¿ES LA HUMANIDAD LO SUFICIENTEMENTE MADURA PARA COMPRENDER LA VERDAD DIVINA?


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Es la humanidad lo suficientemente madura para comprender la Verdad Divina? ¿Qué es la humanidad? ¿Acaso no son los individuos? ¿No somos, como individuos, aún capaces de seguir nuestro propio camino sin necesidad de muletas, técnicas, gurús ni religiones? Reflexionemos sobre esto.

Pablo de Tarso, en 1 Corintios 3:2, nos habla de alimentos específicos para niños (leche) y para adultos (alimentos sólidos). Obviamente el gran Apóstol de los Gentiles se refería a que no todos están preparados para recibir la Verdad su plenitud y profundidad. Todavía muchos son como bebés".

Ciertamente todos nosotros a lo largo de este camino de búsqueda, fuimos alguna vez "bebés". Aún no teníamos el discernimiento ni la madurez para comprender la Verdad. En ese momento, podría haber sido insoportable para nosotros. Sí. Esto es totalmente comprensible y aceptable. La humanidad es prueba de ello.

Primero vino Abraham y les habló a las personas en un lenguaje que podían entender, apropiado para la mentalidad de la época. Luego vino Moisés, quien nos trajo la imagen de un Dios amoroso, pero justo y a veces "vengativo". Después vino Jesús, enseñándonos que Dios es amor.

Actualmente han pasado más de dos mil años. Estamos en el tercer milenio; ¿acaso todavía necesitamos leche? Todavía no hemos alcanzado la madurez suficiente para pasar de la leche (verdad parcial) al alimento sólido (verdad total).

Obviamente muchos no lo han logrado. Siguen necesitando muletas y consuelos, a saber: gurús, libros, técnicas y guías espirituales. La gran pregunta no son las muletas y los consuelos, sino ¡cuánto tiempo dependeremos de ellos! Esta es la pregunta que cada uno debe hacerse, y sobre esto reflexionaremos.


La «humanidad» no existe. Es un concepto abstracto que define una colectividad, un grupo de individuos. Lo que realmente existe son los «individuos». Si cada uno de nosotros, como individuos, no comprende que ha llegado el momento del "destete", la humanidad jamás madurará. Seguirá alimentándose de verdades superficiales y reconfortantes que no la hacen despertar.

Recordemos, ¿cómo viven los bebés? Ellos pasan gran parte del tiempo durmiendo. A veces juegan, a veces se despiertan y quieren mamar. Son muy dependientes de sus madres y necesitan atención y cuidados totales.

Y si aunque sea por un instante su madre está ausente, ellos lloran. Quieren sentirse cómodos y seguros. Es la presencia de la madre, su cuidado, amor y afecto, lo que les da la sensación de seguridad, paz y consuelo que tanto aprecian y necesitan.

Perfecto, así es la naturaleza. Así son las cosas. Pero nuestros problemas crecen a medida que crecemos. Los estudios psicoanalíticos de Freud aclaran que tenemos tres cuerpos: el físico, el mental y el emocional.

Mientras que los dos primeros se desarrollan con normalidad, el cuerpo emocional solo se desarrolla hasta los tres años. Es decir, emocionalmente, la mayoría de las personas tienen solo tres años. Esto conlleva una serie de problemas en la vida del adulto emocionalmente inmaduro.

Incluso de adulto, las personas inmaduras siguen necesitando sentir esas mismas sensaciones de paz y consuelo que cuando eran bebés. Pero entonces hay el problema de que ya no tienen a su madre a su lado. Entonces el individuo comienza a buscar esas mismas sensaciones en otras cosas y personas. Podría ser en una pareja, en amigos, en organizaciones sociales o religiosas, en una idea o ideal. Otros las buscan en el alcohol, las drogas, los tés alucinógenos, las religiones, la idea de "Dios", y por último, en libros, instructores y técnicas.

¿El resultado de todo esto?

Nuestra sed de paz, comodidad y seguridad es tan fuerte que empieza a influir en casi todo en nuestras vidas. Por eso buscamos gurús. Pero no queremos cualquier gurú; tiene que ser uno que nos proporcione muchas sensaciones. De lo contrario, el gurú es inútil. Queremos técnicas que nos conduzcan a un estado de paz y comodidad.

Buscamos estas sensaciones practicando técnicas de respiración y visualización. Y cuando las encontramos, decimos: ¡Aquí está el gran gurú! ¡Aquí está la técnica infalible!

Muchos están dispuestos a pagar caro por cualquier atisbo de paz y felicidad. Esto alimenta un mercado que crece cada día. ¿Pero acaso el hecho de que algo me proporcione sensaciones reconfortantes determina realmente lo que es verdadero o falso? ¿Lo correcto y lo incorrecto? ¿Lo sagrado y lo profano? ¿Lo divino y lo mundano? ¿Es realmente así? ¿Experimentar sensaciones de paz y comodidad es realmente un criterio fiable?

¿Qué nos muestra la historia reciente de los gurús y sus movimientos religiosos? ¿Por qué no percibimos la verdad sobre las técnicas y los gurús? ¿Será porque aún somos inmaduros? ¿Será que todavía no tenemos la capacidad de comprender esto, o es que no queremos salir de nuestra zona de confort? ¿O es miedo a enfrentar la verdad? ¿Pero qué tememos? ¿Lo desconocido? Pero, en lo conocido, ¿hay seguridad, o simplemente la ilusión de seguridad?

