UNA MUJER SALTÓ DE UN PUENTE POR CULPA DE CARLOS CASTANEDA




Carlos Castaneda estuvo asegurando en varios de sus libros que él saltó de un risco hacia el abismo y eso le permitió "abrir las alas de su percepción", y eso fue lo que lo salvó de morir después de dar ese salto y le posibilitó poder ver el 'nagual' (el mundo sutil).

Y desafortunadamente una mujer creyó que eso era cierto.


Janice Emery vivía en Santa Fe, ella era una gran seguidora de Castaneda y asistía a los talleres que se impartían de Tensegridad.

Pero lamentablemente en 2002 ella quiso imitar al "Nagual" y saltó de un puente que cruza un barranco del Río Grande. Ella estaba convencida de que si ella también realizaba el "salto al vacío" entonces ella también podría acceder a la "Otra Realidad" descrita por Castaneda. Pero en vez de lograr abrir las alas de su percepción, lo que logró fue matarse.

Esta tragedia fue reportada por el periódico 'Santa Fe New Mexican', en su publicación del 20 de febrero de 2002, y a continuación les transcribo la noticia que se puso en la portada:

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LA MUERTE DE ESA MUJER NO FUE SUICIDIO

Quienes la conocían dicen que Janice Emery, quien estudió al místico Carlos Castaneda, podría haber creído que podía volar.

Aparentemente, Janice Emery esperaba poder volar como un pájaro, y en algún momento entre el 12 de febrero y el jueves, podría haber intentado averiguar si podía.

La policía dijo que Emery saltó del puente del desfiladero del Río Grande cerca de Taos.

(Nota de Cid: Taos es un pueblo ubicado en el estado de Nuevo Mexico, EE. UU.)

Unos días antes de que Emery abandonara su casa en Santa Fe, le contó a una vecina que las mujeres que estudiaban con el místico Carlos Castaneda solían ir con su maestro a un lugar en México desde donde saltaban. Una de las mujeres, a la que a veces llamaban bruja, saltó con Castaneda, le dijo Emery a su amiga. Emery no supo decir qué le pasó a la bruja, pero Castaneda "despertó en su oficina en Los Ángeles".

Jennifer Railey le preguntó a su amiga con incredulidad: "Jan, ¿no piensas saltar?". 

Railey también era vecina de Emery, y además era su discípula espiritual. Ella dijo: "Esa mujer no era suicida, no podemos entender cuál era su camino, pero su intención no era quitarse la vida".

Pero Emery le dijo a Railey: "Podría equivocarme y hacer alguna tontería, matarme, pero esa no es mi intención. Aunque soy tu maestra, no me idealices. Todos los humanos cometemos errores".

Emery había sido alumna de Castaneda, un hombre que escribió varios libros sobre sus experiencias místicas con un chamán mexicano al que llamaba Don Juan.

Emery decía que creía en cambiar su percepción de la realidad a través de la meditación y las experiencias extracorpóreas que le permitían mover su espíritu de un lugar a otro a voluntad.


El 14 de febrero, las autoridades encontraron el Ford Taurus de la mujer de 47 años, residente de Santa Fe, abandonado cerca del desfiladero del Río Grande en Taos. En el puente del desfiladero, a 200 metros sobre el Río Grande, un agente de policía encontró una caja de leche de plástico apoyada contra la barandilla. Las autoridades temían que Emery la hubiera usado para "ayudarse a cruzar el barandal del puente".

Un día después, un equipo de búsqueda y rescate avistó el cadáver de una mujer en el río, aproximadamente a una milla y media al sur del puente.

El domingo, la policía estatal contrató a Known World Guides de Taos para ayudar a sacar el cuerpo del agua con una balsa. La Oficina Estatal del Médico Forense, utilizando una foto de Emery, confirmó la identidad.

Los amigos y vecinos de Emery, que aunque escuchaban y respetaban sus creencias espirituales pero no las compartían, dijeron estar "conmocionados" por su muerte. Ninguno de ellos creía que ella tuviera la intención de hacerse daño.

"Creo que realmente pensaba que podía volar", dijo Elisabeth Sherif, amiga y vecina de Emery en su comunidad de viviendas compartidas en West Alameda Street.

"Jan creía que no teníamos que abandonar este plano dejando nuestro cuerpo atrás", dijo Railey, "que somos lo suficientemente mágicos como para llevarnos nuestros cuerpos con nosotros cuando nos vamos, como enseñaban los antiguos brujos en México".

"Había construido su propio pequeño mundo", dijo Caroline Lippincott, otra amiga y vecina.

