LA SEGUNDA CARTA DEL MAESTRO KUTHUMI PARA CHARLES LEADBEATER




En este otro capítulo describo los acontecimientos que sucedieron con relación a la primera carta que el maestro Kuthumi le escribió a Charles Leadbeater (ver link). 

Les recomiendo que primero lo lean para que tengan una mejor comprensión de toda esta historia.




JINARAJADASA RELATA LO QUE SUCEDIÓ DESPUÉS

Jinarajadasa en su libro "Cartas de K.H. a C.W. Leadbeater" comentó lo siguiente sobre lo que sucedió después de que Leadbeater leyera la primera carta que Kuthumi le escribió.

« La decisión que tomó el Sr. Leadbeater fue rápida. Pero H.P.B. tenía que salir de Londres a la mañana del día siguiente en su viaje rumbo a la India y había muchas cosas que dejar arregladas.

Él era el director de la Escuela Dominical y uno de sus jóvenes amigos, Frank W. Matley era discípulo-instructor. Un hermano más joven, James W. Matley, estaba en una de las clases.

EI Sr. Leadbeater fue a la escuela para impartir varias instrucciones, pues había decidido regresar de inmediato a Londres con el tren de las 3:56 p.m.

Al regresar a su casa escribió su segunda carta para el Maestro, en respuesta de la comunicación que recibió de Él, y se la llevó consigo a Londres. »
(Capítulo 2)






LEADBEATER RELATA LO QUE SUCEDIÓ DESPUÉS

Leadbeater en su libro "Cómo llegó la Teosofía a mí" escribió lo siguiente sobre lo que sucedió después de que él leyera esa primera carta de Kuthumi.

« Quise responderle [al Maestro] que mis circunstancias eran tales que me resultaba imposible ir a Adyar durante tres meses y luego retomar el trabajo que tenía en ese momento; pero que estaba completamente dispuesto a abandonar ese trabajo por completo y dedicar mi vida por completo a su servicio.

Como Ernest me había fallado tan estrepitosamente, no encontré otra manera de enviarle este mensaje al Maestro que llevárselo a Madame Blavatsky, y como ella iba a partir de Inglaterra al día siguiente hacia la India, me apresuré a ir a Londres para verla.

Me costó mucho convencerla de que leyera la carta, pues afirmaba rotundamente que tales comunicaciones estaban destinadas únicamente al destinatario. Sin embargo, tuve que insistir, y finalmente la leyó y me preguntó qué deseaba responder.

Le respondí lo que dije arriba y le pregunté cómo se podía transmitir esa información al Maestro.

Ella contestó que Él ya lo sabía, refiriéndose, por supuesto, a la estrecha relación que ella mantenía con Él, de modo que todo lo que ella sabía también Él lo sabía cuando Él lo deseaba.

Entonces me pidió que la esperara a su lado y que no la dejara sola bajo ningún concepto. Cumplió esta condición al pie de la letra, incluso haciéndome acompañarla a su habitación cuando iba a ponerse el sombrero y cuando necesitaba un coche de caballos, negándose a permitirme salir de la habitación e ir a la puerta a silbar para llamarlo.

En aquel momento no entendí en absoluto el propósito de esto, pero después comprendí que quería que pudiera decir que nunca la había perdido de vista ni un instante entre el momento en que leyó mi carta del Maestro y el momento en que recibí la respuesta.

Recuerdo con la misma nitidez como si fuera ayer cómo viajé con ella en aquel coche de caballos y la vergüenza que sentí, causada en parte por el honor de hacerlo y en parte por el temor de estarle causando una gran molestia, pues iba aplastado de lado en un pequeño rincón del asiento, mientras que su enorme peso hacía que su lado del vehículo rechinara durante todo el trayecto.

El señor y la señora Cooper-Oakley iban a acompañarla en el viaje a la India, y fue a su casa adonde fui con ella muy tarde esa noche; de ​​hecho, creo que fue después de medianoche, así que debería decir muy temprano a la mañana siguiente.

A esa misma hora, varios amigos devotos se habían reunido en el salón de la señora Oakley para despedirse de Madame Blavatsky, quien se sentó en un sillón junto a la chimenea.

Ella hablaba animadamente con los presentes y se liaba uno de sus cigarrillos de siempre, cuando de repente extendió la mano derecha hacia el fuego de una manera muy peculiar, con la palma hacia arriba. La miró sorprendida, al igual que yo, pues yo estaba cerca de ella, apoyado con el codo en la repisa de la chimenea.

Varios de nosotros vimos con claridad cómo una especie de niebla blanquecina se formaba en la palma de su mano y luego se condensaba en un trozo de papel doblado, que me entregó de inmediato diciendo:

    -   "Aquí tienes tu respuesta".

Todos en la habitación se agolparon a su alrededor, por supuesto, pero ella me mandó afuera a leerla, diciéndome que no debía dejar que nadie viera su contenido. »
(Capítulo 5)






EL TEXTO DE LA SEGUNDA CARTA DEL MAESTRO

Esta segunda carta es una nota que dice lo siguiente:

« Puesto que vuestra intuición le guió en la dirección correcta y le hizo comprender que era mi deseo que fuera a Adyar de inmediato, puedo decirle más.

Cuanto antes vaya, mejor. No pierda ni un día más de lo que pueda evitar. Zarpe el día 5 si es posible. Reúnase con Upasika [Blavatsky] en Alejandría. Que nadie sepa que va y que la bendición de nuestro Señor [Buda] y mi humilde bendición lo protejan de todo mal en vuestra nueva vida.

Saludos a mi nuevo chela [discípulo].

K. H.

No le muestre mis notas a nadie. »






LEADBEATER RELATA LO QUE SUCEDIÓ DESPUÉS

Leadbeater en su libro "Cómo llegó la Teosofía a mí" en el capítulo 5 escribió lo que sucedió después de que él leyó esa segunda carta (ver link).






LA HISTORIA DE LA PUBLICACIÓN DE ESTA CARTA

1. Inicialmente Jinarajadasa publicó esta carta en la revista "The Theosophist" de enero de 1908.

2. Luego la incorporó dentro del libro que él editó titulado "Cartas de los Maestros de la Sabiduría" (1919), el cual posteriormente se le conoció como la Primera Serie; la carta fue publicada como la Carta 8, y ha mantenido ese número en las siguientes ediciones.

3. En 1941 publicó un pequeño libro titulado "Cartas de KH a CW Leadbeater" donde transcribió la carta, añadió facsímiles en blanco y negro de la carta y del sobre que le envió Kuthumi, más una larga explicación de lo sucedido y de lo que Kuthumi le dijo a Leadbeater.

4. Y finalmente la web Theosophy Wiki publicó digitalmente la carta, más los facsímiles a color de la carta y del sobre (ver link).

5. La carta original se conserva en los archivos de la Sociedad Teosófica de Adyar.






FACSIMILES

Foto a color de la parte de enfrente y de atrás de la carta de Kuthumi, la cual parece haber sido escrita con un lápiz azul.








Foto a color del sobre en donde Kuthumi metió esa carta,



Es un sobre con caracteres chinos, los maestros solían utilizarlos cuando enviaban sus cartas. Acerca de este sobre, Jinarajadasa en su libro "Cartas de K.H. a C.W. Leadbeater" escribió:

« El sobre es de papel blanco, las letras chinas y la línea gruesa alrededor de ellas están en rojo. La aleta del sobre está en la parte de arriba. Evidentemente es un sobre de uso corriente en el Tíbet, como un tipo de 'tarjeta postal' con mensaje impreso.

Entre las cartas de los Maestros en Adyar, hay diez sobres de este tamaño, en dos colores, rojo y azul, y con varios dibujos.

Los saludos que están en este sobre, de acuerdo a un gentleman chino rezan así: "Que la buena fortuna esté a su servicio". Tal vez entre los muchos dibujos en sobres, fue elegido éste en particular, como estando en armonía con las bendiciones que se encuentran al final de la carta. »






ANÁLISIS BREVE DADO POR JINARAJADASA

En su libro "Cartas de los Maestros de la Sabiduría", primera serie, Jinarajadasa escribió lo siguiente:

« Al recibir la Carta 7, CWL , quien vivía en Liphook, Hampshire, fue inmediatamente a Londres a ver a HPB y le comunicó su decisión de ir inmediatamente a Adyar. A medianoche de ese mismo día se recibió esta carta.

En la primera y segunda edición de esta obra omití la posdata: "No mostrar mis notas a nadie", ya que AP Sinnett , quien vivía entonces, tenía la idea de que, con la excepción de la señorita Arundale, él era la única persona en Inglaterra que había recibido cartas.

Hacia finales de 1884, había creado una situación entre él y el Maestro (aunque nunca se dio cuenta) que le resultaba imposible al Maestro enviar más comunicaciones.

Entre el Sr. Sinnett y el Sr. Leadbeater existía una relación cordial, y este último le debía mucho al Sr. Sinnett, como él mismo ha declarado, al iniciar sus estudios teosóficos.

