Sobre este asunto Curuppumullage Jinarajadasa en su libro "Cartas de K.H. a C.W. Leadbeater", escribió lo siguiente:
« Una crisis ocurrió en 1884, cuando los misioneros cristianos de Madrás, tramaron una intriga con la ayuda de dos de los residentes en la Sede Internacional Teosófica, para probar que H.P.B. había escrito, con su propio puño y letra, las cartas de los Adeptos, y de que la existencia de los Maestros era una pura invención de su imaginación impuesta a sus crédulos discípulos.
Ahora bien, el trabajo de H.P.B. al establecer la Sociedad Teosófica por orden de los Maestros, no fue una simple actividad filosófica; ella era 'la Causa de la Verdad', para utilizar la frase del Maestro.
Sobre la existencia y el progreso de la Sociedad existían vastos esquemas de los Adeptos para la regeneración del género humano.
El ataque por los misioneros contra la Sociedad, con el propósito de destruirla, era un ataque contra el género humano, por poco que ellos comprendieran eso. Los misioneros pensaron que estaban haciendo el 'servicio de Dios', aunque en realidad estaban realizando todo lo contrario.
Es necesario que nos detengamos con cierta extensión acerca de la situación en que se hallaba la Sociedad Teosófica en 1884. El génesis del ataque fue el siguiente.
Estando H.P.B. en el Cairo en 1871, ella conoció al Sr. Coulomb, francés, y a su señora esposa, inglesa. El nombre de soltera de la esposa era Emma Cutting.
En 1878, H.P.B. y el Coronel Olcott se fueron a la India y establecieron en Bombay la Sede Internacional de la Sociedad Teosófica.
Por esa época los Coulomb se dirigieron a Galle, Ceilán, donde abrieron una casa de huéspedes. Esa aventura había fracasado cuando la Sra. Coulomb escribió a H.P.B. solicitándole un préstamo, H.P.B. le respondió que si ella tenía interés de venir a la India con su marido, les podía hallar trabajo. De modo que los Coulomb hicieron el viaje y cuando llegaron se les proveyó de trabajo en lo que era posible.
El marido era un buen carpintero y se le encontró empleo en una fábrica. Más tarde perdió su empleo de modo que se le dio trabajo en la residencia de los Fundadores de la Sociedad Teosófica [Blavatsky y Olcott].
Y a la Sra. Coulomb se le dio la superintendencia del cuidado de la casa.
Tiempo más tarde, a Coulomb se le dio el cargo de atender una pequeña biblioteca de la Sociedad, mientras a su señora se le dio simplemente el trabajo de secretariado.
Cuando los Fundadores se trasladaron a Madrás en 1882, los esposos Coulomb los acompañaron y vivieron en la nueva Sede Internacional de Adyar.
En febrero del año 1884, H.P.B. y el coronel Olcott hicieron un viaje a Europa. La administración de la Sede Internacional quedó en manos de un Consejo de Control. Este Consejo pronto se dio cuenta que la Sra. Coulomb a menudo trataba de obtener préstamos de dinero de los miembros que llegaban a Adyar.
Enseguida aparecieron las dificultades entre el Consejo de Control y la Sra. Coulomb, hasta que al final despidieron tanto al marido como a su esposa.
Después que los Fundadores se fueron en febrero, nadie ocupó la parte superior del edificio que era la habitación de H.P.B.
Lindando con la habitación había una pequeña sala llamada 'Sala del Santuario' donde había suspendida una cámara de madera llamada 'Santuario'.
Fue este 'Santuario' donde los Maestros acostumbraban a colocar sus cartas precipitadas. Por espacio de varias semanas casi nadie subió las escaleras a excepción de los esposos Coulomb.
Ellos estaban tramando un complot que les permitiría vengarse de la Sociedad Teosófica y de H.P.B.: el señor Coulomb era un carpintero habilidoso y él ideó un tablero de madera corredizo en la parte inferior del Santuario y también hizo una abertura en la pared detrás de éste con un segundo tablero corredizo. La pared de este sitio era delgada.
Aquí comienza uno de los factores más ignominiosos del relato; el papel que jugaron en la conspiración los misioneros Cristianos de Madrás.
Aún desde el mismo principio del trabajo de la Sociedad Teosófica en la India, el reavivamiento de la religión India y de la cultura, empezó, como era de suponer, a poner obstáculos en el camino y los esfuerzos de los misioneros.
Cada año que pasaba la labor de los misioneros se hacía más ardua, por cuanto los Fundadores de la Sociedad Teosófica, y su grupo de trabajadores, estaban inspirados en hacer revivir a los hindúes su antigua cultura India como a los budistas de Ceilán para hacer revivir el Budismo.
En la India se instalaron escuelas de sánscrito y en Ceilán escuelas vernáculas. Se empezaron a hacer traducciones de las escrituras hindúes y budistas, y de este modo se estableció una contra propaganda al proselitismo misionero.
En consecuencia, cuando los Coulomb se pusieron en contacto con los misioneros, con su historia del tablero corredizo en el Santuario, los misioneros hallaron una excelente oportunidad para aniquilar a la Sociedad Teosófica y a su trabajo.
Tomaron a su cargo a los Coulomb y los atendieron financieramente, lanzando un ataque contra la Sociedad Teosófica en la revista misionera. Allí ofrecían la así llamada evidencia, para probar que los Maestros eran pura invención de H.P.B. y que las cartas producidas fenoménicamente en el Santuario eran escritas por H.P.B. y colocadas allí por los Coulomb con el consentimiento de ella.
Al mismo tiempo las cartas fraguadas por los Coulomb para dar a comprender que eran de la escritura de H.P.B. lo hicieron para demostrar que la idea de los Maestros era una simple estratagema de parte de H.P.B.