"Pero era muy sensata", dijo Sondra Kosel, "Es difícil imaginarla corriendo ese tipo de riesgo".

Sus amigos la describían como práctica, sensata, disciplinada, con los pies en la tierra y buena oyente.

"No era una persona soñadora", dijo Kosel.


Emery, originaria de Michigan, era alegre y vivaz,  dijo Lippincott. "Se fijaba en todo: el hermoso día, las nubes, etc."

Las habilidades de Emery incluían la fabricación de joyas, la carpintería y practicaba buceo, entre otras cosas. También era masajista, sanadora y maestra de la espiritualidad de Castaneda.

A Emery le encantaba la naturaleza y solía llevar a sus amigos a largas caminatas, según Lippincott.

Pero Emery también sufrió una lesión en la cabeza a causa de un cáncer, lo que probablemente la llevó a estudiar sanación en Inglaterra y California. Durante sus estudios, conoció a Castaneda, quien falleció en 1998.

"Creo que ella quería estar con la gente de Castaneda y sus lesiones la impulsaron por ese camino que, en cierto modo, la salvó, pero al mismo tiempo la alejó de esta realidad", dijo Lippincott.


La última vez que sus amigos vieron a Emery fue la mañana del 12 de febrero. "Vi cómo se apagaba su luz alrededor de las 4 de la mañana", dijo Sherif, quien vivía al lado.

Esa semana, Emery les dijo a sus amigos y vecinos que se iba a Michigan para hacerse cargo del negocio de masajes de una amiga y que regresaría en abril.

"Dejó un número de teléfono falso donde podían contactarla", dijo Sherif.

Emery también le dijo a Railey que su viaje a Michigan era "mucho más. Simplemente no lo entiendes".

"Creo que tal vez no quiso contárselo a la gente y fue a experimentar (volar)", dijo Lippincott.

Antes de irse, Emery dejó regalos para sus amigos, incluyendo una gran olla de arcilla micácea para pozole que le regaló a Sherif. También hizo una diosa de terracota para Railey.

Emery también marcó las páginas del libro de Castaneda, 'La Rueda del Tiempo', para Railey con notas Post-it azules: "Cuando un guerrero decide hacer algo, debe llegar hasta el final, pero debe asumir la responsabilidad de sus actos. Sin importar lo que haga, primero debe saber por qué lo hace, y luego debe proceder con sus acciones sin dudas ni remordimientos".

"Y eso fue lo que hizo", dijo Railey.






OBSERVACIONES

Lo primero que constato es que Emery se leyó el libro de Castaneda "El Lado Activo del Infinito" en donde él dice que después de saltar al abismo perdió la consciencia, y cuando despertó estaba en su recamara (no en su oficina) en Los Angeles.

Pero si Emery hubiera leído el libro "El Segundo Anillo de Poder" entonces ella sabría que en ese libro la bruja Doña Soledad le dijo a Castaneda que las mujeres no necesitan saltar al abismo ya que ellas disponen de otros medios para lograr lo mismo que los hombres.

« Las mujeres están mejor que los hombres en ese sentido. No están obligadas a arrojarse a un abismo. Las mujeres cuentan con otros medios. Tienen sus propios abismos. Las mujeres menstrúan. El Nagual me dijo que esa era su puerta. Durante la regla se convierten en otra cosas. Sé que era en esos períodos cuando él enseñaba a mis niñas.

Para mí era demasiado tarde porque yo soy demasiado vieja para llegar a conocer el verdadero aspecto de esas puertas. Pero el Nagual insistía en que las niñas estuviesen atentas a todo lo que les sucediese en ese momento. Él las llevaría a las montañas durante esos días y se quedaría junto a ellas hasta que viesen la fractura entre los mundos. »
(Capítulo 1)


Pero eso no exime de culpa a Castaneda ya que no todos sus admiradores se leyeron todos sus libros, además que los hombres si tienen que pasar esa prueba y él estuvo alardeando que de verdad saltó al abismo y salió ileso.

Y también presionaba a sus seguidores con frases como "Cuando un guerrero decide hacer algo, debe llegar hasta el final".

Además Castaneda y sus brujas seguido cambiaban las enseñanzas de Don Juan a su antojo y no me extrañaría que para impresionar a Emery, le hayan contado que ellas iban con Castaneda a ese risco donde también ellas saltaban.






CONCLUSIÓN

Janice Emery fue otra de las victimas de Carlos Castaneda, ella tuvo su parte de responsabilidad por creer ciegamente lo que ese escritor afirmaba, pero si Castaneda hubiera sido más cuidadoso con los relatos que él inventaba, esta tragedia se habría evitado.








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