El Sr. Sinnett solía dudar de la autenticidad de cualquier carta recibida por otros que no fuera él. (Véase la posdata de la Carta 19: "Prepárense, sin embargo, para que se niegue la autenticidad del presente en ciertos círculos". La prueba de esta duda se encuentra en una carta, ahora en Adyar, que el Sr. Sinnett escribió en su momento al Sr. Leadbeater, en la que duda de si la Carta KH al Coronel Olcott es genuina o simplemente la precipitación de algún discípulo).

El Sr. Sinnett sin duda se habría llevado una gran sorpresa si hubiera sabido que su protegido [Leadbeater], con menos de dos años de pertenencia a la Sociedad Teosófica, había recibido comunicaciones directas del Maestro.

(Nota de Cid: eso no tiene nada de sobresaliente ya que hubo personas que recibieron cartas de los maestros, tan solo pocos días después de haber ingresado a la Sociedad Teosófica.)

Hasta el final de su vida, el Sr. Sinnett creyó estar en comunicación con el Maestro, primero a través de ciertas mujeres sensibles a las que podía inducir al trance con pases, y más tarde a través de una médium psíquica habitual cuyo cuerpo fue poseído por los llamados Maestros. El Sr. Sinnett me aseguró que la posesión era genuina y que una de las entidades era el Maestro M. Nunca dudó de estas comunicaciones.

(En realidad Sinnett se comunicó con entidades astrales embaucadoras.)

Estas dos cartas, la 7 y la 8, no fueron mostradas por C.W. Leadbeater a nadie excepto a mí, aunque solo vi los sobres y no me atreví a leerlas. »






ANÁLISIS LARGO DADO POR JINARAJADASA

En su libro "Cartas de K.H. a C.W. Leadbeater", Jinarajadasa puso lo siguiente:

« Antes de iniciar mi comentario sobre la segunda carta, permítaseme que primero exponga los sacrificios que hizo el Sr. Leadbeater cuando se decidió seguir a su Maestro.

Pues tuvo que haber verdaderos sacrificios; porque sabiéndolos, es posible que la visión de algunos se aclare cuando su vez también se le demanden a él sacrificios similares, y a su vez le llegue el momento de seguir a Su Maestro.

El primer sacrificio fue la completa ruptura con su familia (1). Dejar de golpe todos sus parientes cercanos especialmente aquellos que le auxiliaron en su carrera sin darles la más mínima explicación, lo que por supuesto significaba que no podía esperar ser recibido de nuevo en su círculo.

Podemos imaginar la inaudita sorpresa que se llevó el grave clérigo, su tío, a la declaración de su sobrino, de que se separaba de la parroquia en tres días, dejándola seriamente entorpecida en su rutina normal. Y todo esto sin otra razón evidente, que la de un hombre cuya mente ha perdido el juicio debido al Espiritismo, a la Teosofía y a otras tentaciones similares.

El sobrino [Leadbeater], el tío y la tía, no se vieron nunca más, a pesar de que el Sr. Leadbeater volvió a Inglaterra cinco anos después.

Una vez se encontró con otra tía suya que fue muy cariñosa con él; y así mismo una o dos veces vio a una prima suya. Pero para todo propósito practico, aunque él era hijo de una antigua familia y pertenecía al Condado, lo apartaron de su seno como a un perdido y renegado que perdió sus oportunidades.

El segundo sacrificio fue su renunciación a todas sus perspectivas mundanales. Es verdad que él simplemente era un cura párroco, pero tenía ciertas habilidades poco comunes para 'reunir gente' y hacerlas trabajar como un núcleo unido para una causa noble.

Su habilidad como organizador, así como su capacidad de maestro de canto, director de la Escuela Dominical y creador de clubes para muchachos y muchachas; su amor a los ejercicios atléticos él fue un excelente tenista, admirable nadador y algunas veces también participó en el críquet; sobre todo la capacidad de inspirar a los muchachos y niñas para que observaran 'Vida pura, palabra veraz, corregir lo injusto' y seguir al 'Rey'.Todo esto hizo de él, no un simple sacerdote, sino precisamente el tipo de sacerdote que la Iglesia Anglicana deseaba.

Como apéndice de este libro, doy un relato de este aspecto del Sr. Leadbeater por el finado James W. Matley, que fue uno de los muchachos de la parroquia de Bramshott y que mas tarde, al final de su vida, continuó siendo un gran amigo y admirador de su 'hermano mayor' [Leadbeater].

Además, el Sr. Leadbeater profesaba una profunda devoción a la Iglesia Anglicana. Era un entusiasta de lo bello, de la historia de sus catedrales, de su música y de sus himnos (hasta el final de su vida conocía de oído muchos himnos y tonadas).

Como ‘Iglesia eminentemente conservadora', la Iglesia Anglicana era para él la verdadera raíz de todo lo que era grande en la herencia de la cultura inglesa. Para él, la grandeza de Inglaterra descansaba en la grandeza de esta Iglesia, aunque tenía muy poca inclinación por la Teología. Para un tipo de sacerdote joven de esta clase, la Iglesia Anglicana tenía el camino abierto a las rectorías o vicarias, al decanato y al canónigo y de allí al obispado.

(Yo dudo mucho que Leadbeater hubiera alcanzado el obispado en la Iglesia Anglicana porque cuando él dejo su puesto ya tenía 30 años y solo era un pequeño cura laborando en un pequeño pueblo. Pero posteriormente Leadbeater teniendo ya el control de la Sociedad Teosófica de Adyar, él impulsó una secta llamada 'La Iglesia Católica Liberal' donde él y sus secuaces se pusieron el título de "obispos".)


Fue esta misma habilidad de reunir a su alrededor a un núcleo de jóvenes y adultos para trabajar devotamente por una causa común, que él introdujo dentro de sus actividades como teósofo; en Ceilán como organizador del Budismo vernáculo y de la escuela inglesa, Escuelas Dominicales Y Villancicos Wesak; en Inglaterra y en los Estados Unidos, los círculos del Loto y de la Tabla Redonda.

En Adyar reunió alrededor de sí un núcleo de secretarios, redactores de cartas y de artículos, haciendo florecer conferencistas teosóficos y autores; vigilando que cada cual fuera conducido a su lugar dentro del edificio común de trabajo

En Australia, uniendo en un todo homogéneo a jóvenes y adultos dentro de un sólido cuerpo a fin de que trabajaran unidos desinteresada y firmemente en las varias causas que son caras a los Maestros.

(Tal vez Leadbeater era muy bueno para 'reunir gente' pero todo en lo que se involucró lo degradó llenándolo de falsedades.)


Por último, hay otro sacrificio que hizo Leadbeater y al que él aludió muy raras veces. Una vez, mientras hablaba conmigo de su viaje a la India, mencionó un incidente, pero como por casualidad, como si todo eso fuera parte del 'trabajo de cada día'.

Fue el sacrificio de todo lo que un hombre joven sueña y planea para casarse con la doncella de sus sueños. Porque él estuvo profundamente enamorado de una joven, a quien conocía desde hacía muchos años; una hermana de un camarada del colegio.

Él nunca le hizo conocer a ella que la amaba; primero porque era completamente tímido y creía que él era completamente indigno de ella; y en segundo lugar porque él no quería serle un estorbo en el camino si acaso ella prefería a otro mozo que a él, porque como él me dijo: "un mozo no puede pedirle a una joven que se case con él, con 120 libras al año", que era precisamente lo que él ganaba como cura párroco.

Pero abrigaba profundas esperanzas de que él fuera el preferido y especulaba una fecha más o menos próxima para pedirla en matrimonio.

(Muy probablemente esta fue otra mentira inventada por Leadbeater porque con excepción de Annie Besant, él se mostró muy distante con las mujeres, y los numerosos escándalos de pederastia que tuvo en todos los países donde estuvo, indican que a Leadbeater no le atraían las mujeres.) 


Como ya lo mencioné, su tío gozaba de mucha influencia. El Colegio del Reverendo Cappes, de la Reina, tenía varios medios de subsistencia; la misma Parroquia de Bramshott era un medio de subsistencia.

Durante el periodo que el Sr. Leadbeater actuó como cura párroco, con las habilidades que él demostró en el manejo de su parroquia, y el aprecio que gozaba entre todos los que le rodeaban, todo esto en la primera etapa le aseguraba la carrera.


Pero cuando el Sr. Leadbeater leyó la carta del Maestro, renunció instantáneamente aún al amor a sí mismo y a todas las derivaciones que se desprendían de él mismo.

Algunos años después, acostumbraba hacer realzar, con un poco de orgullo, que él había vivido el lema del escudo de armas de su familia: "Toujours pret" (Siempre preparado).

Quizás la lección que él aprendió de este sacrificio, le hizo decir muchas veces, y especialmente cuando le hablaba a gente joven: "El hombre joven, a menudo debe elegir entre el ocultismo o el matrimonio".

