Charles Leadbeater explicó que la vida que se desarrolla en la Tierra forma parte de un conjunto de siete sucesivas existencias planetarias, que él denominó: «el esquema evolutivo terrestre conformado por siete cadenas planetarias». (En palabras más sencillas: que la Tierra "reencarna" siete veces.)
En su libro "El hombre: de dónde, cómo y hacia dónde" dio detalles al respecto y a continuación se los transcribo (añadí subtítulos para facilitar la lectura, y en morado puse mis comentarios):
SINTESIS
Cada Plan de Evolución pasa por siete grandes etapas evolutivas que se llaman Cadenas, a causa de constar cada Cadena de siete globos mutuamente relacionados, de suerte que cada globo es uno de los siete eslabones de la Cadena.
En el Diagrama II están ya dibujados los globos, de suerte que tenemos distintamente un Esquema con las siete etapas de su evolución, esto es, con sus siete Cadenas sucesivas y relacionadas con cinco de las siete esferas o tipos de materias existentes en el sistema solar.
La materia de cada tipo está compuesta de átomos de determinada especie; y como todos los sólidos, líquidos, gases y éteres de cada tipo de materia son agregaciones de una sola especie de átomos. (Véase libro "Química Oculta" por Annie Besant y C. W. Leadbeater, pág. 5 a 11.)
(Los éteres mencionados por Leadbeater en realidad no existen, los átomos señalados por Leadbeater son erróneos, y el libro "Química Oculta" así como el libro "El hombre: de dónde, cómo y hacia dónde" están tan llenos de falsedades que la Sociedad Teosófica de Adyar dejó de publicarlos.)
Ubicación de los globos
Esta materia recibe la denominación correspondiente a la modalidad de conciencia a que responde, conviene a saber: física, emocional, mental, intuicional y espiritual.
La materia física es la con que estamos en contacto durante la vigilia.
La materia emocional es la que vibra por las emociones y deseos, llamada astral en nuestros primitivos libros, denominación que conservaremos hasta cierto punto. (En la enseñanza original la substancia astral y "emocional" son diferentes, pero Leadbeater las unió.)
La materia mental es la que, análogamente, vibra a impulsos del pensamiento.
La materia intuicional (búddhica en sánscrito) es la que sirve de medio a la suprema intuición y al omnilátero amor.
La materia espiritual (átmica) es la en que actúa con todo su poder la Voluntad creadora.
(Esa clasificación es incorrecta.)
El globo superior de la izquierda es A; el inmediato inferior es B; y así sucesivamente hasta G, globo superior de la derecha.
En la primera Cadena, los siete mundos A, B, C, D, E, F, G, están dispuestos como sigue:
A mundo-raíz y G mundo-simiente están en el plano espiritual, porque todo desciende de arriba abajo, de lo sutil a lo denso, para reascender a lo superior, enriquecido con los frutos de la jornada, que han de servir de simiente a la Cadena sucesora.
B y F están en el plano intuicional. B es el globo de acopiamiento, y F el de asimilación.
C y F están análogamente relacionados en el mental superior.
D, punto de equilibrio y conversión entre los arcos descendente y ascendente, está situado en la zona inferior del plano mental.
Estos pares de globos se relacionan íntimamente en cada Cadena; pero uno de ellos es el basto boceto y el otro la acabadísima pintura.
Descenso y ascenso de los globos
En la segunda Cadena, todos los globos han descendido una etapa en la materia, y el D está en el plano emocional.
En la tercera Cadena descienden otra etapa más, y D baja hasta el plano físico.
La cuarta Cadena, la intermedia de las siete, profundamente sumida en densísima materia, es el punto de conversión de las Cadenas como D lo es de los globos. Tan sólo esta cadena tiene situados tres globos: C, D y E en el plano físico.
En la jornada de retorno, por decirlo así, el ascenso parece descenso; en las cadenas tercera y quinta hay un solo globo físico; en las segunda, y sexta el globo D es emocional; en las primera y séptima el globo D es mental. Al fin de la séptima cadena queda cumplido el plan de evolución, cuyo fruto se cosecha.
Las cuatro primeras cadenas
La cadena precedente a nuestra cadena terrestre fue la tercera de la serie, y su único globo físico D, es el astro que hoy llamamos Luna.
Por esto a la tercera cadena se le da el nombre de lunar, mientras que las segunda y primera se designan tan sólo numéricamente.
Nuestra cadena, la cadena terrestre, es la cuarta en el orden de sucesión y tiene, por lo tanto, físicamente manifiestos tres de sus siete globos, a saber: el cuarto D, la Tierra; el tercero C, Marte, y el quinto E, Mercurio.
