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LAS RELIGIONES Y LA NATURALEZA HUMANA: ¿QUÉ LUGAR OCUPAS EN TODO ESO?


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Cómo elige una persona su religión? ¿Qué relación tiene la religión con nuestras tendencias y el nivel de desarrollo intelectual y espiritual de cada individuo? ¿En qué nivel te encuentras? Reflexionemos sobre esto.

Decir que elegimos religiones o caminos según nuestro nivel de desarrollo espiritual puede parecer, a primera vista, absurdo. Pero la literatura espiritualista está llena de afirmaciones que corroboran esta tesis.

Gurdjieff dijo que hay siete niveles de hombres, y cada uno elige su camino según el nivel en el que se encuentra. Así, hay una religión para los llamados hombres "ordinarios", aquellos que están en los niveles 1, 2 y 3.

Gurdjieff explicó que la religión del hombre del nivel 1 se basa en ritos, sacrificios y ceremonias. La religión del hombre del nivel 2 se basa en la emoción, la adoración, la fe y el entusiasmo. La religión del hombre del nivel 3 se basa en la teoría, el intelecto, los argumentos y la retórica.

En cuanto a la religión del hombre religión del hombre del nivel 4 y superiores, Gurdjieff explica, tomando el cristianismo como ejemplo:

« De hecho, el cristiano número 1, 2 y 3 no es más que una imitación superficial. Solo el hombre número 4 se esfuerza por convertirse en cristiano, y solo el hombre número 5 puede ser verdaderamente cristiano.

Porque para ser cristiano es necesario tener la esencia de un cristiano, es decir vivir de acuerdo con los preceptos de Cristo. Los hombres número 1, 2 y 3 no pueden vivir de acuerdo con las enseñanzas de Cristo porque para ellos todo "sucede". Se dejan llevar por el azar, van a la deriva. No son dueños de sí mismos, y por consiguiente aunque decidan ser cristianos, no pueden serlo verdaderamente. »
(Fragmentos de una enseñanza desconocida, Ouspensky)


Otra fuente que aclara esto es el Bhagavad-Gita. Krishna dice que la fe de los hombres puede ser de tres tipos según las modalidades de la naturaleza que cada uno adquiere: bondad, pasión e ignorancia. Krishna afirma:

« Los hombres en el modo de la bondad adoran a los semidioses; los que están en el modo de la pasión adoran a los demonios; y los que están en el modo de la ignorancia adoran a los fantasmas y espíritus. »

Luego Krishna explica en detalle las prácticas y los caminos devocionales para cada individuo, según su naturaleza.



Dejando a un lado las citas de los libros sagrados —que sirvieron de introducción a este estudio—, reflexionemos juntos sobre la cuestión: religión versus nivel de desarrollo espiritual, recordando siempre que el objetivo aquí no es defender una postura radical y absoluta, sino más bien contribuir a una reflexión libre e imparcial sobre este tema.

Ahora bien, me parece que no existen solo siete o tres tipos de hombres según su nivel espiritual e intelectual, sino diversos tipos, niveles y subniveles. Obviamente, cuando se establecen cifras como siete o tres, existe una clara preocupación por la simplicidad y la pedagogía de lo que se enseña.

Pero al observar la realidad y los hechos, nos damos cuenta de que así como existen tantos y diversos tipos de hombres, también existen caminos y religiones. Sin embargo la pregunta fundamental es: ¿son estas variedades de religiones perjudiciales o beneficiosas para la humanidad? ¿Hasta qué punto podemos considerar los diversos caminos, movimientos, sectas y religiones como algo dañino para el ser humano?

Todo depende del punto de vista y de los puntos de referencia adoptados. Desde una perspectiva más general y superficial, podríamos decir que todas las religiones desempeñan un papel importante en la guía, la orientación y la iluminación de la humanidad. Y quizás esto explique la existencia de tantos caminos diferentes. Ahora bien, ¿deberían todas las personas seguir un solo camino?

Por mucho que queramos afirmar que solo existe un camino verdadero, sabemos que en la práctica, no es así. Todas las religiones y sectas dicen lo mismo. Todos los gurús y líderes proclaman la superioridad de sus caminos sobre los demás.

¿Y qué sucede en realidad?

Una infinidad de rutas, de caminos, que el laico encuentra en su búsqueda, sin saber con certeza adónde ir.

Consideremos por ejemplo, las religiones cristianas pentecostales y neopentecostales. Estas satisfacen una mentalidad específica. Es decir, una demanda que, de no existir, podría dejar a muchas personas perdidas y sin rumbo.

Por eso, en general, se observa una predominancia de exdrogadictos, exalcohólicos, extraficantes de drogas, exadictos, etc. El camino que siguen y defienden se presenta como un salvavidas frente a muchos males y vicios perjudiciales para sus vidas profesionales, sociales y familiares. Sin esta "herramienta", sin el apoyo que brinda la religión, ¿qué sería de estas personas?

Muchas de ellas, a través de una religión que fortalece su fe y autoestima, logran dar un nuevo sentido a sus vidas y obtener la fuerza y ​​la energía para superar obstáculos, alcanzar la prosperidad y ser "felices", según su propia concepción de la felicidad.

De igual modo, existen otras religiones y otros caminos que las personas siguen según lo que les resulta conveniente y apropiado para sus propias vidas. Así, cuando un pentecostal abandona la Iglesia Católica, por ejemplo, se considera más "evolucionado" porque ha renunciado a las imágenes, los santos y la autoridad eclesiástica de la Iglesia Católica; esto le produce una sensación de renovación y de que "ahora" realmente sigue a Cristo. Y así sucesivamente.

Las personas siguen lo que, en su opinión, les aportará beneficios como paz, tranquilidad, felicidad, renovación, prosperidad, sentido a la vida, etc. Desde esta perspectiva, cada religión tiene su propia función, sirviendo a un nicho o segmento de personas, según sus necesidades, tendencias, tipos y niveles.

Independientemente de si creemos en esto o no, es lo que realmente sucede en el mundo. Percibimos, por lo tanto, que en el camino de nuestra evolución espiritual, las religiones funcionan como peldaños que nos impulsan al siguiente nivel.

Entonces, todo es perfecto, ¿verdad? En cierto modo, sí. En otro, no tanto. La cuestión es esta: los distintos caminos, en general, elevan tu nivel espiritual. Sin embargo, normalmente no te elevan a un nivel superior al suyo, lo que provoca una especie de estancamiento.

En otras palabras, es mejor ser un cristiano pentecostal que un traficante de drogas. Sin embargo, si no busco elevar mi nivel espiritual, corro el riesgo de quedarme estancado en lecturas, sermones y proselitismo, olvidando la transformación interior y la verdadera experiencia de las enseñanzas de Cristo.





El esquema de las religiones frente a la naturaleza humana

Desde esta perspectiva, creé el siguiente esquema, del 1 al 10. Recuerden que este esquema solo busca organizar las cosas desde una perspectiva subjetiva y personal. La gradación aparente no es absolutista, sino simplemente una forma de organizar la información, facilitando la visión y la comprensión.

Con este esquema, busco ayudar a quienes se buscan a sí mismos pero se sienten perdidos en esta infinidad de caminos e información. Que cada uno encuentre su propio camino, y que quienes ya lo hayan encontrado lo analicen y reflexionen sobre él.

Acepto los desacuerdos, pero quiero reafirmar que lo que publico aquí no impone ningún tipo de autoridad. No soy dueño de la verdad, y creo que nadie lo es. Sin embargo abogo por una búsqueda basada en la reflexión, la investigación, el descubrimiento y el aprendizaje constante. ¡Que cada uno encuentre su luz y su camino!


10. Negación total de creencias, libros, gurús, técnicas, disciplinas y “caminos”: enfoque en la meditación, la investigación y el autoconocimiento: apela a la libertad, la independencia y la autonomía total del hombre.


9. Siguiendo enseñanzas y prácticas de antiguas organizaciones esotéricas para desarrollar la mente, el espíritu y los poderes “ocultos”: se acercan a un ideal de libertad, pero aún operan dentro de la esfera del EGO, de lo conocido.


8. La práctica de técnicas y el seguimiento de gurús apelan a la dependencia psicológica y a la búsqueda de seguridad y estabilidad interior.


