RESEÑA DEL LIBRO “VERDAD Y FICCIÓN” ATRIBUIDO A FRANZ HARTMANN




Este libro cuyo título completo es: “Verdad y Ficción sobre la Sociedad Teosófica y el gabinete de milagros de Adyar, experiencias de Franz Hartmannes una obra espuria atribuida falsamente a Franz Hartmann, y lo más probable es que haya sido escrita por uno de los enemigos de Blavatsky y de la Teosofía.

Es un pequeño libro de 31 páginas firmado por Arthur Weber y el cual supuestamente está basado en una carta de Franz Hartmann. Sin embargo tal como nos lo indica el señor Robert Hütwohl en su primera nota explicativa y quien tradujo el libro del alemán al inglés:

« En el documento “original” que fue copiado por el señor Arthur Weber en la Biblioteca de Adyar, solo aparecen en tres lugares las iniciales “F.H.” »

Y aunque el traductor no nos precisa en qué lugares, ni tampoco si la caligrafía de dichas iníciales son realmente de Franz Hartmann (o de Arthur Weber). Este hecho y la gran cantidad de inexactitudes y errores que se encuentran en ese libro hacen muy sospechoso su contenido.

Por ejemplo, en un párrafo se exalta la memoria de Blavatsky y en el siguiente párrafo la denigra considerándola autora de fraudes. Y todo el documento está escrito en esa forma.

Ahora bien, sabemos que Franz Hartmann tenía una enorme estima hacia Blavatsky como lo muestra lo que él escribió acerca de ella en su autobiografía. Y por consiguiente deduzco que el señor Arthur Weber copio porciones verídicas de la carta de Franz Hartmann y le añadió porciones falsas.



El objetivo de este libro es muy claro:

  1) Hacer creer que Blavatsky escribió las cartas falsas de los Coulomb.

  2) Que el coronel Olcott mandó construir puertas falsas y pasadizos secretos en el “Cuarto Oculto”.

Y esto con el propósito de aceptar la versión dada por los Coulomb y los misioneros cristianos de que las cartas de los maestros eran falsas.

Pero esto se contradice completamente con lo aseguraron muchos testigos incluyendo al propio Franz Hartman quien en varios artículos describió las maneras tan insólitas como le llegaron numerosas cartas de los maestros (ver: link).

Y además en el libro “Verdad y Ficción” se da una descripción completamente diferente del “Cuarto Oculto” de la que dieron quienes vivieron ahí, incluyendo la descripción que dio el propio Franz Hartmann en el reporte que él mismo publicó en 1884 titulado:

-       Informe de las observaciones realizadas durante mi estancia de nueve meses en la sede de la Sociedad Teosófica en Adyar, Madras, India”.

  3) Y también en ese libro “Verdad y Ficción” se ataca a William Judge.

Lo cual opuesto a los hechos ya que Franz Hartmann defendió a William Judge y se mantuvo aliado de él hasta que falleció.



CONCLUSIÓN

El libro “Verdad y Ficción” debe por lo tanto ser considerado como una obra alterada, que en justicia para Franz Hartmann, no podemos atribuírsela. Y quienquiera que la haya escrito perseguía una serie de objetivos siniestros contrarios a las principales tesis y argumentos que Franz Hartmann defendió personalmente toda su vida desde 1885 y que dejó por escrito en sus obras.





EL HIPNOTISMO por William Judge



(En este capítulo publico dos artículos escritos por William Judge sobre el hipnotismo, y cuyos textos originales en inglés los pueden leer aquí.)



LA CIENCIA DA UN PASO

« Las enciclopedias antiguamente clasificaban al mesmerismo como una de las ridículas supersticiones que la gente ignorante creía para el provecho de unos cuantos impostores.

Sin embargo hoy los médicos más eminentes de Europa declaran que Mesmer tenía razón y que el mesmerismo no es una superstición, pero para no manchar sus reputaciones, los científicos han preferido ponerle un nuevo nombre, de modo que el mesmerismo ha sido rebautizado como hipnotismo.

Y de esta manera, aquellos doctores que anteriormente se rieron y se burlaron de esta antigua disciplina, ahora pueden discutir sobre los fenómenos que algunos años atrás ignoraron bajo su viejo nombre.

Y así por ejemplo, en el número de Marzo de la revista científica Scribner, el Dr. William James escribe sobre este tema, y el Foro de Abril admite un artículo del eminente Dr. Charcot sobre "Hipnotismo y Crimen".