(Capítulo 1)
LAS DOS PRIMERAS CADENAS
Hemos de afrontar ahora la única dificultad práctica que se nos presenta en el comienzo de nuestro estudio: los ciclos evolucionarios de las primera y segunda cadena de nuestro esquema.
Un Maestro decía risueñamente sobre el particular: “No dudo de que seáis capaces de verlo, pero si de que acertéis a describirlo en tan inteligible lenguaje que puedan otros comprenderlo.”
En efecto, las condiciones son tan distintas de cuanto conocemos; las formas son tan tenues, sutiles y cambiantes; la materia es tan por completo “el material de que se forjan los sueños”, que resulta casi imposible describir claramente las cosas vistas.
Sin embargo, por imperfecta que resulte la descripción, alguna hemos de dar para representar comprensiblemente la remotísima evolución, pues por pálida que sea valdrá más que si no diésemos ninguna.
No es posible hallar un verdadero “comienzo”. En la cadena sin fin de los seres vivientes podemos estudiar cumplidamente un eslabón; pero el metal que lo forma ha sido extraído del seno de la tierra, excavado del fondo de alguna mina, derretido en algún horno, forjado en alguna fragua y algunas manos lo modelaron antes de que apareciera como eslabón de una cadena.
Así sucede con nuestro esquema, que sin otros esquemas precedentes no podría existir; pues sus más adelantados habitantes no comenzaron en él su evolución.
Basta partir de aquel punto en que algunas partículas de la Divinidad, eternos Espíritus (que en otro lugar habían pasado por el arco descendente involucionando en cada vez más densa materia a través de los reinos elementales), llegan a su ínfimo nivel y empiezan en el reino mineral de esta primera cadena su larga ascensión y desenvolvimiento en la evolucionarte materia.
En el reino mineral de esta cadena, aprendió sus primeras lecciones de evolución la actual humanidad terrestre. Esta conciencia es la que nos proponemos investigar desde su vida en los minerales de la primera cadena hasta su vida en los hombres de la cuarta.
Como quiera que formamos parte de la humanidad terrestre, nos será más fácil investigar esta conciencia que otra extraña a nosotros, pues de la Eterna Memoria evocaremos escenas en que tuvimos nuestra parte, con las cuales estamos indisolublemente ligados y que, por lo tanto, podemos alcanzar con mayor facilidad.
Primera cadena
En la primera cadena se ven siete centros, de los que el primero y séptimo, según queda dicho, están en el nivel espiritual (nirvánico); el segundo y sexto en el intuicional (búdico); el tercero y quinto en el mental superior; y el cuarto en el mental inferior. Los denominaremos, como hicimos con los globos, A y G, B y F, C y E; y en el centro, D, punto de conversión del ciclo.
El comentario oculto citado en La Doctrina Secreta dice que en la primera ronda de la cuarta cadena (en cierto modo tosco remedo de la primera cadena), la Tierra era un feto en la matriz del espacio. Este símil acude a la mente al tratar de esta cadena, equivalente a los futuros mundos en la matriz del pensamiento, esto es, los mundos que posteriormente han de nacer en más compacta materia.
Apenas podemos llamar “globos” a estos centros, pues son como centros de luz en un mar de luz, focos de luz de los que la luz irradia de la misma sustancia de luz y únicamente luz, modificada por el flujo de luz dimanante de los focos. Son como vórtices anulares, anillos de luz tan sólo distinguibles por su remolino y por la diferencia de su movimiento, de suerte que a semejanza de molinetes de agua en medio del agua, son molinetes de luz en medio de la luz.
Los centros primero y séptimo son modificaciones de la materia espiritual. El séptimo es la completa perfección del basto esbozo visible en el primero, la acabada pintura sacada del tosco boceto del divino Artista.
Hay allí una humanidad, una muy glorificada humanidad, producto de alguna evolución precedente que ha de completar su carrera humana en esta cadena (1), donde cada entidad tomará (en el cuarto globo de cada ronda) su ínfimo cuerpo, esto es, el cuerpo de materia mental o sea el más denso que pueda suministrar esta cadena.
La primera gran iniciación (o su equivalente allí) es el nivel señalado en esta cadena, y quien no la alcanza ha de renacer por necesidad en la siguiente.
De lo que hemos podido investigar, se infiere que en esta primera cadena no hubo fracasados, y algunos seres (como también, según parece, ocurrió en cadenas posteriores) traspasaron el señalado nivel. Los miembros de aquella humanidad que en la séptima ronda alcanzaron la iniciación, eligieron uno de los siete senderos que antes mencionarnos.
