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¿UN GUÍA ESPIRITUAL CON UNA GRAN ORATORIA ES PRUEBA DE QUE ES UN GRAN MAESTRO?



Osho fue aplaudido por su oratoria e incluso ganó el campeonato nacional de debate de la India.


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Cuál es la diferencia entre un gurú que explota a sus seguidores y un verdadero maestro? ¿Reside en sus palabras o en sus acciones? ¿Es la buena oratoria un signo de elevación espiritual y moral? ¿Indican las palabras bellas, dulces y sabias una gran espiritualidad? Lea el artículo a continuación y profundice en esta importante cuestión.

Jesús se refirió en una ocasión a los escribas y fariseos, diciendo: 

« En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Por lo tanto, hagan todo lo que les digan y obsérvenlos, pero no hagan lo que ellos hacen, porque no practican lo que predican. (…) Les encanta ocupar los primeros puestos en los banquetes, los asientos de honor en las sinagogas, los saludos en las plazas y que los llamen “Rabí” [Maestro]. »
(Mateo 23:2-7)
  

Algunos espiritualistas rechazan a Jesús; no sé por qué. Quizás porque lo consideran anticuado. Quizás porque no se limita a pronunciar palabras dulces, como hacen algunos gurús contemporáneos, sino porque dice la verdad. Y la verdad no siempre es agradable.

Vale la pena recordar que Jesús fue respetado por grandes sabios, maestros e instructores de diversas épocas, culturas y sociedades, entre ellos Gurdjieff, Gandhi, Yogananda, Babaji, Ramakrishna y el propio Krishnamurti.

Jesús no dijo nada para complacer a nadie. Desenmascaró las mentiras,  las falsedades y la hipocresía de los "maestros" de su tiempo.

Es importante destacar que cuando  Jesús habla de hipocresía, no se refiere únicamente a un contexto histórico específico. Advierte sobre una característica inherente al ser humano que trasciende el espacio y el tiempo.

Todo lo que dijo sigue vigente y es cierto. El ser humano de ayer es el mismo que el de hoy: los patrones se repiten. Las costumbres, el tiempo, la cultura y el país cambian, pero el hombre no cambia. Permanece igual a lo largo de los milenios.

¿Quiénes son entonces los escribas y fariseos de nuestros tiempos?

Son todos aquellos líderes religiosos que roban, engañan y explotan la fe de la gente, sin importar su religión, organización o movimiento. Son quienes se hacen pasar por maestros espirituales, pero explotan, engañan y desorientan.

Aman el dinero, el poder y la fama por encima de todo. Y para lograrlo, manipulan mentes vulnerables, principalmente mediante discursos bellos, seductores y conmovedores. Una simple retrospectiva revela que los  verdaderos maestros no se limitaron a las palabras. Ante todo, vivieron de acuerdo con lo que predicaban. 

Buda abandonó el palacio y una vida de lujos y se adentró en el bosque en busca de la liberación. Al encontrarla, vivió una vida equilibrada y sobria, sin ostentación, lujos ni privilegios.

Jesús, el Maestro de maestros, era un simple carpintero. No tenía dónde dormir. En su época, abundaban los predicadores, salvadores y profetas, casi todos falsos. ¿Cuál era el rasgo distintivo de Jesús? Ciertamente, no eran solo sus palabras —a pesar de ser sabias, profundas y originales— sino su vida de amor y entrega a los demás, y sobre todo, su sacrificio supremo. Algo que ningún falso profeta se atrevería a hacer. En  otras palabras, Jesús no se limitó a las palabras. Fue más allá de ellas.

Ramana Maharishi abandonó la casa de sus padres a temprana edad para vivir en el ático de un templo, aislado, solo, sin dinero ni posesiones de ningún tipo. Allí no hacía más que meditar o investigar (vichara), como él lo llamaba. Este fue el  primer y último viaje que realizó. Después de eso, nunca más volvió a viajar. ¿Por qué viajar? ¿Con qué intención? ¿Para   ganar dinero y fama?

No. Eso no le interesaba. No deseaba nada ni poseía nada. Lo único que tenía era un taparrabos para cubrir sus partes íntimas.  No sentía autoridad alguna y nunca aceptó ningún trato especial o preferencial. Era la imagen clásica del sanyasin: el renunciante. No tenía familia, ni trabajo, ni hogar, ni posesiones. Todo lo contrario al estilo de vida de algunos de sus supuestos discípulos que hoy se hacen pasar por "maestros".     

