Estoy atendiendo los comentarios que me hicieron durante mi ausencia,

pero como son muchos (+500) les pido paciencia.

EL DARWINISMO EN TELA DE JUICIO



(Observación: esta es la primera parte de la investigación de David Pratt sobre la evolución de las especies y cuya versión original en inglés la pueden encontrar aquí, y le agradezco inmensamente a Nicolás por haber traducido un artículo tan extenso, pero a la vez tan interesante de leer.)


ÍNDICE


 Primera Parte
EL DARWINISMO EN TELA DE JUICIO
(Ver más abajo)
    1.  Las legítimas objeciones al darwinismo
    2.  El darwinismo no resuelve todo
    3.  La ceguera materialista de los darwinistas

 Segunda Parte
EL ORIGEN DE LA VIDA
(Link)
    1.  La explicación científica del origen de la vida
    2.  La increíble complejidad de la vida
    3.  Los científicos tratan de crear vida (sin éxito)
    4.  ¿Fue el surgimiento de la vida un evento inevitable?
    3.  La explicación teosófica del origen de la vida

 Tercera parte
GENES, MUTACIÓN Y SELECCIÓN NATURAL
(Link)
    1.  Azar y selección
    2.  Las mutaciones azarosas
    3.  Las mutaciones no azarosas
    4.  El gen está sobreestimado
    5.  Los genes reguladores
    6.  Microevolución y macroevolución
    7.  Los límites de la procreación
    8.  La genética de poblaciones
    9.  La herencia de características adquiridas

 Cuarta parte
EL REGISTRO FÓSIL
(Link)
    1.  El “secreto comercial darwiniano” revelado
    2.  Las especies transicionales
    3.  Surgimientos repentinos de vida y extinciones

 Quinta parte
PARTICULARIDADES EN LA EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES
(Link)
    1.  Descendencia y diseño común
    2.  Homología, convergencia y paralelismo
    3.  Embriología
    4.  Afinidades genéticas

 Sexta Parte
LAS TEORÍAS POSTDARWINISTAS SOBRE LA EVOLUCIÓN
(Link)
    1.  La teoría del equilibrio puntuado
    2.  La teoría de la saltación
    3.  Los genes reguladores salen al rescate
    4.  La teoría de la simbiosis
    5.  La teoría de la complejidad auto organizada
    6.  La teoría de los campos mórficos

 Séptima parte
¿ES LA EVOLUCIÓN PRODUCTO DEL AZAR O ESTÁ DIRIGIDA?
(Link)
    1.  Los “accidentes milagrosos”
    2.  La complejidad irreductible
    3.  Dios y la “imperfección”
    4.  El Monoteísmo versus Los Poderes Creativos

 Octava Parte
EXPLICACIÓN TEOSÓFICA SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES
(Link)
    1.  Darwin versus el diseño inteligente
    2.  Los ritmos evolutivos
    3.  El ser humano es el reservorio de todos los tipos
    4.  Evolución astral y física





Primera parte

1 - LAS LEGÍTIMAS OBJECIONES AL DARWINISMO

La teoría darwinista de la evolución establece que todas las criaturas vivas están relacionadas por una descendencia de ancestros comunes (y en última instancia todos provenimos de las bacterias).

Y también dice que todos los miembros de cualquier especie particular muestran ligeras variaciones físicas, consideradas principalmente como el resultado de mutaciones genéticas debidas al azar. Y muchas de esas mutaciones son perjudiciales y eliminadas por la selección natural, mientras que los vástagos que heredan características que los adapta mejor a sus medios circundantes tienen más posibilidades de sobrevivir y de reproducirse.

Ahora bien, supuestamente estos cambios en generaciones sucesivas de la misma especie han dado inicio a otras nuevas y finalmente a la asombrosa diversidad de vida que vemos hoy.

Pero después de analizar el asunto con más profundidad, muchos científicos han considerado exagerada la importancia que el neo-darwinismo (o la teoría sintética moderna de la evolución) le otorga a las mutaciones genéticas accidentales, las cuales implican esencialmente errores en la replicación del ADN.

