LA MITOLOGÍA MAYA EXPLICADA ESOTÉRICAMENTE



En la mayoría de las mitologías antiguas se encuentran aspectos de la enseñanza esotérica, oculta a través de símbolos y parábolas, detrás de las narraciones. Vamos a constatarlo aquí con la mitología maya.

¿QUÉ ES EL POPOL VUH?

Es considerado como uno de los documentos más importantes de Mesoamérica. Revestido de un atuendo altamente legendario, contiene la cosmogonía, la mitología y la historia del pueblo maya quiché (quien vivió mayoritariamente en Guatemala). Lamentablemente, después de la conquista, los monjes quemaron casi todos los textos sagrados de los nativos para imponerles el catolicismo. Esta circunstancia indujo posteriormente a un indígena quiché, a escribir de forma anónima, en el idioma quiché pero con caracteres latinos, una versión adaptada del original para salvaguardar algo del texto sagrado de su pueblo.

« Ahora el Popol Vuh (como se le nombra) no puede verse más... El trabajo original, escrito hace mucho tiempo, existió, pero no se le está permitido ver al investigador y al pensador actual. … Deberíamos suponer que sería un libro de pinturas con jeroglíficos que los sacerdotes interpretaban al pueblo para mantener vivo el conocimiento del origen de su raza y los misterios de su religión. »
(Popol Vuh, Delia Goertz y Sylvanus G. Morley, p79-80)

Siendo muchos los temas que trata, aquí sólo consideraremos la narración sobre la formación del hombre y sus correspondencias teosóficas.

Ahora veamos cómo este historiador del tiempo de los mayas narra a su gente cómo el hombre aparece aquí en la Tierra, cómo fue perfeccionado con la ayuda de los dioses y cómo finalmente cayó de su grandeza. Se muestra claramente y narrado en forma amena, la relación íntima entre las acciones de estos dioses y los destinos de los mortales.


LOS CREADORES

Durante el prólogo del drama de la creación cuando todo estaba todavía en suspenso y en silencio, y nada existía hasta ahora que se moviera o produjera sonido alguno, ya existían los “dioses”, que el Popol Vuh los llama los Creadores, los Hacedores o los Progenitores. Ellos inauguran sus actividades creativas por el proceso de la meditación. El libro se refiere a ellos como grandes sabios y grandes pensadores que conforman la Tierra y sus seres por medio del pensamiento y las artes de magia. Es después del proceso subjetivo del pensamiento cuando las cosas objetivas por primera vez aparecen. El Popol Vuh nos cuenta que la creación fue como una niebla o como una nube de polvo, o sea, altamente sutil.

Esotéricamente se están refiriendo a los Dhyan Chohans que son las Inteligencias Divinas que crean y supervisan el Kosmos, siendo éstas, los agentes activos del Espíritu Supremo que la gente llama Dios.

« Cada vez que un mundo o sistema de mundos se está desarrollando, allí el Plan ha sido establecido en la Mente Universal, La fuerza original viene del Espíritu [Universal] y la base es la materia – la cual es de hecho [al inicio] invisible [o sea etérea]. … Y para enunciarlo de otro modo. El Plan llega primero en la Mente Universal, después de lo cual se hace el modelo astral, y cuando se ha completado ese modelo astral, todo el proceso se repite a fin de condensar la materia. »
(W. Judge, El Océano de la Teosófica, 15-16 y 27-28)


LOS PRIMEROS SERES CREADOS SON LOS ELEMENTALES


Después viene la creación de los seres y los primeros en aparecer son: “los animales salvajes pequeños, los guardianes de los bosques, los espíritus de las montañas” que parecen ser las diferentes clases de seres elementales (los espíritus que revivifican a la naturaleza) llamados en el Popol Vuh “los hombrecillos del bosque”. Una nota en el texto añadida aquí por Adrián Recinos nos dice que “los indígenas en tiempos remotos creían que los bosques estaban poblados de estos seres pequeños, guardianes, espíritus de los bosques, una especie de duendes parecidos a los aluxes de los Mayas.” (Popol Vuh, p84)

Esto coincide con lo que dice el Maestro Kuthumi cuando describe el comienzo de la vida de un planeta:

« Nada en la Naturaleza surge a la existencia repentinamente, estando todo sujeto a la misma ley de evolución gradual. … Se forma un centro en la materia nebulosa de la condensación del polvo solar diseminado a través del espacio y ocurren en sucesión una serie de tres evoluciones invisibles al ojo físico; es decir, evolucionan tres reinos de elementales o fuerzas de la naturaleza. En otras palabras, se ha formado el alma animal del futuro globo, o como lo expresaría un Kabalista, se han creado los gnomos, las salamandras y las ondinas. »
(Las Cartas Mahatma, 13, p70 y 15, p94)


EL OBJETIVO DE LA EVOLUCIÓN EN EL PLANETA ES EL HOMBRE

Blavatsky nos enseña en su obra La Doctrina Secreta que “al comienzo de una ronda, todo en la Naturaleza tiende hacia el Hombre. Todos los impulsos de la dualidad, las fuerzas centrípetas y centrífugas se dirigen hacia un punto: el Hombre.” (II,p70)

En forma parecida encontramos que en el Popol Vuh todas las aspiraciones de los dioses, desde muy al principio de sus actividades demiúrgicas, son dirigidas hacia el mismo fin. Están muy conscientes de que en su creación no habría grandeza hasta la aparición en escena del ser humano y todos sus esfuerzos tienen esa meta. Pero esta última no se obtiene con facilidad; se describen varios fracasos con las correspondientes desilusiones de los dioses.


LA CREACIÓN DE LOS ANIMALES

La primera restricción y frustración les llega cuando, después de haber completado la creación de los animales, se percatan de que estos últimos están inconscientes de la existencia de aquellos que les dieron vida. No son capaces de pronunciar sus nombres o de invocarlos; tampoco hay una base común de comunicación entre las diferentes especies de animales. Por esta razón los dioses consideran a los animales únicamente aptos para ser mortales y vivir en la jungla.

Y los dioses dicen: ¡Tratemos de nuevo!  Ya se aproxima el alba. Hagamos a aquel que nos nutrirá y sustentará.

« ¿Qué haremos para que se nos invoque, para que seamos recordados en la tierra? » (Popol Vuh, p86)

Vemos aquí lo que los dioses tienen en mente. Deseaban la creación de un ser que pudiera “recordar” aquí en la tierra a los dioses, o sea, que estuviera consciente de su ascendencia espiritual, además de ser capaz de contribuir por medio de acciones a la esencia del alma del mundo donde moran los dioses, de este modo dándoles “nutrición” para confirmar el dicho que dice “los dioses se alimentan del hombre”. Naturalmente que los animales no fueron capaces de satisfacer esta exigencia.


Esto me recuerda que el ángel en el libro La Respuesta del Ángel pone al humano entre el mundo creado y el mundo creador. Entre los dos mundos existe un abismo que los separa y la función del hombre es ser el puente para que las energías respectivas circulen libremente entre los dos mundos y así cada mundo se nutra del otro.


CREACIÓN DE LOS HOMBRES DE BARRO


Los dioses hacen un segundo intento de crear seres inteligentes. Proceden a conformar al hombre haciendo uso del barro. Pero el resultado es poco satisfactorio ya que la forma es flácida, se derrite, no puede sostenerse, su vista es turbia porque no tiene mente. Los Constructores destruyen su propia creación.

Estas formas como humanos sin mente y de constitución suave e inestable, nos hacen pensar en seres todavía con su vestimenta de materia astral con sus características proteicas. Parecen las criaturas de una evolución pre-humana.

En esta sección del Popol Vuh se hace una frecuente referencia a la aparición del alba y las fuerzas creadoras están siempre preocupadas de que el alba las va a tomar de improviso antes de estar preparadas para ello. Obviamente esta idea del alba denota el inicio de un nuevo ciclo, para el cual los dioses tienen que proveer el plan.


CREACIÓN DE LOS HOMBRES DE MADERA


Las divinidades superiores ordenan a aquellos que se les confió la hechura del hombre, hacer otra prueba para conformar un ser inteligente que “invocara, nutriera y recordara a los dioses”. Dos divinidades invocan al destino para que les responda si la madera sería un material apropiado para ser utilizada en esta ocasión. Habiendo obtenido una respuesta afirmativa del destino:

« En un instante las figuras se hicieron de madera. Se parecían al hombre, hablaban como el hombre, y poblaron la superficie de la tierra.
Existieron y se multiplicaron; estas figuras de madera tuvieron hijas, tuvieron hijos; pero no tuvieron almas ni mente. » (Popol Vuh, p89)

Aunque podemos considerar a la madera un paso más avanzado con respecto al barro, el hombre todavía no es “un alma viviente”. Todavía es incompleto y como esas formas de madera tampoco recordaron a sus Creadores, tuvieron también que ser destruidas. “Sólo fue una prueba, un intento hacia el hombre”, dice el libro.

Entonces sigue una escena de destrucción en la cual el cielo y la tierra unen sus fuerzas y les ponen un fin a estos maniquíes sin alma. Todos son aniquilados con excepción de algunos descendientes que, el Popol Vuh nos dice:

« Son los simios que ahora habitan los bosques; estos son todos los que quedan de ellos porque su carne se hizo únicamente de madera por el Creador y el Hacedor. Y por lo tanto los simios se parecen al hombre, y es un ejemplo de una generación de hombres que fueron creados y hechos pero sólo eran figuras de madera. » (p92)

Lo cual tiene similitud con lo que nos dice la Doctrina Secreta:

« El hombre primordial fue hombre únicamente en su forma externa. No tenía alma ni mente en el tiempo en que se engendró, con una hembra y animal monstruo, el predecesor de una serie de simios. » (II, p189)

De esto se puede ver que el Popol Vuh y La Doctrina Secreta concuerdan con la naturaleza sin alma y sin mente de aquellos que procrearon a los simios. Sea lo que sea que los Padres, Hacedores y Creadores representen en esta parte del Popol Vuh, de su fracaso en sus ambiciosos intentos de moldear seres inteligentes, difícilmente se les puede considerar como superiores en la escala de los poderes creativos. Tal vez podremos encontrar su igual y un paralelismo con este episodio del Popol Vuh en la siguiente cita de La Doctrina Secreta:

« Este intento fue de nuevo un fracaso. Alegoriza la vanidad de la naturaleza física en su intento de construir sin ayuda un animal perfecto, sin mencionar el hombre. Ya que los Padres, los Ángeles inferiores, son todos espíritus de la Naturaleza y los Elementales superiores también poseen su propia inteligencia; pero esto no es suficiente para construir a un hombre PENSANTE. Se necesitaba Fuego Viviente, ese fuego que le da a la mente humana su auto percepción y su auto consciencia o el Manas... Entonces, los primeros creadores fueron los Pigmaliones del hombre primitivo; fallaron en animar la estatua intelectualmente. » 
(II, p102)


CREACIÓN DE LOS HOMBRES DE MAÍZ


Ahora entramos al último acto del drama cuando los dioses finalmente obtienen su meta: la creación de una humanidad inteligente. Sin embargo, el lector del Popol Vuh que espera ser informado del procedimiento metafísico que produjo esta obra maestra de la naturaleza (el hombre auto consciente e inteligente) se queda desilusionado ya que el modo de operación se nos da más del lado físico que del metafísico, mas del lado lunar que del solar. No aparece ningún dios solar, ningún Prometeo maya con el fuego celestial en su carrizo. En cambio es Xmucané, la Diosa Lunar, quien juega el rol principal de esta parte.

Para empezar el proceso, los dioses de nuevo se vuelven a reunir para discutir con qué elemento se deberá construir a los siguiente hombres. Éste es por cuatro animales: el gato montés, el coyote, un periquito y la urraca. Cuando se ha obtenido el maíz con su ayuda, Xmucané hace nueve pociones de ello de donde saldrán la carne y la fuerza de esta nueva humanidad.

Las nueve pociones de Xmucané traen a la memoria ese episodio de la mitología Griega en donde Baubo, la matrona, prepara la mezcla de un brebaje para la diosa Ceres, cuando esta llega a las fronteras de Eleusis deambulando por la superficie de la tierra en busca de su hija. De acuerdo con Thomas Taylor, las artes utilizadas por Baubo y la mezcla del brebaje que le ofrece a la diosa simboliza la vida corpórea, mezclada e impura, hacia donde el alma tiene que descender. (The Platonist, p404; cf. Isis Develada II, p112)

Parece ser que el número nueve es un indicativo de tal vida, Ya que la misma autoridad nos cuenta que durante los Misterios Eleusianos, en donde tuvo lugar el drama de la caída del alma en la materia, se mostró que en este proceso “pasa a través de ocho esferas para conectarse con el mundo sublunar y un cuerpo terrenal en la novena y la mas degradante de su descenso”. Esto tomó lugar en el noveno día de estos ritos sagrados (Ibidem p400). Blavatsky nos dice que “Tres por tres, según Pitágoras, es el gran símbolo de lo corpóreo o la materialización del espíritu, por lo tanto de la materia burda” (revista Lucifer V, p358).


Todo esto tiende a demostrar que con las nueve pócimas de Xmucané llega el tiempo cuando se completa la caída del hombre en la materia; su cuerpo físico está ahora listo para convertirse en el vehículo para la esencia del alma, el regalo de los dioses.

Tendremos que dejar sin verificar si los cuatro animales que muestran el camino al lugar donde se puede obtener el maíz tienen el mismo significado que los cuatro animales sagrados de la Biblia, que de acuerdo con La Doctrina Secreta “son en realidad los símbolos de los cuatro elementos y de los cuatro principios inferiores del hombre”.

Los dioses quedan satisfechos con esta última humanidad. Resultaron en seres bien parecidos e inteligentes, dotados de grandes poderes de percepción. Está dicho que podían ver cosas a la distancia, en los rincones más alejados de la tierra sin tenerse que mover de donde estaban. Nos dice el Popol Vuh que su conocimiento abarcaba todo el mundo y grande era su sabiduría (p168).

Ahora bien, La Doctrina Secreta nos dice:

« Su ciencia era innata en ellos. Los Lemuro-Atlanteanos no tenían necesidad de descubrir y fijar en su memoria aquello que su Principio Informante sabía al momento de su encarnación. Sólo el tiempo y el continuo crecimiento obtuso de la materia con la cual se cubrieron los Principios, pudieron, la una, debilitar la memoria de su conocimiento prenatal, y la otra, embotar y aun extinguir cada chispa de lo divino y espiritual en ellos. » (II, p285)


CONTACTO ENTRE LOS HOMBRES Y LOS DIOSES

Pero antes de llegar a este punto bajo, tenemos la Época de Oro del hombre primitivo cuando los dioses se rozaban con la gente. Vemos en el Popol Vuh como los dioses hacen que el ser humano se percate de sus poderes maravillosos y sus facultades nobles. Como resultado de esta comprensión ellos se vuelven conscientes de su parentesco con los dioses y surge en su naturaleza un sentimiento de gratitud profundo hacia aquellos que los moldearon, expresándose en un ferviente agradecimiento.

