BIOGRAFÍAS SOBRE CHARLES LEADBEATER





EN INTERNET

En español

·        Biografía de Wikipedia








LIBROS

1) La biografía más completa que he encontrado sobre Charles Leadbeater fue escrita en inglés por el investigador Gregory Tillett titulada "El Hermano Mayor: Una Biografía de Charles Webster Leadbeater" ("The Elder Brother: A Biography of Charles Webster Leadbeater") publicada por primera vez en 1982.



Pero también ustedes pueden leer la tesis doctoral que él escribió durante sus estudios en la Universidad de Sídney, titulada: “CW Leadbeater. Un Estudio Biográfico” (1986) y que contiene aún más información que su libro, y la pueden descargar (aquí).



2) Otras biografía son:

"Charles Webster Leadbeater y la Vida Interna" ("Charles Webster Leadbeater and the Inner Life") de Peter Fritz.

"CWL Habla" ("CWL Speaks") de Pedro Oliveira.







VIDEO

Solo he encontrado éste en inglés:












LA MUERTE Y FUNERAL DE ANNIE BESANT



Annie Besant murió el 20 de septiembre de 1933, casi a la edad de 86 años, y a continuación les relato ese suceso: 


Contado por Josephine Maria Ransom en su libro "Una Breve Historia de la Sociedad Teosófica":

« Finalmente el 20 de septiembre a las 4 p.m. la Dra. Besant dejó su cuerpo.  Ella estaba recostada sobre su cama, y alrededor de ella estaban el obispo Leadbeater, la señorita Willson, el señor Sri Ram, y el señor Jinarajadasa que le sostuvo la mano.

El día siguiente a las 7 a.m. su cadáver fue llevado abajo al gran Salón. Ella estaba vestida en su sari dorado favorito, cubierto por un manto de seda que llevaba el emblema de la Sociedad Teosófica, y con la bandera rojo y verde del Autogobierno y el sello de la Sociedad.

A las 8 a.m. el obispo Leadbeater pronunció la bendición que había compuesto la señora Besant. El cadáver fue llevado en procesión e incinerado. Unos días después las cenizas fueron puestas en un recipiente y llevadas a Benarés, vía Bombay.  En Benarés el recipiente de plata fue puesto en el Salón Teosófico, dándole un último tributo a la señora Besant

Luego, Bhagavan Das llevó las cenizas al Ganges acompañado por una gran procesión, depositándolas en una barca de flores que fue hundida en el río.  La Dra. Besant había dicho en 1915 que sus cenizas deberían permanecer en la India, ya que en la vida y la muerte ella estaba consagrada a la Madre Patria. »
(p.509-510)




Contado por el investigador Gregory Tillett:

« La salud de la Sra. Besant se deterioraba, ella ya no podía comer, se negaba a beber y permanecía inconsciente gran parte del tiempo.

El 20 de septiembre, Charles Leadbeater acudió a su lado, acompañado por Jinarajadasa (el secretario de Besant) secretario, Sri Ram (uno de los principales colaboradores de Besant), y el médico de Besant. También estaba presente el sirviente Lakshman, cuyo testimonio causó tantos problemas en el caso de la custodia de Krishna, pero a quien la Sra. Besant había retenido.

A las 16:00, la Sra. Besant falleció. Leadbeater comentó que no entendía por qué su partida del cuerpo había tardado tanto, "excepto que los Maestros necesitaban usar el cuerpo como foco de sus fuerzas".


A la mañana siguiente, el cuerpo fue llevado al Salón del Edificio de la Sede Central de la Sociedad Teosófica y colocado en el escenario frente a las estatuas de Blavatsky y Olcott.

Se recitaron las Oraciones de las Religiones, una selección de las principales religiones del mundo que se suelen usar en las reuniones de la Sociedad Teosófica, y cientos de personas acudieron al Salón para rendir sus últimos respetos a Annie Besant.

