Carlos Castaneda en su primer libro "Las Enseñanzas de Don Juan" relató como ese nagual utilizaba varias plantas alucinógenas (especialmente el peyote, los hongos y la datura) para alterar su percepción, rompiendo su visión cotidiana del mundo y permitiéndole acceder a realidades alternas.
Castaneda también contó las increíbles experiencias que él tuvo después de probar esas 'plantas de poder'.
Eso motivó a muchas personas a querer también probar esas plantas y las drogas derivadas de ellas.
Pero Castaneda a partir de su tercer libro "Viaje a Ixtlán" cambió su actitud y alertó que no había que probar esas substancias.
1. Castaneda en ese libro escribió:
« Don Juan logró lo que se había propuesto: enseñarme a "parar el mundo".
Ese monumental hecho de mi vida me obligó a reexaminar en detalle mi trabajo de diez años. Se me hizo evidente que mi suposición original con respecto al papel de las plantas psicotrópicas era erróneo.
Tales plantas no eran la faceta esencial en la descripción del mundo usada por el brujo, sino únicamente una ayuda para aglutinar, por así decirlo, partes de la descripción que yo había sido incapaz de percibir de otra manera. »
(Introducción)
« Don juan me dijo: "Las plantas de poder son sólo una ayuda, lo de verdad es cuando el cuerpo se da cuenta de que puede ver". »
(Cap. 19)
2. El filósofo Sam Keen entrevistó en 1972 a Carlos Castaneda, y sobre este tema ellos tuvieron la siguiente conversación:
Keen: ¿Crees que es posible ir más allá de la interpretación [ordinaria y ver la realidad aparte] mediante el uso de drogas psicodélicas?
Castaneda: No lo creo. Esa es mi disputa con gente como Timothy Leary. Creo que improvisaba desde dentro de la comunidad europea y simplemente reorganizaba glosas antiguas. Nunca he tomado LSD, pero lo que entiendo de las enseñanzas de Don Juan es que los psicotrópicos se usan para detener el flujo de las interpretaciones ordinarias, para acentuar las contradicciones dentro de las glosas y para destruir la certeza.
Pero las drogas por sí solas no permiten detener el mundo. Para eso se necesita una descripción alternativa del mundo. Por eso Don Juan tuvo que enseñarme hechicería.
Keen: Quizás las drogas psicotrópicas eliminan momentáneamente el ego aislado y permiten una fusión mística con la naturaleza. La mayoría de las culturas que han conservado un sentido de comunión entre el hombre y la naturaleza también han hecho uso ceremonial de drogas psicodélicas. ¿Estabas usando peyote cuando hablaste con el coyote?
Castaneda: No. Absolutamente nada.
Keen: ¿Fue esta experiencia más intensa que otras similares que tuviste cuando Don Juan te dio plantas psicotrópicas?
Castaneda: Mucho más intenso. Cada vez que tomaba plantas psicotrópicas sabía que había tomado algo y siempre podía cuestionar la veracidad de mi experiencia. Pero cuando el coyote me habló, no tenía defensas. No podía justificarlo. Realmente detuve el mundo y por un breve tiempo me desconecté por completo de mi sistema europeo de interpretación.
Keen: ¿Crees que Don Juan vive en ese estado de consciencia la mayor parte del tiempo?
Castaneda: Sí. Él vive en el tiempo mágico y ocasionalmente entra en el tiempo ordinario. Yo vivo en el tiempo ordinario y ocasionalmente me sumerjo en el tiempo mágico.
Keen: En tu libro más reciente 'Viaje a Ixtlán', reviertes la impresión que se dio en tus primeros libros, donde se afirmaba que el uso de plantas psicotrópicas era el método principal que Don Juan pretendía emplear para enseñarte sobre hechicería. ¿Cómo entiendes ahora el papel de las sustancias psicotrópicas en sus enseñanzas?
Castaneda: Don Juan solo usó plantas psicotrópicas a mitad de mi aprendizaje porque yo era muy estúpido, pedante y arrogante. Me aferraba a mi descripción del mundo como si fuera la única verdad. Los psicotrópicos crearon una brecha en mi sistema de glosas. Destruyeron mi certeza dogmática.
Pero pagué un precio tremendo. Cuando el pegamento que mantenía unido mi mundo se disolvió, mi cuerpo se debilitó y tardé meses en recuperarme. Estaba ansioso y mi rendimiento era muy bajo.
Keen: ¿Don Juan usa habitualmente drogas psicotrópicas para detener el mundo?
Castaneda: No, ahora puede detenerlo cuando quiera. Me dijo que intentar ver sin la ayuda de plantas psicotrópicas sería inútil. Pero si me comportaba como un guerrero y asumía la responsabilidad, no las necesitaría; solo debilitarían mi cuerpo.
Keen: Esto debe ser toda una sorpresa para muchos de tus admiradores. Eres una especie de santo patrón de la revolución psicodélica.
Castaneda: Tengo seguidores pero ellos tienen ideas extrañas sobre mí.
3. En una conferencia que Castaneda dio en Casa Tíbet México en 1993, él dijo:
« Yo no tomo drogas ni con indios ni conmigo mismo. Don Juan me dio plantas alucinógenas para mover mi punto de encaje que estaba fijo rotundamente y luego se me movió tanto el punto de encaje que no lo podía parar. »
Indicando con ello que la ingesta de esas plantas alucinógenas le había hecho daño.
OBSERVACIÓN
Aunque si es posible que Don Juan inicialmente utilizó las plantas alucinógenas pero después dejó de utilizarlas, me da la impresión que en realidad Carlos Castaneda en ese entonces todavía tenía algo de empatía y al constatar que sus libros estaban incitando a mucha gente a probar las drogas, por eso él decidió cambiar su relato.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario