ENTREVISTA DE BRUCE WAGNER A CARLOS CASTANEDA




El novelista estadounidense Bruce Wagner entrevistó a Carlos Castaneda, y su entrevista se publicó en la revista "Details" de marzo de 1994.

Después de esa entrevista Bruce se incorporó al círculo íntimo de Castaneda. 

Y a continuación les traduzco y transcribo esa entrevista, los subtítulos en azul forman parte del texto original, y en morado añadí mis comentarios.


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SÓLO SE VIVE DOS VECES

Con su visión de una realidad aparte, Carlos Castaneda cautivó a una generación. En una entrevista excepcional, el legendario brujo conversa con Bruce Wagner sobre Don Juan, la libertad, los sueños y la muerte, y las cosas curiosas que suceden en el camino hacia el infinito.

Carlos Castaneda ya no vive aquí. Después de años de disciplina rigurosa —años de guerrero— ha escapado del sórdido teatro de la vida cotidiana. Es un hombre vacío, un embudo, un narrador de cuentos e historias; en realidad no es un hombre, sino un ser que ya no tiene apegos al mundo tal como lo conocemos. Es el último nagual, el corcho en un linaje centenario de hechiceros cuyo triunfo fue romper el "acuerdo" de la realidad normal. Con la publicación de su noveno libro, 'El Arte de Ensoñar', ha emergido —por un momento, y a su manera.




EL SENTIDO COMÚN MATA 

(Castaneda comienza presentándose de la siguiente manera.)

Mi nombre es Carlos Castaneda. Me gustaría que hicieran algo hoy. Me gustaría que suspendieran el juicio. Por favor: no vengan aquí armados con "sentido común".

La gente se entera de que voy a hablar —como sea que lo oigan— y vienen a criticar a Castaneda. A herirme. Me dicen: "He leído sus libros y son infantiles". o "Todos tus últimos libros son aburridos".

No vengas así. Es inútil. Hoy quiero pedirte, solo por una hora, que te abras a la opción que voy a presentarte. No escuches como estudiante ejemplar. Ya he hablado con estudiantes ejemplares; están muertos y son arrogantes. El sentido común y los idealismos son lo que nos mata. Nos aferramos a ellos con uñas y dientes; ese es el "mono". Así nos llamaba Don Juan Matus: monos dementes.

No he estado disponible durante treinta años. No voy a hablar con la gente. Por un momento, estoy aquí. Un mes, tal vez dos... luego desapareceré. No somos insulares, no ahora. No podemos serlo. Tenemos una deuda con quienes se tomaron la molestia de mostrarnos ciertas cosas. Heredamos ese conocimiento; Don Juan nos dijo que no nos disculpáramos.

Queremos que veas que hay opciones extrañas y pragmáticas que no están fuera de tu alcance. Disfruto enormemente observando tales cosas. Vuelo: puro esoterismo. Es solo para mis ojos. No soy necesitado; no necesito nada. Te necesito como necesito un agujero en la cabeza. Pero soy un viajero, un explorador. Navego... allá afuera. Me gustaría que otros tuvieran esa posibilidad.




ESTA SALIDA

(Ahora es Bruce quien comenta.)

Este navegante [Castaneda] ha hablado ante grupos en San Francisco y Los Ángeles, y sus compañeras —Florinda Donner-Grau, Taisha Abelar y Carol Tiggs— han dado conferencias ("Sueños toltecas: El legado de Don Juan") en Arizona, Maui y Esalen.

En los últimos dos años, los libros de Donner-Grau y Abelar (en los que hablan de Castaneda y su tutela con Don Juan Matus) han salido al mercado: 'Ser en el Ensueño' y 'Donde Cruzan los Brujos', respectivamente. Los relatos de estas dos mujeres son una mina de oro fenomenológica, crónicas auténticas de su iniciación y formación.

También son una gran mina de oro para los lectores de Castaneda, quienes nunca habían tenido acceso a un refuerzo tan directo e iluminador de su experiencia. ("Las mujeres están al mando", dice. "Es su juego. Yo soy simplemente el chófer filipino").

Donner-Grau describe el consenso colectivo de estas obras como «intersubjetividad entre hechiceros»; cada una es como un mapa de carreteras altamente individualista de la misma ciudad. Son seducciones «energéticas», una llamada perceptiva a la libertad arraigada en una premisa única e impresionante: debemos asumir la responsabilidad del hecho innegociable de que somos seres que vamos a morir.

Uno se sorprende por la contundencia de su argumento, y con razón. Los protagonistas, todos doctores del departamento de antropología de la UCLA, son metodólogos estupendos cuyas disciplinas académicas, de hecho, son extrañamente adecuadas para describir el mundo mágico que presentan: una configuración de energía llamada «la segunda atención». No es un lugar para los tímidos seguidores de la Nueva Era.

(Donner-Grau no obtuvo su doctorado ya que fue acusada de plagio, y los libros de esas dos mujeres –al igual que los libros de Castaneda– están llenos de mentiras.)




LA PARTE OFENSIVA

(De nuevo Castaneda habla.)

No llevo una doble vida. Vivo esta vida: No hay brecha entre lo que digo y lo que hago. No estoy aquí para tomarte el pelo ni para entretenerte.

(Eso es falso porque la vida que Castaneda llevaba si era muy diferente de lo que enseñaba.)

De lo que voy a hablar hoy no son mis opiniones, son las de Don Juan Matus, el indígena mexicano que me mostró este otro mundo. ¡Así que no te ofendas!

Juan Matus me presentó un sistema funcional respaldado por veintisiete generaciones de hechiceros. Sin él sería un anciano, con un libro bajo el brazo, caminando con estudiantes en el patio. Verás, siempre dejamos una válvula de seguridad; por eso no saltamos. "Si todo lo demás falla, puedo enseñar antropología".

Ya somos perdedores con escenarios de perdedores. "Soy el Dr. Castaneda... y este es mi libro, 'Las enseñanzas de Don Juan'. ¿Sabías que está en rústica?"

Yo sería el hombre del "único libro", el genio quemado. ¿Sabías que está en su duodécima edición? Acaba de ser traducido al ruso.

O tal vez estaría estacionando tu auto y murmurando tópicos como: "Hace demasiado calor... está bien, pero hace demasiado calor. Hace demasiado frío... está bien, pero hace demasiado frío. Tengo que ir a los trópicos..."




EL TEATRO DE ACCIÓN DE LA BRUJERÍA

(Bruce comenta.)

En 1960, Castaneda era un estudiante de posgrado en antropología en la UCLA.

Mientras estaba en Arizona investigando las propiedades medicinales de las plantas, conoció a un indígena yaqui que accedió a ayudarlo. El joven investigador de campo ofreció cinco dólares la hora por los servicios de Don Juan Matus, su pintoresco guía. El anciano se negó.

Sin que Castaneda lo supiera, el viejo campesino con huaraches era un hechicero sin igual, un nagual que hábilmente lo reclutó como un jugador en el Mito de la Energía (Abelar lo llama el Teatro de Acción de la Brujería).

Como pago por sus servicios, Don Juan pidió algo diferente: la "atención total" de Castaneda.

El asombroso libro nacido de este encuentro, 'Las enseñanzas de Don Juan: Una forma yaqui de conocimiento', se convirtió en un clásico instantáneo, abriendo de par en par las puertas de la percepción y electrizando a una generación.

Desde entonces [Castaneda] ha continuado "desenredando la cebolla", agregando diarios de su experiencia, elucidaciones magistrales de Realidades no ordinarias que erosionan el yo.

Un título amplio para la obra podría ser 'La desaparición de Carlos Castaneda'.

Castaneda dice: "Necesitamos encontrar una palabra diferente para hechicería porque es demasiado oscura. La asociamos con absurdidades medievales: ritual, maldad. Me gusta 'guerrero' o 'navegación'. Eso es lo que hacen los hechiceros: navegan".

Ha escrito que una definición operativa de hechicería es "percibir la energía directamente". Los hechiceros decían que la esencia del universo se asemejaba a una matriz de energía atravesada por hebras incandescentes de conciencia: la consciencia real. Esas hebras formaban "trenzas que contenían mundos que lo abarcaban todo, cada uno tan real como el nuestro es solo uno entre una infinidad".

Los hechiceros llaman al mundo que conocemos la "banda humana" o "la primera atención". También vieron la esencia de la forma humana. No era simplemente una amalgama simiesca de piel y huesos, sino una esfera luminosa con forma de huevo capaz de viajar a lo largo de esos filamentos incandescentes a otros mundos.

Entonces, ¿qué la detenía?

La idea de los hechiceros es que estamos sepultados por la educación social, engañados para percibir el mundo como un lugar de objetos duros y finalidades. Vamos a la tumba negando ser seres mágicos; nuestra agenda es servir al ego en lugar del espíritu. Antes de darnos cuenta, la batalla ha terminado: morimos miserablemente encadenados al yo.

Don Juan Matus hizo una propuesta intrigante: ¿Qué pasaría si Castaneda redistribuyera sus tropas? ¿Si liberara la energía que habitualmente se emplea en las agresiones del cortejo y el apareamiento? ¿Si limitara la importancia personal y se retirara de la "defensa, el mantenimiento y la presentación" del ego? ¿Si dejara de preocuparse por si era querido, reconocido o admirado?

¿Obtendría la energía suficiente para ver una grieta en el mundo?

Y si lo hiciera, ¿podría atravesarla?

El viejo indio lo había enganchado a la "intención" del mundo de los hechiceros.



Pero ¿qué hace Castaneda durante el día?

Habla con los simios locos. Por ahora, al menos, en casas particulares, estudios de ballet, librerías. Hacen peregrinaciones de todo el mundo: iconos de la Nueva Conciencia del pasado, presente y futuro, groupies de la energía, psiquiatras y chamanes, abogados, fans de Grateful Dead, percusionistas, escépticos y soñadores lúcidos, académicos, miembros de la alta sociedad y seductores, canalizadores, meditadores y magnates, incluso amantes y compinches "de hace 10.000 años".

Llegan tomadores de notas furiosos, naguales en ciernes. Algunos escribirán libros sobre él; los más perezosos, capítulos. Otros darán seminarios, eso sí, a cambio de una tarifa.

Castaneda dice: "Vienen a escuchar durante unas horas, y el fin de semana siguiente están dando conferencias sobre Castaneda. Ese es el mono".