Este paso, aunque se toma tarde, va en la dirección correcta, pero los eminentes médicos que hacen este avance no pueden pretender ser los precursores del pueblo en este asunto, ya que estos últimos han sabido por generaciones tanto sobre el tema como sobre sus investigadores, excepto que no usan un nombre que suene alto para llamarlo así.

Es bien sabido por muchos miembros de la Sociedad Teosófica que quizás haya miles de personas en los Estados Unidos que hace cuarenta años siguieron las mismas investigaciones y realizaron experimentos similares a los del Dr. Charcot.

Por ejemplo, en el año 1850, cierto Dr. J.B. Dods dio conferencias y enseñó lo que él llamó la Psicología Eléctrica. Y esto era tan conocido que atrajo la atención de ciertos senadores estadounidenses, entre ellos, Daniel Webster, John P. Hale, Theodore Rush, Sam Houston, Henry Clay y otros, que invitaron al Dr. Dods a dar una conferencia ante ellos en Washington.

El Dr. Dods pronunció su conferencia, continuó con sus experimentos y publicó una serie de artículos sobre el tema. Y en estos se encuentran (junto con otras cosas) las direcciones tan ruidosamente proclamadas y apropiadas ahora por los médicos, que harían ulular al Dr. Dods.

E incluso sobre la necesidad de tener precaución y de mantener el hipnotismo fuera de las manos de personas sin principios, el Dr. Dods también lo mencionó ya que en 1850, dijo en su Introducción que aunque él había enseñado a más de mil individuos, estos se habían comprometido solemnemente a no revelar sus métodos a personas inmorales (pero seguramente algunos eran tan carentes de principios como para violar su promesa).

Ahora el Dr. Charcot, en el Foro de abril, aboga por una legislación que evite que personas tan poco escrupulosas traten estos temas, no solo sobre la base de que delitos puedan cometerse de manera fácil y segura con la ayuda del hipnotismo, sino que las personas sensibles puedan estar protegidas de la recurrencia de histeria o catalepsia que les provoca ser hipnotizadas.

Y si bien estamos totalmente de acuerdo con el Dr. Charcot en cuanto a la necesidad de establecer salvaguardas en torno a esta incipiente ciencia, es a partir de la convicción de que el crimen puede ser ayudado y ocultado por el uso de tal práctica, y que hoy está asistido y escondido.

Pero desearíamos imponer restricciones incluso también a los médicos, y limitar el número de ellos a quienes se les permite usarlo debido a los efectos dañinos que provoca el hipnotismo.

Sin embargo, el valor principal para el teósofo sobre este nuevo acercamiento hacia el mesmerismo-hipnotismo por parte de la ciencia, no es la probabilidad de que se publiquen reglas y métodos, sino que esto pueda ayudar a convencer a la gente materialista de que existe el alma.

En el artículo de marzo de Scribner mencionado anteriormente, tenemos una admisión pública de que los hechos del hipnotismo demuestran que hay un ser oculto dentro de nosotros.

Y el Dr. Charcot no llega tan lejos como esto en su declaración, pero la variedad y el carácter peculiar de numerosos hechos diariamente sacados a la luz por otros investigadores elevarán tal montaña de pruebas que casi nadie podrá negar su peso.

Y una vez que comienzan a admitir la existencia de un ser interno, usando de hecho las mismas palabras adoptadas por muchos teósofos y encontradas constantemente en los antiguos textos sagrados hindús (los Upanishads), esto permite la entrada al espacio de la existencia del alma. »

(Este artículo fue publicado en la revista “Path” de mayo de 1890, con el pseudónimo de Rodríguez Undiano.)







HIPNOTISMO Y TEOSOFÍA

« ¿Es el hipnotismo entendido? ¿Cuál es la actitud de la Sociedad Teosófica hacia el hipnotismo?

Algunos piensan que el magnetismo y el hipnotismo son idénticos, pues muchos han dicho que esta nueva fuerza o poder es sólo la vieja práctica de Mesmer revivida en este siglo y después de muchos años de desprecio, pero ahora etiquetada con un nuevo nombre, lo que permitirá a los médicos tomarla.

Esto no es sin embargo del todo cierto.

El Dr. Charcot de París y sus seguidores pueden ser acreditados con la reactivación del hipnotismo, ya que como consecuencia de sus investigaciones, este ha sido aceptado por la profesión médica.

Y personalmente yo he visto a los destacados médicos de la costa atlántica ir cambiando sus puntos de vista sobre este tema a lo largo de 25 años. Por ejemplo el Dr. Hammond y otros inicialmente se rieron de la credulidad de los que creían en estos fenómenos (ahora tan bien conocidos entre los hipnotizadores) pero hoy escriben artículos y admiten los hechos previamente negados.

