SE CONFIRMA QUE LOS HUESOS HALLADOS EN EL VALLE DE LA MUERTE SON DE NURY ALEXANDER






IDENTIFICAN LOS RESTOS OSEOS DE LA HIJA ADOPTIVA DE CARLOS CASTANEDA

Por Robin Flinchum
Especial para el PVT
10 de febrero de 2006


Poco después de la muerte en 1998 del gurú Carlos Castaneda, cuyos viajes hechiceros con peyote al desierto mexicano cautivaron la imaginación de una generación en la década de 1970, cinco de sus discípulas más cercanas desconectaron sus teléfonos y desaparecieron sin dejar rastro.

Algunos creían que estas cinco mujeres podrían haber "ardido desde dentro" o haberse vaporizado en esferas de luz que se unieron al universo eterno, tal como Castaneda había prometido pero no logró.

La semana pasada, la identificación positiva de un conjunto de restos humanos encontrados en una zona remota del Parque Nacional del Valle de la Muerte reveló que al menos una de ellas, al igual que Castaneda, había muerto de una muerte humana común.

Si bien los restos fueron encontrados desde hace unos tres años por dos excursionistas en la región de las Dunas de Panamint del parque nacional, los huesos estaban tan desecados que la extracción de una muestra de ADN resultó imposible en ese momento.

Sin embargo, según el investigador de la Oficina del Sheriff del Condado de Inyo, Marston Mottweiler, el desarrollo de nuevas tecnologías forenses permitió obtener recientemente una muestra viable.

Mottweiler afirmó que la oficina del sheriff sospechaba desde hacía tiempo que los restos pertenecían a Patricia Partin, también conocida como Nury Alexander, hija adoptiva de Carlos Castaneda y una de sus discípulas más cercanas.

La muestra recién recuperada, al compararse con muestras de ADN tomadas de la madre y las tres hermanas de Partin, confirmó la teoría de Mottweiler.

Oficialmente la causa de la muerte de Partin/Alexander es indeterminada. Solo se recuperó el 70% de su esqueleto, junto con algunos fragmentos de un pantalón deportivo rosa. El cráneo nunca se encontró, pero en una región plagada de coyotes hambrientos, esto no es inusual. Tras cinco años bajo el implacable sol del desierto, cualquier secreto que los huesos pudieran haber revelado se había desvanecido por completo.

Sin embargo la mayoría de quienes conocieron a Partin/Alexander sospechan que se suicidó. Gaby Geuter, una agente de viajes jubilada de Los Ángeles que conocía a Alexander desde hacía seis años, afirmó que creía que había muchas razones de peso por las que Alexander podría haber optado por el suicidio: la decepción por la muerte ordinaria de Castaneda a causa de un cáncer de hígado, la decepción por no haber sido transportada al universo infinito con su maestro y la incapacidad de contemplar el futuro sin su única fuente de apoyo financiero y emocional.

En sus libros más populares, Castaneda había descrito cómo su maestro yaqui abandonó este mundo en 1973 "ardiendo desde dentro", o dispersando su forma física en una esfera de luz que se unió al universo.

Los seguidores de Castaneda creían que él dejaría el mundo de la misma manera, e incluso que podría llevarse consigo a sus seguidores más cercanos.

"La muerte [ordinaria] de Carlos Castaneda fue una gran decepción", dijo Geuter. Castaneda había tejido una red —una especie de realidad paralela— alrededor de las mujeres a las que mantenía en su apartada casa de Los Ángeles y, según Geuter, ellas creían tanto en él que su muerte, aparentemente normal, a causa de un cáncer de hígado persistente, pudo haber destrozado su confianza en la vida que habían llevado durante décadas.

Para Geuter, quien comenzó a estudiar con Castaneda en pequeños talleres privados a principios de la década de 1990, la noticia de la identificación de los restos de Alexander fue triste, pero no inesperada.

Y aunque calificó la muerte de Alexander de trágica, Geuter sospecha que las otras cuatro mujeres probablemente tomaron la misma decisión.

Durante los dos últimos años de su vida, Geuter siguió a Castaneda en secreto, filmando y documentando sus movimientos para averiguar si el hombre reservado realmente vivía la vida que predicaba a sus estudiantes. Los resultados de su búsqueda se publicaron en un libro titulado 'Filming Castaneda: The Hunt for Magic and Reason'.

Geuter conoció a Alexander en los talleres de movimiento impartidos por Castaneda en 1992. El maestro la presentó como su hija y la llamaba 'la Exploradora Azul'. El hechicero/filósofo a veces contaba la historia de haber rescatado a Alexander de otra dimensión cuando solo tenía siete años, y que había sido educada en un orfanato mexicano. A menudo la presentaba ante sus seguidores como un ser espiritual, un modelo de perfección, y la adoptó legalmente a mediados de la década de 1990, convirtiéndola en heredera en su testamento.

En realidad, Alexander tenía un pasado más prosaico. Nacida como Patricia Lee Partin en Pasadena, California, en 1957, creció en un hogar de clase media, la cuarta de cinco hermanas. Partin abandonó la escuela secundaria en la década de 1970, justo cuando los libros de Carlos Castaneda, "Una Realidad Aparte" y "Cuentos de Poder", estaban causando un fenómeno cultural en Estados Unidos.

La afirmación de Castaneda de haber conocido a un hechicero indígena yaqui en el desierto mexicano y de haber aprendido de él los secretos para controlar la propia realidad atrajo a una generación desilusionada que buscaba algo en lo que creer.

Castaneda se convirtió en un gurú instantáneo, aunque llevaba una existencia solitaria y muy privada, prohibiendo que le tomaran fotografías.

Partin conoció a Castaneda a finales de la década de 1970, pronto cambió su nombre a Nury (o Nuri) Alexander, un nombre con significado espiritual para ella, y se mudó con algunas de las discípulas de Castaneda.

En sus casi 30 años de carrera, las discípulas de Castaneda solían ser mujeres atractivas y la relación maestro/alumna también era sexual, según muchas de las mujeres que estudiaron con él.

Una de ellas fue Amy Wallace, hija del célebre autor Irving Wallace. Su libro recientemente publicado, "La Aprendiza de Bruja", detalla su vida como amante y discípula de Castaneda, y el voraz apetito de Castaneda por las relaciones físicas y espirituales con las mujeres.

Estas relaciones solían ser muy intensas, y sus discípulas más cercanas dependían de Castaneda como centro emocional y para su sustento económico, según Geuter.

Entre esas mujeres, Alexander, la Exploradora Azul, ocupaba un lugar especial. Quienes la conocieron la describían como temperamental, etérea y caprichosa: tan capaz de llevar a sus amigas de compras o a Disneylandia como de rechazarlas o insultarlas, según una cronología de su vida publicada por otro antiguo alumno de Castaneda llamado Corey Donovan.

