LA IMPORTANCIA DE LA IMAGINACIÓN EN LOS FENÓMENOS DEL OCULTISMO

 
 
Sobre este asunto William Judge escribió lo siguiente:
 
 
LA IMAGINACIÓN Y LOS FENÓMENOS OCULTOS
 
« Los teóricos occidentales modernos de la filosofía mental han reducido la facultad de la imaginación a un nivel muy bajo llamando a una de las facultades humanas más nobles: “ser una simple creación de imágenes, un soñar despierto, una fantasía”, y así sucesivamente.
 
En cambio en el ocultismo se sabe muy bien que es de suma importancia poder controlar la imaginación de tal manera que sea posible crear alguna imagen cuando se requiera, y si este poder no ha sido adecuadamente entrenado, entonces la posesión de otros tipos de conocimientos no le permitirá a uno realizar ciertas clases de fenómenos ocultos.
 
Los que han leído el libro “El Mundo Oculto” del señor Sinnett, habrán notado dos o tres tipos de fenómenos realizados por H.P. Blavatsky y sus amigos invisibles. Y las personas que han indagado sobre el espiritismo sabrán que los llamados “espíritus controles” han producido muchos fenómenos similares. Mientras que otros que no han emprendido tales investigaciones, pero que sin embargo también han sido testigos de muchas cosas efectuadas por fuerzas que no eran mecánicas sino ocultas o psíquicas.
 
Entre los fenómenos efectuados por los espiritistas y por los Adeptos y otras entidades, lo que mayor interés ha suscitado es la precipitación de mensajes que aparecen en el aire, sin ningún contacto visible entre la persona que enviaba el mensaje y las cartas precipitadas sobre un papel u otra substancia.
 
Esto ha ocurrido a menudo durante las sesiones espiritistas con algunos hábiles médiums como el ya fallecido Stainton Mosés, el cual escribió en una carta que vi hace muchos años, que él recibió algunos mensajes precipitados de esta forma. Pero en estos casos el médium ignora lo que se precipitará y no puede controlarlo con su voluntad debido a que desconoce cómo procede todo el asunto, las fuerzas que operan y su funcionamiento.
 
Las fuerzas elementales producen las imágenes por medio de las cuales se precipitan los mensajes, y visto que la naturaleza interior del médium está anormalmente desarrollada y actúa de manera subconsciente respecto al ser exterior, en lo que concierne al espiritismo todo el proceso está envuelto en la obscuridad.
 
Pero no podemos decir lo mismo en los casos de mentes o voluntades disciplinadas, como las de Madame Blavatsky y todos aquellos como ella en la historia antigua, incluidos los Adeptos que aún viven.
 
Los Adeptos dotados de una imaginación completamente desarrollada, pueden enviar conscientemente mensajes o imprimir pensamientos o frases, en la mente ajena desde lejos.
 
El taumaturgo oriental, que nos hace ver una serpiente donde no hay nada o nos hace creer haber visto la ejecución de numerosas proezas (mientras que en realidad nada de eso ha acontecido) puede influenciarnos con su imaginación disciplinada que muy a menudo, en estos casos, es una herencia, y por lo tanto resulta ser más fuerte una vez adiestrada y es más simple de entrenar.
 
Y de la misma manera, pero en un grado mucho menor, el hipnotizador occidental moderno influye en su sujeto por medio de la imagen que él produce a través de su imaginación en aquellos casos en los que hace que el paciente vea o no vea a voluntad, y si ese poder fuera más fuerte en Occidente de lo que es actualmente, los experimentos de las escuelas de hipnotismo serían más impresionantes de lo que ya son.
 
 
Consideremos el caso de la precipitación. En primer lugar, todos los minerales, metales y substancias coloreadas que queramos usar, se hallan suspendidas en el aire a nuestro alrededor. Esto se ha probado desde hace mucho tiempo y por lo tanto no necesitamos argumentarlo ahora. Y si existiera algún proceso químico conocido, capaz de actuar sobre estas substancias, se podrían extraer del aire y hacerlas visibles.
 
Pues bien ese proceso existe y la visibilidad deriva simplemente de la densidad de los átomos materiales que componen la masa. La ciencia moderna conoce pocos procesos para efectuar la precipitación, y aunque todavía no llegue al nivel de precipitar letras o imágenes, sin embargo demuestra que la precipitación si es posible.
 
