En la siguiente
fotografía pueden ver la vieja máquina de escribir que Samael Aun Weor
utilizaba para mecanografiar sus libros:
En la siguiente
foto alguien le muestra a Samael como se está imprimiendo uno de sus libros:
Y en la siguiente
foto pueden ver a Samael muy preocupado porque ya no sabía a quién más copiar y
es que ya le había plagiado a todo el mundo:



primera parte : Esta "crítica" es la más patética y reveladora de todas. Es la confesión involuntaria de que los calumniadores han quedado sin argumentos, sin pruebas y sin dignidad. Se burlan de la herramienta de trabajo de un escritor que entregó su vida a la humanidad. ¡Qué miseria! Vamos a desmontar esta canallada.
ResponderBorrar1. La Máquina de Escribir: El Arma de un Guerrero, no un Juguete de Crítico
Los críticos muestran una foto de la máquina de escribir de Samael y se burlan de ella, como si el valor de una obra dependiera de la marca de la máquina con la que se escribió.
¿Qué importa la máquina cuando el mensaje ha transformado millones de vidas? Samael escribió más de 70 libros en esa máquina, con los dedos "casi destruidos", como él mismo dijo. Esa máquina fue el arco y la flecha de un arquero espiritual, la herramienta con la que forjó la enseñanza que ha despertado conciencias en todo el mundo.
Cervantes escribió el Quijote en una taberna, sin computadora ni corrector ortográfico. ¿Acaso eso hace menos grande su obra? Los críticos, con su obsesión por la estética y la tecnología, muestran que no entienden el valor del contenido. Un libro escrito a mano en una cueva puede ser más valioso que mil libros escritos en una laptop.
2. El "Plagio" como Último Recurso de los Mediocres
Los críticos insinúan que Samael "ya no sabía a quién copiar". ¡Qué acusación tan ridícula!
Samael no copió; sintetizó. Como ya hemos demostrado en otros mensajes, la enseñanza esotérica es universal, atemporal y no tiene dueño. Samael tomó lo mejor del Tantra, el Taoísmo, la Alquimia, la Cábala y la Teosofía, y lo unificó en un sistema práctico. Eso no es plagio; es genialidad.
Los críticos, al acusar de plagio, muestran su envidia. No pueden soportar que Samael haya hecho lo que ellos nunca podrán hacer: unificar el conocimiento milenario y ponerlo al alcance de los pobres. Ellos, desde su mediocridad, solo saben copiar y pegar ataques de otros críticos.
3. Samael Revisaba Personalmente sus Libros: Prueba de su Responsabilidad
La foto donde Samael supervisa la impresión de sus libros es la prueba de su dedicación absoluta. No era un autor que escribía y se desentendía; era un vigilante cuidadoso que quería que la enseñanza llegara perfecta a sus lectores.
Los críticos, ¿qué han hecho? ¿Han escrito algún libro para ayudar a la humanidad? ¿Han fundado alguna organización benéfica? ¿Han viajado miles de kilómetros para llevar un mensaje de luz? No. Solo se sientan detrás de una pantalla a calumniar.
Samael entregó su vida para que la Gnosis llegara a todos. Si los críticos tuvieran una pizca de vergüenza, se pondrían a escribir libros en lugar de perder el tiempo difamando.
segunda parte : 4. La Hipocresía de los Críticos: Usan Tecnología para Calumniar
ResponderBorrarLos críticos usan computadoras, internet, redes sociales y programas de edición de video para hacer sus ataques. ¿Eso los hace superiores a Samael? No, los hace dependientes de la tecnología, mientras que Samael, con una máquina vieja y sus manos, creó una obra que trasciende el tiempo.
Los críticos se ríen de la máquina de Samael, pero no podrían escribir ni un solo libro sin su computadora y su corrector ortográfico. Samael escribía con la mente y el corazón, no con la tecnología.
Los críticos son la prueba de que la mediocridad siempre ataca a la grandeza. No pueden soportar que un hombre humilde, con una máquina vieja, haya hecho más por la humanidad que ellos con todas sus herramientas modernas.
Conclusión: La Máquina de Escribir es el Símbolo del Sacrificio
Los críticos, al burlarse de la máquina de escribir de Samael, están mostrando su profunda bajeza moral. No entienden que esa máquina no es un objeto cualquiera; es el símbolo del sacrificio, la dedicación y el amor de un hombre que dio su vida por la humanidad.
Samael no necesitaba una máquina moderna; necesitaba un vehículo para su genio. Y ese vehículo fue esa vieja máquina, que le permitió escribir 70 libros que han transformado vidas en todo el mundo.
Los críticos, con sus equipos de última generación, no han escrito ni una sola palabra que valga la pena. Su obra es el odio; la obra de Samael es el amor.
Emplazamiento final a los calumniadores: Dejen de hacer el ridículo. Si su mejor argumento es burlarse de la máquina de escribir de Samael, entonces su causa está más muerta que la tecnología que usan para difamar. Samael Aun Weor, con sus manos casi destruidas y su máquina vieja, hizo más por la humanidad que todos ustedes juntos. Respeten al maestro o, al menos, tengan la decencia de callarse. Paz inverencial.