LAS DIFERENTES FORMAS QUE TOMAN LOS HUMANOS A LO LARGO DE SU EVOLUCIÓN PLANETARIA





La ciencia dice que los primeros humanos se asemejaban a unos simios que progresivamente fueron aumentando de tamaño y se fueron desarrollando hasta alcanzar la apariencia que conocemos actualmente de los humanos.


 

Los instructores teosóficos dicen que hay algo de cierto en esa aseveración, pero que solo corresponde a una muy pequeña porción de toda la historia oculta por la que ha pasado la humanidad.

La teosofía explica que el desarrollo terrestre se compone de siete inmensos periodos de tiempo conocidos como rondas. En las tres primeras rondas la Tierra se fue formando y consolidando, durante la cuarta ronda (que es la actual) la Tierra se asienta y se endurece, y durante las tres últimas rondas la materia que compone a la Tierra y los seres que la habitan se irán progresivamente espiritualizando hasta que terminen por trascender el plano físico y entonces existirán solamente en los planos sutiles, y en el plano físico solo quedará el "esqueleto planetario" que no se pudo sublimar.




La teosofía también explica que contrario a lo que la ciencia cree actualmente, la humanidad es un reino separado del reino animal y que los humanos han existido desde el inicio de la primera ronda, solo que en ese entonces eran como semillas, o sea con sus siete principios estaban en un estado de germen y había que desarrollarlos.






El maestro Kuthumi explicó que:

En la primera ronda los humanos eran seres sutiles nada inteligentes pero si muy puros como bebés recién nacidos. Y en cada una de las subsiguientes razas-raíces, sub-razas y razas menores por las que pasaron se fueron desarrollando en seres cada vez más formados aunque todavía etéreos. Y al igual que los animales y las plantas, los humanos en esa primera ronda desarrollaron cuerpos monstruosos en correspondencia con la tosquedad del ambiente, el cual también era etéreo.


 



En la segunda ronda los humanos todavía siguieron siendo gigantescos y etéreos, pero sus cuerpos se hicieron cada vez más firmes y condensados.






En la tercera ronda los humanos por fin adquirieron cuerpos concretos y compactos; en un inicio con la forma de simios gigantes y en la última mitad de esa tercera ronda su estatura gigantesca decreció y sus cuerpos mejoraron en textura y los humanos se fueron convirtiendo en seres cada vez más racionales, aunque seguían siendo más simios que hombres.






Es solo en la cuarta ronda en que los humanos fueron progresivamente tomando la apariencia como se les conoce actualmente y desarrollaron el intelecto.





Los maestros teosóficos no revelaron cómo va a ser la apariencia de los humanos en las siguientes rondas, solo indicaron que:

En la quinta ronda los humanos en general van a ser tan sabios como Platón.

En la sexta ronda van alcanzar la iluminación espiritual como Buda.

Y en la séptima ronda se van a volver humanos divinos, "hombres-dioses".


Por eso en esta imagen se los ilustré así aunque las apariencias no sean las correctas ya que la forma de los humanos seguramente seguirá cambiando.





Lo único que he descubierto sobre la apariencia que tendrán los humanos en el futuro es lo poco que reveló el maestro Pastor.

Él dijo que los humanos van a ser cada vez más transparentes.

Que en Venus (que actualmente se encuentra en la séptima ronda) los venucianos ya solo habitan en el plano mental de ese planeta, más algunas plantas y animales que todavía se encuentran en el plano astral de Venus (y podemos suponer que algo similar va a suceder en la Tierra cuando llegue a la séptima ronda).

Que en el plano mental la forma de los seres es de una esfera luminosa.

Y que los humanos cuando llegan a la séptima ronda pero se manifiestan en el plano físico se parecen a los ángeles debido a que se han convertido también en seres luminosos.



~ * ~


Este es solo un breve resumen de la poquísima información que he encontrado sobre este tema pero que les permite tener una visión general de las formas por las que va pasando la humanidad.


