LOS FENÓMENOS PARANORMALES PRODUCIDOS POR LOS MAESTROS por Franz Hartmann




Sobre este tema, el esoterista Franz Hartmann escribió lo siguiente:

« Desde el advenimiento de la Sociedad Teosófica en la India, la aparición de "Fenómenos Ocultos" ha sido un problema para aquellos que no saben cómo abordar el asunto adecuadamente.

Durante mi estancia en el Cuartel Central en Adyar, yo he sido testigo:

-      de cartas que han caído inesperadamente del aire vacío,
-      de campanas invisibles que se escuchan sonar,
-      de escritos y fotos que se elaboraron con materiales invisibles,
-      de joyas que surgieron de la “nada”,
-      de anillos y otras cosas que se duplicaron,
-      e incluso de algunas personas que recibieron grandes cantidades de dinero con el propósito declarado de reembolsarlas por los gastos en los que ellas incurrieron voluntariamente, y los cuales aunque se hicieron con los mejores motivos, fueron los menos necesarios.

Pero por otro lado, muchos investigadores han venido al Cuartel Central con el propósito de “averiguar” y han realizado los esfuerzos más frenéticos para obtener una “prueba”, pero sin ningún otro resultado que el de haber sido completamente decepcionados.

Algunos han solicitado en vano el consejo y la ayuda de los Maestros en lo que para ellos les parecían asuntos personales muy importantes, pero que con un examen más detenido se determinó que era mejor dejar esos asuntos en consideración para los propios solicitantes.

Otros amenazaron seriamente que se negarían a creer en la existencia de los Maestros a menos que dichos Maestros vinieran y cumplieran con sus condiciones, y se fueron con su vanidad profundamente herida y su sentido de auto-importancia hundido por la aparente negligencia de los Maestros para tomar nota de ellos o concederles sus peticiones.

Entonces esos individuos ofendidos nos acusan diciendo que los "Fenómenos Ocultos" son fraudulentos y sacan su mal humor porque solo así pueden expresar su indignación por haber sido decepcionados y que los Maestros hayan puesto de manifiesto su engreimiento.

Algunos miran los "Fenómenos Ocultos" de la misma manera que el espiritista escucha el mensaje de su “querido difunto” como una prueba necesaria, y creen que sin estos fenómenos entonces la Teosofía no podría existir. Por lo tanto exaltan enormemente los fenómenos que se producen y se preguntan por qué los Maestros no vienen y realizan una exhibición pública, o convencen al escéptico endurecido con algún fenómeno espectacular sin derribo.

Otros, que son quizás de una naturaleza más efusiva y sentimental, y que están teniendo una visión más exaltada acerca del Mundo espiritual, ellos denuncian los "Fenómenos Ocultos" como algo frívolo e innecesario; y dicen que nuestra “causa sagrada” está siendo gravemente dañada por actuaciones tan triviales que no están en sintonía con sus ideas de lo que debería ser la naturaleza de tal comunicación.

Pero la realidad es que todos estos individuos están mostrando una falta de discernimiento adecuado.

~ * ~

Si observáramos un fenómeno que no está dentro de nuestra experiencia diaria, tenderíamos a verlo como un “milagro” e investirlo con un aire de solemnidad e importancia que en realidad no merece, y que nunca se afirmó que así fuera por parte de sus autores.

El hombre siendo entrenado por una educación inadecuada para mirar todo lo que proviene del llamado “Mundo espiritual” con el mayor temor o con el mayor respeto y como algo “sobrenatural”, se olvida por completo de aplicar a tales cosas la misma forma de razonamiento que se aplica a las ocurrencias comunes de todos los días.

Los Maestros a menudo nos han asegurado que ellos no son dioses, ni tampoco son nada sobrenatural. Ellos afirman ser solamente seres humanos y debemos considerarlos como tales, aunque ellos están mucho más avanzados en el camino de la evolución que nosotros, y por lo tanto ellos saben muchas cosas que todavía son desconocidas para nosotros.

Y siendo humanos, evidentemente tienen el derecho de escribir cartas a quienes a ellos les plazca y sobre los temas que ellos pueden considerar necesarios, útiles o convenientes. Y si además disponen de otros medios para hacerlo sin la necesidad de usar los métodos ordinarios utilizados por las personas como el correo, sería obviamente muy tonto no hacerlo.

En realidad ellos actúan como lo hacen los demás humanos, lo único que sorprende a los investigadores es la forma en que se escriben esas cartas y la forma (para ellos incomprensible) de cómo llegan a sus destinatarios.

Y es por ello que los destinatarios de dichas cartas a veces consideran útil hacer público el hecho de haber recibido tales cartas, pero sin considerar necesario revelar su contenido en su totalidad, y la gente a menudo queda sorprendida porque no ve la conexión entre el carácter aparentemente insignificante de lo poco que se le ha mostrado, y la solemnidad e importancia imaginaria que le atribuyen al supuesto “milagro”.

Pero en cambio para aquellos que ven estos fenómenos frecuentemente, dejan de asombrarse y terminan viéndolo como un suceso normal y no están más asombrados cuando reciben una carta de un Maestro que cuando reciben la carta de un amigo.

Y si aplicáramos el mismo estándar de estudio a los llamados "fenómenos sobrenaturales" que el estándar de estudio que aplicamos a las ocurrencias de todos los días, entonces se obtendría una comprensión más atinada del asunto.

Por ejemplo, si yo estoy aquí en la India y tengo un amigo en Nueva York, seguramente me complacería recibir una carta de él; en parte por la información que contendría y en parte porque eso sería una expresión de la continuidad de la amistad que existente entre mi amigo y yo.

Yo no consideraría esa carta como un "fenómeno" ni me enfocaría en tener la posibilidad de que se me demostrara que se pueden escribir cartas y se pueden enviar desde los Estados Unidos hasta la India.

Pero si algún individuo ignorante de estas cosas, supongamos un hombre salvaje que nunca había oído hablar sobre cartas y correo, estuviera presente, el simple hecho de la llegada de tal carta podría parecerle casi algo increíble.

Y si para convencerlo de que la carta proviene efectivamente de Nueva York, yo le mostrara una parte poco importante de dicha carta, sin dejarle ver los contenidos más confidenciales de la misma, sin duda él se desilusionaría y diría que tal “hazaña” extraordinaria como el envío de una carta desde Nueva York hacia la India debería implicar ser realizado para lograr algo mucho más grande que un simple comunicado.

Esta comparación que les acabo de dar puede parecer ridícula para algunos, pero es ciertamente muy adecuada para ilustrar el asunto ya que la ignorancia de ese hombre salvaje en comparación a nosotros, es del mismo grado que nuestra ignorancia sobre asuntos ocultos para aquellos que están en plena posesión del conocimiento oculto. Y la misma línea de razonamiento también puede ser aplicada a los otros fenómenos ocultos, que solo son “Ocultos” porque la mayoría de la humanidad no ha progresado lo suficiente como para poder comprender los procesos mediante los cuales se producen.

Aquellos individuos que no conocen el contenido de las cartas de los Maestros, ni el proceso por el cual fueron escritas o “precipitadas”, no tienen el derecho a quejarse de un “desperdicio de poderes”, etc., ya que ellos no saben absolutamente nada, y ellos hablan de nuestra relación con los Maestros, no como realmente existe, sino como ellos suponen en su imaginación que es.

Y cuanto antes se acostumbren a ver a nuestros venerados Maestros como instructores sabios y amigos, en lugar de mirarlos con el mismo sentimiento de asombro y superstición y temor que el isleño de Fiji mira a su deidad; más pronto encontrarán que los llamados "Fenómenos Ocultos" no tienen la intención de convertir a los escépticos incrédulos en creyentes, ni se producen con el propósito de asombrar al público, pero que en realidad son principalmente métodos de comunicación o instrucción.

Es bien sabido que para poder apreciar una cosa correctamente y de acuerdo con su verdadero valor, no debemos ni depreciar su importancia, ni sobrestimarla.

En cuanto a aquellas personas que han estado decepcionadas con sus expectativas de obtener cartas o regalos por parte de los Maestros, esto seguramente se debe porque existen razones superiores para el incumplimiento de sus demandas, y en vez de culpar a los Maestros, ellos debería cuestionarse qué han hecho (o no han hecho) para no atraer la atención de los Maestros o para merecer su consideración.

Sin embargo ninguna cantidad de “pruebas” podría convencerlos porque las cosas espirituales solo pueden ser captadas por nuestra elevación por encima de la esfera de la materialidad, y las naturalezas materiales pueden hacer eso solo en una medida tan limitada como lo permitan sus capacidades también muy limitadas.

Quizás los incrédulos se sorprendan por algún hecho inexplicable (para ellos), pero pronto les surgirán nuevas dudas y solicitarán nuevas “pruebas” y como ya no se les dará, ellos quedarán perplejos e insatisfechos.

Si verdaderamente ustedes quieren llegar a la verdad o ser dignos de la atención de los Maestros, ustedes deben elevarse a su esfera, en lugar de intentar la tarea imposible de arrastrar a los Maestros a nuestro nivel. Y además ellos no pueden conceder ningún favor personal, porque el hecho de hacerlo implicaría una injusticia y eso sería incompatible con el alto estándar de moralidad que los caracteriza.

Y también existe un malentendido general éntrelas personas que quieren convertirse en discípulos y que buscan llamar la atención de los Maestros, pensando que así van a progresar, en lugar de trabajar en desarrollar sus facultades personales y esperar hasta que los Maestros lleguen por si solos a visitarlos.

Y es que el alto desarrollo espiritual es imposible sin el desarrollo de nuestras facultades. Ustedes pueden vivir en una cueva o en la jungla, pararse en una pierna o mirar al final de la nariz pensando que así se van a volver más espirituales, pero para desarrollar los poderes espirituales, primero las facultades mentales, emocionales e incluso físicas deben desarrollarse y fortalecerse, porque son sobre ellas que se enraízan y crecen los poderes ocultos que buscan los humanos desarrollar. »

(Revista The Theosophist, abril de 1884, vol. 5, p.165-166)


Y para más detalles sobre los fenómenos producidos por los Maestros Kuthumi y Morya, y que Franz Hartmann presenció, les recomiendo que lean:


BAILANDO CON LA MUERTE



(La siguiente historia le fue narrada al esoterista Franz Hartmann por uno de sus conocidos.)


« Hace ya más de treinta años que tuvo lugar el siguiente evento, y la razón por la que casi no he hablado al respecto es porque no creo en la existencia de los espíritus, los duendes o los fantasmas; y tampoco deseo ser sospechado por la gente culta de albergar tales supersticiones. Además nunca hubiera esperado que alguien creyera en la verdad de mi historia, y muchas veces he intentado convencerme de que solo fue un sueño.

Aún así, fue tan real para mí cuando ocurrió como cualquier otro evento en mi vida, y ahora que las enseñanzas teosóficas han arrojado una nueva luz sobre estos temas y lo han explicado de una manera mucho más convincente, me atrevo a contarte esta historia, la cual no había hecho pública hasta ahora por considerarla inexplicable y demasiado personal como para que la repudiaran los escépticos.

