EL MAESTRO HILARIÓN ESCRIBIÓ POR MEDIO DE MABEL COLLINS




Mabel Collins fue una escritora inglesa que tenía sus facultades psíquicas un poco despiertas, lo que le permitió al Maestro Hilarión darnos varias obras espirituales por medio de ella. Y en este capítulo les voy a poner la información interesante que he encontrado sobre ese asunto, pero para que tengan una mejor visión del contexto en el que los eventos se sucedieron, les recomiendo que primero lean el capítulo:



Mabel Collins aunque escribió muchas novelas es principalmente conocida en los círculos teosóficos como la autora de El Idilio del Loto Blanco y Luz en el Sendero.


EL IDILIO DEL LOTO BLANCO

El Idilio del Loto Blanco fue publicado en 1884, justo antes de que Mabel Collins se afiliara a la Sociedad Teosófica en Londres y la primera vez que conoció al coronel Olcott (quien era el presidente de la Sociedad Teosófica en ese entonces) ella le comentó que ella había escrito su novela estando en una especie de trance.

Y sobre esas experiencias psíquicas, el periodista inglés Alfred Sinnett publicó un libro en donde entre otras cosas, relata la manera cómo Mabel Collins le comentó que ella escribió El Idilio del Loto Blanco:

« En 1878 Mabel Collins estaba viviendo en Londres cuando el obelisco traído desde Egipto y conocido como “la Aguja de Cleopatra” fue erigido cerca de su ventana.


Desde la primera vez que Mabel Collins posó sus ojos en el obelisco, ella fue capaz de percibir un rostro que nadie más veía.

-         Era un rostro egipcio, lleno de poder y voluntad, e intensamente vivo” mencionó ella.

Poco tiempo después de que el obelisco fuera instalado, Mabel Collins comenzó a visualizar una larga procesión de sacerdotes ataviados con túnicas blancas que entraban a su casa y permanecían cerca de ella mientras que ella estaba escribiendo. Y como esto comenzó a ocurrir con frecuencia, ella se acostumbró a ese extraño suceso.

Y en una ocasión mientras que ella estaba escribiendo su novela, su cuñada se encontraba en la misma habitación pintando, cuando de repente ese extraño suceso se produjo de nuevo.

Ella no le dijo nada a su cuñada, pues ya le había mencionado de ese fenómeno en diversas ocasiones anteriores y por lo tanto prefirió continuar ocupada con su escritura. Pero en ese momento Mabel Collins relata que:

  Mi cuñada me miró y notó un cambio en mi apariencia, posteriormente ella me informó que yo me había puesto rígida “como si fuera de piedra” y mis ojos se cerraron rápidamente pero que a pesar de ello, yo continuaba escribiendo y escribiendo aunque mucho más rápido que antes, y así ella me miró llenar de tinta página tras página.

Esto continuó por un largo tiempo hasta que finalmente volví a abrir los ojos y solté la pluma. Me veía muy cansada pero para nada me había percatado de haber estado inconsciente durante todo ese tiempo.

Ella no dijo nada, pero continuó mirándome y observó como tomaba una página de mi manuscrito para leer lo que había escrito cuando me di cuenta con gran sorpresa que no era la novela que estaba escribiendo (como yo lo creía) sino algo total y completamente desconocido para mí.

Cada vez más sorprendida fui leyendo página tras página y descubrí que tenía en mis manos el prólogo y el primer capítulo de El Idilio del Loto Blanco. […] Para mí fue una maravillosa experiencia, ya que nunca antes había abandonado mi cuerpo para que mi mano y mi pluma fueran usadas por otra inteligencia, pues la mía (si me permiten expresarlo así) siempre había estado presente.

Después de eso, de vez en cuando volví a experimentar algo similar, pero nunca más estuve totalmente ausente de la escena como sucedió con la primera vez, y es así como los primeros siete capítulos de El Idilio del Loto Blanco fueron elaborados.

La escritura era por completo automática y con esto quiero decir que nunca tuve consciencia de las palabras que fui escribiendo y siempre lo que leía después me resultaba tan desconocido como si lo hubiera escrito otra persona. »
(Alfred Sinnett, Theosophical History, 1987, vol. 2, n° 4, p. 121)

Mabel Collins explicó que los sacerdotes dejaron de venir a ella al finalizar el séptimo capítulo y a pesar que ella estaba muy ansiosa por completar el trabajo, no pudo continuar escribiendo de esa manera por los siguientes siete años, hasta que en 1884-85, en medio de muchos problemas y enfermedades:

« El trabajo fue retomado nuevamente por un misterioso poder que se encontraba más allá de mí y que me había elegido como su instrumento, y es así como el libro pudo ser terminado de la misma forma en que fueron escritos los siete capítulos previos. Sin que yo fuera consciente de palabra alguna. » (Sinnett, p.122)

(Como buena novelista, Mabel Collins tenía una imaginación desbordante y la historia de los sacerdotes que iban a visitarla, yo sospecho que fue la manera como su mente interpretaba el cambio de conciencia por el que estaba pasando antes de entrar en ese estado de trance. Pero en cambio la descripción que hace su cuñada corresponde exactamente con el fenómeno conocido en el esoterismo como “escritura automática” o “psicografía” en donde otra mente escribe por medio del cuerpo de la persona que se encuentra en trance.)




LUZ EN EL SENDERO

« Las circunstancias en las que fue escrito Luz en el Sendero fueron muy diferentes. Mabel Collins explicó que dicha obra fue el resultado de un arduo trabajo cuando ella trataba de adquirir cierto conocimiento.

Cuando ella fue capaz de salir fuera de su cuerpo físico, se sentía como una chiquilla comenzando a explorar su recién adquirido poder de desdoblarse y fue guiada por la mano de un poderoso ser que le mostraba lo que ella debía ver y le explicaba lo necesario para que ella lo comprendiera.

En una ocasión ella vio un amplio salón que ella lo nombró “El Aula de Conocimiento” el cual estaba cubierto por piedras preciosas y con la ayuda de su guía, ella pudo percatarse que éstas formaban frases.

Él le dijo que tratara de recordar cuidadosamente aquellas frases y que las escribiera tan pronto como regresara a su cuerpo físico. Y es así como fueron compuestas las primeras sentencias de Luz en el Sendero, y de la misma manera fragmento tras fragmento, el libro entero fue escrito. » (Sinnett, p.123)

(Aquí también la mente de Mabel Collins interpretó su desdoblamiento al astral de esa manera y es que deben de saber que el astral es un plano de existencia donde los eventos reales se mezclan con nuestra imaginación.)




