Franz Hartmann fue un médico y esoterista alemán que se interesó por la teosofía, y por eso él viajó a la India para conocer más al respecto, ahí estuvo residiendo en la sede central de la Sociedad Teosófica situada en Adyar, Madrás, durante dieciséis meses (de diciembre de 1883 a marzo de 1885) y durante ese tiempo él convivió con Blavatsky, con el coronel Olcott y con los otros residentes del cuartel general.
Inicialmente la relación fue cordial entre los dos
La relación con Blavatsky fue afable hasta que a finales de 1884 los misioneros atacaron a Blavatsky con la complicidad de los Coulomb (quienes habían sido los empleados domésticos de la sede en Adyar).
Y Franz Hartmann durante esa crisis hizo varias cosas que agravaron la situación, por ejemplo en su testimonio fue ambiguo lo que causó que se desconfiara aún más de Blavatsky. Y también él complotó para destituir al coronel Olcott de su puesto de presidente.
El 5 de febrero de 1885, Blavatsky se encontraba en una condición crítica de salud y los doctores que la atendían temían que moriría de un momento a otro. Precisamente ese día el Dr. Franz Hartmann y el señor Lane-Fox le dieron a firmar un documento en el que proponían hacer a un lado al coronel Olcott, y reorganizar la Sociedad de acuerdo a sus propias ideas, y gobernarla por medio de un Comité, del cual ellos formaban parte.
Blavatsky se enemista con Hartmann
Todo esto provocó que Blavatsky le tomara odio y hablara muy mal de Hartmann durante ese periodo. Por ejemplo Blavatsky escribió una carta fechada en Nápoles, el 23 de mayo de 1885, donde dice:
« Este hombre horroroso me ha hecho más mal con su defensa, y frecuentemente con sus engaños, que los Coulomb con sus francas mentiras.
. . .
Cierto día me defendió en cartas enviadas a Hume y a otros teósofos, pero insinuó entonces infamias tales que todos sus corresponsales se volvieron contra mí.
Fue él quien convirtió de amigo en enemigo a Hodgson, el representante enviado por la Sociedad Psíquica de Londres para hacer averiguaciones sobre los fenómenos sucedidos en la India. Es un cínico, un mentiroso, astuto y vengativo; sus celos contra el Maestro (sic) y su envidia contra cualquiera que reciba del Maestro la más pequeña atención, son simplemente repulsivos.
. . .
Ahora he logrado desembarazar de él a la Sociedad Teosófica consintiendo en llevarlo conmigo bajo el pretexto de que es médico. La Sociedad Teosófica y Olcott a su frente estaban tan asustados, que no se han atrevido a expulsarlo. Y ha hecho todo esto con el objetivo de dominarme, de obtener de mí todo lo que sé, de no verme concediendo a Subba Row que escriba la Doctrina Secreta, de escribirla él mismo bajo mi dirección. Pero se ha excedido y abusado grandemente.
Lo traje aquí y le dije que por ahora no escribiría la Doctrina Secreta, sino que escribiría para revistas rusas, y me negué hasta a decirle la más pequeña palabrita de ocultismo. Viendo él que yo tenía hecho voto de guardar silencio y de no enseñarle nada, finalmente se fue.
No hay duda de que comenzará a decir mentiras respecto de mí, entre la gente de la Sociedad Alemana; pero ahora esto es igual, que mienta. »
("El Teosofismo" de René Guénon, capítulo 5)
El motivo oculto de ese comportamiento de Franz Hartmann
El teósofo José Ramón Rodros considera que ese comportamiento de Franz Hartmann se debió a la influencia maligna a la que él fue sometido en Adyar:
« Es indudable que Hartmann pasó por varias pruebas muy difíciles durante su estancia en Adyar, y que allí estuvo sujeto a las influencias Dugpa que comenzaban a apoderarse del lugar, las cuales probablemente lo siguieron años más tarde.
Esta siniestra influencia puede detectarse en varias de sus acciones en Adyar. Por ejemplo: Hartmann hizo que cayera en la cabeza de William Judge una falsa carta Mahatma, con el objeto de que con esto se marchara de Adyar. Judge se marchó debido a otras razones, sin embargo Hartmann estuvo convencido que fue por el contenido de su falsa carta.
Respecto al destino del “Relicario” Hartmann dio varias versiones contradictorias. En su Reporte de las Observaciones, Hartmann curiosamente no menciona que Judge, como buen abogado, había hecho que se recabara una gran cantidad de testimonios de los testigos oculares, que desmienten algunas de las aseveraciones de Hartmann.
