Alejandro
Jodorowsky en varias ocasiones y también en su libro “Psicomagia”
relató que en los años setenta él se encontraba con una actriz en un restaurante
llamado ‘El Rincón Guacho’ ubicado en la Ciudad de México, cuando de repente Carlos
Castaneda se le acercó para felicitarlo por la película que Jodorowsky acababa
de filmar (llamada “El Topo”).
Jodorowsky al inicio pensó que era un mesero, después le propuso a Castaneda que se vieran al día siguiente en el hotel donde Castaneda
se estaba hospedando (El Holiday Inn), pero Castaneda prefirió ir al hotel
donde Jodorowsky se estaba hospedando (El Camino Real).
Al
día siguiente Castaneda le llamó a Jodorowsky para solicitarle si podían verse
antes de lo previsto. Jodorowsky aceptó. Finalmente se volvieron a encontrar,
se felicitaron mutuamente, y Castaneda le mencionó a Jodorowsky que le gustaría
que le hiciera una película sobre Don Juan.
Pero
entonces Castaneda comenzó a tener dolor de estomago lo que lo obligó a regresar
a su hotel, y Jodorowsky ya no volvió a encontrarse más con Castaneda.
Y
Jodorowsky concluyó su relato diciendo que él piensa que chamanes provocaron
ese dolor de estómago en Castaneda porque no querían que sus grandes secretos
se revelaran de manera visual al público.
Jodorowsky vario un poco la historia en sus diferentes relatos, y a continuación les transcribo aquellos que he encontrado.
EL PRINCIPAL RELATO DE JODOROWSKY
Jodorowsky relató lo siguiente sobre ese supuesto encuentro:
« Mi encuentro con Carlos Castaneda fue un encuentro casual, él es un escritor rodeado de un aura misteriosa, era imposible de encontrar. En la época de su mayor celebridad cientos de norteamericanos andaban por México buscándolo con el goloso deseo de que les presentara al mitológico maestro del peyote Don Juan.
Yo no tuve que buscarlo, él se acercó a mi mesa. Yo estaba comiendo un bistec de carne argentina en el restaurante El Rincón Gaucho, yo estaba acompañado por una actriz de la televisión que después de seguir un curso de entrenamiento en una iglesia de cienciología, decidió cambiar su nombre mexicano por el de Troica. A mí no me interesaba su mente sino sus exuberantes curvas.
Al comienzo cuando Castaneda se acercó, creí que era un camarero. En México es fácil determinar la clase social a la que se pertenece un individuo solo con verle el físico. Castaneda era bajo de estatura, fornido con el pelo crespo, la nariz achatada y levemente picada; en fin un humilde autóctono.
Pero en cuanto me habló, por el tono reposado de su voz, por su delicada pronunciación, por la vibración luminosa de su intelecto, supe que era un hombre de cultura superior. Su simpatía personal me hizo considerarlo instantáneamente como un amigo.
- "Perdón Alejandro que lo interrumpa, pero he visto varias veces su película 'El Topo' por lo que quise venir a saludarlo, soy Carlos Castaneda".
Podría haber sido un embaucador ya que nadie conocía el rostro de Castaneda, sin embargo le creí, y más tarde pude comprobar por un dibujo que apareció en un libro y por una foto que publicó su ex esposa que efectivamente era él.
También Troika le creyó, y aunque ella nunca había leído sus libros, la notoriedad del personaje pareció embriagarla y con un gesto displicente, como si la acosara el calor, se abrió el escote mostrando el entorno de sus senos e hinchó los labios para murmurar como si estuviera besando un falo invisible.
Castaneda después de fijar una mirada de halcón en la carne viva que se le estaba ofreciendo enfrente de él, me sonrió y me dijo:
- "Si nos hemos encontrado debe de ser por algo, me gustaría hablar con usted en un sitio más tranquilo."
m Yo le propuse ir a su hotel pero él insistió en venir al mío. Yo por tener un floreciente productor estaba alojado en el lujoso hotel Camino Real, quedamos en que él vendría al día siguiente.
A mediodía lo esperé, a las 12 menos cinco sonó el teléfono de mi cuarto, me dije "por supuesto me llama para decirme que no puede venir", pero con un tono respetuoso me preguntó si no me molestaba recibirlo antes de la hora fijada. Me conmovió tanta delicadeza que acepté.
Apenas entró en mi cuarto, le ofrecí una silla y nos sentamos frente a frente y nos miramos a los ojos escudriñándonos como dos guerreros, sin ninguna agresión por supuesto, pero sí con mucha esperanza de encontrar un interlocutor agradable. ¿Cuánto duró eso? ¡Una eternidad! Él fue el primero en hablar y pronto llegué a la cuestión que nos interesaba.