Hace muchos años, el Dr. Esdaile, un cirujano del ejército británico, dirigió un hospital de la India, donde realizó muchas operaciones difíciles mediante el uso del magnetismo como anestésico, e incluso instruyó a auxiliares nativos para que ellos usaran ese método con pacientes de sus pueblos.

Su libro, publicado hace ya bastante tiempo, da todos los hechos, y hay muchos testimonios en todos los países sobre la realidad de los estados y poderes magnéticos e hipnóticos.


La gran pregunta que surgió después de las pruebas que se efectuaron sobre el hipnotismo, fue una muy diferente de cualquiera que haya sido presentada anteriormente. Tan pronto como el proceso fue descrito y admitido, los experimentos se avanzaron con rapidez, y el gran tema de la "sugestión" quedó al descubierto.

Se descubrió que la persona hipnotizada podía ser inducida a hacer muchas cosas extrañas después de recuperarse del estado hipnótico, sabiendo que la sugestión le había sido hecha cuando ella se encontraba en ese estado hipnótico.

Por ejemplo, a un sujeto mientras estaba hipnotizado se le dijo que asesinara al Dr. A o B, para robar un libro de bolsillo. Luego fue sacado del estado hipnótico, y a la hora señalada tomaría el arma sugerida (un cuchillo de papel o algo inofensivo) y realizaría todas las acciones inducidas.

Y si este poder puede ser utilizado por un médico en un experimento, se llegó a la conclusión que un asesinato real podría ser planificado y ejecutado a través de una persona hipnotizada. Y por lo tanto era peligroso, ya que un delito puede ser cometido con impunidad para el verdadero culpable.

Dr. Charcot escribió un artículo para una revista importante de Nueva York en el que admitió la posibilidad de sugestión a los pacientes, pero negó que existiera el peligro de crímenes sugeridos por hipnosis, sin embargo también dijo que debería haber leyes contra la hipnotización indiscriminada.

Y en esta última sugerencia, la mayoría de los miembros de la Sociedad Teosófica están totalmente de acuerdo, pero también consideran que hay (y que habrá) el peligro de crímenes sugeridos por medio de la hipnosis.

Y esto es debido a que el hipnotismo todavía no es bien comprendido, ni sus peligros son correctamente evaluados por la profesión médica, y menos aún le dan crédito al público con un conocimiento correcto sobre el tema.

Ya que los mejores hipnotizadores saben muy bien que hay momentos en los que el sujeto hipnotizado escapa de su influencia y continúa en el estado hipnótico, y permanece así bajo una influencia desconocida por el operador y no distinguible por el sujeto.

Y aquí está uno de los peligros del hipnotismo: el peligro de la ignorancia ya que escritores como Braid, Binet y otros son solamente estadísticos. Se limitan a dar datos y métodos, pero todos están igualmente en la oscuridad sobre las causas y posibilidades.

Y una vez más, los hipnotizadores reconocidos también saben (como lo ha precisado el Dr. Charcot) que existe el peligro de que la histeria se desarrolle en personas donde nunca antes existió, y también una larga serie de otros males. Y por eso se solicita la supresión de la operación indiscriminada.


Pero el problema más serio (y el cual bien conocido por los estudiantes de teosofía) es que el proceso que se desarrolla en el hipnotismo es la contracción de las células del cuerpo y del cerebro desde la periferia hacia el centro.

Y este proceso es el fenómeno que se produce en el estado de muerte, y es lo opuesto del efecto mesmérico, y este punto no es conocido por la profesión médica, ni lo será mientras continúen con su actual proceder, porque los exámenes post mortem nunca revelan la acción de una célula viviente.

El magnetismo generado por la influencia humana comienza desde adentro y procede hacia la superficie externa, mostrando así un fenómeno de vida muy diferente al que produce el hipnotismo. Y el uso del magnetismo no es objetable, pero debe ser limitado en la práctica a los miembros competentes de la profesión médica.

Y es por eso que los miembros más estudiosos y cuidadosos de la Sociedad Teosófica están en contra de la utilización de la hipnosis, incluso para fines médicos, porque además en todas sus fases de anestesia la hipnosis puede ser duplicada por el mesmerismo sin ningún efecto perjudicial. Y el Dr. Esdaile ha demostrado abundantemente esto.

Se debe por consiguiente aprobar leyes para limitar las sesiones hipnótica públicas o privadas, y estas leyes también deben cobijar, incluso a los médicos que, bajo el pretexto de la ciencia, ponen personas en posiciones absurdas e indignas, ya que tales prácticas no son necesarias, y están deliberadamente en contra de la aprobación del sujeto. Y sólo muestran el poder del operador y no añaden nada al conocimiento que no pueda ser obtenido de otra manera.