 





EXPLICACIÓN DE BLAVATSKY

Y después de haberles explicado esto, les será más fácil comprender lo que Blavatsky comentó en su obra "La Doctrina Secreta" cuando ella abordó este tema:


« La Hueste Monádica puede dividirse aproximadamente en tres grandes clases:

1) Las Mónadas que más se desarrollaron [en el ciclo planetario anterior que fue cuando la Luna estuvo "viva"] (son los "Dioses Lunares" llamados Pitris en la India), cuya función es recorrer en la primera Ronda el triple ciclo de los reinos mineral, vegetal y animal en sus formas más etéreas, sutiles y rudimentarias, para revestirse y asimilar la naturaleza de la cadena recién formada.

Son quienes primero alcanzan la forma humana (si es que puede existir alguna forma en el ámbito de lo casi subjetivo) en el Globo A durante la primera Ronda.

Son ellos por lo tanto quienes lideran y representan el elemento humano durante la segunda y tercera Rondas, y finalmente desarrollan sus sombras al comienzo de la Cuarta Ronda para la segunda clase, o aquellos que vienen después.

2) Aquellas Mónadas que sean las primeras en alcanzar la etapa humana durante las tres Rondas y media, y en convertirse en humanos.*

3) Los rezagados; o sea las Mónadas que están retrasadas y que no alcanzarán, debido a impedimentos kármicos, la etapa humana en absoluto durante este ciclo o Ronda, salvo una excepción de la que se hablará en otro lugar como ya se prometió.


(* Nota: nos vemos obligados a utilizar aquí la palabra "humanos", aunque esto es una clara prueba de lo poco adaptada que está cualquier lengua occidental para expresar estas sutiles distinciones.

Es lógico pensar que estos "humanos" no se parecían a los humanos de hoy, ni en forma ni en naturaleza. entonces se preguntará: ¿Por qué llamarlos "humanos"?

La respuesta es porque no existe otro término en ninguna lengua occidental que transmita aproximadamente la idea que se pretende. La palabra "humanos" al menos indica que estos seres eran « manus », o sea entidades pensantes, aunque diferían de nosotros en forma e intelecto. Pero en realidad, en lo que respecta a la espiritualidad y el intelecto, eran más bien "seres divinos" que "humanos".)

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Nuestra Tierra, como representante visible de sus invisibles planetas superiores, sus “señores” o “principios” [los seis globos sutiles que componen a la cadena planetaria terrestre], debe vivir, al igual que los demás, a través de siete ciclos [las siete rondas].

Durante los tres primeros, se forma y se consolida; durante el cuarto, se asienta y se endurece; durante los tres últimos, regresa gradualmente a su forma etérea original: se espiritualiza, por así decirlo.

La humanidad terrestre se desarrolla plenamente solo en la Cuarta Ronda — que es nuestra Ronda actual.

Hasta este cuarto Ciclo de Vida, se la denomina “humanidad” solo por falta de un término más apropiado. Como la larva que se convierte en crisálida y mariposa, los humanos, o más bien aquello que se convierte en humanos, pasan por todas las formas y reinos durante la primera Ronda y por todas las formas humanas durante las dos Rondas siguientes.

(Observación de Cid: ¡Atención!, esto no quiere decir que los humanos se van a desarrollar a través de los reinos inferiores: elementales, mineral, vegetal y animal, durante la primera ronda; sino que las mónadas humanas efectúan un repaso del desarrollo que ya efectuaron a través de esos reinos en los ciclos cósmicos anteriores.

Para darles una analogía, es como cuando los estudiantes de preparatoria hacen al inicio de su ciclo escolar, un repaso de lo que ellos estudiaron en primaria y secundaria.)


Llegado a nuestra Tierra al comienzo de la Cuarta Ronda en la serie actual de ciclos de vida y razas, el hombre es la primera forma que aparece en ella [pero a nivel sutil], siendo precedido solo por los reinos mineral y vegetal —incluso este último tiene que desarrollarse y continuar su evolución a través del hombre. Esto se explicará en el segundo volumen de la Doctrina Secreta.