- "En tus libros nos ha revelado una forma de ver el mundo diferente, has hecho revivir el concepto de Guerrero espiritual, has vuelto a poner de actualidad el trabajo sobre el sueño lúcido, y sin embargo no sé si eres un loco un genio o un mentiroso", le dije.
- "Todo lo que cuento es verdadero, no he inventado nada", me respondió con una sonrisa luminosa
- "Leyéndote he tenido una impresión de que fundándote sobre una experiencia real en México, a partir de ella elaboras e introduces conceptos extraídos de la tradición esotérica universal en tus libros, puede encontrarse desde el zen, los upanishads, el tarot, el trabajo sobre los sueños de Herbie de San Denis, etcétera, etcétera. Sin embargo de una cosa estoy seguro, es evidente que recorres realmente este país para hacer tus investigaciones. Es probable que aglutinando todo lo que descubres hayas creado la figura de Don Juan", le dije.
Él me contestó:
- "De ninguna manera, te lo aseguro, él existe."
Y a continuación me contó aquello de cómo el brujo con quien se reuniera en el Paseo de la Reforma (que es una avenida principal de la ciudad) con una simple palmada en la espalda lo proyectado varios kilómetros de distancia porque se había dejado distraer por una mujer que pasaba por allí.
Luego me habló de la vida sexual de Don Juan y me dijo que él era capaz de eyacular 15 veces seguidas.
Recuerdo que también me contó que su maestro despreciaba a los seres humanos que sacrificando sus capacidades mágicas, procrean niños. "Cada hijo nos roba un pedazo del alma", dijo. Él insinuó también el tema del canibalismo saturnal, pero quizá viendo en mi una expresión de horror cambió de tema.
- "¿Por qué las circunstancias nos han juntado? No será para que realicemos una película, Hollywood me ha ofrecido varios millones de dólares para llevar a la pantalla mi primer libro, pero no quiero que Don Juan termine siendo Anthony Quinn. Vamos a ponernos de acuerdo para ver las posibilidades de filmar en sitios reales mostrando verdaderos milagros, auténticos brujos sin utilizar efectos especiales trucos que convertirían a todas esas enseñanzas en banales cuentos de hadas", me dijo.
De repente a Castaneda comenzó a tener dolores de estómago, y me dijo entre quejidos que eso no le ocurría nunca en la Sierra donde bebía agua de los arroyos sin ningún mal, pero en la ciudad donde el agua era al parecer potable la diarrea lo atacaba.
Comenzó a retorcerse más y más. Llamé un taxi y lo acompañé su hotel Holiday Inn. Debido a los tradicionales embotellamientos del tráfico demoramos casi una hora en llegar. Apenas nos dimos la mano se fue corriendo y nunca más lo volví a ver.
Al mismo tiempo que a él le habían dado esos retortijones, a mí me atacó un violento dolor en el hígado que me obligó a guardar cama tres días. Una vez restablecido lo llamé al hotel me dijeron que se había marchado sin dejar una dirección.
Cuando pasé por allí e interrogué al portero, me dijo que el señor estaba acompañado por una atractiva muchacha. Su descripción concordaba con la figura de Troika.
La diarrea de Castaneda durante mucho tiempo no me provocó sospechas ya que ese mal ataca a tantos turistas que los mexicanos lo llaman "La venganza de Moctezuma" pero poco a poco recordando otra vez los detalles de nuestro encuentro se me plantaron algunas dudas.
La diarrea exige una evacuación rápida, entonces ¿por que Castaneda no usó mi baño? Eso lo habría aliviado por un buen momento. Y si estaba tan mal como decía, entonces ¿cómo resistió el viaje en taxi por más de una hora?
Así que comencé a sospechar de otra cosa: a él más bien parecía dolerle del estómago y las tripas las vísceras, los músculos y los huesos. Así que probablemente algún espíritu enviado por otros brujos lo había atacado al mismo tiempo que a mí para impedirnos que el proyecto de filmar su libro se realizará, lo que habría significado revelar ciertos secretos al mundo entero.
Es un misterio que jamás resolveré. »
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En este video un youtuber narró en español este relato:
UNA ENTREVISTA
En una entrevista que le hicieron a Jorodowsky, él relató lo siguiente sobre ese encuentro:
Entrevistador: Castaneda es un personaje inaprensible al que pocos pueden ufanarse de haber visto. ¿En qué circunstancias usted lo conoció?
Jodorowsky: En aquel entonces, en los años 70, yo era muy conocido en ciertos medios por mi película "El Topo", que para algunos se había convertido en una especie de referencia en materia de cine mágico. Castaneda la había visto dos veces y le había gustado mucho.