"Era muy delgada y de aspecto frágil, casi infantil", dijo Geuter, "pero de carácter fuerte. Estaba muy convencida de sí misma porque era la favorita de Castaneda y se le permitía hacer cosas que nadie más se habría atrevido a hacer, como por ejemplo llegar tarde a los talleres".

Alexander, con su cuerpo delgado y frágil, parecía poseer una mirada penetrante, de la que Castaneda solía hablar mucho. Sin embargo, en cuanto a su temperamento, Castaneda dijo una vez: "Su humanidad es efímera".

Siguiendo la insistencia de Castaneda en que sus discípulos rompieran todo vínculo con sus familias de origen, Alexander dejó de comunicarse con la familia biológica a finales de la década de 1970 y nunca más la volvieron a ver. Un intento de contactarla en la década de 1990, según se informa, terminó mal cuando Alexander rechazó a su familia en términos particularmente crueles.

Pero cuando los investigadores contactaron a miembros de la familia Partin solicitando muestras de ADN para ayudar a identificar los huesos, la madre de Alexander y tres de sus hermanas colaboraron de buen grado en un esfuerzo por esclarecer finalmente el misterio de la desaparición de su hermana.

La desaparición de Alexander a menudo se agrupaba con la de las otras cuatro mujeres desaparecidas, pero Geuter afirmó creer que Alexander se marchó al menos varios días después. "La vimos conduciendo por la ciudad después de que las demás se hubieran ido", dijo Geuter, "y nos sorprendió". Geuter añadió que si las mujeres hubieran ido juntas, el Ford Escort de 1991 de Alexander no habría sido el vehículo elegido cuando había otros vehículos más nuevos y grandes disponibles.

Alexander condujo hasta las remotas dunas de Panamint, en el Valle de la Muerte, probablemente entre el primero y el segundo de mayo, donde los guardaparques avistaron el Escort estacionado. Mantuvieron el vehículo bajo vigilancia durante casi una semana, según Mottweiler, del condado de Inyo, y luego lo confiscaron por abandono.

Se envió una notificación a la dirección que figuraba en el registro del automóvil, pero no se recibió respuesta. Una búsqueda básica en las bases de datos de personas desaparecidas no arrojó resultados.

Tiempo después, el automóvil se vendió en una subasta de mecánicos y nadie en el condado de Inyo volvió a prestar atención al asunto hasta casi cinco años después, cuando se descubrieron los restos en las dunas, a unos cuatro kilómetros de donde se encontró el automóvil.

En el bolsillo del pantalón deportivo recuperado junto con los restos había un cuchillo, demasiado pequeño y frágil para haber sido un instrumento de autodestrucción, pero lo suficientemente inusual y familiar como para convencer a Geuter de que los restos eran los de Alexander.

Pero para Mottweiler, aunque todas las pistas apuntaban hacia Nury Alexander, faltaban pruebas concluyentes hasta la semana pasada.

Ahora se ha resuelto el misterio de al menos una de las discípulas desaparecidas de Castaneda, y para la familia Partin la saga ha llegado a su fin.

Mottweiler dijo que los restos serían entregados a la familia, aunque desconocía si tenían previsto realizar un funeral.

Es imposible determinar si Partin/Alexander se suicidó o sucumbió a las inclemencias del Valle de la Muerte, como tantas otras antes que ella, dijo Mottweiler, aunque actualmente no hay sospechas de asesinato.

El motivo por el que eligió el Valle de la Muerte también sigue siendo un misterio, aunque Geuter tenía una teoría. "La historia de Castaneda comienza en el desierto", dijo Geuter, "y al menos para esta mujer también termina en el desierto".

El caso permanece oficialmente abierto mientras el forense del condado de Inyo realiza las pruebas finales, pero parece probable que Nury Alexander se llevara sus secretos consigo, dejando solo los huesos dispersos de Patricia Partin.











¿POR QUÉ LA HIJA ADOPTIVA DE CARLOS CASTANEDA MURIÓ EN EL VALLE DE LA MUERTE?






LOS DATOS HISTÓRICOS

Muerte de Carlos Castaneda

Castaneda falleció el 27 de abril de 1998 a la edad de 72 años a causa de un cáncer hepático.

Después de ese evento ya no volvió a aparecer Nury Alexander (la hija adoptada por Carlos Castaneda) ni otras cuatro discípulas personales de Castaneda.



El testimonio de Gaby Geuter

Gaby Geuter fue una alumna de Castaneda en la década de 1990.

La desaparición de Nury a menudo se agrupó con la de las otras cuatro mujeres desaparecidas, pero Geuter afirmó que Nury se marchó al menos varios días después.

"La vimos conduciendo por la ciudad después de que las demás se hubieran ido y eso nos sorprendió. Además considero que si las cinco mujeres se hubieran ido juntas, el Ford Escort de 1991 de Nury no habría sido el vehículo elegido cuando había otros vehículos más nuevos y grandes disponibles.", dijo Geuter.





Confesión de Carol a Amy

Carol Tiggs era la pareja chamánica de Carlos Castaneda, ella era "la mujer nagual" y fue la única persona muy cercana a Castaneda que no desapareció después de que éste falleció.

Amy Wallace fue una escritora que se volvió amante de Castaneda y fue muy amiga de las mujeres de Castaneda.

En las semanas posteriores a la muerte de Castaneda, Carol le confesó a Amy que Florinda, Taisha, Kylie y Talia se habían suicidado. Y también le contó una historia escabrosa sobre Nury, quien le había llamado por teléfono desde un motel en el Valle de la Muerte.

Carol le dijo a Amy que cuando Nury partió hacia el desierto, dejó su apartamento hecho un desastre que ella, Tracy Kramer y Brandon Scott tuvieron que limpiar. Luego dividieron sus pertenencias más valiosas y las distribuyeron entre los miembros del grupo.

Tras supuestamente recibir la llamada de Nury, Carol afirmó que condujo hasta donde se encontraba Nury con mucho dinero para dárselo, encontrándola cubierta de sangre ya que Nury había intentado suicidarse.

Le contó a Amy que Nury se aferró de manera patética a su pierna repitiendo una y otra vez “¡No valgo nada, soy un fracaso total!”.

Carol intentó convencer a Nury de que no había necesidad de suicidarse, de que ella era joven y talentosa mujer, y el hecho de que Castaneda hubiera muerto y las demás mujeres hubieran desaparecido, eso no significaba que Nury tuviera que seguirlas. Y luego estaba el dinero.

Carol dijo: “Le llevé mucho dinero, ¡muchísimo!, y le dije que se fuera a Irlanda y montara una imprenta. ¿Por qué no? ¡Ella tiene toda la vida por delante y todo ese dinero!”.



