NO TE QUEDES ATRAPADO EN EL AUTOENGAÑO Y LA AUTOILUSIÓN


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Cuáles son los peligros del autoengaño y la autoilusión? ¿Cuál es la dinámica del autoengaño? ¿Solo quienes se autoproclaman gurús corren el riesgo de quedar atrapados en sus autoimágenes e ilusiones? ¿Cómo podemos evitar este problema? ¿Cuál es la importancia de la meditación, la autorreflexión y el discernimiento?

Reflexionemos sobre esto.


Algunos de los temas de mis publicaciones aparecen de repente. No sé cómo. No sé de dónde. "De la nada". Este que les presento surgió así. Me pareció un título fuerte y acertado, aunque hasta este momento no tengo ni la más remota idea de qué voy a escribir.

Conozco el tema pero es muy amplio y extenso. Puede abarcar varios tipos de ilusión: la ilusión del ego, la de la autoimagen, la de la ignorancia, la de los deseos, la del materialismo, la de las creencias, etc.

En resumen, el título anterior puede abarcar muchas cosas. Y quizás se pregunten por qué escribo así. Me explico: si voy a hablar de reflexión, debo empezar por reflexionar sobre el acto mismo de escribir (metalenguaje).

La ilusión detesta la reflexión. Sabe que la reflexión libera. No es casualidad que en todos los casos de lavado de cerebro, lo primero que se destruye sea la capacidad de reflexión de la víctima. Son como el agua y el aceite. La sombra y la luz, simplemente no pueden coexistir porque se anulan mutuamente.

La ilusión se arraiga cuando muere nuestra capacidad de reflexionar sobre nosotros mismos y el mundo. Todos los seres verdaderamente iluminados siempre han enfatizado la importancia de la reflexión. Desde los filósofos clásicos, pasando por Jesús y Buda, hasta los grandes Illuminados contemporáneos.

Todos ellos han enseñado que sin reflexión corremos un grave riesgo de desviarnos del camino y quedar atrapados en nuestra propia ilusión. Eso no es infrecuente, sino que al contrario es muy común y rutinario. Es uno de los mayores riesgos en el camino del autoconocimiento.

Este viaje, por naturaleza, es largo y está lleno de trampas. Por lo tanto, abordaremos este tema con la mayor reflexión y cuidado. Eres nuestro invitado en este fascinante y arriesgado viaje. ¡Bienvenido!

¿Por qué es tan fácil engañarse a uno mismo? Un simple desliz, una simple distracción, y de repente estamos ahí, atrapados en otra ilusión. ¿Será por eso que el gran maestro Jesús insistió tanto en "orar y velar"?

Sí, probablemente, él sabía lo fácil que es para el hombre "caer en la tentación". Existen varios tipos de ilusión. Se relacionan principalmente con nuestras creencias más íntimas. Por ejemplo: creer que somos solo materia. Creer que el dinero compra la felicidad. Creer que somos un ego permanente y eterno. Creer que las técnicas de meditación liberan al hombre. Creer que los gurús pueden darte la iluminación, paz y felicidad. Creer o no creer en algo por pura conveniencia. Creer en las religiones y los movimientos religiosos como caminos hacia Dios. Creer que la felicidad reside en poseer cosas y personas. Estar dominado por el miedo, los deseos y los pensamientos reactivos y condicionados.

En resumen, la gama de ilusiones es muy variada. El mundo está dominado por la Ilusión (Maya en sánscrito) . Es la raíz de todos nuestros problemas, tanto colectivos como individuales. Pero una de las ilusiones más destructivas y sutiles es el autoengaño. ¿Y en qué consiste? Lo veremos en el siguiente párrafo.

Entonces, ¿quiénes somos? Para responder a esta pregunta, primero debemos conocernos a nosotros mismos.

¿Alguna vez te has mirado sin miedo? ¿Has visto tus motivos, miedos y todo lo que subyace a tus acciones y actitudes?

Si realmente has tenido el coraje de mirarte a ti mismo, debes haber visto que la base de la mayoría de nuestras acciones es el miedo y el deseo. En otras palabras, somos miedo y deseo. Y es a partir de ahí que casi todas, si no todas, nuestras acciones se despliegan, moldeando nuestro ser.

Para confirmar este hecho, solo necesitamos hacernos las siguientes preguntas: ¿por qué soy así? ¿Por qué actúo de esta manera? ¿Cuál es la razón?

Por ejemplo: ¿por qué creo en los gurús y los sigo? ¿Es porque veo en ellos el camino al Cielo, al Nirvana, a la Liberación? ¿Y por qué deseo eso tanto? ¿Es porque quiero escapar de mí mismo? ¿De mi realidad actual de dolor, sufrimiento y vacío existencial?

¿Pero no es el deseo en sí mismo una prisión? ¿El deseo de tener lo que no tengo, de ser lo que no soy, de alcanzar la iluminación, etc.? ¿Será realmente capaz el gurú de darme la ansiada Iluminación que me traerá paz, felicidad y sabiduría? ¿O seré solo un loro que repite lo que otros dicen? Pero ¿cuál será mi Verdad? ¿Acaso no es eso lo que importa?



La trampa de la autoimagen en los gurús

En esta búsqueda de la Iluminación, generalmente vemos mucha Ilusión. Los caminos son muy similares. Suelen comenzar con la lectura de libros de sabiduría, ocultismo y filosofía. Luego, se visitan monasterios, escuelas y gurús, hasta que la persona se convierte en un "iluminado" y entonces comienza el proceso de engaño y explotación.

Considerarse "iluminado" es una de las formas más grandes y peligrosas de ilusión. ¿Hay algo que el ego aprecie y valore más? Deja de ser un insignificante "don nadie" y de un momento a otro, se convierte en alguien muy importante. Un ser por encima de las masas ignorantes y los pobres mortales.

La mayoría de las veces, esto se convierte en un gran negocio. Generalmente, una organización se funda en torno al "maestro". Éste se convierte en el centro de todo, de tal manera que la Liberación pasa a un segundo plano, a la última prioridad. Porque lo que importa a partir de entonces es la difusión y expansión de la organización que difunde el nombre y la imagen del "maestro" por todo el mundo. Ahí es cuando empieza la propaganda, el marketing, las mentiras, y todo se vuelve permisible siempre que esté al servicio de la "obra".

Pero la ilusión del "autoproclamado iluminado" es algo que aún requiere un estudio más profundo. Podrían realizarse estudios específicos sobre las características de este fenómeno psíquico. El problema es que muchas personas que se embarcan en esta aventura condenada al fracaso nunca admitirán ser axaminadas. Al contrario, son consideradas las personas psicológicamente más sanas del planeta, tanto por sus discípulos como por ellos mismos, obviamente.

En general, la organización les brinda apoyo, respaldo y la protección necesaria para que sigan sintiéndose como seres "especiales". y así comienza una deplorable tradición de «ciegos guiando a ciegos». Y lo absurdo de todo esto es que, incluso cuando el fundador muere, los seguidores continúan su obra, y la ceguera se generaliza.

Antes, al menos, el líder, que suele tener cierta inteligencia, estaba allí. Era un ser vivo. Pero cuando "se va", comienzan a venerarlo como a un dios. Empiezan a venerar los recuerdos muertos y vacíos de alguien que ya no está. Y en poco tiempo, el movimiento se convierte simplemente en un centro de adoración y culto a la personalidad del fundador.

¿Necesito dar ejemplos? Yo no cometería la insensatez de hacerlo. Los ejemplos están ahí. «Quien tenga ojos para ver, que mire».




La trampa de la autoimagen en nosotros

Pero no solo me preocupan los que se autoproclaman iluminados. Todos corremos el riesgo de quedar atrapados en su propia imagen. Si te consideras inteligente, sabio o superior a los demás… ¡Cuidado! Tu autoimagen empieza a dominarte. Y qué triste es nuestro destino cuando caemos esclavizados por nuestras imágenes.

Si te consideras sabio, iluminado, salvado, listo, y esto te da una sensación de superioridad sobre los demás… Ten mucho cuidado en este punto. Reflexiona sobre ti mismo. Una gran ilusión puede estar apoderándose de ti.

Los clásicos están llenos de ejemplos donde la autoimagen se convierte en una plaga, una maldición. Este fue el caso de Narciso, quien se convirtió en prisionero de sí mismo, hechizado por su propia belleza.

En el clásico cuento de hadas de Blancanieves, la gran villana era la bruja malvada y su espejo adulador. El espejo es el ego, que siempre te dice que eres el mejor y siempre despierta envidia, celos y una competencia descontrolada.

Esto no significa que no debamos amarnos ni cuidarnos. Lo que quiero decir es muy simple y si te cuesta comprenderlo, quizás necesites un poco de introspección; algo te impide ver una verdad muy simple: amarte a ti mismo es muy diferente a sentirte superior o mejor que los demás.

Sentirse "Iluminado" debería ser la primera advertencia, la primera alarma de que algo anda mal. Si una persona se siente así, es porque no lo está. La iluminación o la sabiduría surgen cuando ya no existe la sensación de "yo soy esto o soy aquello". Solo cuando nos vaciamos por completo de nuestro propio contenido puede surgir algo real y esencial. No hay luz donde hay oscuridad. No hay Iluminación si el ego aún nos ata a una imagen mental.

¿Acaso no sigue siendo eso un deseo de ser alguien importante? ¿Y por qué lo deseamos? ¿Por qué deseamos fama, dinero y reconocimiento? ¿Será porque internamente me siento un fracasado y a través de la imagen del gurú me siento alguien importante?

Pero, te preguntarás, ¿cómo liberarnos de ese engaño? ¿Cómo podemos protegernos de tal peligro?

La autorreflexión puede ayudarnos, pero si carecemos de sinceridad en nuestros corazones, no llegaremos muy lejos porque evitaremos reflexionar sobre lo que realmente es importante. Reflexiona sobre tus actitudes. Obsérvalas. Observa tus motivos, tus raíces, tus cimientos. Pero mira con valentía y sinceridad. ¿Eres realmente el "rey de la colina"? ¿Realmente te has "iluminado"?

¿Pero cómo puede ser eso, si la iluminación no tiene nada que ver con la "idea de la iluminación"? ¿Esa sensación de paz y felicidad que dices sentir proviene de la percepción de la Verdad o de tu deseo de vivir y sentirla? ¿El éxtasis y la dicha que dices sentir provienen realmente de lo Desconocido, o aún se encuentran dentro del ámbito de lo conocido? ¿Todo lo que digo sentir es simplemente resultado de mi deseo? ¿No me estoy engañando a mí mismo y a los demás?

Y el gurú entonces se exclamará: "Pero… ¡no! ¿Qué será de mis seguidores y aduladores? ¿Qué les diré a quienes depositaron su confianza, su dinero, sus vidas en mí? No. No soporto la idea de ser expuesto públicamente, ridiculizado. Es demasiada humillación para mi ego. No podría soportarlo."

Y la persona común tampoco querrá soportar esa confrontación de la verdad con su ego.

En otras palabras, tengan cuidado de no llegar a ese punto. Tengan cuidado y erradique la raíz de la ilusión desde el principio. Desde el inicio, mientras aún estén libres de esas organizaciones detestables. Porque ellas, las organizaciones, son creaturas que se vuelven contra su creador. Empiezan a esclavizar a sus líderes.

Una organización, por naturaleza, necesita expandirse, crecer, y para ello, necesita lucrarse. Y para lucrarse, muchos se exceden. Pocos, muy pocos, tienen la ética necesaria para diferenciar lo lícito de lo ilícito. Lo razonable de lo excesivo. Entonces comienzan los viejos engaños y los viejos discursos: «Trabajamos por una causa mayor: liberar a las masas». «Estamos al servicio de Dios, ¡así que todo vale!» ¿Pero es eso realmente cierto?

Y así sus dirigentes y sus más fervientes seguidores usan todos los artificios para justificar ante sí mismo y ante los demás toda clase de crueldad, abuso y explotación. Así fue con las Cruzadas y los Tribunales de la Inquisición. Y así es ahora con todas las organizaciones religiosas que explotan al hombre en su afán de expansión y crecimiento.

Siempre se esconden tras la idea de que sirven a una causa noble, superior a ellas mismas. Pero en realidad, se sirven a sí mismas, a su propio sustento y expansión. Lo único que quieren es crecer más y más. Quieren poder y dinero. Nada más. Y para eso, todo vale. El fin justifica todos los medios, por crueles, abusivos, inmorales y poco éticos que sean.

La corrupción se arraiga en el mundo porque está principalmente dentro de nosotros. Porque nos consideramos demasiado puros, por encima del bien y del mal. Y una vez más, la autoimagen nos está destruyendo. Una vez más, nos cegamos para no ver lo que tenemos delante. Y mientras nos veneremos, mientras no entendamos que no somos nada y que nada, absolutamente nada, nos pertenece, el ego nos engañará, nos extraviará y nos destruirá.

Pero el ego no quiere soltar, se apodera de este discurso, queda atrapado en esta idea y por lo tanto nunca alcanzará un estado más allá de sí mismo, porque ese estado no es una ideación. Si me siento como "Dios", es porque aún no me he convertido en Él.

En cambio cuando verdaderamente trasciendo los límites de la Ilusión y el ego, ya no siento nada. Una conciencia libre es una conciencia que no afirma nada, que no dice nada, que no se aferra a nada. Ni siquiera, y sobre todo, a la idea de ser algo o alguien.


Haz una dosis diaria de autorreflexión, o si es posible, de forma constante. Pero sé sincero y serio con tus intenciones porque de lo contrario la autorreflexión será inútil, ya que tus reflexiones serán limitadas.

Pero cuando realmente queremos crecer, cuando realmente queremos liberarnos de las ilusiones, entonces la autorreflexión se vuelve esencial. Observarte siempre a ti mismo, a tus pensamientos, intenciones y sentimientos, ya que eso ayuda al autoconocimiento.

Por ejemplo, si durante la meditación te sientes importante o tienes la sensación de estar "evolucionando" o "iluminándote", reflexiona sobre ello con sinceridad. Reconócelo y erradica esa idea desde su origen. Será más fácil al principio que en el futuro, cuando te comprometas con seguidores, discípulos y organizaciones.

Y por eso tampoco dejes que nadie te adule, te idolatre ni te adore. No permitas que nadie te llame maestro. Ese es un gran riesgo y la mayor de todas las tentaciones. Muchos han caído porque se sentían "maestros", pero un verdadero maestro no se siente como tal.

Esa idea pomposa se arraiga gradualmente: primero sabio, luego iluminado, luego maestro... hasta que uno se siente como el Cristo mismo. Ese es el círculo de la ilusión. Y una vez arraigado, se extiende como un cáncer espiritual. Y a partir de entonces, el sufrimiento y el caos se instalarán en tu vida como una terrible maldición, una herencia maldita.

Eviten cualquier intento de deificarlos. Aborrezcan la adoración y los cultos. Eso es propio de la India. Forma parte de sus tradiciones, y por eso hay tantos falsos gurús allá. Todos quieren ser gurús. Eso les da estatus y es la manera más fácil de "progresar en la vida".

No digo que no existan verdaderos maestros y seres iluminados. Claro que sí. Pero ellos no se anuncian. No andan por ahí con un cartel que diga: "¡Soy un iluminado! ¡Síganme!".

Tomemos el caso de Babaji. Rara vez aparece. Y cuando lo hace, se presenta como un ser humano común y corriente. Sri Yukteswar lo vio en un festival religioso, pero no lo reconoció. No había señales externas que indicaran la presencia de un avatar. Solo después de un tiempo Babaji se reveló. Y así Sri Yukteswar pudo percibir quién era esa enigmática figura que lavaba los pies de un monje.

Tomemos el caso de Lahiri Mahasaya. Un simple contable. Un hombre de familia que se ganaba la vida honestamente, sin sacrificar nunca a sus discípulos. Durante gran parte de su vida, nadie sospechó de la grandeza espiritual de Lahiri Mahasaya, ni siquiera él mismo, pues era tan humilde. Solo cuando conoció a su maestro Babaji en una cueva secreta del Himalaya, se dio cuenta de quién era. Fue entonces cuando recordó que era un yogui y que su misión en la Tierra sería contribuir al despertar de la humanidad. Pero incluso después de esta revelación, continuó trabajando para la compañía Trem. No dejó de trabajar hasta jubilarse. Y enseñó la misma actitud a sus discípulos. Entre ellos, Sri Yukteswar, el maestro de Paramahansa Yogananda.

Sri Yukteswar era un Jnanavatar, pero casi nadie lo sabía. Era una persona muy discreta, no adulaba a nadie ni le gustaban los halagos. Su sustento provenía de las propiedades y negocios que le legaron sus antepasados. Yogananda decía que su maestro nunca se pavoneó de su sabiduría ni de sus poderes. Al contrario, los ocultó y evitó expresarlos públicamente.

Y en occidente también tenemos ejemplos de humildad, por ejemplo la Biblia dice que ni siquiera los hermanos de Jesús creyeron en él.

Krishnamurti destruyó la Orden creada para deificarlo y después de eso él vivió de sus libros y de la ayuda de fundaciones que cubrían sus gastos, que no eran muchos. Solía ​​decir que no poseía nada ni necesitaba nada. Solo cosas básicas como una casa, ropa y comida.

En resumen, nos damos cuenta de que los verdaderamente iluminados no tenían ego. No tenían autoimagen. No se hacían ilusiones de ser esto o aquello. Vivían en un estado de autolibertad que a nuestras mentes nos resulta difícil de concebir.

Que aprendamos de los verdaderamente sabios e iluminados el valor de la autorreflexión, y que sus vidas nos inspiren a vivir honestamente en nuestro trabajo, sin explotar ni engañar a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Como dijo sabiamente el gran Lao Tse:

« Quien se arraiga en el Tao ofrece a los demás parte de su plenitud. Por lo tanto, el sabio actúa sin pretender nada para sí mismo, sin aferrarse a su trabajo. Sin querer ser nada, sin querer tener nada. »
(Tao Te Ching)


¡Que la MEDITACIÓN, la REFLEXIÓN y la AUTOREFLEXIÓN sean nuestros antídotos contra toda forma de engaño, autoengaño e ilusión!

Muchas gracias por su atención y hasta la próxima.










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