El ocultismo conociendo la química secreta de la naturaleza, puede extraer a voluntad del aire, el carbono y demás substancias (separadamente o mezcladas) y el siguiente paso consiste en encontrar un modelo o una matriz a través de la cual verter estas substancias así acumuladas, las cuales al densificarse se convierten en visibles.
 
¿Existe tal modelo o matriz?
 
 
La matriz es el producto de la imaginación adiestrada cuya disciplina tuvo que ocurrir ahora o en cualquier vida anterior, porque de lo contrario resultaría imposible precipitar e imprimir mensaje alguno en el cerebro del recipiente.
 
La imaginación crea una imagen de cada palabra, letra, línea y parte de ésta en toda la carta, y una vez producida tal imagen, la voluntad la mantiene ahí y trabaja junto a la imaginación por un lapso necesario para que el carbono y otras substancias puedan pasar por la matriz y aparecer en el papel.
 
Este es exactamente el método que los Maestros de H.P.B. usaban para enviar los mensajes que no escribieron personalmente, pues aunque ellos precipitaron algunos, otros los escribieron y otros más los enviaron por correo.
 
 
La explicación no cambia en el caso de un mensaje que el receptor debe oír. En primer lugar, se debe hacer y mantener la imagen del recibidor, es decir que en cada uno de estos casos debemos convertirnos en una linterna mágica o una cámara obscura, y si dejamos que la imagen de las letras o de la persona se suelte o ponga borrosa, entonces todas las otras fuerzas errarán el tiro, estropeando la operación.
 
Si pudiésemos elaborar una imagen de los pensamientos inútiles de la mayoría de las personas, ésta mostraría pequeñas líneas de fuerza que salen de sus cerebros, pero que en lugar de alcanzar su destino, caen al suelo cerca de la persona que los envía.
 
Obviamente, el operador debe conocer muchos otros asuntos en caso que envíe o precipite sobre un papel un mensaje desde lejos. Por ejemplo, se debe conocer la resistencia interior y exterior de todas las substancias, ya que si no se calculara adecuadamente, erraría el blanco; similarmente a la bola de billar que puede desviarse si el jugador no sabe que la resistencia de la banda es variable.
 
Además, si se debe emplear un ser humano como otra batería al lado opuesto de la línea, debemos conocer todas las resistencias y campos de pensamiento de aquella persona, si no queremos que el intento resulte en un completo fracaso.
 
Esto mostrará cual tarea emprenderían los que indagan acerca de los fenómenos y quieren ser adeptos de repente, emulándolos. Y no debemos olvidar otra consideración que aun cuando todos estos fenómenos estén relacionados con los sutiles y poderosos planos de la materia, cada vez que se produce uno de éstos, se activan las fuerzas de dichos planos causando una reacción equivalente a la acción, como acontece en el plano ordinario.
 
La siguiente ilustración contribuirá a aclarar lo que hemos dicho sobre la imaginación. Un día, H. P. Blavatsky me dijo que me mostraría la precipitación en actividad. Ella fijó la mirada hacia una pieza de madera pulida, y lentamente de ésta surgieron letras que al final formaron una larga frase. Este fenómeno se formó en frente de mis ojos y pude ver la materia que se condensaba y reunía sobre la superficie.
 
Parecía que ella había escrito todas las letras, en cuanto estaba produciendo la imagen en su cerebro, y obviamente tenían las particularidades de su caligrafía. Pero en medio, una de las letras era borrosa, una masa de colores ilegible.
 
-      “Aquí,” ella dijo, “durante la creación de esta letra, me distraje intencionalmente de manera que tú pudieses ver el efecto. Al relajar mi atención, la substancia que caía no tenía ninguna matriz, y por lo tanto, aún precipitándola en la madera, carecía de forma.”
 
 
Un amigo confiable me dijo que una vez le preguntó a un faquir en el Oriente cuál era el proceso empleado en la aparición y desaparición de una serpiente frente al público, y este le contestó que desde su infancia se le había enseñado a ver una serpiente en frente de sí y la imagen era tan poderosa que todos los presentes tenían que verla.
 
A lo que mi amigo le preguntó:
 
-      “¿Cómo se le distingue de una verdadera serpiente?”
 
El hombre contestó que podía ver a través de ella, por lo que para él parecía la sombra de una serpiente, sin embargo si no hubiese hecho esto numerosas veces, él también le habría tenido miedo.
 
El proceso no lo divulgó, pues era un secreto familiar. Pero alguna persona que ha hecho el intento seriamente, sabe que es posible disciplinar la imaginación de tal manera que al desearlo, puede presentarse a la mente el bosquejo de cualquier objeto, y después de un cierto lapso la mente parece construir la imagen como si fuera una cosa tangible.
 
~ * ~
 
Existe una gran diferencia entre esta imaginación y la que está relacionada sólo con algún deseo o fantasía, ya que en este último caso, el deseo, la imagen y la mente con todos sus poderes están mezclados, y por lo tanto en lugar de disciplinar el poder de crear imágenes, se causa su degradación, produciendo sólo un continuo vuelo hacia la imagen de la cosa deseada.
 
Y este empleo del poder de la imaginación ha contribuido a desvalorizarla a los ojos de los doctos modernos. Pero, tal resultado, podría evitarse si los eruditos conocieran la verdadera naturaleza humana interior. »
(Path, Diciembre 1892)
 
 
 
 
 
 
 
 

LA CREACIÓN ARTIFICIAL DE UN AVATAR

 
Carlos Cardoso Aveline es un importante teósofo brasileño quien en este artículo relata las maniobras que hicieron Leadbeater y Besant para presentar ante el mundo a Krishnamurti como el próximo mesías.
 
 
Krishnamurti tenía 14 años cuando fue "descubierto" en Adyar por Charles Leadbeater. Para entonces, tanto Annie Besant como Leadbeater solían pretender tener conversaciones con los Maestros.
 
Poco después del descubrimiento del muchacho, este fue presentado oficialmente al mundo como un gran iniciado y futuro avatar, el vehículo para la segunda venida del Señor Cristo-Maitreya.
 
Sin embargo con respecto al esperado regreso de Cristo, Madame Blavatsky había previamente explicado lo siguiente:
 
« Dos cosas se hacen evidentes para todos:
 
1)   “La venida de Cristo” significa la presencia de CHRISTOS en un mundo regenerado, y no la venida real en el cuerpo de 'Cristo' Jesús; y
2)   Este Cristo no debe ser buscado ni en el desierto ni "en las cámaras interiores", ni en el santuario de ningún templo o iglesia construida por el hombre; porque Cristo, el verdadero SALVADOR esotérico, no es un hombre, sino el PRINCIPIO DIVINO en cada ser humano.
 
El que se esfuerza por resucitar al Espíritu crucificado en él por sus propias pasiones terrestres, y sepultado profundamente en el 'sepulcro' de su carne de pecado; el que tiene la fuerza para hacer retroceder la piedra de la materia de la puerta de su propio santuario interior, tiene al Cristo resucitado en él. »
(“Porque sois el templo del Dios viviente” - II Corintios, VI, 16) (1)
 
En esta, como en otras ocasiones, las palabras de Blavatsky habían sido muy claras, pero los líderes de Adyar estaban tan ocupados con sus propias fantasías que no tuvieron tiempo de tomar en consideración la Teosofía ni el Budismo que también rechaza la pronta llegada de un nuevo Avatar.
 
Entonces se creó una nueva "iglesia" (la Iglesia Católica Liberal) y la Orden de la Estrella de Oriente para informar al mundo sobre la pronta llegada del nuevo mesías.
 
La Sociedad Teosófica de Adyar y su Escuela Esotérica se transformaron en instrumentos auxiliares para este experimento adventista. Y el catecismo del nuevo mesías se estableció en el librito "A los pies del Maestro" astutamente escrito por Leadbeater y presentado como el supuesto resultado de las instrucciones del maestro Kuthumi a Krishnamurti, quien se decía que había tomado notas de lo que el maestro le enseñó.
 
Mary Lutyens, quien fue amiga íntima de Jiddu Krishnamurti y su principal biógrafa, informa en el capítulo uno de su libro "La vida y muerte de Krishnamurti" que las supuestas notas escritas por Krishnamurti "desaparecieron" y los únicos textos originales que alguien vio fueron los escritos a máquina de Charles Leadbeater.
 
Una vez que Krishnamurti alcanzó la edad adulta, él rechazó haber sido el autor de "A los pies del maestro". Las Fundaciones Krishnamurti no lo incluyen entre sus obras, pero en cambio los editores de Adyar todavía atribuyen nominalmente su "autoría" a "Alcyone", que es el seudónimo creado por Leadbeater para Krishnamurti en su libro de fantasías "Las Vidas de Alcyone".
 
El libro "A los pies del maestro" está escrito en el estilo inconfundible de Leadbeater y ahí repite muchos de los conceptos erróneos que también puso en otras de sus obras. La falsa autoría de este libro es uno de los principales fraudes literarios en la larga carrera de charlatanismo del “obispo” Leadbeater.
 
Desde su primera edición, este pequeño libro ha sido colocado en un lugar muy especial en el corazón de lo miembros de la Sociedad Teosófica de Adyar. Miles de teósofos todavía creen en su autenticidad. Pocos han leído el testimonio del antiguo secretario internacional de la Sociedad Teosófica de Adyar, Ernest Wood, quien durante muchos años fue el asistente personal de Charles Leadbeater y quien en su libro autobiográfico relató la historia de Subrahmanyam, quien fue un distinguido joven teósofo.
 
Entre 1910 y 1911, Subrahmanyam fue testigo de una conversación reveladora sobre este asunto. Cuando el padre de Krishnamurti le preguntó a su hijo, y en presencia de Subrahmanyam, sobre la autoría del libro "A los pies del maestro", Krishnamurti le respondió a su padre en idioma telugu:
 
     -   "Ese libro no es mío; ellos me lo atribuyeron".
 
Profundamente sorprendido, Subrahmanyam le relató este diálogo a su amigo cercano Wood, y luego que esa noticia se extendió, la señora Besant fue informada de este hecho, por lo que ella llamó a Subrahmanyam a su oficina presidencial.
 
La Sra. Besant le dijo que simplemente no era posible que Krishnamurti hubiera dicho alguna vez tal cosa y luego le presentó a Subrahmanyam la alternativa de retractación inmediata o destierro de Adyar.
 
Subrahmanyam, no estando dispuesto a mentir para permanecer en Adyar, él resistió la presión, no se retractó, y por lo tanto tuvo que dejar el Cuartel General para siempre. Regresó a su ciudad natal, y Wood informa que por alguna razón extraña Subrahmanyam "murió allí poco después, cuando todavía era apenas un muchacho". (2)
 
 
Desde su aparición en 1910, este libro ha sido muy leído. Su éxito motivó a la creación de la organización “La Orden de la Estrella de Oriente” (fundada en 1911) para promover a Krishnamurti como el próximo mesías. Y desde el punto de vista de la Sra. Besant, la creación de un nuevo Mesías nunca podría verse perturbada por hechos tan incómodos como el diálogo presenciado por Subrahmanyam. Y la mera idea de que un niño había escrito un "texto para adultos" se utilizó y se presentó como un "fenómeno" en sí mismo.
 
Fue algo “bastante extraordinario”. Parecía ser una prueba contundente de que Cristo-Maitreya si había decidido regresar. Y todo lo que la gente tenía que hacer era creer en el despliegue pirotécnico de las maravillas imaginarias presentadas por Leadbeater y Besant.
 
Ernest Wood escribió lo siguiente sobre la “Orden de la Estrella” que estaba creciendo en todo el mundo:
 
« Miles de miembros de la Sociedad Teosófica se lanzaron al nuevo movimiento. Algunos se mantuvieron al margen (entre ellos yo). Algunos pocos lo criticaron por diversos motivos. Uno o dos opinaron que Krishnamurti no sabía suficiente inglés para escribir las oraciones de ese libro.
 
Yo estuve bastante de acuerdo con ellos, pero me dije a mí mismo que el prefacio resolvía esa contradicción debido a que ahí se anunciaba que Krishnamurti no lo había escrito él mismo, sino que eran las palabras del Maestro.
 
Aún así persistía la dificultad de que Krishnamurti no hubiera podido unir las oraciones y puntuarlas tan bien, y en mi opinión tampoco podría haber escrito el prefacio. Estos problemas los dejé en vilo y consideré que bien podríamos esperar a ver si volvía el Señor Cristo-Maitreya como tanto se anunciaba. »
(¿Es esto Teosofía?, p.161)
 
 
Ernest Wood descubrió que el libro era demasiado simple y demasiado estrecho para tener tanta importancia como se le atribuía. Y es por eso que el señor Wood narra una conversación franca que él tuvo con Leadbeater:
 
« Le di mi opinión: le dije que era un librito encantador, pero extremadamente simple. ¿Serían suficientes las instrucciones contenidas en él para llevar a las personas hacia el "Camino propiamente dicho", y más precisamente hacia la primera iniciación que la señora Besant había descrito en su libro?
 
