REFLEXIÓN DE ALSIBAR SOBRE LOS ASESINOS


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



Los sucesos en Suzano, São Paulo, protagonizados por dos jóvenes que irrumpieron en una escuela pública y asesinaron a varios estudiantes inocentes, demuestran de qué es capaz una personalidad perversa, inhumana y delirante. 

A juzgar por la ropa que vestían, su modus operandi y lo que indican las investigaciones, hicieron en la vida real lo que miles de jóvenes hacen en el mundo virtual: jugar a un juego donde pueden matar a quien quieran sin temor a las consecuencias, porque todo es virtual; allí no hay vidas, solo datos.

Si alguien "muere" o mata en el juego, simplemente pueden reiniciarlo tantas veces como quieran y seguir jugando como si nada hubiera pasado. Eso es en el mundo virtual; en el mundo real, la cosa es muy distinta.

En el llamado mundo real, a diferencia del mundo virtual de los videojuegos, alguien podría querer actuar como un personaje de juego, pero a diferencia del primero, las consecuencias pueden ser muy drásticas.

Matar a personas inocentes con plena conciencia de lo que se hace, pensando que después uno puede simplemente suicidarse porque así "abandona" el cuerpo —y el juego— sin ninguna consecuencia, es una gran ilusión. En este juego de la vida, todo lo que hacemos, sentimos y pensamos tiene consecuencias y repercusiones tanto para esta vida como para las demás.

Quizás los cobardes protagonistas de esta tragedia insensata pensaron algo así como: "Matamos e herimos a tanta gente como queramos, y luego simplemente nos suicidamos y no podrán atraparnos porque el juego habrá terminado para nosotros".

Pero eso es un enorme error estratégico. El paralelismo, en este caso es imposible. Quien creó el juego del Universo —Dios— no era un ser humano necio, limitado y arrogante. Estamos hablando de Sabiduría e Inteligencia Inmensas que crearon miles de millones de Universos con una complejidad imposible de comprender para la pobre mente humana.

Hay varias diferencias entre un juego virtual y el juego de la vida, pero la principal es: NADIE abandona este último a voluntad. Como mucho se puede abandonar ese nivel del juego, esa etapa, ese «espacio-tiempo».

Entonces, el juego se reinicia. Los personajes incluso pueden regresar al mismo espacio-tiempo, o a una copia muy similar o exactamente idéntica de la anterior, con todos sus detalles y elementos característicos.

Para que quede perfectamente claro: todo aquel que «muere» puede regresar a esa misma vida poco después de su muerte. Puede regresar a una copia de la misma dimensión, pero en algún punto del pasado o del futuro. O incluso a una copia dimensional de esa misma vida, pero cargando con el peso de su propio karma de la encarnación anterior.

En este caso, la persona regresaría exactamente al mismo punto donde comenzó la vida anterior —con los mismos padres y viviendo las mismas experiencias de la infancia, etc.—, pero con un rumbo impredecible, dado el karma acumulado. En otras palabras, la vida se reiniciaría como un videojuego. Pero tomaría un rumbo diferente, ya que el karma moldea e influye en la vida de todas las personas.

Lo que digo no es nada nuevo. Es simplemente la Ley de Causa y Efecto, el principio de "cosechas lo que siembras" enseñado durante milenios por todas las grandes religiones. Solo he añadido algunos detalles basados ​​en mi investigación e intuición.

La vida es eterna. Dios es infinito, e infinitas son sus posibilidades. La ciencia misma ya apunta a la existencia de multiversos o universos paralelos. Ahora bien, ¿por qué habría solo una, dos o siete dimensiones? ¿Y por qué estos universos tendrían que ser necesariamente progresivos y lineales en el tiempo?

Vivimos en un espacio-tiempo específico para aprender lecciones, evolucionar y crecer como seres de luz, inicialmente como conciencias individualizadas, separadas de la Conciencia Universal Suprema.

Permaneceremos en este proceso hasta que comprendamos que somos parte del Gran Uno y que no existe separación entre nosotros y el universo. Todos compartimos la misma Luz y Realidad. Todo está conectado. El mal o el bien que se realiza con la intención de dañar a otros regresa a su autor como un eco inevitable.

Independientemente de si mi teoría es cierta o no, lo cierto es que nuestra vida representa solo una etapa de este complejo e infinito juego llamado vida. No es fácil escapar de él. Quien piense que para abandonar esta "realidad virtual" de la vida bastaría con destruir el cuerpo, pronto descubrirá que el Programador Supremo no le dejó esa posibilidad.

Destruir el cuerpo es solo una forma de acabar con la conciencia que percibe e interactúa con esa etapa de un juego sin fin. La persona suicida puede destruir el vehículo, pero no el alma que lo conduce y lo anima.

La conciencia individual regresará a esta dimensión o a cualquier otra. Para bien o para mal, cada uno sufre las consecuencias de sus actos. Es una ley. No hay escapatoria. Quienes se han liberado han afirmado que solo el egocidio —la muerte del ego como poder central— puede liberar al hombre de la prisión de las reencarnaciones dimensionales.

El egocidio es otro nombre para la Iluminación o el Despertar. No es que quienes "despiertan" queden automáticamente libres de las reencarnaciones, sino que esta es la única posibilidad de liberación.

Matar el cuerpo, contrariamente a lo que algunos piensan, no libera a nadie del juego de la vida, que es obligatorio. Al contrario, hace que la prisión del Samsara [la rueda de las reencarnaciones] sea cada vez más poderosa y la situación del prisionero cada vez más difícil y dolorosa.

Como dijo Jesús: "Y no saldrá hasta que haya pagado el último centavo. ¡Allí será el lloro y el crujir de dientes! (...) ¡Porque a cada uno se le dará según sus obras!"






OBSERVACIÓN DE CID

Los grandes Maestros de Sabiduría también afirman que no queda ninguna injusticia suelta y que la muerte no te libera de ninguna de tus acciones, debido a que después de pasar un tiempo de descanso en el 'mundo sutil', los humanos vuelven a reencarnar en la Tierra (no en otra dimensión, espacio o en el pasado como lo teoriza Alsibar) sino de nuevo unos años después en el plano físico terrestre, dentro de un nuevo cuerpo y con el karma negativo que tienen que saldar.








No hay comentarios.:

Publicar un comentario