VERDAD O LIBERTAD ¿QUÉ VA PRIMERO?


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



Jesús dice en el Evangelio de Juan 8:32: «Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». Algunos interpretan esto como que la Verdad debe preceder a la Libertad.

Pero otros, como Krishnamurti, discrepan. Para Krishnamurti, la libertad surge primero como condición necesaria para la percepción de la Verdad.

A lo largo de este artículo, analizaremos ambos puntos de vista y sus posibles implicaciones. La cuestión no es si Jesús o Krishnamurti tienen razón. Puede que ambos tengan razón, o no. O incluso, hablar de lo mismo desde perspectivas diferentes. ¿Qué opinas? Lee el artículo, reflexiona y luego saca tus propias conclusiones.


En primer lugar, debemos comprender qué es la Verdad. Antes de Krishnamurti, la idea predominante era que la Verdad era una enseñanza mediante la cual las personas podían encontrar la felicidad, la paz, la liberación, etc.

Los libros sagrados se consideraban el registro de esta Verdad, y al seguirlos, el humano recorrería con seguridad el camino hacia el Cielo, el Nirvana, la Moksha (liberación), etc.

Ahora bien, ¿es realmente cierto que la Libertad solo se encuentra al final del camino? ¿Es la culminación de todo un proceso que implica esfuerzo, lucha, disciplina, etc.? ¿O tenía razón Krishnamurti al afirmar que la libertad está al principio y no al final?

Durante su infancia y juventud, Krishnamurti experimentó el drama humano universal del condicionamiento social, cultural y religioso de una manera intensa y única.

Esto le permitió percibir con claridad los males que estos causan a la humanidad. Salvo los dos primeros —ya que son inevitables y necesarios para la convivencia social—, surge la pregunta:


¿Es posible liberarse interiormente de ese condicionamiento?

Krishnamurti argumenta que sí, pero él fue aún más lejos e hizo de la libertad el fundamento de todas sus enseñanzas. 

Al disolver la Orden de la Estrella de Oriente, Krishnamurti proclamó solemnemente: «Mi misión es hacer al hombre absoluta e incondicionalmente libre».

Esta había sido la guía de toda su vida, y por eso no fundó organizaciones religiosas, solo administrativas y educativas. Y repetía con frecuencia la importancia de dudar, de no seguir, de no aceptar.
De ahí su insistencia en criticar las religiones organizadas, los libros, las tradiciones y los gurús. No como males intrínsecos. El verdadero problema reside en que quien sigue algo pierde la condición sine qua non para encontrar la Verdad: la Libertad.

Esto significa ser libre de todo y de todos en un sentido interior. No aceptar la autoridad espiritual de nadie. Como dijo Buda en un famoso discurso: «No creas en nada simplemente por la autoridad de tus mayores o maestros».

Esto no es una exhortación al ateísmo ni al anarquismo. Es para demostrar que sin libertad es imposible que la Verdad se manifieste.

La verdad no es un conocimiento muerto que deba ser adorado, reverenciado o seguido. Es un estado de percepción directa de lo bueno, lo verdadero y lo sagrado. De lo que trae bondad, paz y plenitud. De lo que hace al hombre verdaderamente libre y feliz.

Una mente libre para reflexionar, analizar, pensar, decidir, meditar y experimentar es sin duda fundamental para el descubrimiento de la Verdad.

No es casualidad que seres iluminados como Buda, Ramana Maharish y Krishnamurti no tuvieran maestros. No siguieron tradiciones. Forjaron su propio camino, personal y solitario. Tuvieron el coraje de ser libres desde el principio. Hicieron de la Libertad su maestra, y por eso encontraron la Verdad.

Cuando Jesús dice: «Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres», su proposición es correcta porque solo la verdad libera.

La cuestión no es qué viene antes o después, ya que es un proceso único. En el momento en que percibes la verdad, esta ya te libera. Y si la percibes, es porque tu mente está libre. De lo contrario, no la habrías percibido. Pero esta libertad surge de la percepción de que sin libertad, la verdad no se revela.

En resumen, para encontrar la Verdad, primero debes ser libre. Y si percibes la Verdad, en esa misma percepción te vuelves libres. Y la percepción misma de esa Verdad es el comienzo de la Libertad.










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