¿QUIÉN LE DICTÓ ESOS LIBROS A MABEL COLLINS?

Mabel Collins se encontró brevemente con Blavatsky en noviembre de 1884 (el coronel Olcott y Blavatsky vivían en ese entonces en la India, pero habían efectuado una gira por Europa y estuvieron unos días en Londres antes de partir de nuevo hacia la India). Y en una carta publicada en junio de 1889 en la revista “Light”, Blavatsky escribió:

« Cuando la conocí [a Mabel Collins] ella había justo terminado de escribir El Idilio del Loto Blanco, el cual como ella se lo había mencionado al coronel Olcott, le había sido dictado por “un hombre misterioso”. Sin embargo, a partir de la descripción que dio de ese hombre, ambos [Blavatsky y Olcott] reconocimos de inmediato a un antiguo amigo nuestro: un griego [Hilarión] el cual en ese entonces no era todavía un Maestro completo, pero ya era un Adepto. Y los nuevos acontecimientos que surgieron después nos demostraron que estábamos en lo correcto con nuestra suposición. »
(Collected Writings VIII, p. 427)

Y en una carta que Blavatsky le escribió a N. D. Khandalvala (en julio de 1888), ella le mencionó que hasta 1884 Mabel Collins era una escritora que no estaba muy interesada en asuntos espirituales, pero que ese año:

« Ella comenzó a ver de vez en cuando frente a ella, la imagen astral de un hombre moreno (un griego perteneciente a la Fraternidad de los Maestros) el cual le pidió a Collins que escribiera bajo su dictado. Ese hombre era Hilarión, a quien Olcott lo conocía muy bien. Y el resultado de esa colaboración fue el libro Luz en el Sendero y otros escritos. »
(M. Gomes, Theosophical History, vol. 3, n° 7-8, July-October 1991, p. 194)




MABEL COLLINS SE VUELVE ENEMIGA DE BLAVATSKY


Desafortunadamente a partir del año 1889, Mabel Collins experimentó un cambio de actitud cayendo bajo la influencia del Profesor Elliott Coues cuyas ambiciones personales lo llevaron a ser expulsado de la Sociedad Teosófica.

Los dos se coordinaron para desprestigiar a Blavatsky y uno de los métodos que utilizaron fue publicar (el 11 de mayo y 1º de junio de 1889) un artículo en la revista The Religio-Philosophical Journal de Chicago en donde acusaban a Blavatsky de ser una mentirosa y a continuación les transcribo las partes más relevantes de ese artículo:

«
¡ATENCIÓN TEÓSOFOS!

UN POCO MÁS DE INFORMACIÓN ACERCA DEL LIBRO “LUZ EN EL SENDERO” PARA VUESTRO BENEFICIO.

En 1885 apareció un extraño y pequeño libro titulado “Luz en el Sendero”.

Es un tratado escrito para el uso personal de aquellos que desean iniciarse dentro de la sabiduría esotérica oriental y su autor es la señora Mabel Collins.

El libro es una joya de gran espiritualidad y me da la impresión a mí (como a muchos otros lectores) que su contenido representa en gran medida la realidad espiritual. Por lo que ha tenido muchas reediciones y es muy utilizado tanto por los teósofos fieles, como por los pecadores ortodoxos quienes lo utilizan como un libro de oraciones.

Y este gran interés hacia ese pequeño libro se debe en gran medida porque se suponía que “Luz en el Sendero” le había sido dictado a la señora Collins por uno de los Adeptos transhimaláyicos.

Me gustó tanto el pequeño libro que decidí escribirle una carta a la señora Collins para elogiarla, pero también para pregunte si era verdad esa afirmación ya que me encontraba algo incrédulo al respecto.

Ella respondió de su puño y letra con prontitud y me confirmó que el libro le había sido inspirado y dictado por un Adepto.

Esta correspondencia se dio hace unos cuatro años atrás y desde entonces no volvimos a tener comunicación la señora Collins y yo, hasta ayer cuando inesperadamente recibí una carta de ella.

No me sorprendió lo que me escribió, ya que arrojó nueva luz sobre las falsedades en las que se ha erigido a la Sociedad Teosófica, y con esto me refiero a la famosa broma de Madame Blavatsky que inventó a los Maestros transhimaláyicos para atraer la atención del público hacia ella.

Le cablegrafié a la señora Collins para pedirle si podía utilizar su carta como testimonio, a lo que ella me respondió: “Use mi carta a su gusto” y por lo tanto a continuación se las publico:


« Estimado señor,

Siento que tengo el deber de escribirle para abordar un difícil (y para mí un doloroso tema) pero que no debo dejar demorar por más tiempo.

Usted se acordará que me escribió para preguntarme quién era el autor de “Luz en el Sendero”.

Pues lamento mucho informarle que le mentí y si usted no estuviera familiarizado con la actitud de la señora Blavatsky no comprendería la razón de mi conducta.

Por supuesto debí de haberle contestado la verdad, pero en ese entonces estaba estudiando con Madame Blavatsky y tuve la cortesía de mostrarle su carta, a lo que ella de inmediato me dijo que tenía que responderle eso.

Debo precisar que nunca he estado bajo las órdenes de ella, pero Madame Blavatsky me lo rogó y me suplicó tanto que le hiciera ese favor, que por ello le respondí lo que ella me dictó y es por esa razón que le respondí que yo había recibido el texto de “Luz en el Sendero” por uno de los Maestros que guían a Madame Blavatsky.

Sin embargo no me siento bien por haberle engañado y quiero ahora aliviar mi conciencia asegurándole que yo soy la única autora de ese libro y que nunca recibí prueba de la existencia de ninguno de esos Maestros que ella menciona.

Atentamente.
Mabel Collins.  »
»



PRUEBAS DE QUE LAS ACUSACIONES DE MABEL COLLINS Y ELLIOTT COUES SON FALSAS



Las fechas que dan no coinciden con la realidad

Para comenzar Blavatsky no pudo haberle rogado a Mabel Collins que engañara al señor Coues porque Blavatsky partió hacia la India en noviembre de 1884. Y luego Blavatsky NO volvió a ver a Mabel Collins hasta mediados de 1887 cuando ella regresó a vivir a Londres.

