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¿CÓMO SUPERAR LA ANGUSTIA POR EL FUTURO?




Cuando le preguntaron al maestro Pastor:


¿Cómo explicar de manera simple y concisa a las personas angustiadas sobre lo qué está pasando en el mundo, y lo qué sucederá en el futuro, por qué razón se debe y cuál es el propósito de todo esto?


El maestro respondió:


« Comiencen diciéndoles que no pasará nada de muy catastrófico. La gente se imagina que la tercera guerra mundial puede estallar, o que pueden ocurrir cataclismos terribles, e incluso como lo podemos escuchar por parte de algunas personas, que aseguran que hasta es probable que la luna en algún momento caiga sobre la tierra. Dado que un satélite ya ha desaparecido, ¿por qué no un segundo?

Los miedos y las angustias forman parte de la naturaleza humana, y especialmente a medida que nos acercamos al final de un ciclo, o sea en los tiempos en que hay depuraciones, y donde hay cambios, donde la humanidad se confronta con su karma.

Y esto se debe porque durante esos periodos más particularmente se disparan todos los temores, incluyendo los miedos ancestrales, los miedos que se encuentran arraigados en el sub-consciente colectivo, y el individuo que no tiene la suficiente fe o el suficiente desapego de la muerte, entra en una gran angustia.

Y en esos casos, de lo que más necesitan los humanos es de liberarse del miedo a la muerte, porque uno no puede cambiar los eventos que vendrán, a menos que los humanos en su conjunto se transformen. Lo cual es una quimera en la actualidad.

Entonces lo que deben de exorcizar no es el miedo a tener que sobrevivir en una nueva sociedad que se encontrará muy cambiada a lo que las personas estaban acostumbradas. No es dándoles un bien para la supervivencia que eso les resultará útil, sino es exorcizando todos sus pánicos, y en primer lugar el miedo hacia la muerte.

Si enseñamos a las personas a morir bien, les enseñamos también a vivir bien. No queriendo mantener sus vidas con desesperación sino con sabiduría. Aprenden a vivir la vida.


Y es por eso que Jesús dijo:

"Quien quiera conservar su vida, la perderá."


Si ustedes desean conservar absolutamente vuestras vidas, automáticamente activan un sistema de muerte porque ustedes se colocan en el sistema de acciones y reacciones que involucran la muerte.

El instinto de querer mantener la vida, es un instinto que proviene del cuerpo y que ha sido programado en las células para que así los humanos tengan el impulso de preservar su cuerpo físico para llevar a cabo todos sus desarrollos y destinos que tienen que llevar a cabo.

Porque si la persona cuando se encarna mirara a su cuerpo como “un viejo calcetín”, entonces no podría realizar todas las pruebas que debe efectuar, y obtener todas las enseñanzas que tiene que adquirir.

Pero no debemos confundir los instintos propios de la naturaleza, con las realidades del alma. Sin embargo es un hecho que cuando el hombre todavía no es lo suficientemente maduro espiritualmente, él está completamente absorbido por los instintos, o sea por las funciones de su cuerpo.

Cualquier animal tiene el instinto de supervivencia y sabe cómo protegerse. Y es sorprendente lo que han desarrollado ciertas especies como medios de protección y que sobrepasan la imaginación de los hombres.

Entonces, lo que hay que comprender es que ante la adversidad, la supervivencia no es lo primordial, sino la liberación, eso es verdaderamente primordial. Y al decirles esto, no quiero que ustedes crean que la vida no es importante:


« No se preocupen si pierden su cuerpo físico, embellezcan su alma y así ganarán con el cambio. »

No, no quiero hacer ese discurso.


Solo les digo:

« Pase lo que pase, si vuestro nivel de conciencia se encuentra lo suficientemente desarrollado para que la realidad divina vibre en vuestro interior, entonces ustedes no arriesgan nada aunque pierdan la vida física, porque ya han alcanzado un cierto grado de inmortalidad. »


Entonces,

¿Por qué tener miedo a una muerte o a una catástrofe?


Ustedes no tienen que sentir que las catástrofes que observan en la televisión están dirigidas también hacia ustedes. Cuando los vecinos se pelean, ustedes no son quienes están también involucrados en el conflicto.

Y lo mismo sucede con los problemas que hay en el mundo.


Cuando el mundo se derrumba, ¿se está desmoronando vuestro mundo?

No, es el mundo del otro.