Durante las tres Rondas venideras, la Humanidad, como el globo en el que vive, tenderán a retomar su forma primigenia, la de un Huésped Dhyan Chohanico. El hombre tiende a convertirse en un dios y luego — en Dios, como cada otro átomo en el Universo. »
(DS I, p. 174-175 y 159-160)












BLAVATSKY EXPLICA QUE MARTE Y MERCURIO NO FORMAN PARTE DE LA CADENA TERRESTRE



Alfred Sinnett fue instruido por el maestro Kuthumi y posteriormente él publicó un libro titulado "Buddhismo Esotérico" (1883) donde resumió esa enseñanza. Pero desafortunadamente el Sr. Sinnett cometió varios errores, y el más grave fue afirmar que la cadena planetaria terrestre está conformada por los planetas Mercurio, Tierra, Marte, más cuatro otros desconocidos.

Es por eso que Blavatsky en su obra "La Doctrina Secreta I" (1888) corrigió ese error escribiendo lo siguiente en las paginas 163 a 165.

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La afirmación errónea de que dos de los Globos superiores de la cadena terrestre son dos de nuestros planetas bien conocidos:

« Además de la Tierra… solo hay otros dos mundos de nuestra cadena que son visibles: Marte y Mercurio. »
(Buddhismo Esotérico, p.136, 5ta ed.)

Fue un grave error, pero la culpa recae tanto en la vaguedad e incompletitud de la respuesta del Maestro como en la pregunta del alumno, que era igualmente vaga e imprecisa.

Se preguntó:

¿Qué planetas, de los conocidos por la ciencia ordinaria, además de Mercurio, pertenecen a nuestro sistema de mundos?


Ahora bien, si por "Sistema de Mundos" el consultante se refería a nuestra cadena terrestre [lo cual es diferente], entonces, por supuesto, era probable que la respuesta se malinterpretara, porque la respuesta fue:
 
        "Marte, etc., y otros cuatro planetas de los que la astronomía no sabe nada. Ni A ni B, ni Y ni Z son conocidos ni pueden verse por medios físicos, por muy perfeccionados que sean."

Esto es claro:

1) La astronomía aún no sabe nada en realidad de esos planetas, ni de los antiguos, ni de los descubiertos en tiempos modernos.

2) No se pueden ver los globos sutiles (de la A a la Z) compañeros de los planetas, es decir, no se pueden ver globos superiores de ninguna cadena en el Sistema Solar.

Los únicos que se pueden ver son los globos de las otras cadenas planetarias que ocupan el cuarto lugar en número, como nuestra Tierra, la Luna, etc.


En cuanto a Marte, Mercurio y "los otros cuatro planetas", ellos tienen una relación con la Tierra de la que ningún maestro ni alto ocultista hablará jamás, y mucho menos explicará su naturaleza.

En esa misma carta se afirma claramente la imposibilidad de dar mayor información: « Intenta comprender que me estás haciendo preguntas relacionadas con la iniciación más elevada; que puedo darte (solo) una visión general, pero que no me atrevo ni entraré en detalles », escribió uno de los Maestros al autor de “Buddhismo Esotérico”.


Conviene afirmar pues que la teoría planteada es imposible, con o sin la evidencia adicional que aporta la astronomía moderna. La física puede proporcionar evidencia corroborativa, aunque aún muy incierta, pero solo en lo que respecta a los cuerpos celestes que se encuentran en el mismo plano de materialidad que nuestro universo objetivo.

Marte y Mercurio, Venus y Júpiter, al igual que todos los planetas descubiertos hasta ahora (o los que aún están por descubrirse), son en sí mismos representantes en nuestro plano de tales cadenas.

Como se afirma claramente en una de las numerosas cartas del Maestro del Sr. Sinnett:

« Existen otras innumerables cadenas manvantáricas de globos que albergan seres inteligentes tanto dentro como fuera de nuestro sistema solar ».

Pero ni Marte ni Mercurio pertenecen a nuestra cadena. Son, junto con los demás planetas, unidades septenarias en la gran multitud de cadenas de nuestro sistema, y ​​todos son tan visibles como invisibles son sus globos superiores.

Si aún se argumenta que ciertas expresiones en las cartas del Maestro podían inducir a error, la respuesta es: — Amén; así fue. El autor de "Buddhismo Esotérico" lo entendió bien cuando escribió que tales son "los modos tradicionales de enseñanza … al provocar la perplejidad" … que alivian o no, según sea el caso.