Pero resulta que el libro “Luz en el Sendero” sólo se publicó hasta en marzo de 1885. Y por otra parte, la supuesta carta que el señor Coues le envió a Mabel Collins, tiene por dirección: “72 Clarendon Road”. Pero resulta que la señora Collins no vivió ahí sino hasta después de febrero de 1885, o sea tres meses después de que Blavatsky ya se había ido de Inglaterra.

Por lo tanto Mabel Collins mintió, ya que cuando supuestamente Blavatsky “le rogó y le suplicó”, en realidad Blavatsky estaba al otro lado del mundo en el Oriente y fue sólo dos años y medio después que ella volvió a encontrarse con Mabel Collins.



Mabel Collins se contradice con sus afirmaciones anteriores

Porque además fue la propia Mabel Collins quien afirmó a varias personas que su libro El Idilio del Loto Blanco había sido escrito por alguien más, al grado que en la portada puso la siguiente inscripción:

Para el verdadero autor
El inspirador de esta obra;
Está dedicado.

Y les recuerdo que ese libro se publicó antes de que ella haya entrado a la Sociedad Teosófica y haya conocido a la señora Blavatsky.



Testimonio de Williams Judge


Williams Judge también publicó un panfleto defendiendo a Blavatsky en donde entre otras cosas dijo:

A) Que en 1887 la señora Collins le envió una carta en donde le escribió:

« Para el editor de la revista The Path: en cuanto a Luz en el Sendero, es decir el conjunto de axiomas que he encontrado inscritos en las paredes de un determinado lugar, no veo ningún método factible para hacer tales explicaciones al público, y por lo tanto en la actualidad propongo colocar este prefacio antes de cada uno de los libros. »

B) Que su siguiente libro A través de las Puertas de Oro (publicado en 1887) también está dedicado a un ser desconocido quien según ella, fue a su habitación y le contó la historia.

C) Y que la señora Collins le declaró en 1888 cuando él estaba en Londres que ella no sabía nada acerca de la filosofía o las leyes del ocultismo, ni del Karma, ni de cualquier doctrina teosófica de largo alcance.



Testimonio de Doctor Archibald Keightley


El Doctor Keightley declaró que en 1884 cuando la señora Collins entró en la Sociedad Teosófica, ella afirmó que su libro El Idilio del Loto Blanco se debió a la inspiración de un ser misterioso y después de haberlo descrito la señora Blavatsky dijo que a partir de esa descripción y por el tono del pensamiento de las paginas que le mostró, ella consideró que ese ser era un amigo suyo perteneciente a la Fraternidad Oculta.



Testimonio de la señora Passingham

La señora Passingham declaró que:

« A principios de 1885 la señora Collins visitó a un amigo común en Girton, y pasó el día en mi casa hasta que expresó su deseo de partir temprano, ya que según sus palabras: “tenía una cita que cumplir a las 8 de la noche con su inspirador (el quien le estaba dictando la Luz en el Sendero) y no quería estar ausente de su alojamiento a esa hora”. Así que la envié de vuelta en mi carruaje a su hogar y posteriormente se me informó que el escrito de esa noche había sido muy exitoso, probablemente debido a las condiciones armoniosas en las que se encontraba en ese entonces. »

(Nota: el artículo completo que publicó Blavatsky con estos testimonios lo pueden leer en los Collected Writings vol. XI, p. 306-330.)



La propia Mabel Collins se retractó posteriormente

Y para colmo la señora Collins renegó su propia acusación, ya que en 1912 (23 años después de haber difamado a Blavatsky) ella publicó un libro titulado “Cuando el Sol se mueve hacia el Norte” en donde volvió a mencionar la misma descripción que había hecho antes de cómo le fue inspirado el contenido del libro Luz en el Sendero:

« El Maestro me tomó de la mano y con pleno conocimiento de lo que me sucedía, me adherí a él y salí de mi cuerpo físico pasando del plano material al espacio etéreo.

Entramos en “la Sala del Saber” y el Maestro sosteniéndome todavía de la mano, me llevó a través del pavimento de la capilla hasta la pared y vi claramente las primeras reglas de “Luz en el Sendero” aparecer en lo más alto del muro.

Mirando con cuidado las leí y el Maestro me dijo:

-          Fija estas reglas en tu memoria y llévalas contigo a la Tierra y escríbelas.”

Volví a mi cuerpo físico y tuve memoria plena de lo que había hecho y de lo que había visto y leído. Yo había estado por la primera vez en el estado conocido por los ocultistas del Sur de la India como “jagrat de swapna” y que corresponde al estado de conciencia en el que se encuentra el clarividente despierto.

En ese estado leí y trasladé a mi memoria las primeras líneas de la antigua enseñanza mística conocida ahora por todos los estudiantes de ocultismo con el título de “Luz en el Sendero”. »
(Extractos del capítulo X)



Peritaje caligráfico

Como pueden ver: hay muchos testimonios, pero la prueba más interesante es cuando se compara la escritura de Mabel Collins en diferentes ocasiones.

Aquí hay un texto con su escritura normal:



Y aquí hay un extracto del manuscrito original de
El Idilio del Loto Blanco:


Y como pueden observar cambia drásticamente su manera de escribir. Lo cual es típico de la escritura automática, ya que la persona que se encuentra en trance adopta (en mayor o menor medida dependiendo de qué tan despierta se encuentre) el estilo de la escritura del individuo que escribe por medio de ella.

Y si comparamos esta última escritura con la escritura del Maestro Hilarión:


Vamos a constatar que hay coincidencias:

Por ejemplo el Maestro Hilarión suele escribir la “e” en mayúscula ondulada “E” mientras que Mabel Collins suele escribirla en minúscula cursiva “”.




ADJUNTO

La explicación del juez N. D. Khandalvala


Y por último les pongo la opinión sobre esos sucesos dada por el señor Khandalvala quien fue un miembro muy respetado de la Sociedad Teosófica en la India:

« Cuando la señora H.P. Blavatsky habló en la India acerca de los Maestros, ella explicó que ellos vivían lejos y eran inaccesibles para la gran mayoría de los humanos, lo que generó una gran cantidad de dudas acerca de su existencia. Sin embargo muy pocos se percataron del testimonio independiente que se encuentra en un pequeño libro publicado en Inglaterra en 1884.