Grandes multitudes se habían congregado horas antes del inicio del funeral, a las 8:00 a.m., y se congregaron alrededor de los edificios de la Sociedad Teosófica durante el funeral.

Leadbeater pronunció la Bendición del Primer Rayo: «Que los Santos, cuyos discípulos aspiran a convertirse…», escrita por la Sra. Besant, y el cuerpo fue llevado en procesión frente al edificio de la Sociedad Teosófica hasta el Templo Co-Masónico, donde se celebró un servicio masónico.

El recorrido estuvo flanqueado, al igual que el Salón, por las banderas de las cincuenta y cuatro naciones donde se había establecido la Sociedad Teosófica.

Desde el Templo, el cuerpo fue trasladado a la plataforma del Suryashroma, un lugar consagrado por la Sra. Besant para la sede, nunca terminada, de la Orden del Servicio.

Allí, junto al río Adyar, AP Warrington, el vicepresidente y ahora presidente en funciones de la Sociedad Teosófica de Adyar, junto a Leadbeater y otros rindieron homenaje a la Sra. Besant.





Finalmente, se encendió la pira funeraria, perfumada con sándalo, y se cantaron versos del Bhagavad Gita mientras el cuerpo era consumido por el fuego.








Al día siguiente, las cenizas se recogieron en una urna. Una parte se depositó en el Jardín del Recuerdo de Adyar, y otra se llevó con gran pompa a Bombay, y de allí a Benarés, donde Bhagavan Das las llevó al Ganges, depositándolas en medio del río desde una barca decorada. Otra parte de las cenizas se llevó al Centro de Huizen. »
(https://cwleadbeater.wordpress.com/2016/06/03/annie-besants-funeral/)











LOS ÚLTIMOS DÍAS DE CHARLES LEADBEATER


Aquí les cuento lo que sucedió durante los últimos días que vivió Charles Leadbeater.


Charles Leadbeater vivía como un rey en Sídney, Australia, pero ante el deterioro de salud de Annie Besant, él viajó a la Sede Central de la Sociedad Teosófica que se encuentra en Adyar, Madrás, India.

Ahí él estuvo durante los últimos días de vida de Annie Besant quien murió el 20 de septiembre de 1930, y también asistió a su cremación que se efectuó al día siguiente.


Sobre lo que sucedió después el biógrafo de Leadbeater, Gregory Tillett en su libro "The  Elder Brother" contó lo siguiente:

« Cuatro días después de la muerte de la señora Besant Jinarajadasa convocó a una reunión en la que anunció que Leadbeater había sido nombrado Cabeza Externa de la Sección Esotérica.

El 13 de octubre Leadbeater había estado tratando de ver un electrón, pero estaba cansado y no se sentía bien.

Para noviembre se habían recibido las nominaciones para las elecciones Presidenciales, siendo los candidatos George Arundale y Ernest Wood.

El 31 de enero 1931 Leadbeater dejó Madrás, dio una plática en Bombay, y se embarcó rumbo a Australia. Él estaba extremadamente enfermo y débil, y parecía poco probable que sobreviviera la travesía.

Mucha gente especulaba cuál sería la razón de semejante viaje a estas alturas de su vida y salud: el Canadian Theosophist sugería que lo que quería era destruir la correspondencia entre él y la señora Besant que había dejado en su residencia el Manor, y también pretendía además que él ya había destruido la que estaba guardada en la oficina de la Sección Esotérica en Adyar.

Una de las personas más cercanas a Leadbeater  decía simplemente que Leadbeater no quería morir en la India porque él detestaba ese país y le desagradaba su gente, y quería morir en paz entre su ‘propia gente’, en un país que había llegado a considerar como su hogar.

Ciertamente debe de haber habido una fuerte causa para forzarlo a emprender un viaje tan cansado en una condición tan débil, con pocas esperanzas de sobrevivencia.


Durante el viaje empeoró su salud y se rehusó a adherirse a la dieta prescrita para su diabetes.