Él no tuvo la más mínima aversión al matrimonio, porque lo consideraba como una institución sagrada y honrosa. Hay chelas de los Maestros que no son solteros sino casados, tanto hombres como mujeres. Pero algunas veces ocurre que para un hombre o una mujer joven que ya está 'hollando' el chelado, o bien está en su etapa próxima, no sabe cómo proceder correctamente en los dos papeles a la vez, esto es: servir al Maestro y actuar como esposo o esposa, o como padre o madre.

Los cuidados y obligaciones de una vida matrimonial absorben bastante tiempo, y las brillantes esperanzas de gozoso sacrificio por causa de la Humanidad, se debilita paulatinamente y desaparece en lontananza; y el aspirante ya sea hombre o mujer, crece para ser 'un perfecto casado'.

Una vez hecho el sacrificio, si miramos atrás lo pasado, nos parece como si nada hubiera sido comparado con la alegría que nos ha traído la nueva vida y la luz que hemos hallado. Pero precisamente antes y en el momento del sacrificio, ocurre como dice el libro 'Luz en el Sendero':

"Antes que el alma pueda erguirse en presencia de los Maestros, es necesario que sus pies se hayan lavado en la sangre del corazón.”


Y quiero revelar que cierto día del mes de noviembre de 1889, cuando yo tenía trece años de edad, mis pies "fueron lavados en la sangre del corazón", ya que en ese día el Maestro me recibió como Chela.

Lo que ocurrió después, lo he descrito en el capítulo 'El Maestro', correspondiente a mi pequeño libro 'Cristo y Buda'.

(Leadbeater logró engañar a Jinarajadasa haciéndole creer que también se había convertido en discípulo de Kuthumi.)




Análisis de lo que el Maestro escribió

Y a continuación analicemos el mensaje del Maestro:

Ya que su intuición lo llevó en la dirección correcta

Estas palabras iniciales de la segunda carta nos demuestran cuán difícil es el sendero que conduce al Maestro. Si el Sr: Leadbeater hubiera pesado cuidadosamente el pro y el contra de su situación, sólo con su mente, su decisión se hubiera postergado.

No hay duda de que tarde o temprano él hubiera llegado a ser chela, pero hubiera perdido la única oportunidad que se le presentaba, debido a la crisis por la que atravesaba la Sociedad Teosófica, H.P.B. se iba a la mañana siguiente; él se había despedido de ella y hubiera sido difícil que la volviera a encontrar por muchos años. Pero él actuó de acuerdo a la luz de esa misteriosa facultad que duerme en nosotros y que llamamos 'intuición'.


El término que se utiliza para describir la intuición en los estudios Teosóficos es 'Buddhi'; aunque su significado es diferente del que generalmente se le da en Sánscrito.

Una de las características de la intuición, es que ella actúa desde el futuro y no desde el pasado ni desde el presente. Está excelentemente descrito por Lawrence de Arabia en una frase empleada por él: "fue un imperceptible conocimiento anticipado".

Al Maestro no le era posible sugerir al Sr. Leadbeater que su presencia era de suma urgencia en Adyar.

(Eso es falso ya que poco después de que Leadbeater llegara a Adyar, el coronel Olcott lo envió a laborar a Ceylán.)

El Sr. Leadbeater hubiera podido decidir ir a Adyar dentro de un mes, o dos o tres meses, hasta que todos sus asuntos hubieran sido puestos en orden. Pero su intuición captó el pensamiento del Maestro y decidió desembarazarse de todo e irse de inmediato.

Es muy notable el énfasis que el Maestro Kuthumi puso en el carácter de aquel que quiere desentrañar los misterios del Sendero del Ocultismo.

En una carta dirigida a la Srta. Arundale en 1884, aparecen las siguientes frases:

"El continuo cumplimiento del deber, bajo la guía de una Intuición bien desarrollada".

"A causa de su ignorancia y malevolencia intolerante, usted apela a nosotros, porque su intuición le dice que ellos no le harán justicia".
(Cartas de los Maestros de Sabiduría, primera serie, n° 20)


Dos años después el Maestro escribe al Sr. Leadbeater:

"Confíe en sus mejores intuiciones".
(Tercera comunicación del Maestro K.H. a C.W.L.)


Un poco antes, al escribirle al Coronel Olcott, el Maestro dice:

"Intuitivo como es por naturaleza, sin embargo el chelado es para usted todavía un completo enigma".
(Cartas de los Mahatmas a A.P.Sinnett, n° 67)


Todo este problema ya fue definido al principio por el Maestro con la siguiente frase:

"Realmente nunca fue la intención de los Ocultistas, ocultar lo que han escrito determinados estudiantes serios, sino más bien se ha cuidado de salvaguardar sus informaciones, asegurándolas en una caja fuerte, cuya llave es la Intuición".
(Cartas de los Mahatmas a A.P.Sinnett, n° 78)


Y por último sobre este tema de la Intuición, el Maestro siempre somete a prueba la intuición del aspirante a chela. En 1883 el Maestro se encontraba en la India y por dos veces visitó al Coronel Olcott en Lahore, no en una forma astral sino con su propio cuerpo físico.

En la primera ocasión el Coronel Olcott se encontraba durmiendo en una tienda de campaña, la que estaba dividida por una cortina, hallándose en el otro lado un tal W.T. Brown, de Glasgow, que ese año había ido a la India.

Después de despertar al Coronel Olcott, el Maestro le dejó una carta donde se encuentran las siguientes palabras:

"Ahora voy a ver al joven Sr. Brown para probar su intuición".

De pie, al lado del Sr. Brown, el Maestro dejó una carta en su mano; al tocarlo el Sr. Brown se despertó, pero su excitación fue tan grande que sus nervios lo paralizaron y rehusó volver la cara para mirar al Maestro.

Más tarde, el Sr. Brown recibió una extensa carta del Maestro advirtiéndole bondadosamente y dándole coraje, pero diciéndole francamente que él no estaba preparado:

"Usted no está preparado, y eso es todo. Si sus aspiraciones son serias, si tiene en el fondo la menor chispa de intuición, si su educación de hombre de leyes es bastante completa para permitirle colocar los hechos en su valor conveniente y el hacer ver su causa tan buena, como en su fuero interno cree que es, entonces está a punto de llamar a toda inteligencia que sea capaz de discernir un hilo continuado bajo la sucesión de sus hechos".
(Cartas de los Maestros de Sabiduría, primera serie, n° 22)

Pero el Sr. Brown finalmente fracasó en la 'prueba'. Muy rápidamente perdió el interés por la Sociedad Teosófica y se dijo que al final se afilió a la Iglesia Católica Romana.


ir inmediatamente a Adyar

¿Por qué estaba ansioso el Maestro de que el Sr. Leadbeater fuera a Adyar inmediatamente?

La respuesta se halla en las palabras que el Maestro escribió a continuación:


Reúnase con Upasika en Alejandría

H.P.B. se iba a Liverpool esa mañana, después que el Sr. Leadbeater recibió la segunda carta, en viaje para la India. La acompañaban el Sr. Alfred J. Cooper-Oakley y su Sra. Isabel.

Ninguno de los dos era chela. Él nunca demostró aspiración para ser chela, en cambio, su señora sí, y varios años después llegó a ser un chela. Pero en lo que se refería a la salud y los asuntos de H.P.B. ninguno de los dos eran de mucha utilidad. Nunca me encontré con el Sr. Cooper-Oakley, aunque oí algo acerca de él. En cambio conocí bien a su Sra.

El Sr. Cooper-Oakley era de Cambridge y por eso posiblemente letrado; no obstante era introspectivo y tenía accesos de profunda depresión y melancolía. Aunque él fue a la India con H.P.B. y permaneció en Adyar por algunos años como ayudante del Coronel Olcott, su devoción por la Teosofía era bien tibia.

Dejó Adyar para asumir el cargo de Archivero en la Universidad de Madrás, y cierto día lo hallaron muerto en su cama, a causa de una dosis exagerada de narcótico.. No existen antecedentes que demuestren que él haya sentido algún afecto hacia H.P.B.

En cambio su mujer sí; ella estuvo completamente consagrada a H.P.B. Sin embargo estaba constantemente molesta por su escasa salud y siempre necesitaba asistencia. Cuando llegó a la India, se dio cuenta que su salud sufrió más de lo que esperaba y se vio obligada a regresar a Inglaterra.

A pesar de las variadas y continuas restricciones de su salud, la Sra. Cooper-Oakley trabajó afanosamente día tras día hasta el fin de su vida para servir a los Maestros y a la Sociedad Teosófica. En su devoción a Ellos y a H.P.B., ella fue íntegra y sin tacha. Pero nunca, ni ella ni su marido pudieron prestar un servicio activo.


Como quiera que sea, en el Sr. Leadbeater había una valiosa cualidad, esto es: era digno de confianza. Esto lo sabía H.P.B.; de otra manera ella no hubiera escrito de su propia mano al pie de un artículo suyo aparecido en 'The Theosophist' de agosto de 1886: "Un corazón valiente" [refiriéndose a Leadbeater], ni le hubiera puesto la siguiente dedicatoria en una copia de su libro La Voz del Silencio que le obsequió:

"A mi sinceramente apreciado y amado Hermano y amigo."

