Ralph Shirley era el editor de la revista "The Occult Review" y en 1928 él publicó un artículo donde el escritor Herbert Adams elogiaba el último libro que Alice Bailey había publicado “La Luz del Alma” que se publicó en diciembre de 1927.
Y posteriormente el Sr. Shirley recibió una carta de Alice Bailey en donde ella le escribió:
« Señor, permítaseme solicitar el privilegio de tener suficiente espacio en su valiosa revista para aclarar mi posición con respecto a la autoría de mi último libro “La Luz del Alma” la cual ha sido comentada por el Sr. Herbert Adams en su número de junio de 1928. Edición americana (página 377?).
El valor del estudio de los Yoga Sutras de Patanjali es tan grande y la necesidad de esclarecer las verdades que contienen ese texto se ha sentido tan profundamente, que es un verdadero placer para mí haber visto mi libro mencionado en sus páginas.
Estoy profundamente deseosa de que este libro esté disponible para todos los que puedan beneficiarse de él, y le agradezco a mi amigo el Sr. Herbert Adams el artículo que él ha escrito al respecto.
El Sr. Adams está evidentemente bajo la opinión personal de que el Maestro Tibetano con quien he cooperado en la producción de mis otros libros: “Un Tratado sobre el Fuego Cósmico”, “Cartas sobre Meditación Ocultista” e “Iniciación Humana y Solar” y quien también ha participado en la producción del presente libro, es uno de los Maestros de la Sabiduría relacionados con el grupo de Maestros Transhimaláyicos.
Sin embargo esto es un asunto puramente de su opinión personal, una opinión a la que él tiene tanto derecho como cualquier otra opinión que cualquier persona pueda formar sobre este o cualquier otro asunto.
Pero estoy reiterando públicamente y en forma impresa, como lo he hecho anteriormente en varias ocasiones, que yo misma no hago y nunca he hecho tal afirmación.
Es el deseo expreso del Tibetano que su nombre real sea retenido, y también es su deseo que los libros sean estudiados y valorados sobre la base de su propio valor intrínseco y por su apelación o no apelación a la intuición, y no porque alguien presuma reclamar autoridad para ellos. . . . »
(Esta carta se publicó en The Occult Review de agosto de 1928, p.117)
OBSERVACIONES
En esa carta Alice Bailey está declarando que el maestro que ella afirmó que le había dictado telepáticamente la mayoría de los libros que ella había publicado (y al que ella denominó "El Tibetano") no está relacionado con los maestros transhimaláyicos, y que ella nunca había hecho esa afirmación.
Hasta donde yo he descubierto, parece que hasta 1928 eso es cierto, Alice Bailey no lo había declarado directamente, sin embargo ella estuvo todo el tiempo dejando entender que el Tibetano estaba relacionado con los maestros transhimaláyicos, ya que desde sus primeros libros y en particular su libro "Iniciación Humana y Solar" publicado en 1922, habló frecuentemente sobre los maestros transhimaláyicos, incluso describiéndolos y revelando detalles sobre ellos y su jerarquía.
Y también declaró que esos libros contenían una nueva porción de la enseñanza de los maestros transhimaláyicos.
En la década de los treinta, Alice Bailey cambió radicalmente de opinión y comenzó a declarar que el Tibetano si estaba estrechamente relacionado con los maestros transhimaláyicos.
En su libro “Un Tratado sobre Magia Blanca” (1934) el Tibetano afirmó:
« Es suficiente saber que soy oriental, pertenezco al Rayo de la Enseñanza y estoy íntimamente asociado con el Maestro Kuthumi. »
(p.103)
En una declaración que afirmó fue hecha por el Tibetano y publicada en agosto de 1934, al final aparece:
« Mi trabajo consiste en enseñar y difundir el conocimiento de la Sabiduría Eterna donde quiera que encuentre respuesta, y esto lo he estado haciendo durante muchos años. Trato también de ayudar a los Maestros Morya y Kuthumi en todo momento, porque estoy relacionado con ellos y su trabajo. »
(Nota al inicio que comenzaron a poner en los libros azules )
En el libro “El Discipulado en la Nueva Era l” (1944) el Tibetano declaró:
« Desde muchas vidas estoy íntimamente vinculado con el Maestro Kuthumi. »
(p.55)
Posteriormente Alice Bailey fue aún más lejos y en su autobiografía ella aseguró que ella había sido discípula del maestro Kuthumi desde los 15 años:
« El Maestro Kuthumi es mi maestro bien amado y real. Yo he trabajado para él desde los quince años, y soy ahora uno de los discípulos avanzados de su grupo, o como se lo designa esotéricamente, de su Ashram. »
(Capítulo 1)
Alice Bailey falleció en 1949, pero después de su muerte su marido Foster Bailey fue aún más lejos con ese cuento ya que en la charla que él dio para los seguidores de Alice Bailey en la Conferencia Anual de la Escuela Arcana que tuvo lugar en Nueva York, en mayo de 1950, él comentó:
« Cuando nos referimos habitualmente a El Tibetano, sabemos que en realidad es uno de los Maestros de Sabiduría, conocido por algunos de sus asociados como el Maestro Djwal Khul.
Se le confió a D. K., quien estaba especializado en filosofía esotérica y ley cósmica, la tarea de proporcionar en nuestra época esa enseñanza de enlace necesaria para guiar a los muy apremiados discípulos de los Grandes Seres, y especialmente proveer el conocimiento necesario de las realidades espirituales que deberá de ponerse a disposición de la humanidad durante el periodo crítico de nuestra historia mundial actual, al pasar de la era de Piscis a la era de Acuario. »
(Autobiografía Inconclusa, 1951, p.221)
CONSTATACIÓN
Pueden constatar como Alice Bailey y su marido fueron cambiando sus declaraciones.
Inicialmente decían que El Tibetano no estaba asociado con los maestros transhimaláyicos, pero si lo insinuaban un montón.
Posteriormente cambiaron de opinión cuando sintieron que iban a poder engatusar aún más a la gente si declaraban que El Tibetano si estaba relacionado con los maestros transhimaláyicos.
Luego Alice Bailey de plano pretendió que ella también estaba muy relacionada con los maestros transhimaláyicos.
Y después de su muerte, su marido hasta afirmó que El Tibetano era Djwal Khul, quien fue uno de los principales discípulos de Kuthumi.
Pero en el blog les he puesto muchas pruebas que demuestran que Alice Bailey fue una charlatana, y que en realidad El Tibetano no existió sino que fue un personaje ficticio que Alice Bailey y su marido inventaron para impresionar al público.
Y este progresivo incremento en sus falsedades les muestra lo hipócritas, mentirosos y pérfidos que fueron Alice Bailey y Foster Bailey,
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