Se para frente a ellos durante horas, seduciendo y exhortando a sus cuerpos energéticos, y el efecto es caliente y frío a la vez, como hielo seco. Con una sutileza numinosa, arranca relatos salvajes de libertad y poder como bufandas de un embudo vacío: conmovedores, elegantes, obscenos, hilarantes, escalofriantes y quirúrgicamente precisos.

"¡Pregúntame lo que quieras!" dice Castaneda. "¿Qué te gustaría saber?"

¿Por qué Castaneda y compañía se han hecho accesibles? ¿Por qué ahora? ¿Qué ganan con ello?




LA PUERTA ENORME

(Castaneda responde,)

Hay alguien que entra en mí sin ser conocido y espera a que nos unamos a ella. Se llama Carol Tiggs, mi contraparte. Estuvo con nosotros, luego desapareció. Su desaparición duró diez años. Adónde fue es inconcebible. No se somete a la racionalidad. ¡Así que por favor, suspendan el juicio! Íbamos a tener una pegatina para el coche.




EL SENTIDO COMÚN MATA

Carol Tiggs se fue. No vivía en las montañas de Nuevo México, te lo aseguro. Un día yo estaba dando una conferencia en la librería Phoenix y ella se materializó. Mi corazón dio un vuelco. Seguí hablando. Hablé durante dos horas sin saber lo que decía. Luego la llevé afuera y le pregunté dónde había estado... ¡diez años!

Ella se puso evasiva y empezó a sudar. Solo tenía recuerdos vagos. Hizo bromas. La reaparición de Carol Tiggs abrió una puerta enorme de energía a través del cual vamos y venimos. Hay una entrada enorme donde puedo engancharte a la intención de la hechicería.

Su regreso nos dio un nuevo anillo de poder; trajo consigo una tremenda masa de energía que nos permite salir. Por eso estamos disponibles en este momento.

Alguien le fue presentado a Carol Tiggs en una conferencia y le dijo: "Pero te ves tan normal".

A lo que Carol Tiggs le respondió: "¿Qué esperabas? ¿Relámpagos saliendo de mis tetas?"

(Esa historia de que Carol se fue a otra dimensión de existencia y diez años después reapareció en el mundo físico es una de las mentiras más grandes que dijo Castaneda.)




LAS PUTAS DE LA PERCEPCIÓN

(Este titulo se refiere a los otros individuos –aparte de Castaneda y sus brujas– que pretenden explicar las enseñanzas de Don Juan.

Bruce pregunta.)

¿Quién es Carlos Castaneda, y tiene vida?

Ya es 1994: ¿Por qué no terminas con esto de una vez?

Dinos tu edad y que Avedon te tome una foto.

¿Nadie te ha dicho que la privacidad ya está muerta y que la revelación de detalles ya no disminuye?

(Castaneda se mantuvo muy secreto del público.)

A cambio de nuestra atención total, tienes que orientarnos. Hay cosas que uno quisiera saber: cosas mundanas, personales. Como por ejemplo: ¿Dónde vives? ¿Qué pensabas de los Duetos de Sinatra? ¿Qué has hecho con las escandalosas ganancias de tus libros? ¿Conduces un Bentley turbo como todos los viejos Babas? ¿Era realmente él con Michael Jordan y Edmund White en el Barneys de la zona alta de la ciudad?

Llevan años intentando acorralarlo  [a Castaneda]. Incluso reconstruyeron su rostro a partir de los recuerdos mencionados por antiguos colegas y conocidos dudosos; el absurdo resultado parece el dibujo de un benevolente olmeca hecho por un artista policial para la revista "Reader's Digest".

En los años 70, una foto apareció en la portada de  la revista "Time" (solo se veían los ojos); cuando la revista descubrió que el modelo era un impostor, nunca lo perdonaron.

Casi al mismo tiempo que declararon muerto a Paul McCartney, el rumor se consolidó. Carlos Castaneda era Margaret Mead.

Su agente y sus abogados son una constante protección contra la avalancha de corresponsales y fanáticos, parapentistas espirituales, seguidores y buscadores de la Nueva Era, artistas que desean adaptar su obra —famosos y desconocidos, con o sin permiso— y seminarios fraudulentos repletos de imitadores de Carlos.

Tras treinta años, su cabeza sigue siendo inexpugnable.

A él [Castaneda] No le interesan los gurús ni el guruismo; no habrá Bentleys turbo, ni ranchos de devotos con turbantes, ni colaboraciones como editor invitado en la edición parisina de Vogue.

No habrá Instituto Castaneda, ni Centro de Estudios Avanzados de Hechicería, ni Academia de los Sueños; ni infomerciales, ni setas, ni sexo tántrico. No habrá biografías ni escándalos.

Cuando lo invitan a dar conferencias, Castaneda no cobra honorarios y se ofrece a pagar sus gastos de viaje. La entrada suele costar unos pocos dólares, para cubrir el alquiler de la sala.

(Eso es mentira, Castaneda y sus brujas-amantes se daban una vida muy lujosa, y sus talleres eran carísimos.) 

Lo único que se pide a los asistentes es su total atención. Castaneda afirma que "La libertad es gratis, no se puede comprar ni comprender. Con mis libros, he intentado presentar una opción: que la conciencia puede ser un medio de transporte o movimiento. No he sido muy convincente; creen que escribo novelas. Si fuera alto y guapo, las cosas serían diferentes: escucharían al Gran Padre.

La gente dice: 'Estás mintiendo'. ¿Cómo podría estar mintiendo? Solo se miente para conseguir algo, para manipular. No quiero nada de nadie, solo consenso. Nos gustaría que hubiera consenso en que existen mundos además del nuestro. Si hay consenso para desarrollar alas, entonces habrá vuelo. Con el consenso llega la masa; con la masa habrá movimiento."


Castaneda y sus confederados son los radicales enérgicos de la que podría ser la única revolución significativa de nuestro tiempo: nada menos que transformar el imperativo biológico en uno evolutivo.

Si el orden social soberano ordena la procreación, el intrépido orden de hechiceros (todos piratas enérgicos) busca algo menos, bueno, terrenal.

Su sorprendente y trascendental intención es dejar la tierra como lo hizo Don Juan veinte años antes: como energía pura, con la conciencia intacta. Los hechiceros llaman a esta voltereta "el vuelo abstracto".




EL MONO EXQUISITO

(Castaneda relata.)

Cuando yo era joven, solía idolatrar a Alan Watts. Después de convertirme en "Carlos Castaneda", tuve entrada y fui a verlo. Me asustó muchísimo. No era lo que pretendía ser; me invitó a la cama.

Le dije: "Oye, Alan, ¿qué es esto?"

"Pero Carlos", me respondió, "¿no ves la belleza? ¿Que soy capaz de comprender la perfección, pero no puedo alcanzar mis creencias? Soy imperfecto, pero abrazo la debilidad que significa ser humano".

Eso es una mierda. Le contesté: "Conozco gente que dice lo contrario; hacen lo que dicen. Y viven para demostrar que somos sublimes."



Hay una mujer, una gran espiritualista. Millones de dólares pasan por sus manos; lleva veinte años haciéndolo. Fui a verla a casa de alguien y estaba acariciando la entrepierna de un hombre, justo delante de donde yo estaba.

¿Lo hacía para impresionarme? ¿Para escandalizarme? No puedo escandalizarme.

Más tarde, la acorralé en la cocina y le dije: "¿Qué te dices a ti misma cuando estás sola en medio de la noche?"

Don Juan solía hacerme esa pregunta.

"¿Qué te dices cuando estás sola y te miras al espejo?"

Ella me respondió: "Ah, Carlos, ese es el secreto. Nunca estar sola."

¿De verdad ese es el secreto? ¿Nunca estar sola? Qué horrible. Ese es un secreto de mierda.

Este hechicero yaqui me pidió que suspendiera el juicio durante tres días — creer durante tres días que ser humano no era ser débil, sino ser sublime. Cualquiera de las dos es cierta, sí… ¡pero cuánto más poderoso es ser sublime!

El mono está loco, pero también es exquisito.

Don Juan era un maldito mono—pero era un guerrero impecable. Dejó el mundo intacto. Se convirtió en energía; ardía desde dentro. Solía ​​decir: "Nací perro… pero no tengo que morir como uno. ¿Quieres vivir como tu padre?" Me preguntó eso. "¿Quieres morir como tu abuelo?"

Luego vino la pregunta clave: "¿Qué vas a hacer para evitar morir de esa manera?"

No respondí—no tenía que hacerlo. La respuesta fue: "Nada".

Un momento aterrador. Cómo me atormentó eso.




MASA CRÍTICA

(Bruce relata.)

Me reuní con Castaneda y "las brujas" durante una semana en restaurantes, habitaciones de hotel y centros comerciales. Ellas son atractivas y vibrantes y juveniles. Las mujeres visten discretamente, con un toque de elegancia casual. No las notarías entre la multitud, y ese es el punto.

Leí por encima un New Yorker fuera del café del Regent Beverly Wilshire. El anuncio de Drambuie me pareció particularmente horrible: Inevitablemente por mucho que luchemos, de una forma u otra, un día nos convertimos en nuestros padres.

En lugar de resistir esta idea, te invitamos a celebrar este rito de paso con un licor exquisito...

Don Juan se reía en su tumba... o fuera de él, lo que me hizo pensar en un montón de preguntas: ¿Dónde estará Don Juan? ¿El mismo lugar del que regresó Carol Tiggs?

Si eso fuera así, ¿significaba eso que el viejo nagual era capaz de tal reentrada?

En su libro 'El Fuego Interno', Castaneda escribió que Don Juan y su grupo se esfumaron en algún momento de 1973: catorce navegantes desaparecidos, a la "segunda atención".

¿Qué era exactamente la segunda atención?

Todo parecía claro cuando leía los libros. Busqué en mis notas. Había garabateado "segunda atención = mayor consciencia" en el margen de una página, pero no sirvió de nada.

Impaciente, hojeé los libros 'El Poder del Silencio', 'El Regalo del Águila', 'Viaje a Ixtlán'. Aunque había mucho que no entendía, los conceptos básicos estaban descritos de forma exhaustiva y coherente.

¿Por qué no podía retener nada?

Estaba suspendiendo Introducción a la Hechicería. Pedí un capuchino y esperé. Dejé que mi mente divagara. Pensé en Donner-Grau y los monos japoneses.

Cuando hablé con ella por teléfono para concertar una entrevista, mencionó a Imo. Todo estudiante de antropología conoce a Imo, el famoso macaco. Un día, Imo lavó espontáneamente una batata antes de comérsela; al poco tiempo, los macacos de toda la isla hicieron lo mismo.