Los acontecimientos que posteriormente se produjeron muestran que Nury si viajó al Valle de la Muerte, y por lo tanto si es posible que ella si le haya hablado por teléfono desde allá a Carol.

Pero es poco probable que Carol haya conducido durante muchas horas hasta el Valle de la Muerte para llevarle dinero a Nury.

Primero porque son nueve horas de ida y vuelta en coche desde Los Angeles hasta el Valle de la Muerte.

Segundo porque Carol sentía mucha antipatía hacia Nury quien desde mucho tiempo atrás había ocupado el lugar de Carol como la favorita de Castaneda, y también como se detalla en el libro de Amy, 'La Aprendiza de Bruja', Carol sufrió muchos años de humillación y abuso por culpa de Nury.

Y tercero porque el proceso de sucesión no había todavía comenzado y Carol no disponía todavía de la herencia de Castaneda y por consiguiente no tenía mucho dinero a su disposición para dárselo a Nury.





Se encuentra el coche de Nury

El 2 de mayo de 1998 el guardaparques del Valle de la Muerte, Dave Brenner, encontró un Ford Escort rojo de 1991 abandonado en el camino de tierra que lleva al sendero hacia las dunas de Panamint.


El periodista Geoffrey Gray entrevistó a Brenner y éste le comentó:

« “Fue extraño, normalmente cuando se abandonan coches en el Valle de la Muerte, es en aparcamientos o a un lado de la carretera principal. Los turistas dejan sus coches de alquiler cerca de lugares donde pueden llamar a un taxi o que uno los siga. Pero ese coche no fue encontrado cerca de un aparcamiento ni de ningún tipo de pavimento. Fue casi como si el conductor hubiera decidido seguir avanzando por la arena hasta que su coche se averiara y volcara. Fue un viaje de ida sin retorno”.

Brenner recuerda bien aquel día. 2 de mayo de 1998. Con su gorra de guardabosques para protegerse del sol y una cámara Pentax para tomar fotos para su informe, Brenner inspeccionó detenidamente el coche abandonado. Miró por las ventanillas delanteras y traseras. Comprobó las manijas de todas las puertas. Estaban cerradas con llave, según cuenta. Usó una ganzúa para abrir una de las puertas y luego registró el interior. Examinó con cuidado los asientos delanteros y traseros, la consola, la guantera y los portavasos.

“Ese coche estaba limpio”, recuerda. "No había nada dentro. Ni taza de café. Ni monedas sueltas. Ni chicle. Era sospechoso", preguntándose por qué el dueño del coche (¿o quizás un acompañante?) había retirado cualquier elemento que permitiera identificarlo.

Se dirigió al maletero. Estaba examinando la parte trasera del coche, buscando algún golpe en el parachoques, cuando se percató de que la matrícula había sido arrancada. La delantera también había desaparecido.

Brenner activó su sistema de rastreo. Escaneó el terreno en todas direcciones en busca de huellas. Recorrió las dunas en busca de marcas de neumáticos.

“No había nada allí”, dice.

Utilizando una base de datos policial, comprobó el número de identificación del vehículo y descubrió que el coche estaba registrado a nombre de Partin. La dirección y la información de contacto correspondían a Cleargreen en Los Ángeles, la empresa que Castaneda fundó para comercializar con sus enseñanzas.

Cuando Brenner llamó a la oficina, el empleado que contestó no pareció preocuparse por el coche desaparecido. “Era como, ‘Qué aburrido. Bla, bla, bla. No, no la hemos visto’”, dice Brenner.

Recuerda haber pensado que la actitud despreocupada de esa persona era extraña. La falta de empatía y preocupación por el conductor lo hizo reflexionar. "Nunca preguntaron: '¿Está bien?' ". »


Casualmente, Amy estaba en Cleargreen cuando Brandon (un instructor) recibió la llamada.

Ella relata en su libro que días después, uno o más agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) se presentaron en la oficina y se reunieron con Tracy Kramer, quien era el agente de Castaneda.


Poco después, John Miller, de la compañía de remolque John Miller Towing Company, fue llamado para recoger el auto. En una entrevista para el podcast Trickster, Miller comentó que en casi 50 años había remolcado miles de autos, pero ese auto no se le olvidó porque las circunstancias eran muy inusuales: el auto estaba impecable, las llaves estaban dentro, era muy extraño. Lo remolcó hasta su taller en Lone Pine.





Restos óseos descubiertos

El 15 de febrero de 2003 dos excursionistas descubrieron huesos dispersos en la zona de las dunas de Panamint.

Uno de ellos, Kevin Barth, describió la escena en una entrevista para el podcast Trickster: "Vimos algunos huesos esparcidos por la zona. Supusimos que los habían arrastrado coyotes. Montamos la tienda y preparamos la cena. Era noche de luna llena, así que volvimos a mirar los huesos. Bajamos con linternas y empezamos a investigar".

Pensaban que estaban viendo vértebras. El amigo de Barth, Blaine, levantó una mandíbula con dientes y empastes, y se dieron cuenta de que era humana. "Se te eriza la piel al encontrar un cadáver en el Valle de la Muerte", dijo Barth. Todavía le sorprende haber notado los huesos, dado que "el paisaje era completamente blanco".

Los dos excursionistas informaron del hallazgo al día siguiente a la oficina del sheriff del condado de Inyo, proporcionando las coordenadas del lugar.

El 17 de febrero de 2003 el investigador de la Oficina del Sheriff del Condado de Inyo, Marston Mottweiller, y el forense adjunto, Cecil Compton, llegaron al lugar donde se encontraron los restos.

Según sus entrevistas, que forman parte del Capítulo 9 del podcast Trickster, observaron huesos, en particular un fémur, una mandíbula, la columna vertebral y la parte inferior del sacro. El resto había desaparecido. No había cráneo ni identificación.

Según Mottweiller, el cuerpo habría sido atacado por gusanos, insectos y posiblemente coyotes, lobos y pumas. "Por eso se encuentran los huesos esparcidos por el suelo del desierto".

También informó de dos «descubrimientos desconcertantes»: trozos de pantalones deportivos de nailon (rosas) y en el bolsillo, un disco de metal plateado del tamaño de una moneda de medio dólar, pero más grueso, con una hoja de cuchillo curva que se desplegaba.

Los dos metieron los huesos en bolsas y los llevaron a la morgue. Los huesos estaban demasiado deteriorados para realizar pruebas de ADN. El forense determinó que pertenecían a una mujer, probablemente de unos 40 años al momento de su muerte.

Los dos estaban desconcertados sobre cómo había llegado allí, pero “necesitaban una identificación para averiguarlo. Hay que tener los hechos y luego intentar encajarlos en una historia”.

