¿POR QUÉ ES TAN DIFICIL ESTUDIAR LA ESPIRITUALIDAD?





Hay varios motivos por lo que es muy difícil estudiar la espiritualidad de una manera más profunda:



DIFERENTES EXPLICACIONES

Primero porque la espiritualidad se asemeja a la filosofía en el sentido de que en esas dos enseñanzas existen diversas explicaciones válidas aunque sean muy diferentes e incluso opuestas.

Por ejemplo en filosofía ustedes pueden encontrar doctrinas radicalmente opuestas como son el epicureísmo que recomienda disfrutar de los placeres de la vida, mientras que el estoicismo preconiza lo contrario; pero a pesar de ello las dos a su manera son válidas.

Y lo mismo sucede con las enseñanzas espirituales en donde hay explicaciones muy opuestas, como por ejemplo el budismo que asegura que no existe Dios mientras que el hinduismo afirma que existen numerosos Dioses; pero que a pesar de ello las dos a su manera son válidas.

(Estas contradicciones se comprenden cuando se saben interpretar, pero cuando no se saben descifrar, entonces generan mucha confusión.)





ENSEÑANZAS TERGIVERSADAS

Pero lamentablemente las enseñanzas espirituales también se encuentran llenas de conceptos erróneos y falsos.

Incluso las enseñanzas que originalmente fueron las más genuinas, con el paso del tiempo se han ido distorsionando.

Y lograr distinguir lo que es verdad de lo que es mentira, es una labor muy ardua.

Para hacer eso yo me baso en lo que enseñaron los maestros espirituales más elevados, y lo que he constatado es que prácticamente todas las enseñanzas espirituales están muy deformadas.





DIVERSOS SENDEROS

Además deben de saber que los humanos son de naturalezas diferentes, por ejemplo hay quienes son más emocionales mientras que otros son más mentales, y también hay quienes son más devocionales mientras que otros son más cartesianos, etc.

Y es por eso que existen diferentes senderos que llevan hacia la divinidad pero que se adaptan a las diferentes naturalezas de los humanos, y así:

   -  para los humanos emocionales existe el sendero del corazón.
   -  para los humanos mentales existe el sendero del esoterismo.
   -  para los humanos devocionales existe el sendero del misticismo.
   -  para los humanos cartesianos existe el sendero de la ciencia.
   -  etc.

Sé que a muchos les va a sorprender que la ciencia también lleve a "Dios" pero los maestros explicaron que en el futuro los científicos van a poder traspasar la frontera de la materialidad y descubrirán el mundo divino.





EL EGOISMO Y LA AMBICIÓN DE LOS HOMBRES

Lamentablemente actualmente los humanos todavía son muy codiciosos, avariciosos y egoístas, y eso provoca que todos los intentos de desarrollar la espiritualidad se transformen en instrumentos de poder para someter a los demás.

Los maestros dicen que a medida que los humanos se sigan desarrollado con  el tiempo eso irá cambiando, pero desafortunadamente la evolución va muy lenta y mientras tanto seguiremos sufriendo la corrupción que hacen los ambiciosos con la espiritualidad.





NUMEROSOS INSTRUCTORES

A lo largo de la historia ha habido muchos maestros, y en los últimos siglos han surgido muchísimos más instructores. Pero por desgracia casi todos los guías espirituales están bastante perdidos y dicen muchas mentiras.





MUCHÍSIMOS CHARLATANES

Y tristemente la mayoría de los instructores son unos embaucadores que solo buscan aprovecharse de los demás.





ENORME FANATISMO

Además que la espiritualidad es el sector donde más fanatismo hay, ahí está lleno de gente que defiende de manera descomunal e irracional a su agrupación o a su gurú, y eso provoca enormes conflictos.






CONCLUSIÓN

Todo esto hace que el mundo de la espiritualidad sea como una jungla en donde los buscadores no saben a qué guía seguir. Y es por eso que yo les recomiendo que sean muy cautelosos, desarrollen el discernimiento, examinen bien la calidad de los instructores, saquen lo bueno y desechen lo malo, eviten a los embusteros, busquen a los guías más avanzados, y no se apeguen a ninguno de ellos.










BLAVATSKY EN NUEVA YORK RELATADA POR EL PERIÓDICO "THE WORLD"


(El siguiente texto es un extracto de un artículo que se publicó en el periódico The World de Nueva York del 12 de septiembre de 1886, p.13, casi ocho años después de que Blavatsky partió de los Estados Unidos; añadí subtítulos para facilitar su lectura, y en morado corregí un error.)



Datos sobre Madame Blavatsky cuando ella estuvo en Nueva York 

Brillantes reuniones bohemias en la Lamasería — Intelectuales neoyorquinos a los pies de la maravillosa condesa rusa — Los médiums superados — Devotos de la mensajera budista — ¿Fue ella una francmasona?


Independientemente de la opinión que se tenga sobre las pretensiones de seriedad de la Teosofía moderna y sus seguidores, la fundadora, organizadora e inspiradora del movimiento es sin duda una mujer extraordinaria.

La Sra. Blavatsky llegó a Nueva York hace unos diez años sin ser anunciada ni conocida. Se decía que era una condesa rusa por derecho propio, viuda de un general cuyos servicios en el ejército ruso le habían dado fama y un puesto en el equipo personal del Zar.

En apariencia, la Sra. Blavatsky, aunque no del todo atractiva en el sentido común del término, era sumamente impresionante e interesante. Alta y robusta, se comportaba con dignidad majestuosa.

Su cabeza es grande, y bajo una frente amplia e intelectual brillaban un par de grandes y luminosos ojos azules cuya extraña expresión espiritual fascinaba a todos los que se encontraban bajo su influencia.

Al igual que el misterioso Zanoni de Bulwer, su edad era incierta. Podría haber tenido menos de cuarenta años; con el vigor físico y la elasticidad de la juventud, poseía la madurez mental de la edad.

No llevaba mucho tiempo en Nueva York cuando reunió a su alrededor a un grupo curiosamente diverso de bohemios literarios y artísticos, visionarios, excéntricos y algún que otro pensador práctico de Wall Street o de las universidades.




Blavatsky y los espiritistas

En aquella época el espiritismo estaba de moda en Nueva York. El truco de la tetera de Flint no había sido descubierto, Charles Foster asombraba a la ciudad y Henry Kiddle escribía su libro. Considerando a Madame Blavatsky como una valiosa aliada.

Los espiritistas la recibieron al principio con los brazos abiertos; pero su alegría duró poco. Una noche, al final de una de las sesiones de Flint, durante la cual se habían repasado las habituales manifestaciones de folclore: golpes e instrumentos musicales tocados por manos invisibles, escritos, etc., una compañera le preguntó su opinión.

La Sra. Blavatsky respondió que todo era maravilloso, quizá, pero que si la compañía la acompañaba a sus habitaciones, ella repetiría toda la representación sin apagar la luz.

Varios de los presentes, incluido el coronel H.S. Olcott, que había ganado mucha notoriedad en los círculos espiritistas por su defensa de las hermanas Fox, expresaron cortésmente su incredulidad.
 
-       “Vengan a ver”  dijo Madame.

Ellos fueron y al llegar a sus apartamentos en la calle Treinta y Siete, cerca de la Octava Avenida, Madame Blavatsky repitió, como era de esperar, todas las maravillas de Flint con aparente facilidad, a plena luz del día.

Los médiums y sus seguidores nunca le perdonaron que revelara sus patrañas.

Ella rechazó explícitamente cualquier creencia en el espiritismo en el sentido común o cualquier pretensión de poderes mediúmnicos.
 
-       “Es mi propio espíritu, y no los espíritus de quienes han partido de la tierra” ella declaró “el que hace estas cosas. Cualquier poder que posea es simplemente el resultado del completo control que he adquirido sobre mi voluntad.”

Era en esas habitaciones, conocidas posteriormente como "La Lamasería" (nombre que recibía un convento budista en el Tíbet), donde una multitud de bohemios se reunía por las tardes para tomar té del samovar de Madame y disfrutar de un festín de razón y un fluir del alma.




Los grandes conocimientos de Blavatsky

La anfitriona demostró ser una conversadora de excepcional magnetismo, y nadie se cansaba de escuchar su fascinante relato de experiencias en diversos países, sus visiones sobre la vida y el arte, o su exposición del ocultismo oriental.

Ella era una lingüista consumada, como la mayoría de los rusos; y no solo hablaba francés, alemán, italiano, español, ruso, indostánico y varios dialectos árabes con fluidez, sino que demostraba un profundo conocimiento de la literatura antigua y moderna de todos los países.

Conocía la filosofía alemana y francesa, y al comentar la obra de los grandes pensadores, expresaba ideas de una fuerza y una originalidad sorprendentes.

