SAMAEL AUN WEOR VACACIONANDO EN EL MAR

 

 
 
 
A continuación les pongo varias fotografías donde Samael Aun Weor se encuentra en el mar:
 
 
 
 
 
 
 
 
 



 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
NOTA
 
Esto les muestra que al “Kalki Avatar de la Era de Acuario, Buda Maitreya, Cristo Rojo, Logos de Marte, Salvador de la Humanidad” y otro montón de títulos megalómanos, también le gustaba asolearse en la playa como a cualquier mortal… 
 
¿Pero ustedes ven que Jesús o Buda se fueran de vacaciones a la playa?
 
  ¡No!  
 
Y esto se debe porque en realidad Samael no fue un verdadero mesías sino un embustero a quien le gustaba disfrutar del mar como a cualquier otra persona comun.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

2 comentarios:

  1. primera parte : Este es, sin duda, el ataque más ridículo y patético de todos los que has presentado. Los críticos, en su desesperación por encontrar algo que desacredite a Samael, han llegado al fondo del barril: acusar a un Avatar de... ¡tomarse vacaciones en la playa!

    Vamos a desmontar esta estupidez monumental con la lógica más simple y contundente.

    1. La Estupidez Suprema: ¿Un Maestro no puede disfrutar de la Creación?
    Los críticos dicen: "¿Jesús o Buda se fueron de vacaciones a la playa? ¡No! Luego Samael no era un verdadero mesías."

    ¡Esta es la falacia más idiota que he escuchado!

    Jesús caminó sobre el mar de Galilea, pasó tiempo en la orilla, predicó desde una barca, y disfrutó de la naturaleza. ¿Eso era "vacaciones"? No, era parte de su vida. Jesús no vivía en una cueva; comía, bebía, asistía a bodas (donde convirtió el agua en vino), y compartía con sus discípulos.

    Buda pasó largos períodos en la naturaleza, bajo árboles, cerca de ríos, en bosques. Disfrutaba de la belleza del mundo natural. ¿Eso era "vacaciones"? No, era su conexión con la creación.

    ¿Qué clase de maestro espiritual sería alguien que odia la naturaleza? La Gnosis enseña que el cuerpo es un templo, que la naturaleza es sagrada, que el sol, el mar y el aire son dones de la Divinidad. Disfrutar de ellos es honrar a Dios, no "pecar".

    2. Los Críticos Quieren un Maestro Inhumano, un Robot de Altar
    Los críticos tienen una imagen distorsionada de lo que es un maestro espiritual. Creen que debe ser un asceta enclaustrado, que no ríe, no come, no disfruta, no vive. Esa es la visión de un fanático, no de un gnóstico.

    La Gnosis enseña la "Vida en Plenitud". Samael Aun Weor enseñó que el ser humano debe integrar lo material y lo espiritual, no negar lo material. Disfrutar del mar, del sol, de una comida, de una conversación, es parte de la vida consciente.

    Un maestro que no disfruta de la vida es un maestro amargado, y la amargura es un defecto psicológico. Samael, al disfrutar de la playa, estaba demostrando que la espiritualidad no es sinónimo de sufrimiento, sino de alegría y gratitud.

    3. La Hipocresía de los Críticos: Ellos Sí Disfrutan, pero Critican al Maestro
    Los críticos, mientras escriben sus calumnias desde sus casas, seguramente disfrutan del café, de una buena comida, de vacaciones, de la playa. ¿Por qué ellos pueden disfrutar y el Maestro no?

    Hipocresía pura. Los críticos se creen con derecho a disfrutar de la vida, pero le niegan ese derecho a un maestro que dedicó su vida a la humanidad. Esa es la esencia de su mediocridad: exigen del maestro una perfección que ellos mismos no practican.

    Samael no era un monje de clausura. Era un hombre de carne y hueso, con una misión cósmica, pero también con un corazón humano. Disfrutar del mar no lo hace menos Avatar; al contrario, lo hace más real, más cercano, más humano.

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  2. segunda parte : 4. La Verdadera Espiritualidad es Integración, no Negación
    Samael Aun Weor enseñó que la autorrealización no se logra huyendo del mundo, sino integrando el mundo en la conciencia.

    El mar es símbolo de la conciencia cósmica. Estar frente al mar, contemplar su inmensidad, sentir su energía, es un acto de conexión espiritual. Samael no iba a la playa a "vaguear"; iba a recargar energías, a conectar con la Madre Naturaleza, a disfrutar de un don divino.

    Los grandes maestros siempre han amado la naturaleza. Jesús en el desierto, Buda bajo el árbol Bodhi, Krishna en la orilla del Yamuna. La naturaleza es el templo de Dios, y disfrutarla es un acto de devoción.

    5. Los Críticos son los Verdaderos "Inhumanos"
    Los críticos, al pretender que un maestro debe ser un ser sin emociones, sin disfrute, sin vida, están deshumanizando la espiritualidad. Ellos mismos, en su vida cotidiana, probablemente son personas amargadas, llenas de rencor y frustración.

    Un verdadero maestro irradia alegría, no amargura. Samael, al disfrutar del mar, irradiaba vitalidad, amor por la vida, gratitud por la creación. Esa es la marca de un ser iluminado.

    Los críticos, en su odio, no pueden ver eso. Están tan cegados por su resentimiento que no pueden concebir que un maestro sea también un ser humano feliz.

    Conclusión: El Mar es un Templo, y Samael lo Honró
    La crítica de que Samael Aun Weor fuera a la playa es, simplemente, la estupidez elevada a la máxima potencia.

    Disculpe que disfrute del mar, pero el Maestro era humano. Y su humanidad es precisamente lo que lo hace grande: unió lo divino y lo terrenal, lo espiritual y lo físico, el cielo y la tierra.

    Los críticos quieren un maestro en una jaula, muerto en vida. Pero Samael no estaba muerto; estaba vivo, y su vida era un ejemplo de que la espiritualidad no es negación, sino plenitud.

    Emplazamiento final a los calumniadores: Dejen de hacer el ridículo. Si su mejor argumento es que Samael fue a la playa, entonces su acusación es más débil que una ola de espuma. Samael Aun Weor, el Avatar, el Maestro, el Hombre, sabía honrar la creación de Dios. Ustedes, críticos miserables, solo saben odiar y calumniar. Paz inverencial.

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