El haberse desmentido a sí mismo en varias ocasiones y acerca de diferentes cuestiones, lo dejó en una posición muy ambigua, quedando expuesto a que se le acusara de falsedad, tal como lo hizo Victor Enderby en su libro "The Hall of Magic Mirrors", y tal como la misma HPB lo hizo, después de los acontecimientos en Adyar. Franz Hartmann tuvo que volver a ganarse la confianza de Blavatsky.
La influencia oscura puede aún observarse en el libro de Hartmann: "Algunos Fragmentos de la Historia Secreta de la Sociedad Teosófica" escrita poco después de regresar a Europa en 1885.
Cuando el Dr. Hartmann volvió con Blavatsky a Europa en la primavera de 1885, él permaneció con ella unos días en Nápoles y en Torre del Greco. Y cuando ella se fue a Würzburg, él se fue a Múnich y posteriormente a Kempten.
A partir de entonces, Hartmann se mantuvo en contacto con HPB por medio de cartas, y en esas cartas puede notarse una evolución positiva de Hartmann, habiéndose alejado de la influencia maligna que lo había tentado durante su estancia en Adyar. Hartmann logró acercarse de nuevo a HPB y fue aceptado por ella. »
(HP Blavatsky: Alumnos - Amigos y Enemigos)
Es propio Hartmann atestiguó haberse encontrado con la forma astral de un hechicero negro:
« Sin embargo, puedo verdaderamente decir que una noche vi a un “mago negro” en mi recamara. Me desperté y él estaba allí de pie en su cuerpo astral, flotando en medio del aire alrededor de 60 cm del suelo, y estaba haciendo uno pases magnéticos sobre mí.
Eran un estilo de pases magnéticos que nunca había visto antes y que en vez de parecer que quisieran enviar alguna influencia hacia mí, parecía más bien que estaban sacando algo de mí.
El tipo no era de ninguna manera repulsivo, sino que más bien parecía una especie de persona agradable, vestido con una larga túnica colorida.
Y mientras que yo estudiaba sus facciones vi tres formas vestidas de blanco en mi cuarto, una de las cuales reconocí como la forma astral de un discípulo del Maestro. Y escuché una voz que me dijo que me levantara y tomara el amuleto que estaba sobre mi mesa y que me había regalado el Maestro.
Hice eso y el mago negro se fue, pero en ocasiones subsecuentes lo sentí de nuevo. Aparecía de repente y sin provocación, y me tentaba para que dijera e hiciera cosas que iban en contra de mi mejor juicio, pero creo que excepto en casos menores e insignificantes siempre fui capaz de vencer sus tentaciones. »
(Extracto del informe de las observaciones realizadas por Franz Hartmann durante su estancia de nueve meses en la sede de la Sociedad Teosófica en Adyar, Madras, India. Impreso en la prensa escocesa por Graves, Cookson, and Co., 1884, p.23)
Franz Hartmann consideró que ese mago negro lo influenció poco, pero los datos históricos muestran que si lo influenció bastante.
Franz Hartmann vuelve a ganarse la amistad de Blavatsky
En la carta que Blavatsky le envió a Hartmann el 3 de abril de 1886, ella le dice:
"La voz del Maestro me dijo que yo estaba equivocada con usted y que debía conservar amigos [los pocos que me quedaban]".
Supongo que el maestro le explicó a Blavatsky la influencia negativa a la que estuvo sometido Hartmann.
Y en las cartas que ella posteriormente le escribió se percibe que de nuevo Blavatsky volvió a apreciar a Hartmann.
Hartmann visitó a Blavatsky en Würzburg y en Londres, y la defendió durante el resto de su vida como lo demuestran los artículos que él escribió sobre ella:
Y esta lealtad se refuerza cuando en 1894 (tres años después de que Blavatsky había fallecido), Annie Besant y el coronel Olcott atacaron a William Judge, quien era el único dirigente de la Sociedad Teosóficas que seguía defendiendo la teosofía original transmitida por Blavatsky.
Franz Hartmann le dijo a William Judge:
« Es mi convicción de que la Sociedad Teosófica necesita un líder que haya obtenido un cierto grado de Conocimiento de Sí mismo.
Mi convicción de que tú has encontrado al Maestro, al Sí, no está basada en ninguna evidencia externa sino en un reconocimiento interno de una verdad que se me ha mostrado, y por lo tanto te digo: ¡No renuncies! »
(The Judge Case, Cronología, p.152)
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