LOS ÚLTIMOS DÍAS DE CARLOS CASTANEDA



Richard Jennings fue uno de los últimos alumnos que tuvo Carlos Castaneda, y él relató los últimos días de vida de ese escritor.



Febrero de 1998

A inicios de febrero de 1998, la salud de Castaneda comenzó a deteriorarse drásticamente debido a su diabetes y a un cáncer de hígado avanzado que lo estaba devorando.

Las brujas: Carol Tiggs, Florinda Donner y Taisha Abelar, junto con Kylie Lundahl (la lider de las instructoras de Tensegridad) y Talia Bey (la presidenta de Cleargreen) eran las cinco personas que Castaneda reunía cada mañana para leerle los titulares de los periódicos Los Angeles Times y The New York Times, y luego para escuchar, sin responder, los virulentos ataques y críticas personales que hacía Castaneda.

Amy Wallace, cuya casa con piscina estaba cerca de la residencia de Castaneda, se volvió el principal refugio de las Brujas durante esos meses, ella escuchó de las tres lo que estaban sufriendo y describe una vívida imagen de ello en su libro "Aprendiza de bruja".

Carol había estudiado acupuntura y le aplicó a Castaneda tratamientos de acupuntura hasta que éste se volvió demasiado sensible a las agujas, por lo que luego sopló sobre los puntos de acupuntura.

Florinda culpó a Carol por no haberlo curado.


Antes de que la demencia se instalara por completo, Castaneda las puso a la mayoría a buscar un barco grande al que pudieran ir mientras esperaban su muerte, y las hizo buscar información detallada sobre la vida en el mar.

Entre dormir, dictar y comer cuando podía, Castaneda veía la televisión y vídeos, y Carol era la que frecuentemente le traía películas de guerra que él aún no había visto.

Castaneda nos había dicho muchas veces en las clases de los domingos que si alguna vez contraía cáncer, él se volaría la cabeza. En realidad, sin embargo, una vez diagnosticado, dependía de la atención constante de las mujeres más cercanas a él, a quienes torturaba y reprendía incluso mientras ellas atravesaban su propio dolor por la inminente muerte de su maestro/amante/benefactor, de quien algunas claramente creían que podría ayudarlas a alcanzar la inmortalidad.

Hacia el final, Castaneda sufría de diarrea y ensuciaba mucho su cama.


Carol, tras escuchar a Florinda decir que Amy estaba sexualmente frustrada, le sugirió a Amy que saliera con Brandon. Carol le dijo a Amy: « Lo he probado y es agradable y normal, y todo funciona a la perfección ».

Así que Amy lo llamó y concertó una cita con él para esa misma noche, mencionando que había sido idea de Carol.

Carol también apareció esa noche, mientras las dos preparaban margaritas en la cocina de Amy. Brandon pareció sorprendida al verlas y comentó: « Parecen un cuadro de pura lujuria ».

Carol le dijo a Amy que había venido porque: « Acabo de ver algo horrible. No puedo hablar de ello. Tengo que meterme en la piscina y lavarme ». Ella y Amy nadaron un rato en la piscina mientras Brandon esperaba en el comedor.

Carol le describió a Amy la sangre que ella y Florinda vieron en el apartamento de Orange Scout ese día. Florinda cambió las sábanas. « Él [Castaneda] defeca sangre por todas partes. Florinda vomitó en el coche. No para de vomitar », exclamó Carol.

Después de que Carol se vistiera y se fuera, Amy y Brandon continuaron con su encuentro.


Carol llamó a Amy a la mañana siguiente, reprendiéndola por haber usado su nombre para invitar a Brandon a su casa. La diatriba de Carol evidenciaba su culpa por haber descuidado a Castaneda la noche anterior, cuando fue a usar la piscina de Amy:

« ¡Tu poder maligno me atrajo a tu casa! Y Carlos estaba enfermo, podría haber muerto esa noche, y yo estaba en tu piscina, todo porque tu lujuria me atrajo. ¡Tú y yo estamos unidas, e invocaste mi nombre! ¡Llevo treinta años haciendo esto, y tú no tienes ni idea de lo que haces! . . . ¡Regresé justo a tiempo! ¡El nagual podría haber muerto por tu lujuria! . . . ¡Me traicionaste! ¡Todos me traicionan! Los traidores son siempre los que dejo que se acerquen más. Todos somos traidores; yo debería saberlo, ¡yo misma he traicionado! »

(Nota de Cid: esto muestra lo perdida que estaba Carol, y seguramente estaban igual de delirantes las otras discípulas personales de Castaneda.)



