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¿POR QUÉ EL ALMA NO PUEDE ASCENDER INMEDIATAMENTE AL CIELO?




William Judge en un artículo en donde habló sobre los suicidas, él explicó que:

« El humano que se quita la vida solo está muerto a medias y la ley de su propio ser lo obliga a esperar en el astral hasta que se alcance el termino natural de lo que habría sido su vida en la Tierra. »
(Ecos del Oriente III, p.220)

Y la pregunta lógica que uno se hace es:

¿POR QUÉ?

¿Por qué el alma humana, una vez que su cuerpo físico fallece no puede ascender inmediatamente al Cielo y tiene que permanecer en el astral hasta que termine lo que habría sido su periodo natural de vida en la Tierra?

Y durante mucho tiempo estuve con esa duda hasta que en una conferencia el Maestro Pastor dio la respuesta, y lo que dijo al respecto fue lo siguiente:

« Cuando la humanidad comenzó su aventura física, hubo al inicio todo un largo período en donde la humanidad permanecía todavía muy etérea. Y con esto quiero decir que los humanos al comienzo descendían al plano físico y entraban dentro de sus cuerpos físicos, pero sin poder permanecer en ellos el tiempo suficiente para obtener una verdadera experiencia terrenal porque al poco tiempo de haber entrado en sus cuerpos físicos ya volvían a salirse de ellos.

    


(Es como si descendieras bajo el mar, pero no pudieras permanecer mucho tiempo ahí, porque la falta de peso te empujaría hacia a la superficie. Por lo tanto, para que puedas permanecer bajo el mar durante un largo periodo de tiempo, se necesita de algo que te permita anclarte bajo esa profundidad.)


Entonces, resulta que en la Tierra ya por fin existían cuerpos físicos lo suficientemente desarrollados y sensibles para recibir a las almas humanas, pero esas almas humanas no eran todavía lo suficientemente atraídas a esos cuerpos físicos, simplemente porque las almas humanas no podían aun lo suficientemente descender hacia la materia.

Y es por eso que en esa antigua era, toda la humanidad, como un solo ser, dependía exclusivamente de los rayos del Sol (y no de la Tierra) para su existencia, puesto que es del Sol que las almas humanas han sido originalmente proyectadas hacia la manifestación.




Así es, venimos del Sol

Exactamente como un rayo es emitido del Sol. Pues bien, de la misma manera (aunque obviamente a un nivel más sutil) grupos de almas son proyectadas por las estrellas en este gran vientre que es el Cosmos.

Y dependiendo de la historia de cada sistema estelar, y dependiendo tambipen de la labor que tenga que desempeñar ese sistema estelar en el plan diseñado por la Divinidad (y también dependiendo de la juventud o antigüedad de las almas que son emitidas). Uno de los planetas pertenecientes a ese sistema solar será elegido específicamente para recibir una vida de carácter físico.


(Y en el caso de nuestro sistema solar fue la Tierra)

Entonces en ese tiempo, la humanidad dependía todavía completamente del Sol y no llegaba a ser atraída por la Tierra. Y así como ahora les parece tan difícil escapar de la atracción gravitacional terrestre. Pues bien, en ese entonces les pereció igual de difícil descender al planeta. Y les requirió de muchos esfuerzos y de mucha voluntad para encontrar los medios de anclarse en el plano físico.

(Así como ahora nos requiere de muchos esfuerzos y de mucha voluntad para evolucionar de nuevo hacia el mundo divino.)

Y para lograr permanecer en la Tierra, ustedes recurrieron a la ayuda que les ofreció la Naturaleza, la cual tiene toda una serie de leyes físicas que les son propias a ella (pero que no se aplican en los planos superiores de existencia).

Entonces para poder permanecer en el plano físico, ustedes aceptaron consciente y voluntariamente esas leyes de la Naturaleza incorporándolas en vuestros cuerpos sutiles inferiores que son el cuerpo energetico y el cuerpo astral.

(Y el cuerpo físico también pertenece a la triada inferior, pero como el cuerpo físico está formado por materia, ya esta sometido a las leyes que rigen al plano físico).


Y es así que gracias a la ley de gravedad, una vez que el hombre la incorporó en su ser, él tuvo el poder de descender hacía la materia y permanecer en su cuerpo físico hasta el día previsto de su fallecimiento. En donde entonces la Naturaleza ya no ejercería más esa ley atractiva sobre él. Y es por eso que después de morir ustedes pueden ascender de nuevo hacia los planos superiores.