Krishnamurti nació pobre pero el destino le deparaba una vida diferente. A muy temprana edad se convirtió en el líder de una organización rica y poderosa. Sin embargo, a pesar de todo el poder y la adulación, renunció a todo, negando su propia naturaleza mesiánica y disolviendo la famosa organización que lo idolatraba. Después, vivió de la venta de sus libros, sus escuelas y donaciones. Estos recursos eran administrados por fundaciones formadas por un consejo de administración.

Durante mucho tiempo, Krishnamurti no quiso involucrarse en asuntos administrativos. Tras un problema con su ex-secretario y la insistencia de algunos amigos, accedió a formar parte del consejo administrativo de las Fundaciones. Krishnamurti solía decir que no tenía dinero y que no necesitaba nada más que un lugar donde dormir, ropa y comida. Las Fundaciones sufragaban sus gastos personales.

Krishnamurti se convirtió en un ejemplo de frugalidad, humildad y trabajo duro. Lavaba sus propios platos, lavaba su propio coche, regaba las plantas, sin privilegios ni aires de grandeza. No había ni rastro de afectación ni de superioridad. Llevaba una vida cómoda, pero modesta, sin pompa ni ostentación.


Un maestro no vive solo de discursos, sino de actitudes y acciones concretas. Hablar con elocuencia es el resultado de desarrollar una técnica: la oratoria. Y cualquiera puede hacerlo, solo necesita dedicarse a ello.

Todos los oradores profesionales conocen los trucos que convierten a alguien en un experto en el arte de hablar. Estas técnicas incluyen la lectura, observar a buenos oradores, el carisma, el ingenio, el humor y la inteligencia emocional. En última instancia, un buen orador no es más que un hipnotizador. Puede ser un maestro de la oratoria, pero eso no lo convierte en un maestro espiritual. 

Para ser un buen orador —o escritor— no se requiere refinamiento espiritual, solo esfuerzo y dedicación para desarrollar el arte de hablar bien. En cambio el espíritu se perfecciona a través de la vida y la experiencia, mediante las dificultades, los obstáculos y las lecciones cotidianas.

Los buenos oradores tienen el poder de hipnotizar a las masas y a menudo utilizan este poder con fines políticos, militares o religiosos. Pero nada de esto los convierte en seres espirituales; al contrario, suele ser un obstáculo. El poder de las palabras llevó al poder —y a la tragedia— a personas como Hitler, Jim Jones, David Kolesh y otros dementes. Esto demuestra que muchos psicópatas son excelentes oradores. Algunos incluso se convierten en gurús. 

Las técnicas correctas para el uso de las palabras se estudian exhaustivamente en diversos campos, especialmente en hipnosis, teología y  marketing. Las palabras son el instrumento del charlatán, el embaucador, el vendedor, el político, el hipnotizador y los autoproclamados gurús. Todos ellos aprenden a usarlas con fines específicos.

El problema es que muchos las utilizan para manipular a las personas con fines puramente egoístas. Una de las técnicas más poderosas consiste en generar emociones placenteras en quienes escuchan. Esto es fácil de entender: el cerebro funciona según un patrón de placer y  dolor.  Por lo tanto, las palabras positivas y reconfortantes crean emociones positivas y reconfortantes. Esto  se confunde con paz, dicha, gracia, etc. Pero está muy lejos de serlo.

La vida, las palabras, los pensamientos, las acciones, las emociones y los sentimientos de un maestro auténtico están en completa sincronía. Todo en él manifiesta una percepción diferenciada.

Esto no significa que deba ser "pobre" económicamente —ni nada parecido—, sino que sus actitudes se alinean con lo que dice y enseña. Lamentablemente, algunos líderes son tan astutos que predican exactamente lo que no hacen y aún tienen la audacia de negarlo vehementemente.

Por ejemplo: ningún líder afirma ser un maestro, pero tiene un séquito de seguidores leales y fanáticos. Dicen que no les importa nada —el lujo o el dinero, por ejemplo— pero insisten en cobrar precios elevados por sus "satsangs" (conferencias).

Dicen que no ejercen autoridad, pero ¡cuidado con aquel que discrepe con el maestro!, pues es reprendido "delicadamente" por el líder —o algún otro adulador—.  Afirman que no "atan psicológicamente" a nadie, pero si alguien quiere abandonar el grupo, pierde la amistad y el respeto de todos, incluido el líder. En otras palabras, existe toda una estrategia para reforzar y mantener el lavado de cerebro. 


Finalmente es importante recordar las eternas palabras del maestro Jesús: «Por sus frutos los conoceréis». Pero, en estos tiempos de marketing y adulación, resulta cada vez más difícil discernir si algo es bueno o malo, pues la organización hace todo lo posible por ocultar o negar el 'fruto podrido'.