En cualquier caso, si se alega que esto podría haberse explicado antes y la verdadera naturaleza de los planetas haberse revelado como ahora, la respuesta es que no se consideró conveniente hacerlo en aquel momento, ya que habría dado pie a una serie de preguntas adicionales que jamás podrían responderse debido a su naturaleza esotérica, y que, por lo tanto, solo habrían resultado incómodas.

Se había declarado desde el principio y se ha afirmado repetidamente desde entonces que:

1) Ningún teósofo, ni siquiera como chela [discípulo] aceptado —y mucho menos los estudiantes laicos— podía esperar que las enseñanzas secretas se le explicaran de forma completa y exhaustiva, antes de haberse comprometido irrevocablemente con la Hermandad y haber pasado por al menos una iniciación, porque no se podían dar cifras ni números al público, ya que las cifras y los números son la clave del sistema esotérico.

2) Que lo que se reveló fue simplemente el trasfondo esotérico de lo que se encuentra en casi todas las escrituras exotéricas de las religiones del mundo, principalmente en los Brahmanas, los Upanishads de los Vedas e incluso en los Puranas. Fue una pequeña parte de lo que ahora se divulga con mucha más profundidad en los presentes volúmenes; e incluso esto es muy incompleto y fragmentario.



Al comenzar la presente obra, el autor [o sea Blavatsky] convencido de que la especulación sobre Marte y Mercurio era errónea, solicitó por carta a los Maestros una explicación y una versión autorizada. Ambas llegaron a su debido tiempo, y a continuación se presentan extractos textuales de las mismas.

« . . . . . Es bastante correcto que Marte se encuentre en estado de oscurecimiento en la actualidad, y Mercurio apenas esté comenzando a salir de él. Podrías añadir que Venus está en su última órbita. . . . . . . . . . . Si ni Mercurio ni Venus tienen satélites, es por las razones . . . (véase la nota al pie supra, donde se dan esas razones), y también porque Marte tiene dos satélites a los que no tiene derecho . . . . . Fobos, el supuesto satélite interior, no es ningún satélite. Como señaló hace mucho tiempo Laplace y ahora Faye (véase "Comptes rendus", Tomo XC ., pág. 569 ), Fobos mantiene un tiempo periódico demasiado corto, y por lo tanto 'debe existir algún defecto en la idea madre de la teoría', como observa justamente Faye . . . . . De nuevo, ambos (Marte y Mercurio) son cadenas septenarias, tan independientes de los señores y superiores siderales de la Tierra como tú eres independiente de los "principios" de Daumling (Tom Thumb), que tal vez eran sus seis hermanos, con o sin gorros de dormir. . . . . . . . . . "La satisfacción de la curiosidad es el fin del conocimiento para algunos hombres", dijo Bacon, quien tenía tanta razón al postular esta verdad evidente como quienes la conocían antes que él tenían razón al separar la SABIDURÍA del CONOCIMIENTO y trazar límites a lo que se debe dar a la vez . . . . Recuerda:

". . . . . . . . . . . El conocimiento mora
en cabezas repletas de pensamientos ajenos,
la sabiduría en mentes atentas a los suyos. . . ."

Nunca se puede inculcar esto de forma demasiado profunda en la mente de aquellos a quienes se les transmiten algunas de las enseñanzas esotéricas ... »






OBSERVACIONES

Los astrónomos reagrupan a los planetas del sistema solar en diversos grupos. Por ejemplo están los planetas rocosos de la zona interior que son: Mercurio, Venus,  la Tierra y Marte. Están los planetas gigantes gaseosos que son: Júpiter y Saturno. Están los planetas gigantes helados que son: Urano y Neptuno.

Pues bien, los maestros transhimaláyicos también tienen sus agrupaciones de los planetas del sistema solar, solo que las suyas son esotéricas. Y cuando el señor Sinnett le preguntó al maestro Kuthumi: "¿Qué planetas, además de Mercurio, pertenecen a nuestro sistema de mundos?"