El viaje de todo hombre es un viaje arquetípico hacia lo Desconocido. La Psicología Transpersonal, sistematizada por Jung, ya hablaba de esto. El nacimiento mismo es un salto hacia lo desconocido. Es la primera gran experiencia traumática del ser humano. A partir de entonces, comienza nuestro viaje, y con él, una resistencia eterna, un miedo eterno a lo desconocido, al dolor y al crecimiento.

Pocos logran ser excepciones a la regla. Lo desconocido está aquí, siempre a nuestro lado. Pero, por miedo, intentamos "alterarlo". Así transformamos todo en lo conocido. ¿Y cómo lo hacemos?

Sencillo: a través de nuestras creencias, fantasías, sueños, palabras y pensamientos. De este modo, ante lo desconocido de la Muerte, creamos teorías, el cielo, el paraíso, la reencarnación.

Obviamente, no afirmo si son verdades o no. Pueden serlo o no. Analizo el proceso mental que crea lo conocido, como una forma de escapar de lo Desconocido.

Hacemos lo mismo con Dios: el gran Desconocido. Intentamos moldearlo a nuestra imagen, semejanza y gusto. Solo creemos en un Dios que nos conviene, uno que nos brinda confianza y bienestar. Como no aceptamos la idea de que Dios sea lo Inconcebible, lo Inimaginable, creamos dioses concebibles y pensables. Es una forma de sentirnos más cómodos, felices y seguros.

Pero, ¿existe Dios para satisfacernos, o es al revés? ¿La voluntad que debe cumplirse es nuestra o suya? ¿Es Él quien debe adaptarse a nuestros estándares, o somos nosotros quienes debemos evolucionar, crecer y despertar a la Verdad?

Así, vivimos prisioneros de lo conocido. Lo conocido son nuestros miedos, ansiedades, esperanzas, nuestro pasado, deseos y pensamientos. Muchos de nosotros no somos lo suficientemente maduros para liberarnos de nuestras muletas. Esto es un hecho. Pero, ante este hecho, ¿deberían quienes han despertado a esta verdad permanecer en silencio?

Si un niño no quiere renunciar al chupete, al consuelo o a la leche materna, ¿cuál debería ser la actitud del adulto? ¿Forzar el cambio, el destete?

Obviamente no. Pero tampoco deberían permanecer en silencio ni ser indiferentes. Si aún hay hermanos que no pueden liberarse de sus dependencias psicológicas, su condición, su ritmo y su cadencia deben ser respetados. Pero quienes ya se han "destetado" no deben ser abandonados. Tampoco deben ser apedreados ni maltratados. Todos deben ser tratados con amor, respeto y dignidad.

Quienes ya son adolescentes, adultos y personas maduras demostrarán que han superado verdaderamente esta fase del "viaje", no a través de la incomprensión y la intolerancia, sino a través del amor, la comprensión y la sabiduría que demuestran hacia los demás.

Si somos luz, que esta luz ilumine verdaderamente a quienes nos rodean. Ser luz es ayudar, nunca presionar. Cada persona tiene libre albedrío, un derecho divino que ni siquiera los dioses pueden usurpar.

Además, cada estudiante tiene su grado, su nivel. Algunos logran avanzar a su debido tiempo, otros tardan más, otros tienen que repetir curso. Algunos quizás nunca terminen la primaria, otros solo la secundaria, y otros podrán continuar sus estudios superiores, maestrías y doctorados sin dejar de estudiar, porque el aprendizaje es infinito.

Ayudar a nuestros hermanos y hermanas en los primeros grados, a quienes tienen dificultades de aprendizaje, es nuestro deber no solo como ciudadanos, sino como Hijos del Dios Altísimo.

Grandes seres que han terminado sus estudios aquí y que continúan estudiando en las Altas Esferas Celestiales, regresan con frecuencia a este mundo para ayudar a quienes se han quedado atrás. Son los místicos, los santos, los sabios, los iluminados, los Avatares.

Si ellos, que ya están cursando estudios superiores, descienden al mundo para ayudar a sus hermanos que se han quedado atrás, ¿qué haremos nosotros, simples mortales, sino seguir su ejemplo?


Algunas profecías nos dicen que vivimos en la Era del Despertar y que el "Fin" pronto llegará. Incluso si estas predicciones son erróneas, hombres como Krishnamurti, Ramana, Babaji, Lahiri Mahasaya, Sri Yukteswar y otros son prueba viviente de que la humanidad debe despertar, independientemente de si el "Fin" está cerca o no. ¿Qué le importa a una persona dormida si el mundo terminará el próximo año o dentro de milenios?

Si duerme, no vive. Y si no vive, es como si ya estuviera muerta. Y si ya está muerta, el mundo "real" para esa persona ya ha terminado.

¿Qué mundo queremos salvar? ¿El mundo de los sueños? ¿El mundo de nuestra mente? ¿El mundo de los deseos y la ilusión?

¡Salvemos nuestro mundo interior! ¡Debemos despertar ahora! ¡Ahora mismo! Sin importar lo que pueda suceder mañana. El "despertar" es necesario, no porque el mundo pueda explotar el año que viene, sino porque sin despertar, nuestra vida es una secuencia interminable de ilusión y sufrimiento, eso es todo.

