Pregunta: esta
noche nos reunimos para consultarlo sobre todo en el aspecto de la sanación. Se nos explicó que trabajando en lugares que serían consagrados, un grupo
de colaboradores podría ser formado para transmitir energías, ya sea en el campo de la sanación
o ya sea para ayudar a las personas en diversos problemas.
La pregunta general es: los miembros que conformamos el grupo en esta sala estamos dispuestos a tratar de ayudar y en ese sentido:
¿Qué podemos hacer? ¿Cómo debemos organizarnos?
La pregunta general es: los miembros que conformamos el grupo en esta sala estamos dispuestos a tratar de ayudar y en ese sentido:
¿Qué podemos hacer? ¿Cómo debemos organizarnos?
Antes de comenzar con mi explicación quisiera saludarlos a todos.
Veo
que vienen esta noche llenos de buena voluntad y en realidad lo que me quieren
decir es:
¡NO!
Eso no nos agrada para nada, y sin embargo, eso lleva miles de años y seguirá
hasta que la humanidad en su conjunto haya evolucionado lo suficiente para no
generar más karma negativo. Pero antes de ser un corazón lleno de amor y de
compasión por la humanidad, primero respetamos la Ley divina.
«
Gran hermano, lo hemos pensado y venimos a ofrecerte nuestras manos para sanar. Tú
sólo tienes que venir y utilizarnos como instrumentos para
transmitir la energía divina a través de nosotros para así curar a los enfermos y así todo
el mundo estará contento. »
Por
supuesto, no es exactamente lo que pensaron, pero en sus esperanzas, es la
imagen que surgió en sus mentes, porque es su parte emotiva la que ha sido suscitada.
Ahora
bien, cuando deseen sanar a los demás, lo primero que deben de tener en su interior es justamente
todo lo contrario. Deben de adquirir una forma de dureza para saber aceptar cuando el otro tiene
que sufrir, porque no se puede o no se debe curar por razones kármicas.
¿Y es con el corazón
todo exaltado que me presentan esta noche que ustedes creen que van a poder aceptar
esa ley?
No.
Me acusarán de no haber sanado a tal paciente y que por mi culpa murió. Eso es lo que
me dirán si no aprenden primero a obrar como los Maestros obran y a curar como los
Maestros lo hacen. Lo que no significa que se vuelvan insensibles.
¿Ustedes creen que porque estamos “allá
arriba” somos insensibles a vuestro dolor?
Los
vemos sufrir, los vemos llorar, los vemos incluso pudriéndose en sus cuerpos mientras que el
alma todavía se encuentra al interior.
¿CREEN QUE ESO NOS GUSTE?
¿Creen que nos
procure alguna alegría dejar que las cosas sigan así?
(Y de
hecho, los Maestros sienten ese sufrimiento, porque cuando aceptaron de
responsabilizarse por la humanidad, se conectaron con ella, lo que provoca que
también sientan todo lo que siente la humanidad, y lo que más siente es dolor. Lo detallo en Los Maestros sufren con la humanidad)
¿JESÚS VINO Y QUÉ
HIZO?
Él
curó, cierto. ¿Pero curó sin parar como su poder se lo permitía?
¿Curó
a todos los leprosos?
¿Curó
a todos los ciegos?
¿Resucitó
a todos los muertos?
No.
Pero lo hizo para demostrar que hay algo más precioso que la sanación, más
precioso incluso que la vida misma en la tierra, y es la Verdad, que es la Realidad del
hombre en su esencia. No hay que olvidar los testimonios que se han dado en el
pasado y utilizarlos para instruirse.
(Por
eso Jesús dijo: “Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Más si
las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y
creáis que el Padre está en mí y yo en el Padre.” [Juan 10:37-38]
Porque a través de sus milagros, Jesús mostró lo que puede lograr el ser humano cuando llega a unirse con “Dios” (el Padre, el Cristo, Atma, el Espíritu superior, la Conciencia divina de la creación, llámenlo como quieran). El hombre se vuelve entonces un ser divino, un “dios humano”. Y todos los humanos tienen esa potencialidad de volverse como Jesús y ese es el objetivo de la evolución.)
Porque a través de sus milagros, Jesús mostró lo que puede lograr el ser humano cuando llega a unirse con “Dios” (el Padre, el Cristo, Atma, el Espíritu superior, la Conciencia divina de la creación, llámenlo como quieran). El hombre se vuelve entonces un ser divino, un “dios humano”. Y todos los humanos tienen esa potencialidad de volverse como Jesús y ese es el objetivo de la evolución.)