(Se refiere al mundo divino conocido como el Devachan o Paraíso y a una zona intermedia llamada el Kama-Loka)

Porque si la Naturaleza continuara a ejercer su atracción sobre ustedes, entonces no podrían repartir. Ustedes permanecerían como fantasmas al lado de vuestro cuerpo o en vuestras casas, como lo hacen aquellos que están demasiado apegados a la materia. O estarían errando como almas en pena en la contraparte sutil de la Tierra que es el plano astral y que es lo que les sucede a aquellos que mueren antes de tiempo y no tienen el alma tranquila»
(Conferencia del 27-09-92)



O sea que cuando reencarnamos, nuestra triada inferior incorpora en su programación: la ley de gravedad. Y eso es lo que nos permite a nosotros como almas humanas permanecer en el plano físico durante nuestra estancia en la Tierra.

Porque de lo contrario, estaríamos constantemente saliendo de nuestro cuerpo físico y por consiguiente no podríamos llevar a cabo una reencarnación eficiente en el mundo físico.

¡Que fastidio, otra vez me salí! ¡Así no se puede trabajar en el plano físico!


Y cuando el cuerpo físico muere, su contraparte sutil (que es el dúo cuerpo astral y cuerpo energético) sigue existiendo y por lo tanto vamos a seguir permaneciendo en la Tierra, pero ya no en su parte física, sino en su contraparte sutil que es el plano astral.


Y este dúo (cuerpo astral y cuerpo energético) va a seguir existiendo hasta que se le acabe la “pila” al cuerpo energético y este se desintegre, y el cuerpo astral al ya no recibir más energía entonces también se va a desintegrar, lo que va a permitir que el alma humana pueda proseguir con su ascenso a los planos superiores de existencia.




Normalmente los humanos al momento de fallecer caen en el sueño akáshico y permanecen durmiendo en el plano astral en una zona resguardada y segura hasta que se le acabe la “pila” a su cuerpo energético.

Pero hay humanos que por diversas razones se despiertan durante el sueño akáshico, como por ejemplo:

-      aquellos que tienen una tendencia muy fuerte hacia un vicio,
-      o aquellos que tienen un apego desmedido hacia algo en la Tierra,
-      o aquellos que quedaron muy traumatizados por la manera como perdieron la vida,
-      o aquellos se encuentra en un estado muy profundo de depresión,
-      etc.

Y para que comprendan la razón de eso, simplemente observen los motivos por los cuales usualmente la gente no puede dormir.

  • Por ejemplo el que es muy adicto al cigarro, se despierta en la noche porque ya necesita de una nueva dosis de nicotina. 
  • Y el que está muy impactado debido a que acaba de pasar por algo muy traumatizante, tampoco puede dormir porque está tan tenso que ese estado de agitación interna le impide reconciliar el sueño. 
  • Y el que sufre de una terrible depresión, su dolor tampoco lo dejar descansar. 
  • Etc.

Y esos humanos que no logran permanecer dormidos en el sueño akáshico y se despiertan durante su estancia post-mortem en el plano astral, ellos son los “espíritus sufrientes” que van a estar errando en el plano astral como fantasmas en pena hasta que la “pila” de su cuerpo energético se les acabe.

Y por ejemplo, si una persona tenía destinado vivir hasta los 90 años, pero murió a los 50 años de edad, entonces esa persona va a permanecer en el plano astral durante 40 años antes de poder ascender al Kama-Loka.

Pero no es bueno permanecer despierto en el plano astral porque el astral también tiene sus peligros, y por lo tanto lo mejor para esos humanos que se encuentra vagando, es que permitan que los Seres de Luz los cuiden y los resguarden hasta que su permanencia en el plano astral termine.

Y para motivarlos a hacer eso, si ustedes llegan a tener comunicación con alguno de ellos (ya sea porque sueñan con un familiar que se suicidó o porque tienen la capacidad de ver a los muertos) explíquenles a esas almas la situación en la que se encuentran y que por favor recen y le pidan a Dios, o a Jesús, o a los Ángeles (con quienes ellos se sientan más afines) que los cuiden, los protejan y los guíen.