En esta primera cadena aparecen todas las etapas de la egoidad; pero la carencia de los inferiores niveles de materia a que estamos acostumbrados, señala notable diferencia en los métodos evolutivos que sorprenden al observador.
Allí todas las cosas no sólo surgen de arriba, sino que arriba progresan, pues no hay abajo ni forma en el ordinario sentido de la palabra, y si únicamente centros de vida, seres vivientes sin forma estable. No hay mundo emocional ni físico (2) de los cuales puedan brotar impulsos a que los centros superiores respondan descendiendo a utilizar y animar las formas va existentes en los niveles inferiores.
El campo más próximo para esta acción es el globo D, donde las formas mentales de configuración animal se dirigen hacia arriba y llaman la atención de los sutiles centros que sobre ellas flotan. Entonces la vida del Espíritu late más intensamente en los centros que se infunden en las formas mentales y las animan y humanizan.
Muy difícil es deslindar las sucesivas rondas, pues parece que unas se desvanecen en otras como olas deshechas (3), y sólo se distinguen por leves aumentos y disminuciones de luz. El progreso es muy lento y trae a la memoria la edad Satya de las Escrituras hinduistas, en que la vida permanece algunos miles de años sin mudanza apreciable (4). Las entidades se desenvuelven muy lentamente a medida que las hieren los rayos de magnetizada luz. Es como una gestación, como el crecimiento de un huevo o de un capullo dentro de sus envolturas.
El principal interés de la cadena está en la evolución de los seres brillantes (devas o ángeles) que habitualmente moran en aquellos superiores niveles, mientras que las evoluciones inferiores parecen desempeñar una parte subalterna.
La humanidad está allí muy influida por los devas, generalmente por su mera presencia y por la atmósfera que forman; pero a veces se ve a un deva tomar un ser humano como si fuese una chuchería o un corderillo mimado. Por su propia existencia auxilia a la humanidad la vasta evolución angélica. Las vibraciones establecidas por estos gloriosos espíritus actúan en los ínfimos tipos humanos y los fortalecen y vivifican.
Observando la cadena en conjunto, la vemos como un campo primordialmente destinado al reino angélico y tan sólo secundariamente a la humanidad; pero no deja de causar esto extrañeza, porque los hombres estamos acostumbrados a mirar el mundo como exclusivamente nuestro.
En el cuarto globo se ve de cuando en cuando que un deva auxilia deliberadamente a un ser humano transfiriéndole materia de su propio cuerpo para acrecentar la receptividad y responsividad del de aquél. Estos auxiliadores pertenecen a la clase de ángeles corpóreos (rúpa-devas) o con forma, que habitualmente residen en el mundo mental inferior.
Volviendo al reino mineral nos encontramos entre de quienes algunos serán hombres en la cadena lunar y otros en la cadena terrestre. La conciencia dormida en estos minerales ha de ir despertando gradualmente y desenvolverse a través de largas etapas en el reino humano.
El reino vegetal está algún tanto más despierto aunque todavía muy embotado y soñoliento. El progreso normal en este reino transportará la animada conciencia. al reino animal de la segunda cadena y al humano en la tercera.
Aunque nos es preciso dar a estos reinos las denominaciones de mineral y vegetal, conviene advertir que en realidad están constituidos por meras formas mentales, es decir, por formas de pensamientos de minerales y de vegetales con las mónadas que, por decirlo así, sueñan en ellas y sobre ellas flotan y les envían débiles latidos de vida.
Parece como si estas mónadas se vieran precisadas de cuando en cuando a dirigir su atención a estas aéreas formas y sentir y experimentar a través de ellas las impresiones transmitidas por los contactos exteriores.
Estas formas mentales son a manera de modelos en la mente del Gobernador de las siete cadenas, quien, como producto de Su meditación, vive en un mundo de ideas y de pensamientos.
Vemos que las mónadas que en precedentes esquemas de evolución adquirieron átomos permanentes, se adhieren a las formas mentales sobre que flotan y en ellas y por medio de ellas llegan a ser vagamente conscientes. Pero no obstante la vaguedad de esta conciencia, se le observan distintos grados, de los que el inferior apenas puede llamarse conciencia, pues la vida anima formas mentales de tipo análogo a lo que ahora llamamos tierra, rocas y piedras.
