Sobre
este asunto, en su libro “El Concepto
Rosacruz del Cosmos”, Max Heindel escribió lo siguiente:
« Habiendo encontrado entre el público
un gran deseo de saber algo sobre la Orden de los Rosacruces, y como en nuestra
civilización occidental, y quizás hasta entre nuestros estudiantes, no se
comprende bien el importante lugar ocupado por los Hermanos de la Rosa-Cruz, es
conveniente dar algunas informaciones auténticas sobre el asunto.
En
el siglo XIII, un gran instructor espiritual, que tenía el simbólico nombre de
Christian
Rosenkreuz (Cristiano, Rosa, Cruz) apareció en Europa para comenzar ese
trabajo. Y él fundó la misteriosa Orden de los Rosacruces con el objeto de
arrojar luz oculta sobre la tan mal entendida Religión Cristiana, y para
explicar el misterio de la Vida y del Ser, desde un punto de vista científico y
en armonía con la Religión. »
(Capítulo
19)
Sin
embargo esto es incorrecto, porque Christian Rosenkreuz fundó esa Orden
iniciática (y bajo la dirección de los maestros transhimaláyicos) para que
aquellas personas de Europa que ya habían alcanzado el suficiente desarrollo
esotérico, tuvieran un lugar en donde ellas pudieran seguir evolucionando.
Como
lo explicó Blavatsky:
« Durante
siglos, la selección natural de los discípulos por parte de los Mahatmas del
Himalaya ha sido en los templos y en una menor proporción entre los habitantes
del Tíbet en donde se encontraban una considerable cantidad de místicos
naturales.
Pero las excepciones han sido los
casos de hombres occidentales como Fludd, Thomas Vaughan, Paracelso, Pico della
Mirandola, el Conde de Saint-Germain, etc., cuya gran afinidad personal a la ciencia celestial, obligó a los Adeptos
distantes a establecer relaciones con ellos, y a darles una proporción del
conocimiento oculto que los Maestros resguardan en la medida en que les fuese
posible a esos ocultistas occidentales en su entorno social. »
(CW 4, p.607)
Entonces
es falso que los rosacruces buscaran explicar el misterio de la Vida y del Ser,
desde un punto de vista científico, porque ellos eran ocultistas, no illuminatis. Y también es falso que los
rosacruces buscaran arrojar luz sobre “la tan mal entendida religión cristiana”,
porque una vez más ellos eran esoteristas. No científicos ni tampoco
religiosos.
Y
también es falso que los rosacruces estuvieran en armonía con la religión
cristiana. Lo que pasa es que para protegerse de la terrible Inquisición, ellos
encubrieron sus símbolos con un atavió
semi-cristiano que les sirviera de escudo contra de la venganza clerical.
Por
ejemplo, el símbolo del Logos (“Dios”) se representa en el esoterismo con un círculo
y un punto en el medio.
Y
los rosacruces ocultaron ese símbolo remplazando el círculo por una gran rosa y
poniendo una pequeña cruz en medio.
Emblema de la Fraternidad
de los Rosacruces en una misiva publicada en Frankfurt en 1615.
Pero
Max Heindel en su ignorancia puso ese símbolo al revés poniendo una gran cruz,
y rodeándola con un collar de rosas, mostrando con ello su gran apego por el
cristianismo y su poco conocimiento sobre el rosacrucismo.
Y
para empeorar aún más el asunto, a Max Heindel se le ocurrió adornar esa figura
metiéndola dentro de una estrella de cinco picos.
Pero
la estrella de cinco picos representa esotéricamente al hombre y esta figura
ya está muy incongruente porque se está representando a un pequeño Logos dentro
de un gran hombre, cuando en realidad es al revés (el hombre se encuentra
dentro del gran Logos).
Lo
que indica que Max Heindel tenía pésimos conocimientos sobre la simbología
esotérica.
~ *
~
Y esto me muestra que
Max Heindel desconocía la genuina historia y la verdadera enseñanza de los rosacruces,
y que por consiguiente él solo inventó su encuentro con los Maestros Rosacruces
para darle más prestigio a su organización y a sus libros.
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