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EL AMOR Y EL EGO


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)




AMOR, RENDICIÓN Y ÉXTASIS

¿Qué es el amor? ¿Es emoción? ¿Es sensación? ¿Es algo forjado por el pensamiento? ¿Podemos amar con propósito y consciencia? ¿Qué es la rendición? ¿Existe la rendición mientras existe el ego? Reflexionemos juntos sobre este fascinante tema.

El poeta y compositor de Minas Gerais, Paulinho Pedra Azul, dijo una vez: «El amor será hermoso si dos se convierten en uno».

Jesús, en el quinto Evangelio, afirmó: «Cuando hagáis de los dos uno, y cuando hagáis que lo de dentro sea como lo de fuera, lo de fuera como lo de dentro, lo de arriba como lo de abajo, y cuando hagáis que el varón y la mujer sean uno, de modo que el varón ya no sea varón ni la mujer mujer (...) entonces entraréis en el Reino».

Y la explicación es muy simple. El amor es la experiencia de la unidad con todo y con todos. Pero esto solo puede ocurrir en la completa ausencia del ego, debido a que el ego no puede amar. Es contrario a su naturaleza. ¿Cómo podría? El ego es interés, deseo, ambición, pensamiento, tiempo, limitación. Todo lo que hace el ego tiene un interés y un motivo detrás. Y lo que tiene interés y motivo es falso.

«Cuando hayas terminado todo lo que tenías que hacer, dirás: “Soy un siervo indigno; solo he cumplido con mi deber”», dijo Jesús en los Evangelios canónicos.

«Actuar con la intención de obtener algo es actuar desde la ignorancia», afirma Krishna en el Bhagavad-Gita.

En resumen: mientras exista el ego, no hay amor ya que uno es la negación del otro.  De esto se deduce una conclusión sencilla: mientras exista el observador —el pensador— no hay lugar para el amor.

El amor no es emoción. El amor no es sensación. El amor no es deseo. Si tu «experiencia» con el amor se reduce a estos tres aspectos, lo mejor es reflexionar sobre lo que realmente sientes. ¿Podría haber un malentendido? ¿No sería mejor observar este sentimiento, no a la luz del pensamiento, sino de la sabiduría, de la percepción directa, sin la interferencia de las palabras?

Sin duda, podemos descubrir la Verdad directamente por nosotros mismos y no según opiniones, sean cuales sean. La mente, el pensamiento, adora acaparar todo. En este supuesto «dominio» sobre todo, se siente segura y feliz, en la ilusión de haber comprendido. En la ilusión de sentir algo sagrado y valioso. Pero, ¿puede algo tan sagrado y puro, como el amor, ser tocado por el pensamiento?

Sabemos lo que es el pensamiento. Conocemos sus trucos, su astucia, su megalomanía. Es importante trascenderlo. Es importante que se extinga y muera de hambre. Solo entonces podremos vislumbrar algo verdaderamente sagrado y puro. Algo que llamamos Amor, pero que en verdad está más allá de toda clasificación, de toda palabra y denominación.

Tenemos tendencia a separar y clasificar el amor. Decimos que es sensual (eros) y fraternal (ágape). Pero ¿quién hizo esta división?

Lo hizo el pensamiento, y cuando el pensador deja de existir, ¿queda alguna división o clasificación? ¿O todo se reduce a UNO?

El Uno no significa sentir por tus amigos lo mismo que sientes por tu pareja. Significa que ya no existe el ego fragmentando y clasificando las cosas en términos de palabras y definiciones. Entonces cada cosa tiene su lugar, su ámbito y su función. Se establece un nuevo orden y una armonía que el pensamiento desconoce.

Entonces ya no confundirás el "deseo" con el amor. No confundirás el "apego" con el amor. Ni la "posesividad" con el amor. Ni los "celos" con el amor. Ni siquiera la "emoción" con el amor.

Muchos buscamos simplemente la sensación que proporciona el "amor". Pero eso no es más que un proceso biológico, resultado de la activación de proteínas en la química cerebral, como la serotonina y la dopamina.

Eso ya ha sido científicamente comprobado. Y cuando el cerebro deja de producirlas, ¿qué queda? 