Posteriormente, enviaron comunicaciones interinstitucionales. Pasaron dos meses y se enteraron de que el guardaparques del Valle de la Muerte, Dave Brenner, había encontrado el auto abandonado de Nury.

El 25 de junio de 2003 Mottweiler le escribió a la madre de Nury para informarle que se habían descubierto restos que podrían ser los de su hija. Concluía la carta diciendo: «Sé que esto es angustioso, pero espero que pueda brindarle respuestas y consuelo».

En febrero de 2006 esos restos fueron identificados positivamente como pertenecientes a Nury mediante técnicas avanzadas de análisis de ADN. Se compararon con muestras de ADN tomadas de la madre y las tres hermanas de Nury.





Conclusión

Después de la muerte de Carlos Castaneda, Nury condujo hasta el Valle de la Muerte donde ella murió, pero esto genera varias preguntas:


¿Por qué ella eligió esa manera de suicidarse?

¿Se suicidó o fue asesinada?

¿Estaba sola o acompañada?

¿Y si estaba acompañada, fue con las otras mujeres que también desaparecieron, o con alguien más?







OBSERVACIONES

¿Nury fue asesinada o se suicido?

El periodista Geoffrey Gray teoriza que Nury fue asesinada.

« Le pregunté a Brenner si aún conservaba las fotos de su investigación. Sorprendentemente se mostró dispuesto a buscarlas y prometió devolverme la llamada.

Una semana después, recibí su mensaje: "He encontrado los negativos" y me envió las imágenes por correo electrónico para que las revisáramos juntos.

“Sorprendentemente, he encontrado una posible pista que añade algo de [intriga] al coche de la persona desaparecida”, escribe en un correo electrónico posterior, dirigiendo mi atención a la cerradura del maletero.

Hago zoom en el negativo en cuestión. La imagen no está enfocada, pero puedo ver a qué se refiere. La forma es circular y parece un agujero oscuro y vacío. Su diámetro podría ser del tamaño de una moneda de diez centavos o de cinco, y los bordes están deshilachados, como si algo lo hubiera atravesado. ¿Es un agujero de bala?

Brenner no está seguro de cómo pasó por alto esa posibilidad. ¿Pudo haber habido juego sucio?

Pues sí, le digo. Nury fue uno de los principales beneficiarios de la herencia de Castaneda, junto con las otras mujeres desaparecidas.

La voz de Brenner se anima. "¿Entonces, los beneficiarios están muertos o desaparecidos, pero la empresa sigue cobrando sus bienes?", pregunta.

Creo que eso podría explicar que el coche estuviera limpio. Alguien quería mantener en secreto la desaparición de Nury e hizo todo lo posible por deshacerse de su vehículo sin dejar rastro. »


Si bien no se puede descartar la posibilidad de que Nury haya sido asesinada, yo considero muy poco probable esa posibilidad debido a que la única sospechosa era Carol, pero después de haberla investigado no me da la impresión de que ella tuviera una naturaleza de asesina. Además de que ella era la principal heredera y se quedó a la cabeza de Cleargreen. Y es por eso que yo me inclino más a que Nury se suicidó.



¿Por qué motivo se suicidó?

Nury no se suicidó por falta de dinero ya que Castaneda en su testamento le legó cien mil dólares y una parte de las futuras regalías. Así que es más probable que Nury se quitó la vida por desesperación emocional.

Y es que al igual que las otros cuatro mujeres que desaparecieron, ellas se habían vuelto tan existencialmente dependientes de Castaneda, que cuando su gurú murió, ellas no pudieron concebir seguir viviendo sin su "Nagual".



¿Nury estaba sola o acompañada en el Valle de la Muerte?

Me da la impresión que Nury estaba sola, e incluso que las otras mujeres la enviaron a ese lugar para no tener que lidiar con ella.

El periodista Geoffrey Gray comentó:

« La hermana mayor de Kylie tenía su propia teoría sobre el hallazgo de los restos de Nury en el Valle de la Muerte. "Esas mujeres no querían que Nury las acompañara, así que le dijeron a Nury que fuera al desierto y que allí ellas estarían. Pero cuando Nury llegó, ellas no estaban".

Mandar a Nury a ese desierto era una artimaña, una forma de deshacerse de la "hija" de Castaneda.

"A Kylie le habría caído fatal una persona como Nury, Kylie habiendo crecido en condiciones tan difíciles, ella sentía poco respeto por quienes carecían de disciplina y una sólida ética de trabajo. Kylie odiaba a la gente que no podía valerse por sí misma.

Para Kylie y las otras discípulas de Castaneda, la muerte de su gurú debió representar una oportunidad, una posibilidad de liberarse, de vivir sin las cargas de su pasado reciente, y Nury era una de esas cargas. Ella era otro obstáculo que les impedía ser libres, era un desafío con el que ya no querían lidiar.

Nury y sus muñecas, sus cambios de humor, y su actitud de niña berrinchuda, la veían como una molestia. Si ellas iban a liberarse (suicidándose), ellas no lo iban a hacer con Nury a su lado". »


Esa teoría suena factible, y es muy probable que las 'guerreras' de Castaneda le dijeron a Nury que se reuniera con ellas en el Panamint Springs Resort (que era el único motel que había en el Valle de la Muerte en ese entonces) y cuando Nury llegó, descubrió que le habían mentido y la habían abandonado.

El dolor del rechazo pudo ser terrible, y tal vez por eso Nury intentó quitarse la vida, y luego al fracasar, le llamó a Carol presa del pánico.

Carol le contestó pero también la abandonó.



¿Por qué después Nury condujo hasta las dunas de Panamint?

Amy en su libro señaló que Castaneda una vez le dijo que "Si Nury no lograba acompañarlo hacia el Infinito, lo único que tenía que hacer era subirse a su cochecito rojo y conducir muy, muy rápido hacia el desierto, donde el coche con ella dentro, ascendería a un plano superior."

Si esta aseveración es cierta, entonces Nury se la creyó y la llevó a cabo. Puede incluso que ella haya creído que las otras mujeres iban a hacer lo mismo y por eso la habían citado en ese lugar.

Pero después de conducir con su coche muy rápidamente hacia el desierto, ella se volcó. No sabiendo qué hacer, abandonó su vehículo y luego vagó entre las dunas hasta que finalmente debido a la sed se desplomó y murió.




Las dunas de Panamint en el Valle de la Muerte


 



Todavía quedan preguntas sin respuesta:


¿Por qué todas las puertas del coche estaban cerradas?

Tal vez Nury lo hizo accidentalmente, ella estaba muy nerviosa y cerró con cerrojo la puerta del coche al salir por automatismo.


¿Por qué el coche no tenía sus placas?

Tal vez alguien se las robó.


