LA RELACIÓN QUE HUBO ENTRE CHARLES LEADBEATER Y ALFRED SINNETT




En su libro "Cómo llegó la Teosofía a mí" Charles Webster Leadbeater relató la convivencia que él tuvo con Alfred Percy Sinnett cuando Leadbeater era un joven cura que laboraba en una parroquia en el sur de Inglaterra.

En ese entonces Sinnett era un promotor importante de la Sociedad Teosófica y un miembro relevante de la Logia de Londres.



Leadbeater lee el primer libro de Sinnett

El primer libro teosófico que llegó a mis manos fue "El Mundo Oculto" del Sr. A.P. Sinnett. Lo vi anunciado en un catálogo de libros de segunda mano y me atrajo mucho el título, así que lo encargué de inmediato y tuve la suerte de conseguirlo.

Naturalmente, las historias que contiene me interesaron profundamente, pero su verdadera fascinación residía en los atisbos que ofrecía de un maravilloso sistema filosófico y de una especie de ciencia interior que realmente parecía explicar la vida racionalmente y dar cuenta de muchos fenómenos que había observado.




Leadbeater conoce a Sinnett

Le escribí una nota al Sr. Sinnett, sin atreverme a creer que realmente fuera el autor del libro que tanto me había impresionado. Su respuesta pronto disipó mis dudas y me invitó a ir a Londres a verlo. Acababa de regresar de la India y se alojaba temporalmente en casa de su suegra, la Sra. Edensor, en Royal Crescent, Notting Hill.

Me recibió con la mayor amabilidad y cordialidad, y por supuesto hablamos mucho de sus libros (pues para entonces también había descubierto "Buddhismo Esotérico") y de la maravillosa revelación que contenían.

Cuanto más oía hablar de la teosofía, más deseoso me sentía de aprender todo lo que se pudiera contarme; pero cuando mencioné la posibilidad de unirme a la Sociedad Teosófica, el Sr. Sinnett se puso muy serio y opinó que eso no sería apropiado, ¡dado que yo era clérigo!

Me pregunté más bien por qué la Sociedad discriminaba a los miembros del clero; y finalmente me atreví tímidamente a plantear la pregunta. El señor Sinnett respondió:

“Bueno, verá, tenemos la costumbre de debatir cada tema y cada creencia desde el principio, sin ningún tipo de prejuicio; y me temo que en nuestras reuniones es probable que escuche muchas cosas que le impactarán profundamente.”

Años atrás, ya había asistido a algunas de las conferencias de la Sra. Besant en el Salón de la Ciencia de Old Street, cerca de City Road, y pensé que después de eso nada de lo que pudieran decir los miembros de la Sociedad Teosófica me ofendería seriamente; así que le aseguré sonriendo al Sr. Sinnett que esperaba no ser ese tipo de clérigo y que estaría dispuesto a participar en cualquier debate que surgiera, independientemente de las creencias de los participantes.

Ante esto el Sr. Sinnett se relajó un poco e incluso dijo que si ese fuera realmente el caso, le complacería especialmente admitir a un clérigo; pero que antes de tomar una decisión tan decisiva debía consultar con su Consejo. Así que tuvimos que dejarlo ahí y regresé a mi parroquia rural a ochenta kilómetros de distancia, en Hampshire.

Sin embargo, al cabo de una semana recibí una carta del Sr. Sinnett en la que me comunicaba que la mayoría del Consejo había aprobado mi admisión y que si yo rellenaba los formularios necesarios, con mucho gusto me propondría personalmente.

Además, me aconsejó que visitara al Sr. G.B. Finch, quien probablemente respaldaría mi solicitud si le causaba una buena impresión. El Sr. Finch resultó ser tan amable como el Sr. Sinnett, y enseguida me notificaron que finalmente había sido aceptado como miembro de la Sociedad Teosófica, y que si lo visitaba en su casa una tarde determinada, podría ser iniciado. Para entonces, el Sr. Sinnett se había mudado a una casa propia en Ladbroke Gardens, y allí me dirigí puntualmente a la hora convenida.





Leadbeater se vuelve miembro de la Sociedad Teosófica

Descubrí que iba a ser iniciado en los misterios de la Sociedad Teosófica junto con otros dos aspirantes, el profesor y la señora Crookes. Ya entonces comprendí el honor de ser admitido junto a un científico tan distinguido, pues aunque el profesor Crookes aún no era Sir William, lo conocía como el descubridor del talio, el inventor del radiómetro y el apóstol de la materia radiante. Unirse a la Sociedad Teosófica era en aquellos tiempos una empresa bastante formidable.

Encontramos el amplio salón de la señora Sinnett abarrotado; de hecho, la asamblea se extendía hasta el rellano y un poco más arriba de la escalera. Calculo que habría unas doscientas personas presentes, incluyendo algunas con nombres muy ilustres, como el profesor Myers, C. C. Massey, Stainton Moses y otros.

Nos sentamos los tres juntos en un sofá en medio de la multitud, y el Sr. Sinnett, tras pronunciar una homilía sobre los objetivos y la labor de la Sociedad Teosófica, nos comunicó una serie de señales y contraseñas que nos permitirían reconocer a nuestros compañeros en cualquier parte del mundo. Estas señales y palabras han caído en desuso en la mayoría de los países, aunque creo que nuestra Presidenta [Besant] aún las proporciona a los candidatos que recibe en la India.





La Logia de Londres

Después de esto, falté muy pocas veces a las reuniones de la Logia, yendo a Londres casi todas las semanas. De hecho, el Sr. Sinnett fue tan hospitalario que me invitó permanentemente a cenar y pasar la noche en su casa en esas ocasiones, ya que vivía a ochenta kilómetros de distancia.

En esas cenas y en las reuniones que las seguían, conocí a muchas personas ilustres y escuché conversaciones muy interesantes e instructivas.



 

Leadbeater se vuelve el secretario de Sinnett

Tan pronto como tuve claros los principios fundamentales de la Teosofía, tal como la conocíamos entonces, y me propuse firmemente, aunque fuera a largo plazo, acercarme a los Pies del Maestro, sentí curiosidad por saber si no podía hacer algo para ayudar en la labor práctica de la Sociedad.

Le planteé esta pregunta al Sr. Sinnett, y él, en respuesta, abrió un gran cajón repleto de cartas y dijo:

"Todas estas son consultas sobre Teosofía; cada día me llegan a raudales desde todas partes del mundo. Me esfuerzo por responderlas, aunque con dificultad, y contesto unas pocas cada día; pero soy completamente incapaz de hacer frente a tal torrente. Ya estoy atrasado en este aspecto, y obviamente nunca podré ponerme al día, pues la pila de consultas pendientes aumenta constantemente día tras día. Si está dispuesto a hacerse cargo de este pequeño grupo y responderlas lo mejor que pueda, estará prestando un servicio muy importante a mucha gente."

Por supuesto, objeté que aún no sabía lo suficiente como para asumir el cargo de intérprete de la doctrina; pero él me contestó:

“Has leído todos los libros, has asistido a casi todas las reuniones; estoy seguro de que conoces la enseñanza tanto como yo. Además, es evidente que se trata de eso o nada. Con todo el trabajo que tengo que hacer, jamás podré ocuparme de ellos; mientras que tú, en la tranquilidad de tu parroquia rural, podrás estudiar al menos algunos; y, por supuesto, siempre podemos consultarnos sobre cualquier punto complicado que surja.”

Tenía razón al decir que había hecho todo lo posible por familiarizarme con esta maravillosa nueva enseñanza. Había leído sus dos libros, no una sino muchas veces, y creo que cada vez apreciaba más su valor y comprendía mejor las ideas que en ellos se exponían.

Así que llené una maleta con esas cartas (eran 437) y las llevé a Hampshire. Abordé la tarea con entusiasmo —recuerdo que solo me permitía cuatro horas de sueño cada noche— y finalmente logré leerlas todas. Fue una tarea bastante ardua, pues en aquellos tiempos no había máquinas de escribir, así que cada palabra de esos miles tuvo que ser escrita laboriosamente a mano.

Algunas preguntas eran fáciles, otras difíciles; en muchos casos, se requerían largas explicaciones, pues quien preguntaba parecía haber comprendido la instrucción de forma errónea; pero creo que hice lo mejor que pude.

Por supuesto, recibí muchísimas respuestas, de modo que aquel cajón lleno de cartas ocupó la mayor parte de mi tiempo libre durante muchos meses. Puedo decir que, como consecuencia de esa correspondencia, un buen número de nuevos miembros se unieron a la Sociedad, y también amplié considerablemente mi círculo de amigos, así como mi propio conocimiento teosófico, pues no hay mejor manera de aprender un tema a fondo que intentar enseñárselo a otra persona.

(Nota de Cid: las respuestas que Leadbeater y Sinnett dieron han de haber sido algunas veces malas porque los libros que escribieron contienen errores y mentiras.)