De vez en cuando entretenía a sus invitados con música, y su forma de tocar el piano se pronunciaba enfáticamente como la de un gran músico.

Entre quienes se podían ver en estas reuniones estaban el profesor Weiss, de la Universidad de Nueva York; el inventor Thomas A. Edison; el paisajista Albert Rawson; el profesor Wilder; el genial y lamentado Sam Ward, poeta, filósofo, cabildero y bon vivant; su estimado amigo William Henry Huribert, entonces editor de The World; el conde de Dunraven, cuyo padre escribió un libro monumental sobre espiritismo, y que ahora es subsecretario de Lord Salisbury para las Colonias; David A. Curtis, del Herald; Edward P. Mitchell, entonces, como ahora, explotando su brillante imaginación en las columnas del Sunel artista Albert Bierstadt; el místico y bibliófilo Charles Sotheran; las actrices Linda y Eda Diez; el gerente A.M. Palmer; el actor Edwin Booth, el periodista John Russell Young; William Stuart, entonces gerente del Old Park Theatre; el artista Edward Donavan, y una multitud de otras personas de espíritu selecto, incluido en varias ocasiones el conde de Dufferin, cuya posición actual como virrey de la India le brinda oportunidades de continuar sus estudios de religión oriental en su antigua patria, y Laurence Oliphant, cuyas sátiras sociales en Blackwood y cuyo plan para la colonización judía de Palestina le han dado una prominencia desagradable a su modestia nativa.

En esa época se imprimía la gran obra de la señora Blavatsky, “Isis Develada”, y se contaban muchas historias curiosas sobre sus supuestos poderes extraordinarios.




Blavatsky podía materializar dinero

Un día, el señor J. W. Bouton, su editor, la llamó y creyendo por algo que se decía que la autora necesitaba dinero, delicadamente se ofreció a adelantar una suma por el libro.

-       "¡Dinero!" —exclamó Madame Blavatsky riendo— "nunca me preocupa el dinero. No trabajo ni hilo para cubrir mis necesidades materiales, y aun así siempre tengo lo necesario. Ahora que lo pienso, tengo varias facturas que pagar. ¿Podrías mirar si hay algo de dinero en el cajón de arriba de mi escritorio mientras le sirvo el té?"

El Sr. Bouton abrió el cajón indicado que estaba en un escritorio al otro extremo de la habitación. El cajón estaba completamente vacío, el Sr. Bouton se aseguró de ello y cerrando el cajón, declaró el hecho.
 
-        "Ah" —dijo la señora con indiferencia— "quiero 500 dólares, abra el cajón por favor."

El Sr. Bouton así lo hizo y retrocedió asombrado. Donde apenas un instante antes había vacío, cinco billetes de cien dólares, nuevos y en buen estado, se encontraron con su mirada atónita.
 
-       "Esa es mi bolsa de fortuna" —explicó la bella rusa, entregándole una taza de té a su visitante y recibiendo el dinero de sus manos— "siempre que necesito dinero, lo tengo ahí, a mano, de forma cómoda y segura."




Blavatsky materializó un retrato

Hay una señora que reside en la calle Treinta y Uno Oeste, ell es poseedora de una considerable fortuna y es muy conocida en la alta sociedad neoyorquina, convivió mucho con la señora Blavatsky en aquellos días y aún participa activamente en la organización teosófica. 

Pues bien, esta señora afirma haber visto a la vidente producir al instante, con solo posar la mano sobre una hoja de papel, una excelente retrato de un pariente de esta señora, a quien la señora Blavatsky nunca había visto y que se encontraba entonces en una ciudad lejana.




Su clarividencia

El Sr. Rawson, el artista antes mencionado, ayudó enormemente al general Cesnola en sus exploraciones de Chipre.

Sus hallazgos arqueológicos le granjearon la cálida amistad personal del Papa Pío IX, y por favor especial del Pontífice se le permitió, bajo vigilancia, examinar algunos libros en las cámaras secretas de la Biblioteca Vaticana, acceso absolutamente prohibido a todos, salvo al Secretario Papal y a los miembros del Sagrado Colegio Cardenalicio.

Ni siquiera estos tenían el privilegio de copiar una sola línea. Sin embargo el Sr. Rawson afirmó que varias páginas de extractos de estos libros secretos aparecen textualmente en "Isis Develada". La clarividencia es la única explicación que se da para esta aparente imposibilidad.