De las mónadas en contacto con estas formas, difícilmente puede afirmarse que por su mediación perciban sensación alguna, excepto la del contacto presor que en resistencia a la presión, arranca de ellas una apagada conmoción de vida, distinta de la todavía más apagada vida de las moléculas químicas no adheridas a las mónadas e insensibles a la presión.
En el grado inmediato correspondiente a las formas de pensamiento análogas a las que ahora llamamos mentales, el sentido del contacto presor es más agudo y algo más definida la resistencia a la presión, pues casi es la reacción expansiva del esfuerzo para rechazarla.
Cuando esta reacción subconsciente actúa en varias direcciones, queda formado el pensamiento modelo de un cristal. Observamos que cuando nuestra conciencia estaba en el mineral, sentíamos tan sólo la reacción subconsciente; pero más adelante, al intentar percibir la reacción del exterior, se representaba en nuestra conciencia como un vago disgusto de la presión y un lánguidamente penoso esfuerzo para resistirla y rechazarla. Uno de nosotros manifestó que en sus observaciones “sentía una especie de minerales disgustados.”
Probablemente, la vida monádica, anhelosa de expresión, sintió vago disgusto al no hallarla, y esto sentimos nosotros al salir del mineral, sintiéndolo como lo sentíamos en aquella parte de nuestra conciencia que entonces estaba fuera de la rígida forma.
Si brevemente observamos más hacia adelante, veremos que las mónadas adheridas a los cristales no entran en la cadena, siguiente por las ínfimas sino por las superiores formas de vida vegetal, a cuyo través pasan a la cadena lunar, en cuyo punto medio entran como mamíferos y allí se individualizan para tomar humano nacimiento en su quinta ronda.
Uno de los hechos más desconcertantes para los observadores es que estos “pensamientos de minerales” no permanezcan inmóviles, sino que tengan movimiento. Así, por ejemplo, una colina que parece ha de estar fija, da vueltas ó flota de aquí allá ó cambia de forma, de suerte que no hay tierra firme sino un cambiante panorama. No es necesario que la fe mueva estas montañas, porque ellas mismas se mueven.
Al término de esta primera cadena, todos cuantos han alcanzado el superior nivel en ella establecido, esto es, el que, como ya dijimos, corresponde a nuestra primera iniciación, entran en, cualquiera de los siete senderos, uno de los cuales conduce a colaborar en la obra de la segunda cadena como constructores de las formas de su humanidad, desempeñando en dicha segunda cadena funciones análogas a las que más tarde desempeñaron en nuestra cadena terrestre los “Señores de la Luna” (5).
Blavatsky llama asuras (6), que significa “seres vivientes”, a las entidades que, cumplida su evolución en la primera cadena, pasaron a colaborar en la segunda. Las entidades que no lograron alcanzar el nivel propio de la primera cadena entraron por el punto medio en la segunda cadena, para proseguir en ella su propia evolución y guiar a la humanidad de esta misma cadena, a cuyo término alcanzan la liberación, adquieren la categoría de “Señores” de la cadena, y algunos de ellos a su vez colaboran en la tercera cadena, cuyas formas humanas construyen (7).
La primitiva humanidad de la segunda cadena fue entresacada del reino animal de la primera; y los reinos animal y vegetal de la segunda cadena derivaron respectivamente de los reinos vegetal y mineral de la primera.
Los tres reinos elementales del arco descendente de la primera cadena pasare análogamente a la segunda para formar el reino mineral y dos reinos elementales, al paso que un nuevo impulso de vida del Locos forma el primer reino elemental.
La segunda cadena
En la segunda cadena, el subsiguiente descenso en la materia produce un globo en el plano emocional, es decir, nos da un globo astral, en el que la ya más compacta materia plasma formas algo más coherentes y perceptibles. En esta segunda cadena los globos A y G están en el plano intuicional; B y F en el mental superior; C y E en el mental inferior, y D en el emocional. En este globo D las formas son ya algo más parecidas a las que estamos acostumbrados a ver, aunque todavía muy extrañas y cambiantes.
Así, por ejemplo, las formas de apariencia vegetal se mueven de un lado a otro tan libremente como si fuesen animales, aunque de seguro con escasa o ninguna sensibilidad. No han llegado todavía a la materia física, y de aquí su mucha movilidad. Las jóvenes entidades humanas vivieron aquí en intimo contacto con los seres radiantes que aun dominaban el campo de la evolución, y también influyeron en aquella humanidad los ángeles corpóreos (rupa-devas) y los ángeles emóticos (Kama- devas).