¿Qué provocó ese agujero en la cerradura del maletero?

Tal vez ese ratero también intentó abrir el maletero.


~ * ~

La explicación que les puse arriba considero que es la más probable pero el asunto no se ha todavía completamente resuelto.









¿CÓMO CARLOS CASTANEDA CONOCIÓ A DON JUAN?




Existen varias versiones de cómo fue el primer encuentro que Carlos Castaneda tuvo con el Nagual Don Juan Matus, todas ellas fueron dichas por el propio Castaneda, y a continuación se las voy a recopilar.



1. EN SU LIBRO "LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN" (1968)

Esta fue la primera vez que Castaneda relató el primer encuentro que tuvo con su futuro maestro, y al respectó él escribió lo siguiente:

« Estaba esperando un autobús Greyhound en un pueblo fronterizo, charlando con un amigo que había sido mi guía y ayudante. Cuando de repente se inclinó hacia mí y me susurró que el hombre, un anciano indígena de cabello blanco, que estaba sentado frente a la ventana, sabía mucho de plantas, especialmente de peyote. Así que le pedí a mi amigo que me presentara a ese hombre.

Mi amigo lo saludó, luego se acercó y le estrechó la mano. Después de charlar un rato, mi amigo me hizo una seña para que me uniera a ellos, pero enseguida me dejó a solas con el anciano, sin siquiera molestarse en presentarnos. No se mostró nada avergonzado.

Le dije mi nombre y el anciano me dijo que se llamaba Juan y que estaba a mi servicio. Utilizó la forma de cortesía española para dirigirse hacia mí. Nos dimos la mano por iniciativa mía y luego guardamos silencio durante un rato. No era un silencio forzado, sino una tranquilidad natural y relajada por ambas partes. Aunque su rostro y cuello morenos estaban arrugados, delatando su edad, me llamó la atención que su cuerpo era ágil y musculoso.

Entonces le dije que me interesaba obtener información sobre plantas medicinales. Aunque en realidad desconocía casi por completo el peyote, fingí saber mucho e incluso sugerí que le convendría hablar conmigo.

Mientras yo seguía hablando sin parar, él asintió lentamente y me miró pero no dijo nada. Evité su mirada y terminamos quedándonos los dos en completo silencio. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, Don Juan se levantó y miró por la ventana. Su autobús había llegado. Se despidió y salió de la estación.

A mi me molestó haberle dicho tonterías y que esos ojos tan penetrantes me hubieran calado.

Cuando mi amigo regresó, intentó consolarme porque Don Juan no me reveló nada [de lo que a mí me interesaba saber]. Me explicó que el anciano solía ser silencioso o evasivo, pero la inquietante impresión de aquel primer encuentro no se disipó tan fácilmente.
. . .
El amigo que me había presentado a Don Juan me explicó después que el anciano no era originario de Arizona, donde nos conocimos, sino un indígena yaqui de Sonora, México. »






2. EN LA ENTREVISTA QUE HELLISOE LE HIZO A CASTANEDA EN 1968

Poco después de haberse publicado su primer libro, Castaneda fue entrevistado por Jane Hellisoe, de la editorial de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), y cuando ella le preguntó: "¿Cómo conoció a Don Juan?"

Castaneda le respondió:

« La forma en que lo conocí, fue un asunto muy, muy fortuito. No estaba interesado en descubrir lo que él sabía, porque no sabía lo que él sabía. Estaba interesado en coleccionar plantas. Y lo conocí en Arizona.

Había un anciano que vivía en algún lugar cerca de esas colinas que sabía mucho sobre plantas. Y ese era mi interés, recopilar información sobre plantas. Y, eh, eh, un día este amigo y yo fuimos a buscarlo. Pero nos extraviaron los indios Yuma y subimos a las colinas y nunca encontramos al anciano.

Fue más tarde cuando estaba al final de este primer viaje que hice a Arizona, al final del verano y estaba listo para regresar a Los Ángeles, que estaba esperando en la parada del autobús y el anciano entró. Y así fue como lo conocí.

Hablé con él durante aproximadamente un año. Solía ​​visitarlo, lo visito periódicamente, porque me cae bien; Es muy amable y muy constante. Es agradable estar cerca de él. »



Observación

En este segundo relato Castaneda dice que él y su amigo fueron a buscar a Don Juan, mientras que en el primer relato Castaneda dijo que su amigo le mencionó la existencia de Don Juan hasta el final de su viaje cuando Castaneda ya iba a tomar su autobús de regreso a los Angeles.







3. EN LA ENTREVISTA QUE ROSAK LE HIZO A CASTANEDA EN 1969

Castaneda fue entrevistado el 30 de enero de 1969 por el novelista estadounidense Theodore Rosak, y cuando éste le preguntó: "¿Cómo logró conocer a esta persona tan singular, Don Juan?"

Castaneda le respondió:

« Conocí a Don Juan de una manera bastante fortuita. En 1960, estaba recopilando datos etnográficos sobre el uso de plantas medicinales entre los indígenas de Arizona. Un amigo mío que me guiaba en esa expedición, conocía a Don Juan. Sabía que era un hombre muy versado en el uso de plantas y tenía la intención de presentármelo, pero nunca llegó a hacerlo.

Pero un día, cuando estaba a punto de regresar a Los Ángeles, lo vimos por casualidad en una estación de autobuses, y mi amigo se acercó a hablar con él. Entonces me lo presentó y comencé a contarle que me interesaban las plantas, especialmente el peyote; debido a que alguien me había dicho que este anciano era muy versado en su uso.

Hablamos durante unos quince minutos mientras él esperaba su autobús, o mejor dicho, yo hablé todo el tiempo y él no dijo nada. Me miraba fijamente de vez en cuando, lo que me incomodaba mucho porque yo no sabía nada de peyote, y él parecía haberme calado. Después de unos quince minutos se levantó y me dijo que tal vez podría ir a su casa algún día para hablar con más tranquilidad, y se marchó.

Pensé que el intento de conocerlo había sido un fracaso porque no conseguí sacarle nada. Mi amigo opinaba que era muy común que el anciano reaccionara así, pues era muy excéntrico. Pero volví un mes después y empecé a buscarlo. No sabía dónde vivía, pero después descubrí dónde estaba su casa y fui a verlo.

Al principio me acerqué a él como a un amigo. Por alguna razón me gustó la forma en que me miró en la estación de autobuses. Había algo muy peculiar en su forma de mirar a la gente. Y no se queda mirando fijamente; normalmente no mira a nadie directamente a los ojos, pero a veces lo hace y es muy llamativo. Y fue más esa mirada lo que me impulsó a ir a verlo que mi interés por el trabajo antropológico. Así que fui varias veces y entablamos una especie de amistad. Él tiene un gran sentido del humor y eso facilitó las cosas. »



Observación

En este tercer relato Castaneda retoma la historia del segundo relato: que él y su amigo buscaron previamente a Don Juan sin encontrarlo, pero añade que alguien le informó que Don Juan sabía mucho del peyote, cuando en el primer relato Castaneda dijo que fue su amigo quien le informó eso.