Los antropólogos podrían llamar a esto comportamiento "cultural", pero Donner-Grau dijo que era un ejemplo perfecto de masa crítica: la intersubjetividad de los monos.


Apareció Castaneda. Sonrió ampliamente, me estrechó la mano y se sentó. Estaba a punto de mencionar a los monos cuando rompió a llorar. Frunció el ceño; todo su cuerpo se convulsionó en lamento. Pronto jadeaba como un mero arrojado del tanque. Su labio inferior se contrajo, húmedo y electrizado. Extendió el brazo hacia mí, con la mano paralizada y temblorosa; luego se abrió como un capullo nocturno de la pequeña tienda de los horrores, como si recibiera limosna.

"¡Por favor!" Declaró una tregua temblorosa con los músculos faciales solo para escupir esas palabras. Se inclinó hacia mí en una súplica necesitada. "¡Por favor, ámame!" [Castaneda lo dijo de manera sarcástica.]

Castaneda sollozaba de nuevo, una gran boca de incendios rota y ahogándose, su patetismo sin esfuerzo mientras se convertía en un obsceno artilugio lloroso.

"Eso es lo que somos: monos con tazas de hojalata. Tan rutinarios, tan débiles. Masturbacionistas. Somos sublimes, pero al mono demente le falta la energía para ver, así que el cerebro de la bestia prevalece. No podemos aprovechar nuestra ventana de oportunidad, nuestro 'centímetro cúbico de oportunidad'.

¿Cómo podríamos? Estamos demasiado ocupados agarrados a la mano de mamá. Pensando en lo maravillosos que somos, en lo sensibles, en lo únicos. ¡No somos únicos! Los escenarios de nuestras vidas ya han sido escritos", dijo, sonriendo ominosamente, "por otros. Lo sabemos... pero no nos importa. Que se joda, decimos. Somos los cínicos supremos.

¡Coño! ¡Carajo! ¡Así vivimos! En una alcantarilla de mierda caliente. ¿Qué nos han hecho? Eso es lo que solía decir don Juan. Solía ​​preguntarme: '¿Cómo está la zanahoria?' '¿Qué quieres decir?' 'La zanahoria que te metieron por el culo'."


Me sentí terriblemente ofendido; ¡realmente podía hacerme eso! Fue entonces cuando dijo: "Agradece que aún no te hayan controlado. Pero si tenemos la opción, ¿por qué nos quedamos en la cuneta?. Hace demasiado calor. No queremos irnos; odiamos decir adiós. Y nos preocupamos... ¡uf, cómo nos preocupamos! ¡Veintiséis horas al día! ¿Y de qué crees que nos preocupamos?". Volvió a sonreír, como un gato de Cheshire de goma. "¡De mí! ¿Qué hay de mí? ¿Qué gano yo con esto? ¿Qué me va a pasar? ¡Qué egomanía! ¡Qué horrible! ¡Pero fascinante!"


Le dije que sus opiniones parecían un poco duras.

Él se rió. «Sí», dijo, con el tono ridículamente estreñido y crítico de un académico, y añadió: "Castaneda es un viejo amargado y loco".

Sus caricaturas eran irónicas, brutalmente acertadas.

"El mono codicioso mete la mano a través de una rejilla para tomar una semilla y no puede soltar el control. Hay estudios; nada la hará soltar esa semilla. La mano se aferrará incluso después de que le cortes el brazo; morimos aferrándonos a la mierda.

¿Pero por qué? ¿Es eso todo lo que hay, como dijo la señorita Peggy Lee? No puede ser; es demasiado horrible. Tenemos que aprender a soltar. Coleccionamos recuerdos y los pegamos en libros, boletos de un espectáculo de Broadway de hace diez años. Morimos aferrándonos a recuerdos.

Ser un hechicero es tener la energía, la curiosidad y las agallas para soltar, para dar una voltereta hacia lo desconocido; todo lo que se necesita es una reestructuración, una redefinición. Debemos vernos como seres que van a morir. Una vez que aceptas eso, se abren mundos para ti. Pero para abrazar esta definición, debes tener 'bolas de acero' [o sea grandes agallas]."




LA HERENCIA NATURAL DE LOS SERES SENSIBLES

(Castaneda continua hablando.)

Cuando dices 'montaña', 'árbol' o 'Casa Blanca', invocas un universo de detalles con una sola palabra; eso es magia. Verás, somos criaturas visuales. Podrías lamer la Casa Blanca, olerla, tocarla, y no te diría nada. Pero una sola mirada, y sabes todo lo que hay que saber: la 'cuna de la democracia', lo que sea.

Ni siquiera necesitas mirar, ya ves a Clinton sentado dentro, a Nixon de rodillas rezando, lo que sea. Nuestro mundo es una aglutinación de detalles, una avalancha de glosas; no percibimos, simplemente interpretamos. Y nuestro sistema de interpretación nos ha vuelto perezosos y cínicos. Preferimos decir "Castaneda es un mentiroso" o "Este asunto de las opciones perceptivas simplemente no es para mí".

¿Qué es para ti? ¿Qué es "real"? ¿Este mundo diario duro, de mierda y sin sentido? ¿Desesperación y senilidad? ¿Qué es real?

Que el mundo sea "dado" y "final" es un concepto falaz. Desde temprana edad obtenemos 'pertenencia'. Un día, cuando hemos aprendido la taquigrafía de la interpretación, el mundo dice 'bienvenido'.

¿Bienvenido a qué?

A la prisión. Bienvenido al infierno.

¿Y si resulta que Castaneda no está inventando nada?

Si eso es cierto, entonces estás en una situación muy mala. El sistema de interpretación puede interrumpirse; no es definitivo. Hay mundos dentro de mundos, cada uno tan real como este. En esa pared de allá hay un mundo, esta habitación es un universo de detalles.

Los autistas se quedan atrapados, congelados en el detalle; trazan un dedo sobre la grieta hasta que sangra. Igual los humanos nos quedamos atrapados en la habitación de la vida cotidiana.

Hay otras opciones además de este mundo, tan reales como esta habitación, lugares donde puedes vivir o morir. Los hechiceros hacen eso, ¡qué emocionante!

Pensar que este es el único mundo que lo abarca todo... ese es el epítome de la desesperación. arrogancia. ¿Por qué no abrir la puerta a otra habitación?

Esa es la herencia natural de los seres sensibles. Es hora de interpretar y construir nuevas glosas. Ve a un lugar donde no haya conocimiento a priori. No tires tu viejo sistema de interpretación; úsalo, de nueve a cinco. ¿Después de las cinco? Hora mágica.

(Castaneda afirmaba que para los brujos del linaje de Don Juan lo más importante era poder percibir las otras realidades, pero los maestros más avanzados que he encontrado desaconsejan despertar tu clarividencia porque ellos explican que eso facilitaría que entidades astrales nocivas te asedien, y es por eso que primero hay que desarrollar primero nuestra espiritualidad antes de desarrollar nuestras facultades paranormales.)  




NO SE HABLA ESPAÑOL AQUÍ

(Bruce comenta.)

Pero ¿qué quiere decir con "hora mágica"?

Sus libros son evocaciones meticulosamente detalladas de lo desconocido, sin embargo, la ironía permanece; no hay un léxico real para su experiencia.

La hora mágica no es amigable con las palabras; sus energías excedentes se experimentan corporalmente.


Siempre que Castaneda dejaba a Don Juan para regresar a Los Ángeles, al viejo nagual le gustaba decir que sabía lo que su alumno estaría haciendo. Podía hacer una lista, decía, tal vez una lista larga, pero aun así, una lista, en la que inevitablemente se podían encontrar los pensamientos y acciones de Castaneda.

Pero era imposible para Castaneda hacer lo mismo por su maestro. No había intersubjetividad entre los dos hombres. Lo que fuera que el indio hiciera en la segunda atención solo podía experimentarse, no transmitirse.

En aquel entonces, Castaneda no tenía ni la energía ni la preparación necesarias para tal consenso. Pero el simio está poseído por las palabras y la sintaxis. Debe entender, a toda costa. Y debe haber un régimen en su comprensión.

"Somos seres lineales: criaturas peligrosas de hábito y repetición. Necesitamos saber: ¡Ahí está el lugar de pollo! ¡Ahí está el lugar de cordones de zapatos! ¡Ahí está el lavadero de autos! Si un día uno de ellos no está, nos volvemos locos", dijo Castaneda.


Él insistió en pagar el almuerzo.

Cuando el camarero regresó con el recibo, tuve un impulso repentino de agarrar su tarjeta de crédito y ver si estaba a su nombre. Él captó mi mirada y me dijo: "Un gerente comercial intentó que hiciera el viejo anuncio de American Express: CARLOS CASTANEDA, MIEMBRO DESDE 1968".

Se rió alegremente, volviendo a su tema.

"Somos simios pesados, pesados, muy ritualistas. Mi amigo Ralph solía ver a su abuela los lunes por la noche.

Ella murió Y él dijo: 'Oye Joe... (yo era Joe entonces) oye Joe, ahora podemos vernos los lunes por la noche. ¿Estás libre los lunes, Joe?'

'¿Te refieres a todos los lunes, Ralph?'

'¡Sí, sí! Todos los lunes. ¿No será genial?'

'¿Pero todos los lunes? ¿Para siempre?'

'¡Sí, Joe! Tú y yo los lunes... ¡para siempre!' "




HECHICERÍA 101

(Castaneda continua hablando.)

Conocí a un científico en una fiesta... un hombre muy... conocido. Eminente. Una luminaria. "Dr. X." Quería menospreciarme, profundamente. Dijo: "Leí tu primer libro; el resto fueron aburridos. Mira, no me interesan las anécdotas. Me interesan las pruebas."

El Dr. X me confrontó. Debió haber pensado que yo era tan importante, y por muy arrogante que fuera, le dije:

"Si yo demostrara la ley de la gravedad, ¿no necesitaría cierto grado de entrenamiento para seguirme? Necesitaría 'ser miembro', tal vez incluso equipo. Necesitaría haber cursado Física 1, 2, 16, tal vez incluso Física 23. Ya habría hecho enormes sacrificios para aprender: ir a la escuela, estudiar largas horas. Incluso podría haber dejado de tener citas".

Le dije que si quería pruebas tendría que cursar Hechicería 101. Pero no quiso hacerlo; eso requiere preparación. Se enfadó y salió de la habitación.