(Puede que Blavatsky inicialmente apreciara a Leadbeater pero posteriormente lo repudió cada vez más.)


El Sr. Leadbeater reverenció a H.P.B. como la intérprete de los Maestros; pero también la admiraba por lo que ella era en sí misma y fue su leal servidor.

(Puede que Leadbeater inicialmente admirara a Blavatsky pero posteriormente la despreció, solo que lo hizo en secreto, mientras que públicamente aparentaba venerarla.)


El Coronel Olcott estaba lejos en Adyar; H.P.B. se puso en marcha para su largo viaje a la India con dos únicos acompañantes: el Sr. y la Sra. Cooper-Oakley. El gran deseo del Maestro, era que H.P.B. tuviera a su lado un hombre que fuera un hombre.

(Leadbeater no era un verdadero hombre, él tenía grandes defectos que terminaron convirtiéndolo en un inmenso embustero,)


Además de esto, Adyar tenía una gran necesidad de tener ayudantes capacitados para auxiliarle al Coronel Olcott en lo que parecía ser una situación crítica y abrumadora.

Allí estaban Damodar K. Mavalankar, inegoísta, puro, y de corazón, cerebro y alma dedicados al Maestro. Pero él se sentía agobiado por la responsabilidad y a principios del año 1885 su Maestro accedió al ruego de que fuera relevado y lo envió al Tibet para estar con Él.

El Dr. Franz Hartmann estuvo en Adyar, pero él no era chela y se mostraba hostil a Damodar.

Aunque los dos Maestros M. y K.H. tenían varios chelas hindúes en la India, muy pocos podían dejar su trabajo para venir a Adyar, ni tampoco poseían la capacidad necesaria para auxiliar al Coronel Olcott y a H.P.B. en esta crisis especial.

Quizás el Maestro contaba con el valor adicional que tuvo el Sr. Leadbeater en la crisis. Que un clérigo de la Iglesia Anglicana saliera de viaje para la India con H.P.B., en el momento en que los misioneros Cristianos la denunciaban como embaucadora, y que, como lo hizo, atestiguó abiertamente no sólo su fe en los Maestros y en ella misma, sino que también expresara su convicción en la grandeza de las Religiones Orientales ya que el Sr. Leadbeater aceptó el Budismo cuando la comitiva llegó a Ceilán; todo esto hizo su efecto sobre las mentes del público en Ceilán e India, pues muchos que estaban vacilantes se reafirmaron.


Embárquese el 5

Para aquellos que no saben lo que en realidad son los Adeptos, les parecerá extraño que el Maestro, aunque vivía en el Tibet, sabía perfectamente lo que significaban las rutas de vapores para la India y sus posibilidades de viaje.

El Sr. Leadbeater recibió la segunda carta durante las primeras horas de la mañana del 1º de noviembre, tal como lo hallé en su diario: "De vuelta a lo de Sinnett a las 2 a.m. con pasaporte".

Esa misma mañana H.P.B. y los Sres. Cooper-Oakley partieron para Liverpool, para partir desde allí a puerto Said, desde donde debían trasbordar al vapor que los llevaría hasta Madrás.


Reúnase con Upasika en Alejandría

eran las instrucciones que le dio el Maestro. Si el Sr. Leadbeater no podía reunirse con ella en Egipto, muchos de los planes que el Maestro tenía proyectados, no podían cumplirse. El mismo Sr. Leadbeater nos relata lo ocurrido:

"Madame Blavatsky abandonó más tarde Londres en el mismo día para Liverpool, donde se embarcó en el vapor S.S. Clan Drummond. Mientras tanto yo buscaba de obtener un pasaje para mí en la oficina de vapores. El vapor P. y O. que salía el día 5 no disponía de un solo camarote de ninguna clase, de modo que con disgusto me vi obligado a buscar en otra parte."
(Cómo llegó la Teosofía a mi, p.64)


En el mes de octubre todos los camarotes de los vapores que hacían el viaje a la india, habían sido solicitados con mucha anticipación; era el comienzo de la época en que las gentes se precipitaban para salir de Inglaterra debido a la 'estación invernal' para visitar la India.

La única vía para llevar a cabo las instrucciones del Maestro era ir por tierra a Marsella y esperar allí para trasladarse a Alejandría en algún vapor francés. El Sr. Leadbeater se dio cuenta que esto era lo que él podía hacer, si abandonaba Londres por la noche del 4° y último día.

Y eso es lo que él hizo. De acuerdo con los breves apuntes que anotó en su diario, nos daremos cuenta la tarea que le costó. Porque él debió desarraigarse completamente de su vida y su hogar inglés y 'quemar sus naves tras de él'.

Poseía una biblioteca bien equipada y era necesario que los libros fuesen embalados y enviados después de su salida; además tenía un telescopio que también debía ser embalado cuidadosamente y remitido a Madrás por vía marítima.

Cómo se las arregló él para conseguir un juego de prendas de vestir para climas tropicales, no lo sé; porque entonces Londres no contaba con las docenas de 'tiendas tropicales' tal como se dispone hoy en día.

Los siguientes apuntes breves de su diario, nos proporcionan un vívido relato:

1º de noviembre - Comprando equipo en Londres. De vuelta a (Liphook) con el tren de las 4:10. Hasta tarde con F. y J. (Frank W. Matley y su hermano menor James).

2 de noviembre - Último (domingo) en Bramshott. Con F. y J. hasta las 3 a.m.

3 de noviembre - Arduo trabajo todo el día con preparativos finales. Un castillo de fuego. Hasta las 3 a.m. con F. y J.

4 de noviembre - Comprando efectos y haciendo cuentas. A la ciudad con el tren de las 8:16 a.m. A las 9 p.m. dejé Charing Cross. Mohini y la Sta. A. me vieron partir. Gran temporal al cruzar el canal. (Mohini Mohun Chatterjee y Francesca Arundale)


En sus reminiscencias 'Cómo llegó la Teosofía a mi', el Sr. Leadbeater señala:

"Volví precipitadamente para embalar mis efectos y enseres y efectuar mis últimos preparativos; y puedo decir que prácticamente no me acosté hasta que dejé Inglaterra."
(p.65)


Creo que uno de sus últimos preparativos era dejar en condiciones ciertos compromisos financieros con el joven Jim Matley, de modo que pudiera entrar como cadete en la Marina Mercante, en una de las principales líneas de Navegación, debido a que los padres del muchacho no estaban muy acomodados y no se encontraban en condiciones de ayudar a su hijo menor para que pudiera realizar sus sueños de llegar a ser marinero.

Al llegar a París a las 6 a.m. del día 5, el Sr. Leadbeater partió a Marsella a las 11:15 de la misma mañana. A las 6 de la mañana siguiente llegó a Marsella y desde allí para Alejandría, embarcándose en una Compañía Francesa de Navegación.

Cuando llegó a Alejandría, H.P.B. había partido para Puerto Said, antes de que el vapor para Madrás llegara.

"Las últimas palabras que me dijo Madame Blavatsky en Londres fueron: 'Vea de que usted no me falle'; y ahora su saludo fue: 'Bien, Leadbeater, así que usted realmente vino a pesar de todos los contratiempos'. Yo le respondí que por supuesto yo había llegado, y luego, cuando hice una promesa también hice hincapié, de que la mantendría, a lo que ella simplemente respondió: '¡Mejor para usted!', y luego se sumergió en una animada discusión (todas las discusiones donde intervenía Madame Blavatsky, invariablemente, eran muy animadas), la que evidentemente se había interrumpido a mi llegada."
(p.68)


Luego el Sr. Leadbeater narra cómo inmediatamente H.P.B. cambió sus planes por orden del Maestro. En vez de esperar en Puerto Said para tomar el vapor que los llevaría a Madrás, toda la comitiva se dirigió al Cairo.

Durante el viaje en ferrocarril desde Ismailia al Cairo, H.P.B. recibió del Maestro Kuthumi un mensaje precipitado en el que hay una frase para C.W. Leadbeater:

"Dígale a Leadbeater que estoy satisfecho por su celo y devoción."


Después de permanecer unos días en el Cairo, H.P.B. envió al Sr. Leadbeater de regreso a Puerto Said 'una especie de avant courier' a fin de que 'dispusiera lo necesario para conseguir comodidades especiales para Madame Blavatsky'. H.P.B. y los esposos Cooper-Oakley se reunieron con él en el vapor en Suez.


que todos ignoren su partida

Naturalmente esta prohibición, no se aplicaba a las cuatro personas con quienes el Sr. Leadbeater estaba en íntimo contacto, o sea sus anfitriones el Sr. y la Sra. Sinnett, la Srta. F. Arundale y el Sr. Mohini Chatterjee, ambos chelas.