Blavatsky y la masonería

Una explicación similar se da sobre su profundo conocimiento de la francmasonería. Asombró a los Maestros Masones de grado 33 por su conocimiento no solo de todos los agarres, signos y contraseñas comunes, sino también de los misterios internos revelados solo a los miembros más avanzados del oficio.

Un viejo masón la felicitó una vez por este conocimiento como una prueba convincente de sus poderes clarividentes.
 
-       "No es clarividencia" —replicó ella con seriedad— "soy tan auténtica masona como usted."
 
-       "Pero a las mujeres no se les permite entrar en los misterios" — dijo el hombre incrédulo.
 
-       "Ahora no" —replicó la misteriosa mujer— "pero sí era permitido antes."
 
-       “Debo investigar ese asunto” — comentó mi amigo con humildad.

Lo buscó y descubrió que si bien era una tradición aceptada que las sacerdotisas del Templo del Sol en el antiguo Egipto eran iniciadas en la orden masónica, no había constancia de la admisión de una mujer en el círculo sagrado durante los últimos 2000 años.

Como era demasiado galante para opinar sobre la edad o la veracidad de la dama, no volvió a mencionar el asunto.

En cambio Sam Ward, masón de alto rango, aceptó con franqueza la idea de que, al igual que Zanoni, Madame Blavatsky tenía al menos 3'000 años y había descubierto el secreto de la eterna juventud.




Sus proyecciones astrales

Más de un antiguo colaborador de la Sra. Blavatsky en Nueva York afirma que la dama ha demostrado repetidamente su poder de «proyectar su cuerpo astral más allá de los límites de la carne», como afirma el profesor Coues.

Sus apariciones y desapariciones eran tan repentinas y misteriosas como las del adepto sobrenatural, Ram Lal, en la novela "Sr. Isaacs" de Marion Crawford.

De hecho, si todo lo que se cuenta es cierto, esta sacerdotisa teósofa bien podría contradecir el famoso aforismo de Sir Boyle Roche: «Un hombre no puede estar en dos lugares a la vez, a menos que sea un pájaro».

Pero la Sra. Blavatsky afirmaba poder estar en dos o más lugares a la vez cuando así lo deseaba.

Cuando anunció que estaba a punto de partir hacia la India para difundir las doctrinas de la Teosofía entre los nativos y extranjeros, una amiga le preguntó por qué no utilizaba sus poderes sobrenaturales y continuaba brindando a la naciente Sociedad Teosófica de Nueva York la ayuda de su presencia y guía, al tiempo que llevaba a cabo su misión en la India.

A esto, la Sra. Blavatsky respondió simplemente que se le había ordenado abandonar Nueva York y que se inclinaba ante la sabiduría superior de los adeptos.




Más información sobre Blavatsky

Lejos de ser una asceta, Madame Blavatsky, cuando estuvo aquí, disfrutó enormemente de una buena cena acompañada de buen vino y era muy aficionada a fumar cigarrillos turcos de una calidad peculiar y excelente.

(Blavatsky no tomaba alcohol.)

En las discusiones en la “Lamasería” ya mencionadas, la Sra. Blavatsky argumentó que la Teosofía no era más que una extensión de la teoría de la evolución enseñada por Spencer, Huxley y Darwin, más allá de su mera fase material.

Ella sostenía que en la evolución universal se desarrollaba la naturaleza superior del hombre (la espiritual, más que la física o intelectual) y entre las posibilidades comprobadas de este desarrollo, contaba la omnisciencia, la omnipotencia y la omnipresencia, cualidades que la humanidad generalmente atribuye a la Deidad que venera.

Los principales medios para alcanzar estos grandes logros, según la teoría de Blavatsky, son el control absoluto de la voluntad y la adquisición del conocimiento divino.









DIAGRAMA "LA CIENCIA DE LA MEDITACIÓN" DE ALICE BAILEY




Este es uno de los diagramas de Alice Bailey, es el décimo diagrama en su libro "Tratado sobre Fuego Cósmico" (1925) que se encuentra en la segunda parte de ese libro, en la sección D-3-2, página 758 de la edición original inglesa.

Y a continuación les pongo ese diagrama en inglés:









OBSERVACIONES

Desafortunadamente este diagrama está lleno de falsedades.