Así por ejemplo, Robert Wesson afirma que:

« La idea de que el progreso sea simplemente una cuestión de selección de los mejores errores siempre ha incomodado a muchos evolucionistas, porque los organismos han respondido a sus condiciones y necesidades más decididamente de lo que puede permitir la estricta teoría darwinista. » (1)

Y la misma objeción es respaldada por Lyall Watson quien afirma que:

« Basándonos en el registro fósil, queda suficientemente claro que cuando los organismos cambian, las modificaciones que ocurren mejoran la aptitud mucho más a menudo de lo que uno esperaría si estos cambios tuvieran lugar sobre una base puramente azarosa. » (2)

Además no existe evidencia empírica de que el proceso de ensayo y error no guiado produzca únicamente los resultados más triviales, pues la probabilidad de que una célula se desarrolle sólo por “accidente” es asombrosamente remota.

Y lo mismo se aplica a estructuras complejas tales como las alas y las plumas, o el ojo y el cerebro humanos, los cuales requerirían de una larga serie de mutaciones útiles en el mismo orden preciso. (Y a eso habría que añadir que todas las etapas intermedias y no finalizadas requerirían ofrecer alguna ventaja competitiva, pues de otro modo serían descartadas por la selección natural).

Ahora bien, para responder a esa incógnita, los darwinistas otorgan una importancia cada vez mayor a los genes reguladores, los cuales pueden “encender” o “apagar” a otros genes, por lo que los nuevos órganos, supuestamente ya codificados en dichas unidades, pueden aparecer muy rápidamente y “por espontaneidad”.

Sin embargo, no hay una explicación satisfactoria de cómo surgen tales sistemas intrincados, o cómo los genes reguladores saben qué otros genes modificados tiene que activar o desactivar. Y para responder a esto, aquí también los darwinistas simplemente recurren a su fe ciega en los “accidentes felices”.

Pero el ADN solamente contiene el código para la secuencia de aminoácidos en las proteínas, y se desconoce si también pueda contener instrucciones para la construcción proteica en células, tejidos, órganos y formas corporales completas.

En otras palabras, los genes no contienen el anteproyecto para la formación de los organismos durante la embriogénesis. Y es por ello que muchos biólogos piensan ahora que los factores “epigenéticos” al interior de la célula explican el origen de la forma, pero esto no pasa de ser una hipótesis especulativa.

Y en este sentido algunos científicos echan mano de la “auto-organización”, aunque dando otro nombre al problema cuando lo detallan.




2 - EL DARWINISMO NO RESUELVE TODO

Muchos evolucionistas aún concuerdan con Darwin en que las nuevas especies emergen “únicamente al acumular variaciones leves, sucesivas y favorables”.  Pero los científicos disidentes sostienen que aunque el cambio genético y la selección natural expliquen parcialmente las variaciones dentro de las especies (o sea a nivel de la microevolución) estas variaciones son completamente inadecuadas para comprender la macroevolución o aparición de tipos superiores.

Sobre este asunto Rupert Sheldrake señala que:

« El principal problema que Darwin y sus seguidores han enfrentado siempre es dar cuenta del origen de las especies en sí mismas, o de los géneros, familias y órdenes superiores de la organización viviente.

Una y otra vez se ha cuestionado la idea de que todos esos procesos evolutivos a gran escala tuvieron lugar gradualmente durante periodos muy largos...

¿Pero entonces por qué las plantas y los animales encajan en tipos distintos tales como helechos, coníferas, insectos y aves, en lugar de permanecer como un espectro continuo de formas vivas? » (3)


Una dificultad crucial que enfrentan los modelos evolutivos gradualísticos es la ausencia conspicua de una secuencia continua de fósiles transicionales entre los mayores grupos de especies, a saber: desde invertebrados a peces, luego a anfibios, luego a reptiles, luego a aves y por último a mamíferos.

Y es que los fósiles existentes no dan una indicación clara de cómo las aletas de los peces se convirtieron en las patas o extremidades de los anfibios, ni tampoco cómo las branquias llegaron a ser pulmones, las escamas se volvieron plumas, y las patas se transformaron en alas. Por lo que se hace cada vez más implausible atribuir este problema a la imperfección del registro fósil.

Y contrario a las expectativas neo-darwinistas, muchas especies aparecen repentinamente en escena, viven por millones de años sin mayores cambios, y luego súbitamente desaparecen.

Reconociendo esto, algunos darwinistas argumentan que, en lugar de emerger gradualmente, las nuevas especies se originan en estallidos súbitos y rápidos de creatividad evolutiva y sin dejar rastros de fósiles transicionales. Pero esta teoría aún acepta el dogma de que las especies nuevas son el resultado de mutaciones azarosas y no dirigidas.

Pero la ciencia ha demostrado claramente que la nueva información requerida para transformar una especie en otra no puede emerger sólo “por suerte” sino que al contrario se necesita de alguna forma de inteligencia que la guíe.

Además, comúnmente las mutaciones causan corrupción o pérdida de la información genética existente, y los cambios en los genes inducidos experimentalmente en especies de reproducción rápida (como por ejemplo en las moscas de la fruta Drosophila melanogaster) han resultado sólo en la producción de insectos deformados o menos viables, con pares extras de patas o alas.

Y después de miles de generaciones con esas mutaciones, las moscas de la fruta permanecen como tal y no muestran signos de metamorfosis en moscas dragón, mariposas o algún otro tipo.

Y de manera similar, los criadores de animales y plantas han logrado crear muchos nuevos ejemplares y variedades de animales domésticos y plantas cultivadas, pero fracasan en producir algún cambio significativo para generar una especie completamente diferente.

Además los animales y plantas que muestran variaciones extremas son usualmente estériles o débiles, y tienden a revertirse al tipo ancestral o finalmente fallecen.

En conclusión: el darwinismo es incapaz de demostrar su principal tesis cuando esta se aborda a una escala mayor.


Por otra parte, a menudo los darwinistas asumen que cualquier rasgo determinado de una especie debe poseer algún valor adaptativo, y entonces especulan sobre las “presiones selectivas” que la han originado.

Pero el propio Darwin admitió exagerar el rol de la selección natural y que fue un error pensar que cada detalle de estructura tenía algún valor especial de supervivencia.

Y es por eso que Fritjof Capra escribió:

« Si la adaptación por sí sola fuera el núcleo de la evolución, entonces sería difícil explicar por qué las formas vivas evolucionaron siempre más allá de las algas verdeazuladas, las cuales están perfectamente adaptadas a su medio ambiente e inigualadas en sus capacidades reproductivas, y que han demostrado aptitud para la supervivencia durante billones de años. »

Además Capra dice que el cambio genotípico es sólo un aspecto de la evolución, y el otro es la creatividad, o sea "el despliegue creativo de la vida hacia formas de complejidad en continuo aumento" (4).

Pero,

¿Cuál es la fuente de esta creatividad?
Y,

¿Es realmente cierto que los nuevos tipos de organismos siempre descienden de creaturas ancestrales mediante una serie de modificaciones físicas, ya sean estas rápidas o graduales?


Un artículo en la revista científica "Trends in Ecology and Evolution" de 2008 reconocía que existe un "saludable debate que concierne a la suficiencia de la teoría neo-darwinista para explicar la macroevolución" (5).

Y sobre este tema, el biólogo Scott Gilbert ha señalado que:

« La síntesis moderna es notablemente buena para modelar la supervivencia de los más aptos, pero no consigue explicar su aparición. » (6)

Y de acuerdo a los paleontólogos James Valentine y Douglas Erwin, el neo-darwinismo falla en dar cuenta del origen de nuevos planes de cuerpos y en consecuencia "la biología necesita una nueva teoría para explicar la evolución de la novedad" (7)


En 2009, Eugene Koonin declaró que los derrumbes de los principales postulados neo-darwinistas tales como "el concepto tradicional del árbol de la vida" o la creencia de que  "la selección natural es la principal fuerza directriz de la evolución" indican que "la síntesis moderna postulada por el neo-darwinismo se ha colapsado, y aparentemente sin posibilidad de resarcirse" (8).

Y sobre este punto, cerca de 850 científicos han firmado la siguiente declaración:

« Somos escépticos de los postulados sobre la capacidad de la mutación y la selección natural azarosas para explicar la complejidad de la vida. Por lo tanto se debería estimular una cuidadosa revisión de la evidencia de la teoría darwinista. » (9)

Y es que la teoría evolutiva darwinista convencional muestra a la vida como un proceso puramente físico y mecánico, carente de propósito e inteligencia, pero esta teoría es incapaz de explicar de dónde vinieron nuestros cuerpos, y aún menos puede explicar de dónde vinieron nuestras mentes.

Wesson escribe:

« Hay algo de odio auto-dirigido en la aproximación materialista, al despreciar la vida de la mente, de las funciones de la imaginación y el carácter, rebajando la riqueza y maravilla de la naturaleza.

