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LA TRANSMUTACIÓN MENTAL ENSEÑADA POR EL KYBALIÓN


El capítulo 3 del libro El Kybalión habla un poco acerca de la transmutación mental y detalla más sobre el primer principio hermético, que es el principio de mentalismo.
 
 
« La mente (así como los metales y los elementos) puede ser transmutada, de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de polo en polo, de vibración en vibración. La verdadera transmutación hermética es un arte mental. »
(El Kybalión)
 
Como ya lo indicamos anteriormente, los hermetistas fueron los primeros alquimistas, astrólogos y psicólogos, habiendo sido Hermes el fundador de esas escuelas de pensamiento.
 
(Esto es incorrecto porque Blavatsky explicó que la alquimia, la astrología, y las técnicas psíquicas como el mesmerismo y la hipnosis, ya se conocían anteriormente en el Oriente.)
 
Y a partir de la astrología surgió la astronomía moderna; y a partir de la alquimia surgió la química moderna; y a partir de la psicología mística surgió la psicología moderna.
 
Pero no debe suponerse que los antiguos hermetistas eran ignorantes de aquello que las escuelas modernas creen ser su propiedad especial y exclusiva, ya que las inscripciones grabadas en las piedras y monumentos del Egipto Antiguo muestran que sus sabios poseían el más perfecto conocimiento acerca de la astronomía, como también lo muestra la edificación de las pirámides cuyo diseño tiene una estrecha conexión con el estudio de la ciencia astronómica.
 
Y tampoco ellos ignoraban la química, pues los fragmentos de las antiguas escrituras descubiertas muestran que ellos estaban familiarizados con las propiedades químicas de las cosas; y de hecho, las antiguas teorías concernientes a la física están siendo lentamente verificadas por los últimos descubrimientos de la ciencia moderna, principalmente los que se relacionan con la constitución de la materia.
 
(Sospecho que esto lo inventó el autor del Kybalión porque yo no he sabido de textos antiguos egipcios que hablen de química y de física.)
 
Ni tampoco debe suponerse que ellos fueran ignorantes de los descubrimientos supuestamente modernos de la psicología; sino que por el contrario, los egipcios estaban especialmente adiestrados en la ciencia de la psicología, y particularmente en disciplinas que las actuales escuelas modernas ignoran, pero que no obstante están siendo puestas al descubierto bajo el nombre de «ciencia psíquica». Lo que está dejando perplejos a los psicólogos de hoy en día, y haciéndoles reluctantes a admitir que “después de todo, bien puede haber algo de cierto en ello”.
 
Y lo cierto es que además de la química, astronomía y psicología (me refiero a la psicología en su fase de “acción cerebral”), los antiguos hermetistas también poseían un conocimiento trascendental de la astronomía, conocimiento al que llamaron astrología; y también poseían un conocimiento trascendental de la química, al que llamaron alquimia; y también poseían un conocimiento trascendental de la psicología, al que llamaron psicología mística. Y no solamente poseían el conocimiento interno, sino también el conocimiento externo, siendo este último el único que conocen los científicos modernos.
 
Y entre las muchas ramas secretas del conocimiento que ellos poseían, también se encuentra lo que se conoce como «la transmutación mental», de la cual vamos a tratar en esta lección.
 
 
«Transmutación» es un término usualmente empleado para designar el antiguo arte de la transformar los metales, especialmente los de poco valor, en oro. La palabra transmutar significa “cambiar de una naturaleza, forma o sustancia a otra; o sea transformar” (Webster).
 
Y de acuerdo con esa definición, la transmutación menta significa el arte de cambiar y transformar estados, formas y condiciones mentales en otros. Así que podéis ver que la transmutación mental es el «arte de la química mental», o si preferís, es una forma de psicología mística práctica.
 
Pero esto tiene un significado mucho mayor de lo que parece a simple vista, ya que la transmutación alquímica en el plano mental es tan importante en sus efectos que de ser conocida sería uno de los estudios más importantes para el hombre.
 
Y esto no es más que el inicio. Veamos por qué.
 
El primero de los siete principios herméticos es el principio de mentalismo, cuyo axioma dice «El TODO es mente, el Universo es mental», lo que significa que la realidad subyacente del Universo es mente y el Universo mismo es mental, o sea que “existe en la mente del TODO”.
 
