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¿POR QUÉ HAGO LO CONTRARIO DE LO QUE QUIERO HACER?


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



"Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero hacer, eso es lo que hago." (Romanos 7:15).


En el mundo del cristianismo se le conoce como el conflicto de Pablo este conflicto que radica en querer hacer una cosa, pero hacer otra. Es decir, por ejemplo: quiero hacer lo correcto, pero no puedo; o no quiero hacer el mal, pero termino haciéndolo. En otras palabras, hay una lucha entre el deseo y la realidad. Porque lo que deseo no se cumple.

En palabras de Krishnamurti: ¿Cuál es la realidad? La realidad es que existe una contradicción entre lo que quiero hacer y lo que realmente hago.

El observador contempla sus acciones y se da cuenta de que no concuerdan con sus intenciones. Esta contradicción es el conflicto. Y el conflicto genera sufrimiento.

¿Cómo se puede uno liberar de esta contradicción (conflicto)?

Pongamos un ejemplo: soy envidioso, pero no quiero serlo. Sin embargo cuanto más lucho contra la envidia, más fuerte se vuelve. Existe entonces un «observador» que percibe la envidia y desea eliminarla. Pero la envidia forma parte de mí; no estoy separado de ella. Es decir, yo (el observador) soy la envidia (lo observado).

¿Cuál es el camino para liberarse de esta lucha inútil y agotadora?

Cuando veo envidia, no intento controlarla. Ni siquiera la llamo envidia; simplemente la observo en acción con una mente libre de recuerdos, condenas y juicios. Cuando observo directamente   lo que llamo envidia y la veo en acción, sin condenarla, sin siquiera nombrarla, ¿qué sucede?

Empiezo a ver las cosas tal como son en realidad. Y entonces, al comprender la realidad, que es energía pura en acción, esta se transforma. Es decir, la envidia deja de fortalecerse con palabras, condenas, divisiones, recuerdos y la lucha misma. Y al no alimentarse, se debilita y muere con el tiempo. En resumen, el conflicto mismo fortalecía y perpetuaba la envidia.

Por lo tanto, simplemente observo que sucede (la envidia en acción). De esta manera, la envidia deja de ser una entidad separada que la condena. Así, no solo pongo fin al conflicto, sino que también me libero de aquello que siempre condené por no comprenderlo, por no ver con claridad su naturaleza.

Este es el proceso de autoconocimiento. Y lo que se aplica a la envidia también se aplica a la ambición, la tristeza, la ira, la agresión, el egoísmo, los celos, la soledad, diversas compulsiones,   etc. El proceso de comprensión y liberación es el mismo.








LA CAÍDA DE LOS ESPIRITUALMENTE DESPIERTOS


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



Tras despertar espiritualmente, ¿es posible volver a dormirse? ¿Cómo explicamos los deslices o fallas de algunos seres supuestamente iluminados? ¿Es cierto que una vez allí, nadie regresa? ¿Y qué tiene que ver esto con cada uno de nosotros?

Acompáñame en este viaje de investigación donde la verdad podría estar mucho más allá de toda certeza y creencia. ¿Tendrías el valor de afrontar la verdad, incluso si eso significara contradecir muchas de tus creencias? Si la respuesta es  sí, entonces estás listo para la siguiente etapa.

Este artículo no es para principiantes en espiritualidad ya que difícilmente entenderán lo que voy a decir. Me dirijo a quienes llevan tiempo luchando en el camino de la meditación y el autoconocimiento.

Para los principiantes, llegará el momento oportuno para afrontar las duras verdades que expongo a lo largo de este artículo. Pero para quienes ya son buceadores experimentados, quienes ya han tenido la bendición del despertar —aunque sea momentáneamente— este artículo puede resultarles útil y liberador.

El objetivo aquí no es solo destruir o sacudir, sino también construir. Sin la destrucción de lo viejo, no puede nacer lo nuevo. Quienes no estén preparados se confundirán. Algunos tal vez no entenderán nada. Otros despreciarán y rechazarán todo lo que aquí se expone, quizás como una actitud de autodefensa y protección. Pero algunos encontrarán en estas ansiedades el reflejo de las suyas propias , y entonces se darán cuenta de que como ellos, muchas personas ya han atravesado los altibajos del largo viaje del despertar de la consciencia.

Los críticos dirán que carezco de autoridad para hablar sobre este tema, pero por eso me gusta citar otros textos que confirman o comparten las mismas impresiones. Pero —específicamente sobre este tema— lo experimenté directamente. Y esto no es un privilegio mío.

¿Quién no se ha sentido nunca lleno de paz, luz y sabiduría? ¿Quién no ha sentido, al menos una vez, su mente completamente alerta durante un buen rato? ¿Quién no ha experimentado momentos de profunda paz y amor? ¿Quién no se ha sentido nunca en un estado diferente de consciencia con la clara sensación de haber "despertado"?

Pero, del mismo modo, ¿quién no ha experimentado ver cómo todo esto disminuye o se debilita hasta que la mente regresa a su estado normal de semi-consciencia y sueño? ¿Y esa terrible sensación de querer volver a ese estado especial de consciencia, sin poder hacerlo? ¿No sería eso una especie de caída?

La historia de la caída de los ángeles no es simplemente un mito fantástico ocurrido en alguna dimensión de un pasado indeterminado. Puede ser la expresión de una verdad que se manifiesta constantemente, en todas partes y a cada instante.

Cuando Adán y Eva fueron expulsados ​​del Paraíso por haber probado el fruto del bien y del mal, esto también representa la caída de la consciencia humana, que desciende de un estado de dicha y unión divina al mundo mental de la dualidad de los sentidos, donde prevalecen el sufrimiento y la ilusión de separación.

El Kybalion afirma el principio dorado, presente en todos los tiempos y reafirmado por todos los grandes maestros y sabios: «como es arriba, es abajo». La caída de los ángeles y la partida del paraíso no son acontecimientos históricos. Es la representación simbólica de una verdad profunda que cada persona puede comprender según su propio nivel de entendimiento.

Para los viajeros del alma, apunta a la posibilidad de que la consciencia dichosa descienda de su estado de percepción divina, perdiendo así el contacto con el paraíso interior para adentrarse en el mundo de la ilusión. ¿Es esto posible?

Vea lo que Sri Yukteswar, maestro de Paramahansa Yogananda, le dijo en su primer encuentro: "Si alguna vez presencias mi caída del estado de consciencia divina, por favor, prométeme que recostarás mi cabeza en tu regazo y me ayudarás a regresar al Amado Cósmico al que ambos adoramos."

Buda dijo: “Puedes elevar tu destino por encima del de Indra o rebajarlo por debajo del de una larva; lo que sube puede bajar; lo que baja puede subir; los radios de la rueda nunca dejan de girar”.

Y la gran pregunta que queda es: si la consciencia puede desviarse de la percepción de la Verdad, distrayéndose de nuevo por las seducciones de la mente y los sentidos, entonces esto le puede pasar a cualquiera, ¿verdad?

Quizás esto explique las lamentables actitudes y acontecimientos relacionados con las vidas de algunos maestros famosos como Gurdjieff, Osho, Maharishi Mahesh  Yogi, Swami Rama, Satya Sai Baba, entre otros, ya que si incluso ellos cayeron, esto implica que cualquiera está sujeto a caídas y desviaciones. 

(Nota de Cid: de esos instructores que Alsibar menciona, ninguno estaba espiritualmente despierto y la mayoría fueron unos embusteros.) 


Este es un tema poco explorado en la literatura espiritual. Quizás porque es difícil de aceptar. La mente en su movimiento natural de autoprotección y evasión del dolor, no acepta que sus referencias espirituales puedan sucumbir a la tentación o flaquear en su camino ya que esto apuntaría a un sentido de humanidad que generalmente no atribuimos a los mitos.

Estos deben trascender cualquier fragilidad humana, pues es precisamente al identificarse con los mitos que la mente encuentra significado, esperanza y la fuerza para continuar su viaje. Para muchas personas, esta posibilidad de que el maestro que siguen flaquee puede ser devastadora. Aún no están preparadas para afrontar su propia humanidad.

El gran problema es que, al perseguir un ideal de perfección, también crearán autoridades espirituales —gurús— seres perfectos que, idealmente, ya han alcanzado la perfección y nunca caerán, y que por lo tanto son considerados dignos de toda fe, confianza y adoración.

Pero ¿qué sucede si su consciencia sucumbe a la tentación, cediendo a las llamadas "tentaciones mundanas"? ¿Qué ocurre con su imagen idealizada ante los ojos de la organización, los discípulos y los patrocinadores?

Pero el mayor problema es que, al aceptar la idea de que los seres iluminados son incapaces de caer o resbalar, uno comienza a perseguir este ideal. Sin embargo, puede que no exista. Puede que no haya un estado en el que una persona sea completamente libre, que no requiera vigilancia y atención constantes.

Todo indica que no existe un estado en el que la mente y los sentidos puedan vagar libremente a su antojo ya que una leve distracción basta, y ahí vuelven la separación, la ilusión y el sueño.

El alma es libre de desear lo que más le plazca, ya sea aquí o en cualquier otro mundo. Tanto en los planos más elevados como en los más bajos de la consciencia, la ley es la misma: la del libre albedrío. Alcanzar el despertar no significa ser eterna y definitivamente libre, pues la negligencia y el descuido pueden hacer que la persona vuelva a dormirse.

Incluso cuando se alcanzan estados elevados de percepción, la consciencia debe autorregularse para no distraerse con tentaciones y distracciones. Por eso el despertar no es tan simple y fácil como algunos pretenden. La mayoría de las veces solo se vislumbra. Y tampoco tiene nada que ver con gurús ni métodos, ni mucho menos con la repetición de discursos ajenos. 

El despertar es el resultado de una mente que se ha comprendido a sí misma, su propio funcionamiento, y ha despertado a un estado mental diferenciado de consciencia, algo difícil de definir y explicar. Los estados de percepción no son fijos ni estables; son dinámicos.

Krishnamurti solía decir que la iluminación no es algo fijo, y por lo tanto es muy difícil afirmar que alguien ha despertado de forma permanente y sin riesgo de alteración. Pero, como dijo Dogen, cualquiera que esté en verdadera meditación está —en ese momento— iluminado.

Pero, ¿se manifiesta siempre este estado de la misma manera y con la misma intensidad? ¿Quién puede estar siempre en meditación profunda, en ese estado sin pensamientos y —por consiguiente— sin ego? ¿No es más común que este estado dure unos minutos o quizás horas, para luego perderse entre pensamientos, distracciones y preocupaciones? ¿Y hay algún problema con eso?

Recuerda: nadie  puede decirte si has despertado o no. El verbo "despertar" no debe usarse a la ligera. Porque alguien puede despertarse y volver a dormirse poco después. ¿Y cómo saber que alguien no está durmiendo mientras finge estar despierto?

Exteriormente, nada cambia. El despertar es un estado subjetivo e interno, y solo la persona sabe lo que ocurre en su interior. No son las palabras bonitas ni los discursos elocuentes lo que hace que alguien despierte. Es su vida, sus acciones, su carácter, su paz y claridad interior.

En cada caso particular, existen ciertas señales características del despertar que una persona puede identificar. Pero les recuerdo que cada despertar tiene su propia peculiaridad y singularidad; nada es igual en esta dimensión. Dios no tiene una cadena de montaje de seres iluminados. Algunas de estas señales quizás nunca se presenten, otras podrían ocurrir en momentos diferentes, y puede haber otras que no he mencionado. No hay reglas al respecto.