Manifestóse la pasión en muchas entidades que entonces tuvieron cuerpo emocional en el globo D, y los gérmenes de la pasión fueron visibles en los anímales. Se echaron de ver diferencias en la capacidad para responder a las vibraciones enviadas, ya consciente, ya inconscientemente, por los devas, aunque la mutabilidad fue muy gradual y lento el progreso. Más tarde, al desenvolverse la conciencia intuicional, se estableció comunicación entre este esquema y el del que ahora es Venus globo físico.
Este esquema es una cadena delantera de la nuestra, y de allí vinieron algunos a nuestra segunda cadena; pero no podemos decir si los que vinieron pertenecían a la humanidad de Venus o eran miembros de la plana mayor de la evolución.
Rasgo característico del globo D en la primera ronda de esta segunda cadena, fueron grandes y ondulantes nubes de materia espléndidamente matizada, que en la ronda siguiente se colorearon con mayor brillantez y respondieron con más facilidad a las vibraciones que las plasmaron en formas, reo sabemos a buen seguro si vegetales o animales.
Gran parte de la labor proseguía en los planos superiores, vitalizando materia sutil para ulteriores destinos, pero con escasos efectos en las formas inferiores. Así como ahora sirve la esencia elemental para construir cuerpos emocionales y mentales, análogamente entonces los rúpadevas y kámadevas procuraban diferenciarse más distintamente utilizando aquellas nubes de materia para vivir en ellas. Descendían subplano tras subplano a más densa materia, aunque sin emplear en ésta el reino humano.
Aun actualmente, un deva puede animar toda una comarca de determinado país, lo cual era. acción muy frecuente en aquella época. Los cambiantes y entreverados cuerpos de estos devas estaban constituidos por materia emocional y mental inferior; y a veces, en los cuerpos de estos devas, arraigaban, crecían y se desarrollaban átomos permanentes de
vegetales, minerales y aun animales. Pero los devas no parecían mostrar particular interés en estos átomos permanentes, de la propia suerte que nosotros no nos cuidamos de la evolución de los microbios vivientes en nuestros cuerpos. Sin embargo, de cuando en cuando se interesaban algún tanto por un animal, cuya responsiva capacidad crecía rápidamente en tales condiciones.
Al estudiar la conciencia vegetal en la segunda cadena (donde los hombres de hoy vivían en el mundo vegetal) hallamos actuando en ella una confusa manifestación de fuerzas y cierta tendencia hacia el desenvolvimiento. Algunos vegetales sienten la necesidad y el de crecer, y a este propósito exclamó uno de los investigadores: “Me estoy esforzando en florecer.”
En otros vegetales habla una leve resistencia a la fijada modalidad de crecimiento y un vago conato de seguir otra dirección espontáneamente escogida.
Algunos otros parecía como si trataran de utilizar las fuerzas puestas en contacto con ellos, y su embrionaria conciencia les representaba como existente para ellos todo cuanto les circuía. Algunos se esforzaban en tomar la, dirección que les atraía, y al ver frustrado su intento experimentaban un vago disgusto.
Así vimos estorbado en su propio impulso un vegetal que formaba parte del cuerpo de un eleva, pues como es lógico, disponía éste las cosas a su conveniencia y no a la de los constituyentes de su cuerpo. Por otra parte, desde el oscuro punto de vista del vegetal, el proceder del deva era tan incomprensible y molesto como para nosotros lo son en nuestros días las tempestades.
Hacia el fin de la cadena, tos vegetales más desarrollados manifestaron un poco ele mentalidad de índole infantil y reconocieron en turno suyo la existencia de animales, gustando de la vecindad de unos y repugnando la de otros.
Sobrevinieron ansias de mayor cohesión, como resultado, sin duda, del impulso descendente hacia materia más densa, pues la Voluntad operaba en la naturaleza en el sentido de descender a niveles más densos. Como aún no habían anclado en la materia física, las formas emocionales eran muy inestables y propendían a flotar vagamente de aquí para allá sin definido propósito.
En la séptima ronda de esta cadena quedaron fuera de su humanidad un considerable número de fracasados que se rezagaron mucho más de lo necesario para encontrar formas adecuadas, y posteriormente hubieron de entrar como hombres en la tercera cadena o cadena lunar.
Otras entidades alcanzaron el nivel ahora señalado para la tercera iniciación, o sea el nivel propio del éxito en la segunda cadena, y entraron en uno u otro de los siete senderos, entre los cuales está, según ya se dijo, el que conduce a la obra de cooperación en la cadena siguiente.