Pues bien, a continuación voy a relatar lo que me sucedió:

En el año 1860, mis padres y yo, con mis dos hermanas Bertha y Johanna, vivíamos en una casa grande y cómoda, una especie de castillo en la cima de una colina cerca de la ciudad de G__, en el sur de Baviera. El nombre de la casa era Hannstein y fue la residencia de uno de los obispos que gobernó el país en el siglo pasado.

Los obispos tenían grandes comitivas y eran amantes de la comodidad, por lo que la casa contaba con muchas habitaciones y pasillos conectados por un laberinto de escaleras y pasajes privados. Mi habitación se encontraba contigua a un gran comedor en el segundo piso, y el pasillo daba a una galería al final de la cual se encontraba la escalera principal.

Mi hermana mayor, Bertha, era una chica tranquila no muy atractiva pero si muy bondadosa. No le interesaban las diversiones, pero en cambio le encantaban los libros, la poesía y la pintura; y de hecho ella misma era una pequeña artista.

En cambio mi hermana menor, Johanna, era muy hermosa, llena de diversión y alegría, y especialmente le apasionaba bailar; y en su exuberancia a menudo me agarraba y me hacía bailar con ella por toda la habitación, para mi gran aflicción, porque nunca supe bailar bien y eso me marearía. Y luego cuando tropezaba al tratar de recuperar mi equilibrio, ella se reía de mi torpeza hasta que las lágrimas le corrían por sus mejillas. Todo lo cual en el fondo me divertía porque era mi hermana favorita y la fuente de alegría de la familia.

Desafortunadamente durante una fría noche de invierno y mientras Johanna asistía a un baile que se efectuaba en una ciudad vecina, ella contrajo un severo resfriado que se convirtió rápidamente en pulmonía. Y cuando sucedió eso yo me encontraba en la Universidad de Múnich estudiando medicina.

Las cartas que recibí en ese entonces de mi familia me informaban que la salud de Johanna estaba mejorando y se esperaba que ella se recuperaría, pero cuando llegué a casa durante las vacaciones, vi una mancha roja brillante en una de sus mejillas lo que me preocupó sobre el progreso de su enfermedad. Sin embargo Johanna no había perdido nada de la alegría y ella no estaba visiblemente deprimida (o al menos no lo mostraba) soportando sus sufrimientos con gran fortaleza.

Después de que las vacaciones terminaron regresé a Múnich y las noticias desde casa sobre la salud de Johanna empeoraron gradualmente, hasta que una mañana, cuando regresé a casa al amanecer, después de haber pasado (como ahora me veo obligado a confesar) toda la noche cantando y bebiendo con mis compañeros, encontré un telegrama en mi escritorio informándome que si quería ver a Johanna viva una vez más, debía volver a casa inmediatamente.

Y aquí debo interpolar unas palabras en defensa de mi comportamiento, y es que el estudiante alemán es sometido a mucha moderación hasta que llega a la universidad. Pero luego se le libera de inmediato y se le permite hacer lo que le plazca, y es natural que cometa excesos ocasionales al disfrutar de su libertad y dar rienda suelta a las inclinaciones que se hicieron más fuertes, porque estas fueron fuertemente reprimidas anteriormente.

Y habiendo explicado esto, prosigo con mi narración.

El telegrama había llegado la noche anterior y no había tiempo que perder, pero desafortunadamente para mi, el tren rápido no salía hasta las cuatro de la tarde, así que tuve que controlar mi impaciencia y esperar, y pasé el tiempo maldiciendo mi locura por no haber regresado a casa antes, en cuyo caso hubiera podido haber tomado el tren de medianoche.

Poco a poco y a medida que pasaban las horas, la tortura de la espera se iba reduciendo, hasta que por fin llegó el tren a su destino, pero para mi infortunio todavía me quedaban tres horas más de viaje.

Era una noche triste en noviembre, las nubes oscuras se cernían sobre el cielo, la lluvia y el aguanieve caían, y los caminos estaban en una condición deplorable.

Con un sentimiento de resignación a lo inevitable, el conductor subió mi maleta mientras que yo en vano intentaba encontrar alguna forma de estirar mis extremidades en el interior del carruaje. Nos fuimos a un buen ritmo mientras la calle estaba pavimentada, pero cuando estuvimos fuera de la ciudad, el camino se volvió muy malo, y a los pobres caballos les costaba trabajo poder empujar el pesado carruaje por lo que el ritmo se volvió mucho más lento.

Lo que sufrí durante ese viaje sería difícil de describir: la impaciencia y el remordimiento me atormentaban, más el deseo de ver a mi hermana una vez más y al mismo tiempo el miedo de llegar demasiado tarde, junto con la incomodidad física causada por el frío y la humedad, más el temblor y los golpes por los rebotes del carruaje, hicieron que mi posición fuera totalmente inviable.

Además de eso, experimentaba una tremenda fatiga por no haber dormido la noche anterior, y estaba tan agotado que debí de haberme quedado dormido porque mi recuerdo de la última parte del viaje es muy confuso. Solo sé que me despertó un ruido repentino de ruedas sobre adoquines, y luego el carruaje se detuvo con un tirón que me arrojó de mi asiento.

Salí del carruaje y descubrí que estábamos en la posada llamada "La Cruz Dorada", y con la ayuda de la lámpara de la esquina miré mi reloj y descubrí que era casi medianoche.

Apresuradamente subí la colina y llegué a la vieja mansión. Con impaciencia toqué el timbre de la puerta y al cabo de un rato nuestro viejo portero ya bastante sordo me abrió y me miró con una mirada vacía.