Nada. Y por eso la gente se separa y se casa con tanta frecuencia. Siempre buscan nuevas sensaciones, intentando sentir la euforia que ese estado proporciona. Pero cuando el cerebro deja de producir esas sustancias, decimos: "El amor se acabó. ¡Tengo que buscarlo de nuevo!". Y pasamos la vida intentando sentirlo otra vez.

En general, nos engañamos pensando que la culpa es de la otra persona. Buscamos mil y una razones para justificar el fin de nuestros matrimonios y relaciones. Pero no existen relaciones eternas ni perfectas. Eso es una idealización. Una ilusión peligrosa y cómoda a la que nos aferramos porque no queremos afrontar la realidad.

Nada en este mundo del pensamiento es perfecto ni duradero. Todo lo que el pensamiento crea, toca y desea se transforma, se deteriora y muere, pues esa es su naturaleza. Aunque no quiera aceptarlo. Y no puede, pues es inherente a la naturaleza del ego desear continuidad, seguridad y comodidad.

Solo cuando el hombre se libera de los tentáculos del ego —que es el deseo de permanencia y continuidad— solo cuando el pensador —que también es ego— se extingue por completo, mediante la percepción de sus propias limitaciones y naturaleza, entonces puede surgir algo nuevo, original y verdadero.

En ese «algo» no hay mañana, ni pasado, ni futuro. En él, todo se vuelve claro y unificado. No hay lugar para lamentos, apegos, celos ni fragmentación. No hay lugar para sentimientos de posesión ni exigencias de ningún tipo.

Sé que muchos no me entenderán. Y con razón, pues solo conocemos la dimensión del pensamiento. Y de lo que hablo está más allá, lo trasciende. Y solo aquellos que alcanzan esta dimensión pueden «sentirlo», pues no pertenece al reino de las palabras ni de las definiciones.

El «pensador-ego» intenta acercarse a ello, dominarlo, poseerlo como lo hace con todo y con todos a su alrededor, pero no puede. Sencillamente porque ese algo está totalmente fuera de su alcance.

Cuando se disipan todas las barreras de la ilusión. Cuando los sentimientos de "yo" o "mío" ya no existen. Cuando, aunque sea por un instante, el hombre logra liberarse, abandonar el reino del pensamiento y del ego, entonces surgirá algo nuevo.

No intentes sentirlo. No intentes verlo. No intentes tocarlo, ni dominarlo. Algunos lo llaman rendición. No me gusta ese término porque da pie a muchos malentendidos. Si entiendes "rendición" como "alguien que se rinde o se entrega a algo o a alguien", te equivocas, porque la ilusión de la dualidad persiste. En la verdadera rendición, no hay nadie (yo, ego) que se rinda a algo o a alguien (Dios, Gurú).

El "AMOR" solo puede surgir cuando no queda nada en términos de ideas y conceptos. Así, solo con la extinción y superación de conceptos como «ego», «dios», «rendición» y «amor» podrá el ser humano percibir o sentir verdaderamente algo que trasciende el ámbito de acción del ego.

De lo contrario, nos engañaremos, nos drogaremos e hipnotizaremos. Y esto tendrá el mismo efecto que cualquier droga química que provoque placer, euforia, sensaciones y dependencia.

El amor es la negación de todo el caos creado y mantenido por el pensamiento fragmentado y fragmentador. Solo podemos acercarnos a él indirectamente y de forma negativa, es decir, comprendiendo lo que no es.

En cambio si intentamos contactarlo positivamente —a través de nuestro conocimiento, pensamientos y deseos— se nos escapará porque es lo único en el universo que no ha sido creado ni condicionado.

 Y solo al alcanzar el estado de no condicionamiento, de "purificación" total del pensador, del pasado y de lo conocido, puede emerger ese algo. Pero solo "emerge" cuando ya no estamos ahí para experimentarlo, explorarlo, usarlo a nuestro antojo.

En otras palabras: la verdadera rendición es una consecuencia natural de la extinción del ego. Solo cuando "este" renuncia a querer dominar, clasificar y disfrutar de todo,  entonces el AMOR (o sea la experiencia suprema de la Unidad) puede aflorar.