Su autora explicó que un obelisco de Egipto conocido como “La Aguja de Cleopatra” fue llevado a Inglaterra y colocado a la orilla del rio Támesis, frente a la pequeña casa en la que vivía en ese entonces. Ella miraba por la ventana todos los días al obelisco y comenzó a percibir a hombres que salían del monumento vestidos con atuendos muy peculiares.

Esta señora se ganaba la vida escribiendo novelas, pero un día mientras ella estaba trabajando en su escritorio, ella vio una fila de sacerdotes vestidos de blanco que se colocaron a su lado y ella entró en una especie de trance. Entonces su mano se puso a trabajar escribiendo de una manera diferente y esto se prolongó durante varios días hasta que terminó la mitad del libro titulado El Idilio del Loto Blanco y luego se detuvo la escritura automática.

Ella no sabía la razón de ello, pero un día un amigo le presentó al coronel Olcott, a quien ella intrigada le comentó cómo había escrito El Idilio del Loto Blanco, pero que no lo había podido terminar.


El coronel Olcott le recomendó que si alguna vez había considerado lucrar mediante la publicación de ese libro, ella debía renunciar a tal pensamiento y volver a intentarlo. Así lo hizo ella y la redacción del idilio se terminó de la misma manera, mediante la escritura automática.

La señora inglesa era psíquica y ella mencionó que en varias ocasiones visitó con su cuerpo astral una sala, en cuyas paredes ella veía  y leía algunas líneas escritas en letras de oro, y que cuando se despertaba, ella se acordaba y las ponía en un papel. Y es así como escribió el notable librito titulado Luz en el Sendero.

El libro fue publicado a principios de 1885, cuando Blavatsky y el Coronel Olcott estaban en Inglaterra, ellos le dijeron que pensaban que las líneas les fueron dictadas por un Adepto occidental al que conocían.

Pues bien, los Maestros mencionados en Luz en el Sendero no son otros que aquellos de los que habló Blavatsky en la India, y es remarcable que uno de ellos le dictara a esa señora inglesa un pequeño libro pero magistral, dando los primeros principios del estudio esotérico en una forma adecuada para el Occidente. »

(Esto es un extracto del artículo que escribió titulado: “Madame H.P. Blavatsky as I knew her” el cual fue publicado en la revista The Theosophist en junio de 1929, p. 213-222 y julio 1929, p. 309-318.)



¿QUIÉN ES CLAUDIO NARANJO?



Le pedí a Vinci (un estimado lector) que me hiciera un resumen de los instructores que más aprecia y a continuación les comparto el análisis que hizo sobre Claudio Naranjo:


    1.  Introducción
    2.  Por una educación integral
    3.  Los tres amores
    4.  El eneagrama
    5.  La meditación
    6.  Conclusión



1.  INTRODUCCIÓN

El Doctor Claudio Naranjo es un reconocido psiquiatra chileno, escritor, maestro y conferenciante de renombre internacional. Se le considera un pionero de la psicología transpersonal y es valorado por muchos por su trabajo de integración entre la psicoterapia y las tradiciones espirituales.

Lleva más de cuarenta años desarrollando la sabiduría del eneagrama y ha creado: “la Psicología de los Eneatipos” que son los nueve diferentes tipos de personalidades que se encuentran en los humanos en base al eneagrama. Y como discípulo y sucesor de Fritz Perls, el Doctor Claudio Naranjo se ha convertido en un referente mundial de la terapia Gestalt.

Actualmente es Profesor en la Universidad de Berkley y a continuación les voy a hacer una síntesis de su enseñanza.




2.  POR UNA EDUCACIÓN INTEGRAL

Los psiquiatras, los terapeutas, los fisiólogos y los médicos en general están llegando a la conclusión que por ellos solos, no pueden poner remedio a la deriva en la que está cayendo la humanidad.

Por otro lado los especialistas en contenidos espirituales, la filosofía, los valores, tampoco pueden ponerle remedio a esta deriva por ellos mismos.

El consenso es que es la educación la que tiene que poner remedio.

Necesitamos por lo tanto un cambio y no sólo en la educación, sino también en los educadores, ya que tenemos que aprender a dirigir mejor nuestras emociones. Y es que tanto la crianza como la escolarización no ponen énfasis en buscar la felicidad.

Partimos de la base que la sociedad está enferma. Por lo tanto los adultos tienen que hacer esfuerzos muy grandes para cambiar, transformarse y sanar. Unos pocos llegan a lograrlo, pero si queremos cambiar el mundo, tenemos que utilizar la educación para algo diferente a lo que la estamos usando. Tenemos que conseguir una educación holística que integre las diferentes necesidades de los humanos.

Y es que con tanto autoritarismo, no conseguimos una educación emancipatoria. No tenemos una educación de las emociones. Llegamos a las escuelas: llorones, malhumorados, etc. Y esto se transmite de generación en generación.

Según Claudio Naranjo hay que darle una dimensión de experiencia espiritual a la educación (aunque la palabra espiritual suena muy polémica para los educadores). Pero la idea es ayudar a la transformación de los educadores para que ellos puedan contactar con su bienestar y sentirse menos presa de su ego y quitarse la resistencia al hecho de aprender.

Los estudiantes están desarrollando toda clase de síntomas (como por ejemplo dislexias) por no querer aprender. Y todo esto se debe porque ya no soportan más que se les instruya de forma forzada y no por el interés de la iniciativa propia.

Los pedagogos más progresistas opinan que más que enseñarles, hay que ayudarles a aprender. Poner el acento en el aprendizaje natural, ya que los niños tienen mucho interés por aprender, pero la educación actual los entorpece porque en la educación actual hay mucho condicionamiento, haciendo con ello que la pedagogía sea restrictiva como es el hecho de obligar a los alumnos a pasar exámenes para poder continuar, pero las cosas que se aprenden bajo presión se olvidan muy pronto.

En cambio la educación actual NO nos enseña a saber vivir. Por lo tanto llamar “educación” a algo que es meramente una transmisión forzada de información para Claudio Naranjo es un fraude.

La persona debe de reconocer sus deseos y aprender a respetarlos más. No necesitamos vivir con un vigilante en nuestro interior tan severo como la vida colectiva nos lo ha inculcado a través de las generaciones. Las personas que sanan son las que se han liberado de “su verdugo interno” y viven su libertad de forma productiva y socialmente útil. La palabra virtud está malgastada porque fue tomada por el autoritarismo del sistema.

Lo que él llama “la mente patriarcal” (cuando se dice que tienes que ser así y tienes que hacer esto y no lo otro), el contenido de todas esas normas por bueno que sea, está contaminado por el espíritu de la normatividad que hace sentir al individuo que esto es un decreto policial. Entonces ya estamos en un momento histórico donde hemos creados anticuerpos, estamos alérgicos a que se nos trate autoritariamente. Y la palabra virtud ahora mismo no tiene prestigio. Actualmente se reirían de uno si uno quisiera ser virtuoso.

La idea de Claudio Naranjo es que se necesita una educación para la virtud sin moralismo. Pero la única forma para hacer eso es a través del amor, ya que el amor es la raíz para la virtud, debido a que la raíz más “pre-patriarcal” de la virtud es la salud amorosa.

Claudio dice que es el buen amor, pero dándole un giro diferente al Arcipreste de Hita que decía que el buen amor es “el amor de Dios”. Y para Claudio el buen amor es la integración de los tres amores, de los tres aspectos del amor. Que son:

1) El primer amor es el amor primordial como es por ejemplo el amor materno.

2) El segundo amor es el eros que es un amor pagano, freudiano, es el amor de los enamorados que tiene como centro de atención: el goce. Pero hemos criminalizado el goce y le hemos quitado su valor sagrado, porque no se trata sólo del amor erótico, sino del placer que procura la pareja en un nivel más amplio. Y en el niño interior (que al igual que las plantas que sabiamente buscan la luz) el placer está en nuestro ser como una brújula. Tenemos una sabiduría “organística” que es un fluir con la naturaleza que está perturbado porque ni siquiera sabemos lo que queremos.

3) Y el tercer amor es el amor a lo divino, pero que no tiene que estar identificado necesariamente con ningún credo religioso. Es el amor a los valores, a la justicia, a la vida, a la belleza, el amor al bien. Para dar una imagen: sería el amor que mira al cielo y no a la tierra, ya que la tierra sería la compasión y al cielo la devoción.

La idea de Claudio Naranjo es que somos “tri-cerebrados”. O sea que tenemos:

    -  un cerebro inferior o mamífero,
    -  un cerebro medio o humano, y
    -  un cerebro superior o espiritual.

Y estos aspectos del amor están desequilibrados en la mayoría de las personas de acuerdo a su tipo psicológico. Y así por ejemplo: hay quienes aman más de manera erótica, que son golosos, mientras que otros están más volcados al amor al prójimo, etc. Pero si cualquiera de estas formas de amar faltan, entonces también falta la plenitud de la persona y hay una insatisfacción con la que hay que lidiar.

Por ejemplo: si una persona es muy narcisista y quiere ser demasiado importante, ella no se inclinará lo suficiente para poderse abrir paso hacia la belleza del mundo. Y es que el mundo se hace grande sólo cuando tenemos esa capacidad de respeto.

La persona es virtuosa cuando tiene estos tres aspectos del ser humano: el principio del placer, el principio solidario y esa capacidad de respeto. Capacidad que conlleva el aprendizaje, y es que aprendemos porque imitamos a los grandes. Aprendemos el lenguaje porque tenemos un mandato biológico de incorporar aquello que admiramos porque lo hacen los mayores.




3.  LOS TRES AMORES

La salud mental entraña un estado espontáneamente amoroso, y creo que es una ilusión pensar que se puede encontrar la felicidad sin pasar por la capacidad de amar. Pero el amor es varias cosas y no una sola.

Pienso que hay tres “colores básicos” del amor, que no siempre están igualmente desarrollado en cada persona.

Podemos hablar de un amor cristiano: “amar al prójimo como a ti mismo”, y no se trata del mismo amor del que hablaba Freud que es el amor erótico.

Llama la atención el contraste que existe entre estos dos tipos de amores, los cuales eran designados por los griegos con los términos de: eros y agape, y por los romanos por sus equivalentes latinos de: amor y caridad.

El tipo de amor que se designa como agape o caridad es el que se expresa a través de la bondad y la generosidad, y es el “amor al prójimo” que caracteriza no solamente al cristianismo sino a todas las religiones.

Culmina esta forma de amor en la compasión, la cual es característica de los seres que han llegado lejos en el camino espiritual, pero que también es intrínseco a la naturaleza humana, puesto que ya se encuentra presente por ejemplo en la experiencia de la maternidad.

Claro que en el mundo humano hay mucha falsificación de este amor bondadoso y compasivo, ya que se lo predica y requiere de nosotros desde la infancia. Estamos por lo tanto más o menos programados para ser buenos y aún así optamos por rebelarnos, aunque llevamos en nosotros la expectativa de nuestra cultura.

En los reinos de la naturaleza, solo los humanos tienen la posibilidad de extender el amor compasivo más allá de los hijos, para potencialmente dirigirlo hacia todos los humanos e incluso hacía todos los seres para que se vuelva un amor universal.

Se habla que tenemos un cerebro arcaico, instintivo, emocional que es el cerebro límbico. Este es el que se considera como nuestro cerebro amoroso cuya función va quedando postergada en relación al control de la corteza frontal por razones culturales. Por lo que pienso que tenemos que recuperar nuestra sabia y santa animalidad.

Pretendemos desarrollar la compasión, pero creo que se equivocan quienes piensan que la compasión es un atributo que aparece en un desarrollo espiritual superior, la bondad es algo que tenemos desde el comienzo, ya que yace en nuestra naturaleza y solo tenemos que recuperarlo.

Decía que tanto el amor erótico como el amor benévolo son sanos y se relacionan con ciertas partes de nuestro cerebro. Quisiera agregar que así como el amor cristiano tiene relación con el amor maternal, el amor erótico (que es en esencia amor deseo que se encamina hacia el placer) tienen que ver con nuestro cerebro instintivo y son la parte primaria de nuestra naturaleza.

En tanto que el componente maternal de nuestra naturaleza da y cuida, nuestra parte filial es aquella que desea, y todos llevamos en nosotros ese niño interior que solo quiere ser feliz. Solo que, así como ha estado eclipsado en nuestra cultura: el amor benévolo antes los intereses del dominio y la conquista, también ha estado durante muchos siglos postergado este derecho a la felicidad.

Pero aparte de estos dos amores, hay un tercer amor que tiene que ver con el aprecio, con la admiración, con el respeto y con los ideales.

Los griegos la llaman “philia”. Y es lo que uno busca en la amistad y lo encuentra en cada persona a quien uno valora. Aunque hay amistades manipulativas también, en las que en el nombre de la amistad se trata de obtener cosas, pero la verdadera amistad es una relación en la que uno se interesa por el otro, porque el otro tiene una cualidad espiritual o humana admirable que estimula el propio crecimiento de uno.

Todo esto tiene que ver con lo que significa la figura del padre para el niño. La madre es quien lo protege, pero la madre mira al padre; la madre ama al padre, y el niño que lo percibe, hace lo mismo.

El padre representa también aquello que se quiere imitar, pues el “amor valor” o “amor admirativo” es por naturaleza imitativo. Nos conformamos internamente según aquello que admiramos y valoramos, y en ello está el origen de los vínculos de autoridad.

Pienso que un aspecto significativo del autoconocimiento es de entender la propia vida desde la perspectiva de los tres amores. Es decir: no solo desde la perspectiva del amor, sino desde sus tres variedades o caras.

Pienso que la felicidad que todos (consciente o inconscientemente) anhelamos depende principalmente de un sentimiento de plenitud que refleja el que seamos seres completos y que ello a su vez se traduce en equilibrio de amor.

Lo más común sin embargo es que se tenga mucho de alguno de estos amores y demasiado poco de los otros. Y me parece que la gente busca llenar la insatisfacción resultante por la falta de realización de alguno de estos con un amor diferente.

Para comprender el subdesarrollo del amor es necesario que prestemos atención a como este deriva en gran medida del sobre desarrollo de algo así como un falso amor, que a su vez no es más que una sed de amor idealizada. Este amor parasitario, tiene más su origen es una carencia. Y la necesidad de amor (por más que se disfrace de amor) en realidad es una adicción.

Y es tal la necesidad de amor que esta constituye el mayor obstáculo para acceder al verdadero amor, porque si bien es cierta la idea que el amor es lo que nos hace felices, lo importante no es que consigamos ser queridos, sino que logremos comprender y superar los obstáculos que nos impiden movilizar nuestro potencial amoroso.

(Extracto de su libro “Cosas que vengo diciendo”.)




4.  EL ENEAGRAMA


El Eneagrama se dio a conocer a través de George Gurdjieff quien fue un maestro espiritual muy misterioso que apareció poco antes de la revolución rusa.

Gurdjieff fue formado en Armenia, Georgia y en el Medio Oriente y él hablo de una escuela desconocida para los occidentales.

Claudio Naranjo fue influenciado por las enseñanzas de Gurdjieff y adaptó el eneagrama con la psicología creando algo distinto a lo que trajo Gurdjieff.

Este mapa que es el eneagrama está compuesto por nueve tipos de personalidades (y cada tipo está a su vez dividido en tres subtipos).


Esquema de las relaciones entre los nueve tipos de personalidad del eneagrama

Fue Claudio Naranjo quien le puso números y a cada número le corresponde una personalidad. Corresponde a una herramienta de desarrollo personal, ya que se toma conciencia de aquellos patrones repetitivos de conducta que nos impiden ser libres ya que dicha conducta nos limita en nuestra capacidad de amar. Y los nueve tipos de la personalidad son los siguientes:


TIPO 1: EL PERFECCIONISTA

El eneatipo uno es integrado en el grupo visceral, suele calificar de muy dura su infancia. Y esta afirmación suele ser cierta debido a que durante su niñez suele haber sido severamente criticado o castigado.

Para escapar de los problemas se obsesionó intentando ser bueno y correcto en todo momento. No es de extrañar por lo tanto que sea alguien perfeccionista, meticuloso, auto disciplinado, cumplidor e hipercrítico con los demás (con el enorme sacrificio y el gran control interno que eso conlleva).

Al perfeccionista le aterra tanto cometer errores que con frecuencia antepone el deber al placer, porque para él sólo hay una forma correcta de hacer las cosas. Por consiguiente la imperfección le irrita. Además tiende a la corrección en las formas, al control de sus reacciones, a la rigidez y a la falta de espontaneidad. Cree estar dotado de un alto sentido ético y moral y es respetuoso hacia las reglas y normas sociales.

Su elevado nivel de exigencia le lleva a una fuerte ira interna que reprime y sólo manifiesta de forma racionalizada, corrigiéndose y corrigiendo a los demás, defendiendo con ahínco lo que cree que es justo. Y en contraposición a esta rigidez tan característica de su personalidad, el humano de tipo uno se distingue positivamente del resto por su capacidad de concentración en el trabajo bien hecho.


TIPO 2: EL ALTRUISTA

El eneatipo dos es incluido en el grupo de los cordiales y también es conocido como “el ayudador” porque desde muy niño aprendió que para ser querido y aceptado, debía ser siempre agradable y afectuoso. Asimismo se acostumbró a actuar satisfaciendo las necesidades ajenas.

En consecuencia ya de adulto, siguió basando su comportamiento en la búsqueda de la aprobación de los demás. Por lo que el núcleo más importante de su vida son las relaciones y tiene la imperante necesidad de sentirse amado, protegido e importante en la vida de las demás personas para satisfacer su necesidad encubierta de amor.

A los humanos del tipo dos les gusta ayudar a los demás y sentirse imprescindibles, pues necesitan sentirse necesitados, tendiendo incluso a descuidar sus propias necesidades para complacer a los otros, con la secreta esperanza de que así, de la misma manera serán correspondidos sin tener que pedir.

Su mensaje oculto es: “te doy para que me quieras”. No obstante, cuando el balance entre lo que da y lo que recibe no está equilibrado, el altruista se siente explotado y decepcionado. Es en estos momentos cuando exterioriza su mayor defecto, el orgullo. Otro rasgo destacado de su personalidad es su imagen amable y seductora, por lo que también se sirve de la manipulación para obtener los resultados deseados.


TIPO 3: EL EJECUTOR

El eneatipo tres es perteneciente al grupo cordial. Vivió una infancia basada en las recompensas que recibía por cada uno de sus logros. Tanto su imagen como su actuación primaban sobre los aspectos emocionales. A raíz de esto, aprendió a reprimir sus propias emociones y a centrar su atención en adquirir el estatus que le garantizara el amor.

En la edad adulta elude el fracaso porque está convencido de que sólo los ganadores son dignos de amor. Por lo que suele aparcar sus sentimientos (especialmente los que podrían hacerle parecer débil o descubrir su vulnerabilidad) para centrarse en conseguir objetivos profesionales, triunfar y adquirir estatus social.

El ejecutor es básicamente un luchador, es competitivo, dinámico, pragmático y socialmente brillante. La imagen que da es muy importante para él y sabe ajustarla a las expectativas del otro. Camaleónico y buen vendedor de sí mismo, a menudo confunde la imagen que da con su propio ser. Y se podría decir que por su forma de actuar en su conjunto, el tipo tres representa aquello que más valora la cultura norteamericana.

En general le conviene trabajar la sinceridad, la honestidad y la propia transparencia, prestando más atención a sus sentimientos y necesidades. Y también debería dedicar más tiempo al ocio y al descanso.


TIPO 4: EL ROMÁNTICO

El eneatipo cuatro se encuentra englobado dentro del grupo de los cordiales, y usualmente experimentó el abandono en su infancia, (en forma de divorcio o separación de los padres). Por lo que de modo inconsciente sufre por la carencia que conllevó esa vivencia y por lo tanto envidia el cariño que tienen los demás, percibiéndolo como algo que a él le ha sido negado. Y es por eso que en la edad adulta el romántico busca la intensidad emocional y el dramatismo para sentirse vivo.

El romántico está secretamente convencido de que la gente lo abandona porque posee una tara personal que provoca rechazo. Y tanto es así que reproduce constantemente su traumática experiencia abandonando a sus parejas o siendo abandonado por ellas.

Por otra parte, al verse muy diferente a los demás, potencia este rasgo de distinción sintiéndose especial. Así pues, no es de extrañar que se le califique de bohemio, raro, original, distinto e incluso excéntrico.

El humano del tipo cuatro necesita calor afectivo, compartir su estado de ánimo, sentirse escuchado y querido, vivir momentos únicos, intensos y excepcionales. Fundamentalmente es romántico, sensible, creativo, preocupado por la belleza y la estética, con tendencias artísticas. Rechaza la rutina y la vulgaridad.

Su máximo defecto es la envidia, pero también le definen rasgos negativos tales como su propensión a los altibajos emocionales y a la depresión, su visión fatalista de la vida y su tendencia a vivir en el pasado o en el futuro, pero difícilmente en el presente.


TIPO 5: EL OBSERVADOR

El eneatipo cinco es integrante del grupo cerebral, se sintió muy invadido en su infancia: careció de intimidad y su privacidad fue violada. Esto es a menudo el caso de los hijos de familia muy numerosa. A consecuencia de esto, el cinco elaboró una estrategia consistente en retirarse y aislarse para proteger su espacio privado. Para él, el mundo exterior es amenazante y peligroso.

Así pues, el cinco es muy celoso de su intimidad y le gusta observar más que participar. Como le cuesta expresar sus emociones, suele mantener una actitud fría y distante, protegiéndose excesivamente del contacto con los demás. Por lo que estar demasiado tiempo con los demás le fatiga porque sus demandas afectivas lo hacen sentir inseguro. Y ciertamente le resulta más fácil sentir y ordenar sus emociones cuando está solo.

Lo que más le apasiona es analizar, comprender y acumular conocimientos. Tiende a ser independiente y autosuficiente.

En general, le convendría aprender a tolerar sus sentimientos sin desconectarse y a no esconderse cuando los demás buscan una respuesta de ellos. Y también le beneficiaría compartir sus conocimientos y sus emociones para salir de su aislamiento.


TIPO 6: EL LEAL

El eneatipo seis es también integrante del grupo cordial, ya que creció en un ambiente familiar hostil, generalmente marcado por unos padres dominantes y autoritarios que, además de castigarlo y humillarlo, no le inspiraban ninguna confianza.

Estos castigos respondían a la inestabilidad paternal, más que a un mal comportamiento de su parte. En consecuencia perdió la fe en la autoridad y empezó a sospechar de las intenciones de los demás.

No obstante y pese a que de adulto le cuesta confiar en los demás, cuando lo hace denota un elevado sentido de la lealtad. Por lo que en su edad adulta el leal opta por, o bien por encontrar una figura protectora sólida, o bien por desafiar a la autoridad.

El humano de este tipo exagera los peligros y evita los riesgos, mostrándose excesivamente prudente y temeroso. Sin embargo, aunque esté siempre alerta, detesta sentirse observado.

Antes de actuar, da muchas vueltas a la situación y tiene muchas dudas. Aparte de eso posee un estricto sentido del deber y suele aferrarse a las normas y a las cosas previsibles para obtener seguridad. Le agrada defender a los débiles aunque vea la batalla perdida de antemano.

En general le conviene aprender a correr riesgos, a actuar y a seguir adelante, aún sintiendo miedo, y a tomar decisiones para ganar confianza en sí mismo. Por lo que no debería eludir responsabilidades escudándose en la autoridad.


TIPO 7: EL EPICÚREO

El eneatipo siete es el tercer y último miembro del grupo cerebral.
Recuerda su infancia con cariño, ya que todos los recuerdos que tiene de ella son agradables. De todos los eneatipos, el siete se caracteriza por haber tenido la infancia más idílica.

Teniendo en cuenta esto, no es de extrañar que el siete sea optimista por naturaleza, pues para él la vida es una fiesta continua.

Es epicúreo como su nombre indica, y busca constantemente el placer, la aventura y el hedonismo. Por otra parte, posee una mente ágil, así como una imaginación privilegiada y es un conversador brillante y persuasivo.

Como contrapartida, le cuesta afrontar las realidades dolorosas de la vida. Intenta evadirse del aburrimiento y del dolor manteniendo altos niveles de excitación, dejando múltiples opciones abiertas y realizando muchas actividades. Por lo que adora la novedad, tener muchos proyectos y estar continuamente en movimiento, pero le cuesta terminar lo que ha empezado. Indisciplinado y auto indulgente, no soporta los límites, ni sentirse atado por compromisos.

Al humano de este tipo le conviene aprender a llevar adelante los compromisos adquiridos, en lugar de buscar continuamente la novedad y el cambio, y a saber establecer prioridades sin dejarse llevar por los impulsos del momento. A afrontar el dolor cuando es necesario, resistiendo su tendencia a evadirse en la búsqueda compulsiva de placer o a exagerar el lado positivo de las cosas, y a profundizar más dando preferencia a la calidad antes que a la cantidad.


