Sobre lo que es la iniciación, el
maestro Pastor explicó lo siguiente:
« La
iniciación es lo que le permite al humano sublimarse para convertirse en su
arquetipo cósmico. Pero también es cierto, incluso si nos olvidamos del plano
vibratorio (ya que la iniciación es solo un fenómeno vibratorio) que el simple
hecho de tener el conocimiento de lo que ustedes son en realidad, permite a
vuestra personalidad que incluso en esta vida deje de ser terrestre y se vuelva
cósmica, más allá de todas las iniciaciones.
¿Por qué?
Debido a que la iniciación es muy
buena, la iniciación es esencial, pero la iniciación solamente es energética,
es vibratoria. Y en ustedes tienen algo que es más que eso, más que esa
necesidad de incremento vibratorio, y ese otro aspecto de vuestro ser es
vuestra conciencia.
¿Cuál es el
propósito del alma, el propósito del hombre encarnado, el propósito de toda la
creación misma?
Es tomar
conciencia.
Los grandes instructores les han
dicho que los humanos, aunque se encuentran activos en la tierra, a nivel de su
conciencia están dormidos, y es por eso que están en Maya, en la ilusión, y que a medida que se despiertan más y más, se
vuelven cada vez más conscientes de lo divino.
Entonces el proceso es efectivamente
salir de una falta de conciencia para ir hacia el despertar. Pero esto se pasa
a nivel de la conciencia, y esta conciencia ustedes la pueden obtener aquí y
ahora. Y esto no se trata del intelecto, por lo que no me digan:
- “Sí, hermano, comprendo
las palabras que me dices, ya las conozco, sé que soy divino.”
No, no es intelectualizándolo lo
que les dará la comprensión. La comprensión que requieren debe sentirse aquí
(en el chakra del corazón). Y algunos se dirán: "Pero para eso se necesita
ya tener el chakra abierto". Pero yo les digo que no, que no hay necesidad
de que el chakra ya esté abierto, simplemente basta con que ustedes hayan
abierto suficientemente vuestro corazón, abierto vuestro ser a mi palabra para
que así mi energía pueda darles la convicción de ese estado interno que hay en
ustedes.
Por lo que abran vuestra mente ahora
mismo. Todos ustedes que están en la sala abran vuestro corazón en este
momento. Abran vuestro ser. Cierren los ojos e imaginen vuestra aura. Visualicen
vuestra aura brillante, luminosa y blanca. Y vean por encima de usted a la
Jerarquía Divina quien está observándolos. Luego visualicen nuevamente vuestra
aura cristalina brillando como un sol que sale del fondo del universo. Y tomen
conciencia, colocando vuestra conciencia en el centro de vuestro corazón, tomen
conciencia de que ustedes son divinos.
Sientan en el fondo de ese chakra
cardíaco la luz brotando, véanlo brotar como una fuente y desde ese punto
irradiar como un pequeño sol centelleante a su alrededor.
Mantengan esta imagen por un tiempo.
Sientan vuestra divinidad.
Si quieren sentir vuestra divinidad,
tienen que arrojar algo de luz sobre ella.
¿Por qué las
personas no logran sentirse luminosas, por qué no logran tener la convicción de
su divinidad?
Eso se debe porque intelectualizan
que son luces, pero nunca intentan construir su luz. Así que si ustedes quieren
sentir vuestra luz, visualícenla en el chakra del corazón y la comenzarán a
sentir. En cambio si imaginan que en una próxima reencarnación alcanzarán la
divinidad, así no funciona.
Aquí y ahora, cierren los ojos,
sientan la luz desde lo más profundo de vuestro centro cardíaco, y vean como se
esparce a vuestro alrededor, como brota, brilla, esa sustancia divina.
Eso son ustedes.
Ahora regresen.
Tienen que estar convencidos de ese
estado de divinidad que hay en ustedes, pero como ya se los dije antes, para
estar convencido de ello no basta con saberlo con la cabeza sino que también, y
sobre todo, tienen que sentirlo con vuestro propio ser, y eso es lo que les da la
verdadera convicción y el auténtico conocimiento.
Entonces, para tener el conocimiento
de vuestra divinidad, primero deben crearla, y cuando les digo esto no es como
si la luz no existiera. Lo que pasa es que cuando les digo que visualicen la
luz que sale del centro de vuestro corazón y se extiende y es vuestra propia
aura. No les estoy pidiendo que produzcan algo que no existe, sino que le estoy
dando a vuestra mente un poco más de nutrimento para que esta pueda sintonizar
con una realidad que es mucho más sutil y que por eso ignora.
Porque es al darles una imagen que vuestra
mente se convierte en el instrumento que los hará más conscientes objetivamente
de esa realidad que por el momento para vosotros es sutil y por eso no la
perciben con los sentidos físicos.
Es como si le dijera a un niño que
dibuje un árbol, pero este niño vive en un desierto donde nunca ha visto un
árbol. Sin embargo, el árbol existe y le pido "dibújame un árbol", y
el niño me mira y me dice:
- “Te creo hermano que
el árbol existe, pero qué tipo de árbol podría yo dibujar, yo que desconozco su
forma y aspecto.”
Entonces
le doy una imagen y le digo:
- “Ahí tienes una
representación de lo que es un árbol, ahora dibújame un árbol.”
Y en ese momento el niño puede
instantáneamente dibujar miles de árboles. Así que lo que importa es que yo le
haya dado una pista en su mente.
Y al hacer esto,
¿El niño
inventará árboles que no existen?
No, pero lo habrá concebido, o al
menos habrá podido acercarse un poco más para saber lo qué es un árbol.
Pues bien, con vuestra realidad
interior pasa lo mismo. Si les digo que ustedes son luz, ustedes me responderán:
-
“Pero, por supuesto, hermano mayor,
lo sabemos, lo hemos leído mucho, pero aún así no siento mi luz.”
Y es por eso que de igual manera que
con el niño en el desierto, yo les doy una imagen para que vuestra mente tenga
una idea de lo que significa ser luz, para que así ustedes puedan trabajar con
ello y de esta forma darse cuenta de lo que realmente son. Así que practiquen
esta visualización y poco a poco sentirán más vuestra realidad interior. »
(Conferencia
del 04.07.85)
