(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)
¿Cuál es la importancia del cese del pensamiento para el despertar? ¿Cómo funciona este proceso? ¿Pueden el control y la represión detener el pensamiento? ¿Cuál es la relación entre el pensamiento y el sufrimiento? ¿Qué es el pensamiento funcional? Reflexionemos juntos sobre estas y otras preguntas.
¿Por qué algunos "espiritualistas" se horrorizan ante la idea de cesar los pensamientos como condición necesaria para el despertar espiritual?
He leído a algunos que afirman que se trata de una especie de "idea absurda del exótico Oriente". Me imagino la satisfacción del ego al afirmarlo: "¡Ahí está todo bajo control! ¡Este necio difícilmente se liberará ni despertará!".
Pues bien, es justamente lo contrario y es precisamente a través del pensamiento que el ego domina y aprisiona la mente humana. Fue "el pensamiento el que creó al pensador (ego) y no al revés", como ya dijo Krishnamurti.
Cuando los seres iluminados predican que el pensamiento debe cesar, no abogan por que los hombres se conviertan en necios o idiotas. No. Necios, idiotas e ignorantes somos todos nosotros ya en nuestra condición actual como prisioneros del Samsara, la Matrix, Maya, el Ego.
Dejar de pensar no significa controlarlo ni atraparlo. Muere naturalmente cuando uno alcanza la autoconciencia. Esto no significa que dejaremos de sentir, razonar o recordar cosas. Además, el pensamiento no cesa de la noche a la mañana. No. Lo que cesa es el pensamiento reactivo automático inconsciente. El incesante parloteo de la mente —una verdadera tortura para los meditadores— continúa durante un tiempo.
La mayor insensatez de un meditador es querer "detener" los pensamientos. El pensamiento es movimiento. Es su naturaleza ser inquieto, inestable y fluctuante.
Lo que sucede en el momento de la comprensión es que los pensamientos dejan de tener poder sobre nosotros. Al comprender que los pensamientos son reactivos, automáticos y condicionados, el meditador ya no se preocupará por ellos, y simplemente los observará sin considerarlos buenos, malos, incorrectos o correctos.
En esta observación, se produce gradualmente la "ruptura" de una cadena que se mantiene gracias a la inconsciencia. Ahora bien, esta cadena comienza en la infancia, cuando empiezan a aparecer los primeros destellos de pensamiento, ¿no es así? Luego viene el inconsciente-automatismo-ilusión-dolor... ¡Y así continúa la rueda del Samsara!
Desafortunadamente, no nos enseñan a gestionar adecuadamente nuestros pensamientos. Si tuviéramos una educación que nos guiara desde temprana edad sobre cómo lidiar con ellos, sufriríamos menos y entonces el mundo sin duda no sería tan caótico.
Nadie nos enseña esto. Ni la escuela, ni los padres, ni la familia, ni los amigos nos dicen: "¡Mira tus pensamientos! ¡Obsérvalos, ten cuidado de que no te controlen!". Nadie. La verdad es que muchas personas desconocen el peligro de los pensamientos reactivos. Por lo tanto, el sentido común dicta que deberíamos de tener "buenos pensamientos".
Pero eso es una paradoja; ya que todo pensamiento reactivo, automático e inconsciente, incluso si es bueno, es dañino. Solo el pensamiento consciente, deliberado y funcional es verdaderamente saludable y positivo.
¿Hablas sin parar todo el día?
No
Solo hablas cuando es necesario, en una conversación o debate, pero no hablas solo (incluso podrías hablar un poco). Pero hay momentos en que hablar sin parar es absolutamente innecesario.
Entonces, ¿por qué la mente tiene que hablar constantemente y a cada instante? ¿Por qué no podemos usar nuestros pensamientos como una herramienta que se utilice eficazmente en los momentos adecuados?
De hecho, los maestros siempre han predicado que el pensamiento debe ser funcional. Debemos usarlo cuando sea necesario, pero cuando no lo sea, debemos desconectarnos de ello. Igual que hacemos con una computadora, un libro, un auto, el lenguaje, las palabras, la ropa y todo lo demás en esta vida.
Así que, prueba este experimento. En el momento en que observes tus pensamientos, verás que la "cadena" del dolor comienza a romperse. Los pensamientos dejan de influirnos porque comienza el proceso de desidentificación con ellos. Esto "socava" su poder porque comenzamos a percibirlos como fenómenos separados de nosotros y no como ser nosotros.
Y cuando la Identificación cesa, ¿qué queda?
Lo único que queda es conciencia y tranquilidad.
¿Por qué no intentarlo en lugar de seguir hablando sin parar?
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