La hechicería es un flujo, un proceso. Así como en física se necesita cierto conocimiento para seguir el flujo de las ecuaciones, el Dr. X habría tenido que hacer algunas cosas muy básicas para estar en posición de tener la energía suficiente para comprender el flujo de la hechicería. Habría tenido que recapitular su vida.

Así que el científico quería pruebas pero no quería prepararse. Así somos. No queremos hacer el trabajo, queremos que nos lleven en helicóptero a la conciencia, sin ensuciarnos los zapatos. Y si no nos gusta lo que vemos, queremos que nos lleven de vuelta en helicóptero.




LAS HUELLAS DEL TIEMPO

(Bruce comenta.)

Es agotador estar con este hombre. Está excesivamente, despiadadamente presente; la plenitud de su atención agota. Parece responder a mis preguntas con todo lo que tiene; hay una urgencia líquida y elocuente en su discurso, tenaz y definitivo, elegante, elegíaco.

Castaneda dijo que siente que el tiempo "avanza" sobre él. Se percibe su peso, algo extraño que no se puede identificar, etéreo pero indolente, densamente inerte, como un tapón o una boya, un corcho que yace pesadamente sobre las olas.


Estamos caminando en Boyle Heights. Se detiene para demostrar una posición de artes marciales llamada el caballo: piernas ligeramente dobladas, como si estuviera en la silla de montar.

Me dice: "Se paraban así en Buenos Aires, en mi época. Todo era muy estilizado. Adoptaban las poses de hombres muertos hacía mucho tiempo. Mi abuelo se paraba así. El músculo de aquí abajo (él señala la parte posterior de su muslo) ahí es donde almacenamos la nostalgia. La autocompasión es algo horrible."

"¿Qué quisiste decir con que 'el tiempo avanza' sobre ti?", le pregunté.

"Don Juan tenía una metáfora. Estamos en un vagón de cola, viendo cómo retroceden las vías del tiempo. '¡Ahí estoy, con cinco años! ¡Ahí voy...!' Simplemente tenemos que darnos la vuelta y dejar que el tiempo avance sobre nosotros. De esa manera, no hay a priori. Nada se presume; nada se presupone; nada está perfectamente empaquetado", me respondió.


Nos sentamos en un banco de autobús. Al otro lado de la calle, un mendigo sostenía un trozo de cartón para los automovilistas. Castaneda miró más allá de él, hacia el horizonte.

"No tengo ni un atisbo del mañana, ni nada del pasado" dijo. "El departamento de antropología ya no existe para mí. Don Juan solía decir que la primera parte de su vida fue un desperdicio: estaba en el limbo. La segunda parte de su vida la absorbió el futuro; la tercera, el pasado, la nostalgia. Solo la última parte de su vida fue el ahora. Ahí es donde estoy yo."


Decidí preguntar algo personal y me preparé para ser rechazado. Para ellos, la evidencia biográfica hipnotizará tan seguramente como una grieta en la pared, dejando a todos con los dedos ensangrentados.

"Cuando eras niño, ¿quién fue el hombre más importante en tu vida?"

"Mi abuelo... él me crió." Los duros ojos de Castaneda brillaban. "Tenía un cerdo semental llamado Rudy. Ganó mucho dinero. Rudy tenía una carita rubia pequeña, preciosa. Solían ponerle un sombrero, un chaleco. Mi abuelo hizo un túnel desde el chiquero hasta la sala de exhibición. ¡Ahí venía Rudy con su cara de enano, arrastrando ese enorme cuerpo detrás! Rudy, con su destornillador pincho; Vimos a ese cerdo cometer barbaridades."

"¿Cómo era él... tu abuelo?", le pregunté.

"Lo adoraba. Él era quien marcaba la pauta; yo iba a llevar su estandarte. Ese era mi destino, pero no mi suerte. Mi abuelo era un hombre enamorado. Me instruyó en el arte de la seducción desde pequeño.

Cuando tenía doce años, caminaba como él, hablaba como él... con laringe estrecha. Él fue quien me enseñó a 'entrar por la ventana'. Decía que las mujeres huirían si me acercaba a ellas de frente; era demasiado feo.

Me hacía acercarme a las niñas y decirles: '¡Eres tan hermosa!'. Luego me daba la vuelta y me alejaba. '¡Eres la niña más hermosa que he visto en mi vida!'... me alejaba rápidamente.

Después de tres o cuatro veces decían: '¡Oye! Dime tu nombre'. Así fue como entré 'por la ventana'."


Castaneda se levantó y caminó. El mendigo se dirigía a la zona muerta y frondosa que rodeaba la autopista. Cuando llegamos a su coche, Castaneda abrió la puerta y se quedó inmóvil un momento y me comentó:

"Un hechicero me hizo una pregunta hace mucho tiempo: '¿Qué cara tiene el hombre del saco para ti? '

Eso me intrigó. Aquello que yo creía sombrío, turbio, tenía rostro humano; el hombre del saco a menudo tiene el rostro de algo que crees amar. Para mí, era mi abuelo. Mi abuelo, a quien adoraba."

Entré y él arrancó el coche. La última parte del mendigo desapareció entre el seto mugriento.

"Yo era mi abuelo. Peligroso, mercenario, intrigante, mezquino, vengativo, lleno de dudas... e inamovible. Don Juan lo sabía".




VOLVER A ENAMORARSE

(Castaneda continua hablando.)

A los setenta y cinco años, seguimos buscando «amor» y «compañía». Mi abuelo solía ​​despertarse en medio de la noche llorando: "¿Crees que me ama?".

Sus últimas palabras fueron: "¡Aquí voy, nena, aquí voy!".

Tuvo un gran orgasmo y murió. Durante años pensé que eso era lo más grande, magnífico. Entonces Don Juan me dijo: "Tu abuelo murió como un cerdo. Su vida y su muerte no tuvieron sentido".

Don Juan dijo que la muerte no puede ser reconfortante, solo el triunfo puede.

Le pregunté qué quería decir con triunfo y dijo: "es libertad, cuando atraviesas el velo y te llevas tu fuerza vital contigo."

"¡Pero todavía hay tanto que quiero hacer!", le respondí.

Don Juan me contestó: "Quieres decir que todavía hay tantas mujeres con las que quieres acostarte".

Tenía razón. Así de primitivos somos. El mono considerará lo desconocido, pero antes de saltar exige saber: "¿Qué gano yo con esto?"

Somos hombres de negocios, inversores, acostumbrados a minimizar las pérdidas; es un mundo de comerciantes. Si hacemos una "inversión", queremos garantías. Nos enamoramos, pero solo si nos aman de vuelta.

Cuando dejamos de amar, cortamos la cabeza y la reemplazamos con otra. Nuestro "amor" es pura histeria. No somos seres afectuosos, somos despiadados.

Creía saber amar. Don Juan me dijo: "Cómo podrías si nunca te enseñaron sobre el amor. Te enseñaron a seducir, a envidiar, a odiar. Ni siquiera te amas a ti mismo; de lo contrario, no habrías sometido tu cuerpo a tales barbaridades.

No tienes el valor de amar como un hechicero. ¿Podrías amar para siempre, más allá de la muerte? ¿Sin el más mínimo refuerzo, sin nada a cambio?¿Podrías amar sin invertir, por puro placer?

Nunca sabrás lo que es amar así, sin descanso. ¿De verdad quieres morir sin saberlo?"

No, no quería. Antes de morir, tengo que saber lo que es amar así. Me enganchó de esa manera. Cuando abrí los ojos, ya estaba rodando cuesta abajo. Y sigo rodando.




¡RECAPITULA TU VIDA!

(Bruce comenta.)

Tomé demasiadas Coca-Colas y estaba paranoico. Castaneda dijo que el azúcar es un asesino tan efectivo como el sentido común.

"No somos criaturas 'psicológicas'. Nuestras neurosis son subproductos de lo que nos metemos en la boca".

Yo estaba seguro de que vio mi cuerpo energético irradiando cola. Me sentí absurdo, derrotado; decidí que esa noche me daría un atracón de profiteroles. Tal es la picante vergüenza del chocolate negro [la Coca-Cola] del mono insignificante [Bruce Wagner].

"Tuve un gran romance con la Coca. Mi abuelo poseía una pseudo-sensualidad. '¡Tengo que tener esa coño! ¡La necesito! ¡La necesito ahora!' Mi abuelo se creía el tipo más caliente de la ciudad. El más extravagante.

Yo tenía lo mismo: todo se me subía a los testículos, pero no era real. Don Juan me dijo: 'Te está afectando el azúcar. Eres demasiado débil para tener ese tipo de energía sexual. Demasiado gordo para tener esa verga caliente."


Todos fuman en Universal CityWalk. Extraño, estar sentado con Carlos Castaneda en esta aproximación arquitectónica de la clase media de Los Ángeles, esta "aglutinación de detalles", esta "avalancha de glosas" que es una ciudad virtual.

No hay gente negra ni nada que se parezca a una mayor conciencia; hemos pasado de la banda humana a la banda de MCA. Estamos habitando una versión perversamente insípida de una escena familiar de sus libros, aquella en la que se encuentra abruptamente en un simulacro del mundo cotidiano.

Le menciono a Castaneda: "Dijiste que si el Dr. X hubiera 'recapitulado su vida', podría haber recuperado algo de energía. ¿Qué quisiste decir?"

"La recapitulación es lo más importante que hacemos. Para empezar, haces una lista de toda la gente que alguna vez conociste. Todos con los que alguna vez hablaste o tuviste tratos."

"¿Todos?"

"Sí. Vas por la lista, recreando cronológicamente las escenas de intercambio."

"Pero eso podría llevar años."

"Claro. Una recapitulación completa lleva mucho tiempo. Y luego vuelves a empezar. Nunca terminamos de recapitular; así no queda ningún residuo.

Verás, no hay 'descanso'. El descanso es un concepto de clase media: la idea de que si trabajas lo suficiente, te has ganado unas vacaciones entonces es hora de ir a dar una vuelta en el Range Rover o a pescar en Montana. ¡Menuda tontería!

Luego en la recapitulación recreas la escena... Empieza con los encuentros sexuales. Ves las sábanas, los muebles, el diálogo. Luego llegas a la persona, al sentimiento. ¿Qué sentías? ¡Observa! Inhala la energía que gastaste en el intercambio; devuelve lo que no es tuyo."

"Suena casi a psicoanálisis."

"No analizas, observas. Las filigranas, los detalles... te conectas con la intención de los hechiceros. Es una maniobra, un acto mágico de cientos de años, la clave para restaurar la energía que te liberará para otras cosas.