7. Las religiones que abogan por la práctica combinada con acciones, como la caridad, apelan a la esperanza, a la práctica aliada con la fe racional a través del cultivo de las virtudes.


6. Religiones que defienden el proselitismo, la autoridad de los textos sagrados y la fe ciega: apelan a la creencia, la fe ciega y la ambición material y espiritual.


5. Las religiones que abogan por el culto a los santos, las imágenes y la obediencia a la jerarquía apelan al miedo, la obediencia y la autoridad espiritual.


4. El monismo, por ejemplo el cristianismo, aboga por la unificación de creencias y prácticas bajo el mandato de un solo Dios.


3. El politeísmo (por ejemplo, las religiones paganas) apela a las pasiones humanas.


2. Los sacrificios de animales, por ejemplo, en el brahmanismo antiguo, apelan a la superstición y al miedo.


1. Sacrificios humanos, por ejemplo, en las religiones tribales precolombinas. Apela al miedo.






LA SEXUALIDAD EN LAS RELIGIONES EXAMINADA POR SABRINA TORTORA



La investigadora Sabrina Tortora ha publicado los siguientes videos donde ella habla acerca de cómo las diferentes principales religiones occidentales abordan la sexualidad, y los abusos que varias iglesias "cristianas" han cometido:




EXPLICACIÓN GENERAL

Sexo y Religión ¿Por qué Dios quiere meterse en tu cama?

 








EN EL CATOLICISMO

La Pederastia en la Iglesia Católica

 







Marcial Maciel

Marcial Maciel fue el fundador de los Legionarios de Cristo y unos de los pederastas más importantes de la Iglesia Católica.

 








El Papa Juan Pablo II protegió a Marcial Maciel

 








El Papa Juan Pablo II ocultó los abusos sexuales

 







El Papa Francisco I también ocultó los abusos sexuales

 







El nuevo Papa León XIV también encubrió los abusos sexuales

 











EN EL PROTESTANTISMO

Iglesia "Pare de Sufrir"

Esta secta obliga a sus pastores a esterilizarse.

 











¿QUÉ TAN EVOLUCIONADA ESTARÍA LA HUMANIDAD SI NO EXISTIERAN LAS RELIGIONES?




Muchas personas (en particular los materialistas) consideran que las religiones han sido un lastre para la humanidad, y principalmente el Catolicismo al que le atribuyen el oscurantismo por el que pasó Europa durante la Edad Media.

Antes de que ese lúgubre periodo llegara, en la Antigüedad había grandes escuelas de filosofía, centros de cultura y la ciencia estaba naciendo en la Europa mediterránea, pero a partir del siglo V y hasta el siglo XV, todo eso se interrumpió debido a que la Iglesia Católica atacaba y destruía todo aquello que no fuera su dogma.

Y es por eso que muchas personas creen que si no hubiera existido la Iglesia Católica, no tendríamos diez siglos de atraso y ahorita la humanidad ya estaría viajando a otros planetas.


Lo que no saben aquellos que piensan así, es que la evolución de los humanos pasa por periodos de desarrollo y periodos de decadencia. En otras palabras, la evolución de la humanidad no es lineal sino ondulada.

Esto se debe por la Ley de Ciclos que implica que una tendencia no puede mantenerse únicamente hacia una sola dirección, sino que para que el equilibrio vibracional se mantenga, se requiere que haya una alternancia entre una dirección y su opuesta.

Y en lo que concierne a la evolución de la humanidad, el detalle es que cuando la humanidad retrocede, no lo hace completamente, lo que le permite que en su siguiente ciclo de desarrollo la humanidad avance aún más.





Pero no se puede avanzar constantemente y los ciclos de oscurantismo van a a suceder independientemente de que haya religiones o no.

Sobre este asunto, el maestro Kuthumi reveló:

« Los ciclos deben recorrer sus rondas. Los periodos de luz y de oscuridad mental y moral se suceden unos a otros como el día y la noche. Deben cumplirse las yugas mayores y menores de acuerdo al orden establecido de las cosas. »
(Primera carta de Kuthumi a Hume)


O sea que el oscurantismo que afligió a Europa durante la Edad Media de todas maneras iba a suceder, con o sin la existencia de la Iglesia Católica.

Y es curioso constatar que durante la Edad Media, en comparación con los reinos europeos, los reinos árabes estaban mucho más desarrollados, mientras que actualmente es al revés: Europa está mucho más desarrollada que el Medio Oriente, lo que demuestra que no es asunto de una religión en particular sino del ciclo en el que se encuentra cada región de la Tierra.

Sin embargo la gente que no sabe esto, cree que el deterioro actual de las naciones árabes se debe al Islam, pero olvidan que esos pueblos ya eran musulmanes en la Edad Media y se encontraban mejor que los pueblos cristianos.

Y los materialistas que aseguran que los humanos estarían mejor sin religión, les recuerdo que la Unión Soviética llevó a acabo esa decisión y el resultado fue lamentable. 


Así es que cuando consideran que a Occidente le habría ido mejor sin el Cristianismo, eso es falso. Pero además el maestro Pastor explicó que siempre van a existir las religiones (aunque con el tiempo se van a ir volviendo una) y durante todo el desarrollo de la humanidad van a existir las iglesias. Y esto se debe porque hay personas que necesitan de la religión y de la iglesia para poder evolucionar.

Y esto a causa de que no todos somos iguales: hay quienes son más mentales mientras que otros son más emocionales, hay quienes son más científicos mientras que otros son más místicos, otros son más ocultistas, otros más artistas, etc.

Esto forma parte de la diversidad energética y de las diferentes naturalezas que componen a los seres humanos, y hay personas cuya naturaleza es principalmente dirigida hacia la espiritualidad, y esas personas quieren desempeñarse como sacerdotes, así como hay otros humanos que prefieren ser científicos, artistas, esoteristas, etc.

Seguramente han de haber escuchado a algún cura o a alguna monja decir: "yo tomé esta vocación porque en mi interior siento que Dios me llama".

Y usualmente esta afirmación no es una simple imaginación de esas personas, sino que realmente en su interior sienten esa necesidad de desempeñarse a través de una actividad religiosa. Y es por eso que siempre va a existir un templo para que esas personas se pueda desarrollar.

La gran diferencia es que en el futuro las iglesias estarán al servicio de la humanidad, y no la humanidad al servicio de las iglesias como sucede actualmente.


Esta degradación de las Iglesias no se debe propiamente por las religiones sino por el nivel de desarrollo en el que se encuentran los humanos. Y es que actualmente la mayoría de las personas todavía siguen siendo muy egoístas, pasivas e influenciables.

Lo que provoca que los puestos de mando sean seguido ocupados por individuos ambiciosos, poco éticos, narcisistas, que solo piensan en su interés personal y no les importa el daño que ellos ocasionan a los demás. Y estos individuos corrompen las estructuras sociales, estatales, económicas y religiosas.

De hecho –y contrario a lo que mucha gente cree durante la Edad Media, gran parte de la cultura, el arte e incluso la ciencia fue resguardada durante muchos años por los monjes católicos, como lo revela la investigadora Sabrina Tortora en este video:

 

El problema es que los individuos maquiavélicos, fanáticos y perversos terminaron por controlar a la Iglesia Católica y ahí es cuando esa institución comenzó a hacer más daño que bien.



Desafortunadamente presiento que en un futuro no muy lejano va a comenzar un nuevo periodo de oscuridad, pero que esta vez será dominado por la tecnología y ya no por la religión como ocurrió en el periodo tenebroso anterior.

Espero equivocarme con esta predicción, pero como lo señaló el maestro Kuthumi, los periodos de luz y oscuridad se alternan inexorablemente, y cuando llegan los periodos de oscuridad nosotros no podemos evitarlos sino solo tratar de paliar su intensidad.

Y aunque los expertos más optimistas en IA profetizan que en el futuro las personas ya no tendrán que trabajar en labores fastidiosas mal pagadas sino que podrán hacer lo que les plazca. Y la pobreza desaparecerá porque todos dispondrán de una renta básica. Y las enfermedades, la contaminación y la crisis energética también desaparecerán gracias a la Inteligencia Artificial.

Si bien eso tal vez podría ser posible, yo me mantengo cauto porque no sé cuanto tiempo más va a durar este periodo de desarrollo en el que nos encontramos actualmente antes de que comience el nuevo periodo de decadencia.

Todavía hay mucha gente abusiva y maliciosa. Y dudo mucho que las familias que detienen el poder mundial vayan aceptar cederlo para el bienestar de los demás.

Pero además los individuos retrógrados que vivieron durante la Edad Media están pronto por volver a reencarnar y ellos muy probablemente van a oscurecer de nuevo a la humanidad.

Ya veremos que sucede, pero sería ocurrente que en el futuro las personas se quejen de la ciencia y digan que la tecnología sin espiritualidad es lo que llevó a la humanidad hacia un nuevo periodo de oscuridad.










LAS RELIGIONES EXAMINADAS POR SABRINA TORTORA



La investigadora Sabrina Tortora ha publicado los siguientes videos donde habla acerca de las religiones:

 








Las religiones y el dinero
 

 








 








 


 












Las religiones y la violencia


 
























Las religiones y la creencia
















 
 
¿Las religiones desaparecerán en el futuro?


 
 





NOTA

Sus videos son interesantes.











CRÍTICA HACIA LAS RELIGIONES Y APOLOGÍA DEL GNOSTICISMO

 

 
(El siguiente artículo fue escrito por el investigador David Pratt en donde hace una revisión del libro “El Jesús que ríe - Mentiras religiosas y Sabiduría gnóstica” que fue escrito por Timothy Freke y Peter Gandy, y publicado en 2005 por Winchester, O Books.)
 
 
 
Timothy Freke y Peter Gandy describen su libro como “una crítica contundente a la religión literalista y una afirmación apasionada de la espiritualidad gnóstica” (p.5).
 
Resumen algunas de las diferencias clave entre estos dos enfoques de la siguiente manera:
 
-        “El gnosticismo trata de despertar a la gente de la ilusión de separación, para llevarla hacia la unidad y el amor.
-        El literalismo religioso nos mantiene dormidos en un mundo de división y conflicto de ‘nosotros contra ellos’, habitado por los ‘escogidos’ y los ‘condenados’. ...
-        Los gnósticos usan parábolas simbólicas para comunicar la manera de despertar.
-        Los literalistas confunden los mitos gnósticos con relatos literales de eventos históricos milagrosos y terminan perdidos en la superstición irracional” (p.6-7).
 
 
La historia de las tres grandes religiones occidentales (el judaísmo, el cristianismo y el islam) ilustra que el literalismo religioso es una fuente perniciosa de ignorancia, división y sufrimiento.
 
Desde Sudán hasta Oriente Medio, desde Cachemira hasta Filipinas, muchos de los conflictos que afligen al mundo hoy en día tienen su raíz en la religión, o la religión es uno de sus principales factores contribuyentes. Son la continuación de una larga y espantosa historia de asesinatos y muertes por la causa de Dios.
 
Aunque actualmente la atención se centra en la violencia perpetrada en nombre del Islam, no debemos olvidar los horrores que Occidente ha perpetrado en nombre del cristianismo. Los cruzados, por ejemplo, masacraron a más de 70’000 musulmanes sólo en la mezquita de Al-Aqsa, quemaron vivos a miles de judíos en sus sinagogas y empalaron a niños en asadores.
 
En Europa miles de hombres, mujeres y niños fueron condenados por herejía, sometidos a torturas espantosas y quemados vivos por la Inquisición, que luego repitió la matanza en una escala aún mayor en las Américas.
 
Como dicen los autores, los fundamentalistas de todas las religiones “han abandonado voluntariamente la racionalidad en favor de su interpretación ciega de los libros religiosos antiguos” (p.20).
 
La razón por la que los fundamentalistas son tan extremistas es que tienen la certeza absoluta de que ellos tienen razón y todos los demás están equivocados.
 
“El fundamentalismo religioso es una patología irracional que lleva a hombres y mujeres a convertirse en enemigos de la apertura mental y la generosidad y a enrolarse al servicio de la intolerancia. El fundamentalismo crea personas peligrosamente moralistas que se vuelven contra quienes defienden los valores verdaderamente espirituales del amor, la tolerancia y la comprensión” (p.17).
 
Si examinamos críticamente las escrituras “sagradas” del judaísmo, el cristianismo y el islam, nos damos cuenta rápidamente de que, si bien pueden contener alegorías espirituales profundas y pasajes de una belleza inspiradora, también están llenas de contradicciones, crueldad desenfrenada y violencia insensata, siendo a menudo el propio ‘Dios’ el peor infractor. Es evidente que “no fueron escritas ni inspiradas por Dios, sino creadas por hombres. Y a menudo por los peores tipos de hombres: políticos disfrazados de sacerdotes" (p.8).
 
 
 
 
El Antiguo Testamento y el Judaísmo
 
El Antiguo Testamento, o Tanaj, contiene fragmentos extraídos de tradiciones populares palestinas, egipcias y mesopotámicas, entrelazados en una narrativa pseudo-histórica, pero plagada de inconsistencias y anacronismos.
 
En el año 161 a. C., el líder judío Judas Macabeo hizo una alianza con los romanos que condujo a una rebelión contra los gobernantes griegos de los judíos. Judas y sus hijos establecieron la dinastía asmonea que gobernó Judea durante el siglo siguiente.
 
Los textos que conocemos como el Tanaj fueron escritos, compilados y editados extensamente durante ese período, “para servir como justificación mitológica del deseo asmoneo de gobernar toda Palestina” (p.37).
 
“Los asmoneos construyeron una historia que los presentaba como descendientes de un pueblo antiguo a quien Dios mismo les había legado toda esa zona. ... Lo que caracteriza el lenguaje del Tanaj es su etnicidad autoconsciente y su estrecho sectarismo, dos rasgos característicos de la dinastía asmonea. Varios estudiosos consideran ahora que el Tanaj fue producido por un núcleo fundamentalista de fanáticos religiosos similar al de los talibanes” (p.37-38).
 
Los gnósticos judíos interpretaron historias como la Creación, la Caída, el Diluvio Universal y el Éxodo como simbólicas:
 
“El Génesis era visto como una alegoría de cómo los seres humanos se perdieron y se exiliaron en el mundo, mientras que el Éxodo era visto como una alegoría del despertar a la gnosis” (p.49).
 
Algunas partes del Antiguo Testamento parecen ser más realistas e históricas, pero la investigación arqueológica ha demostrado que son groseramente inexactas. Los reyes llamados Saúl, David y Salomón parecen ser míticos, el supuesto vasto reino del rey David nunca existió, y Jerusalén no era la capital de un gran imperio sino solo un pequeño pueblo.
 
La región estaba ocupada por unos pocos nómadas errantes y pastores, y no hay restos de grandes palacios, templos o edificios de piedra labrada. Tampoco hay evidencia alguna de que los judíos alguna vez estuvieron cautivos en Egipto, o hicieron un éxodo de ese país, o invadieron la tierra de Canaán, o estuvieron cautivos en Babilonia.
 
A menudo se nos dice que el judaísmo fue la primera religión que introdujo el monoteísmo, pero eso no es cierto. Freke y Gandy señalan que la astuta redacción y traducción han disfrazado el hecho de que hay una cantidad vergonzosa de dioses en la Biblia. Los dos principales son:
 
-        El (usado a menudo en plural: Elohim) y
-        Yahvé (variantes: Yahu, Yau, Nebo).
 
Los profetas judíos condenaron repetidamente a su pueblo por adorar a otros dioses, como Baal, Amón, Chemosh y Tammuz. Por lo tanto, Yahvé (Jehová) se enfrentó a mucha competencia, lo que puede explicar por qué se declara un dios celoso. Freke y Gandy lo describen como una deidad tribal partidista y cruel que representa el crudo interés personal de un pueblo nacionalista.
 
El Antiguo Testamento es un libro increíblemente sanguinario. En este sentido, parece reflejar la legendaria capacidad de los asmoneos para la crueldad y la carnicería. Por ejemplo, Moisés se enfurece al enterarse de que una partida de guerra israelita que regresaba había masacrado sólo a los hombres madianitas adultos. Así que les ordena que regresen, diciendo:
 
“Matad ahora a todos los niños. Matad también a toda mujer que se haya acostado con un hombre, pero reservad a toda joven que nunca se haya acostado con un hombre” (Números 31:17-18, en la Nueva Versión Internacional).
 
 
 
El Antiguo Testamento rara vez es edificante desde el punto de vista ético o espiritual. Y para demostrádselos a continuación tomemos algunos ejemplos:
 
La historia de Noé a quien Dios salva después de ahogar al resto de la humanidad, pero que resulta ser nada más que un borracho vengativo.
 
Después del diluvio, Noé siempre aficionado a la bebida, se desmaya desnudo en el suelo. Uno de sus hijos, Cam, se encuentra accidentalmente con su padre y va a contárselo a sus dos hermanos, Sem y Jafet, quienes regresan y cubren respetuosamente la desnudez de su padre.
 
Cuando Noé recupera la conciencia, maldice a Canaán, el hijo de Cam, declarando que su descendencia sería para siempre esclava de Sem, Jafet y sus descendientes. Así que la moraleja de la historia es que los cananeos merecen ser castigados porque el padre de su antepasado vio a Noé desnudo (p.46; Génesis 9).
 
 
Dios destruye Sodoma y Gomorra con “fuego y azufre” porque considera que sus habitantes son degenerados, y sólo Lot y su familia son considerados dignos de salvación (Génesis 19).
 
Pero inmediatamente después se nos dice que las hijas de Lot emborrachan a su padre, lo seducen, quedan embarazadas y Lot cría a los hijos de sus hijas como si fueran suyos.
 
Si este es el nuevo estándar de moralidad que Dios quería levantar de las cenizas de Sodoma y Gomorra, ¿por qué se molestó en destruir estas ciudades en primer lugar? (p.48)
 
 
El hijo de Abraham, Isaac, fue concebido cuando Abraham tenía 100 años y Sara, su esposa, 99. Dios le dice a Abraham que construya un altar de madera, ate a su hijo, lo ponga en la pira y le corte la garganta (Génesis 22).
 
Como si esto no fuera suficientemente enfermizo, justo cuando Abraham está a punto de llevar a cabo esta terrible instrucción, Dios le dice que todo era sólo una prueba para probar su fidelidad.
 
Afortunadamente, si alguien hoy declarara que está a punto de degollar a su hijo por orden del Señor, sería arrestado de inmediato. (p.47)
 
 
Abraham engendró a su hijo mayor, Ismael, con Agar, la sierva de Sara (Génesis 16, 21, 25).
 
Celosa de Agar e Ismael, Sara insta a Abraham a abandonarlos en el desierto. Increíblemente, Dios piensa que es una buena idea. Abraham lleva a Agar e Ismael al desierto, donde los deja morir. Pero un milagro los salva e Ismael se convierte en el antepasado de todos los árabes.
 
Como dicen Freke y Gandy, es difícil encontrar algún sentido moral en todo esto.
 
Pero como forma que tienen los judíos de denigrar a los árabes, su mensaje se oye alto y claro: los árabes son descendientes de un bastardo marginado a quien Dios mismo abandonó a su suerte en el desierto. (p.47)
 
 
El rey David, supuestamente el más grande rey de Israel, parece haber tenido normas morales bastante dudosas.
 
Una tarde vio bañándose a Betsabé, la esposa de uno de sus generales. La sedujo y ella quedó embarazada. Luego envió a su esposo al frente de batalla con órdenes expresas de que se lo expusiera al máximo peligro y fue debidamente asesinado.
 
David se casó con Betsabé. Y Yahvé para castigar a David, no permitió que el primer hijo de Betsabé viviera (II Samuel 11-12).
 
Pero como comentan Freke y Gandy, “Eso no es ética, es infanticidio” (p.48).
 
 
Existen otros innumerables ejemplos de la actitud del Dios del Antiguo Testamento por sembrar muerte y destrucción. Por ejemplo, mató al hijo primogénito de Judá, Er, por ser “malvado”. Luego mató a Onán, otro de los hijos de Judá, porque mientras copulaba con la esposa de Er (por orden de su padre) deliberadamente “derramó su semen en el suelo” para evitar dejarla embarazada, lo cual Dios también lo consideró “malvado” (Génesis 38).
 
Atacó a los gabaonitas arrojando grandes piedras de granizo desde el cielo, matando incluso a más de ellos que a los israelitas con sus espadas (Josué 10:11).
 
Envió una plaga sobre Israel, que mató a 70.000 hombres, luego envió un ángel para destruir Jerusalén, pero cedió antes de que la violencia pudiera comenzar (1 Crónicas 21:14-15).
 
Mató a todos los primogénitos en Egipto, tanto humanos como animales, lo que comprensiblemente dio lugar a "fuertes lamentos en Egipto" (Éxodo 12).
 
En otro incidente Dios mató a 5’070 hombres en Bet-semes, después de que cometieron el error de mirar dentro del "arca del Señor" (1 Samuel 6:19).
 
Los asirios sufrieron una masacre aún peor: el "ángel del Señor" mató a 185’000 hombres mientras dormían en su campamento (2 Reyes 19:35, Isaías 37:36).
 
 
Y la respuesta ortodoxa a todo este derramamiento de sangre es que, puesto que Dios es, por definición, totalmente bueno y totalmente sabio, sus actos asesinos –por despreciables que puedan parecernos a nosotros, humildes mortales– son en realidad perfectamente justos y divinos.
 
 
 
 
El Nuevo Testamento y el Cristianismo
 
Todas las diversas religiones mistéricas de la antigüedad tenían un mito sobre un dios-hombre que moría y resucitaba. En Egipto era Osiris, en Alejandría era Serapis, en Grecia era Dioniso, en Asia Menor era Atis, en Siria era Adonis, en Persia era Mitra.
 
Y entre los elementos que comparten muchos de estos mitos se incluyen los siguientes:
 
“El dios-hombre nace de una virgen, en una cueva o establo, el 25 de diciembre y delante de pastores. Cuando crece se rodea de discípulos, convierte el agua en vino, muere en la Pascua como sacrificio por los pecados del mundo, a veces mediante la crucifixión; resucita de entre los muertos al tercer día y asciende al cielo. Su muerte y resurrección se celebran con una comida ritual de pan y vino que simbolizan su cuerpo y su sangre” (p.53-4).
 
La historia de Jesús del Nuevo Testamento es por lo tanto una versión judía de un mito pagano.
 
Los gnósticos judíos del siglo I d.C. estaban ansiosos por sintetizar la mitología pagana y judía, y por eso el mito de Jesús fusiona al dios-hombre pagano con el Mesías judío.
 
La historia del evangelio es una crítica del judaísmo literalista, en donde su héroe (Jesús) transgrede constantemente las leyes religiosas judías. El culto a Jesús también fue diseñado para dar esperanza y tranquilidad a los judíos menos ortodoxos después de la supresión de las revueltas inútiles lideradas por los fanáticos judíos, en particular en los años 70 y 135 d.C.
 
Mientras que los cristianos gnósticos reconocían a Jesús como una figura mítica, los cristianos literalistas afirmaban que era un hombre real que realizó los mitos paganos del dios-hombre, y que estos mitos anteriores habían sido inspirados por el diablo para extraviar a los fieles.
 
Pero no hay ninguna prueba seria de que el Jesús bíblico fuera una figura histórica. Los romanos llevaban registros legales detallados, pero nunca se ha encontrado ningún registro del juicio o la crucifixión de Jesús.
 
El escritor judío Filón nunca lo menciona. Hay un párrafo que se refiere a Jesús en las obras de Josefo, pero es una interpolación obvia; no se encuentra en los manuscritos más antiguos y, cuando se elimina, el texto tiene más sentido.
 
Las cartas de Pablo (que son los documentos cristianos más antiguos que poseemos) nunca citan a Jesús ni mencionan ningún detalle sobre su vida. Pablo es claramente un gnóstico que considera la historia de Jesús como una alegoría que codifica enseñanzas místicas. Los únicos elementos del mito de Jesús que menciona Pablo son la muerte y resurrección de Cristo, que se entiende que simbolizan el proceso de la iniciación.
 
Fue Justino en el siglo II d.C quien comenzó a hablar por primera vez de Jesús como un hombre real que había sido condenado a muerte por Poncio Pilato. Y los literalistas intentaron refutar la acusación de que la historia de Jesús había sido plagiada de mitos paganos inventando cada vez más detalles pseudo-históricos.
 