Pero desafortunadamente hay unas almas que están tan encerradas en su dolor (como por ejemplo es el caso de muchos suicidas) que ellos no les van escuchar porque la depresión en la que se encuentran no se los permite. Y para esas almas lo idóneo es enviarles Luz para que les ilumine su conciencia. Y una forma muy eficaz de hacerlo es por medio de un ritual como el que indico en este capítulo:







Entonces una vez que se termina la “pila” del cuerpo energético, la contraparte sutil de la triada inferior se desintegra, y el alma liberada de esa ancla que la mantenía sujetada a la Tierra, puede ascender.

Primero al Kama-Loka que es como el puente entre el mundo terrestre y el mundo divino. Y en el Kama-Loka, el alma se va a despojar de toda su naturaleza mala, para que así pueda también ascender al mundo divino, porque de lo contrario, no podría debido a que en el mundo divino la vibración es tan alta que no hay cabida para las vibraciones bajas.

Y esto se los detallo más en este otro capítulo:









OBSERVACIONES

En el texto de arriba para ilustrar el asunto, en varias ocasiones les mencioné: “hasta que se le acabe la pila al cuerpo energético” porque es una forma fácil de comprender y de captar lo que les quiero decir.

Pero en realidad el cuerpo energético no tiene una pila, sino que recibe una energía de base al momento de crearse y esta energía de base es la que lo va a mantener funcionando, aunque progresivamente esta energía se va a ir agotando.

Y de la misma manera, el Maestro Pastor habla de “la fuerza de la gravedad” porque eso ayuda a comprender y captar lo que él les quiere decir. Pero en realidad él no se está refiriendo a la fuerza de la gravedad que se menciona en la física y que atrae a los humanos hacia la Tierra, sino más bien a una fuerza de gravedad más “esotérica” que atrae a las almas hacia los plano más densos de la existencia (y que son el plano físico, el plano energético y el plano astral).

Y ahí seguramente va a haber lectores que me van a preguntar.

“¿Entonces por qué hay humanos que sí puede viajar al plano mental con su conciencia aunque ellos se encuentren todavía encarnados en la Tierra?”

Y la respuesta es porque estamos hablando de una situación en condiciones normales, y para ilustrárselos, imaginen que yo les dijera “el hombre no puede volar”. Y ustedes me van a replicar que sí puede con aviones, helicópteros, etc.

Y ahí yo les respondería: “el hombre no puede volar en condiciones normales, pero si desarrolla la tecnología requerida para eso, entonces sí puede”. Y de la misma manera sucede aquí: el hombre no puede ascender en condiciones normales al plano mental debido a esta “fuerza de gravedad oculta”, pero si desarrolla la espiritualidad suficiente, entonces sí puede hacerlo.






LA EXPLICACIÓN TEOSÓFICA SOBRE LOS FANTASMAS



(Observación: este artículo fue elaborado por la Logia Unida de Teósofos de Inglaterra y le agradezco mucho a Alexander por haberlo traducido y pueden leer la versión original en inglés aquí.)

Puesto que muchas personas están muy interesadas en los fantasmas y dicen que han visto tales espectros, vale la pena expresar y examinar cómo la Teosofía explica este fenómeno.

En primer lugar, la enorme cantidad de personas de todas las épocas y períodos de la historia, de todas las razas, naciones y etnias, de todos los niveles y grados de educación e inteligencia, de todas las creencias religiosas e incluso no religiosas, y de todas las clases sociales, que afirman haber visto lo que se suele llamar “fantasmas” o “espíritus”, debería ser una prueba suficiente para todos (excepto para el fanático de mentalidad cerrada) que tales curiosos fenómenos existen y no son meramente el resultado de alucinaciones o de un temperamento histérico.

Pero,
¿Cómo pueden explicarse los fantasmas?


Creer que todo lo que se llama fantasma es verdaderamente el alma real fallecida, es una postura muy simplista e ingenua a adoptar. El universo es una cosa majestuosamente compleja e intrincada, y no hay respuestas ni explicaciones sencillas para su funcionamiento y mecanismos sutiles internos.

Y de ahí la naturaleza inevitablemente profunda y compleja de las enseñanzas Teosóficas, en las cuales se presentan muchas de estas respuestas y explicaciones.

Según la Teosofía, la mayoría de los fantasmas que la gente ve corresponden a uno de los siguientes tres casos:



PRIMER CASO

Un cuerpo astral que no se ha desvanecido apropiadamente después de la muerte del individuo.