Cuando hay una guerra en una parte de la Tierra, ¿ese conflicto los está lastimando a vosotros?

No, los está lastimando a aquellos que se encuentran en esa región del planeta.



Mucha de la angustia que tienen los humanos es porque temen que lo que le sucede al otro también les va a suceder a ellos mismos. Y así ya se encuentran mortificándose por el miedo, cuando puede que ese evento ni siquiera les vaya a tocar a ellos.

Y si tienen el infortunio de que también les toque, la manera como lo sobrellevarán dependerá a qué mundo pertenezcan: si están sintonizados con el mundo profano o con el mundo divino.

Pero para el que realmente tiene miedo, ninguna palabra puede exorcizar su angustia, si no solo la confrontación con ese miedo para que así haya una toma de conciencia.

Cuando un individuo realmente tiene miedo, nada puede quitarle el pánico, porque el razonamiento en sí ya no es posible en la mente de ese individuo. Y lo que debe hacerse en esos casos es al menos enseñarle a exorcizar el significado de la muerte. Por ejemplo, sonriéndole al momento en que la muerte se acerca.

Qué hermoso acto que morir en medio de aquellos que mueren con miedo, y de morir en el mismo terreno que ellos, pero tratando hasta el último momento de darles fe y confianza.


¿De qué sirve sobrevivir si no han servido para algo?


Servir es vivir. El que da su vida por lo demás ganará la vida en el cielo. El primero será el último, el último será el primero. Todas esas frases que se encuentran en vuestro libro sagrado, ustedes deberían meditarlas para comprender más profundamente su significado.

Para quien ya está despierto en su espíritu, la muerte es poca cosa. Y todos los guías y todos los mesías se los han dicho innumerables veces. Lo que no significa que la muerte haya cambiado en la tierra, ya que todavía los hombres siguen muriendo de la misma manera. Sin embargo, si el humano quisiera hacer el esfuerzo de elevar su conciencia, él ya no sería un simple mortal.


Cuanto más quieren preservar vuestra vida, más los humanos buscan desarrollar nuevas técnicas para lograrlo, y más inventas nuevas medicinas, más construyen bunkers, y más buscan todo tipo de cosas para lograrlo. Pero al mismo tiempo más la vida los lleva hacia otras enfermedades, hacia otros problemas, hacia otros incidentes y hacia otros enigmas.

En cambio, si los humanos en su mayoría se activaran en incrementar la fraternidad, entonces todas las fuerzas opuestas se cancelarían porque la ley es así; quien quiera en su vida conservar su riqueza a toda costa, inevitablemente se encarnará como pobre en su siguiente vida.

Estas son las leyes que actúan sobre ustedes. Y si ustedes no se obsesionan en querer sobrevivir, es Dios quien los salvará aunque vuestro cuerpo físico perezca.

Y al decirles esto, no quiero pretender que la muerte está cerca. Para nada, ya que la vida en la Tierra depende solo de ustedes, una vida que dura o una vida que no dura. Eso no importa, pero la manera como aborden la vida y la muerte, eso si es lo que importa, y eso solo depende de ustedes mismos.

Así que no tengan miedo por lo que va a suceder en el futuro, y en lugar de nutrir la idea de la supervivencia, trabajen mejor en desarrollarse ustedes mismos, que es preferible una corta vida en donde ustedes hayan evolucionado mucho, que una larga vida en donde no hayan evolucionado nada.

Por lo tanto no trabajen por la sobrevivencia, trabajen por ser cada día más perfectos, y pase lo que pase, no tengan miedo. »


(Conferencia del 06.12.86)









¿QUÉ ES LA VERDAD Y LA JUSTICIA DESDE LA VISIÓN DIVINA?





Cuando le preguntaron al maestro Pastor:


¿Qué es la verdad?   ¿Qué es la justicia?   Y a la luz de la verdad y la justicia, ¿está justificado el uso de la fuerza y la violencia?


Él respondió:


«
¿Qué es la verdad?

La verdad es la realidad

¿Y qué es la realidad?

Es algo que ustedes todavía no conocen, porque para percibir la realidad, para conocer la realidad, necesitan alcanzar un cierto nivel de conciencia.

La verdad es la búsqueda que efectúan las personas que ya tienen una cierta abertura, un cierto desarrollo de su mente. Así, por ejemplo, en filosofía, la búsqueda de la verdad se traduce por la búsqueda de lo primordial: ¿Cuál es el significado del mundo? ¿Cuál es el significado de la vida?

