Les pido una disculpa, pero por falta de tiempo no voy a

poder atender los comentarios hasta finales de marzo.

LAS RONDAS EXTERNAS explicadas por Geoffrey Barborka



(Las rondas externas son el recorrido que hacen las Mónadas Atma-Buddhi, hacia su Fuente Creadora entre dos reencarnaciones.)


Esta información esotérica se encuentra oculta en la antigua mitología egipcia

« El Libro egipcio de los Muertos da una lista completa de las “transformaciones” por las que pasa todo difunto, al despojarse, uno por uno, de todos sus principios (materializados en el libro en forma de entidades o de cuerpos etéreos, para darle una mayor claridad a su explicación). »
(Doctrina Secreta, v. I, p. 227)

Estas “transformaciones” que señala El Libro egipcio de los Muertos son semejantes (si no es que idénticas) en significado al Gilgulim (que es el concepto cabalístico de la reencarnación). Y para reafirmar este concepto, Horus (quien es la benigna deidad del inframundo), aquel que escolta las almas desencarnadas ante el tribunal de Osiris, aboga a favor del postulante (el “Osirificado” o “Osiris-Ani”) con las siguientes palabras:

-        “¡Permite que su alma descanse entre las estrellas que nunca se ponen!”


Y si sabemos interpretarlo, vemos que el relato egipcio dice de manera simbólica lo que enseña la filosofía esotérica.


Y también se encuentra en la antigua sabiduría latina

Ya que un conocido epíteto en la antigua Roma transmitía el mismo mensaje:

DORMIT IN ASTRIS

(duerme entre las estrellas)

Y la filosofía esotérica explica que “el descanso entre las estrellas” se logra por medio de las rondas externas.

Pero para explicar ese punto, continuemos con la tradición egipcia:

« Cada momia desde el momento en que era embalsamada, perdía en un sentido su individualidad física, debido a que la persona una vez así momificada, ella simbolizaba a la raza humana.

Colocada de tal manera, calculado lo mejor posible para ayudar a que saliera el “alma”, esta última tenía que parar a través de “las siete cámaras planetarias”, antes de que hiciese su salida a través de la cúspide simbólica.

Cada cámara tipificaba al mismo tiempo, una de las siete esferas, y uno de los siete tipos superiores de humanidad físico-espiritual que se suponen están por arriba del nuestro.

Cada 3’000 años, el alma representativa de su raza, tenía que regresar a su punto primordial de partida, antes de que pudiera experimentar otra evolución dentro de una transformación espiritual y física más perfeccionada. »
(Isis Desvelada, I, 247)

En otras palabras, la Esencia Mónadica regresa a la Fuente de la que brotó. Y la cifra de los 3’000 años es el curso de tiempo que los egipcios reservaban para la estancia en el Sekhem (el Devachan).



La enseñanza de las rondas externas también se encuentra en los antiguos escritos herméticos

Las siete cámaras planetarias significan los Siete Planetas Sagrados. Y el “paso” era logrado de esta manera (usando el modo de descripción empleado en los escritos Herméticos, en donde “las Siete Zonas” son equivalentes a los siete planetas sagrados):

« Es en la Siete Zonas de ascensión post-mortem de los escritos Herméticos, el “mortal” deja en cada una de ellas, una de sus “Almas” (o Principios), hasta que habiendo llegado al plano por arriba de todas las zonas, él permanece como “la gran serpiente sin forma de la sabiduría absoluta” que es la Deidad misma. »
(DS, I, 411)

La “gran serpiente sin forma” es obviamente una figura del lenguaje, porque: ¿cómo podría el símbolo de una serpiente al mismo tiempo no tener forma?

Pero con esa descripción, se nos viene a la mente el símbolo de Ananta-Sesha (la serpiente representada en un círculo y mordiendo su propia cola) la cual representa al Círculo de la Infinitud.


(También conocida como “Ouroboros”)

La Mónada logra dar su vuelta, aunque regresando a su Origen. Y las siguientes palabras muestran que la frase tenía como propósito representar aquello que es inconcebible o incomprensible; como lo son los términos: Ain, Soph y Parabrahma.

« La serpiente de siete cabezas tiene más de un significado en las enseñanzas Arcanas. Es el Draco de siete cabezas, y cada una de ellas a nivel profano eran una estrella de la Osa Menor, pero a nivel oculto representa “la Serpiente del Misterio” (es decir aquello que es inconcebible e incomprensible) y cuyas siete cabezas eran los siete Logos, o sea los reflejos de la LUZ UNA que es la primera en manifestarse y que se le conoce en el esoterismo como “El Logos Universal” (o sea el Dios Creador: Brahma). »
(DS, I, 411)


(El Dios Creador y sus siete energías primordiales las explico en este capítulo y les recomiendo que lo lean para que comprendan el concepto del Logos Universal y sus Siete Regidores: los siete rayos: introducción)


“El Logos Universal” o “el Divino Adi-Buddhi”, “la primera Luz Manifestada”, o “Daivîprakriti”, y sus siete reflejos, o sea “los Siete Logos” o “los siete Hijos de la Luz”, son todos referidos en este pasaje significativo:

« La Mónada divina puramente Adi-Buddhica se manifiesta en las enseñanzas budistas como “la Buddhi Universal” (Mahâ-Buddhi o Mahat en las filosofías hindúes) y es la raíz espiritual omnisciente y omnipotente de la Inteligencia Divina, es la Anima Mundi Suprema o El Logos Universal.

Esta inteligencia divina desciende “como una llama esparciéndose desde el Fuego eterno, inmóvil, sin incremento o decremento, siempre siendo el mismo hasta el final” del circulo de existencia y se convierte en Vida universal sobre el Plano Mundano. Y desde ese plano de vida consciente, brotan como siete flamas ígneas: los Siete Hijos de la Luz (los Logos de la Vida). »
(DS, I, 572)



La enseñanza de las rondas externas también se encuentra oculta en la mitología del Medio Oriente

Las obras herméticas no eran las únicas que hacían referencia a las vueltas de la Mónada, la cual se detiene a descansar en cada una de las Siete Zonas, dejando su “Alma” apropiada en cada una de ellas, Y siempre girando hasta alcanzar el pináculo (que es el plano de existencia que se encuentra por arriba de todas las zonas y que es su Fuente progenitora).

Una corroboración de lo anterior la encontramos en la antigua sabiduría de los caldeos. En un texto que ha llegado hasta nosotros por el descubrimiento de algunas tabletas asirias.

En este fragmento aparece la historia mitológica asirio babilónica de Ishtar (la diosa del amor y la belleza) en donde narra su amor por Tammuz. Pero es evidente que estas historias acerca de deidades, son cuentos que se daban al vulgo, y que el significado subyacente de esas fabulas, se comunicaba solamente a aquellos que habían sido iniciados a los misterios de la Vida y la Muerte.

De este modo la historia de Ishtar tiene un significado esotérico obvio, el cual es fácilmente discernible si se sabe interpretar la fabula, y ese significado esotérico es completamente diferente del significado estacional del “regreso de la Primavera” que normalmente se le atribuye a esa leyenda.

Y para mostrárselos, a continuación les resumo la historia de Ishtar:

La diosa Ishtar se encontraba postrada por la pena, debido a la muerte de su amado Tammuz, pero determinada a no rendirse, decide descender al Aralu (el mundo de los muertos), para implorarle allí al Señor del Inframundo que permita a su amado regresar al reino de los vivos.

Porque como Virgilio lo expresa:

Facilis descensus Averni
Noctes atque dies patet atri janua Ditis

Que traducido al español dice:

El descenso al inframundo es fácil, ya que el portal de DIS (el dios del inframundo) está abierto noche y día.

Pero al entrar al mundo de los muertos, la diosa descubre que el Aralu está dividido en siete zonas o esferas, y a la entrada de cada esfera se encuentra un guardián vigilando la entrada.

Y el primer guardián aunque impresionado por su belleza y semblante real, detiene a Ishtar y le pide que deje uno de sus ornamentos, diciéndole que ella no puede aparecer ante el monarca de su dominio con ninguna prenda o adorno terrestre. Después de lo cual, la deidad le entrega al guardián su corona real.

También es incomodada por el custodio de la segunda esfera, y la diosa le entrega sus aretes. Luego detenida a la entrada de la tercera esfera, su collar apacigua al ceñudo vigilante. Ishtar se apresura hacia la cuarta esfera convenciendo al centinela que la deje pasar, dejándole sus brazaletes. Y luego atajada en su viaje por el custodio de la quinta esfera, la diosa le entrega su cinto que contiene muchas piedras preciosas.

Ishtar se apresura hacia la sexta zona, pero el vigilante de la sexta esfera hace que la diosa se demore mientras él espera recibir las lentejuelas que adornaban sus pies y sus manos.

Y ahora solo le quedaba una prenda a la deidad y una zona final por entrar, por lo que sin vacilar ella arroja su velo al protector de la séptima esfera.

Sin embargo, mucho más hermosa que sus adornos era el esplendor que rodeaba a Ishtar. Esto fue tanto así, que ella ganó la aprobación del gobernante del Aralu, el cual le concedió a la diosa su petición y le permitió llevar con ella a su amado Tammuz de regreso a la tierra de los vivos.



Y en su viaje de regreso, la deidad se detiene a la entrada de cada una de las sietes esferas, pero esta vez para recuperar sus adornos.

Del protector de la séptima esfera ella recibe su velo, De la sexta zona, el vigilante le regresa sus lentejuelas de sus pies y de sus manos. El custodio de la quinta esfera estuvo un poco renuente para desprenderse del cinto con las muchas piedras preciosas (y no pudo contenerse en admirar a Ishtar). En cambio en la cuarta esfera, el centinela estaba listo para regresarle sus brazaletes, ni tampoco estuvo menos lento el tercer guardián en devolverle su collar. El segundo custodio tenía a la mano sus aretes y el guardián del primer portal le entregó de vuelta a Ishtar su última posesión: su corona.

Y habiendo recogido en cada una de las siete esferas aquello que le pertenecía, la diosa de la belleza estaba lista para volver una vez más a la Tierra.


Es evidente que la hermosa diosa representa a la Mónada realizando su viaje cíclico de, y hacia la Luz Infinita. Y en su camino hacia su origen, la Mónada deja en cada una de las siete esferas (los Siete Planetas Sagrados) su vestidura apropiada. Y luego en su viaje de regreso de la Luz Infinita, la Mónada recoge las vestiduras que había dejado previamente.



La enseñanza de las rondas externas también se encuentra oculta en la antigua literatura griega

En los fragmentos conocidos como “Los Himnos Órficos” que han llegado hasta nuestros días desde el ciclo literario de la antigua Grecia, se describe el viaje cíclico que el alma realiza durante los estados después de la muerte.

Y así dicen:

Después de sumergirse en el Rio de Lete (el rio del olvido), el alma (pero en realidad es la Mónada) visita las mansiones de las siguientes deidades: Hermes, Afrodita, Ares, Semele, Febo, Zeus y Kronos.

(Estas deidades están asociadas con lo que se conoce en la mitología griega como: “las Mansiones de la Vida”, y si les pongo los nombres de las deidades romanas correspondientes a esas deidades griegas, van a comprender rápidamente el simbolismo.

Se trata de:

-        Mercurio, Venus, Marte, Diana (La Luna), Apolo (El Sol), Júpiter y Saturno.

Y como pueden ver, los textos órficos se están refiriendo a lo que en el esoterismo se les conoce como “Los Siete Planetas Sagrados” y que son los canales por donde las siete energías primordiales de la Creación dan vida al sistema solar.

El asunto lo detallo más en este capítulo: link)

Luego, los textos órficos dicen que antes de regresar a la Tierra, el alma se sumerge nuevamente en el Rio Lete y es por eso que se olvida de todo recuerdo de su viaje.

Y las mansiones de las deidades estaban todas bajo la guía de Rectores (tal como lo están también en las obras de Hermes Trimegistro).

Y es por eso que Blavatsky señala que:

« Todos los autores y filósofos clásicos que han tratado el tema, repiten lo que dijo Hermes Trimegistro: que los siete rectores de los planetas sagrados (los siete Logos planetarios) eran socios y colaboradores del TODO y DESCONOCIDO (Parabrahma) el cual es representado por el Dios Creador (Brahma) y es comisionado para contener dentro del Cosmos, a nuestro mundo planetario – dentro de siete círculos.

Esta enseñanza esotérica dada por Hermes, era la que anteriormente había sido enseñada por Pitágoras y Orfeo. Y es llamada por el filosofo Procleo: “La Doctrina dada por Dios”.

Procleo también dice que las enseñanzas de Orfeo (que era un indio y que vino de la India) fueron el origen del sistema que posteriormente se promulgó. “Lo que Orfeo comunicó en alegorías ocultas, Pitágoras lo aprendió cuando fue iniciado en los misterios órficos, y Platón luego recibió un conocimiento perfecto de ellos a partir de los escritos órficos y pitagóricos”. »
(Collected Writings, v. XIV, p. 330 y 308)



La enseñanza de las rondas externas también se encuentra inscrita dentro de la enseñanza gnóstica

Y es más que probable que las antiguas escuelas Gnósticas hayan incorporado dentro de sus sistemas de teogonía (que es el estudio sobre la Divinidad) las ideas contenidas en los Himnos Órficos.

Esto lo afirma Blavatsky:

« El origen planetario de la Mónada y de sus facultades fue enseñado por los Gnósticos. Ellos enseñaron que en su camino desde la Tierra, así como en su camino de regreso a la Tierra, cada Mónada nacida de la “Luz Infinita” (Dios) tiene que pasar a través de las siete regiones planetarias en ambos sentidos. »
(DS, I, 577)


Y aunque les parezca increíble la enseñanza de las rondas externas también se encuentra inscrita dentro del cristianismo antiguo

Y el Padre del cristianismo Orígenes (quien junto con San Agustín y Santo Tomás fue uno de los tres pilares de la teología cristiana) testifica el hecho de que ellos también consideraban a los Rectores de los siete planetas sagrados en el cristianismo antiguo, denominándolos:

  - Adonai para el Sol
  - Iao para la Luna
  - Eloi para Júpiter
  - Sabao para Marte
  - Orai para Venus
  - Astafai para Mercurio
  - Ildabaoth para Saturno

(Esto se encuentra en su libro Contra Celsum, tomo VI, p. 24-33 y es una prueba que demuestra que el cristianismo se formó en gran medida a partir de las enseñanzas espirituales, esotéricas y religiosas que había en el pasado.

Así es que los fanáticos religiosos que repudian todas esas antiguas enseñanzas pretendiendo que son opuestas a lo que predica el cristianismo, deberían de mostrar un poco de humildad.)



La Mónada de regreso continúa con su ciclo de reencarnaciones

Habiendo llevado a cabo su viaje cíclico desde y hacia la Luz Infinita por medio de las rondas externas, la Mónada continúa su viaje por medio de las rondas internas (que es el ciclo de las reencarnaciones). Y coincidentemente con esa vuelta, a medida que el Arco descendente de las rondas internas está siendo efectuado, el dichoso estado devachanico en el que se encuentra el Ego Reencarnante (Manas superior) toma gradualmente las imágenes de los lugares en donde tales visiones beatificas hayan sido experimentadas.

Luego también, la gran fuerza de atracción de Tanhâ (que es el deseo de experimentar la vida física) comienza a imponerse.

Tanhâ es la forma pâli de la palabra sanscrita Trishnâ, siendo esta una derivación de la raíz verbal trish que significa: “tener sed de algo”. De aquí que generalmente se le traduzca como “sed de vida” o “deseo por experimentar de nuevo la vida en la Tierra”


(Ya que el humano permanece dormido mientras que se encuentra en el Devachan, y por consiguiente para poder experimentar más, necesita descender de nuevo a la Tierra.)

Trishnâ está enumerada como una de las doce Nidânas (causa generada en la vida anterior). Sin embargo, Trishnâ también está íntimamente asociada con Upâdâna a la cual hace surgir.

Upâdâna es una palabra derivada de la raíz verbal upâdâ que en sanscrito significa: “agarrar” o “apropiarse”. De ahí que generalmente se traduzca como “apegarse a la vida terrestre”. Y por consiguiente Upâdâna puede considerase como la realización de Trishnâ (o sea la consumación del deseo de vivir en la Tierra).

Y en caso de que los deseos materiales y terrestres hayan sido factores importantes durante su vida anterior, esas tendencias ejercen una poderosa energía para que termine el interludio devachanico y por lo tanto como Blavatsky lo expresa en un comentario:

« El Ego Espiritual tiene que volver a visitar antes de que encarne en un nuevo cuerpo, las escenas que dejó en su última vida. Tiene que ver por sí mismo y conocer todos los efectos producidos por las causas (las Nidânas) generadas por sus acciones en sus vidas anteriores, y al verlas puede reconocer la justicia del decreto y ayudar así a la ley de retribución (el Karma) en vez de obstaculizarla. »
(CW, VII, 113)

“Reconocer la justicia del decreto” implica para el humano, una visión previa de la vida en la que se va a reencarnar, y así poder constatar que lo que le va a suceder ha sido en gran medida puesto en movimiento por él mismo, a través de sus actos cometidos en sus vidas anteriores. Y permitiendo así a “la ley de retribución” que lleve a cabo los ajustes necesarios.

Y el “volver a visitar” por parte del Ego Espiritual consiste en una revisión de los incidentes que ocurrieron en su vida pasada.

(Así como antes de fallecer, el humano ve toda su vida pasar. De la misma manera antes de volver a reencarnar, el humano vuelve a ver su vida anterior y también a grandes rasgos ve la nueva vida física que va a tener.)

Y cuando esta repetición de la visión panorámica se produce, se puede decir que el descanso devachanico está llegando a su fin y que el proceso de reencarnación comienza a establecerse con fuerza. Y al final de esa visión del repaso de su vida pasada y de su vida futura, el Ego Reencarnante es atraído definitivamente hacia la Tierra para llevar a cabo un nuevo paso en su evolución.

(Texto traducido de su libro El Plan Divino, capítulo X)


LAS SKANDHAS explicadas por Geoffrey Barborka



Aunque el asunto de las Skandhas pueda no ser realmente un tema directamente relacionado con el viaje que recorren los humanos en el Más allá entre dos reencarnaciones (lo que los budistas llaman “el Bardo”).

Aún así existe una estrecha conexión dado que las skandhas indudablemente están relacionadas con la fase del nuevo nacimiento en la Tierra (llevada a cabo al final del Bardo) aunque quizás difícilmente se pueda hacer una separación entre el final de la existencia después de la muerte y el comienzo del “nuevo nacimiento” dado que todo eso es un proceso continuo.

Ya que el proceso de recorporificación continúa incluso después de que ha tenido lugar el nacimiento físico, dado que Manas superior no se vincula plenamente con el niño hasta después de su séptimo año, e incluso más tarde.

Sea como fuere, las skandhas están siempre presentes durante todo el periodo de los estados después de la muerte (como se mostrará a continuación). Y eso a pesar de que hayan sido representadas de manera un tanto dramática al decir que se encuentran el “umbral de Devachan, listas para pegársele a cualquiera que dé un paso a través de la entrada.

(Aquí Geoffrey Barborka está haciendo alusión a una frase que escribió Blavatsky en donde ella explica que:

« Karma, con su ejército de Skandhas, espera en el umbral del Devachan. Y tan pronto como el estado de la recompensa devachánico ha terminado, el humano es de nuevo atado a su karma y a sus skandhas para una nueva reencarnación. »
(Collected Writings, vol. XII, pag. 609-610)

Y con esto Blavatasky quiere decir que la estancia en el Devachan es un periodo de dicha en donde los humanos recolectan lo bueno que generaron durante su vida en la Tierra. Y por consiguiente durante ese periodo, su karma negativo y las características bajas de su personalidad se hacen a un lado, para luego volvérseles a incorporar cuando los humanos terminan de recibir su recompensa y prosiguen su evolución con una nueva encarnación en la Tierra.)



Significado de la palabra “Skandhas”

Desafortunadamente no existe una palabra en castellano equivalente, por lo que generalmente se le ha traducido como “manojos”, “paquetes” o “grupo de atributos”. Sin embargo, esos términos difícilmente transmiten lo que quiere decir esa palabra sanscrita.

Los estudiosos del Oriente estarían tentados a acuñar la palabra “el levantador” o “el resurgidor” dado que el significado literal de la palabra proviene de la raíz verbal skand que en sanscrito significa: levantarse o resurgir, y de hecho eso es lo que ocurre cuando un humano regresa a la vida en la Tierra. Porque las skandhas se “levantan” o “resurgen” para formar una nueva personalidad, y ellas son vivificadas por el nacimiento de un niño.


(Cuando los psicólogos afirman que cada niño ya trae con él gran parte de su carácter, a nivel esotérico, esto se debe por las skandhas. Y a continuación esto lo detalla Geoffrey Barborka.)


Las skandhas forman la personalidad

Para ampliar el significado filosófico de la palabra skandhas, debe hacerse notar que dentro de todo niño que nace, hay potencialidades que surgen cuando se les proporcionan las condiciones adecuadas.

Estas potencialidades están presentes debido a causas que previamente han sido desarrolladas en vidas pasadas. Por consiguiente, estas causas conducen a la formación de atributos que eventualmente se hacen manifiestos como rasgos o características del niño.

Estos grupos de atributos se unen a medida que el niño crece y uniéndose así, llegan a moldear el carácter del individuo. Por lo tanto las skandhas pueden ser definidas como los grupos de atributos que se generaron en las vidas pasadas y que se unen al alma humana en su nueva reencarnación para formar su nueva personalidad.

Otras expresiones que podrían denotar esta idea serían:

-        “depósitos de pensamientos y emociones”,
-        “semillas de tendencias” o
-        “impulsores del carácter”.



¿Pero de dónde vienen las skandhas?

Si se las describe como esperando en el umbral del Devachan, obviamente deben de haber estado formadas antes de que el humano estuviese listo para dejar el Devachan (ya que ahí el humano solo se la pasa dormido y soñando aquello que recolecto durante su vida en la Tierra). Por lo tanto, uno deduce que las skandhas deben de haberse formado antes de que el humano haya entrado a ese estado de bienaventuranza.

Pero además, lo que les sucede a los humanos en el Más allá después de morir, son solamente efectos de las causas producidas durante su vida en la Tierra. Por lo tanto ninguna nueva causa puede ser puesta en movimiento durante la condición post-mortem. Y por consiguiente “los atributos” (las skandhas) para la nueva personalidad que va a reencarnar, ya estaban previamente formados a su entrada en los estados después de la muerte, y por lo tanto concluimos que esos atributos han sido formados durante la reencarnación que acaba de pasar.

Lo que nos vuelve a traer a colación el adagio que dice:

« Eso que los humanos anhelan, eso llegan a ser»

(Y es también por eso que muchos de los deseos que tienen los humanos durante su vida terrestre, pero que por diversas razones no llegan a cumplir, esos deseos suelen realizarse en sus siguientes reencarnaciones.)



La formación de las skandhas

Las skandhas son el resultado de todos los pensamientos, deseos, emociones, planes, esperanzas y aspiraciones que tiene un humano durante su vida en la Tierra, todos esos impulsos son implantados (por él mismo) en el tejido interno de su ser.

Por lo que a medida que el ser humano piensa, siente y actúa, él mismo va moldeando su vida y su destino. Y esa corriente de energía fluye de día en día, convirtiéndose en una parte intima de su él mismo.

Los humanos están continuamente añadiendo nuevos pensamientos a su corriente de pensamiento, y estas vibraciones son guardadas como depósitos de pensamientos.

Estos depósitos de pensamientos se incrustan en el aura que rodea a la persona durante su vida, ayudando con ello a la formación de su ser, y a medida que el proceso continúa a través de una vida, el humano se va convirtiendo en lo que más anhela.

Y además de la persona que está formando en su vida presente, el humano también está formando los atributos para su siguiente encarnación en la Tierra. Estos atributos permanecen latentes durante los estados por los que pasa después de la muerte, pero brotan de nuevo a la vida cuando tiene lugar el nuevo nacimiento físico.



Las diferentes características de las skandhas


La filosofía budista enumera de la siguiente manera cinco tipos de skandhas:

    1.          Rûpa: son los atributos de la forma, el aspecto, la figura, ya que la palabra rûpa viene de la raíz verbal rûp que significa: formar, representar. De aquí que sean los atributos de la forma y más precisamente con aquello que tiene que ver con los atributos materiales que integran la forma. Me refiero primariamente a las tendencias físicas, ya que estas son los factores predominantes en la composición de la forma o rûpa.

    2.          Vedanâ: son los atributos de las sensaciones, los cuales están íntimamente conectados con las rûpa-skandhas (los atributos de la forma), ya que debe de estar claro que las sensaciones corporales dejan su huella sobre los átomos de vida junto con las tendencias físicas y tienen una afinidad tan fuerte como el primer grupo.

    3.          Sañjñâ (Sannâ en Pâli): son los atributos de la percepción, los cuales en relación con las skandhas, generalmente se traducen como las ideas abstractas.  La palabra significa literalmente: comprensión mutua o conocimiento, ya que proviene de la raíz verbal sañj que significa: concordar o ponerse de acuerdo.

    4.          Samskâra (Sankhâra en Pâli): son los atributos de las impresiones mentales y en relación con las skandhas; son las tendencias que adquiere la persona.  La palabra es un compuesto de sam y kâra, la cual proviene de la palabra kri (que es la misma raíz de la que deriva la palabra karma) significando con ello cuando se junatn las dos palabras: juntar o acumular. Y esas tendencias cumulativas se aplican tanto a lo físico como a lo mental.

    5.          Vijñâna (Vinnâna en Pâli): son los atributos de la conciencia o la facultad de reflexionar, ya que deriva de la raíz verbal vijñâ que literalmente significa: distinguir, discernir, comprender.  La quinta skandha es una ampliación adicional de la cuarta correspondiendo a los atributos mentales y morales.


Ahora bien, sería un error pensar que sólo hay cinco skandhas responsables de la construcción de la personalidad. Estas cinco representan la clasificación principal por grupos. Sin embargo, cada una de ellas puede dividirse en más categorías, en las que se podría hacer una lista tan larga como se desee de los atributos individualizados.



Ejemplo de clasificación de las skandhas en los sentidos físicos

Es así por ejemplo como se puede clasificar una lista las skandhas a partir de los sentidos físicos.

Y en el caso de las rûpa-skandhas, serían datos de los sentidos que surgirían de los órganos de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto (representando el funcionamiento de los sentidos en relación con el cuerpo).

Mientras que a las vedanâ-skandhas les serían aplicables las sensaciones de los órganos de cada uno de los cinco sentidos (ya sea que la sensación sea agradable o dolorosa). Y para llevar el pensamiento aún más lejos, también se considerarían las sensaciones que no son ni agradables ni dolorosas (y esto para cada uno de los cinco sentidos).

En cuanto a las sañjñâ-skandhas, se haría una lista de las ideas abstractas proporcionadas por los sentidos, incluyendo las ideas de color, sonido, olor, sabor y contacto. Y adicionalmente a esto, estarían las ideas de conceptos de cada uno de los tipos de skandhas que se acaban de enumerar.

Luego con las samskâra-skandhas se podría hacer una lista de toda tendencia imaginable ya sea para bien o para mal.

(Nota: Geoffrey Barborka no mencionó a las vijñâna-skandhas en su ejemplo, pero podemos suponer que son todas esas tomas de conciencia que obtendríamos a partir de los sentidos físicos. Por ejemplo a partir del beso que le diéramos a nuestra pareja, una vijñâna-skandha sería descubrir que también estamos enamorados de ella, etc.)


Todos estos atributos afectan el moldeado de la personalidad. Y hasta aquí llega la exposición filosófica budista, sin embargo el tema no termina aquí, ya que es continuado por la filosofía esotérica, la cual afirma que en realidad hay siete skandhas (en concordancia con la ley septenaria).

Las cinco skandhas que hemos tratado hasta aquí son las que están relacionadas con la existencia objetiva, y por existencia objetiva se entiende aquí a los cinco principios inferiores de la constitución septenaria.


Estas cinco skandhas atañen directamente a la vida física en la Tierra. Mientras que las otras dos skandhas superiores que corresponden a la parte divina del hombre, no está afectada por la muerte.

(Como tampoco lo está la parte buena del quinto principio Manas que se asocia con los dos principios divinos: Atma-Buddhi)

Y de hecho, la parte involucrada en la existencia subjetiva del hombre no está afectada por la vida terrestre, sino que le conciernen directamente los estados después de la muerte.

Me explico:

En la vida ordinaria en la Tierra, uno no es consciente de las potencialidades espirituales y divinas del hombre. Estamos solamente preocupados con la existencia objetiva. Sin embargo, aunque estas potencialidades están actualmente dormidas, esperando a ser desplegadas y manifestarse cuando la humanidad haya alcanzado un alto grado de evolución. A pesar de ello hay algo que la persona puede hacer para acelerar la preparación de su desarrollo.

Varias veces lo he enfatizado (y no estaría de más reiterarlo aquí) que para tener una vida consciente durante los estados después de la muerte, uno tiene que creer en la existencia de esa vida en el Más allá durante la vida terrestre. Y no se debe de olvidar esta afirmación al estudiar los estados después de la muerte.

Y a partir de lo que se ha dicho precedentemente, ya debe de ser claro que una persona puede dirigir el curso de sus skandhas subjetivas, lo mismo que dirige el curso de sus skandhas objetivas.

(Y ese deseo de acercarse a lo divino es lo que provoca que la evolución de ciertos humanos se acelere enormemente, permitiéndoles que adquieran niveles de desarrollo muy elevados que todavía les falta mucho al resto de la humanidad para poderlos alcanzar.)

Volviendo al tema de las skandhas objetivas (que es de suma importancia para comprender la razón de la enseñanza) deben de  considerar por un momento los procesos que entrañan a la vida cotidiana.

Primero está el mantenimiento del cuerpo al máximo de su capacidad y el sentido común nos dice que debemos cuidarlo de la mejor manera  posible. Por lo tanto, sólo es natural que sigamos los consejos sabios dados para tener salud, los cuales entre otras cosas nos aconsejan observar una dieta balanceada que contenga la debida cantidad de vitaminas, proteínas y minerales.

Y si seguimos esos consejos, uno impulsa patrones constructivos de salud en nuestra corriente de pensamientos, lo que tiende a vencer los procesos de decadencia, especialmente en el ámbito de las “semillas de tendencias” que es en donde son más efectivos. Y si uno descuida este aspecto, entonces el cuerpo físico sufre tarde o temprano, afectando adversamente nuestra salud.

Esto es especialmente el caso cuando la suma de los años comienza a dejar huellas en el organismo, y no sólo los rasgos mostrarán restos de este deterioro, sino que llegaran a afectarse también los órganos vitales. Y con el descuido prolongado, el flujo sanguíneo se hará pesado y eventualmente el cerebro sufrirá también.

Esto es conocimiento común y no hace falta que hagamos más hincapié sobre ello.

Por otro lado, el descuido establece patrones que serán difíciles de contra atacar cuando de una u otra forma nos demos cuenta de que debemos hacer un cambio de hábitos. Pero muy frecuentemente nos damos cuenta de eso demasiado tarde y tiene que sufrirse entonces alguna enfermedad física.



El punto principal a considerar de lo que se ha dicho precedentemente, es que se han implantado tendencias en el aspecto físico de nuestra constitución, tendencias que serán grabadas por las rûpa-skandhas. Y luego cuando lleguen a adherirse a un nuevo cuerpo físico (en la siguiente reencarnación) se habrán implantado en la nueva personalidad, esas características nocivas y perjudiciales, al igual que las tendencias hacia una u otra enfermedad.

(Y es que uno no cae presa de la enfermedad simplemente por casualidad o por contagio.

Porque de hecho si la predisposición a cierta enfermedad no hubiese estado implantada en el sistema biológico previamente al momento de nacer, la enfermedad no llegaría a ser fatal.

Y la siguiente cita del Maestro Kuthumi es muy relevante al respecto:

“En cuanto a aquellos humanos que fueron derribados por la cólera, la plaga o el paludismo, ellos no hubiesen podido sucumbir si no hubiesen tenido en su interior desde el nacimiento, la predisposición para el desarrollo de tales enfermedades. CM 20C, p.133)


Junto con el suministro de alimentos para el cuerpo físico, están también las sensaciones corporales. Y no hace falta que las detallemos aquí, ya que todo el mundo está familiarizado con ellas. No obstante estas también tienen sus atributos característicos y llegan a hacerse más pronunciadas cuando uno se entrega a ellas con exceso. Y de esta manera las vedanâ-skandhas dejan su huella como “semillas de tendencias” conforme a los atributos de la sensación corporal.

Y junto con los atributos de forma y de sensación pertenecientes al cuerpo, surgen también las ideas abstractas relacionadas con los cinco órganos de sensaciones (y estos fueron suficientemente tratados al referirnos a las sañjñâ-skandhas).

El campo principal de actividad en relación a las samskâra-skandhas es el mundo mental. Y las vijñâna-skandhas también están estrechamente conectadas con el grupo samskâra dado que ellas también están relacionadas con los poderes mentales teniendo por resultado la conciencia, ya que lo que ocurre a medida que uno vive la vida de día en día, es la creación continua de imágenes mentales, dado que una de las características fundamentales de la facultad mental es la actividad incesante (junto con el poder de imaginar cosas).

El hombre es esencialmente un pensador, y él tiene el poder del pensamiento creador. Y adicionalmente a estas habilidades, también tiene el poder de controlar las imágenes mentales (la cuales si se les permite, ellas pueden imprimirse sobre las skandhas). Y naturalmente aquellas que tengan más intensidad, esas imágenes mentales dejarán una huella más profunda en las skandhas que las imágenes más débiles.

Cuando estas imágenes son acogidas por un tiempo lo suficientemente largo, ellas pueden resultar en acción. Y una acción produce resultados, es decir: Karma.

Y a media que este proceso continua de día en día, estas impresiones llegan a incrustarse en el modo de ser, resultando con ello en rasgos y en inclinaciones definidas que ayudan a la formación del carácter. Y al crear este carácter, el hombre está construyendo de hecho su propio modelo futuro, lo mismo que estableciendo su personalidad actual. Y cada uno de esos rasgos que forma, se vinculan con una “semilla de impulsos” o skandha.

(En resumen que todo aquello que pensamos diariamente va formando nuestra personalidad y también nuestro destino, y no solamente de esta vida sino también de la siguiente vida. Y es por eso que el maestro Kuthumi dice:

“Es con celoso cuidado que debemos de proteger nuestra mente de todas las influencias adversas que diariamente surgen en nuestro paso a través de la vida terrestre.” CM 11, p.64)



Además todo acto es registrado por los Lipikas.

« Quienes son los Registradores Divinos que graban en las tabletas invisibles de la Luz Astral: “la gran galería de imágenes de la eternidad”. La cual es un registro fiel de todo acto e incluso pensamiento que han tenido los humanos. Y también de todo lo que fue, es y será en el Universo. Y este lienzo divino e invisible es el “LIBRO de la VIDA”. »
(La Doctrina Secreta I, p. 104)

Cada quien puede añadir algo a su propio “Libro de la Vida”. Y de hecho, todo el mundo lo está haciendo, sin importar que estén conscientes o no de ello. Y ese registro se preserva tanto en la parte subjetiva de su ser, como en su parte objetiva por medio de las skandhas.



Las skandhas influyen en todos los planos de existencia

Ahora bien, al decirles esto, algunos pensarían que las skandhas sólo pertenecen a los planos físico y astral, pero en realidad ellas se aplican a todos los siete planos de existencia.



Estos planos y la relación entre las skandhas y la Luz Astral  son traídos a colación en la siguiente cita:

« Las skandhas son los gérmenes de vida en todos los siete planos del ser y forman la totalidad del hombre subjetivo y objetivo.

Toda vibración que hayamos generado es un skandha.

Las skandhas están íntimamente unidas a las imágenes de la Luz Astral (la cual es un medio de las impresiones) y las skandhas conectadas con el hombre subjetivo y objetivo, son los vínculos que vuelven a atraer hacia el hombre, los gérmenes kármicos y de atributos dejados atrás cuando este fue al Devachan, y los cuales tienen que ser recogidos de nuevo y agotados por una nueva personalidad en una nueva encarnación en la Tierra.

Las skandhas exotéricas tienen que ver con los átomos y las vibraciones físicas (o sea con el hombre objetivo). Mientras que la skandhas esotéricas tienen que ver con el hombre interno y subjetivo. »
(Las enseñanzas de Blavatsky al grupo interno, p.83)

A continuación les esclarezco esta aseveración de Blavatsky:

Dado que las skandhas son responsables de la construcción de la nueva entidad que va a renacer en la Tierra, se dice que ellas serán “agotadas por la nueva personalidad”, puesto que el nuevo vehículo kama-manasico extinguirá sin lugar a dudas la efectividad de las viejas skandhas debido a que nuevas “semillas de tendencias” serán criadas diariamente al vivir.

(Lo cual es bueno, porque si no fuera así, los humanos no cambiarían y por consiguiente no evolucionarían.)

Y las skandhas son descritas como “gérmenes de vida” para transmitir la idea de que ellas funcionan con el “aspecto de la vida” en la Tierra más que con el “aspecto de la muerte” durante su viaje en el Más allá. Y estos dos polos (la existencia en la Tierra y la existencia desps de la muerte) representan por así decirlo: “los polos opuestos del ser”.



Las skandhas no son destruidas, sino que permanecen incrustadas dentro del huevo áurico

Se dice que las skandhas son “dejadas atrás” cuando el humano entra en el estado de Devachan debido a que permanecen dormidas e inactivas durante ese periodo. Pero en realidad toda skandha llega a incrustarse en la parte imperecedera de la constitución del hombre, o sea dentro de la envoltura resplandeciente que rodea a una entidad, tanto durante la vida en la Tierra como en los estados después de la muerte.


La cual se le conoce como el aura o huevo áurico

Y esto está muy claramente expresado en el Ritual egipcio de los Muertos, en donde se dice que:

« El difunto resplandece en su huevo cuando cruza hacia la tierra del misterio. »
(Libro egipcio de los Muertos, capitulo XXII, renglón 1)

Esta envoltura radiante es el Hiranyagarbha (que literalmente significa: “el Huevo de Oro”) y el cual puede ser asemejado a una emanación o extrusión de la Esencia Mónadica misma.

El huevo áurico no es afectado durante el paso del humano por los estados desps de la muerte, permaneciendo resplandeciente en “la tierra de los misterios”. Y de manera similar el huevo áurico tampoco es afectado durante la estancia del humano en la Tierra. Por consiguiente, desps de morir, las skandhas no son destruidas sino que permanecen latentes donde fueron implantadas (y esto es dentro del Hiranyagarbha o “la Envoltura Radiante”) listas para volver a brotar a la vida cuando sean vivificadas.

(Texto traducido de su libro El Plan Divino, capitulo X)