Lo que los maestros y seres iluminados siempre han intentado es simplemente despertarnos. Porque solo despertando podemos liberarnos del dolor de la ilusión y la ignorancia. Nos invitan a vivir la vida no como sonámbulos, no como borrachos, sino con sobriedad y plena consciencia. Solo quienes están despiertos pueden vivir la vida en toda su plenitud y belleza.

No es casualidad que Cristo dijera: «He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia». La vida en abundancia solo es posible cuando nos desprendemos de lo conocido y comenzamos a vivir en lo desconocido.

Vivir en lo desconocido es liberarnos de nuestras muletas, nuestros consuelos, apoyos, ilusiones y sueños. Es liberarnos de libros, gurús, técnicas, pensamientos, creencias y todo aquello que nos da una falsa sensación de comodidad y seguridad. Es ser libres. Absolutamente libres e independientes de aquello que nos ata al deseo, al miedo y a la ilusión.


Nadie culpará jamás a un bebé por depender de la comodidad y seguridad que le brinda su madre. Pero si un adulto, o incluso un adolescente, sigue dependiendo de ser abrazado, amamantado y de la presencia de su madre para sentirse bien, entonces algo anda mal.

Pero nadie, absolutamente nadie, nos obligará a madurar. O nos damos cuenta de esto o corremos el riesgo de llegar a la madurez chupándonos el dedo, amamantando y dependiendo aún de la compañía de nuestra madre. Seguiremos siendo bebés emocionales, carentes del afecto y las caricias maternas, buscando en vano escuchar la dulce y melodiosa voz de nuestra madre cantándonos una nana y diciéndonos: "No, no, no, no, no, no, no… ¡Shhh, duerme tranquilo, hijo mío! Mamá está aquí".






OBSERVACIÓN

Lo que Alsibar explicó corresponde con lo que los Maestros de Sabiduría también explicaron: que la enseñanza de la Verdad Divina se adapta en función del nivel espiritual que han alcanzado los humanos. Pero además, con cada nuevo siglo van reencarnando almas inmaduras que van por detrás del flujo evolutivo. Y es por eso que existen diferentes enseñanzas espirituales, para los diferentes niveles de desarrollo que han alcanzado los humanos.









DON JUAN Y DON GENARO LES MOSTRARON SUS ALIADOS A CARLOS CASTANEDA




Don Genaro era otro brujo colega de Don Juan, y Pablito era otro aprendiz de brujo, y Carlos Castaneda en su libro "Relatos de Poder" cuenta que en una ocasión él, Pablito, Don Juan y Don Genaro fueron a un risco en donde sucedieron eventos muy aterradores.


« "Ya la oscuridad descendió al mundo", dijo Don Juan mirando el cielo.

Entonces Don Genaro dibujó una media luna en el duro suelo. Por un instante me pareció que usaba un gis iridiscente, pero luego advertí que no tenía nada en la mano, pero yo percibía la media luna imaginaria que había dibujado con el dedo.

Hizo que Pablito y yo nos sentáramos en la curva interna del filo convexo, mientras él y Don Juan se instalaban, con las piernas cruzadas, en los extremos de la media luna, a unos dos metros de nosotros.

Don Juan habló primero, dijo que nos iban a mostrar a sus aliados, dijo que si mirábamos sus costados izquierdos, entre la cadera y el costillar, "veríamos" algo como un trapo o un pañuelo colgado de sus cinturones.

Don Genaro añadió que junto a esos trapos había dos objetos redondos, como botones, y que debíamos mirar sus cintos hasta "ver" los trapos y los botones.

Antes de que Don Genaro hablase yo había notado ya un objeto plano, como un trozo de tela, y un guijarro redondo que colgaban de sus cinturones.

Los aliados de Don Juan eran más oscuros y ominosos que los de Don Genaro. Mi reacción fue una mezcla de curiosidad y miedo. Experimentaba las reacciones en el estómago y no juzgaba nada de manera racional.

Don Juan y Don Genaro se llevaron la mano al cinturón y parecieron desenganchar los trozos de tela oscura. Los tomaron con la mano izquierda; Don Juan lanzó el suyo al aire por encima de su cabeza, pero Don Genaro dejó caer suavemente el propio.

Los trozos de tela se desplegaron en la caída como pañuelos perfectamente lisos; descendieron despacio, oscilando como voladores.

El movimiento del aliado de Don Juan era la réplica exacta de lo que él había hecho al girar días antes.

Conforme los trozos de tela se acercaban al suelo, se hacían sólidos, redondos y masivos. Se contrajeron como sí hubiesen caído sobre un tirador de puerta; luego se expandieron.

El de Don Juan creció hasta ser una sombra voluminosa. Tomó la guía y avanzó hacia nosotros, aplastando piedras y terrones. Llegó a uno o dos pasos de nosotros, hasta el cuenco de la media luna, entre Don Juan y Don Genaro.

En cierto momento pensé que rodaría sobre nosotros, pulverizándonos. Mi terror en ese instante ardía como una hoguera.

La sombra frente a mí era gigantesca, de unos cuatro metros de alto y dos de ancho. Se movía como si tentaleara a ciegas sintiendo su camino. Se sacudía y oscilaba. Supe que estaba buscándome.