Mueves la cabeza y respiras --- Recorre la lista hasta llegar a mamá y papá. Para entonces te sorprenderás; verás patrones de repetición que te darán náuseas. ¿Quién patrocina tu locura? ¿Quién marca la pauta?

La recapitulación te dará un momento de silencio; te permitirá abandonar el lugar y dejar espacio para otra cosa. De la recapitulación surgirán un sinfín de relatos del Ser, pero ya no estarás sangrando."




TODO LO QUE SIEMPRE QUISISTE SABER SOBRE LA ENERGÍA PERO TE AVERGONZABA PREGUNTAR

(Castaneda sigue hablando.)

Cuando llegué a Don Juan, ya estaba jodido hasta la muerte; me había agotado de esa manera. Pero ya no estoy en el mundo, no así; los hechiceros usan ese tipo de energía para volar o para cambiar. Joder es nuestro acto más importante, energéticamente.

Verás, hemos dispersado a nuestros mejores generales pero no intentas llamarlos de vuelta; perdemos por defecto. Por eso es tan importante recapitular tu vida. La recapitulación separa nuestro compromiso con el orden social de nuestra fuerza vital. Los dos no son inextricables.

Una vez que pude sustraer el ser social de mi energía nativa, pude ver claramente: no era tan "sexy".

A veces hablo con grupos de psiquiatras. Quieren saber sobre el orgasmo. Cuando estás ahí fuera volando en la inmensidad, te importa una mierda el "Gran O".

La mayoría de nosotros somos frígidos; toda esta sensualidad es masturbación mental. Somos "cabrones aburridos", sin energía en el momento de la concepción. O somos primogénitos y los padres no sabían cómo hacerlo, o somos los últimos y ya no les interesa. Estamos jodidos de cualquier manera.

Somos solo carne biológica con malos hábitos y sin energía. Somos criaturas aburridas, pero en vez de eso decimos: "Estoy tan aburrido".

Follar es mucho más dañino para las mujeres; los hombres son drones. El universo es femenino. Las mujeres tienen acceso total, ya están ahí. Es solo que están socializadas de forma tan estúpida. Las mujeres son voladoras portentosas; tienen un segundo cerebro, un órgano que pueden usar para un vuelo inimaginable. Usan sus úteros para soñar.

"¿Tenemos que dejar de follar?" Los hombres le preguntan eso a Florinda. Ella dice: "¡Adelante! ¡Mete tu pito donde quieras!"

¡Oh, es una bruja horrible! Es peor con las mujeres, las diosas de fin de semana que se pintan los pezones y se van de retiro. Ella dice: "Sí, están aquí siendo diosas. ¿Pero qué hacen cuando llegan a casa? ¡Las follan, como esclavas! ¡Los hombres les dejan gusanos luminosos en la vagina!" ¡Ella es una bruja verdaderamente terrible!

(Castaneda habla despectivamente de tener relaciones sexuales, pero él tenía una vida sexual muy desenfrenada.)




EL SENDERO DEL COYOTE

Florinda Donner-Grau no tiene prisioneros. Es de huesos pequeños, encantadora y agresiva, como un jinete con un cuchillo.

Cuando Donner-Grau conoció por primera vez a Don Juan y su círculo, pensó que eran trabajadores de circo desempleados que traficaban con bienes robados. ¿De qué otra manera explicar el cristal de Baccarat, la ropa exquisita, las joyas antiguas?

Ella se sentía aventurera a su alrededor; por naturaleza era arrogante, atrevida, vivaz. Para una chica sudamericana, su vida había sido desenfrenada.

Ella comentó:

"Pensaba que era el ser más maravilloso que jamás había existido: tan audaz, tan especial. Corría autos y me vestía como un hombre. Entonces, un viejo indígena dijo que lo único 'especial' de mí era mi cabello rubio y mis ojos azules en un país donde esas cosas eran veneradas. Quise golpearlo; de hecho, creo que lo hice. Pero él tenía razón, ¿sabes? Esta celebración del yo es una locura total. Lo que hacen los hechiceros es matar al yo. Hay que morir, en ese sentido, para vivir, no vivir para morir."


Don Juan animaba a sus estudiantes a tener un "romance con el conocimiento". Quería que sus mentes estuvieran suficientemente entrenadas para ver la hechicería como un auténtico sistema filosófico; en una deliciosa inversión, propia del mundo de los hechiceros, el trabajo de campo conducía a la academia. El camino hacia la hora mágica era así de curioso.


Ella recordó la primera vez que Castaneda la llevó a México a ver a Don Juan.

"Fuimos por una ruta larga y sinuosa, ya sabes, el 'sendero del coyote'. Pensé que estaba tomando una ruta extraña para que no nos siguieran, pero era otra cosa. Había que tener mucha energía para encontrar a ese viejo indio.

Después de no sé cuánto tiempo, alguien en el camino nos hizo señas para que nos detuviéramos.

Le dije a Carlos: 'Oye, ¿no vas a parar?'.

Él me respondió: 'No es necesario'.

Verás, habíamos cruzado la niebla."


(Bruce comenta.)

Pasamos a toda velocidad junto a Pepperdine. Alguien vendía cristales al borde del camino. Me pregunté si la casa de Shirley MacLaine se habría quemado; me pregunté si Dick Van Dyke la habría reconstruido. Quizás Van Dyke se había mudado a la casa de MacLaine con los Sean Penn.

Le pregunté: "¿Qué pasa con la gente que se interesa por tu trabajo, la que lee tus libros y escribe cartas? ¿Los ayudas?"

Me contestó: "La gente es intelectualmente curiosa, se les 'toma el pelo' o lo que sea. Se quedan hasta que se vuelve demasiado difícil. La recapitulación es muy desagradable; quieren resultados inmediatos, gratificación instantánea.

Para muchos de los New Age, es como el juego de las citas. Observan a su alrededor: contacto visual furtivo y prolongado con posibles parejas. O simplemente van de compras por Montana Avenue.

Cuando la cosa se vuelve demasiado cara en términos de lo que tienen que dar de sí mismos, no quieren seguir adelante. Verás, queremos una inversión mínima con un retorno máximo. A nadie le interesa realmente hacer el trabajo."

"Pero sí les interesaría, si hubiera algún tipo de prueba de lo que dices..."

"Carlos tiene una gran historia. Había una mujer a la que conocía desde hacía años. Lo llamó desde Europa, en muy mal estado. Él le dijo que fuera a México, ya sabes, 'que se adentrara en mi mundo'. Ella dudó. Luego dijo: 'Iré, siempre y cuando sepa que mis huaraches me esperan al otro lado del río'.

Ella quería garantías de que caería de pie. Por supuesto, no hay garantías. Todos somos así: saltaremos, siempre y cuando sepamos que nuestros huaraches nos esperan al otro lado."

"¿Qué pasa si saltas, lo mejor que puedas, y resulta que solo fue un sueño febril?", pregunté.

"Entonces ten una buena fiebre."




LAS PARTES PRIVADAS DE CARLOS CASTANEDA

"Este no es un libro para la gente." Eso es lo que dijo alguien que lo conoce desde hace años sobre su libro "El Arte de Ensoñar". De hecho, es la corona de la obra de Castaneda, un manual de instrucciones para un país inexplorado: la delineación de técnicas antiguas utilizadas por los hechiceros para entrar en la segunda atención.

Como sus otros libros, es lúcido e inquietante, pero hay algo inquietante en este. Huele como si hubiera sido hecho en otro lugar. Tenía curiosidad por saber cómo empezó todo.


(Castaneda le responde.)

Solía ​​tomar notas con Don Juan, miles de notas. Finalmente él me dijo: "¿Por qué no escribes un libro?"

Le dije que era imposible. "No soy escritor".

"Pero podrías escribir un libro de mierda, ¿no?"

Pensé en mi interior: "¡Sí! Podría escribir un libro de mierda".

Don Juan entonces me lanzó un desafío: "¿Puedes escribir ese libro, sabiendo que puede traerte notoriedad? ¿Puedes mantenerte impecable? Si te aman o te odian es irrelevante. ¿Puedes escribir ese libro y no ceder ante lo que pueda suceder?"

Acepté, le dije: "Sí. Lo haré".

Y sucedieron cosas aterradoras. Pero las bragas no me quedaban bien.


(Bruce comenta.)

Le dije que no comprendía su última observación, y se rió.


(Castaneda le contesta.)

Ese es un chiste viejo. El coche de una mujer se avería y un hombre lo repara. Ella no tiene dinero y le ofrece unos pendientes. Él le dice que su esposa no le creería. Ella le ofrece su reloj, pero él le dice que unos bandidos se lo robarán. Finalmente, ella se quita las bragas para dárselas. "No, por favor", dice él. "No son de mi talla".




LOS CRITERIOS PARA ESTAR MUERTO

(Castaneda continua hablando.)

Nunca había estado solo hasta que conocí a Don Juan. Él dijo: "Deshazte de tus amigos. Nunca te permitirán actuar con independencia; te conocen demasiado bien. Nunca podrás sorprender con algo inesperado, devastador."

Don Juan me dijo que alquilara una habitación, cuanto más sórdida mejor. Algo con pisos verdes y cortinas verdes que apestaba a orina y cigarrillos.

"Quédate ahí", dijo. "Estate solo hasta que te mueras."

Le dije que no podía hacerlo. No quería dejar a mis amigos.

Dijo: "Bueno, no puedo volver a hablar contigo nunca más."

Se despidió con una gran sonrisa. ¡Vaya alivio sentí! Este viejo extraño, este indio, me había echado. Todo se había resuelto tan perfectamente. Cuanto más me acercaba a Los Ángeles, más desesperado me sentía. Pero me di cuenta de a qué iba a volver a casa: a mis "amigos". ¿Y para qué?

Para tener conversaciones sin sentido con aquellos que me conocían tan bien. Para sentarme en el sofá junto al teléfono esperando que me invitaran a una fiesta. Repetición interminable.

Entonces fui al cuarto verde y llamé a Don Juan y le dije: "Oye, no es que vaya a hacerlo, pero dime, ¿cuál es el criterio para ser... ¿Muerto?"

Él me respondió: "Cuando ya no te importa si tienes compañía o si estás solo. Ese es el criterio para estar muerto."

Tardé tres meses en morir. Me subía por las paredes desesperado por que un amigo viniera a verme. Pero me quedé. Al final, me había librado de las suposiciones; no te vuelves loco estando solo. Te vuelves loco por cómo vas, eso seguro. Puedes contar con ello.




CREANDO CONCIENCIA

(Bruce comenta.)