En ese momento había docenas de evangelios cristianos en circulación, muchos de los cuales ahora se han encontrado en Nag Hammadi, que retrataban a Jesús como una figura mítica.
 
Una generación después de Justino, el obispo literalista Ireneo produjo repentinamente los cuatro evangelios canónicos que cuentan la historia de Jesús como una narración histórica; él rechazó todos los demás evangelios considerándolos como espurios.
 
Y a Ireneo también se le ocurrieron varios otros textos que previamente eran desconocidos:
 
-        Los Hechos de los Apóstoles, "una cruda pieza de propaganda anti-gnóstica forjada a fines del siglo II" (p.67).
-        Y una serie de cartas adicionales de Pablo (conocidas como pastorales), en las que Pablo ha sido transformado de gnóstico a literalista.
 
Freke y Gandy escriben:
 
“En el siglo III d.C., la santa fábrica de falsificaciones del cristianismo literalista continuó produciendo documentos para añadir al Nuevo Testamento. ... El proceso que dio origen al Nuevo Testamento fue asombrosamente similar al que dio origen al Antiguo Testamento. Ambos fueron elaborados por literalistas sectarios con la intención de crear y mantener su propio poder y autoridad. Ambos contienen los restos de mitos gnósticos que han quedado enterrados bajo acumulaciones de propaganda política descarada. Ambos están plagados de contradicciones y anomalías porque han sido alterados y enmendados por tantas manos editoriales. La Biblia de los literalistas no es escritura sagrada. Es un caos impío” (p.70-71).
 
 
La brutal persecución que sufrieron los primeros cristianos literalistas avivó el fanatismo religioso y muchos aceptaron con entusiasmo la oportunidad del martirio.
 
Pero la situación cambió por completo cuando el despótico emperador romano Constantino adoptó el cristianismo literalista como religión estatal en el siglo IV d.C. Entonces los cristianos literalistas se propusieron perseguir a sus rivales gnósticos y paganos hasta hacerlos desaparecer.
 
En los siglos V y VI, bandas de monjes cristianos vestidos de negro vagaron por el Imperio romano que en ese entonces se encontraba en desintegración, asolando la civilización pagana.
 
Occidente volvió a una vida brutal de ignorancia y superstición, lo que dio como resultado mil años de miseria llamados la Edad Oscura.
 
Durante ese tiempo, el mundo islámico se convirtió en el centro de la espiritualidad y la ciencia gnósticas, hasta que finalmente también sucumbió a la ortodoxia.
 
 
 
 
El Corán y el Islam
 
Islam significa “rendición”; a través de Mahoma, Dios supuestamente llama a la humanidad a rendirse a su voluntad divina y reconocer a su profeta elegido.
 
Los musulmanes místicos conocidos como sufíes dicen que Mahoma comenzó como un profeta inspirado que canalizaba la sabiduría divina y reunió a un pequeño círculo de gnósticos a su alrededor. Pero rápidamente se convirtió en el hombre más poderoso de Arabia y construyó un imperio en el que él mismo era el dictador militar de Dios.
 
Mahoma originalmente siguió el ejemplo de los gnósticos de tratar a las mujeres por igual, pero esto no duró mucho: “Cuando Mahoma pasó de místico a dictador, sus revelaciones de Dios comenzaron a adquirir un tono más autoritario y patriarcal” (p.80).
 
Mahoma recibió su primera «revelación» en el año 610 d.C. y la última justo antes de su muerte en el año 632 d.C. No comenzaron a compilarse en el Corán hasta alrededor del año 660 d.C., y algunos eruditos han llegado a la conclusión de que no existió una versión definitiva hasta el siglo X.
 
El Corán padece los mismos defectos que otras escrituras “sagradas”: es caótico, extraordinariamente repetitivo y está plagado de inconsistencias. Por ejemplo en un pasaje, Dios declara que los musulmanes deben recordar que ningún ser humano es Dios, por lo que los hombres y las mujeres deben ser justos entre sí. Pero unas pocas líneas más adelante encontramos un mensaje completamente diferente. Dice:
 
“Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres porque Dios ha hecho que uno sea superior al otro... Las mujeres buenas son obedientes... En cuanto a aquellas de quienes temáis que desobedezcan, amonestadlas, dejadlas en camas separadas y castigadlas” (Corán 4:34).
 
 
A medida que Mahoma va cambiando, se ve obligado a revisar muchas de sus «revelaciones» anteriores para adaptarlas a su nueva agenda. Algunos de sus seguidores consideraron que esto era una falsificación, pero el Corán responde diciendo que Dios simplemente estaba haciendo mejoras, aunque parece extraño que no pudiera hacerlo bien a la primera.
 
Mahoma es ante todo un nacionalista árabe que promueve una religión específicamente árabe. Sus revelaciones divinas “no hacen más que expresar los sentimientos nacionalistas que cabría esperar del profeta de una deidad tribal árabe llamada Alá” (p.85).
 
Dios declara por ejemplo que los árabes son «la mejor nación que jamás haya surgido».
 
Durante un período de 20 años, Mahoma lideró 82 ataques contra sus vecinos en la Península Arábiga.
 
Otros árabes, judíos y cristianos fueron saqueados sin piedad para aumentar la riqueza y el poder de la umma [comunidad] de Mahoma. Pero esto ya no era sólo el bandidaje habitual que era habitual en la época, sino que a partir de entonces estaba legitimado por las revelaciones de Mahoma de parte de Dios. Fue Dios mismo quien declaró: “Comed de lo que habéis tomado como botín” (p.85).
 
Dios le impide a Mahoma mostrar misericordia a sus cautivos al decir: “No es propio de ningún profeta tener prisioneros hasta que haya hecho una matanza masiva en la tierra” (Corán 8:67).
 
La riqueza, las mujeres y los niños de un pueblo conquistado fueron distribuidos entre Mahoma y sus compañeros. El propio Mahoma tuvo 9 o 27 esposas, según la historia que creamos.
 
 
La tribu a la que pertenecía Mahoma afirmaba ser descendiente de Ismael, el hijo de Abraham. Y como ya se ha señalado según el Antiguo Testamento, Ismael era el resultado del adulterio de Abraham con una esclava.
 
Así que no sorprende que Mahoma reescribiera esta historia afirmando que no fue Isaac (el antepasado de los judíos), el hijo de Abraham, sino Ismael, quien fue ofrecido como sacrificio a Dios, y que fue Ismael, y no Isaac, el favorito de Dios. En otras palabras, los árabes eran la tribu preferida de Dios, en lugar de los judíos, a quienes el Corán declara “malditos”.
 
 
A medida que Mahoma se fue convenciendo de que tenía la misión divina de imponer el Islam en el mundo, sus mensajes de Dios se volvieron más sectarios y violentos; los no musulmanes son descritos como “inmundos” y “las peores bestias a los ojos de Dios”.
 
Mahoma comenzó a afirmar que Dios quería que los musulmanes libraran una yihad, o guerra santa, contra todos los infieles. Desató una salvaje política de limpieza étnica que finalmente llevó a la expulsión de todos los judíos y cristianos de la Península Arábiga.
 
Su venganza contra los judíos por no aceptar el Islam fue particularmente brutal. En un incidente, 800 hombres de la tribu judía Banu Quraiza fueron asesinados por decapitación, sus mujeres fueron convertidas en concubinas y sus hijos en esclavos, ¡todo por consejo del ángel Gabriel!
 
Mahoma se proclamó a sí mismo como el último y más grande de todos los profetas, incluidos Moisés y Jesús. El Corán afirma: “Quien desobedezca a Dios y a Su Mensajero se habrá extraviado manifiestamente” (33:36).
 
Y también declara que “aquellos que hagan la guerra a Dios y a Su Mensajero serán asesinados o crucificados, o se les cortarán las manos y los pies de ambos lados, o serán expulsados de la tierra” (5:33); y después de la muerte les espera “un castigo terrible”.
 
 
Se dice que al final de su vida, Mahoma ascendió al cielo, donde ahora le aconseja a Alá consejos sobre quién debe ser salvado y quién debe ser condenado.
 
“Con este mito”, dicen Freke y Gandy, “la transición de humilde profeta a ser divino superior está completada” (p.93).
 