El cuerpo astral es la contra parte sutil e invisible del cuerpo físico. Es el molde invisible que ayuda a mantener la forma y la existencia del cuerpo físico. Y la transición conocida como muerte física se produce cuando el lazo energético que mantiene unido al cuerpo astral con el cuerpo físico se rompe.

Posteriormente el alma también se separa del cuerpo astral y se mueve hacia los planos más sutiles de existencia, mientras que el cadáver físico y su doble astral se dejan atrás. Los dos ya no están conectados vitalmente, pero los restos del cuerpo astral, ahora sin alma, permanecen cerca de los restos físicos, y se descomponen y se desintegran a la misma velocidad. Por lo tanto, si el cuerpo es incinerado, el cuerpo astral se purifica y se desvanece más fácilmente.

Sin embargo, si el cuerpo está enterrado, es probable que el cuerpo astral permanezca cerca de la tumba hasta que el cadáver esté completamente desintegrado, lo cual, como sabemos, puede llevar mucho tiempo. Y esta es sólo una de las numerosas razones por las que la incineración es mucho más recomendable que el entierro.

En el artículo “Cuerpos Astrales o Doppelgangers”, H.P. Blavatsky explica que:

« Este “doble” nace con el hombre, muere con él, y nunca puede separarse del cuerpo durante la vida, y aunque  sobrevive a él, se desintegra, pari passu, con el cadáver. Es esto lo que a veces, durante ciertas condiciones atmosféricas, se ve encima de las tumbas como una figura luminosa del hombre que fue. »

Sin embargo, ocurre ocasionalmente (debido a ciertas circunstancias y varias razones) que el cuerpo astral no se desintegra en absoluto y de este modo permanece como una especie de fantasma atrapado e inconsciente. Esto ocurre con mayor frecuencia en los casos de muerte trágica y violenta.

Uno de tales numerosos casos involucra al “fantasma” de la aristócrata inglesa decapitada que se puede ver caminando silenciosamente a través de un pasillo particular en un viejo castillo a la misma hora todos los días.

Y es importante entender que esta no es la persona real, puesto que esa alma muy probablemente ya se encuentre en el Devachan (“el Paraíso”) y ese fantasma no es más que un cuerpo astral vacio y atrapado, incapaz de pensar y repitiendo automáticamente ciertas acciones relacionadas con la muerte del cuerpo físico al que una vez estuvo unido.




SEGUNDO CASO

Algo impreso en la Luz Astral que brevemente se hace visible o perceptible para alguien.

Cada pensamiento que una persona tiene, cada palabra que una persona pronuncia, y cada acción que una persona realiza, indeleblemente se imprime y se registra en lo que la Teosofía llama la “Luz Astral” y esta es la atmósfera psíquica que rodea íntimamente al plano físico, y hasta cierto punto incluso lo interpenetra. Hay, pues, un registro subjetivo de todo lo que alguna vez ha ocurrido.

En su libro “Epítome de la Teosofía”, William Judge habla del inmenso cuerpo de imágenes que hay en la Luz Astral y lo describe como:

« El almacén donde se depositan todos los acontecimientos pasados, presentes y futuros, y en este se marcan todos los efectos de las causas espirituales, y todos los actos y pensamientos, ya sean en la dirección del espíritu o de la materia. »

Y a veces sucede que la conciencia de una persona se ensalza y se eleva un poco (a menudo sin que la persona se de cuenta), y entonces esa persona es testigo y percibe cosas que están registradas en la Luz Astral, pero comete el comprensible error de pensar que están viendo uno o varios fantasmas.

Por ejemplo, una mujer se emocionó y se entristeció al visitar el lugar de un antiguo campo de batalla y al pensar en la terrible violencia y matanza que una vez había tenido lugar allí, y al siguiente momento se sorprendió de oír los fuertes ruidos de la batalla, y vio que el sangriento conflicto estaba sucediendo justo frente a ella, pero poco después todo se desvaneció y ella volvió a ver el gigantesco campo vacío.

¿Había visto a dos ejércitos de fantasmas enemigos?

No. Ella simplemente se sintonizó de manera inconsciente con los registros de la Luz Astral por un breve momento.




TERCER CASO

Una víctima de muerte no natural que está atrapada temporalmente “entre la Tierra y el Cielo” e intenta hacer contacto con el plano físico.

