EL TIBETANO DE ALICE BAILEY ES PÉSIMO EN SÁNSCRITO


 
 
Esto podrá sorprenderles a los lectores debido a que según Alice Bailey, el Tibetano era un Lama de alto rango que vivía en el Tíbet, pero los hechos demuestran que el “Tibetano” no conocía el idioma sánscrito, y a continuación les voy a poner varios ejemplos de ello.
 
 
Primer ejemplo
 
En su libro Tratado sobre el Fuego Cósmico”, el Tibetano escribió:
 
« El Devachan es ese estado elevado que llamamos la conciencia nirvánica»
(II-D-2-c-b)
 
Y justo en la parte de abajo puso un extracto de una carta del maestro Kuthumi en donde el maestro precisa que:
 
« El Devachan es un estado de Maya»
 
Y después de leer eso yo me quedo pasmado porque ¿cómo es posible que el Tibetano no se dé cuenta que el maestro Kuthumi está diciendo todo lo contrario de lo que él acaba de afirmar?
 
Debido a que la palabra nirvana en sánscrito significa “apagado” y eso es lo que sucede cuando te liberas del mundo fenoménico, o sea que ya no eres más captivo de ese mundo, te “apagas” de ese mundo, el cual es definido en el budismo y en la teosofía como una ilusión.
 
Y resulta que la palabra maya justamente en sánscrito significa “ilusión”.
 
O sea que la conciencia nirvánica es cuando te liberas de la ilusión. Entonces el Devachan no puede ser un estado de conciencia nirvánica como lo afirma el Tibetano, porque el maestro Kuthumi precisó que el Devachan es por el contrario un estado de profunda ilusión!!!
 
 
Así que como ustedes mismos lo pueden constatar, el Tibetano no conoce el significado de las palabras sanscritas que él utiliza. Pero el colmo es que él mismo dos veces puso la definición de lo que significa maya en sánscrito, ya que en sus primeros dos libros: “Iniciación humana y solar” y “Cartas sobre meditación ocultista”, él escribió:
 
« Maya en sánscrito significa ilusión, del aspecto forma o limitación. Resultado de la manifestación, y generalmente se aplica en sentido relativo a las apariencias fenoménicas u objetivas creadas por la mente. »
(Glosario)
 
 
¡O sea que el Tibetano ni siquiera prestó atención a lo que él mismo escribió anteriormente!
 
 
 
 
 
Segundo ejemplo
 
En su libro “Astrología Esotérica”, el Tibetano escribió:
 
« Fundamentalmente no es el deseo lo que impulsa el retorno a la Tierra, sino la voluntad y el conocimiento del plan. »
(p.324)
 
Y esto me demuestra una vez más que el Tibetano es pésimo en sánscrito porque él no conoce la palabra Trisna, la cual no aparece ni una sola vez en toda su obra a pesar que es una noción importante en la enseñanza budista y teosófica.
 
Trisna es una palabra sanscrita que significa sed o deseo, y en pali se escribe Tanha.
 
Y en el budismo es un concepto relevante que normalmente se interpreta como anhelo.
 
Trisna aparece en las Cuatro Nobles Verdades donde es la causa del dukkha (el sufrimiento, el dolor y la insatisfacción) y del Samsara (que es el ciclo de los repetidos nacimientos, devenires y muertes).
 
Vemos por lo tanto que contrario a lo que dice el Tibetano, para los budistas la principal causa que provoca que el alma esté reencarnando una y otra vez no es “la voluntad y el conocimiento del plan”, sino el deseo por experimentar más sensaciones terrenales.
 
Y este concepto también lo menciona la teosofía, ya que:
 
El maestro Kuthumi escribió:
 
« Aquellas personas cuyas atracciones hayan sido predominantemente materiales serán atraídas más pronto de vuelta hacia el renacimiento por la fuerza de Tanha»
(CM 25, p.200)
 
 
Blavatsky escribió:
 
« Tanha es la causa del renacimiento»
(CW X, p.176)
 
 
William Judge escribió:
 
« Tanha es la sed de vida y esta se aloja en las skandhas»
(El Océano de la Teosofía, p.113)
 
 
¡O sea que el Tibetano ni siquiera conoce los conceptos básicos que enseña el budismo y la teosofía!
 
 
 
 
 
Tercer ejemplo
 
Y ya que mencionamos las skandhas, esa es otra palabra sánscrita que literalmente significa “agregados”, y que es así como los budistas y los teósofos denominan a las estructuras energéticas que registran todas las características que un humano va desarrollando y que posteriormente vuelven a reproducir esas características en ese humano en su siguiente reencarnación.
 
Y como lo pueden constatar esa palabra también es importante en el budismo y en la teosofía, pero que el Tibetano tampoco conoce ya que en toda su obra solo la utilizó una sola vez, y en realidad  no lo hizo él, sino que transcribió lo que enseñó Patanjali, y es por eso que en su libro “La Luz del Alma”, él escribió:
 
« Cada vida que viene a la manifestación física tiene latentes unos gérmenes o simientes que deben fructificar y que son la causa eficiente de la aparición de la forma. Estas simientes fueron sembradas y deben fructificar, son las causas o skandhas. »
(Libro IV. La Iluminación)
 
Pero en todo el resto de su obra, el Tibetano no habla de las skandhas sino de los “átomos permanentes” para referirse a esas estructuras energéticas que registran nuestras características.
 
Y resulta que los átomos permanentes son una mentira que inventaron Annie Besant y Charles Leadbeater, quienes desconociendo la función de las skandhas se les ocurrió inventar esos “átomos permanentes” y atribuirles las propiedades de las skandhas, más otras propiedades falsas como por ejemplo: que hay un átomo permanente para cada cuerpo, que los átomos permanentes pueden ascender al cuerpo causal y luego descender, etc.
 