Algo semejante a este sentimiento de parentesco y afinidad con los dioses se da en La Doctrina Secreta con las siguientes palabras:

« Cuando los Señores de la Sabiduría, movidos por la ley de la Evolución, infundieron en el humano la chispa de la consciencia, el primer sentimiento que despertó a la vida y a la actividad fue un sentido de solidaridad, de unidad con los creadores espirituales. Así como el primer sentimiento de un hijo es hacia su madre y nodriza, así fueron las primeras aspiraciones despertadora de la consciencia en el hombre primitivo hacia aquellos cuyo elemento sentía él en su interior, y que sin embargo estaban fuera e independientes de él. » (I, p210)

Sin embargo, en esta condición superior y feliz del hombre prístino pronto sobreviene un cambio porque los dioses se arrepienten de haber hecho al hombre su igual en poderes y conocimiento y deciden cambiarlo. El Popol Vuh dice:

« Entonces el Corazón del Cielo sopló niebla en sus ojos, que obscureció su vista como cuando se le echa vaho a un espejo. Sus ojos quedaron cubiertos y sólo pudieron ver lo que les quedaba cerca, sólo eso les era claro. » (p169)

Esta niebla del Corazón del Cielo con la que ofusca la vista del hombre parece ser la consecuencia kármica del hombre sucumbiendo a la influencia del mundo de la materia, manchando al alma con su impureza y resultando en la pérdida del poder y el conocimiento. Y así llega a su fin la condición feliz del hombre en su juventud cuando los dioses los nutrían. Este alejamiento de lo divino lo vemos también en otras religiones, tanto occidentales con la expulsión de Adán y Eva del Edén, como orientales (ver las yugas del hinduismo).


COMPARACIÓN CON LA ENSEÑANZA ESOTÉRICA

Es muy interesante ver como los ciclos del Popol Vuh se corresponden con los ciclos que los Mahatmas enseñan sobre el desarrollo oculto del ser humano. Ellos explican que:

Durante la primera Ronda que corresponde a “la creación de los animales” el hombre era una abstracción con sus principios apenas formándose en él.


Durante la segunda Ronda que corresponde a “la creación de los hombres de barro”, su cuerpo se va condensando, aunque todavía es etéreo y su mental a penas se está desarrollando.


Durante la tercera Ronda que corresponde a “la creación de los hombres de madera”, el hombre por fin llega a tener un cuerpo concreto, aunque en un principio con la forma de un gran simio, para progresivamente convertirse en un ser más racional – aunque todavía sigue siendo más un simio que un hombre.


Es solo durante la cuarta Ronda que corresponde a “la creación de los hombres de maíz”, que el hombre se vuelve como lo conocemos. Desarrolla enormemente el intelecto y adquiere la capacidad de hablar.


Al final de cada Ronda, la humanidad desaparece del mundo manifestado, entrando en el Nirvana, para posteriormente reaparecer para un nuevo ciclo evolutivo. Lo que el Popol Vuh interpreta como “es destruida”.

(Esta evolución la detallo en rondas: desarrollo del hombre)


OTRAS ANALOGÍAS

Los siete Ahpú que el Popol Vuh dice fueron producidos del gran Padre y de la gran Madre, y que tienen un papel muy importante en el escenario de la vida primordial, porque son los poderes creativos activos, en contraste con la Deidad Suprema, que se dice es pasiva. Pues bien, el esoterismo dice exactamente lo mismo, solo que los llama los “Siete Señores Supremos”, quienes son los primeros seres a ser emanados de la Unidad Divina, al momento de formarse el Cosmos, y cada uno de ellos está a la cabeza de un Rayo, el cual va impartir un atributo divino en todos los niveles de la Creación. En el oriente se les conoce como Nagas y en el catolicismo como Serafines. (Esto lo detallo en Serafines)

Sospecho que los cinco soles que se han sucedido, corresponden a las cinco Razas Raíces que también se han sucedido en la cuarta Ronda. (Ver las razas humanas: introducción)

Y así hay muchos más ejemplos.


CONCLUSIÓN

Como pueden ver detrás de la mitología se esconde el eco de la Sabiduría Universal, adaptada, como debemos asumir al folklor y tradiciones de aquella gente. Es probable que los antiguos sabios mayas hayan tenido grandes conocimientos esotéricos, pero que desafortunadamente, a medida que su cultura fue decayendo, estos se fueron perdiendo por la falta de herederos adecuados a esos conocimientos. Y lo que fue en un tiempo, un sistema de pensamiento de la más alta concepción, ahora se le interpreta como leyendas, pero eso sucede en todas las culturas, incluso en el cristianismo (ver el aspecto secreto de la confesión religiosa) 



NOTAS SUPLEMENTARIAS

Al leer este artículo es imperativo tomar en consideración las enseñanzas teosóficas con respecto a la naturaleza dual del hombre. En estas enseñanzas, el hombre considerado físicamente, es sólo un animal superior, mientras que el hombre interior, o sea el hombre con sus poderes y cualidades mentales, así como sus características espirituales, es algo muy diferente.

Por lo tanto los dos procesos de formación o evolución del uno y del otro difieren considerablemente, y el Popol Vuh trata principalmente del proceso físico. Probablemente la otra parte del proceso en donde al hombre se le dota con mente y cualidades más elevadas, se encontraba más detallado en aquel libro que el autor anónimo del Popol Vuh decía que existía en tiempos pasados.

Mientras que la luna y las divinidades lunares tuvieron que ver con la formación del hombre físico, las divinidades solares estuvieron involucradas con el desarrollo de la mente y las cualidades morales. La leyenda del Prometeo Griego, que roba el fuego de los dioses para traerlo al hombre en un carrizo, tiene que ver con lo anterior.