4. EN SU LIBRO "UNA REALIDAD APARTE" (1971)

En ese libro Castaneda escribió:

« Estaba sentado con Bill, un amigo mío, en una estación de autobuses de un pueblo fronterizo de Arizona. Estábamos en silencio. Al atardecer, el calor del verano parecía insoportable. De repente, se inclinó y me dio un golpecito en el hombro.

"Ahí está el hombre del que te hablé" — dijo en voz baja.

Asintió con la cabeza despreocupadamente hacia la entrada. Un anciano acababa de entrar.

"¿Qué me contaste sobre él?" — pregunté.

"Él es el indio que sabe sobre el peyote. ¿Lo recuerdas?"

Recordé que Bill y yo habíamos conducido todo el día buscando la casa de un indígena mexicano "excéntrico" que vivía en la zona. No encontramos su casa y tuve la sensación de que los indígenas a quienes les habíamos pedido indicaciones nos habían engañado deliberadamente.

Bill me había dicho que el hombre era un "yerbero", una persona que recolecta y vende hierbas medicinales, y que sabía mucho sobre el cactus alucinógeno, el peyote. También me había dicho que valdría la pena que lo conociera. Bill fue mi guía en el suroeste mientras yo recopilaba información y especímenes de plantas medicinales utilizadas por los indígenas de la zona.

Bill se levantó y fue a saludar al hombre. El indígena era de estatura mediana. Su cabello era blanco y corto, y le cubría un poco las orejas, acentuando la redondez de su cabeza. Era muy moreno; las profundas arrugas de su rostro le daban un aspecto envejecido, pero su cuerpo parecía fuerte y en forma. Lo observé un momento. Se movía con una agilidad que me habría parecido imposible para un anciano.

Bill me hizo una señal para que me uniera a ellos.

"Es un buen tipo" —me dijo Bill—. "Pero no lo entiendo. Su español es raro, lleno de expresiones coloquiales rurales, supongo".

El anciano miró a Bill y sonrió. Y Bill, que solo habla unas pocas palabras de español, inventó una frase absurda en ese idioma. Me miró como preguntando si tenía sentido lo que decía, pero no entendí qué tenía en mente; luego sonrió tímidamente y se marchó.

El anciano me miró y se echó a reír. Le expliqué que mi amigo a veces olvidaba que no hablaba español.

"Creo que también se olvidó de presentarnos" — dije, y le mencioné mi nombre.

"Y yo soy Juan Matus, a su servicio", él me contestó.

Nos dimos la mano y guardamos silencio un rato. Rompí el silencio y le conté sobre mi proyecto. Le dije que buscaba información sobre plantas, especialmente sobre el peyote. Hablé sin parar durante un buen rato, y aunque era casi totalmente ignorante en el tema, dije que sabía mucho sobre el peyote.

Pensé que si alardeaba de mis conocimientos, se interesaría en hablar conmigo. Pero no dijo nada. Escuchó con paciencia. Luego asintió lentamente y me miró fijamente. Sus ojos parecían brillar con luz propia. Evité su mirada. Me sentí avergonzado. Tenía la certeza de que en ese momento sabía que estaba diciendo tonterías.

"Ven a mi casa algún día" —dijo finalmente, apartando la mirada de mí—. "Quizás allí podamos hablar con más tranquilidad."

No sabía qué decir. Me sentía incómodo. Al cabo de un rato, Bill volvió a entrar en la habitación. [Antes no se decía que Bill hubiera salido de la habitación.] Notó mi incomodidad y no dijo ni una palabra. Permanecimos en un silencio tenso durante un rato. Entonces el anciano se levantó. Había llegado su autobús. Se despidió.

"No salió muy bien, ¿verdad?" — preguntó Bill.

"No." — le respondí.

"¿Le preguntaste sobre las plantas?"

"Sí, lo hice. Pero creo que me equivoqué."

"Ya te lo dije, es muy excéntrico. Los indios de por aquí lo conocen, pero nunca lo mencionan. Y eso es algo."

"Me dijo que podía ir a su casa."

"Te estaba mintiendo. Claro, puedes ir a su casa, ¿pero qué sentido tiene? Nunca te dirá nada. Si alguna vez le preguntas algo, se callará como si fueras un idiota diciendo tonterías."

Bill afirmó con convicción que ya se había topado con gente como él, gente que daba la impresión de saber muchísimo. En su opinión, dijo, no valía la pena perder el tiempo con esas personas, porque tarde o temprano uno podía obtener la misma información de alguien que no se hiciera el difícil. Añadió que no tenía ni paciencia ni tiempo para viejos cascarrabias, y que era posible que el anciano solo estuviera fingiendo saber de hierbas, cuando en realidad sabía tan poco como cualquiera.

Bill siguió hablando, pero yo no le prestaba atención. [Aquí hay una conversación bastante extensa con Bill.] Mi mente no dejaba de pensar en el viejo indio. »



Observación

Se nota que para escribir esta versión, Castaneda revisó lo que había dicho antes en su primer libro y en las entrevistas que le hicieron, ya que reúne esos dos relatos, pero aún así Castaneda cambió detalles:

1) En el primer relato cuando su amigo vio a Don Juan, Don Juan estaba sentado frente a la ventana, mientras que en este relato Don Juan acababa de entrar.

2) En el primer relato su amigo enseguida se fue después de presentarle a Don Juan, mientras que en este relato estuvo un rato charlando con ellos.

3) En los relatos anteriores Don Juan no había invitado a Castaneda a su casa, mientras que en este relato si lo hizo.






5. EN SU LIBRO "VIAJE A IXTLÁN" (1972)

En ese libro Castaneda escribió:

« "Entiendo que usted sabe mucho sobre plantas, señor" — le dije al anciano indígena que tenía delante.

Un amigo me puso en contacto con él y salió de la habitación; nos presentamos. El anciano me dijo que se llamaba Juan Matus.

"¿Te lo contó tu amigo?" — preguntó con naturalidad.

"Sí, lo hizo" — le respondí.

"Yo recojo las plantas, o mejor dicho, me dejan recogerlas" — dijo en voz baja.

Estábamos en la sala de espera de una estación de autobuses en Arizona. Le pregunté en un español muy formal si me permitiría hacerle algunas preguntas. Le dije: "¿Me permitiría el caballero hacerle algunas preguntas?".

"Me miró con curiosidad."