 
¡O sea que el Tibetano en vez de enseñar lo que enseña el budismo y la teosofía, él enseña las falsedades que inventaron dos charlatanes occidentales!
 
 
 
 
 
 
CONCLUSIÓN
 
Hay más ejemplos, pero pienso que estos ya son suficientes para demostrarles lo pésimo que era el Tibetano con el idioma sanscrito; porque si yo que casi no sé nada de sánscrito, que nunca he estado en el Oriente y que para nada tengo un contacto directo con los maestros. Aún así conozco estas palabras sánscritas y su significado debido a que los instructores teosóficos frecuentemente las mencionan. No es posible que un Lama de alto rango que vivía en el Tíbet no las conociera. Y esta es una prueba más que en realidad el Tibetano no existió y que Alice Bailey solo inventó a ese personaje para darse más prestigio.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

EL TIBETANO DETALLA EL TRABAJO QUE EFECTUÓ CON ALICE BAILEY

 
El siguiente texto supuestamente es un mensaje que el Tibetano le dictó a Alice Bailey en 1943, y el cual posteriormente se publicó en el apéndice del libro “Autobiografía inconclusa”, y en morado añadí mis comentarios:
 
 
MI TRABAJO
 
Por El Tibetano
 
En el mes de noviembre de 1919 me puse en contacto con Alice A. Bailey y le pedí que escribiera y publicara algunos libros que debían aparecer con el fin de impartir la verdad en forma correlativa. Ella al inicio rehusó argumentando que no simpatizaba con la denominada literatura ocultista difundida entre el público por los diversos grupos de esa índole, y que nunca había escrito para el público, y además que le desagradaba profundamente toda clase de trabajos y escritos psíquicos. Pero ella cambió de parecer cuando le expliqué que la relación telepática era algo ya comprobado y un asunto de interés científico, y que ella no era clarividente ni clariaudiente, y que nunca lo sería, y sobre todo, que la prueba de la verdad es la verdad misma.
 
Le dije que si aceptaba escribir durante un mes, el material trascrito le demostraría contener la verdad, pues enfocaba reconocimiento y comprensión intuitiva y abarcaba cuanto fuera de valor para la nueva e inminente era espiritual. Esto contribuyó a superar su aversión a tal tipo de trabajo, como también a las diversas e imperantes presentaciones ocultistas de la verdad; entonces ella estipuló que los escritos debían ser publicados sin pretensiones de ninguna especie, y que las enseñanzas demostrarían o no su valor, de acuerdo a sus propios méritos.
 
(Yo ya verifiqué el material que supuestamente el Tibetano le dictó telepáticamente a Alice Bailey y está lleno de errores y falsedades.)
 
 
 
Los Libros
 
El primer libro publicado fue Iniciación Humana y Solar, resultado de su primer esfuerzo en este tipo de trabajo, y es la base de los demás libros. Ella escribió para mí durante veinticinco años y los libros se publicaron de acuerdo a un propósito profundo y subyacente que quizás ustedes deseen conocer, y han tenido amplia aceptación mundial.
 
En el primer libro Iniciación Humana y Solar se trató de dar a conocer la realidad de la existencia de la Jerarquía, que H.P.B. ya había difundido mediante insinuaciones y enunciados, pero no en forma ordenada. La Sociedad Teosófica había enseñado la existencia de los Maestros, a pesar de que H.P.B. manifestara a la Sección Esotérica que lamentaba profundamente haberlo hecho. Estas enseñanzas fueron erróneamente interpretadas por los posteriores dirigentes teosóficos quienes cometieron varios errores fundamentales.
 
La descripción que daban de los Maestros se caracterizaba por una imposible infalibilidad, olvidando que ellos también evolucionan. La enseñanza impartida fomentó un creciente interés por el autodesarrollo y un intenso enfoque sobre la liberación y el desenvolvimiento personales, pues las personas consideradas como iniciados y discípulos avanzados eran mediocres y sin mayor influencia fuera de la Sociedad Teosófica, exigiendo total devoción hacia los Maestros y a sus personalidades.
 
(A los maestros no les gusta que los idolatren y esa solicitud de tener una total devoción la inventaron Annie Besant y Charles Leadbeater para así poder manipular aún más a sus seguidores.)
 
Decían que estos Maestros interferían en la organización de esos grupos esotéricos que afirmaban trabajar bajo su dirección, y se les hacía responsables de los errores cometidos por los dirigentes de los grupos, los cuales se escudaban detrás de las siguientes declaraciones: “el Maestro me dio instrucciones para que dijera”, “el Maestro desea que se haga el siguiente trabajo”, o “el Maestro quiere que los miembros hagan esto o aquello”.
 
Quienes obedecían eran considerados buenos, y los que no se interesaban ni obedecían se los consideraba como renegados. Se infringía constantemente la libertad individual y se justificaban las debilidades y ambiciones de los dirigentes.
 
A.A.B., en conocimiento de esto rehusó tomar parte en tales actividades, pues esta es la historia de la generalidad de todos los grupos esotéricos que atraen al público. Y aunque yo hubiera querido trabajar en esas condiciones —algo que ningún miembro de la Jerarquía hace— ella no habría colaborado conmigo.
 
(Yo comprendo que Alice Bailey no haya querido seguir en la Sociedad Teosófica debido a que en esa época era controlada de manera dictatorial por Annie Besant, pero esa no es una escusa para que luego Bailey inventara todas las charlatanerías que posteriormente dijo.)
 
