EL DISCIPULADO EXPLICADO POR JINARAJADASA




Charles Webster Leadbeater (CWL) quería volverse un discípulo (“chela”) de los maestros transhimaláyicos, y por eso le envió una carta a Kuthumi preguntándole sobre este tema.

Y el maestro le envió una carta contestándole lo siguiente:

« . . . En su carta usted me dice que desde la lectura de 'Buddhismo Esotérico' [libro escrito por Sinnett] y de Isis Desvelada [libro escrito por Blavatsky] su “único y gran deseo es el de ingresar como chela bajo mi dirección, a fin de adelantar en el conocimiento de la verdad”.

“El Sr. Sinnett” usted añade, “me da a entender que es casi imposible el llegar a chela sin ir a la India”. Usted esperaba emprender ese viaje años más tarde, aunque lazos de agradecimiento lo retenían en su nación [Inglaterra], etc.

Ahora contesto a lo que precede como también a sus otras preguntas:

1) No es necesario pasar en la India los siete años de prueba. Un chela puede pasarlos en cualquier país.

2) No depende de mi propia voluntad el aceptar a nadie como chela. Esta aceptación debe ser el resultado del mérito individual y de esfuerzos persistentes para alcanzar el fin. Fuerce a aquel de los Maestros que haya escogido; haga buenas obras en su nombre y por amor a la humanidad; sea puro y siga resueltamente el sendero de la justicia (tal como lo definen nuestras reglas); sea honrado y altruista; olvídese de usted mismo y trabaje por el bien de los demás y así habrá forzado a ese Maestro a aceptarlo.

He ahí lo necesario para los candidatos en los períodos en que su Sociedad progresa en paz.


Pero es necesario aún algo más, cuando la Teosofía, la Causa de la Verdad, puesta entre la vida y la muerte, comparece ante el tribunal de la opinión pública, quien es de todos los tribunales, el más frívolamente cruel, el más alertado y el más injusto.

Es necesario también considerar el Karma colectivo de la casta [eclesiástica] de la que usted forma parte [Leadbeater era un cura anglicano]. Hecho innegable: la causa teosófica que tiene actualmente en el corazón está en este momento siendo expuesta a las tenebrosas intrigas, a la despreciable conspiración del clero y sus misioneros cristianos contra la Sociedad Teosófica. No retroceden ante nada para deshonrar a sus Fundadores [publicaron cartas falsas para hacer pasar a Blavatsky como una embustera].

¿Está pronto para expiar sus pecados?

En ese caso, vaya a pasar algunos meses a Adyar [en la India, donde se encontraba la sede central de la Sociedad Teosófica]. Una ausencia de algunos meses no romperá, ni debilitará siquiera “los lazos de agradecimiento” si su decisión es explicada a su pariente de modo plausible. Para abreviar los años probatorios hay que dedicar a la Teosofía ciertos sacrificios.

Empujada por manos hostiles hasta el mismo borde de un precipicio, la Sociedad tiene necesidad de todo hombre y de toda mujer, dedicados a la causa de la Verdad. Para recoger los frutos de las acciones meritorias, es necesario obrar noblemente y no limitarse a proclamar la necesidad. Como para el “verdadero hombre” de Carlyle, la dificultad, la abnegación, el martirio y la muerte son las seducciones que arrastran hacia las horas de prueba al corazón del verdadero chela.


Usted me pregunta:

-        “¿Qué reglas debería observar durante este estado de probación, y cuándo puedo esperar que empiece?”

Le contesto: su porvenir está en sus propias manos, como ya lo he indicado más arriba, y cada día puede tejer su trama. Si le exigiera que haga tal o cual cosa, en vez de limitarme a un simple consejo, sería responsable de todo efecto que viniera de sus actos y su mérito sería sólo secundario.

Reflexione, verá que esto es cierto. Por lo tanto, confíe su destino a la Justicia sin temer jamás que su respuesta no sea absolutamente verdadera. El estado de discípulo es a la vez educativo y probatorio, sólo de él depende que este estado termine en el Adeptado o en el fracaso.

Comprendiendo mal nuestro sistema, muchos discípulos esperan muy a menudo recibir órdenes, perdiendo así un tiempo precioso que deberían consagrar a esfuerzos personales.

Nuestra causa tiene necesidad de misioneros, de devotos, de agentes y hasta puede ser que de mártires. Pero ella no le puede imponer estos papeles a nadie. Así que elija. Tome en sus manos su propio destino y que pueda la memoria de nuestro Señor, el Tathâgata, ayudarlo a tomar la mejor decisión. [Se refiere a Buda ya que Kuthumi aunque es de origen hindú, pertenece a la tradición budista de los Adeptos transhimaláyicos].

K. H. »






ANÁLISIS DE JINARAJADASA

Curuppumullage Jinarajadasa fue el protegido de Leadbeater, y en su libro "Cartas de K.H. a C.W. Leadbeater", él hizo el siguiente análisis acerca de lo que el maestro Kuthumi dijo sobre el discipulado:

« Como esta carta del Maestro está llena de iluminación para los estudiantes de Ocultismo, me pongo, a semejanza de los antiguos comentaristas de los Vedas y de los Upanishads, a comentar todas las frases que requieren una aclaración, con el propósito de comprender en todo su significado el pensamiento del Maestro.


sin ir a la India

Puesto que el Movimiento Teosófico fue originado en la India por dos Adeptos que viven en cuerpos Indios, y que también un extenso número de Adeptos poseen cuerpos orientales, existía, naturalmente, la idea entre los primeros Teósofos, que no había posibilidad de un real progreso espiritual a menos que uno pudiera ir a la India. Esta idea aún prevalece en Europa y las Américas, entre aquellos que creen en la existencia de los Maestros.

Existen centenares de personas en estos países que creen que no se puede iniciar ningún adelanto espiritual a menos que se hagan todos los esfuerzos posibles para librarse de las preocupaciones occidentales e ir a la India en busca de un Maestro.

Es sólo después que se ha llegado a comprender la verdadera naturaleza del Adepto, de como su conciencia puede actuar al instante en cualquier parte del mundo, y de como su conciencia responde instantáneamente cuando el sincero pensamiento de un aspirante relampaguea en lo invisible, que uno sabe que no es necesario abandonar el sitio de residencia con el objeto de acercarse a su Maestro.

Todos nosotros que somos 'hijos del Maestro' sabemos por experiencia personal, como él está atento a cada pensamiento y a cada sentimiento nuestro, donde quiera que nos encontremos; y cómo Él imparte las directivas para efectuar importantes acciones en su servicio. Existen muchos ejemplos que demuestran como los Adeptos saben aunque estén a miles de millas de distancia; selecciono sólo dos:

1. Hacia el año 1884, uno de los miembros más devotos de la Sociedad Teosófica era la señorita Francesca Arundale. Ella recibió en Londres una extensa carta del Maestro K.H. (publicada en "Cartas de los Maestros de Sabiduría", primera serie, n° 20) que a la sazón se hallaba en el Tíbet, de cuya carta copio tres párrafos:

"He seguido todos vuestros pensamientos. He seguido su silenciosa evolución y los impulsos de vuestra alma interior; y puesto que vuestro juramento me lo permite, teniendo algunas palabras que deciros sobre vos misma y aquellos a quienes amáis, aprovecho la oportunidad... de escribiros directamente para deciros unas breves palabras.

Habiendo oído vuestra conversación con H.P.B. la noche de su llegada, puedo deciros que tenéis razón. 

Ella (la madre de la Srta. Arundale) inconscientemente se está haciendo daño a ella misma, un gran daño, por no dominar su mal carácter. Ella misma se atrae hacia sí malas influencias 'astrales' y crea una corriente tan antagónica hacia nosotros, que a menudo nos vemos obligados con angustia a apartarla."


2. El segundo ejemplo del Adepto que sabía lo que ocurría a miles de millas de distancia, lo relata el coronel H.S. Olcott. En 1888 cuando él se adelantaba a Londres para encontrarse con H.P.B., se hallaba a bordo de un vapor que se acercaba a Brindisi.

En la madrugada del día anterior a su arribo, se hallaba a bordo y se sentía irritado contra H.P.B. pensando que la política que ella mantenía entonces en Europa iba a producir una división en la Sociedad.

Cuando después regresó a su camarote, del aire cayó una extensa carta del Maestro K.H. llena de advertencia e instrucción respecto a la situación que él hallaría en Londres (publicada en Cartas de los Maestros de Sabiduría, primera serie, n° 19). En esta carta aparecen estas sentencias:

"Uno de los más valiosos efectos de la misión de Upasika, es el empujar a los hombres a estudiarse a sí mismos y destruir en ellos el servilismo ciego a las personas. Observe por ejemplo su propio caso.

Pero su sublevación, mi buen amigo, contra su 'infalibilidad' como usted la llamó una vez ha ido demasiado lejos, y ha sido injusto con ella, por lo cual, y siento el decirlo, usted y otros como usted, tendrán que sufrir a causa de eso.

Precisamente ahora, estando a bordo, sus pensamientos sobre ella eran sombríos y culpables; de modo que hallo favorable la ocasión para que usted mismo se ponga en guardia."


Vemos así que para el Adepto no existen las distancias y aunque el Maestro se encuentre a miles de millas, su atención puede dirigirse instantáneamente hacia cualquiera que tenga sinceras y profundas aspiraciones, o hacia cualquiera de los pupilos que hacen el trabajo del Maestro.

Uno de los Maestros dijo que en el mundo de hoy, donde se encuentran tan pocos que tengan deseos desinteresados para servir al género humano, o anhelen la verdadera espiritualidad, cuando quiera que un alma ardiente va en busca de la luz, es como si en un oscuro valle un hombre encendiera una llama. La llama puede ser muy pequeña, pero es tan grande la oscuridad que le rodea, que su luz puede verse desde muy lejos.

De un modo similar, el hombre que busca, que es puro, desinteresado, que vigorosamente va en seguimiento de la luz, enseguida es conocido por los Maestros, cualquiera sea la parte del mundo en que se halle este hombre. Y de acuerdo a la medida de su aspiración y de la capacidad de recibir la Luz de la Sabiduría, se le da a él esa luz.

De modo pues: "No es necesario pasar en la India los siete años de probación. Un chela puede pasarlos en cualquier país."


no depende de mi propia voluntad

Aquí, por primera vez, hallamos una idea que es perfectamente el reverso del concepto que generalmente se tiene sobre el particular, esto es, de la aceptación de un pupilo mediante un instructor oculto.

En la India, la idea ha prevalecido como tradición inmemorial, de que el que quiera llegar a ser discípulo sólo debe ir a un Gurú y decirle: "Señor, acéptame" y el Gurú responderá: "Que así sea".

Es verdad que en uno de los Upanishads, un instructor le responde al candidato: "Vuelve después de un año"; y esa respuesta se da por segunda vez, al finalizar el primer año.

Una idea que se destaca es la que ofrece el Maestro K.H., y es que en ocultismo la relación entre Maestro y pupilo no es una cuestión sentimental sino que es el resultado de poner en movimiento definidas fuerzas mediante las cuales llegará a ser discípulo.

Esta idea nos lleva a las palabras de que la relación sólo puede ser establecida como el 'resultado de los méritos personales de uno mismo y de los esfuerzos persistentes para alcanzar el fin'.

Es sólo después de un copioso conocimiento de lo que significa el trabajo de un Adepto que uno llega a comprender que un Maestro no es simplemente un instructor de verdades espirituales, sino que esencialmente es un Gran Agente ejecutivo que maneja las fuerzas del Logos, y como tal, es responsable de la más mínima fuerza que utiliza.

La relación del Maestro con el pupilo, implica que el Maestro puede utilizar algunas de aquellas fuerzas que están a su cargo, para ayudar al pupilo.

En consecuencia, debe tener pruebas suficientes, que vale la pena, de que derive aquellas fuerzas sobre el pupilo, y de que el pupilo a su vez devolverá al reservorio de las fuerzas de los Maestros, más de lo que recibió de Él.


Fuerce a aquel de los 'Maestros'

Nada hay tan Sorprendente como la utilización de la palabra 'Fuerce' subrayada, de modo tal que le llame la atención sobre la realidad que subyace detrás de ese pensamiento.

Tenemos el axioma oculto: "Llamad y se os abrirá"; pero de ello no se sigue, como bien se halla explicado en el libro 'Luz en el Sendero' que el simple deseo de parte de un aspirante sea en realidad un 'llamado', según el oculto significado de la palabra:

"Los que pidan obtendrán. Pero aunque el hombre ordinario pida continuamente, su voz no es oída. Porque pide tan sólo con la mente, y la voz de la mente no es oída sino en la esfera donde ella actúa."
(Luz en el Sendero)

El aspirante tiene que estar tan determinado en la dirección de todos sus pensamientos y sentimientos, que todos converjan en la esperanza de ser aceptado como pupilo.

Si semejante determinación se lleva a la práctica con la acción, día tras día, algunas veces durante años, él golpea a la puerta del Maestro, y el Maestro como agente de la Gran Ley, tiene que abrir la puerta, porque el aspirante habrá "forzado a ese 'Maestro' a abrirla."


los 'Maestros'

Es digno de notar que el Maestro K.H. en la carta escribe dos veces la palabra 'Maestro' entre comillas.

De un modo similar, en una carta a la Srta. F. Arundale, escrita unos meses antes, que escribiera ésta al Sr. Leadbeater, el Maestro escribe 'Maestros' cuando se refiere a los Adeptos. Y llama la atención el hecho, que los Adeptos nunca se llamaron a sí mismos 'Maestros', sino simplemente Hermanos.