La relación hombre-mujer es simplemente una representación de esa Unidad enseñada por los grandes maestros, sabios y seres iluminados. La persona promedio solo alcanza Ananda, o el éxtasis de la Unidad, en los raros momentos de intimidad sexual. Pero los místicos y seres iluminados alcanzan ese estado de forma natural y espontánea.

El amor es la experiencia suprema de la Unidad, de la Totalidad, con uno mismo, con el otro y con el Universo.  Es la experiencia mística por excelencia porque  el ego, con su sentido de fragmentación y separación, deja de existir.

Pero ese estado no puede ser deseado ni buscado. Solo cuando, mediante la meditación y el autoconocimiento, el ser humano se libera de las ilusiones del ego, surge esa realidad.

Mientras exista algún movimiento de deseo y del ego —tanto a nivel consciente como inconsciente—, mientras haya búsqueda, esfuerzo o motivos, por sutiles que sean, el Amor no surgirá.

Llámalo Amor, Verdad, Dios, Cristo, Buda, como quieras. Da igual, pues está más allá de toda palabra, concepto y definición.










LAS ALMAS GEMELAS SEGÚN LOS BALLARD


 

Guy y Edna Ballard promovieron la existencia de almas gemelas entre sus seguidores, y también entre los maestros ascendidos. Y sobre este asunto, Gerald B. Bryan, quien fue un antiguo miembro del culto YO SOY, comentó lo siguiente:



A pesar de la actitud negativa hacia el matrimonio y la crianza de los hijos, el culto de los Ballard apuesta firmemente por lo que ellos llaman "los rayos gemelos".
 
Hay que explicar que esto no tiene nada que ver con gemelos de nacimiento, sino que presenta la idea de que cada persona no es más que la mitad de un ser humano, que en algún lugar del espacio está su otra mitad, vagando, por así decirlo, como un planetoide suelto de la parte de la que se separó.
 
Esa es la condición deplorable en la que se encuentra hoy la humanidad en general, al parecer (según los Ballard), pero los Maestros Ascendidos y algunos de los afortunados YO SOY han recuperado sus mitades perdidas y presumiblemente están viviendo vidas muy felices juntos.
 
Los “Mensajeros Acreditados” del Maestro Ascendido Saint Germain son, naturalmente, una de esas parejas afortunadas, siendo cada uno el Rayo Gemelo del otro. El propio Saint Germain les ha informado que es así.
 
Su libro "La Presencia Mágica" está lleno de la idea de los Rayos Gemelos: las damas y los caballeros Maestros Ascendidos y las parejas jóvenes que lo componen están emparejados, en su mayor parte, en uniones dichosas de Rayos Gemelos.
 
En ese libro, junto con otras arduas tareas de Saint Germain, este se revela como una especie de especialista en Rayos Gemelos, aunque curiosamente nunca menciona su propio Rayo Gemelo, pero en cambio puede detectar los Rayos Gemelos de los demás de manera muy infalible, y hace que su deber especial de Maestro Ascendido sea reunir a los jóvenes y hablarles sobre las leyes del amor, el matrimonio y el romance.
 
Todo esto se lee bien en los libros de cuentos de los Ballard (aunque un poco demasiado celestial para los seres terrestres de pensamiento sencillo), pero la triste realidad es que la mayoría de los estudiantes de los Ballard en el mundo exterior no saben dónde está su otra “mitad”.
 
Saint Germain al parecer es el único Maestro Ascendido que puede decírselos, y él sólo habla a través de Guy y Edna Ballard. Los estudiantes por lo tanto deben obtener toda la información al respecto de esos dos individuos.
 
 
A veces es difícil para los Ballard recordar quién es quién en este negocio de los Rayos Gemelos, y Guy Ballard al menos una vez en su carrera mesiánica cometió un error profundo y trágico.
 
Parece que había informado a dos de sus miembros favoritos del personal que eran Rayos Gemelos; y esto, como siempre, vino del propio gran Saint Germain, el especialista en los Rayos Gemelos.
 