La imagen del líder se preserva cuidadosamente para que sus defectos, debilidades y abusos nunca salgan a la luz. Muchos crímenes y escándalos de algunos líderes espirituales siguen siendo   negados hasta el día de hoy por su organización explotadora, incluso con todas las pruebas, testimonios, documentos e incluso grabaciones de vídeo y fotografías. 


~ * ~

Todo esto nos lleva a reflexionar sobre el poder seductor de las palabras, del discurso. Si las palabras son el arma principal del hipócrita, es importante no dejarse influenciar por discursos supuestamente "profundos" que en última instancia, no dicen nada.

Es fácil usar palabras bonitas, frases pegadizas y expresiones elaboradas; solo se necesita un poco de práctica, habilidad y cinismo. Lo más seguro, en este caso es mantener cierta distancia. Ante la duda, es mejor no seguir a nadie. Hagan como dijo Jesús: «Escúchenlos, pero no los sigan, no los imiten ni los llamen maestros».

Recuerden: el verdadero maestro no necesita autopromoción, ni vendedores, ni explotar a nadie. Una vida digna, correcta, honesta y armoniosa es suficiente.  Y lo demuestra no con lo que  dice sino con lo que  hace y vive.

Las palabras por sí solas no hacen a un maestro.

¡Piénsalo!






COMENTARIOS

Luis:  Estimado Alsibar, hay algunas citas atribuidas a Jesús que son difíciles de comprender, una es "el reino de Dios está cerca", y otra es "nadie viene al Padre sino por mí". ¿Cuál es tu interpretación?


Alsibar: Hola Luis, ¿cómo estás? Bueno, fue Juan el Bautista quien dijo: « El reino de Dios está cerca ». Él se refería a la venida del Mesías, que significaba la venida de la Liberación, de la Luz para la humanidad a través de la proclamación del Reino.

¿Pero dónde está el Reino?

Él mismo responde: « El reino de Dios está dentro de vosotros » (Lucas 17:21). En otras palabras, es exactamente eso: el reino de Dios, el cielo, debe encontrarse primero dentro de cada uno de nosotros; lo demás es consecuencia.


Respecto a la segunda pregunta: « Nadie viene al Padre sino por mí ». Ahora bien, ¿quién es Cristo? ¿No es él la manifestación del Padre mismo? Como explica más tarde, en esa misma ocasión: « El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí ».

Ahora bien, solo hay un camino hacia el Padre, que es estar en Cristo, ¿y quién está en Cristo? El que hace la voluntad del Padre. ¿Y cuál es la voluntad del Padre? Amor, Verdad, bondad, seguir sus enseñanzas como Él mismo explica:

« El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él. Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. »
(Juan 14:21 y 15:14)

Dios es amor. Jesús es amor; esto no depende de la religión. La persona que ama, incluso si nunca ha oído hablar de Jesús, está en Él, porque Él es amor. Recuerda que Él dijo: « No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace su voluntad ».


Luis: Amigo mío, esas son interpretaciones de las escrituras (exégesis, si no me equivoco). El problema es que quienes están menos informados tienden a interpretar lo escrito literalmente. ¡Y con el Corán es aún peor! Hay quienes creen en el ecumenismo, una reconciliación de todas las creencias. ¿Eso es imposible?



Rogelio: Buenos días amigo Alsibar, tengo una reflexión que compartir contigo y agradecería tu sincera opinión (no está relacionada con el texto).

En mi opinión, criticar y hablar mal de alguien no está bien, ya que la crítica duele. No tenemos ese derecho porque todos somos pecadores. Debemos corregir a los demás con nuestro propio ejemplo.

Por otro lado, en mi opinión, elogiar es un asunto delicado. Cuando elogiamos a alguien, la persona elogiada se alegra de recibir el elogio, pero esta satisfacción proviene del orgullo, del ego. En otras palabras, cuando elogiamos a alguien, alimentamos en esa persona algo perjudicial para su crecimiento espiritual.

En resumen, debemos corregir a los demás con nuestro propio ejemplo. Y el elogio debe ir acompañado de la siguiente frase: "Sigue así, vas por buen camino".

Espero tu respuesta. Gracias,


Alsibar: Hola Rogelio, bienvenido. Respecto a la crítica y el elogio... Amigo, ¿qué tiene de malo comentar algo bueno sobre alguien, siempre y cuando sea cierto, y no se trate de adulación excesiva? ¿Y qué tiene de malo criticar algo "incorrecto" que alguien está haciendo si eso le beneficia al ayudarle a darse cuenta de su propio error? Realmente no le veo ningún daño. Al fin y al cabo, somos seres humanos. Nuestro mayor compromiso debería ser con la verdad, sea "buena" o "mala", "correcta" o incorrecta.