La persona que tiene una muerte natural se debe a que los diversos componentes de su constitución interna (generalmente llamados en las enseñanzas de la Teosofía: los Siete Principios) han seguido progresiva y naturalmente su trayecto destinado, y han cesado de adherirse entre sí de manera natural.


Pero esto obviamente no es el caso de alguien que muere repentinamente en un accidente, o que es asesinado, o que se suicida. Y estos individuos permanecen todavía semi-vivos y tienen que permanecer en la zona intermedia entre el Cielo y la Tierra hasta que termine el tiempo de vida que tenían destinados vivir en la Tierra.


Y esto en ningún sentido es una forma de “castigo”, sino que simplemente se debe a que las inmutables Leyes de la Naturaleza requieren que nuestros Principios se separen entre sí de manera correcta, con el orden correcto y en el momento correcto, para que el proceso completo de la muerte proceda de manera armoniosa y normal. Porque de lo contrario, el alma es incapaz de entrar en el estado de Devachan (o “Cielo”) de manera natural.

Esta zona intermedia llamada “Kama-Loka” es descrito por Madame Blavatsky en su libro La Clave de la Teosofía como:

« Una localización astral, el limbo de la teología escolástica, el Hades de los antiguos, y estrictamente  hablando, un lugar solamente en sentido relativo. No tiene ni un área definida ni fronteras, sino que existe dentro del espacio subjetivo, es decir, está más allá de nuestras percepciones sensoriales, pero sin embargo existe. »

Y el Kama-Loka está íntimamente relacionado con la Luz Astral a la que nos hemos referido.

(Nota: mi investigación me ha llevado a concluir que esas almas errantes permanecen en el plano astral y es solamente cuando termina la duración que tenían destinadas vivir en la Tierra que prosiguen con su ascenso hacia el Cielo, primero pasando por el Kama-Loka y luego llegando al Devachan.)

Los estados y las experiencias por las que pasan las víctimas de muerte no natural varían extremadamente, y muchas de estas almas estarán en mayor o menor medida inconscientes y descansando “en un sueño lleno de sueños optimistas” como los Maestros lo han expresado.

Pero para otros, y especialmente aquellos que cometen el acto de auto asesinato o suicidio y el cual es descrito en La Clave de la Teosofía como “el peor de los crímenes y horrible en sus resultados”, las cosas no son tan optimistas. Y basta por ahora dar sólo un ejemplo relacionado con ello:

Un hombre de mediana edad se suicidó en una Nochebuena reciente, dejando que su cuerpo fuera descubierto por su esposa y sus niños pequeños en la mañana de Navidad. El hombre había sufrido de depresión y otros problemas de salud mental durante bastante tiempo y fue una gran conmoción para su familia, a quienes su acto los dejó terriblemente perturbados. No obstante, después de varios meses, ellos habían comenzado a reconstruir sus vidas destrozadas.

Fue alrededor de ese tiempo que la esposa se despertó una noche para encontrar a su marido sentado en la silla del dormitorio y observándola. Él parecía la misma persona que cuando todavía estaba vivo con la excepción de tener el contorno de su cuerpo un poco difuso y etéreo.

Y él le expresó su profundo pesar por lo que había hecho y le rogó a ella que le ayudara a salir del horrible estado en el que se encontraba. Ellos fueron capaces de mantener una breve conversación antes de que él desapareciera, aunque esto continuó sucediendo casi todas las noches durante algún tiempo.

Y para que no sea descartado como la mera alucinación de una viuda afligida, debemos añadir que el hombre procedió a aparecer en numerosas ocasiones ante sus hijos también.

Mucha gente describiría esto como una visita de un fantasma, pero los Teósofos lo describirían más bien como la visita de un alma sufriente, y estarían conscientes de que es espiritualmente ilegal que los individuos intenten retomar el contacto con la vida de la cual se han despojado voluntariamente.

El caso anterior lo conocimos nosotros personalmente, y es de lamentar que la mujer fue a pedir ayuda y consejo a médiums psíquicos y a espiritistas en lugar de escuchar la Antigua Sabiduría Eterna de la Teosofía.