Luego escribió Cartas sobre Meditación Ocultista. Estas cartas proporcionaron, en cierta medida un nuevo acercamiento a la meditación, basada en el reconocimiento del alma en cada persona y no en la devoción hacia los Maestros. A este libro siguió Tratado sobre Fuego Cósmico. Este libro constituye una ampliación (ampliación esperada) de las enseñanzas difundidas en el libro La Doctrina Secreta sobre los tres fuegos —fuego eléctrico, fuego solar y fuego por fricción; y también presenta la clave sicológica de La Doctrina Secreta y deberá ser estudiado por los discípulos e iniciados al finalizar este siglo y comenzar el próximo, hasta el año 2025.
 
(Eso es una asquerosa mentira porque el 80% del libro Tratado sobre Fuego Cósmico son puras falsedades, al igual que el resto de sus libros.)
 
Después A.A.B. pensó que sería de valor para mí y el trabajo que había que efectuar, escribir libros útiles para los estudiantes además de la trascripción de mis escritos y apuntes en el idioma original inglés, e ideamos hacerlo juntos, lo cual me instó a pensar y trasmitir ideas que era mi deber hacer públicas.
 
El promedio general de los psíquicos y médium no poseen mayormente un alto grado de inteligencia, por lo que A.A.B. deseaba demostrar para ayudar al trabajo del futuro que puede hacerse un trabajo netamente psíquico e inteligente al mismo tiempo. Y por esa razón escribió cuatro libros que son el producto de su propio esfuerzo:
 
·        La Conciencia del Átomo
·        El Alma y su Mecanismo
·        Del Intelecto a la Intuición
·        De Belén al Calvario
 
Y también escribió con mi colaboración un libro titulado La Luz del Alma, donde doy una paráfrasis en inglés de los Aforismos sánscritos del yoga de Patanjali, colaborando ella en los comentarios y consultándome ocasionalmente para estar segura del significado.
 
A este siguió Tratado sobre Magia Blanca, escrito hace unos años, que en forma de capítulos enviaba a los estudiantes avanzados de la Escuela Arcana, únicamente como material de lectura. Es el primer libro publicado que trata del entrenamiento y el control del cuerpo astral o emocional. Se han escrito muchos libros ocultistas sobre el tema del cuerpo físico y su purificación; y también sobre el vehículo etérico o vital, y la mayoría es recopilación de otros libros antiguos y modernos. En este libro se intenta entrenar, al aspirante moderno para que obtenga el control de su cuerpo astral con ayuda de la mente a medida que es iluminada por el alma.
 
El siguiente fue Tratado sobre los Siete Rayos; es un libro muy extenso. Los tomos I y II tratan sobre los siete rayos y sus siete tipos psicológicos, poniendo los cimientos para la nueva psicología, pues la psicología moderna, por más que sea materialista, ha establecido bases sólidas. El tomo III está íntegramente dedicado al tema de la astrología esotérica y constituye en sí una unidad completa. Está destinado a difundir la nueva astrología, basada en el alma, no en la personalidad.
 
El horóscopo confeccionado por la astrología ortodoxa predice la suerte y el destino de la personalidad, y cuando dicha personalidad está poco evolucionada o medianamente desarrollada, puede ser y con frecuencia es asombrosamente correcto. Sin embargo en los casos de personas muy evolucionadas, aspirantes, discípulos e iniciados que comienzan a controlar sus estrellas y por consiguiente sus acciones, no resulta tan exacto. Los sucesos y acontecimientos de sus vidas son impredecibles.
 
Por consiguiente la nueva y futura astrología se esfuerza por dar la clave del horóscopo del alma, condicionado por el rayo del alma y no por el rayo de la personalidad.
 
He impartido bastante como para capacitar a los astrólogos que tengan interés y posean una nueva inclinación, a predecir el futuro desde el ángulo de este nuevo acercamiento. La astrología es una ciencia fundamental y necesaria.
 
A.A.B. no es versada en ello ni sabe confeccionar un horóscopo, tampoco conoce los nombres de los planetas ni las casas que rigen. Por lo tanto, soy absolutamente responsable de lo que aparece en él y en todos mis libros, excepto, como ya he explicado, en el libro La Luz del Alma.
 
(Aquellos que saben de astrología han indicado que las explicaciones que dio el Tibetano son muy erróneas, y para demostrárselos, lean el análisis que hizo Richard Robb: link)
 
El tomo IV versa sobre el tema de la curación y la construcción del puente, el antakarana, que elimina la separatividad existente entre la mónada y la personalidad. Y también se dan las Catorce Reglas que deben dominar quienes se preparan para la iniciación.
 
El tomo V de Tratado sobre los Siete Rayos. Quisiera llamar la atención acerca de este último tema, recordándoles que A.A.B. nunca hizo la menor alusión, pública o privada, de que es una iniciada. Ella sabe que ello es contrario a la Ley, y oyó a muchas personas de escasa luz espiritual o capacidad intelectual hacer tal afirmación, y produciendo el consiguiente daño, menoscabando la idea de la Jerarquía y la naturaleza del adepto ante los ojos del público observador.
 
Soy absolutamente responsable de las Catorce Reglas y de su elucidación y aplicación. A.A.B. nunca pretendió ser más que una discípula activa ocupada en el trabajo mundial (lo cual no se puede negar), y ella ha reiterado constantemente que la legítima palabra “discípulo” no admite controversia, así como también es la más exacta para ser aplicada a las distintas categorías de los trabajadores de la Jerarquía, desde el discípulo probacionista, apenas afiliado a algunos discípulos de la Jerarquía, hasta la influencia misma del Cristo, el Maestro de Maestros e Instructor de ángeles y hombres.
 