Sin embargo, un poco más tarde, el “Gran Director Divino”, no siendo un especialista en este campo particular y tal vez olvidando lo que el hermano Saint Germain había dicho, una noche sorprendió a un pequeño grupo de miembros del personal y estudiantes diciendo que todos los Rayos Gemelos de los miembros del personal habían ascendido y no se encontraban en el plano terrestre.
 
Ese fue el desliz más grave para un Ser Perfecto, y tuvo como resultado, entre otras cosas, sacar del movimiento una de las “mitades” de la combinación; y luego Saint Germain tuvo que informar a la otra “mitad” restante que tenía que elegir entre la “Luz de Dios que nunca falla” y su esposa.
 
El caballero eligió sabiamente lo último, y como resultado del desliz del Gran Director Divino, la organización Ballard perdió a los dos Rayos Gemelos favoritos de Saint Germain.
 
 
Hoy en día, los rayos gemelos en la organización Ballard son casi tan escasos como los quintillizos. Incluso Donald Eros Ballard, quien es el hijo de los Ballard, está sin su Rayo Gemelo en el plano terrestre (“Saint Germain” se lo dijo), un pequeño asunto del que su esposa debe haber comprendido plenamente en su reciente demanda de divorcio contra él.
 
Como resultado de una aparente escasez de Rayos Gemelos entre los YO SOY debidamente casados, uno o ambos socios pueden inclinarse a buscar algún Rayo o Rayos Gemelos imaginarios en algún lugar del espacio. Y a veces tampoco ha sido un “Rayo Gemelo” imaginario en alguna esfera celestial, sino algún amor estático terrestre en esta esfera tan mundana.
 
Todo lo cual es bastante comprensible en esta extraña secta que enseña que cada YO SOY es sólo la mitad de un YO SOY, y la otra “mitad” está en otro lugar, y puede que no sea en absoluto el cónyuge actual.
 
 
 
 
(Esto se encuentra en el capítulo 25 del libro Dictadura Psíquica en América.)
 
 
 
 
 
 
OBSERVACIÓN

Los verdaderos Maestros explicaron que las almas gemelas no existen y que en realidad todos surgimos de la misma fuente (o sea que todos los humanos somos almas gemelas entre nosotros, y es por eso que a nivel cósmico se nos considera una sola entidad llamada: la Humanidad terrestre). Y esto es una prueba más que los Ballard solo inventaban mentiras para manipular a sus seguidores.
 
 
 


 
 
 
 

EL AMOR Y EL SER HUMANO






Cuando le preguntaron al maestro Pastor:


¿Puede hablarnos sobre el amor y explicarnos cómo podemos concebirlo y experimentarlo armoniosamente en el plano terrestre?


Él respondió lo siguiente:


« Cuando ustedes me preguntan sobre el amor, en realidad lo que me quieren decir es que ustedes sufren por falta de amor. Y de hecho lo que en realidad me quieren preguntar es:

“Hermano Pastor, dinos cuál es el secreto para no estar triste, dinos cuál es el secreto para detener la guerra, dinos cuál es el secreto para hacer que el otro me ame.”


La mayoría de los humanos se preocupan del amor en esos términos, porque en el fondo ellos sienten que no son amados. Y no digo que buscar ser amado sea algo malo, puesto que hay que comenzar el camino hacia lo divino por alguna parte, eso es seguro. Pero para poderles hablar realmente sobre lo que es el amor, voy a tener que desmoronarlos aún más y decirles:

“Pero no tiene importancia que no te amen.”


Y es que ustedes tienen que comprender que el amor no es la cantidad de cariño que ustedes reciben o que dan a los demás. No. Eso es ternura, eso es aprecio, pero no es el verdadero amor. El verdadero amor es un punto de equilibrio interno, no de intercambio externo.

Y por lo tanto si los humanos buscan la espiritualidad para tratar de satisfacer su deseo de ser amados, tranquilizados, mimados. Entonces el Maestro no podrá hacer nada con esas personas. Y si ustedes acuden hacia mí con esas mismas intenciones, en ese momento voy a tener que derrumbar sus anhelos diciéndoles:

« ¿Qué?  Lloras porque no te aman, y te gustaría que yo te consuele diciéndote: “pobrecito, como el mundo es horrendo con esa gente tan mala que no quiere amar a alguien tan lindo como tú”. »


Pero no, ningún Maestro jugará ese juego y yo nunca lo jugaré, sino que por el contrario les responderé:

« ¿Sufres porque no te aman?  Bueno, eso es un buen aprendizaje. »


¡Se los aseguro!