1. Una clara sensación de paz interior y dicha.

2. Una sensación de plenitud y unidad con todo y con todos.

3. Un sentimiento indescriptible de amor y compasión.

5. Serenidad, energía y fuerza interior.

7. consciencia silenciosa de pensamientos, emociones y sensaciones.

8. Mayor consciencia y sensibilidad hacia las cosas externas e internas.

9. Momentos de éxtasis o dicha que se vuelven cada vez más profundos e intensos.

10. Sentimientos de alegría y felicidad sin razón ni explicación.

11. El ego no muere, se convierte en un sirviente.

12. Percepción de la mente como una gran nada luminosa.

13. Sensaciones y percepciones, como luces internas, que son difíciles de describir.

14. Desinterés momentáneo por las cosas perceptibles a los sentidos.

15. Momentos de introspección cada vez más frecuentes.

16. Un sentido del orden, la ética y la moralidad de naturaleza cósmica y universal, no siempre en consonancia con lo social.

17. Presencia de energía dinámica y abundante.

18. Desapego de todo, incluso de los propios pensamientos.

19. Intuición más aguda.

20. Sueños lúcidos o noches de insomnio, pero con un cuerpo y una mente completamente relajados.

21. Pueden ocurrir visiones, así como sueños agradables que hablan de paz y amor.

22. Sueño profundo y reparador: como la mente y el cuerpo están más relajados, no hay necesidad de dormir muchas horas.

23. Estabilidad mental. Las sensaciones y emociones continúan, pero la mente no se ve afectada por ellas.

24. Niveles de estrés muy bajos, casi inexistentes.

25. Calma, tranquilidad, gusto por el silencio y la contemplación de la naturaleza.


Estos elementos podrían indicar un Despertar. Sin embargo,  debido a que este estado es dinámico y presenta variaciones en su intensidad, cuando la consciencia emerge de las profundidades de la meditación, el ego reaparece. Y es en ese momento cuando puede o no tomar el control de la consciencia.

En otras palabras: gracias a la meditación, el ego se neutralizó temporalmente. La consciencia regresa entonces a su estado normal. Pero el ego permanece. Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un ego consciente y un ego inconsciente?


1) En el primer caso, el ego comienza a actuar en los aspectos prácticos de la vida diaria. Es el ego quien cuida del cuerpo, buscando alimento, agua, seguridad y comodidad para él. Es el ego quien es consciente de las cosas externas: el trabajo, la familia, las facturas, las obligaciones sociales, civiles y legales.

Sin el ego, el cuerpo del Iluminado moriría de inanición y falta de cuidados, ya que incluso comer requiere ser consciente de las necesidades del cuerpo. Una consciencia en éxtasis profundo y meditación pierde por completo la noción de separación.


2) En el segundo caso, el del ego inconsciente, es el estado en el que vive la mayor parte de la humanidad: el ego es el controlador supremo y todo gira a su alrededor.

Al regresar de la meditación, se da cuenta de que meditó y de que esto podría llevar a la pérdida total de su poder. El ego quiere perpetuarse en el control; no quiere perder su importancia y centralidad. Por lo tanto, al regresar de la meditación, piensa: ¿qué puedo hacer para sacar provecho de esto?

Es entonces cuando empieza a ocuparse de alguna actividad considerada "espiritual"; de esta manera, se perpetúa sutil y camufladamente. Y así es como la consciencia se distrae de nuevo con el mundo de las formas visibles. Se duerme, soñando que está despierta.

A veces, la persona supuestamente "despierta" sabe muy bien que ya no está en ese estado, pero habiéndose convertido en un gurú famoso, empieza a vender una imagen falsa que le trae fama, dinero y poder, algo que no quiere dejar claro.


Así pues, tú, meditador sincero, debes saber que es imposible despertar y continuar con una mente parlanchina. El parloteo, sea mental o no, es señal de sueño, no de despertar. El verdadero despertar provoca una transformación tanto interna como externa. Los momentos de meditación son experiencias de despertar, pero cuando la consciencia regresa de la meditación, vuelve al "sueño", algo parecido a una siesta.

Muchos que se autoproclaman iluminados conocen muy bien esta alternancia de estados. Por eso muchos utilizan bellos discursos y posturas para disimular el hecho de que en ese estado fuera de la meditación, no están iluminados.

A muchos les encanta hablar con belleza. Pero  recuerda: el discurso no es el estado. Repetir algo como un loro no significa nada. E incluso aquellos a quienes llamamos iluminados no están libres de caer en el sueño porque, como dijo Dogen: "Basta con un solo pensamiento o una distracción para que vuelvas a caer en la separación."

A pesar de que todas las escrituras y los grandes maestros afirman que existe un estado de liberación completa del cual no hay retorno, esto sigue siendo muy raro en este mundo. Sri Yukteswar afirma que existen tres grandes planos: el físico, el astral y el causal, y que cada uno de ellos tiene varios niveles de gradación.

Los seres en el plano causal se describen como altamente evolucionados: "Los seres del cuerpo causal se deleitan únicamente con la ambrosía del conocimiento eternamente nuevo. Beben de las fuentes de la paz, caminan sobre el terreno inexplorado de las percepciones y nadan en el océano infinito de la dicha."

Pero incluso en esta etapa, el alma aún no estaría completamente liberada. Solo liberándose de los tres mundos —incluido el mundo causal, que es el más evolucionado— alcanzaría la libertad suprema, es decir, la unificación con el Infinito, «sin pérdida alguna de individualidad». Hasta entonces, incluso los seres evolucionados tienen que pasar por varios ciclos de idas y venidas, según sus palabras: "El hombre no realizado necesita pasar por innumerables encarnaciones terrenales, astrales y causales antes de emerger de sus tres cuerpos."

Es entonces razonable afirmar que incluso los seres altamente evolucionados, al descender a la materia burda, deben mantener encendida la llama de la vigilancia, a riesgo de caer. Esta es una posibilidad que acompaña a todos: desde los seres más ignorantes hasta los más evolucionados e iluminados.

Por eso es tan importante una vida de vigilancia constante respecto a los principios éticos y los límites del propio ego. El ego se convierte en una especie de animal domesticado, al servicio  de un Orden superior, pero su peligro nunca debe subestimarse. Es a través de la verdadera Meditación —no de técnicas— que el ego se mantiene en su lugar.

Quien piensa que por haberse iluminado ya no necesita cuidar del ego, de modo que este permanezca bajo constante vigilancia, corre un gran riesgo de caer, como  tantos otros han caído. Las consecuencias de esto son inimaginables: desde  un infierno mental hasta graves problemas con las leyes y las autoridades locales.

La oración y la meditación,  el "Orad y velad" mencionado por Jesús, siguen siendo una de las mayores armas para todos —iluminados o no— para evitar que la consciencia caiga en el infierno y la oscuridad como consecuencia de  sus propias acciones, errores e ilusiones.

Por lo tanto, ¡oren y mediten!






COMENTARIOS

Ana: Excelente texto Alsibar.


Roger: Respecto a esta idea del despertar o la iluminación como algo definitivo e irreversible, sin duda se debe al instinto natural de la mente de buscar seguridad. Por ejemplo: si soy un buscador, es obvio que deseo alcanzar la liberación definitiva y absolutamente irreversible. Jamás querría alcanzarla y permanecer vulnerable, con el riesgo de volver al sueño (pesadilla) de una vida de sufrimiento dominada por las ilusiones y las sombras del pensamiento.


Pablo: Hola Alsibar! El tema tratado es de suma importancia. En este sentido, recomiendo encarecidamente la introducción que se presenta en el siguiente enlace:

http://www.dharmainc.org/video/12-stage-view-special-focus-lectures-introduction


Clorita: Tuve mi experiencia de ascensión, o nirvana, o como quieras llamarlo, cuando tenía 22 años... pero, cuando me encontraba en el estado más elevado de iluminación, fue necesario descender. Dado que ese estado es de pluralidad o consciencia simultánea, digamos que la decisión de regresar es colectiva (los seres de energía pueden sentirla), y al carecer de ego, no podemos desear nada... pero fue la decisión correcta y sabia.

Ahora estoy aquí en un estado de separación y recibo pequeñas ráfagas de sensaciones muy profundas que me hacen sentir el éxtasis de la vida, y esto reconforta (e incluso asusta) al ego. Es difícil expresarme aquí, pero mi experiencia fue etapa por etapa, despertando cada chakra claramente. Si una persona no está moderadamente preparada, estoy seguro de que puede enfermar mentalmente de forma permanente. Estoy seguro de la reencarnación en esta vida. Un abrazo.

Tanguito tiene un enlace interesante sobre la limpieza de la glándula pineal en:

http://lei971.blogspot.com.br/p/agrotoxicos.html



Alsibar: Gracias por sus comentarios.

Clorita, no entendí del todo por qué dijiste que la decisión de regresar es colectiva, ¿y por qué fue la decisión correcta y sabia? Intuyo tu respuesta, pero sería enriquecedor si pudieras contarnos tu propia experiencia. La experiencia realmente reconforta al ego... quizás la liberación reside precisamente en liberarse del deseo de más experiencias, ¿no crees?

Y en serio... Es importante no forzar las cosas mediante métodos que podrían despertar esto prematuramente, porque el riesgo de problemas como la depresión y la locura es muy alto. Creo que una experiencia saludable implica paciencia y serenidad, sin deseos de despertar energías sutiles, porque en el momento adecuado el despertar de estas fuerzas ocurrirá naturalmente a lo largo del proceso de maduración espiritual.

Hay muchos relatos de problemas relacionados con las prácticas y métodos de yoga y meditación. Muchas personas desean poderes y experiencias extrasensoriales, e incluso los alcanzan. El problema es que no son permanentes, y la persona termina regresando a su pequeño mundo, teniendo que enfrentar todos los problemas inherentes a la vida y a sí misma. Y a menudo el impacto es grande porque la persona no quiere afrontar la dura realidad de la vida cotidiana, con sus contradicciones y dolorosa dualidad.

¡Gracias por tu colaboración y espero verte de nuevo por aquí!

Un abrazo fraternal






OBSERVACIONES DE CID

Los instructores más elevados que conozco también dicen que puede haber recaídas en el despertar espiritual y por eso es importante mantenerse muy cuidadosos, no confiarse ni bajar la guardia.

Pero también hay que ser discernientes y no fantasear que uno ya ha despertado como muy probablemente le sucedió a Clorita.

Y también hay que tener mucho cuidado con los gurús, quienes afirman estar despiertos, pero que en realidad en su mayoría son unos charlatanes.









LA IMPORTANCIA DE LA PLENA ATENCIÓN Y EL SILENCIO INTERIOR


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Cuál es la importancia de la atención y el silencio interior? ¿Por qué estamos tan distraídos con la realidad del momento presente? ¿Qué relación tiene esto con nuestro sufrimiento psicológico? ¿Cuál es la conexión entre la atención y el silencio? ¿Podría algún gurú enseñarnos a prestar atención? ¿Cómo podemos mejorar nuestra atención en la vida cotidiana? Eso es lo que veremos en este artículo.

 Todo meditador conoce la importancia de prestar atención al aquí y ahora. Sin embargo esto es una de las cosas más difíciles de lograr. Los seres humanos vivimos toda nuestra vida sin sentir la necesidad de atención o consciencia. Así, como dijo Gurdjieff, "todo en él sucede accidentalmente".

El hecho es que funcionamos automáticamente. Rara vez prestamos nuestra atención plena a algo. En general, nuestra consciencia siempre está en el pasado o en el futuro. Y el presente queda olvidado. Rara vez nos detenemos a observar un paisaje, escuchar un sonido, oler un aroma, observar sensaciones.