Y los seguidores de Darwin parecen considerar que esta reflexión es un pensamiento innecesario para investigar sobre los misterios de la existencia, de la vida y del universo. » (10)




3 - LA CEGUERA MATERIALISTA DE LOS DARWINISTAS

Pero a pesar de todas estas fallas, el darwinismo continúa imperando porque muchos científicos materialistas no pueden imaginar una alternativa menos implausible. Y muchos de ellos también temen criticar sus deficiencias abiertamente en público por miedo a darles municiones a sus archirrivales (que son los creacionistas bíblicos).

Pues parece haber una creencia extendida de que la única alternativa al azar ciego es:

¡El Jehovah Bíblico!


(Como si no hubiera otras formas de considerar lo divino.)

Sin embargo, el movimiento del diseño inteligente presenta evidencia que apunta hacia algún diseñador inteligente (sin vincular este concepto a una fe religiosa específica). Pero aún así varios especialistas descartan cualquier diálogo sobre agentes inteligentes y no físicos, tachando este concepto de "no científico" o como "religión disfrazada de ciencia".

Por ejemplo el genetista Richard Lewontin declaró:

« Nos ponemos del lado de la ciencia porque tenemos un compromiso mayor con el materialismo (...) Estamos obligados por nuestra adherencia a priori a las causas materiales para concebir un aparataje de investigación y un conjunto de conceptos que producen explicaciones materiales. No importando cuán contrarias a la intuición o cuán mistificantes puedan ser a los no iniciados. Y ese materialismo es absoluto, ya que no podemos permitir que algún “pie divino” cruce la puerta. » (11)

Y otro biólogo lo explicaba de esta forma:

« Incluso si todos los datos apuntan a un diseñador inteligente, tal hipótesis es excluida de la ciencia porque no es naturalista. » (12)


En otras palabras: un concepto que contradiga al materialismo mecanicista, según esta gente "no es científico" sin importar cuán respaldado ese concepto transmaterialista esté por los propios datos científicos...!!!


Pero por mucho que los científicos materialistas quieran negarlo, eso no quita el hecho de que esos datos siguen ahí, y en las secciones siguientes vamos a consideran los defectos del darwinismo estándar en mayor detalle y también se examinarán las ideas alternativas que se manejan cada vez más.

Por ejemplo, la Teosofía rechaza las aseveraciones materialistas sobre las que se basa el darwinismo y en particular la idea de que la evolución se ha llevado a cabo por medio de una transformación continua de formas físicas conduciendo los microbios hacia el ser humano.

En cambio la Teosofía considera la evolución esencialmente como un desarrollo de la consciencia que anima las formas físicas sucesivas, y explica las innovaciones evolutivas en el ámbito físico como un reflejo de los procesos que tienen lugar en niveles de realidad más profundos, sutiles y similares a la mente.



Referencias

  1. Robert Wesson, Beyond Natural Selection, Cambridge, MA: MIT Press, 1994, págs. 224, 226.
  2. Lyall Watson, Supernature II: A new natural history of the supernatural, London: Sceptre, 1987, pág. 87.
  3. Rupert Sheldrake, The Presence of the Past: Morphic resonance and the habits of nature, New York: Vintage, 1989, pág. 280.
  4. Fritjof Capra, The Turning Point, London: Flamingo, 1987, pág. 310.
  5. Michael A. Bell, "Gould’s most cherished concept", Trends in Ecology and Evolution, vol. 23, nro. 3, 2008, págs. 121-2.
  6. John Whitfield, "Biological theory: postmodern evolution?", Nature, vol. 455, 2008, págs. 281-4, nature.com.
  7. Citado en Stephen C. Meyer, Darwin’s Doubt: The explosive origin of animal life and the case for intelligent design, New York: HarperOne, 2013, pág. 292.
  8. Eugene V. Koonin, "The Origin at 150: is a new evolutionary synthesis in sight?", Trends in Genetics, vol. 25, 2009, págs. 473-4.
  9. dissentfromdarwin.org.
  10. Beyond Natural Selection, pág. 308.
  11. Citado en Darwin’s Doubt, pág. 386.
  12. Scott C. Todd, "A view from Kansas on that evolution debate", Nature, vol. 401, 1999, pág. 423.





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