Estoy atendiendo los comentarios que me hicieron durante mi ausencia,

pero como son muchos (+500) les pido paciencia.

LOS CONTINENTES EMERGEN Y SE SUMERGEN VARIAS VECES



La ciencia actualmente acepta la teoría de la deriva continental que afirma que las grandes masas continentales se desplazan unas respecto a otras. Esta hipótesis fue desarrollada en 1912 por el alemán Alfred Wegener a partir de diversas observaciones empíricas. Al principio la comunidad científica se mostró muy escéptica como suele serlo con teorías muy innovadoras. Sin embargo con el desarrollo de la teoría sobre la tectónica de placas, junto con la de la expansión del fondo oceánico, se comenzó a aceptar la teoría de la deriva 50 años después.

Esta teoría explica porque se pueden encontrar fósiles marinos en las grandes cadenas montañosas (Pirineos, Himalaya). Sin embargo, los Mahatmas van aún más lejos y afirman que los continentes se sumergen y emergen cíclicamente. Y de hecho este proceso ya ha sucedido varias veces en casi todos los continentes.

« No hay duda que sus geólogos son muy eruditos, pero entonces por qué no considerar la posibilidad que bajo los cinco continentes explorados y sondeados por ellos, en cuyas entrañas han encontrado el Eoceno** (época geológica) haciendo que les entregue sus secretos, puedan también estar escondidos profundamente en los insondables (o más bien dicho no sondeados) lechos oceánicos, otros continentes mucho más antiguos, cuyos estratos nunca han sido explorados geológicamente [hasta ahora con toda nuestra tecnología, solo hemos explorado geológicamente menos del 3% del lecho oceánico]. Y que dicha exploración podría algún día trastornar por completo las teorías actuales, ilustrando de esta manera la simplicidad y sublimidad de la verdad, por estar conectada con la “generalización” inductiva en oposición a sus conjeturas visionarias.

Por qué no admitir (aunque es cierto que hasta ahora ninguno de ellos ha pensado en esto) que nuestros continentes actuales – al igual que “Lemuria” y “Atlántida” – hayan estado ya varias veces sumergidos y que tuvieron el tiempo de reaparecer otra vez, para abrigar a nuevos grupos de humanidad y civilización. Y que en el primer gran solevantamiento geológico en el siguiente cataclismo – en la serie de cataclismos periódicos que ocurren desde el comienzo hasta el final de cada Ronda – nuestros ya conocidos continentes se hundirán y las Lemurias y las Atlántidas surgirán de nuevo.

Piensa en los futuros geólogos de la sexta y séptima razas raíces [que vivirán dentro de varios millones de años en el futuro, en esos continentes de nuevo emergidos]. Imagínalos excavando profundamente en las entrañas de lo que fue Ceilán y Simla, encontrando utensilios de los Veddhas, o de los remotos antepasados de los civilizados Pahari – ya que todo objeto de las porciones civilizadas de la humanidad que habitaba esas regiones habrá sido reducido a polvo, pulverizado por las grandes masas de los glaciares en movimiento durante la siguiente edad de hielo.

Imagina entonces a esos futuros geólogos encontrando solamente implementos rudimentarios tales como los que ahora se encuentran entre esas tribus salvajes. [Ante esas pruebas o más bien la falta de pruebas] van a declarar de inmediato que durante ese periodo el hombre era primitivo, se trepaba y dormía en los arboles y chupaba el tuétano de los hueso de los animales después de machacarlos y de ahí saltar a la conclusión de que en el XXI siglo, la humanidad estaba compuesta de “animales parecidos a hombres”, de tez negra y barbudos.
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Y a propósito, quienquiera que haya escrito la reseña sobre el libro la Atlántida* de Ignatius Donnelly tiene razón: Lemuria no puede ser confundida con el continente Atlántico como no lo puede ser Europa con América. Ambos continentes se hundieron llevándose con ellos a sus elevadas civilizaciones, sin embargo entre las dos catástrofes [el hundimiento de Lemuria y el hundimiento de la Atlántida] transcurrió un periodo de 700’000 años.
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El hundimiento de la Atlántida (el grupo de continentes e islas) comenzó durante el Mioceno** – así como ahora se observa que algunos de tus continentes se están hundiendo gradualmente – y culminó, primero con la desaparición del continente más grande, un acontecimiento que coincidió con la elevación de los Alpes, y segundo con la última de las bellas islas mencionada por Platón. Los sacerdotes egipcios de Saís le contaron a su ancestro Solón [uno de los siete antiguos sabios de Grecia (638-558 a.C.)] que la “Atlántida” (en realidad se referían a la única gran isla que quedaba) había perecido 9’000 años antes de su época [o sea alrededor de 11’500 años antes de nuestra época actual. Esa última isla se le conoce como Atlantis o Poseidón]. Esta no era una fecha arbitraria, puesto que ellos habían conservado sus registros de la manera más cuidadosa durante milenios. »
(Carta Mahatma 23B, 1882, p151-152 y 155)

« Han pasado alrededor de 850'000 años desde la sumersión de la última gran península de la gran Atlántida. [Lo que implica que han pasado alrededor de 1.55 millones de años desde el hundimiento de Lemuria, pero acuérdense que son aproximaciones ya que el hundimiento usualmente es progresivo, con excepciones como el de la isla de Poseidón que fue brusco ocasionado por sus magos negros (ver la caida de la Atlantida)]. » (La Doctrina Secreta II, p10)

 * Título original: Atlantis: The Antediluvian World, 1882. Reseñado en la revista The Theosophist, Vol. III, No 9, junio 1882, p. 237.
 ** Supongo que las fechas han de corresponder a las dadas en la Doctrina Secreta, las cuales difieren de las fechas dadas por la geología (ver comparación entre la escala de tiempo geológica y esotérica).

Para facilitar la comprensión demos un ejemplo occidental. Dentro de varios miles de años cuando vuelva una era de hielo, los glaciares van a cubrir una buena parte de Europa y América de Norte. Aplastando y pulverizando grandes ciudades como Nueva York, Londres o Paris. Si añadimos a eso que en periodos más largos ambos continentes van a hundirse durante varios cientos de miles de años, sepultando los rastros de la civilización occidental bajo varios metros de capa de sedimento. Es muy probable que los geólogos de esas civilizaciones futuras concluyan que la civilización europea o norteamericana es solo un mito que inventaron los antiguos hombres de XXI siglo, ya que no hay rastros de ella. Al menos hasta que exploren de más cerca el lecho oceánico...


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