(El “Cristo” que menciona el Tibetano es un personaje ficticio que inventó Charles Leadbeater como se los demuestro en este otro capítulo: link)
 
Constantemente ella se opone, con mi total aprobación, a la malsana curiosidad respecto a los títulos y categorías, lo cual constituye una plaga en muchos grupos esotéricos y conduce hacia la competencia desmedida, envidias, críticas y pretensiones que caracterizan a la generalidad de esos grupos ocultistas, inutilizando la mayoría de sus publicaciones e impidiendo al público recibir las enseñanzas en toda su pureza y sencillez.
 
Estado y título, categoría y posición, todo eso nada significan. Lo que vale es la enseñanza, es decir, su verdad y su llamado intuitivo. Esto debe tenerse constantemente presente. Los discípulos aceptados reconocen al Maestro internamente —lo cual puede ser corroborado por sus discípulos y utilizado por el Maestro como condición real—, lo conocen, aceptan sus enseñanzas y es considerado por ellos como su Maestro, pero no lo hacen con el mundo externo.
 
Mis libros han sido publicados constantemente durante años, y cuando haya terminado el Tratado sobre los Siete Rayos y editado un pequeño libro titulado Espejismo (Glamour) y también El Discipulado en la Nueva Era, A.A.B. habrá terminado su trabajo en colaboración conmigo y entonces ella podrá reasumir su tarea como discípula en el Ashram de su propio Maestro.
 
(Alice Bailey afirmaba que su Maestro era Kuthumi, pero esa es una vil mentira como se los demuestro en este otro capítulo: link)
 
 
 
 
La Escuela
 
La siguiente fase del trabajo que procuraré ver realizado, funciona ordenadamente. Mi deseo (como también el de muchos que están asociados con la Jerarquía) fue establecer una escuela esotérica cuyos miembros tuvieran libertad, no se vieran obligados a hacer juramentos ni a contraer compromisos, se les proporcionara meditación, estudios y enseñanza esotérica, dándoles libertad para hacer sus propios ajustes e interpretar la verdad de acuerdo a su capacidad; presentándoles diversos puntos de vista y al mismo tiempo transmitirles esas verdades esotéricas más profundas que podrían reconocer, si en ellos despertara la idea de los misterios; y aunque leyeran u oyeran algo acerca de los mismos, no los perjudicara aunque carecieran de percepción para reconocer la verdad tal como es.
 
Dicha escuela fue establecida en 1923 por Alice A. Bailey, con ayuda de Foster Bailey [su marido] y de algunos estudiantes con comprensión y visión espirituales. A.A.B. estableció como condición que yo no interviniera en la Escuela Arcana ni controlara sus planes y programas de estudio. En esto A.A.B. actuó en forma inteligente y correcta y apruebo plenamente su actitud.
 
Tampoco fueron usados mis libros como texto. Sólo, durante los últimos años, uno de ellos, Tratado sobre Magia Blanca, fue adoptado como texto de estudio, ante los continuos requerimientos de muchos estudiantes. Y también fue utilizada durante dos años, en una sección del cuarto grado, la enseñanza sobre el antakarana (que aparecerá en el tomo V del Tratado sobre los Siete Rayos). Además se dio en otra sección como material de lectura, enseñanza sobre Espejismo (glamour).
 
En la Escuela Arcana no se exige obediencia a nadie, ni tampoco “obediencia al Maestro”, pues ningún Maestro dirige la Escuela. En cambio se recalca la existencia del Maestro en el corazón, el alma, que es el verdadero hombre espiritual dentro de cada ser humano; tampoco se enseña teología ni se obliga al estudiante aceptar determinada interpretación o presentación de la verdad; un miembro de la Escuela puede aceptar o rechazar la existencia de los Maestros, de la Jerarquía, de la reencarnación o del alma y continuar siendo miembro de la misma.
 
No se exige ni se pide lealtad a la Escuela ni a A.A.B. Los estudiantes pueden trabajar en cualquier grupo ortodoxo, ocultista, esotérico, metafísico o iglesia y ser no obstante miembro de la Escuela Arcana. Sólo se les pide considerar dichas actividades como campo de servicio donde puedan proporcionar ayuda espiritual obtenida a través de los estudios de la Escuela.
 
Los dirigentes y colaboradores avanzados de muchos grupos esotéricos, también trabajan en la Escuela Arcana y, sin embargo, son totalmente libres para poder dedicar su tiempo, lealtad y servicio a sus propios grupos.
 
Después de veinte años, la Escuela Arcana entra ahora en un nuevo ciclo de crecimiento y utilidad —juntamente con toda la humanidad—, para lo cual se están haciendo los debidos preparativos. El principio fundamental es servicio basado en el amor a la humanidad. El trabajo de meditación está equilibrado y va paralelo al estudio y al esfuerzo de enseñar a los estudiantes a prestar servicio.
 
(A pesar del profundo charlatanismo de Alice Bailey, la Escuela Arcana tiene algunas cosas buenas, pero también es una tristeza constatar que enseña muchas falsedades. Alice Bailey en su repudio de la “escuela esotérica” de Annie Besant, creo su propia escuela que es aún más tergiversada.)
 
 
 
 
El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo
 
Otro aspecto de mi trabajo se concretó hace más de diez años cuando comencé a escribir ciertos folletos para el público en los cuales llamaba la atención sobre la situación mundial y el nuevo grupo de servidores del mundo. Traté de introducir en la Tierra —si puedo utilizar tal expresión— una exteriorización o símbolo del trabajo de la Jerarquía. Esto constituyó un esfuerzo para unir hasta donde fuera posible, subjetiva y objetivamente a todas las personas de propósitos espirituales y de profundo amor por la humanidad, o a quienes trabajaban activamente en muchas naciones, ya sea en organizaciones o individualmente.
 