"Soy un jinete sin caballo" —dijo con una gran sonrisa y luego añadió: "Ya le dije que me llamo Juan Matus".

Me gustó su sonrisa. Pensé que, obviamente, era un hombre que apreciaba la franqueza, así que decidí abordarlo con valentía con una petición. Le dije que me interesaba coleccionar y estudiar plantas medicinales. Le comenté que mi interés particular radicaba en los usos del cactus alucinógeno peyote, que había estudiado a fondo en la universidad de Los Ángeles.

Pensé que mi presentación había sido muy seria. Me mostré muy sereno y me soné perfectamente creíble.

El anciano negó con la cabeza lentamente, y yo, animado por su silencio, añadí que sin duda sería provechoso que nos reuniéramos para hablar sobre el peyote.

Fue en ese momento cuando levantó la cabeza y me miró fijamente a los ojos. Era una mirada imponente. Sin embargo, no era amenazante ni intimidante en absoluto. Era una mirada que me traspasó. Me quedé sin palabras al instante y no pude continuar con mis discursos sobre mí mismo. Ahí terminó nuestro encuentro. Aun así, se marchó con una nota de esperanza. Dijo que quizás algún día podría visitarlo en su casa. »



Observación

No hay nada nuevo aquí, solo la conversación entre Castaneda y Don Juan se ha desarrollado un poco más.






6. EN LA ENTREVISTA QUE KEEN LE HIZO A CASTANEDA EN 1972 

El autor, académico y filósofo estadounidense Sam Keen entrevistó a Carlos Castaneda en 1972, y cuando le preguntó: "¿Cómo y dónde conociste a Don Juan y te convertiste en su aprendiz?"

Castaneda le respondió:

« Estaba terminando mis estudios de pregrado en UCLA y planeaba hacer un posgrado en antropología. Me interesaba ser profesor y pensé que podría empezar de la manera correcta publicando un breve artículo sobre plantas medicinales. No me importaba en absoluto encontrarme con un bicho raro como Don Juan.

Estaba en una estación de autobuses en Arizona con un amigo del instituto. Me señaló a un anciano indígena y me dijo que sabía sobre el peyote y las plantas medicinales. Me presenté a Don Juan y le dije:

"Entiendo que usted sabe mucho sobre el peyote. Soy uno de los expertos en peyote (había leído 'El culto del peyote' de Weston La Barre ) y tal vez le interese almorzar y charlar conmigo."

Bueno, él simplemente me miró y mi bravuconería se desvaneció. Me quedé completamente mudo y paralizado. Normalmente era muy agresivo y hablador, así que fue un acontecimiento trascendental que una mirada me silenciara.

Después de eso comencé a visitarlo y aproximadamente un año después, me dijo que había decidido transmitirme el conocimiento de la hechicería que había aprendido de su maestro. »



Observación

En este relato no hay nada nuevo, pero aquí Castaneda afirma que se quedó sin palabras de inmediato y silenciado por la mirada de Don Juan, mientras que en los relatos anteriores Castaneda afirmó haber estado conversando con Don Juan durante unos quince minutos. Además que por primera vez se hace referencia a Bill como "un amigo del instituto".






7. EN LA ENTREVISTA QUE THOMPSON LE HIZO A CASTANEDA EN 1994

Esta entrevista se publicó en la revista 'New Age Journal' y sobre el primer encuentro con Don Juan ellos tuvieron la siguiente conversación:

« KT: ¿Cómo se cruzaron exactamente vuestros caminos?

CC: Estaba esperando el autobús en la estación de Greyhound en Nogales, Arizona, charlando con un antropólogo que había sido mi guía y ayudante en mi investigación. Mi colega se inclinó y señaló a un anciano indígena de pelo blanco al otro lado de la sala y me dijo: "Psst, mira allá, que no te vea mirando". Y me dijo que ese anciano era un experto en peyote y plantas medicinales.

Eso fue todo lo que necesitaba oír. Me armé de valor y me acerqué a ese hombre, conocido como Don Juan, y le dije que yo también era una autoridad en peyote. Le dije que tal vez le convendría almorzar y charlar conmigo, o algo por el estilo, con una arrogancia insoportable.

KT: La vieja táctica de los almuerzos de negocios. Pero en realidad usted no era una gran autoridad, ¿verdad?

CC: ¡No sabía casi nada de peyote! Pero seguí parloteando, alardeando de mis conocimientos, con la intención de impresionarlo. Recuerdo que solo me miró y asintió de vez en cuando, sin decir una palabra. Mis pretensiones se desvanecieron en el calor de aquel día. Me quedé atónito al ser silenciado. Allí me quedé, en el abismo hasta que Don Juan vio que había llegado su autobús. Se despidió con un leve gesto de la mano. Me sentí como un imbécil arrogante, y ahí terminó todo.

KT: También fue el principio...

CC: Sí, ahí empezó todo. Supe que Don Juan era conocido como brujo, que significa curandero, hechicero. Me propuse descubrir dónde vivía. Ya sabes, se me daba muy bien, y lo conseguí. Lo averigüé y un día fui a verlo. Nos caímos bien y pronto nos hicimos buenos amigos.

KT: ¿Te sentías como un idiota en presencia de este hombre, pero aun así estabas ansioso por buscarlo?

CC: La forma en que Don Juan me miró allí en la estación de autobuses fue excepcional, un acontecimiento sin precedentes en mi vida. Había algo extraordinario en sus ojos, que parecían brillar con una luz propia… Fue a ese nivel arcaico que me impactó la mirada de don Juan, a pesar de mi molestia e irritación por el hecho de que hubiera descubierto mi pretensión de experto en la estación de autobuses. »



Observación

En los relatos anteriores Castaneda afirmó que su amigo primero fue a ver a Don Juan para presentárselo, y aquí Castaneda dice que fue él mismo quien se presentó directamente con Don Juan.






8. EN SU LIBRO "DESDE EL LADO ACTIVO DEL INFINITO" (1998)

En ese libro Castaneda escribió:

« De repente mi amigo se inclinó y señaló con un ligero movimiento de barbilla hacia el otro lado de la habitación.

"Creo que ese anciano sentado en el banco de la esquina es el hombre del que te hablé" —me susurró al oído.— "No estoy del todo seguro porque solo lo he tenido frente a mí, cara a cara, una vez."

"¿Quién es ese hombre? ¿Qué me has contado de él?" — pregunté.

"Cuando hablábamos de chamanes y de sus transformaciones, te conté que una vez conocí a un chamán de las nubes."

"Sí, sí, lo recuerdo" —dije—. "¿Ese hombre es el chamán de las nubes?"

"No" —dijo enfáticamente—. "Pero creo que es compañero o maestro del chamán de las nubes. Los vi juntos a lo lejos varias veces, hace muchos años."

