CARLOS CASTANEDA HABLA SOBRE EL VIAJE ASTRAL





En una entrevista que le hicieron a Carlos Castaneda en 1982, acerca del viaje astral (que él denomina ensoñación), la entrevistadora escribió lo siguiente:


« Todo lo que ellos han logrado [Don Juan y sus brujos] requiere años de preparación y práctica. Un ejemplo es el ejercicio del ensueño.

"Eso que parece una tontería, la ensoñación –afirmó Castaneda enfático– en realidad es muy difícil de lograr".

El ejercicio consiste en aprender a ensoñar a voluntad y en forma sistemática. Se empieza por recordar ver durante el sueño una mano que entra al campo visual del soñador. Luego se ve todo el brazo. Se continúa en forma progresiva hasta poder verse a uno mismo en el sueño.

La otra etapa consiste en aprender a usar los sueños. Es decir, una vez que se ha logrado controlarlos, hay que aprender a actuar en ellos.

"Así por ejemplo –dijo Castaneda– se sueña con uno mismo que se sale del cuerpo y que abre la puerta y sale a la calle. La calle es, entonces, ¡algo inaudito! Algo en uno se sale de uno; algo que se logra a voluntad."

Según Castaneda, el soñar no toma tiempo. Es decir, el soñar no ocurre en el tiempo de nuestros relojes. El tiempo del sueño es algo muy compacto.

"La mujer Tolteca –continuó Castaneda– dice que el soñar ocurre en el tiempo de P. ¿Por qué? Yo no lo sé. Así es como ella dice."

Castaneda nos dio a entender que en sueños se produce un inmenso desgaste físico.

"En sueños, se puede vivir mucho –dijo– pero el cuerpo se resiente. Mi cuerpo lo siente mucho... Después queda, como una torpeza de años."

Varias veces, al tocar este tema del sueño, Castaneda diría que lo que ellos hacen en sueños tiene un valor pragmático. En el libro "Relatos de Poder" se lee que las experiencias de los sueños y las de la vigilia « adquirían la misma valencia pragmática», y que para los brujos « los criterios para diferenciar entre sueño y vigilia se hacían inoperantes» (p.21)


Eso de las salidas o viajes fuera del cuerpo físico despertó agudamente nuestro interés, y quisimos saber más sobre esas experiencias.

Castaneda nos respondió aclarando que cada uno de ellos ha logrado experiencias distintas.

"La Gorda y yo, por ejemplo, nos vamos juntos. Ella me toma del antebrazo y... nos vamos."

Nos explicó también que el grupo tiene viajes comunales.

"Todos están en constante entrenamiento cuyo objetivo sería ¡llegar a ser testigos! Llegar a ser testigos significa que ya no se puede juzgar nada. Es decir, se trata de un ver eterno que equivale a no tener más prejuicios."

Josefina parece tener grandes habilidades para estos viajes en el cuerpo de sueño. Ella se lo quiere llevar y lo tienta contándole maravillas. La Gorda es la que siempre lo salva.

"Josefina tiene gran facilidad para romper ese arco de la reflexibilidad. Ella está loca, ¡loquita! –exclamó Castaneda– Josefina vuela muy lejos, pero no quiere irse sola y siempre vuelve. Vuelve y me busca... ¡Me da reportajes que son de maravilla!"

Según Castaneda, Josefina es un ser que en este mundo no puede funcionar.

"Aquí –dijo– habría terminado internada en alguna institución."

Josefina es un ser 'sin ataduras' a lo concreto; ella es etérea.

"En cualquier momento ella puede irse definitivamente", nos comenta Castaneda.

La Gorda y él son, en cambio, mucho más cautelosos en sus vuelos. La Gorda, particularmente, representa la estabilidad y el equilibrio que en alguna medida a él le falta.


Después de una pausa, le recordé esa visión del domo inmenso que en el libro "El Segundo Anillo de Poder" se presenta como el lugar del encuentro y donde Don Juan y Don Genaro estarían esperándolos.

"La Gorda también tiene esa visión –comentó pensativo– eso que vemos no es un horizonte terrestre. Es algo muy llano y árido en cuyo horizonte vemos levantarse como un arco inmenso que todo lo cubre y que avanza hasta llegar al cenit. En ese punto del cenit, se ve una gran luminosidad. Diría que es algo así como una cúpula que emite una luz de color ámbar."

Procuramos presionarlo con preguntas para que nos diera más información sobre esa cúpula.

"¿Qué es? ¿Dónde está?", inquirimos.

Castaneda nos respondió que por el tamaño de lo que ven, puede ser un planeta. "En el cenit agregó– hay como un gran viento".

Por la brevedad de su respuesta, nos dimos cuenta de que Castaneda no quería hablar mucho sobre ese tema. Es posible también que no pudiera encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que veían.

Sea como fuere, es evidente que esas visiones, esos vuelos en el cuerpo de sueño, son un constante entrenamiento para el viaje definitivo: ese salirse por el costado izquierdo del águila, ese salto final que se llama muerte, ese dar fin a la recapitulación, ese poder decir "estamos listos" en el cual nos llevamos todo lo que somos, pero nada más que lo que somos.


"Según la mujer Tolteca –nos confió Castaneda– esas visiones son aberraciones mías. Ella piensa que ése es mi modo inconsciente de paralizar las acciones; es decir, la manera que tengo de decir que no quiero irme del mundo. La mujer Tolteca dice también que con mi actitud estoy deteniéndola a la Gorda en sus posibilidades de un vuelo más fecundo o más productivo.

Don Juan y don Genaro eran grandes soñadores. Tenían un control absoluto del arte.

Me asusta –exclamó de pronto Castaneda y llevándose la mano hacia la frente– el hecho de que nadie note que Don Juan es un soñador inaudito. Y lo mismo se puede decir de Don Genaro. Don Genaro, por ejemplo, es capaz de llevar su cuerpo de sueño a la vida de todos los días. El gran control de Don Juan y Don Genaro se evidencia en ese no ser notados o pasar inadvertidos."

[En sus los libros Castaneda se ha referido a eso de "no ser notado" y "pasar inadvertido". Por ejemplo en el libro "El Segundo Anillo de Poder" Castaneda recuerda las veces que Don Juan le había ordenado que se concentrara "en no ser obvio". Néstor, también dice "que Don Juan y Don Genaro aprendieron a no ser notados en medio de todo esto". Los dos son maestros en el arte del acecho. De Don Genaro, la Gorda dice que "estaba en su cuerpo de sueño la mayor parte del tiempo" (p.270).] »
(Revista Mutantia de 1982)





OBSERVACIÓN

Carlos Castaneda dijo muchas falsedades, pero en lo que concierne a técnicas para viajar al astral, ahí él si fue bastante eficiente.










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