No me detuve a hacer preguntas sino que corrí hacia las escaleras y cuando llegué al gran salón, encendí la vela que se encontraba sobre la mesa y luego me quité el abrigo, y cuando me di la vuelta mi hermana Johanna estaba de pie frente a mí con una agradable sonrisa en sus labios.

Me sorprendió mucho verla vestida con un vestido de muselina blanca y con una corona de rosas blancas en la frente, mientras que su largo cabello castaño oscuro caía en rizos sobre sus hombros. Pero estaba tan feliz de verla bien y con vida que no quise reflexionar más sobre la peculiaridad de su atuendo.

Ella se veía algo pálida pero el punto rojo brillante en su mejilla se había ido, y sus ojos me parecían más brillantes de lo normal, aunque en ellos había una expresión un tanto soñadora.

-      "¡Por qué, Johanna!" exclamé tomándole ambas manos, "¿Me escuchaste venir? Qué contento estoy de verte tan bien; pensé que estabas muy enferma."

-      "Estoy perfectamente bien", respondió ella.

Y ahora que lo pienso, no había nada en su apariencia que indicara lo contrario, excepto tal vez que su voz parecía tener un sonido peculiar, como proveniente de lejos; pero esto lo atribuí a la condición de la sala grande en la que cada sonido parecía ser repetido desde el espacio vacío.

Era la misma chica alegre y hermosa que había conocido antes de irme a Múnich. Había en su belleza incluso algo más etéreo que antes; que puede que se haya debido al contraste que formaban sus trenzas oscuras con su ropa blanca.

-      "Apenas puedo creer lo que veo", le dije dándole una palmadita acariciando su mejilla. "Esperaba encontrarte incapaz de moverte y ahora te ves como si estuvieras lista para ir a un baile."

Johanna sonrió y como si quisiera demostrarme que ella podía moverse, giró rápidamente varias veces con movimientos graciosos, y luego agarrándome hizo que me acercara a ella y sin escuchar mi protesta me puso a bailar como lo hacía usualmente en los tiempos pasados.

Sus pasos eran inaudibles y ella parecía no tener peso, pero en cambio mis botas pesadas hacían un gran estruendo que sonaba con tristeza a través del suelo. Por fin me puse tan mareado que le supliqué a mi hermana que parara. Me solté de su agarre y me quedé inmóvil, y como las paredes parecían girar con un movimiento rápido a mi alrededor, me puse las manos sobre los ojos.

Cuando volví a abrir los ojos, Johanna se había ido y yo estaba solo en el pasillo. Rápidamente abrí la puerta para correr tras ella y al hacerlo, encontré a la hermana Alfonsa en la galería sosteniendo una vela encendida.

La hermana Alfonsa era una monja de un convento vecino bien conocida por la familia ya que ella solía atender a los enfermos y mantener vigilias con los cuerpos de los fallecidos.

Era una mujer pequeña, demacrada y anciana, pero también era una mujer valiente, y mientras estaba allí de pie con su vestido negro y velo blanco, sosteniendo una vela encendida en una mano y un rosario en la otra, ella no mostró miedo cuando vio mi silueta; más bien había una actitud de desafío en su mirada que se convirtió en asombro cuando me reconoció.

-      "¿Qué es lo que pasa, hermana Alfonsa?", le pregunté. "¿Ha visto a Johanna?"


Ella contestó: "Vine a ver cuál era la causa del ruido que estaba perturbando este momento de duelo".

-      "¿Quién está muerto?", le pregunté con sorpresa. "Johanna estuvo aquí y me hizo bailar con ella para mostrarme que estaba bien. ¿Dónde está ella? ¿No la vio pasar?"


La monja me miró inquisitivamente, y después de observarme como queriendo ver si no estaba borracho, finalmente ella dijo:

-      "¡Señor tenga piedad! Su hermana Johanna murió a las seis de la tarde de ayer."

No escuché más sino que me apresuré a bajar las escaleras y en efecto era cierto que en la habitación que se encontraba debajo del gran salón estaba el cuerpo de Johanna tendido sobre un féretro, ella estaba vestida como la había visto justo antes, con un vestido de muselina blanca y con una corona de rosas blancas en su cabello suelto. La mancha roja había desaparecido, sus manos estaban dobladas como en oración, y una dulce y apacible sonrisa descansaba en sus labios.

Mi hermana Bertha también hizo su aparición y confirmó la historia de que nuestra hermana había muerto a las seis de la tarde, y añadió que el último deseo que Johanna había expresado mientras estaba falleciendo era que le hubiera gustado haberme visto una vez más.

~ * ~

Y después de haberles contado mi historia, todos pueden explicar lo que me sucedió a su propia satisfacción. Personalmente yo no creo en el regreso de los espíritus del mundo de los muertos, pero por lo que he leído que explica la Teosofía, me parece posible que la forma astral de una persona al morir y al separarse del cuerpo físico, puede hacer cosas muy extrañas según los instintos que habitan en su interior»

(Revista Lucifer, noviembre de 1892, vol. 11, p.219-223)






OBSERVACIONES

No sabría decirles si este relato fue un acontecimiento real o si fue inventado o imaginado por su narrador, pero aunque para algunos les pueda parecer una historia muy fantasiosa, desde un punto de vista esotérico si es posible que haya sucedido debido a que son muchos los testimonios de personas que aseguran haber sido visitadas por un ser querido cuando este se encontraba falleciendo en otro lugar.

Y esto se debe porque al momento de morir, la persona que está falleciendo deseando muy intensamente volver a ver a alguien en particular, proyecta su cuerpo astral hacia ese individuo, y en algunos casos materializa su cuerpo astral volviéndose visible, e incluso en algunas ocasiones puede dialogar con su ser querido.