El maestro Kuthumi supuso que el señor Sinnett se refería a la agrupación de planetas donde se encuentran Mercurio y la Tierra; y por eso él respondió: "Marte, Mercurio, la Tierra y otros cuatro planetas de los que la astronomía no sabe nada".

Pero Alfred Sinnett creyó que el maestro Kuthumi se estaba refiriendo a la cadena terrestre, lo cual muestra que el señor Sinnett no comprendió bien ese tema porque las cadenas planetarias son otra cosa que a continuación les voy a explicar.

Así como los humanos están compuestos por siete envolturas (una física y seis sutiles), bajo la Ley de Correspondencia que dice que "como es en lo pequeño, es en lo grande", los planetas también están compuestos por siete envolturas (una física y seis sutiles), a las cuales se les denomina 'los siete globos que componen una cadena planetaria'.




Decir que Marte y Mercurio forman parte de la cadena terrestre es una aberración porque sería lo equivalente a decir que el humano está constituido por tres cuerpos físicos diferentes.




Y en realidad cada planeta físico (visible o invisible al ojo físico) es el globo más denso de una cadena planetaria que también está compuesta por otros seis globos sutiles.




~ * ~

Desafortunadamente el señor Sinnett no acepto la corrección que le hizo Blavatsky, y él siguió enseñando su mentira, la cual posteriormente fue retomada por otros pseudo-instructores de esoterismo.











OSHO HIPNOTIZABA A SU PÚBLICO




Hilly Zeitlin es una trabajadora social clínica y codirectora de 'Options for Personal Transition' en Berkeley, una organización especializada en el tratamiento de la participación en sectas y cuestiones religiosas relacionadas.

Ella afirmó que Osho había realizado un estudio sobre las técnicas de inducción hipnótica utilizadas por las sectas y comentó que ella creía que Osho era uno de los mejores hipnotizadores que ella había conocido. La forma en que usaba el lenguaje, su tono de voz, la manera en que secuenciaba las ideas... todo eso es esencialmente hipnótico.

Añadió que "el arte de la hipnosis es el arte de ser vago mientras se pretende ser profundo", un arte que según ella, Osho practicaba magistralmente en sus conferencias a sus discípulos en Pune.


Enlace: https://irradiandoluz.com.br/2019/02/osho-wild-wild-country.html?fbclid=IwAR3j1Ltlqf-Bh_BGX7kHtuxI897k71iLueT_EivTojSkoyHh0liMX1RFfkI





OBSERVACIÓN

Yo estoy completamente de acuerdo con esa aseveración y también considero que Osho estudió técnicas de hipnotismo que utilizó para ser más cautivador.

 








LA VERDAD SOBRE OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV


Omraam Mikhael Aivanhov (1900-1986) fue un instructor de esoterismo y guía espiritual búlgaro, fue discípulo de Peter Deunov, el fundador de la organización 'Fraternidad Blanca Universal', se instaló en Francia donde tuvo mucho éxito, y después de su fallecimiento sus enseñanzas se han expandido por el mundo. Y aquí les voy a poner la información interesante que vaya encontrando sobre él.



INFORMACIÓN SOBRE AIVANHOV




OPINIONES SOBRE AIVANHOV




ANÁLISIS DE SU ENSEÑANZA


La estructura esotérica del humano


El Más Allá

Otros temas



SU ORGANIZACIÓN 'LA FRATERNIDAD BLANCA UNIVERSAL'

·       Asociaciones en el mundo

·       Enlaces en internet

·       Significado de su logotipo





CONCLUSIÓN

Omraam Mikhael Aivanhov como guia espiritual es bueno, pero como instructor esotérico es malo.







LOS SABIOS CIEGOS Y EL ELEFANTE, O LA PERCEPCIÓN FRAGMENTADA DE LA VERDAD


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



El siguiente relato es una adaptación de un cuento hindú:

« En una ciudad de la India vivían siete sabios ciegos. Como sus consejos siempre eran excelentes, todo aquel que tenía problemas acudía a ellos en busca de ayuda.

Aunque eran amigos, existía cierta rivalidad entre ellos, y de vez en cuando discutían sobre quién era el más sabio.