En ese momento Pablito ocultó la cabeza contra mi pecho. La sensación que su movimiento me produjo, disipó en parte la atención empavorecida que yo había enfocado en la sombra. Ésta pareció disociarse, a juzgar por sus sacudidas erráticas, y luego desapareció, fundiéndose con la oscuridad en torno.

Sacudí a Pablito. Él alzó la cara y dejó escapar un grito sofocado. Miré hacia arriba. Un hombre extraño me contemplaba. Parecía haberse hallado detrás de la sombra, acaso oculto por ella. Era alto y delgado, de rostro largo, sin cabello, y una irritación o eczema cubría el lado izquierdo de su cabeza. Sus ojos eran locos y brillantes; tenía la boca entreabierta. Vestía una rara especie de pijama; los pantalones le quedaban cortos. No pude discernir si usaba zapatos.

Quedó mirándonos durante lo que pareció un largo rato, como en espera de una coyuntura para lanzarse sobre nosotros y despedazarnos.

Así de intensos eran sus ojos. No había en ellos odio ni violencia, sino alguna especie de desconfianza animal.

Yo no podía soportar más la tensión. Quise adoptar una posición de pelea que Don Juan me había enseñado años antes, y lo habría hecho si Pablito no me hubiera susurrado que el aliado no podía pasar de la raya que Don Genaro trazara en el suelo.

Advertí entonces que en verdad había una línea brillante que al parecer detenía lo que se hallaba frente a nosotros.

Tras un momento el hombre se apartó hacia la izquierda, igual que la sombra. Tuve la sensación de que Don Juan y Don Genaro los habían llamado a ambos.


Hubo un corto intervalo de quietud. Yo no veía a Don Juan ni a Don Genaro; no estaban ya sentados en las puntas de la media luna.

De pronto oí el sonido de dos guijarros que golpeaban el sólido suelo de roca donde nos hallábamos, y en un destello el área frente a nosotros se iluminó como si alguien hubiera encendido una luz amarillenta.

Vimos una bestia voraz, un gigantesco lobo o coyote de aspecto repugnante. Su cuerpo estaba cubierto por una secreción blanca, como sudor o saliva. Su pelambre era áspero y húmedo. Gruñía con una furia ciega que me produjo escalofríos. Su quijada temblaba, lanzando goterones de baba. Rascaba el suelo como un perro rabioso que tratara de librarse de una cadena.

Luego se paró sobre las patas traseras y agitó con furia las delanteras y las quijadas. Toda su ferocidad parecía concentrada en romper alguna barrera frente a nosotros.

Me percaté de que el miedo hacia aquel animal enloquecido era diferente del que me habían producido las dos apariciones anteriores. Mi temor de la bestia era repulsión y horror físicos.

Seguí mirando, en completa impotencia, su rabia. De pronto pareció perder su salvajismo y se alejó trotando.

Oí entonces que algo más venía hacia nosotros, o acaso lo sentí; de un momento a otro apareció la forma de un felino colosal. Lo primero que vi fueron sus ojos en la oscuridad; eran enormes y fijos como dos charcos dé agua que reflejaran la luz. Resoplaba y gruñía suavemente. Exhalaba aire y se paseaba frente a nosotros sin quitarnos la vista de encima. No tenía el mismo brillo eléctrico que el coyote; yo no podía distinguir claramente sus facciones, y sin embargo su presencia era infinitamente más ominosa que la de la otra bestia. Parecía reunir fuerzas; sentí que, en su audacia, traspasaría sus límites.

Pablito debe de haber tenido un sentimiento similar, pues me susurró que agachara la cabeza y me tendiera en el suelo.

Un segundo después, el felino atacó. Corrió en nuestra dirección y luego saltó con las garras extendidas. Cerré los ojos y escondí la cabeza entre los brazos, contra el suelo. Sentí que la bestia había rasgado la línea protectora que Don Genaro había dibujado alrededor nuestro, y que se hallaba encima de nosotros.

Su peso me aplastaba; la piel de su vientre frotaba mi cuello. Parecía que sus patas delanteras estaban atrapadas en algo; forcejeaba por liberarse. Sentí sus sacudidas y oí su diabólico resoplar.

Supe entonces que me hallaba perdido. Tuve un vago sentido de elección racional y quise resignarme con calma a la suerte de morir allí, pero temía el dolor físico de la muerte bajo tan atroces circunstancias.

Entonces una fuerza extraña brotó de mi cuerpo, fue como si mi cuerpo rehusara morir y reuniera toda su energía en un solo punto, mi brazo izquierdo.

Sentí que un empellón indomable lo atravesaba. Algo incontrolable tomaba posesión de mi cuerpo, algo que me forzaba a empujar el peso maligno de la bestia y quitárnoslo de encima.

Pablito pareció haber reaccionado en la misma forma, y ambos nos pusimos de pie al mismo tiempo; fue tanta la energía creada por ambos, que la bestia salió disparada como un muñeco de trapo.

El esfuerzo había sido supremo. Me derrumbé en el suelo, jadeante. Los músculos de mi estómago estaban tan tensos que me impedían respirar. No prestaba atención a lo que Pablito hacía.

Finalmente noté que Don Juan y Don Genaro me ayudaban a sentarme.

