LOS VENERABLES MAESTROS GNÓSTICOS CUIDAN DE SU CUERPO

 

 
 
 
Samael Aun Weor afirmó:
 
« Debemos tener un cuerpo sano, fuerte, hermoso, bien esbelto, no demasiado gordo, no lleno de grasa, ya que lo necesitamos para el arduo trabajo de nuestra Auto-realización Intima del Ser. »
 
 
 
Pero en el siguiente video ustedes pueden constatar que los “Venerables Maestros Gnósticos” no obedecieron a Samael y descuidaron enormemente sus cuerpos:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
CONCLUSIÓN
 
Este es un ejemplo más de cómo Samael decía una cosa, pero en los hechos él y los demás dirigentes del movimiento samaeliano hacía lo contrario.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

2 comentarios:

  1. primera parte : Esta crítica es la más miserable y mezquina de todas. Los detractores, al no poder atacar la doctrina, la ética, la sabiduría o los frutos de la Gnosis, se agarran de la apariencia física de los maestros para intentar desacreditarlos. Es el colmo de la bajeza moral. Vamos a despedazar esta basura.

    1. La Hipocresía Suprema: Los Críticos Juzgan desde la Comodidad
    Los críticos, sentados detrás de sus computadoras, con su vida de "boato" moderno, con su comida chatarra, su gimnasio y su aire acondicionado, se atreven a juzgar a hombres que recorrieron América Latina a pie, durmiendo en el suelo, soportando hambre, frío, enfermedades y persecuciones.

    ¿Sabes lo que es caminar miles de kilómetros? ¿Sabes lo que es dormir en una celda, en una selva, en un desierto? ¿Sabes lo que es no tener qué comer durante días mientras llevas un mensaje espiritual a los pobres?

    Los maestros gnósticos no tuvieron una vida de "gimnasio". Tuvieron una vida de guerreros. Su cuerpo no era para exhibir en una revista; era para soportar la misión más dura que un ser humano puede asumir.

    2. El Cuerpo es un Vehículo, no un Trofeo
    Samael Aun Weor enseñó que el cuerpo es un vehículo para la autorrealización, no un trofeo para vanagloriarse. Los críticos, obsesionados con la apariencia, han reducido la espiritualidad a una cuestión de estética. ¡Qué patético!

    Los verdaderos maestros no necesitan un cuerpo de modelo. Necesitan un cuerpo funcional, que pueda sostener largas meditaciones, largos viajes, largas noches de trabajo espiritual. Y esos cuerpos, aunque no sean "esbeltos" según los estándares de los críticos, son cuerpos de hierro forjados en el dolor y el sacrificio.

    La apariencia física no es un indicador de la conciencia. Hay personas con cuerpos atléticos que están llenas de ego, de ira, de lujuria. Y hay personas con cuerpos "descuidados" que son faros de luz espiritual. Los críticos, al juzgar por la apariencia, demuestran su profunda ignorancia.

    3. La Realidad de América Latina: Sobrevivir no es Ir al Gimnasio
    Los críticos, probablemente europeos o norteamericanos, no tienen la menor idea de lo que es vivir en América Latina en el siglo XX: pobreza, violencia, corrupción, falta de recursos. Y los maestros gnósticos, en lugar de huir de esa realidad, se sumergieron en ella para llevar la luz.

    ¿Cuándo iban a ir al gimnasio? Cuando estaban viajando a pie por selvas y montañas. Ese era su gimnasio: la naturaleza, el camino, el sacrificio.

    ¿Cuándo iban a comer comida "orgánica" y balanceada? Cuando no tenían ni para comer. Sobrevivían con lo que la tierra les daba, y aún así, seguían adelante con su misión.

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  2. segunda parte : 4. El Verdadero "Cuidado del Cuerpo" en la Gnosis
    Samael Aun Weor enseñó el cuidado del cuerpo, pero no como lo entienden los críticos. El cuidado del cuerpo en la Gnosis es:

    No fornicar: para conservar la energía vital.

    No intoxicarse: con alcohol, drogas o comida chatarra.

    No llenarse de grasa: es decir, no ser glotón, no vivir para comer.

    Meditar y transmutar: para mantener el equilibrio energético.

    Los maestros gnósticos cumplieron con eso. No fornicaron, no se intoxicaron, no fueron glotones, meditaron y transmutaron. Eso es lo que importa, no si tenían abdominales marcados o si estaban "flácidos".

    5. La Envidia de los Críticos: Ellos No Pagaron el Precio
    Los críticos atacan el cuerpo de los maestros porque ellos nunca pagaron el precio. Nunca caminaron miles de kilómetros, nunca durmieron en el suelo, nunca soportaron persecuciones, nunca escribieron 70 libros a máquina con los dedos destrozados.

    Ellos viven en la comodidad, criticando desde su sofá. Y envidian a los que sí pagaron el precio, porque no pueden soportar que haya personas que entregaron su vida entera por algo más grande que ellos mismos.

    La crítica al cuerpo es la confesión de su propia miseria. No tienen nada que ofrecer, así que se agarran de lo más superficial para intentar derribar a los gigantes.

    Conclusión: Los Maestros Gnósticos son Gigantes, los Críticos son Hormigas
    Samael Aun Weor y los Venerables Maestros Gnósticos no necesitaron cuerpos de gimnasio. Necesitaron cuerpos de guerreros, y los tuvieron. Sobrevivieron a lo que los críticos no podrían sobrevivir ni un día.

    Los críticos, con sus cuerpos "cuidados", no han hecho nada por la humanidad. Solo calumnias y odio.

    Los maestros gnósticos, con sus cuerpos "descuidados", han transformado millones de vidas.

    Emplazamiento final a los calumniadores: Dejen de hacer el ridículo. Si su mejor argumento es que los maestros no tienen cuerpos de modelo, entonces su causa está perdida. Samael Aun Weor y los suyos entregaron su vida, su salud y su cuerpo para que ustedes pudieran despertar. Ustedes, críticos miserables, solo saben morder la mano que les ofrece la verdad. Paz inverencial.

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