1. Para comenzar Alice Bailey puso en ese diagrama la estructura falsa que inventó el embustero Charles Leadbeater de los planos de existencia y que es la siguiente:

  • El plano adi
  • El plano anupadaka
  • El plano átmico
  • El plano búdhico
  • El plano manásico
  • El plano astral/kama
  • El plano físico/etérico

En vez de poner la estructura que enseñaron los verdaderos instructores teosóficos y que es:

  • El plano átmico
  • El plano búdhico
  • El plano manásico
  • El plano kámico
  • El plano astral
  • El plano pránico o energético
  • El plano físico

Las personas que han estudiado poco el esoterismo van a pensar que no es mucha la diferencia y que por lo tanto no es muy grave, pero resulta que esas diferencias si desbarajustan completamente las correspondencias que existen entre los planos de existencia y todo lo demás, como se los demuestro en este otro capítulo (ver link).




2. Leadbeater metió dos planos de la enseñanza original dentro de otros planos:

   -  el plano kámico dentro del plano astral y
   -  el plano pránico dentro del plano físico.

Por lo que  para que pudiera seguir teniendo una estructura septenaria, él añadió dos planos superiores, y para ponerles nombres él hizo más aberraciones.

Inicialmente los llamo "el plano adi" y "el plano anupadaka", pero resulta que esos son los nombres sánscritos utilizados para designar los dos estados superiores de la materia física:


ESTADOS
DE LA MATERIA
ELEMENTO AL QUE SE LE ASOCIA
TATTVAS
(EN SANSKRITO)
aún desconocido
en occidente
materia primordial
o suprema (aether)
adi
aún desconocido
en occidente
materia “sin padres”
auto-existente
anupadaka o
aupapaduka
etéreo
éter
akasha o alaya
incandescente
fuego
taijasa o tejas
gaseoso
aire
vayu
liquido
agua
apas
solido
tierra
prithivi




3. Posteriormente Annie Besant y Leadbeater decidieron cambiar los términos sánscritos por palabras occidentales.

  • adi lo remplazaron por divino
  • anupadaka lo remplazaron por monádico
  • átmico lo remplazaron por espíritual
  • búdhico lo remplazaron por intuicional
  • manásico lo remplazaron por mental
  • astral/kama lo remplazaron por emocional

Pero resulta que en la enseñanza original:

A) La mónada es el dúo atma-bhudi, no anupadaka que es el sexto estado principal de la materia física.

B) Atma es lo divino y no adi que es el séptimo estado principal de la materia física.

C) Buddhi es lo espiritual no atma que es lo divino.

O sea que Charles Leadbeater y Annie Besant hicieron un horrendo revoltijo, y Alice Bailey en su ignorancia se los copió.




4. Alice Bailey también puso en su diagrama los nombres de los átomos permanentes que en la enseñanza de Leadbeater son las estructuras energéticas que transmiten las características de cada cuerpo de una reencarnación a la otra, y que son:

  • El átomo átmico permanente
  • El átomo búdhico permanente
  • El átomo mental permanente
  • La unidad mental
  • El átomo astral permanente
  • El átomo físico permanente

Noten que Leadbeater ahí no respetó la estructura septenaria, pero además resulta que los átomos permanentes no existen porque son otra mentira inventada por Leadbeater, como se los demuestro en este otro capitulo (ver link).




5. Alice Bailey puso la triada superior (formada por Atma, Buddhi y Manas) situada en el plano mental superior, pero eso es incorrecto porque:

  • Atma se encuentra en el plano átmico (o divino)
  • Buddhi se encuentra en el plano búdhico (o espiritual)
  • Manas se encuentra en el plano manásico (o mental)

Y si Alice Bailey hubiera reflexionado un poco ella se habría dado cuenta de su error porque si el átomo átmico permanente (que ella puso en el plano espiritual) es el que crea al nuevo cuerpo átmico, entonces ¿por qué ella puso a Atma dos planos de existencia más abajo?

Y si el átomo bhúddico permanente (que ella puso en el plano intuicional) es el que crea al nuevo cuerpo bhúddico, entonces ¿por qué ella puso a Buddhi un plano de existencia más abajo?

Esto les muestra que Alice Bailey no comprendía lo que ella publicaba.




6. Para colmo Alice Bailey puso que el Antakarana conecta a la unidad mental con el átomo permanente manásico, cuando en la enseñanza original el Antakarana conecta al cuaternario inferior con la triada superior.




7. ¿Y qué tiene que ver la "ciencia de la meditación" con todo esto que les acabo de mencionar?