Sanar
como ustedes lo entienden, es naturalmente muy hermoso, es muy noble de su
parte, y para nosotros también es una muy buena cosa que de poder actuar a través
de ustedes. Pero no queremos que nuestra luz, que nuestra voz, que nuestro
poder, que nuestra energía, sean desnaturalizadas por la emotividad desconocedora que hay en ustedes. Y si un día, yo no levo mis manos para aquel
que viene rastreándose y que se está muriendo, no deben de preguntarme: ¿Por
qué? No me lo reprochen. Tengo Leyes que
respetar.
(Y es que el karma que se puede resumir en: “lo que hagas se te regresará”, puede por momentos parecer muy duro, pero es una ley tan importante como lo es la ley de
gravitación para mantener el equilibrio y la existencia misma del
Universo.)
Yo
no
soy un orador, tampoco soy un sanador. Soy un portador de la Flama. Por
lo
tanto, si han comprendido mi naturaleza, también entenderán que tienen
que hacer con
ella, con nuestra naturaleza puesto que no soy el único, ya que todos
los Hermanos actuarán igual. Así que no esperen que sea como un
interruptor
que se enciende y se apaga, y cuando se enciende hace bajar la energía
divina sobre todos
los enfermos de la Tierra o sobre todos los pacientes que tengan.
No
Al
trabajar conmigo, tendrán que trabajar con la Ley, trabajar con la Verdad y con
las exigencias de la Verdad. Obviamente, eso requiere una estructura diferente
y requiere una organización diferente a la que un grupo de curación tradicional
podría elaborar.
Entonces si
quieren nuestra colaboración, lo que van a formar no es un grupo de sanación “normal”, o sea un grupo de curación
de brazos rotos o de pobres almas en perdición. Sino que ustedes
van a obrar como lo hacemos nosotros, ustedes van a obrar como lo hizo Jesús.
Acuérdense
de él y me comprenderán. No es que yo sea su igual, pero busco a hacer a
semejanza de lo que se hizo en más grande, por uno de los más grandes, y ustedes
también deben hacer lo mismo.
¿Vino Jesús como el gran
sanador del mundo?
No. Él vino como el gran redentor del mundo y es por eso que dijo:
“Yo soy la luz del
mundo, yo soy el camino. Crean en mí, síganme e irán al Padre frente a mí.”
Por
lo tanto, no hay que gastar energía tratando de construir algo para curar. No. Jesús mismo no lo hizo.
¿En cambio qué fue lo que dio?
No
quiero hacerlos caminar sobre un camino erróneo. No, nunca les haré hacer un
solo paso falso. Y si a veces las decisiones tomadas, o las respuestas
contestadas, o las enseñanzas dadas parecen ser un poco duras, se debe porque
ante todo está la Ley, y por lo tanto no es el aspecto emocional que nos guía, sino
la sabiduría, ya que con el puro emocional no se puede ir muy lejos, debido a que es una impotencia.
Para
volver
a la estructura del grupo, como se los mencioné: más que un grupo de
sanadores,
piensen sobre todo en ser un grupo de portadores de la Flama Divina
(como lo hacemos nosotros). Y consideren en primer lugar sensibilizar a
las personas creándoles conciencia
sobre las realidades espirituales.
(Como
dice el proverbio: “Si le das un pescado a un pobre, comerá un día, pero si le
enseñas a pescar, no volverá a tener hambre”. Igual aquí, si curan a un
enfermo, estará bien un cierto tiempo, aunque debido a su ignorancia sobre las
leyes ocultas del Universo, es probable que vuelva a sucumbir, pero si le
enseñas a estar en armonía con la Creación, ya no volverá a recaer en la desdicha.)
No
se puede establecer un centro de sanación y como hacen los médicos, poner una
pequeña placa a la entrada que diga:
“ GABINETE DE CURACIÓN EN NOMBRE DE CRISTO ”
(Risas
de la audiencia)
Lo
digo para aligerar un poco la vibración de esta noche, que está algo densa por este asunto tan serio. Y luego esperar a
que el primer “cliente” llegue, y luego el segundo, y luego el tercero, etc.
Ustedes no pueden hacer eso.
¿Qué pasaría?
Ustedes
van a curar a algunos, pero otros, con seguridad, no los curarán, y sin embargo
pasaron a su alrededor, pero ustedes sólo tenía “una probable sanación” que
ofrecer, mientras que hubieran podido darles algo más valioso que la esperanza
de ser curados. Me refiero que ustedes hubieran podido aportarles la Luz.