Pero incluso con los casos notables registrados por Binet y otros en Francia, las leyes que rigen la constitución interna del hombre, y que especialmente gobiernan al hombre mientras que este se encuentra hipnotizado, después de un cierto punto, no son percibidas por los escritores eruditos.

Algunos sólo relatan los hechos, y otros como el Dr. James, asumen que hay un yo oculto que hace estos trucos extraños.

Pero los teósofos saben que los extraordinarios cambios que suceden en la mente y el poder mental que se manifiesta, así como la extraña “recurrencia de estados” y la separación aparentemente distinta de la inteligencia en un único ser humano, todo esto solo se explica por la enseñanza oriental antigua que distingue los poderes internos del hombre en siete clases, y en cada una de los cuales el yo interno (el Ego) puede actuar de forma independiente, siendo el cuerpo sólo un instrumento denso para la acción del hombre real.

Esta enseñanza divide al hombre en siete planos de acción, y en cada uno de los cuales el Ego (o “yo interno”) puede tener una conciencia operando de una manera particularmente apropiada para ese plano, y también participar de la conciencia y de la experiencia de los planos por encima de él pero no por debajo.

Y cada uno de estos niveles o ámbitos de la conciencia se divide en otros sub-sectores, en cada uno de los cuales puede haber una acción y experiencia distinta, o todas pueden ser combinadas.


Ahora bien, en los casos examinados por el Dr. James, la peculiaridad que se observó fue que cuando el sujeto actuó como Nº 1, no tenía ningún recuerdo de un estado llamado Nº 2. Ninguna explicación de esto fue ofrecida, solamente ese hecho fue registrado. Y esto se explica por la localización de la conciencia del Ego en uno u otro de los sub-campos de acción de la primera de la gran clase de los siete.

Y la falta de recuerdo de uno a otro se debe por el hecho de que el Ego se vio obligado a entrar en ese campo en particular, y por consiguiente no pudo llevar consigo el recuerdo. Y por lo tanto su acción fue completamente automática en ese plano.

Y este efecto se debió casi enteramente a la acción contráctil específica del proceso hipnótico, que como se dijo antes, es esencialmente una contracción de las células desde el exterior hacia el centro.

Y esto evitará que el Ego se eduque a sí mismo para recordar de un estado a otro estado, las experiencias en cada uno de ellos. Educación que sin embargo sí es posible en el estado hipnótico o magnetizado, y por supuesto en la vida normal de vigilia.


En cuanto a los casos en que el sujeto hipnotizado se escapa del control del operador son explicables en virtud de la misma teoría teosófica, es decir son aquellos casos en los que el Ego se retira del primer plano o campo de la conciencia formado por siete divisiones o sub-campos, hasta el siguiente de la clase completa de los siete, en lugar de entrar en una de las sub-divisiones del primero.

Y como los médicos no conocen ni admiten la realidad de la sub-divisiones superiores internas, ellos no están familiarizados con los medios para alcanzar al Ego cuando se ha escapado de ellos hacia un campo de conciencia del que son ignorantes de sus causas y condiciones, y con esto quiero decir que los hipnotizadores no están estudiando el campo real de operación de la fuerza, sino que están buscando meramente algunos de sus fenómenos.

Y estos fenómenos se manifiestan en el cuerpo o capa exterior mientras que los procesos psico-fisiológicos suceden en el interior, y aunque causando los fenómenos visibles, están ocultos a la vista de los hipnotizadores. »

(Este artículo fue publicado en el Jennes Miller Illustrated Monthly, posiblemente en algún momento de 1893.)





ENCUENTROS DE FRANZ HARTMANN CON UN MAGO NEGRO




Durante su estancia de 14 meses en la sede central de la Sociedad Teosófica situada en Adyar (India), el esoterista Franz Hartmann presenció tantos fenómenos espectaculares, siendo los más notorios:

·        cartas que se surgían en el aire y en cajones cerrados,
·        un listón de ceda que él necesitaba y que se materializó frente a sus ojos,
·        y el encuentro con el Maestro Morya y varios de sus discípulos en sus cuerpos astrales.

Lo que hizo que Hartmann estuviera completamente convencido de la existencia de los Maestros transhimaláyicos.

Pero también Franz Hartmann estuvo convencido de la existencia de los “Adeptos del lado Oscuro” ya que él se encontró con uno de ellos, como posteriormente lo relató en un reporte que él escribió:


« Sin embargo, puedo verdaderamente decir que una noche vi a un “mago negro” en mi recamara. Me desperté y él estaba allí de pie en su cuerpo astral, flotando en medio del aire alrededor de 60 cm del suelo, y estaba haciendo uno pases magnéticos sobre mí.