Éstos son legión. Unos pocos son conocidos por los trabajadores de la Escuela, por A.A.B. y F.B. Conozco a miles de éstos, pero ellos no los conocen. Todos trabajan bajo la inspiración de la Jerarquía y, consciente o inconscientemente, cumplen con sus funciones como agentes de los Maestros.
 
Forman un grupo íntimamente unido en el aspecto interno, por la intención y el amor espirituales. Algunos son ocultistas que trabajan en diferentes grupos esotéricos; otros son místicos que trabajan con visión y amor; muchos pertenecen a religiones ortodoxas, y otros aún no reconocen en absoluto a ninguno de los llamados grupos espiritualistas. Sin embargo a todos les anima el sentido de responsabilidad por el bienestar humano y se han comprometido internamente a ayudar a sus semejantes. Este grupo es actualmente el Salvador del mundo y salvará al mundo e inaugurará la nueva era después de la guerra.
 
Los folletos que he escrito (el primero de los cuales se titula Los Próximos Tres años, editado en 1932 con el titulo de El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo) explican sus planes y propósitos y sugieren los modos y métodos para colaborar con dicho grupo ya existente y activo en muchos campos.
 
Quienes son influidos por el nuevo grupo de servidores del mundo y tratan de trabajar con él, como agentes del mismo, se denominan hombres y mujeres de buena voluntad.
 
En 1936 hice un gran esfuerzo para ponerme en contacto con tales personas, cuando aún había una pequeña posibilidad de evitar la guerra. Muchos recordaron esta campaña y su relativo éxito. La palabra escrita y hablada a través de la radio llegó a millones de personas, pero no hubo un número suficiente que se interesara espiritualmente por dar los pasos necesarios y detener el odio, el mal y la agresión que amenazaban envolver al mundo. Por lo tanto la guerra estalló en 1939, a pesar de todos los esfuerzos de la Jerarquía y sus trabajadores.
 
(Esto es falso, la jerarquía trata de reducir el dolor que provocan las malas energías que emiten los humanos, pero no las detiene porque sabe que las consecuencias serían peores, ver link)
 
La guerra paralizó el trabajo de buena voluntad. Esa parte del trabajo en la que habían tratado de servir los miembros de la Escuela Arcana y que trajo como resultado la formación de diecinueve centros de servicio en diversas naciones, fue temporalmente abandonada — pero sólo temporalmente hermanos míos porque la buena voluntad y la expresión de la voluntad al bien es la “fuerza salvadora” que anima al nuevo grupo de servidores del mundo.
 
Quisiera puntualizar el hecho de que la tarea de introducir al nuevo grupo de servidores del mundo y organizar el trabajo de buena voluntad, no tiene en absoluto nada que ver con la Escuela Arcana, excepto en lo que se refiere a la oportunidad que se les dio a los miembros de esa Escuela para ayudar en ese movimiento. Se les otorgó plena libertad de hacerlo o no. Y un sinnúmero de ellos no hizo esfuerzo alguno demostrando así que se valieron de la libertad que se les otorgó y enseñó.
 
Cuando estalló la guerra y el mundo estuvo envuelto en el consiguiente caos, horror, desastre, muerte y agonía, numerosas personas, espiritualmente orientadas, optaron por permanecer alejadas de la lucha. No era la mayoría, pero si una poderosa y ruidosa minoría. Consideraban cualquier actitud partidaria como una violación a la ley de fraternidad, y estaban dispuestas a sacrificar el bien de toda la humanidad por el sentimental anhelo de amar a la humanidad en forma tal que no implicaba acción ni decisión de su parte. En vez de decir “defenderé a mi patria, tenga razón o no”, decían “defenderé a la  humanidad, tenga o no razón.
 
Cuando escribí el folleto titulado La Actual Crisis Mundial y sucesivamente artículos sobre la situación del mundo, expresé que la Jerarquía apoyaba la actitud y los objetivos de las naciones aliadas, que luchaban por la liberación de toda la humanidad y por el alivio de los pueblos sufrientes. Esto, lógicamente, obligó a la Jerarquía a no apoyar en forma alguna al Eje adverso.
 
(Esto es falso porque los maestros no tienen favoritos en las guerras, y la concepción que tuvo Alice Bailey, alias “el Tibetano”, con la bomba atómica es enfermiza, ver link)
 
Muchos de los colaboradores en el trabajo de buena voluntad y algunos miembros de la Escuela interpretaron tal declaración como de carácter político y creyeron que la absoluta neutralidad en lo que concierne al bien y al mal era la actitud que debían mantener las personas con inclinaciones espirituales.
 
Ellos no pensaron con claridad, y confundieron el amor fraternal con el hecho de abstenerse de tomar partido a favor de uno de los bandos, olvidando las palabras de Cristo: “El que no está conmigo, está contra mí”.
 
(Yo dudo mucho que el verdadero Cristo haya dicho esa frase y pienso que más bien es otra manipulación que le hicieron a la Biblia.)
 
Repetiré lo que he dicho con frecuencia: La Jerarquía y sus miembros, incluyéndome a mí, aman a la humanidad pero no desean apoyar el mal, la agresión, la crueldad y el aprisionamiento del alma humana. Con el fin de que todos avancen en el camino hacia la luz, defienden la libertad, la oportunidad, el bienestar del género humano, y sin discriminación, la bondad y el derecho de pensar, hablar y trabajar libremente, que cada hombre posee. Por lo tanto no pueden apoyar a las naciones o a los habitantes de cualquier nación que vaya en contra de la libertad y la felicidad humanas.
 