Vamos a considerar este principio en las sucesivas lecciones, pero aquí vamos a estudiar sus efectos, suponiendo que dicho principio fuera cierto.
 
Si el Universo es mental en su naturaleza, entonces la transmutación mental debe ser el arte de cambiar las condiciones del Universo, a lo largo de las líneas de la materia, la fuerza y la mente. Y por consiguiente ahí percibís que la transmutación mental es realmente la «magia» de la que los antiguos escritores tuvieron tanto que decir en sus obras místicas, pero sobre la que dieron tan pocas instrucciones prácticas.
 
Si todo es mental, entonces el arte que le capacita a uno para transmutar condiciones mentales debe hacer al maestro el controlador de las condiciones materiales, así como de las ordinariamente llamadas “mentales”.
 
Y es muy cierto que nadie, excepto los alquimistas mentales más avanzados, han sido capaces de alcanzar el grado de poder que se requiere para controlar las condiciones físicas más groseras, tales como el control de los elementos de la naturaleza; la producción o cesación de tempestades; la producción y cesación de terremotos, y otros grandes fenómenos físicos.
 
(No estoy seguro que se puedan evitar los terremotos.)
 
Pero que tales hombres han existido, y existen hoy en día, es una cuestión de creencia sincera para todos los ocultistas avanzados de todas las escuelas de esoterismo. Y los mejores instructores les aseguran a sus estudiantes que los maestros si existen y poseen esos grandes poderes, porque esos instructores han tenido experiencias que les justifican esas creencias y afirmaciones.
 
Estos maestros no hacen exhibiciones públicas de sus poderes, sino que buscan alejarse de las multitudes para así poder trabajar mejor su camino a lo largo del sendero de consecución. Y aquí mencionamos su existencia meramente para llamar vuestra atención hacia el hecho de que su poder es enteramente mental, y opera a lo largo de las líneas de la transmutación mental superior, bajo el principio hermético de mentalismo. «El Universo es mental», como dice el Kybalión.
 
(Esto es falso debido a que el poder de los maestros proviene de su alma espiritual, la cual es superior al mental.)
 
Y los estudiantes y hermetistas de menor grado que los maestros (me refiero a los iniciados e instructores) son también capaces de trabajar libremente a lo largo del plano mental, en la transmutación mental.
 
Y de hecho, todo lo que llamamos “fenómenos psíquicos”, “influencia mental”, “ciencia mental”, “fenómenos del nuevo-pensamiento”, etc., opera a lo largo de las mismas líneas generales, pues es el mismo principio involucrado, sin importar los nombres con los que puedan ser llamados esos fenómenos.
 
El estudiante y practicante de la transmutación mental trabaja en el plano mental, transmutando condiciones mentales, estados, etc., en otros estados y de acuerdo con diversas fórmulas, más o menos eficaces
 
Y los diversos “tratamientos”, “afirmaciones”, “negaciones”, etc., de las escuelas de ciencia mental no son sino fórmulas, a menudo bastante imperfectas y acientíficas, del arte hermético.
 
Además que la mayoría de los practicantes modernos son bastante ignorantes comparados con los antiguos maestros, debido a que estos nuevos practicantes carecen del conocimiento fundamental sobre el cual está basado ese trabajo.
 
Y no solamente se pueden cambiar y son transmutados los estados mentales de uno mismo, por medio de los métodos herméticos; sino que también se pueden y seguido son transmutados los estados mentales de las otras personas por medio del mismo modo, aunque ahí usualmente se efectúa de manera inconsciente, pero también a menudo se efectúa de manera consciente por algunos que conocen las leyes y los principios, y sobretodo en los casos en los que la gente afectada no está informada sobre las técnicas de autoprotección.
 
Y más que esto (y como muchos estudiantes y practicantes de la moderna ciencia mental lo saben) toda condición material dependiente de las mentes de otra persona puede ser cambiada o transmutada de acuerdo con el deseo sincero, la voluntad y tratamientos de la persona que desea condiciones de vida cambiadas.
 
Sin embargo, como el público en la actualidad ya se encuentra suficientemente informado con respecto a estas cosas, por lo tanto estimamos que no es necesario dar más detalles al respecto en esta obra, siendo nuestro propósito aquí meramente el de mostrar el principio y el arte herméticos que subyacen a todas estas diversas formas de prácticas, buenas y malas, pues la fuerza puede ser utilizada en direcciones opuestas, de acuerdo con el principio de polaridad.
 
En este pequeño libro estableceremos los principios básicos de la transmutación mental, de modo que todos los que lo lean puedan captar los principios subyacentes, y poseer así la llave maestra que abrirá las muchas puertas del principio de polaridad.
 
Por consiguiente procederemos a una consideración del primero de los siete principios herméticos, que es el principio de mentalismo, en el que está explicada la verdad de que «el TODO es mente, el Universo es mental», en palabras de el Kybalion.
 
Y pedimos una atención estrecha y un cuidadoso estudio de este gran principio, por parte de nuestros estudiantes, pues es realmente el principio básico de toda la filosofía hermética y del arte hermético de la transmutación mental.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
OBSERVACIONES
 
En este capítulo, el autor del Kybalión confunde la transmutación mental con la magia y con la capacidad de cambiar las condiciones de la naturaleza. ¿Qué es la magia? La magia es el manejo de las energías por medio de rituales e invocaciones, y si bien el uso de la mente es algo muy útil en la magia, no es el parámetro más importante para tener éxito en la magia, puesto que el principal factor es el desarrollo que ha alcanzado el mago.
 
Y de igual manera el control de los elementos y del clima se logra desarrollando la capacidad de dirigir a los espíritus de la naturaleza. Y en esto también el mental es algo útil, pero es sobretodo el desarrollo del poder lo que permite a una persona lograr esa hazaña.
 
Además el axioma que tanto repite el autor del Kybalión, que «el TODO es mente», es falso porque la substancia mental (“Manas” en sánscrito) se encuentra esencialmente localizada en el plano de existencia que se conoce como «el plano mental» y que es el quinto plano más elevado de los siete planos que se ubican a nivel planetario:
 
 
 
Pero si bien para los humanos la mente es algo muy importante, porque es el instrumento más elaborado que ellos disponen actualmente para poder obtener el mayor entendimiento de las cosas. No es el único, y los maestros explicaron que el mental solo es un instrumento que sirve para los cinco planos más densos, mientras que para los otros planos más elevados se utilizan otros instrumentos.
 
Y es así que a medida que los humanos continúen evolucionando, ellos van a utilizar cada vez menos su mente, y en cambio cada vez van a utilizar más su conciencia espiritual, o sea su alma (“Buddhi” en sánscrito). Y el alma no se comunica a través de palabras sino por medio de arquetipos.
 
Y los seres celestiales se encuentran todavía mucho más arriba que el alma, ya que cuando Lili le preguntó al ángel:
 
¿Qué es el alma?
 
El ángel le respondió:
 
“Eso que para ti te parece tan inaprensible, para mí es un muro espeso.
 
¡Y estamos apenas hablando del primer elemento que se encuentra por arriba del mental!
 
Y el ángel le respondió eso a Lili porque la jerarquía angelical se encuentra mucho más arriba del plano bhúddico, ya que ella habita en los tres planos siguientes del sistema solar:


 
Y los instructores teosóficos explicaron que los tres planos más elevados del sistema solar se les denominan “El Mundo sin formas”, porque allí ya no existen entidades con formas (aunque estas formas sean sutiles como es el caso de los seres celestiales: ángeles, arcángeles, serafines, etc.) sino que en esos planos superiores se desenvuelven las Conciencias Cósmicas, las cuales ya no tienen una configuración que muestre una forma, sino que son como “LUCES” gigantescas dotadas de conciencia.
 
Y Blavatsky explicó que estos siete grandes planos del sistema solar, apenas constituyen el plano más denso de los siete inmensos planos que conforman al Universo. Y sobre esos inmensísimos planos superiores ya no se puede decir nada porque rebasan nuestro entendimiento.
 
 
 
Y esto les muestra a qué punto el mental es solo una minúscula porción del TODO, al grado que si consideramos los 343 planos de existencia que se nos ha revelado que existen (y no me extrañaría que existan más), entonces resulta que el mental solo es el 0.003% del TODO.
 
Así que la aseveración que hizo el autor del Kybalión es falsa, y el axioma que señaló más bien debió de haber dicho:
 
« La mente solo es una pequeñísima porción del TODO. »
 
 
En cuanto al Universo, claramente no es mental sino físico, y por consiguiente la segunda parte del axioma debió de haber añadido:
 
« El Universo no es mental, pero la mente puede influir en nuestro entorno»
 
Y es que nuestra mente puede influir en nuestros pensamientos, en nuestras emociones e incluso en la materia, pero eso no quiere decir que todo sea mental, sino que la mente tiene autoridad en su plano y en los planos que se encuentran por debajo de ella. Pero en cambio la mente no tiene dominio en los planos que se encuentran por arriba de ella.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

DIOS EXPLICADO POR EL KYBALIÓN


El capítulo 4 del libro El Kybalión detalla sobre la Divinidad.
 
 
« Más allá del Universo, del Tiempo, del Espacio, y de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la Realidad Substancial, la Verdad Fundamental. »
(El Kybalión)
 
«Sustancia» significa “aquello que subyace a todas las manifestaciones externas; la esencia; la realidad esencial; la cosa en sí”, etc.
 
«Sustancial» significa “existiendo realmente; siendo el elemento esencial; siendo real”, etc.
 
«Realidad» significa “él estado de ser real; verdadero, duradero; válido, fijo, permanente; efectivo”, etc.
 
Por lo tanto, bajo y detrás de todas las apariencias o manifestaciones externas, debe haber siempre una realidad sustancial. Ésta es la ley.
 
(Aquí el autor del Kybalión se equivocó porque en el esoterismo es al revés, ya que la substancia es lo que permite crear la forma, mientras que la esencia es lo que permanece oculto detrás de ella. Y es así como la substancia divina es la que crea todos lo que existe, mientras que la esencia divina permea ese todo pero sin aparecer en ninguna parte.)
 
 
El hombre, al considerar y examinar el Universo del que él es una unidad, no ve sino un cambio continuo en la materia, en las fuerzas y en los estados mentales. Ve que nada realmente ES, pero que todo está VINIENDO A SER y CAMBIANDO. Nada permanece quieto, todo está naciendo, creciendo, muriendo. Y en el mismo instante en que una cosa alcanza su cima empieza a declinar —la ley del ritmo está en operación constante—. No hay ninguna realidad, cualidad duradera, fijeza o sustancialidad en nada; nada es permanente sino que todo está continuamente cambiando.
 
El hombre ve que todas las cosas evolucionan a partir de otras cosas, y que hay una acción continua que es seguida siempre de su reacción correspondiente; todo fluye y refluye, todo se construye y derrumba, todo es creación y destrucción, vida y muerte. Nada dura más que el cambio.
 
Y si es un hombre lo reflexiona, entonces realizará que todas estas cosas cambiantes no deben ser sino las apariencias o manifestaciones externas de algún poder subyacente, alguna realidad sustancial encerrada en las mismas.
 
Todos los pensadores, en todas las tierras y en todos los tiempos, han asumido la necesidad de postular la existencia de esta realidad sustancial. Todas las filosofías merecedoras de ese nombre han estado basadas sobre este pensamiento.
 
Los hombres le han dado muchos nombres a esta realidad sustancial, algunos la han llamado por el término de “deidad” (bajo muchos títulos), mientras que otros la han llamado “la energía infinita y eterna”, y otros han tratado de llamarla “materia”, pero todos han reconocido su existencia. Es auto-evidente, no necesita ningún argumento.
 
 
En estas lecciones hemos seguido el ejemplo de algunos de los más grandes pensadores del mundo, tanto antiguos como modernos (los maestros herméticos) y hemos llamado a este poder subyacente, a esta realidad sustancial, por el nombre hermético de «EL TODO», término que consideramos es el más comprensivo de los muchos términos aplicados por el hombre a ESO que trasciende nombres y términos.
 
Aceptamos y enseñamos el punto de vista de los grandes pensadores herméticos de todos los tiempos, así como el de esas almas iluminadas que han alcanzado planos superiores del ser. Y ambos afirman que la naturaleza interna del TODO es INCOGNOSCIBLE, y esto debe ser así, pues nada sino el TODO mismo puede comprender su propia naturaleza y ser.
 
Los hermetistas creen y enseñan que el TODO es y debe ser siempre INCOGNOSCIBLE. Y por lo tanto no tienen en cuenta todas las teorías, conjeturas y especulaciones que hacen los teólogos y metafísicos concernientes a la naturaleza interna del TODO, ya que las consideran como pueriles esfuerzos de mentes mortales por captar el secreto del infinito.
 
Y tales esfuerzos han fallado siempre y siempre fallarán, debido a la naturaleza misma de la tarea, y aquel que persigue tales pesquisas, viaja dando vueltas y vueltas en el laberinto del pensamiento, hasta que se encuentra perdido a todo razonamiento, acción o conducta sanos, y del todo inadecuados para el trabajo de la vida.
 
Ese individuo es como una ardilla que corre frenéticamente dando vueltas en la rueda de molino de su jaula, desplazándose continuamente pero sin llegar a ninguna parte, y al final hallándose justo donde comenzó y estando todavía más prisionera de esa jaula.
 
Y aún mucho más presuntuosos son todos aquellos que intentan atribuirle al TODO la personalidad, cualidades, propiedades, características y atributos de ellos mismos o de otras personas, adscribiéndole al TODO las emociones y sentimientos de los humanos, incluso hasta las más mezquinas características de la humanidad tales como: celos, susceptibilidad a la adulación y la alabanza, deseo de ofrendas y adoración, etc.
 
Pero tales ideas no son dignas de hombres y mujeres desarrollados, y afortunadamente están siendo rápidamente descartadas.
 
 
(Y en este punto puede ser apropiado que se establezca que nosotros hacemos una distinción entre religión y teología, y también entre filosofía y metafísica.
 
Para nosotros [los hermetistas], religión significa esa realización intuitiva que se tiene de la existencia del TODO y la relación que existe entre uno mismo y el TODO; mientras que la teología significa el esfuerzo que hacen los hombres para atribuirle una personalidad, cualidades y características al TODO, así como sus teorías proyectos, deseos y designios, asumiendo los eclesiásticos el papel de intermediario entre el TODO y el pueblo.
 
Y para nosotros, filosofía significa la pesquisa tras el conocimiento de las cosas cognoscibles y pensables; mientras que la metafísica significa la tentativa de inquirir entre las nebulosidades de las regiones de lo incognoscible y de lo impensable, lo que al fin y al cabo tiene la misma tendencia que la teología.
 
Y consecuentemente, tanto la religión como la filosofía significan para nosotros cosas que tienen raíces en la realidad, mientras que la teología y la metafísica parecen como cañas rotas, enraizadas en las arenas movedizas de la ignorancia, y por lo tanto esas disciplinas no proporcionando nada sino el más inseguro soporte para la mente o el alma del hombre.
 
Ahora bien, no insistiremos que nuestros estudiantes acepten estas definiciones que les hemos dado, ustedes son libres de considerarlas o rechazarlas. Simplemente las mencionamos con el único objetivo de señalar nuestra posición. Y de todas maneras, muy poco hablaremos en estas lecciones sobre la teología y la metafísica.
 
Y habiéndoles explicado esto prosigamos con nuestra explicación del TODO.)
 
 
 
Pero mientras que la naturaleza esencial del TODO es incognoscible, en cambio hay ciertas verdades relacionadas con su existencia que la mente humana se encuentra compelida a aceptar. Y un examen de estos dictámenes constituye un tema apropiado para la investigación, y particularmente por lo que se refiere a lo que los iluminados nos transmiten de sus impresiones en los planos más elevados de existencia. Y a esta investigación los invitamos ahora con los siguientes axiomas:
 
 
« Aquello que es la Verdad fundamental —la Realidad sustancial— está más allá de toda denominación verdadera, pero los sabios lo llaman el TODO. »
(El Kybalión)
 
« En su esencia, el TODO es INCOGNOSCIBLE. »
(El Kybalión)
 
« Pero el dictamen de la razón debe ser hospitalariamente recibido, y tratado con respeto. »
(El Kybalión)
 
 
Y la razón humana, cuyos dictámenes debemos aceptar tanto como lo juzguemos convenientes, nos dicen con respeto al TODO, y sin pretender desgarrar el velo de lo incognoscible, lo siguiente:
 
1. El TODO debe ser todo lo que realmente es. No puede haber nada existiendo fuera del TODO porque entonces el TODO ya no sería el TODO.
 
2. El TODO debe ser infinito, pues no hay nada más para definir, confinar, atar, limitar o restringir al TODO. Debe ser infinito en el tiempo, o sea eterno. Debe haber existido siempre, pues no hay nada más para haberlo creado nunca, y algo nunca puede desarrollarse a partir de nada.
 
Y si hubiera “no sido” alguna vez, incluso por un momento, entonces no “sería” ahora; así que debe existir continuamente por siempre, pues no hay nada para destruirlo, y nunca puede “no ser”, siquiera por un momento, porque algo nunca puede convertirse en nada.
 
Y también debe ser infinito en el espacio, debe estar en todas partes, pues no hay ningún lugar fuera del TODO; y no puede ser más que continuo en el espacio, sin ruptura, cesación, separación o interrupción, pues no hay nada que rompa, separe o interrumpa su continuidad, ni tampoco nada con que “rellenar los huecos”.
 
Y debe ser también infinito en poder, o sea absoluto, pues no hay nada para limitarlo, restringirlo, constreñirlo, confinarlo, perturbarlo o condicionarlo. Él no está sujeto a ningún otro poder, pues no hay otro poder.
 
3. El TODO debe ser inmutable o no sujeto a cambio en su naturaleza real, pues no hay nada para efectuar cambios sobre él; nada en lo que podría cambiar, ni a partir de lo que podría haber sido cambiado. No puede ser añadido ni sustraído, incrementado o disminuido, ni volverse mayor o menor en ningún aspecto. Debe haber sido siempre, y debe permanecer siempre, justo lo que ahora es «El TODO»; nunca ha habido, no hay ahora y nunca habrá alguna otra cosa a la que pueda cambiar.
 
 
Entonces el TODO siendo infinito, absoluto, eterno e inmutable, debe concluirse que cualquier cosa finita, cambiable, fugaz y condicionada no puede ser el TODO, y puesto que no hay nada fuera del TODO, en realidad, entonces cualquiera de todas esas cosas finitas deben ser como nada.
 
 
(Aquí el autor del Kybalión ya se está descarrillando mucho en su razonamiento, el cual está bastante torcido porque él no está teniendo en cuenta que todas las cosas finitas forman también parte del TODO, y es que él confunde al aspecto incognoscible de Dios con todo lo que existe, o sea un verdadero revoltijo.
 
Pero además, para alguien que pretende repudiar la teología y la metafísica, las definiciones que él da sobre Dios son exactamente las mismas que dan esos dos sistemas de pensamiento: “que Dios es infinito, que Dios es absoluto, que Dios es eterno”, etc.
 
Pero resulta que esas no son las explicaciones que dieron los maestros sobre Dios y esto me muestra que el autor del Kybalión no era un verdadero iniciado, ni tampoco sabía mucho de esoterismo.)
 
 
Ahora bien, no os obnubiléis, ni os asustéis por lo que se os dice aquí. No estamos tratando de conducirlos al área de la ciencia cristiana bajo la cubierta de la filosofía hermética. Hay una reconciliación de este aparente estado contradictorio de las cosas. Sed pacientes, llegaremos a ello con el tiempo. Y habiéndoles explicado esto, prosigo con mi explicación:
 
Vemos pues a nuestro alrededor eso que se llama “materia” que forma el fundamento físico para todas las formas. Y la pregunta que se hacen es la siguiente:
 
¿Es el TODO meramente materia?
 
Y la respuesta es:
 
¡No!
 
Porque la materia no puede manifestar vida o mente, y puesto que la vida y la mente están manifestadas en el Universo, entonces eso significa que el TODO no puede ser materia, pues nada se eleva más alto que su propio origen; nada se manifiesta nunca en un efecto que no esté en la causa; nada se desarrolla como un consecuente que no esté involucrado como un antecedente.
 
(Esto que dice es falso porque los maestros explicaron que la materia si es la substancia de Dios que se densificó hasta transformarse en materia, y por consiguiente forma parte del TODO.)
 
Y además la ciencia moderna nos informa que no hay realmente tal cosa como la materia, porque lo que nosotros llamamos materia es meramente “energía o fuerza interrumpida”, o sea energía o fuerza a una frecuencia baja de vibración. Y como ha dicho un escritor recientemente: “la materia se ha fundido en el misterio”. Por lo que incluso la ciencia materialista ha abandonado la teoría de la materia, y ahora descansa sobre la base de la energía.
 
Y habiendo explicado esto, entonces la pregunta de arriba se transforma en:
 
¿Es el TODO meramente energía o fuerza?
 
Y la respuesta es que no, ya que la energía y la fuerza son cosas ciegas, mecánicas, vacías de vida o mente. Vida y mente nunca pueden desarrollarse a partir de una energía o fuerza ciega, por la razón dada hace un momento:
 
« Nada puede elevarse más alto que su origen; nada se desenvuelve a no ser que esté envuelto; nada se manifiesta en el efecto a no ser que esté en la causa. »
 
Y así pues, el TODO no puede ser mera energía o fuerza, pues si lo fuera, entonces no habría cosas tales como vida y mente en existencia, y sabemos que no es así, pues estamos vivos y usando la mente para considerar esta misma cuestión, e igual lo están esos individuos que alegan que todo es energía o fuerza.
 
(La substancia de Dios también se densificó para formar las diferentes energías y fuerzas que existen, las cuales también forman parte del TODO.)
 
Por lo tanto,
 
¿Qué hay que sea superior a la materia o a la energía y que sepamos que existe en el Universo?
 
Y la respuesta es:
¡Vida y Mente!
 
¡Vida y mente en todos sus grados variables de desenvolvimiento!
 
 
Entonces seguramente preguntaréis:
 
¿Quiere ustedes decirnos que el TODO es VIDA y MENTE?
 
Y nuestra respuesta es:
 
¡Sí! y ¡No!
 
Si ustedes queréis decir vida y mente tal como los pobres y mezquinos mortales las conocemos, nosotros decimos ¡No! ¡El TODO no es eso!
 
Nosotros hablamos de «LA MENTE VIVIENTE», tan por encima de lo que los mortales conocen con esas palabras, tal como vida y mente son superiores a las fuerzas mecánicas, o materia; MENTE VIVIENTE INFINITA por comparación con vida y mente finitas.
 
Y con esto queremos decir lo que las almas iluminadas se refieren cuando pronuncian reverentemente la palabra: «ESPÍRITU». Así pues, el TODO es Mente Viviente Infinita y el iluminado lo llama Espíritu.
 
 
(La substancia divina también crea la mente y la vida en todos sus grados de existencia, y el autor del Kybalión sigue haciendo un tremendo revoltijo con las palabras, porque así como nosotros los humanos estamos compuestos por siete principios que son.
 
 
Y no es lo mismo nuestro espíritu divino, que es nuestro principio más elevado; que nuestra mente, que es nuestro quinto principio; que todo nuestro ser, que son los siete principios juntos.
 
De igual manera no es lo mismo: el Espíritu de Dios, que la Mente de Dios, que el Todo de Dios, ya que «como es abajo es arriba». Por lo que el autor del Kybalión cometió el gran error de no emplear en su propio razonamiento, el principio de correspondencia que tanto él cacarea en el resto de su libro.)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
OBSERVACIONES
 
En este capítulo el autor del Kybalión trató de describir más profundamente a la Divinidad, pero él lo hace de una forma muy incorrecta.
 
Primero se nota que a él no le gustaba emplear la palabra DIOS y es por eso que él prefirió llamarlo “EL TODO”, pero desafortunadamente mezcla las diferentes naturalezas de Dios provocando con ello un verdadero revoltijo.
 
Y es que los maestros explicaron que Dios no es una sola entidad, sino que está compuesto por diferentes naturalezas, y las dos principales son:
 
El Dios manifestado y el Dios inmanifestado.
 
 
El Dios inmanifestado es el aspecto más misterioso de Dios, y para ilustrárselos, imaginen un espacio en donde no hay dimensiones, no hay tiempo, no hay energía no hay vibraciones, no hay ninguna pizca de manifestación, no hay nada.
 
Es una forma de existencia tan abstracta que para nosotros se asemeja más a la inexistencia. Y a esa naturaleza de Dios que es tan incógnita, es a lo que los maestros se refieren como: lo Absoluto, lo Incognoscible, lo Eterno, la Realidad última, etc.
 
Y de una manera que rebasa nuestro entendimiento, cíclicamente el Dios inmanifestado va a crear al Dios manifestado, pero es un profundo misterio como sucede eso.
 
Lo que si sabemos es que el Dios manifestado sigue siendo tan enigmático como el Dios inmanifestado, nada más que con la diferencia que él si manifiesta su existencia. Y para ilustrárselos mejor, vuelvan a imaginar ese espacio sin dimensiones que les mencioné anteriormente, pero que de ser completamente negro (cuando representa al Dios inmanifestado), ahora se volvió completamente blanco (representando así al Dios manifestado).

 
 
Entonces el Dios manifestado podemos imaginarlo como una inmensa Luz Blanca dotada de Conciencia que va a densificar una parte de su substancia para formar un plano de existencia un poco más inferior, el cual va a ser un poco menos divino y un poco más material.
 
Y este nuevo plano de existencia va a su vez densificar una parte de su substancia para formar otro plano de existencia, el cual va a ser un poco menos divino y un poco más material.
 
Y así sucesivamente, en forma de cascada, se van a ir formando los diferentes planos de existencia hasta llegar al plano de existencia más denso que es el plano físico.


 
Y cada uno de esos planos es una nueva naturaleza de Dios que se crea, y en cada uno de esos planos van a existir numerosos seres con diferentes niveles de conciencia. Y en realidad lo que se llama “EL TODO” es al conjunto de todos esos planos de existencia. Mientras que el autor del Kybalión utiliza incorrectamente ese termino para designar al Dios manifestado y al Dios inmanifestado.
 
Ahora bien, si prácticamente no podemos decir nada sobre el Dios manifestado y el Dios inmanifestado, porque se nos ha revelado muy poco al respecto, querer hablar del TODO es aún muchísimo más difícil porque aparte que tampoco sabemos casi nada, además son tan grandes las diferencias que existen entre los diferentes planos de existencia, que sería lo equivalente a querer describir toda la diversidad que ustedes se puedan imaginar, e incluso aquellas que rebasan vuestra imaginación.
 
O sea que no hay forma de abarcar tantísima variedad, y es por eso que solo se suele explicar que el TODO es el Dios manifestado cuando éste se ha transformado en los numerosos planos de existencia que conforman a la Creación.
 
Y lo que si se nos ha revelado es que posteriormente, cuando termine el ciclo de existencia, se va a producir el proceso inverso en donde cada uno de esos planos va a ser absorbido por el plano que le es superior y que lo creó, hasta que finalmente solo quede el Dios manifestado en su nivel más elevado.
 
Y luego el Dios manifestado a su turno va a ser también absorbido por el Dios inmanifestado, y así dejará de existir durante todo un ciclo, hasta que posteriormente volverá a resurgir en un nuevo ciclo de manifestación.
 
Y es por eso que se dice que solo el Dios inmanifestado es lo único que realmente es eterno (y por consiguiente es la realidad más trascendental) porque todo lo demás, aunque puede ser inconmensurablemente largo, tiene su ciclo de existencia y al final terminará siendo reabsorbido por el Dios inmanifestado. Mientras que el Dios inmanifestado no tiene ni inicio ni fin, siempre ha sido y siempre será.
 
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Y esto es solo un pequeño resumen de las explicaciones que dieron los maestros sobre Dios, pero en el blog estoy detallando más al respecto, y como ustedes mismos lo pueden constatar, hay una gran diferencia entre lo que ellos enseñaron y el batiburrillo que el autor del Kybalión escribió, así que mi consejo es que olvídense de lo que elucubró ese individuo y mejor concéntrense en lo que explicaron los verdaderos instructores de esoterismo.