Vi a Pablito tirado bocabajo con los brazos extendidos. Parecía desmayado. Después de haber hecho que me sentara, Don Juan y Don Genaro ayudaron a Pablito. Ambos le frotaron el estómago y la espalda. Lo hicieron poner de pie y tras un rato pudo sentarse por sí mismo. »
(Tercera parte)






OBSERVACIONES

Blavatsky explicó que uno puede controlar a entidades sutiles y las puede utilizar como sirvientes, los cuales van a efectuar fenómenos sobrenaturales bajo nuestra órdenes.

Blavatsky los llama "elementales sometidos" y Don Juan los llama "aliados".

En este otro capítulo doy algunos ejemplos de los fenómenos que los elementales de Blavatsky efectuaron (ver link). 

Por lo tanto esta historia tiene un trasfondo real, pero los elementales no se pueden ver con los ojos físicos, necesitas activar tu clarividencia para poder percibirlos ya que son seres del plano astral.

Y aunque esta historia que Castaneda narró si es esotéricamente posible, aún así soy desconfiado con la veracidad de su relato porque él era un escritor muy mentiroso y porque aunque casi no se ha revelado nada de este tema, la manera como Castaneda describe los elementales controlados por Don Juan y Don Genaro, lo encuentro muy fantasioso y eso me hace dudar de su autenticidad. 









LO QUE CARLOS CASTANEDA DIJO DE TAISCHA ABELAR




En el libro de Taisha Abelar "Donde Cruzan los Brujos", Carlos Castaneda puso una nota introductoria en donde sobre Taisha él escribió lo siguiente:

« Taisha Abelar es una de las tres mujeres que recibieron enseñanzas y fueron entrenadas en una forma muy deliberada por unos brujos en México, bajo la dirección de Don Juan Matus.
. . .
Ciertas circunstancias pertinentes a nuestra condición del momento han permitido a Taisha Abelar escribir acerca de su preparación, que fue igual a la mía y no obstante del todo distinta. Ella tardó mucho tiempo en esa tarea, porque primero debió adquirir los medios brindados por la brujería para escribir.
. . .
Taisha Abelar tardó muchos años en perfeccionar su ensueño al grado de convertirlo en el medio que los brujos usan para escribir. 
. . .
Si bien todos los miembros del grupo de brujos encabezado por Don Juan tenían un conocimiento global de ambas artes [ensoñación y acecho], eran asignados a un bando o al otro. Taisha Abelar fue adscrita a los acechadores e instruida por ellos. Su libro porta el sello de su estupenda preparación como acechadora. »





OBSERVACIONES

1. Castaneda afirmó que Taisha es una de las tres mujeres que recibieron enseñanzas por parte de los brujos dirigidos por Don Juan. Las otras dos era Carol Tiggs y Florinda Donner.

Aunque hay que señalar que Castaneda les dijo a sus alumnos personales en sesiones privadas que había una cuarta bruja, su compañera Joanie Barker quien era "la primera y más inteligente alumna de Don Juan".

Pero un simple vistazo a las biografiás de esa mujeres muestra que ellas nunca salieron de la ciudad de Los Angeles cuando supuestamente estaban en Arizona o en México efectuando su entrenamiento con los brujos de Don Juan.

Y tampoco ellas mostraron tener facultades especiales sino que la gente que las conoció dicen que eran mujeres muy comunes.

Posteriormente se descubrió que en realidad ellas eran el harem personal de Castaneda, quien para callar a aquellos que lo acusaban de inventar a Don juan, pretendió que ellas también habían conocido a ese brujo nagual.



2. Luego Castaneda dice que "ciertas circunstancias pertinentes a nuestra condición del momento le han permitido a Taisha escribir acerca de su preparación".

Esas circunstancias fue el regreso de la mujer Nagual Carol Tiggs, quien Castaneda y sus brujas afirmaron que ella había partido con Don Juan y sus brujos a otra dimensión de existencia, aunque después cambiaron la historia y dijeron que ella había partido a esa otra dimensión pero no con Don Juan y sus brujos, sino con un brujo conocido como "El Desafiador de la Muerte".

Pero que el regreso inesperado de Carol Tiggs de nuevo al plano físico, eso fue una señal de que las brujas también debían escribir libros y además efectuar talleres públicos para enseñar "los pases mágicos".

Y ahí uno se pregunta:

¿Por qué antes de ese evento Castaneda si podía escribir libros pero sus brujas no?

Pero sobre todo se descubrió que Carol no se había ido a otra dimensión sino que ella se había simplemente separado de Castaneda, continuado con su vida bien física en Los Angeles, y posteriormente se volvió a reconciliar con él.

Así es que esas "circunstancias pertinentes" que le permitieron a Taisha escribir fue pura falsedad.



3. Luego Castaneda dice que Taisha tardó mucho tiempo para escribir porque tenía que hacerlo como lo hacen los brujos: en el ensueño.

Ensoñar es estar consciente astralmente. No tengo claro si por escribir ensoñando Castaneda se refiere a escribir con el cuerpo astral, o si se refiere a que de esa manera recuerda experiencias que el aprendiz brujo vivió en un estado de consciencia acrecentada, pero de los que no se acuerda en su estado de consciencia normal.

De cualquier forma no considero que Taisha haya experimentado ninguno de esos dos casos porque ella no demostró tener ninguna capacidad de desdoblamiento astral, y su libro tiene enormes mentiras; por lo que yo pienso que si Taisha tardó tanto tiempo en escribirlo fue más bien porque ella tenía miedo de exponer su charlatanismo al publico.