Naturalmente, cuando las comunicaciones empezaron entre los Sres. A.P.Sinnett y A.O.Hume y los Adeptos, la palabra 'Maestro' fue aplicada para referirse a Ellos, quizás porque tanto H.P.B. como el Coronel Olcott utilizaron esta palabra.

Sin embargo los Grandes Seres no son Instructores cuyo primer deber es dar instrucciones sobre filosofía y explicar el problema de la Liberación. Ellos nos dejaron claramente establecido, que Sus deberes consisten en ayudar a disminuir la miseria humana, y que Ellos mismos en primer lugar, están interesados por los millones de seres del género humano en masa.

En efecto, una de las dificultades que surgieron entre los teósofos europeos y los Maestros en los años 1880 a 1884, fue debida al hecho de que los primeros parecían estar constitucionalmente incapacitados para comprender que los Maestros no son instructores para producir fenómenos ocultos para convencer al escéptico mundo Occidental sino que Ellos son filántropos en el sentido más puro de la palabra, cuya infatigable labor consiste en 'aligerar algún tanto el pesado Karma que al mundo agobia'.


haga buenas obras en Su Nombre

En todos los países y en todos los tiempos, el problema de la vida espiritual ha sido siempre el mismo; porque las leyes fundamentales del desenvolvimiento del alma no varían, aunque en los temas que tratan de describir la vida del Espíritu, siempre existen variaciones.

En las religiones de la India hay dos corrientes que marchan paralelas una respecto de la otra y raramente se juntan.

1. Una corriente es la Caridad. La religión India inculca la piedad y la benevolencia; la necesidad de que el hombre justo, constantemente vele por el problema de la miseria; por aquellos que se hallan en la pobreza, enfermedad y sufrimiento.

2. La segunda corriente es aquella en que el alma gira hacia su propia Liberación.

a) Uno de los .métodos para alcanzar esta Liberación, consiste en someterse a un auto-entrenamiento con filosófica separación de los demás y no manteniendo ante sí la visión de un dios personal para que le asista en el proceso.

Este es el tema de la Escuela de la filosofía Sankhya del Budismo, y de la Vedanta 'pura' de Shankaracharya.

b) El segundo método es por medio de la renunciación y devoción a un Dios Personal o Avatara, como Shri Krishna en el Hinduismo, o de Jesús Cristo en el Cristianismo.

Es especialmente una característica de la vida espiritual hindú, de que cada hombre debe buscar su propia Liberación con propósito deliberado y tan rápidamente como le sea posible, aunque él mismo no se consagre para socorrer las necesidades de los demás, a no ser por los medios normales de caridad y de indañabilidad. En consecuencia, este es el ideal del Sannyasi en el Hinduismo y de Thera en el Budismo.

Una vigorosa característica de la vida espiritual Cristiana, es que el amor a dios no debe estar separado de la caridad a nuestros semejantes. A decir verdad la vida monástica siempre ha sido un ideal en el Cristianismo, y sin embargo el Cristianismo más que cualquier otra religión, hace especial énfasis sobre la íntima relación que existe en el servicio social con su adoración a dios. Aún entre las monjas y monjes cristianos, existen varias órdenes que se consagran especialmente para aliviar los sufrimientos.

Este desenvolvimiento ha sido derivado por la inspiración de la palabra de Cristo, cuando Él proclamó que develaría Su presencia en aquellos que padecieran necesidad y sufrimiento. "Porque lo que has hecho a uno de mis hermanos menores, ciertamente a Mí me lo has hecho". De esto se ha derivado la frase: "En su Nombre", el ideal que combina la devoción con la acción.

Por consiguiente, en el Cristianismo hallamos una conjunción de caridad y adoración. Las dos pueden separarse, pero en la vida de los más nobles cristianos, siempre han estado unidas.

Es a este concepto de la vida práctica del ocultista, que aspira a servir al Maestro y al mismo tiempo está intensamente atento a las necesidades de sus prójimos, a que se refiere el Maestro K.H. en estas sorprendentes palabras: "Haga buenas obras en Su Nombre".

Especialmente en la India, los hombres piensan en el Maestro no como el simple exponente de la vida espiritual, sino también como la verdadera encarnación de la Divinidad manifestada en un cuerpo físico.

Por consiguiente, ellos proclaman que la Divinidad puede ser descubierta si se encuentra un Maestro en su cuerpo físico. De modo pues que en la India de hoy día, tal como ocurrió en edades pretéritas, los hombres andan errantes de un sitio a otro en 'busca del Gurú'.

Pero, cuando se llega a comprender que cada uno de los Grandes Maestros se halla en contacto con cada acontecimiento que ocurre en el mundo, en cualquier parte que suceda, mediante el uso de los poderes que son suyos en su calidad de Adepto, entonces se llega a comprender que 'hallar al Gurú' no es un asunto de ir caminando de un sitio para otro, sino que consiste en un cambio interior de corazón y mente.


y por amor a la humanidad

Debe practicarse mucha caridad, no sólo por amor a la humanidad sino también por amor a Dios o para ir 'acumulando buen Karma'.

En ciertas religiones orientales el hombre practica Dâna, esto es, dádiva, porque él espera que así podrá adquirir Punya o 'mérito', esto es, buen karma que lo llevará a Moksha o Nirvana.

Entre las órdenes monásticas Laicas del Cristianismo que se dedican al servicio, la hermosa ofrenda de la caridad se hace para agradar a Dios y para servirle a Él y generalmente no por el simple amor al hombre.

Recuerdo vívidamente cuando visité una institución para ancianos en una ciudad de la América Central y me impresionó profundamente la paciencia con que las monjas atendían a los hombres y mujeres achacosos. La indulgencia que ellas evidenciaban era tan grande, que dije unas breves palabras de admiración por el exquisito sentido de la hermandad humana que ellas demostraban. Pero la respuesta que recibí de ellas me alarmó: 'Nosotras hacemos esto para agradar a Dios'.

No se niega que esto era un verdadero y bello servicio; pero esa ternura a nuestro prójimo no fue prodigada por 'Amor a la Humanidad', precisamente porque ellos eran hombres, cosa que hallamos implícito en el ideal teosófico de la Hermandad. Es este ideal de la Hermandad, del amor a la humanidad, que el Maestro K.H. exige de aquellos que aspiran a ser sus Chelas.

No hay duda que Él aprueba la caridad hecha 'para agradar a Dios'; semejante caridad en ningún sentido disminuye el Chelado. Pero el Maestro es un Bodhisattva, y sólo en aquellos Chelas que rebosan de 'amor a la humanidad', es donde Él puede volcar Su amor al máximo y hacer de ellos sus mejores agentes.


tal como lo definen nuestras reglas

Cada religión da ciertas reglas de conducta respecto a cual es el 'Sendero de la Justicia'. Pero a medida que pasan los siglos, la palabra 'Justicia' o 'Dharma' como se dice en Sánscrito, se utiliza para cubrir toda suerte de acciones y ceremonias que proclaman los sacerdotes y jerarquías religiosas como necesarias para la Justicia o Dharma, pero que nada tienen que ver con la verdadera Justicia.

Cada religión está colmada de mandamientos que se supone han sido dados por un legislador Divino. Pero de las investigaciones practicadas en la historia, se demuestra que todo eso es simplemente el resultado de la acumulación de largas edades de explotación de parte de los sacerdotes o de la superstición ignorante de los pueblos.

Hubo una época en la India, cuando Sati o sea la inmolación de la viuda sobre la pila funeraria de su marido, era proclamada por los sacerdotes y los legisladores, como Dharma o ley de Dios.

Hace solamente unos cuantos años, en Inglaterra, el casarse con la hermana de la difunta esposa, era considerado como un ultraje a la moralidad y prohibido por la ley. Ahora, la ley ha cambiado, aunque la Iglesia de Inglaterra no permite que semejantes matrimonios sean solemnizados por la Iglesia.

Purdah o velo con que se cubren las mujeres cuando se presentan en público, y en el hogar manteniéndolas apartadas de los hombres, es proclamado por los Musulmanes como un mandamiento del profeta Mahoma y por consiguiente por Dios.

En algunas religiones se proscribe la poligamia y en otras se permite. Prohibiciones sexuales de variada naturaleza se proclaman como sanciones divinas, tanto entre las gentes salvajes como entre las personas civilizadas. Todas las civilizaciones están llenas de costumbres permitidas o prohibidas, de acuerdo a los dictados de la tradición o de los convencionalismos.

Empero, al Adepto no le conciernen los convencionalismos de las pasajeras civilizaciones y credos, sino las realidades fundamentales que descansan en el recto pensar, sentir y actuar.

El criterio del Adepto, acerca de lo verdadero y de lo falso de cada costumbre que se proclama como dada por dios, estriba en la respuesta que se dé a la siguiente pregunta: ¿Contiene el germen de la crueldad?

De ahí que el Maestro utilice la notable frase "Tal como la definen nuestras reglas", subrayando la palabra 'nuestras' como para llamar la atención sobre las reglas de los Adeptos y no las reglas de la costumbre o moralidad convencionales.


los periodos en que su Sociedad progresa en paz

El Maestro ya hizo alusión a los siete años de probación que el chela puede llevarlos a cabo en cualquier parte; pero la regla se refiere cuando el desenvolvimiento de los acontecimientos es normal.

Pero existen determinados periodos de presión anormal, en que las necesidades de hacer un Gran Trabajo son especialmente urgentes. En circunstancias semejantes, anormales, la regla normal queda modificada.

Una crisis de esta naturaleza es la que ocurrió en 1884, cuando los misioneros cristianos de Madrás, tramaron una intriga con la ayuda de dos de los residentes en la Sede Internacional Teosófica, para probar que H.P.B. había escrito, con su propio puño y letra, las cartas de los Adeptos, y de que la existencia de los Maestros era una pura invención de su imaginación impuesta a sus crédulos discípulos.

Ahora bien, el trabajo de H.P.B. al establecer la Sociedad Teosófica por orden de los Maestros, no fue una simple actividad filosófica; ella era 'la Causa de la Verdad', para utilizar la frase del Maestro. Sobre la existencia y el progreso de la Sociedad existían vastos esquemas de los Adeptos para la regeneración del género humano.

El ataque por los misioneros contra la Sociedad, con el propósito de destruirla, era un ataque contra el género humano, por poco que ellos comprendieran eso. Los misioneros pensaron que estaban haciendo el 'servicio de Dios', aunque en realidad estaban realizando todo lo contrario.


¿Estáis pronto a expiar sus pecados?

Hasta que el Sr. Leadbeater no se purificara a sí mismo de alguna manera de los 'pecados' de su casta, de modo que las fuerzas del Maestro pudieran actuar por medio de él sin obstáculos, era de poca utilidad tener la esperanza de llegar a ser un Chela pronto. ¿Cómo podía él purificarse?

Yendo a Madrás; el verdadero campo de los conspiradores misioneros y demostrando públicamente que un sacerdote de Cristo, ordenado, estaba de corazón y de alma con la Sociedad Teosófica. Una acción semejante expiaría los pecados de sus hermanos cristianos, hasta donde le correspondía la porción de su karma.


los años de probación

La palabra 'probación' significa simplemente ponerse uno mismo a prueba fue utilizada en estos primeros días en un sentido un tanto diferente al que se le concedió posteriormente.

Más o menos desde 1889, probación vino a significar la admisión formal de un aspirante a 'chela', esto es, ser uno del núcleo seleccionado del Maestro. Es en ese momento de la admisión que el Maestro produce una 'imagen viviente' del chela, lo examina periódicamente para observar los cambios de carácter que se producen en el chela; no obstante, existe una etapa preliminar, durante la cual el aspirante está puesto bajo observación, aunque el Maestro no asume una responsabilidad hacia él, como en el caso del chela.

A esta etapa preliminar, que generalmente es un. período de siete años, es a la que el Maestro se refiere, cuando dice que los 'siete años de prueba’ se pueden pasar en 'cualquier parte'. Luego, veremos que el Sr. Leadbeater redujo este período a menos de doce horas y se convirtió en chela.


hay que dedicar a la Teosofía ciertos sacrificios

El Maestro hace alusión al hecho de que el progreso en el Sendero del Ocultismo 'sólo debe ser el resultado del mérito individual y de esfuerzos persistentes para alcanzar el fin’.

El aspirante debe 'golpear' a la puerta del Maestro con hechos de autosacrificio; debe crear tal acumulación de karma bueno, que pruebe que él se destaca de entre los muchos y se ofrece para unirse al pequeño núcleo de aquellos que se comprometen a 'aliviar un tanto' el pesado karma del mundo.

Como sucede en el caso del barco que debe pasar a un nivel mayor de agua mediante una esclusa y mientras se halla dentro de la misma, ésta debe ser llenada antes de que sus puertas puedan abrirse a un nivel mayor de agua, de un modo similar el aspirante debe crear la suficiente fuerza de karma antes de que las 'puertas' que conducen a la entrada del Sendero se abran.

Es por medio de sacrificios de varias clases, que traen aparejado molestias, sufrimientos, renunciaciones, etc., por una noble causa, como el idealista aumenta 'su caudal de karma bueno'.

En aquellos días la idea de 'sacrificio' sonaba como una cosa extraña en relación del ingreso a la Sociedad Teosófica, o trabajar por sus ideales. Pero las ideas Teosóficas están tan difundidas en los países de la India y naciones de habla inglesa, así como en Inglaterra y los Estados Unidos, que hoy en día no se considera que sea una locura el que se aspire a vivir la vida superior y uno se resuelva a asociarse con los teósofos aunque eso le ocasione pequeños sacrificios. Pero en los primeros días de la Sociedad no era así.

Hacia fines del siglo pasado, en muchos países –a excepción de la India– si un hombre quería ser Teósofo se le consideraba que estaba un poco loco y en algunos países cristianos donde imperaba el fanatismo, se le perseguía. Todo esto ha cambiado en Inglaterra, en la mayoría de los países de Europa y en los Estados Unidos de Norte América.

Pero no ocurre lo mismo en la América Latina con veinte repúblicas el Sur y Centro de América, México, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico. En estos países, donde la influencia protestante se siente muy débilmente en la. vida social o pública, el poder de la Iglesia de Roma presiona con cruel autocracia sobre sus adherentes.

Lo conozco por experiencia personal. Durante mis dos largas giras en que trabajé por la Teosofía en estos países, observé que los sacerdotes invariablemente trataron, no sólo por medios sutiles sino algunas veces abiertamente, de suprimir la propaganda Teosófica, amenazando especialmente a las mujeres que eran miembros de la Iglesia, con penalidades religiosas, si ellas asistían a mis conferencias.

La Teosofía ha sido oficialmente excomulgada en nombre del Papa, como una horrenda herejía y en determinado mes de cada año, se eleva una plegaria a la Virgen María para que salve al mundo de la Teosofía.

En esos países, los investigadores de la Verdad, necesitan hacer un acto de sacrificio cuando quieren identificarse abiertamente con la Teosofía y la Sociedad Teosófica.

En efecto, si un hombre o una mujer intrépidamente hacen frente a los sacerdotes, ellos separarán al teósofos porque ese es un ‘mal negocio', amonestando a todos de que el impío hijo o hija de la Iglesia será condenado a la perdición eterna.

Aún es más, es tan sutil la influencia que ejercen los sacerdotes católicos Romanos, que muchos hombres y mujeres de la América Latina deben soportar una velada persecución, que no sólo afecta a sus bienes materiales, sino también a sus parientes.

Lo que Cristo dijo en Palestina, aún continúa siendo una verdad, respecto a la oposición que deben sostener los ardientes investigadores: "Los enemigos del hombre estarán en su propia casa".

Si el ardiente investigador se muestra fiel a los dictados de su Yo superior, y soporta con valor la persecución, entonces habrá demostrado, como muchos lo han hecho, desafiando con valor la opinión pública y las hostilidades de su familia y amigos, lo que dijo el Maestro K.H.:

"El hombre que conformándose al código del honor, generalmente recibido y admitido, se condena él mismo por la salvación de una causa honorable, puede ser que se aperciba un día que es así como ha realizado sus más altas aspiraciones.

El egoísmo y la ausencia de renunciación, son los más grandes obstáculos en el Sendero del Adeptado."
(Cartas de los Maestros de Sabiduría, primera serie, n° 10)

Cuáles son los sacrificios que hizo el Sr. Leadbeater por la Teosofía lo veremos luego.


teosofía

Un hecho que se destaca en las voluminosas enseñanzas dadas por los Adeptos en los primeros días de la Sociedad, es notar cómo la palabra Teosofía aparece tan raras veces, como designación de las enseñanzas que Ellos ofrecían.

En mis compilaciones de 'Las Cartas de los Maestros de Sabiduría' (primera y segunda serie), la palabra aparece sólo cuatro veces, y en la carta del Sr. Leadbeater dos veces. En el volumen más amplio de las cartas de los Maestros M. y K.H. al Sr. Sinnett compiladas por el Sr. A.T. Barker en 'Las Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett', la palabra Teosofía aparece siete veces.

Por supuesto, esta palabra ahora la utilizan todos, incluso el público, como un rótulo que representa un conjunto de ideas sostenidas por un cuerpo de personas que profesan (así piensa el público) una nueva fe.

Sin embargo, a medida que leemos las cartas de los Adeptos, surge con toda claridad que no es el nombre lo que importa sino las verdades y los principios, porque estos son eternos y no cambian, cualquiera sea el rótulo que en las sucesivas civilizaciones se le haya aplicado.

Dos veces en esta carta, y tres veces en otras, el Maestro escribe 'teosofía' con una 't' minúscula. Nosotros advertimos que las letras mayúsculas no existen en las escrituras Devanagari que se utiliza para el Sánscrito, ni en ninguna de las escrituras derivadas de él en cualquier idioma vernáculo de la India.

Por supuesto, este vocablo es Griego, un idioma que no tiene mayúsculas, o más bien, en donde todas las letras son mayúsculas, en las primitivas formas de escritura.

Esta palabra aparece por primera vez en Proclo, el instructor NeoPlatónico de Alejandría (nacido el año 410) cuando él hablaba de 'la teosofía de los pueblos extranjeros' para describir sus creencias tales como la existencia de los dioses. (Las palabras griegas utilizadas por Proclo están dadas en una nota al pie de las pag. 19 y 20 por T. Whittaker en su trabajo The NeoPlatonists)

Cada vez que los Maestros hablan de la 'Sociedad Teosófica', la 'S.T.', la 'Sociedad' y los 'Fundadores' (se refieren sólo a H.P.B. y al coronel Olcott) siempre utilizan mayúsculas.

(También se refieren a William Judge.)

Un hecho muy digno de notarse es que en la Sociedad Teosófica, a pesar de haber sido originada por los Maestros y de que es Su mensajera en el mundo, y Ellos la han guiado en su variada carrera, no se hace mención de la palabra Teosofía en la Constitución de la Sociedad que regula el trabajo de sus partes constitutivas, las 'Sociedades Nacionales' o 'Secciones'.

Tampoco existe allí una definición oficial de lo que es la Teosofía. En consecuencia, cada miembro de la Sociedad tiene el derecho de proclamar, de acuerdo a la Constitución, lo que es y lo que no es la Teosofía. Para el trabajo de la Sociedad, no es necesario que en primer término se proclame una filosofía bien definida y purificada, sino establecer una Hermandad Universal.


Es necesario obrar noblemente

El énfasis que el Maestro hace de la palabra 'obrar', subrayándola, es una aguda advertencia de que el tiempo para soñar, esperar y planear ha pasado.

En una carta a la Srta. Arundale, el Maestro describe cómo los sueños bellos e inegoístas tienen un origen más elevado que el de la mente del yo inferior.

"Las buenas resoluciones son las imágenes de las buenas acciones: imágenes pintadas por el mental, sueños, llamadas secretas de Buddhi a Manas."
(Cartas de los Maestros de Sabiduría, primera serie, nº 20)

Bien pudo haber sido, que cuando él hizo énfasis sobre la acción inegoísta, el Maestro recordaba las palabras de Carlyle: 'El fin del Hombre es una Acción y no un Pensamiento', porque inmediatamente después tenemos una cita de Carlyle.


Como para el "hombre verdadero" de Carlyle

Un hecho interesante del Maestro K.H. es que evidentemente él ha leído con amplitud la literatura Occidental, porque en muchas de sus cartas hallamos citas o referencias de ellas.