Una noche, tras una larga discusión sobre la verdad de la vida y sin lograr llegar a un acuerdo, el séptimo sabio se enfadó tanto que decidió irse a vivir solo a una cueva en la montaña. Les dijo a sus compañeros:

"Somos ciegos para poder oír y comprender la verdad de la vida mejor que los demás. Y en vez de aconsejar a quienes lo necesitan, se sientan ahí discutiendo como si quisieran ganar una competición. ¡No lo aguanto más! Me voy."

Al día siguiente, un mercader llegó a la ciudad montado en un enorme elefante. Los ciegos jamás habían tocado un animal así y corrieron a la calle a su encuentro. El primer sabio palpó el vientre del animal y declaró:

"¡Es un ser gigantesco y muy fuerte! Puedo tocar sus músculos y no se mueven; se sienten como paredes."

"¡Qué tontería!" —exclamó el segundo sabio, tocando los colmillos del elefante— "este animal es tan puntiagudo como una lanza, un arma de guerra."

"Ambos están equivocados" —replicó el tercer sabio, que apretaba la trompa del elefante— "este animal es idéntico a una serpiente, pero no muerde porque no tiene dientes. Es una serpiente dócil y mansa."

"¡Estáis todos completamente errados!" —gritó el quinto sabio, que estaba tocando las orejas del elefante— "este animal es diferente a cualquier otro, sus movimientos son ondulantes, como si su cuerpo fuera una enorme cortina andante."

"¡Toquen esto!" —exclamó el sexto sabio, tocando la pequeña cola del elefante— "todos ustedes, absolutamente todos, están completamente equivocados!" —añadió— "este animal es como una roca con una cuerda atada a su cuerpo. ¡Incluso podría colgarme de él!"

Y así los seis sabios debatieron durante horas, gritándose unos a otros. Hasta que apareció el séptimo sabio ciego, que ahora vivía en la montaña, guiado por un niño.

Al escuchar la conversación, le pidió al niño que dibujara la figura de un elefante en el suelo. Al sentir el contorno del dibujo, se dio cuenta de que todos los sabios tenían razón y estaban equivocados al mismo tiempo. Le dio las gracias al niño y dijo:

"Así es como se comportan los hombres ante la verdad. Solo captan una parte, creen que es la verdad absoluta, ¡y siguen siendo unos necios!"

Conmovido por la situación, el sabio se acercó a sus amigos y les dijo que estaban hablando del mismo animal, solo que se referían a partes diferentes.

Para su sorpresa, la reacción de sus amigos distó mucho de ser amistosa. Comenzaron a insultarlo, acusándolo de arrogancia por creerse más sabio que todos los demás juntos.

"¿Cómo sabes que es el mismo animal si no puedes verlo?", le preguntaron.

El séptimo sabio pensó por un momento y respondió:

"Este niño que no es ciego me lo describió.", les respondió.

"Pues bien, ¿cómo sabes que ese niño no está tan ciego como nosotros, si tú no puedes ver? ¡Pues lárgate antes de que nuestra ira caiga sobre ti! Y no vuelvas a aparecer por aquí jamás."

Se dice que el sabio regresó a la cueva, triste pero satisfecho de haber cumplido con su deber. Años después, se corrió la voz de que los ciegos siguieron luchando durante mucho tiempo, hasta que algunos se mataban entre sí. Y cuando solo quedó uno, fue pisoteado por el elefante»


~ * ~


Este famoso cuento hindú describe fielmente la situación en la que todos nos encontramos respecto a la Verdad. Es importante recordar que ha habido muchas guerras, violencia y muertes a causa de las divergencias religiosas.

La versión de los vencedores se llega a considerar la "verdadera". El conflicto se intensifica cuando cada organización, religión o teólogo intenta imponer su propia visión por la fuerza. Por supuesto, salir victorioso en una batalla no significa necesariamente poseer la Verdad. Por lo tanto, es absurdo pensar que la Verdad reside en el libro A o B, en una u otra interpretación, en religiones, sectas y movimientos religiosos, porque cada uno tiene su propio punto de vista, una visión parcial de la Verdad. Y considero que el espíritu beligerante del radicalismo y la intolerancia niega la Verdad misma.