4. Y finalmente Castaneda dice que Taisha era una increíble acechadora, pero eso es falso porque en el linaje de Don Juan los acechadores son practicantes chamánicos que dominan el mundo manipulando a la gente, y logrando sus objetivos con paciencia, astucia y control.

Pero Taisha no tenía nada de eso, al punto que cuando Castaneda falleció, ella a pesar de heredar una gran fortuna y tener todavía muchos años por vivir, prefirió quitarse la vida porque no supo como actuar sin su "Nagual".

Y alguien así no es para nada acechador.








LA HISTORIA DEL LIBRO "LAS CARTAS MAHATMA" CONTADA POR JINARAJADASA




Curuppumullage Jinarajadasa fue el protegido de Charles Leadbeater, y posteriormente él desempeño varios puestos relevantes en la Sociedad Teosófica de Adyar, entre los más importantes estuvieron: de 1921 a 1928 fue el vice-presidente de esa organización, y de 1946 hasta su fallecimiento en 1953 fue el presidente internacional. 

Y acerca de cómo se elaboró el libro "Las Cartas de los Mahatmas Kuthumi y Morya a Alfred Sinnett y Allan Hume", él relató lo siguiente.

--oOo--



INICIALMENTE SINNETT QUISO PUBLICAR LAS CARTAS PERO LOS MAESTROS NO QUISIERON

Tras recibir las cartas de los Mahatmas K.H. y M., el Sr. Sinnett propuso su publicación al Mahatma K.H. en 1884.

Recibió una respuesta en Londres en el verano de ese mismo año, que corresponde a la carta LXIII del libro 'Las Cartas de los Mahatmas'.

En ella aparece lo siguiente:

« Mis cartas no deben publicarse, como usted sugiere, sino que por el contrario, si le quiere r molestias a Djwal K., se deberían enviar copias de algunas al Comité Literario de Adyar —sobre el cual Damodar le ha escrito— para que con la ayuda de S. Y. K. Charya, Djwal K., Subba Row y el Comité Secreto (del cual H.P.B. fue excluida deliberadamente para evitar nuevas sospechas y calumnias) puedan utilizar la información para lograr el objetivo con el que se creó el Comité, tal como explicó Damodar en la carta que escribió siguiendo órdenes. »


En la misma carta aparece:

« En resumen, las cartas no fueron escritas para su publicación ni para que el público las comentara, sino para uso privado, y ni M. ni yo daremos jamás nuestro consentimiento para que se las maneje de esa manera. »


En otra carta (la 55) escribió:

« Esa fue una de las razones por las que dudé en dar mi consentimiento para la publicación de mis cartas privadas, y específicamente excluí algunas de las series de la prohibición. »


La misma prohibición se menciona en una carta de 1884 dirigida a Mohini M. Chatterjee por el Mahatma K.H.:

« Si así lo desea o lo considera necesario, puede utilizar en el libro 'El Hombre: fragmentos de historia olvidada' o en cualquier otro libro en el que colabore, todo lo que haya dicho sobre nuestras doctrinas secretas en mis cartas a los señores Hume o Sinnett.

Nunca permitieron que nadie copiara las partes que eran privadas; y las que sí se copian, por ese mismo hecho, se convierten en propiedad teosófica.

Además, siempre he enviado copias de mis cartas —al menos las que contenían mis enseñanzas— a Damodar y Upasika [Blavatsky], y algunas partes incluso se han utilizado en la revista 'The Theosophist'. Tiene libertad para copiarlas textualmente y sin comillas. »
(Cartas de los Maestros de la Sabiduría, Primera Serie, Carta 39)



Observaciones

En ese entonces los maestros no querían que se publicaran sus cartas, pero ante los desvaríos en que cayó la Sociedad Teosófica de Adyar, yo pienso que cambiaron de opinión.

Y esas cartas reivindican a Blavatsky y a William Judge, quienes fueron injustamente repudiados por la Sociedad Teosófica de Adyar.

Y condenan a Charles Leadbeater y Annie Besant por los engaños que esa pareja y sus secuaces han cometido.







POSTERIORMENTE SINNETT TAMPOCO QUERÍA QUE SE PUBLICARAN ESAS CARTAS

A continuación les transcribo una carta que me envió el Sr. Sinnett:

« 14, Westbournc Terrace Road, W.
14 de diciembre de 1905.

Mi estimado Raja:

En respuesta a su pregunta específica, o mejor dicho, a la que usted me transmite —pues sospecho que usted mismo habrá adivinado mi respuesta—, ciertamente no estaría dispuesto a tomar ninguna medida que pudiera llamar la atención sobre otras cartas del Maestro, salvo las publicadas en mi libro “El Mundo Oculto”. Ningún otro texto debió haberse publicado jamás. Este desafortunado resultado fue contrario a Su deseo [de Kuthumi] y al mío.

La correspondencia en su conjunto estaba terriblemente contaminada por lo que solo puede considerarse la mediumnidad de Madame Blavatsky en este asunto, y gran parte de lo que se ha publicado se debe a la clara traición de ciertas personas a quienes en su momento confié copias.

Cuanto más difícil sea acceder a estas cartas, mejor. Los extractos que publiqué en "El Mundo Oculto" fueron seleccionados con sumo cuidado, y estoy seguro que reflejaban el pensamiento del Maestro con suficiente precisión. Pero siempre hay que recordar que la correspondencia de un Maestro, obtenida a través de la mediumnidad de un discípulo, no siempre puede considerarse como Sus palabras textuales.