Normalmente esto sucede al momento de fallecer o poco tiempo después, sin embargo en el caso de Johanna sorprende que hayan pasado seis horas después, porque los maestros explican que justo después de fallecer los humanos caen en un profundo sueño, pero puede que el intenso deseo que ella tenía de ver a su hermano una vez más le haya permitido mantener su consciencia todavía despierta.

Sin embargo (y por mucho deseo que ella tuviera), poder materializar el cuerpo astral a voluntad después de haber esperado seis horas, no es algo que un humano común pueda lograr con facilidad ya que en los casos mencionados anteriormente, ese proceso de aparición se efectúa de manera inconsciente sin que los humanos intervengan intencionalmente. Por lo que yo sospecho que un ser más elevado la ha de haber ayudado a Johanna para cumplir su deseo de ver una vez más a su hermano antes de partir.

Y seguramente algunos de ustedes se preguntarán:

¿Por qué un ser elevado le cumpliría ese deseo a Johanna?

Y una posible explicación sería a causa del karma, ya que el karma positivo busca satisfacer nuestros deseos, y dado que Johanna parece que fue una buena persona, es factible que karma le haya concedido su deseo de poder despedirse de su hermano antes de partir del mundo físico.





DIFERENCIAS QUE EXISTEN ENTRE EL BUDISMO ESOTÉRICO Y EL BUDISMO EXOTÉRICO



(El siguiente artículo fue escrito por Serapeum y le agradezco mucho por haberlo elaborado porque es muy interesante.)



EL CAMINO DEL DIAMANTE

Cualquiera que haya estudiado los escritos de Helena Blavatsky y las cartas escritas por los Mahatmas de la Hermandad Transhimaláyica habrá notado una estrecha conexión que existe entre ellos con el Tíbet y con el Buddhismo.

Madame Blavatsky y los Mahatmas afirmaron que ellos mismos eran buddhistas y seguidores de las enseñanzas esotéricas del Buddha Gautama que impartió en secreto a los Arhats.

¿Pero hasta qué punto se conecta la Teosofía con el Buddhismo tibetano?

El buddhismo Mahayana del Tíbet tiene dos aspectos:

     -    las enseñanzas del Sutra y
     -    las enseñanzas del Tantra (Vajrayana).

Y en general en el buddhismo tibetano, el término "buddhismo esotérico" equivale específicamente a las enseñanzas y prácticas Vajrayana.

Todas las escuelas del buddhismo tibetano (desde los Gelugpa hasta los Nyingmapa) tienen su propio sistema de Vajrayana. Y todos ellos, incluso los Gelugpas, incluyen elementos y prácticas específicas de tantra sexual, que según Madame Blavatsky y los Mahatmas es el peor tipo de magia negra, aludiendo con esto que estas prácticas tántricas no tienen nada en común con el buddhismo esotérico.

¿Entonces de dónde provienen estas prácticas?

Estas prácticas llamadas "de la mano izquierda" influyeron en el buddhismo mediante el dugpaismo que nació como un sincretismo del buddhismo llevado al Tíbet por Padmasambhava y la religión Bon que imperaba en el territorio tibetano.

TsongKha-pa, el famoso reformador del buddhismo, intentó sacar a los devotos buddhistas del error, e incluso se menciona que “este gran reformador quemó todos los libros de hechicería sobre los que pudo poner sus manos”, pero aun así no logro erradicar el error filosófico de la doctrina buddhista exotérica.

Y desafortunadamente pronto las enseñanzas y escritos de TsongKha-pa encontraron un destino similar a las enseñanzas y escritos de todos los grandes reformadores religiosos y maestros espirituales a lo largo de la historia, en el sentido de que fueron sometidos a interpolaciones, alteraciones, etc.

Pero hay un verdadero "Camino del Diamante", un verdadero Vajrayana, y "La Voz del Silencio" que fue traducida por Helena Blavatsky del "Libro de los Preceptos de Oro" nos indica el camino verdadero del buddhismo esotérico.

No es coincidencia que "La Voz del Silencio" esté llena de referencias a "Vajra". Y a lo largo de este pequeño libro (La Voz del Silencio) y del resto de las enseñanzas de Madame Blavatsky y de los Mahatmas queda claro que el verdadero buddhismo es el de la escuela secreta Yogacharya. Y de hecho lo que a menudo se conoce como la "Escuela Esotérica Transhimaláyica" es en realidad la Escuela Esotérica Yogacharya.

En el "Glosario Teosófico" – que contiene bastantes referencias a la escuela Yogacharya – Blavatsky dice que el Jefe Espiritual de la escuela Yogacharya es conocido como el Vajracharya ("el Maestro Supremo del Vajra").

Y no encontraremos casi ningún vínculo entre el buddhismo Vajrayana popular y la Teosofía, porque el verdadero vínculo real es con la Escuela Esotérica de Yogacharya que fue fundada por Aryasanga, discípulo directo del Buddha Gautama.

Y cabe aclarar que no hay que confundir al Aryasanga discípulo de Buddha Gautama con el Asanga que vivió en Ayodhya entre el siglo IV-V d.C.

Según nos dicen los académicos, la escuela Yogacharya floreció en la India alrededor del siglo III al IV hasta el siglo IX d.C. Pero desgraciadamente es la filosofía Prasangika-Madhyamika la que prevalece y predomina en el buddhismo tibetano de hoy en día, con desafortunadamente la perspectiva Yogacharya ahora relegada a un segundo plano, o en el mejor de los casos, insípidamente mezclada con ciertas formas de Prasangika-Madhyamika.

Madame Blavatsky se ha referido a ellos como "los grandes negadores", "enseñando un sistema de nihilismo sofístico", y describe sus doctrinas y conclusiones como "travesuras exotéricas".

