LA EVOLUCIÓN DE LOS HUMANOS Y LOS ANIMALES EXPLICADA POR WILLIAM JUDGE


(Este es el capítulo 15 del libro "El Océano de la Teosofía" de William Judge, añadí subtítulos para facilitar la lectura, y puse mis comentarios entre paréntesis.)




Entre la Ciencia y la Teosofía existe un amplio abismo, por el momento insalvable, sobre la cuestión del origen del hombre y la diferenciación de las especies.

Los maestros de religión en Occidente ofrecen sobre este tema una teoría, dogmáticamente respaldada por una supuesta revelación, tan imposible como la planteada por los científicos. Y sin embargo los expositores religiosos están más cerca de la verdad que la ciencia.

Bajo la superstición religiosa sobre Adán y Eva se oculta la verdad, y en los relatos de Caín, Set y Noé se ensombrece vagamente la verdadera historia de las demás razas humanas, siendo Adán tan solo el representante de una sola.

Quienes recibieron a Caín y le dieron esposa fueron algunas de esas razas humanas que surgieron simultáneamente con la encabezada por Adán.

(Los primeros personajes bíblicos no fueron personas reales sino que representan las primeras razas humanas que aparecieron en la Tierra.)


El origen último o comienzo del hombre no se ha descubierto, aunque podemos saber cuándo y de dónde vinieron los hombres de este globo.

El humano nunca ha dejado de existir. Si no en este globo, sí en otros, siempre ha existido y siempre existirá en algún lugar del cosmos. Siempre perfeccionándose y alcanzando la imagen del Hombre Celestial. Siempre está deviniendo.

(Los Maestros explicaron que el desarrollo que se ha estado produciendo en la Tierra, también se ha producido en el pasado y se producirá en el futuro en otros planetas, porque forma parte de la evolución de la conciencia.)





La evolución del hombre en la Tierra

Pero como la mente humana no puede remontarse a ningún principio, comenzaremos con este globo.

Sobre esta tierra y sobre toda la cadena de globos de la que forma parte, siete razas de hombres aparecieron simultáneamente, provenientes de otros globos de una cadena más antigua.

(La primera vez que leí esto me dejó muy desconcertado porque me parecía descabellado que aparecieran "mágicamente" siete razas en la Tierra, pero posteriormente descubrí que esas primeras razas eran sutiles, o sea que todavía no disponían de cuerpos físicos, lo cual lo vuelve mucho más factible.

Y no deben de confundir estas siete razas primogénitas con «las siete razas raíz», sino que estas siete primeras razas se desarrollaron en la primera raza raíz, que en realidad no es una raza sino una duración de tiempo.)


Y con respecto a esta tierra —la cuarta de esta cadena—, estas siete razas surgieron simultáneamente de otro globo de esta cadena.

(Más específicamente esas siete razas provinieron del globo C después de haber terminado su desarrollo en ese globo y haber pasado por un periodo de reposo en el Nirvana antes de aparecer en el globo D que es la Tierra; todo esto lo explico en la sección "rondas, cadenas y globos". )


Esta aparición conjunta de siete razas ocurre en la primera y en parte de la segunda ronda de globos.

En la segunda ronda, las siete masas de seres se fusionan, y su destino posterior es diferenciarse lentamente durante las rondas subsiguientes hasta que en la séptima ronda, las siete primeras grandes razas volverán a ser distintas; tipos tan perfectos de la raza humana como lo permita este período de evolución.

Actualmente, las siete razas están mezcladas, y representantes de todas ellas se encuentran en las numerosas razas humanas clasificadas por nuestra ciencia actual.

El objetivo de esta fusión y subsiguiente diferenciación es brindar a cada raza el beneficio del progreso y el poder del conjunto, derivado del progreso previo en otros planetas y sistemas. Pues la Naturaleza nunca obra de forma apresurada ni indebida, sino que mediante el método seguro de mezcla, precipitación y separación, logra la mayor perfección.

Este método era conocido por los alquimistas, aunque ni siquiera ellos lo comprendían plenamente en todos sus aspectos.

Por lo tanto, el hombre no surgió de una sola pareja. Y tampoco provino de ninguna tribu o familia de monos.

Es inútil buscar la solución ni en la religión ni en la ciencia, pues la ciencia se confunde al admitirlo, y la religión se ve envuelta en una revelación que en sus libros, contradice la teoría planteada por el sacerdote.





El origen del hombre en la Tierra

Adán es llamado el primer hombre, pero el registro donde se encuentra la historia muestra que otras razas humanas debieron haber existido en la Tierra antes de que Caín fundara una ciudad.

La Biblia entonces no respalda la teoría de la pareja única. Si tomamos una de las hipótesis de la ciencia y admitimos por un momento que el hombre y el mono se diferenciaron de un solo ancestro, entonces debemos decidir de dónde provino el primer ancestro.

El primer postulado de la Logia [de los Maestros] sobre este tema es que siete razas de hombres aparecieron simultáneamente en la tierra, y la primera suposición negativa es que el hombre no surgió de una sola pareja ni del reino animal.

Las variedades de carácter y capacidad que aparecen posteriormente en la historia del hombre son el resultado de las variaciones inducidas en los egos durante largos períodos anteriores de evolución en otras cadenas de globos.

Estas variaciones fueron tan profundamente impactadas que equivalieron a características inherentes. Para las razas de este globo, el período previo de evolución transcurrió en la cadena de globos de la cual nuestra luna es el representante visible.





Explicación teosófica de los antropoides

La candente cuestión de los simios antropoides en relación con el hombre ha sido zanjada por los Maestros de Sabiduría, quienes afirman que en lugar de ser nuestros progenitores, fueron producidos por el propio hombre.

En uno de los primeros períodos del globo, los hombres de aquella época engendraron a partir de grandes hembras del reino animal, los antropoides, y en cuerpos antropoides se plasmó cierto número de egos destinados a ser hombres.

El resto de los descendientes de los verdaderos antropoides son los descendientes de aquellos hijos ilegítimos de los hombres, y morirán gradualmente, al incorporar sus egos a cuerpos humanos.

Esos cuerpos mitad simios y mitad humanos no pudieron ser animados por egos estrictamente animales, y por ello se les conoce en la Doctrina Secreta como la «Raza Retrasada», la única que no está incluida en el decreto de la Naturaleza de que no más egos de los reinos inferiores llegarán al reino humano hasta el siguiente Manvantara [periodo de actividad].

Pero para todos los reinos inferiores al hombre, excepto los antropoides, la puerta está cerrada para entrar en la etapa humana, y los egos en las formas subordinadas deben esperar su turno en el gran ciclo subsiguiente.

Y como los egos retrasados ​​de la familia antropoide emergerán a la etapa humana más adelante, serán recompensados ​​por la larga espera en esa raza degradada.

Todos los demás monos son productos de la manera habitual de los procesos evolutivos.

Sobre este tema no puedo hacer nada mejor que citar las palabras de uno de esos Maestros de Sabiduría, dando la antropología esotérica de los volúmenes secretos, así:

« El parecido anatómico entre el Hombre y el Simio superior, tan frecuentemente citado por los darwinistas como indicio de un ancestro común a ambos, presenta un problema interesante, cuya solución adecuada debe buscarse en la explicación esotérica de la génesis de los linajes pitecoides.

La hemos presentado hasta donde ha sido útil, afirmando que la bestialidad de las razas primigenias sin mente resultó en la producción de enormes monstruos de aspecto humano: descendientes de progenitores humanos y animales.

Con el paso del tiempo, y la consolidación de las formas aún semiastrales en las físicas, los descendientes de estas criaturas fueron modificados por las condiciones externas, hasta que la raza, menguando en tamaño, culminó en los simios inferiores del Mioceno.

Con estos, los atlantes posteriores repitieron el pecado de los "sin mente", pero esta vez con plena responsabilidad. Los resultados de su crimen fueron la especie de simios que ahora conocemos como Antropoides.
. . .
Recordemos a este respecto que la enseñanza esotérica nos dice que el Hombre tuvo en la Tercera Ronda una forma gigantesca similar a la de un simio en el plano astral. Y de manera similar al final de la Tercera Raza en esta Ronda.

Esto explica los rasgos humanos de los simios, especialmente de los Antropoides posteriores, además de que estos últimos conservaron por herencia un parecido con sus antepasados ​​atlanto-lemúricos. »


Los mismos maestros afirman además que los tipos mamíferos se produjeron en la cuarta ronda, tras la aparición de los tipos humanos. Por esta razón no existía ninguna barrera contra la fertilidad, pues los tipos raíz de esos mamíferos no estaban lo suficientemente alejados como para levantar la barrera natural.

La unión antinatural en la tercera raza [los lemurianos], cuando el hombre aún no había recibido la luz de Manas [la mente] no fue un crimen contra la Naturaleza, ya que al no existir mente alguna salvo en el germen más primitivo, no podía atribuirse ninguna responsabilidad.

Pero en la cuarta ronda, estando ya presente la luz de Manas, entonces la renovación de ese acto por la nueva raza [los atlantes] fue un crimen, porque se realizó con pleno conocimiento de las consecuencias y en contra de la advertencia de la conciencia.

El efecto kármico de esto, que incluye a todas las razas, aún no se ha sentido ni comprendido plenamente, en una época mucho más tardía.

(Este asunto lo esclareceré posteriormente en otro artículo.)





La aparición de las especies en la Tierra

Así como el hombre llegó a este globo desde otro planeta, aunque por supuesto en ese entonces era un ser de gran poder antes de estar completamente inmerso en la materia, así también los reinos inferiores llegaron en germen y tipo desde otros planetas, y continúan su evolución paso a paso con la ayuda del hombre, quien, en todos los períodos de manifestación, está a la cabeza de la ola de vida.

(La manera como lo dice William Judge puede confundir y hacer creer que extraterrestres humanoides llegaron a la Tierra para poblarla, lo cual es incorrecto; y en realidad los humanos provinieron de otro globo de la cadena terrestre.

Pero no imaginen a humanos físicos como nos vemos actualmente, sino que las chispas divinas que se habían desarrollado en planos de existencia sutiles mucho más superiores, ahora lo iban a hacer en planos de existencia más densos: el plano físico, el plano astral el plano mental, etc.

Y lo mismo les sucedió a los otros reinos de la creación: animal, vegetal, mineral y elementales.)





El futuro del reino animal

Los egos de estos reinos inferiores no pudieron completar su evolución en la cadena de globos anterior antes de su disolución, y al llegar a ella, avanzan era tras era, acercándose gradualmente a la etapa humana.

Un día, ellos también se convertirán en humanos y actuarán como vanguardia y guía para otros reinos inferiores de este u otros globos.

Y al llegar desde el planeta anterior, siempre se traen, junto con la primera y más alta clase de seres, algunas formas de vida animal, algunas frutas y otros productos, como modelos o tipos para su uso aquí

(Los seres que actualmente se están desarrollado en el reino animal, en el próximo ciclo cósmico planetario se van a desarrollar en el reino humano.) 





La evolución de las especies

No será útil profundizar en esto aquí con detalle, pues al estar demasiado adelantado a su tiempo, solo provocaría burla por parte de algunos y estupidez por parte de otros. Pero una vez presentadas las formas generales de los diversos reinos, tenemos que considerar a continuación cómo empezó y se llevó a cabo la diferenciación de los animales y otras especies inferiores.

Este es el punto donde la ayuda inteligente y la interferencia de una mente o de un grupo de mentes son absolutamente necesarias. Dicha ayuda e interferencia fue y es un hecho, pues la Naturaleza, sin ayuda, no puede realizar el trabajo correctamente.

Pero no quiero decir que Dios o un ángel interfieran y ayuden. Es el Hombre quien lo hace. No el hombre de hoy, débil e ignorante como es, sino grandes almas, hombres elevados y santos de inmenso poder, conocimiento y sabiduría.

Tal como todo hombre sabría ahora que podría llegar a ser, si no fuera porque la religión, por un lado, y la ciencia, por otro, han pintado tal imagen de nuestra debilidad, maldad inherente y origen puramente material, que casi todos los hombres se creen marionetas de Dios o de un destino cruel sin esperanza, o permanecen con un objetivo degradante y egoísta en mente, tanto aquí como en el más allá.

Se les han dado diversos nombres a estos seres ahora retirados de nuestro plano. Son los Dhyanis , los Creadores, los Guías, los Grandes Espíritus, y así sucesivamente con muchos títulos. En la literatura teosófica se les llama Dhyanis.

