Carlos Castaneda escribió y publicó cuatro libros:
- "El Segundo Anillo de Poder" (1977)
- "El Don del Águila" (1981)
- "El Fuego Interior" (1984)
- "El Conocimiento Silencioso" (1987)
Cuyas tramas giran en torno a su recuerdo gradual de cosas que supuestamente le habían enseñado Don Juan y sus brujos en un estado de conciencia intensificada, y también de las interacciones que él había tenido con varios miembros de ese grupo.
Por ejemplo, Castaneda en el libro 'El Don del Águila' actúa como si solo entonces estuviera recordando lo que él hizo con varios de los personajes asociados a Don Juan, como por ejemplo la Gorda o Carol Tiggs (la mujer nagual).
« Los recuerdos nebulosos que yo tenía de la Gorda, o el presentimiento de haber vivido en aquella casa, en cierta manera constituían amenazas a mi continuidad, pero todo eso no era nada comparado con la acción de haber recordado a la mujer nagual. »
(Capítulo 6)
Pero en cambio en su libro 'El Lado Activo del Infinito' (1998) Castaneda afirma que él recordó todo lo que le habían enseñado y vivido en ese estado de conciencia intensificada de un solo golpe en 1973, cuando él estaba sentado en el restaurante Ship, después de haber efectuado su salto al abismo.
« ¡Había saltado a un abismo en México! El siguiente pensamiento que tuve fue una deducción cuasi lógica: puesto que había saltado al abismo deliberadamente para morir, ahora debía ser un fantasma.
"Qué extraño", pensé, "que regresara en forma fantasmal a mi apartamento en la esquina de Westwood y Wilshire en Los Ángeles después de haber muerto. No es de extrañar que mis sentimientos no fueran los mismos. Pero si fuera un fantasma", razoné, "¿por qué habría sentido la ráfaga de aire fresco en mi cara o el dolor en mis pantorrillas?"
. . . .
Mi relación con mis compañeros había sido un ejemplo de ambas consecuencias. Tenía compañeros, los otros aprendices de Don Juan, compañeros en mi viaje definitivo. Interactuaba con ellos solo con una mayor consciencia. La claridad y el alcance de nuestra interacción eran supremos.
El inconveniente para mí era que en mi vida diaria solo eran recuerdos vagos y conmovedores que me sumían en la desesperación, llenos de ansiedad y expectativas. Podría decir que vivía mi vida normal en la constante búsqueda de alguien que iba a aparecer de repente frente a mí, tal vez saliendo de un edificio de oficinas, tal vez doblando una esquina y chocando conmigo.
Adondequiera que iba, mis ojos se movían incesantemente por todas partes, buscando personas que no existían y, sin embargo, existían como nadie más.
Mientras estaba sentado en el restaurante Ship's aquella mañana, todo lo que me había sucedido con mayor consciencia, hasta el más mínimo detalle, durante todos los años que pasé con Don Juan, volvió a ser un recuerdo continuo e ininterrumpido. »
NOTA
Este es un ejemplo más de las numerosas contradicciones que Carlos Castaneda dijo.
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