Entonces,

¿Cuál es la diferencia fundamental entre el buddhismo de la escuela Yogacharya y el buddhismo de la escuela Prasangika-Madhyamika?



1) Bueno, en primer lugar es la noción del “Yo”, la noción del “Si-Mismo”.

El buddhismo de la escuela Prasangika-Madhyamika no cree en un Yo, en un Ego, ya que casi todas las formas de buddhismo tienen una profunda aversión a la noción de que exista un Yo o un Ego.

Esta tendencia es aún más marcada en el buddhismo Theravada, que algunos llaman buddhismo del sur.

Según ellos, no sólo no hay Espíritu, sino que tampoco no hay alma, Ego o individualidad que se reencarna de vida en vida. Y de ahí que enseñen que la reencarnación ocurre inmediatamente después de la muerte, sin estados intermedios porque no hay “nada” ni “nadie” que tenga tales estados.

Y si se les pregunta:

¿Qué es entonces lo que se reencarna?

Normalmente ellos alegan que lo que reencarna es "sólo un residuo de Karma", ya que ellos Insisten en que el ser humano está formado sólo por los cinco skandhas y que no hay nada más allá de esto.


En cambio el buddhismo Mahayana, más popular y representado hoy en día por el buddhismo tibetano, admite abiertamente la existencia de lo que ellos llaman "un continuo mental" o "una corriente mental" que es la parte individual de nosotros y que pasa de vida en vida.

Pero ellos también tienen aversión a la idea del Yo o del Ego, así que tienden a evitar mencionar este “continuo mental” tanto como sea posible (todo esto a pesar de que ellos creen en los Tulkus). Sin embargo es evidente que se refieren al alma humana, al Ego.

Y si se les pregunta:

¿Es ésta el alma?

Ellos rápidamente lo negarán e insistirán de que no hay alma, contradiciéndose a sí mismos.



2) En segundo lugar está la noción del “Absoluto”.

La escuela Prasangika-Madhyamika no cree que exista el Absoluto, Atman, Brahman, etc. Sino que son tenaces defensores del vacío y la vacuidad, sosteniendo que la Realidad Última es la vacuidad, que es un vacío que incluso está vacío de la vacuidad misma.

Entonces los buddhistas tibetanos no pueden aceptar la enseñanza de la escuela Yogacharya abiertamente porque su principal factor definitorio es de afirmar y sostener la existencia del alma humana (Ego) y del Ser divino (Atman).

La escuela Yogacharya enseña que la Realidad Última no es Vacío sino Plenitud, ella enseña que hay un Principio Divino Absoluto y que es Adi-Buddhi que es el Elemento Único de la Sabiduría Primordial, y el cual es comparado con una “Expansión” absoluta, infinita e incontaminada.

Es el Tathagatagarbha (la “Naturaleza Búdica”) que se ha oscurecido a causa de los venenos mentales, las pasiones y los deseos que hemos permitido que crezcan dentro de nuestra alma (Ego).

Así la gente piensa y dice que todo el buddhismo enseña “Anatman”, pero esto se debe generalmente porque nunca han oído hablar del buddhismo Yogacharya.

Por ejemplo, en el Sutra del Mahaparinirvana, el Señor Buddha declara:

"El Atman es el Tathagatagarbha."

Lo que implica que todos los seres poseen la Naturaleza de Buddha: esto es lo que es el Atman. Y este Atman, desde el principio está siempre cubierto por innumerables pasiones (klesha) y es por eso que los seres no pueden verlo.

Y el Señor Buddha también declara:

« Pensar en el sufrimiento como Bienaventuranza y pensar en la Bienaventuranza como sufrimiento, es un Dharma perverso.
Pensar en lo impermanente como lo Eterno y pensar en lo Eterno como lo impermanente es un Dharma perverso.
Pensar en el no-Yo como el Sí mismo (atman) y pensar en el Ser (atman) como el no-Ser (anatman) es un Dharma perverso.
Pensar en lo impuro como Puro y pensar en lo Puro como impuro es un Dharma perverso.
Y quienquiera que tenga estos cuatro tipos de perversiones no conoce el cultivo correcto del Dharma. »
(Mahaparanirvana Sutra)

Y cabe aclarar que este Ser es el Ser Universal de todos y no cualquier tipo de Ser individual o la propiedad personal de individuos separados, porque la verdadera naturaleza de Todo es la UNIDAD. Esta es la Naturaleza de Buda (Tathagatagarbha).


En el Mahaparanirvana Sutra, la Naturaleza de Buda se define como "el Elemento de la Sabiduría Primordial" (o “Adi-Buddhi” en Sánscrito) y también se habla de ella de varias maneras diferentes como: Tathata, Dharmakaya, Nirvana, etc.

Y en el Uttara Tantra se dice que este Dharmakaya es inmutable ("es la inmutabilidad misma") y continúa diciendo que "siempre está libre de dualidad, ya que es ajena a toda ideación" debido a que "la ausencia de pensamiento es su naturaleza".

Entonces como lo pueden constatar, la enseñanza buddhista esotérica es esencialmente la doctrina Atman-Brahman de los Upanishads hindúes y la filosofía Advaita Vedanta, sólo que expresada en la terminología buddhista junto con el ideal del Bodhisattva enseñado por el Buddha Gautama.

« Así como una joya, de la misma manera el cielo y el agua son puros; están por naturaleza siempre libre de los venenos. Y de la devoción al Dharma, de la sabiduría más elevada, y del samadhi y la compasión surge su realización. »
(Uttara Tantra)

Y Maitreya afirma en este texto que incluso los animales poseen la Naturaleza de Buddha, lo cual es sin duda otra buena razón para ser vegetariano.
 