Para los filósofos, preguntarse acerca del significado del mundo y del significado de la vida, es buscar la verdad. Pero preguntarse sobre el significado del mundo es buscar una realidad relativa, porque esta realidad varía en cada ser humano.

¿Cuál es la realidad del mundo?

Para cada quien, la realidad del mundo cambia según su grado de iniciación. Por ejemplo para un individuo negativo la realidad del mundo es que el mundo es violento, que el mundo no vale nada, que el mundo está destinado al fracaso, que los hombres son malvados, muy agresivos, etc.

En cambio para otra persona cuyo temperamento será todo lo contario, para esa persona el mundo será un lugar de dicha donde los aunque humanos seguido se pelean, en el fondo son amables, y la esperanza nunca muere, y finalmente hay que ser optimistas, etc.

Y para otro individuo, la realidad del mundo será la lucha del poder, la búsqueda del dinero, el ejercicio de la ambición, etc.

Así es que como ustedes pueden ver, la percepción del mundo siempre pasa por el nivel de visión del individuo, y por su capacidad de comprensión.


Pero como esencia, la verdad es la realidad trascendental. Y es por eso que a nivel espiritual, no podemos discutir acerca de lo que es o no es la verdad. Simplemente hay que integrarla, revelarse a la realidad, y así la verdad entra en nosotros.

La verdad y la realidad son como el binomio “amor y sabiduría”, podemos dar la vuelta al mundo descubriendo mil y un palabras, para al final de cuantas expresar una misma sustancia.

Y el hombre no puede descubrir por sí mismo el significado trascendental de esos conceptos, porque el hecho mismo de su búsqueda indica que todavía él se encuentra fuera de ellos. Así que no busquen la verdad, aprendan sobre la realidad e intenten vivir cada día más cerca y más en contacto con la realidad trascendental.


¿Qué es la realidad trascendental?


Es lo que les dijo Jesús:

El reino del cielo es la realidad. Que ustedes son eternos, es la realidad. Que el amor trasciende todo, es la realidad. Aquello que ustedes le hacen a los demás, también se lo hacen a ustedes mismos, es la realidad. Todas estas leyes son representaciones de la realidad.



¿Y qué es la justicia?


En el plano terrenal, la justicia es un sistema que permite, mediante acciones legales, castigar o recompensar una acción. Pero a nivel cósmico, la justicia es la pureza y la claridad, y por lo tanto sigue siendo también la realidad.

La justicia no es ejercida ni por Dios, ni por los Maestros, ni por la Jerarquía, ya que a nivel divino, la justicia como los hombres la  practican en la Tierra, no existe, simplemente existe la pureza.

Y cuando el hombre durante su evolución se encuentra con la pureza. Bueno, pues debido a que la pureza es como un espejo, el hombre se da cuenta de todos sus límites, de todas sus oscuridades, de todos sus defectos, todos sus vicios.

Esto es justicia, pero es solo un espejo, y el espejo solo puede ser justo si es puro. El espejo no da un veredicto, simplemente está allí para reflejar lo que el hombre emite, y cuando el hombre mira, él se ve a sí mismo y se descubre a sí mismo tal como realmente él es, ya que su reflejo se le regresa, y si ese reflejo es negativo, entonces el hombre se castiga a sí mismo.

Ninguna ley castiga al hombre. Es el espejo que le regresa su reflejo, y es lo que ustedes llaman karma, y que es solo una fuerza de redención para ennoblecer y desarrollar al hombre, confrontándolo contra todo aquello que todavía es imperfecto en él, para que de esta manera termine por volverse perfecto.

Y cuando esta fuerza de redención llega a la Tierra, el hombre cree que es la furia divina que se está abatiendo contra él, porque de acuerdo con el número de sus vicios y de sus límites, el hombre se va a encontrar con las pruebas correspondientes, y en función de su terquedad, esos acontecimientos pueden tener la apariencia de una desgracia, cuando en realidad solo se trata de momentos de iniciación.



Pero todos estos conceptos (justicia, verdad, etc.) son conceptos que también tienen una resonancia más concreta y que por lo tanto también se aplica en un dominio más social.

Como lo dije anteriormente, todas las leyes cósmicas tienen una manifestación también en el mundo terrenal. Entonces, en algún lugar, las leyes que ustedes encuentran en la tierra siguen siendo una realidad. Pero cuando uno quiere ir al fondo de esta realidad, debe separarse de su significado terrenal para solo abordar su significado cósmico.