Yo estaba en México, en un restaurante donde sirven filetes deliciosos y se bebe un vino excelente. Estaba en compañía de una actriz mexicana que reconoció en el local a una amiga suya que estaba en una mesa con un hombre — ese hombre era Castaneda.
Cuando Castaneda oyó quién era yo, mandó a su amiga a nuestra mesa; la mujer me preguntó si quería conocerlo.
- "¡Por supuesto! —respondí— ¡soy un gran admirador suyo!".
La mujer dijo que él vendría a nuestra mesa, pero yo me ofrecí a ir a la suya. Después de conversar, le propuse a Castaneda que fuéramos a su hotel, pero él prefirió ir al mío. Parecíamos dos orientales: intentábamos superarnos el uno al otro en cortesía. Él insistió en anteponer mis gustos a los suyos, y yo obviamente, hice lo mismo.
Entrevistador: ¿Y no dudó usted si estaba en presencia del verdadero Castaneda?
Jodorowsky: ¡Ni un instante! Posteriormente en Estados Unidos, se publicó un libro en donde aparece un retrato de él, y corresponde al hombre que yo conocí.
Entrevistador: ¿Cuál fue su primera impresión?
Jodorowsky: En México es posible determinar la clase social a la que pertenece un hombre por sus simples rasgos físicos. Castaneda parecía un camarero.
Entrevistador: ¿Cómo es eso?
Jodorowsky: Sí, él tiene aspecto de un hombre del pueblo, no es grueso pero si fornido, con el pelo crespo y la nariz un poco achatada, un mexicano de las clases populares. Pero en cuanto abre la boca se transforma en principe; detrás de cada una de sus palabras se percibe una cultura muy vasta.
Entrevistador: ¿Da la impresión de sabiduría?
Jodorowsky: Más que un hombre sabio, puedo decir que es un hombre simpático. Nos hicimos amigos en un instante. Vestía con sencillez y acababa de terminar un buen filete con Beaujolais para acompañar. No se parecía a Don Juan, sino al Castaneda de sus libros: encontré la misma melodía, la misma voz, por así decirlo.
Entrevistador: ¿Según usted, los libros de Castaneda narran hechos reales o son ficción?
Jodorowsky: Me es difícil pronunciarme. Mi impresión es que sus libros tienen una base de experiencia verídica, a partir de la cual elabora e introduce conceptos extrapolados de la literatura esotérica mundial. Dentro de sus libros se pueden encontrar el Zen, los Upanishads, el Tarot, la teoría de los sueños. Una cosa es segura: realmente recorre todo México para sus investigaciones.
Entrevistador: ¿Usted cree en la existencia de Don Juan?
Jodorowsky: Creo que ese personaje es una genial invención de Castaneda, quien seguramente se reunió con varios chamanes.
Entrevistador: ¿Cómo se desarrollo su conversación en el hotel?
Jodorowsky: Primero me llamó para informarme que llegaría cinco minutos antes a nuestra cita. Me conmovió tal delicadeza. Luego, una vez que llegó, le dije: "No sé si eres un loco, un genio, un farsante o si estás diciendo la verdad".
Me aseguró que no escribía otra cosa que la verdad, y comenzó a contarme una historia increíble sobre cómo don Juan, con solo un golpe en los hombros, lo catapultó 25 millas porque se había dejado distraer por una mujer que pasaba por ahí.
También me contó sobre la vida sexual de Don Juan, que era capaz de eyacular quince veces seguidas. Por otro lado, me parece que a Castaneda le gustan mucho las mujeres.
Me preguntó si podíamos hacer una película juntos. Hollywood le había ofrecido mucho dinero, pero a él no le gustaba que Don Juan fuera interpretado por Anthony Quinn.
De repente, le dio diarrea, con un fuerte dolor de estómago, algo que según me dijo, nunca le había pasado antes. Yo mismo me quejaba de fuertes dolores en el hígado y la pierna derecha. Fue extraño que todo esto comenzara en el momento en que empezábamos a hablar de un posible proyecto en común.
El dolor era tal que nos obligaba a arrastrarnos por el suelo. Mandé llamar a un taxi y lo acompañé a su hotel. Luego fui a Pachita para una operación. Insistí en que Castaneda viniera él mismo a ver a esa mujer tan extraordinaria, pero no lo hizo. Tuve que quedarme tres días en cama. Una vez recuperado, lo llamé al hotel, pero ya se había ido. Nunca más lo volví a ver, la vida nos separó. Un guerrero no deja rastro.
Entrevistador: ¿Es decir que Castaneda le parece un tamposo y a la vez una persona muy interesante?
Jodorowsky: Me contó esas historias de Don Juan con tanta convicción. Yo estoy acostumbrado al teatro, al espectáculo, a los actores, y me pareció que no era un mentiroso. Quizás esté loco y sea un genio.
Entrevistador: Según usted, ¿cuál ha sido la aportación de Castaneda?
Jodorowsky: Su aportación ha sido inmensa: ha desarrollado una fuente de conocimiento alternativo, la fuente sudamericana. Ha revivido la idea del guerrero espiritual… redescubrió para nuestros tiempos el trabajo sobre los sueños lúcidos… sus libros revelan muchas cosas olvidadas. Así que, verdad o mentira, no importa. Si es un engaño, es un engaño sagrado.
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En este video pueden escuchar a un youtuber relatar en español esa entrevista.
OTRA ENTREVISTA
En otra entrevista Jodorowsky afirmó:
« Carlos Castaneda me dijo que quería conocerme porque había visto mi película "El Topo" dos o tres veces.
Yo conocí a Castaneda en el lugar más insólito de México, a Castaneda se le considera un mago místico, un maravilloso vegetariano, pero yo lo conocí en un restaurante llamado 'El Rincón Gaucho' en el que servían enormes bistecs y vino.
Enseguida le dije: "escucha tengo tres teorías sobre ti. Don Juan existe o no existe, eso no lo sé. Pero o eres un loco y realmente crees todo lo que dices, o eres un tramposo genial que se lo ha inventado todo y por lo tanto uno de los más grandes poetas de la lengua castellana, o dices la verdad".
Y él contestó sencillamente: "te digo la verdad, Don Juan existe".
Si decía la verdad me resultaba increíble.
Enseguida se produjo el milagro que ocurre junto a una persona de un elevado nivel espiritual, se convierte instantáneamente en tu amigo, no sentimos ninguna desconfianza y nos comunicamos de amigo a amigo.
Creo que cuando algo parece milagroso lo importante no es que sea falso o real, lo importante es saber si eso es útil, y si es útil es maravilloso. Qué importancia tiene que sea real o falso, los libros de Castaneda son maravillosos no tiene ninguna importancia que sean verídicos o no.
¿Por qué nos acercó el destino?
Tal vez para hacer una película, pero recrear los milagros a base de efectos especiales no conduce a nada, no vale la pena, habría que filmar un mago y captar realmente la magia que hace con una cámara, sin que hubiese un montaje sino presenciando el milagro, y eso es muy difícil de lograr. »
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En este video a partir del minuto 7:15 pueden ver esa segunda entrevista.
OBSERVACIONES
Yo
considero que lo más probable es que Alejandro Jodorowsky haya inventado esa
historia porque yo he investigado mucho a Carlos Castaneda y nunca vi que Castaneda
se comportara de esa forma tan afable y servil hacia alguien que no fuera una
mujer que le interesara.
Carlos
Castaneda era el “GRAN NAHUAL MISTERIOSO” idolatrado por muchos y un hombre
bastante presuntuoso a pesar que él pretendía haber dominado a su ego.
Entonces
no tiene sentido que Castaneda se mostrara tan abordable y apacible hacia un
cineasta novato que acababa de estrenar una película de muy bajo presupuesto y la cual es considerara por muchos espectadores como un filme mediocre.
Además
que Jodorowsky afirma que Castaneda le aseguró que Don Juan podía eyacular
quince veces seguidas, pero yo no he sabido de ningún hombre que pueda hacer
eso, y esa aseveración se contradice con la enseñanza de Castaneda donde los
nahuales buscan preservar lo más posible su energía y por eso evitan eyacular.
Y
Jodorowsky también afirmó que Castaneda le habló de canibalismo, pero yo nunca
he escuchado que haya habido canibalismo en el nahualismo mesoamericano.
Por
consiguiente (y además sabiendo lo embustero que es Jodorowsky) mi conclusión es que lo más posible es que este encuentro haya sido
una mentira que Alejandro Jodorowsky inventó para relucirse.
NOTA
En una entrevista que le hicieron a Castaneda en 1982, él señaló que renunció a filmar sus libros; sobre este asunto la entrevistadora escribió:
« Recuerdo que le comenté a Castaneda que había leído en "La Gaceta del Fondo de Cultura Económica" un artículo de Juan Tovar en el que se menciona la posibilidad de filmar sus libros.
"Sí –dijo Castaneda– durante un tiempo se habló de esa posibilidad."
Pero Castaneda ya le había dicho a Juan Tovar que lo último que esperaba ver era a Anthony Quinn en el papel de Don Juan. Parece que alguien había propuesto a Mia Farrow para uno de los papeles.
"Concebir una película así era muy difícil –nos comentó Castaneda– no es ni etnografía ni ficción. El proyecto al final fracasó. El nagual Don Juan Matus me dijo que no se podía hacer." »
Probablemente Jorodowsky leyó esa entrevista y por eso él incorporó dentro de su relato a Anthony Quinn.

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