El reportero Thomas Roop entrevistó a Carlos Castaneda en 1997 y lo describió de la siguiente manera:
« Castaneda tenía poco más de 70 años cuando lo conocí y como era de esperarse, no era una persona común.
Físicamente Castaneda es de baja estatura, no medía más de 1,50 metros, es flaco y probablemente pesaba cerca de 40 kilos. En sus libros, su maestro Don Juan lo llamaba Carlitos, el diminutivo de Carlos. Le quedaba bien.
Con su cabello blanco meticulosamente peinado con raya al lado, sus pantalones chinos bien planchados y su camisa de manga corta, Castaneda me recordaba a un niño de quinto grado vestido para ir a la iglesia.
Castaneda tenía una piel tersa y eterna, como la de una muñeca de porcelana. De hecho, Castaneda poseía una cualidad andrógina, una combinación de rasgos masculinos y femeninos que se fundían en una forma ambigua.
En cuanto a su personalidad, ahora que lo pienso, era como estar en presencia de varias personas diferentes, en las que entraba y salía constantemente durante la entrevista.
Su personalidad principal era la de un profesor, y en su papel de profesor, Castaneda pontificó con serenidad sobre sus creencias. Fue especialmente elocuente al hablar de la verdadera naturaleza del universo y de su desdén por la religión.
La segunda personalidad de Castaneda, era la de un anciano enojado, de esos que viven en una comunidad de jubilados y no tienen nada que hacer en todo el día más que quejarse con los demás sobre política.
Su tercera personalidad era la de un anciano extremadamente débil, al menos 30 años mayor que él, que hablaba incoherentemente con voz ronca y luego sonreía sin razón aparente.
Al presenciar esta notable transformación por el paso del tiempo y escuchar a un Castaneda senil hablar de recuerdos de infancia (creo), no pude evitar preguntarme si estas múltiples personalidades influyeron en sus escritos. ¿Acaso Don Juan era realmente uno de los "alter egos" de Castaneda?
El almuerzo duró tres horas. A Castaneda no le gustó su bistec y con su habitual actitud de viejo gruñón gritó que "sabía a mierda". »
Richard Jennings fue alumno de Carlos Castaneda durante sus últimos años y él comentó:
« Las brujas Carol Tiggs, Florinda Donner y Taisha Abelar, junto con Kylie Lundahl (la líder de las instructoras de Tensegridad) y Talia Bey (la presidenta de Cleargreen) eran las cinco personas que Castaneda reunía cada mañana para leerle los titulares de los periódicos 'Los Angeles Times' y 'The New York Times', y luego para escuchar, sin responder, los virulentos ataques y críticas personales que hacía Castaneda. »
OBSERVACIONES
Constato que la mayor parte del tiempo Carlos Castaneda manifestaba su personalidad de viejo gruñón, la cual no está en acorde con el gran Nagual que él pretendía ser ante sus seguidores.
Su personalidad de profesor es muy hipócrita porque Castaneda no siguió ninguna de las directivas que él enseñaba, lo cual contradice su impecabilidad como Nagual.
Y su personalidad de un anciano extremadamente débil se debe porque él estaba siendo consumido por el cáncer, lo cual también es contrario a su supuesto rango de Nagual, ya que Don Juan había explicado que los naguales son capaces de vencer las enfermedades utilizando su poder personal.
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