El 7 y 8 de febrero de 1998 se llevó a cabo el Taller de No-Hacer en el Centro de Convenciones Pomona Fairplex, California.

Florinda comenzó explicando cómo surgieron los talleres de Tensegridad. Todo empezó cuando Carol regresó y lo cambió todo. Su regreso fue un acontecimiento sin precedentes en el linaje de los hechiceros hasta ese momento.

Ella se había marchado con el grupo de Don Juan diez años antes, cumpliendo así su papel como la mujer Nagual del grupo de Castaneda. Pero la repentina reaparición de Carol fue toda una sorpresa y "abrió las puertas de par en par para todos nosotros en la medida de lo posible".

También confirmó de una vez por todas que los cuatro —Florinda, Taisha, Carlos y Carol— eran, de hecho, el final del linaje de Don Juan.

El regreso de Carol fue lo que les dio la energía y la motivación para abrirse públicamente y revelar los secretos del mundo de los hechiceros que les habían enseñado con tanta meticulosidad Don Juan y su grupo de guerreros. El regreso de Carol significó que ya no había razón para mantener en secreto su conocimiento de los pases mágicos.





Marzo de 1998

Carol le contó a Amy que Florinda, Taisha, Kylie y Talia habían adquirido armas. Un día, cuando Carol visitó a Amy después de dejar a Carlos dormido, le dijo: 

« No quiero ir con ellas. Solo tú y Lorenzo [Bruce Wagner] son ​​lo suficientemente fuertes como para retenerme aquí, para ser mis anclas. Tienes la mayor fuerza vital, y necesito tu chi, te necesito. Eres uno de los pilares que sostienen todo. Me impides volverme loca, y si no cumplo con mi parte, todo se derrumbará. ¡Así que tienes que seguir actuando como si fueran importantes! Sigue dándoles todo [refiriéndose a Florinda y Taisha], eso me protege de volverme loca, me están exprimiendo... No dejes que todo esto termine siendo en vano. ¿Quieres que me quede? »

Amy estuvo de acuerdo, aunque enfrentó a Carol sobre el deseo de Florinda, según lo entendió Amy, de que todas las mujeres clave se fueran juntas. Amy se convenció a sí misma de que Florinda no había elegido llevársela con ellas, y mientras que Carol estaba allí, sola, y no iba a abandonarla.

A finales de marzo de 1998, la condición de Castaneda empeoró. Florinda le dijo a Amy: « Es grave, muy grave, podría ser un año, o solo una semana ».


Días después, llamó a Amy para preguntarle si Kylie podía ir a quemar sus papeles en la chimenea de Amy. Kylie llegó y explicó: « Tardó muchísimo con la trituradora ».

Solo tenía una bolsa, así que Amy la llevó a la pequeña chimenea de su habitación. Y mientras Amy la ayudaba a arrojar los papeles a las llamas, vio cómo se quemaban las pruebas de imprenta de los libros de Castaneda y los papeles personales de Kylie: poesía, dibujos y un diario.

Amy le preguntó a Kylie cómo se sentía al respecto.

Kylie le dijo: « Sé exactamente qué hacer. Si no voy con él, haré lo que tenga que hacer. Es demasiado tarde para que tú y yo sigamos en este mundo; creo que sabes exactamente a qué me refiero. Hace mucho tiempo que es demasiado tarde para las dos ».

Amy le contó que Carol les había pedido a ella y a Bruce que la ayudaran a quedarse, y le explicó que le había dado su palabra.

Kylie asintió y respondió: « Sí, oí algo al respecto. Al nagual le da igual, y a Taisha no le importa. Pero Florinda está molesta. No lo está tomando bien, quiere que Carol se vaya también ».

Kylie le dijo a Amy que le preocupaba que hubiera suicidios entre los demás del grupo, « quizás incluso ahí afuera, entre ellos... Le dijimos al nagual que estábamos muy preocupados por eso. ¡Él dijo: "¿Qué?, ​​como si no supieran de qué estábamos hablando!" Ella continuó: « Entonces le preguntamos si quería que los seminarios continuaran... Él dijo: "Me importa un bledo; si quieren tenerlos, bien; si no, olvídenlos. No me importa en absoluto” ».