Saben que en su amor y comprensión de las circunstancias, en una vida o en vidas posteriores, la mayoría de quienes ahora son enemigos de la libertad humana, serán a su vez libres y hollarán el Camino Iluminado. Mientras tanto, toda la fuerza de la Jerarquía está de parte de las naciones que luchan por liberar a la humanidad y de aquellos que en cualquier nación trabajan en ese sentido, Si fuera en detrimento de los valores espirituales el estar a favor del bien y de la libertad, entonces la Jerarquía trabajaría para cambiar la actitud de los pueblos respecto a lo que es espiritual.
 
(Esto es falso porque para los maestros, en las guerras no hay un bando bueno y un bando malo, sino dos grupos de hombres que todavía están sumergidos dentro de la barbarie.)
 
Por ser responsable Alice A. Bailey de transcribir los folletos, y F.B. de su publicación y distribución, se ha encontrado ante la difícil posición de ser el blanco de la crítica y ataques. Sin embargo ella sabe que el tiempo reajusta todas las cosas, y que el trabajo realizado, si está correctamente motivado, oportunamente probará su propio valor.
 
Por consiguiente me he interesado en tres aspectos del trabajo: los libros, la Escuela Arcana y el nuevo grupo de servidores del mundo. Y los impactos mundiales hechos por estos tres aspectos del trabajo fueron efectivos y útiles. La parte útil del trabajo realizado es lo que interesa, no la crítica e incomprensión de quienes pertenecen al viejo orden y a la era pisceana, pues ellos son incapaces de ver el surgimiento de las nuevas formas de vida y los nuevos acercamientos a la verdad.
 
Todo este tiempo he permanecido detrás de la escena. Soy responsable de los libros y folletos que llevan la autoridad de la verdad —si la verdad existe en ellos—, pero no la autoridad de mi nombre, ni la categoría que puedan adjudicarme o que me otorgan los curiosos, los investigadores y los devotos.
 
(Yo puedo asegurar que hay muy poca verdad en esos libros y folletos porque están llenos de mentiras.)
 
No he dictado ninguno de los programas de la Escuela Arcana ni he interferido en sus planes de estudio, y de ellos es responsable A.A.B. Mis libros y folletos fueron puestos a disposición de los estudiantes de la Escuela y del público.
 
He tratado de ayudar en el trabajo de buena voluntad, del cual es responsable Foster Bailey, sugiriendo e indicando cuál es la tarea que el nuevo grupo de servidores del mundo está tratando de realizar, pero no lo he hecho en forma autoritaria, ni jamás lo haré.
 
Los resultados de estas actividades fueron buenos; ha habido poca incomprensión pues ella es inherente a las facultades y actitudes personales de quienes critican. La crítica es sana mientras no se torne destructiva.
 
(A pesar del inmenso charlatanismo de sus fundadores, los servidores del mundo dirigidos por Lucis Trust han hecho un trabajo beneficioso a nivel vibratorio, pero es desconcertante ver que siguen esperando la llegada del personaje ficticio inventado por Leadbeater.)
 
 
 
 
El Entrenamiento Personal
 
Paralelamente a estas principales actividades, desde el año 1931 he estado entrenando a un grupo de hombres y mujeres, dispersos por todo el mundo, en la técnica del discipulado aceptado, entendido académicamente.
 
De entre un grupo de muchos y posibles neófitos, señalé aproximadamente a 45 personas —algunas conocidas personalmente por A.A.B. y otras totalmente desconocidas— que habían demostrado disposición para el entrenamiento, y su aptitud podía ser probada para el trabajo grupal del nuevo discipulado.
 
Estas personas recibieron directamente mis instrucciones personales y ciertas enseñanzas generales, aunque basadas lógicamente en las antiguas reglas, que involucraban el nuevo acercamiento a la Jerarquía y a la vida espiritual.
 
Estas instrucciones estarán en breve a disposición del público, pero no se darán indicaciones acerca de las personas así entrenadas, ni se impartirá información al respecto; nombres, fechas y lugares serán cambiados, aunque las instrucciones permanecerán tal como fueron dadas.
 
Estas personas comprobarán mi identidad por haber mantenido contacto directo conmigo. Saben quien soy desde hace años, pero han conservado mi anonimato con gran cuidado y verdaderas dificultades, debido a que centenares de personas en el mundo han hecho conjeturas respecto a mi identidad y algunas han acertado quien soy.
 
(Alice Bailey aseveró que el Tibetano era el antiguo discípulo del maestro Kuthumi, Djwal Khul, pero eso es falso como se los demuestro en este otro capítulo: link)
 
Actualmente, y a pesar de todo lo que A.A.B. y mis discípulos hicieron, se admite generalmente que soy un Maestro, y a tal efecto se me ha dado un nombre. Lo afirmé a mi grupo de aspirantes especialmente elegidos, cuando lo descubrieron internamente por sí mismos. Hubiera sido torpe e inútil no hacerlo, y al comunicarme con ellos y escribir instrucciones sobre el nuevo discipulado, ocupó lógicamente el lugar que me correspondía.
 