La crítica constructiva puede ser de gran ayuda para el crecimiento personal y la madurez. Al igual que el elogio dado en el momento y lugar adecuados, siempre que sea verdadero y sincero.

Ahora bien, obviamente, quien recibe elogios o críticas debe ser consciente de sus propias reacciones, ya sea alegría, en el caso de los elogios, o tristeza, en el caso de las críticas. En ambos casos, uno debe ser consciente de sí mismo y de sus reacciones. Además, uno no debe aferrarse a ninguna de ellas, porque estas emociones y reacciones son pasajeras y cambiantes. Las críticas y los elogios son parte de la vida.

Por lo tanto, es necesario aprender a recibirlos con serenidad. Esto no significa que el cuerpo no se alegre con los elogios ni se entristezca con las críticas; al fin y al cabo, nuestro cerebro funciona según la lógica de los estímulos positivos y negativos. Pero debemos ser conscientes de que ambos son dos caras de la misma moneda.



Roger: Hola amigo Alsibar. Otro gran texto, como siempre, con el único propósito de iluminar.

Esta cuestión de la "vida externa" del maestro, es decir su conducta y acciones, es bastante compleja. Esto se debe a que muchos maestros afirman que este despertar concierne a otra dimensión, que nada tiene que ver con el mundo manifiesto en el que vivimos.

Jesús mismo, a su manera, dijo: "Mi reino no es de este mundo". Por lo tanto, a veces afirman vivir en dos esferas: la de la espiritualidad pura, la conciencia pura; y la de la persona, alguien que actúa en este mundo a través de un cuerpo-mente específico.

En esta línea de pensamiento, los posibles defectos de comportamiento solo pertenecerían a esta segunda esfera, que, desde la perspectiva iluminada, estaría totalmente disociada de la primera, aunque para los "no iluminados" solo la segunda es visible.

Un ejemplo que puede ayudar a aclarar lo que intento explicar es el caso del gran Nisargadatta Maharaj, reconocido indiscutiblemente como un auténtico maestro. Incluso lo considero una gran referencia y fuente de sabiduría. Sin embargo, tenía algunos hábitos poco recomendables, como su afición a fumar en exceso.

Ciertamente si se le preguntara a Nisargadatta sobre este vicio, él diría que fumar solo afecta a su cuerpo y mente, y que no se identifica con ellos.

En otras palabras, si vemos a dos personas fumando, una iluminada y otra no, no hay diferencia entre ellas en cuanto a sus acciones; la única diferencia (que no es visible) es que una está totalmente desidentificada del cuerpo y de las acciones que de ella emanan.

¿Ven lo complicado que es?

Y aún hay más, como dice el viejo dicho popular: «Donde va un buey, le sigue todo un rebaño». Si se puede pasar por alto el hábito de fumar, todo lo demás también podría justificarse con el mismo argumento: que quien practica esa acción supuestamente reprobable está totalmente desapegado, desidentificado de ella.

Por lo tanto, este tal Osho podría afirmar lo mismo: que su adicción al lujo y al poder pertenecía únicamente a ese cuerpo-mente y que él estaba más allá de él, que había alcanzado lo absoluto. 

Se podrían dar muchos otros ejemplos pero creo que con esto basta. Me gustaría saber tu opinión sobre este delicado tema que surge cuando un maestro dice: "No soy mi cuerpo, no soy mi mente, no soy mis acciones, etc...".


Alsibar: Hola Roger, ¿cómo estás? Esa  es una buena pregunta que debe abordarse con mucho cuidado y serenidad; de lo contrario, se cae en reglas generales que no se aplican a casos particulares. La conducta de una persona debe reflejar lo que predica; eso es lo mínimo, ¿no? De lo contrario se convierte en hipocresía.

Tomemos el caso de Krishnamurti y la esposa de su ex-secretario. Hay varios aspectos a considerar: primero Krishnamurti nunca predicó el celibato ni se autodenominó célibe. Hasta ahí todo bien.

Sin embargo, cuando el tema involucró los "abortos", la cosa se puso más seria. Ahora bien, abortar es matar a un ser inocente. Y eso no parece en absoluto coherente con las enseñanzas de Krishnamurti. Se dice que cuando David Bohm se enteró de esta historia, rompió con Krishnamurti, y hay rumores de que incluso su muerte está relacionada con esta revelación.

¿Pero quién soy yo para juzgar a Krishnamurti o a cualquier otra persona?