El hombre físico tuvo que pasar, a través de muchos millones de años, por una gran variedad de formas, en un principio etéreas y muy simples en su constitución, pero progresivamente volviéndose más completas y sólidas conforme iba avanzando en el proceso de diferenciación, hasta que el hombre animal llegó a ese estado de perfección en donde estuvo listo para recibir la chispa divina de los dioses solares. Esto pone al hombre en la cúspide de la evolución en este planeta, y esto es lo que los dioses del Popol Vuh se esforzaron por llevar a cabo y los llamados fracasos fueron simplemente las etapas preliminares de la evolución.

El detalle es que al dotar al hombre con poderes mentales, también llegó la auto consciencia y el libre albedrío, y como consecuencia natural, la responsabilidad moral del hombre, que no existe en el reino animal. La ley del Karma o la ley de la compensación moral se afianza ahora con más fuerza a él, porque ahora el hombre tenía en su poder el ir conscientemente en contra de las leyes de la naturaleza y por lo tanto tenía que sufrir las consecuencias kármicas. (Ver ¿Existió el jardín de edén?)

Las consecuencias fueron muy drásticas. Se dice que todavía tenemos que cargar a cuestas el karma causado por nosotros cuando estuvimos en cuerpos Atlanteanos. Por esto el sentido de arrepentimiento de los dioses en el Popol Vuh de haber hecho al hombre libre y como un dios, porque muchos abusaron de esta libertad y de sus poderes. El ofuscar (empañar) la vista por los dioses significa la pérdida de los conocimientos superiores, la intuición, etc., la consecuencia kármica del abuso y el mal vivir.


(Basado en un artículo de Franziska M. Roos titulado “Sobre la formación del Hombre en el Popol Vuh”, editado para introducir comentarios míos. El original lo pueden leer aquí.)

LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN COMPARADAS CON LA TEOSOFÍA




A continuación les comparto parte del artículo de Franziska M. Roos titulado “Un Estudiante de Teosofía examina a Don Juan” por lo interesante que es:


Los libros de Carlos Castaneda son de un interés considerable para nosotros, los estudiantes de Teosofía, ya que en ellos encontramos varios de los conceptos ocultos, los cuales nos son familiares, pero que ahora se nos presentan a través de una cultura antigua del continente Americano.



¿QUIÉN ERA DON JUAN?

Don Juan se consideraba un “brujo” y Castaneda comenta que esta palabra puede traducirse como hechicero, curandero, aunque lo más indicado es como “un hombre de conocimiento”. Don Juan sabía cómo producir con la ayuda de las plantas, estados anormales de consciencia en su aprendiz, pero cuando Castaneda quería una explicación racional de sus extrañas experiencias, el maestro no le podía responder y frecuentemente lo regañaba por su hábito de tratar de entender todo. De acuerdo con Don Juan, éste otro aspecto del mundo (el Nahual) sólo podía experimentarse, pero no reflexionar sobre ello. Don Juan era un hombre de acción, no de pensar.

Por otra parte, era de una personalidad poderosa, de voluntad muy férrea, un asceta en su modo de vida, un estoico consigo mismo y con otros. Para él, sentir dolor o hambre sólo eran sensaciones fáciles de sobrellevar. Pero no era un individuo desprovisto de bondad. En una ocasión bajo la influencia de la hierba del diablo, uno de los alucinógenos, mató a un hombre. Pero esto fue hace muchos años atrás cuando su sangre bullía con calidez en sus venas. Ahora Don Juan andaba en los setentas y había adquirido cierto grado de desapego al mundo y había llegado a la conclusión filosófica de que “lo que nos hace infelices es el desear”. En su trato con las fuerzas invisibles, él confiaba principalmente en una cosa, su poderosa voluntad.

Había desarrollado su voluntad a tal grado, que en una ocasión que estaba a punto de ser atacado por un puma, logró dominar al animal únicamente con ella. Acarició al animal con su voluntad, como dice él, o lo hipnotizó, como diríamos nosotros, y el animal rápidamente se adormiló dándole oportunidad al hechicero para poder escapar.





LOS ALIADOS DE DON JUAN SON ELEMENTALES

Don Juan hizo uso de varios alucinógenos para producir un estado anormal de consciencia en su aprendiz. De acuerdo con él, varios poderes se conectan con las diferentes plantas e incluso con las diferentes partes de la misma planta, y cada practicante en este arte utiliza su propia combinación, dependiendo de su temperamento y el objetivo que quiere alcanzar. Él explicaba que las plantas tenían la función de facilitar al hechicero el desprenderse de su cuerpo y facilitar ponerlo en contacto con “aliados”.

Él dice que estos aliados son fuerzas, ni buenas ni malas, solamente fuerzas que un hechicero aprende a usar. Un hechicero consumado puede invocarlos a voluntad y hacer que hagan lo que él quiera. Termina su descripción de ellos diciéndole a su aprendiz que no tienen su propia forma pero toman la apariencia externa de cualquier cosa de su alrededor y que pueden ser moldeados como un animal, un ser humano, una piedra o una montaña.
(Ver libro "Una Realidad Aparte", p.51-54)



Esto tiene similitud con las características de los elementales (que son usualmente llamados espíritus de la naturaleza o de los elementos) y que obedecen a un Adepto para realizar fenómenos “milagrosos”.