Era en el hogar de la Srta. Arundale ubicado en 77 Elgin Crescent, donde tanto H.P.B. como Mohini Chatterjee estaban parando. Como quiera que sea, muchos eran los teósofos que se agregaban alrededor de H.P.B.; unos pocos eran verdaderos teósofos y el resto eran teósofos sólo de nombre, porque estaban más atraídos por los fenómenos ocultos que por la Sabiduría Antigua.

También había un grupo de teósofos de Kingsford-Maitland, que no querían saber nada con el matiz hindú-budista de las enseñanzas de los Maestros.

Bien podemos imaginar la curiosidad que hubiera levantado entre los teósofos, si hubieran circulado las novedades de que otra vez se habían recibido cartas de los Maestros en Londres, a pesar del así titulado 'escándalo Coulomb'.

Los miembros de la Logia Londres conocían al Sr. Leadbeater; un miembro con sotana clerical entre los teósofos, era en verdad una rareza. Si ellos hubieran sabido que él iba a Adyar, no hay duda que le hubieran agasajado en una reunión de despedida como se acostumbra hacer hoy en día entre los teósofos.

¿En dónde pues radicaba el perjuicio, de que todos supieran que él iba a la India?

Por las cartas de los Maestros M. y K.H., sabemos que su acción al iniciar el Movimiento Teosófico fue desafiada por aquellos 'poderes de las tinieblas' que en el Tibet se llaman 'Dugpas', quienes siempre están vigilando para impedir el progreso de la Humanidad.

Los verdaderos originadores del ataque a la Sociedad Teosófica en Madrás, no fueron precisamente los Coulomb, ni tampoco los misioneros cristianos de Madrás, sino aquellos poderes que los utilizaron como arpías y agentes (por supuesto que esto era ignorado por ellos).

En esta lucha entre los Adeptos y sus enemigos, estas fuerzas oscuras siempre están buscando atraer a aquellos que saben que son chelas, tendiéndoles trampas y extraviándolos.

No hay duda de que tarde o temprano, el Sr. Leadbeater seria objeto de sus ataques. Pero el Maestro en ese preciso momento de esfuerzo y de peligro, no deseaba que por ahora se añadiera una complicación adicional.

Cuando recibió la segunda carta, nadie, a excepción del Sr. Leadbeater y H.P.B., sabían que él se había convertido en chela ni su propio amigo, el Sr. Sinnett, lo sabía.

Si muchos lo hubieran sabido y hablado sobre el particular, se hubieran puesto en movimiento suficientes nubes y corrientes de pensamiento como para llamar la atención de los poderes de las tinieblas hacia el Sr. Leadbeater y del papel que iba a desempeñar como auxiliar de H.P.B.

Tenazmente hubieran tratado por todos los medios de frustrar los planes del Maestro; les hubiera sido muy fácil disponer las cosas de un modo tal que se produjera un accidente o bien provocar algún otro contratiempo, de modo que el Sr. Leadbeater perdiera el tren y las combinaciones de vapores, y no pudiera reunirse con H.P.B. en Egipto.

En Ocultismo hay una regla general que reza así: "cuanto menos se diga, tanto mejor", cada vez que se tiene que llevar a cabo un plan.


y pueda la bendición de nuestro Señor

En la primer carta, el Maestro invoca "la memoria de nuestro Señor, el Tathâgata".

Al aceptar al Sr. Leadbeater como chela, el Maestro invoca ahora "la bendición de nuestro Señor", el Tathâgata.

Los Adeptos no acostumbran a utilizar las palabras de modo superficial como constantemente estamos acostumbrados en nuestra conversación ordinaria. El vocablo 'bendición' perdió hoy día su prístino significado; y en una frase tal como: "su padre le envía sus bendiciones", se entiende que es un poco más que un deseo de buena voluntad y afecto. Pero en esa frase hay algo que va mucho más allá de esto por ser una verdadera bendición.

Una bendición es un poder que el que bendice transfiere al que lo recibe; es la energía que se incorpora en la naturaleza del que la recibe purificándolo y fortaleciéndolo. Cada uno de nosotros tiene un poder similar que puede pasar a otro. Es evidente que la cantidad, calidad e intensidad de este poder, depende del estado de espiritualidad y de la evolución en que se encuentra el que da la bendición.

Mucho más maravilloso es el hecho de que cuanto mayor sea la bendición que damos, mayor será el poder de bendecir que tenemos. Porque lo que damos a otro con nuestra alma la única bendición verdadera no es nuestra; cuando la damos, somos el canal de un Dispensador más grande aún, porque "toda dádiva buena y donación verdadera viene de lo alto y desciende del Padre de las Luces, en Quien no hay variación ni sombra de doblez".

En este proceso de hacer llegar la bendición 'desde lo alto', hay varios estados, del mismo modo como hay 'transformadores' que de una corriente eléctrica de varias decenas de miles de volts la reducen a doscientos veinte o a ciento diez volts para que podamos utilizarla en nuestra casa.

El Gran Señor Gautama Buda, el Tathâgata, posee una grandeza espiritual que sobrepasa a nuestras terrenales concepciones. Cuando Él da en la Tierra una bendición, tiene un poder para el bien que escasamente podemos alcanzar a comprender.

Pero después que Él 'entró en el Nirvana', esta Bendición no puede llegar hasta la tierra a no ser que lo haga por medio de aquellos que están ligados a Él en aquel plano. Estas almas son sus Discípulos, que en Él "viven, se mueven y tienen su ser".

(Blavatsky y Kuthumi revelaron que Gautama no entró en el Nirvana.)

Siendo el Maestro Kuthumi uno de tales Discípulos del Señor, Él tenía el privilegio de dar la 'Bendición del Señor', es decir de cargar al receptor con la Bendición del Señor Buda, y el Maestro Kuthumi utilizó este poder tal como se lo dice al Sr. Leadbeater:


Que la Bendición de nuestro Señor le preserve de todo mal en su nueva vida y mi pobre bendición

Bien se podría pensar del por qué el Maestro utilizó para sí mismo una frase tan deprimente. Sin embargo, su correcto empleo nos lleva a un gran hecho de la Jerarquía Oculta que rebosa un profundo significado. No sólo en ocasiones, sino que firme y constantemente los Adeptos tienen una maravillosa reverencia hacia Él, quien fue el último Buda de la Humanidad: Gautama Buda.

Porque de nuestra humanidad Él fue el primero que alcanzó mediante Su amor y propio sacrificio por nosotros, el altísimo desenvolvimiento que corresponde a un Buda de la Humanidad.

En las disposiciones para la guía de la humanidad en lo que se conoce como Jerarquía Oculta, los tres más Grandes Adeptos forman el Triángulo de las fuerzas del Logos Solar. Ellos son el Señor del Mundo, el Buda y el Mahachohan; cada ser encarna para el mundo el poder y la naturaleza del Primer Logos, del Segundo Logos y del Tercer Logos respectivamente.

(Esa trilogía fue elaborada por Leadbeater y es falsa porque el Mahachohan en realidad es Buda, y el "Señor del Mundo Cristo-Maitreya" es un personaje ficticio que Leadbeater inventó para promocionar a Krishnamurti como el próximo mesas.)


En cada globo de las siete Rondas de nuestra Cadena Terrestre, un Triángulo semejante dirige la operación de las fuerzas evolutivas sobre ese globo. Durante el período en que la Oleada de Vida se manifiesta en un globo hay tres Señores del Mundo, siete Budas y un número determinado de Mahachohanes que aún no se ha develado.

(Hay tres seres a la cabeza de cada jerarquía divina pero casi no se ha revelado nada al respecto y no tienen los títulos inventados por Leadbeater.)


Durante el largo pasado de la Humanidad, en las tres primeras Rondas, y antes del período de la Cuarta Raza de la Cuarta Ronda, el Oficio de Buda había sido ejercido por Adeptos que vinieron a la Cadena Terrestre procedentes de otros sistemas evolutivos más avanzados que los nuestros como ser, Venus. Pero fue el Señor Gautama Buda el primero que de nuestra humanidad alcanzó el nivel del budado.

Los libros budistas narran Su acto de voluntad y de renunciación; y los Adeptos confirman esa leyenda budista, considerando que en su mayor parte, la esencia de la narración es correcta.



He narrado esta leyenda en forma de cuento para niños en el libro "Cristo y Buda”:

La Resolución

Hace mucho, muchísimo tiempo, vivió sobre la Tierra un hombre noble y valiente llamado Sumédha. En aquellos días andaba entre los hombre un Ser Maravilloso, un Buda. Este se llamaba Buda Dipankara.

Un día el Buda y sus Santos llegaron a cierta ciudad. El pueblo de la ciudad se regocijó en extremo cuando Él llegó, y todos habían colaborado para que la ciudad apareciera hermosa. Se barrieron y se regaron las calles; de los árboles colgaban gallardetes e hicieron cuanto pudieron para que todo apareciera gallardo y animoso.