El señor Leadbeater me respondió que sí y más que eso, ya que si se seguían completamente estas instrucciones lo llevarían a uno hacia el Adeptado mismo. »
(¿Es esto Teosofía?, p.162)
 
 
Aquí Leadbeater habló como si él fuera un gran sabio, pero las fantasías en la importancia personal eran tan fuertes en Adyar que algunos años más tarde, en 1925, Annie Besant anunciaría un evento muy delirante, ya que ella misma, así como Leadbeater, Krishnamurti, George Arundale y otros, según ella ya se habían vuelto Adeptos y ahora eran “Maestros e Iniciados del quinto círculo”.
 
Sin embargo, poco después de ese anuncio se hizo evidente que la señora Besant había perdido tanto la mente y el equilibrio, como claramente lo informaron Mary Lutyens y Ernest Wood.
 
El Sr. Wood continúa describiendo su conversación con Leadbeater:
 
« Observé que había una o dos cosas curiosas sobre el manuscrito: este se encontraba escrito muy al estilo del propio Leadbeater y había algunas frases que eran exactamente iguales a las de un libro suyo que él ya había preparado para la prensa.
 
Él me respondió que realmente hubiera deseado haber podido escribir ese libro él mismo. En cuanto a las frases que le señalé, me contestó que por lo general él había estado presente cuando el Maestro le enseñaba a Krishnamurti en su cuerpo astral y por eso él había recordado esas frases. »
(¿Es esto Teosofía?, p.162)
 
 
Leadbeater lo explicó todo con respuestas aceptables para aquellos que solo habían estudiado su pseudo-teosofía, pero no para aquellos que si han estudiado a Blavatsky y a los verdaderos Maestros.
 
En cuanto a Annie Besant, el señor Wood informó que ella misma fue quien decidió titular ese libro "A los pies del maestro". Por supuesto, a esa joven edad (14 años) Krishnamurti no estaba muy interesado en los libros ni en la escritura. Todo lo que se esperaba que él hiciera era desempeñar el papel externo de un joven iniciado y futuro mesías.
 
Por otro lado, lo que dice ese librito también es muy diferente de las enseñanzas que dieron los Maestros.
 
La señora Jean Overton Fuller informó sobre una charla que tuvo con la señora Lutyens:
 
« Hablé con Mary Lutyens sobre esto y ella se inclinó a pensar que la composición de ese libro era en gran parte de Leadbeater. »
(Krishnamurti y el viento, p.23)
 
 
El contenido de este libro confirma esa idea. Por ejemplo la palabra Dios se utiliza varias veces:
 
-         “Dios tiene un plan.”
 
-         “Si alguien está del lado de Dios, es uno con nosotros.”
 
-         “Solo harás lo que Dios quiere.”
 
Además en el prólogo, a Krishnamurti se le hace decir: “Estas no son mis palabras; son las palabras del Maestro que me enseñó”.
 
Pero vale la pena examinar lo que el mismísimo maestro Kuthumi (quien según Leadbeater le dictó a Krishnamurti) dijo acerca de Dios:
 
« Ni nuestra filosofía ni nosotros mismos creemos en un Dios, y menos en uno cuyo pronombre necesita de una mayúscula. »
(CM 10, p.52)
 
 
Leadbeater, el autentico autor encubierto de este libro, pretende que el maestro Kuthumi dijo:
 
-         “Escucha su voz, que es tu voz.” (p.9)
 
Pero en cambio el verdadero maestro Kuthumi enseñó:
 
« Un sentido constante de dependencia hacia una Deidad a la que él considera como la única fuente de poder, hace que el hombre pierda toda confianza en sí mismo y los estímulos para la actividad y la iniciativa. Habiendo comenzado por crear un padre y un guía para sí mismo, se vuelve como un niño y permanece así hasta su vejez, esperando ser guiado tanto en los eventos más pequeños como en los más grandes de su vida. »
(CM 10, p.52)
 