Los pensamientos, los recuerdos y los deseos siempre "arrastran" nuestra atención. Involuntariamente, nos identificamos con todo lo que está dentro y fuera de nosotros. Parece que todo existe para distraernos. Y así vivimos semi dormidos, sin verdaderamente estar despiertos.

Rara vez somos conscientes de nuestras ansiedades, nuestros cuerpos, nuestras reacciones, nuestros movimientos, deseos y motivaciones. Esto provoca que todo en nuestro interior sea "movido" por fuerzas desconocidas y accidentales. La atención puede despertarnos, poniendo "orden en la casa", y este es un gran paso en el camino hacia el despertar completo.

Lo cierto es que tener esta calidad de atención es muy difícil hoy en día. Todo a nuestro alrededor capta nuestra atención, impidiéndonos tener una atención más holística, más completa y más integral.

El trabajo, la política, las deudas, los hijos, los estudios, los problemas familiares, las enfermedades, la publicidad, el consumismo, el anhelo de autoafirmación, el idealismo, la búsqueda de dinero, fama, estabilidad y poder, etc. Todo esto consume gran parte de nuestra energía que podría utilizarse para el desarrollo de la consciencia o la atención.

Para aliviar la tensión causada por este agotamiento energético, buscamos algún tipo de distracción como el alcohol, las drogas, el juego, las compras o cualquier otro tipo de entretenimiento. Esto se convierte en un círculo vicioso.

Falta de atención > Pensamientos > Identificación > Problemas > Estrés > Diversión > Distracción > Falta de atención

Prestar atención a este círculo vicioso y observarlo directamente, de forma objetiva, en tu interior, es un paso importante en el camino hacia el autoconocimiento. Pero en este "viaje" hay muchos escollos. El meditador debe ser consciente de los peligros que se presentan, ya que las tentaciones y las ilusiones son numerosas. Sin embargo, nunca olvides algo muy simple: la atención o consciencia es tu refugio y tu seguridad contra todos los males que surgen en este proceso.

Además, solo tú puedes "desarrollar" la consciencia, y nadie más. Ningún gurú, método, sistema u organización puede dártela. Lo único que un maestro o gurú puede hacer es animarte a meditar, y nada más. Nadie puede transmitirte esta "gracia". ¡Ah, si tan solo pudieran! Todo sería más sencillo, ¿verdad? Pero, afortunada o desafortunadamente, todo el trabajo lo tienes que hacer tú y solo tú.

En mi opinión, el mayor problema con las drogas, el alcohol, la religión y otros artificios es precisamente la evasión de la realidad. Gurdjieff lo llamaba a todo esto "amortiguadores". Al no querer ver la realidad —que nos resulta dolorosa— recurrimos a todo tipo de evasiones. Y cuando ya no tenemos "amortiguadores" externos, recurrimos a los "internos". Viajamos a través de buenos recuerdos del pasado o en algún sueño del futuro.

Algunas personas recurren a una forma más sutil de "evasión". Aprenden técnicas de meditación que activan áreas del cerebro responsables de las sensaciones de paz, placer o éxtasis. Pero sigue siendo una evasión. Ese es el problema con la mayoría de las técnicas de meditación. Nos brindan una sensación de paz y bienestar, pero la causa del dolor persiste. Y tan pronto como la sensación desaparece, volvemos al inevitable enfrentamiento con la realidad.

Un buen consejo, en estos casos, sería prestar atención a lo que nos molesta, a lo que nos oprime, sin identificarnos con ello, rechazarlo ni querer escapar de ello. Recuerda: la atención es Luz, y la Luz purifica, ilumina y sana todas las cosas. 

Finalmente, ¿cómo podemos mantenernos atentos sin interrumpir nuestra rutina diaria de trabajo, estudios, familia, etc.? Prueba algo muy sencillo: empieza por escuchar. Escucha atentamente los sonidos externos. Una atención placentera y espontánea, nada forzado.

En ese momento de atención plena, la mente se aquietará naturalmente. En ese estado, simplemente observa todo lo que sucede, dejando que fluya libremente. Con la práctica, aprenderás a identificar ese estado de percepción. Y desde esa atención silenciosa puedes observar cualquier cosa: una emoción "negativa", un sentimiento "malo", un motivo inconsciente, una reacción "indeseable", etc.

Si, durante este período, un pensamiento se entromete en tu observación, no lo interrumpas. Deja que fluya también. Simplemente no te identifiques con él y continúa tu observación hasta que cese por sí solo. Después, continúa prestando atención a los sonidos y movimientos externos e internos. Es una experiencia increíble poder observar y escuchar las cosas desde este centro silencioso. ¿Alguna vez has "experimentado" esto?

En conclusión, recuerda estas dos palabras clave: atención y silencio. Se complementan. Debemos aprender a vivir así. De ahí la importancia de dedicar tiempo a experimentar ese estado.

No es necesario sentarse en una postura específica, ir a una habitación especial y aislada... No. Simplemente hazlo cuando te acuerdes, y puedes hacerlo en cualquier lugar, durante cualquier actividad.

Sin embargo si podemos dedicarle un poco de tiempo sentados en el sofá o incluso en la cama antes o después de dormir, ya será muy beneficioso y positivo, puesto que ayudará a que ese estado surja con mayor frecuencia a lo largo del día.

ATENCIÓN y SILENCIO son las claves de la MEDITACIÓN.







LA CONSCIENCIA DEL EGO Y EL EGO DE LA CONSCIENCIA


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



En este diálogo, converso con un amigo sobre el mecanismo del ego —su aparición y desaparición— y también sobre el significado de la Consciencia o la Observación, temas muy recurrentes en el universo de Krishnamurti.

Es un diálogo extenso y profundo, más apropiado para buscadores avanzados debido a la complejidad del tema, pero obviamente está abierto a todos aquellos que buscan la liberación con sinceridad. ¡Que disfruten de la lectura!
 