Por
lo tanto, lo que hay que poner como piedra angular, como pilar para la acción, es que más que sanadores, ustedes sean
sobre todo los portadores de la Flama Divina, los Apóstoles de los tiempos modernos.
Eso es lo
que les propongo y no tengan miedo de hacerlo.
¿CÓMO HACERLO?
En
primer lugar, es necesario que trabajen juntos. Es decir que antes de que esa
masa de gente llegue a ustedes para pedirles que realicen todo tipo de
reparaciones en ellos. Primero ustedes deben aprender a conocerse, pero no a
conocerse como amigos, sino a conocerse como hermanos.
Lo primero que se debe efectuar cuando se quiere trabajar
con nosotros, es la formación de una fraternidad, ya que la amistad emocional no tiene
cabida en estas cosas, porque un día “me caes bien”, dice uno, y al otro día “ya
no me agradas más”.
Y mientras tanto, nuestra colaboración es constantemente sacudida por el vaivén de sus estados de ánimo, de sus apreciaciones, que un día son afectuosas y al día siguiente ya no.
Y mientras tanto, nuestra colaboración es constantemente sacudida por el vaivén de sus estados de ánimo, de sus apreciaciones, que un día son afectuosas y al día siguiente ya no.
Por
lo tanto, la
colaboración con nosotros no se puede fundar en base a una “reunión
amistosa”, ya que nada bueno, durable y funcional puede crearse, si la
base humana que la
compone, si el equipo de trabajo que se reúne, lo hace llevado por una
gran
exaltación de esperanza (“¡Vamos a hacer cosas maravillosas!”) o por una
amistad emocional (“¡Vamos a ayudar juntos!”). La razón es porque los
humanos
son volubles. Un día se quieren y al otro día ya no. Un día ellos están
de
acuerdo y al otro día ya no lo están. Un día creen y al otro día ya no
creen. Y las cosas no pueden funcionar así. Por consiguiente se requiere
otro fundamento
para formar ese templo. Y esa fundación solida y neutral es la
Fraternidad.
(Esto
también es válido cuando laboran en forma individual. Así por ejemplo, yo me
comprometí a difundir la enseñanza de los Maestros y voy a esforzarme en hacer bien
esa labor aunque la vida me siga dando golpes, o que los Maestro no se me
aparezcan, o que a cada rato ya esté harto de escribir, o que reciba
comentarios negativos, etc. A veces me
falla la tenacidad, pero me esfuerzo en volver a enfocarme. Y si les digo esto
no es para presumir, sino para explicarles que hay que esforzarse en ser
responsables.
Si quieren evolucionar, la mejor manera es ayudando a transmitir la Luz, pero una ayuda fluctuante sacudida por nuestros estados de ánimo no es muy efectiva, por lo tanto, en la medida de sus posibilidades, comprométanse. Tal vez, ser portadores de una gran antorcha lo sientan muy pesado y prefieran mejor portar una pequeña vela, pero aún así comprométanse a no dejar que la flama se apague.
Si quieren evolucionar, la mejor manera es ayudando a transmitir la Luz, pero una ayuda fluctuante sacudida por nuestros estados de ánimo no es muy efectiva, por lo tanto, en la medida de sus posibilidades, comprométanse. Tal vez, ser portadores de una gran antorcha lo sientan muy pesado y prefieran mejor portar una pequeña vela, pero aún así comprométanse a no dejar que la flama se apague.
Antes
de enviarlos sobre el camino de la sanación, debo decirles todo esto, porque si
quieren trabajar con nosotros, entonces no trabajarán de acuerdo con sus ideas,
sino de acuerdo con las Leyes divinas. Y la Ley del Amor dice que a pesar que
no les sea permitido curar a ciertas personas, sepan sembrar en ellas la Luz,
para que una vez que esas personas hayan saldado su karma, en su interior, en
su alma, la enfermedad no vuelva nunca más a afectarlas.
Así
es que más que sanadores, deben ser Apóstoles, y sólo siendo Apóstoles, podrán
ser verdaderos sanadores, porque el curandero que quita la pequeña verruga, que
sana la migraña, o que elimina el tumor, NO es un verdadero sanador, debido a
que no piensa primero en la Verdad y por lo tanto no soluciona verdaderamente
el problema en la persona.