Algunas de estas instrucciones fueron consideradas por mí y A.A.B. como apropiadas y útiles para un uso más general, y luego incorporadas en una serie de escritos intitulados: Etapas del Discipulado, editados bajo mi nombre en la revista The Beacon. Fueron cuidadosamente revisados antes de su publicación, excepto uno en el que A.A.B. bajo la presión del excesivo trabajo, omitió la supresión de un párrafo en el cual se refería a mí como Maestro. Este párrafo apareció en The Beacon en julio de 1943 y le produjo un gran disgusto. Cometió ese descuido después de tantos años de ocultar mi identidad como Maestro, quedando así públicamente reconocida.
 
(Eso no fue un descuido, intencionalmente Alice Bailey hizo esa asociación para engatusar aún más a sus seguidores)
 
En relación con esto hay tres puntos sobre los cuales deseo llamar la atención.
 
1) Hace años manifesté en el Tratado sobre Magia Blanca que yo era un iniciado de cierta categoría, pero que se debía mantener mi anonimato. Años más tarde, debido a aquel error de A.A.B., aparentemente me vi en la posición de contradecirme, y por lo tanto cambiar mi actitud, pero en realidad no hice tal cosa debido a que la difusión de las enseñanzas alteran las circunstancias, y las necesidades de la demanda humana exigen a veces un cambio en el acercamiento. No hay nada estático en la evolución de la verdad. Desde hace tiempo intento hacer lo necesario para presentar al público, en forma más definida y atrayente, la existencia de la Jerarquía y sus miembros.
 
Manifesté claramente a A.A.B. hace unos años (como lo hizo su propio Maestro), que su deber principal como discípula era familiarizar al público con la verdadera naturaleza de los Maestros de Sabiduría para así contrarrestar la impresión errónea que el público había recibido. Ella lo logró hasta cierto grado, pero no en la amplitud esperada.
 
(Al contrario, las distorsiones que Alice Bailey hizo sobre los maestros contribuyeron a la creación de los “Maestros Ascendidos” que es una deformación completamente fantasiosa de lo que son los verdaderos Maestros de Sabiduría.)
 
A.A.B. se sintió cohibida ante esta tarea por el desprestigio en que había caído el tema debido a las falsas presentaciones de los diferentes instructores y grupos ocultistas, además de las ridículas explicaciones que daban los ignorantes acerca de nuestra identidad.
 
H. P. B., su predecesora, manifestó en ciertas instrucciones enviadas a la sección esotérica de la Sociedad Teosófica, que lamentaba amargamente haber mencionado a los Maestros, dando sus nombres y sus funciones.
 
(Blavatsky no dio sus funciones, eso lo inventó Leadbeater.)
 
La misma opinión sostuvo A.A.B. Los Maestros, tal como son presentados por la Sociedad Teosófica, tienen una vaga semejanza con la realidad. Ha traído mucho bien ese testimonio de su existencia, pero hicieron gran daño los torpes detalles a veces impartidos. Ellos no son como se les describe: no dan órdenes a sus seguidores (o mejor dicho devotos) para hacer esto o aquello o para formar ésta u otra organización; y  tampoco señalan a nadie como la encarnación de un personaje de suprema importancia, pues saben muy bien que los discípulos, iniciados y Maestros, son conocidos por su trabajo, sus obras y actos y no por sus palabras, y tienen que demostrar su categoría por el trabajo realizado.
 
(Eso también lo inventó Leadbeater.)
 
Los Maestros trabajan en muchas organizaciones por medio de sus discípulos; pero no exigen, por su intermedio, la total obediencia de los miembros de determinada organización, ni excluyen de las enseñanzas a quienes están en desacuerdo con las actividades de la organización o las interpretaciones de sus dirigentes. No son separatistas ni antagonizan con los grupos que trabajan bajo la dirección de distintos discípulos o Maestros.
 
Cualquier organización por la que ellos se interesen será incluyente y no excluyente. Tampoco promueven cuestiones respecto a las personalidades, apoyando a una y rechazando a otra, simplemente porque las opiniones de un líder sean o no apoyadas. No son personas extravagantes ni maleducadas, tal como las describen los dirigentes mediocres de muchos grupos; tampoco eligen como discípulos consagrados y trabajadores prominentes a hombres y mujeres de evidente inferioridad, desde el punto de vista mundano, ocupados en reivindicaciones y en el arte de atraer la atención sobre sí mismos.
 
(Es obvio que Alice Bailey y su marido Foster Bailey quedaron muy resentidos con Annie Besant porque ella no los valoró como ellos consideraban que si lo merecían en la Sociedad Teosófica.)
 
El discípulo en probación podrá ser un devoto, pero debe poner el énfasis sobre la purificación y la adquisición de una comprensión inteligente respecto a la fraternidad y necesidad humana.
 
Para ser un discípulo aceptado que actúe directamente bajo la dirección de un Maestro y esté activo en el trabajo mundial, ejerciendo una creciente influencia, se requiere polarización mental, desarrollo del corazón y sentido de los verdaderos valores.
 
(Aquí Alice y Foster están siendo son muy hipócritas porque ellos fueron muy mentirosos y manipuladores.)
 
Los Maestros presentados al público por algunos movimientos como el “Yo soy”, constituyen una tergiversación de la realidad. Los distintos movimientos teosóficos (desde la época de H.P.B.) no han demostrado inteligencia ni buen criterio en la elección de quienes la organización proclama como iniciados o importantes miembros de la Jerarquía.
 
Habiendo conocido todo lo dicho y observado los malos efectos causados por la enseñanza impartida acerca de los Maestros, A.A.B. extremó sus esfuerzos a fin de presentar la verdadera naturaleza de la Jerarquía, sus metas y sus miembros; y procuró poner el énfasis —como lo hace la Jerarquía— sobre la humanidad y el servicio prestado al mundo, y no sobre un grupo de instructores que aunque trascendieron los habituales problemas y experiencias de la personalidad en los tres mundos, ellos están aún en proceso de entrenamiento, preparándose (bajo la dirección de Cristo) para hollar “el Sendero de la Evolución Superior”, tal como se lo denomina.
 
El nombre con que nos conocen algunos discípulos en el Tíbet, da un indicio de nuestra etapa de realización. Denominan a la Jerarquía la “sociedad de mentes iluminadas y organizadas” —iluminadas por el amor y la comprensión, por una profunda compasión e inclusividad, por el conocimiento del plan, a fin de captar el propósito, sacrificando su propio progreso inmediato para ayudar a la humanidad. Eso es un Maestro.
 
 
2) El segundo punto a tratar, lo expondrá en forma interrogativa: ¿Qué daño puede ocasionar el hecho de señalar con el dedo a un Maestro y reconocerlo como tal, siempre y cuando su comportamiento corrobore esta declaración y su influencia sea mundial?
 
¿Ha producido algún daño este inadvertido descuido de A.A.B. evidenciándome como Maestro?
 
(A mí si me hizo daño porque me hizo perder mucho tiempo y dinero estudiando libros que son pura basura porque están llenos de errores y falsedades.)
 
Mis libros, portadores de mi influencia, han llegado a los más lejanos lugares de la tierra.
 
El trabajo de buena voluntad que he sugerido, y que F.B. está llevando a cabo voluntariamente, ha llegado literalmente a millares de personas por medio de folletos, la radio, el uso de la Invocación, los Triángulos, y mediante la palabra y el ejemplo de los hombres y mujeres de buena voluntad.
 
Durante los veinticinco años que A.A.B. trabajó conmigo en el campo esotérico, nunca trató de beneficiarse por el hecho de que yo soy uno de los numerosos Maestros, reconocido hoy por millares de personas. Ella no se ha respaldado en mí, ni en su propio Maestro; no nos ha hecho responsables por lo que ella ha realizado; y tampoco inició ni emprendió su trabajo sobre la base de que el Maestro “lo ordenó”.
 
Ella sabe que la tarea del Maestro consiste en poner al discípulo en contacto con el Plan, y que por propia iniciativa y cierta medida de sabiduría y de amor, el discípulo se esfuerza inteligentemente para hacerse cargo de la parte que le corresponde en la materialización del Plan.
 
Comete errores, y aunque no presenta quejas al Maestro, paga el precio aprendiendo la lección. Cuando tiene éxito no acude al Maestro para que la alabe, pues sabe que no lo hará. Lucha contra la mala salud, la envidia y el antagonismo de quienes tienen menos éxito o temen la competencia, y no acude al Maestro para recibir fuerza a fin de mantenerse firme. Trata de caminar a la luz de su propia alma y permanecer fuerte en su propio Ser espiritual, y así aprende a ser Maestro, aprendiendo.
 
(Yo lo que veo es que Alice Bailey vivió muy bien, al igual que lo hacen muchos otros embusteros, pretendiendo ser “la mensajera de los Maestros”.)
 
 
3) El tercer punto sobre el que quisiera llamar la atención es que el nuevo ciclo que vendrá al finalizar la guerra —la realidad de la existencia de la Jerarquía y el trabajo de los Maestros por intermedio de sus discípulos—, debe ser llevado a conocimiento del público.
 
Los discípulos de todas partes presentarán al mundo acrecentadamente el plan jerárquico para lograr la fraternidad, la vida y la inclusividad espirituales. Esto no lo realizarán apoyándose en las frases (tan prevalecientes entre los tontos), “el Maestro me ha elegido a mí”, o “el Maestro apoya mis esfuerzos”, o “yo soy el representante de la Jerarquía”, etc.
 
Sino mediante una vida de servicio, recalcando que los Maestros existen y que son conocidos por muchas personas; que el Plan consiste en el desarrollo evolutivo y el progreso educativo hacia una meta espiritual inteligente; que la humanidad no está sola y que la Jerarquía existe; que Cristo está con su pueblo; que el mundo está lleno de discípulos ignorados, debido a que trabajan silenciosamente; que existe el nuevo grupo de servidores del mundo; que los hombres y mujeres de buena voluntad se hallan en todas partes; que a los Maestros no les interesa absolutamente las personalidades, sino que utilizan a hombres y mujeres pertenecientes a todas las tendencias, creencias y nacionalidades, siempre que los aliente el amor, sean inteligentes, tengan mentes entrenadas y posean además influencia magnética y radiante, lo cual atraerá a las personas hacia la verdad y la bondad, pero no hacia el individuo, ya sea Maestro o discípulo.
 
Los Maestros no se preocupan en absoluto por la lealtad personal; ellos están exclusivamente dedicados a aliviar el sufrimiento, a promover la evolución de la humanidad y a indicar los objetivos espirituales. Ellos no esperan el reconocimiento de su trabajo ni la alabanza de sus contemporáneos, sino sólo el acrecentamiento de la luz en el mundo y el desenvolvimiento de la conciencia humana.
 
(Esto último es cierto, pero todo lo demás que dijo el “Tibetano” esta lleno de mentiras como se los he demostrado.)
 
 
Agosto de 1943.
 
 
 
 
 
 
OBSERVACIÓN
 
Este es un ejemplo más del enorme charlatanismo de Alice Bailey porque NO tiene ningún sentido que un elevado Lama que vivía en el Tíbet pusiera en sus libros todas las falsedades que inventó un embustero occidental llamado Charles Leadbeater, y en cambio tiene mucho más sentido considerar que Alice Bailey para darse más prestigio, ella inventó que sus libros le fueron dictados por un Maestro Tibetano.