Kylie negó con la cabeza y le dijo a Amy: « Lo convencimos de que debía darles algo que hacer. De lo contrario... realmente podrían... Así que dictó instrucciones: les dio tareas a Darien, Aerin, Nyei y Reni, diciéndoles que continuaran con los seminarios. Pero no le importa Cleargreen ni los seminarios. Así que Carol eligió a Reni como la nueva presidenta de Cleargreen. Talia se lo va a decir ».

En respuesta al comentario de Amy « Eso es bueno, supongo », Kylie le dijo: « ¿Qué más iban a hacer? Me sorprende que no haya previsto el gran riesgo que esto supone ». Luego le dio las gracias a Amy y le dijo que la quería.

Cuando Kylie abrazó a Amy y la levantó en brazos, como ya había hecho antes, Amy supo que era su último abrazo.

(Nota de Cid: esas cinco mujeres estaban planeando suicidarse, excepto Carol que no quería.)



Una pareja que estaba espiando a Castaneda tomó un video el 29 de marzo de 1998 donde se ve a Castaneda muy consumido por el cáncer, siendo ayudado para salir de un auto para entrar en su casa. Seguramente regresaba de una consulta médica.







Abril de 1998

El 4 de abril de 1998 se llevó a cabo un Taller en el gimnasio del Santa Monica College, California, de 14:00 a 21:30. Florinda, Taisha y Carol estuvieron presentes, por última vez.

Carol parecía eufórica. Amy y yo sabíamos que en ese momento ella tenía una aventura con uno de los 'Elementos' [discípulos masculinos personales de Castaneda) que solo tenía 19 años. En un momento dado, tropezó con una mujer que estaba con ella detrás de la "librería".


El 23 de abril de 1998, Castaneda firmó un testamento de seis páginas en el que dejaba que su patrimonio se canalizara a través  del Eagle's Trust , establecido mediante un acuerdo fiduciario firmado el mismo día, y desheredaba específicamente a CJ Castaneda y Margaret Runyan.

Castaneda también firmó una escritura de renuncia de derechos, aparentemente sobre la casa, a favor del Eagle Trust, con Deborah Drooz como fideicomisaria, la cual se registró el 29 de abril de 1998 [98-0715277], junto con una escritura de renuncia de derechos a favor de First American Trust Company [98-0715276].


El 24 de abril de 1998, Castaneda entró en un estado de coma del que no despertó, y finalmente falleció tres días después el 27 de abril de 1998, a la edad de 72 años.












LA MUERTE DE CARLOS CASTANEDA






A inicios de 1998 la salud de Carlos Castaneda se deterioró mucho debido a un cáncer hepático que lo estaba matando, hasta que finalmente falleció el 27 de abril de 1998, a la edad de 72 años.



El certificado de defunción

El certificado de defunción de Castaneda fue firmado por la Dra. Angelica Duenas, quien informó que su muerte ocurrió a las 3 am de ese día.

El certificado indica que la causa de la muerte de Castaneda fue encefalopatía metabólica durante un período de dos días, provocada por insuficiencia hepática durante un período de dos semanas, debido a un cáncer hepatocelular durante un período de 10 meses, es decir, desde julio de 1997.

En ese certificado aparece varias mentiras:

Ahí dice Castaneda nunca había estado casado, lo cual es falso ya que él se había casado por lo menos cuatro veces.

También aparece que es de origen brasileño al igual que sus padres, lo cual también es falso porque en realidad ellos eran peruanos.

Y también aparece que es de raza caucásica, lo cual también es falso porque en realidad él era andino.









Su cremación

El cadaver de Castaneda fue cremado ese mismo día por la funeraria Spalding en Culver City.

Carol le dijo a Amy Wallace que ella llevaba un vestido de luto cuando fue a la funeraria para organizar la cremación.

 Las cenizas se las entregaron a Talia Bey al día siguiente.







OBSERVACIONES

Castaneda había estado pretendiendo que él no iba a morir de forma común, sino que al igual que Don Juan y su grupo de brujos, iba a arder con el fuego interior, transformándose así en luz consciente y fundiéndose con el infinito.

Pero al morir de forma banal, eso indicaba que Castaneda había fallado como nagual, e incluso que en realidad él había sido un fraude.

Y es por ese motivo que a pesar de las pruebas del certificado de defunción y de la cremación, los dirigentes de Cleargreen (que es la organización que Castaneda fundó para difundir sus enseñanzas) y en particular su 'mujer nagual' Carol Tifggs, inicialmente no avisaron al público de la muerte de Castaneda, y posteriormente cuando ya no pudieron ocultar más ese suceso, mintieron diciendo que Castaneda había logrado la liberación ardiendo por dentro como lo hizo su maestro Don Juan.










CARLOS CASTANEDA HABLA SOBRE EL VIAJE ASTRAL





En una entrevista que le hicieron a Carlos Castaneda en 1982, acerca del viaje astral (que él denomina ensoñación), la entrevistadora escribió lo siguiente:


« Todo lo que ellos han logrado [Don Juan y sus brujos] requiere años de preparación y práctica. Un ejemplo es el ejercicio del ensueño.

"Eso que parece una tontería, la ensoñación –afirmó Castaneda enfático– en realidad es muy difícil de lograr".

El ejercicio consiste en aprender a ensoñar a voluntad y en forma sistemática. Se empieza por recordar ver durante el sueño una mano que entra al campo visual del soñador. Luego se ve todo el brazo. Se continúa en forma progresiva hasta poder verse a uno mismo en el sueño.

La otra etapa consiste en aprender a usar los sueños. Es decir, una vez que se ha logrado controlarlos, hay que aprender a actuar en ellos.

"Así por ejemplo –dijo Castaneda– se sueña con uno mismo que se sale del cuerpo y que abre la puerta y sale a la calle. La calle es, entonces, ¡algo inaudito! Algo en uno se sale de uno; algo que se logra a voluntad."

Según Castaneda, el soñar no toma tiempo. Es decir, el soñar no ocurre en el tiempo de nuestros relojes. El tiempo del sueño es algo muy compacto.

"La mujer Tolteca –continuó Castaneda– dice que el soñar ocurre en el tiempo de P. ¿Por qué? Yo no lo sé. Así es como ella dice."

Castaneda nos dio a entender que en sueños se produce un inmenso desgaste físico.

"En sueños, se puede vivir mucho –dijo– pero el cuerpo se resiente. Mi cuerpo lo siente mucho... Después queda, como una torpeza de años."

Varias veces, al tocar este tema del sueño, Castaneda diría que lo que ellos hacen en sueños tiene un valor pragmático. En el libro "Relatos de Poder" se lee que las experiencias de los sueños y las de la vigilia « adquirían la misma valencia pragmática», y que para los brujos « los criterios para diferenciar entre sueño y vigilia se hacían inoperantes» (p.21)


Eso de las salidas o viajes fuera del cuerpo físico despertó agudamente nuestro interés, y quisimos saber más sobre esas experiencias.

Castaneda nos respondió aclarando que cada uno de ellos ha logrado experiencias distintas.

"La Gorda y yo, por ejemplo, nos vamos juntos. Ella me toma del antebrazo y... nos vamos."

Nos explicó también que el grupo tiene viajes comunales.

"Todos están en constante entrenamiento cuyo objetivo sería ¡llegar a ser testigos! Llegar a ser testigos significa que ya no se puede juzgar nada. Es decir, se trata de un ver eterno que equivale a no tener más prejuicios."

Josefina parece tener grandes habilidades para estos viajes en el cuerpo de sueño. Ella se lo quiere llevar y lo tienta contándole maravillas. La Gorda es la que siempre lo salva.

"Josefina tiene gran facilidad para romper ese arco de la reflexibilidad. Ella está loca, ¡loquita! –exclamó Castaneda– Josefina vuela muy lejos, pero no quiere irse sola y siempre vuelve. Vuelve y me busca... ¡Me da reportajes que son de maravilla!"

Según Castaneda, Josefina es un ser que en este mundo no puede funcionar.

"Aquí –dijo– habría terminado internada en alguna institución."

Josefina es un ser 'sin ataduras' a lo concreto; ella es etérea.

"En cualquier momento ella puede irse definitivamente", nos comenta Castaneda.

La Gorda y él son, en cambio, mucho más cautelosos en sus vuelos. La Gorda, particularmente, representa la estabilidad y el equilibrio que en alguna medida a él le falta.


Después de una pausa, le recordé esa visión del domo inmenso que en el libro "El Segundo Anillo de Poder" se presenta como el lugar del encuentro y donde Don Juan y Don Genaro estarían esperándolos.

"La Gorda también tiene esa visión –comentó pensativo– eso que vemos no es un horizonte terrestre. Es algo muy llano y árido en cuyo horizonte vemos levantarse como un arco inmenso que todo lo cubre y que avanza hasta llegar al cenit. En ese punto del cenit, se ve una gran luminosidad. Diría que es algo así como una cúpula que emite una luz de color ámbar."

Procuramos presionarlo con preguntas para que nos diera más información sobre esa cúpula.

"¿Qué es? ¿Dónde está?", inquirimos.

Castaneda nos respondió que por el tamaño de lo que ven, puede ser un planeta. "En el cenit agregó– hay como un gran viento".

Por la brevedad de su respuesta, nos dimos cuenta de que Castaneda no quería hablar mucho sobre ese tema. Es posible también que no pudiera encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que veían.

Sea como fuere, es evidente que esas visiones, esos vuelos en el cuerpo de sueño, son un constante entrenamiento para el viaje definitivo: ese salirse por el costado izquierdo del águila, ese salto final que se llama muerte, ese dar fin a la recapitulación, ese poder decir "estamos listos" en el cual nos llevamos todo lo que somos, pero nada más que lo que somos.


"Según la mujer Tolteca –nos confió Castaneda– esas visiones son aberraciones mías. Ella piensa que ése es mi modo inconsciente de paralizar las acciones; es decir, la manera que tengo de decir que no quiero irme del mundo. La mujer Tolteca dice también que con mi actitud estoy deteniéndola a la Gorda en sus posibilidades de un vuelo más fecundo o más productivo.

Don Juan y don Genaro eran grandes soñadores. Tenían un control absoluto del arte.

Me asusta –exclamó de pronto Castaneda y llevándose la mano hacia la frente– el hecho de que nadie note que Don Juan es un soñador inaudito. Y lo mismo se puede decir de Don Genaro. Don Genaro, por ejemplo, es capaz de llevar su cuerpo de sueño a la vida de todos los días. El gran control de Don Juan y Don Genaro se evidencia en ese no ser notados o pasar inadvertidos."

[En sus los libros Castaneda se ha referido a eso de "no ser notado" y "pasar inadvertido". Por ejemplo en el libro "El Segundo Anillo de Poder" Castaneda recuerda las veces que Don Juan le había ordenado que se concentrara "en no ser obvio". Néstor, también dice "que Don Juan y Don Genaro aprendieron a no ser notados en medio de todo esto". Los dos son maestros en el arte del acecho. De Don Genaro, la Gorda dice que "estaba en su cuerpo de sueño la mayor parte del tiempo" (p.270).] »
(Revista Mutantia de 1982)





OBSERVACIÓN

Carlos Castaneda dijo muchas falsedades, pero en lo que concierne a técnicas para viajar al astral, ahí él si fue bastante eficiente.










CARLOS CASTANEDA A PESAR DE SU FORTUNA ESTUVO TRABAJANDO COMO POBRE DURANTE TRES AÑOS





Carlos Castaneda contó que después de la partida de Don Juan, una mujer llamada Florinda, y también conocida como 'la mujer Tolteca', se volvió la nueva jefa del grupo de Castaneda y sus compañeros.

Y ante la fama que Castaneda había obtenido por el éxito de sus libros, Florinda para bajarle su ego le ordenó a Castaneda que trabajara como si él fuera un hombre pobre, y eso lo hizo durante tres años.

Y aquí les voy a poner la información que encuentre sobre ese acontecimiento.




RELATO DE JACOBO GRINBERG

El científico mexicano Jacobo Grinberg fue amigo de Castaneda y sobre este evento él relató lo siguiente:

« Castaneda nos contó que Florinda la Mayor lo había obligado, como antídoto ante su repentina fama, a trabajar como cocinero en un restaurante.

Durante un año Castaneda se dedicó a preparar hamburguesas, acompañado por una mujer que era una lectora fanática de los libros que él había escrito. Esa mujer quería conocer a Carlos Castaneda personalmente, sin saber que lo tenía a su lado.

En una ocasión un gran Cadillac se estacionó frente al restaurante con un hombre dentro que escribía algo en una libreta. La mujer estaba segura de que era su ídolo y se lo dijo al cocinero que la acompañaba, Castaneda muriéndose de risa por dentro. »







ESTA HISTORIA CONTADA POR EL PROPIO CASTANEDA

En 1982 la docente Graciela Corvalán entrevistó a Castaneda, y acerca de Florinda, ella escribió lo siguiente:

« Cambiando de posición, Castaneda comenzó a contarnos la historia de sus tres últimos años.

"Una de las tantas tareas fue la de cocinero en esas cafeterías de rutas. La Gorda me acompañó ese año como mesera. ¡Más de un año anduvimos por allí como Joe Córdoba y su Señora!"