No hace falta decir que los “infieles”, por buenos que hayan sido, están destinados a la tortura eterna en el “fuego del infierno”, donde “beberán pus supurante”.
 
 
Cada capítulo del Corán comienza con las palabras “En el nombre de Alá, el Compasivo, el Misericordioso”, pero aparentemente su compasión sólo se aplica para aquellos que obedecen a Mahoma.
 
A cada hombre que entre en el Paraíso se le darán 72 huríes, o vírgenes siempre jóvenes, y poseerá la virilidad de cien hombres. Las huríes son descritas como muy hermosas, con “pechos grandes, redondos y salientes que no tienden a colgar”.
 
Y también hay muchachos siempre jóvenes, vestidos de sedas y “bonitos como perlas” cuyo propósito se deja a la imaginación.
 
Sin embargo, parece que tenemos poca libertad de elección en cuanto al camino que seguimos en la vida; un dicho afirma que 14 días después de que se forma un feto en el vientre de su madre, Dios envía a su ángel con instrucciones sobre su sustento, muerte, acciones y destino.
 
Freke y Gandy escribieron:
 
“El Corán deja bien claro que es Dios quien lleva a alguien al Islam o lo aleja de él. Sin embargo, en el mismo versículo Dios hace a los incrédulos completamente responsables de sus propias acciones...
 
Eso no tiene sentido, pero la religión rara vez lo tiene.
 
Mahoma afirmó que estaba trayendo una nueva y mejor religión a la humanidad, pero en realidad no era más que la misma tontería de siempre con un toque de picante árabe. Al igual que el Tanaj y el Nuevo Testamento, el Corán fue elaborado por extremistas religiosos para cumplir con sus agendas sectarias. Y al igual que estas otras ‘escrituras sagradas’, el Corán sigue siendo una fuente de conflicto y división en la actualidad, especialmente en la llamada Tierra Santa.
 
Inspirados por la enseñanza de Mahoma de que el Día del Juicio no llegará hasta que los musulmanes hayan destruido a los judíos, los fundamentalistas islámicos siguen masacrando a los judíos. Y los fundamentalistas judíos, que quieren apropiarse de las tierras árabes para restablecer el mítico Reino de David, están asesinando a los musulmanes. Y los fundamentalistas cristianos que quieren restablecer a los judíos en Israel porque es un requisito previo para la Segunda Venida de Cristo, han armado a los judíos hasta los dientes” (p. 96).
 
 
 
 
En conclusión
 
El Tanaj, el Nuevo Testamento y el Corán contienen momentos de belleza, perspicacia y sabiduría, pero también pasajes terribles de intolerancia, fanatismo y odio.
 
La mayoría de los creyentes simplemente seleccionan los pasajes que les gustan e ignoran los que no.
 
En cuanto a los fundamentalistas, es divertido pensar que si ellos hubieran sido educados en una cultura diferente, entonces serían fundamentalistas de esa otra convicción.
 
“La ironía es que los fundamentalistas más extremos están en realidad a un pequeño paso de despertar. Ya están completamente convencidos de que la religión de los demás es una completa tontería. ¡Todo lo que necesitan hacer ahora es darse cuenta de que la suya también lo es!” (p.103)
 
 
 
 
 
El despertar gnóstico
 
En la segunda parte de su libro, Freke y Gandy presentan su propia síntesis de la filosofía gnóstica, que describen como una experiencia más que como una teoría.
 
 
El mundo es una ilusión
 
Experimentar la gnosis significa reconocer que «la vida es un sueño», no en el sentido de que sea una pura fantasía, sino en el sentido de que no vemos las cosas como son en realidad.
 
El cuerpo/persona que aparentamos ser, con sus cualidades siempre cambiantes, es parte del sueño de la vida, y no el yo real. Nuestro yo esencial, inmutable, es conciencia, no nacida e inmortal, y es la misma conciencia en todos; nuestra aparente separación es por tanto una ilusión, y en esencia todos somos uno.
 
En lugar de que la materia produzca conciencia, dicen los autores, es la conciencia la que da origen a la materia.
 
 
Esta es una versión bastante simplista y dualista de la filosofía perenne. La teosofía enseña que la conciencia y la materia, el espíritu y la sustancia, son esencialmente uno. Lo que llamamos materia física es un grado relativamente condensado de conciencia-sustancia, pero hay grados infinitamente variables, que forman mundos interpenetrantes sin fin, todos ellos tan perceptibles y tangibles para sus propios habitantes como lo es el nuestro para nosotros.
 
De manera similar, en lugar de ser simplemente un cuerpo físico animado por un yo “inmutable” de conciencia pura, estamos compuestos de una serie de “cuerpos” o “almas” o “campos de energía” cada vez más sutiles, desde físicos hasta relativamente divinos.
 
Diferentes tradiciones dividen nuestra constitución de diferentes maneras, pero es útil distinguir el cuerpo físico, el cuerpo-modelo astral, la mente inferior, la mente superior (alma reencarnante) y el yo espiritual-divino. Sin embargo, incluso nuestro yo más elevado no es inmortal en el sentido de absolutamente inmutable.
 
 
 
Todo es uno
 
Freke y Gandy dicen que para vivir lúcidamente necesitamos reconocer nuestra unidad espiritual esencial, lo que conduce a una experiencia de compasión que lo abarca todo o “gran amor”.
 
“El gran amor no tiene nada que ver con el hecho de que nos gusten otras personas. Es un amor incondicional hacia todos, amigos y enemigos, porque sabemos que somos uno con todos” (p.133).
 
“Cuando nos perdemos en la pesadilla de la separación, nos vemos envueltos en una búsqueda incesante de sentirnos bien como individuos separados, incluso si esto significa causar sufrimiento a los demás. Pero cuando tomamos conciencia de nuestra naturaleza esencial compartida, amamos vivir y nos sentimos impulsados a ayudar a otros a despertar y disfrutar de la vida también. Nos convertimos en participantes compasivos de la aventura épica de nuestro despertar colectivo” (p.134).
 
Y los autores subrayan que a veces puede ser necesario criticar, reprender o incluso castigar a los demás, pero sin dejar de amarlos por lo que son esencialmente, en oposición a lo que pueden haberse convertido temporalmente.
 
 
 
La reencarnación
 
La reencarnación es un principio clave de la filosofía gnóstica: el viaje hacia el despertar lleva muchas vidas. Freke y Gandy prefieren hablar de «reemergencia» en lugar de «reencarnación» y discrepan de la idea de que tengamos que renacer aquí en la Tierra:
 
“No debemos suponer que el sueño de la vida se limita a la experiencia de este mundo o incluso de este cosmos” (p.138).
 
Sin embargo si vivimos en un universo ordenado e interconectado causalmente, parece poco probable que un alma se vaya a otro planeta o cosmos sin ninguna razón.
 
Si sembramos semillas kármicas aquí en esta Tierra, en interacción con otros miembros de la familia humana, es lógico que tengamos que cosechar el fruto de esas semillas en el mismo entorno, y que no nos traslademos a otro planeta hasta que nos hayamos graduado de nuestra actual escuela de vida.
 
(Observación de Cid: los maestros trasnhimaláyicos explicaron que todo nuestro desarrollo a través de las siete rondas se efectúa en la Tierra, y no solamente por asuntos kármicos, sino también porque no somos capaces de vivir por mucho tiempo en otros planetas ya que tienen estructuras energéticas diferentes. La Tierra es nuestra madre y hasta que no hayamos crecido cósmicamente no podremos separarnos de ella.)
 
Freke y Gandy insisten en que la reencarnación es sólo una teoría especulativa. Y aunque llaman al gnosticismo “una exploración profunda de los misterios de la vida y la muerte”, están convencidos de que nadie puede saber nunca lo que realmente ocurre después de la muerte (p.139).
 
¿Pero pueden estar realmente tan seguros de que no hay seres humanos mucho más evolucionados que nosotros que hayan adquirido capacidades que les permitan estudiar de primera mano los procesos de muerte y renacimiento que ocurren en los reinos más etéreos?
 
 
 
Los poderes
 
Dicen que la vida gnóstica no tiene nada que ver con la adquisición de poderes paranormales, pero sería muy estrecho de miras negar que tales poderes existen.
 