La historia que tramaron los Coulomb era de que, a sugerencia de H.P.B., Coulomb hizo un tablero corredizo en el Santuario y una abertura del otro lado. Así, evidentemente las cartas no eran colocadas misteriosamente por los Maestros, sino que eran escritas por H.P.B. con su propia mano y colocadas en el Santuario mediante la secreta abertura practicada en su habitación.
Ahora bien, docenas de personas, varios meses antes de la partida de H.P.B., no sólo vieron el Santuario, sino que también lo examinaron detenidamente. Ellos sabían muy bien que allí no existía tal tablero corredizo en la parte inferior del Santuario; ni tampoco en la pared donde estaba colocado existía combinación con la habitación del otro lado.
Para los que habían examinado el Santuario, era evidente, después de la partida de H.P.B., que nadie había subido al piso superior de la casa, y que Coulomb había inventado los tableros.
Ésta era la situación de la Sociedad Teosófica, cuando ella, expresando las propias palabras del Maestro: 'H.P.B. es puesta entre la vida y la muerte’ ya que comparece ante el tribunal de la opinión pública; ese tribunal, el más frívolamente cruel, el más prevenido y el más injusto'.
Los Maestros
Bien podría preguntarse que si los Maestros estaban en tan íntimo contacto con los acontecimientos del mundo, como es que no fueron capaces de advertir el ataque de los misioneros a la Sociedad Teosófica.
Pero de hecho, ellos lo advirtieron, y también advirtieron el sacudimiento que esto ocasionaría a la Sociedad.
En una carta precipitada en un coche de ferrocarril en marcha, que el Coronel Olcott recibió en Inglaterra el 5 de abril de 1884, aparece lo siguiente:
"Cualesquiera que sean las noticias de Adyar, no sienta ni sorpresa ni descorazonamiento. Es posible, aunque en los límites del Karma tratemos de impedirlo que usted tenga que soportar grandes fastidios domésticos.
Durante años han albergado bajo vuestro techo a un traidor y a un enemigo, y el partido de los misioneros está más que dispuesto a aprovecharse de toda la ayuda que ella [la señora Coulomb] pueda dar.
Un verdadero complot ha sido formado. Ella está alocada por la aparición de M. Lane Fax y por los poderes que usted ha conferido al Comité de Control.
Nosotros hemos producido algunos fenómenos en Adyar después que H.P.B. ha dejado la India, a fin de proteger a Upasika [Blavatsky] contra los conspiradores."
(Cartas de los Maestros de Sabiduría primera serie n° 58)
Si los Maestros previeron el ataque, ¿por qué no lo previnieron?
1) La respuesta ya fue dada por el Maestro: "aunque en los límites del karma tratemos de impedirlo".
Los errores cometidos, aún por sus agentes de mayor confianza, deben llegar a sus debidos resultados. Con delicada insinuación y sutiles advertencias, pero de tal naturaleza que no fuerce la voluntad de sus agentes [Blavatsky y Olcott], los Maestros indican los posibles peligros.
Pero si la advertencia no se toma en cuenta y el error en la técnica se lleva a cabo, ellos no intervendrán para prevenir las consecuencias.
2) Existe una segunda razón del por qué los Maestros (una vez que el efecto se ha puesto en marcha debido a una causa) únicamente vigilan y no intervienen. Esta razón es para ‘apartar las ovejas de los cabritos' para utilizar el símil cristiano.
Los Maestros utilizaron este disturbio entre los miembros de la Sociedad Teosófica para ver quiénes permanecían por los principios de la Sociedad y quienes por las personas.
Cuando la Sociedad es atacada desde afuera, o los entrechoques de sus karmas personales hacen más amargas las divisiones entre los miembros, los Maestros se dan cuenta de que aquellos para quienes la Teosofía la 'Causa de la Verdad' está estrechamente asociada con una personalidad, cuando la crisis se produce abandonan la Sociedad, porque su fe en la integridad de aquella persona ha sido sacudida, pues en ella ven una prueba que parece que la hace indigna; pero también se dan cuenta de aquellos otros para quienes la Gran Filosofía y especialmente el trabajo por la Hermandad Universal, están basados sobre principios y no sobre personas.
Estos últimos en cada emergencia permanecen firmes dentro de la Sociedad y llevan adelante el trabajo estropeado. Es precisamente para seleccionar a estos últimos y utilizarlos para más amplios campos de servicio, que los Adeptos permiten el entrechoque de las fuerzas kármicas de los miembros sin intervenir por mucho que ellos lo lamenten por la confusión que esto produce en la mentalidad del público y la energía que se malgasta al vivir los miembros anti-fraternalmente.
Porque el futuro de la Sociedad depende de aquellos que primero y ante todo dedican su lealtad a los ideales teosóficos y sólo después devoción a las personas que reverencian como líderes o como instructores.
Pero a menudo los principios y las personalidades se encuentran tan entretejidos en la mente del hombre, que para separar uno del otro se requiere 'una intuición bien desarrollada'. Este es uno de los problemas que tiene que resolver el ocultista.
3) Otro factor en este problema, es que los Maestros no están ansiosos de que todo el mundo se convenza, de su existencia. Con respecto al trabajo de ellos y al de sus agentes, el Maestro Kuthumi dijo que:
"No en esas (personas) que no comprenden el sacrificar ni sus prejuicios, ni sus prevenciones en la exposición de la verdad. No deseamos convencer a estos últimos. Ningún hecho y ninguna explicación puede devolver la vista a un ciego. Además, nuestra existencia se volvería absolutamente intolerable, si no imposible, si todos, sin distinción, estuviesen convencidos."
(Cartas de los Maestros de Sabiduría, primera serie n° 22) »
(Capítulo 1)