Lamentablemente, la intolerancia y los desacuerdos teórico-religiosos alimentan las disputas impulsadas por el ego. Aprender a coexistir con opiniones diversas es un arte que muchos desconocen o desean aprender.

¿Qué importa tener puntos de vista diferentes? ¿Acaso eso nos convierte en enemigos?

Por supuesto que no. Pero, ¿existe un punto en el que todos los desacuerdos y la discordia llegan a su fin?

Sí, cuando la teoría no se impone a la práctica. Cuando aprendemos que amar es más importante que discutir sobre la naturaleza del amor. Cuando somos naturalmente tolerantes y humildes. Cuando a través del autoconocimiento tomamos conciencia de nuestras propias contradicciones.

El autoconocimiento verdadero, objetivo y directo es liberador. Nos impide discutir sobre la naturaleza de la Verdad, siendo así liberador. Ver la Verdad es liberarse de la ilusión que nos convierte en enemigos mortales simplemente por diferencias religiosas. La percepción de la Verdad nos libera del conflicto, brindándonos paz y plenitud interior.


¿Pero cómo podemos conocernos a nosotros mismos?

Solo hay un camino: la meditación. Sin meditación, seguiremos discutiendo sobre el "sexo de los ángeles" o sobre quién tiene razón, como en el caso del elefante. Por eso el séptimo sabio se retiró a su cueva. La cueva representa nuestro mundo interior, y también simboliza el útero, el origen, el rostro original.

Solo cuando nos retiramos a nuestra cueva interior se revela la Verdad, transformando nuestras vidas. Ahora bien, si percibimos lo que realmente somos a nivel mental: animalescos, violentos, feos, egoístas, condicionados, temerosos, codiciosos, celosos, envidiosos, etc., ¿qué debemos hacer?

Nada directamente. La acción directa permanece en el nivel del pensamiento del ego, siendo aún una acción del EGO mismo. Y este mismo EGO "es la raíz de todo mal", como afirmó Buda hace 2'500 años.

Solo en el cese de la actividad del ego nace "El Otro". Es el ego el que lucha. Es el ego el que siempre quiere tener razón. Es el ego el que destruye, engaña, roba y mata. Y es a través de él que todos vivimos, actuamos y pensamos.

Alimentamos al ego cada vez que deseamos el cielo, las cosas materiales, el poder, la razón y la certeza. Es el ego el que estimula nuestras luchas de poder. Siempre quiere conquistar, ganar y dominar. Es nuestro anhelo de "más" y "mejor". Es el movimiento incesante del pensamiento, el miedo y el deseo. El ego nunca se detiene; como monos inquietos, siempre nos impulsa a actuar, a luchar, a buscar...

¿Pero cuánto tiempo continuaremos en ese círculo? ¿Cuánto tiempo permaneceremos ciegos y cuánto tiempo lucharemos por convencer a los demás de nuestras "verdades"?

El dominio del ego es el dominio del mal, el origen de los males que afligen a la humanidad.

Pero cuando percibimos directamente todo este complejo y sutil mecanismo, la primera reacción es de conmoción ante el horror de lo que vemos. Entonces, lo único que nos queda es retirarnos a nuestro rincón privado, a nuestra cueva, negándonos a formar parte de todo esto. Solo entonces existe la posibilidad de que algo nuevo comience a brotar. Algo que nuestros egos no crearon. Algo que no surgió de nuestras mentes, ni de nuestros pensamientos, ni de nuestros deseos.

Este algo no se puede describir, pero para indicarlo, los iluminados lo llaman "Eso". Y como está más allá de la dimensión de nuestros egos, y porque está más allá del alcance de nuestras mentes limitadas, nunca será objeto de disputas, peleas o discusiones.

Lo único que nos queda es encontrar el "espacio" dentro de nosotros mismos, incorrupto por los valores y las maquinaciones del ego. Lo único que queda es silencio y meditación. En ese estado, las disputas y los conflictos son imposibles porque ya no habrá "alguien" con quien luchar. El sentido de separación deja de existir, y todo se convierte en UNO.