El barco llegó a Fremantle (Perth) el 13 de febrero, y fue recibido por los dirigentes de la Sociedad Teosófica, la Co-Masonería y la Iglesia católica Liberarl, y fue llevado en ambulancia a un hospital privado.

El 18 de febrero llegó a Perth, Harold Morton que había sido su secretario en Sidney, y que era Secretario General de Sociedad Teosófica en Australia.

Él tomó notas de mucho de lo que Leadbeater le dijo, incluyendo instrucciones respecto al futuro trabajo de las organizaciones con las que estaba asociado.

La condición de Leadbeater empeoraba, finalmente el 29 de febrero vio a Morton por última vez, despidiéndose diciendo: "Bien,  si no te vuelvo a ver en este cuerpo — continúen.” »
(p.250-252)


~ * ~

Leadbeater falleció el 1 de marzo de 1934 y desde entonces sus secuaces han continuado desfigurando la verdadera Teosofía y chupándole los recursos a la Sociedad Teosófica de Adyar para poder seguir viviendo majestuosamente sin la necesidad de trabajar. 










LA MUERTE Y FUNERAL DE CHARLES LEADBEATER




Charles Leadbeater vivía como un rey en Sídney, Australia, pero ante el deterioro de salud de Annie Besant, él viajó a la Sede Central de la Sociedad Teosófica que se encuentra en Adyar, India.

Ahí él estuvo durante los últimos días de vida de Annie Besant quien murió el 20 de septiembre de 1930, y también asistió a su cremación que se efectuó al día siguiente.

Pero Leadbeater destetaba la india y es por eso que aunque él estaba muy enfermo y debil, decidió regresar a Australia, pero no pudo regresar a Sidney, su salud se deterioró y desembarcó en la ciudad Perth donde fue llevado en ambulancia a un hospital privado donde pocos días despúes murió a las 16:15 del 1 de marzo de 1934, a la edad de 80 años.



El periódico "The Mercury" al día siguiente informó:

«
REVERENDO CW LEADBEATER FALLECIDO EN PERTH

El Reverendísimo C.W. Leadbeater, obispo presidente de la Iglesia Católica Liberal, falleció ayer de un paro cardíaco en Perth [ciudad en Australia Occidental] a la edad de 87 años.

(Nota de Cid: posteriormente se descubrió que Leadbeater mintió sobre su fecha de nacimiento.)

El obispo, que viajaba desde la India en el barco "Mooltan" para celebrar los servicios de Pascua en su catedral de Sídney, interrumpió su viaje en Perth el 13 de febrero debido a problemas de salud.

En ese momento no existían disposiciones para la cremación en Australia Occidental, por lo que su cuerpo fue embalsamado en espera de ser enviado a Sídney en un barco interestatal que partió del puerto de Fremantle el 8 de marzo.

Después del embalsamamiento, el cuerpo de Leadbeater fue revestido con sotana, alba y estola blanca y fue llevado a la Iglesia Católica Liberal de San Juan el Divino en Brewer Street, East Perth.

Stanley Sprott Fisher, sacerdote a cargo de la Iglesia de San Juan el Divino en Perth, Australia Occidental, escribió un informe sobre los preparativos funerarios iniciales:

"El cuerpo ha sido embalsamado y será enviado a Sídney para su cremación en un barco interestatal el jueves 8 de marzo. No fue posible incinerar el cuerpo en este estado debido a que no hay crematorio, a pesar de que la Legislatura aprobó recientemente una Ley de Cremación."


Hoy, domingo 4 de marzo, se celebró una Eucaristía de Réquiem en la Iglesia de San Juan el Divino, en Perth. El féretro con los restos del obispo fue llevado a la iglesia y colocado en el presbiterio, en plano, del lado del Evangelio, con la cabecera mirando hacia el altar.

La capa pluvial y la estola blancas del obispo se colocaron cerca del féretro. La mitra se colocó sobre la cabecera del féretro y una cruz de flores al pie. Las 33 insignias del obispo de la Orden Masónica de la Orden.