Sin embargo creo que puede que se haya equivocado, o haya fallado, en ese punto. Ahora bien, cometer errores es humano. Los errores ocurren a los humanos, incluso a los más sabios. Y si falló, probablemente pagó las consecuencias. Siempre me conmovió el relato de sus últimos días, tan dolorosos. Al leerlo, me pregunté: "¿Por qué Krishnamurti tuvo que sufrir tanto?". Tiempo después, me enteré de los abortos y sentí que esa era una respuesta.

Pero todos fallamos a diario. Los seres humanos somos un pozo de defectos, fracasos y errores. Puede que Krishnamurti haya fallado en ese caso. Sin embargo, creo que supo superar esa etapa.

Lo que le sucedió involucró varios asuntos de los que el público solo tiene una pequeña idea. Hasta donde sé, terminó su relación con Rosalinda, rompió con Rajagopal (su secretario) y siguió adelante con su vida. No tuvo más aventuras con mujeres casadas, y no hubo más abortos, al menos no lo sabemos. Fue algo aislado, específico, una actitud que ninguno de nosotros puede juzgar ni criticar. Pero repito, todos responderán por sus actos, sean quienes sean.

En el caso de Nisargadatta, fumaba y comía carne. Esto plantea muchas otras preguntas. No nos corresponde juzgar si comer carne y fumar son pecados mortales o no, ni si son degradantes para quienes los practican. Eso es una cuestión de conciencia personal.

Sin embargo, en el caso de la pedofilia, es más grave. En el caso de los excesos, la explotación, la megalomanía, las mentiras y la sed de poder, es algo completamente distinto. Si alguien enseña espiritualidad pero aspira a dominar el mundo, eso es vil. Si manipula a la gente a su antojo, eso es indigno. Si usa a la gente para servir y satisfacer sus deseos, eso no es digno de un ser de luz. Pero incluso en esos casos, no nos corresponde juzgar. Pero dar una opinión no es juzgar. Una vez más, entran en juego las palabras de Jesús: a cada uno se le dará según sus obras.

Lo cierto es que nadie es perfecto. Los maestros no están exentos de defectos humanos; por lo tanto, no deben ser adorados, adulados ni venerados. Estar en un cuerpo humano implica estar sujeto a todas las aflicciones humanas. Los maestros nos enseñan, son ejemplos y referencias.

Saber que Jesús y Krishnamurti tuvieron defectos humanos nos acerca a ellos. Sin embargo al mismo tiempo nos enseñan que a pesar de ello existe una cosmo-ética o un orden universal. Y es por este orden que todos debemos guiarnos, pues quienes se desvíen de él tendrán que pagar las consecuencias, ya que como dijo Buda: nadie está exento de la Ley de Causa y Efecto. Se aplica tanto al ser más vil como al más evolucionado.

Saludos fraternales amigo mío y gracias por la oportunidad de abordar este tema.






OBSERVACIONES DE CID

Estoy completamente de acuerdo que la calidad en la oratoria de un guía espiritual no es un factor que pruebe la calidad de su enseñanza ni el nivel de ese instructor. Y de hecho, muchos de los gurús embaucadores saben hablar muy bonito. Así que mucha cautela con ese aspecto.

Y es muy cierto que ningún guía espiritual es perfecto, pero un simple análisis muestra que Krishnamurti a pesar de sus fallos buscó ayudar a los demás a despertar, mientras que en cambio Osho fue un desgraciado que explotó a sus seguidores haciéndoles creer que los estaba despertando espiritualmente.










OSHO HIPNOTIZABA A SU PÚBLICO




Hilly Zeitlin es una trabajadora social clínica y codirectora de 'Options for Personal Transition' en Berkeley, una organización especializada en el tratamiento de la participación en sectas y cuestiones religiosas relacionadas.

Ella afirmó que Osho había realizado un estudio sobre las técnicas de inducción hipnótica utilizadas por las sectas y comentó que ella creía que Osho era uno de los mejores hipnotizadores que ella había conocido. La forma en que usaba el lenguaje, su tono de voz, la manera en que secuenciaba las ideas... todo eso es esencialmente hipnótico.

Añadió que "el arte de la hipnosis es el arte de ser vago mientras se pretende ser profundo", un arte que según ella, Osho practicaba magistralmente en sus conferencias a sus discípulos en Pune.


Enlace: https://irradiandoluz.com.br/2019/02/osho-wild-wild-country.html?fbclid=IwAR3j1Ltlqf-Bh_BGX7kHtuxI897k71iLueT_EivTojSkoyHh0liMX1RFfkI





OBSERVACIÓN

Yo estoy completamente de acuerdo con esa aseveración y también considero que Osho estudió técnicas de hipnotismo que utilizó para ser más cautivador, como por ejemplo la manera suave y pausada de hablar, su mirada magnética; todo eso son métodos para hipnotizar.

