En una entrevista que le hicieron en 1982, Carlos Castaneda relató el siguiente encuentro que él tuvo con un gurú:
« He tenido relaciones bastante estrechas con gente que trabaja en la Hatha Yoga. Por ejemplo en 1976, un médico amigo mío llamado Claudio Naranjo me conectó con un maestro de yoga, así es que fuimos a visitarlo a su Ashram, aquí en California.
Nos comunicamos por intermedio de un profesor que hizo de traductor. Yo buscaba descubrir en esa entrevista los paralelos con mis propias experiencias de los viajes fuera del cuerpo. Allí sin embargo, no se habló nada importante. Hubo, sí, mucho espectáculo y ceremonia pero no se dijo nada.
Hacia el final de la entrevista, este personaje tomó entre sus manos un tipo de rociador de metal y empezó a mojarme con un líquido cuyo olor no me gustó nada.
Cuando se retiró, pregunté a sus discípulos qué era lo que acababa de tirarme.
Alguien se aproximó y me explicó que yo debía de estar muy contento porque el maestro me había dado su bendición.
Yo insistí en conocer el contenido de la vasija.
Finalmente se me dijo que todas las secreciones del maestro se guardaban: "Todo lo que sale de él es sagrado", me dijeron.
Se imaginarán ustedes que ahí se terminó la conversación con ese maestro yoga. »
OBSERVACIONES
No sé si esa historia es verídica o fue inventada por Carlos Castañeda.
Los Hare Krishna tienen una ceremonia bastante asquerosa que consiste en lavar los pies de su gurú con agua, leche y yogurt (y en algunos casos le añaden miel para darle sabor), y luego la mezcolanza licosa que resulta de todo eso la reparten entre los diferentes seguidores que asisten a ese ritual y se la beben creyendo que la mugre y la piel muerta de su gurú los purificará y los ayudará en su desarrollo espiritual.
Pero no he sabido de gurús que bendigan a la gente rociándolas con "todo lo que sale de ellos", pero sabiendo lo delirantes que llegan a volverse esos individuos, pudiera ser...
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