 
Leadbeater pretende que el maestro Kuthumi dijo:
 
-         “Dios es Sabiduría además de Amor; y cuanta más sabiduría tengas, más podrás manifestar de Él.”(p.12)
 
Mientras que el maestro Morya enseñó:
 
« La creencia en los Dioses y en Dios, y otras supersticiones atraen a millones de influencias extrañas, entidades vivientes y agentes poderosos alrededor de los creyentes, con lo que tendríamos que usar más que el ejercicio ordinario del poder para ahuyentarlas. Pero nosotros elegimos no hacerlo porque no vemos que sea necesario ni provechoso el perder nuestro tiempo haciendo la guerra a seres divinos imperfectos que se deleitan en personificar a los dioses que los hombres idolatran. »
(CM 134, p.462)
 
El Maestro explica así que los Adeptos difícilmente pueden acercarse a personas que creen en supersticiones como “Dios” o los “Dioses”.
 
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El profundo contraste entre los dos puntos de vista se puede explicar por el hecho de que Charles Leadbeater fracasó en su intento de volverse un discípulo acpetado por el maestro de Krishnamurti, poco después de haber sido puesto en libertad condicional en la década de 1880. Y como resultado, Leadbeater nunca fue admitido en la Escuela Esotérica de HP Blavatsky mientras que ella vivió. (3)
 
En cuanto a la "cuestión de Dios", no es una mera cuestión de opinión personal, ya que esto está vinculado a una cuestión práctica de importancia decisiva en el aprendizaje de lo oculto.
 
 
La creencia en el Dios todopoderoso es un concepto que Besant y Leadbeater le copiaron a los cristianos, y al cual le añadieron la idea también falsa de “Maestros de poder ilimitado”.
 
Según ellos, la autonomía individual debe dejarse totalmente de lado por devoción. Y en esto, como en otros aspectos, estos dos individuos actuaron muy similarmente a como lo hacen los eclesiásticos del Vaticano.
 
Tema por tema, el libro "A los pies del Maestro" contradice la Teosofía real. Ese librito dice por ejemplo que una limpieza física extrema es de gran importancia. Y es porque Leadbeater estaba un poco obsesionado con eso, y en ese libro pretende que el maestro Kuthumi hace la siguiente recomendación a todos los aspirantes al discipulado:
 
-         “El cuerpo es tu montura, el caballo sobre el que montas. Por lo tanto debes alimentarlo adecuadamente solo con alimentos y bebidas puros, y mantenerlo estrictamente limpio siempre, incluso de la más mínima mota de suciedad. Porque sin un cuerpo perfectamente limpio y sano no puedes hacer el arduo trabajo de preparación, no puedes soportar su incesante esfuerzo". (p.10)
 
Pero el verdadero maestro Kuthumi le explicó lo siguiente al señor Sinnett:
 
« Nuestros mejores, más eruditos y más santos adeptos son de las razas de los “grasientos tibetanos” y los Penjabi Singhs; sabes que el león es proverbialmente una bestia sucia y ofensiva, a pesar de su fuerza y coraje. »
(CM 4, p.15)
 
 
La palabra "Singh" como se usa aquí es un nombre místico usado por el mismo maestro y la identidad metafórica entre el Mahatma y los leones proviene del hecho de que en sánscrito la palabra "Singh" significa "león".
 
De esto podemos concluir que los Adeptos orientales a menudo son físicamente grasientos y sucios. Sus discípulos habituales a veces incluso se niegan a presentarse con ropa limpia, como narra el maestro Kuthumi en esa misma carta. De hecho, uno de sus chelas se negó enfáticamente a entregarle una carta a Alfred Sinnett debido a que Blavatsky le había pedido que se presentara con una apariencia personal más limpia para no ofender los prejuicios occidentales del señor Sinnett contra la "gente sucia".
 
El Maestro le explica a Sinnett que el joven discípulo no aceptaría actuar como los chelas de sectas rivales ilegítimas, que sí recomiendan la limpieza física (ver p.16 en la edición de TUP).
 
El episodio muestra que tanto los maestros como sus discípulos prestan poca atención a la cuestión de la limpieza física o a la suciedad. Y también indica que un verdadero Maestro preserva enteramente la autonomía de sus discípulos, quienes son libres de tener y mantener sus propios prejuicios contra la limpieza física.
 