 








DOCUMENTAL DE NETFLIX SOBRE LA ANTIGUA SECRETARIA DE OSHO






Después del gran éxito que tuvo el documental de Netflix "Wild Wild Country" ("Un país muy salvaje") que salió en el 2018 y en donde se relata los crímenes que la secta de Osho ocasionó en el estado de Oregón.

Netflix volvió a sacar otro documental relacionado con esa secta llamado "Searching for Sheela" ("En busca de Sheela") donde se documenta el viaje que Sheela, la antigua secretaria de Osho, hizo a la India después de muchos años de no haber ido.

(Después de ese escándalo y de haber cumplido su condena, Sheela se fue a vivir a Suiza donde dirige dos residencias para ancianos.)

El siguiente video es un tráiler en inglés de este documental:




 



 
 
 
Y el siguiente video es detrás de cámaras, también en inglés, de este documental:



 








OPINIONES SOBRE ESTE DOCUMENTAL


De Alsibar

Cuando supe de este documental pensé que era muy corto ya que sólo dura cincuenta minutos, y me pregunté:

¿Cuál es el significado de este nuevo documental?

¿Qué cosas nuevas puede aportar a todo lo presentado en el documental anterior?


Y después de verlo, como lo sospechaba, no aporta absolutamente nada.


Así es que reflexioné:

¿Podría ser esta una manera para que el productor disfrute un poco más del gran éxito de "Wild Wild Country", que básicamente tiene la misma temática?

Y la respuesta es si, pero “En busca de Sheela” está muy por detrás de la producción de "Wild Wild Country".


En esta nueva producción, el reportero acompaña a la ex-secretaria de Osho en un viaje por la India después de 35 años lejos de su tierra natal.

Lo que más me sorprendió fue lo mucho que le pidieron a Sheela que participara en programas, reuniones, fiestas y eventos.

Sheela, como de costumbre, demuestra mucha inteligencia, personalidad e incluso algo de “flexibilidad” para decirle al mundo lo que siempre dijo después de salir de la Comuna de Osho, ser detenida, y después ser liberada con anticipación por buena conducta:

“¡Déjenme en paz!”


Mostrando un gran descontento con las predecibles y repetitivas preguntas de los entrevistadores, parece que Sheela aprovechó la oportunidad que tuvo con Netflix para volver a ver su tierra y su gente, pero nada más, ella no reveló nada nuevo.

El público aún no sabrá quién fue realmente el o la culpable de los abusos y crímenes cometidos en Rajneeshpuram: si fue ella o su amado e idolatrado gurú Osho al que nunca guarda rencor.


(Respuesta de Cid: yo considero que Osho fue el principal culpable y Sheela también tuvo su parte de responsabilidad.)












LA OPINIÓN DE KRISHNAMURTI SOBRE LA ENSEÑANZA DE OSHO





Friedrich Grohe fue un magnate industrial retirado que fue un gran seguidor de Krishnamurti, y él relató la siguiente anécdota:


« En 2011 yo le regalé un libro escrito por Krishnamurti a una amiga a quien le gustó pero ella lo recibió con desconfianza.

Fue entonces cuando yo me di cuenta de que los residentes de Sunen habían sido mal influenciados en la percepción que ellos tenían de Krishnamurti por la apariencia de algunos de los individuos que habían estado presentes en sus conferencias.

Esta conocida mía tenía veintitantos años cuando Krishnamurti dio sus últimas conferencias en Sunen en 1985 y todo lo que ella recordaba de esos acontecimientos eran las grandes reuniones y unas cuantas personas vestidas con túnicas naranjas, quienes eran discípulos de Osho y que afirmaban que el mensaje de Osho era el mismo que el de Krishnamurti.

Por supuesto cuando Krishnamurti oyó eso, él exclamó:

   -  ¡Es exactamente lo opuesto!


Pero mi amiga no sabía eso, y esa declaración que hicieron los seguidores de Osho la hicieron desconfiar de Krishnamurti.

Además que algunos de ellos iban de puerta en puerta distribuyendo panfletos sobre Osho, lo que la llevó a sospechar que una secta se estaba reuniendo en su poblado.

Una idea que habría horrorizado no sólo a Krishnamurti sino también a la mayoría de los que asistieron a sus conferencias. »







VIDEO

El investigador Alsibar publicó este video donde relata en portugués esta anécdota ilustrándola con imágenes: 










CONCLUSIÓN

Constatamos que Krishnamurti consideraba que su enseñanza y la de Osho eran opuestas, algo en lo que yo estoy de acuerdo. 