¿Y con qué certeza puedo afirmar esto?


No porque yo sea el rey de la indiferencia o el rey de los sarcásticos. No, sino simplemente porque el secreto del amor no está en el intercambio que ustedes tienen con los demás, sino que la naturaleza del amor reside en el equilibrio logrado dentro de ustedes mismo.

Entonces comprendan que las relaciones que ustedes tienen con las demás personas o con los animales no son una relación de amor. La relación que tienen con el otro, ya sea el que necesita de vuestra compasión, o el que necesita de vuestro cariño, o el que necesita de vuestra caridad, o el que necesita de vuestra atención, no es una relación de amor. Esa es una relación de ternura, de apoyo, o de enseñanza. Lo cual es muy diferente.

Y si ustedes, por ejemplo, se ponen a escuchar a un amigo que sufre porque él siente que nadie lo comprende y con ese gesto ustedes quieren mostrarle que si lo aman, pues con ese gento ustedes están cometiendo un gran error, porque en realidad no lo están ayudando, sino que por el contrario, lo están hundiendo aún más dentro de su ilusión.

Así que si de verdad lo aprecian, tienen que sacudirlo, tienen que ducharlo con agua fría, llevarlo a una terapia de shock para que así se despierte de su letargo, para que reaccione, y de esa forma deje de complacerse en la tragicomedia en la que se ha instalado.

Eso es el verdadero amor hacia los demás, es buscar que los demás humanos se vuelvan seres libres y que ya no lloren por los límites en los que ellos se encuentran actualmente. Amor no es seguirlos nutriendo en su ilusión y decirles:

« Mis pobres hermanitos, cuán triste es vuestra vida, cuán vil es este mundo, cuán malos son los hombres que no saben amarlos, pero vengan a mí que yo si los amo. »

Eso es bueno para el circo religioso.

Pero yo no soy un payaso que busca complacerlos, yo soy un ser libre que también quiere liberarlos, y cuando ustedes sean libres, entonces ustedes sabrán lo qué es el amor, porque no se puede descubrir el uno sin el otro, y quien quiera ir hacia el amor pero sin ser libre, nunca conocerá el amor.

¿Por qué?

Porque si no eres libre, eso significa que sigues estando atado. Si no te has vuelto un ser libre, eso significa que sigues teniendo límites en tu mente, falsos conceptos, tabúes, traumas, complejos, etc. Y entonces tendrás una mirada sospechosa sobre todo lo que te sucede, por ejemplo te dirás en tu interior:

« Esta mañana esa persona pasó frente a mí y no me miró, por algo será. Y mi amigo de toda la vida tampoco me saludó, y es por eso que hoy estoy triste. »

Y entonces sigues hundido dentro de la ilusión…



Si ustedes quieren saber lo qué es el amor, pónganse en resonancia con el eje divino del que tantas veces les he hablado, y entonces así descubrirán ustedes mismos todos los aspectos que vienen de lo Divino: la libertad, la paz, el amor, la eternidad.

Es como si ustedes trataran de descubrir lo que es una rosa, pero manteniéndola cerrada dentro de su capullo.

Y entonces llega el científico quien dice:

“Vamos a abrir un pétalo para descubrir lo que hay adentro.”

Y luego llega el esoterista quien dice:

“Abramos otro pétalo.”

Pero entonces llega el Maestro quien les dice:


¡No se limiten, ábranlos todos!"


¿Y qué pasa cuando abren todos los pétalos?


La rosa puede mostrar exactamente como es, e incluso puede emitir su aroma y deleitar con su presencia.

Entonces de una vez por todas, no me pregunten más qué son los aspectos divinos, no me pregunten qué es el amor, no me pregunten que es la paz. Pero en cambio trabajen para descubrir esos aspectos, porque yo podría hablarles durante cientos de años sobre ellos, y aun así ustedes quedaría sin entenderlos, debido a que los aspectos divinos no se explican únicamente con palabras, sino que sobre todo ustedes tienen que experimentarlos para verdaderamente comprenderlos.