Nos dirigimos en su camioneta hacia el edificio de apartamentos barato donde Castaneda fue a morir.

"Podríamos ir a tu antigua habitación", le dije, "y llamar a la puerta. Por el gusto de hacerlo."

Dijo que eso podría ser ir demasiado lejos.


(Castaneda comentó.)

"¿Qué quieres de la vida?" Eso es lo que Don Juan solía preguntarme.

Mi respuesta clásica: "Francamente, Don Juan, no lo sé". Esa era mi pose de hombre "reflexivo", el intelectual.

Don Juan dijo: "Esa respuesta satisfaría a tu madre, no a mí".

Verás, no podía pensar, estaba en bancarrota. Y era un indio. ¡Carajo, coño! Dios, no sabes lo que eso significa. Yo era educado, pero lo miraba por encima del hombro.

Un día me preguntó si éramos iguales. Se me llenaron los ojos de lágrimas mientras lo abrazaba. Le respondí:; "¡Por supuesto que somos iguales, Don Juan! ¡Cómo puede preguntar tal cosa!" Un fuerte abrazo; prácticamente estaba llorando.

"¿De verdad lo dices en serio?", me replicó.

"¡Sí, por Dios!", le respondí.

Cuando dejé de abrazarlo me contestó: "No, no somos iguales. Yo soy un guerrero impecable... y tú eres un imbécil. Podría resumir toda mi vida en un momento. Mientras que tú ni siquiera puedes pensar."


(Bruce mencionó.)

Nos detuvimos y aparcamos debajo de unos árboles. Castaneda miró el edificio destartalado con una extraña exuberancia, sorprendido de que aún estuviera allí. Dijo que debería haber sido demolido hace mucho tiempo, que su persistencia en el mundo era una especie de magia extraña.

Unos niños jugaban con un camión de bomberos gigante de plástico. Una mujer sin hogar pasó flotando como sonámbula.

Castaneda no hizo ningún movimiento para salir. Empezó a hablar sobre lo que significaba "morir en esa habitación verde".

Para cuando salió de allí, Castaneda finalmente pudo escuchar sin prejuicios las extravagantes premisas del viejo indio. Don Juan le dijo que cuando los hechiceros ven energía, la forma humana se presenta como un huevo luminoso.

Detrás del huevo —aproximadamente a la distancia de un brazo de los hombros— es el "punto de ensamblaje", donde se reúnen filamentos incandescentes de conciencia. La forma en que percibimos el mundo está determinada por la posición de este punto.

El punto de ensamblaje de la humanidad se encuentra fijo en el mismo punto en cada huevo; esta uniformidad explica nuestra visión compartida de la vida cotidiana. (Los hechiceros llaman a este ámbito de la conciencia "la primera atención").

Nuestra forma de percibir cambia con el desplazamiento del punto debido a lesiones, conmociones, drogas o durante el sueño. "El arte de en soñar" consiste en desplazar y fijar el punto de ensamblaje en una nueva posición, generando la percepción de mundos alternativos y abarcadores ("la segunda atención").

Los desplazamientos menores del punto dentro del huevo permanecen dentro del ámbito humano y explican las alucinaciones del delirio, es decir, el mundo que se experimenta durante los sueños.

Los movimientos más amplios y drásticos del punto de ensamblaje arrastran el "cuerpo energético" fuera del ámbito humano, hacia reinos no humanos. Ahí fue donde Don Juan y su grupo viajaron en 1973 cuando "ardieron por dentro", cumpliendo la impensable afirmación de su linaje: el vuelo evolutivo.

Castaneda aprendió que civilizaciones enteras —un conglomerado de soñadores— habían desaparecido de la misma manera. Me habló de un hechicero de su linaje que padecía tuberculosis y que fue capaz de alejar su punto de ensamblaje de la muerte.

Ese hechicero debía permanecer impecable; su enfermedad pendía sobre él como una espada. No podía permitirse el lujo de tener ego; sabía con precisión dónde le esperaba la muerte.


Castaneda se volvió hacia mí, sonriendo me dijo: "Oye...".

Tenía una mirada extrañamente efusiva, y yo estaba preparado. Durante tres semanas había estado inmerso en sus libros y su contagiosa presentación de posibilidades. Quizás este era el momento en que haría mi pacto con Mescalito. ¿O ya habíamos "cruzado la niebla" sin que yo lo supiera?

"Oye", dijo de nuevo, con los ojos brillando. "¿Quieres una hamburguesa?"

"Que el punto de ensamblaje del hombre esté fijo en una posición es un crimen."




BOICOTEANDO EL CONCURSO

(Bruce menciona.)

Me senté con Taisha Abelar en un banco frente al museo de arte en Wilshire. Ella no coincidía con la imagen que tenía de ella. Castaneda dijo que, como parte de su formación, Abelar había asumido diferentes personalidades —una de ellas la de la «Loca de Oaxaca», una mendiga lasciva y cubierta de barro— en sus días como actriz en apuros en el Teatro de Acción de la Brujería.

Me dijo: "Iba a llamar a mi libro 'El Gran Cruce', pero pensé que era demasiado oriental. El concepto budista es bastante similar. Hay muchos paralelismos.

Nuestro grupo lleva años cruzando, pero solo recientemente hemos comparado notas, porque nuestra partida es inminente. El 75% de nuestra energía está allí, el 25% aquí. Por eso tenemos que irnos."

"¿Es ahí donde estaba Carol Tiggs? ¿Ese lugar del 75%?"

"¿Te refieres a la Dimensión Desconocida?"

Ella esperó un instante con expresión impasible y luego se rió. "Sentíamos a Carol Tiggs en nuestros cuerpos cuando se fue. Tenía una masa tremenda. Era como un faro; una baliza. Nos daba esperanza, un incentivo para seguir adelante. Porque sabíamos que estaba allí. Siempre que me dejaba llevar por la autocomplacencia, sentía que me tocaba el hombro. Era nuestra magnífica obsesión."

"¿Por qué es tan difícil para el 'mono' hacer su viaje?"

"Percibimos mínimamente; cuanto más nos enredamos en este mundo, más difícil es decir adiós. Y todos los tenemos: todos queremos fama, queremos ser amados, ser queridos. Dios mío, algunos tenemos hijos. ¿Por qué querría alguien irse? Llevamos capucha, encapuchados... tenemos nuestros momentos felices que nos duran el resto de nuestras vidas. Conozco a alguien que fue Miss Alabama. ¿Es eso suficiente para impedirle ser libre? Sí. 'Miss Alabama' es suficiente para aprisionarla."


Era hora de plantear una de las Grandes Preguntas (había varias): "Cuando hablaban de 'cruzar', ¿se referían a cruzar con sus cuerpos físicos?"

Ella respondió que cambiar el Yo no significaba el ego freudiano, sino el Yo real y concreto; sí, el cuerpo físico.

"Cuando Don Juan y su grupo se fueron", dijo, "se fueron con la totalidad de su ser. Se fueron con las botas puestas."

Dijo que soñar era el único reino nuevo y auténtico del discurso filosófico; que Merleau-Ponty se equivocaba cuando decía que la humanidad estaba condenada a prejuzgar un mundo a priori.

"Hay un lugar sin a priori: la segunda atención. Don Juan siempre decía que los filósofos eran 'magos frustrados'. Lo que les faltaba era la energía para saltar más allá de sus idealismos. Todos llevamos bolsas hacia la libertad: Suelta el equipaje. Incluso necesitamos soltar el equipaje de la hechicería."

"¿El equipaje de la hechicería?"

"Nosotros no hacemos hechicería; no hacemos nada. Todo lo que hacemos es mover el punto de ensamblaje. Al final, 'ser un hechicero' te atrapará tan seguro como a la señorita Alabama."


Una mujer andrajosa y desdentada se acercó arrastrando los pies con postales a la venta: la Loca de la Milla Milagrosa. Tomé una y le di un dólar. Se la mostré a Abelar; era una imagen de Jesús riendo.

"Un momento raro", dijo ella.




LLEGAN LOS INVITADOS

(Bruce pregunta.)

¿Queda algo por explorar aquí en este mundo?

(Castaneda responde.)

Todo es a priori, hecho y agotado. Estamos destinados a la senilidad; nos espera como la magia, la enfermedad del río. Cuando era niño, oí hablar de ella. Una enfermedad de recuerdos y rememoraciones. Ataca a la gente que vive a orillas del río. Te invade un anhelo que te empuja a seguir adelante, a vagar sin sentido, sin fin.

El río serpentea; la gente solía decir "el río está vivo". Cuando invierte su curso, nunca recuerda que una vez fluyó de este a oeste. El río se olvida de sí mismo.

Había una mujer a la que solía visitar en la casa de convalecencia. Estuvo allí quince años. Durante quince años se preparó para una fiesta que iba a dar en el Hotel del Coronado. Era su delirio; se arreglaba cada día, pero los invitados nunca llegaban. Finalmente murió. Quién sabe, tal vez ese fue el día en que finalmente llegaron.




EL ÍNDICE DE INTENCIÓN

(Bruce pregunta.)

¿Cómo debería decir [en mi reportaje] que te ves?

Su voz se volvió untuosa y absurda. Era Fernando Rey, el narcisista burgués, con un ligero toque de Laurence Harvey.

"Podría decirse que me parezco a Lee Marvin", contestó Castaneda.


Era el crepúsculo en Roxbury Park. Se oía el golpe sordo y constante de una pelota de tenis rebotando contra la valla de hormigón.

"Una vez leí un artículo en la revista Esquire sobre brujería californiana. La primera frase decía: 'Lee Marvin tiene miedo'. Siempre que algo no va bien, me oyes decir: Lee Marvin tiene miedo".

Acordamos que yo describiría a Castaneda como un hombre en silla de ruedas, con brazos y torso de una belleza estilizada. Diría que usaba perfume de Bijan y que tenía el pelo largo que enmarcaba delicadamente un rostro como el del joven Foucault.

Empezó a reír. "Conocí a una mujer que ahora da seminarios sobre Castaneda. Cuando se sentía deprimida, tenía un truco: una forma de salir de ese estado. Se decía a sí misma: 'Carlos Castaneda parece un camarero mexicano'. Eso era todo lo que necesitaba para animarse. ¡Carlos Castaneda parece un camarero mexicano! —¡Renovada al instante! ¡Fascinante! Qué triste. Pero para ella, ¡era tan bueno como el Prozac!"


Había estado hojeando los libros otra vez y quería preguntar sobre la "intención". Era uno de los conceptos más abstractos y predominantes de su mundo.

Hablaban de la intención de la libertad, de la intención del cuerpo energético; incluso hablaban de la intención misma.


"No entiendo la intención", comenté.

"No entiendes nada".

Me quedé perplejo.

"¡Ninguno de nosotros lo entiende! No entendemos el mundo, simplemente lo manejamos, pero lo manejamos maravillosamente. Así que cuando dices 'no entiendo', eso es solo un eslogan. Nunca entendiste nada desde el principio".

Me sentía con ganas de discutir. Incluso la hechicería tenía una "definición operativa". ¿Por qué no podía dar una para "intención"?

"No puedo decirte qué es la intención. Ni yo mismo lo sé. Simplemente conviértelo en una nueva categoría indexical. Somos taxónomos, ¡cómo nos gusta mantener índices!

Una vez, Don Juan me preguntó: '¿Qué es una universidad?'

Le dije que era una escuela de enseñanza superior.

Me dijo: '¿Pero qué es una escuela de enseñanza superior?'

Le dije que era un lugar donde la gente se reunía para aprender.

'¿Un parque? ¿Un campo?' Me entendió.

Me di cuenta de que universidad tenía un significado diferente para el contribuyente, para el profesor, para el estudiante. ¡No tenemos ni idea de qué es universidad! Es una categoría indexical, como montaña u honor.

No necesitas saber qué es el honor para avanzar hacia él. Así que avanza hacia la intención. Haz de la intención un índice. La intención es simplemente la conciencia de una posibilidad, de una oportunidad de tener una oportunidad.

Es una de las fuerzas perennes del universo que nunca invocamos; al conectarte con la intención del mundo del hechicero, te das a ti mismo la oportunidad de tener una oportunidad. No te estás conectando con el mundo de tu padre, el mundo de estar enterrado a dos metros bajo tierra. Inténtalo para mover tu punto de ensamblaje.

¿Cómo?

¡Con la intención! Pura hechicería." 


"Avanza hacia ella, sin entender", comenté.

"¡Ciertamente! La intención es solo un índice, muy falaz, pero totalmente utilizable. Igual que 'Lee Marvin tiene miedo'."




POBRE INFANCIA

(Castaneda continúa hablando.) 

Conozco gente todo el tiempo que se muere por contarme sus historias de abuso sexual. Un tipo me contó que cuando tenía diez años, su padre le agarró el pene y le dijo: "¡Esto es para follar!" ¡Eso lo traumatizó durante diez años y gastó miles en psicoanálisis!

¿Somos tan vulnerables? ¡Tonterías! ¡Hemos existido durante cinco mil millones de años! Pero eso lo define: es una "víctima de abuso sexual".

Mierda. Todos somos pobres bebés. Don Juan me obligó a examinar cómo me relacionaba con la gente, quería que sintieran lástima por mí. Ese era mi "único truco".

Tenemos un truco que aprendemos desde pequeños y repetimos hasta que morimos. Si somos muy imaginativos, tenemos dos.

Enciende la televisión y escucha los programas de entrevistas: pobres bebés hasta el final. Amamos a Jesús, sangrando, clavado en la cruz. Ese es nuestro símbolo. A nadie le interesa el Cristo que resucitó y ascendió al Cielo.

Queremos ser mártires, perdedores; no queremos tener éxito. Pobres bebés, rezando al pobre bebé. Cuando el hombre cayó de rodillas, se convirtió en el imbécil que es hoy.




CONFESIONES DE UN ADICTO A LA CONCIENCIA

(Bruce comenta.)

Castaneda ha evitado durante mucho tiempo las drogas psicotrópicas, sin embargo fueron una enorme parte de su iniciación en el mundo del nagual. Pregunté de qué se trataba eso.

"Siendo yo un  hombre, era muy rígido; mi punto de ensamblaje era inamovible. Don Juan se estaba quedando sin tiempo, así que empleó medidas desesperadas."

"¿Por eso te dio las drogas? ¿Para desalojar tu punto de ensamblaje?"

Castaneda asintió. "Pero con las drogas, no hay control; se mueve sin control", añadió.

 "¿Eso significa que llegó el momento en que pudiste cambiar tu punto de ensamblaje y soñar sin usar drogas?"

"¡Ciertamente! Eso fue obra de Don Juan. Verás, a Juan Matus no le importaba un carajo 'Carlos Castaneda'. Él estaba interesado en ese otro ser, el cuerpo energético, lo que los hechiceros llaman 'el doble'. Eso es lo que quería despertar. Usas tu Doble para soñar, para navegar en la segunda atención. Eso es lo que te lleva a la libertad.

'Confío en que el Doble cumplirá con su deber', dijo. 'Haré cualquier cosa por ello... para ayudarlo a despertar.'

Sentí escalofríos. Esta gente era real. No murieron llorando por sus mamás. Llorando por coño."


Estábamos en un pequeño café en medio del aeropuerto de Santa Mónica. Fui al luminoso baño para mojarme la cara y absorberlo todo. Me miré en el espejo y pensé en el Doble. Recordé algo que Don Juan le dijo a Castaneda en el libro "El Arte de Ensoñar": "Tu pasión", dijo, "es saltar sin capricho ni premeditación para cortar las cadenas de alguien más."

De regreso, formulé una pregunta. "¿Cómo fue... quiero decir, la primera vez que cambiaste tu punto de ensamblaje sin drogas?"

Castaneda hizo una pausa por un momento, luego movió la cabeza de un lado a otro. "¡Lee Marvin estaba muy asustado!" Se rió. "Una vez que empiezas a romper las barreras de la percepción normal e histórica, crees que estás loco. Necesitas el nagual entonces, simplemente para reír. Él se ríe de tus miedos."




LA SERPIENTE EMPLUMADA

(Castaneda continuó hablando.)

Los vi irse: Don Juan y su grupo, toda una bandada de hechiceros. Fueron a un lugar libre de humanidad y de la adoración compulsiva del hombre. Ardían por dentro. Hicieron un movimiento mientras iban, lo llaman la "serpiente emplumada". Se convirtieron en energía; incluso sus zapatos. Hicieron una última vuelta, un último paso, para ver este mundo exquisito por última vez.

¡Ooh-woo-woo! Me da escalofrío, tiemblo. Una última vuelta... solo para mis ojos. Podría haber ido con él.

(Ahí Castaneda se contradice porque en sus libros aseveró que él tenía que quedarse para guiar a la nueva agrupación de brujos que se había formado.)


Cuando Don Juan se fue, dijo: "Me cuesta todo mi coraje ir. Necesito todo mi coraje, toda mi esperanza, sin expectativas. Para quedarte atrás, necesitarás toda tu esperanza y todo tu coraje."

Yo di un hermoso salto al abismo y desperté en mi oficina, cerca de la de Tiny Naylor. Interrumpí el flujo de la continuidad psicológica: lo que sea que despertó en esa oficina no podía ser el "yo" que conocía linealmente. Por eso soy el nagual.

El nagual es una no-entidad, no una persona. En lugar del ego hay algo más, algo muy antiguo. Algo observador, desapegado, e infinitamente menos comprometido con el Ser.

Un hombre con ego se mueve por deseos psicológicos. El nagual no tiene ninguno. Recibe órdenes de alguna fuente inefable que no se puede discutir. Esa es la comprensión final: el nagual, al final, se convierte en un cuento, una historia. No puede ofenderse, ser celoso, posesivo; no puede ser nada. Pero puede contar historias de celos y pasión.

Lo único que teme el nagual es la "tristeza ontológica". No la nostalgia por los viejos tiempos, eso es egomanía. La tristeza ontológica es algo diferente. Hay una fuerza perenne que existe en el universo, como la gravedad, y el nagual la siente. No es un estado psicológico. Es una confluencia de fuerzas que se unen para golpear a este pobre microbio que ha vencido a su ego. Se siente cuando ya no hay apegos. Lo ves venir, luego lo sientes encima de ti.




LA SOLEDAD DEL REPLICANTE DE LARGA DISTANCIA

Solía ​​amar las películas, hace muchos años. Cuando proyectaban sesiones nocturnas en el Vista de Hollywood, cuando estaba aprendiendo los criterios para estar muerto.

Ya no voy, pero las brujas todavía van. Es una distracción de sus actividades épicas y extrañas, algo así como soñar con sexo seguro. Pero no realmente.

"Sabes, hay una escena en Blade Runner que realmente nos impactó. El guionista no sabe realmente lo que estuvo escribiendo, pero dio en el clavo.

El replicante habla al final dice: «Mis ojos han visto cosas inconcebibles». Habla de las constelaciones... «He visto naves de ataque cerca de Orión»... tonterías, insensateces. Ese fue el único defecto para nosotros, porque el escritor no ha visto nada. Pero entonces el discurso se vuelve hermoso. Está lloviendo y el replicante dice: «¿Y si todos esos momentos se pierden en el tiempo... como lágrimas en la lluvia?».

Esta es una pregunta muy seria para nosotros. Puede que sean solo lágrimas en la lluvia, sí. Pero haga lo mejor que pueda, señor. Haga lo mejor que pueda y si lo mejor que pueda no es suficiente, que se joda. Si lo mejor que pueda no es suficiente, que se joda Dios mismo."




UNA NOTA AL PIE PARA LAS FEMINISTAS

Antes de reunirme con Castaneda por última vez, tenía programada una cita para desayunar con la misteriosa Carol Tiggs.

Veinte años antes, ella había "saltado" con Don Juan Matus para ir a lo Desconocido. E inimaginablemente [diez año después] había regresado, desencadenando de alguna manera un verdadero espectáculo itinerante de hechiceros.

Me sentía cada vez más incómodo con nuestra cita inminente. Cada vez que la Gran Pregunta se cernía ("¿Dónde diablos estuviste durante esos diez años?"), se desvanecía. Me sentía como si estuviera en las vías; Carol Tiggs saludaba desde el vagón de cola.

En un universo de dualidades, Tiggs y Castaneda son contrapartes energéticas. No están juntos en el mundo como marido y mujer. Tienen energía "doble"; para un vidente, sus cuerpos energéticos aparecerían como dos huevos luminosos en lugar de uno.

Esto no los hace "mejores" que Donner-Grau o Abelar o cualquier otro; al contrario. Les dio la predilección, como dijo Juan Matus una vez, de ser "dos veces imbéciles".