 




ALAYA - EL ALMA UNIVERSAL

Otra de las enseñanzas que distingue la escuela Yogacharya de las demás escuelas buddhistas es la doctrina de Alaya.

En el "Glosario Teosófico", Blavatsky define Alaya como "El Alma Universal" y añade que es "Idéntica con Akasha en su sentido místico, y con Mulaprakriti, en su esencia, ya que es la base o raíz de todas las cosas".

Como Alma Universal, Alaya es la Conciencia Universal, "la base o raíz de todas las cosas", "la base de toda cosa visibles e invisibles", "eterna e inmutable en su esencia" y sin embargo reflejándose "en cada objeto del Universo".

Pero el Alma Universal no es lo mismo que la ÚNICA Realidad Absoluta.

El Absoluto es aquel Paramartha en el cual "el Alaya del Universo" yace latente durante el período inimaginablemente largo del Pralaya Universal. Y es por eso que se dice que un Yogui en Samadhi es capaz de fundir su alma en Alaya, pero esto no es Nirvana, sino una condición aproximada.

« Tienes que saturarte con Alaya en su estado puro para convertirte en uno con el Pensamiento del Alma de la Naturaleza, y siendo uno con él entonces te vuelves invencible, mientras que en la separación te conviertes en el campo de juego de Samvriti, origen de todos los delirios del mundo. »
(La Voz del Silencio)


La escuela Yogacharya nos dice que la mente es una interacción compleja de ocho funciones mentales: ojo-conciencia, oído-conciencia, nariz-conciencia, lengua-conciencia, cuerpo-conciencia, mente-conciencia, Manas-conciencia y Alaya-conciencia.

Cada una de estas consciencias trabaja independientemente y reacciona a sus objetos respectivos, es decir: el ojo a la forma, la oreja al sonido, la nariz al olor, la lengua al sabor, y la piel al tacto.

Y así, la sexta conciencia (es decir la toma de conciencia mental) juega el papel de ir coordinando las imágenes e impresiones de las primeras cinco conciencias para establecer ideas con significado o conceptos.

Mientras que la séptima conciencia es el centro del pensamiento, y la octava es la conciencia “almacén” (o “Alaya-vijnana” en sanscrito).


Y para ilustrarlo mejor, a continuación les pongo un video donde se explica lo que es Alaya desde la perspectiva del buddhismo tibetano:



El Principio Buddhico (6to Principio) es Alaya (Alaya-vijnana). Y a medida que estudiamos el sexto principio nos damos cuenta de que así como Atman es un Principio Divino totalmente universal e indiferenciado y no personal o individual, lo mismo sucede con Buddhi.

Nuestra individualidad comienza con el 5to Principio (Manas) que es el Principio de la Mente, el Pensador, el Alma Humana, el Ego Reencarnante.

Entonces Buddhi es el eslabón de conexión entre Atman y Manas, es decir que es el vínculo entre el Ser divino y el Ego.

El Maestro Kuthumi dice en una de sus cartas que Manas, el quinto principio, puede llegar a estar "centrado en Buddhi, el sexto principio". Y de hecho, no sólo puede centrarse en Buddhi, sino que es el propósito de la práctica espiritual.

« Buddhi es la facultad de conocer, es el canal por el que el conocimiento divino llega al Ego, es el discernimiento entre el bien y el mal, y también es la conciencia divina y el alma espiritual, que es el vehículo de Atma. Y cuando Buddhi absorbe nuestro Ego-tismo, lo sublima de todos sus Víkâras, Avalokiteshvara. Entonces se nos manifiesta y se alcanza el Nirvana. »
(La Doctrina Secreta)

Vemos en la Doctrina Secreta que la relación entre Atman y Buddhi corresponde a la relación entre el Absoluto y el Logos. Cada uno es impensable y literalmente inconcebible sin el otro y el segundo es el vehículo necesario del primero.

Y esta ilustración es muy acertada porque Buddhi siendo un Principio universal y no un Principio individual, es en realidad el Logos Universal, tal como Atman es en realidad Brahman (Lo Absoluto).

Por eso se dice que Buddhi (siendo universal, puro, espiritual, subjetivo, indiferenciado e incondicional) es totalmente inconsciente e inactivo, hasta que finalmente "se hace consciente por su unión con las facultades superiores de Manas".

Y el Maestro Kuthumi añade:

« Profundicen en la naturaleza y en la esencia del sexto principio del universo y del hombre y habrán desentrañado el mayor de los misterios de nuestro mundo. ¿Y por qué no sería así, si todos estamos rodeados por él? »
(Carta de los Mahatmas N°15)



¿Cómo logramos acceder a esta conciencia Alaya?

Para aprender el método es necesario familiarizarse con el libro "La Voz del Silencio" que fue traducido por Helena Blavatsky del Libro de los Preceptos de Oro.

Alaya es el vestíbulo de la Sabiduría donde el alma humana funciona en el plano espiritual. Y Blavatsky ha indicado que esto se logra cuando nuestra conciencia se libera del cuerpo y de sus sentidos y de la naturaleza kámica.

Por así decirlo nos elevamos a un plano donde nuestra Tríada Monádica funciona en lo que en la enseñanza Teosófica se le llama “el cuerpo causal” (Kâranopâdhi) o “la envoltura de bienaventuranza” (Anandamayakosa) en la clasificación Vedántica.


« Tres Vestíbulos, ¡oh, fatigado Peregrino! conducen al término de los esfuerzos. Tres Vestíbulos, oh vencedor del Mâra [la ilusión] te conducirán a través de tres estados hacia el cuarto (Turya), y de allí a los siete Mundos (Lokas), o sea a los Mundos del Reposo Eterno.