La mayoría de las tradiciones místicas hablan de maestros, sabios, mahatmas, etc., que han adquirido un conocimiento directo de algunos de los mundos internos e invisibles. Y se dice que dos de esos mahatmas, pertenecientes a la Hermandad del Himalaya, tomaron la iniciativa de formar la Sociedad Teosófica, con el fin de presentar más abiertamente algunas de las enseñanzas que a menudo se encuentran disfrazadas de mitos, alegorías y simbolismos en las escrituras del mundo.
 
Cada uno es libre de decidir por sí mismo qué valor desea conceder a estas enseñanzas de amplio alcance y largo alcance.
 
 
La vida después de la muerte
 
Freke y Gandy escriben:
 
“El cielo es la experiencia del gran amor. No es un lugar al que vamos cuando morimos. Es un estado de vida amorosa que surge cuando nos despertamos y vivimos lúcidamente” (p.147).
 
Por lo tanto, no tienen nada que decir sobre los estados posteriores a la muerte, excepto que no vamos al cielo. Pero además de que podemos alcanzar un estado de conciencia «celestial» mientras estamos vivos.
 
En cambio la teosofía enseña que la mayoría de las almas humanas entran en un estado de conciencia dichoso, «celestial», similar a un sueño, después de la muerte, una vez que nos hemos desprendido de nuestros elementos astrales inferiores.
 
Los procesos posteriores a la muerte difieren en sus detalles para cada individuo, ya que son una consecuencia lógica de nuestros pensamientos y acciones en nuestra vida pasada.
 
 
 
El ego
 
Freke y Gandy dicen que necesitamos emancipar al ego de su aislamiento ilusorio, para que experimentemos nuestra identidad individual como parte de un todo mayor:
 
“El despertar no es erradicar nuestra personalidad y vivir una existencia insulsa y aburrida como una especie de zombi santo. Eso no disminuye nuestra individualidad. La realza y la realiza” (p.140).
 
(Nota de Cid: ese un error que difundieron los metafísicos modernos haciéndoles creer al publico que los ‘Maestros Ascendidos’ son seres sin ego, pero eso es falso y en realidad los verdaderos Maestros siguen teniendo su propia personalidad. Y los ángeles explicaron que el ego es nuestro mayor tesoro y es por eso que no hay que buscar eliminarlo sino aprender a controlarlo.)
 
 
 
La espiritualidad
 
Dicen que no necesitamos convertirnos en “santos desinteresados que nunca están enojados ni temerosos”. La ira, la impaciencia y la frustración a veces pueden ser “expresiones positivas de amor”; “la ira es solo una expresión de nuestra separación si estamos enojados en lugar de ser compasivos”. El miedo “no es solo una emoción negativa”. A veces puede desempeñar un papel positivo en nuestra vida, como el dolor” (p.144).
 
Y también dicen que no necesitamos convertirnos en “santos ascetas que nos negamos los placeres de la carne” (p.141).
 
Ciertamente, hay algo de verdad en lo que dicen. Cuando los defensores del camino espiritual nos recomiendan que erradiquemos el «deseo» y el «apego», depende de nosotros ejercitar nuestro sentido común y decidir a qué tipo de deseo y apego se refieren.
 
También es importante, cuando intentamos transformar y mejorar nuestro carácter, fijarnos metas realistas y reconocer que debemos progresar paso a paso, a lo largo de muchas vidas, hacia nuestro ideal a largo plazo.
 
Los autores escriben:
 
“Se nos da la opción de elegir entre el amor sano o la lujuria sórdida. Pero desde la perspectiva lúcida podemos abrazar ambas... La vida lúcida es poder desear y al mismo tiempo amar... ¡A veces es divertido tratar tu cuerpo como si fuera una discoteca!” (p.145).
 
 
Por supuesto, somos libres de hacer lo que queramos, pero podemos decir con seguridad que no todo el mundo decidirá incluir la “lujuria sórdida” en sus prácticas “espirituales” o en su imagen ideal de lo que debería implicar la “santidad”.
 
Una lectura de las cartas escritas por los mahatmas teosóficos muestra claramente que quienes han alcanzado un estado más “santo” y desinteresado están lejos de ser “zombis insulsos y aburridos”. Y tal vez han descubierto que, en última instancia, hay actividades más gratificantes, enriquecedoras y satisfactorias que abandonarnos a los «placeres de la carne».
 
(Observación de Cid: observen el deporte, si ustedes quieren hacer un poco de deporte una vez a la semana, no hay problema si también llevan una vida muy pecadora. Pero si ustedes quieren ser un deportista profesional, entonces tienen que llevar una vida muy disciplinada. Pues bien lo mismo sucede con el desarrollo espiritual. Pero así como no todo el mundo está preparado para ser un atleta olímpico, tampoco todo el mundo está ya preparado para ser un iniciado. Así que mi consejo es que busquen un equilibrio entre vuestros anhelos espirituales y vuestros deseos terrenales.)
 
 
 
La fraternidad
 
La necesidad de vivir juntos en armonía y amor es el tema principal de Freke y Gandy:
 
“Vivir lúcidamente es reconocer que la manera de sentirse bien individualmente es ser consciente del deseo de los demás de sentirse bien, además del nuestro, y hacer todo lo posible para que ellos también se sientan bien, en lugar de simplemente aferrarnos a nuestro propio disfrute a expensas de los demás. ...[Porque todos somos uno, ayudar a los demás a sentirse bien nos hace sentir bien” (p.143).
 
Dicen que esto significa ser egoísta y desinteresado al mismo tiempo, pero aquí utilizan la palabra egoísta a su manera idiosincrásica: la palabra suele significar actuar a expensas de los demás, mientras que ellos la utilizan para referirse a buscar nuestra propia felicidad y al mismo tiempo ayudar a los demás a buscar la suya.
 
Los autores nos aconsejan que abordemos los dramas de nuestra vida como “aventuras en un viaje de descubrimiento en el que continuamente se nos ofrecen las oportunidades que necesitamos para despertar” (p.155).
 
 
 
El karma
 
No mencionan el concepto de karma (que cosechamos lo que sembramos, vida tras vida), pero sería imposible progresar a lo largo de muchas vidas si lo que sucedió en una encarnación no tuviera ninguna relación con lo que sucedió en el pasado.
 
Dicen:
 
“El mal es el precio inevitable de la polaridad que es necesaria para que haya experiencia consciente” (p.185).
 
Pero podríamos decir en cambio que el mal genuino es algo que sólo pueden perpetrar quienes tienen mentes autoconscientes, en cambio quien hace un mal uso de este «don divino» porque todavía está atrapado en la ilusión de la separación; ciertamente no está condenado a cometer el mal para siempre.
 
Nuestros impulsos y rasgos de carácter profundamente arraigados (buenos, malos e indiferentes) son una memoria kármica de nuestras encarnaciones pasadas, y en cada vida tenemos suficiente libre albedrío para modificarlos, para bien o para mal.
 
(Nota de Cid: concuerdo con David Pratt, y no se puede simplemente hablar del mal porque es un concepto mucho más complejo si se quiere abordar con profundidad.)
 
 
 
Nuestro desarrollo
 
Como dicen Freke y Gandy, la transformación personal requiere que seamos honestos con nosotros mismos acerca de nuestras faltas y errores, pero sin empantanarnos en la culpa y la auto-recriminación.
 
Destacan la necesidad de mantener el sentido del humor ante la adversidad. Nuestro objetivo debería ser “enviar ondas de bondad dondequiera que vayamos”.
 
“Una vez que entendamos que el juego de la vida consiste en despertar y que lo que realmente queremos es amar este momento, dejaremos de distraernos con la búsqueda incesante de satisfacción transitoria, mediante la acumulación de posesiones materiales, la adquisición de estatus social y el logro de poder personal. Dejaremos de adormecer el dolor de la separación con la televisión y trivialidades. En cambio, dedicaremos nuestra preciosa atención al proceso del despertar.” (p.171)
 
Reconocen que estar en presencia de alguien que está experimentando un estado expandido de conciencia puede ayudarnos a expandir nuestro propio estado de conciencia. Pero también advierten sobre los falsos gurús, diciendo que muchos maestros en el circuito espiritual nos alientan a verlos como figuras de autoridad infalibles, y algunos usan su carisma para hipnotizar a sus estudiantes y convertirlos en devotos obsequiosos.
 