Sumédha se unió a este trabajo, porque también sabía qué personaje glorioso es un Buda y anheló mostrar su reverencia. Sumédha tenía que nivelar una parte del camino, limpiarlo y hermosearlo; pero cuando llegó e! Buda, no había terminado aún su trabajo, y allí en medio del camino había un gran charco sobre el cual debía pasar el Buda.

Sumédha no quiso permitir una cosa semejante, de modo que se colocó encima del fango de cara al suelo, y así el Buda podía caminar sobre su cuerpo y pasar al otro lado.

Y mientras se echaba al suelo, se dijo a sí mismo: 'ojalá algún día yo pueda ser un Buda igual que el Buda Dipankara; ojalá también, pueda algún día salvar al mundo'.

El Buda caminó sobre su cuerpo, y luego se detuvo y miró a Sumédha que estaba extendido en el suelo. Después Él miró hacia el lejano futuro con la visión de un Buda, y vio que Sumédha, en edades futuras vería cumplir sus aspiraciones y viviría sobre la Tierra como un Buda: el Buda Gautama.

De modo que Él habló a Sumédha y a los otros que le rodeaban y dijo: "Este Sumédha es un futuro Buda. Un día él será un Buda y salvará al Mundo".


El Nombramiento

Después de la resolución, transcurrieron muchas, muchísimas edades. Muchos Budas llegaron y dieron Su Mensaje, cada Uno a su tumo entregaba al Sucesor el bienestar espiritual del mundo. Pero todos estos Budas no eran nuestros. Por entonces no había nadie entre nosotros que pudiera asumir un cargo tan exaltado, de modo que los Budas y los Devas tuvieron que venir desde muy lejos, desde Venus.

Pero llegó el tiempo que los hombres debían hacer su propio trabajo sin ayuda; en donde los Budas y Manús debían ser las flores de nuestra humanidad. ¿Quién seria el primer Buda, la primera gran flor de nuestro árbol humano?

En aquellos días solamente dos, entre los millones de seres eran prominentes y sobresalían sobre el resto con suprema gracia y amor: Sumédha y otro. En días posteriores los conocimos a Ellos como: Gautama Buda y Cristo Maitreya.

Grandes como Ellos eran, sin embargo ninguno de los dos se encontraba en condiciones de llenar los requisitos para el oficio de Buda de la Cuarta Raza Raíz.

Si nadie hubiera estado preparado para asumir el Oficio en el tiempo debido, seguramente que la humanidad hubiera sufrido. No obstante, parecía imposible que se capacitara con tiempo suficiente, tanto era lo que debía hacerse y tan poco era el tiempo disponible.

Entonces, pequeña Flor, por amor a vos, a mí y a los millones iguales a nosotros, el Señor Buda tomó la determinación que a cualquier precio Él forzaría Su evolución de modo que cuando llegara la época para que apareciera un Buda para confortar los corazones de los hombres, el mundo no estuviera sin ayuda.

Vida tras vida Él trabajó afanosamente, tomando a su cargo una tarea super-humana. Tan grande fue Su renunciación, tan estupenda Su conquista, que a pesar de los más grandes Adeptos, pequeña Flor, habló con respeto y amor y reverencia por el amor a nosotros, que Él mismo se sacrificó por nuestra causa.

De modo pues, que de los dos, en un mismo nivel de progreso, hace muchísimo tiempo, Uno, Gautama, tomó el Nombramiento, mientras que el Otro, Maitreya, estuvo aliado de Él en cada etapa del camino como Su principal auxiliar".


La Consumación

Hace dos mil trescientos años, Sumédha anduvo entre los hombres como Buda de la Humanidad. Este nacimiento de Él se produjo en la India, y los hombres le llamaron por algún tiempo el Príncipe Siddharta de la familia Gautama; pero cuando Su trabajo se consumó y alcanzó el Budado, Él se llamó a sí mismo Samana Gotama, el Tathâgata.

Por espacio de ochenta años, Él vivió entre los hombres en la última de Sus muchas vidas; por cuarenta y cinco años predicó y enseñó, amando a sus prójimos mucho más tiernamente que la madre ama a su hijo único.

A todos a quienes les hablaba lo hacía a la altura de su comprensión; a los sacerdotes y eruditos en términos de profunda filosofía; a Chatta, el pequeño niño, en versos infantiles para que él los cantara.

Cuando le llegó el tiempo, el Buda pasó al más allá y dejó la forma, para no volver nunca más en cuerpo nacido de mujer. Al dejamos, Él dejó en las manos de Su Sucesor, Maitreya, el Señor de Compasión, Cristo el Ungido, vuestro bienestar y el mío, pequeña Flor, y de aquellas otras sesenta mil millones de almas que constituyen nuestra Humanidad.

El gran Adepto conocido como el Mahachohan, una vez dijo, describiéndose Él mismo y a Sus Adeptos asociados, de que todos Ellos eran "los devotos servidores de este espíritu encarnado, de abnegación absoluta, de filantropía, de divina bondad, como de todas las más altas Virtudes accesibles en este triste mundo, el hombre de hombres, Gautama Buda". (Cartas de los Maestros de Sabiduría, nº I).

Y posteriormente, uno de los Maestros, hablando de la Sabiduría y del amor de Ellos cuando se la compara con la del Señor Buda, dijo: "Nos sentimos como si estuviésemos bajo Sus pies".

Es por esta razón que el Maestro Kuthumi, después de haberle dado la 'bendición de nuestro Señor', Él mismo le da la Suya: y "su pobre bendición”.

(Esa historia está llena de mentiras ya que no sabemos cuáles fueron las reencarnaciones anteriores de Siddharta Gautama; las vidas pasadas supuestamente descubiertas por Leadbeater con ayuda de su clarividencia fueron puras charlatanerías, y "Maitreya, el Señor de Compasión, Cristo el Ungido" en realidad no existe y es un revoltijo que Leadbeater hizo de diferentes personajes.)



preservarlo de todo mal

El Sr. Leadbeater ya no se encuentra con nosotros para que pueda declaramos de qué manera el Maestro lo protegió desde 1884 en que ingresó en el trabajo del Maestro, hasta el año 1934 en que se le relevó de este trabajo en el plano físico.

Durante la estrecha e íntima colaboración que mantuve con él por espacio de cuarenta años, nunca le vi flaquear ni un solo momento; su completa confianza en el Maestro no osciló en lo más mínimo, y su entusiasmo por el trabajo del Maestro no decayó jamás.

Durante los once años que viví con él en Inglaterra, desde 1889 a 1900, en que me proveyó de lo necesario y se preocupó por mi educación, la vida no fue fácil.

Él no disponía de medios, de modo que debía ganarse el sustento diario como preceptor del hijo del Sr. Sinnett y también como maestro de inglés, daba lecciones de este idioma a los extranjeros residentes en Londres; y más tarde ingresó como periodista en la dirección de la oficina de Londres del diario Pioneer, de la India.

Hubo una época en que sus entradas eran tan exiguas, que él y yo tuvimos que mudamos a vivir en una pequeña habitación alquilada en siete chelines. En la habitación apenas cabían las dos camas y una mesa, un par de sillas, una o dos cajas y un lavatorio.

Su considerable colección de libros estaban atados en paquetes y colocados debajo de las dos camas. Yo debía atender a mis clases y él debía dar lecciones e ir a la oficina, mientras que a mí me tocaba atender el manejo de nuestra modestísima vivienda.

Recuerdo que un día, la única moneda que tenía disponible era un penique y medio, aunque por la tarde esperaba recibir algunos chelines.

Afortunadamente, él conservaba algunas buenas prendas de vestir, porque era de rigor que en las reuniones de Logia del Sr. Sinnett, la Logia de Londres, de la que el Sr. Leadbeater era Secretario, todos debían venir vestidos de etiqueta. Hubo ocasiones que su mejor traje y su reloj de oro fueron empeñados al prestamista.


En el 'mundo externo' él tuvo sus altibajos; y una época particularmente molesta fue en 1906 cuando su colega Annie Besant parecía que iba a romper los lazos de profunda amistad que existían entre ellos.

Pero su actitud fue completamente serena porque lo único que le importaba era mantenerse fiel y verdadero al trabajo del Maestro, no dejándose llevar por los juicios que los demás podían formarse de él, aunque sentía mucho el apartamiento de su más grande amiga. En aquel entonces dijo con perfecta confianza: "Todo irá perfectamente, porque luego ella comprenderá".

En otro caso, uno de sus más viejos amigos, equilibrado, y en cuya cordura creyó que podía confiar, se volvió contra él, y lo comentó recordando el dicho de San Pablo: "¿Quién eres tú que juzgas a otro servidor del hombre? Sólo ante su propio Maestro él queda firme o cae".

Este pensamiento es al chela lo que la luz del faro del hogar cuando es sacudido por el borrascoso temporal del karma. "Ante mi propio Maestro yo permanezco firme o fracaso; Él es mi juez y ningún otro". Semejante confianza en el Maestro no es más que otro aspecto de la confianza en sí mismo.