"Mi nombre completo era José Luis Córdoba, para servirlos –dijo haciendo una profunda reverencia– aunque todos me conocían como Joe Córdoba."

Castaneda no nos dijo el nombre ni el lugar de la ciudad en que vivieron. Es posible que hayan estado en diversos sitios. Parece que en un principio llegaron él, la Gorda y la Sra. Tolteca, quien los acompañó por un tiempo. Lo primero era encontrar casa y trabajo para 'Joe Córdoba, su Sra. y su suegra'.

"Así fue como nos presentamos –comentó Castaneda– porque de lo contrario la gente no hubiera entendido a tan raro trío."

Por mucho tiempo buscaron trabajo, hasta que al final lo encontraron en una cafetería de ruta.

"En ese tipo de establecimiento se empieza muy temprano en la mañana, a las cinco de la mañana ya hay que estar trabajando", nos dijo.

Castaneda nos contó, riendo, que en esos lugares lo primero que le preguntan a uno es: "¿Sabe usted hacer huevos?"

¿Qué podía ser eso de hacer huevos? Parece que él demoró bastante tiempo en darse cuenta de lo que querían decirle hasta que finalmente descubrió que se trataba de los diversos modos de preparar los huevos para los desayunos. En los restaurantes o cafeterías para camioneros, esto de "hacer huevos" es muy importante.

Un año estuvieron trabajando así. "¡Ahora sí que sé hacer huevos! –afirmó riendo– todos los que ustedes quieran!"

La Gorda también trabajó mucho y ella fue tan buena mesera que terminó haciéndose cargo de todas las muchachas.

Al cabo de un año, cuando la señora Tolteca les dijo "que basta, que se acabó con esa tarea", el dueño de la cafetería no los quería dejar ir.

"La verdad es que allí trabajamos muy duro, ¡Mucho! Desde la mañana hasta la noche", nos confesó Castaneda.



Terry

Durante ese año tuvieron un encuentro significativo. Se trata de la historia de una muchacha llamada Terry, que llegó a la cafetería en la que ellos estaban, pidiendo trabajo como mesera.

Para ese entonces, Joe Córdoba (o sea Carlos Castaneda) se había ganado la confianza del dueño del establecimiento y era el encargado de contratar y vigilar a todo el personal.

Terry les dijo que  ella estaba buscando a Carlos Castaneda. ¿Cómo pudo ella saber que ellos estaban por allí? Castaneda no lo sabía.

"Esta muchacha Terry –continuó Castaneda con tristeza y dando a entender que lucía sucia y desarreglada– es una de esas hippies que toman drogas... Una vida espantosa. ¡Pobrecita!"

Más adelante Castaneda nos diría que aunque nunca pudo decirle a Terry quién él era, Joe Córdoba y su Señora la ayudaron mucho durante los meses que pasó con ellos.



Anécdota

Castaneda nos contó que un día Terry vino muy excitada desde la calle diciendo que acababa de ver a Carlos Castaneda en un Cadillac estacionado frente a la cafetería.

"¡Está allí –nos dijo ella gritando– está en el auto, escribiendo!"

"¿Estás segura de que es Carlos Castaneda? ¿Cómo puedes estar tan convencida?", le pregunté.

Pero ella siguió: "¡Que sí, que es él, que estoy segura!"

Castaneda entonces le sugirió que fuera hasta el auto y se lo preguntara. Tenía que quitarse esa duda inmensa.

"¡Anda! ¡Anda!" insistió.

Ella no se animaba a hablarle porque decía que estaba muy gorda y muy fea.

Castaneda la animó diciéndole "Pero si estás divina, ¡Anda!"

Al final fue, pero volvió en seguida hecha un mar de lágrimas". Parece que el hombre del Cadillac no la había mirado, y la había echado diciéndole que no lo molestara.

"Se imaginan que traté de consolarla –nos dijo Castaneda– me dio tanta pena que casi le dije quien era, pera la Gorda no me dejó; ella me protegió. Realmente no podía decirle nada porque estaba cumpliendo una tarea en la cual era Joe Córdoba y no Carlos Castaneda, y no podía desobedecer esa regla."



Apuntes

Castaneda nos contó que cuando Terry llegó ella no era una buena mesera, pero al pasar los meses lograron que se volviera buena, limpia y cuidadosa.

"La Gorda le dio muchos consejos a Terry. La cuidamos mucho... Nunca ella se imaginó con quienes estuvo todo ese tiempo."