Nada, Alice Bailey simplemente le puso ese título a ese diagrama para impresionar a sus lectores.




8. Y para empeorar el asunto Alice Bailey le copió este diagrama a Max Heindel, quien en su libro “El Concepto Rosacruz del Cosmos” (1909) en el capítulo 17, página 465, puso el siguiente diagrama donde pretendió explicar cómo el proceso de recitar la oración del Padre Nuestro influye en los diferentes cuerpos del ser humano:






CONCLUSIÓN

Esto les muestra que el maestro Djwal Khul no le dictó telepáticamente a Alice Bailey como ella lo afirmó, sino que en realidad ella le plagió a Charles Leadbeater y a Max Heindel.










EXPERIMENTOS DE HIPNOTISMO EN DONDE PARTICIPÓ EL CORONEL OLCOTT


(En su libro "Las Hojas de un Viejo Diario III", el coronel Henry Olcott relató varios experimentos de hipnotismo en donde él participó.)



EXPERIMENTOS EFECTUADOS POR EL SR. GUIDI

En Niza en 1884 fui con la señora Hammerlé a oír una conferencia acompañada de experimentos del profesor Guidi, un especialista italiano.

Habría que preguntar a los que no creen en la transmisión del pensamiento, cómo explicarían uno de dichos experimentos en el que yo tomé parte.

El conferenciante tenía dos mujeres como ayudantes, de las cuales una tocaba el piano y la otra le servía de sujeto. Nos hizo observar el efecto de la música sobre la segunda, después de haber demostrado su insensibilidad con pellizcas, sacudidas y ruidos fuertes, le ordenó que oyese la música y ella comenzó a responder con sus movimientos físicos a todos los cambios de carácter de la música, expresando con gestos dramáticos los sentimientos que le inspiraba.

El orgullo, la cólera, la alegría, el afecto, el desdén, la desconfianza y el terror, se pintaban en aquella mujer en catalepsia, cual si hubiese sido un instrumento de música vibrando bajo los dedos de la pianista.

El señor Guidi nos dijo entonces que si alguien deseaba comprobar por sí mismo la susceptibilidad del sujeto para recibir las sugestiones mentales, él accedería. En seguida me levanté y me ofrecí para el experimento.

El conferenciante se me acercó y me dijo que yo debía concentrar mi pensamiento en el preciso momento en que deseara fijar al sujeto en la posición en que se hallase, y cuando estuvo seguro de que le había comprendido bien, me tomó la mano reteniéndola un momento y después se alejó.

Hizo tocar de nuevo el piano y el sujeto hipnotizado reanudó sus poses plásticas. Yo la miraba bien, y después, apoyando la barba en mi bastón, y bajando los párpados en forma de poder ver a través de las pestañas sin que la mirada pudiese darle idea de mi intención, elegí un momento en que con una expresión de lo sublime, se encontraba tan inclinada para atrás, que parecía próxima a caer, sosteniéndose tan sólo por los músculos de las piernas. Era una actitud tan difícil, que una persona en su estado natural no hubiera podido conservarla un minuto.

Sin hacer el menos gesto ni dar la menor señal, le ordené mentalmente que se quedara rígida. Ella obedeció instantáneamente; apenas tuve el tiempo para formular mi pensamiento interior, cuando ella ya lo había percibido y ejecutado. Con la cabeza hacia atrás, el torso doblado sobre las caderas en ángulo oblicuo, los brazos en el aire completamente estirados, las rodillas dobladas hacia adelante, parecía dura como una estatua de bronce.

Este experimento me pareció muy instructivo, tanto más cuanto que sólo bastó al magnetizador una simple presión de mano para ponerme en relación psíquica con el sujeto, sin que ni ella ni yo hubiéramos pronunciado una sola palabra.

(Capítulo II-7)






EXPERIMENTOS EFECTUADOS POR EL PROF. CHARCOT

EHice relación con el ilustre profesor Charcot en el hospicio de la Salpetriere, el 7 de junio de 1884. Uno de sus antiguos alumnos, el doctor Combret, M. S. T., me llevó, y el profesor me mostró amablemente diversos experimentos de hipnotismo.

Todo eso es ahora tan conocido que no necesito extenderme sobre cosas que vi hace catorce años. La mayor parte de mis lectores debe saber que existen dos escuelas antagonistas de hipnotismo: la de Charcot en la Salpetriere, y la de Nancy fundada por el doctor Liébaut y su aventajado discípulo, el doctor Bernheim.