Sobre el poder proteico de estos seres, Blavatsky dice:

« No sólo existen y pueden vivir en el éter, y pueden manipularlo y dirigirlo para la producción de efectos físicos, tan fácilmente como nosotros podemos comprimir aire o agua en aparatos neumáticos e hidráulicos para los mismos propósitos... Más que esto, pueden condensarlo de tal manera que pueden hacerse para sí mismos cuerpos tangibles, que por sus fuerzas Proteicas pueden asumir o igualar cualquier forma que escojan. »
(Isis Desvelada I, p.311)


Sobre la apariencia externa que toman, Blavatsky dice:

« Los [Elementales] más inferiores no tienen forma propia, pero asumen cualquier forma dependiendo de las condiciones de su alrededor. »
(Doctrina Secreta II, p.34)


En otro lugar ella nos habla de otra clase de elementales que se aproximan más al estado del hombre y que tienen poder y ciertos conocimientos que el hombre no tiene. Dice que son algunos de estos los que entran en función cuando una persona está hipnotizada o bajo la influencia de drogas.

Al parecer Don Juan logró el control sobre algunos de estos seres y podía gobernarlos por medio de su voluntad. Él mencionó que de unos podía obtener poder y de otros conocimiento.





LOS ANIMALES

Blavatsky en su libro Isis Develada dice:

« Los animales poseen por naturaleza la facultad de clarividencia, y aun parece, la habilidad de poder discernir entre espíritus buenos y malos. » 
(I, p.469) 


Ahora bien, en otras conversaciones con su discípulo sobre la naturaleza de los aliados, Don Juan comenta que los animales pueden ver a estos aliados, y además que un buen cazador:

« No pone su trampa dos veces en el mismo sitio, porque si un coyote muere en ese lugar con la trampa, los demás coyotes puede ver esa muerte que permanece en ese lugar, y van a evitar el área donde fue puesta. » 
(Una Realidad Aparte, p.55)





LA CAPACIDAD DE “VER” DE DON JUAN ES LA CLARIVIDENCIA

Don Juan hace una distinción entre “mirar” y “ver”. Para él ver significa percepción extrasensorial. Un día sorprendió grandemente a su discípulo diciéndole que cuando él ve seres humanos, se parecen a huevos luminosos, y que están rodeados de fibras de luz como telarañas blancas y que sus brazos y piernas son como cerdas luminosas que surgen en todas direcciones.


« Los hechiceros actúan hacia las personas de acuerdo con la manera en que les vean sus tentáculos. Las personas débiles tienen fibras muy cortas, casi invisibles, las personas fuertes las tienen largas y brillantes... De las fibras se puede decir si la persona tiene buena salud, o si está enferma, o si es mala, o bondadosa, o traicionera. También, de las fibras se puede decir si la persona puede “ver”. »
(Una Realidad Aparte, p.131)


Esta revelación de Don Juan que no tuvo mucho sentido para su aprendiz, es muy clara para el estudiante de Teosofía. Obviamente, Don Juan se refiere aquí a las emanaciones magnéticas o al aura en forma de huevo que circunda a los seres humanos y la declaración que hace de que un hechicero puede leer en este huevo luminoso el carácter de la persona, encuentra una confirmación en los escritos de Blavatsky donde dice que:

« El huevo luminoso (Hiranyagarbha en sankrito) es la esfera magnética invisible en la que cada hombre está envuelto. . .es el espejo donde los sensitivos y clarividentes sienten o perciben al verdadero hombre, y lo ven tal como es, no como él aparenta. »
(S.E. Instrucción No. I, p.96-104)

El comentario de Don Juan de que los brazos y piernas se ven como cerdas luminosas puede encontrar la explicación en los escritos de Blavatsky donde nos dice que:

« Estas exhalaciones magnéticas son más intensas en las extremidades. »
(Isis Desvelada, p.611)





MANIPULACIÓN DE LOS SERES Y LAS COSAS

Don Genaro que era otro brujo perteneciente al clan de Don Juan sabía cómo hechizar las mentes de la gente y Castaneda fue presa fácil de varios de estos hechizos. Uno de estos consistió en hacerle creer que estaba en el centro de un terremoto violento donde todo a su alrededor temblaba, y el retumbar de la tierra y el chasquido de rocas que se desplomaban parecían tan reales que quedó totalmente enervado. En un momento dado tuvo la sensación viva de que una gran roca rodaba en su dirección y al siguiente momento todo estaba de nuevo en perfecta quietud. Este fenómeno para él inexplicable, como había sido el caso de muchos otros durante su entrenamiento, lo dejó en un estado de profunda confusión y aun de desesperación, pero no hubo ningún esfuerzo por parte de sus dos amigos hechiceros por sacarlo de su perplejidad. Ellos o no pudieron o no quisieron explicarle lo que verdaderamente tuvo lugar.

