Taisha Abelar fue una de las brujas de Carlos Castaneda. En 1992 ella publicó un libro titulado "Donde Cruzan los Brujos" en donde ella narró su supuesto encuentro, entrenamiento e iniciación con los brujos de Don Juan.
Y Carlos Castaneda escribió la siguiente nota introductoria al inicio de ese libro:
« Taisha Abelar es una de las tres mujeres que recibieron enseñanzas y fueron entrenadas en una forma muy deliberada por unos brujos en México, bajo la dirección de Don Juan Matus.
He escrito de manera extensa acerca de mi propia preparación con él, pero nunca sobre el grupo específico al que pertenece Taisha Abelar. Existía el acuerdo tácito entre todos los que nos encontrábamos bajo la tutela de Don Juan que yo no escribiría nada acerca de ellos.
He observado dicho acuerdo por más de veinte años. Es más, aunque todos nosotros hemos trabajado y vivido en estrecha proximidad, nunca hemos discutido nuestras experiencias personales. De hecho, nunca hubo siquiera la oportunidad de intercambiar puntos de vista acerca de lo que Don Juan o los brujos de su grupo nos hicieron a cada uno de nosotros.
Dicha condición no estaba ligada a la presencia de Don Juan ya que después de que él y su grupo partieron de este mundo, seguimos adhiriéndonos a ella, puesto que no deseábamos gastar nuestra energía en revisar los acuerdos establecidos con anterioridad.
Todo el tiempo y la energía a nuestra disposición han sido empleados en ratificar por nuestra propia cuenta todo lo que Don Juan nos enseñó en forma tan empeñosa.
Don Juan nos enseñó que la brujería es un esfuerzo pragmático por medio del cual cualquiera es capaz de percibir energía de manera directa. A fin de percibirla de esta manera, sostenía que debíamos liberarnos de nuestra forma normal de percibir. Liberarnos así y percibir energía de manera directa fue una tarea que requirió todos nuestros esfuerzos.
Un concepto de la brujería es que los parámetros de nuestra percepción normal nos han sido impuestos como parte del proceso de adaptación social, no en forma por completo arbitraria pero con todo prescritos de manera forzosa. Uno de los aspectos de dichos parámetros obligatorios es el sistema de interpretación que convierte los datos sensoriales en unidades significativas, las cuales convierten al orden social en una estructura de interpretación.
Nuestro funcionamiento ordinario dentro del orden social requiere una adhesión ciega y fiel a todos sus preceptos, ninguno de los cuales da cabida a la posibilidad de percibir energía de manera directa. Don Juan afirmaba, por ejemplo, que es posible percibir a los seres humanos como campos energéticos en forma de enormes, blanquecinos huevos luminosos.
A fin de lograr la hazaña de aumentar nuestra capacidad de percepción requerimos energía interna. Por lo tanto, el problema de proveerse de energía interna necesaria para cumplir con tal tarea se torna la principal preocupación de los estudiosos de la brujería.
Ciertas circunstancias pertinentes a nuestra condición del momento han permitido a Taisha Abelar escribir acerca de su preparación, que fue igual a la mía y no obstante del todo distinta. Tardó mucho tiempo en esta tarea, porque primero debió adquirir los medios brindados por la brujería para escribir.
El propio Don Juan Matus me encargó la tarea de escribir acerca de su conocimiento. Y fue él quien estableció el ánimo apropiado para esa tarea al advertir: "No escribas como escritor sino como brujo." Se refería a que lo hiciera en un estado de conciencia acrecentada que los brujos llaman ensueño.
Taisha Abelar tardó muchos años en perfeccionar su ensueño al grado de convertirlo en el medio que los brujos usan para escribir.
En el mundo de Don Juan los brujos, de acuerdo con su temperamento básico, se dividen en dos bandos complementarios: los ensoñadores y los acechadores.
Los ensoñadores son los brujos que poseen una facilidad intrínseca para penetrar en estados de conciencia acrecentada mediante el control de sus sueños normales. El entrenamiento desarrolla dicha facilidad hasta convertirla en un arte: el arte de ensoñar.
Mientras que los acechadores, por su parte, son los brujos que poseen la facilidad nata de tratar con hechos; son capaces de entrar en estados de conciencia acrecentada mediante el manejo y control de su propio comportamiento. Y el entrenamiento como brujo transforma esta capacidad natural en el arte del acecho.
Si bien todos los miembros del grupo de brujos encabezado por Don Juan tenían un conocimiento global de ambas artes, eran asignados a un bando o al otro. Taisha Abelar fue adscrita a los acechadores e instruida por ellos. Su libro porta el sello de su estupenda preparación como acechadora. »
OBSERVACIONES
1. Carlos Castaneda afirmó que "Taisha Abelar es una de las tres mujeres que recibieron enseñanzas y fueron entrenadas en una forma muy deliberada por unos brujos en México, bajo la dirección de Don Juan Matus."
Las otras dos mujeres que Castañeda señala fueron Carol Tiggs y Florinda Donner; pero también hubo otra que Castaneda solo mencionó a sus alumnos personales: Joanie Barker.
Supuestamente estas cuatro mujeres también habían sido discípulas de los brujos de Don Juan (y por eso las llamaban "las brujas") pero la realidad es que ellas no mostraron ningún conocimiento chamánico y solo repitieron lo que Castaneda dijo, ellas tampoco mostraron tener ningún poder ni facultad sobrenatural, sus libros están llenos de mentiras, y el estudio de sus biografías muestra que estuvieron viviendo en Los Angeles cuando supuestamente ellas estaban en Arizona o México llevando a cabo su aprendizaje chamánico.
Todo esto indica que en realidad esas mujeres NO fueron discípulas de los brujos de Don Juan, y Castaneda simplemente inventó esa falsedad para que ellas también apoyarán la historia que Castaneda había estado relatando, ya que muchas personas lo acusaba de solo estar inventado las historias que él ponía en sus libros
La realidad es que esas mujeres fueron las primeras amantes de Castaneda, pero como Castaneda decía que los guerreros chamánicos deben de permanecer célibes para acumular energía, en vez de presentarlas al publico como su harem personal, él prefirió presentaras como "las otras discípulas de Don Juan".
Y cuando Castaneda precisa que "nunca hubo siquiera la oportunidad de intercambiar puntos de vista acerca de lo que Don Juan o los brujos de su grupo nos hicieron a cada uno de nosotros", es para no tener que lidiar con relatar las mismas experiencias y así no contradecirse más de lo ya de por si lo hacían con sus historias ficticias.
2. Por otra parte, cuando Castaneda dice que "ciertas circunstancias pertinentes a nuestra condición del momento han permitido a Taisha Abelar escribir acerca de su preparación", él se refiere al inesperado regreso de la mujer nagua Carol Tiggs, quien supuestamente se había ido a otra dimensión de existencia con Don Juan y sus brujos, o con el Desafiante de la Muerte (Castaneda inicialmente dijo lo primero, pero luego dijo lo segundo).
Pero la realidad es que Carol no partió de este mundo sino que ella se alejó de Castaneda en 1973, ella siguió con su vida física en Los Angeles, y volvió a juntarse con Castaneda en 1983. Y esto les muestra lo charlatán que era Carlos Castaneda quien inventó toda esa historia fantasiosa para explicar la partida y regreso de Carol Tiggs.
3. Luego Castaneda dice que Taisha tardó mucho tiempo en escribir su libro ya que "ella tardó muchos años en perfeccionar su ensueño al grado de convertirlo en el medio que los brujos usan para escribir".
Eso es una vil mentira debido a que lo que Taisha puso en su libro no está basado en las experiencias que ella tuvo cuando se encontraba en un estado acrecentado de consciencia (y por eso ella tuvo que recordarlos a través del ensueño) sino en las mentiras que a ella se le ocurrieron –con probablemente la asistencia de Castaneda– puesto que su libro está lleno de falsedades,
4. Y finalmente Castaneda dice que Taisha era una increíble acechadora, pero eso es falso porque en el linaje de Don Juan los acechadores son practicantes chamánicos que dominan el mundo manipulando a la gente, y logrando sus objetivos con paciencia, astucia y control.
Pero Taisha no tenía nada de eso, al punto que cuando Castaneda falleció, ella a pesar de heredar una gran fortuna y tener todavía muchos años por vivir, prefirió suicidarse porque no supo como seguir existiendo sin Castaneda, y alguien así no es un acechador.
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