--oOo--


Interlocutor: Buenos días. ¿Ha oído alguna vez la frase "tomar consciencia de ser consciente"?   Nunca la he entendido del todo. ¿No se trata simplemente de ser consciente?


Alsibar: Bueno... en el sentido de esos gurús Advaita , no lo sé. Para mí, ser consciente es simplemente estar al tanto de las cosas que están dentro y fuera de uno mismo. Percibirlas en su verdadera naturaleza.


Interlocutor: ¿Te refieres a prestar atención?


Alsibar: Sí... pero surge de forma natural. No se puede practicar. De repente uno se da cuenta de las cosas... pero el error radica en convertirlo en una especie de práctica espiritual. Un medio para un fin. Esta   "consciencia" surge cuando hay autocomprensión, lo cual conduce a la relajación, la tranquilidad y la paz. Cuando la mente está en paz, la consciencia surge de forma natural. Es consecuencia del silencio interior.


Interlocutor: Pero al principio, ¿se requiere cierto grado de interés e incluso esfuerzo para lograrlo? Ser consciente requiere esfuerzo porque la mente siempre está enfocada en los objetos.


Alsibar: No creo que sea "necesario". Creo que al principio no sucede porque no sabemos cómo hacerlo bien.


Interlocutor: ¿Cómo se controla la mente que está dispersa entre los objetos?


Alsibar: Me parece una idea equivocada. ¿Qué tiene de malo que la mente divague? Es propio de la naturaleza de la mente moverse, distraerse. El problema surge cuando lo convertimos en un "problema" porque entonces aparecen el conflicto, el deseo, el tiempo, el ego y el sufrimiento.


Interlocutor: Si la mente está en los objetos y no en el "Ser", permanecerá en los objetos y no experimentará la plenitud del "Ser".  ¿Cómo se puede solucionar esta situación?


Alsibar: Es difícil para ti entenderlo porque estás lleno de tradiciones, creencias y expectativas...


Interlocutor: Amigo... Siempre descarto las cosas viejas y a los viejos maestros para dejar espacio a lo que funciona... si algo funciona, me apunto... incluso podría encender velas... si eso funciona, "me apunto"... todo en nombre de la plenitud. Puedo dejarlo todo atrás si me presentas algo que funcione.


Alsibar: ¿Y si te digo que el mero deseo de que algo funcione en ese campo impide que funcione?  Pero quieres resultados. Y es precisamente porque buscas resultados que estos no se materializan.


Interlocutor: Eso es extraño...


Alsibar: Obviamente. Pero eres lo suficientemente maduro como para entender por qué.


Interlocutor: Porque es el "ego" el que lo desea.


Alsibar: ¡Así es!


Interlocutor: Entonces, si no hay deseos...


Alsibar: "Deseos" en ese ámbito "espiritual".  En cambio los deseos que impulsan y protegen la vida son necesarios.


Interlocutor: ¿Me estás pidiendo que pare? ¿PARAR?


 Alsibar: Sí, así es. ¡Parada total!


Interlocutor: ¡Dejar de buscar!


Alsibar: La búsqueda a través del tiempo. La búsqueda como resultado. La búsqueda como experiencia.


Interlocutor: ¿Qué quieres decir?


Alsibar: La verdadera búsqueda comienza cuando uno comprende que la búsqueda misma impide el encuentro.


Interlocutor: Entiendo.


Alsibar: ¿Quién busca?  ¿Quién es el buscador?


Interlocutor: Parece ser el ego.


Alsibar: Así es, el "buscador" es el ego en su anhelo de experiencias, de sensaciones, de expansión de la consciencia y cosas por el estilo. El ego nunca está satisfecho, siempre desea "más".


Interlocutor: Sí.


Alsibar: Y por supuesto hay "algo más"... pero NO es el resultado de una acción directa y consciente del ego. ¡Ese es el punto!


Interlocutor: ¿No es acaso el resultado de la actividad del ego? Lo entiendo.


Alsibar: Todas las sendas y tradiciones predican la acción directa y consciente para alcanzar la Verdad. Pero es precisamente en ausencia de ese "yo buscador" que la "cosa" puede manifestarse.


Interlocutor: ¡Increíble!


Alsibar: Entonces podrías preguntarme: ¿qué pasa si no se manifiesta? Significa que el ego sigue ahí, anhelando, esperando, negociando, deseando realizarse. Pero cuando el ego realmente pierde el control, dejas de preocuparte por estas cosas. Y de repente, por primera vez... surge la «paz»... No la paz de la dualidad, sino la paz de la ausencia del yo. Lo demás es consecuencia y llegará en el momento oportuno.


Interlocutor: Pero el ego debe luchar un tiempo. Solo se hará el muerto...


Alsibar: ¿Luchar por qué? El ego se alimenta de la lucha.  Si luchas contra él, le encantará.


Interlocutor: El ego querrá volver a la búsqueda para mantener su propia supervivencia.


Alsibar: La lucha alimenta el ego. Pero el ego no muere. Jamás muere. Simplemente se comprende a sí mismo, comprende su función y sus limitaciones, pero permanece existiendo.


Interlocutor: Perfecto.


Alsibar: Así que deja de "inmiscuirse" donde no le corresponde. El ego necesita seguir existiendo para la protección y supervivencia del cuerpo. Pero viene y va... aparece, resuelve problemas y luego desaparece. El ego no puede encontrar a Dios, la Verdad, etc.


Interlocutor: ¿Y qué hay de la necesidad de leer e investigar? ¿Qué puedo hacer al respecto? La búsqueda se ha convertido en una adicción.


Alsibar: Cierto. Una adicción en la que el ego se fortalece porque encuentra en ella seguridad, esperanza, etc.


Interlocutor: Exactamente. Así que yo mismo soy el obstáculo para la plenitud mientras busco. Y para lograrlo, simplemente tengo que quitarme del camino.