Al comienzo de "La Doctrina Secreta" se citan algunos pasajes como si fueran de una carta del Maestro, lo cual sé que son distorsiones deplorables*.

En realidad, no deseo que esta carta se publique, pero no es necesario que usted lo haga. Ningún secreto sobre lo que digo en mis conversaciones con otros.

Siempre suyo,
A. P. Sinnett. »

* Véase la acusación del Sr. Sinnett contra H.P.B. en su autobiografía, que hace referencia al asunto —la famosa controversia sobre Marte y Mercurio—, en la revista "The Theosophist" de noviembre de 1946.



Observaciones

En el blog les he demostrado que Alfred Sinnett estaba equivocado cuando él afirmó que los planetas Marte y Mercurio forman parte de la cadena planetaria terrestre, y que Blavatsky estaba en lo correcto cuando se lo corrigió en La Doctrina Secreta.

Y Blavatsky hiso un muy buen trabajo al transmitir esas cartas a Sinnett, pero Sinnett en vez de tomar conciencia de que él se había equivocado en ciertos aspectos de la enseñanza que recibió, él prefirió echarle la culpa a Blavatsky.







LA HISTORIA DE LA PUBLICACIÓN DE ESAS CARTAS

El Sr. A.P. Sinnett recibió en India e Inglaterra, y el Sr. A. O. Hume en India, cartas de los Mahatmas K.H. y M.

Poco después de que las cartas comenzaran a ser recibidas en la India, ciertas partes fueron copiadas y enviadas a los trabajadores de Adyar y a algunas otras personas, siguiendo instrucciones de los Maestros, como se mencionó anteriormente.

Es a este material al que se hace referencia como destinado al Comité Literario de Adyar. Esta enseñanza omitía toda referencia a personas y consistía en extractos de las cartas, cuyo contenido era instructivo sobre la evolución del hombre, el sistema planetario, etc.

No existía ninguna prohibición para que ningún estudiante interesado leyera este material. Y fue en gran parte a partir de este material que el Sr. Sinnett escribió en 1883 su libro 'Buddhismo Esotérico', una obra notable que demuestra su gran capacidad para coordinar y sistematizar en un esquema coherente las enseñanzas presentadas de forma fragmentaria en las numerosas cartas en respuesta a preguntas.

En Londres, cuando de niño me alojé con el Sr. y la Sra. Sinnett durante dos años, recuerdo bien haber visto en el escritorio del Sr. Sinnett, en su biblioteca, una caja forrada en cuero que contenía estas cartas.

Una noche, en presencia del obispo Leadbeater y mía, el Sr. Sinnett abrió la caja y nos mostró algunas cartas. Me llamó especialmente la atención una de Mahatma D.K., la Carta 37, por su caligrafía inusualmente pulcra y pequeña.

Más tarde, cuando escribí el libro "¿Falsificó Madame Blavatsky las Cartas de los Mahatmas?" y deseaba obtener una reproducción de la letra de D.K., me puse en contacto con el Sr. Barker, quien muy amablemente me envió una fotografía de la carta.

Entre 1894 y 1895, el Sr. Sinnett permitió a la Dra. Besant copiar las cartas que quisiera. Ella le pidió a su amiga, la Srta. Edith Ward, que hiciera las copias, y se hicieron varias, que aún se conservan en Adyar.

Durante una serie de reuniones de la Escuela Esotérica, la Dra. Besant leyó fragmentos de estas cartas y las comentó. El número de copias no fue elevado, y desconozco si las seleccionó la propia Dra. Besant o la Srta. Ward.

En 1923 se me ocurrió publicar el material recopilado por el Comité Literario de Adyar, al que se refería el Mahatma K.H.

Durante la estancia del obispo Leadbeater en Adyar, desde finales de 1884 hasta 1886, había hecho una copia con su pulcra y elegante caligrafía en un gran cuaderno encuadernado. Cuando lo vi de niño en Ceilán, muchas páginas estaban afectadas por la humedad, y algunas palabras eran casi ilegibles.

Después de que la imprenta comenzara a mecanografiar este material, al que titulé "Las Primeras Enseñanzas de los Maestros", la señorita Francesca Arundale, que conocía mi trabajo, me dio otras dos copias del mismo material, pero transcritas en Londres a partir de copias enviadas por el señor Sinnett.

Solo pude supervisar una parte del libro durante la impresión, ya que yo partía hacia Europa antes de que se completara. Al recopilar el material en formato de libro, lo organicé en secciones temáticas en la medida de lo posible, tal como el Sr. Barker intentó hacer con 'Las Cartas de los Mahatmas'.

Por esas fechas, en 1923, cuando publiqué en Adyar "Las Primeras Enseñanzas de los Maestros", el Sr. A. Trevor Barker publicó en Londres "Las Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett" que por supuesto contenían el material de mi libro.

Ninguno de los dos sabía lo que el otro estaba haciendo. Al leer "Las Cartas de los Mahatmas" uno o dos años después de su publicación, me di cuenta de inmediato de que había muchos errores en su transcripción, y pude corregirlos a partir de las copias de las cartas enviadas al Comité de Adyar y a Londres.