Recordaba que Bill mencionó, de forma muy casual, pero no en relación con el chamán de las nubes, que sabía de la existencia de un anciano misterioso, un chamán retirado, un viejo misántropo indígena de Yuma que había sido un hechicero temible.

Mi amigo nunca mencionó la relación del anciano con el chamán de las nubes, pero obviamente era algo muy importante para Bill, hasta el punto de creer que me había hablado de él.

Una extraña ansiedad me invadió de repente y me hizo saltar de mi asiento. Como si no tuviera voluntad propia, me acerqué al anciano e inmediatamente comencé una larga diatriba sobre cuánto sabía acerca de las plantas medicinales y el chamanismo de los indígenas americanos de las Grandes Llanuras y sus ancestros siberianos. Como tema secundario, le mencioné al anciano que sabía que él era un chamán.

Concluí asegurándole que le sería sumamente beneficioso hablar conmigo largo y tendido.

"Si no hay otra opción" —dije con petulancia—, "podríamos intercambiar historias. Tú me cuentas la tuya y yo te cuento la mía."

El anciano mantuvo la mirada baja hasta el último momento. Entonces me miró fijamente.

"Soy Juan Matus", dijo, mirándome directamente a los ojos.

Mi diatriba no debería haber terminado de ninguna manera, pero sin razón aparente sentí que no tenía nada más que decir. Quería decirle mi nombre. Él levantó la mano hasta la altura de mis labios como para impedirme pronunciarlo.

En ese instante, un autobús se detuvo en la parada. El anciano murmuró que era el autobús que tenía que tomar, y luego me pidió con insistencia que lo buscara para que pudiéramos hablar con más tranquilidad e intercambiar historias. Una sonrisa irónica se dibujó en la comisura de sus labios al decirlo.

Con una agilidad increíble para un hombre de su edad (calculé que tendría unos ochenta años) recorrió, en unos pocos saltos, los cincuenta metros que separaban el banco donde estaba sentado de la puerta del autobús. y como si el autobús se hubiera detenido solo para recogerlo, arrancó en cuanto él subió y la puerta se cerró.


Después de que el anciano se fue, volví al banco donde estaba sentado Bill.

"¿Qué dijo? ¿Qué dijo?" —preguntó emocionado.

"Me dijo que lo buscara y que fuera a su casa a visitarlo" —le dije.— "Incluso me dijo que podíamos hablar allí".

"¿Pero qué le dijiste para que te invitara a su casa?" — preguntó con insistencia.

Le dije a Bill que había usado mi mejor discurso de ventas y que le había prometido al anciano revelarle todo lo que sabía, desde el punto de vista de mis lecturas, sobre plantas medicinales.

Bill obviamente no me creyó. Me acusó de ocultarle información:

"Conozco a la gente de esta zona" —dijo con beligerancia, —"y ese viejo es un tipo muy raro. No habla con nadie, ni siquiera con los indios. ¿Por qué iba a hablar contigo, a un completo desconocido? Ni siquiera eres guapo..." »

(Nota: La conversación con Bill continúa. Cabe destacar que la conversación extendida con Bill inmediatamente después de la reunión es completamente diferente a la conversación posterior a la reunión que se relata en el libro 'Una Realidad Aparte'. Y el colmo es que no hay ni una sola frase igual.)



Observación

Se nota que en este relato Castaneda ya no prestó atención a lo que él había dicho anteriormente porque dice muchas cosas muy distintas (hasta da la impresión que fue otra persona quien escribió este relato):

1) Esta vez Don Juan está sentado en un banco junto a la esquina, mientras que en el primer relato Don Juan estaba sentado frente a la ventana, y en el cuarto relato Don Juan acababa de entrar.

2) Mientras que en los relatos anteriores Don Juan es un gran conocedor de las plantas, en cambio en este relato Don juan se ha convertido en el maestro del "chamán de las nubes".

3) Mientras que en los relatos anteriores Don Juan es un yerbero, conocedor del peyote, aquí Castaneda hace que Bill mencione que Don Juan era un "hechicero temible". Pero esto se contradice con su primer libro 'Las Enseñanzas de Don Juan' donde Castaneda dice que al principio vio a Don Juan solo como "un hombre bastante peculiar que sabía mucho sobre el peyote", y solo después descubre que "la gente con la que vivía creía que era un brujo". Y en su libro 'Una realidad Aparte', Castaneda dice que a Don Juan le llevó un año entero revelarle que era un brujo.

4) Aquí Bill no se acerca a Don Juan para presentarle a Castaneda, sino que Castaneda se levanta de un salto y aborda a Don Juan él solo.

5) Aquí no hay ninguna charla con Bill. Ni una sola conversación tonta en el pésimo español de Bill ni nada por el estilo. En los otros libros, incluso se decía que Don Juan consideraba un presagio que Castaneda le fuera traído por un idiota que balbuceaba tonterías, pero aquí Bill ni siquiera se acerca a balbucear tonterías a Don Juan.

6) En los relatos anteriores, Castaneda le dijo su nombre a Don Juan, pero aquí no lo hizo.

7) En los relatos anteriores, transcurre un largo intervalo antes de que Don Juan se levante y tome el autobús; pero aquí, mientras aún conversan, Don Juan aborda rápidamente el autobús.

8) En los relatos anteriores, después de que Don Juan se fue, Bill regresa con Castaneda; mientras que aquí es Castaneda quien se acerca a Bill.

9) En los relatos anteriores, Bill nota que Castaneda está triste y le dice: "El encuentro no salió muy bien, ¿verdad?", mientras que aquí Castaneda está todo emocionado por el "éxito" que fue ese encuentro.

10) Tras la conversación, Castaneda dice que fue directamente a Yuma en lugar de a Los Ángeles, y que allí se enteró de que Don Juan era un yaqui de Sonora, un hechicero temible, gracias a "ciertas personas" que Bill le presentó al inicio de su viaje. Mientras que en el primer relato Castaneda había señalado específicamente que fue Bill quien le contó eso.





EN RESUMEN

Castaneda estaba estudiando antropología en la UCLA, el profesor les dio como tarea que entrevistaran a un indio. Castaneda fue a Nogales, Arizona, para buscar un indio al cual poder entrevistar. Parece que no tuvo éxito hasta que cuando estaba esperando su autobús para regresar a su casa, su amigo le señaló a Don Juan.






MI OPINIÓN

Carlos Castaneda fue un hombre muy mentiroso por lo que soy muy desconfiado de que esta historia sea verídica, y aunque es normal que uno no se acuerde de todos los detalles y por eso seguido los cambie, en el caso de Castaneda sus numerosas modificaciones, yo considero que se deben más porque a ese escritor no le importaba ser riguroso en sus relatos y frecuentemente cambiaba las historias que él inventaba.