Su
energía fue suficientemente fuerte para eliminar o atenuar la manifestación
física del problema. Pero en los cuerpos sutiles del paciente, si el origen del
padecimiento es energético o kármico, la causa no desaparece y más tarde o en
otra vida, la enfermedad volverá y probablemente aún más fuerte, porque ya fue
una primera vez experimentada y detenida.
Es
como si el curandero pusiera un tapón en el canal por donde desciende esa
energía nociva que causa la enfermedad. La acumulación de esa energía a nivel
sutil va a provocar cada vez más presión que en algún momento va a botar el
tapón del curandero y esa energía va a estrellarse sobre la parte física de la
persona provocándole un padecimiento aún más severo.
Y
déjenme decirles que hay muchos curanderos a los que nos gustaría quitarles su
poder porque hacen más mal que bien. (Pero los Maestros no lo hacen porque no
tienen derecho de intervenir, ya que los humanos disponen del libre albedrío.)
Entonces deben
saber hacer como lo hacemos nosotros. Así por ejemplo, no hay que exteriorizar el poder divino como si
fuera un espectáculo, sino como una fuerza para liberar. Por consiguiente y sin importar lo que
hagan para ayudar, se los reitero: háganlo en conexión con nosotros.
Y esto
no significa que para cada trabajo tendrán que hacer una larga meditación de
preparación. La conexión con nosotros es algo que tienen que desarrollar en
ustedes y sucederá muy rápido, precisamente porque nosotros también queremos
trabajar con ustedes, y por lo tanto nos aplicaremos para que desarrollen
rápidamente la intuición y la inspiración. Pero eso tan pronto como se hayan
decidido a ser primero Apóstoles modernos y no simples curanderos.
En cambio si
lo que quieren es trabajar con sus pequeñas técnicas para realizar las labores
que les interesan y poder sanar a las personas que les interesan, entonces no
hay necesidad de nosotros, no hay necesidad de ponerse en contacto, no hay
necesidad de ser un Apóstol, simplemente necesitan aplicar lo que ya saben. Pero si deciden trabajar con
nosotros, entonces es otra cosa, y no es más complicado, ni más exigente, simplemente es
trabajar respetando la Ley.
Así
es que resumiendo:
En
primer lugar, no construyan nada centrado sobre la piedra de base de lo que
podría ser un típico grupo de sanación.
En
segundo lugar, antes de comenzar a ejercer la sanación. Edifiquen primero la fraternidad y
tengan un comportamiento universal, de hermano a hermano. Y esta es la parte más
difícil. Pero si usted quiere trabajar con los Maestros y con Cristo, tiene que
tener una visión universal, porque es importante que entiendan que a través de
nuestro canal, van a utilizar una energía sagrada.
¿La van a derrochar
haciendo no importa qué o la van a utilizar haciendo las cosas bien?
Entonces,
antes de querer comenzar, lo más importante es hacer una introspección en
ustedes mismos y deshacerse de todas esas fantasías que tienen para así renacer
como discípulos conscientes y responsables adentro de la Jerarquía.
¿Es demasiado pesado,
se los pregunto?
Si
después de lo que acaban de escuchar, ya no se sienten tan entusiasmados y
consideran esa labor demasiado pesada, comprenderemos, y nadie de “aquí arriba”
(como ustedes dicen) se los reprochará, ni los tratará de débiles o pequeños. Créanme
que esos pensamientos están lejos de nosotros. Y sepan que seguiremos amándolos,
instruyéndolos y cuidándolos. Que estén con la tranquilidad que seguiremos
siendo los mismos, y es porque nosotros somos inalterables, tenemos una naturaleza
que es inmutable, porque nos comportamos en función de la Verdad y no del emocional.
Así
que para aquellos que se quedan, porque lo desean, porque quieren renacer, porque
quieren ser responsables en este mundo loco y en decadencia. Si uno solo de
ustedes se levanta, aunque sea débil, ignorante, inseguro, pecador, y diga:
«
Gran Hermano, yo acepto, yo no valgo gran cosa, pero aún así me ofrezco, y si
puedes lograr algún trabajo conmigo, mis respetos, porque serás el primero que
lo habrá logrado. »
(Risas
de la audiencia)
Entonces,
si uno solo de entre ustedes se levanta y acepta de volverse un Apóstol, el
trabajo se hará a través de él. Lo que importa es que estén con nosotros, que
trabajen en colaboración con nosotros. Pero para trabajar con nosotros, se
requiere que quieran volverse Apóstoles. Insisto. Y no hay que reflexionar toda
la noche como si se tratara de la gran pregunta filosófica del año:
¿Voy a ser o no voy
a ser un Apóstol moderno? “To be or not
to be.”