A principios de ese año, recopilé los errores que había detectado y envié una lista al Sr. T.C. Humphreys, uno de los dos albaceas del testamento del Sr. Barker.

Cabe mencionar cómo se llegó a publicar "Las Cartas de los Mahatmas": una amiga íntima del Sr. Sinnett durante sus últimos años fue la Srta. Maud Hoffman. Durante su última enfermedad, ella lo cuidó con la devoción de una hija. Tras el fallecimiento de la Sra. Sinnett y también de su único hijo, Denny Sinnett, era natural que el Sr. Sinnett nombrara a la Srta. Hoffman su única heredera.

En una ocasión, el Sr. Sinnett le prometió a la Dra. Besant que las cartas le serían legadas tras su muerte, pero después de que surgieran diferencias entre ellos en asuntos de administración teosófica, evidentemente el Sr. Sinnett cambió de opinión.

El Sr. E.L. Gardner me informó:

« Durante sus últimos años (los de A.P. Sinnett), solía visitarlo ocasionalmente durante una hora, y una noche me mostró todas las cartas que él había archivado cuidadosamente en tres cajones.

Dijo que probablemente irían a parar a Adyar con el tiempo, pero ni entonces ni después mencionó que se hubiera planeado tal cosa. De hecho, ¡aún le molestaba que sus últimos escritos no fueran aceptados! »


Cuando la Srta. Hoffman decidió hacer públicas las cartas, eligió al Sr. A. Trevor Barker como editor. El Sr. Barker había sido miembro de la Sociedad Teosófica de Adyar, y el Sr. y la Sra. Barker vivieron un año allí colaborando en las labores de la Sociedad.

Más tarde, el Sr. Barker dejó la Sociedad Teosófica de Adyar y se unió a la Sociedad Teosófica de Point Loma, entonces dirigida por el Dr. G. de Purucker.

Aunque el Sr. Barker conocía la prohibición del Mahatma K.H. que he citado sobre la publicación completa de la correspondencia, sin embargo se publicaron todas las cartas.

Si las cartas se hubieran entregado a la Dra. Besant, como se había planeado originalmente, las partes que ella decidiera publicar se habrían editado con una eficiencia imposible para el Sr. Barker.

Las cartas en el libro del Sr. Barker no están en el orden correcto, y solo en Adyar, donde se conservan los diarios del coronel Olcott, que registran los eventos y lugares que él y H.P.B. visitaron, se encuentra el material necesario para determinar la secuencia correcta de las cartas.

Ese trabajo lo realizó la Srta. Mary K. Neff, a quien la Dra. Besant encargó los archivos de la Sociedad en Adyar. Tras muchos meses de estudio, la Srta. Neff logró ordenar correctamente las cartas y envió una lista al Sr. Barker.

Este, sin embargo, respondió que "Las Cartas Mahatma"  ya estaban impresas en láminas y que no era posible reeditar toda la obra y ordenar las cartas según su fecha de recepción.

En 1940, la señorita Neff publicó un folleto en la Editorial Teosófica de la Sociedad Teosófica Americana, en Wheaton, Illinois, EE. UU., donde se indicaba el orden correcto de las cartas.

Un segundo folleto suyo proporciona el orden correcto para el libro "Las Cartas de H. P. Blavatsky a A.P. Sinnett".

Un segundo índice de las cartas apareció en EE. UU. en "Cronología combinada para usar con Las Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett y las Cartas de H. P. Blavatsky a A.P. Sinnett", recopiladas por Margaret Conger. 19 páginas, Washington D.C., 1939.



Observaciones

Si las cartas se hubieran entregado a Annie Besant, seguramente Charles Leadbeater las habría ocultado, o incluso destruido.

Y de hecho él estuvo muy disgustado cuando se publicaron, las llamaba "ese abominable libro".






¿DÓNDE ESTÁN ESAS CARTAS ACTUALMENTE?

Tras el fallecimiento del Sr. A. Trevor Barker, las cartas fueron legadas al Sr. T. G. Humphreys y a la Sra. E. Benjamin como albaceas. Ellos las depositaron en el Museo Británico, la principal biblioteca de Gran Bretaña, que custodia numerosos documentos históricos.


(El texto de arriba se encuentra en el libro "La Historia de las Cartas de los Mahatmas" de Jinarajadasa.)





NOTA

Lo que Jinarajadasa no dijo es que la enseñanza teosófica que hay en esas cartas es idéntica a la enseñanza que dieron Blavatsky y William Judge, pero muy diferente a la que dieron Charles Leadbeater y Annie Besant, lo que demuestra el charlatanismo de Leadbeater y Besant.


 







LAS TÁCTICAS PSICOLÓGICAS PARA ENGAÑAR A LA GENTE INVESTIGAS POR MANUEL CARBALLAL




Las Operaciones Psicológicas (Psyops en inglés) son tácticas que utilizan diferentes organizaciones (gobiernos, empresas, etc.) para desinformar y manipular a la población.

El investigador Manuel Carballal publicó un libro sobre este tema titulado "Psyops: el arte del engaño, operaciones psicológicas, la mente como campo de batalla".




VIDEO PROMOCIONAL

Este video fue elaborado por Carballal para presentar su libro:










RESEÑAS

En estos videos tienen reseñas de ese libro:

















ENTREVISTAS

Los siguientes videos son diversas entrevistas que le hicieron a Carballal sobre este tema: