LO QUE ES EL AMOR EXPLICADO POR EL MAESTRO PASTOR





Cuando le preguntaron al maestro Pastor:


El amor y el poder parecen ser dos conceptos opuestos que se enfrentan. ¿Cómo combinar los dos?


El maestro respondió:


« El amor y el poder son de hecho una síntesis cuando los consideramos de acuerdo con los conceptos divinos, mientras que a un nivel físico luchan entre sí.

El amor y el poder no son tesis y antítesis, sino que por el contrario, y como lo acabo de señalar, son síntesis. Pero hay que saber de qué poder estamos hablando y también de qué tipo de poder se ejerce en la Tierra.

Precisamente si uno quisiera hablar correctamente sobre el amor, tendría que cuestionar el poder. Pero establecer el amor o un pacto de amor en la Tierra, ya sea por medio de una religión, por medio de una iglesia, o finalmente por medio de una sociedad basada en el amor. No significa que el poder ya no existirá y que a partir de entonces todos los humanos serán como grandes hermanitos que se la pasarán paseando juntos en los prados viendo las flores crecer y las mariposas volar, y que todos se abrazarán, todos se querrán y nadie se preocupará más por la tormenta que puede aparecer, o por la cosecha que se debe de hacer, o por todas las demás cosas que se deben de efectuar para vivir en el plano físico.

No


Por el contrario, el amor necesita del poder, y el amor vive gracias al poder para justamente poder perpetuarse, y sobre todo, para perpetuarse en el equilibrio y la armonía. El amor sin el poder es algo falso, ilusorio y completamente vano. Y desafortunadamente es el amor que la mayoría de los discípulos principiantes buscan, y es debido a este amor ilusorio que ellos se queman sus alas, y que se dan cuenta mucho después, que al tratar de hacer surgir este tipo de amor, ellos solo perdieron su credibilidad, perdieron sus energías, perdieron su dinero, etc.

En cambio el amor unido al poder permite ejercer otro concepto que también es su sinónimo y que es la justicia misma, porque no se puede hablar de amor sin hablar de justicia, ya que es la justicia la que permite que el amor se establezca, y que el amor sea creíble y que se vuelva una fuerza real. Entonces, un individuo que realmente quiere ser amor debe también ser justicia.

El humano no puede ser amor sin ser al mismo tiempo justicia, porque de lo contrario no sabría cómo irradiar este amor de manera justa. Y es por eso que siempre hay tantos problemas para dar a conocer el concepto de lo que es el amor a un discípulo naciente o a un laico. Porque ellos creen que amar es aceptar todo del otro, ser ciego como dice vuestro proverbio: "el amor es ciego". Pero a nivel espiritual eso es incorrecto.

Por el contrario, el verdadero amor te permite conocer mejor a tu prójimo y amarlo a pesar de lo que sabes de él. Y esto es el verdadero amor. Mientras que la mayoría de las personas que aman, tan pronto como conocen y descubren que el prójimo no es perfecto, entonces su amor termina enfriándose a causa de todos los defectos y de todos aspectos negativos de la otra persona.

Pero el propósito del amor no es echar un yeso en todas las fachadas del mundo y decir: "miren cómo son hermosas las fachadas". Sin importar que dentro de las fachadas las tuberías están oxidadas, que las ratas tienen infestado el sótano y el ático, y que detrás de la fachada se oculta toda clase de podredumbres.

No

El amor no es eso. No es una máscara que te opaca la realidad. Sino por el contrario, el amor es una gran lucidez. El amor es decirse:

« Sé muy bien cómo eres, conozco tus aspectos oscuros, sé que eres un predador, porque veo tus dientes largos y sé que me quieres comer. Pero a pesar de eso y mientras las fuerzas del bien me permitan hacerlo, te enfrentaré, y mientras te enfrento, intentaré hacerte ver que detrás de tu oscuridad hay alguien que sabe amar tanto como yo puedo amarte a ti pesar de tu actitud negativa; y a pesar de que seas un pequeño demonio, intentaré volverte un poco más angelical. »


Amar no es mirar al otro y no hacer caso de sus defectos. No. Amar es amar a pesar de ello, y eso es lo que me gustaría que ustedes entendieran. Amar es amar a pesar de todos los defectos que tiene el otro, pero no para aceptarlos, sino para sublimarlos.

Y es que una vez más, dicho esto, tengo que detenerlos porque los humanos al escuchar esto tienden a irse al otro extremo. Y es que amar tampoco significa abrir tu corazón a todo lo que te hagan y en gran exaltación decirte a ti mismo:


“Debo de amar al ladrón porque Jesús lo dijo, debo de amar al asesino porque Jesús lo dijo.”


No


No sucede de esa manera. Si Jesús dijo que deben de amar incluso a aquel que comete pecado, no es porque deban olvidar su maldad y olvidar los errores que ese individuo ha cometido. No funciona así. Jesús les dijo eso para simplemente hacerles comprender cual parte de la persona requiere ser amada y cual otra parte de la persona requiere ser corregida.

Y así, en el ladrón o en el asesino, no es esa parte de ese individuo que robó o que asesinó la que ustedes deben de amar. Sino que por el contrario, ustedes deben de corregir esa parte, reeducarla, reinsertar al individuo. Pero por el otro lado, ustedes cometen un error al olvidar que ese individuo también es una chispa divina, una parte del universo, como también lo son la flor, la roca, el perro, el gato y ustedes mismos. ¡Todos son parte del universo!

Y es en esa dimensión que ustedes deben de amar. No a ciegas. Amar a ciegas no es el verdadero amor, porque tan pronto como ustedes sufren de una injusticia, entonces vuestro coraje para amar se diluye. Y es así como hay personas que en el camino evolutivo de repente se ponen a amar muy febrilmente porque se sienten abrumadas por una exaltación, o por una devoción, o por un fervor místico. Pero que después de algunos reveses que la sociedad les inflige, su amor se enfría y entonces se dicen a sí mismas:

« El amor finalmente no existe, son solo invenciones religiosas, son solo fantasías utópicas. »


Pero eso es erróneo, lo que pasa es que esas personas no supieron amar con el amor verdadero, sino solo con el amor ilusorio.

Como todas las cosas venidas del cielo, el amor necesita de un cierto grado de conciencia para ser asimilado a través de cada individuo. Y por consiguiente no se le puede pedir  a alguien que todavía se encuentra en un estado de conciencia demasiado bajo que exprese un amor verdadero. Esa persona sentirá la necesidad de ser amada, y ella también querrá amar, pero solo a nivel afectivo, es decir, exactamente como un niño.

Y observen como en la sociedad la mayoría de los humanos todavía se encuentran en ese nivel, buscando el amor a nivel afectivo y emocional. Y por ejemplo, el esposo a través de la esposa continúa buscando el cariño de la madre. Y la esposa a través del esposo continúa buscando la protección del padre, etc.

Pero resulta que los humanos (y a pesar de que ya tengan cuarenta, cincuenta o sesenta años) mientras sigan manteniendo una inmadurez en sus relaciones con el amor, ellos no podrán convertirse en seres libres.

Miren todos los problemas que tienen los humanos precisamente con este tipo de relaciones afectivas. Por ejemplo todos los celos que eso provoca. Porque tan pronto como uno se enamora a un nivel afectivo y emociona, existe el concepto de la propiedad, la noción de la exclusividad que germina automáticamente, y esa es la raíz de todos los celos, de toda la ilusión, de toda la angustia y de todo el sufrimiento que desafortunadamente ocurre cuando ocurre un divorcio, una muerte o una separación.



Entonces si la emoción del verdadero amor no es el afecto, entonces,


¿Qué es?


Y la respuesta es que el mejor sinónimo para describir lo que es el verdadero amor es la palabra vida. Porque esta palabra transmite una imagen más exacta de lo que es el amor.

Imaginen lo que es la vida, la emoción que sienten cuando vieron a vuestro hijo nacer, cuando fueron testigos de ese nacimiento, cuando se convirtieron en padre o en madre. O si son más jóvenes, cuando vuestra mascota tuvo cachorritos y que ustedes estuvieron frente al milagro de la vida.

¿Sienten esa emoción?


Pues bien, el amor es eso, es la vida.



Entonces, como pueden ver, cuando queremos hablar del amor, estamos hablando de todo lo que constituye al ser humano, ya que estamos hablando del poder, pero también estamos hablando de la naturaleza misma de la vida.

Y es por eso que no podemos hablar de cosas divinas de manera disociada, y por ejemplo, decir que Dios es esto y que Dios es aquello, porque todos estos conceptos son solamente diferentes aspectos que componen una misma esencia. Por lo tanto, no tiene sentido trabajar con el poder de un lado y el amor por el otro lado, sino que es necesario sintetizarlos.



¿Qué es entonces la vida ya que para conocer el amor primero deben pasar por la vida?


Y para descubrir esto, para eso justamente ustedes vienen a la Tierra, para precisamente experimentar la vida. Observen vuestra vida diaria, vuestra vida en pareja, vuestra vida profesional, vuestra vida con vuestros amigos. ¿Cuál es el punto de todas estas relaciones, de estos encuentros y de estos compromisos? ¿Qué significado tienen todas estas experiencias?

Pues bien, resulta que a través de todas estas experiencias, a través de todas estas acciones, a través de todos estos movimientos, lo que se les propone a los humanos es precisamente de descubrir el amor. Y es por eso que ustedes no lo conocen, y es por eso que se preguntan tanto sobre el amor, porque es una especie de recompensa que se les da al final, es el descubrimiento final de vuestra evolución.


Ustedes descienden a la Tierra para crear vuestro templo interior. Y para darles una analogía, es como un albañil que primero tuvo que cavar y remover mucha tierra, y en sus esfuerzos descubrió rocas difíciles de mover, y también descubrió capas de agua difíciles de neutralizar, pero aún así él siguió bajando hasta tocar lo más profundo para ahí sentar las bases de su edificio.

Y esto es lo que ustedes mismos están haciendo actualmente, esto es precisamente lo que la encarnación les permite efectuar. Es de descender en el plano físico, y como un albañil, cavar para sentar las bases de vuestra propia creación que son ustedes mismos.

Obviamente no son los mismos cimientos arquitectónicos, eso es seguro, pero estos representan los mismos objetivos y son igual de esenciales que las bases de un edifico, porque sin los cimientos, el edificio no tiene equilibrio y se derrumbaría. Y de la misma manera, el hombre que desciende a la materia, a la vida física, descubrirá los equilibrios que necesita para convertirse en un ser divino.

Y a partir de estos equilibrios él se encontrará con grandes nociones como es el amor, como es lo divino, como es la eternidad, etc. Y en ese momento, él se convierte en una cruz que se abre, en lugar de ser solamente un cubo que está cerrado, un cubo que representa la materia, o sea los cuatro.

Y cuando el hombre descubre los equilibrios, los cuatro se despliegan y se convierten en una cruz que comienza a girar en el universo. Y tan pronto como él se asocia con el movimiento del universo, entonces puede comprender las grandes nociones como es el amor divino. »

(Conferencia del 27.06.87)









¿POR QUÉ LOS HUMANOS DESCIENDEN A LA TIERRA?





A esta pregunta, el maestro Pastor respondió lo siguiente:

« Los humanos descienden a la Tierra para evolucionar, y en su vida diaria ellos experimentan con diferentes acontecimientos, ellos tienen enfrentamientos y problemas, es una confrontación continua con otras fuerzas, con otros estados mentales, con otros estados de conciencia y con otros bloqueos.

Todo esto es como un teatro, un campo donde todos ustedes tienen el derecho de descubrir la vida de la manera que ustedes quieran y como ustedes puedan. Y es por eso que como lo dije antes, ustedes no tienen que esperar que el mundo sea perfecto, porque un mundo perfecto sería un lugar inútil para evolucionar.

Un mundo perfecto dejaría de tener valor para evolucionar debido a que el individuo no podría ejercer su libertad para aprender algo. Es como si existiera una escuela con todos los fondos necesarios para hacerla funcionar, con los mejores maestros, con los mejores instrumentos, con los mejores libros, pero que no aceptaría a los estudiantes que necesitan aprender, sino únicamente a los estudiantes que ya lo han entendido todo.

Comprenderá entonces que a esta escuela, ningún estudiante iría porque, de hecho, son solamente los grandes eruditos quienes podrían ingresar en ella, o sea aquellos que ya tienen el conocimiento y que por lo tanto ya no necesitan aprender.

Pero una escuela no está allí para enseñar a los que ya saben, esa no es su vocación. La función de una escuela es justamente de darle la bienvenida a los que no saben, y formar una estructura para enseñarles, y esta estructura está organizada por los que ya saben.

Y los maestros intentan, tanto como ellos lo puedan, mantener la calma para que los estudiantes puedan tener un lugar donde estudiar. Pero ustedes conocen bien el ambiente de las clases cuando estas se ponen agitadas. Saben que los estudiantes se comportan de una manera extraña incluso si el maestro llega con su autoridad. Hay estudiantes que no quieren aprender nada y solo se la pasan haciendo ruido, mientras que otros estudiantes aprenden muy rápido y con buena voluntad.

Pues bien, la Tierra es exactamente así, una escuela con aquí y allá, dispersado por todo el mundo, de maestros, iniciados y mesías que llegan cíclicamente para enseñar a los humanos cómo vivir. Pero luego, dentro de esta escuela que es la Tierra, las personas son libres de experimentar y aprender como ellas quieran, ya sea de la manera constructiva siguiendo los consejos que les dan los maestros, o de la manera negativa confrontándose al karma negativo de sus malas acciones. Y ahí reside todo el interés de la encarnación.


Si ustedes estuvieran en un planeta donde todo estuviera regulado para tener una historia que parece ser la de un mundo ideal, un mundo perfecto. Pues resulta que nadie sería feliz, porque nadie podría experimentar, incluso si tienen que experimentar equivocaciones para descubrirlo. Y allí, los más jóvenes me entenderán, porque ellos saben lo importante que es experimentar, incluso si se cometen errores.

Ellos se dicen a sí mismos:

« Incluso si puedo estar equivocado, yo quiero hacerlo de todos modos, porque es mi vida, porque quiero moverme, porque quiero experimentarlo. »


Y si algún Dios, en nombre de un mundo perfecto, comenzara a impedir esta experimentación, entonces el individuo ni siquiera podría evolucionar.

Así que no tiene sentido establecer un plan de evolución si no se les da al mismo tiempo a los humanos la libertad para experimentar, y por consiguiente, la libertad de actuar, la libertad de hacer, la libertad de confrontarse a las consecuencias de sus propios actos.



Y ahora seguramente ustedes me van a argumentar:

« Pero si con el pretexto de tener que evolucionar, debemos de tener la libertad de acción, la libertad de cometer errores, pero si con ese pretexto debemos también soportar los errores de los demás, incluso en los casos más difíciles en donde uno arriesga su vida, como es el caso de confrontarse con un asesino, o con un violador, o con un ladrón, o con un terrorista. ¿No debería Dios intervenir de todos modos para proteger a los demás? »



Por supuesto que esta es una pregunta importante, y no piensen que los guías, los maestros o el consejo supremo que se ocupa de la evolución de la humanidad descuidan esta pregunta. Para nada. Pero el hecho es que la ley del karma fue instaurada justamente para lidiar con esto. Y es así que aquel que comente un prejuicio contra alguien, se encontrará posteriormente con el mismo tipo de daño que él cometió.

Pero también la victima que sufre de un daño del cual ella no era responsable, ella será favorecida con una ayuda superior que no habría recibido normalmente.

Y no es que la divinidad le de un pequeño regalo en compensación:

« Bueno, ya que sufriste de ese acontecimiento que no estaba planeado, ya que sufriste cuando no era tu turno, te damos un boleto para tener derecho a la felicidad en tu próxima vida. »

No

No es una compensación a la ligera la que se hace. Sino que realmente es el ojo divino que desciende hasta la Tierra y que toma en consideración toda la situación, y que trata de compensar diez veces, veinte veces, cien veces más por la injusticia que se ha cometido.



Ahora bien, la ley del mundo siendo el equilibrio y los guías siendo tan numerosos entre los humanos, usualmente aquellos que no lo merecen no van a soportar estos eventos. Lo que no significa que ellos no los vayan a subir, sino que estos eventos no los van a hacer sufrir. Porque allí también hay otra ley que el individuo también debe de aprender si quiere vivir adecuadamente, y esa ley es el principio del desapego.

Por ejemplo, para un individuo X experimentar un robo, esto representará la peor catástrofe para él porque ese individuo se dirá a sí mismo:

« Trabajé tan duro para comprar todos estos aparatos: la televisión, la videograbadora, la computadora, el refrigerador, etc. ¿Por qué esta sociedad tiene gente tan mala que disfruta robándote todo? »


Y es todo un drama el que esa persona va a experimentar, y entiendo que este individuo sienta eso.

Pero por otro lado, otra persona con una conciencia más despierta, y no estoy hablando de elevación sino simplemente con un mayor discernimiento, esta persona se dirá a sí misma:

« Bueno, es un hecho que no es nada agradable lo que me acaba de suceder, y ahora voy a tener que volver a recomprar todo de nuevo otra vez, pero yo tengo la fuerza, yo soy un ser vivo que no se deja  vencer por la desgracia. No permitiré que este evento me destruya incluso en mi moralidad. Que el ladrón se lleve las joyas, los televisores, los refrigeradores, las mesas, lo que él quiera, pero para mí este evento no me aplastará. »


¿Y cuál es la importancia de reaccionar de esta manera?


Porque ustedes me van a decir que es fácil de imaginar reaccionar así, pero en la vida de todos los días ustedes no ven qué es lo que actuar de esta manera pueda aportar.

Y yo les respondo que actuar de esta manera tiene un valor muy importante, porque demuestra el significado que ustedes le dan a la vida. Hay quienes se derrumban por haber sido robados y por lo tanto eso muestra que esos individuos viven solo en relación con lo que ellos poseen. Viven en relación con su videograbadora, viven en relación con su televisor, en relación con el color de su sofá, en relación con su tapiz, etc.

Y está el otro individuo, el que reconoce que no es muy agradable haber sido robado, pero que vive de acuerdo con las leyes reales y sabe que la vida real está en su interior. Su vida no está en la videograbadora que poseía, ni en la televisión, ni en los elegantes muebles que había comprado. Todos estos son solo accesorios momentáneos. Pero su vida real, su valor real, su verdadera riqueza está en él, y esa es la gran diferencia.


Si ustedes quieren vivir de forma libre, ya no tienen que vivir de acuerdo con lo que ustedes tienen, porque si viven de acuerdo con estos objetos, con estos estereotipos, con estos valores secundarios, inevitablemente tan pronto como un ladrón les robe la videograbadora, o tan pronto como esta se rompa, entonces vuestra vida también se detendrá.

Y del mismo modo, si basan los valores y el significado de vuestra vida en vuestro negocio, entonces tan pronto como vuestro negocio quiebre, automáticamente también vuestra vida se arruinará.

Y si basan los valores y el significado de vuestra vida en los valores que les dicta la sociedad, entonces tan pronto como esta sociedad se desmorone, entonces ustedes también se derrumbarán.

Y esto siempre sucede porque ustedes, una y otra vez, están posicionando el significado y los valores de la vida en algo que se encuentra fuera de ustedes y no dentro de ustedes.

Y es por eso que para aprender a vivir, primero tendrán que estar en la miseria más completa, y espero que todos ustedes estén en la mayor pobreza el tiempo suficiente para que ahí encuentren la claridad mental.

Esta sociedad en la que ustedes viven actualmente ha traído cosas buenas, incluso muy buenas, pero también ha traído cosas muy malas. Y entre ellas está precisamente ese gran culto que ustedes hacen hacia el consumismo, desplazando así el concepto de los valores reales.

En el pasado, un hombre era feliz porque estaba frente a su tierra, porque trabajaba su tierra, porque veía pasar las estaciones y trabajaba en relación con esas estaciones. Había un equilibrio, una armonía. Él estaba contento con el fruto que le daba la tierra, amaba su tierra y la tierra se lo devolvía. Había una relación de amor con la vida.

Y les acepto que eso no es suficiente para evolucionar, eso es cierto, también es necesario aprender en todos los otros planos, ya sea de manera científica, espiritual o esotérica, pero sin descuidar el valor de la vida, y esto es lo que el hombre actual ha olvidado.

Entonces el hombre se pone a hacer sustituciones y comienza diciéndose a sí mismo: yo existo si tengo un buen trabajo, o yo existo si me caso con una persona atractiva, o yo existo si alcanzo un gran nivel social, o si tengo mucho dinero, o si tengo un apartamento en una zona que está de moda, o si tengo un auto de lujo, etc.

Y así el hombre se va esclavizando detrás de muchas posesiones que cada vez lo van agobiando más y más, y esta es la causa de que haya tantas neurosis, tanto stress, tanta falta de energía y tanto miedo hacia la vida, y es por eso que ha llegado la hora de destruir vuestra sociedad actual. »

(Conferencia del 27.06.87)








LA EXPERIENCIA DE ANGUS CON LOS PODERES “SOBRENATURALES”




Angus es un lector del blog que me propuso enviarme un artículo relatando las vivencias que él tuvo hace unos años atrás con el desarrollo de las facultades ocultas, para así ilustrar con su experiencia a las demás personas.

No sabría decirles si lo que él asevera es cierto o no, o si exagera o si realmente así lo vivió, pero estoy abierto a escuchar a todos aquellos que quieran contarnos sus vivencias, para así tratar de profundizar más sobre este tema, y a continuación les comparto lo que él me escribió:




Introducción y una pequeña aclaración

Saludos. Pueden llamarme Angus, y soy una persona común y corriente. Sin embargo, lo que les vengo a contar probablemente sacuda las certezas o al menos las emociones de algunos de ustedes, pues no es tan común como se podría esperar. Para otros, sin embargo, no habrá problema en asimilar mi experiencia.

Ah, sí, ¿ya vieron el título, no? No es ningún engaño para captar su atención. Realmente les contaré la experiencia personal que tuve con el desarrollo de ciertos poderes, desde cómo lo hice, hasta los detalles sobre cómo afectó mi vida el transformarme en un esper - dirán algunos -.

Antes que nada, manteniendo nuestra atención en el título, quiero aclarar que las comillas en "sobrenaturales" han sido colocadas partiendo desde la base de que nada es sobrenatural, pues oficializado o no por la ciencia o por la doxa (las creencias y tradiciones de una sociedad), ningún elemento de nuestro entorno escapa a las leyes de la naturaleza.

Por lo tanto, no hay "sobre-natural", y por razones lógicas, aún si lo hubiese, no podríamos demostrarlo ni entender el proceso del mismo (lo que no nos permitiría provocarlo), sino tan solo observar sus efectos.

Ya cuando es posible el entendimiento del proceso hay lógica y hay ley, pues las dos palabras están contenidas en el concepto de "logos". Logos es lógica y ley, camino y verdad, pues son inseparables. La encontrarán en la Biblia a menudo refiriéndose al Cristo, y traducida como "Verbo", de hecho. Entonces, nada sale de la lógica, nada sale de la ley. Todo está regido bajo un mismo orden.

En otras palabras, no dejen ningún aspecto del relato ni de sus experiencias de la vida en la ignorancia, tildándolo de "sobre-natural" o "paranormal". Con este espíritu quiero que recorramos los eventos que cambiaron mi vida hace ya bastantes años. Recuerden que leyes las hay, y quizás así también podamos entender que a partir de este momento, ya no hablaremos de estos tópicos como si se tratasen de un juego.

Simplemente aclaro esto para ir rompiendo un poco los conceptos errados que glorifican quizás a esas facultades tan poco comunes en nuestros tiempos poniéndolas en un pedestal por encima de las leyes de la naturaleza, haciéndolas a su vez convenientemente inofensivas, pues si están por encima de las leyes, ¿quién juzgará al que las manipule? Sin más, comencemos.





El comienzo de todo

Básicamente, durante mi adolescencia, aunque siempre muy curioso, despertó en mí un interés grandioso por lo "paranormal" debido a la simple razón de haber visto anuncios sobre videntes y astrólogos en la Internet que prometían resolver todos tus problemas por un módico precio.

Pero sinceramente, en esa época no tenía ni los medios monetarios (ya que no poseía una tarjeta de crédito debido a mi edad) ni tampoco graves problemas que resolver mediante las promesas de unas personas a las que ni conocía. Yo, lo que quería, era ser como ellos.

Primero me pregunté si realmente existiría esos poderes, por lo que comencé a investigar en Internet, y parecía haber muchas personas que lo aseguraban. La historia de la mujer que al ver a su hijo atrapado debajo de un automóvil había levantado el vehículo con sus propias manos circulaba por varios de estos sitios para argumentar que, efectivamente, el humano tiene un gran potencial oculto, y no lo niego, sino que lo reafirmo más que nunca.

Por esa época, el Internet era más caótico que hoy en día. Actualmente, la mayor parte de la actividad circula por rutas más o menos establecidas: Youtube, Facebook, Instagram... Sin embargo, hace tiempo era más como pequeños grupos diversos de gente tratando de sobresalir, y por eso mismo las subculturas tenían más visibilidad. Así es que, buscando sobre estas áreas, me llegué a topar con sitios que promovían el vampirismo, sitios de magia negra, etc.

Pero ni me interesaba chupar la sangre de mis vecinos, ni tampoco me convencía lo de matar gallinas negras sobre un pentagrama invertido. Así que seguí navegando y pronto logré reunir bastante información clara sobre lo que a mí me interesaba: cómo desarrollar poderes psíquicos.





Despertando los poderes

Encontré lo que buscaba, y lo puse en práctica. Las técnicas sirvieron, pero noté que querer y creer eran mis principales herramientas, además de, por supuesto, la perseverancia. En tan solo cuatro días logré desarrollar la telequinesis, y al décimo día aproximadamente ya podía hacer rodar pelotas de fútbol o deslizar libros sin tocarlos (en cambio la levitación nunca se me dio bien).

Por supuesto, la euforia que me invadió cuando logré tales cosas fue la antesala de muchas fantasías. Pensé que podría sorprender a muchos, no tener que levantarme para buscar nada, hacer shows de magia espectaculares en donde no hubiera trucos detrás de escena, y hasta creí que podría volverme una clase de justiciero, pues ¡tenía poderes!

Y claro, comencé a hacer cálculos: si en cuatro días dominaba el psi-wheel y en diez, cosas como balones, en un mes quizás movería sillas, y, ¡en un año...! ¡Era magnífico!  Los fenómenos fueron atestiguados por tres personas de mi confianza que, efectivamente, contemplaron lo que sucedía con asombro.

Pero con el pasar de los días noté que si no practicaba, los poderes se me atrofiaban, y ahora entiendo que probablemente esto era porque, tal como suele declararse, kundalini solo se mantiene despierta y en movimiento en tanto que los canales, los centros, y hasta la vibración de la última de nuestras células esté preparada para ello; de no ser así, su tendencia es volver a dormir.

La verdad es que no quería continuar, pues estaba muy fatigado desde que había comenzado con las prácticas. Mi vida era prácticamente mover objetos con mi mente unas horas, y dormir otras varias. A todo esto, mi madre lo vio. Vio lo que hacía, pues mi poder se activaba con el menor pensamiento relacionado a él, y pronto comenzaron a moverse los objetos más ligeros que había a mi alrededor. No pude justificarlo de ninguna manera.

Ella al ser de creencia cristiana, me instó a ir a la iglesia. Debía tomar una decisión, y acepté ir, pues había comenzado a notar que no solo era la fatiga lo que me agobiaba últimamente. Mis emociones alternaban entre una pesada angustia y el orgullo desmedido, a la vez que notaba cómo los objetos habían comenzado a tomar otra "dimensión" si se me permite el término.

Los objetos puntiagudos parecían realmente hundirse en mí cuando me apuntaban, mientras que los que eran esféricos solían llevarme a un estado más homogéneo y estable, pero también podían llegar a hacerme experimentar una especie de expansión que me aumentaba los dolores de cabeza que ya se habían vuelto habituales en esos tiempos. Creo que así es como los clarividentes deben ver cuando dicen lograr entender las vibraciones intrínsecas de las formas.

Descansé durante varios días reponiendo energías a pesar de que sabía que, al hacerlo, podía llega a perder mis tan preciados poderes. Sin embargo, ¡la situación me superaba! No encontré ni había manera de sobrellevar aquella fatiga aplastante. Tal como lo intuí, perdí mis poderes, aunque me dí cuenta que ya con un día de práctica podía volver a mover el psi-wheel.

Me tentó la idea, pero otra vez llegó la fatiga, y decidí terminar con aquello. Mi vida se había vuelto un infierno, pues solo quería dormir y dormir, y estando despierto las formas resultaban extrañas y "personales", en el sentido que ya he expuesto.


En la iglesia evangélica a la que comencé a asistir, lo primero que hicieron fue desaconsejarme terminantemente proseguir con aquellas prácticas, lo cual ya había hecho, si bien notaba que ellos tampoco creían del todo que realmente pudiera haberlas logrado alguna vez. Me realizaron sus prácticas de sanidad y liberación espiritual para sacar al demonio que podía llegar a haber en mí, más ninguna manifestación extraña hubo, claro.

Sin privilegiar ningún credo por sobre otros para aleccionarlos ni nada parecido, debo reconocer que ir a la iglesia me sirvió de mucho, aún cuando precisamente esa iglesia no fue de la que más "corderos" gozaba, sino que, por el contrario, eran muchos lobos y también muchas serpientes (y aquí no me refiero a kundalini, claro).

Los síntomas se agravaron con el tiempo durante varios meses, y hasta desencadenaron algunas reacciones físicas, pero pronto remitieron. Solo comentaré la imagen que aún tengo en mi memoria de uno de los mayores picos de intensidad que alcanzó ese desequilibrio tan nefasto que se dio en mí: en el salón de mi colegio, yo, en medio de la clase, golpeando mi cabeza contra el escritorio una y otra vez, sintiéndome fuera de mi cuerpo, riendo, y con una profunda angustia y una tediosa fatiga que parecían aplastarme. Ni siquiera hablemos de las parálisis del sueño y pesadillas que tuve en esa época.


Por supuesto, llegado este punto, uno bien podría preguntarse:

¿No habrían sido los poderes parte de las ilusiones de una mente desequilibrada?

Y teniendo testigos tanto creyentes como incrédulos que atestiguaron los hechos incluso casualmente y que hasta el día de hoy los recuerdan, digamos que se ve poco probable. Además de eso, asistí a dos psicólogos diferentes (aunque no les conté sobre la telequinesis, obviamente) y encontraron que, aunque tenía algunos comportamientos extraños, no había ninguna psicopatología detrás que pudiera causarlos.

Ellos concluyeron que yo querría llamar la atención o algo por el estilo, si bien yo sabía que no era el caso, pues lo que quería era sólo descansar, descansar de todo.





Final, y una pequeña reflexión

Con el tiempo volvió a mí la sanidad, pero creo que lo peor de todo esto fue que recién entonces, entendí que había pasado por un período de desequilibrio mental y físico. Y con esto se hace evidente la importancia de desarrollar primero la auto-observación y el discernimiento antes de querer emprender cualquier práctica oculta.

Y no es porque lo digan los maestros o quien sea, sino porque cuando se quieren desarrollar los poderes ocultos, se trabaja con un mismo, y, ¿a qué clase de improvisado, por decirlo de buena manera, se le ocurriría trabajar sobre algo que no ve?

¿Cómo podría el violinista interpretar su música si no conoce su instrumento de antemano?

¿Qué innecesarios peligros correría un carpintero que no sabe ni dónde se encuentra el filo de su caladora o no ve la madera sobre la que debe deslizarlo?


Por lo tanto es inevitable la necesidad de conocer el instrumento, el recipiente, sobre y con el cuál se trabajará, antes de querer hacer lo que sea con él. Porque, si trabajan sobre ustedes mismos pero no se conocen, ¡¿cómo esperan ver los resultados cuando aparezcan?!

¿Cómo podrán interpretarlos y saber si han sido los adecuados?

¿Cómo podrán entender el proceso que tuvo lugar, para así repetirlo, o mejorarlo?

En resumen, ¿qué esperan hacer si antes no abren los ojos?


Aquí esto se traduce en una necesidad imperiosa de auto-observación antes de querer desarrollar facultades ocultas, pero es que, ya de por sí la razón por la cuál muchos se embarcan en tal camino es debido a la ignorancia de esta necesidad. Cuando quieren tan fervientemente desarrollar los poderes fenoménicos, y sobre todo los que tienen incidencia sobre el mundo físico, ¡es porque no se están observando!

El humano tiene esta tendencia a prestarle demasiada atención a lo externo, y reaccionar en condición a ello, pero, ¿qué pasa cuando lo externo no te da lo que quieres?

¿Qué pasa cuando lo externo no te da la felicidad que te mereces, sino que, por el contrario, hasta parece despreciarte muchas veces?


Quieres cambiarlo, pues eso es lo único que ves y en lo que siempre has basado tu vida. Entonces ahí quieres poder, porque el poder, antes de ser un sustantivo es un verbo que se define como "tener la capacidad de hacer una determinada cosa". Quieren entonces tener la capacidad de sobreponerse a otros, o quizás de corregir lo que está mal, o de crecer, o lo que sea que según su personalidad y en el momento los haga sentir que están yendo hacia la satisfacción.

Bueno, les vengo a avisar que pasé por eso, y muchos son quienes lo han hecho, buscando el poder tanto "sobrenatural" como el político, monetario, o de otros tipos, y todos ellos, de seguir siendo testarudos en su búsqueda errada, han muerto sin saber lo que era tener un minuto de algo similar a la satisfacción.

El poder está en cada uno de nosotros, definitivamente, pero precisamente porque ese poder es tan grande, su contenedor también debe serlo, ¿no? Descúbranlo primero; miren más hacia adentro.

Y pueden hacer un ejercicio que a mí me ha servido mucho para complementar mis meditaciones, y es que, cuando vean el cielo, una montaña, o algo así de imponente (pueden visualizarlo), y se asombren por su grandeza, recuerden que ustedes están pudiendo concebir ese cielo o esa montaña porque son tan grandes como ellos.

¡Sino no podrían concebirlo!

No hay cosa alguna que quepa en un contenedor más pequeño que la cosa misma. Si pueden asombrarse con algo en la vida, sea con la belleza de una flor, la pasión de un deporte, o la grandeza del universo, sepan que tienen la misma razón para asombrarse de ustedes mismos, pues ustedes pueden concebir aquella grandeza gracias a su propia grandeza.

Entonces, mucho hay por descubrir dentro de uno, antes de querer hacer algo con eso, y andar moviendo cosas ciegamente. Enciendan una luz, por más pequeña que sea, antes de querer dar un paso hacia adelante en su "casa", pues de otra manera podrían tropezarse fácilmente. Y aún cuando tengan esa luz, no intenten dar pasos más acelerados de lo que pueden, pues arriesgan de la misma forma caer y perder esa luz lejos de ustedes.

Aprendan dónde están los objetos que estorban y muévanlos. Ordenen a medida que hacen crecer la luz, y así, volviendo a la metáfora del violinista, no solo lograrán pasar el arco por encima de las cuerdas, sino que cada vez podrán tocar armonías más y más sublimes que provoquen diferentes reacciones en ustedes, su principal audiencia. Esas reacciones serán sus poderes, o la base de ellos, y ahí podrán tenerlos y usarlos sin miedo a caer en la vanidad, la locura, o la muerte.






Preguntas y respuestas

(basadas en mi experiencia, pero recuerden que yo no soy ni un maestro ni tampoco el estudiante más avanzado del condado)


P: ¿Cómo sé si ya he desarrollado la capacidad de auto-observación, y la armonía y control necesarios para empezar a despertar mis poderes?

R: No necesitarás preguntarlo. "Algo" te guiará hacia etapas mayores aunque te resistas a ello, y créeme que, si has comprendido la importancia de la cautela en estas materias, intentarás resistirse a avanzar muy rápido. Cuando se está listo para algo, no hay necesidad de hacerlo, sino solo dejarse llevar por ese "algo" que siempre está ahí en lo más profundo y te empuja hacia tu "destino".



P: En el blog he encontrado comentarios de personas que han despertado los poderes y que dicen que todo eso de la consciencia y espiritualidad son basura sin utilidad, ¿qué me dices de eso?

R: Que, si realmente te has topado con esos comentarios, probablemente hayas notado que estos sujetos suelen ser de lo más pedantes, y su lenguaje de lo más caótico, lo que refleja - posiblemente - desequilibrios menores o mayores a nivel psíquico, provocados precisamente por forzar el desarrollo de sus facultades, o bien porque son personas que fracasaron en su búsqueda de poder, y que, como ya reflexionamos, muchas veces está impulsada por un sentimiento de impotencia y frustración despertado por sobre-estimar lo externo.

Sea como sea, al final, su fracaso termina siendo un agregado a su colección de frustraciones que últimamente ocasionan traumas a nivel emocional y terminan vagando entre el odio y las ilusiones que ellos mismos se crean.



P: ¿Entonces la gente que ha desarrollado sus facultades ocultas termina loca, y los locos terminan diciendo que desarrollaron sus poderes porque... están locos?

R: No. Por supuesto que también hay gente muy cuerda y bella con poderes, pero, según las enseñanzas que se exponen en el blog, esto puede indicar que en encarnaciones pasadas se enfocaron bastante en esos aspectos, lo que les permitió nacer en esta vida con esas facultades más o menos despiertas, o al menos con una tendencia natural hacia ellas. También están los que realmente han efectuado el desarrollo interno necesario, en esta u otras vidas, lo suficiente como para manejar un cierto nivel de poder realmente admirable. Pero todos esos son pocos.



P: ¿Qué sucedió con tus poderes?

R: La telequinesis no volví a practicarla, y por lo tanto nunca más se dio. No solo es peligrosa por los motivos que ya expuse, sino que, según he oído, y me parece bastante probable, es una habilidad que puede manifestarse inconscientemente sobre el plano físico cuando uno duerme y aún con mayor intensidad. Ahora imagínate lo que pasaría si en vez de mover una pelota conscientemente, mueves algo en tu cuerpo estando dormido, por poner un ejemplo.

¿Qué utilidad tiene semejante cosa, además?

Si es por mostrarles algo a los amigos, se les puede mostrar otras cosas, y no lo digo en un sentido erótico. Muéstrales tu autentico ser y ya. Si bien es inevitable que, sobre todo en ciertas etapas de la vida, uno pruebe diferentes "máscaras", uno nunca debe tomárselas demasiado en serio. Siempre se debe valorar la autenticidad más que ninguna otra cosa.

Actualmente digamos que tengo alguna que otra sensibilidad más despierta que la gente "profana", pero nada más, y tampoco lo necesito.



P: ¿Sigues yendo a la iglesia?

R: He comenzado a asistir otra vez, aunque a otra iglesia más sana. No estaré de acuerdo con cada cosa que diga e interprete el pastor o los demás miembros, pero aun así puedo aprender cosas que, aunque parezcan básicas, y aunque por un tiempo pensé que ya las entendía, en realidad son de gran provecho, pues fueron más o menos las dichas por el Cristo y por grandes iniciados a lo largo de la historia.

Además, y por sobre todo, las fuerzas que se invocan y los procesos que tienen lugar allí, sean sus miembros conscientes o no a nivel esotérico de ellos, son realmente impresionantes. Por supuesto, he visto milagros de sanidad y liberaciones, y aunque parte de ellos los he comprobado como sugestiones, otros sé que son reales.



P: ¿Y si asciendo kundalini?

R: Realmente cansa un poco oír tanto sobre kundalini, los chakras, el tercer ojo, la glándula pineal, y todo eso. Piensa que, tengan el nombre que tengan, sean la cantidad que sean, o tengan el color que tengan ante los ojos de un vidente, solo son conceptos. Son verdaderos y mucho, pero así como me los planteas son conceptos. Es como que me hables del amor sin haberlo conocido; me hablaras de un concepto del que oíste alguna vez, pero no entenderás de que se trata, por lo que será una charla vacía.

Ahora, lo que hay detrás del concepto es lo que nos importa, y estamos en la misma entonces: querer despertar los poderes sin más, y hacer cualquier esfuerzo para ello porque sí y ahora, es exactamente como saltar hacia adelante en plena oscuridad en un lugar desconocido.



P: ¿Qué más puedo preguntar?

R: La sección de comentarios está abierta, pero creo que ya he mencionado todo lo que tenía por decir.