REALIDAD E ILUSIÓN: EL EJEMPLO DE LOS NÁUFRAGOS

 

(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Qué es la ilusión y qué es la realidad? ¿Qué importancia tiene saber diferenciar entre ambas y cómo lo hacemos? ¿Qué valor tiene esto para nuestras vidas? ¿Podemos salvarnos antes de que el barco se hunda? ¿Quién o qué puede salvarnos? ¿Atravesaremos mares profundos y turbulentos? ¿Tienes el valor para hacerlo?

           
Recuerdo una historia real, publicada en los medios hace algún tiempo. Unos pescadores de Cabo Frío quedaron a la deriva en una barca debido a una avería en el motor. Se les había acabado la comida y el agua. Para sobrevivir a la sed, tuvieron que recurrir a la medida extrema de beber su propia orina. Pasaron los días y algunos pescadores empezaron a desmayarse.

En un testimonio posterior, uno de ellos dijo que había tenido alucinaciones. Empezó a soñar con comida y agua, pero al despertar se dio cuenta de la dura realidad a la que se enfrentaban. Algunos ya habían perdido la esperanza de ser rescatados pero afortunadamente después de 22 días los más resistentes lograron avistar un barco y empezaron a hacerle señas. Finalmente, los vieron. El barco se detuvo y los rescató a todos; poco después, la barca se hundió.

Este ejemplo puede servir de base para reflexionar sobre la ilusión y la realidad. ¿Cuál era la realidad en el caso de los pescadores? ¿Qué habría pasado si todos hubieran empezado a alucinar y a soñar que todo estaba bien?

¿Y si entre ellos hubiera alguien que dijera con vehemencia: «Todo esto es una ilusión. La verdad es que estamos muy bien, tenemos comida, bebida y no corremos ningún riesgo. No hay peligro, no hay muerte, todo está en nuestra mente»?

Y si lograra convencer a los demás, ¿cuál sería el destino probable de todos ellos?

La muerte, sin duda.


Por eso, para el hombre que vive dominado por la mente, sus imágenes, pensamientos y creencias se convierten en realidad. Vive inmerso en sueños porque no ha aprendido mediante la meditación, a liberar su conciencia de los patrones mentales repetitivos y mórbidos  profundamente arraigados en su inconsciente,  como creencias, pensamientos, miedos, imágenes, etc.

Al vivir una vida superficial, mecánica y semiconsciente, no vive, solo sueña. Por lo tanto nunca vivirá plena y profundamente. Vagará como un barco a la deriva. Y como cree que vive, jamás buscará despertar a un estado de conciencia más pleno, real y verdadero.

Sin embargo, si permanecemos alerta, identificando y percibiendo nuestras ilusiones, existirá la posibilidad de salvación. No hay manera de liberarnos de las ilusiones y los sueños mentales si no admitimos su existencia. Nadie alcanza la liberación negando la realidad. Solo quien percibe la realidad de la ilusión puede lograr la verdadera liberación.

Es inútil pensar que uno puede liberarse simplemente repitiendo frases como: «¡La ilusión no existe! ¡La ilusión no existe!». Este es un intento frustrado de evadir la realidad. De esta manera, en lugar de buscar soluciones prácticas a nuestros problemas, estos tenderán a agravarse.

Por eso la meditación correcta es tan importante. Meditar no consiste en evadir la realidad, sino en percibirla y comprenderla. Así, cuando comprendamos que nuestra mente es un caldo de cultivo para las ilusiones, aprenderemos a diferenciar la ilusión de la realidad.

Por lo tanto, ya no confundiremos la ilusión con la verdad, ni los hechos con los sueños. Solo entonces será posible la salvación. Salvación, no en el sentido religioso tradicional, sino en el sentido del ejemplo narrado al principio de este artículo. La barca de la vida está a la deriva.

Todos sufren hambre y sed, pero antes de que la barca se hunda, la meditación emerge como un barco salvador que los llevará a salvo a través del mar de la vida hasta que puedan llegar a salvo a la otra orilla y finalmente descansar en paz.







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