Los que no fracasaron, pero que tampoco obtuvieron pleno éxito, entraron en la tercera cadena al llegar ésta a la ronda adecuada al grado de evolución que aquellos habían previamente conseguido.
Las primeras categorías del reino animal individualizadas en la segunda cadena comienzan su evolución humana en la cadena lunar, por cuyos reinos inferiores pasan muy rápidamente y llegan a hombres para seguir entonces la evolución en esta cadena lunar, hasta que las entidades antes mencionadas (los fracasados primero y después los que no alcanzaron pleno éxito) entren en la tercera cadena procedentes de la segunda y se encarguen a su vez de guiar la evolución.
Las primeras categorías del reino vegetal de la segunda cadena ingresan como mamíferos en el reino animal de la cadena lunar, cuando ésta llega a la cuarta ronda, pero sin pasar por los tipos inferiores de animales (infusorios, peces y reptiles), pues las restantes categorías del reino vegetal de la segunda cadena constituyen éstos tipos inferiores del reino animal de la tercera cadena en la que ingresan por la primera ronda.
La conciencia del reino mineral de la segunda cadena se transmitió al reino vegetal de la cadena lunar, cuyo reino mineral quedó colmado por el superior reino ele- mental de la secunda cadena.
Como en la serie anterior, el primer reino elemental de la tercera cadena fue constituido por una nueva oleada de vida del LOGOS.
Conviene exponer ahora un importante principio. Cada subplano de los siete que forman un plano se subdivide a su vez en siete subdivisiones; y por lo tanto, el cuerpo que contenga materia de todas las subdivisiones de un subplano manifestará únicamente su actividad en las subdivisiones correspondientes al número de cadenas o rondas porque ya pasó o está pasando.
Así, ‘por ejemplo, un hombre que actúe en la segunda ronda de la segunda cadena, sólo será capaz de emplear en sus cuerpos emocional y mental la materia correspondiente a las primera y segunda subdivisiones de cada subplano de los planos astral y mental.
En la tercera ronda tendrá capacidad para empleo de la materia correspondiente a las subdivisiones primera, segunda y tercera de cada subplano de dichos plenos astral y mental; pero por lo que se refiere a la. materia de la tercera subdivisión no la podrá utilizar tan cumplidamente como cuando más tarde actúe en la tercera ronda de la tercera cadena.
Así también, por ejemplo, en la segunda ronda de nuestra cadena “terrestre actuó plenamente el hombre en las primera y segunda subdivisiones d e cada subplano; pero su actuación era muy débil en las tercera y cuarta mientras estuvo en la cuarta cadena de modo que si bien había en su cuerpo materia de todos los subplanos, tan solo actuaba plenamente en las dos subdivisiones inferiores de los dos subplanos interiores, que eran :los que estaban en plena actividad.
Hasta la séptima raza de nuestra séptima ronda no poseerá el hombre el esplendente cuerpo del que cada partícula le responderá prestamente y aun con tanta perfección como en las futuras cadenas.
Notas
1. Véase en el diagrama IV el circulo superior de la derecha. de la primera cadena.
2. En los tres primeros globos ni siquiera el mental inferior.
3. Contiene recordar que también en nuestro mundo actual ofrecen algo de esta peculiaridad las primera y segunda raza, aunque en nivel mucho más inferior.
4. Los indos dividen el tiempo en ciclos compuestos de cuatro sucesivas edades (yugas), la primera de las cuales, la Satya, es la más larga y espiritual. Al terminar la cuarta edad se abre un nuevo ciclo con otra época Satya.
5. Los Pitris Barhishad de La Doctrina Secreta.
6. El uso ha limitado posteriormente este nombre a los seres vivientes en quienes se desenvolvió el intelecto y no la emoción.
Los Asuras actuaron de Pitris Barhisad en la segunda cadena, y de Pitris Agnishvatta en la ter cera, formando una de las superiores categorías de los superhumanos manasaputras que, según La Doctrina Secreta, vinieron a nuestra tierra.
Conviene recordar que todas estas etapas son superhumanas, y evidentemente indican las etapas del quinto y séptimo sendero citados en La Doctrina Secreta. Mueve a confusión designar con el mismo nombre de Asuras a las entidades que dejaron la cadena lunar en el primer globo de su séptima ronda y perturbaron la Tierra por “negarse a procrear”.
Los lectores de La Genealogía del Hombre deben esclarecer dicha confusión con lo que aquí se ha expuesto y se expondrá más adelante, pues me indujo a error la doble acepción de la palabra Asuras en La Doctrina Secreta. Los seres humanos no pueden nunca existir como tales seres humanos en más de dos cadenas sucesivas, pues pasado este punto son ya superhombres. – Annie Besant.