(Risas
de la audiencia)
Me
encanta cuando ríen. Si hay risas, ya es la fraternidad que comienza, porque el
amor no se instala que en la alegría. Tendrán obstáculos, es normal, pero
cuando vean a un hermano con un problema, vayan en su ayuda y háganlo reír para
que se relaje y se tranquilice, porque el amor puede fortalecer una fraternidad
y sólo en la alegría el amor puede nacer.
Es por eso que antes de querer ir a ayudar a los demás, primero deben ustedes mismos haber
resuelto sus problemas internos. Tener claro qué es lo que quieren y qué es lo
que ya no quieren ser. Y si han comprendido quien soy, sabrán inmediatamente cómo deben de ser y lo que tienen que hacer.
Se
los repito, yo no soy ni un sanador, ni un escritor, ni siquiera soy un redentor
del mundo, pero en cambio tengo el Poder y la Verdad, y cuando esos dos
aspectos de lo divino se activan por la acción de los hombres: crean un nuevo
mundo, porque si usted está de acuerdo con nosotros y la Ley, entonces es más
que la sanación lo que viene, es la semilla del nuevo mundo.
Por
lo
tanto, centralicen su esfuerzo en hacer venir el nuevo mundo por la
difusión
de la enseñanza y del fuego sagrado, porque quien dice Apóstol, dice
también iniciador,
y quien dice iniciador, dice bautismo. Si pueden bautizar (en su sentido
oculto) pueden verdaderamente sanar. En cambio alguien que no sabe
bautizar no puede verdaderamente sanar. Es
imposible. Y ya expliqué la razón. Porque su energía va obstaculizar la
exteriorización de la enfermedad, pero el origen de la enfermedad
seguirá
estando ahí. Ahora bien,
¿Qué es lo que
verdaderamente sana?
¿Es el hombre con sus mil y un técnicas?
¿Es el hombre con sus mil y un técnicas?
Porque
todo han inventado, desde instrumentos materiales muy sofisticados, hasta las
picaduras de abejas, pasando por los sonidos y colores. Todo está ahí. La gama
de terapias es muy amplia y sin embargo sólo hay un único sanador: el Espíritu
de Gracia. Solo hay él. Por lo que deben saber bautizar para poder sanar,
porque aquel que bautiza, da el espíritu, y sólo es el espíritu quien puede
sanar.
Por eso les pido que ante todo, sean Apóstoles, porque podrán bautizar y podrán realmente sanar. Y no me refiero a la pequeña curación física. Hablo de la verdadera liberación.
(Creo que ya comprendieron que por Apóstol, Pastor se refiere a ser como los discípulos de Jesús que siguieron transmitiendo la Luz, difundiendo el mensaje de Amor que dio Jesús. Y no como la iglesia lo ha deformado, de ser los propagandistas de una doctrina religiosa.
Predicadores hay muchos y la humanidad sigue igual de mal porque a esos individuos sólo les interesa aumentar el número de seguidores para su iglesia. No iluminar a la gente. Entonces ustedes sean como los primeros Apóstoles, sean Portadores de Luz, liberando a las personas de la ignorancia y de sus extremos: tanto del materialismo, como del dogmatismo religioso. Liberen a través de la palabra, a través de su experiencia con lo divino.)
Y
sobre la palabra “sanación” les voy a pedir que ya no la empleen, porque la
gente piensa no importa qué al respecto. Utilicen mejor la palabra “liberación”
porque en realidad eso es lo que ocurre. Cual sea la causa de la enfermedad o
del padecimiento, es la liberación que procura el Espíritu de Gracia del problema lo que realmente sana.
¿CÓMO EL HOMBRE SE
VUELVE LIBRE?
Se
vuelve libre porque es bendecido por la Gracia Divina. Se vuelve libre porque
comprende y su consciencia crece. Solo hay eso que da la libertad, la
verdadera, la libertad Cósmica. No la libertad de curar su pierna para poder
seguir jugando al futbol. No es esa libertad la que nos importa. (La verdadera
libertad la detallo en ¿Es el hombre libre? ¿Qué es la libertad?)
Naturalmente,
eso también es importante: poder curar a alguien que sufre físicamente, pero hay que saber cual
dolor es el menor.
¿Es que su alma
sufrirá menos cuando la enfermedad haya partido?
Os
lo digo, que a veces el alma sufre más...
(Maestro Pastor, 18-04-85)
Ver
también:











