El coronel Olcott relató un encuentro que él tuvo con dos adeptos en 1876 en el apartamento donde vivía en Nueva York, y los fenómenos que se produjeron durante ese encuentro:
« Ayer (domingo) estaba leyendo en mi habitación cuando llamaron a la puerta. Dije "adelante" y entonces entró el Hermano [parece que fue Hilarión] con otro caballero moreno de unos cincuenta años, con una espesa barba y cejas grises. Fumamos puros y charlamos un rato.
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El hermano dijo que me mostraría la producción de flores tal como la hacen los adeptos, y al mismo tiempo señalando al aire, aparecieron los contornos sombríos de flor tras flor y hoja tras hoja que surgían de la nada.
La habitación estaba perfectamente iluminada, de hecho el sol brillaba. Las flores se solidificaron. Un hermoso perfume saturaba el aire. Estaban suspendidas como la pelusa de un cardo en el aire; cada una separada de la otra.
Luego formaron ramos y uno espléndido y grande de rosas, lirios del valle, camelias, jazmines y claveles flotó y se posó en mi mano. Luego las demás se separaron de nuevo y cayeron en una lluvia. Me quedé estupefacto con esa manifestación.
Entonces mientras de nuevo hablaba, las gotas de lluvia comenzaron a repiquetear a nuestro alrededor en la habitación y sin duda caía un chaparrón. La alfombra estaba empapada, al igual que mi ropa, los libros sobre la mesa, los bronces, el reloj y las fotos sobre la repisa de la chimenea.
Pero ninguno de los Hermanos recibió ni una gota. Se sentaron allí y fumaron sus cigarros en silencio, mientras que el mío se humedeció demasiado para seguir quemándose. Yo simplemente los miré con una especie de estupor.
Ellos parecieron disfrutar de mi sorpresa, pero siguieron fumando sin decir nada. Finalmente, el más joven de los dos (que me dio su nombre como Ooton Liatto) dijo que no tenía por qué preocuparme. Nada se dañaría.
. . .
El Hermano mayor me pidió que presentara sus respetos a la Señora [Blavatsky] y le dijera que con su permiso la visitarían.
Bajé corriendo las escaleras, entré en el salón de la señora y allí estaban sentados estos dos hombres idénticos fumando con ella y charlando en voz baja como si fueran viejos amigos.
La señora me hizo señas como si fuera mejor no entrar, como si tuvieran asuntos privados que tratar. Yo me quedé paralizado, mirándolos a ambos con total asombro.
Miré al techo (mis habitaciones están encima de las de la señora Blavatsky) pero no se habían caído.
La señora dijo: "¿Qué demonios estás mirando, Olcott? ¿Qué te pasa? Debes de estar loco."
No dije nada pero subí corriendo las escaleras otra vez, abrí la puerta de golpe y los hombres no estaban. Bajé corriendo de nuevo y cuando llegué ellos ya habían desaparecido. Oí cerrarse la puerta principal, miré por la ventana y los vi justo al doblar la esquina.
La señora dijo que llevaban con ella más de una hora. Y eso fue todo lo que me contó sobre ellos. Cuando le enseñé mi ropa mojada y el ramo de flores que quedaba como evidencia de que no había tenido alucinaciones, ella se limitó a decir: "No es nada extraordinario, no me hagas preguntas porque no te diré nada." »
(Fuente: https://blavatskytheosophy.com/is-smoking-a-sin-in-occultism/)
OBSERVACIONES
El coronel Olcott dice que su apartamento estaba arriba del apartamento donde vivía Blavatsky, por lo que ese encuentro ha de haber sucedido en el edifico ubicado en el número 433 de la calle 34th West Street, y en donde Blavatsky habitó en el primer piso y Olcott en el segundo piso.
Y ese encuentro ha de haber sucedido en la primera mitad de 1876 ya que Blavatsky y Olcott se mudaron en junio de 1876 a la Lamasería.
Y por lo que relató el coronel Olcott, parece que esos dos adeptos estuvieron físicamente conversando con Blavatsky, pero al mismo tiempo ellos proyectaron sus dobles para también visitar y conversar con Olcott.
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