7. Son los Pitris Barhishad, según la nomenclatura de La Doctrina Secreta.
(Capítulo 2)
LA TERCERA CADENA: LA CADENA LUNAR
Detallo lo que Leadbeater dijo de la cadena lunar en este otro capítulo:
LA CUARTA CADENA: LA CADENA TERRESTRE
Todavía no he detallado lo que Leadbeater dijo de la cadena terrestre (que es la actual) porque es larguísimo; corresponde del capítulo 6 hasta el final de su libro, haciendo un total de 379 páginas.
Pero no tiene caso leerlo porque lo que Leadbeater enseñó del esquema evolutivo terrestre está lleno de falsedades como a continuación se los voy a mostrar.
CORRECCIONES
Los instructores teosóficos originales (Kuthumi, Blavatsky y William Judge) explicaron que así como los humanos pasan por una serie de reencarnaciones, bajo la Ley de Correspondencia que dice que «como es abajo, es arriba; como es en lo pequeño, es en lo grande», los planetas también "reencarnan".
Aunque sería más correcto decir que las cadenas planetarias también se recorporifican. Pero estos instructores casi no dieron información al respecto y solo revelaron que la Luna fue la anterior "reencarnación" de la Tierra.
Leadbeater aportó más información sobre este tema, pero sus enseñanzas están llenas de errores y mentiras como a continuación se los voy a demostrar.
Leadbeater arbitrariamente consideró una serie consecutiva de esas recorporificaciones a las que llamó «esquema evolutivo terrestre» decretando que la cadena terrestre era la cuarta y que la cadena lunar había sido la tercera.
Pero si bien seguramente el numero siete aparecerá en este asunto debido a que la estructura esotérica del universo es septenaria, no sabemos en qué etapa estamos de la sucesión de "reencarnaciones" por las que pasa nuestro planeta.
LA CADENA TERRESTRE
Los instructores teosóficos originales explicaron que así como los humanos disponen de siete envolturas (una física y seis sutiles), de igual manera los planetas también disponen de seis envolturas (una física y seis sutiles).
A las envolturas de los planetas, en la Teosofía se les denomina «globos», y al conjunto de siete globos se le denomina «cadenas planetaria».
Esto implica que la cadena terrestre está compuesta por un globo físico que es la Tierra, y seis globos sutiles.
Pero el señor Alfred Sinnett no comprendió esto, y él enseñó en sus libros que la cadena terrestre está compuesta por los planetas Marte, Tierra, Mercurio y cuatro globos desconocidos.
Blavatsky le corrigió y en la Doctrina Secreta ella escribió: "Ni Marte ni Mercurio pertenecen a nuestra cadena terrestre. ... Marte y Mercurio tienen sus propias cadenas septenarias y son independientes de la Tierra." (Vol I, p.164-5)
Pero el señor Sinnett no quiso escucharla y él siguió insistiendo con su error; y como Sinnett había mantenido a Leadbeater cuando éste regresó a Londres, Leadbeater decidió complacer a Sinnett afirmando lo mismo.
Y es por eso que arriba Leadbeater declaró: "la cadena terrestre tiene físicamente manifiestos tres de sus siete globos, a saber: el cuarto D, la Tierra; el tercero C, Marte, y el quinto E, Mercurio".
Pero afirmar eso es una aberración porque sería lo equivalente a afirmar que un humano está compuesto por tres cuerpos físicos, lo cual todos sabemos que es falso.
Y en su hipocresía Leadbeater aseguró que: "hay leves diferencias en cuanto a los nombres que Blavatsky y Sinnett dan a los globos de la cadena terrestre, pero los puntos capitales son idénticos".
Pero eso es falso porque en realidad, y como se los acabo de demostrar, Blavatsky y Sinnett dicen cosas muy diferentes.
(Nota: los globos se ponen en forma de U porque los seres que evolucionan en ellos lo hacen descendiendo en los primeros globos y luego asciendo en los últimos globos.)
UBICACIÓN DE LAS CADENAS PLANETARIAS
Y no contento con decir esa mentira, Leadbeater siguió añadiendo más mentiras.
Una de esas mentiras fue afirmar que los globos se encuentran ubicados en los planos físico, emocional, mental, intuicional y espiritual.
