LAS DIFERENTES ETAPAS DE LA MEDITACIÓN


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Qué es la meditación y por qué es importante? ¿Cómo saber si se medita correctamente y no se está uno autohipnotizando o engañando? ¿Cuáles son las características de las etapas meditativas y en cuál te encuentras? ¿Qué importancia tienen la autoevaluación y la autopercepción en el proceso de maduración espiritual?

Acompáñanos en este artículo y reflexionemos juntos sobre estas preguntas esenciales para el buscador y meditador sincero.


La meditación es un acto (a nivel espiritual) tan vital como respirar, comer, dormir y defecar. Quien no medita vive una vida sin sentido ni sabiduría ni claridad. Podríamos decir que ese individuo vaga sin rumbo, perdido de un lado a otro, inmerso en la oscuridad de su propia ignorancia.

Sin meditación somos esclavos de fuerzas oscuras y desconocidas que nos manipulan como marionetas. Nos arrastran de un lado a otro, como un tronco a la deriva en medio de un río. Estamos a merced del torbellino de las aguas y las olas del destino. ¿Adónde vamos? No lo sabemos. La vida se convierte en un bosque oscuro y sombrío, lleno de sorpresas, riesgos, desafíos y peligros constantes. Por eso pedimos, oramos y meditamos, como una forma de hacer el camino menos doloroso, peligroso e inseguro.

La meditación no cambia la vida sino a la persona. La vida continúa con su imprevisibilidad, inconstancia y riesgos, pero la percepción de la persona cambia por completo. Mientras que quien no medita es víctima de fuerzas inconscientes que no puede controlar, quien medita percibe claramente el origen de esas fuerzas y aprende a lidiar con ellas.

La meditación aporta autoconocimiento, sabiduría, luz y la energía necesaria para una vida plena y para afrontar los grandes desafíos de la vida. Esto se traduce en serenidad, armonía y claridad interior, sin las cuales no hay ni paz ni felicidad.

Por eso es tan importante comprender qué es la meditación: esa dimensión olvidada del ser. Allí —dicen los maestros— reside una parte de nosotros mismos que traemos al mundo al nacer. Esta naturaleza primordial, original, pura y rica continúa aquí, en algún lugar, bajo las capas de nuestros pensamientos, condicionamientos, preocupaciones y ansiedades.

La meditación es como una sonda que nos lleva a las profundidades abisales del océano. Dentro de nosotros yace una dimensión oscura, misteriosa y desconocida. Quien no desciende a ella se convierte en un individuo vacío, enfermo, fragmentado y neurótico. Sin meditación no hay transformación interior, sin la cual nadie madura, crece ni evoluciona.

Pero para meditar es necesario saber cómo meditar. Entonces, ¿cómo sabemos si estamos meditando correctamente? ¿Si lo que practicamos es una meditación verdadera y efectiva?

Para profundizar en estas preguntas, reflexionaremos sobre las etapas meditativas comunes a la mayoría de las personas, considerando que todos meditamos de alguna manera, aunque no seamos conscientes de ello.




PRIMERA ETAPA: NORMOSIS

La primera etapa es la "normosis" en la que vive la mayoría de la gente. Es decir, es la vida "normal" de todos. Esta normalidad parece sana pero no lo es; de ahí el término "normosis".

Gran parte de las personas que conocemos viven en esta etapa. Nunca han oído hablar de la meditación, y si lo han hecho, nunca la han practicado ni le han dado la más mínima importancia. Son personas que viven sin muchas preocupaciones hasta que la muerte, la enfermedad, la pérdida y el dolor llaman a su puerta y les "exigen" el pago por todo lo que pensaron, sintieron, hicieron o dejaron de hacer. Ese es el momento de la crisis.

Muchos cambian de actitud después de estas crisis. Algunos, al darse cuenta de las consecuencias de los malos hábitos, intentan abandonarlos, y para ello buscan tratamiento, se convierten a una religión o se unen a un movimiento u organización.