Tras el himno de salida, cantado por el Celebrante y sus Asistentes, junto con los sacerdotes y servidores en sus respectivas posiciones en el Santuario, procesionamos en silencio alrededor de la Iglesia mientras se interpretaba la Marcha Fúnebre de Chopin.

Se han tomado varias fotos del Cofre, las Arreglos y el Altar, y ya he visto pruebas de algunas, que son bastante buenas. »

http://kingsgarden.org/English/Organizations/LCC.GB/LCIS/Scriptures/Liberal/Leadbeater/Fisher.html




Harold Morton, sacerdote católico liberal, quien había sido secretario privado de Leadbeater en Sídney y secretario general de la Sociedad Teosófica de Australia, con sede en Sídney, fue convocado urgentemente a Perth por orden de Leadbeater el 11 de febrero al conocerse el precario estado de salud de este. Morton celebró la Misa de Réquiem el domingo 4 de marzo.

Esa tarde, se celebró una reunión conmemorativa especial en la sede de la Sociedad Teosófica en Perth, en la que cinco oradores hablaron elogiando la obra de Leadbeater.

El cuerpo de Leadbeater fue luego enviado a Sídney, donde fue colocado en la capilla de The Manor, Clifton Gardens.





Un aviso en el periódico “The Sydney Morning Herald” del 17 de marzo de 1934 decía:

« El funeral del difunto Reverendo CW. Leadbeater, Obispo Presidente de la Iglesia Católica Liberal, partirá de Manor, calle Iluka, Clifton Gardens. Este sábado a las 14:50 y se dirigirá al Crematorio de los Suburbios del Norte, con llegada sobre las 17:00 vía Chatswood. No se permiten flores, a petición.
Wood Coffill Limited Motor Funerals Directors.


El sábado 17 de marzo, el cuerpo fue trasladado al Crematorio de los Suburbios del Norte, donde más de 300 personas se congregaron en la capilla y los terrenos circundantes para el funeral, presidido por el obispo Tweedie, asistido por el vicario de la Catedral Católica Liberal de San Albano, en Redfern, Sídney, Lawrence Burt. El coro de la catedral cantó.

Krishnamurti, que se encontraba en Sídney por asuntos no relacionados con la muerte de Leadbeater, estuvo presente en el servicio, aunque permaneció fuera de la capilla, presentándose, como lo describió un escritor en “The Theosophist”, como una “figura pintoresca”.

Al día siguiente, el obispo Tweedie celebró una misa de réquiem en la catedral de St. Alban, que fue transmitida por la estación de radio teosófica 2GB. »



Un informe del funeral fue publicado en “The Sydney Morning Herald” del 19 de marzo de 1934:

« Una gran multitud se reunió el sábado en el Crematorio de los Suburbios del Norte para el funeral del Obispo Leadbeater, obispo presidente de la Iglesia Católica Liberal.

El cuerpo fue trasladado por mar desde Perth a la mansión de Clifton Gardens. Desde allí, fue trasladado en procesión al crematorio. El funeral fue oficiado por el Obispo Tweedie, asistido por el Reverendo L.W. Burt (vicario de la Iglesia de San Albano) y el Reverendo Harold Morton.

Entre los presentes se encontraban el Sr. J. Krishnamurti, la Baronesa Van der Hell, la Srta. Heather Kellett (secretaria privada), los Sres. A.E. Bennett, John Mackay, el Sr. St. John, la Sra. St. John, la Sra. E.J. Jenkins, la Sra. Merewether, la Srta. Clara Codd (secretaria general de la Sociedad Teosófica), la Srta. V. K. Maddox (Administradora General de la Co-Masonería), la Sra. H. Morton, la Sra. Kollerstrom y el Sr. y la Sra. F.W. Torrington.

Ayer por la mañana, una gran congregación asistió a una eucaristía de réquiem en la iglesia de San Albano. El obispo Tweedie, en un discurso, elogió al difunto obispo. Dijo que era difícil para sus contemporáneos medir su verdadera estatura.