Hubo una ocasión en que la protección del Maestro lo escudó, previniéndole un serio daño. Una tarde, en Londres, se descolgó una violenta tormenta invernal mientras él regresaba a su casa después de dar su lección, con la cabeza agachada luchaba para mantener su paraguas contra el viento y la lluvia. Y de improviso oyó la voz de Su Maestro decirle: "salte afuera rápido".

Él saltó inmediatamente, y apenas había terminado de hacerlo cuando a sus pies se desplomó un amplio bloque de chimenea que se desprendió por el viento (o por un Dugpa). Y cuando llegó a su casa, me refirió lo que le había ocurrido hacía sólo unos breves instantes.

(Dado los enormes daños que Leadbeater le ocasionó a la Teosofía y a la Sociedad Teosófica, dudo mucho que los Maestros lo hayan protegido; y él era un tipo tan mentiroso que no me extrañaría que esa historia de la chimenea la haya inventado.)


Yo se por mí mismo en qué consiste la protección del Maestro, y debo dar mi testimonio a ese respecto, aunque ello signifique el descorrimiento de la cortina que oculta mi vida interior del mundo exterior. Y lo hago así porque confío que esto alentará a otros para que se comprometan a sí mismos una y otra vez, para permanecer 'firmes hasta el fin'.

El Maestro nunca me aminoró el karma, ni me ha prevenido de mis desatinos, pero viendo que yo estaba entregado a Su Trabajo y procuraba servir a la Causa de la Humanidad en mi pequeña medida, así como Él sirve a la Humanidad en una medida mucho mayor, cuando yo estaba en las profundidades, la Luz de Su ternura y de Su comprensión resplandeció ante mí; y cuando me hallaba en la plena luz del sol, Él relampagueó ante mi imaginación e idealismo, ideales más grandes que alcanzar.

(Jinarajadasa esta siendo muy hipócrita porque no creo que él no se haya dado cuenta del inmenso charlatanismo de Leadbeater.)


Hubo una ocasión en esta vida en que el más terrible karma de todas mis vidas, más allá del más extravagante sueño de mi imaginación, un bloque de karma que debía ser desplazado del camino, debí soportarlo; y la arremetida vino con tal violencia que con toda seguridad me hubiera llevado a la destrucción.

Treinta y un años antes de que ello ocurriera, el Maestro me previno su advenimiento, y me dio un precioso presente, un verdadero 'Recuerdo', una fuente de inspiración que fue por muchos años una sorpresa para mí, porque entonces no lo merecía, aunque siempre tuve para Él la admiración de un niño, porque tiene la completa bondad y belleza, la sabiduría y el poder de un padre, que al contemplarlo producía fascinación y alegría.

Él me previno el trabajo que tenía que hacer para Él a pesar de mis defectos de carácter, y deseaba de que yo creciera poco a poco en la especial resistencia que necesitaba adquirir para soportar la prueba que iba a venir. Y tres meses antes que el karma comenzara, mientras vivía en medio de la luz del sol, Él me mostró, sin la menor indicación del desastre que iba a ocurrir en breve, el cuadro de un futuro de gozo eterno como yo jamás me lo había soñado, después que este karma se hubiera agotado.

Así pues, a través de todos los años de esa terrible prueba cuando Él no podía atenuar en lo más mínimo la angustia de mis penas, la visión que Él me había dado estaba delante de mí, enseñándome que nunca perdiera la esperanza, porque: "He aquí yo estoy con vosotros siempre, hasta el fin", y que siempre tuviera la absoluta certeza de que una vez que todo hubiera pasado, la luz del sol y la alegría brillaría de nuevo, no para mí, sino para los otros. Así pues, ésta fue su protección para conmigo.

Si el Sr. Leadbeater estuviera con nosotros en estos momentos, él podría referimos a todos, tal como yo lo refiero: "Confía en tu Maestro; trabaja infatigablemente para Él, y Él te dará el deseo de tu corazón".

(Dudo mucho que Jinarajadasa haya tenido contacto con los Maestros porque él también contribuyó a destruir la Teosofía y la Sociedad Teosófica.) 



Saludos para usted, mi nuevo chela

Así se cumplieron las aspiraciones de varias vidas. Porque el Sr. Leadbeater conoció al Maestro Kuthumi en muchas encamaciones previas, y trató de seguirle.

(Esa es otra mentira inventada por Leadbeater.)

Pero recién en esta vida su karma lo condujo hasta el Portal del Sendero de Liberación que es también el Sendero de Alegría en Servicio. La 'Memoria de nuestro Señor el Tathâgata' brilló en el Ego, y la personalidad se embarcó en lo que a la mente inferior le parece ser la oscuridad de lo absolutamente desconocido.

La intuición brilló en medio de una gran crisis, y la experiencia y el trabajo se condensó en el término de doce horas, término que, como ya se dijo, dura generalmente un promedio de siete años.



No muestre mi nota a nadie

Años más tarde, con la sanción del Maestro, se me enseñó esta nota. Pero fue recién en 1908 cuando con el permiso del Maestro, se publicó la carta en la revista 'The Theosophist' del mes de enero del mismo año.

Cuando se publicó la carta, el Sr. Leadbeater de propósito omitió poner la posdata "No muestre mi nota a nadie". E igualmente yo también la descarté en 1919, cuando en ese año reimprimí el libro 'Las Cartas de los Maestros de Sabiduría, Primera Serie'.

¿Por qué?

La explicación que daré es la parte más difícil de mis comentarios a las cartas del Maestro Kuthumi porque se relaciona con la profunda desaprobación que un gran teósofo que amó a su Maestro dio a este Maestro, debido a su orgullo intelectual y a su falta de intuición.

Entre los leales trabajadores de la Sociedad Teosófica después de H.P.B. y el Coronel Olcott, se hallaba A.P. Sinnett.

Fue una maravillosa conquista la de él cuando mediante su libro 'El Mundo Oculto' anunció al mundo Occidental la existencia de los Adeptos y de su filosofía.

Seguramente años antes, H.P.B. comenzó esta monumental obra con sus libro 'Isis Develada'; en 1875 ella y el Coronel Olcott con otras personas fundaron la Sociedad Teosófica; y en 1878 empezó un brillante trabajo al fundarse la revista 'The Theosophist'.

Pero fue el Sr. Sinnett quien, por primera vez, en su libro 'Buddhismo Esotérico' dio al mundo externo moderno, un panorama general de la Sabiduría de los Maestros, especialmente a la intervención que ellos tienen en la evolución de la Humanidad.

Aparte de las múltiples respuestas dadas a preguntas que a menudo versaban sobre los más variados temas, el Sr. Sinnett captó con su mente las líneas generales de lo que los Maestros tenían que decir sobre el hombre, los mundos invisibles, la vida después de la muerte, y el progreso de la humanidad en conjunto a través de eones de tiempo. Con 'Buddhismo Esotérico' nació otra presentación de la Sabiduría, con una claridad mental que el mundo moderno podía examinar y abarcar.

Sin embargo el Sr. Sinnett tenía un extraño defecto. Aunque tenía un profundo amor al Maestro Kuthumi, a quien se dirigía como 'guardián', su voluntad fue deficiente para cambiar ciertos aspectos de su carácter tal como el Maestro deseaba que lo hiciera.

Por último también tenía un acendrado prejuicio considerando la superioridad de las razas occidentales sobre las razas orientales que consideraba inferiores.

Aunque algunas veces le invadió miedo por el poder que evidentemente poseían los Adeptos, jamás estuvo convencido que Ellos, seres orientales, realmente reunían un mejor conocimiento que él mismo sobre todas las materias, especialmente como occidental.

Sólo necesitamos leer la larga correspondencia mantenida entre él y los Maestros, para advertir de inmediato cuán constantemente él presiona sus puntos de vista, en contra de aquellos presentados por los Maestros; de cómo debía evidenciarse la Teosofía a las mentes occidentales.

No fue una simple chanza cuando H.P.B. le obsequió una copia de 'Isis Develada' con la dedicatoria: "Para el jefe", no mencionando a su propio Maestro (sin el menor sentido de irreverencia, sino en su literal y familiar americanismo 'el jefe'); ella solía llamarlo 'sub-jefe'.

Fue este orgullo intelectual que a menudo lo llevó a ser injusto y 'cruel' como dijeron los Maestros, tanto para con H.P.B. como para con el Coronel Olcott.

La democracia americana, y (para el Sr. Sinnett) la falta de cortesía y 'tratos sociales' que tenía el Coronel Olcott, le irritaba intensamente. Y según él, también H.P.B. estaba constantemente equivocada la mayoría de las veces.

Poco a poco fueron creciendo de un modo tan irrazonable sus demandas a los Maestros, y se hallaba tan poco dispuesto a aceptar las rígidas reglas del Ocultismo que a pesar de lo que hizo el Maestro Kuthumi, el Sr. Sinnett empezó a levantar una barrera cada vez mayor entre él y su 'guardián' a quien él amaba entrañablemente (corazón de corazones).