En una carta él cita el libro 'La Luz de Asia', en otra cita a Tennyson; y en una carta del Maestro M., este último le pide al Sr. Sinnett que le copie el primer verso del bien conocido poema de Christina Rossetti: "Does the road wind uphill all the way?" ("¿Es todo cuesta arriba el camino hacia la cima de la colina?")

Una cita rara es la del poeta Dinamarqués. (Cartas de los Maestros de Sabiduría, segunda serie, n° 77).

Otra referencia que resultó difícil de localizar es una declaración del filósofo Griego Anaxágoras. Un amigo, mi profesor de griego, finalmente logró localizarla.

La cita de Carlyle es la siguiente:

"la dificultad, la abnegación, el martirio y la muerte son las seducciones que arrastran..."

Es evidente que el Maestro leyó a 'Héroes and Hero Worship' de Carlyle, porque al leerse 'The Heros as Prophet' es donde aparecen las siguientes sentencias:

"Es una calumnia para los hombres, decirles que para que cometan acciones heroicas, ellos necesitan ser aguijoneados mediante el camino fácil, con la esperanza de placeres, recompensas, y dulces de cualquier naturaleza, ¡sean de éste o del otro mundo! En el fondo del más miserable de los mortales, subsiste algo de nobleza.

El pobre soldado asalariado para que lo maten, tiene su 'honor de soldado' a pesar del ejercicio reglamentado y del chelín diario. No es gustando de cosas agradables sino ejecutando actos nobles y verdaderos, que el más pobre hijo de Adam oscuramente anhela realizar para justificarse él mismo ante el cielo de Dios, como un hombre hecho a semejanza de Dios. Le muestra el camino al más obtuso y al más fatigado, al que, enardecido, lo convierte en héroe.

La dificultad, el martirio, la abnegación y la muerte son las seducciones que arrastran el corazón del hombre. Encended la genial vida interior de él, y tendréis una llama que arde por encima de las consideraciones inferiores."


Especialmente es digno de notarse que el Maestro subrayó la palabra seducciones. Como puede suponerse fácilmente, la palabra fue subrayada como para llamar la atención del Sr. Leadbeater hacia aquellos sacrificios que el hombre ordinario consideraría como penosos, pero que para el 'hombre verdadero' siempre será considerado como un privilegio, pero al poner la palabra en bastardilla, tiene una razón mucho más interesante, porque el mismo Carlyle la colocó en bastardilla.

No es raro para el estudiante o para el escritor, cuando descubre una frase sorprendente recordar sus palabras; pero difícilmente recordará qué palabras en la frase están subrayadas, esto es, en itálica. Es razonable entonces, suponer, que cuando el Maestro citó a Carlyle, tuvo ante sí el libro 'Héroes and Hero Wordship'; y no lo citó de memoria, sino directamente del libro.


el "hombre verdadero"

Cuando el Maestro citó a Carlyle, hizo un cambio muy significativo. Carlyle escribe: 'un Hombre a. semejanza de Dios'; el Maestro escribe: 'el hombre verdadero'. Este cambio no fue hecho accidentalmente sino con un propósito determinado.

En todas las comunicaciones de los Maestros, en el periodo 1880-1888, ellos siempre objetaron utilizar la palabra 'Dios', como una designación para describir la Realidad Última, la Causa Raíz, el Substratum que es la base del Universo y la Causa Primaria de todas las cosas. Porque, como puede verse en todas partes, la palabra Dios, por lo menos hace relación a un Dios Personal, esto es, un Creador, un

Manipulador del Universo, imaginado con una forma humana (aunque él pueda tener muchas cabezas y brazos como en las imágenes hindúes). Una vez que se personaliza de tal manera la Realidad Última, el resultado que invariablemente sigue, es el de ofrecerle plegarias, pidiéndole beneficios o que se le libre de las operaciones de sus propias leyes.

Es obvio que la mente del hombre, infinitesimal comparada con la del vastísimo Universo, no puede hacer nada sino una imagen desfigurada de un Dios Personalizado. Uno de los malos resultados  no necesariamente inevitable, pero ciertamente muy común es que el hombre pierde de vista el hecho que es absolutamente esencial que él conozca, esto es: que él vive en un Universo regido por leyes inmutables y enteramente dignas de confiar en ellas.

Cuando este hecho supremo se coloca en el fondo de la conciencia humana y no en su superficie, existe un natural intento de 'librarse' del Karma, la Ley de Causa y Efecto, por medio de la invocación de ayuda a caprichosos agentes que están fuera de esta ley.

En esta personalizada concepción de la Realidad última, la que velozmente trae aparejado en su séquito, muchos males, tales como las rivalidades en las religiones que designan a la Realidad bajo diferentes nombres, proclamando una salvación exclusiva para aquellos que lo adoran solamente bajo aquel nombre especial y luchan furiosamente por lo que para ellos es el sólo y único Dios verdadero.

Empero, si la Realidad pudiera ser concretada y personalizada, en el corazón humano brota una natural inclinación para adorarla. Pero con una adoración semejante vienen los sacerdotes y las ceremonias, que asisten al alma en su adoración, o bien pueden retorcerla o limitarla en su adoración, y efectivamente así ocurre a menudo cuando los sacerdotes y la intriga eclesiástica cobra dominio sobre el corazón humano.

Sobre este asunto el gran Adepto conocido como el Mahachohán [Serapis], una vez declaró:

"Libradas de los lazos que las encierran, del peso muerto de las interpretaciones dogmáticas, de los nombres personales, del antropomorfismo y de los sacerdotes asalariados, las doctrinas fundamentales de todas las religiones se mostrarán idénticas en su sentido esotérico. Osiris, Krishna, Buda, Cristo, no serán más que nombres diferentes para significar la Vida Única y Real que conduce a la beatitud final NIRVANA.

El Cristianismo místico, es decir, el Cristianismo que enseña la redención humana por nuestro séptimo principio, el Para-Atma (Augoeides), llamada por unos Cristo, por otros Buda, y que corresponde a la regeneración o sea al nuevo nacimiento espiritual, este Cristianismo aparecerá como la misma verdad que el Nirvana del Budismo".

El Gran Adepto sigue diciendo:

"El mundo en general y el Cristianismo en particular, sometidos durante 2000 años al dogma de un Dios personal, como así también los sistemas políticos y sociales basados en esta idea, han demostrado ahora ser un fracaso".
(Carlas de los Maestros de Sabiduría, primera serie, n° 1)


No menos sorprendente es la afirmación del Adepto de que el aumento de la lucha por la vida (de cuán inmensamente ha aumentado esa lucha desde que Él escribió en 1881, todos lo podemos probar), es debido al peso que las religiones hacen al proclamar un Dios personal, lo que es causa del temor que se tiene a la muerte.

