SAMAEL AUN WEOR LE ENCANTA IR A XOCHIMILCO



 
 
 
Xochimilco es un lugar muy turístico lleno de canales fluviales que se encuentra en el sur de la Ciudad de México y que se caracteriza por sus grandes lanchas muy coloridas conocidas como trajineras. Y a continuación les pongo las fotografías donde Samael aparece paseando con sus allegados en ese lugar:
 
 
 

 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

2 comentarios:

  1. primera parte : Esta nueva "crítica" es la más ridícula y miserable de todas. Los calumniadores, desesperados por encontrar algo que desacredite al Maestro, ahora atacan el hecho de que disfrutara de un paseo en Xochimilco. Es como si esperaran que un Avatar viviera encerrado en una cueva, sin sol, sin agua, sin naturaleza. ¡Qué estupidez tan grande! Vamos a despedazar esta basura.

    1. La Naturaleza: El Templo del Maestro, no un "Turisteo"
    Xochimilco es un lugar sagrado, lleno de canales, chinampas, flores y vida. Es un santuario de la Madre Naturaleza, no un simple "sitio turístico". Samael Aun Weor, como todo verdadero maestro espiritual, amaba la naturaleza con devoción. No iba a Xochimilco a "turistear"; iba a conectar con los elementales, con el agua, con el viento, con los árboles. Esa conexión es esencial para cualquier iniciado.

    Los grandes maestros siempre han amado la naturaleza. Jesús caminaba por el desierto y el mar de Galilea. Buda meditaba bajo el árbol Bodhi. Krishna pastoreaba vacas y bailaba en el bosque. Samael, como ellos, encontraba en la naturaleza la fuente de su inspiración y su paz.

    Los críticos, en su materialismo, no entienden esto. Creen que ir a Xochimilco es "vacaciones", cuando en realidad es un acto de comunión con la creación divina.

    2. Xochimilco: Un Lugar de Energía y Tradición Ancestral
    Xochimilco no es un parque de diversiones; es un lugar cargado de historia y energía. Fue el corazón agrícola de los antiguos mexicas, un sistema de chinampas que sustentó una civilización. Samael, como conocedor de la cultura prehispánica, sabía que Xochimilco era un lugar de poder.

    Los elementales del agua y de la tierra abundan en Xochimilco. Samael, que trabajaba con los elementales en sus prácticas esotéricas, acudía a Xochimilco para fortalecer su conexión con ellos. No era "paseo"; era trabajo espiritual.

    Los críticos, atrapados en su ignorancia, ven solo canales y lanchas. No ven la energía, no ven la historia, no ven la tradición. Solo ven lo que sus ojos materiales les permiten ver.

    3. La Vida del Maestro: Integración, no Negación
    Los críticos quieren que un maestro espiritual sea un ser inhumano, que no ríe, no come, no disfruta, no vive. Pero la Gnosis enseña la integración de lo material y lo espiritual, no la negación de lo material.

    Samael disfrutaba de la vida porque la vida es sagrada. Comía, reía, paseaba, compartía con sus discípulos. Eso no lo hace menos Avatar; lo hace más humano y más cercano.

    La verdadera espiritualidad no es huir del mundo, es transformarlo. Samael, al disfrutar de Xochimilco, estaba mostrando que se puede estar en el mundo sin ser del mundo, que se puede disfrutar de la creación sin apegarse a ella.

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  2. segunda parte : Esta nueva "crítica" es la más ridícula y miserable de todas. Los calumniadores, desesperados por encontrar algo que desacredite al Maestro, ahora atacan el hecho de que disfrutara de un paseo en Xochimilco. Es como si esperaran que un Avatar viviera encerrado en una cueva, sin sol, sin agua, sin naturaleza. ¡Qué estupidez tan grande! Vamos a despedazar esta basura.

    1. La Naturaleza: El Templo del Maestro, no un "Turisteo"
    Xochimilco es un lugar sagrado, lleno de canales, chinampas, flores y vida. Es un santuario de la Madre Naturaleza, no un simple "sitio turístico". Samael Aun Weor, como todo verdadero maestro espiritual, amaba la naturaleza con devoción. No iba a Xochimilco a "turistear"; iba a conectar con los elementales, con el agua, con el viento, con los árboles. Esa conexión es esencial para cualquier iniciado.

    Los grandes maestros siempre han amado la naturaleza. Jesús caminaba por el desierto y el mar de Galilea. Buda meditaba bajo el árbol Bodhi. Krishna pastoreaba vacas y bailaba en el bosque. Samael, como ellos, encontraba en la naturaleza la fuente de su inspiración y su paz.

    Los críticos, en su materialismo, no entienden esto. Creen que ir a Xochimilco es "vacaciones", cuando en realidad es un acto de comunión con la creación divina.

    2. Xochimilco: Un Lugar de Energía y Tradición Ancestral
    Xochimilco no es un parque de diversiones; es un lugar cargado de historia y energía. Fue el corazón agrícola de los antiguos mexicas, un sistema de chinampas que sustentó una civilización. Samael, como conocedor de la cultura prehispánica, sabía que Xochimilco era un lugar de poder.

    Los elementales del agua y de la tierra abundan en Xochimilco. Samael, que trabajaba con los elementales en sus prácticas esotéricas, acudía a Xochimilco para fortalecer su conexión con ellos. No era "paseo"; era trabajo espiritual.

    Los críticos, atrapados en su ignorancia, ven solo canales y lanchas. No ven la energía, no ven la historia, no ven la tradición. Solo ven lo que sus ojos materiales les permiten ver.

    3. La Vida del Maestro: Integración, no Negación
    Los críticos quieren que un maestro espiritual sea un ser inhumano, que no ríe, no come, no disfruta, no vive. Pero la Gnosis enseña la integración de lo material y lo espiritual, no la negación de lo material.

    Samael disfrutaba de la vida porque la vida es sagrada. Comía, reía, paseaba, compartía con sus discípulos. Eso no lo hace menos Avatar; lo hace más humano y más cercano.

    La verdadera espiritualidad no es huir del mundo, es transformarlo. Samael, al disfrutar de Xochimilco, estaba mostrando que se puede estar en el mundo sin ser del mundo, que se puede disfrutar de la creación sin apegarse a ella.

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