(La teosofía explica que si bien las condiciones influyen en el desarrollo de los diferentes reinos de la naturaleza, las especies no evolucionan por puro azar como lo aseveran los darwinistas ortodoxos, sino que una parte de la jerarquía divina se ocupa de guiar esa evolución.) 


Ellos mediante métodos conocidos por ellos mismos y por la Gran Logia, trabajan sobre las formas así traídas, y añadiendo aquí, quitando allá, y a menudo alterándolas, transforman gradualmente, mediante dicha alteración y adición, los reinos de la naturaleza, así como el cuerpo denso del hombre, que se va formando gradualmente.

Este proceso se lleva a cabo principalmente en el período puramente astral que precede a la etapa física densa, ya que los impulsos así dados se mantendrán sin duda en los tiempos subsiguientes.

Al alcanzar la mitad de la evolución, las especies emergen a la etapa actual, sin mostrar conexión con la visión humana ni con nuestros instrumentos.

Las investigaciones actuales han rastreado ciertas especies hasta un punto en el que, como se confiesa, se desconoce su origen.

Por ejemplo, tomando bueyes por un lado y caballos por el otro, vemos que ambos tienen pezuñas, pero uno tiene una pezuña hendida y el otro solo un dedo. Esto nos lleva, al llegar al ancestro más antiguo de cada uno, al punto medio, y allí la ciencia debe detenerse.

En este punto la sabiduría de los Maestros entra para mostrar que detrás de esto está la región astral de la evolución antigua, donde estaban los tipos raíces en los que los Dhyanis comenzaron la evolución por alteración y adición que dio como resultado la diferenciación posterior en este plano burdo en las diversas familias, especies y géneros.

(Muchos de los eslabones que los científicos no encuentran en el desarrollo de las especies se debe porque esos cambios se efectuaron en el astral.)


Un vasto período de tiempo, aproximadamente 300'000'000 de años, transcurrió entre la Tierra, el hombre y todos los reinos de la naturaleza en una etapa astral. En ese entonces no existía la materia física tal como la conocemos ahora.

Esto ocurrió en las primeras rondas, cuando la Naturaleza avanzaba lentamente en el trabajo de perfeccionar los tipos en el plano astral, que es materia, aunque de textura muy fina.

Al final de ese período comenzó el proceso de endurecimiento, siendo la forma del hombre la primera en solidificarse, y luego algunos de los prototipos astrales de las rondas anteriores participaron en la solidificación, aunque en realidad pertenecían a un período anterior en el que todo era astral.

Cuando se descubrieron esos fósiles, se argumentó que debían ser de criaturas que coexistieron con el cuerpo físico bruto del hombre.

(Aquí pienso que William Judge se equivocó porque el maestro Kuthumi reveló que el humano fue el último en manifestarse físicamente en la Tierra, y las transformaciones en el astral se han seguido sucediendo a lo largo de las rondas.)


Si bien este argumento es válido bajo otras teorías científicas, se convierte en una simple suposición si se admite la existencia del período astral.

Quedaría fuera del alcance de este trabajo profundizar en los detalles, sin embargo cabe mencionar incidentalmente que ni la abeja ni el trigo pudieron haber tenido su diferenciación original en esta cadena de globos, sino que debieron haber sido producidos y terminados en algún otro lugar desde el cual fueron traídos a este. Por el momento, dejo a la conjetura la razón de esto.

A toda esta teoría se puede objetar que la ciencia no ha podido encontrar los eslabones perdidos entre los tipos fundamentales del período astral y los fósiles o especies vivas actuales.

En 1893, en Moscú, el profesor Virchow afirmó en una conferencia que el eslabón perdido estaba tan lejos como siempre, tan solo un sueño, y que no existían pruebas reales que demostraran que el hombre provenía de los animales.

Esto es totalmente cierto, y la ciencia no descubrirá ninguno de estos eslabones perdidos con sus métodos actuales, pues todos existen en el plano astral y por consiguiente son invisibles al ojo físico.

Solo pueden ser percibidos por los sentidos astrales internos, que primero deben ser entrenados para realizar su trabajo correctamente, y hasta que la ciencia no admita la existencia de los sentidos astrales e internos, no intentará desarrollarlos.

Por lo tanto, la ciencia siempre carecerá de los instrumentos para descubrir los eslabones astrales que quedan en el plano astral en el largo proceso de diferenciación.


Los fósiles de los que hablamos más arriba, que fueron, por así decirlo, solidificados fuera de fecha, constituyen una excepción a la imposibilidad de encontrar eslabones perdidos, pero son callejones sin salida para la ciencia porque no admite ninguno de los hechos necesarios.

El objeto de toda esta diferenciación, amalgama y separación está bien expresado por otro de los Maestros, así:

« La Naturaleza prefiere conscientemente que la materia sea indestructible bajo formas orgánicas en lugar de inorgánicas, y trabaja lenta pero incesantemente hacia la realización de este objetivo: la evolución de la vida consciente a partir de material inerte. »


(Lo que yo constato es que la Naturaleza trabaja para que la materia inerte primero se vuelva orgánica, después emocional, después mental, después espiritual y finalmente divina.)






NOTA

Constato que este capítulo es algo difícil de comprender para los neófitos en teosofía, por lo que les recomiendo que no se desmoralicen y mejor lo estudien cuando ya estén más familiarizados con la enseñanza teosófica.










LAS OBSERVACIONES DE AURAS EFECTUADAS POR EL DOCTOR WALTER KILNER




Walter John Kilner (1847-1920) fue un electricista médico británico del Hospital St. Thomas de Londres. Allí, de 1879 a 1893, estuvo a cargo de la electroterapia. Y también ejerció la medicina privada en Ladbroke Grove, Londres.

Él escribió artículos sobre diversos temas, pero se le recuerda principalmente por sus investigaciones sobre el aura humana.

Después de estudiar a muchos pacientes, el Dr. Kilner se convenció en la existencia del campo energético humano, el cual sería un indicador de salud y estado de ánimo, y por consiguiente su estudio permitiría un posible uso en el diagnóstico y pronóstico médico. 

Abordó el estudio del aura desde una perspectiva física y no ocultista, creyendo firmemente que se trataba de un fenómeno electromagnético que podía ser observado mediante métodos específicos.

La investigación de Kilner se asemeja al trabajo posterior de Harold Saxton Burr. Sin embargo, mientras Burr se basó en lecturas de voltímetros, en cambio Kilner trabajando antes de la llegada de la tecnología de semiconductores, él intentó inventar dispositivos que permitieran al ojo humano observar la actividad "áurica" ​​que según su hipótesis, probablemente se debía a la radiación ultravioleta, afirmando que los fenómenos que observaba no se veían afectados por electroimanes.





SUS LIBROS

Las técnicas que empleó y las observaciones que obtuvo las compiló en un libro titulado "La Atmósfera Humana" que se publicó en 1911.

En 1920 se publicó una edición revisada de su libro bajo el título "El Aura Humana".






SUS TÉCNICAS

Utilización de pantallas coloreadas

Las pantallas son delgadas pilas de vidrio plano que contienen colorantes de dicianino en alcohol. Se emplean varios colores como carmín, azul, verde y amarillo, oscuros y claros.

Estas "Pantallas Kilner" servían para entrenar la vista y percibir la radiación electromagnética fuera del espectro normal de la luz visible, concretamente unos rayos energéticos sutiles que el Dr. Kilner llamó "los rayos N".

El tratamiento de las pantallas incluía, en particular, dicianina, un tinte tóxico de alquitrán de hulla utilizado originalmente en la sensibilización infrarroja de placas fotográficas.

Aunque se rumorea que este tinte está prohibido por el gobierno estadounidense, supuestamente debido a sus propiedades paranormales, estas afirmaciones no son exactas. Kilner informó que no se recomendaba la observación prolongada a través de estas pantallas y que "tenía un efecto muy perjudicial para los ojos, causándoles mucho dolor", pero tras la observación regular y un entrenamiento suficiente, se podía prescindir del aparato y se despertaba la visión clarividente.

El operador mira durante medio minuto o más a la luz a través de una pantalla obscura y luego al paciente a través de una pantalla clara, lo que le permite percibir el aura.

Se ha de utilizar una luz difusa opaca, de una dirección únicamente; con preferencia de detrás del observador; y en general ha de ser lo suficiente para ver el cuerpo distintamente.

Por lo regular se necesita un fondo negro mate, aunque para algunas observaciones el fondo ha de ser blanco.

La persona observada se ha de situar a unas doce pulgadas del fondo, para evitar sombras y otras ilusiones ópticas.




Un segundo método

Además de las pantallas coloreadas, el Dr. Kilner empleó otro método para investigar el aura que el denominó de colores complementarios.

Se mira fijamente durante cincuenta o sesenta segundos una banda de color de dos pulgadas por tres cuartos de pulgada, regularmente iluminada.

Esto tiene el efecto de fatigar el ojo y quitarle el poder de percibir ese color determinado; además que se ha descubierto que el ojo se  vuelve anormalmente sensitivo a los otros colores. De manera que al transferir la mirada al paciente, se ve una cinta o banda del color complementario, de la misma medida y forma que la banda original. Este "espectro" persiste por algún tiempo.


Se ha visto en la práctica, que los cambios de color en las auras produce el efecto de cambiar la apariencia de la banda del color complementario. Por este medio, en manos hábiles, se pueden determinar varias cosas acerca del aura que no se notan con las pantallas solamente.

Los colores empleados por el Dr. Kilner son:

1 - Goma guta con un color complementario azul de prusia.
2 - Azul de Amberes con un color complementario goma guta.
3 - Carmín con un color complementario verde esmeralda transparente.
4- Verde esmeralda con el color complementario carmín.




Las gafas Kilner

Se elaboraron lentes utilizando las "Pantallas Kilner" para ver las auras.




Alternativas

Su libro daba instrucciones mediante las cuales el lector podía construir y utilizar aparatos similares. 

Pero una gran desventaja del método de Kilner era la escasez y toxicidad de los productos químicos que recomendaba. Posteriormente, el biólogo Oscar Bagnall recomendó sustituir el colorante por pinacianol (disuelto en trietanolamina ), pero este colorante tampoco es fácil de obtener.

Carl Edwin Lindgren ha afirmado que el azul cobalto y el vidrio púrpura pueden sustituir los colorantes utilizados por Kilner y Bagnall.







SUS OBSERVACIONES

Según su estudio, Kilner y sus colaboradores pudieron en muchas ocasiones, percibir formaciones áuricas, que él dividió en tres partes: un doble étérico, un aura interna y un aura externa.


El doble etérico

El doble etérico aparece, a través de las pantallas, como una banda obscura adyacente y siguiendo exactamente el contorno del cuerpo. La anchura es uniforme en todo el contorno y se extiende de 1/16 a 3/1 6 de pulgada.

Varía de ancho en diferentes personas y también en una misma persona, en condición perturbada. Aparece perfectamente transparente y distintamente estriada con muy delicadas líneas de bello color rosado, las que parecen colorear el espacio entre estrías.

El color rosado contiene ciertamente más azul que el carmín. Parece probable que las líneas sean autoluminosas.




El aura interna

El aura interna comienza en el borde exterior del Doble Etérico, aunque a veces aparece tocando el cuerpo mismo.

Usualmente es de un ancho uniforme de dos a cuatro pulgadas, aunque a veces es ligeramente más estrecha en la porción inferior de los miembros y sigue el contorno del cuerpo. Es relativamente más ancha en los niños que en los adultos.

La estructura de la misma es granular, de gránulos extremadamente finos y dispuestos de manera que parecen estriados. Las estrías son paralelas una a otra en ángulo recto al cuerpo y en haces, las más largas en el centro y las más cortas al exterior con bordes redondeados.

Los haces están agrupados, dando así el aura delineamiento dentado. No se ha observado en las estrías color alguno.

En mala salud aparentemente son menos en número.

El aura interna es la porción más densa del aura propiamente dicha. Está más distintamente marcada y es más ancha en personas de salud física robusta.




El aura externa

El aura externa comienza en el borde del aura interna, y contrario de ésta, varía en tamaño considerablemente.

Alrededor de la cabeza se extiende unas dos pulgadas más allá de los hombros. A los costados y detrás del busto, tiene un ancho de cuatro o cinco pulgadas. En la delantera del cuerpo es un poco más estrecha. Sigue los contornos del cuerpo, pero, algunas veces, es más estrecha en los miembros inferiores. Alrededor de los brazos corresponde al ancho que envuelve las piernas; pero generalmente es más ancha alrededor de las manos y frecuentemente se proyecta a larga distancia desde las puntas de los dedos.

El delineamiento no es absolutamente preciso, sino que se desvanece gradualmente en el espacio. El aura externa aparece sin estructura y no es luminosa. La porción interior del aura externa tiene gránulos más grandes que las porciones exteriores, la gradación es imperceptible.

Las auras de los niños y de las niñas hasta la edad de doce o trece años parecen similares, con la diferencia de que la de las niñas es ordinariamente más fina que las de los varones. Desde la adolescencia en adelante las auras de los varones y de las mujeres se hacen más distintivas; en ambos casos, sin embargo, ocurren considerables peculiaridades individuales.

El aura femenina es ordinariamente más ancha en los costados del cuerpo. con el ancho máximo en la cintura; es también más ancha en la espalda que en el frente; la parte más ancha está en el vacío de la espalda donde frecuentemente abulta mucho.

El Dr. Kilner considera que una forma que se aproxime a la ovalada es la más perfecta. Las desviaciones de ésta son debidas a falta de desarrollo. Finura y transparencia se pueden considerar como indicaciones de un tipo superior de aura.

Los niños, en proporción a la estatura, tienen auras relativamente más anchas que los adultos. Además, los niños, especialmente los varones, tienen una aura interna casi tan ancha como la externa, de manera que puede ser difícil diferenciarlas.

Las personas inteligentes tienen de ordinario auras más anchas que las de intelecto menos desarrollado. Esto se nota especialmente alrededor de la cabeza. Cuanto más gris contenga el aura más apagado, o mentalmente afectado, es el sujeto.

Algunas veces se percibe una bruma muy vaporosa, extendiéndose hacia afuera a larga
distancia, más allá del aura externa. Esto se ha observado únicamente en casos en que el aura es extraordinariamente extensa; es probable que sea una extensión del aura externa. El Dr. Kilner la llama el aura ultra externa.




Rayos y parches

También se han observado parches o lunares, rayos y listas que emanan de diferentes partes del cuerpo. A veces aparecen y desaparecen rápidamente, otras veces persisten. Los parches nunca aparecen coloreados, los rayos son de ordinario incoloros, aunque ocasionalmente se presentan diversos tonos de color. Cuando ocurren, el aura se hace comúnmente más densa.

Hay tres variedades:

Primera. - Rayos o parches, más claros que el aura que los rodea, enteramente separados, aunque cerca del cuerpo, aparecen y están envueltos en la misma aura. La forma más común de los mismos es alargada con el eje mayor paralelo al del cuerpo.

Sus costados son nítidos y coinciden exactamente con el borde del aura interna, pero los extremos, contraídos y menos brillantes, con frecuencia se desvanecen en el aura adyacente.

El aura interna dentro del Rayo, de ordinario, aunque no siempre, pierde su apariencia estriada y deviene granular. Cuanto más persista el Rayo más gruesos devienen los gránulos.


Segunda. - Rayos procedentes de una parte del cuerpo que van a otra no muy distante. Estos Rayos son generalmente los más brillantes. Se puede percibir que van, por ejemplo, del cuerpo al brazo; si éste está doblado, del sobaco a la muñeca.

Si el observador pone la mano cerca del paciente, las auras de ambos casi invariablemente devienen más brillantes localmente; al poco tiempo se forma un Rayo completo entre la mano y la parte más próxima del paciente. Estos Rayos se forman más fácilmente entre protuberancias que entre superficies.

En un caso el Rayo de la mano de una persona a la de otra era de color amarillo brillante, que cambió a un color rubí líquido.


Tercera. - Rayos que se proyectan en el espacio en ángulo recto, desde el cuerpo hasta el aura exterior, y aun más allá, y más brillantes que ésta. Los lados de los Rayos, por lo general, aunque no siempre, son paralelos y rara vez en forma de abanico; los extremos son puntiagudos y se desvanecen, especialmente cuando salen de las puntas de los dedos.

Nunca se han observado más que Rayos rectos. La dirección normal es perpendicular al cuerpo; pero pueden tomar cualquier dirección como, por ejemplo, cuando fluyen de las puntas de los dedos de una persona a las de otra.

Además del ordinario color gris azulado, se ha observado Rayos coloreados de rojo y amarillo. El hecho de que la estructura de los mismos se parezca a la del aura interior y que nunca se haya observado que disminuyan el aura exterior adyacente, ni en densidad ni en brillantez, justifica la conclusión de que los Rayos y el aura interior tienen el mismo origen, el cuerpo; de consiguiente, u consiguiente, un Rayo es meramente un manojo extendido de estrías del aura interior.




Auras en objetos

El Dr. Kilner ha descubierto también que bajo condiciones similares, aunque con mayor dificultad, puede percibir una bruma o aura alrededor de imanes, particularmente en los polos; un aura amarilla alrededor de un cristal de nitrato de uranio; un aura azulada alrededor de los polos de una pila galvánica, alrededor de cualquier conductor conectado a los polos, en el espacio entre los dos alambres conectados a cada uno de los polos, y uno al otro.




Constataciones del Dr. Kilner

De las observaciones de desprende que:

1) El aura interior tiene una estructura estriada, mientras que el aura externa es enteramente nebulosa.

2) El aura interior tiene un borde regularmente nítido, mientras que el aura exterior está mal definida.

3) El margen exterior del aura interior es dentado, pero que con el margen del aura exterior no corresponde en manera alguna;

4) Los Rayos proceden del aura interior y nunca se ha observado que comiencen en la exterior y pasen a la interior.


Por lo que el Dr. Kilner ha llegado  a la conclusión de que:

1º El aura exterior muy probablemente no se deriva de la interior.

2º Las dos auras, muy probablemente, no son producto de una y la misma fuerza.


El Dr. Kilner por lo tanto afirma que:

La fuerza áurica Nº1 tiene su origen en el aura interior, y la fuerza áurica Nº2 se origina en el aura exterior.

La fuerza áurica interna actúa, al parecer, muy extensamente dentro del área prescrita. Y mediante el incremento local de la fuerza, se puede proyectar los rayos conscientemente por un esfuerzo de voluntad.

La fuerza áurica externa es más movible y tiene un radio más amplio de acción que la fuerza áurica interna . Parece ser enteramente independiente de la voluntad.

Los diferentes estados de salud, general o local, actúan sobre la fuerza, y por medio de éstas sobre las auras, aunque no necesariamente de la misma manera en ambas auras, interior y exterior.

Una afección local puede ser causa de que desaparezcan todas las estrías del aura interior, deviniendo ésta más opaca y densa, y cambiando de color. Puede también que aparezca groseramente rayada, de manera muy diferente a las estrías de salud; o puede crear un espacio carente de aura interna.

Una afección sobre una gran porción del cuerpo puede hacer que el aura interna sea más estrecha en un lado del cuerpo que en el otro; esto va acompañado de la alteración de la textura del aura interior y con frecuencia también del color.

Las variaciones del aura exterior, a consecuencia de la fuerza áurica externa, son menos que en el caso de la fuerza áurica interior. Se puede contraer la anchura, pero nunca desaparece completamente; y el color puede cambiar.

Un cambio en una extensa área del cuerpo puede alterar completamente la forma del aura exterior. Esta puede hacerse más estrecha, sin que la interior sea afectada; pero si la interior se encoge la exterior se encoge también.

Los cambios en las auras pueden ser consecuencia de enfermedad. La histeria ensancha el aura exterior a los lados del tronco; la anchura se contrae repentinamente cerca del pubis y se forma un bulto en la espalda, en la región lumbar.

En epilepsia, de ordinario, se contrae, en toda su longitud, un lado de ambas auras, interior y exterior; la interior se hace más opaca, la textura más tosca y las estrías disminuyen o desaparecen. El color es comúnmente gris.

La contracción del aura interior invariablemente acusa una enfermedad grave. Ocasionalmente se observa una rotura absoluta del aura.

El aura interior no se altera mucho en forma ni en tamaño; pero cambia considerablemente en textura. El aura exterior varía más frecuentemente y más extensamente en forma y tamaño; pero .es casi imperceptible el cambio en textura.

En caso de enfermedad, el primer síntoma mórbido es disminución o pérdida completa de las estrías; con esto los gránulos se hacen más toscos, lo que, aparentemente, se debe a la amalgamación de los gránulos más pequeños. El desarreglo del aura interior va acompañado de la alteración del aura exterior.

La preparación del ojo, por medio de las pantallas, hace difícil apreciar con exactitud las variaciones del color del aura. El color parece variar de azul a gris, y depende más del temperamento y del poder mental que de los cambios en la salud del cuerpo. Cuanto mayor es el poder mental, más azul es el aura; la deficiencia en el poder mental tiende a hacer el aura más gris.

El Dr. Kilner hizo unos pocos experimentos que demostraron que no sólo se podía, con un esfuerzo de la voluntad, proyectar rayos desde varias partes del cuerpo, sino también que se podía variar el color de un rayo o de una parte del aura. De esta manera se han producido los colores: rojo, amarillo y azul. Este último resultó el más fácil de producir; el amarillo fue el más difícil.

Un cuidadoso estudio de los resultados obtenidos por el Dr. Kilner, revela que coinciden con considerable exactitud con los obtenidos por clarividencia. El Dr. Kilner, sin embargo, parece que ha estudiado más minuciosamente, en algunos respectos, la estructura del aura y los efectos de la enfermedad sobre la misma.







OPINIONES DE OTROS INVESTIGADORES

Opinión de Arthur Powell

(Arthur Powell fue un estudioso de la neo-teosofía de Leadbeater.)

Lo que el Dr. Kilner denomina el cuerpo energético es, evidentemente, idéntico a lo que describen con el mismo nombre los clarividentes.

Las estrías del aura interior del Dr. Kilner son lo mismo que el aura de salud.

Lo que el Dr.  Kilner describe como aura exterior, en opinión mi opinión, consiste de las partículas etéricas de las cuales se ha retirado el prana, y de otra materia etérica descargada del cuerpo.

El estudiante debe comparar los delineamientos de las auras dados en el libro del Dr. Kilner con la Ilustración XXIV del aura de salud en "El Hombre Visible e Invisible" de C.W. Leadbeater.

No parece fuera de lugar suponer que un mayor perfeccionamiento de los métodos del Dr. Kilner traería la percepción física de 1º Los chakras etéricos; 2º El flujo de prana al y a través del cuerpo; 3º La naturaleza y estructura del Doble Etérico dentro del cuerpo.

Como el Dr. Kilner ha mencionado la dificultad de percibir el aura contra un fondo de carne, quien esto escribe se pregunta si no se podría obtener un fondo adecuado, pintando de alguna manera la piel de la persona observada.

El Dr. Kilner declara que su único objetivo al hacer sus investigaciones ha sido utilizar el aura como medio de diagnosis. De consiguiente, es más que probable, que más amplias investigaciones revelarían propiedades del aura que, sin tener utilidad para el diagnóstico, serían, no obstante, de interés científico.

De los hechos observados: 1º Que la mala salud desarregla el aura; 2º Que la materia etérica de las auras adyacentes fluyen juntas, formando Rayos; 3º Que tales Rayos se pueden formar y dirigir por un esfuerzo de voluntad; 4º Que la voluntad puede determinar, incluso el color de tales Rayos, se puede colegir que hay sólo un corto paso hasta la cuestión de la curación magnética y mesmérica.

Es de esperar que algún investigador hará un estudio de este importante e interesante aspecto con la minuciosidad que caracteriza las investigaciones del Dr. Kilner.




Opinión de los científicos

Aunque inicialmente las investigaciones del Dr. Kilner generaron interés en la comunidad científica, los científicos no pudieron replicar sus resultados, y la teoría de los "rayos N" (radiación humana) que él intentaba medir fue desacreditada en gran medida.

En el "British Medical Journal", una revisión de 1912 de la investigación de Kilner afirmó que si bien Kilner sostenía que el aura era un "fenómeno puramente físico", la evidencia no respaldaba esta opinión. Científicos del BMJ intentaron replicar los experimentos de Kilner, pero los resultados fueron negativos. La revisión concluyó que "el Dr. Kilner no ha logrado convencernos de que su 'aura' sea más real que la daga visionaria de Macbeth".

El erudito religioso estadounidense J. Gordon Melton ha escrito: "La investigación de Kilner fue ampliamente desestimada por investigadores posteriores sobre la luz y la percepción, y los resultados que reportó se consideraron artefactos del propio proceso óptico del observador, en lugar de reflejar cualquier emanación producida por el sujeto observado. Estos hallazgos no impidieron la comercialización de las gafas Kilner, cuyos anuncios aparecieron en publicaciones esotéricas hasta la década de 1970."

El investigador escéptico Joe Nickell ha descrito la investigación de Kilner como pseudociencia, señalando que "Kilner aceptó acríticamente la validez de los rayos N inexistentes y los poderes clarividentes".




Opinión de Cid

No sé si realmente el Dr. Kilner pudo observar clarividentemente el aura por medio de sus técnicas, o si él inventó sus observaciones siendo influenciado por las lecturas que hizo, ya que aunque él declaró expresamente que no poseía ningún poder alguno de clarividencia, y que ni siquiera había leído nada referente al aura hasta después de examinar más de sesenta pacientes, y que su método es puramente físico y puede ser emplearlo con buen resultado por cualquiera que se tome la molestia de llevarlo a cabo.

La realidad es que las personas que han seguido su metodología no han desarrollado su clarividencia, en internet aparece que el Dr. Kilner se inspiró en las obras del Barón Carl von Reichenbach; y se ve muy tangible que también él haya leído las obras de Charles Leadbeater quien fue el que inventó la existencia del "doble etérico" que es un cuerpo ficticio mezcla del cuerpo de vitalidad, del doble astral y del estado etéreo de la materia física.

Y por estos motivos en lo personal yo me mantengo cauto con las investigaciones expuestas por el Dr. Kilner. Sin embargo por todo lo que he investigado, estudiado y experimentado, considero que muy posiblemente las auras energéticas si han de existir.



(Fuentes: Wikipedia en inglés y el capítulo 21 del libro "El Doble Etérico" de Arthur Powell.)











MEDITACIÓN RECOMENDADA POR ALSIBAR




Alsibar es un investigador que ha estudiado enormemente a numerosos guías espirituales y él recomienda meditar de la siguiente manera:



MEDITACIÓN: EL ARTE DE LA QUIETUD

Cierra los ojos. Obsérvate. Al principio solo verás el ego. No te alarmes. No lo condenes, ni siquiera intentes nombrarlo, diciendo "esto es el ego y esto no". Simplemente observa. Sé consciente.

No huyas, no discutas, no juzgues ni critiques. No intentes alterar ni modificar lo que ves. Solo observa.

El despertar no es el resultado de actuar o hacer. Cuando actúas o haces en un estado de sueño, solo estás soñando que estás actuando o haciendo. La acción prioritaria, la única posible para una persona dormida, es despertar. Solo entonces puede hacer algo.

Por lo tanto, ¡no actúes! Mira, observa, percibe, presencia, toma consciencia, recuérdate a ti mismo; todas estas son otras formas de decir: ¡DESPIERTA!

¡Y luego relájate! Deja de correr o moverte de un lado a otro, de una cosa a otra, de un objeto a otro, de una persona a otra. Simplemente percibe el movimiento dentro y fuera de ti. Mira tus pensamientos, deseos, reacciones, sentimientos y emociones.

Percibe los sonidos externos: la calle, el viento, los autos, los pájaros, la gente, las voces internas y externas. Simplemente percibe.

No hagas nada. Relájate y descansa en este estado de no movimiento, de no deseo, de no querer cambiar nada.

En ese estado no hay tiempo porque no hay nada que lograr en el futuro, ni nada que lamentar del pasado. En ese estado no eres nada y al mismo tiempo eres todo. Es un estado atemporal e impersonal. En él, se revela el eterno aquí y ahora. Allí reside la Libertad y la semilla de la Verdad.


Intenta esto siempre que te acuerdes y puedas. En el trabajo, en casa, antes de dormir, al despertar, leyendo, viendo la televisión, conduciendo, hablando, durmiendo, amando, escribiendo, esperando, caminando, corriendo, escuchando música, etc.

Poco a poco sentirás un cambio que ocurre "a pesar" e independientemente de ti. No entiendes por qué sucede ni cómo actúa, específicamente. Pero te das cuenta de que hay una acción en marcha.

Sientes transformaciones, cambios de hábitos, nuevas sensaciones, nuevas formas de ver las cosas. Sientes la muerte del pasado, de viejos patrones, y el nacimiento de nuevas perspectivas y paradigmas. Todo lo que estaba atrapado comienza a fluir con su propio movimiento esencial, independientemente de tu voluntad, deseo y dirección.

¡Pero cuidado en ese momento! Nunca intentes dominar esa fuerza, ese flujo. No intentes controlar esa energía primordial. Porque si lo intentas, entonces volverás a caer, como muchos han caído, se han extraviado y se han perdido.

Por eso Jesús nos advirtió sobre la importancia de la vigilancia. La vigilancia consiste en recordar que ese estado solo se manifiesta cuando comprendemos que no somos nada y que no podemos controlar nada. Nada. En otras palabras, se trata de rechazar por completo el rol ilusorio de controlador.

Hay una fuerza superior a nosotros. Más allá de nosotros, lo controla todo, independientemente de nosotros. Desde el movimiento de partículas subatómicas hasta el movimiento de galaxias inconmensurables.

¿Quién es? ¿Quién es esa fuerza?

No lo sabemos. Algunos la llaman Dios, Alá, Krishna, Tao, Buda, Jesús... ¿qué importa el nombre?

A veces su mensaje nos llega a través de sus mensajeros que traducen su lenguaje incomprensible a nuestro pobre lenguaje humano.

Una vez dijo a los judíos: «Estad quietos, y sabed que yo soy Dios, el que soy y que era y que ha de venir.»


La meditación es el estado de quietud absoluta en el que se alcanzan el "movimiento y reposo" del que hablaba Jesús, el zazen de los budistas zen, el wu-wei de los taoístas, el "convertirse en testigo" predicado por Ramana Maharshi y el estado de "atención pasiva sin elección" enseñado por Krishnamurti y también por grandes yoguis como Babaji, Lahiri Mahasaya, Sri Yukteswar y Yogananda.

Solo en ese estado se encuentra la verdadera liberación, y solo él puede prevenir el caos del mundo que nosotros mismos hemos creado y perpetuado a lo largo del tiempo.

Por lo tanto se dice que la verdadera revolución, el nuevo mundo, debe comenzar dentro de nosotros mismos; solo entonces podremos extenderla a nuestras familias, trabajo y vida social.

Ahí reside la verdadera semilla de un Nuevo Orden Mundial, sin disputas, sin guerras, sin divisiones, sin violencia, sin sectarismo, partidismo ni religiones organizadas.


(Fuente: https://alsibar.blogspot.com/2011/08/aprenda-meditar-corretamente.html)










¿POR QUÉ LA FLOR DE LOTO SIMBOLIZA LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL?



Aquí les voy a poner la información interesante que vaya encontrando sobre los motivos por los que la flor de loto es tan usada en la espiritualidad oriental para representar la iluminación espiritual.



EXPLICACIÓN DE ALSIBAR

(Alsibar es un investigador que ha estudiado mucho a los guías espirituales.)

El loto es una planta acuática originaria de la India, perteneciente a la familia de los nenúfares (Nymphaea lotus), y cultivada en lagos. Posee flores blancas de hasta 25 cm de diámetro, con numerosos estambres y pétalos, y sus semillas son comestibles.

Dado que brota del fondo de aguas oscuras y fangosas y se alza majestuosamente sobre ellas, se considera uno de los mayores símbolos espirituales de la India. Citado en famosos sermones de Buda y también en el Bhagavad-Gita, el loto simboliza el florecimiento de la Iluminación.

En este texto, analizaremos algunos conceptos erróneos sobre este proceso y por qué el loto simboliza tan perfectamente este estado de perfecta liberación.


Todos los verdaderos maestros afirman unánimemente la necesidad de trascender el nivel intelectual o del pensamiento como condición sine qua non para la Iluminación. Una mente parlanchina no puede llegar muy lejos. Siempre estará dando vueltas, incapaz de comprender o percibir la Verdad.

Es cierto que sin silencio interior no hay liberación del ego, pues el ruido es el ego. Los maestros solo difieren en la forma de alcanzar este silencio: qué camino tomar, qué hacer, cómo practicar, etc.

Algunos dicen que no hay método, otros usan el método para llegar al no-método. Otros predican el autocuestionamiento, la introspección, etc. Cada uno habla desde su propia percepción y experiencia particular.

Pero estos desacuerdos solo existen en cuanto a los preliminares, a lo que precede al "camino". Pero lo cierto es que el camino o el medio de transporte no importan: a pie, a caballo, en coche, autobús, avión o teletransportación; todos los buscadores sinceros llegarán al mismo punto.

Probablemente algunos llegarán más rápido que otros, y quizás algunos nunca lleguen. Pero ¿qué pasaría si percibiéramos, desde el principio, lo que muchos solo percibirán al final?

Es decir, que no hay camino, ni objetivo, ni lugar adonde ir. Entonces abandonaríamos muchas cosas desde el principio.

¿De qué sirven los preparativos, los esfuerzos, las disciplinas, los libros sagrados, la obediencia a las supuestas autoridades espirituales? ¿No es una ilusión querer alcanzar lo que ya se tiene o querer llegar a donde ya se está?

Quizás no haya caminos, ni objetivos, nada que lograr. Y cuanto antes se comprenda esto, antes se liberará de la ilusión del devenir, que fortalece y perpetúa el ego.

Muchos dicen: "La libertad es el resultado de grandes esfuerzos y aolo se puede alcanzar tras años y años de sacrificios".

¿Es eso realmente cierto? ¿Hemos reflexionado seriamente sobre estas afirmaciones? ¿No hay en juego un proceso de ilusión, y quizás de explotación?

El problema puede residir en la idealización de la iluminación como algo lejano, casi inalcanzable. Algo así como el «fin» de todo. Pero puede que no sea un fin. Ni una experiencia lejana y extraordinaria. Puede que no llegue mediante el esfuerzo, el deseo ni la búsqueda a través del tiempo. ¿No es eso lo que nos enseñan los verdaderos maestros e iluminados?

¿Qué es la iluminación sino la percepción de las cosas tal como son? Es decir, comprender la naturaleza del ego, el problema del deseo,  la futilidad de la búsqueda y la ilusión del devenir, ¿no trae esto gran claridad, libertad y felicidad? ¿Y no es esto comprender la Verdad?


La Verdad es la visión de lo verdadero en contraposición a lo falso e ilusorio. Sin embargo, los seres humanos se aferran a estas ilusiones por conveniencia, seguridad psicológica, comodidad y bienestar.

La PERCEPCIÓN es el terreno donde florece la Iluminación. El autoconocimiento y la meditación son sus mejores fertilizantes y nutrientes. Percibir es lo mismo que comprender o ver con claridad. Pero este florecimiento no lo produce uno, ni puede producirlo nadie.

¿Es algún ser humano responsable de la germinación y el florecimiento de una planta?

No. Nadie puede decir: "Soy yo quien la hace germinar". Preparas el terreno y siembras las semillas, eso es todo. Participas indirectamente en este proceso. Creas las condiciones ideales para el florecimiento. Eso es todo. Pero la Naturaleza es lo que hace que todo florezca, crezca y brote.

Pues bien, de igual manera el discurso de "no hacer absolutamente nada" es un error. Ya que por supuesto, todos pueden y deben hacer algo. La percepción debe provenir del individuo. Es su iniciativa. Es su parte en el trabajo. Pero solo pueden actuar hasta cierto punto.

Hay límites para "hacer", como en el caso de las plantas. Y conocer estos límites constituye una profunda sabiduría. Al percibir, comprender y afrontar la Verdad sobre uno mismo, estarás "haciendo algo".

Cuando te sientas a meditar o simplemente te abres a ella, cuando se manifiesta, eso es "hacer algo". Pero no se puede hacer nada más. Y a partir de entonces, comienza el movimiento de lo Sagrado. Esa Energía misteriosa y sagrada que crea, mueve, sostiene y destruye el Universo se encarga del resto del trabajo.

Lo mismo ocurre con el Loto de la Iluminación.  Solo podemos "preparar el terreno", regándolo mediante la meditación, la comprensión y el autoconocimiento. Entonces aprendemos a detenernos y a estar "quietos". Y en esa quietud, se manifiesta la acción misteriosa de lo Desconocido, lo Atemporal, lo Innombrable.


(Fuente: https://alsibar.blogspot.com/2011/07/o-florescimento-do-lotus-da-iluminacao.html)