Alsibar: Y una adicción siempre es difícil de superar. Pero has dado el primer paso. Ya estás viendo la VERDAD sobre la búsqueda. Las adicciones son difíciles porque se vuelven automáticas, mecánicas. A veces nos sentimos incapaces de superarlas. Al igual que la drogadicción, el tabaco, el juego y el alcohol... hay mucha gente adicta a esta llamada "búsqueda espiritual".

Creo que el   primer paso es: no demonizarla porque de lo contrario la fortalecerás a través del conflicto. Pero no demonizarla tampoco significa aceptarla como natural. Tomemos, por ejemplo, la adicción a la masturbación. Cuanto más intenta una persona deshacerse de ella, más lucha, más fuerte se vuelve. ¿Y por qué empeora la situación? Porque la persona se queda sin energía, tiene baja autoestima, etc.

La búsqueda de experiencias y sensaciones espirituales es, en esencia, lo mismo. Mientras que quien se masturba busca sensaciones en la masturbación, quien busca lo espiritual busca  sensaciones «espirituales»: nirvana, éxtasis, expansión de la consciencia, etc. Pero, en el fondo, es la misma búsqueda de placer, felicidad, etc.

En otras palabras: no luches contra ello porque crearás otro problema. Cuando la mente comprende todo este mecanismo de escape y búsqueda,  se detiene... se detiene porque ya no le encuentra sentido.


Interlocutor: ¿La persona comprende el mecanismo en sí...?


Alsibar: Exacto. Ella se detiene porque comprende que cualquier acción en ese sentido es errónea, y naturalmente las cosas se calmarán, se tranquilizarán... Hasta que la paz se imponga. ¿Cuánto tiempo tardará?  No tengo ni idea, pero desde luego no sucederá de la noche a la mañana.


Interlocutor: Dicen que observar la mente es mejor que leer libros y cualquier otra práctica.


Alsibar: No estoy de acuerdo... Si lo conviertes en una práctica, no te llevará a ninguna parte. Recrearás al "observador", al buscador. Observa con naturalidad, sin intenciones... Sin pensar: ¡Voy a observar mi mente para iluminarme! Ese es el verdadero error, no la observación en sí.


Interlocutor: Sí... habrá momentos en que el ego impulsará la búsqueda.


Alsibar: Así es. Pero, como comprenderás, no te vas a aferrar. No te vas a aferrar a nada. No practiques nada. No insistas en nada. Si hay observación, bien. Si no la hay, ¡también está bien! Simplemente observa y suelta la observación.


Interlocutor: Perfecto.


Alsibar: Porque si en el momento en que lo ves piensas: "¡Quiero más de esto!", entonces ya has perdido lo que querías. ¿Por qué? ¡Una vez más, es el ego el que desea "más"!


Interlocutor: El ego entró en escena.


Alsibar: Así es. Habrá momentos de observación que irán y vendrán, aparecerán y desaparecerán. Y en esta percepción del movimiento surge la CONSCIENCIA de la Consciencia. Es decir: percibiste, observaste, viste que la OBSERVACIÓN (CONSCIENCIA) viene y va, lo cual es un movimiento natural, libre del ego, pero que el ego (el pensamiento) quiere dominar.

Entonces, "percibiste", te diste cuenta de cómo funciona tu Consciencia (mente). Y en esta percepción simplemente te relajas, sin permitir que el ego "entre en escena", como dijiste. El ego es el "yo quiero", "yo busco", "yo deseo"... Pensamientos que surgen precisamente en el momento de la observación y que revitalizan al ego mismo.

Déjame darte otro ejemplo: te estoy hablando ahora mismo. Tomo consciencia, percibo, observo... ¿Qué observo?   Mis ojos ligeramente cansados, el silencio aquí en casa, el sonido de mi respiración, los ruidos externos, un poco de hambre, etc. ¡Eso es todo! No hay nada más en mi campo de observación. Y solo lo describo de esta manera, nombrando las cosas, porque te estoy explicando este proceso. Generalmente, solo veo y siento estas cosas SIN NOMBRARLAS. Y sin querer escapar de lo que es mi realidad actual.

Esa es la percepción de las cosas: simplemente percibir, sentir y vivir con una mente en silencio. Sin ansiedad. Sin querer sentir más de lo que se presenta en el momento. Esta simple visión es  lo que llamamos Consciencia, esto es lo que llamamos observación.

Ahora bien, si en el momento de la observación pienso: voy a controlar mi mente para sentir paz... El ego surge. O cuando pienso: quiero mantener este estado que es tan placentero... El ego surge. O bien: Quiero continuar en este estado y expandirlo aún más... TODO ESTO ES LA GÉNESIS DEL EGO. Y cuando surgen estos pensamientos, inmediatamente pierdes la conexión con ese estado.


Interlocutor: Muy esclarecedor.


Alsibar: Pero, obviamente, ese estado no dura para siempre... Tienes que ocuparte de tus cosas... trabajo, familia, estudios, facturas que pagar, etc. Así que vas y resuelves todo eso sin neurosis; esa es la FUNCIÓN DEL EGO. Pero entonces, estás tranquilo, tu mente está serena, y cuando menos lo esperas... ese estado reaparece. Te das cuenta de los sonidos, los olores, las sensaciones,   todo el movimiento dinámico del presente...   Y simplemente observas... Te das cuenta.

Y cuando surge, ni siquiera piensas: ahí está ese estado otra vez... Entonces te liberas del 'pensador' ,  del 'yo', del 'ego' , del 'observador' . ¿Y luego qué? Cada día es una 'nueva experiencia'. Ya no te aferras a patrones de bien o mal. Estados agradables y desagradables. Eso es en términos internos . Externamente, las cosas continúan como están.  

Por ejemplo, ahora mismo puedo oler el humo del cigarrillo de mi vecino. Es desagradable para el cuerpo, pero la mente no lo sufre. Porque en términos concretos, ya hizo lo que tenía que hacer y no solucionó el problema.


Interlocutor: Entiendo.