Desde hace largo tiempo, han existido los dos partidos que representan ambas escuelas, sobre todo entre los alienistas.

El partido de Charcot atribuye a causas fisiológicas todas las anomalías mentales y los demás fenómenos de los sujetos hipnotizados.

La escuela de Nancy en cambio ve en ellos causas psicológicas, es decir mentales.

Mis lectores podrán hallar esos asuntos ampliamente tratados en los antiguos números del 'Theosophist', así como el relato de mis experimentos en la Salpetriere y en el hospital civil de Nancy en 1891.

El interés de las observaciones de 1884, fue que me permitieron juzgar por primera vez de visu la medida en que esta ciencia del hipnotismo llamada nueva, coincidía con la ciencia secular del magnetismo, que yo estudiaba desde cuarenta años antes.

El doctor Charcot provocaba en sus enfermos tres estados de hipnosis de los que reclama el honor de haberlos clasificado: primero, la catalepsia; segundo, la letárgia; tercero, el sonambulismo.

En el primero, la posición de los miembros del sujeto puede ser fácilmente modificada por el operador y conservada sin resistencia durante algún tiempo.

En el segundo, el sujeto está inconsciente, y si se le levanta un miembro y se le suelta, éste cae por sí mismo, los ojos están cerrados, y los músculos excitables en grado anormal.

En el tercero, los ojos están cerrados del todo o a medias, los músculos pueden contraerse hasta la rigidez, estimulando con suavidad la piel que los recubre, y se puede producir por sugestión muchos otros fenómenos.

La escuela de Nancy admite todos esos fenómenos, pero los atribuye únicamente a la influencia de la sugestión sobre la mente del sujeto, sugestión que no necesita ser verbal, sino que puede ser impuesta par un gesto silencioso del hipnotizador, por movimientos voluntarios o involuntarios de su cuerpo y hasta por la expresión de su rostro.

Nadie puede, sin haber estudiado profundamente el asunto, hacerse una idea de las terribles posibilidades de la sugestión hipnótica. No hay límite para ese imperio ejercido por un espíritu sobre otro.


Charcot produjo ante mí la parálisis artificial de un miembro en el sujeto, aplicándole un fuerte imán; yo puedo hacer otro tanto sin imán, hasta sin tocar al paciente con la mano, por simple sugestión.

Charcot hizo pasar la parálisis de un brazo al otro en la misma forma, o sea por medio del imán; yo puedo hacerlo sin imán, como la escuela de Nancy y como todo magnetizador experimentado.

Entonces, ¿por qué habríamos de creer que se trata de un efecto fisiológico, puesto que la causa que lo provoca es mental y exterior al sistema físico del sujeto?

(Capítulo III-11)






EXPERIMENTOS EFECTUADOS POR EL SR. MOODY

Tuve la suerte de asistir en Birmania en 1885 a cierto número de experimentos magnéticos instructivos, hechos con sujetos indos por un aficionado llamado Moody. 

Tomé notas de una serie de ensayos que él hizo a petición mía sobre el problema de la transmisión del pensamiento.

1. Un pañuelo de bolsillo sirvió para el primer experimento. El operador puso al sujeto en estado de sugestión y se colocó delante de él con el pañuelo blanco en la mano.

Primeramente el sujeto reconoció la naturaleza y color normal del pañuelo, y después le vio sucesivamente, y sin hablarle, rojo, azul, verde, amarillo, violeta, negro, pardo, y de cualquier color que yo decía en voz baja al oído del operador.

La sensación coloreada cambiaba instantáneamente en cuanto el magnetizador se representaba mentalmente el color designado por mí.

2. Igualmente ensayamos esa transmisión de gusto y de tacto entre el magnetizador y el sujeto, haciendo los experimentos habituales: el operador, vuelto de espaldas, probaba sucesivamente azúcar, quinina, jengibre, sal, vinagre, etc., o bien se le pinchaba o se le pellizcaba, y en seguida cada sensación física era reproducida en el sujeto.


Mi conclusión es que este campo de las investigaciones magnéticas hace nacer las más serias reflexiones en un espíritu serio; hay algo que asusta al pensar que dos seres humanos pueden llegar a semejante identificación física y mental.

En realidad, tales experimentos son una llave que abre la puerta a numerosos misterios.

