, y mucho menos por las sesiones espiritistas y los médiums.

Por lo tanto, al estar desprovistos del alma más noble, estos deseos y pasiones actúan solo en la parte más baja de la naturaleza del médium y no despiertan elementos buenos, sino siempre las inclinaciones más bajas del ser. Por ello, incluso los propios espiritistas admiten que entre los médiums hay mucho fraude, y estos a menudo han confesado: "Los espíritus me tentaron y cometí fraude por su voluntad".

Este fantasma de Kamarupa es también enemigo de nuestra civilización. Al ejecutar a hombres por crímenes cometidos se libera a nivel sutil la masa de pasión y deseo, libre del peso del cuerpo y susceptible de ser atraída en cualquier momento por cualquier persona sensible.

Al ser así atraída, las imágenes deplorables de los crímenes cometidos, así como la imagen de la ejecución, con todas las maldiciones y deseos de venganza que la acompañan, se implantan en personas vivas quienes al no ver el mal, son incapaces de deshacerse de él.

De este modo, los crímenes y las nuevas ideas sobre crímenes se propagan voluntariamente a diario en aquellos países donde prevalece la pena de muerte.


Las envolturas astrales, junto con el cuerpo astral aún vivo del médium, con la ayuda de ciertas fuerzas de la naturaleza que los teósofos llaman "elementales", producen casi todos los fenómenos de la espiritualidad no fraudulenta.

El cuerpo astral del médium, con el poder de extensión y extrusión, forma el marco para los llamados "espíritus materializados", mueve objetos sin contacto físico, proporciona informes de familiares fallecidos, ninguno de los cuales es más que recuerdos e imágenes de la luz astral, y en todo esto, utiliza y es utilizado por las envolturas de suicidas, asesinos ejecutados y todos aquellos espíritus que se encuentran naturalmente cerca de este plano de vida.

El número de casos en que la comunicación proviene de un espíritu real fuera del cuerpo es tan pequeño que casi se puede contar con una mano. Pero los espíritus de los seres vivos a veces, mientras sus cuerpos duermen, asisten a sesiones espiritistas y participan en ellas. Pero no pueden recordarlo, desconocen cómo lo hacen, y los médiums no los distinguen de la masa de cadáveres astrales.

El hecho de que el hombre interior pueda realizar tales cosas sin recordarlas no contradice estas teorías, pues el niño puede ver sin saber cómo funciona el ojo, y el salvaje que desconoce la compleja maquinaria que opera en su cuerpo, lleva a cabo el proceso de digestión a la perfección. Y que este último sea inconsciente en él concuerda perfectamente con la teoría, pues estos actos y acciones del hombre interior son acciones inconscientes de la mente subconsciente.

Los términos «consciente» y «subconsciente» se usan, por supuesto, de forma relativa, ya que la inconsciencia corresponde únicamente al cerebro. Experimentos hipnóticos han demostrado de forma concluyente todas estas teorías, como se admitirá plenamente en un futuro próximo.

Además, los cuerpos astrales de los suicidas y los criminales ejecutados son las más coherentes, longevas y cercanas a nosotros de todas las sombras del infierno, y por lo tanto, por necesidad, deben ser los verdaderos "controladores" de la sala de sesiones espiritistas.





El Deseo en la Evolución

La pasión y el deseo, junto con el cuerpo astral modelo, son comunes a hombres y animales, así como al reino vegetal, aunque en este último se desarrollaron débilmente. En un período de la evolución, no se habían desarrollado más que los principios inferiores, y los tres superiores —Mente, Alma y Espíritu— estaban latentes.

Hasta ese entonces, el hombre y el animal eran iguales, pues la bestia en nosotros está hecha de pasiones y cuerpo astral.

El desarrollo de los gérmenes de la Mente creó al hombre porque constituyó la gran diferenciación. El Dios interior comienza con Manas o mente, y es la lucha entre este Dios y la bestia inferior la que la Teosofía describe y advierte.

El principio inferior se llama malo porque, en comparación con el superior, lo es, pero aun así es la base de la acción. No podemos elevarnos a menos que el yo se afirme primero en el deseo de mejorar. En este aspecto se le llama rajas o la cualidad activa y mala, a diferencia de tamas, o la cualidad de oscuridad e indiferencia.

El ascenso no es posible a menos que rajas esté presente para impulsarlo, y mediante este principio de la pasión, todas las cualidades superiores se activan para refinar y elevar nuestros deseos de tal manera que puedan ser continuamente dirigidos hacia la verdad y el espíritu.

Con esto, la Teosofía no enseña que las pasiones deban ser consentidas o saciadas, pues nunca se ha enseñado una doctrina más perniciosa, sino que el mandato es utilizar la actividad que brinda el cuarto principio para ascender siempre y no caer bajo el dominio de la cualidad oscura que termina con la aniquilación, tras haber comenzado en el egoísmo y la indiferencia.

Habiendo analizado así el campo y mostrado cuáles son los principios inferiores, encontramos que la Teosofía enseña que, en el punto actual de la evolución del hombre, este es un cuaternario plenamente desarrollado, con los principios superiores parcialmente desarrollados.

Por lo tanto, se enseña que hoy el hombre se muestra movido por la pasión y el deseo. Y esto se comprueba con una mirada a las civilizaciones de la Tierra, pues todas se mueven por este principio, y en países como Francia, Inglaterra y América se exhibe una glorificación de este en la atención a la ostentación, al arte sensual, a la lucha por el poder y la posición, y en todos los hábitos y modos de vida donde la gratificación de los sentidos a veces se considera el bien supremo.

Pero a medida que la Mente evoluciona cada vez más, a medida que avanzamos en nuestro curso a lo largo de la línea del desarrollo de la raza, se puede percibir subyacentemente, en todos los países, el comienzo de la transición del animal, poseedor del germen de la mente, al hombre de mente completa.

Por lo que ese día es conocido por los Maestros, quienes han transmitido algunas de las antiguas verdades, como el "período de transición". La ciencia orgullosa y la religión, aún más orgullosa, no lo admiten, sino que creen que somos como siempre seremos.

Pero creyendo en su maestro, el teósofo ve a su alrededor la evidencia de que la mente de la raza está cambiando por la expansión, que los viejos tiempos del dogmatismo han pasado, y ahora ha llegado la "era de la indagación", que las indagaciones se intensificarán año tras año y se requerirán respuestas para satisfacer la mente a medida que crece, hasta que finalmente, al terminar con todo el dogmatismo, la raza estará lista para afrontar todos los problemas, cada uno por sí mismo, todos trabajando por el bien común, y que el fin será el perfeccionamiento de quienes luchan por superar a la bestia.

Por estas razones, las viejas doctrinas se renuevan, y la Teosofía invita a todos a reflexionar sobre si ceder ante el animal inferior o admirar y ser gobernados por el Dios interior.

Un tratamiento más completo del cuarto principio de nuestra constitución nos obligaría a considerar todas las cuestiones planteadas por los hacedores de milagros de Oriente, los fenómenos espiritistas, el hipnotismo, las apariciones, la locura y similares, pero deben reservarse para un tratamiento separado.