La justicia es una palabra muy grande y una fuerza muy digna, y esta fuerza se manifiesta en la Tierra y ustedes la están viviendo. ¿Y me preguntan qué es ella?

Pues bien, miren el mundo y observen cómo la justicia se establece en el planeta.


Y seguramente ustedes me dirán:

« ¿Cómo se puede ver la justicia en la Tierra, cuando hay tantos horrores y precisamente tantas injusticias? »


Pero no olviden que la justicia es un espejo.

Y es por eso que los hombres cuando miran al planeta, ellos se están viendo actuar a ellos mismos, y es de esta manera que ellos toman conciencia de sus límites y de sus defectos. La sociedad se revela tal como los hombres son actualmente, y aquel que tenía un trastorno de asesino, se pone a asesinar porque es la hora de la revelación.

No olviden lo que dice el Apocalipsis, no es solo la hora en que Dios viene a dar su enseñanza, sino también es la hora de la revelación, para que los humanos tomen conciencia de lo que son, y de acuerdo con lo que descubrirán en ellos, ellos podrán comprender la enseñanza.

Y es en este momento de hacer el balance del estado en el que ellos se encuentran actualmente. Toda la oscuridad que hay en su interior surge a la superficie del planeta para que los hombres se den cuenta de ello. Y sé que esto es muy desagradable y muy doloroso. Pero si hubiera una energía que ocultara los problemas, entonces no habría evolución.


Resulta que por un tiempo se les permite a los humanos construir un cierto sistema, una cierta filosofía, una cierta civilización, y un día, cuando el Iniciador llega con su espejo de la justicia. Hace que se manifiesten todos los problemas que hay en ese sistema y que durante mucho tiempo se estuvieron ocultando, y en ese momento todos los conflictos estallan.

Y quien está apegado a ese sistema cree que el mundo se derrumba. Pero en realidad es solo la purgación de todo lo mal que hay en ese sistema. Y cuando se encuentran dentro de esa purga, las cosas se ven muy feas. Sin embargo, uno nunca debe juzgar cuando se encuentra en el medio de la acción. Hay que esperar para ver las cosas desde afuera.



Además, el hombre siempre tiene la mala costumbre de creer que lo peor será para mañana. En cada generación una y otra vez piensan lo mismo.

Y así las persones dicen:

« Mañana será peor, mientras que el abuelo tuvo una vida mejor. »

Pero no olvidemos que el abuelo vivió la guerra de 14-18, y él mismo dijo:

« En los días de mi abuelo fue mejor. »

Y no olvidemos que ese famoso bisabuelo también experimentó algunas revoluciones y que en esos tiempos hubo plagas, hubo hambrunas y que las condiciones de vida eran muy deplorables.

Mientras que el objetivo es que la sociedad vaya yendo hacia un estado cada vez mejor, pero antes de que esa mejor condición pueda instaurarse, es necesario primero limpiar el antiguo sistema, sacando todos los defectos que hay en los humanos para así poderlos depurar. »

(Conferencia del 06.12.86)









LAS LEYES DIVINAS ENVIADAS A LOS HUMANOS





Cuando se le preguntó al maestro Pastor:


Se nos pide que sigamos las leyes universales. ¿Podría enumerar las principales y las más importantes para el reino humano?


El maestro respondió:


« Las leyes universales cambian de aspecto con cada civilización. Y cuando digo que cambian su apariencia, eso no significa que su naturaleza cambie, sino que es la forma en la que los humanos las reciben, lo que cambia.

Y así por ejemplo, Moisés recibió los Diez Mandamientos que entre otras cosas determinaron qué comportamiento matrimonial los hombres debían seguir, puesto que está estipulado que:

« No mirarás ni codiciarás a la esposa de tu vecino. »

Pero esta no es propiamente una ley universal, porque Dios no se ocupa de los asuntos matrimoniales de los hombres, ¡y cómo podría haberlo hecho!


Ya que Dios ni siquiera tiene una pareja porque él es UNO.


Simplemente las leyes se adaptan a los humanos y tienen sus grados de expresión, y cada vez que la penetración de estos grados tiene lugar en la materia y entra en contacto con el grado de conciencia de los humanos de una cierta época, estas leyes toman un aspecto y se subdividen creando así otras leyes subsidiarias, pero que sin embargo están vinculadas a la ley primordial.