Eran un estilo de pases magnéticos que nunca había visto antes y que en vez de parecer que quisieran enviar alguna influencia hacia mí, parecía más bien que estaban sacando algo de mí.

El tipo no era de ninguna manera repulsivo, sino que más bien parecía una especie de persona agradable, vestido con una larga túnica colorida.

Y mientras que yo estudiaba sus facciones vi tres formas vestidas de blanco en mi cuarto, una de las cuales reconocí como la forma astral de un discípulo del Maestro. Y escuché una voz que me dijo que me levantara y tomara el amuleto que estaba sobre mi mesa y que me había regalado el Maestro.

Hice eso y el mago negro se fue, pero en ocasiones subsecuentes lo sentí de nuevo. Aparecía de repente y sin provocación, y me tentaba para que dijera e hiciera cosas que iban en contra de mi mejor juicio, pero creo que excepto en casos menores e insignificantes siempre fui capaz de vencer sus tentaciones»

(Extracto del informe de las observaciones realizadas por Franz Hartmann durante su estancia de nueve meses en la sede de la Sociedad Teosófica en Adyar, Madras, India. Impreso en la prensa escocesa por Graves, Cookson, and Co., 1884, p.23)

~ * ~


OBSERVACIONES

Es una falsa idea creer que los magos negros son tenebrosos, ya que seguido suelen ser muy agradables y encantadores, pero esto es solo una trampa para poder mejor manipular a las personas.

Y era muy previsible que Franz Hartmann fuera atacado por los magos negros ya que estos buscaban arruinar el proyecto establecido por los Maestros, y para lograr eso tenían que socavar a quienes pudieran sostener ese proyecto, y Franz Hartmann era justamente uno de ellos.

Y a pesar de su optimismo, los hechos muestran que Franz Hartmann sí fue afectado por las manipulaciones magnéticas hechas hacia él, ya que de ser un hombre con un gran discernimiento, comenzó a actuar de manera confusa y traicionera.

Esta siniestra influencia puede detectarse en varias de sus acciones en Adyar, por ejemplo:

1) Hartmann hizo que cayera en la cabeza de William Judge una falsa carta Mahatma, con el objeto de que con esto William Judge se marchara de Adyar. Y William Judge se marchó pero debido a otras razones, sin embargo Hartmann estuvo convencido que fue por el contenido de su carta falsa.

2) Y también comenzó a dar versiones contradictorias sobre los hechos, y el haberse desmentido a sí mismo en varias ocasiones y acerca de diferentes cuestiones, lo dejó en una posición muy ambigua, quedando expuesto a que se le acusara de falsedad, tal como lo hizo Victor Enderby en su libro “The Hall of Magic Mirrors”, y tal como lo hizo la propia Blavatsky después de los acontecimientos en Adyar.

La influencia oscura puede aún observarse en su obra “Algunos Fragmentos de la Historia Secreta de la Sociedad Teosófica” escrita poco después de regresar a Europa en 1885.

Y también se observa en la correspondencia que mantuvo con Blavatsky después de su regreso a Europa, y en donde se percibe la evolución positiva que fue teniendo Franz Hartmann, habiéndose alejado de la influencia oscura que lo había tentado durante su estancia en Adyar.

Y es así como Hartmann logró acercarse de nuevo a Blavatsky, volverse a ganar su confianza y fue aceptado de nuevo por ella.

Y esta mejora se reflejó no solamente en sus escritos, pero también en los hechos, ya que si durante su estancia en Adyar, Franz Hartmann había mostrado un gran repudio hacia William Judge, posteriormente Hartmann se dio cuenta del gran valor que tenia William Judge.

Y es por eso que Hartmann defendió a William Judge cuando los brahmanes ortodoxos manipularon al coronel Olcott y a Annie Besant para que expulsaran a William Judge de la Sociedad Teosófica, ya que a través de esa acción, los magos negros querían deshacerse del principal representante de la enseñanza de los Maestros que todavía quedaba después de que Blavatsky había fallecido.


Durante ese periodo crítico de ataques en contra de William Judge, el Dr. Franz Hartmann estuvo de su lado, lo cual puede verse en las siguientes palabras que le escribió:

« Es mi convicción de que la Sociedad Teosófica necesita un líder que haya obtenido un cierto grado de Conocimiento de Sí mismo. Y mi convicción de que tú [William Judge] has encontrado al Maestro, al Sí, no está basada en ninguna evidencia externa, sino en un reconocimiento interno de una verdad que se me ha mostrado, y por lo tanto te digo: ¡No renuncies!
Franz Hartmann. »
(The Judge Case I, p.152)

Y después de año y medio de duros ataques, la Sección Americana encabezada por William Judge declaró su independencia en la Convención de Boston del 28 de abril de 1895. Y esa acción salvó la Teosofía Original que de otra forma habría desaparecido.

Y el Dr. Hartmann que había vuelto a recuperar su discernimiento supo distinguir la verdadera enseñanza de los Maestros de la tergiversada que habían inventado y promovido los nuevos dirigentes de Adyar (Annie Besant y Leadbeater) y es por eso que Hartmann dedicó gran parte de sus esfuerzos a difundir la Teosofía original en Alemania hasta su muerte la cual ocurrió en Kempten el 7 de agosto de 1912.




LAS CARTAS DE LOS MAESTROS RECIBIDAS POR FRANZ HARTMANN




Franz Hartmann fue un famoso escritor esoterista que estuvo muy relacionado con el Movimiento Teosófico.

Durante los 14 meses que él permaneció en la sede central de la Sociedad Teosófica en Adyar (India), él recibió por lo menos unas diez cartas de los Maestros Kuthumi y Morya, y aunque desafortunadamente no se preservaron todas ellas, se han logrado recuperar algo del contenido de algunas de esas cartas, y que a continuación les voy a transcribir.



LA PRIMERA CARTA CONOCIDA
DEL MAESTRO MORYA

Franz Hartmann relató que apenas una semana después de su llegada a Adyar (el 4 de diciembre de 1883), viendo que le gente le mandaba cartas a los Maestros, él decidió hacer lo mismo y le dio al coronel Olcott una breve nota para que la pusiese en el “Relicario”.

La nota decía lo siguiente:

¡Venerable Maestro! El que firma le ofrece sus servicios y deseo que por favor examine mis capacidades mentales para que si fuese deseable, me dé instrucciones adicionales. Respetuosamente suyo, Franz Hartmann.


Y dos semanas después, el 25 de diciembre de 1883, Hartmann recibió una contestación por parte del Maestro Morya y la cual luego él publicó aunque omitió algunos pasajes porque hacían referencia a asuntos de carácter muy personal:

Y la contestación del Maestro Morya fue la siguiente:

« ¡Mis bendiciones! Si tuviéramos que emplear en nuestro servicio a un hombre sin inteligencia, tendríamos que señalarle como ustedes dicen en el occidente: el capítulo y el versículo, es decir que tendríamos que darle encargos muy detallados y órdenes bien definidas. Pero una mente como la tuya, con una historia de tanta experiencia, puede fácilmente encontrar el camino por sí sola, cuando se le da una sugerencia respecto a la dirección que conduce a la meta.

Por lo tanto hazte una clara imagen de lo que es un ser humano. En qué relación él se encuentra en esta vida particular con respecto a la suma total de sus existencias previas, y considera que su futuro está completamente dentro de sus propias manos, y ya no tendrás dudas respecto a lo que debes de hacer.
. . .
Cometiste un acto de gran imprudencia mientras te encontrabas en San Francisco. (Aquí el Maestro dio detalles acerca de ese asunto tan privado y delicado que Hartmann no quiso revelar al público.)

Yo puse en la cabeza de Henry Olcott la idea de sugerirte venir aquí. Así que permanece en Asia por un tiempo. Toma parte en el trabajo de la Sociedad Teosófica. Haz que se conozcan sin reservas los principios de la filosofía que ella enseña, que esta hable más fuerte a tu propio corazón. Ayuda a otros, para que así puedas ser ayudado tu mismo. ... Vive de acuerdo a los Ideales más elevados de la Humanidad. Piensa y trabaja. En esto se encuentran las condiciones de satisfacción para ti y para otros. ... M. »


Hartmann mencionó que él quedó muy perplejo que el Maestro Morya supiera lo que él había hecho en San Francisco porque era algo muy personal que no se lo había contado a nadie, y tampoco existía nadie que pudiera habérselo dicho al Maestro ya que en San Francisco Hartmann era incluso más desconocido que como lo era actualmente en Adyar.

Y a continuación les pongo un facsímile de una porción de esa carta:


La carta y el facsímil fueron posteriormente reproducidos por Boris de Zirkoff en la biografía que él escribió sobre Franz Hartmann y la cual se publicó en los Collected Writings, vol. 8, p.449





LA SEGUNDA CARTA CONOCIDA
DEL MAESTRO MORYA

Franz Hartmann relató que la mañana del 5 de febrero de 1884, él subió las escaleras al cuarto de la señora Blavatsky para tener una conversación con ella respecto a asuntos de la Sociedad Teosófica, y se le ocurrió preguntarle su opinión con respecto a un asunto que él había estado pensando.