OSHO VERSUS KRISHNAMURTI







MI OPINIÓN

Yo considero que Osho y Krishnamurti son dos polos completamente opuestos, porque aunque Krishnamurti tenía sus defectos, su deseo de ayudar a los demás a liberarse era sincero.

Mientras que en cambio Osho es el mayor representante de lo que es un falso gurú que manipula a sus seguidores para obtener de ellos dinero y adoración.

Y a continuación les voy a poner lo que dicen otros investigadores sobre este asunto.





GALAXIO

Marcial Galaxio a investigado mucho a los guías espirituales y la discusión que él tuvo sobre este tema la pueden leer en un artículo que él publicó en su blog (ver link).

Y en resumen él concuerda con lo que yo les dije.





ALSIBAR

Alsibar es un terapeuta que también ha investigado mucho a los guías espirituales y también opina lo mismo, y él ha publicado en portugués los siguientes videos donde habla sobre este tema:



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 







LA MIRADA ENIGMÁTICA DE OSHO







SU MIRADA HIPNÓTICA 

Algo que sorprende a muchas personas es la mirada fascinante que tenía Osho.

Algunos piensan que esa mirada hipnótica es una prueba de que Osho era un ser iluminado, pero por los horrores que hizo Osho, yo estoy convencido de que para nada él estuvo espiritualmente iluminado.

Otros piensan que su mirada magnética es una expresión de su inmenso conocimiento y gran sabiduría. Y aunque eso es cierto en algunos instructores (como por ejemplo en el caso de Blavatsky) los conocimientos y la sabiduría que tenia Osho son bastante menguados por lo que tampoco considero que esa explicación sea válida.

Y en realidad yo sospecho que Osho se estuvo ejercitando para desarrollar una mirada hipnótica. Existen técnicas para lograr eso. Simplemente pongan en Google: "¿Como desarrollar una mirada magnética?", y les aparecerán muchos ejercicios para lograrlo.

Y si observan a Osho cuando era más joven, constatarán que en ese entonces él no tenía esa mirada hipnótica:











LOCURA

Y su mirada también delata que cuando Osho ya estaba envejeciendo, tristemente él estaba perdiendo la razón, porque aunque Osho se esforzaba por dar la apariencia de ser un gran Gurú lleno de amor, sabiduría y paz:







Por momentos él mostraba una mirada de desquiciado que revelaba que en realidad en su interior se estaba volviendo loco:
































Y los eventos que ocurrieron demuestran que esta sospecha resultó ser cierta.

Y esa mirada de desequilibrado es uno de los motivos por el que yo considero que Osho si se había vuelto adicto al Valium y al óxido nitroso como lo aseveraron varios de sus allegados.

Y ese consumo masivo de esas substancias provocó que Osho fuera perdiendo cada vez más sus facultades cognitivas.













LA BROMA QUE OSHO LE HACÍA A KRISHNAMURTI





Sobre la broma que Osho le hacía a Krishnamurti, en la charla que Osho dio el 3 de marzo de 1986 (dos semanas después del fallecimiento de Krishnamurti), Osho comentó lo siguiente:

« Siento casi una unidad con Krishnamurti, a pesar de todas sus críticas, a pesar de todas mis críticas (que solo eran bromas para provocarlo), ya que él se irritaba con mucha facilidad.

Bastaba con enviar a mis sannyasins a sus reuniones para que se sentaran en primera fila, todos vestidos de rojo ¡y Krishnamurti se volvía loco! No toleraba el color rojo.

En su vida pasada debió de ser un toro; solo con una bandera roja y el toro se vuelve loco. Los toros tienen su propia personalidad. Y cuando Krishnamurti solía enojarse, él olvidaba el tema que iba a tratar y comenzaba a criticarme a mí y a mi gente.

Más tarde Krishnamurti le decía a la anfitriona de su alojamiento:
 
-        "Ese tipo [Osho] es desastroso, interrumpe mis reuniones enviando gente vestida de rojo. Y en cuanto los veo, olvido el tema que he decidido tratar. Sucede siempre, y sé que solo está bromeando. No habla en serio, no está en mi contra; yo tampoco estoy en su contra."


Muchos de sus allegados me han dicho:
 
-        "Krishnamurti no está en tu contra. Quiere que sepas que por muy enojado que se ponga, no está en tu contra."