Don Juan le definió la Hechicería como “la aplicación de la fuerza de voluntad en ciertas juntas claves” y para demostrarle este punto le propuso a su estudiante que ambos se sentaran dentro de su automóvil. Él consideraba que las bujías eran una de las juntas claves del carro y que iba a evitar que funcionaran. Él empezó por reírse de una manera muy peculiar que más parecía un cacareo y al mismo tiempo Castaneda sintió que cierto tipo de fuerza lo envolvía. Y a pesar de todo el esfuerzo que hizo por arrancar el automóvil, no lo logró. Después que Don Juan dejó de hacer sus ruidos de cacareo, declaró que ya había liberado al vehículo, y a raíz de esto arrancó de inmediato.

¿Hizo el hechicero que su voluntad actuara sobre el automóvil, como había dicho, o en su alumno, o en ambos?

Un indicativo de cuál pudo haber sido la naturaleza de la fuerza que sintió el aprendiz que le envolvía en esta última ocurrencia, la obtenemos del artículo sobre “Hipnotismo” de Blavatsky. Cuando le preguntan qué cosa es lo que se transmite de una persona a otra en el caso del hipnotismo y el magnetismo animal, ella responde:

« En ocultismo a esta fuerza se le llama “fluido áurico” para distinguirla de la “luz áurica”. El “fluido” es una correlación de átomos en un plano superior y un descenso al plano inferior en la forma de una substancia plástica intangible e invisible, generada y dirigida por el potencial de la voluntad. »





LOS PELIGROS DE ENTRAR EN CONTACTO CON LOS ELEMENTALES

Algunas de las experiencias que tuvo Carlos Castaneda bajo la influencia de las plantas alucinógenas fueron de la siguiente naturaleza:

-        la sensación de cruzar a través de cuerpos sólidos, los muros no eran ningún obstáculo para él,
-        viajar por el aire largas distancias y tan ligero como una pluma,
-        poder ver en plena obscuridad como si fuera el mediodía,
-        ver imágenes de parientes muertos,
-        poder percibir toda clase de formas, colores y seres, algunos de estos con apariencias tenebrosas que no tenían equivalente en este mundo,
-        en una ocasión percibió la cara de su maestro como un objeto luminoso con pulsaciones explosivas emanando de la localidad donde se encontraban los ojos.

Evidentemente Castaneda estaba durante esos incidentes, consciente en un plano de existencia diferente al físico y haciendo uso de otra clase de sentidos. Sin embargo, frecuentemente estas experiencias se acompañaban de sentimientos de miedo o aun de terror. En una ocasión lo cundió una oleada de odio hacia su maestro y sintió deseos de matarlo. En otras sufrió una crisis de llanto o estaba sumergido en largas horas de ensueño. A veces le tomó varios días volver a la normalidad.

Para sacarlo de estos estados, Don Juan utilizaba un canal de riego que corría detrás de su casa. En sus aguas sumergía a su discípulo una y otra vez, a veces por largas horas. En otras ocasiones el discípulo podía dormir por varios días sin interrupción. El maestro indicó que a veces tuvo que utilizar toda su fuerza de voluntad para volver a traer al aprendiz al cuerpo, y aun después de haber regresado y más o menos haber sido restablecido a lo normal, en algunos casos no le permitía que regresara manejando a Los Ángeles o ni siquiera abandonar su casa. Veía riesgos para él porque todavía “no estaba sólido”. Don Juan le explicó a su aprendiz que en este encuentro con los aliados se abre una ranura en el practicante que era riesgosa y tenía que vigilarlo hasta que ésta se cerrara y quedara de nuevo “sólido”.

Este comentario de Don Juan con respecto a la ranura que se abre, nos trae a la memoria un episodio en el relato de Blavatsky titulado “Una Vida Hechizada” (A Bewitched Life). Aquellos que lo han leído podrán recordar la parte donde ese alemán escéptico aceptó ser puesto en una condición de trance por el asceta japonés Yamabooshi, para que éste le concediera la visión que le pudiera mostrar la razón de porqué un pariente suyo en Europa, había dejado de escribirle. Pero al mismo tiempo se le advirtió que tendría que someterse a un proceso de purificación después del trance para que “la entrada a su Sí interno pudiese cerrarse de nuevo” para evitar la peligrosa intrusión de los espíritus elementales. Se le explicó que tenía que ser expuesto a estas entidades por el momento para obtener esa visión. El escéptico, después de la visión, rehusó llevar esta purificación a cabo y las consecuencias trágicas de esta negación las tuvo que acarrear hasta el fin de sus días en forma de visiones involuntarias de horror.



En el caso de Carlos Castaneda también surgieron alucinaciones y otros estados anormales, a pesar del esfuerzo que hizo por ignorarlas, continuaron y se incrementaron. Otros síntomas inquietantes que había experimentado durante este entrenamiento fueron el nerviosismo, un cansancio poco natural y a veces la desagradable sensación de que algo o alguien estaba rondando alrededor de él. Por esto él interrumpió su aprendizaje con Don Juan, y en ese tiempo pensó que sería para siempre. Sin embargo, más tarde, cuando apareció su primer libro, se restableció de nuevo la relación de maestro y alumno.