Y en la misma carta el maestro Kuthumi se refiere a un ejemplo occidental de santa resistencia a la limpieza física:
 
« Prejuicio y letra muerta de nuevo. Durante más de mil años, dice Michelet, ¡los santos cristianos nunca se lavaron! »
(CM 4, p.16)
 
 
Entonces uno podría preguntarse:
 
¿Cuál es la verdadera razón para que Leadbeater recomiende tal "fobia oculta" con respecto a la suciedad física?
 
 
En su ensayo “Tótem y tabú”, Sigmund Freud nos ofrece una explicación psiquiátrica. Tal fobia, dice Freud, está relacionada con la neurosis compulsiva: "El más común de estos actos obsesivos es lavarse con agua (obsesión por la higiene)". (4)
 
 
El discipulado o aprendizaje esotérico es un proceso interno que no solo preserva sino que mejora la autonomía del alumno; y esto es todo lo contrario de lo que se puede encontrar en el libro “A los pies del maestro” y otros libros que datan del período de Besant.
 
Según la mayoría de los autores de Adyar, el aspirante a discípulo debe desarrollar una obediencia total y automática por el supuesto Maestro. Y esto debe hacerse con devoción. Pero como ustedes lo pueden ver arriba, esto es opuesto a lo que enseñan los verdaderos maestros, y en cambio fue muy conveniente para los líderes de Adyar que querían colocarse como “intermediarios” entre sus maestros imaginarios y el resto del movimiento.
 
Hasta principios de la década de 1950, las “órdenes” directas provenientes de esos supuestos “Maestros” se recibían a través de los líderes del Adyar y ese sistema funcionó hasta la época de C. Jinarajadasa. Aunque las posibles comunicaciones con los “Maestros” cesaron formalmente con N. Sri Ram en 1953, y desde entonces el poder ha permanecido concentrado en manos de los presidentes internacionales y los "directores externos" de la Escuela Esotérica, quienes, según la costumbre, son tratados implícitamente como Papas por el resto de los miembros de la Sociedad Teosófica de Adyar, y se comportan como "representantes ocultos de los Maestros".
 
 
En el libro “A los pies del maestro”, se puede leer esta recomendación directa de obediencia devocional ciega:
 
-         “Cuando te conviertas en discípulo del Maestro, siempre puedes probar la verdad de tu pensamiento poniéndolo al lado del Suyo. Porque el alumno es uno con su Maestro, y sólo necesita volver a poner su pensamiento en el pensamiento del Maestro para ver de inmediato si está de acuerdo. Si no es así, está mal, y él lo cambia instantáneamente, porque el pensamiento del Maestro es perfecto, porque Él lo sabe todo. Aquellos que aún no son aceptados por Él no pueden hacer exactamente esto; pero pueden ayudarse mucho a sí mismos deteniéndose a menudo para pensar: '¿Qué pensaría el Maestro sobre esto? ¿Qué diría o haría el Maestro en estas circunstancias? Porque nunca debes hacer, decir o pensar lo que no puedas imaginar que el Maestro haga, diga o piense”. (p.13)
 
 
Las suposiciones falsas presentes en las oraciones anteriores merecen un examen:
 
Primero, el texto supone que un discípulo es capaz de comprender plenamente la conciencia y los pensamientos de su Maestro. Este punto de vista niega el hecho de que existe una gran diferencia, en los horizontes mentales y de conciencia entre un Adepto y su discípulo.
 
En segundo lugar, el texto supone que un discípulo debe imitar a su Maestro tratando de imitar sus pensamientos, sus palabras y sus acciones. Pero en realidad, dado que el maestro y el discípulo son dos seres diferentes que tienen cantidades muy diferentes de sabiduría y poderes, inevitablemente deben pensar, hablar y actuar de diferentes maneras, si son fieles a sí mismos.
 
En cambio el falso discípulo renuncia totalmente a pensar por sí mismo, o ser responsable de su propia vida y acciones, porque él se esconde detrás de lo que cree que son los pensamientos de su Maestro. Y por supuesto, para facilitar el "discipulado", tales "pensamientos de los Maestros" serán implícita o explícitamente "transmitidos" a él por las autoridades papistas de Adyar. Mientras que al pobre incrédulo que se cree discípulo le basta con "creer".
 
Pero las cosas son mucho más profundas que eso en la filosofía esotérica, y también más democráticas. Los estudiantes no pueden comparar sus pensamientos individuales con los pensamientos individuales de ningún Adepto. Por otro lado, pueden comparar sus puntos de vista sobre el discipulado con las enseñanzas generales que dieron los Maestros sobre ese tema y estas se encuentran registradas en las Cartas Mahatma y en otros textos como los artículos que publicó Blavatsky al respecto.
 
Efectuar este estudio comparativo es una experiencia reveladora ya que muestra que lo que los Maestros realmente enseñaron sobre el discipulado es opuesto a lo que uno ve en el libro “A los pies del Maestro”, y por desgracia en muchos otros escritos de “teosóficos” que se publicaron posteriormente.
 
Ya en 1882, los Maestros luchaban directamente contra la "herejía de la obediencia ciega", que también puede llamarse el "principio de pereza mental" de la obediencia mecánica, si no mediumnística, hacia un Maestro imaginario.
 
Un Adepto de los Himalayas escribió:
 
« Tienes una carta mía en la que te explico por qué nunca guiamos a nuestros chelas (los más avanzados incluso); ni tampoco les advertimos dejando los efectos producidos por causas de su propia creación para enseñarles una mejor experiencia. Ten en cuenta esa letra en particular. Antes de que termine el ciclo, todos los conceptos erróneos deben eliminarse. Confío en ti para aclararlos por completo en la mente de los becarios de Prayag. »
(CM 72, p. 374)
 
 
Este principio pedagógico central de la autonomía del alumno se encuentra disperso en todos los escritos de Blavatsky y los auténticos Maestros. Por ejemplo en la recopilación titulada “Las Cartas de los Maestros de la Sabiduría” se lee este llamamiento hecho por un Mahatma a cierta dama de intenciones altruistas:
 
« Te has ofrecido a trabajar por la Cruz Roja; pero hermana, hay enfermedades y heridas del alma que ningún arte de Cirujano puede curar. ¿Nos ayudarás a enseñar a la humanidad que los enfermos del alma deben curarse a sí mismos? »
(Carta 72, p.129)
 
 
Una responsabilidad individual consciente ante la Vida y la Ley del Karma es la condición fundamental para todo estudiante de Teosofía. Y lo mismo se aplica a los discípulos laicos y aspirantes al discipulado.
 
~ * ~
 
 
Aunque el intento mesiánico del siglo XX realizado por los líderes de Adyar claramente fracasó, sus falsas nociones desafortunadamente todavía intoxican las mentes y los corazones de los teósofos de todo el mundo, y sus ideas erróneas han sido retomadas por muchas otras organizaciones “esotéricas” que los han copiado.
 
 
 
 
 
 
Apuntes
 
1. "El carácter esotérico de los evangelios", en "Los escritos recopilados de HP Blavatsky", TPH, EE.UU., volumen VIII, ver p. 173.
 
2. “¿Es esto Teosofía?”, Ernest Wood, Londres: Rider & Co., 1936, Paternost House, EC, reimpreso por Kessinger Publishing LLC, MT, EUA, 318 págs., ver p. 163.
 
3. Al vivir una vez más en Londres después de varios años en Asia, en lugar de tener acceso a la Escuela Esotérica de HPB, Leadbeater se unió al "Grupo Interno" del Sr. Alfred Sinnett, como escribe Sinnett en su "Autobiografía" (Centro de Historia Teosófica , Londres, 1986, 65 págs.). Fue en ese grupo que Leadbeater desarrolló sus siddhis inferiores, durante las sesiones mesméricas y mediúmnicas en las que hablaban con falsos Adeptos. En ese momento, el grupo de Sinnett ya era enemigo del trabajo de HPB. En 1894, tres años después de la muerte de HPB, Annie Besant se unió a ese grupo de personas engañadas. Coincidencia o no, en ese mismo año Besant inició su persecución contra William Q. Judge, quien era leal a HPB.
 
4. “Totem and Taboo - Semblances Between the Psychic Lives of Savages and Neurotics”, por Sigmund Freud, Dover Thrift Editions, Dover Publications, Inc., Mineola, Nueva York, EU, 1998, 138 págs., ver p. 25.
 
(Fuente: www.filosofiaesoterica.com/the-making-of-an-avatar)