A lo que yo les respondí
:
 
-        "Lo sé. Amo a ese hombre. Pero amar a un hombre y bromear con él de vez en cuando ¿les parece contradictorio?  De hecho intento ayudarlo a ser un poco menos serio. Un poco más de sentido del humor no le hará daño. Solo en eso no estoy de acuerdo con él: él es demasiado serio."
»

(Este relato se transcribió posteriormente en el libro “Sócrates envenenado otra vez después de 25 siglos”, en el capítulo 25.)





En la conversación que Osho dio el 28 de septiembre de 1988, él volvió a hablar sobre este asunto diciendo lo siguiente:

« Solía ​​enviar a mis sannyasins a sentarse en la primera fila, vestidos con ropa naranja y malas. ¡Y con eso bastaba para que Krishnamurti se enojara!

Él aparecía y al mirar a su alrededor, olvidaba por completo el tema que iba a tratar. Inmediatamente empezaba a hablar mal de mí y se enfadaba muchísimo, diciendo:
 
-        "No entiendo por qué estos sannyasins se sientan delante de mí. Estoy en contra de esas túnicas, estoy en contra del sannyas."

Y yo les decía a mis discípulos que cuando Krishnamurti se enfadara, ellos no se molestaran sino que se rieran. Y eso a Krishnamurti lo enfadaba aún más. Y mis sannyasins estaban por todo el mundo, dondequiera que él hablara. »

(Este relato se publicó en el libro “Hyakujo, el Everest del Zen”, en el capítulo 3)





Y en la charla que Osho dio el 20 de febrero de 1989, él volvió a tratar sobre este tema diciendo:

« Krishnamurti, se enojaba mucho con solo ver a mis sannyasins. Yo les decía a mis sannyasins en todas partes que dondequiera que Jiddu Krishnamurti hablara, simplemente ellos se sentaran en primera fila.

En esa época mis sannyasins vestían ropas rojas y llevaban el mala con mi foto en el medallón, así que eran totalmente reconocibles.

Y en cuanto Krishnamurti veía a mis sannyasins por todas partes, él olvidaba de lo que iba a hablar, y empezaba a condenarme y a condenar a los sannyasins.

Este hombre Krishnamurti había estado hablando toda su vida sobre la consciencia, pero al ver a mis sannyasins había olvidado el tema por completo. Y esto no fue solo una vez sino varias porque mis sannyasins estaban por todas partes. Dondequiera que Krishnamurti  hablara (en Londres, San Francisco, Bombay, Nueva Delhi, Madrás) mis sannyasins estaban en las primeras filas.

Krishnamurti me tenía tanta alergia que en cuanto los veía, perdía el control. A veces incluso se golpeaba la cabeza diciendo:
 
-        "¿Por qué vienen aquí? ¡Estoy en contra del sannyas!"

Y yo les decía a mis discípulos:
 
-        "¡Ríanse con alegría! ¡Hagan que Krishnamurti se enfade lo más posible! Eso sacará a relucir al hombre original que se esconde en su interior".

Krishnamurti ni siquiera entendía por qué esto sucedía en todas partes, por qué estaba distraído. Entonces empezaba a condenarme, a condenar a los sannyasins, y él se volvía casi neurótico.

Cuando veía reír a mis sannyasins era como echar más leña al fuego, y se enfadaba cada vez más. No entendía por qué esta gente no se ofendía, sino que por el contrario, se reía.

Los sannyasins ocuparían todo su tiempo. »

(Este relato se publicó en el libro “El manifiesto zen: liberarse de uno mismo”, en el capítulo 1)







OBSERVACIONES

Osho menciona que él le ordenaba a sus seguidores (a los que denominaba "sannyasins" y los cuales se vestían de rojo o de naranja) a que se pusieran en primera fila en las conferencias que daba Krishnamurti.

Porque según Osho, Krishnamurti odiaba esos colores y al ver a los sannyasins vestidos así, Krishnamurti se enojaba tanto que se olvidaba del tema que iba a tratar en esas conferencias.



Pero se han gravado numerosas conferencias que dio Krishnamurti  y no he percibido que aparecieran los sannyasins en ellas, y tampoco he sabido que Krishnamurti odiara el color rojo o el color naranja, por lo que lo más probable es que esta historia la haya inventado Osho; y como Krishnamurti ya había fallecido, no había forma de que Krishnamurti fuera a contradecir lo que relataba Osho.

Pero contrario a lo que afirma Osho, Krishnamurti si estaba en contra de él al grado que lo catalogó de ser un criminal, sin embargo Krishnamurti no criticó públicamente a Osho (como lo asevera Osho) porque esa no era su manera de proceder (ver link).

Y este es un ejemplo más de como Osho inventaba historias.