Ella le aconsejó que le hiciera la pregunta mentalmente al propio Maestro, y que con seguridad él mismo le contestaría. Unos minutos después entró la trabajadora domestica pidiendo unas pinzas que necesitaba para hacer algo; y recordando que él tenía unas en el cajón de su escritorio, bajó a su cuarto por ellas.

Hartmann tomó las pinzas y estaba a punto de cerrar el cajón, cuando vio dentro del cajón un gran sobre con la bien conocida escritura del Maestro y sellado con un sello que llevaba sus iniciales en caracteres tibetanos.

La carta daba una respuesta detallada a la pregunta que él había formulado mentalmente, y lo que más le sorprendió a Hartmann es que esa carta debió de haber sido escrita, sellada y puesta en el cajón en menos de cuatro minutos, mientras que a él le llevó ¡cuarenta minutos para copiarla al día siguiente!

Y a continuación les presento un extracto de esa carta:

« ¡Amigo! Me parece que tú eres el único ser plenamente racional entre los Pelengs [europeos] que ahora quedan en el Cuartel General. Por lo tanto, y en vistas a una variedad de emergencias inesperadas que yo preveo en el futuro, debo pedirte que muestres prácticamente tu devoción hacia la verdad, aceptando el timón de la causa teosófica.

Si algo sé de ti, es que estás completamente libre de esos prejuicios y predilecciones que generalmente obstruyen la calmada y desapasionada búsqueda del principal objetivo de la Sociedad Teosófica, y que ves con total igualdad a los hombres como hermanos y que tienes una completa indiferencia hacia los cuentos infantiles que ellos llaman su religión, ya sea exotérica o esotérica.

Si amablemente aceptas cuidar de los intereses teosóficos durante la ausencia de Olcott y de Blavatsky, haré que él te escriba una carta oficial invistiéndote con más poder oficial que cualquiera otro de los “ayudantes” de manera a darte una asidera más firme de la vara de autoridad, y de la que tendrías de otra manera compartida por muchos otros con un título informal.
. . .
Te pido que hagas lo mejor que puedas con tu autoridad pucca en los intereses de la Verdad, la Justicia y la Caridad. … M. »

(Esta porción fue publicada en la revista Occult Review de enero de 1908, p.24)





LA TERCERA CARTA CONOCIDA
DEL MAESTRO MORYA

Blavatsky y el coronel Olcott para dar el ejemplo habían tomado públicamente el “Panchashila” en Ceilán, el 25 de mayo de 1880, para a través de ese ritual volverse formalmente Budistas, y ellos dos fueron los dos primeros occidentales que se conozca que lo hayan hecho.

Y cuando el Dr. Franz Hartmann preguntó al respecto, se le explicó que aquel que se hiciese Budista le sería más fácil el acceso al sendero del conocimiento esotérico, y es por ello que el Doctor Hartmann fue el siguiente occidental conocido en hacerse Budista, el 26 de diciembre de 1883.

Y dos meses después (el 25 de febrero de 1884) el Maestro Morya le escribió en una carta lo siguiente a Franz Hartmann:

« Déjame darte un consejo. Nunca te ofrezcas como discípulo, sino que espera hasta que el discipulado descienda hasta ti por si mismo. Y sobre todo, trata de encontrarte a ti mismo, y el propio sendero del conocimiento se abrirá ante ti. Y esto lo lograrás con mayor facilidad ya que has hecho un contacto con el rayo de luz del Bendito cuyo nombre has tomado ahora como estrella guía [se refiere al Señor Buda]. Recibe de antemano mis bendiciones y agradecimiento. M. »

(Este texto se publicó en los Collected Writings, vol. 8, p.446)





LA CUARTA CARTA CONOCIDA
DEL MAESTRO MORYA

En su autobiografía, el Dr. Hartmann menciona una carta que él recibió el 27 de abril de 1884 por parte del Maestro Morya en la cual el Maestro le advertía la conspiración que estaban llevando a cabo la señora Coulomb y el señor Coulomb para derrumbar a la Sociedad Teosófica.

Y a continuación les pongo un extracto de esa carta:

« Desde hace algún tiempo, la señora Coulomb ha abierto una comunicación
con los enemigos de la causa teosófica. Y es por eso que ella anda insinuando la existencia de trampas y trucos.