Por último, cuando en 1884, después que empezó el ataque Coulomb y su actitud hacia H.P.B. recrudeció en su constante acusación por necedades y desatinos que él la culpaba, el Maestro le dijo:

"Bien; virtualmente ella está muerta; y es usted mismo perdón por esta otra verdad quien ha matado a este rudo pero fiel Agente. Además, personalmente a usted, en verdad ella le era adicta.

Amigo, cuídese del orgullo y del egoísmo, dos de las peores trampas para los pies de aquel que aspira a escalar los elevados senderos del Conocimiento y de la Espiritualidad. Usted ha abierto a los Dugpas una brecha en su armadura; no se queje si ellos la han encontrado y lo han descalabrado."
(Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett, n° 66)

El Sr. Sinnett recibió esta carta en Londres el 10 de octubre de 1884, tres semanas antes de que el Sr. Leadbeater recibiera la suya. Un poco antes, en julio de ese mismo año, el Maestro le escribió al Sr. Sinnett:

"Estoy determinado a hacer un nuevo esfuerzo (el último que me es permitido) para abrir su intuición interior... Por desgracia, aunque su intelecto puramente humano es grande, sus intuiciones espirituales están empañadas y confusas, pues nunca fueron desarrolladas."
(Cartas de los Mahatmas a A.P.Sinnett, n° 62)

Debe haber sido después del 10 de octubre y antes del 31 de octubre (la fecha de la primer carta al Sr. Leadbeater), que con un poco de mayor injusticia que la empleada generalmente hacia H.P.B., el Sr. Sinnett cerró (sin saberlo él mismo y aquí estriba su tragedia) la puerta en la misma cara del Maestro. Y es así que el Maestro le escribió:

"La razón está de parte de ella. Las acusaciones que le hace [a Blavatsky] son extremadamente injustas y viniendo de usted, me apena más aún. Si después de esta declaración usted sigue manteniendo la misma actitud, debo expresarle mi profundo pesar por este nuevo fracaso nuestro, deseándole con todo mi corazón mejores éxitos con instructores más dignos. Ciertamente que a ella le falta caridad, pero en cambio a usted le falta discernimiento.
Con todo sentimiento
K.H."

Pero el Sr. Sinnett siguió manteniendo la misma actitud hasta el fin. Un año después murió. Cuando lo vi, seguía manteniendo su injusta y despreciativa actitud hacia H.P.B. con toda pujanza, especialmente por su contribución a la Teosofía.

(Por contraste, la Sra. Patience Sinnett, mujer extremadamente intelectual, comprendía a H.P.B. y le hizo concesiones por sus modales libres de convencionalismos e impetuosos, porque realmente la amaba. H.P.B. lo sabía bien, como asimismo los Maestros.)

Siendo muchacho fui a Inglaterra y viví en su casa por espacio de dos años. Aunque el Sr. Sinnett fue muy atento conmigo, sólo mantuvimos entre ambos una atención familiar.

Con el Sr. Leadbeater fue siempre muy cordial, no obstante tuve muchas oportunidades para observar al Sr. Sinnett y conocer sus modales y costumbres, pues en 1884 fui admitido en el grupo Interno de la Logia de Londres como chela del Maestro y fui presentado en el Grupo último en el que se realizaban reuniones casi todos los domingos por la mañana en la biblioteca del Sr. Sinnett, donde se discutían temas.

Hasta 1889, cuando concurría a la casa del Sr. Sinnett, aún él no se había dado cuenta de que él había roto el lazo con su Maestro. Aunque no recibió más cartas, estaba absolutamente convencido de que el Maestro seguía comunicándose con él por medio de una dama clarividente, a quien utilizaba poniéndola en trance cada vez que ella se paraba en la casa de los esposos Sinnett (pues ella residía en Irlanda y se trasladaba a Londres una o dos veces al año).

Más tarde, cuando esta señora no pudo actuar más como intérprete del Maestro (así lo creyó firmemente el Sr. Sinnett) buscó otro médium, y más tarde otro. Cuando lo vi la última vez, el médium que tenía era un hombre. El Sr. Sinnett nunca dudó de la legitimidad de esas comunicaciones por medio de esos canales.

El Sr. Sinnett tenía una vigorosa creencia y no era asunto nuestro cambiársela, pues si el Maestro se hubiera determinado a hacer una comunicación, lo hubiera hecho primero con él, y sólo por medio de él a otros.

Al Sr. Sinnett le hubiera venido como un recio golpe saber que el Sr. Leadbeater, tan joven en todos los asuntos teosóficos, había recibido cartas del Maestro, mientras que él (el Sr. Sinnett) no.

El Maestro deseaba que el Sr. Sinnett no se sintiera lastimado y de ahí su advertencia en las palabras: "No enseñe mis notas a nadie".

Mientras vivió el Sr. Sinnett, ni el Sr. Leadbeater ni yo mismo deseábamos que él, si llegaba a leer la segunda carta cuando saliera impresa, se sintiera lastimado por esta declaración del Maestro.

El Maestro conocía esta característica del Sr. Sinnett: su creencia de que él era el único y verdadero representante de los deseos del Maestro porque en una extensa carta que recibió el Coronel Olcott del Maestro a bordo de un vapor mientras se acercaba a Brindisi en 1888 (Carta XIX de las Cartas de los Maestros de Sabiduría, primera serie) le daba instrucciones y advertencias respecto a la molesta situación en Londres, añadiendo el Maestro una posdata:

"Preparaos, sin embargo, a ver negar en ciertos sitios la autenticidad de la presente".

Y el Maestro tuvo razón, y aquello de 'ver negar en ciertos sitios' se desprende de las cartas escritas por el Sr. Sinnett el 12 y 23 de octubre de 1888 al Sr. Leadbeater que entonces estaba trabajando en Ceilán.

"Cosa extraña; Olcott tiene en su poder una carta aparentemente del Maestro Kuthumi, recibida mientras se dirigía a su camarote. Después de mostrar cierto misterio al principio, finalmente me la enseñó; no me siento del todo seguro de esa carta, me parece muy en suite, en comparación con las otras cartas manuscritas en color azul que llegaron durante la crisis en 1884, cuando después Madame Blavatsky admitió conmigo que durante ese período los Maestros permanecieron apartados y dejaron todo a varios chelas, incluso la libertad de utilizar la escritura azul.

Por supuesto este párrafo es estrictamente privado para usted. No deseo levantar una nueva borrasca impugnando la autenticidad de la carta, la que después de todo no tiene una directa referencia a mí y no obstante al leerla en cierto sentido parece escrita para mí; nueva circunstancia que me induce a la desconfianza.

Como lo sé en mi propio corazón, en mi interna lealtad al Maestro y sus ideales, hasta donde soy capaz de interpretarlos, son perfectamente invariables como siempre, tan sanos tanto para usted como para mí que no puedo decir más.

Toda la carta es precisamente una glorificación a Madame Blavatsky. Bien; si Él me hiciera conocer que Él desea que yo le pida perdón a Madame B., por haberle (¿estado?) (2) juzgando mal (a) ella, yo iría a pedirle disculpas muy humildemente, pero de lo contrario sólo puedo seguir la Luz Interna.

Por supuesto, Olcott en su candidez, considera la carta como absolutamente genuina, sin un solo pensamiento de duda y no se le puede reprochar porque proceda así... No pienso en lo más mínimo que sea de utilidad decirle a Olcott, que yo no creo en la autenticidad de la carta."


De este modo pues, doy término a esta triste historia de un espléndido trabajador por la Teosofía, que pudo haber llegado a ser un servidor mucho mayor si sólo hubiera tenido menos orgullo mental y también menos orgullo de raza.

De su traición (inconsciente) a la confianza depositada en él por expresa orden del Maestro de no publicar nunca ciertas cartas personales e íntimas del Maestro y de su Hermano el Maestro M., no digo nada aquí. Porque un hombre que perpetuamente se siente agraviado desnaturaliza su mente y no es completamente responsable del abandono de los deberes que el honor prohíbe.



Apuntes

1. La familia Leadbeater era de origen normando-francés, cuyo apelativo era Le Batre (el constructor); más tarde se britanizó como Leadbeater. La rama mayor de la familia arranca en Northumberland, mientras que la rama más joven, se estableció por sí misma en Irlanda. Algunos hechos de esta rama más joven, se encuentran detallados en los dos volúmenes de "The Leadbeater Papers". La rama mayor siguió la fortuna del 'Príncipe Charlie' de la dinastía de los Estuardo y fueron Jacovitas; desde este día –aunque más tarde se convirtieron en súbditos leales a la corona Inglesa– ha sido costumbre de la familia poner el nombre de Charles al hijo mayor.

2. La palabra entre paréntesis y la que le sigue, también entre paréntesis, se hallan en la carta original. »






NOTA DE CID

Lo que Jinarajadasa no dice es que Leadbeater fracasó en su aprobación como chela, pero se lo ocultó a los demás y pretendió que él había triunfado y se había convertido en un discípulo elevado y exitoso.