DIFERENCIAS ENTRE LAS DOS ENSEÑANZAS

Naturalmente, y desde el principio hasta el fin, todo el método de entrenamiento que utilizó es el de un hechicero: violento, poco natural, peligroso, opuesto a todo verdadero desarrollo espiritual. Puso en peligro la salud mental y física de su estudiante. Pero a su vez, Don Juan fue entrenado de la misma manera y este era el único procedimiento que conocía. Él admitió que la brujería no le ayuda al hombre a llevar una vida mejor, solamente una más peligrosa (él decía que la muerte siempre andaba a su lado). Tampoco estaba en contra de sus principios, el hacer uso de artimañas para obligar a su aprendiz continuar en estas prácticas cuando su valentía flaqueaba. Él decía que este método era perfectamente legítimo y que también había sido utilizado en él.

Curiosamente, las palabras del Maestro Kuthumi van en ese sentido:

« A los Adeptos les está prohibido, por nuestras sabias e inviolables leyes, dominar por completo otra voluntad más débil, – la de un hombre nacido libre. Mientras que esta última manera de proceder es la favorita de los “Hermanos de la Sombra”, de los Hechiceros y de los Fantasmas Elementarios. »
(Carta Mahatma 9, p.40)


Esto es lo que se puede esperar de un sistema de prácticas ocultas donde falta el complemento moral y espiritual. Mientras que un maestro de las Ciencias Espirituales verdaderas (con la mira en el crecimiento interno de su discípulo) le enseña a hacerse responsable de sus acciones, en cambio el hechicero trata de tomar desprevenido a su aprendiz y recurre a la superchería.

Un estudiante de Teosofía tampoco estaría de acuerdo con las ideas de Don Juan sobre la vida. Él consideraba a esta última como si no tuviera ni finalidad ni meta, y era de la opinión de que la vida se disolvía totalmente al momento de la muerte. Frecuentemente y debido a una falta de mayor conocimiento esotérico, no comprendía lo que veía, considerando al mundo un misterio que los humanos jamás podríamos desentrañar. Aunque su visión clarividente le había revelado algunos secretos del mundo, invisibles a la mayoría de los hombres, estaba muy alejado de las verdades ocultas sobre la vida y la muerte.

(Yo sospecho que esa limitación en su visión sobre lo que sucedía después de morir se debía a que su clarividencia estaba limitada al plano astral, impidiéndole ver el panorama en todo su conjunto.)


Por otro lado, había producido un conflicto en la mente del aprendiz, al introducirlo en un plano de existencia más allá de los sentidos físicos, sin haberle explicado la relación con el mundo físico, haciendo que el aprendiz se sintiera completamente perdido.

Castaneda encontró tan extrañas las experiencias bajo la influencia de las plantas, que le fue imposible explicarlas en términos de sus experiencias cotidianas. Pero al mismo tiempo, ya no podía considerar al mundo físico como la única realidad y no entendiendo aquella otra que vivió bajo la tutela de su maestro, sintió que había llegado a un callejón sin salida. Ésta es la razón por lo que llamó a su segundo libro “Una Realidad Aparte”.

Uno no puede evitar el reflexionar cuánta luz no hubiese recibido Carlos Castaneda, si hubiera seguido el aprendizaje con un conocimiento aunque fuera superficial de las enseñanzas teosóficas, mientras que un conocimiento más profundo le hubiera advertido del peligro que corría al abrirse a seres elementales que no sabía cómo controlar.





LA ENSEÑANZA DE DON JUAN DERIVA DE UN LINAJE DE CONOCIMIENTO ESOTÉRICO MUY ANTIGUO

Este sistema de prácticas y creencias en las artes ocultas que nos legó Carlos Castaneda, evidentemente consiste en los restos de lo que debió haber sido alguna vez aquí en el continente Americano, un sistema de conocimiento a la vez más completo y más espiritual. No faltan evidencias de ello ya que el Popol Vuh habla sobre las diferencias de la humanidad actual con las razas anteriores, y en el Libro de los Hopis se lee sobre la formación y la destrucción de los continentes anteriores. Pirámides y lo que queda de templos antiguos cuentan su propia historia.

Esto lo señala Don Juan:

« Mucho tiempo antes de que los españoles llegaran a México existían allí extraordinarios videntes toltecas, hombres capaces de actos inconcebibles. Eran el último eslabón en una cadena de conocimiento que se extendió a lo largo de miles de años. » 
(El Fuego Interno)

Y Blavatsky lo confirma:

« Algunos de los descendientes de los primitivos Nagas (las “Serpientes de la Sabiduría) poblaron la América, cuando su continente surgió en los días florecientes de la gran Atlántida. » 
(Doctrina Secreta II, p182)




CONCLUSIÓN

Podemos concluir que Don Juan fue el último custodio de lo que alguna vez fue un conocimiento más puro y que con el tiempo había decaído en una forma de hechicería chamánica.







OBSERVACIÓN

Yo al principio en mi búsqueda de encontrar un sendero, me apasioné con la enseñanza de Don Juan y también encontré que había paralelismos con la enseñanza esotérica.

Desafortunadamente también hay cosas que no son ciertas, y el camino que propone Don Juan es muy riesgoso. Así es que al final desistí y seguí con la búsqueda, con muchos tropiezos, hasta que llegué con la Teosofía Original en la cual encontré un camino más seguro y que te lleva mucho más lejos. Como dice el Maestro Kuthumi:

“Te toca a ti decidir qué es lo que deseas: la filosofía más elevada [y el encuentro con lo divino] o simples exhibiciones de poderes ocultos.”
(CM 6, p.24)