ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS DEL DR. HARTMANN
UN MÍSTICO DE NUESTROS TIEMPOS
Creo que lograré captar el interés de quienes apoyan nuestra causa si les presento a alguien que ha alcanzado grandes logros en campos del pensamiento que guardan cierta relación con nuestro objetivo.
Tendremos la oportunidad de referirnos con mayor detalle a estas relaciones más adelante. Aquí simplemente mencionaremos que dispone de un acervo de material extraordinariamente rico, que comprende observaciones e investigaciones en áreas que aún nos resultan, en parte, desconocidas , y que intentaré hacer accesibles a un público más amplio.
Franz Hartmann es hijo del Dr. Carl Hartmann, médico del distrito gubernamental de Kempten, en Baviera, nacido a finales de los años 30, estudió medicina y farmacia en Múnich, universidad en la que también obtuvo los títulos de Doctor en Medicina y Magíster en Farmacia .
Hace treinta años, siendo un joven médico, viajó a Francia y se dirigió a Le Havre para contemplar el mar. En el puerto de esa ciudad se encontraba un barco a punto de zarpar hacia Nueva York, cuyo propietario buscaba un médico para la travesía. Al encontrarse casualmente con el Dr. Hartmann, le propuso embarcarse.
El Dr. Hartmann aceptó y pocas horas después ya estaba en alta mar. Al llegar a Nueva York, quedó tan gratamente impresionado con la vida estadounidense que decidió labrarse un futuro en ese continente.
Un amor innato por los viajes y la aventura, junto con el deseo de conocer nuevos países y formas de vida, lo llevaron a recorrer los estados del norte y del sur de Norteamérica, a Texas, México, etc., desempeñando, según las circunstancias, los roles de médico, farmacéutico o escritor.
En un viaje a Nueva Orleans, fue asaltado por ladrones y perdió sus considerables ahorros, llegando a la ciudad sin un centavo y sin siquiera ropa decente. Allí tuvo que empezar de cero y agradeció encontrar trabajo como auxiliar médico en una farmacia. Pronto se recuperó, pues Nueva Orleans le ofrecía un terreno fértil para su actividad profesional.
En esa ciudad también conoció a una joven de buena familia con quien contrajo matrimonio. Tras un feliz matrimonio de apenas un año y medio, enviudó y una vez más el amor por los viajes despertó en él.
Hartmann se dirigió a las Montañas Rocosas de Colorado donde vivió durante muchos años una vida activa como médico, propietario de una mina y escritor.
En los años 70 se trasladó a San Francisco. Allí recibió una carta de la India, donde ya era conocido por sus escritos sobre filosofía mística. Primero visitó Japón y China, y después llegó a la India para una larga estancia.
En Madrás se unió a la Sociedad Teosófica de la que llegó a ser Secretario General. En ese cargo tuvo la oportunidad de conocer países y pueblos como pocas veces ocurre con un europeo, y de adentrarse, gracias a su estrecho contacto con los guardianes de la antigua sabiduría india —eruditos budistas y brahmanes—, en los misterios y las profundidades insondables de una cultura milenaria, cuna de la nuestra.
Después de 25 años en países lejanos, regresó en 1885 a Europa, acompañando a Madame Blavatsky, quien ya había alcanzado una gran reputación por sus obras filosóficas publicadas en francés.
Actualmente el Dr. Hartmann reside en Viena. Dedicado a sus estudios y a la actividad literaria, hace años que dejó de ejercer su profesión. Su ámbito es aquel que en la actualidad solo atrae a un círculo muy reducido de «iluminados», a saber: el interesante campo de la filosofía mística y teosófica.
Hartmann escribe únicamente en inglés, idioma del que es un maestro de tal manera que se le sitúa entre los principales autores de Inglaterra y América. Sus obras más importantes son una monografía sobre Teofrasto Paracelso von Hohenheim; algunas obras más extensas basadas en las investigaciones de muchos años sobre la Orden de los Rosacruces; también una monografía sobre el místico Jacob Böhme, y en los últimos años nuevas investigaciones sobre el origen del Nuevo Testamento.
Emil Hirsch.
Viena, marzo de 1890.
(Phoenix de Darmstadt-Fráncfort, de abril de 1890. republicado en Theosophical Siftings III, n.º 12, 1890)

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