Lo cual es falso porque Blavatsky en la Doctrina Secreta I (el libro que en la nota 2 Leadbeater recomendó leer pero que él no leyó adecuadamente) puso un diagrama en la pagina 200 donde señaló que los globos sutiles de la cadena terrestre (y por extensión de las demás cadenas planetarias) se encuentran en los planos intermedios del sistema solar:
Mientras que los planos mencionados por Leadbeater corresponden a los subplanos del plano más denso del sistema solar:
No son los mismos nombres porque Leadbeater deformó la enseñanza original:
- El plano atmico lo llamo plano espiritual.
- El plano búddhico lo llamo plano intuicional.
- El plano manásico lo llamo plano mental.
- El plano kámico lo llamo plano emocional.
- El plano astral lo metió dentro del plano emocional.
- El plano pránico lo metió dentro del plano físico.
O sea que Leadbeater hizo un tremendo desbarajuste.
DENSIFICACIÓN Y SUBLIMACIÓN DE LOS GLOBOS
En esto Leadbeater también dice mentiras porque él pretende que con cada nueva cadena, los globos se manifiestan en un plano más denso, y así por ejemplo en la cadena anterior (la tercera) las "reencarnaciones" de Marte y Mercurio estaban en el plano emocional.
Pero eso también es falso, ya que aunque probablemente en las recorporificaciones iniciales, los globos D (o sea los planetas que se encuentran en el plano físico) eran sutiles, luego esencialmente gaseosos, luego en gran medida líquidos, luego principalmente sólidos, y en las siguientes recorporificaciones se va a efectuar el proceso inverso.
Pero esta densificación y sublimación de los planetas se efectúa a nivel de los diferentes estados de la materia física:
ESTADOS DE LA MATERIA | ELEMENTO AL QUE SE LE ASOCIA | TATTVAS (EN SANSKRITO) |
aún desconocido en occidente | materia primordial o suprema (aether) | adi |
aún desconocido en occidente | materia “sin padres” auto-existente | anupadaka o aupapaduka |
etéreo | éter | akasha o alaya |
incandescente | fuego | taijasa o tejas |
gaseoso | aire | vayu |
liquido | agua | apas |
solido | tierra | prithivi |
No es que en su recorporificación anterior el globo D estaba en el plano emocional, y en su recorporificación todavía más anterior estaba en el plano mental.
Además como se los indiqué arriba, esos planos sutiles (pránico, astral, mental, etc.) forman parte del globo D, así como vuestros cuerpos sutiles forman parte de ustedes. Leadbeater hace un revoltijo tremendo con la enseñanza teosófica.
Blavatsky señaló que después de que la cadena lunar "falleció", su "alma" pasó un tiempo en el Nirvana, y después de muchos miles de millones de años, sus skandhas se transfirieron hacia los globos nacientes de la cadena terrestre.
Así como los humanos después de morir pasan un tiempo en el Devachan (el "paraíso") y cuando vuelven a reencarnan transfieren las características que desarrollaron en su vida anterior a través de las skandhas hacia sus nuevos cuerpos: físico, astral, mental, etc.
De la misma forma lo hacen los planetas, nada más que ellos lo efectúan a escalas mucho mayores y en plazos de tiempo muchísimo más considerables.
Y Blavatsky ilustró eso con el siguiente gráfico (DS I, p.172):
Y dado que la "reencarnación" anterior de la Tierra fue un planeta físico (la Luna), lo lógico es que las reencarnaciones anteriores de Marte y Mercurio también hayan sido planetas físicos.
Y más teniendo en cuenta que Mercurio se encuentra más desarrollado que la Tierra, puesto que el maestro Kuthumi especificó que Mercurio está por comenzar con su séptima ronda (DS I, p.165), mientras que la Tierra apenas se encuentra en su cuarta ronda.
DESCRIPCIÓN DE LAS PRIMERAS CADENAS PLANETARIAS
Lo que Leadbeater dijo acerca de las cuatro primeras cadenas planetarias es una elucubración que él elaboró basándose en una mala interpretación que él hizo de la enseñanza teosófica original, más los errores que cometió el señor Alfred Sinnett, más las mentiras que inventó Leadbeater.
Y a eso hay que añadir muchos acontecimientos que Leadbeater pretendió haber visto por medio de su clarividencia y que según él sucedieron en la cadena lunar y en la cadena terrestre, pero que un análisis de esos relatos muestra que solo fueron falsedades imaginadas por ese embustero.
CONCLUSIÓN
Este es un ejemplo más de los tremendos destrozos que Charles Leadbeater hizo de la Teosofía original, creando su versión "mejorada" pero que como ustedes mismos lo pueden constatar, en realidad está llena de errores y mentiras.




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