Y esta ley primordial se coloca así dentro del alcance del plan de conciencia, del plan de la civilización de los seres involucrados. Y es de esta forma como este o aquel profeta, este o aquel guía pueden promulgar un cierto número de leyes, pero que de hecho no son universales, pero que sin embargo son leyes relacionadas con lo universal.

Ya que sin esta base, el hombre no podría entender la ley primordial. Entonces, de hecho, la Ley Divina pasa primero por un aspecto social. O sea que la primera manifestación de la ley cósmica en la Tierra son las leyes sociales; sea lo que sea que ustedes piensen al respecto. Y es por eso que siempre se hace un esfuerzo para construir sociedades.

¿Se han preguntado por qué los humanos, casi instintivamente, siempre construyen sociedades?


Tan lejos como vayan hacia atrás en el tiempo, siempre han habido aldeas, tribus, pueblos. Y si la reagrupación siempre ha sido la base de la estructura entre los humanos, es porque sobre todo la Ley Cósmica se convierte en una ley social.

Entonces, para ser un discípulo que respeta las leyes cósmicas, es necesario comenzar por ser un discípulo que respetar las leyes sociales. Y de hecho, el discípulo debe de ser un buen ciudadano, y al decir esto, no quiero despertar en ustedes ese sentimiento de patriotismo, sino que sean responsables con la sociedad y con los demás humanos. Y esto es tan obvio que no debería tener que decirlo.

Cuando ustedes quieren ser un discípulo honesto, lo primero que deben de hacer es respetar vuestro entorno, tanto vuestro entorno natural, como vuestro entorno social. Así es que respeten las leyes que dicta la sociedad, incluso si estas leyes les parecen banales.


Cuando los hombres le preguntaron a Jesús:

« ¿Por qué tengo que pagar el impuesto, este impuesto pesado que nos empobrece?  ¿Qué tienes que decir al respecto, hijo de Dios? »


Jesús les respondió:

« Dale a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios. »


¡Pero no hay un Maestro (y si un día suben a vernos, podremos discutirlo) que esté a favor de los impuestos!

(Risas en la sala)


Esa misma noción no existe en la mente de los Maestros, ya que es una cuestión de finanzas, no es una cuestión de espiritualidad. Puesto que en la espiritualidad no se requiere de impuestos debido a que el compartir es algo natural.

Pero debemos respetar la ley social, porque eso es lo que le permite a la sociedad de existir, y eso es lo que permite al sistema de avanzar, y por consiguiente eso es lo que les permite a los humanos poder seguir desarrollándose más.

Entonces, "denle a César lo que es César". Y no se enojen cuando paguen sus impuestos, y no digo esto para que ahora sean muy afectuosos con el fisco. No. Solo les digo que desarrollen una mentalidad de discípulo, una toma de conciencia de vuestro deber no solo hacia ustedes mismos, sino también hacia la sociedad en la que ustedes viven.

Aquellos que comienzan a caminar por el sendero de la espiritualidad, a menudo están en desacuerdo con el mundo social, con el mundo tradicional. A ellos les gustaría un mundo diferente, un mundo fantástico. Y es así como algunos crean mundos separados, mundos artificiales en donde construyen sus propias leyes y sus sistemas, y ahí viven en la autarquía mientras que el mundo profano permanece afuera.

Pero actuar así no es lo idóneo porque si esas personas generan esa ruptura con el resto de la sociedad, es porque esas personas todavía no pueden hacer una síntesis entre el mundo espiritual y el mundo de la sociedad.

Un discípulo (o un iniciado) no digo que esté contento y que salte de alegría al pagar sus impuestos y que piense que ha hecho un acto de caridad hacia la sociedad. Simplemente él está consciente que también es su deber participar en la vida de la sociedad.

El discípulo solo atraviesa el mundo. Vive unos sesenta a ochenta años en la Tierra, pero después de él, el mundo debe continuar. Y por lo tanto el discípulo debe legar un mundo intacto que pueda servir a los demás y a las nuevas generaciones, así como él mismo ha usado de este mundo durante su periodo de vida en la Tierra.

Entonces, respeten las reglas. Y por supuesto, esto no significa que tengan que cumplir con las reglas cuando estas son injustas, porque también ustedes tienen el derecho, e incluso el deber, de transformar las reglas para ennoblecerlas, pero en cambio lo que no tienen derecho es de destruirlas, tienen que respetarlas. »

(Conferencia de 6.12.86)




(Nota: Pastor detalló más sobre las leyes divinas en este otro capítulo, ver link.)