Lawrence Wilfred Burt (1883-1962) fue ordenado sacerdote el 23 de abril de 1917 por el obispo James Wedgwood en Sydney.

Stanley Sprott Fisher (1880-1950) fue ordenado sacerdote el 10 de septiembre de 1918 por el obispo Julian Mazel.

David Morton Tweedie (1857-11.8.1941) fue ordenado sacerdote el 5 de julio de 1916 por el obispo James Wedsgwood. Fue consagrado obispo el 14 de mayo de 1932 por Leadbeater, a quien sucedió como obispo regional para Australia.

Los restos mortales de Leadbeater en forma de cenizas fueron distribuidos entre The Manor, donde ocupan una caja de hormigón sin ningún atractivo en el jardín con vistas al puerto de Sydney; la Iglesia Católica Liberal de St John en Perth, donde están colocados detrás de una placa conmemorativa en la pared; y los Centros Teosóficos de Huizen y Adyar. »


(Fuente: https://cwleadbeater.wordpress.com/2016/04/18/leadbeaters-funeral/)












EL INICIO DE LA RELACIÓN ENTRE ANNIE BESANT Y BLAVATSKY



En marzo de 1889 Annie Besant conoció a Blavatsky, el 10 de mayo de 1889 Besant se afilió a la Sociedad Teosófica y poco después Besant se volvió alumna de Blavatsky.

Y aquí les voy a poner la información que narra sobre ese acontecimiento.



ZIRKOFF

En teósofo Boris de Zirkoff sobre este asunto escribió lo siguiente:

« Annie Besant conoció a Blavatsky por medio del señor William T. Stead, quien en 1888 era el editor de la revista londinense "The Pall Mall Gazette", y el cual nos narró ese acontecimiento:

“La agradable relación que yo había establecido con la señora Blavatsky tuvo unos resultados inesperados. Cuando 'La Doctrina Secreta' llegó a mi oficina del Pall Mall para que se hiciese una reseña de ella me pareció imposible dominar su contenido.

Así que se la di a la señora Besant, quien durante algún tiempo había estado asistiendo a sesiones espiritistas, y ella misma estaba interesada en el otro mundo, y le pregunté si le interesaba hacer la reseña de esta obra.

De inmediato la Sra. Besant se aferró a la tarea, ella estuvo fascinada por su contenido, y cuando terminó de hacer la reseña me pidió si podía introducirla con la autora.

Esto lo hice con gusto. Y fue a partir de esta introducción que data la última evolución en la carrera de la Sra. Besant."


La Sra. Besant acudió a ver a la señora Blavatsky, que en ese entonces vivía en Lansdowne Road No. 17, acompañada por Herbert Burrows, un colega socialista suyo.

Pronto, volvió una segunda vez, pidiendo información sobre la Sociedad Teosófica. HPB le preguntó:
 
-      "¿Has leído el reporte sobre mí de la Sociedad para la Investigación Psíquica? Ve y léelo y si después de leerlo vuelves, está bien."

La señora Besant no se desanimó en su interés por la Teosofía debido al reporte Hodgson. Por el contrario, ella encontró que sus alegatos eran ‘desconcertantes’ y pidió afiliarse a la Sociedad.

Después de eso regresó a Lansdowne Road No. 17, para ofrecerse a trabajar por la Teosofía y como discípula de HPB. »
(H.P. Blavatsky and the Secret Doctrine, Index, editado por Boris de Zirkoff, The Theosophical Publishing House, 1978, Vol. III, p. 478)






BESANT

Annie Besant en su Autobiografía, sobre este asunto, escribió lo siguiente:

« El Sr. Stead me entregó dos grandes volúmenes y me dijo:
 
-       "¿Puedes reseñarlos? Mis jóvenes los rehúyen, pero tú eres lo suficientemente experta en estos temas como para sacarles provecho."

Tomé los libros; eran los dos volúmenes de "La Doctrina Secreta", escrita por H.P. Blavatsky.