TIPO 8: EL JEFE

El eneatipo ocho es integrante del grupo visceral. Se crió en un ambiente combativo donde los fuertes eran respetados y los débiles no. Su temor a encontrarse en desventaja hizo que se protegiera, llegando a desarrollar una exquisita sensibilidad para detectar las intenciones negativas de los demás. Y ya de adulto, el ocho se siente a gusto con el conflicto, no le asusta. Se identifica a sí mismo como un justiciero deseoso de defender a los débiles y de luchar contra las causas injustas.

El jefe es una persona visceral, impulsiva, directa, dominante. Por lo general, ha desarrollado excesivamente su agresividad y su lado duro, en detrimento de su lado más tierno y sensible. Le gusta tener control de las situaciones e imponer sus propias reglas. Es combativo, pasional y capaz de tomar decisiones rápidas. Se abre camino por la fuerza y tiende a saltarse las prohibiciones y los límites.

Siente una gran energía que se manifiesta, sobre todo, a través de la ira. Y a menudo, busca la confrontación para conocer las motivaciones del otro y saber dónde situarle (como amigo o como enemigo). El asunto central para él es: “¿quién tiene el poder?”. Es muy fiel a sus amigos. Y pese a tener un gran corazón, demuestra su afecto protegiendo.


TIPO 9: EL MEDIADOR

El eneatipo nueve es también considerado el pacificador del eneagrama y pertenece al grupo visceral.

Dado que el eneatipo 9 se sintió ignorado durante su infancia, ya sea porque sus opiniones no eran tenidas en cuenta, o porque sus hermanos lo eclipsaban, él aprendió a anestesiar sus necesidades e incluso a olvidarse de sí mismo. De ahí que a menudo se fusione con los deseos de los demás y los sienta como propios.

El mediador teme hasta tal punto la separación y anhela tanto la armonía en sus relaciones, que opta por reprimir su ira para evitar confrontaciones y conflictos. Y por esta razón le gustan la tranquilidad, la comodidad y una cierta rutina.

El nueve es conocido por su carácter bondadoso y conciliador. De todos los eneatipos, él es el que mejor sabe escuchar y comprender a los demás poniéndose en su lugar. No obstante detesta sentirse presionado y es incapaz de tomar decisiones con rapidez.

Su mayor defecto es la pereza, ya que le cuesta diferenciar lo importante de lo secundario y tiene tendencia a una cierta indolencia y a postergar. En ocasiones puede mitigar su ansiedad comiendo o bebiendo en exceso.




5.  LA MEDITACIÓN


La meditación desarrolla el discernimiento y la mirada sabia es una mirada que mira con menos apego. Y cuando estamos menos apegados, eso influye también tanto para nuestras ideas como en nuestras emociones. Por lo tanto el desapego crea esa danza que es una coordinación de nuestras partes, ya que estas nunca más se van a confundir.

El intelecto va a ser una cosa, la emoción otra, el amor compasivo va a ser diferente del amor placer, pero se las van arreglan mejor cuando hay ese cuarto factor, que es el espacio de síntesis, donde hay el más, hay el menos y hay un principio reconciliador, una fuerza neutralizante.

Sería una lucha y competencia incesante entre el ying y el yang si no fuera porque aparece ese factor adicional que es la neutralidad armonizadora en donde el más y el menos se encuentran.

Claudio Naranjo lo traduce en lo que sería un cuarto factor, ya que son tres fuerzas y el cuarto sería el espíritu.

El espíritu es como la nada. Es el factor espiritual al que se llega después de desprenderse de uno mismo, de mirarse desde lejos uno mismo.

Los pensamientos vienen y van, las emociones son perecederas, pero hay algo que queda. Que no es nada y a la vez la raíz de todas las cosas. Es una dimensión misteriosa. Y tenemos una gravitación hacia allá. Debemos dejaros atraer a algo que nos está llamando a casa. Es como nuestro hogar donde nuestro apetito de amor se transmute y se nos regresa todo en positivo. Es con ello donde encontramos un espacio común donde las tres fuerzas bailan juntas en una coreografía armoniosa.



6.  CONCLUSIÓN

Claudio Naranjo es un autor que resulta muy interesante de estudiarlo. Para esta síntesis de su obra me he basado en conferencias suyas y textos publicados en la red sobre sus enseñanzas. Tengo que decir que este autor me genera mucha confianza por la sabiduría y bondad que transmite. Ha ido creando un camino muy original, siendo crítico con el actual sistema de enseñanzas.

En mi búsqueda personal de la sabiduría, la principal aportación que me ha hecho (y que puede ser útil para muchas personas) es que nos indica que vivimos bajo la influencia del autoritarismo del sistema basado en la mente patriarcal que ha malgastado la idea de virtud.

Ahora mismo vemos la virtud como algo que se nos impone, cuando lo importante sería comprender que la raíz de la virtud es la salud amorosa que se consigue, no a través de la imposición, sino cuando integramos los tres amores. Porque es entonces cuando perdemos ese miedo irracional a la libertad. Cuando estamos menos agobiados por nuestra rabia, vanidad, etcétera, nos lleva a vivir con mayor libertad sin la necesidad de un policía interior tan severo que nos han inculcado.

Aquí entra en escena el juego de lo “apolíneo” y lo “dionisíaco”.

Claudio Naranjo menciona estas figuras de la mitología para explicarnos que cuando hay orden o armonía que es lo apolíneo, es cuando puede surgir lo creativo.

Pero esto no conlleva un exceso de disciplina sino que la disciplina debe estar al servicio de que se pueda dar la expresión de la libertad. Porque lo apolíneo y lo dionisíaco no son contrarios sino que se complementan.

Por otra parte Claudio Naranjo utiliza el eneagrama como instrumento de conocimiento interior para el desarrollo personal. Y aquí yo pongo una advertencia porque siguiendo a Claudio Naranjo no veo ningún problema, ya que él lo utiliza para poder identificar aquellos aspectos que más debemos trabajar en nosotros para mejorar interiormente.

El peligro podría darse cuando organizaciones o individuos lo utilicen para conocer debilidades de los demás y puedan por lo tanto utilizarlo para manipular a las personas. Es por lo tanto muy importante que estemos con los ojos bien abiertos para que no se den estas circunstancias negativas, pero que tampoco se convierta en un prejuicio que nos impida abrirnos a conocer otras propuestas que pueden ser muy interesantes para nuestro desarrollo.

Yo personalmente no me baso en el eneagrama para mi trabajo interior pero si me baso en muchas de las enseñanzas de Claudio Naranjo y mi deseo es que se conozca más a este autor tan profundo para que pueda ayudar a mucha gente en su caminar.