Sinnett ayuda a Leadbeater

En noviembre de 1884, Leadbeater se fue a Ceilán para laborar por la causa teosófica pero detestó la vida que él tenía en esa isla y le suplicó a su amigo Sinnett que le ayudara a regresar a Inglaterra.

Sinnett le ayudó con el pasaje de regreso, lo contrató para que fuera el tutor de su hijo, y lo hospedó en su casa durante dos años.

Sobre este asunto el Sr. Sinnett escribió lo siguiente:

« En 1889, nuestro hijo tenía doce años. Por aquel entonces, gozábamos de una buena posición económica. Se nos ocurrió que sería mejor para nuestro hijo que recibiera educación de un tutor teosófico en lugar de asistir a una escuela común, sobre todo porque se creía que tenía una constitución delicada. El señor Leadbeater parecía ser la persona idónea. Lo conocíamos y nos caía bien. Le escribimos ofreciéndole el puesto de tutor residente. »
(Los primeros días de la teosofía en Europa, p.98-99)


« Se comenzaron a hacer arreglos para traer de vuelta a Inglaterra al señor Leadbeater desde Ceilán en donde él se encontraba muy miserable, para que fuese tutor de nuestro hijo Denny, que ahora era un muchacho de 12 años de edad.
. . .
Ellos [ya que Leadbeater se trajo con él a un muchacho ceilandés de 13 años llamado Jinarajadasa] llegaron alrededor de la Navidad de 1889. »
(Autobiografía, p.42)



Jinarajadasa acerca de su estancia con los Sinnett relató:

« Siendo muchacho fui a Inglaterra y viví en la casa de los Sinnett por espacio de dos años. Aunque el Sr. Sinnett fue muy atento conmigo, sólo mantuvimos entre ambos una atención cordial.

Con el Sr. Leadbeater también siempre fue muy cordial, no obstante tuve muchas oportunidades para observar al Sr. Sinnett y conocer sus modales y costumbres, pues en 1884 fui admitido en el grupo Interno de la Logia de Londres como chela [discípulo] del Maestro y fui presentado en el Grupo intimo en el que se realizaban reuniones casi todos los domingos por la mañana en la biblioteca del Sr. Sinnett, donde se discutían diversos temas.
. . .
[El Sr. Leadbeater ganaba muy poco dinero pero] afortunadamente él conservaba algunas buenas prendas de vestir porque era de rigor que en las reuniones de la Logia de Londres, de la que el Sr. Leadbeater era el Secretario [y el Sr. Sinnett el Presidente] todos debían venir vestidos de etiqueta. »
(Cartas de K.H. a C.W. Leadbeater, cap. 2)



A pesar que el maestro Kuthumi le había advertido al Sr. Sinnett que no se inmiscuyera en el espiritismo por los peligros que conlleva esa actividad, el Sr. Sinnett se puso a efectuar sesiones espiritistas.

La principal  médium que Sinnett empleaba era una mujer que llamaba "Mary", pero la asistencia de Mary disminuyó tras casarse en 1893 y cesó en 1898. De 1889 a 1894 Sinnett utilizó a Leadbeater como médium. En junio de 1894, Annie Besant fue admitida en el Grupo Interno de la Logia de Londres.

Leadbeater no era un médium, él solo pretendió serlo para que Sinnett lo siguiera ayudando, y embaucó a Sinnett transmitiéndole enseñanzas incorrectas pero que complacían a Sinnett, como por ejemplo asegurándole que Blavatsky se había equivocado y que él estaba en lo correcto Sinnett cuando afirmó que Marte y Mercurio también pertenecen a la cadena terrestre.





La clarividencia de Leadbeater

Leadbeater le hizo creer a su entorno de que estaba activando su clarividencia y también de que él estaba despertando la clarividencia de la Sra. Besant.

Y Sinnett se lo creyó:

« Tiempo después, cuando la señora Besant y Leadbeater ya habían desarrollado sus propias facultades psíquicas pudieron ser capaces de verificar el papel que juega Marte y Mercurio en la evolución de la familia humana [y que esos planetas pertenecen a la cadena terrestre]. »
(Autobiografía, p.41)


Al punto que hasta Sinnett le ayudó a Leadbeater a publicar su primer libro "El Plano Astral", el cual inicialmente lo publicó como el Volumen No. 24 de "Las Memorias de la Logia de Londres".

Pero en el blog les he demostrado que la clarividencia de Leadbeater era nula ya que todos sus "descubrimientos clarividentes" han resultado ser falsos. Y a Annie Besant él simplemente la embaucó, como lo constató Jinarajadasa, quien fue el protegido de Leadbeater:

« En el verano de 1896, la señora Besant, Leadbeater y Jinarajadasa pasaron unas vacaciones en la casa de verano del señor y señora Bright en Shepperton sobre el Támesis donde ellos continuaron con sus investigaciones clarividentes.

Jinarajadasa tomó copiosas notas pero constató que Leadbeater hacia la mayor parte de la videncia mientras que la señora Besant solamente agregaba algún detalle adicional. »
(Tillett, The Elder Brother, p.65-66, extractos)





Leadbeater deja de depender de Sinnett

La participación de Leadbeater en la Logia de Londres finalizó cuando él se mudó a la casa de Avenue Road, Londres, ocupada por Besant y otros trabajadores teosóficos; y a partir de entonces Leadbeater recibió apoyo financiero de Besant y de sus propias publicaciones "teosóficas".

Sobre esto Sinnett escribió:

« La Sra. Besant fue admitida a petición suya a las reuniones de nuestro grupo de la Logia de Londres en junio de 1894. Hasta ese momento no se habían desarrollado sus facultades psíquicas. Leadbeater era uno de los elementos más importantes en nuestro grupo, siendo Mary desde luego el otro. Él había estado viviendo con el salario de un trabajo que yo le había conseguido en la oficina de Londres del periódico ‘Pioneer’.

No sé exactamente como surgió la idea pero pronto, después de la conexión de la señora Besant con nuestro grupo, Bertram Keightley le ofreció a Leadbeater que dejara su trabajo en el ‘Pioneer’ y se fuese a vivir a Avenue Road para apoyar el trabajo que se estaba llevando a cabo allí, ofreciéndosele un salario con el que pudiese vivir. »
(Autobiografía, p.48)





Sinnett se enemista con Leadbeater

En abril-mayo de 1906 estalló un escándalo de inmoralidad por parte de Leadbeater que lo obligó a tener que renunciar a su membrecía de la Sociedad Teosófica.

Y aunque Leadbeater y Sinnett ya no se veían porque Leadbeater estaba viajando por el mundo dando conferencias, este escándalo provocó que la amistad entre ellos se enfriara.

Sinnett fue parte de los miembros del Comité (la Junta Consultiva) que interrogaron a Leadbeater, y sobre este escándalo Sinnett escribió:

« Durante varios años antes, el Sr. Leadbeater había estado viajando alrededor del mundo especialmente en los Estados Unidos, dando conferencias.

Mucha gente en América pensó que sería una oportunidad favorable confiarle a Leadbeater el cuidado de sus hijos. Sin embargo de pronto comenzaron a circular horribles rumores en el sentido de que sus relaciones con los muchachos eran de carácter criminal.

Todo esto provocó una gran indignación y algunos de los que creyeron en esos rumores agitaron el asunto con determinación, pidiendo el consejo de la señora Besant y del coronel Olcott.

Alrededor del asunto creció rápidamente una nutrida correspondencia que aunque no se publicó, circuló ampliamente en copias escritas a maquina.

El coronel Olcott, encontrándose entonces en Europa, vino a Londres para tratar el asunto y convocó a un gran comité informal que él denominó ‘Junta Consultiva’ para que lo asesorara para tomar una resolución al respecto.

El señor Leadbeater asistió a la reunión cuyas deliberaciones fueron extremadamente desagradables. Leadbeater admitió francamente que a fin de salvar a los muchachos de lo que él consideraba el gran mal del deseo por el otro sexo, les enseñó lo que comúnmente se llama onanismo.

Habiendo sido interrogado por la Junta en la que había muchos que estaban en su contra, él admitió y dio detalles de sus enseñanzas los cuales eran claramente nauseabundas.
. . .
El Sr. Leadbeater tuvo que presentar su renuncia, la cual fue aceptada por la Junta. »
(Autobiografía, p.46-47)


Cuando Annie Besant fue electa presidenta de la Sociedad Teosófica de Adyar en junio de 1907, ella maniobró para que Leadbeater fuera reincorporado dentro de esa institución, a pesar de la protesta de muchos teósofos.





Posteriormente

Sinnett ya no volvió a ver a Leadbeater ya que este se fue a vivir: primero a Adyar, india; y luego a Sídney, Australia.

Pero Sinnett siguió creyendo que Leadbeater si era un gran clarividente, y por ejemplo cuando Leadbeater en sus libros afirmó que en Marte hay marcianos que cultivan flores, y que en Mercurio los mercurianos tienen que hacer grandes saltos para poder entrar en sus casas, el Sr. Sinnett se lo creyó completamente.








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