Si deseas aprender sus nombres, presta atención y recuerda:
El nombre del primer Vestíbulo es IGNORANCIA — Avidyâ.
Y este es el Vestíbulo en el que tú viste la luz, y en el que vives y en el que morirás.

El nombre del segundo Vestíbulo es el del APRENDIZAJE, y en él tu alma encontrará las flores de vida, pero debajo de cada flor también hay una serpiente enroscada.

El nombre del tercer Vestíbulo es SABIDURÍA, más allá del cual se extienden las aguas sin orillas de AKSHARA que es la Fuente inagotable de la Omnisciencia. »
(La Voz del Silencio)


Por lo tanto el estudiante tiene que elegir literalmente entre la vida de los sentidos y la vida del alma. Y el ascetismo que promulga La Voz del Silencio se refiere al principio pensante, y desde el comienzo se le ordena al Discípulo destruir al “Destructor de lo Real” y también se le indica el método: “Vuélvete indiferente a los objetos de percepción.”

« Y habiéndose vuelto indiferente a los objetos de percepción, el discípulo debe ir en busca del Raja (rey) de los sentidos, el Productor del Pensamiento, aquel que despierta la ilusión, porque la Mente es el gran Destructor de lo Real. »
(La Voz del Silencio)

Y esto se debe porque lo que llamamos razonamiento del hombre no es una actividad pura engendrada por la mente, sino que está basada en impresiones de los sentidos que continuamente se encuentran permeados por los deseos.

Y los deseos por sí mismos, si no fueran acompañados por el poder del pensamiento, serían inocuos; pero con la energía del pensamiento los deseos convierten al hombre en un ser peor que cualquier animal bestial.

Y es por eso que cuando un buscador de la Luz interior ve la actividad del mundo externo de los objetos, trata espontáneamente de cerrar las ventanas por las que le afectan estos objetos, pero todo lo que logra no es más que un breve descanso de esa continua persecución.

Sin embargo este continuo esfuerzo traera su recompensa ya que el estudiante localizará la raíz de su problema, y este es que la atracción o la aversión que los objetos ejercen sobre él, no se encuentra en los objetos externos sino en las imágenes internas, imágenes de recuerdos del pasado (samskaras), y no sólo de esta vida sino también de las reencarnaciones anteriores.

Y es por eso que el sabio recomienda:

« Aparta tu mente de todos los objetos externos, de toda visión externa. Aparta las imágenes internas, no sea que proyecten una negra sombra en la luz de tu Alma. »
(La Voz del Silencio)

Y todo estudiante sabe que Manas Inferior difiere de Manas Superior en el sentido de que mientras que Kama-Manas tiende hacia el deseo y lo mundano, en cambio Buddhi-Manas tiende hacia lo divino.

Y como se dijo anteriormente, es el deber del estudiante centrar su mente en Buddhi, es decir en la conciencia Alaya:

« Haz callar a tus pensamientos y fija toda tu atención en tu Maestro interno, a quien todavía no ves, pero a quien percibes. »
(La Voz del Silencio)

El Maestro es Alaya, y hasta que no se sienta este Maestro como una Presencia en el segundo Vestíbulo (el del Aprendizaje Probatorio) permanecerá cerrada la entrada al tercer Vestíbulo que es el Vestíbulo de la Sabiduría.

« De instructores hay muchos, pero el Alma-Maestro es una, es ALAYA, es el Alma Universal. Tu objetivo es vivir con ese Maestro supremo y siente como SU rayo vive en ti y también vive en tus compañeros, y como viven ellos en ÉL. »
(La Voz del Silencio)

Y cuando la actividad mental queda en silencio, el alma, ayudada por la Luz del Espíritu, se percibe distinta y separada de la mente.  Y liberada de su naturaleza del deseo (Kama) ve la posibilidad, o mejor dicho, tiene la certeza de la UNICIDAD con Atman.

Por lo tanto, no basta con silenciar los pensamientos, es necesario percibir al Maestro interno y mantener una constante aspiración hacia el principio divino o Adi-Buddha.

Entonces el alma adelantada se hace conscientemente viva cuando, expeliendo del campo de la mente todas las imágenes mentales creadas por el deseo (Kama), empieza a vivir por el poder del corazón puro, es decir por la influencia de Buddhi. Y así el discípulo ha de fundir su mente en la octava conciencia que es Alaya-vijnana.

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Podemos ver por lo tanto como La Voz del Silencio describe el verdadero “Camino del Diamante” del buddhismo esotérico.

Y esto, los grandes Lamas budistas lo percibieron como lo demuestra el venerable B.T. Chang, secretario del Noveno Panchen Lama del Tíbet, quien sobre este libro y Blavatsky escribió lo siguiente:

« Desde su traducción al inglés del tibetano por Madame Blavatsky, en 1889, este pequeño libro, la joya de las enseñanzas buddhistas, ha gozado de una amplia circulación entre los europeos y los estadounidenses interesados en el buddhismo. Y por lo tanto no es necesario que lo recomiende a los lectores extranjeros, excepto para señalar que lo que está expuesto en él comprende una parte de las enseñanzas de la Escuela Esotérica.
. . .
Madame Blavatsky tenía un profundo conocimiento de la filosofía buddhista, y las doctrinas que promulgó eran las de muchos grandes maestros. Este libro es como un llamado a los hombres a abandonar el deseo, a disipar todo pensamiento malo y a entrar en el verdadero Sendero. »
(Prólogo a la reedición de 1927 de "La Voz del Silencio".)