Y para obtener pruebas, ellos (los Coulomb) están construyendo unas trampas, las cuales les es fácil hacerlo ya que ellos tienen libre acceso a todos los cuartos de la sede central. Y además el señor Coulomb es inteligente y astuto, y es un hábil carpintero y obrero. … M. »

(Esta porción fue publicada en la revista Occult Review de enero de 1908, p.27)






LA PRIMERA CARTA CONOCIDA
DEL MAESTRO KUTHUMI

Y aunque las cosas se deterioraron, al inicio el Maestro Kuthumi trató de ser más compasivo con la señora Coulomb como lo indica la carta que él le escribió a Franz Hartmann.

Y sobre esta carta, Hartmann señaló que:

« Recibí una carta del Maestro Kuthumi el 22 de marzo de 1884. La carta se encontraba dentro de un sobre con caracteres tibetanos, y junto con Damodar observamos como una mano astral (probablemente de un discípulo del Maestro Kuthumi) le entregó el sobre a Damodar quien a continuación me lo dio a mí. »
(Nota publicada en el suplemento de la revista Theosophist de julio de 1884, p.99)


Y posteriormente en el informé que Franz Hartmann escribió, él dio más detalles sobre ese acontecimiento:

« Las declaraciones bajo juramento hechas por varios miembros demostraron que los Coulomb eran culpables de mala conducta agraviada, de mentir acerca de la Sociedad Teosófica, de difamar a sus dirigentes, de malgastar los fondos de la Sociedad Teosófica, etc.

Por lo que llegamos la junta directiva a la conclusión de acusarlos formalmente, y cuando empecé a preparar los cargos, de repente en mi habitación apareció el cuerpo astral de un Chela quien le entregó una carta a Damodar.

Y el contenido de esa carta fue como arrojar agua fría al fuego que habíamos encendido para calmar la situación en la que nos encontrábamos. La carta estaba escrita con la conocida caligrafía del Maestro Kuthumi, y se encontraba dentro de un sobre chino dirigido para mí, y el Chela que se loe había entregado el sobre a Damodar fue reconocido por el propio Damodar.

Por lo que ya no podía haber ninguna duda acerca de la autenticidad de esa carta y no había nada que hacer más que obedecer. Y por consiguiente obedecí (aunque de mala gana), y se concluyó un armisticio con los Coulomb a quienes se nos pidió que los tratáramos con mayor consideración.

A la señora Coulomb se le devolvió algo de los privilegios que gozaba, y todos nosotros tratamos de hacerla recapacitar por medio de la persuasión y la gentileza. »

(Extracto del informe de las observaciones realizadas por Franz Hartmann durante su estancia de nueve meses en la sede de la Sociedad Teosófica en Adyar, Madras, India. Impreso en la prensa escocesa por Graves, Cookson, and Co., 1884, p.33)



Y a continuación les transcribo el contenido de esa carta:

« Mientras alguien no haya desenvuelto un perfecto sentido de justicia, debe preferir errar por piedad que cometer el menor acto de injusticia.

La señora Coulomb sin saberlo es una médium, y como tal ella es irresponsable por muchas de las cosas que ella pueda decir o hacer, y por otro lado ella es amable y caritativa. Y por lo tanto ustedes deben de ver cómo actuar con ella para volverla una buena amiga.

Ella tiene sus propias debilidades, pero sus defectos se pueden minimizar ejerciendo sobre su mente una influencia moral. Y su naturaleza mediúmnica es una ayuda en esa dirección, si esta fuese aprovechada adecuadamente.

Por consiguiente es mi deseo que ella continúe a cargo de los asuntos domésticos de la sede central, pero obviamente con la Junta de Control ejerciendo una supervisión adecuada y consultándola sobre los gastos que se requieren, pero también cuidando para que no se efectúen gastos innecesarios.

Muchas reformas son necesarias y pueden ser mejor realizadas con la ayuda que con el antagonismo de la señora Coulomb.

Damodar te habría dicho esto, pero su mente fue entorpecida a propósito (sin que él lo supiese) para poner a prueba tu intuición.

Muéstrale esta carta a la señora Coulomb de manera que ella pueda cooperar con ustedes.  K.H. »


Y a continuación les muestro un facsímile de esa carta:


El texto fue primeramente publicado en el libro “Las Cartas de los Maestros de Sabiduría”, segunda serie, (carta Nº73), editado en 1926 por The Theosophical Press, Chicago.

Y el facsímile fue primeramente publicado en el libro “¿Quién escribió las Cartas Mahatma?” de William Loftus Hare and Harold Edward Hare, el cual fue editado en 1936 por Williams & Norgate, London.