Sobre este nacimiento,
el maestro Pastor explicó lo siguiente:
« Nosotros sabemos muy bien que ustedes existen
individualmente, pero ustedes deben de saber que también existen
colectivamente. Y a nivel cósmico es en su conjunto que los humanos son
considerados como una entidad divina que ustedes llaman humanidad, y esa
entidad divina es nuestro hijo querido que estamos cuidando y llevándolo hacia
su nacimiento celestial.
Entonces,
¿A quién es a
quien nosotros consideramos y a quien nosotros estamos tratando de iniciar?
Principalmente es a la humanidad en
su conjunto que será un nuevo Logos en el futuro. Pero es justamente pasando
por las individualidades que constituyen a la humanidad y despertando a cada
una de esas individualidades hacia una vida unitaria y hacia una realidad superior,
que se va creando ese ser cósmico que en el futuro va a ser un nuevo Dios
creador.
Y cuando ese día llegue, los ángeles
cantarán y las campanas sonarán como está escrito en la Biblia:
"Y cuando él nazca, todos los ángeles cantarán una canción de
alegría y todas las liras y todas las trompetas comenzarán a sonar."
Y es a ese niño cósmico que nosotros
tenemos el deber de cuidar, de hacer crecer, y de llevar ante un Logos mayor
para que le de su iniciación. Ese niño es el que está simbólicamente (a un
nivel esotérico) representado en el establo, y quien lleva la corona, y quien
recibe el cuidado de María (quien esotéricamente es su madre cósmica, o sea la
Tierra) y quien se alimenta de su leche, y también quien recibe la protección
de José (quien esotéricamente es su padre celestial).
Y este niño cósmico es llevado por
los ángeles ante su Padre, quien es un Dios mayor que él, y que lo reconoce, lo
consagra y declara:
« Un nuevo Dios
creador ha nacido, ahora podemos partir. »
¿Y muere el Dios
mayor?
No. Absolutamente no. Sigue siendo
él mismo y a medida que el recién nacido se convierte en Dios Hijo, o sea en la
segunda divinidad, de este reconocimiento de los dos emerge la tercera divinidad
que es el Espíritu Santo, y por lo tanto, la energía que creará una nueva
creación.
Y aquí es donde el Dios Padre en ese
momento se proyecta, crea chispas divinas, y el Hijo tiene la responsabilidad de
fusionarse también con esa proyección y de alimentar la proyección, mantener la
proyección y aprender paulatinamente a volverse él también en un Dios Padre, para
que luego él se pueda también proyectarse en otro ciclo.
Y es por eso que se enseña en la doctrina
oculta de que también existen los dioses inmaduros. Pero no es que esos Dioses
sean imperfectos, sino que se debe simplemente porque hay ciclos cósmicos
cuando nacen estos Logos, en donde deben aprender a actuar como Reyes del Universo,
y deben aprender a actuar como Dioses creadores. Y para eso, ellos toman el
ejemplo del Padre. Y una vez que ellos se vuelven maduros, también se vuelven
un Padre, y el ciclo así se repite, y la rueda no tiene fin, no tiene fin.
_ _ _
Espero que esto lo hayan
comprendido, y no les pido que me crean ciegamente. Ustedes están perdiendo el
tiempo si solo buscan creerme. En cambio, lo que si tienen que hacer es tratar
de entrar en el concepto.
Entonces, ya sea que me crean o no, ustedes
tienen que experimentar el concepto, experimentar esta realidad, y es entrando en
la experiencia que ustedes verán si puedes aceptar lo que les digo o no.
No me interesa que la gente me crea.
Todo lo que quiero es activar en los humanos una conciencia de su divinidad. No
quiero ser más que eso, no quiero ser otra cosa. No quiero crear, como lo he
dicho tantas veces, una nueva religión o una nueva escuela esotérica. Actualmente
no sirve crear una nueva institución porque ustedes ya tienen todo lo que
necesitan por ahora, para llevar a cabo la transición que tienen que efectuar
en este momento.
Pero por el otro lado, para usar
todo lo que ustedes ya tienen como enseñanza, ahí si necesitan de un
entendimiento. Y es allí donde nosotros, en todo el mundo, y a través de todo
lo que somos, y llevados por la buena voluntad, tratamos de difundir esta realidad
superior para que así se dé ese nacimiento.
Y les decimos a los humanos alto y
fuerte:
“Humanidad,
despierta y vuélvete el nuevo Rey.”
Pero antes de que el Rey se levante,
cada una de sus partículas debe de ser concientizada a esta realidad. Y es por
eso que la evolución de la humanidad, la evolución de este Logos que debe nacer
frente a las estrellas y ser coronado por las constelaciones. Este nacimiento
pasa necesariamente por la evolución individual de las partículas que lo
constituyen.
Y es solo cuando cada partícula,
cada individualidad se encuentra iluminada, que toda la humanidad alcanzará el
grado de iluminación, el grado de Buda como dicen los esoteristas, y que este
nuevo Logos podrá nacer, y que este nuevo Logos aparecerá en el Universo.
Y después de decirles esto,
seguramente algunos de ustedes se preguntarán:
¿Qué será de nuestra
existencia?
Y la respuesta es que ustedes
seguirán existiendo, créanme. No desaparecerán. Absolutamente no. Por el
contrario, aquí es donde surge la vida real. Mientras que actualmente ustedes se
encuentran en lo opuesto de la vida. Cierto, físicamente están vivos, pero esa
no es la verdadera vida, y es por eso que se encuentran tan aburridos.
Entonces, cuando les hablo de la
vida real, ustedes no me comprenden porque les estoy hablando de algo que
ustedes todavía no conocen.
(Nota de Cid: es interesante
constatar que los ángeles en el libro “La
Respuesta del Ángel” dijeron algo parecido, ya que ahí los ángeles
declararon:
“La verdadera
vida todavía no la conoces, porque estas apenas en proceso de nacer. Sueñas
todavía de la vida. Y una vida vendrá en comparación de la
cual, la vida actual es muerte. Todavía no podrías soportarla, pero
¡Vete preparando!”)
Y es por eso que les digo que no
traten de admitirme, porque eso es inútil y solo puede acarrear más conflictos
de los que ya tienen. Y eso es lo que crea las ideologías, las filosofías y las
religiones, pero ya hay suficiente de todo eso. Entonces mejor suspendan el
pensamiento, sientan la presencia e integren la experiencia.
Y cuando la integren, ustedes mismos
se darán cuenta que la personalidad y la vida física son solamente instrumentos
que les ayudan para evolucionar. Y con esos instrumentos el humano se despierta
a la vida real, se despierta a su divinidad.
Las angustias que ustedes sienten actualmente
son simplemente los miedos de la personalidad, pero las suposiciones del
intelecto que intenta imaginar cómo él puede convertirse en un Dios, mientras
que en este momento solo es un pequeño humano, esas especulaciones ya no tiene
lugar una vez que ustedes comprenden.
En este momento la personalidad se
dice a sí misma:
“Pero veamos, yo soy Pablo, o yo soy Juan,
o yo soy María, y sé que un metro es un metro, y un kilómetro es un kilómetro, y
un año luz es un año luz.
¿Pero en cambio
qué significa ser Dios?"
Y es por eso que les digo que no
traten de intelectualizarlo, precisamente porque para entender lo que es
ilimitado, no se debe de utilizar instrumentos de medición o acaso para medir
el Universo:
¿Ustedes van a
sacar vuestra regla de medir?
No
Y lo mismo sucede con Dios, entonces
los hombres para tratar de estimar lo que es Dios usan conceptos que se acercan
más a lo divino, y así comienzan utilizando conceptos como la luz, pero pronto incluso
esa noción será superará, porque el hombre finalmente comprenderá que el Universo,
no es una distancia, sino que es una conciencia. ¡Y eso lo cambia todo! »
(Conferencia
del 29.07.87)
OBSERVACIÓN
Ahora bien, hay
que precisar que en un inicio, la humanidad será un pequeño Dios creador que se
encargará de crear un pequeño planeta, y luego gradualmente, y a medida que
continúe evolucionando, este pequeño Logos se transformará en un Logos cada vez
mayor que podrá crear y dirigir creaciones cada vez más grandes del universo:
primero planetas más sofisticados, y luego sistemas estelares, etc.