“La prueba de un maestro es sencilla: basta con observar a sus alumnos. Se puede confiar en un maestro si ha ayudado a sus alumnos a despertar y seguir adelante, pero no se debe confiar en él si ha convertido a sus alumnos en aduladores dependientes que regurgitan las palabras del maestro, pero que nunca piensan por sí mismos” (p.190).
 
 
 
La ciencia gnóstica
 
En la actualidad, Occidente está viviendo un renacimiento gnóstico sin precedentes, en el que la religión está en decadencia, pero la espiritualidad está en pleno auge.
 
Freke y Gandy afirman que:
 
“Necesitamos liberar por completo al gnosticismo de la religión y alinearlo con la ciencia. Después de todo, la palabra científico es simplemente la versión latina de la palabra griega «gnóstico», que significan ambas: «conocedor»” (p.174).
 
“La ciencia y el gnosticismo son aliados naturales. Se los suele malinterpretar como enemigos porque la ciencia ha degenerado en una ciencia literalista que predica un materialismo craso. La ciencia se ha convertido en una tradición autoritaria, con sus propios dogmas, sumos sacerdotes, estructuras profesionales e intereses creados” (p.178).
 
(Observación de Cid: el problema es que actualmente no tenemos la capacidad de estudiar de manera científica el mundo espiritual.)
 
 
 
Materia vs Conciencia
 
Los autores critican el viejo dogma materialista dualista de que la materia es primaria y de alguna manera genera la mente. Argumentan que la conciencia, más que la materia, es la base de la realidad, y que todo existe como una experiencia dentro de la conciencia (p.177).
 
Pero esto suena como si simplemente invirtieran el viejo dualismo. En cambio la teosofía postula que la conciencia, la vida, la sustancia, la energía y el espacio son fundamentalmente uno: damos diferentes nombres a diferentes manifestaciones de la única esencia última, el misterio primordial.
 
 
 
La luz
 
Freke y Gandy escriben:
 
“La religión siempre ha defendido la fe irracional. ... La racionalidad es nuestro detector de mentiras, que nos permite distinguir los prejuicios infundados de las percepciones genuinas. ... Es importante que distingamos las intuiciones genuinas de las suposiciones infundadas, el condicionamiento cultural y las ilusiones” (p.182-3).
 
Sin embargo parece que en algunos de sus pronunciamientos sobre la ciencia, los autores deben haber tenido su «detector de tonterías» desactivado. He aquí un ejemplo:
 
“Los gnósticos dicen que el tiempo y el espacio son una especie de ilusión. La ciencia ha descubierto que esto es cierto porque si pudiéramos movernos a la velocidad de la luz, estas dimensiones fundamentales dejarían de existir. Así como los gnósticos enseñan que desde la perspectiva del yo de la conciencia hay unidad y eternidad, la ciencia ha descubierto que desde el punto de vista de la luz no hay espacio ni tiempo” (p.176)
 
Pero en realidad los científicos no han descubierto que el espacio y el tiempo desaparezcan a la velocidad de la luz; simplemente han hecho una serie de suposiciones especulativas: que la velocidad de la luz en el vacío es absolutamente constante en todo el universo infinito; que nada en ningún lugar del espacio ilimitado puede moverse más rápido que la luz; que si un objeto alcanzara la velocidad de la luz se volvería infinitamente delgado en su dirección de movimiento, pero su masa se volvería infinitamente grande; que un objeto que viajara más rápido que la luz llegaría a su destino antes de haber partido; y que la luz “no tarda en viajar de un punto a otro, ¡aunque viaja a 300.000 km/s!
 
Pero no hay ninguna prueba de nada de esto; no es tanto “misticismo” como mistificación. De hecho ya hay indicios de que la barrera de la luz es tan frágil como la barrera del sonido. Véase mi artículo ‘Espacio, tiempo y relatividad’ en la sección 3 (ver link).
 
Así que aceptar los dogmas actuales sobre la velocidad de la luz debido a algún parecido vago y superficial con una enseñanza mística sobre la “unidad y la eternidad” es la forma equivocada de hacer ciencia.
 
Freke y Gandy también escriben:
 
“La física ha tenido que lidiar con la paradoja de que la luz a veces parece estar formada por partículas y a veces parece ser una onda. Esto es comparable a la observación gnóstica de que desde la perspectiva del ‘ello’ cada individuo es una ‘partícula’ discreta de conciencia, pero desde la perspectiva del ‘yo’ los individuos son como olas en un océano de conciencia” (p.177-8)
 
Pero si bien se considera que la luz se comporta a veces como partículas y a veces como ondas, pero no existe ninguna teoría dominante que proporcione una comprensión coherente de lo que hay detrás de la “dualidad onda-partícula”.
 
¿Deberíamos conformarnos con esto sólo porque los humanos pueden ser considerados a la vez “partículas” de conciencia y “ondas” en un “océano de conciencia”?
 
¡Obviamente no!
 
Se están desarrollando enfoques alternativos sobre la luz, y las teorías científicas en disputa deberían juzgarse por su capacidad para explicar la evidencia observacional, y no sobre la base de analogías superficiales y artificiales.
 
 
 
La investigación
 
Los autores dicen con razón que “necesitamos adoptar la premisa básica de la ciencia auténtica, de que todas nuestras teorías sobre la vida son hipótesis, no hechos”.
 
“No existe un conocimiento conceptual absoluto. Solo contamos historias para darle sentido a nuestra experiencia, y ninguna historia es lo suficientemente amplia como para capturar la grandeza ilimitada de la existencia. … El hecho de que todas las descripciones de la realidad sean inadecuadas no significa que todas sean igualmente inadecuadas. Algunas historias son claramente mejores que otras” (p.179-80)
 
Dicen que mientras que el Dios literalista quiere que nos callemos y hagamos lo que se nos dice, lo que realmente se necesita son individuos más curiosos y de pensamiento libre.
 
 
Es cierto que la esencia del método científico es la deducción basada en la experimentación y la observación. Los mahatmas también practican este método, pero lo extienden gracias a sus poderes ocultos más allá de nuestro mundo físico, a los reinos sutiles.
 
Los maestros explican que durante incontables generaciones los adeptos han verificado las observaciones de los demás, dando a sus conocimientos un alto grado de certeza. Buscan las causas naturales, más sutiles pero aún sustanciales, detrás de los acontecimientos, y no se engañan a sí mismos atribuyendo poder causal a puras abstracciones, ya sean “leyes de la naturaleza”, “dimensiones enroscadas completamente desprovistas de energía” y “más allá del espacio y el tiempo”, o un “ser supremo sobrenatural” que crea mundos y seres de la nada.
 
 
 
Dios
 
Sobre el tema de la creencia en Dios, Freke y Gandy dicen:
 
“¡No creemos en nada más que en Dios! En realidad, ¿qué hay más que un único soñador que sueña su sueño de vida y lo experimenta desde perspectivas infinitamente diversas?” (p.131).
 
Dios, dicen, es “la unidad de conciencia dentro de la cual surge el sueño de la vida”, “la fuente misteriosa de todo”, “la inteligencia que se encuentra detrás del universo ordenado”.
 
De manera similar, la teosofía adopta la visión panteísta de que toda la naturaleza, en toda su infinita diversidad, es esencialmente divina; y también enseña que hay reinos más allá del reino humano y que podemos crecer hacia un estado de divinidad relativa para el sistema mundial en el que estamos evolucionando actualmente, pero no hay un estado de divinidad tan elevado que no haya otro superior.
 
 
 
(Fuente: https://davidpratt.info/gnostic.htm)
 
 
 
 
 
 
 
MI OPINIÓN
 
Concuerdo con la crítica que Freke y Gandy hacen hacia las religiones, pero el gnosticismo antiguo también es otra religión que aunque es un poco más discerniente, desafortunadamente también está lleno de errores y falsedades.
 
Y si Freke y Gandy se refieren a la sabiduría gnóstica, esta es un revoltijo que tiene algunas cosas buenas, pero también contiene muchos errores y mentiras.
 
En cuanto al gnosticismo contemporáneo son puras sectas y fraudulencia.
 
Y es por eso que yo les recomiendo que mejor eviten pasar vuestra vida estudiando las religiones pero también el gnosticismo.