CONCLUSIÓN

Estos tres casos son los más usuales, pero el lector tiene que estar consciente que un tema tan extenso e intrincado como lo es este, no puede de ninguna manera ser tratado exhaustivamente en un único artículo. Aquí solo hicimos una introducción y no abordamos casos más particulares tales como los poltergeists, las casas embrujadas, los íncubos y súcubos, etc. Aunque las descripciones y explicaciones anteriores pueden proporcionar insinuaciones y pistas útiles en esas direcciones.

La Teosofía no está en el mundo con el propósito de estudiar a los fantasmas y a los encantamientos, sino que prefiere dejar esos temas a los investigadores paranormales. Sin embargo, se espera que estos conocimientos Teosóficos hayan ayudado a arrojar mayor luz sobre este asunto.




EL SUICIDIO NO TE LIBERA DEL SUFRIMIENTO



En este capítulo hice una síntesis de toda la información relevante que he encontrado sobre el suicidio:


Pero para enriquecer más el blog, también les voy a poner los artículos que escribieron grandes instructores y a continuación les traduzco el artículo que escribió William Judge sobre ese tema.

William Judge fue uno de los fundadores de la Sociedad Teosófica y también fue discípulo del Maestro Morya y el principal colaborador de Blavatsky, y por lo tanto es alguien que tiene mucho conocimiento oculto, y sobre lo que les pasa a los suicidas, él escribió un artículo titulado:


EL SUICIDIO NO ES MUERTE

« Como estudiante de esoterismo y de la naturaleza humana, he estado interesado en la discusión del tema del suicidio, y en la actualidad, esencialmente se ven dos posturas: la de los materialistas y la de los religiosos. Y ninguno de estos puntos de vista es satisfactorio.



EL PUNTO DE VISTA MATERIALISTA

Si se aprobara el suicidio, esto sólo podría hacerse fundamentándose en la idea errónea de que el hombre sólo fuese un cuerpo (y el cual siendo solo un trozo de materia) entonces se le podría sacar de esta manera al hombre de sus sufrimientos.

Y a partir de este concepto, se volvería un paso fácil el justificar matar a otros hombres que pudiesen estorbarnos o que estuviesen viejos, o locos, o decrépitos, o que fuesen depravados.

Porque si todo lo que somos fuera solamente la “masa de barro” que llamamos cuerpo, y si el hombre no fuera un espíritu innato e inmutable en esencia, entonces la gente se preguntaría:

¿Qué mal podría haber en destruirlo, si es nuestro, y sólo somos ese cuerpo?

Y siguiendo ese razonamiento, qué tan fácil sería el encontrar buenas y suficientes razones para deshacerse también del cuerpo de las demás personas siguiendo una reflexión similar.



EL PUNTO DE VISTA RELIGIOSO

Y por el lado religioso, el sacerdote condena el suicidio, pero uno puede ser Cristiano y sin embargo mantener una opinión de que una rápida liberación de la Tierra, hace posible ir al Cielo varios años antes.

Y es que en realidad, ninguna de las razones que haya presentado esta religión, disuade verdaderamente al Cristiano de cometer suicidio salvo su propio temor.

La muerte, ya sea natural o forzada, se ha convertido en un pánico para le agente y es por eso que se le suele llamar “La reina del Terror”. Y esto ocurre porque, aunque las religiones ofrecen un vago paraíso al otro lado de la existencia, la vida y la muerte son tan mal comprendidas que la gente prefiere aguantar los males que ya conoce, que volar a otros lugares que son temidos por ignorancia de lo que puedan ser.



EL PUNTO DE VISTA ESOTÉRICO

El suicidio (como cualquier otro asesinato) es un pecado porque es una súbita perturbación de la armonía del mundo. Y es por eso que el suicidio es un delito, porque frustra a la naturaleza.

La naturaleza existe en razón del alma y por ninguna otra razón, y la naturaleza tiene por así decirlo, el proyecto de darle al alma, la experiencia y la conciencia de sí misma.  Y esto sólo puede tenerse por medio de un cuerpo a través del cual el alma pueda estar en contacto con la naturaleza.

Por lo que separar violentamente la conexión de ese cuerpo con el alma antes del tiempo previsto, eso frustra la meta de la naturaleza, compeliéndola por medio de sus propios lentos procesos a restaurar la tarea que quedó inconclusa. Y como esos procesos deben de continuar a través del alma que cometió el asesinato de su cuerpo, su secuela aporta más dolor y sufrimiento.