Hasta ahora, Castaneda había escrito exclusivamente sobre el mundo de Don Juan, nunca sobre el suyo propio. Pero su último libro "El Arte de Ensoñar" está impregnado de la presencia oscura y extraña de Carol Tiggs, y repleto de relatos escalofriantes de sus excursiones a la segunda atención, incluyendo el rescate precipitado de un "ser sensible de otra dimensión" que toma la forma de una niña pequeña, angulosa y de ojos acerados llamada la Exploradora Azul.

Yo estaba a punto de irme cuando sonó el teléfono. Estaba seguro de que era Tiggs, llamando para cancelar. Era Donner-Grau. Le conté un sueño que tuve esa mañana. Yo estaba con Castaneda en una tienda de regalos llamada Coyote Trail. ¡No le importó! Dijo que los sueños normales eran solo "masturbaciones sin sentido". Bruja cruel y despiadada.

[Ella añadió.]

"Quería añadir algo. La gente me dice: 'Aquí estás criticando el feminismo... el "líder" de este grupo era Juan Matus y ahora el nuevo nagual es Carlos Castaneda... ¿por qué siempre es un hombre?' "

Bueno, la razón por la que esos hombres eran "líderes" era una cuestión de energía, no porque supieran más o fueran "mejores". Verán, el universo es verdaderamente femenino; al hombre se le mima porque es único. Carlos nos guía no en lo que hacemos en el mundo, sino en soñar.

"Don Juan tenía esta frase horrible. Solía ​​decir que las mujeres son 'putas agrietadas', no lo decía despectivamente. Es precisamente porque estamos 'agrietadas' que tenemos la facilidad para soñar. Los hombres son rígidos de principio a fin. Pero las mujeres no tienen sobriedad, ni estructura, ni contexto; en la hechicería, eso es lo que proporciona el hombre.

Las feministas se enfurecen cuando digo que las mujeres son inherentemente complacientes, ¡pero es verdad! Eso es porque recibimos el conocimiento directamente. No tenemos que hablar interminablemente sobre ello, ese es el proceso masculino.

¿Sabes qué es el nagual? ¿El mito del nagual? Que existen posibilidades ilimitadas para que todos seamos algo distinto a lo que estamos destinados a ser. No tienes que seguir el camino de tus padres. Si voy a tener éxito o no es irrelevante."




SOLO PARA TUS OJOS

Justo después de colgar, el teléfono volvió a sonar. Carol Tiggs llamaba para cancelar. Esperaba sentir alivio, pero fue un bajón.

Había hablado con personas que habían visto su conferencia en Maui y Arizona. Decían que era guapísima; que dominaba el escenario como una comediante; que imitaba a Elvis de maravilla.

"Siento que no podamos vernos", dijo. Al menos sonaba sincera. "Tenía muchas ganas".

"No pasa nada. Nos vemos en una de tus conferencias", le respondí.

"Oh, no creo que vuelva a hacerlo en un tiempo". Hubo una pausa. "Tengo algo para ti".

"¿Es el rayo que sale de tus tetas?"

Ella vaciló un momento y luego estalló en carcajadas.

"Algo mucho más dramático."

Sentí un nudo en el estómago.

"Sabes, siempre decían que la gente tiene esta división entre mente y cuerpo, este desequilibrio, este 'problema mente-cuerpo'. Pero la verdadera dicotomía está entre el cuerpo físico y el cuerpo energético. Morimos sin haber despertado jamás ese Doble mágico, y nos odia por eso. Nos odia tanto que al final nos mata. Ese es todo el 'secreto' de la hechicería: acceder al Doble para el vuelo abstracto. Los hechiceros saltan al vacío de la percepción pura con su cuerpo energético."

Otra pausa. Me pregunté si eso era todo lo que iba a decir. Estaba a punto de hablar, pero algo detuvo mis palabras.

"Hay una canción que Don Juan pensó que era hermosa; dijo que el letrista casi lo logró. Don Juan sustituyó una palabra para hacerla perfecta. Puso libertad donde el compositor había escrito amor."

Entonces comenzó la recitación fantasmal:

« Solo se vive dos veces. O eso parece. Una vida para ti y una para tus sueños. Te dejas llevar por los años Y la vida parece dócil. Hasta que aparece un sueño Y Libertad es su nombre. Y Libertad es un extraño Que te hará señas No pienses en el peligro O el extraño se habrá ido. Este sueño es para ti Así que paga el precio. Haz que un sueño se haga realidad. . . »

(Esa letra forma parte de la canción  de John Barry y Leslie Bricusse titulada "Solo se vive dos veces".)

Se contuvo en silencio un momento. Luego dijo "Dulces sueños", parodió una risa de bruja y colgó.




LA PICOR DEL NAGUAL

A medida que los días se volvían más fríos era fácil sentir arrepentimiento, por cualquier cosa, incluso por el Prozac. ¿Y si resulta que Castaneda no está inventando nada?

Si eso es cierto, entonces estás en un muy mal lugar.

(Castaneda inventó mucho de lo que escribió.)


Nos vimos por última vez en un día frío en la playa, junto al muelle. Dijo que no podía quedarse mucho tiempo. Lamentó que no hubiera podido conocer a Carol Tiggs. En otra ocasión. Sentí mucho al pobre bebé. — Maldita sea, solo quiero ser amado.

Estaba asustado como Lee Marvin; era Rutger Hauer con una taza de hojalata; un Jesús de Miracle Mile gritando. Y Jesús miró a toda la gente y dijo: "Estoy tan aburrido".

Nos sentamos en uno de los bancos del acantilado. Quise retenerlo, solo por un momento.

"Dime la última vez que sentiste nostalgia".

Él respondió sin dudarlo:

"Cuando tuve que despedirme de mi abuelo. Él ya había muerto hacía mucho tiempo. Don Juan me dijo que era hora de decir adiós: me estaba preparando para un largo viaje, sin regreso.

Tienes que decir adiós, dijo, porque nunca volverás. Evoqué a mi abuelo frente a mí, lo vi con perfecto detalle. Una visión total de él. Tenía 'ojos danzantes'.

Don Juan dijo: 'Haz tu adiós para siempre'.

¡Oh, la angustia! Era hora de bajar la bandera, y lo hice. Mi abuelo se convirtió en una historia. La he contado miles de veces."


Caminamos hacia su coche.

"Siento un picor en el plexo solar, muy emocionante. Recuerdo que Don Juan solía sentir eso, pero no entendía lo que significaba. Significa que pronto será hora de irse."

Se estremeció de deleite.

"¡Qué exquisito!"

Mientras se alejaba en el coche, me gritó por la ventana: ¡Adiós, ilustre caballero!

(Castaneda pretendió que él también no iba a morir físicamente, sino que al igual que Don juan y sus brujos, iba a encender su fuego interior, transformarse en una bola de luz y viajar a esa otra dimensión de existencia, pero la realidad es que en 1998 él falleció de cáncer, mostrando con ello su charlatanismot.)




EL APAGADO DE LAS LUCES

Oí hablar de una conferencia que iba a dar en San Francisco. Yo había terminado de escribir sobre ellos, pero decidí ir en coche. Para ponerle un tapón, por así decirlo. El auditorio estaba en un parque industrial en Silicon Valley. Su avión se retrasó.

Cuando Castaneda entró, la sala estaba llena. Habló elocuentemente durante tres horas sin pausa. Respondió preguntas con incitaciones, solicitudes y esquivas. Nadie se movió. Al final, habló sobre matar el ego.

"Don Juan tenía una metáfora: 'Las luces se atenúan, los músicos guardan sus instrumentos. Ya no hay tiempo para bailar: es hora de morir'. Juan Matus dijo que había tiempo infinito y ningún tiempo en absoluto; la contradicción es brujería. ¡Vívelo! ¡Vívelo magníficamente!"

Un joven se levantó del público y preguntó: "¿Pero cómo podemos hacer eso sin alguien como Don Juan? ¿Cómo podemos hacerlo sin unirnos...?"

"Nadie se 'une' a nosotros. No hay gurús. No necesitas a Don Juan", dijo enfáticamente Castaneda. "Yo lo necesité, así que puedo explicártelo. Si quieres libertad, necesitas decisión. Necesitamos masa en el mundo; no queremos ser masturbadores. Si recapitulas, reunirás la energía; te encontraremos. Pero necesitas mucha energía. Y para eso, tienes que trabajar duro. Así que, suspende tu juicio y toma la opción. Hazlo. Don Juan solía decir: 'Uno de nosotros es un imbécil. Y no soy yo' ". Hizo una pausa. "Eso es lo que vine a decirte hoy".

Todos estallaron en carcajadas y se pusieron de pie en aplausos cuando Castaneda salió por la puerta trasera.




QUERÍA PERSEGUIRLO, GRITANDO

'¡Por favor, ámame!' Eso habría sido bueno para reírse, de todos modos. Pero olvidé mi taza de hojalata.

Caminé por los bordes de la acera del estanque en la oscuridad. Una brisa suave esparció las hojas quebradizas en su borde. Una de nuestras conversaciones volvió a mi mente: había estado hablando de amor. Escuché su voz y me imaginé en el vagón de cola, girando lentamente para mirar las palabras mientras avanzaban...


"Me enamoré cuando tenía nueve años. De verdad, encontré mi otro yo. De verdad. Pero no estaba predestinado. Don Juan me dijo que sería estático, inmóvil. Mi destino era dinámico. Un día, el amor de mi vida —¡esta niña de nueve años!— se fue.

Mi abuela me dijo: '¡No seas cobarde! ¡Ve tras ella!'.

Quería mucho a mi abuela, pero nunca se lo dije, porque me avergonzaba; tenía un impedimento del habla. Me llamaba 'afor' en lugar de 'amor'. En realidad era solo un acento extranjero, pero yo era muy pequeño, no lo sabía.

Mi abuela me puso un puñado de monedas en la mano y me dijo: '¡Ve a buscarla! ¡La esconderemos y yo la criaré!'

Tomé el dinero y me dispuse a marcharme. Justo entonces, el amante de mi abuela le susurró algo al oído. Ella se volvió hacia mí con la mirada perdida.

'Afor', dijo, 'afor, mi precioso querido…' y recuperó el dinero. 'Lo siento, pero se nos acabó el tiempo'.

Y lo olvidé; años después, Don Juan lo recordó.

Me persigue. Cuando siento la necesidad —y el reloj marca las doce menos cuarto— ¡me da escalofrío! ¡Tiemblo, hasta el día de hoy!

'Afor… mi querido. Se nos acabó el tiempo'."







OPINIÓN DE CID

Este es un texto larguísimo en donde Carlos Castaneda continúa con su verborrea y repite lo que ya había dicho antes.








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