"Hoy en día, en todas partes, ya se trate de cristianos, de musulmanes o de paganos, la justicia es una palabra vana, el honor y la piedad son tirados al viento. En resumen, las personas más deseosas de servimos personalmente, comprenden mal los fines principales de la Sociedad Teosófica.

Entonces, ¿qué acción ejerceremos nosotros sobre el resto de los hombres y sobre ese oleaje llamado 'la lucha por la vida' que es en el fondo el padre y el más prolífico de la mayor parte de los dolores y de las penas, como de todos los crímenes? ¿Por qué ese combate ha venido a ser en este mundo un fin casi universal?

Nosotros respondemos: porque ninguna religión, salvo el Budismo, ha enseñado el desprecio práctico de la vida terrestre. Por el contrario, cada una, siempre con esta sola y única excepción, han inculcado a sus fieles por medio de sus infiernos y condenaciones, el más grande temor a la muerte. He aquí por qué vemos esta lucha por la vida, sostenida con la mayor aspereza en los países cristianos, particularmente en Europa y América. Lucha que es menos ardiente en las regiones Paganas y casi desconocida entre las poblaciones budistas.
. . .
Enseñen al pueblo a comprender que la vida en esta tierra, incluso la más feliz, no es más que carga e ilusión; que es nuestro propio Karma la causa que produce los efectos, ése es nuestro propio juez, nuestro salvador en las vidas del futuro, y la gran lucha por la vida perderá pronto su intensidad”.
(Cartas de los Maestros de Sabiduría, primera serie, nº 1)


No se debe suponer que los Adeptos proclaman que 'Dios' no existe. Una declaración semejante nos llevaría al más grosero materialismo, que es la verdadera negación de su filosofía. Un Adepto, el Maestro 'Serapis', en sus comunicaciones con el Coronel Olcott en 1875, al final de sus cartas, invoca cuatro veces sobre él la 'Bendición de Dios'.

Los dos grandes filósofos del Hinduismo, Shankaracharya y Ramanujacharya, cada uno de ellos es jefe de escuelas filosóficas distintas, interpretando de modos distintos una y la misma enseñanza Vedanta.

La división subsistente estriba en esto: Si la Realidad Última puede ser concebida como un principio Impersonal Absoluto, o bien, si es capaz, a un mismo tiempo, de develarse a sí mismo como Dios Personal, sin perder sus atributos como el Absoluto. La Vedanta 'no-dualista', 'pura', representada por Sankaracharya, afirma la ilimitable, insuperable Divinidad de este Principio, la verdadera esencia de la Existencia, Bienaventuranza e Inteligencia; pero la naturaleza de AQUELLO no es distinta a la naturaleza del Alma humana, o expresándolo más adecuadamente, el Alma y AQUELLO son siempre uno e inseparable, aunque el Alma aparezca separada cuando acciona como un ser en un cuerpo.

Pero el filósofo Ramanujaracharya, insiste de que mientras el Alma y AQUELLO son siempre uno, a pesar de eso existe un aspecto del Absoluto que es el Dios Personal, que el Alma puede adorar por los siglos de los siglos, hasta obtener la Liberación, mientras permanece unida a AQUELLO. Esta filosofía afirma la completa identidad del Alma con Dios, pero 'con una diferencia'.

La respuesta que da el Budismo a este intrincado y excelso problema, ha sido expresada correctamente por Edwin Arnold en su Luz de Asia, con el verso inicial que él introduce al primer Sermón predicado por Buda después de la iluminación.

"¡OM, AMITAYA!* no midas con palabras lo Inconmensurable; ni sumerjas el hilo del pensamiento en lo Insondable. Quien pregunta, yerra; quien contesta, yerra. ¡No digas nada!"

(* En sánscrito Amitaya significa: "lo que no puede medirse".)

No obstante el recelo que los Adeptos tienen para utilizar la palabra Dios tal como se utiliza en la conversación ordinaria, no debe deducirse por esto que Ellos niegan la existencia de DIOSES, Seres tan supremos en esplendor, poder y amor que Dios dispuso para servir 'a nosotros los hombres y para nuestra salvación', a los que podemos adorar con toda nuestra devoción y por esta adoración, llegar más pronto a nuestra Liberación.

Pero estos Dhyan Chohanes, Logoi Planetario, Logoi Solar todos se hallan dentro de la Ley de la Realidad Última. Allí se encuentran también los Grandes Seres dentro del Sistema Solar, a quienes llamamos; Logos Solar: en Él nosotros 'vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser'. Sin embargo, más allá de Él existen más grandes Logoi. En cuanto a la naturaleza de la Realidad Última, donde el mismo Logoi 'vive, se mueve y tiene su ser', ¿quién tiene el derecho de proclamar que no es ÉL?


Si yo exigiera

Estas palabras del Maestro tienen en realidad un gran significado. Desde que somos principiantes, constantemente queremos ser guiados por aquellos que consideramos que son 'nuestros mayores'; nuestra devoción hacia Ellos es grande y por consiguiente estamos completamente dispuestos a llevar a cabo sus órdenes.

No obstante en Ocultismo, el problema que se presenta no es el de una obediencia ciega al código de otro, sino que debemos 'tomar en nuestras propias manos, nuestro propio destino', tal como dice el Maestro a la conclusión de esta carta.

Es verdad que nuestro deseo de no equivocarnos nunca en el Sendero que tomamos y especialmente de no producir complicaciones en el trabajo del Maestro, nos hace sentir la necesidad de tener los consejos de nuestros mayores. Sin embargo, el hecho es que nosotros mismos debemos encontrar el verdadero camino, por medio de nuestro discernimiento y de nuestra intuición.

Podemos cometer errores, eso ocurre a menudo, sin embargo, si nuestro corazón es puro, y nuestros motivos son para prestar servicios desinteresados, cualquier error que cometamos creará, comparativamente hablando, sólo un pequeño karma de confusión.

Esto podemos compensarlo por medio de acciones de ayuda a los demás. Mientras tanto, aunque hallamos cometido un desatino con alguien, habremos crecido en poder para decidir y discernir confiando en nosotros mismos.

El Sr. Leadbeater preguntaba qué es lo que él debía hacer con el propósito de ser aceptado como chela. El Maestro no le indicó lo que él debía hacer, porque Leadbeater tenía que actuar por su propia iniciativa, para que la operación del Karma fuera precisa y sin mezcla.

Después veremos, en la segunda carta del Maestro, como el Sr. Leadbeater decidió el curso que debían seguir sus acciones; cómo el Maestro lo aceptó como chela; cómo el Maestro luego le especifica cuáles eran las acciones que el esperaba de su nuevo chela.