Perturbar la armonía general es un pecado más grande de lo que piensan los individuos. Ellos lo hacen porque se consideran como si estuviesen solos, pero en realidad ellos están conectados energéticamente con todo el mundo, con las otras mentes y las otras almas.

Y es que en verdad un lazo sutil pero poderoso y real nos los liga a todos, y en el instante en que una de las fibras de ese lazo disturba la conexión, todo el sistema lo resiente por reacción a través del alma y la mente, y solo puede regresar al estado normal a través de un ajuste doloroso.

Este ajuste se realiza en los planos invisibles de la existencia, y los cuales son de suma importancia ya que en ellos existe el verdadero ser. Y es así como todo asesino de sí mismo o de otro, impone una carga injustificada sobre toda la humanidad.

Por lo tanto él no puede escapar de esta injusticia, debido a que la muerte de su cuerpo físico no lo separa del resto de la humanidad, sino que sólo lo priva del instrumento que la naturaleza le procuró para interactuar con el plano físico, y en cambio su acto lo coloca en la vorágine de las Leyes que son poderosas e implacables, y que son incesantes en su operación y obligatorias en su demandas.

Y es por eso que el suicidio es una enorme locura, debido a que coloca al que lo comete en una posición infinitamente peor de la que se encontraba antes y de la que ingenuamente esperaba escapar.

Y es que el suicidio no es verdaderamente muerte, sino tan sólo el abandono de una casa bien conocida [el plano físico] con unos alrededores que le son familiares, para ir a un nuevo sitio en donde sólo tiene lugar el terror y la desesperación [que es el plano astral cuando se entra ahí en un estado de depresión].

El suicidio es tan sólo una muerte preliminar cometida sobre el instrumento de materia que es el cuerpo físico, y el cual es puesto bajo el “frio abrazo de la muerte”, dejando al hombre despojado de su instrumento para interactuar en la Tierra, pero todavía su ser sigue vivo en los planos sutiles de existencia, y solamente se encuentra fuera de la vida física del planeta.


El esoterista sabe que el hombre es un ser complejo lleno de fuerzas y de facultades todavía desconocidas por la ciencia, y que su cuerpo físico es tan solo una de sus vestimentas.

El hombre es un ser triple de cuerpo, alma y espíritu. Y esta trinidad puede dividirse a su vez en sus siete vestimentas:


Y tal como el hombre es trino, también lo es la naturaleza que tiene una parte material, una parte intermedia y una parte divina:

(Y las tres partes estando ligadas en un TODO.)

La parte material del hombre gobierna al cuerpo, la psíquica afecta al alma humana y el espíritu vive en la parte divina (y también en el hombre estando todo ligado como un todo).

Por lo que si solo fuésemos cuerpos, podríamos entonces muy bien entregarlos a la naturaleza material y a la tumba, pero si salimos con precipitación de lo material, podemos proyectarnos en lo psíquico o astral. Y como toda la naturaleza procede con regularidad bajo el gobierno de la ley, sabemos que cada combinación tiene su propio término de vida antes de que pueda producirse en él una separación fácil y natural.

Un árbol o un mineral o un hombre es una combinación de elementos o partes, y cada una de esas partes debe de tener su termino de vida proyectado. Y si nosotros nos separamos de forma violenta y prematuramente, ciertas consecuencias deberán sobrevenir.

Porque cada elemento requiere de su propio tiempo para disolverse, y siendo el suicidio una violenta destrucción del elemento más denso (o sea el cuerpo) los otros dos elementos que componen al hombre (o sea el alma y el espíritu) se quedan sin su instrumento natural.

El hombre está entonces muerto a medias y se encuentra constreñido por la ley de su propio ser a esperar en el astral hasta que se alcance el termino natural de lo que habría sido su vida en la Tierra.



La suerte del suicida es horrible en general. Él se ha separado de su cuerpo físico aniquilándolo, pero que no aniquilan a su conciencia y por consiguiente él sigue sintiendo todo el dolor que sentía antes de quitarse la vida física.

(Y yo diría que incluso es peor porque el cuerpo ayudaba a absorber gran parte de ese dolor actuando como una esponja.)

Y allí, en esa zona intermedia, la Ley (que actúa realmente por su bien) lo compele a esperar hasta que pueda morir en debida forma.

El hombre debe por lo tanto esperar medio muerto, los meses o años que, en el orden de la naturaleza, hubiesen transcurrido para él, antes de que el cuerpo, el alma y el espíritu se pudiesen separar de manera correcta.