Alsibar: Entonces la mente percibe que es algo molesto, pero no se convierte en CAUSA DE SUFRIMIENTO PSICOLÓGICO. Pasa rápidamente y ni siquiera lo noto. En este caso, el EGO no interfirió. No empezó a despotricar contra el vecino, a quejarse ni a maldecirse a sí mismo, ni a torturarse con pensamientos como: ¡ Maldito vecino! ¡Odio ese cigarrillo!

Obviamente, hay una sensación   de incomodidad en la nariz. Y solo lo noto ahora porque estoy hablando contigo. En general... SIENTO LA MOLESTIA DEL CIGARRILLO, ME CONSCIENTES Y LUEGO LO OLVIDO. Este "olvido" —que ocurre de forma natural— siempre sucede. Entonces, ¿cuál es el movimiento correcto? Tomar consciencia y "soltar".  

Porque por lo general, cuando uno se da cuenta de algo así, surgen pensamientos, ira, resentimiento, estrés, etc. ¿Y quién emerge entonces con toda su fuerza?  El ego, una vez más. En la mente común y corriente, el ego siempre está emergiendo, energizándose y perpetuándose.  Cada vez que uno percibe algún fenómeno, ya sea interno o externo, este proceso se repite.


Interlocutor: ¿Dejar ir significa olvidar?


Alsibar: Sí. Dejar ir es como percibir algo y no permitir que el pensamiento utilice ese fenómeno o evento percibido para perpetuarse. La percepción rara vez es verbal. Es silenciosa. Solo se verbaliza cuando es necesaria una descripción. Como ahora, mientras te hablo.


Interlocutor: ¿Eso es el "Let it Go"? [Expresión en inglés que significa "Dejalo ir"]


Alsibar: Sí y no. « Déjalo ir» significaría dejar que todo pase, fluir sin preocupaciones. Pero ¿recuerdas que te dije que el ego permanece activo y vivo? Así que no todo es «¡Déjalo ir!». Hay cosas en la vida que debes hacer, y hay momentos en que debes actuar e incluso intervenir. Me refiero, en términos prácticos, a la vida.


Interlocutor:


Alsibar: Internamente eres libre... Cuando actúas, eres consciente de que esa acción es necesaria, es decir, en términos concretos. Internamente no actúas, solo observas el movimiento y la acción del ego, que actuará CUANDO SEA NECESARIO. Es decir... Habrá momentos de gran acción... dependiendo de la situación. Y habrá momentos de gran inactividad y pasividad. Ya no controlas esto, porque ¿quién lo haría?


Interlocutor: Sería bueno no dejar que el ego me domine.


Alsibar: El ego ya no tiene el control, pero sin él uno muere. Hay que aprender a lidiar con él porque es la parte de la Consciencia que protege al cuerpo del dolor y el sufrimiento. Es el ego quien cuida del cuerpo, quien busca comodidad y placer, y quien intenta satisfacer sus necesidades.

También es el ego quien intenta evitar problemas que serían perjudiciales para el cuerpo. Para eso sirve... para pagar las cuentas. Para tener un lugar donde vivir, para cumplir con las responsabilidades legales y sociales, para evitar ser arrestado, para evitar problemas con la ley, para cuidar la salud, etc. Además, sin el ego no tendríamos miedo alguno, y eso podría ser fatal para el cuerpo.


Interlocutor: ¿Sería peligroso?


Alsibar: ¡Eso es! No sé a qué te refieres con "resultados"... con funcionamiento. Aparentemente, quieres alcanzar un supuesto estado de  autorrealización similar al de Ramana o ser como esos gurús Advaita de internet. Si es así, ¡olvídalo! No pienses que cuando realmente despiertes te convertirás en Ramana o en algún gurú famoso. Lo que te indicará un resultado... Lo que demostrará que algo está "funcionando" es la aparición de PAZ,   SILENCIO y TRANQUILIDAD.

Si tu nivel de QUIETUD "aumenta" en el sentido de que te sientes más tranquilo, sereno y relajado... Esa es la SEÑAL. Puede que incluso ya no quieras saber nada de estas cosas porque estarás en paz contigo mismo. Esta PAZ es lo que indica tu progreso. Todo lo demás: éxtasis, experiencias, visiones, sensaciones, poderes, etc., pueden ser solo creaciones, invenciones de la mente.

No es que estas cosas no puedan suceder, pero no son el termómetro. No son los hechos los que indican tu progreso espiritual. La paz interior sí. Cuanto más en paz estés, mayor será tu progreso espiritual. Así que concéntrate en la paz y olvida todo lo demás que pueda distraerte, incluyendo estos asuntos de espiritualidad. 

Sabré que has progresado no cuando me cuentes un montón de tonterías y supuestas palabras "sabias", sino cuando me digas algo como: " Ahora mismo estoy tan en paz que ni siquiera quiero saber nada de la Iluminación, el Nirvana, la Liberación, la autorrealización, etc. Solo quiero estar aquí... viviendo esto,  disfrutando de esta sensación de paz y libertad". ¡ Eso sí que será señal de un gran avance espiritual!


Interlocutor: ¡Gracias por esta aclaración adicional, gran amigo Alsibar!


Alsibar: De nada.






COMENTARIOS

Borges: ¡Excelente aclaración! Para mí, esto siempre ha sido un misterio: ¿cómo buscar sin sentir ansiedad al hacerlo? De hecho, nuestro ego es sumamente sutil, y es posible que incluso en nuestras mejores, más puras y justas acciones, sea él quien tenga el control. Por eso, este artículo me resultó tan esclarecedor. ¡Gracias, amigo Alsibar!


Luis: Excelente texto, como todos los demás del blog. Lo sigo desde hace varios años y recomiendo a cualquiera que lea este comentario todos los textos de este sitio. Una rica fuente de sabiduría, escrita en un lenguaje accesible e inteligente que enriquecerá tu camino. Un cordial saludo desde el paralelo 30.