(Capítulo III-15)






EXPERIMENTOS EFECTUADOS POR EL SR. DUNCAN

En Birmania cené en casa del señor Duncan donde asistimos y tomamos parte en unos experimentos de magnetismo muy instructivos. Recuerdo uno que se asemeja a los relatos de "Magia Develada", la obra clásica del Barón Du Potet.

En medio del salón se hallaba una gran mesa redonda y todo el mundo estaba sentado alrededor de la habitación, contra las paredes.

El sujeto era un criado indo quien estaba en otro cuarto; entonces le propuse al señor Duncan que trazase una línea imaginaria en el suelo con un dedo entre la mesa y la pared, y quisiese que el sujeto no pudiese atravesarla.

Las personas presentes eligieron el sitio donde habría de trazarse la línea, y el señor Duncan aproximando los dedos a la alfombra, pero sin tocarla, quiso que el sujeto fuese detenido por aquella barrera invisible.

Entonces se trajo al sujeto y al entrar se le dijo que diera dos vueltas en torno a la mesa, y que después que lo hiciera se le diría lo que tenía que hacer.

Él comenzó a dar la vuelta sin dificultad, hasta que llegando al sitio encantado, se detuvo en seco, trató de dar un paso más, pero no lo consiguió; retrocedió y dijo que no podía seguir.

-        “¿Por qué?, le preguntaron.

-       “¿Pero no ve esa línea de fuego? ¿Cómo podría pasar?”, respondió.

Le dije que allí no había nada y que ensayase otra vez, pero de nuevo fue inútil, el sujeto no pudo avanzar hasta que el señor Duncan, que todo ese tiempo había permanecido en silencio, hizo con la mano un gesto de dispersión y dijo:
 
-        “Está bien.”

Entonces Tommy terminó la vuelta alrededor de la mesa. Me dijo que había visto como una pequeña pared de llamas de unas seis pulgadas de altura.



Como tenía un día disponible antes de partir a la India, aproveché una visita que el señor Duncan vino a hacernos en nuestra casa, para efectuar nuevos y mejores experimentos con su criado Tommy.

El muchacho estaba sentado con la espalda contra la pared, junto a una gran puerta –ventana que daba a una galería soleada. Su magnetizador, señor Duncan, se colocó frente a él, teniendo en la mano un pañuelo blanco.

Yo me situé en la galería, fuera de la vista de Tommy, con un muestrario de papeles de colores vivos, como el que usan los encuadernadores y otros oficios.

El señor Duncan le preguntó a Tommy:
 
     -    “¿Qué es esto?"

     -    "Un pañuelo." respondió.

      -    "¿De qué color?"

      -    "Blanco.”

Entonces yo mostraba a Duncan un papel rojo, por ejemplo, y él mostrando al muchacho el mismo pañuelo, repetía:

     -    “¿De qué color?"

     -    "Rojo”, respondió el sujeto.

De esta suerte, fui mostrando los colores al magnetizador, quien mentalmente los transportaba al pañuelo, y eran percibidos por el muchacho hipnotizado.

Me parece que esta es una buena prueba de la posibilidad de transmisión del pensamiento, tan bonita como la mejor que se conozca.

(Capítulo III-15)






EXPERIMENTOS EFECTUADOS POR EL SR. ROBERT

Durante mi permanencia en París en el mes de octubre de 1884, habíamos asistido el señor Rudolf Gebhard y yo, a unos experimentos del señor Robert, el conocido masajista magnetizador, con uno de sus sujetos clarividentes.

Entre otras cosas, éste nos dijo que nos veía en un barco de vapor en un mar lejano; un hombre se caía al mar, el buque se detenía, arriaban un bote y el barco describía círculos.

Esto nos pareció extraño, porque no recordábamos que ningún buque, especialmente ningún vapor, describiese círculos para recoger a las personas que se cayeran al agua.

Sin embargo anoté el hecho en aquel momento, y me acordé de él cuando el 14 de marzo de 1885, atravesando el golfo de Bengala hacia la india, un indígena, pasajero de cubierta, se cayó al mar y el barco "Himalaya" describió un círculo para salvarle.

Por lo tanto, el futuro acontecimiento del mes de marzo, había proyectado su sombra astral sobre el cerebro del clarividente, cinco meses antes de tener lugar.

Por carta comuniqué el incidente al señor Robert cuando se produjo, y él puede confirmar mi relato a los que tuviesen la curiosidad de querer ver mi carta.

(Capítulo III-15)