Llevé mi carga a casa y me senté a leer. A medida que pasaba página tras página, el interés se volvía absorbente; pero ¡qué familiar me parecía! ¡Cómo mi mente se lanzaba a presagiar las conclusiones! ¡Qué natural, qué coherente, qué sutil, y sin embargo, qué inteligible!

Estaba deslumbrada, cegada por la luz en la que los hechos inconexos se veían como partes de un todo poderoso, y todos mis enigmas, acertijos, problemas, parecían desaparecer.

El efecto era parcialmente ilusorio en cierto sentido, ya que todos tenían que ser desentrañados lentamente después, mientras el cerebro asimilaba gradualmente lo que la rápida intuición había captado como verdad.

Pero la luz había sido vista, y en ese destello de iluminación supe que la fatigosa búsqueda había terminado y que la Verdad misma había sido encontrada.

Escribí la reseña y le pedí al Sr. Stead que me presentara a la escritora, y luego envié una nota solicitando permiso para visitarla.

Recibí la más cordial de las notas, invitándome a ir, y en la suave tarde de primavera, Herbert Burrows y yo (pues sus aspiraciones eran las mías en este asunto) caminamos desde la estación de Netting Hill, preguntándonos con quién nos encontraríamos, hasta la puerta del número 17 de Lansdowne Road.

Una pausa, un rápido paso por el vestíbulo y la sala exterior, a través de puertas plegables abiertas, una figura en un gran sillón frente a una mesa, una voz vibrante, imperiosa me dijo:
 
-       "Mi querida Sra. Besant, hacía tiempo que deseaba verla."

Yo estaba de pie, con mi mano en su firme apretón, y mirando por primera vez en esta vida directamente a los ojos de «HPB».

Sentí un repentino vuelco en mi corazón —¿era reconocimiento?— y luego —me avergüenza decirlo— una feroz rebelión, una feroz retirada, como la de un animal salvaje al sentir una mano dominante.

Me senté, y tras unas presentaciones que no me transmitieron ninguna idea, la escuché.

Ella habló de viajes por diversos países, con una charla relajada y brillante, con sus ojos velados, y sus dedos exquisitamente moldeados liando cigarrillos sin parar.

Pero no dijo nada especial que contar, ni una palabra de ocultismo, nada misterioso, una mujer de mundo charlando con sus visitantes vespertinos.

Nos levantamos para irnos, y por un instante el velo se levantó, y dos ojos brillantes y penetrantes se encontraron con los míos, y con un latido anhelante en la voz ella me dijo:
 
-       "¡Oh, mi querida Sra. Besant, si tan solo viniera con nosotros!"

Sentí un deseo casi incontrolable de inclinarme y besarla, bajo la compulsión de esa voz anhelante, esos ojos irresistibles, pero con un destello del viejo orgullo inquebrantable y una burla interior por mi propia locura, me despedí con una cortesía usual y me di la vuelta con un comentario evasivo y descortés.
 
-       "Hija", ella me dijo mucho después, "tu orgullo es terrible; eres tan orgullosa como el mismísimo Lucifer."

Pero en verdad, creo que nunca volví a demostrárselo después de aquella primera noche, aunque brotó con furia en su defensa muchas veces, hasta que aprendí la mezquindad y la inutilidad de toda crítica, y supe que los ciegos eran objeto de compasión, no de desprecio.


Una vez más fui a ese lugar y pregunté por la Sociedad Teosófica, deseosa de unirme a esa organización, pero luchando contra ello. Porque veía, clara y nítidamente —con dolorosa claridad, de hecho— lo que significaría esa unión.

Había ya superado en gran medida el prejuicio público contra mí gracias a mi trabajo en la Junta Escolar de Londres, y se extendía ante mí un camino más llano, donde el esfuerzo por ayudar debía ser elogiado, no censurado.

¿Iba a sumergirme en un nuevo torbellino de conflicto, y convertirme en blanco del ridículo —peor que el odio— y librar de nuevo la agotadora lucha por una verdad impopular?