Pero al principio, cuando recibió la primer carta donde el Maestro le explica en términos generales los problemas de la probación y la necesidad de ayudar a salvar a la Sociedad, el Sr. Leadbeater debió obrar solo: 'confiad vuestro propio destino a la Justicia sin temer jamás que su respuesta no sea absolutamente verdadera'.


se termine en el Adeptado o en el fracaso

Hacia fines del año 1882, el Maestro informó que de aquellos que aspiraban a ser chelas y se les había puesto en probación y probados ese año, la mitad había fracasado. En una carta al coronel Olcott, el Maestro le escribe:

"¿Por qué debo yo, aún ahora (para poner sus pensamientos en su verdadero cauce) recordarle los tres casos de locura en el término de siete meses entre los 'chelas laicos', sin mencionar uno que se ha vuelto ladrón?"
(Cartas de los Mahatmas a AP. Sinnett, n° 67)

Haciendo referencia a uno de ellos, cuyo deseo era ser aceptado como chela por el Maestro M., el Maestro K.H. escribe:

"La opción para recibirlo, o no, como chela regular, queda en las manos del Chohan. M. simplemente lo puso a prueba, tentándolo y examinándolo por todos los medios, de modo que su verdadera naturaleza salga a relucir.  Esta es para nosotros una regla inexorable, aunque a sus ojos occidentales esto les disguste, y no lo puedo impedir aunque yo mismo lo quisiera.

No es suficiente conocer completamente lo que el chela es o no es capaz de hacer en ese momento y durante el periodo de su probación. Nosotros debemos saber en lo que él puede ser capaz de convertirse bajo oportunidades diversas y de toda especie."
(Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett, n° 30)


Explicando que este proceso de prueba se aplica a todos y en otra refiriéndose a otro que fracasó, Moorad Alí Beg, un inglés que se convirtió al Mahometismo, el Maestro escribe:

"Lo que le ocurrió a Fern les ha sucedido a todos los que le precedieron, y les sucederá, con diversos resultados, a todos los que le sigan a él. A todos se nos prueba de este modo; y mientras Moorad Alí  fracasó yo, triunfé".
(Cartas de los Mahatmas a A.P.Sinnett, n° 54)


No debe extrañarse, entonces, que el Maestro escriba:

"No suspire por el día en que pueda llegar a ser un Chela. No persiga un objetivo en que los peligros y los rigores le son desconocidos. Numerosos, en verdad, son los Chelas que se ofrecen a nosotros, este año contamos tantos probacionistas fracasados como aceptados.

El estado de Chela le quita el velo al hombre interior y activa a la vez las virtudes y los vicios dormidos. El vicio latente engendra pecados activos, y a menudo se termina en la alienación mental. Eche una mirada a su alrededor; tome informes en Bareilly y Cawnpore y juzgue usted mismo.

Sea puro, virtuoso; viva santamente y será protegido. Pero, recuerde, vale más para aquel que no es puro como un niño, renunciar a la vida del Chelado."
(Cartas de los Maestros de Sabiduría, primera serie, n° 9)


Durante el periodo en que estuve en íntimo contacto con el trabajo de los Maestros, entre los pupilos de los Maestros hubo tres que se suicidaron, mientras otro trató de suicidarse.

En cuanto a aquellos otros cuyos fracasos asumieron otras formas, 'su número es legión'. Tanto ahora como antiguamente, sigue siendo una verdad que: 'Muchos son los llamados, pero pocos son los escogidos'.


comprendiendo mal nuestro sistema, los Chelas

La idea que prevalece en la India sobre la relación existente entre el Gurú (instructor) y su Shishya (pupilo), es que el pupilo debe atender a su instructor, siempre debe estar pronto para servirle en todo sentido.

El corolario que le sigue a este concepto, es que el pupilo, no debe hacer nada sin expresa instrucción del instructor. Todo esto es razonable si se parte de la idea de que la tarea del pupilo consiste en ser un humilde servidor del Maestro.

Pero en Ocultismo la idea es completamente distinta. Un Maestro de Sabiduría no necesita una banda de discípulos que lo rodeen y le sirvan en sus necesidades personales; ni para que sean simples pupilos a quienes a cambio les enseña religión y filosofía.

Un Adepto es fundamentalmente, por su posición, un Agente en el Plan del Logos, porque Él es de hecho aquello de: 'Yo y mi Padre somos Uno' por consiguiente, Él es un organizador de las Divinas energías; Él es una estación distribuidora de los poderes que el Plan del Logos reserva para el género humano.

Un Maestro, por consiguiente, no busca simples discípulos, sino que Él necesita aprendices que puedan someterse a un rápido entrenamiento para ser auxiliares eficientes y dignos de confianza. Necesariamente tienen que ponerse a tono con el espíritu de cada pensamiento y de cada acción de su ‘jefe'. Por consiguiente, debe seguirse un definido entrenamiento y una estricta disciplina.

Así como el mismo Maestro es un agente del Plan Divino, así también cada discípulo debe convertirse rápidamente en un agente de los planes del Maestro en aquel departamento del Gran Trabajo. Por un lado, el pupilo debe ser dócil, esto es, lo que el vocablo Latino expresa, enseñable; 'susceptible de recibir enseñanza'; pero por otro lado también debe demostrar iniciativa. Porque el pupilo, también algún día debe a su vez convertirse en Maestro. Por consiguiente, tiene que poseer capacidad para dirigir y para ordenar.

Es cierto que el Maestro da directivas a su pupilo; y algunas veces, como podemos observarlo en la segunda carta recibida por el Sr. Leadbeater, da directivas muy precisas. Sin embargo, por regla general el Maestro da una idea de conjunto del trabajo que debe hacer el pupilo y los resultados finales que Él espera de ese trabajo. Pero deja que el pupilo por sí solo haga sus propios experimentos a fin de llegar al objetivo que él se ha propuesto.

Esto hace recaer sobre el pupilo una responsabilidad que él cree que no podrá llevar sobre sí; él quisiera mas bien que el Maestro le diera órdenes, de modo que afecte todo lo que él, el pupilo, hace. Esto, por supuesto sólo haría del pupilo una mera herramienta mecánica en manos del Maestro y esto es lo último que el Maestro espera de él. Hoy día, en la India, continuamente llegan hasta algunos de nosotros, personas que quieren trabajar por la Sociedad Teosófica y nos dicen: 'He venido para servir.

¿Quiere usted decirme qué es lo que debo hacer?', cuando a nuestra vez le interrogamos: '¿Qué sabe hacer usted?', la respuesta es completamente insatisfactoria: 'Nada'; lo que al experimentado empleador le hace comprender que el solicitante no es eficaz para la mayoría de los trabajos, aunque tenga una gran voluntad de servir.

En Ocultismo, el pupilo, aunque siempre 'dócil', esto es, enseñable y atento para cumplir cualquier orden del Maestro, y alerta a cualquier insinuación que de Él provenga, tiene que estar siempre listo para hacer proyectos y llevarlos a cabo por medio de sus propios planes, si es que él se esfuerza para servir a su Maestro. De aquí las palabras del Maestro:

"Comprendiendo mal nuestro sistema, los Chelas esperan a menudo recibir órdenes, perdiendo así un tiempo precioso que deberían consagrar a esfuerzos personales". »
(Extractos)








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