Otros, por el contrario no se preocupan por nada, continúan viviendo de la misma manera, a pesar de las crisis, sin percibir ninguna relación de causa y efecto entre sus acciones y los acontecimientos críticos de sus vidas. Estas personas viven a trompicones, a menudo de forma inconsciente e irresponsable. Luego surgen nuevas crisis, a veces sucesivas, hasta que llega la vejez, la enfermedad y la muerte.

Muchos no pueden pasar de la primera a la segunda etapa porque aunque físicamente están vivos, a nivel de su conciencia están adormilados.





SEGUNDA ETAPA: PERCEPCIÓN DE LA RELACIÓN CAUSA-EFECTO

La segunda etapa corresponde a quienes perciben claramente la relación entre sus actitudes y sus vidas, y al comprender que su mundo interior influye en los acontecimientos externos, entonces buscan el automejoramiento. Sin embargo, pronto se dan cuenta de que el automejoramiento no es algo tan simple ni fácil de lograr.

En este punto, muchos se convierten a alguna religión. No obstante, no tardan en enfrentarse a una dura verdad: la religión solo mejora pequeñas cosas aquí y allá; no llega a la esencia. Porque el "centro" que genera ilusiones y dolor (el ego) continúa actuando sutilmente. El egoísmo persiste disfrazado de acciones sociales, amor, fe, caridad, etc. Y si la persona es sincera, comprenderá lo difícil que es erradicar las raíces del ego.

El buscador sincero observará, intrigado, que la ignorancia, la envidia, la inquietud, la ambición y el deseo permanecen tan fuertes como antes. En otras palabras, queda claro que ninguna fuerza externa puede producir una transformación interna.

En esta etapa, algunas personas comienzan a buscar caminos más "alternativos" como el yoga, la meditación y las terapias, con la esperanza de transformar su interior. En este punto, la persona comprende que debe trabajar desde adentro hacia afuera, y así alcanza la tercera etapa.





TERCERA ETAPA: DEPENDENCIA DE TÉCNICAS Y GURÚS

La tercera etapa es la de la dependencia de técnicas y gurús. Es entonces cuando el individuo comienza a "practicar" técnicas de meditación o a seguir a "gurús" con la esperanza de encontrar finalmente la paz y la luz que tanto anhela.

Sin embargo, si son honestos, se darán cuenta de que las técnicas y los gurús "funcionan" hasta cierto punto, pero no llegan muy lejos. Es cierto que comienzan a sentirse más serenos, seguros y egocéntricos. Incluso pueden experimentar oleadas de éxtasis y despertar ciertos poderes, resultado de mantras y técnicas que expanden la conciencia. Pero, al darse cuenta de que estas cosas son inestables y fugaces, y que los gurús solo pueden ayudar hasta cierto punto, el individuo se encuentra nuevamente inmerso en la depresión, la tristeza y la frustración.

Es una fase confusa porque creían haber llegado "allí", y de repente llega un "viento" que derriba todo su castillo de sueños. En esta etapa, aprende que no debe aferrarse a los gurús ni a los estados internos de dicha, aunque le hayan costado mucho tiempo, esfuerzo y dedicación.

Confundido, su mente se llena de preguntas: ¿tanta meditación, esfuerzo y dinero invertidos en "satsangs" para qué?

Este es un momento delicado porque por lo general está apegado al gurú y al movimiento que le brindaron amistades y un sentido a su vida. Pero si es sincero y valiente, tendrá la oportunidad de avanzar a otra etapa en su aprendizaje. De lo contrario podría rebelarse, volviéndose amargado e incrédulo, regresando a viejos hábitos poco saludables y a la vida desordenada de la que se había abstenido con gran esfuerzo y sacrificio.





LA CUARTA ETAPA: LA PERCEPCIÓN DEL YO

Pero si es humilde y honesto consigo mismo, puede pasar a la cuarta etapa. Es entonces cuando se da cuenta de su error: la práctica deliberada de técnicas de meditación refuerza y ​​perpetúa el ego. El mismo deseo de alcanzar el cielo, el nirvana, el éxtasis o la iluminación eran obstáculos para la liberación.

Además, sin darse cuenta, alimentaba el ego al considerarse sabio, iluminado o salvado, pero lo cual es pura arrogancia y presunción disfrazadas. Los pensamientos y el condicionamiento aún lo aprisionaban sutil y casi imperceptiblemente.

En este punto, comprende que la mente encuentra lo que desea. Pero lo que encuentra no es la "verdad", sino solo una falsa verdad, una ilusión resultante de su propio deseo. Y esta, como un espejismo, se desvanece con el primer soplo de los vientos inconstantes de la vida.

Al comprender esto, busca meditar correctamente, ya sin desear alcanzar nada. Comprende que para entrar en la "otra dimensión" no puede ir con su ego, con sus deseos y pensamientos. Debes desprenderte de todo lo que te es querido y valioso: sueños, pensamientos, anhelos, conocimiento, recuerdos, deseos, arrogancia, orgullo, bondad, caridad, falsa humildad, la búsqueda, la iluminación, etc.

Solo cuando "mueras" por completo a todo lo que representa y por lo que vives, entonces podrás renacer en la dimensión de lo Desconocido. Entonces estarás preparado para la quinta etapa.





QUINTA ETAPA: APRENDER A MEDITAR

La quinta etapa comienza cuando el individuo aprende verdaderamente a meditar. En esta etapa, el ego comienza a ser consumido por la llama de la meditación auténtica. Así, el ego pierde su fuerza y ​​poder.

1) Es en esta etapa donde el meditador aprende dos cosas importantes: a identificar el EGO y a tratarlo con la debida precaución y cuidado, reconociendo su acción sutil, su naturaleza traicionera y engañosa.

2) Lo más importante durante la meditación es la ausencia del OBSERVADOR (es decir, el "centro"). ¿Y cómo se produce esta ausencia? Al convertirse en un simple testigo pasivo de todo lo que se observa.

Es importante recordar que el OBSERVADOR es el verdadero EGO. Lo que se observa (pensamientos, sentimientos, sensaciones, emociones, deseos, etc.) no debe inducir ningún tipo de acción. Cuando "el observador" interfiere con la observación —criticando, juzgando, condenando o nombrando— el ego se fortalece y se perpetúa de inmediato.

Alcanzar el estado de "ausencia total" del OBSERVADOR es el mayor desafío del meditador. Sin esta etapa, la meditación no se produce, no tiene lugar, convirtiéndose en una "práctica" inútil e incluso perjudicial. Si no se toman estas precauciones, el individuo queda atrapado en un círculo vicioso y no avanza a la siguiente etapa.





LA SEXTA ETAPA: SILENCIO Y PAZ INTERIOR

La sexta etapa es la del silencio absoluto y la paz interior. Es cuando ya no existe división entre OBSERVADOR (tú que te observas) y OBJETO OBSERVADO (las cosas que percibes en ti mismo), existiendo únicamente OBSERVACIÓN o CONCIENCIA SILENCIOSA, TRANQUILA e INDIRIGIDA.

En esta etapa entramos en la UNIDAD; no hay yo, ni ego, ni dios (idea), ni nirvana (la concepción), ni cielo (idealizado); solo existe la percepción de una dimensión o estado ILIMITADO y ETERNO sobre el cual no podemos decir mucho y cuyas definiciones son incapaces de describirlo. Es una fase misteriosa y muy sutil. La paz y la tranquilidad son claros signos de esta fase. No es el resultado de un acto deliberado de la mente, pero ya es, en sí misma, un atisbo del siguiente estado meditativo que es el de la Iluminación.





LA SÉPTIMA ETAPA: CONTACTO CON LO INDESCRIBIBLE E INCONMENSURABLE

A partir de la séptima etapa, nada se puede decir ni describir. Ni siquiera los grandes iluminados se atreven a describir qué es. Palabras como nirvana, moksha, cielo, liberación, iluminación, son meras etiquetas que ni siquiera comienzan a definir las etapas más avanzadas y profundas de la meditación.

Los hindúes dicen que Dios se manifiesta como una dicha ilimitada y siempre renovada. Estos estados avanzados y profundos son indescriptibles con nuestro lenguaje. Nada, en nuestra limitada experiencia humana, se compara con la experiencia del Samadhi o Unión Divina.






RESUMEN DE LAS SIETE ETAPAS

Lamentablemente, la gran mayoría de las personas no logran superar la primera etapa de la "normosis": una normalidad mórbida.

Otros alcanzan la segunda etapa y comienzan a reevaluar sus acciones y pensamientos al reconocer la ley de causa y efecto como un factor determinante en sus vidas.

Algunos llegan a la tercera etapa —la de las técnicas y los gurús— y se sienten satisfechos, creyendo que la paz y la alegría que experimentan gracias a las técnicas o a la presencia del gurú lo son todo y que no hay nada más allá.

Es difícil encontrar a quienes logran alcanzar la cuarta etapa: la percepción de las sutiles artimañas de su propio ego.

Es raro encontrar a alguien que haya alcanzado la quinta etapa —porque requiere humildad y valentía para admitir los propios errores— cualidades que pocos poseen.

Y aún más raros son quienes alcanzan la sexta etapa, la del silencio interior, cuando la separación sujeto-objeto desaparece, quedando solo la unidad de la observación o la conciencia.

Y, por último, muy raramente, quienes alcanzan la séptima etapa, la liberación final, también se denomina Iluminación, Cielo o Nirvana.




¿En qué etapa de meditación te encuentras?

Lee el texto con atención y analiza en qué etapa te encuentras. Recuerda que no hay reglas ni secuencias que seguir. Estas etapas pueden alternarse, ocurrir en orden inverso o aleatoriamente. Nada determina el orden de crecimiento, evolución o despertar espiritual. Puedes encontrarte de repente en la primera o segunda etapa y vislumbrar la sexta y última.

Quizás no necesites experimentar las dificultades de las primeras etapas, o tal vez pases directamente a la quinta sin tener que atravesar las demás. Puedes nacer en la quinta y saltar rápidamente a la sexta y séptima, como les sucedió a algunos seres iluminados. Quizás nunca superes la primera, y también existe la posibilidad de "caer" de las últimas etapas a la primera, y así sucesivamente.

No existen reglas en esta escala evolutiva, que constituye un asunto personal, subjetivo e íntimo para cada individuo.

¡No lo creas, medita sobre ello!


En conclusión, quiero aclarar que presenté mi punto de vista sobre estas etapas de forma didáctica y sencilla para ayudar a las personas a avanzar en su camino evolutivo, a través de su propia autopercepción, pero recuerden que no necesitan aceptar ni creer nada de lo que yo diga ni de lo que diga nadie.

Muchos afirman que se necesitan varias encarnaciones para alcanzar el "despertar". Otros dirán que se requieren enormes esfuerzos, años de entrenamiento y disciplina para llegar a las etapas finales. No escuchen a nadie. Los sabios e iluminados dicen que ya somos Budas, que ya somos dioses, y que no hay ningún paso ni camino que seguir, solo percibir, despertar, descubrir y manifestar lo que ya existe dentro de cada ser humano.

Pero nadie necesita aceptar ni creer nada. Descubran la Verdad directamente, a través de su propia experiencia y vida. Y solo hay un camino para ello: la meditación que conduce al autoconocimiento.







COMENTARIOS

Nelson: ¡Excelente y nutritivo! ¡Ya compartí el enlace!


Oscar: Te agradezco enormemente tu publicación sobre las diferentes etapas de la meditación. Me identifiqué completamente con algunos puntos que escribiste. Por ejemplo, la mayor parte del tiempo busco un estado de observación: el "como si" estuviera meditando.

Intento observar atentamente mis pensamientos, sensaciones, en resumen, todo lo que me rodea sin involucrarme. Y realmente es una gran dificultad. He tenido destellos de ese intercambio de un pensamiento a otro. Tuve la gracia de Dios de sentir ese estado indescriptible y personal para cada ser.

No puedo evitar confesar que, gracias a las reflexiones de Krishnamurti en sus diálogos, que siempre refuerzan la idea del observador y lo observado, comparto contigo y con todos los lectores del blog mi gratitud por tu ayuda en nuestro autoconocimiento. Este es uno de esos textos que deberían imprimirse y conservarse para siempre, jaja. Cada vez veo más que la meditación no se basa ni depende de cursos, técnicas ni esfuerzo, sino más bien de la percepción y la liberación. ¡Gracias de nuevo!


Alsibar: ¡Hola hermano Oscar! ¡Gracias por tus palabras! Me alegra muchísimo saber que este trabajo beneficia de verdad a buscadores y meditadores sinceros; al fin y al cabo, ese era el objetivo principal del blog.


Felipe: Te agradezco que hayas publicado este texto; era justo lo que necesitaba leer para encontrar la salida del bosque donde me perdí. Esto me ha ayudado a aclarar mi postura sobre la meditación.


Iván: Hola Alsibar, ¡Enhorabuena por crear contenido tan esclarecedor! Soy completamente nuevo en tu blog, pero llevo tiempo practicando meditación.

Creo firmemente en una postura de evolución, tanto que en mis prácticas ya he experimentado estados sutiles de conciencia que luego se traducen en paz ante la consciencia plena. Sigo creyendo que el ego siempre está presente en cada ser, incluso ahora mismo, actuando sobre mí, juzgando lo que comunico y reflexionando al escribir este comentario.

Por lo tanto entiendo que este ego debe formar parte de nuestras vidas, pero con un control ajustado por nuestra consciencia, lo cual también es muy difícil hoy en día, porque intentar controlar el ego es permitirle tomar aún más control. ¿Tienes algún consejo al respecto?


Alsibar: Hola hermano Iván Pereira. Antes que nada, gracias por tu participación y visita.

Mi consejo es este: nunca intentes controlarlo, simplemente enfoca tu atención en el Espacio Infinito, que se manifiesta cuando no hay pensamientos. El resto sucede por sí solo, bajo la acción sanadora y armonizadora del Infinito en sí. Por lo tanto, no te preocupes por el ego; a medida que contemplas la Verdad, la acción del ego se debilita cada vez más y —quizás— un día sea completamente eliminada; pero esta es la acción de la Verdad misma, no depende de tu voluntad ni de tus acciones directas.


Iván: Muchas gracias por tu respuesta. En ese caso, ¿cualquier práctica que utilice técnicas como mantras, sonidos y ábacos representa una oportunidad para alimentar aún más el ego? Pregunto esto porque aprendí sobre una meditación llamada "Meditación Trascendental" de Maharishi Mahesh Yogi que precisamente emplea el uso de mantras durante la práctica, lo cual despertó mi interés. Pero la verdadera decisión es seguir un camino de evolución.


Alsibar: Sí y no... dependerá de tu actitud mental hacia esas cosas. Si se hace con el deseo de alcanzar un estado superior de conciencia y disfrutar de poderes o percepciones extrasensoriales, entonces tu ego podría fortalecerte.

Sin embargo, si se hace de forma desapegada, con la mente neutral y sin ningún deseo de beneficio, si lo haces simplemente por el placer de hacerlo, es decir, una acción sin más motivos que la acción misma. Si la acción se realiza por sí misma, por alguna razón superior a la satisfacción y el disfrute de los sentidos —incluida la mente—, entonces no habrá fortalecimiento del ego.

Lo que fortalece el ego no son los mantras ni la acción, sino el deseo, el motivo que la impulsa. Si la mente está en silencio, tranquila y satisfecha consigo misma, y ​​la acción no está motivada por ningún motivo egoico, entonces la acción es legítima y no te causará problemas.

El problema, entonces, no es la meditación trascendental en sí misma, sino el deseo que la acompaña. Generalmente, la gente practica estas técnicas con el objetivo de alcanzar la conciencia expandida, la alegría celestial, el éxtasis que proporciona; esto es realmente muy peligroso y conlleva consecuencias kármicas, a veces bastante graves.

No tengas deseos, amigo mío, y deja que las cosas lleguen por sí solas... con el tiempo y la maduración de tu espíritu, estas cosas llegarán de forma natural y sin peligro.

Un abrazo fraternal, amigo mío.






OBSERVACIÓN DE CID

Yo sé poco de meditación pero la clasificación que puso Alsibar me parece muy consistente.










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