¿Debía volverme contra el materialismo y afrontar la vergüenza de confesar públicamente que me había equivocado, y que el intelecto el intelecto me había engañado para ignorar el alma?

¿Debía abandonar el ejército que había luchado por mí con tanta valentía, los amigos que a pesar de toda la brutalidad del ostracismo social, me habían considerado un ser querido y fiel?

Y él, el amigo más fuerte y fiel de todos, cuya confianza había quebrantado por mi socialismo, ¿debía sufrir la angustia de ver a su compañera de trabajo, su compañera de lucha, de la que se había sentido tan orgulloso, con quien había sido tan generosa, pasarse al bando contrario y abandonar las filas del materialismo?

¿Qué mirada vería Charles Bradlaugh cuando le dijera que me había hecho teósofa?

La lucha en mi interior fue intensa y encarnizada, pero sin la angustia de antaño, pues la guerrera ya había librado muchas batallas y estaba curtida por muchas heridas.


Y así fue como volví a Lansdowne Road a preguntar por la Sociedad Teosófica.

HP Blavatsky me miró fijamente por un momento y me preguntó:
 
-       "¿Has leído el informe sobre mí de la Sociedad para la Investigación Psíquica?"

Yo le contesté:
 
-       "No; nunca he oído hablar de ella, que yo sepa."

Y entonces Blavatsky me respondió:
 
-       "Ve a leerlo, y si después de leerlo vuelves, bien."

Y no dijo nada más sobre el tema, sino que desvió la conversación hacia sus experiencias en muchos países.

Tomé prestada una copia del Informe, la leí y releí. Rápidamente vi lo frágiles que eran los cimientos sobre los que se construía la imponente estructura. Las constantes suposiciones en las que se basaban las conclusiones; el carácter desconcertante de las acusaciones; y —lo más incriminatorio de todo— la vil fuente de la que se derivaban las pruebas. Todo dependía de la veracidad de los Coulomb, y ellos se auto-declaraban cómplices de los presuntos fraudes.

¿Podía comparar esto con la naturaleza franca e intrépida que había vislumbrado, con la orgullosa y ardiente veracidad que me brillaba desde sus ojos azules, honestos e intrépidos como los de un niño noble?

¿Podía la autora de La Doctrina Secreta ser ese miserable impostor, ese cómplice de embaucadores, ese vil y repugnante embustero, ese mago con trampillas y paneles corredizos?

Me reí a carcajadas ante lo absurdo y descarté ese Informe con el desprecio moral de una naturaleza honesta que conocía a sus semejantes cuando los encontraba, y se encogía ante la vileza y bajeza de una mentira.

Al día siguiente me encontraba en la oficina de la Editorial Teosófica, en el número 7 de Duke Street, Adelphi, donde trabajaba la condesa Wachtmeister, una de las amigas más leales de HPB, y firmé una solicitud de admisión como miembro de la Sociedad Teosófica.

Al recibir mi diploma, me dirigí a Lansdowne Road, donde encontré a HPB sola. Me acerqué a ella, me incliné y la besé, pero no dije palabra.

Ella me preguntó:
 
-       "¿Te has unido a la Sociedad?"

Yo le contesté:
 
-      "Sí."

Entonces me preguntó:
 
-       "¿Has leído el informe?"

Yo le contesté:
 
-       "Sí."

Y entonces ella me inquirió:
 
-        "¿Y qué opinas al respecto?"

Yo me arrodillé ante ella y estreché sus manos entre las mías, mirándola fijamente a los ojos, y le dije:
 
-       "Mi respuesta es: ¿me aceptarás como tu alumna y me concederás el honor de proclamarte mi maestra ante el mundo?"

Su rostro severo y serio se suavizó, un brillo inusual de lágrimas asomó a sus ojos; entonces con una dignidad más que regia, ella puso su mano sobre mi cabeza y me dijo:
 
-       "Eres una mujer noble. Que el Maestro te bendiga."
»
(Capítulo 14)