Y también nos contó que esa experiencia fue muy terrible:

"Durante ese tiempo pasamos por momentos de gran privación durante los cuales se nos maltrató y ultrajó. Más de una vez estuve a punto de decir quién era, pero... "¡Quién me hubiera creído! dijo Castaneda– ¡Además, la mujer Tolteca es la que decide"

"Ese año –continuó– hubo momentos en que estuvimos reducidos al mínimo: dormíamos en el suelo y comíamos una sola cosa".




Más historias de Joe Cordoba

Castaneda nos dijo que un día la señora Tolteca vino y les dijo que no estaban trabajando lo suficiente.

"Nos mandó a que organizásemos un negocio bastante grande de landscaping, algo así como diseño y arreglo de jardines. Esta nueva tarea de la señora Tolteca no era nada pequeña. Tuvimos que contratar a un grupo de gente para que nos ayudase a hacer los trabajos durante la semana, mientras nosotros estábamos en la cafetería. Y durante los fines de semana nos dedicábamos exclusivamente a los jardines. ¡Tuvimos mucho éxito!

La Gorda es una persona muy emprendedora. Ese año trabajamos muchísimo... Durante la semana estábamos en la cafetera y durante los fines de semana puro manejar el camión y podar árboles. ¡Las demandas de la mujer Tolteca son muy grandes!

Recuerdo que en cierta oportunidad estábamos en casa de un amigo cuando llegaron los periodistas buscando a Carlos Castaneda. Eran unos periodistas del New York Times.

Cosa de pasar inadvertidos, la Gorda y yo nos pusimos a plantar árboles en el jardín de mi amigo. A la distancia los vimos entrar y salir de la casa. Entonces fue cuando mi amigo nos gritó y maltrató muchísimo delante de los periodistas.

Parece que a Joe Córdoba y a su Sra. se los podía gritar sin consecuencias. Ninguno de los que allí estaba presente salió en nuestra defensa. ¿Quiénes éramos nosotros? ¡Allí, sólo unos pobres que trabajan al sol!

Así fue como entre mi amigo y nosotros engañamos a los periodistas.


A mi cuerpo, sin embargo, no lo pude engañar. Tres años anduvimos envueltos en la tarea de darle al cuerpo experiencias que le hicieran darse cuenta de que, en verdad, no somos nada.

La verdad es que el cuerpo no es el único que sufre, la mente también está acostumbrada a constantes estímulos. El guerrero, sin embargo, no tiene estímulos del medio; él no los necesita. ¡Qué mejor lugar, entonces, que aquel en donde estábamos! ¡Allí nadie piensa!"



Continuando con la historia de sus aventuras, Castaneda comentó que más de una vez a él y a la Gorda los echaron a patadas a la calle. "Otras veces, yendo en camión por la carretera; nos empujaban a los bordes del camino. ¿Qué alternativa teníamos? ¡Mejor es dejarlos pasar!"

Por todo lo que Castaneda nos venía diciendo, parece que la tarea de esos años tuvo que ver con "aprender a sobrevivir en circunstancias adversas", y con "la experiencia de la discriminación". Esto último, "es algo muy difícil de soportar pero muy informativo", concluyó diciendo Castaneda con gran calma.

El objetivo de la tarea consiste en aprender a sustraerse al impacto emocional que la discriminación provoca. Lo importante es no reaccionar, no enojarse. Si uno reacciona, se está perdido.

"Uno no se ofende con el tigre cuando ataca –explicó– uno se hace a un lado y lo deja pasar."


"En otra ocasión, la Gorda y yo encontramos trabajo en una casa, ella de sirvienta y yo de mayordomo. ¡No se imaginan cómo terminó eso! Nos echaron a la calle a patadas y sin sueldo. ¡Más aún! Para protegerse de nosotros en el caso de que protestáramos, habían llamado a la policía local. ¡Se imaginan! ¡Estuvimos presos por nada!

Ese año, la Gorda y yo lo pasamos trabajando muy duro y sufriendo grandes privaciones. Muchas veces no teníamos nada para comer. Lo peor fue que no podíamos quejarnos ni teníamos el apoyo del grupo. En esa tarea estuvimos solos y no pudimos escapar. De cualquier modo, aunque hubiésemos podido decir quiénes éramos, nadie nos habría creído. La tarea es siempre total.