Yo les podría decir que el amor es justicia, que el amor es equilibrio, que es saber dar lo que se requiere cuando se requiere, y no dar cuando no hay que hacerlo. El amor es saber sacrificarse con discernimiento por el bien de los demás.

El amor es todo eso, pero de qué sirve que les hable sobre lo que es el amor, si cuando ustedes vuelven a vuestra vida cotidiana, esas palabras no resuenan en vuestro interior porque son solamente palabras que ustedes todavía no han integrado con la experiencia

Pues el resultado es que la pesadez de la sociedad actual los llevará de nuevo a llorar porque sienten que nadie los ama, porque vuestro jefe los humilló, porque un amigo les dijo una mala palabra, etc.

Entonces qué sentido tiene venir a escuchar al Hermano Pastor decirles:

 “El amor, mis hermanos y hermanas, es justicia, es equilibrio.”


Y es por eso que comprendo que haya gente que se enoja y se revela pensado que las enseñanzas espirituales son puras fantasías, pero es porque esas personas solo han escuchado las palabras, pero no han vivido la experiencia que es lo que realmente les aporta la comprensión de esas palabras.

Y es por eso que yo no quiero darles una conferencia sobre lo que es el amor, y es también por eso que les digo aquí y ahora, de una vez por todas, que si ustedes realmente quieren saber lo qué es el amor y todos los demás aspectos de lo Divino, entonces lo que ustedes tienen que hacer es expandir vuestro corazón, elevar vuestro espíritu, e instruir vuestra mente.

Ustedes pasan tanto tiempo mirando cosas estúpidas en la televisión, o caminando sin pensar en nada, o por el contrario pensando en mil cosas sin sentido. Así que hagan un alto a todo ese ajetreo, abran un libro con las enseñanzas de los Maestros y estúdienlo. Y cuando vengan a mí, pregúntenme sobre lo que no hayan entendido de esa enseñanza. Pero no me pidan que les hable sobre los aspectos de lo Divino, cuando todavía en ustedes no hay ninguna raíz, ni ningún receptáculo para recoger la vibración que yo puedo enviarles.


Pero como tampoco los quiero dejar con hambre de conocimiento, les voy a hablar de la alquimia energética que hay detrás del amor, lo cual por cierto he intentado hablarles antes, pero una y otra vez ustedes buscan regresar al sentimentalismo del amor. Lo cual lamento y busco luchar contra esa manía que tienen los humanos de romantizar el amor, ya que si hicieran menos prosa y fueran más lúcidos, entonces los asuntos mundiales se resolverían mucho mejor.

Y no me malinterpreten, yo no tengo nada en contra los benefactores que buscan ayudar siendo impulsados por sus sentimientos. Afortunadamente ellos existen, por supuesto, pero si los humanos buscaran hacer el bien de una manera más lúcida y menos emocional, todo sería mucho mejor porque entonces su esfuerzo sería mucho más eficiente.

Entonces,




¿Por medio de qué alquimia desciende el amor divino hacia el humano?

El amor divino desciende sobre el discípulo cuando el discípulo está listo para recibirlo. No hay misterio ni acertijo en eso. Y como se los he dicho muchas veces, actualmente ustedes son muerte, son enfermedad, son ignorancia.

¿Por qué razón?

Debido a que todavía viven en la inconsciencia, ustedes todavía no están lo suficientemente despiertos a vuestra conciencia divina. Y su conciencia divina es, para decirlo de manera sencilla, todos los aspectos benéficos de Dios.

Entonces si todavía no están conscientes de esos aspectos beneficiosos, es porque todavía vibran dentro de los aspectos opuestos. Y así por ejemplo, si ustedes todavía no son conscientes de vuestra inmortalidad, entonces eso significa que ustedes todavía son mortales. Y de la misma manera si ustedes todavía no son conscientes del estado de amor que hay en vuestro interior, entonces eso significa que ustedes todavía son lo opuesto y por consiguiente inevitablemente llorarán por la falta de amor y ustedes serán resentimiento, venganza, egoísmo, avaricia, pequeñez, odio.

Todas esas palabras son las palabras que caracterizan a la humanidad en la actualidad. Así que trabajen para despertar vuestra conciencia divina, y para eso tienen que alcanzar el estado vibratorio en que ésta vibra.

Y eso no significa que las palabras de los maestros, instructores y guías sean inútiles. No. Por el contrario, ellos deben de hablar. Pero que quede claro y establecido que sus palabras, aunque necesarias, no son la clave. Y con esto quiero decir que ellos aparecen regularmente para recordarles a los humanos sobre la existencia de las verdades divinas, pero en realidad ellos no necesitan hablarles al respecto, porque los humanos tan pronto como abren su conciencia divina, ellos automáticamente descubren esas verdades divinas.

Pero si los hombres no quieren escuchar, entonces las palabras de los guías no sirven de nada.


Es como si alguien tuviera sus dos pies dentro de un arroyo, pero se estuviera muriendo de sed. Y el Maestro pasa regularmente, cada dos mil años, o cada cien años, todo depende del ciclo, y le dice a ese hombre:

« Tienes sed, eso es un hecho, pero si hicieras el esfuerzo de inclinarte, entonces descubrirías que hay agua justo debajo de tus pies. »


Pero el hombre no quiere creerlo y le responde:

“Eso no es cierto, y además ¿cómo quieres que doble mi espalda si la tengo tan rígida?"


Y en efecto tiene una columna vertebral tan rígida que parece un pedazo de madera, y toda la preparación que se va a llevar a cabo con ese hombre va a servir para que él sea capaz de inclinarse para tomar el agua. Y en el caso de ustedes sucede algo similar, pero en vez de inclinarse, ustedes tienen que aprender a ascender para poder tomar del agua de lo Divino.


¿Pero qué ha hecho el Maestro?


Él solo le ha indicado al humano cómo tomar el agua. El Maestro no creó el agua, no creó la corriente, solo le mostró al humano dónde estaba y como alcanzarla. Y es por eso que todos los maestros trabajan para la construcción de la libertad individual.

Un verdadero maestro no toma discípulos. Un verdadero maestro recibe a un hermano que está listo para recibir la iniciación, y lo consagra. Y siempre que ustedes vean a individuos que dicen que buscan discípulos y que tienen el deber de instruirlos, huyan de esos instructores porque en realidad es su ego el que está hablando y no su alma, y ​​ciertamente ellos no son verdaderos maestros.

Por otro lado, si ven a un guía quien les dice:

« Todo lo que tengo para ti son pruebas duras, pero es para que te conviertas en un ser todavía más evolucionado. »

Entonces a ese síganlo, y no pierdan vuestro tiempo con los otros individuos.

(Observación de Cid: desafortunadamente ahora también hay que tener cuidado con ese segundo tipo de guías porque también hay charlatanes que explotan a quienes los siguen con el pretexto de que los están haciendo pasar por pruebas para su desarrollo.)

Ustedes pierden demasiado tiempo buscando instructores que los guíen. Y van a un lugar, y luego a otro y así se la pasan saltando como conejos de escuela en escuela. Así que stop. Dejen de brincar y pónganse a trabajar ustedes mismos en ser cada día mejores. Y cuando muestren determinación y continuidad en vuestro esfuerzo, entonces el Maestro los percibirá y los conectará con su aura. Y la vida los llevará con el guía o con la organización que les sirva sin que ustedes tengan que buscarla.

Y si ustedes desean tener una relación mucho más directa con el Maestro, y por lo tanto una relación más alquímica a nivel energético, ahí es donde si tendrán que esforzarse más y demostrar vuestra valía. Pero todas esas cosas vendrán hacia ustedes en su momento adecuado, y es por eso que yo no quiero hablar de eso ahora, ya que al hablar del amor, me vería obligado a hablar también de la justicia, y también estaría obligado a hablar de la claridad de la mente, del discernimiento, de la lucidez. Y no tengo suficiente tiempo para todo ello. Sin embargo voy a explicarles un poco sobre éste último aspecto.




¿Por qué es imposible ser amor sin ser discerniente?

Porque alguien que es amor pero sin el discernimiento, necesariamente vive su amor a nivel del plexo solar. Y el plexo solar no es el asiento del amor, es el asiento de la emoción. En cambio el que usa el discernimiento, se enfoca en el plano mental y por consiguiente automáticamente la energía del amor que desciende sobre él se instalará en el chakra cardíaco.

La energía del amor es una energía que, como el AUM del que hablamos antes, conoce multiplicaciones. En el universo hay una misma energía cósmica a la que se le puede definir como amor, pero esta energía resuena en diferentes tonalidades. Y cuando se manifiesta en el humano, si la persona es emocional, el amor se vuelve emocional. Y si la persona es discerniente, entonces el amor se vuelve más o menos lo que realmente es, es decir, una difusión del resplandor divino.

Y de la misma manera sucede también para el acto creativo. Esta energía existe en el universo y es el rayo uno, pero cuando es utilizada por el humano, se manifiesta de acuerdo con la capacidad que tiene ese humano. Y por ejemplo, esa energía es la que determina la creación en el artista, la maternidad en la madre, la paternidad en el padre, la necesidad de dar a luz. Todo eso es el mismo rayo que se llama: el reino, la creación. Entonces la persona crea. Y si esa persona es una madre, creará un hijo, y si si esa persona es un artista, creará una obra, etc.

Y así es con todos los aspectos de Dios, con todos los aspectos de la energía. Pero a medida que ustedes ascienden por el camino iniciático, ustedes irradian esa realidad de una manera cada vez más divina. De modo que el acto creativo que los llevó a ser padres, pues bien ese mismo acto creativo en un nivel superior los va a llevar de nuevo a ser padres, pero ya no solo de un niño, sino de toda una humanidad.

Y es así como los Maestros experimentan ese rayo, porque ellos se ocupan de desarrollar a toda una humanidad. Y cuanto más suban por la escala vibratoria, más experimentarán la vibración y la irradiarán de una manera cada vez más divina y cósmica.




¿Qué es entonces el odio?

Bueno, de la misma manera que el amor experimenta esa gama de tonalidades, también sufre de toda una gama de deformaciones. Y cuando la energía del amor es experimentada y manifestada por un hombre que todavía es profundamente inconsciente, y por consiguiente muy pesado en sus reacciones astrales. Pues bien, a ese nivel ese hombre va a experimentar el amor en forma de odio.

Y quiero que ustedes entiendan esto, el odio es la misma energía que el amor, solo que manifestada de manera negativa.

Y es por eso que todas las religiones les piden que sean tolerantes, incluso con vuestros enemigos. Es porque el enemigo en realidad no existe. Lo que existe es un hombre que aún no está consciente sobre las realidades cósmicas y por eso él reacciona de esa manera.

Lo que no significa que ustedes deban abrazar a vuestros enemigos y aceptar que ellos los lastimen. No. No se vayan al otro extremo, ustedes tiene que protegerse y ser cuidadosos de esos individuos. Pero no tienen que juzgarlos y repudiarlos, lo cual es diferente. Comprendan simplemente que son personas cuya consciencia se encuentra todavía demasiado dormida dentro de la materia.

Entonces ese amor experimentado de manera inconsciente se manifiesta como odio, y es por eso que tanto como una persona puede amar, tanto igual puede odiar, porque es la misma energía, pero de acuerdo con el grado vibratorio donde se encuentre esa persona, esa energía será experimentada de manera positiva o negativa.

Las energías son sustancias, ustedes tienen que entender eso, y ustedes mismos son los instrumentos. Y de acuerdo con el refinamiento, de acuerdo con la pureza del instrumento, las energías se manifestarán de manera negativa, positiva o neutra.

Así que vean la creación como un vasto movimiento de energías, energías despiertas y energías inconscientes, y no juzguen a los que están inconscientes, pero trabajen para ayudarlos a despertar, incluso si eso les parece que es tiempo perdido. Puedo asegurarles que nunca hay tiempo perdido en esos casos»

(Conferencia del 19.09.87)