Y mientras tanto, el hombre se convierte en un fantasma errante. Él existe completamente en el reino astral, carcomido por sus propios tormentos, y repitiendo continuamente con sus pensamientos intensos, el acto por el cual trató de detener el peregrinaje de su vida.


Y al mismo tiempo ve a la gente y el lugar que dejó, pero no es capaz de comunicarse con nadie, excepto aquí y allá con alguna persona sensitiva, quien frecuentemente se aterroriza por su visita.

Y para empeorar las cosa, el suicida frecuentemente llena las mentes de los vivos que estén deprimidos, con sus pensamientos de quitarse la vida, conduciéndolos ocasionalmente a que cometan el mismo acto [lo que le genera un karma muy pesado al individuo que se suicidó].

Y debido a que el suicida se separó, por un lado del cuerpo y la vida que le eran necesarios para su experiencia en la Tierra, y por consiguiente para su evolución como ser cósmico.  Y por el otro, la perturbación que provocó con su acto lo separó de su naturaleza divina,

El suicida se encuentra ahora esencialmente compuesto de su cuerpo emocional (Kama), el cual tiene gran resistencia a la tensión y animado por sus pasiones y deseos. Pero una parte de su mente (Manas inferior) está todavía con él, y por lo tanto el suicida en el Más allá puede pensar y percibir.

Desafortunadamente, ignorante de cómo usar las fuerzas de ese reino, él es arrastrado aquí y allá, incapaz de guiarse él mismo, y toda su naturaleza está angustiada.

Y así continua con su tormento, hasta que las fuerzas que lo mantienen anclado al astral terminan y es cuando verdaderamente comienza a morir. Entonces cae en un sueño para un periodo de descanso en el Devachan (“el Paraiso”) antes de comenzar una vez más una vida en la Tierra.

Y en su siguiente reencarnación podrá, si así lo ve conveniente, reparar o compensar o sufrir de nuevo otra vez, ya que:

¡No hay escapatoria a la responsabilidad!

Y es por eso que es mejor aceptar valientemente lo inevitable, ya que nuestra situación en la Tierra suele deberse a nuestros errores cometidos en nuestras reencarnaciones pasadas, y por lo tanto hay que confrontar esas situaciones en esta vida y no posponerlas para la siguiente reencarnación empeorándolas aún más.



CONCLUSIÓN

El enseñar suicidio es un pecado, porque incita a algunos a cometerlo. Y el prohibirlo sin razón es inútil, ya que nuestras mentes deben de tener razones para hacer algo o no. Y si interpretamos simplistamente y de manera literal las palabras de la Biblia, entonces encontramos allí dicho que el único lugar del suicida es el infierno. Lo que satisface a muy pocos en esta época de investigación científica y de análisis. Pero denle a los seres humanos la llave de sus propias naturalezas, y muéstrenles cómo hay leyes que gobiernan tanto aquí como en el Más allá, y su buen sentido hará el resto. »

* * *

O sea que el conocimiento esotérico ayuda a comprender las razones por las que verdaderamente no conviene suicidarse, y Williams Judge tiene razón porque el estudio que he llevado a cabo de la enseñanza esotérica, me ha hecho concluir que efectivamente el suicidio no te libera del sufrimientos, sino que al contrario te lo empeora y también te empeora la situación en la que te encontrarás en tus futuras reencarnaciones.

Entonces es mejor buscar resolver nuestra existencia mientras que estamos vivos en el plano físico para así podernos liberar para siempre de ese estado que nos atormenta, y de esta manera poder acceder a niveles de vida cada vez más esplendidos.

Y es que las pruebas por las que están pasando en esta vida, si no logras superarlas, entonces las van a tener que volver a pasar en tu siguiente vida, y así repetir la misma situación hasta que por fin logres superarla. Entonces mejor de una vez trabajar para superarla en esta vida y de esta forma no tener que lidiar más con ello.



(Fuente: este artículo fue originalmente publicado en el periódico The New-York World del 15 de agosto de 1894, y luego fue publicado en la revista The Lamp de septiembre de 1894 en Toronto, Canadá. Y luego fue copilado en el libro “Ecos del Oriente, los escritos de William Judge”, vol. 3, p.219-221, Editorial Point Loma Publications, San Diego, California, 1947. Y el texto original en inglés lo pueden leer aquí)