Verdaderamente en esos años yo era Joe Córdoba –afirmó Castaneda acompañando sus palabras con todo su cuerpo– y esto es muy lindo porque ya no se puede caer más. Ya he llegado a todo lo bajo que se puede llegar. Eso es todo lo que soy",  con estas últimas palabras Castaneda tocó el suelo con las manos.


"Como les dije antes, cada uno de nosotros tiene tareas distintas que cumplir. Los Genaros son muy listos; Benigno está ahora en Chiapas y le va muy bien. Tiene un grupo de música: Benigno posee a maravillas el don de imitar; imita a Tom Jones y a muchos más. Pablito es el mismo de siempre, es muy flojo. Benigno es el que hace los ruidos y Pablito los festeja. Benigno es el que trabaja y Pablito recoge los aplausos.

Ahora –dijo a modo de conclusión– todos hemos terminado las tareas que veníamos haciendo y estamos preparándonos para tareas nuevas. La señora Tolteca es la que nos manda."




Comentarios de la entrevistadora y sus amigos

La historia de Joe Córdoba y su Señora nos había impresionado mucho. Se trataba de una experiencia muy distinta a las de sus libros. Teníamos interés en saber si había escrito o estaba escribiendo algo acerca de Joe Córdoba.

"¿Por qué no escribe usted sobre esto? De todo lo que usted nos ha venido diciendo, Joe Córdoba y su Señora es lo que más me ha impactado."

"Acabo, de entregar un nuevo manuscrito a mi agente –nos respondió Castaneda– y en ese manuscrito, la señora Tolteca es la que enseña. No podía ser de otra manera... Su título es posible que sea "El acecho y el arte de estar en el mundo".

Allí está toda su enseñanza. Ella es la responsable de ese manuscrito. Una mujer tenía que ser la que enseñase acerca del arte del acecho. Las mujeres lo conocen bien porque han vivido siempre con el enemigo; es decir, siempre han andado ¡de puntillas! en un mundo masculino. Precisamente por eso, porque las mujeres tienen una larga experiencia en ese arte, la señora Tolteca es la que tiene que dar los principios del acecho.

En este último manuscrito, sin embargo, no hay nada concreto acerca de la vida de Joe Córdoba y su Señora. No puedo escribir en detalle sobre esa experiencia porque nadie lo comprendería ni lo creería. Puedo hablar de eso con muy pocos... Pero la esencia de esa experiencia de los últimos tres años está en ese libro."

(Ese manuscrito no sabemos si realmente existió, pero en todo caso no se publicó.)

Volviendo a la señora Tolteca y a su modalidad, Castaneda nos dijo que ella era muy diferente a Don Juan.

"Ella a mí no me quiere –insistió–  en cambio a la Gorda sí que la quiere. A la mujer Tolteca no se le puede preguntar nada. Antes de que uno le hable ella ya sabe lo que tiene que decir. Además hay que temerle; cuando se enoja, pega", concluyó haciendo muchos gestos que indicaban su temor. »







OTRA ENTREVISTA

Me acuerdo que en otra entrevista Castaneda mencionó que ese lugar estaba situado cerca de la frontera con México y que Florinda había elegido ese lugar porque en esa zona discriminaban mucho a los latinos y de esa manera Castaneda iba a ser continuamente despreciado.

Y en esa otra entrevista Castaneda exclamaba que después de esa experiencia "se le había acabado cualquier pizca del ego".

Si algún día la encuentro se las transcribo.







MI OPINIÓN

Supuestamente Florinda puso a Carlos Castaneda en esa situación para que se le bajara el ego, pero los datos históricos muestran que Castaneda siguió teniendo un ego muy grande; y sabiendo como a Castaneda le encantaba inventar historias falsas, lo más probable es que esta historia también haya sido una mentira más producto de su imaginación.









EL AGNOSTICISMO EXAMINADO POR MAURICIO SCHWARZ





El periodista Mauricio-José Schwarz Huerta es filosóficamente agnóstico y ateo por creencia, y él publicó los siguientes videos donde habla sobre el agnosticismo:
 
 
 
El agnosticismo no es ateísmo

 
 
 
 

 

El agnosticismo no es lo que tú crees

 
 
 

 
 
 
Diferencias y no tantas entre el agnosticismo y el ateísmo

 
 
 
 
 


El estéril debate entre agnosticismo y ateísmo

 
 
 
 
 
 

Ser agnóstico no es ser equidistante frente a las supersticiones

 
 
 
 
 
 

Creer que agnosticismo y ateísmo son opuestos es producto de no pensar

 
 

 

 
 
¿Soy agnóstico o ateo?